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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Virgen                                                                                                                           Capítulo 158

 

Jacobito no pensaba acceder a la petición de César, pero Wilfredo le dijo que esa no era la idea, sino algo más épico; si le entregaban a Claudia, él podía incumplir su palabra y quedarse con Claudia además de atacar la población. Lo que Wilfredo proponía era aprovechar las debilidades de César, que eran Claudia Patricia y su madre Ana Gregoria, con ellas en su poder, César no se atrevería a sacrificarlas. Doña Beatriz propuso agregar a alguien más, a Celestina, su verdadera madre. Las batallas continuaban en todo el territorio en busca de la independencia del reino de España, pero el General Epifanio no estaba dejando que los rebeldes avanzaran en su propósito. Las grandes batallas eran lideradas por los máximos representantes de los independentistas más hacia el centro del territorio, en cambio para la región de la costa, los grupos abolicionistas eran los que se encargaban. Pero César recibió un comunicado de que su madre Ana Gregoria sería ejecutada a menos que él se entregara, y también  le sucedería lo mismo a Claudia Patricia y a doña Celestina. César no podía permitir que cometieran esa injusticia, ahora se daba cuenta que había cometido un error y por su culpa Claudia estaba en peligro, así que en sus manos estaba si sacrificaba la vida de ellas tres y avanzaba para tomarse la población con su ejército o si se sacrificaba él. César tomo la decisión de sacrificarse él para salvar la vida de las personas que más amaba. Esta vez, el consejero espiritual Wilfredo había ido a entrevistarse con César para conocer su respuesta, y César le preguntó que por qué doña Celestina sería sacrificada si era la tía de Jacobito. Wilfredo decidió contarle la verdad, que Celestina era su verdadera madre, no Ana Gregoria.

 

El gitano Mauricio no entendía que era lo que tanto ocultaban Marcela, Abelino y el Gitano Carrao, pero era algo misterioso que ocultaban en uno de los cambuches. Mauricio estaba un poco mejor con las terapias que le hacían, así que pensó que cuando todos estuvieran durmiendo, él investigaría que era lo que con tanto recelo ocultaban. Mauricio logró averiguar que tenían a una persona encerrada en el cambuche, pero no pudo identificar de quien se trataba pues estaba mugrienta y desaliñada, lo que se le hacía muy extraño pues no entendía qué era lo que estaban tramando. El Gitano Carrao había salido en una misión, la de ubicar a los supuestos padres de Violeta Dolores, ya que él creía se trataba de la niña que él había raptado hace tiempo, por la cadena y la medalla que colgaba en su pecho, sin sospechar que la verdadera dueña de esa medalla estaba muerta, y era Carola. Carrao sabía que los padres de Carola vivían en estas tierras pero en un lugar lejano, más allá de la tierra de los cimarrones. Era una familia de dinero que habían llegado a estas tierras en busca de una nueva vida, y a pesar de ser de color, eran protegidos por otra familia de blancos. Maurice se acercó nuevamente al cambuche donde tenían encerrada a la persona misteriosa, lo que más le llamaba la atención era que Marcela y Abelino entraban y aparentemente maltrataban a la persona. Maurice tenía un presentimiento y decidió entrar al cambuche para ver de quien se trataba. Maurice se llevó una sorpresa al descubrir que era Violeta Dolores, él no podía creer que Violeta estuviera siendo sometida a tal trato tan vil, por eso pensó que debía liberarla.

 

Elida Margarita había encontrado refugio en una hacienda lejana, con la ayuda de su nana Enelvia y de Molingo, quien seguía bajo el mando de Enelvia. Pero Elida Margarita pensó en buscar ayuda de alguien en el pueblo, Erwin Ramírez, quien ahora era el esposo de María Beatriz. Elida confiaba en que aún se mantenía viva la pasión entre ambos, por eso se arriesgaría a pedirle ayuda. Elida logró reunirse con Erwin, y al volver a verse, Erwin volvió a sentir la misma pasión por ella, así que decidieron matar las ganas que se tenían y desataron toda la pasión que llevaban por dentro. Después del placer, Elida le pidió ayuda pues no tenía a donde ir ni dinero para mantenerse. Erwin le dijo que no se preocupara por eso pues él se encargaría de arrendarle una casa sencilla para que se mantuviera con su nana Enelvia, y él la visitaría todos los días.

La tía Maritza ya había logrado su objetivo de venganza contra Celedonio. Teóricamente su sobrina Milena del Carmen sería su heredera, pero como tuvo que huir para no ser condenada por el asesinato de su esposo, no sabía qué sucedería con esa herencia. Maritza no tenía pensado que su sobrina cargara con toda la culpa, pero así sucedieron las cosas y era su vida o la de ella. Ahora Maritza no tenía a donde ir ya que Fabio había tomado la decisión de regresar a su hacienda junto a su hijo y a su madre doña Carmen. También le ofreció posada a la pobre Kathy que se había quedado sola en la vida. Así que Maritza le exigió a doña Carmen que la llevaran con ellos o de lo contrario Fabio se enteraría que las dos habían confabulado para que Milena del Carmen se casara con Celedonio. Doña Carmen Espino convenció a su hijo Fabio de que aceptaran a la tía Maritza en la hacienda Santacoloma ya que Maritza no tenía la culpa por lo que había hecho Milena del Carmen, además que necesitaban de una persona que cuidara al niño y Eucaris no podría ocuparse de eso, entonces quien mejor que la tía Maritza que era como la abuela del niño. El plan de Maritza era estar cerca para averiguar si cambiaba alguna cosa en relación a Milena del Carmen.

 

César se entregó y Wilfredo lo condujo hasta el palacio del Virrey Jacobito. Cuando Jacobito lo vio, sintió mucha alegría de verlo vencido y ordenó encadenarlo. Doña Beatriz le pidió a su hijo que lo ejecutaran de inmediato, pues no tenía sentido mantenerlo más tiempo con vida, para darle un ejemplo al resto de los rebeldes. Pero Jacobito le dijo que lo mejor era ejecutarlo ante todo el pueblo, mañana moriría decapitado. César le exigió que cumpliera con su palabra y dejara libre a Ana Gregoria, Claudia Patricia y a Celestina. Jacobito le aclaró que Claudia Patricia nunca estuvo detenida, ella simplemente sirvió como señuelo para atraparlo, y había dado resultado, pero no la podían dejar ir mientras tuviera un hijo en su vientre.

 

Celestina se presentó al calabozo donde tenían a su hijo César, y él le preguntó el por qué esa historia de que ella en realidad era su verdadera madre. Celestina le pidió perdón por haberle ocultado la verdad, pero lo cierto es que no era la madre de María Victoria sino Elvira, y si era su verdadera madre, y su historia era que ella se había enamorado de un hombre de color de quien quedó embarazada, y cuando su padre la descubrió, la envió a una hacienda lejana para que pariera y dio la orden de deshacerse del niño. Afortunadamente Ana Gregoria impidió que lo asesinaran y lo cuidó como su propio hijo. Ella se tuvo que resignar a verlo crecer de lejos para proteger su vida. César entendía las razones que había tenido su madre para ocultarle la verdad. Celestina intentó interceder una vez más ante su hermana Beatriz, que era quien realmente daba las órdenes, pero  doña Beatriz no quería arriesgarse a que su hijo perdiera la herencia que por derecho le pertenecía, así que nada podría evitar que mañana César fuera ejecutado.

 

La esclava Amarilis no pensaba resignarse a perder a su amado César, así que ella tenía un plan para ayudarlo a escapar. Por su parte, Ana Gregoria le rogó a su hija Lilibeth que tratara de interceder por su hermano ante Jacobito, ya que ella se jactaba de ser la amante del Virrey. Pero Lilibeth no pensaba mover un dedo por él, menos ahora que sabía que en realidad no eran hermanos. Jacobito no sabía si estaba haciendo lo correcto con Cesar a quien siempre había visto como un hermano, y ahora resultaba ser su primo, pero su madre tenía razón, si él vivía y se demostraba que era el mayor de los nietos de Galende, sería el heredero. Pero ante la duda de lo que debía hacer, se le presentó frente a frente, don Jacobo, su padre, a quien todos creían muerto. Don Jacobo le dijo a su hijo que lo mejor era prepararse para lo peor pues los rebeldes tenían mucha gente y pensaban derrocarlo para enviar un mensaje al Rey de España. Pero ahora lo más importante era que no debía hacerle daño a César pues él siempre había sido una gran persona, como un hermano para él. Jacobito le recordó que ahora él era el Virrey y no aceptaba órdenes de nadie, ni de su padre. Don Jacobo volvió a pedirle que se marchara ahora que estaba a tiempo de salvar su vida.

Fabio se había dado cuenta de lo triste que estaba Kathy, y él también estaba muy triste por todo lo que había sucedido en los últimos días, la muerte de Lía, el asesinato de Celedonio, la culpabilidad de Milena del Carmen, quien ahora era una fugitiva. Pero en medio de todo eso, se daba cuenta que Kathy había cambiado y mostraba ser una muchacha frágil y sensible. Doña Carmen esperaba que su hijo por fin se convenciera de que Kathy era la mujer para él. Milena del Carmen permanecía oculta en un lugar secreto ya que era una fugitiva de la justicia. Ella estaba buscando la forma de comunicarse con Fabio para explicarle lo que había sucedido en realidad y pedirle ayuda, ya que sola nunca lograría demostrar su inocencia. Así que Milena del Carmen intentó entrar a la hacienda de su amado Fabio, pero fue sorprendida por la tía Maritza, quien supuso que su sobrina estaría buscando la forma de que se descubriera toda la verdad, así que le advirtió que se marchara y jamás intentara regresar o de lo contrario se cobraría con su hijo, ya que ella era la nueva nana de su hijo.

 

Claudia Patricia estaba consternada luego de saber que su hijo estaba en casa de Haroldo y él no hubiera sido capaz de contárselo, por eso fue a hablar con él y se sorprendió al volver a ver a Norela a su lado. Doña Odila le pidió que no interfiriera nuevamente en la felicidad de Haroldo y Norela luego de que por su culpa se separaran. Pero Claudia le exigió que la dejara hablar con Haroldo pues ya sabía que el hijo que él tenía, era su hijo. Doña Odila le preguntó qué pensaba hacer ahora, pues si reclamaba los derechos sobre su hijo, quedaría al descubierto su verdadera cara, de una mujer falsa y poco decente, que había sido capaz de interponerse entre el Virrey y su esposa. Además, sería su palabra contra la de ellos pues no tendría como demostrar que ese niño en realidad era suyo, ya que Nori Nava solo podía demostrar que había atendido el parto, pero el niño lo pudo haber entregado a cualquier persona. En cambio ellos si podían demostrar que ese niño lo había parido Norela y siempre había estado con ella. Claudia Patricia deseaba estar con su hijo, pero doña Odila tenía razón, solo armaría un escándalo que hasta su esposo el Virrey Jacobito se pondría en su contra y harían todo lo posible para que no se quedara con el niño. Claudia Patricia solo podía confiar en María Teotistes para confiarle el cuidado de su hijo, ella le informaría cualquier anomalía con su hijo o si doña Odila lo llegaban a maltratar. María Teotistes se había adaptado a su nuevo hogar cuidando del hijo de Haroldo y del hijo de Sandra y poco a poco se había dado cuenta que don Haroldo era una persona muy especial, y por eso comprendía el que Claudia Patricia se hubiera enamorado tan profundamente de él. María Teotistes esperaba no llegar a enamorarse de él.

 

La tía Elvira sentía cierta atracción por César y no pensaba permitir que muriera de esa forma, así que a pesar de ser su sobrino, ella aún guardaba la esperanza de tener algo con él. Por eso decidió acercarse al calabozo para tratar de ayudarlo a escapar. Pero al llegar al calabozo, se encontró con que ya la esclava Amarilis se había encargado de darles un sedante a los guardias y trataba de liberar a César. Elvira decidió ayudarla en su intento. Entre la esclava Amarilis y doña Elvira lograron abrir la celda del calabozo donde estaba preso César para que escapara. Elvira le pidió perdón a César por haberse comportado mal con él, pero para corregir su falla, estaba dispuesta a hacer lo que fuera necesario con tal de que él lograra escapar. Pero en su intento de fuga, fueron descubiertos por Lilibeth. Cuando Lilibeth descubrió que César intentaba huir, trató de llamar a los guardias, pero Amarilis le dio un fuerte golpe en la cabeza dejándola inconsciente. Doña Beatriz alcanzó a escuchar los gritos de Lilibeth y decidió investigar que estaba sucediendo.

 

Erwin volvió a golpear fuertemente a María Beatriz, y ella lo amenazó con quitarle todo lo que le habían dado a su familia, pues ella sabía perfectamente que no solo su padre Pompilio había sido traidor, sino que su madre Irma también lo era. Erwin no entendía de donde sacaba ella esa información, así que María Beatriz le confesó de la carta que había encontrado María Victoria con la lista de todos los traidores. 

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