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La Esclava Virgen por sergiog30

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LaEsclavaVirgen                                                                                                                           Capítulo 197


 


Villa Mimosa era una casa de citas elegante, solo para personajes de la alta sociedad ya que las chicas que don Godofredo escogía, eran mujeres finas y educadas que él se encargaba de raptar de sus países de origen para llevarlas bien lejos a prostituirlas. Por eso tenía a la Makuki que era de origen oriental, la Petranila era rusa, estaba Anacleta de origen francés y Minevis de origen africano. Las cuatro se comunicaban entre sí por medio de señas, pero poco a poco habían aprendido algunas palabras en español al escuchar a Benedelza, Nilo y los otros. Benedelza era la institutriz de las chicas, era quien se encargaba de prepararlas para poder ofrecerlas a los clientes cuando estuvieran listas. Nilo era el mayordomo y a la vez vigilaba que las chicas no trataran de escapar, o si era necesario, se encargaba de defenderlas de algún cliente pesado. En una de las habitaciones de la mansión Villa Mimosa, estaba encerrada la pobre Claudia Patricia. Ofelia la mantenía encerrada con candados y encadenada a la pared pues sabía que su hermana Claudia era muy astuta y capaz de cualquier cosa con tal de escapar. Las clases que trataba de darle Benedelza era una pérdida de tiempo, pues ella no tenía interés en aprender a ser sensual. El único interés de Claudia era buscar la forma de salir de ese lugar y rescatar a su hijo, pues estaba convencida que el llanto que escuchaba, era el de su hijo.


 


Ferdinando sentía una fuerte atracción por Nieves María, y descubrió que el sentimiento era mutuo, por eso esa noche en medio de una cena romántica y acompañada de un buen vino, los dos terminaron entregándose el uno al otro dando rienda suelta a la pasión. Don Benjamín había notado algo extraño, pero pensó que tal vez eran cosas de hombre, era normal que Ferdinando tuviera necesidades pues su esposa estaba lejos. Pero pensaba estar pendiente por si significaba algo más que una aventura, pues no permitiría que Ferdinando dejara a su hija por una cualquiera. Don Benjamín no sabía por qué, pero sentía que Nieves María se podría convertir en un gran dolor de cabeza para sus planes. Por lo pronto le preocupaba la carta que le había enviado su hijo contándole que tenía un secreto sobre la tal Canela.


 


Haroldo estaba preocupado por el misterio de la desaparición de Claudia Patricia, pero ya César estaba ocupándose en eso. Lo que le llamó la atención a Haroldo eran las salidas constantes de María Teotistes para acompañar a César en su búsqueda. Haroldo le reclamó a María Teotistes pues no estaba de acuerdo con que estuviera tanto tiempo con César, pero ella le dijo que lo hacía para ayudar a César pues estaba desesperado por la desaparición de Claudia y su hijo. Haroldo comenzó a darse cuenta que lo que sentía eran celos de ver que María Teotistes estaba muy cerca de César.


 


Mario Rafael le dio la bienvenida a su madre doña Meryl quien regresaba del Sur. Mario también aprovechó para darle la noticia de que pensaba casarse nuevamente, pero esta vez sería con Milena Margarita, quien tenía un hijo suyo y se haría cargo de la hija que tuvo con Liseth. A doña Meryl le parecía el colmo que su hijo siempre buscara esclavas como esposas. Pero por lo pronto le parecía sin sentido el decirle que su amada Violeta Dolores estaba viva, entre otras cosas porque no estaba totalmente segura de ello. De otra parte, doña Meryl había comenzado a dudar de querer casarse realmente con Angel David, a quien le habían tenido que amputar una pierna por una herida en el campo de batalla. Catalina había cuidado muy bien de él.


 


Don Hugo Coronado tenía pensado exhibirse con su esposa Elisina en lugares públicos para que todo el mundo se diera cuenta que su esposa era una alcohólica, con eso, cuando la pobre muriera, no quedaría duda que habría sido un accidente por causa del maldito licor. Don Hugo aceptó una invitación a un almuerzo en la hacienda de su amigo Juan Bautista.


Don Alfredo estaba impresionado de ver de lo que Tenerife había sido capaz, tanto que no había reaccionado para tomar represalias en su contra. Pero al darse cuenta que Tenerife huía, don Alfredo llamó a su capataz Duncan y le ordenó que buscaran a Tenerife y la trajeran frente a él para darle su peor castigo por haberle hecho esta infamia. Duncan ordenó que buscaran a Tenerife bajo cielo y tierra y la trajeran de regreso. Duncan ayudó a don Alfredo a regresar a sus aposentos ya que había perdido mucha sangre. Debían tratar de contener la hemorragia, por eso mandó a llamar a Coromoto con urgencia. Dorita se enteró de lo sucedido con su tío Alfredo, y pensó que tal vez se lo había merecido por estar aprovechándose de la pobres esclavas, pero ahora con su tío inservible, ella ya no lo necesitaría, en cambio ella sí quería tener un toro bravío a su lado, y como única dueña de todo, pensaba buscarlo y ponerlo a su lado, por ejemplo, a don Alvarito De la Plata. Don Alfredo no se resignaba a haber perdido su miembro viril, pero pensaba descargar toda su furia con Tenerife cuando lograran atraparla.


 


El Inquisidor Woltman no tenía a donde ir, se había recuperado de sus heridas, pero ahora no sabía cómo quedaría la Inquisición en la nueva República. A pesar de eso, el Inquisidor se presentó ante el general Ferdinando para manifestarle que estaba a su merced para continuar con sus labores de Inquisidor. Pero el general Ferdinando le manifestó que nunca había estado de acuerdo con las leyes de la Inquisición pues siempre le habían parecido leyes radicales y extremistas, por eso él como nuevo presidente de la República, pensaba crear nuevas leyes justas para todos. El general ordenó que el Inquisidor fuera detenido en los calabozos mientras estudiaba que podría hacer con él, pero el Inquisidor le pidió clemencia pues él solo cumplía con lo que al Corona le ordenaba.


 


El Arzobispo Plutarco viajó a Europa para reunirse con su gran amigo el Cardenal Vizcaya, y proponerle un negocio para que lo ayudara a ser nombrado nuevo Cardenal. El Cardenal Vizcaya en los últimos meses había decidido aislarse del resto de Cardenales con la excusa de querer meditar y orar mucho por la salud de todos. Pero la realidad era que ocultaba un terrible secreto que le había hecho pensar en las prioridades de la vida, ya que hasta ahora él siempre había actuado movido por la codicia y la ambición, ahora se daba cuenta que nada de eso tenía sentido. Con respecto al Arzobispo Plutarco, el cardenal Agustín lo conocía muy bien, por eso sospechaba que no planeaba nada bueno, sin embargo decidió escucharlo. Plutarco decidió hablarle de frente y con claridad, le insinuó que él debía influir en el resto de Cardenales, para que votaran a favor de él como nuevo Cardenal en reemplazo del que iba a morir en las próximas horas. El Cardenal Vizcaya pensó que Plutarco se había enloquecido pues no había ningún Cardenal enfermo. Plutarco lo amenazó con revelar el gran secreto de su pasado, que tuvo una hija producto de una violación a una mulata, y entre otras cosas, que había tenido otros hijos con una mujer casada. El Cardenal Vizcaya pensó que todo esto era una locura, además que Plutarco no tenía como probar todo eso de su pasado. Plutarco le confesó que sabía dónde estaba su hija.


 


En la hacienda Mancera, Elkin y Mariela se habían quitado las ganas y se disponían a regresar al salón con los demás invitados cuando de repente se dieron cuenta que alguien los había dejado encerrados en esa habitación abandonada en la parte de atrás de la casona. Ellos intentaron empujar la puerta pero se dieron cuenta que estaba trancada desde el lado de afuera. De repente comenzó a arder en fuego desde afuera de la habitación y se prendía en fuego hacia adentro. Elkin y Mariela se desesperaron y comenzaron a gritar para que alguien les salvara la vida. La nana Gume alcanzó a escuchar los gritos y corrió a pedir ayuda. Cuando todos escucharon los gritos, corrieron despavoridos a ver que estaba sucediendo. En medio de la confusión, Ventura aprovechó para atrapar a Canela y sacarla de la hacienda para desaparecerla para siempre. Pero Irasema se dio cuenta y no podía permitir que le sucediera algo a Canela pues era la clave para encontrar a su hija.

Notas finales:

Se acerca el gran final de temporada

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