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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Virgen                                                                                                                           Capítulo 184

 

Mario permanecía al lado de Liseth, quien cada día empeoraba más a causa de la terrible infección pos parto. Milena Margarita y Luzdarda se encargaban de cuidar de ella, pero ambas se habían dado cuenta que no había nada que hacer. Las medicinas que había ordenado el galeno no habían logrado curar la infección. Liseth se sentía cada día con menos fuerzas, pero sabía que su hija quedaría protegida por Mario. Liseth también sabía que si ella moría, Mario debía buscar una buena mujer para que estuviera a su lado y sobre todo, para que fuera una madre para la pequeña Mariseth, y esa mujer era Milena Margarita, quien había cuidado de Liseth todo este tiempo y de la pequeña Mariseth, además que también era madre de un hijo de Mario, de Mario Arturo. Mario era consciente que Milena se había comportado todo este tiempo como una gran persona, pero él no tenía cabeza para pensar en eso en estos momentos. El padre Jimmy fue a darle los santos oleos a la pobre Liseth, quien también pidió hablar con su hermana Elisina para decirle que la perdonaba por todo el mal que le había hecho. Elisina, al ver a su hermana en su lecho de muerte, no lo podía creer, después de tantas cosas vividas juntas y después de siempre haber compartido muchas cosas, ahora tenía que despedir a su hermana del alma en estas circunstancias, y lo peor de todo era que ella había contribuido para que su hermana terminara en ese estado, por eso se arrodilló y le pidió perdón de todo corazón. Liseth le repitió que la perdonaba y que ahora podía descansar en paz al saber que ella se había arrepentido de sus actos. Luego se despidió de Milena y le dio las gracias por su amistad y sus cuidados, y le pidió al oído que no dejara sola a su hija Mariseth ni a Mario, quienes necesitarían mucho de su ayuda, lo mismo le pidió a Luzdarda. Milena le prometió que cuidaría bien de Mariseth y de Mario, y si él se lo permitía, ella estaría a su lado. Finalmente la pobre Liseth tuvo una muerte tranquila en los brazos de Mario, quien se arrepentía por haber estado sus últimos días lejos de ella y no haber podido cuidarla y protegerla. Milena le dijo que no había sido su culpa, pues él había hecho lo que había podido.

 

Doña Odila llegó al lugar donde Ofelia la había citado para entregarle el niño. Ofelia se alegró que todo hubiera salido como lo habían planeado. Ahora que Ofelia tenía en su poder al hijo de Claudia, pensó en llevar a cabo la segunda parte del plan. Ofelia no se podía arriesgar a que Odila la delatara como cómplice, sobre todo cuando alguien podía haberla visto, por eso desde un principio Ofelia tenía pensado deshacerse de Odila y aprovechó un descuido de ella para empujarla a una fosa abandonada donde anteriormente castigaban a los esclavos rebeldes. Odila cayó a la fosa y perdió el conocimiento. Ofelia aprovechó para cubrir la fosa y huir con el niño. Nadie encontraría a doña Odila y la pobre estaría condenada a morir en la fosa. Sería como morir enterrada en su propia tumba. Ahora nadie tendría rastro de que Ofelia había sido la autora intelectual de todo esto.

 

El general Robinson tenía afán por tomarse el palacio de gobierno al norte de la región, ya que tenía entendido que el general Ferdinando, líder de los independentistas, se encontraba gobernando desde allí, y estaba a un día de llegar, pero ahora le molestaba el hecho de que su esposa hubiera sido secuestrada por el fugitivo Fabio Santacoloma. El Inquisidor le dijo al general Robinson que Fabio había escapado por la ayuda de un traidor y debía averiguar quién había sido porque podría volver a traicionarlos. Así que Robinson comenzó a observar a todos los guardias para ver si había alguno sospechoso. Pero el Inquisidor comenzó a sospechar de la esclava que doña Lida había tomado como dama de compañía, pues él sentía que la conocía de antes. Milena del Carmen sabía que si la descubrían, la ejecutarían de inmediato, así que debía buscar la forma de escapar. Fabio logró llegar a una humilde cabaña para pedir ayuda y enviar a alguien al pueblo para advertirles de la amenaza que se acercaba en cabeza del general Robinson. Fabio esperaba que en el pueblo pudieran prepararse para contrarrestar el ataque de Robinson.

Carrao y Maku lograron salir con lo que pudieron en una carreta y cargando consigo el cuerpo amarrado y cubierto de Diana Luz. Afortunadamente nadie los había visto salir. Pero don Tito y don Augusto fueron a buscarlos y no los encontraron por ningún lado. Así que fueron en busca de Abelino y Marcela. Don Augusto le planteó la posibilidad a don Tito que la tal Canela no fuera hija suya, sino una trampa más de los gitanos.

 

Doña Julieta encontró debajo de su almohada una nota al parecer de los gitanos en la que le exigían que le diera una cierta cantidad de dinero a cambio de su silencio, de lo contrario, don Tito se enteraría de que había sido ella quien había pagado hace muchos años para que se robaran a la bebé Canela. Ahora doña Julieta no sabía qué hacer pues no le convenía que su secreto saliera a la luz pública. Su única salida era eliminar al tal Carrao y el único que podía ayudarla era el capataz Ciro. Mañana ella debía entregar la suma de dinero que Carrao le exigía o lo contaría todo.

 

Don Tito y don Augusto le preguntaron a Marcela y a Abelino por sus supuestos padres Carrao y Maku, pero ellos fingieron no saber en dónde se encontraban. Así que don Tito les dijo que ya sabían que ellos dos, Maku y Carrao, habían sido quienes habían raptado a Canela y a Maurice hacía muchos años, por eso necesitaban encontrarlos para que pagaran por su crimen ante la justicia. Marcela y Abelino se mostraron sorprendidos con la noticia, no podían creer que sus padres fueran unos secuestradores, jamás se lo hubieran imaginado. Don Augusto le hizo ver a don Tito que no tenían pruebas en contra de Abelino y Marcela pues ellos debían ser muy chicos cuando eso sucedió, por lo tanto no los podían acusar de cómplices.

 

Greicy no se resignaba a ser rechazada por Maurice, por eso le insistió para que anunciaran su compromiso, tal y como sus propios padres lo habían arreglado. Pero Maurice le recordó que él no estaba enamorado de ella y que en su corazón solo había lugar para su amada Canela. Greicy no entendía por qué él insistía en esperar por una mujer que parecía muerta en vida, y que además estaba casada con otro hombre. Estelita escuchó la discusión entre su nuevo tío Maurice y Greicy, y decidió escuchar para ver si descubría algo contra la tal Canela. Maurice quería que Greicy entendiera sus motivos para esperar a que Canela reaccionara, y era por el hecho de que era falso que Canela estuviera casada con Abelino, pues todo había sido un invento de los gitanos para poder quedarse en la hacienda. Canela era una muchacha totalmente libre para casarse con quien quisiera, el problema era que estaba en un estado emocional muy malo luego de que se acumularan varios sucesos que habían marcado su vida. Greicy no entendía por qué entonces él no decía la verdad y desenmascaraba a los gitanos. Maurice le aclaró que la vida de Canela corría peligro si él llegaba a delatarlos, por eso había guardado silencio y protegía a los gitanos, y la única esperanza era que la misma Canela reaccionara de su estado y desenmascarara ella misma a los gitanos. Greicy comprendió los motivos de Maurice, y ahora solo esperaba que él se cansara algún día de esperar a que la tal Canela se recuperara para que se decidiera por ella. Greicy le propuso a Maurice que le siguieran el juego a sus padres y fingieran estar de acuerdo con su compromiso, aunque ella sabía que en realidad él amaba a Canela y que no se casaría con ella pues esperaba una recuperación de Canela. Maurice estuvo de acuerdo en seguir el juego, pues se había dado cuenta que Greicy era inteligente y madura y que era consciente de sus verdaderos sentimientos, además que eso le serviría a él para evitar conflictos con sus padres Augusto y Julia. Greicy le prometió a Maurice que si en este tiempo Canela reaccionaba, ella misma les dejaría el camino libre para que fueran felices.

Estelita le fue a contar a su madre lo que se había enterado, que Abelino en realidad no estaba casado con Canela sino que era una farsa. A doña Julieta le gustó esa información pues le podría servir más adelante. Al parecer Abelino solo estaba mintiendo para poder disfrutar de la fortuna de don Tito. Si era así, Julieta podría darle mucho dinero a Abelino para que hiciera algunas cosas.

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