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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Virgen                                                                                                                           Capítulo 187

 

En el cementerio, Mario y Milena Margarita le dieron el último adiós a Liseth. Mario se pudo dar cuenta que realmente Milena había sido una buena y fiel amiga de Liseth, y él no tenía cabeza para atender a su hija pues se sentía muy triste por la muerte de Liseth, él aún no se había sobrepuesto de la muerte de Violeta. Por eso estuvo de acuerdo con que Milena se quedara ayudando en el cuidado de la niña, ya que tenía experiencia pues estaba cuidando del hijo de ellos dos. Milena Margarita se sentía muy sola, y también lamentaba la muerte de Liseth, pero era inevitable el pensar que ahora que Mario se había vuelto a quedar solo, los dos podrían estar juntos. De todas formas, Milena Margarita sabía que no era el momento para hablar del tema, ella esperaría a que el tiempo los llevara a tomar la decisión correcta.

 

Ofelia estaba feliz pues todo había salido como ella lo había planeado. Ofelia ocultaba en su mansión al bebé de Claudia y César, y nadie sospechaba de ella pues todos habían visto a doña Beatriz robarlo y entregarlo a doña Odila. Ahora doña Beatriz estaba encerrada en un manicomio hablando locuras y nadie creería en su palabra, y doña Odila debía estar muerta después de varios días encerrada en una fosa sin comer ni beber nada. De esa forma no había testigos que la incriminaran en el asunto, el único cabo suelto era Norela De La Peña.

 

El general Robinson y sus hombres estaban a menos de medio día del pueblo, en cambio el general Ferdinando y su ejército, estaban a casi dos días. Robinson tenía suficiente tiempo para acabar con el ejército de Lázaro y tomarse el pueblo, y esperar por la llegada de Ferdinando. Pero el punto débil de Robinson era su esposa Lida, quien lo había acompañado siempre en todas sus batallas como un amuleto de la buena suerte. Por eso Robinson no podía permitir que le hicieran daño, él jamás se lo perdonaría, así que debía buscar la forma de rescatarla.

 

En el pueblo había nuevamente confusión por el nuevo reclutamiento para armar un pelotón que se encargara de proteger al pueblo mientras llegaban los refuerzos del sur. César y Mario nuevamente debían unirse al ejército para contrarrestar el ataque de los españoles, lo mismo que Amarildo, quien ahora estaba viviendo felizmente con su esposa Sandra y su pequeño hijo. Fabio también debía retomar las líneas de combate, pero primero había llegado a su casa para tomar un baño y cambiarse de ropas. Doña Carmen se sorprendió al volver a verlo, y más aún acompañado de la extraña mujer. Fabio le pidió a su capataz que vigilara a doña Lida mientras él se preparaba para volver a la guerra. Kathy también se había alegrado de volver a verlo, y le dijo que lo había esperado todo este tiempo cuidando muy bien de su hijo. Pero Fabio no tenía tiempo para Kathy en estos momentos, solo necesitaba regresar a formar el ejército para enfrentar a los españoles.

 

Ciro le dio la buena noticia a doña Julieta de que se había librado por fin de Carrao, pero ahora le preocupaba a Julieta que Carrao hubiera tenido en su poder a su hija Diana Luz. Julieta le preguntó a Ciro si no había notado algo raro, como si Carrao hubiese tenido escondida en algún lugar a su hija Diana Luz, pero Ciro no revisó nada, solo se ocupó de lo que ella le había pedido. Ciro le dijo a doña Julieta que él había cumplido con su parte, ahora le tocaba a ella cumplir con la suya, y lo que él quería era hacerla su mujer por una noche. Doña Julieta sentía asco de acostarse con Ciro, pero tenía que hacerlo con tal de que Ciro siguiera sirviendo a sus propósitos. Si Ciro había sido capaz de asesinar al tal Carrao, Julieta estaba convencida de que no le costaría nada eliminar también a la bastarda Canela. Para convencerlo de que lo hiciera, Julieta pensaba volverlo loco en la cama para que él deseara con ansias volver a estar con ella.

 

Elkin ya estaba casado con Estela, pero no la amaba y sentía desprecio al pensar en tener intimidad con ella, en cambio con Mariela era diferente, lo que había empezado como una aventura, se había convertido en algo muy importante para él pues ahora buscaba cualquier momento para verse a solas con ella. Elkin sabía que estaba poniendo en riesgo el plan de su padre, pero lo que estaba sintiendo era mucho más fuerte que él. Elkin convenció a Mariela de que los dos podrían llegar a ser los únicos dueños de toda la fortuna Mancera si se lo proponían, solo debían eliminar a Jairo y a Estela, ya que al parecer alguien se había encargado de eliminar a Diana Luz. Mariela no sabía si sería capaz de envenenar a su esposo, pues por más que no lo amara, ella no era una asesina.

 

Norela le dijo a su madre doña Judith, que ella se había encargado de librarse de la amenaza de Claudia, así que ahora la pelea por Haroldo era entre ella y su hermana Alexandra. Pero doña Judith le pidió compasión por Alexandra pues ambas sabían que ella no era capaz de luchar por Haroldo, ya que por algo se había marchado embarazada. Norela le preguntó que por qué había regresado entonces. Doña Judith le confesó que Alexandra padecía una grave enfermedad y por eso había regresado, porque quería morir al lado de su marido y que él quedara con su hija. Norela no podía creer que fuera cierto que su hermana estuviera enferma, pero doña Judith le confirmó que era cierto, Alexandra tenía tuberculosis.

 

Doña Emigdia y nana Gigio fueron a darle apoyo a Claudia Patricia en estos momentos que más lo necesitaba. Nana Gigio no podía creer que se repitiera la misma historia que con su primer hijo, solo que en esta ocasión sí sabían lo que había pasado, que la tal doña Odila se lo había robado. Doña Emigdia se preguntaba si Ofelia no tendría algo que ver en todo este asunto. Entre tanto, Claudia Patricia seguía muy triste pues no tenía noticias de su hijo y como si fuera poco, tenía que soportar el rechazo de su amado César. Ana Gregoria había tratado de convencer a César de que Claudia no quería comprometerse con nadie, pero estaba la presión por parte del tal Coronel Hugo, por eso fue que prefirió comprometerse con Haroldo antes que con el Coronel Hugo.

 

Las autoridades le informaron a don Tito que habían encontrado el cuerpo sin vida del gitano Carrao, y por eso debían investigar a todos en la hacienda para saber quién podía ser el culpable. A don Tito y a don Augusto les pareció muy extraño que Carrao hubiera sido asesinado justo cuando ellos pensaban denunciarlo por secuestro de Maurice y Canela. Ahora lo que también le preocupaba a don Tito era la desaparición de su hija Diana Luz.

 

La nana Gume despertó pero había sufrido de amnesia parcial, no recordaba qué había sucedido esa noche que sufrió el golpe en la cabeza. Eso tranquilizó un poco a Bilena y a Ventura. Sin embargo, Nieves María decidió partir hacia el norte en busca del general Ferdinando para ponerlo sobre aviso de la traición de Ventura.

 

Don Pedro Arango se vio obligado a internar a su hija Sonia nuevamente en el hospital mental para que le manejaran su crisis nerviosa. Esta vez había sido muy fuerte, por eso él tenía miedo que no se fuera a recuperar. El conde Javier Ortegón ahora quedaba a sus anchas sin su esposa Sonia a su lado para cometer cualquier fechoría en la hacienda. Pero ahora a Javier le interesaba Milena Margarita y haría lo posible por conquistarla y convertirla en su amante.

 

Maku no se pensaba quedar de brazos cruzados, así que le envió una nota a doña Julieta amenazándola con contar todo por haber asesinado a Carrao, además de decirle que se despidiera de su hija Diana Luz. Doña Julieta no salía de su desespero por haberse entregado al capataz, ahora tenía una nueva pesadilla por culpa de la tal Maku.

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