Fanfic Es
Fanfics en español

La Esclava Virgen por sergiog30

[Comentarios - 33]   Tabla de Contenidos

- Tamaño del Texto +
Notas:

Rumbo al final de Temporada

La Esclava Virgen                                                                                                                           Capítulo 156

 

María Victoria no sabía qué hacer con la carta que contenía los nombres de los traidores del Virrey, así que se la enseñó a Darío Campillo, quien se sorprendió al descubrir quiénes eran todos los traidores, incluido su padre. Pero ahora era difícil saber en quien confiar pues el Virrey Jacobo estaba muerto, y Jacobito se dejaba influenciar mucho por el general Epifanio, así que lo mejor era hacerle llegar la carta a Jacobito para que él decidiera que hacer con los traidores. Jacobito solo confiaría en alguien neutral, como su esposa Claudia Patricia, o alguien de la iglesia. Definitivamente no había nada que hacer

 

Elida Margarita había logrado escapar del manicomio, una vez más estaba en libertad, pero ahora pensaba esconderse por un tiempo mientras preparaba su venganza contra todos, porque todos debían morir. Milena Margarita había escapado también con su hijo y en compañía de doña Margarita. Doña Margarita pensó bien las cosas y decidió confesarle a Milena que el hijo que ella tenía no era suyo en realidad sino de Violeta, pues Elida y Nori Nava se lo habían cambiado. Lamentablemente su verdadero hijo había muerto por el golpe que le había dado Candela. Milena lo había presentido pues su hijo estaba muy grande cuando lo vio por primera vez, para haber sido sietemesino, pero era muy duro saber que todo había sido una farsa, el dolor que ella sentía era tan grande que podía entender por qué su amiga Violeta Dolores había perdido la razón. Ahora lo más correcto era devolverle su hijo a Violeta, y tal vez con eso la pobre pueda recuperarse. Pero Milena no estaba decidida aún a dar ese paso y desprenderse de la criatura. Sor Elpidia no sabía cómo le iba a responder a Dorita Bonilla pues sus dos recomendadas ya no estaban. En el calabozo de alta seguridad fue encontrado un cadáver bajo los escombros y al haber quedado totalmente calcinado, se presumió que era de Violeta Dolores por tener cerca al muñeco que ella cargaba pensando que era su hijo muerto. Por eso Violeta había sido incluida en la lista de víctimas. Ahora que todos habían dado por muerta a Violeta Dolores, Milena Margarita pensó que nadie tenía por qué enterarse que el hijo que ella tenía en sus brazos, no era suyo sino de la difunta Violeta. Ella juró que lo cuidaría como si fuera su hijo que había muerto al nacer. Doña Margarita la apoyó en su decisión pues ya no tenía sentido que se supiera la verdad. Pero Violeta Dolores vagaba por el bosque totalmente perdida, sin tener conciencia de donde andaba ni siquiera de quien era ella, pues había perdido totalmente la razón y se había desprendido de todo contacto con el mundo exterior. Nadie podría reconocerla, y ella solo lloraba por encontrar a su hijo.

 

El Arzobispo no pensaba tolerar más errores y esto del manicomio era la tapa que faltaba. Ahora resultaba que había perdido el dinero de los terratenientes que realizaban aportes para el sostenimiento del manicomio. Pero la responsable de todo era sor Elpidia, por eso debía pagar por su error. El Arzobispo Plutarco ya no podía esperar más tiempo y debía marcharse cuanto antes para el Vaticano pues se acercaba la época en que serían nombrados los nuevos obispos. El Arzobispo ignoraba que doña Irma había descubierto su secreto, que había tenido un hijo con una mujer en el pasado, y con ese secreto, pensaba evitar el tener que pagarle su parte. Para poder marcharse de estas tierras, el Arzobispo necesitaba su parte del dinero convenido con doña Irma. Cuando el Arzobispo volvió a exigirle a Irma el pago de su parte como lo habían acordado, Irma le sacó a relucir que era el verdadero padre de Pedro Julio. Irma lo amenazó con revelar su secreto si no renunciaba a su parte de la fortuna de los Campillo como habían convenido. El Arzobispo Plutarco se reunió con los miembros de los Legionarios de la Santa Cruz que aún quedaban, doña Irma, el Inquisidor, don Javier Ortigoza, y don Alfredo Linares. Ellos tenían miedo por la existencia de la tal carta que había alcanzado a escribir don Claudio, pero también temían que el general Epifanio los fuera a traicionar.

 

Doña Beatriz recibió la información que tanto esperaba, el nombre del verdadero hijo de su hermana Celestina. Doña Beatriz no podía creer que todo este tiempo lo tuvo a su lado y no pudo darse cuenta que se trataba de César. Doña Beatriz decidió contarle la verdad a su hijo Jacobito para que emitiera una orden a sus guardias para buscar a César y traerlo muerto acusado de alta traición.

 

A oídos de Mario Rafael llegó la noticia que entre las víctimas del nuevo incendio del manicomio, se encontraba su amada Violeta Dolores. El fue hasta allá para averiguar más sobre Violeta y sobre por qué estaba encerrada en el manicomio, además quería saber si había parido su hijo o si había muerto aún embarazada. Eccelina era quien estaba dando las explicaciones a los familiares de los pacientes, y le comentó a Mario que Violeta había perdido a su hijo en el parto. Mario Rafael no podía creer que su amada Violeta estuviera muerta, y su cadáver estaba irreconocible, la única prueba que tenían de que era Violeta, era porque era la única interna en el calabozo de alta seguridad, pues Betsy estaba en el otro calabozo, además de la muñeca que Violeta cargaba creyendo que se trataba de su hijo muerto. Mario decidió llevarse el cadáver para darle cristiana sepultura sin saber que en realidad se llevaba el cadáver de la malvada Betsy.

 

Doña Beatriz le pidió a su hijo que la dejara salir del calabozo pues ella jamás había atentado contra su propio marido. El Inquisidor vio la oportunidad para eliminar a Epifanio de una vez por todas, pues nunca le iba a perdonar que hubiera lastimado a su hija. Por eso el Inquisidor le aconsejó al Virrey Jacobito que debía darle un castigo ejemplar a Epifanio por haber orquestado la muerte de don Jacobo. Así que Jacobito ordenó que el General Epifanio fuera decapitado en la plaza pública. Epifanio le hizo ver a Jacobito que si hacía eso, el ejército que lo protegía quedaría debilitado. Pero Jacobito solo quería vengar la muerte de su padre. En cuanto a su madre, Jacobito decidió perdonarla, pero quedaría relegada a simplemente una familiar del Virrey.

 

Los grupos Independentistas se enteraron que el temible general Epifanio había sido encarcelado por el propio virrey, eso les daba una ventaja para iniciar un ataque aprovechando que el ejército español se encontraba sin un líder, por eso decidieron dar inicio nuevamente a la revolución con el fin de independizarse de España, y esta vez no cometerían errores.

 

César regresó al palacio del Virrey para pedirle explicaciones sobre la muerte de don Jacobo a Jacobito. El le contó que había descubierto que todo había sido una trampa del General Epifanio para quitarle el poder, pero afortunadamente ya tenía a Epifanio tras las rejas y mañana sería ejecutado en la plaza pública. César le agradeció por la información. Amarilis se emocionó al volver a ver a su amado César y le pidió que la llevara consigo pues no quería seguir en el palacio. César había aprovechado la ocasión para ver a Claudia Patricia, pero no podía olvidar el hecho de que ella aún seguía enamorada de Haroldo, por eso, él había decidido olvidarla y aprovechó la ocasión para llevarse a Amarilis consigo. Doña Beatriz no tenía duda de que César era hijo de su hermana Celestina, por lo que fue donde su hijo Jacobito para exigirle que detuvieran a César y lo condenaran a muerte bajo cualquier excusa, ya que en cualquier momento él podría quitarle la fortuna Galende que solo le pertenecía a él y él no podía permitir que le quitaran esa inmensa fortuna. Jacobito dio la orden de perseguir y capturar a César vivo o muerto. Jacobito le tenía aprecio a César, pero mientras él viviera, su fortuna correría peligro, y por eso prefería sacrificar su amor fraternal por él.

 

La esclava Arlenis había sido la encargada de cuidar de madame Karina, quien ahora estaba condenada a vivir postrada en una cama y depender de los demás. Arlenis pensaba aprovechar estos momentos para desquitarse todo lo que pudiera de la malvada Karina, por eso la maltrataba y le daba los alimentos de mala manera.

El Arzobispo trató de convencer al Virrey de no cometer la locura de decapitar al General Epifanio sin antes haberle dado un juicio justo. Pero Jacobito le aclaró que él había tomado esa determinación pues había escuchado del propio Epifanio, confesar que había planificado la muerte de su padre. Doña Beatriz le dijo a Celestina, que ya ella tenía muy claro que César era su hijo, y por tanto, era un peligro para Jacobito, ellos no pensaban arriesgarse a que César decidiera reclamar la herencia que por derecho le pertenecía. Celestina negó que César fuera su hijo, con el fin de protegerlo, pero doña Beatriz le dijo que si no era su hijo, entonces no tenía por qué sufrir por lo que le pasara al simple hijo de la criada. Pero César ya estaba a salvo nuevamente en su campamento, ahora en compañía de Amarilis, ella estaba dispuesta a ayudarlo en todo lo que fuera necesario. César se enteró que Jacobito había dado la orden de perseguirlo y llevarlo de regreso al palacio, vivo o muerto. El no entendía por qué Jacobito habría tomado esa actitud en su contra, pero si debía enfrentarse a él, lo haría.

 

Los grupos Independentistas y los abolicionistas ya tenían preparado un nuevo ataque contra las tropas de la Corona, y pensaban derrocar al Virrey, a quien ellos consideraban un tirano. Don Jacobo estaba mesclado entre los abolicionistas, y sabía de los planes que había en contra de su hijo, pero no podía hacer nada por prevenirlo. Los rebeldes decidieron iniciar su ataque al mismo tiempo en varias regiones con el fin de sorprender al enemigo. Los habitantes habían sido sorprendidos en medio del fuego sin saber qué hacer. El pánico se apoderó de todas las regiones, por eso muchos habían decidido huir a refugiarse en el bosque, ya que la mayoría no tenía como defenderse y tampoco querían sufrir lo que habían sufrido en la anterior rebelión. La noticia de que había comenzado una nueva rebelión se corrió por todas partes e incluso había llegado a oídos del Virrey Jacobito, quien no sabía cómo actuar ahora que el general sería ejecutado. Una vez más el Arzobispo trató de interceder por Epifanio, aconsejándole al Virrey que lo dejara regresar a tomar el mando del ejército, y una vez que vencieran a los rebeldes, ya decidiría si lo ejecutaba o no. Jacobito se dio cuenta que era lo mejor en estos momentos.

 

El campamento gitano se había trasladado al bosque en busca de un refugio lejos de las batallas. Marcela y Abelino estaban nuevamente en el campamento gitano. La gitana Maku y el gitano Carrao seguían siendo los líderes. Maurice aún se estaba recuperando de las heridas que le había ocasionado Itsmenia hace unos meses, pero con ejercicios estaba volviendo a ser el mismo de antes, por eso, en estos momentos Abelino era el más fuerte de los gitanos, y debía velar por conseguir alimento para todos. Abelino se había adentrado más al bosque en busca de comida, cuando por cosas del destino, encontró a Violeta Dolores vagando perdida en el bosque.

 

Claudia Patricia se enteró que entre los heridos del manicomio, se encontraba Nori Nava, por eso fue hasta el auspicio donde se encontraba para interrogarla y exigirle que le dijera a quien le había entregado su hijo. Nana Gigio la acompañó para apoyar a su niña Claudia, y Nori Nava se dio cuenta que no tenía sentido seguir huyendo, por eso confesó que se lo había vendido a Elida Margarita. Eso confirmaba  sus sospechas, el niño que tenía Haroldo en su casa, era su hijo.

 

Los grupos rebeldes se acercaban cada vez más a la región. El General Epifanio estaba nuevamente al mando del ejército español, dispuesto a acabar con la rebelión a como diera lugar, así que pensó que tal vez debía atacar al propio pueblo para asesinar a las familias de los rebeldes. Al mismo tiempo, las batallas entre el ejército español y los grupos rebeldes cada vez se acercaban más a la región, y todo iba a favor de los independentistas. El Virrey Jacobito se enteró que las batallas se acercaban cada vez más a su territorio, por lo que el Inquisidor le recomendó pedir refuerzos a España, antes que fuera demasiado tarde.

Usted debe login (registrarse) para comentar.