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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Virgen                                                                                                                           Capítulo 162

 

En la región las batallas continuaban pues de España continuaban llegando refuerzos para retomar el poder, pero los rebeldes a la cabeza del General Ferdinando Bonilla, tenían controlado todos los flancos. Los meses fueron pasando y cada vez los independentistas ganaban más terreno, gracias también al apoyo recibido por los terratenientes de todas las regiones y a los grupos abolicionistas. Sin embargo, la región Caribe era la que más sufría ya que era la primera región donde llegaban los barcos españoles. La región Caribe era la que más muertos ponía, pero cargaba la responsabilidad de defender el resto de regiones y evitar que los españoles que llegaban, pudieran avanzar. La población de Santa Ana de Barahona, en donde se encontraba el castillo del Virrey, era la que más sufría pues se estaba quedando sin hombres ya que la mayoría había sido reclutada para luchar por la libertad del pueblo.

 

En estos meses que habían transcurrido, don Juan Bautista había gozado de paz y tranquilidad en su hacienda, a pesar de tener bajo el mismo techo a su esposa Karina, quien permanecía cuadripléjica. Juan Bautista esperaba que saliera el fallo de su separación de la malvada Karina para poder casarse con Sady, la mujer de quien él realmente se había enamorado. Don Juan Bautista tampoco había podido resignarse a la muerte de su adorada hija Violeta Dolores, pero era algo que tarde o temprano debía asimilar. Pero había encontrado en Viviana, la hija de Sady, muchas cosas que le recordaban a Violeta Dolores, por eso pensaba que Viviana podría llegar a llenar ese vacío que había dejado su hija. Eso no le gustaba para nada a Flora Margarita, quien había llegado a pensar que podría ganarse el cariño de Juan Bautista al ser la única hermana de Violeta Dolores. Por eso Flora Margarita comenzó a sentir odio por Viviana. Por lo pronto, Flora Margarita había logrado conquistar a Aquilito, quien pensaba permanecer un tiempo por estas tierras mientras se decidía a regresar a Europa, donde había vivido durante muchos años. Arlenis era la única que se encargaba de atender a Karina, sin embargo lo hacía de mala gana pues Arlenis había pensado que Karina se la llevaría lejos a vivir una vida de ricos por haberla ayudado en todo, pero no fue así. Por eso Arlenis cada vez que podía la maltrataba, le pegaba y en ocasiones la hacía pasar hambre. Pero la malvada Karina se dio cuenta que había comenzado a recuperar parte de movimiento de sus manos, así que decidió no decir nada para que la mantuvieran en la casa y si llegaba a recuperarse, se vengaría de todos, desde Arlenis hasta don Juan Bautista, pero no permitiría que la dejaran en la calle después de haberse sacrificado tanto. Karina no se pensaba dar por vencida hasta no ver muerto a don Juan Bautista antes de que saliera la nulidad del matrimonio.

 

Mario Rafael, por su parte, había tenido una temporada de estabilidad emocional a pesar de que tampoco superaba la muerte de su amada Violeta Dolores. El se había dedicado a poner a producir la hacienda Onassis y le había ido muy bien ya que había duplicado su producción y la hacienda Onassis era considerada la hacienda más importante de la región, por eso se había convertido en un gran botín para muchos. Mario Rafael se había casado con Liseth Onassis y había aprendido a quererla, aunque ella sabía que el amor de la vida de Mario siempre iba a ser Violeta Dolores. Liseth esperaba un hijo de Mario Rafael y eso los mantenía con mucha ilusión, sobre todo a Liseth quien esperaba que la llegada de ese niño los uniera más. Pero en medio de esa tranquilidad, estaba Elisina, la hermana de Liseth, quien seguía enamorada y deseaba estar con Mario Rafael, pero solo obtenía su rechazo. Elisina no soportaba ver que su hermana fuera feliz con el hombre que ella amaba, por eso no dejaba de pensar en la forma de separarlos y poder quedarse con Mario. Elisina sabía que ese niño que venía en camino los uniría más, por eso había llegado a pensar en la posibilidad de evitar que esa criatura naciera.

Elisina había manipulado a su hermana Liseth haciéndole creer que su difunto padre, don Aminabad Onassis, la había desheredado por haberse escapado con Mario Rafael, y también había sacado del testamento a Violeta Dolores quedando Elisina como la única heredera de la fortuna Onassis.

 

Mario Rafael también mantenía una relación cordial con Milena Margarita y el supuesto hijo de ambos. Mario quería mucho al niño sin sospechar que en realidad era el hijo de él con Violeta Dolores. Milena Margarita aún sentía algo por Mario, pero al verlo feliz con Liseth, se había resignado a tratarlo como a un amigo, pues Liseth siempre había sido muy buena con ella.

 

Milena Margarita estaba viviendo ahora en la hacienda con su padre don Pedro y su madre Anita, y debía compartir el techo con su medio hermana Sonia Margarita, a quien odiaba con todo su ser pues ella había sido la asesina de su amado Arturo y no había pagado un solo día de cárcel pues había sido declarada como demente. Para tratar de olvidar lo que sentía por Mario Rafael, Milena Margarita había decidido darse una oportunidad y conocer al peón de la hacienda, John Fernando. El estaba realmente interesado en ella, pero el verdadero objetivo de John Fernando era saber quién había asesinado a su medio hermano Arturo, y todo parecía indicar que pudo haber sido Sonia Margarita o Milena Margarita. Por eso John Fernando se veía a solas con cada una por separado para tratar de descubrir la verdad. Pero Sady logró darse cuenta que al parecer John Fernando quería jugar con las dos, por lo que decidió enfrentarlo y preguntarle qué pretendía con verse con las dos hermanas al mismo tiempo, pues ya en el pasado había sucedido una desgracia por culpa de que las dos hermanas se hubieran enamorado del mismo hombre. John Fernando le pidió a Sady que le comentara acerca de ese asesinato, pero Sady no sabía muy bien pues lo que habían dicho era que había sido un accidente, pero ella estaba segura de que había sido Sonia Margarita pues ella siempre había sido peligrosa igual a su difunta madre. John Fernando le pidió ayuda para descubrir a la asesina de su hermano y poder hacer que pagara con cárcel. Pero Sady no sabía si ayudarlo en ese acto cruel. Ellos no se percataron que Sonia Margarita los estaba espiando, y ahora Sonia sabía la verdad sobre John Fernando y pensaba hacerle creer que la asesina había sido Milena Margarita.

 

César y Claudia Patricia también habían tenido varios meses de felicidad sobre todo con el nacimiento del hijo de ambos. Don Jacobo Fontenegra se había encargado de que César recibiera la herencia Galende y que fuera reconocido como un legítimo Galende. Don Jacobo logró la nulidad de su matrimonio con doña Beatriz de Fontenegra luego de demostrar la traición de ella con su amante el General Epifanio y de demostrar que ella había conspirado en su contra. Así que don Jacobo se casó con su eterno amor, doña Celestina. La nana Ana Gregoria también estaba feliz de saber que su niño César había triunfado, aunque en el fondo de su corazón no podía sobre ponerse a la muerte de su hija Lilibeth. Doña Emigdia había comprendido que el tiempo pasaba rápido y no valía la pena estar distanciada de su amada hija Claudia Patricia, por eso decidió vencer a su orgullo y pedirle perdón por haberla rechazado al saber que había escogido a una persona de color como marido. Doña Emigdia y nana Gigio fueron a conocer el nuevo bebé de Claudia Patricia y de una vez hicieron las paces. María Victoria y Darío Campillo vivían en la misma mansión de César y Claudia, aunque ellos tenían planes de viajar a vivir en Europa junto a Elvira, la madre de María Victoria, quien estaba arrepentida de no haberle dedicado estos años a su hija. Don Jacobo también pensaba regresar a España a ocuparse de sus negocios, pues ya en estas tierras no tenía nada que hacer. No muy lejos, en el auspicio donde había sido enviada doña Beatriz Fontenegra, ella comenzaba a volver en sí. Lisbelia cuidaba de ella, y al ver que había reaccionado, se emocionó. Lisbelia tenía la esperanza de que cuando doña Beatriz despertara, recuperaría su fortuna y volverían a tener los lujos de siempre. Pero doña Beatriz había regresado con un solo propósito, llenarse de vida al quitársela a la criatura que acababa de nacer, el hijo de Claudia Patricia.

Después de varias semanas de viaje, por fin Maurice y Violeta Dolores habían llegado a cercanías de la gran hacienda Mancera, donde vivía el supuesto verdadero padre de Violeta Dolores. Maurice solo quería que Violeta Dolores se reuniera con su verdadera familia para ver si conseguía recuperarse del estado en que se encontraba, pues era como si estuviera muerta en vida. Pero Maurice debía cerciorarse primero que a su amada Violeta Dolores no le fueran a hacer daño en esa hacienda, por eso pensó que primero debía ir a tantear el terreno, y dejó a Violeta Dolores escondida en una cueva no muy lejos de la Hacienda Mancera.

 

Don Tito Mancera se había convertido en un poderoso hacendado luego de que sus suegros, don Augusto y doña Julia, fueran apresados por orden del Virrey de ese entonces. Después de un par de años en prisión y sin poder acusarlos de nada, don Augusto y doña Julia fueron liberados y prefirieron irse a vivir a Europa para olvidar el mal momento, sobre todo porque doña Julia había perdido su hijo estando en prisión y no tenía noticias de él.

 

Don Tito quedó al frente de la hacienda y de todos los negocios de la familia de su esposa ya que sus dos cuñados estaban exiliados organizando los ejércitos independentistas. Don Tito nunca había dejado de amar a Irasema, quien también era hija de don Augusto, solo que Irasema había perdido la razón luego de haber sido violada y haber quedado embarazada y haber sido separada de sus dos hijas gemelas. Así que Irasema vivía en la misma hacienda, pero encerrada en una habitación para evitar que le hiciera daño a alguien. Don Tito no sabía que Irasema había parido gemelas, él pensaba que solo era una niña, y por eso nunca había dejado de buscarla bajo cielo y tierra.

 

Doña Julieta era la esposa de don Tito, una mujer que toda su vida había estado celosa del amor de su esposo por la esclava Irasema. Por eso odiaba a Irasema y a la supuesta hija de ambos, tanto así que les había pagado a los gitanos años atrás para que se la robaran y la desaparecieran. Pero don Tito nunca se olvidó de esa bastarda y la quería por encima de los hijos que había tenido con Julieta.

 

Maurice se acercó a la hacienda y le pidió al vigilante que le permitiera hablar con don Tito Mancera pues tenía información valiosa sobre la hija que había perdido hacía muchos años. El vigilante le dio la información al capataz de la hacienda, Ciro Gumaro. Para Ciro era muy extraño que alguien quisiera darle información sobre el paradero de la bastarda, así que decidió comunicárselo a doña Julieta, quien no podía creer que después de muchos años, ahora apareciera alguien que sabía en donde se encontraba la bastarda, así que decidió ir ella misma a ver de quien se trataba.

 

Maurice no sintió confianza en doña Julieta, por eso le dijo que la información solo la compartiría con el propio don Tito. Julieta le reclamó por ser un insolente y dirigirse a ella como si no mereciera su confianza, así que le exigió que se marchara o lo mandaría a azotar. Pero en ese momento apareció Jairo, hijo de Tito y Julieta, y se enteró de lo que estaba pasando, así que corrió a avisarle a su padre, don Tito. Don Tito no podía creer que después de tantos años esperando una noticia de la que él creía su hija con Irasema, por fin aparecía alguien, así que corrió a ver de qué se trataba.

 

Maurice le preguntó si él realmente deseaba conocer a su hija pues él podría llevarlo hasta donde ella se encontraba. Ciro, el capataz, pensó que podría ser una trampa para sacarle dinero, así que le recomendó a don Tito que no se confiara en ese extraño. Doña Julieta le dijo a su marido que el capataz Ciro tenía mucha razón, no podían confiar en un desconocido. Don Tito le respondió a Maurice que durante muchos años había estado buscando alguna pista que lo lleve con el paradero de su hija, pero había sido imposible hasta hace un par de meses que vino un gitano y le dijo saber dónde estaba. Maurice le dijo que él no solo sabía dónde estaba, sino que la había traído con él.

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