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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Virgen                                                                                                                           Capítulo 171

 

Alvarito había logrado subir a uno de los botes y había asesinado a la persona que disparaba el cañón, y de inmediato re direccionó el cañón hacia los otros botes. Alvarito comenzó a disparar contra los otros para evitar que siguieran atacando a las costas. Juan Carlos estaba ayudando a Alvarito a disparar el cañón, mientras que Amarildo y Orlandito habían logrado tomar el control de otro de los cañones y comenzaron a dispararle a la flota de barcos españoles. Cuando los españoles se dieron cuenta, era demasiado tarde, Amarildo y Alvarito ya habían destruido varios barcos y la mayoría de los botes que cargaban los cañones. Tras haber detenido el ataque de los cañones, los independentistas habían logrado tomar nuevamente ventaja y poco a poco habían logrado ir acabando con los españoles. El ejército de Ventura no tenía compasión con los españoles y lograron eliminarlos uno a uno. Los pocos barcos que quedaban, habían decidido marcharse lo que daba como triunfadores a los independentistas. Finalmente los independentistas habían logrado la victoria sobre los españoles.

 

Un soldado español había logrado llegar al bote donde se encontraba Alvarito con Juan Carlos y subió a vengarse de ellos, atacándolos de sorpresa. Alvarito protegió a Juan Carlos recibiendo una puñalada en la espalda. Así que quedaba solo Juan Carlos para enfrentarse al español para evitar que retomara el cañón. Juan Carlos y el soldado comenzaron un enfrentamiento cuerpo a cuerpo, y Alvarito yacía mal herido sin poder defender a su hermano. Finalmente el español alcanzó a apuñalear a Juan Carlos en el pecho. Alvarito enfureció al ver que su hermano había sido mal herido, por lo que lleno de odio se lanzó sobre el español a pesar de su herida y le dio muerte al español. Ahora con su hermano mal herido, Alvarito comenzó a remar hacia la orilla para buscar a alguien que pudiera ayudar a su hermano.

 

Luego de cesar la batalla, comenzaron a reunir los heridos en una carpa. Decidieron traer a las monjas para que se encargaran de cuidar a los heridos. Las hermanas del convento de las Clarisas acudieron al lugar para encargarse de los heridos, entre las monjas estaba Catalina, quien estaba horrorizada al ver tanto herido. Entre los heridos Catalina se sorprendió de haber encontrado a su eterno amor platónico, Roberto Ramírez. Catalina comenzó a curar sus heridas, pero Roberto le pidió que lo ayudara a descansar en paz pues estaba gravemente herido. Catalina le dijo que ella le curaría las heridas para que pudiera recuperarse. Pero Roberto le pidió perdón por haber jugado con ella, y le pidió que luchara por ser feliz al lado de un buen hombre que la merezca. Finalmente Roberto falleció en los brazos de Catalina.

 

Tanto Sandra, como Claudia Patricia y Liseth estaban angustiadas por no tener noticias de sus hombres, así que se ofrecieron como voluntarias para trabajar con las monjas clarisas. Liseth no podía ir por estar embarazada, pero Milena Margarita se ofreció a ir en su lugar. Milena sabía que Liseth tenía riesgos por su embarazo y no quería que le pasara nada malo. Pero al llegar al lugar donde se encontraban los heridos, quedaron muy sorprendidas al ver la cantidad de muertos y de heridos. Sandra se reencontró con su amado Amarildo y se alegró mucho al verlo sano y salvo. Claudia Patricia comenzó a buscar a César entre los heridos, pero no lograba encontrarlo. Lo mismo sucedía con Milena Margarita, quien buscaba desesperadamente a Mario Rafael. Varios soldados afirmaron haber visto cuando Mario moría por culpa de un cañonazo. Milena Margarita se negaba a aceptar que fuera cierto eso, por eso decidió buscar entre los cuerpos de los fallecidos, pero tampoco había tenido éxito. Así que decidió regresar a darle a Liseth, la terrible noticia de la muerte de Mario Rafael.

 

Rosa Angélica también había dio como voluntaria, y se sorprendió al ver que Alvarito y Juan Carlos habían sido heridos de gravedad. Alvarito le pidió a Rosa Angélica que ayudara a Juan Carlos pues era quien estaba gravemente herido. Así que Rosa Angélica trató de prestarle los primeros auxilios a Juan Carlos, quien le dijo que la amaba más que a su propia vida, pero que sabía que para ella no había habido otro hombre diferente a Alvarito, por eso le pedía que fuera feliz al lado de él, que no se negara a la oportunidad de ser feliz. Rosa Angélica lo abrazó y el pobre Juan Carlos falleció. Alvarito no podía creer que su hermano menor estuviera muerto. Pero ahora le atacaba la duda a Rosa Angélica si Alvarito hubiera dejado morir a propósito a Juan Carlos o si él había hecho lo posible para salvarlo.

 

El ejército del general Robinson se acercaba cada vez más a la región norte. Mientras tanto, había alguien interesado en hablar con el general Robinson. Se trataba del Inquisidor Woltman, quien deseaba pedir protección al general Robinson a cambio de información valiosa en contra de los independentistas. Doña Lida, la esposa de Robinson, analizó la situación y pensó que tal vez era conveniente aceptar la ayuda del Inquisidor, pues él podría informarles sobre cuál era el mejor camino para llegar al Palacio donde se hospedaba el general Bonilla. Solo tenían que enviar un asesino a eliminarlo y al morir Bonilla, el resto se dispersaría y se dividirían. El general Robinson se sorprendía con las ideas de su esposa, pues ella siempre tenía una gran idea para cada cosa. El Inquisidor les dijo que con mucho gusto los guiaría hasta los aposentos principales del general Bonilla ya que él conocía unos pasadizos secretos de ese palacio. Teniendo al Inquisidor como espía, lograrían derrotar al general Bonilla sin necesidad de derramar una gota de sangre. También podrían utilizar a la tal Milena del Carmen, quien al parecer no gustaba de los independentistas. Por lo pronto, doña Lida la había tomado como su dama de compañía.

 

Erwin había ido a visitar a su antigua prometida, Elisina Onassis con la excusa de proponerle negocios juntos. Erwin sabía que Elisina estaba al frente de la hacienda Onassis, y que esa hacienda se había convertido en la más importante de la región. Sin embargo, el verdadero interés de Erwin era averiguar por la vida de Liseth, ya que él pensaba sacarse la espinita de su rechazo. Elisina se había convertido en una mujer alcohólica y llena de resentimiento, pero al ver a Erwin, le había dado gusto de ver a alguien igual o peor que ella. Elisina no perdía cualquier ocasión para hacerle la vida imposible a su hermana con el fin de ver si perdía el bebé, por eso le metía ideas en la cabeza como que Mario nunca regresaría vivo de esa guerra. Eso aumentaba los dolores de Liseth y ponía más en riesgo su embarazo. Al ver la situación, Luzdarda se ocupaba de proteger a la niña Liseth pues le parecía que la niña Elisina era muy cruel. Erwin se sorprendió también al ver que Liseth estaba embarazada, y a pesar de él ser cruel y despiadado, no sería capaz de hacerle algo a Liseth en ese estado, tendría que esperar a que diera a luz. Elisina pudo darse cuenta que Erwin seguía interesado en su hermana Liseth, pero él le aclaró que mientras ella estuviera embarazada, él no se le acercaría. Eso le dio una idea a Elisina, acelerar el trabajo de parto de su hermana.

 

Al mismo tiempo, Mario Rafael había logrado recuperar el cuerpo mal herido de César, y había logrado huir por el rio llevando a César a cuestas, pero luego de recorrer un largo camino, fueron atrapados por una tribu de indígenas que siempre había defendido su territorio de los blancos. Los indígenas hicieron prisioneros a Mario y a César, aunque se dieron cuenta que César estaba gravemente herido, además de que no era blanco, por eso decidieron ayudarlo a curarse, en cambio a Mario lo encerraron en una jaula para llevarlo a juicio. Mario no entendía qué era lo que estaba sucediendo, pero presentía que iba a morir.

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