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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Virgen                                                                                                                           Capítulo 192

 

Robinson había acabado con casi medio pueblo, y el general Ferdinando y sus hombres estaban aún a un día de camino. Los españoles estaban casi que acabando con los soldados independentistas y todo parecía indicar que nada ni nadie podría salvarlos de una muerte segura. La orden de Robinson era aniquilar al pueblo entero y eso era lo que estaban haciendo. Mientras que Robinson se dirigía a la hacienda de Fabio para quemarla con sus propias manos. En todo el pueblo se sentía la desesperanza pues veían venir una muerte y destrucción total, al parecer, el final estaba cerca y no había alguna señal de salvación.

 

Mario y el resto de independentistas sabían que era una lucha inútil, para ellos todo estaba perdido. Lejos del campo de batalla, se encontraba Samirami escondida pues Mario le había pedido que se mantuviera oculta a raíz de este enfrentamiento, pero ella no podía permitir que los españoles acabaran con la gente del pueblo, tanto criolla como negra y mestiza. La tribu indígena a la que pertenecía Samirami, la estaba buscando y al llegar al pueblo, se dieron cuenta de la batalla que se estaba librando. Samirami le suplicó a su padre el Cacique Milciades que intervinieran, así que la tribu de indígenas decidió intervenir para evitar que los españoles retomaran el poder comenzó a atacar a los españoles en una lucha conjunta con los independentistas. Eso animó a las tropas independentistas quienes se lanzaron y se unieron a los indígenas para acabar con los españoles.

 

Lejos de ahí, los soldados de Ventura buscaban a Diana Luz por todos los alrededores, pero Diana Luz se había escondido para no ser encontrada, ella quería vivir una experiencia por sí sola, lejos de la protección de sus padres. En cambio, los soldados de Ventura dieron con la gitana Maku, quien huía con el dinero que le había pagado doña Julieta. Los soldados llevaron a la gitana ante el general Ventura para saber qué hacer con ella. Ventura ordenó encerrarla en una celda para después interrogarla y sacarle información acerca del paradero de Diana Luz. Bilena le recordó a Ventura que no podían dejar a la tal nana Gume con vida pues a pesar que ahora no recordara nada de lo que había pasado esa noche, en cualquier momento lo podría recordar y  ponerlos en entre dicho. Ventura recordó que no solo debía encargarse de la nana Gume, sino también del favor que le había pedido su primo Benjamín, de sacar a la tal Canela del camino, ya que era un impedimento para que Maurice se casara con Greicy.

 

A pesar que Maurice estaba dispuesto a formalizar su compromiso con Greicy, él no la amaba y por eso prefería mantenerse un poco distante de ella. Greicy no entendía a qué se debía su comportamiento y sentía mucha rabia pues ella trataba de seducirlo, pero él siempre se comportaba como un caballero con ella. En cambio Abelino sí la había hecho sentir una mujer de verdad, por eso estaba pensando en visitar esta noche nuevamente a Abelino a su habitación.

 

Doña Julieta estaba desesperada pues todo se le había salido de control, ahora su hija Diana Luz conocía su secreto, pero Diana se había marchado sin rumbo conocido, y para colmo, los soldados de Ventura habían atrapado a la gitana Maku, así que podría contar todo para destruirla. La única salida sería convencer al capataz Crio Gumaro para que eliminara a Maku antes que hablara. Pero como Julieta sabía que Ciro le iba a exigir otra noche de pasión, ella prefirió proponerle a Abelino que cometiera el crimen a cambio de guardar silencio con su secreto, que no era nada de Canela. Abelino se sorprendió con la propuesta de doña Julieta, y aunque al asesinar a la gitana Maku estaría traicionando a su raza, pensó que era lo mejor pues Maku ya no servía para nada. Pero antes de asesinar a la gitana Maku, Abelino pensaba averiguar por qué era el interés de Julieta por eliminarla.

 

Gracias al apoyo de los indígenas, los criollos se igualaron en número a los españoles y con ese apoyo, los independentistas lograron enfrentarse en igualdad de condiciones a los españoles. Cuando los españoles pensaron que tenían ganada la batalla, se dieron cuenta que se estaban dejando vencer por los criollos y eso les dio mucho temor, sobre todo porque los indígenas eran mucho más salvajes que los independentistas. El temor fue un gran aliado para los criollos quienes fueron acabando uno a uno con los españoles. Ahora los independentistas estaban en deuda con los indígenas pues en esta ocasión, si habían logrado vencer definitivamente a los españoles. Había sido un triunfo rotundo y ya no quedaba un solo español vivo en la región, algunos se dieron a la fuga al ver que la causa estaba perdida. El general Lázaro les agradeció a los indígenas, en especial al cacique Milciades.

 

Mientras eso pasaba en el pueblo, Robinson había llegado hasta la Hacienda Santacoloma con algunos de sus hombres y de inmediato comenzó a gritarle a Fabio para que saliera y le diera la cara. Pero en la hacienda solo se encontraban las mujeres encerradas y custodiadas por el capataz y algunos peones. Robinson se encargó de eliminarlos a todos y amenazó con prenderle fuego a la casa con ellos adentro si Fabio no salía a dar la cara. Doña Carmen decidió salir y le dijo al general Robinson que Fabio no se encontraba, que solo estaban mujeres encerradas en la casa. Robinson les dijo que buscaba a Fabio y a su mujer, la tal Milena del Carmen. Entonces Kathy, aterrada por lo que esos hombres le pudieran hacer a ellas, le dijo que podía llevarse a Milena del Carmen, quien estaba en una de las habitaciones mal herida. Robinson pensaba cobrarse la muerte de su amada Lida, asesinando a Milena del Carmen, pero también tenía pensado que sus hombres violaran a todas las mujeres en la casa.

 

En el pueblo la calma volvía nuevamente, y las víctimas trataban de rehacer sus vidas con los daños que habían sufrido. Para muchos las pérdidas eran muchas, para otros eran incalculables pues habían perdido a familiares. Pero en sus corazones quedaba la satisfacción de saber que por fin era un pueblo libre de los españoles. Mario trató de buscar a la india Samirami entre la multitud, pero no logró verla, ella se había marchado pues había comprendido que el mundo de Mario era diferente al de ella. Aunque no pensaba regresar con la tribu, ella sentía que tampoco pertenecía a ellos y en cambio tenía deseos de experimentar la vida en una nueva cultura. Mario regresó a casa junto a su hija y allí lo esperaba Milena Margarita con su otro hijo. Mario se alegró mucho de tener a su lado a Milena Margarita, una mujer fiel y siempre dispuesta a servirle, por eso ahora que toda la pesadilla de la guerra había terminado, él pensaba que sería bueno rehacer su vida al lado de alguien, de una mujer como Milena Margarita.

 

César había reflexionado sobre su comportamiento contra Claudia Patricia y se había dado cuenta que había sido injusto con ella pero porque se había dejado cegar por los celos. Así que regresó a casa buscándola y para buscar a su hijo así fuera en el fin del mundo. Pero Ana Gregoria le mostró la nota que Claudia había recibido y le dijo que había salido en medio de los enfrentamientos, y no sabía qué había sido de ella.

 

Claudia Patricia despertó encerrada en una habitación, amarrada a una cama y bajo el efecto de un sedante. Claudia sentía que no tenía fuerzas para moverse, y lo peor era que no recordaba cómo había llegado a ese lugar. Solo de vez en cuando escuchaba el llanto de un niño y ella estaba segura de que se trataba de su hijo. Claudia ignoraba que se encontraba en el burdel de su hermana Ofelia, en Villa Mimosa. Ofelia tenía preparado para su hermana un castigo terrible, venderla a cualquier hombre que deseara tenerla, sería una esclava sexual por el resto de su vida y a nadie se le ocurriría buscarla en Villa Mimosa pues todos creían que Ofelia realmente había cambiado.

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