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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Virgen                                                                                                                           Capítulo 194

 

Luzdarda veía con preocupación la forma en que el tal Hugo Coronado asediaba a la señorita Elisina, pero desafortunadamente no había nadie que le hiciera entrar en razón a Elisina para que no se casara con él. Así que Luzdarda fue a pedirle al joven Mario Rafael que tratara de convencer a la señorita Elisina de que no cometiera la locura de casarse con el tal Coronel Hugo pues ella podía ver las oscuras intenciones que él traía. Mario no quería meterse en la vida de Elisina, sin embargo estaba en juego la herencia de su hija Mariseth, ya que si Hugo Coronado se quedaba con todo, Mariseth perdería a lo que tenía derecho. Mario se decidió a ir a hablar con Elisina, pero de ante mano sabía que ella haría todo lo contrario a lo que él le dijera. Por eso le dijo a Elisina que estaba esperando que se casara cuanto antes con el tal Coronel Hugo para que él se encargara de eliminarla y así poder repartir la herencia del verdadero testamento de don Aminabad. Elisina le aseguró que primero mataba ella a Hugo antes que él a ella, así que se podía olvidar de la historia del otro testamento porque él jamás llegaría a tocar un solo peso de la herencia de su padre, él había perdido la oportunidad al rechazar la propuesta que ella le había hecho de casarse con ella.

 

Robinson tenía en su poder a Milena del Carmen y lo que más quería era que Fabio sufriera lo mismo que él había sufrido al ver morir a su esposa Lida en sus brazos. Fabio le pidió a Robinson que se rindiera pues su ejército había sido aniquilado y solo quedaban ellos, así que no saldrían con vida. Robinson le aseguró que lo que a él le interesaba en estos momentos era vengarse, después miraría cómo escaparía de ese lugar. Doña Carmen estaba muy angustiada de que no le fuera a suceder nada a su hijo Fabio, así que le pidió que dejara al tal Robinson hacer lo que quisiera con Milena del Carmen. Kathy le pidió que dejara que la mataran pues era la asesina de su padre y merecía pagar con su propia vida. Milena del Carmen le gritó que ella no había sido la asesina de su padre y podría probarlo. En ese momento escucharon llegar las tropas del general Ferdinando. Milena del Carmen aprovechó el descuido de Robinson para clavarle un cuchillo en la pierna. Del dolor, Robinson soltó a Milena del Carmen, pero al ver que venía Fabio sobre él, disparó. Fabio esquivó el disparo, pero doña Carmen fue quien lo recibió. Fabio comenzó a pelear cuerpo a cuerpo contra Robinson, y al mismo tiempo, Kathy agarró un cuchillo para vengar la muerte de su padre.

 

El general Ferdinando Arteaga Bonilla había llegado al pueblo con su ejército y se había encontrado con la sorpresa de que se habían podido defender solos y que habían logrado destruir al ejército de los españoles. El general Lázaro trató de cargar con todos los méritos, pero luego le informaron a Ferdinando que en realidad habían vencido a los españoles gracias al apoyo a última hora de la tribu de indígenas. Ahora Ferdinando quería celebrar el triunfo definitivo y hacerle un agradecimiento a la tribu indígena, pero también a los esclavos y los abolicionistas, ya que sin ellos no hubiera sido posible todo esto. El general Benjamín le pidió un poco de prudencia en cuanto a aprobar la abolición de la esclavitud ya que no podía olvidar que había obtenido el apoyo de muchos terratenientes por la promesa de que mantendría la esclavitud. Ferdinando no olvidaba su compromiso con los terratenientes, pero tampoco podía mantener a los esclavos en las mismas condiciones, luego de que ellos habían luchado por la misma causa. Por lo pronto, Ferdinando contemplaba la posibilidad de mantener vigente la ley de libertad de vientres, que consistía en que los hijos de esclavos que nacieran a partir de este momento, nacerían libres. El esperaba que con esto pudiera evitar que los esclavos se volvieran a levantar en armas, pues no podían continuar con más batallas y menos entre ellos mismos. Con esa ley, Ferdinando esperaba mantener la paz en toda la región al menos por un par de años.

 

 

César no se resignaba a haber perdido a su hijo y mucho menos creía que su amada Claudia hubiera muerto durante el ataque de los españoles, él estaba convencido de que ella estaba viva, pero no entendía en donde podría estar, tal vez había sido que había encontrado a doña Odila y se habían ido en busca del bebé, todo era cuestión de tiempo. Lo único que sabían era que doña Odila se había robado al bebé Gregorio y al parecer luego le había puesto una cita a Claudia con la excusa de regresárselo. César no creía capaz a Odila de haberlos asesinado a los dos.

 

Alexandra De La Peña sabía perfectamente que Haroldo no la amaba, que él seguía amando a Claudia Patricia, sin embargo, ella había regresado solo para que Haroldo se hiciera cargo de su hija Ofelita, y así, ella podría morir en paz. Haroldo estaba sorprendido con la actitud de Norela pues lo había dejado en paz aparentemente para que fuera feliz con Alexandra, y además de eso, le sorprendía también la extraña desaparición de su madre Odila y ahora de Claudia Patricia. Solo María Teotistes estaba para calmarlo y traerle paz y sosiego. Haroldo no sabía por qué pero cada día sentía que era necesaria la presencia de María Teotistes en la casa, y no quería darse cuenta que se estaba enamorando de ella, sobre todo ahora que Claudia Patricia definitivamente no podría ser para él. Pero estaba Alexandra de por medio y le debía respeto.

 

María Teotistes fue a visitar a César para averiguar por Claudia Patricia, pero César estaba muy deprimido al no tener noticias de ella. María Teotistes se dio cuenta que César necesitaba de alguien con quien conversar, por eso se ofreció a hacerle compañía. César se lo agradeció mucho.

 

Rosa Angélica se enteró que su amado Alvarito de la Plata estaba sano y salvo luego de la última batalla contra los españoles, por eso pensó que ya estaba bien de tanto orgullo y quería terminar con toda esa barrera que ella misma había levantado. Pero al buscar a Alvarito, se sorprendió al verlo muy bien acompañado de Dorita Bonilla, la esposa de don Alfredo. Eso la decepcionó un poco. En efecto, Alvarito había seguido cortejando a Dorita con el fin de lograr ponerla en contra de su tío Alfredo Linares. Lo que Alvarito quería era ver a Alfredo pidiendo limosna y sufriendo.

 

Elkin y Mariela sentían que cada día su amor era más fuerte y que no podían estar tanto tiempo separados, pero no sabían cómo disimular antes sus respectivas parejas, Jairo y Estelita.  Jairo no notaba nada extraño en Mariela, en cambio Estelita si se había dado cuenta que su esposo había cambiado mucho últimamente. Estelita pensaba vigilarlo para descubrir si Elkin la engañaba con alguien pues jamás permitiría que una cualquiera se lo quitara. Pero Elkin y Mariela debían buscar un lugar dónde esconderse para poder amarse libremente. Al llegar a su escondite donde siempre se reunían, descubrieron que había sido ocupado por otra pareja de infieles, Abelino y Marcela. Para Elkin y Mariela, Abelino estaba casado con Canela, y Marcela era su hermana, esto demostraba que no era así. Abelino y Marcela le pidieron que no contaran nada o les podría ir muy mal. Tal parecía que Elkin y Mariela estaban descubriendo muchos secretos en la hacienda.

 

Abelino no pensaba asesinar a Maku pues caería sobre él una maldición por asesinar a otro gitano, así que le dejó sueltas las cadenas para que escapara cuanto antes. Maku aprovechó que era de noche para intentar huir, ya había perdido su dinero, solo le restaba su vida. Maku había logrado escabullirse en medio de la oscuridad, pero antes de marcharse, pensaba ir a la habitación de doña Julieta para despedirse de ella. En realidad lo que Maku quería era asesinarla antes de huir, así que entró a su habitación y se disponía a atacarla con un cuchillo, pero Julieta se dio cuenta y comenzaron a forcejear con el cuchillo. Julieta comenzó a pedir ayuda, pero al ver que sería capturada nuevamente, Maku prefirió huir antes que ser enjuiciada. 

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