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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Virgen                                                                                                                           Capítulo 172

 

En el pueblo había conmoción por la noticia de la muerte de Mario Rafael y de César en combate, los dos habían sido personas muy queridas para la gente del pueblo. Doña Meryl no se resignaba a que fuera cierto esa noticia, ya que su hijo Mario le había ayudado económicamente para que la hacienda Tapias surgiera nuevamente. Pero a quien más duro le había dado la noticia había sido a Liseth, quien nunca había perdido la esperanza de volver a ver a su amado Mario, y ahora la había dejado sola y embarazada rodeada de víboras como su propia hermana Elisina. Liseth tuvo un colapso nervioso y Milena Margarita tuvo que llevarla a su habitación. Para Elisina también era una mala noticia pues ella deseaba librarse de su hermana para tener a Mario para ella, pero si Mario no iba a ser para ella, tampoco sería para su hermana. Ahora con mayor razón Elisina deseaba que su hermana perdiera ese hijo, para que no le quedara el consuelo de haber tenido un hijo de Mario.

 

Claudia Patricia también estaba siendo informada de la muerte en combate de César. Ella no lo podía creer pues César tenía mucha experiencia en batallas, pero le dijeron que había muerto por tratar de salvarle la vida a otro soldado, Mario Rafael Tapias. Ana Gregoria le pidió a Claudia que ahora tenía que ser fuerte para poder sacar al niño Gregorio adelante, no podía dejarse derrumbar, pues al menos tuvo la oportunidad de que César le dejara un hijo. Pero Claudia Patricia pensaba que esto era muy fuerte para ella y no sabía si podría recuperarse.

 

Lejos de ahí, en el campo de batalla, Catalina se encontró con Angel David, quien estaba muy mal herido. Catalina no podía creerlo, el prometido de su madre, así que decidió atenderlo ella misma para curar sus heridas. Angel David le agradeció por sus atenciones, y le reconoció que se notaba el cambio que había tenido, pero la herida de Angel David en su pierna era muy grave tanto que Catalina pensó que podría llegar a perderla.

 

Entre tanto, el general Robinson Peñaranda avanzaba cada vez más con un ejército que crecía gracias a que tomaba por rehén a mujeres y niños de los campesinos por donde avanzaba. El general Robinson ordenó que le trajeran al prisionero Fabio Santacoloma para interrogarlo. Cuando el Inquisidor lo vio, lo reconoció de inmediato, y le aseguró al general Robinson que Fabio siempre había estado contra la Corona Española. Luego aparecieron doña Lida y Milena del Carmen, quien al ver a Fabio se impresionó mucho, pero también reconoció al Inquisidor, por eso prefirió mantener un bajo perfil para que el Inquisidor no la reconociera. Milena del Carmen se acercó a doña Lida y le comentó que Fabio pertenecía a una de las familias más influyentes de la región, precisamente la familia que la acusaba a ella de haber asesinado al capitán del ejército. Por lo tanto, sería mejor mantener con vida a Fabio pues le podría servir para algún tipo de negociación. El general Robinson siempre escuchaba los consejos de su esposa, y doña Lida estuvo de acuerdo con Milena del Carmen.

 

Entre tanto, Elida Margarita estaba decidida a cambiar de vida, a pensar en su felicidad y compartir al lado de los seres que amaba. Por eso le fue a pedir a su cuñado, el padre Darwin, para que fuera a convencer a Erwin que aceptara irse lejos y comenzar una nueva vida juntos en otro país. Pero Darwin no sabía por qué estaba comenzando a experimentar un sentimiento prohibido para él, el del deseo hacia una mujer. Darwin sentía que se estaba enamorando de su cuñada Elida. Para Elida, cada vez que conversaba con Darwin era como si encontrara paz en su corazón, una luz interior que le trasmitía paz y tranquilidad, que era lo que ella necesitaba en estos momentos, pero llegó a confundirse pues no deseaba que esos sentimientos se transformaran en amor, ya que no estaría bien que ella se llegara a enamorar de los dos hermanos Ramírez, sobretodo porque Darwin era un sacerdote de la Iglesia Católica.

Haroldo seguía enamorado de Claudia Patricia, por eso, al escuchar que César había muerto y que Claudia había quedado viuda, Haroldo pensó que esta sería la oportunidad para reconquistarla. Pero doña Odila también escuchó el rumor de la muerte de César y pensó igual que su hijo Haroldo, así que previno a su nuera Norela para que actuara rápido antes que Haroldo se decidiera a buscar a la Claudia Patricia. Norela le propuso a su suegra Odila que fueran a hacerle una visita a Claudia para advertirle que si se llegaba a acercar a Haroldo, jamás volvería a ver a su hijo. Sin embargo, Haroldo decidió ir a la mansión de Claudia para darle sus condolencias y no desaprovechó el momento para recordarle que él la amaba a pesar del tiempo, y que jamás la dejaría sola, él estaba dispuesto a hacerla muy feliz si le daba una nueva oportunidad. Pero Claudia se sintió ofendida pues ella amaba a su marido y en lo último que podía pensar era en buscarle un reemplazo, así que le pidió que se marchara y que nunca más regresara. Pero Haroldo la tomó entre sus brazos y le pidió que le dijera mirándolo a los ojos que ella ya no sentía amor por él. En ese instante Claudia comenzó a recordar los momentos más felices que había vivido con Haroldo y no pudo responder nada, pero apareció Ana Gregoria y se impresionó al verlos en esa situación comprometedora.

 

Una vez más Irasema volvió a acercarse a Violeta Dolores para tratar de sacarle información de dónde había obtenido la medallita. Pero Violeta no reaccionaba, así que Irasema trató de obligarla a que contestara, por lo que Violeta comenzó a gritar, y de inmediato todos acudieron para ver lo que sucedía. Don Tito le pidió a Irasema que no le hiciera daño a Canela pues era su hija. Irasema se marchó a su habitación. Pero le dio una idea a doña Julieta, pues podría hacerle algo a Canela y que Irasema fuera acusada por ello. De esa forma el gitano Carrao no tendría como reclamarle nada.

 

Ofelia Del Valle se enteró de lo sucedido con su cuñado, que todo parecía indicar que había muerto en combate, lo que significaba que su pobre hermana Claudia quedaba nuevamente sola y desconsolada. Este era el momento perfecto de Ofelia para vengarse de su hermana, así que comenzaría con su plan para destruirla, y para ello necesitaba de la ayuda de doña Beatriz Fontenegra, quien debía robarse al hijo de Claudia y César nuevamente.

 

Entre tanto, Erwin fue a visitar a Elisina luego de enterarse de la supuesta muerte de Mario Rafael. Erwin le ofreció protección a Elisina en estos momentos difíciles. Elisina se había dejado envolver por el licor y más era el tiempo que pasaba ebria que sobria. Así que le agradeció a Erwin que se preocupara por ella, pero ella sabía que lo que él realmente quería era a Liseth. Erwin le pidió permiso para visitarla, ahora que Liseth era una mujer viuda. Elisina sabía cuánto despreciaba Liseth a Erwin, por eso aceptó que la visitara, para hacerle la vida imposible a su hermana. Liseth se había dado cuenta de la presencia de Erwin en su casa y trató de echarlo como a un perro, pero Elisina le advirtió que ella había autorizado la entrada de Erwin cuantas veces el quisiera. Erwin le ofreció protección ahora que el hombre de la casa había muerto, pero Liseth le dijo que las dejara en paz pues no necesitaban de su ayuda, para eso estaba Pantoja. Milena Margarita estaba con Liseth, así que le pidió que se calmara pues podía hacerle daño al bebé. Erwin le advirtió a Liseth que solo estaba esperando a que su bebé naciera para quitarle esa arrogancia y domarla como a una potra. Erwin aprovechó para recordarle a Milena Margarita el momento de placer que habían tenido, pero Milena le dijo que era una pesadilla que la atacaba todas las noches. Al marcharse Erwin, Elisina le advirtió a su hermana que tendría que casarse con Erwin pues no podía ser una madre soltera, pero Liseth le recordó que ella aún estaba casada con Mario y que hasta que su cuerpo no apareciera, no podía ser considerado como muerto. Elisina le reclamó a Liseth pues siempre le llevaba la contraria, así que la agarró fuerte y le advirtió que debía casarse con Erwin. Como Liseth se negó, Elisina la empujó sin darse cuenta que estaban cerca de la escalera. La pobre Liseth cayó rodando por las escaleras y al llegar abajo, comenzó a sangrar por sus partes íntimas.

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