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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Virgen                                                                                                                           Capítulo 154

Don Jacobo había logrado llegar bien lejos con don Juan Bautista y con Amarildo. Ellos esperaban que nadie se hubiera dado cuenta que el cadáver en realidad era de don Pompilio y no de don Jacobo, porque nadie debía saber que don Jacobo estaba con vida hasta poder desenmascarar al General Epifanio y todos sus secuaces. Amarildo se dio cuenta que había perdido la carta en los calabozos cuando luchaba contra el mercenario. Si no recuperaban esa carta, no tendrían como demostrar que Epifanio era un traidor. Don Juan Bautista tenía planes de esconderse esa noche en la que una vez había sido su hacienda, ya que seguramente no sospecharían que él se había ido a  esconder allí. Juan Bautista habló con Pacho Radot para que los escondiera en la hacienda. Pacho Radot sentía que le debía fidelidad. Esa noche don Juan Bautista y sus acompañantes debían continuar con la fuga, pues debían aprovechar la oscuridad, pero antes de marcharse, don Juan Bautista decidió darle una sorpresa a su esposa Karina, y se le presentó en sus aposentos. Juan Bautista le reclamó a su esposa Karina por haberlo traicionado, pero ahora ella no se saldría con la suya. Karina le pidió que no le fuera a hacer daño pues ella había sido obligada por el Inquisidor, pero don Juan Bautista no le creyó nada de lo que decía. Así que Juan Bautista la tomó por el cuello dispuesto a asfixiarla. La esclava Arlenis escuchó los gritos de Karina y entró a sus aposentos para ayudarla. Entre los tres estaban forcejeando hasta que don Juan Bautista tropezó y Karina cayó por la ventana del segundo piso de la gran casona. Todos pensaron que Karina se había matado. Don Juan Bautista debía huir antes que alguien más lo viera.

 

Darío Campillo no sabía nada del paradero de su amada María Victoria, quien estaba convencida de que había asesinado a Erwin, por eso ella pensó en pedirle ayuda a Ana Gregoria, quien se alegró de volver a verla. Celestina se alegró de volverla a ver también, y la tranquilizó al decirle que el joven Erwin estaba vivo, y ahora era el nuevo esposo de María Beatriz. María Victoria se compadeció de su prima María Beatriz, pues no sabía con la clase de monstruo que se había casado.

 

El general Epifanio se sentía como el nuevo Virrey, por eso les pidió a doña Beatriz y toda su familia que fueran recogiendo sus cosas del palacio. Doña Beatriz se dio cuenta que todo este tiempo la había utilizado para tratar de ser algún día Virrey, pero ella se encargaría de que jamás lo fuera pues le pensaba contar al Rey todas sus fechorías. Epifanio estaba tranquilo pues no había pruebas en su contra, solo la tal carta escrita por don Claudio, pero no creía que fuera a aparecer. Pero apareció Elvira, quien lo amenazó con contarle a todo el mundo que él había abusado de ella cuando era solo una niña y la había dejado embarazada, y el fruto de ese crimen había sido María Victoria.

 

Liseth se enteró que estaba embarazada y le dio la noticia a Mario Rafael, sin esperar nada a cambio de él. A Mario Rafael le alegró mucho la noticia, aunque él tenía la esperanza de encontrar a Violeta, quien también esperaba un hijo de él y probablemente estaba por nacer. Mario le prometió a Liseth que nunca desampararía a ese hijo que ella le iba a dar. Doña Meryl también se alegró al saber que su hijo Mario tendría un hijo con Liseth.

 

Don Juan Bautista y Amarildo tuvieron que huir de la hacienda antes de ser descubiertos, ya que ellos eran prófugos de la justicia y se ofrecía una recompensa por sus cabezas. Don Jacobo también huyó con ellos, solo que nadie sabía que se trataba del Virrey, ya que él había sido dado por muerto. Pero en la hacienda había quedado el revuelo por el accidente de la malvada Karina, quien había caído del segundo piso de la hacienda. Aquilito y John Fernando se acercaron para tratar de ayudarla ya que había dado señales de que estaba viva, pero al parecer no podía moverse, el golpe había sido demasiado fuerte. Karina había quedado cuadripléjica por el golpe.

Cuando Violeta Dolores reaccionó, lo primero que hizo fue preguntar por su hijo, pero ahí a su lado estaba María Adestrudiz para darle apoyo moral al decirle que su hijo había muerto durante el parto por haber sido un parto muy complicado. Violeta Dolores no asimilaba la noticia pues ella solo quería saber en dónde estaba su hijo. Así que Nori Nava le mostró el pequeño muerto. Doña Margarita, la madre del padre Pedro Julio, se había dado cuenta que Elida Margarita y Nori Nava habían cambiado los bebés, pero estaba confundida y no sabía si eso había sido producto de su imaginación. Violeta no se pudo controlar al tener a su bebé muerto entre sus brazos, y rompió en llanto, Milena Margarita trató de acercarse a darle consuelo, pero Violeta, al ver al hijo de Milena, sintió que la sangre la llamaba, y trató de quitarle el bebé a Milena. Pero las demás le pidieron a Milena que se alejara pues podía confundir a Violeta. La presión había sido tanta que Violeta no pudo resistir y entró en una crisis que Sor Elpidia tuvo que ordenar que le pusieran un sedante bien fuerte. Eccelina casi no pudo controlarla, por eso decidieron aislarla en el pabellón de alta seguridad. Violeta estaba encerrada en el pabellón donde colocaban a las más peligrosas, pues estaba totalmente descontrolada, y solo se logró calmar cuando encontró una muñeca tirada en el suelo. Violeta la tomó entre sus brazos y comenzó a arrullarla como si fuera su hijo muerto. Pero la otra interna en el pabellón de máxima seguridad se emocionó al ver que su nueva compañera era Violeta Dolores. Se trataba de la malvada Betsy, quien odiaba tanto a Violeta que esta vez no pensaba dejar pasar la oportunidad de vengarse por todo lo que le había sucedido.

 

Doña Meryl fue a reclamar todo lo que le pertenecía y don Alvaro le sirvió de testigo para demostrar que previo al documento entregado por don Alfredo donde supuestamente doña Meryl le daba poder amplio y suficiente, ella ya había firmado un compromiso con don Alvarito, lo que invalidaba el documento de don Alfredo. Gracias a eso, doña Meryl pudo recuperar sus propiedades, pero aún le hacía falta recuperar su dinero. Catalina y sus tías se regresaron a la hacienda Tapias. Rosa Angélica también prefirió marcharse a la hacienda Tapias antes que continuar en la misma hacienda de Alvarito, quien reconocía su error y por eso se propuso reconquistar a su esposa para ganarse nuevamente su corazón.

 

Don Alfredo ya estaba mucho más recuperado después de que lo daban por muerto. Pero su único interés ahora era poder tener una noche con su esclava Tenerife, así que le ordenó a la misma Coromoto que la preparara para esta noche convertirla en su mujer. Coromoto no pensaba permitir que su hermana se entregara a don Alfredo, ella tenía miedo que don Alfredo terminara cambiándola por su propia hermana Tenerife, así que planeó darle un bebedizo a don Alfredo para que tuviera alucinaciones y se convenciera de que sí hubo algo entre él y Tenerife, cuando en realidad iría a dormir toda la noche. Tenerife aceptó el plan, aunque se le ocurrió algo peor.

 

Don Juan Bautista y sus acompañantes lograron llegar a un refugio que se había convertido en el cuartel principal del grupo de independentistas. Así que le brindaron protección a don Juan Bautista y sus acompañantes. Nadie sospechaba que el Virrey don Jacobo se encontraba huyendo en compañía del líder de los abolicionistas. El líder de los Independentistas le planteó nuevamente una alianza con los abolicionistas, y esta vez, don Juan Bautista era consciente que sin don Jacobo en el poder, no llegarían a nada, por eso aceptó aliarse con los Independentistas y de inmediato comenzaron a convocar a todos los grupos abolicionistas para reagruparse y prepararse para un eventual ataque. Don Jacobo solo tenía miedo por lo que le pudiera suceder a su hijo Jacobito.

 

 

 

Amarildo se sorprendió al ver en uno de los campamentos de los grupos abolicionistas a César, el fiel guarda espaldas del Virrey. César le confesó a Amarildo que había decidido unirse a la causa pues a pesar de que él no era esclavo, si era negro y no estaba de acuerdo con las injusticias a las que eran sometidos. Amarildo sabía que César era un gran guerrero, por eso exaltó sus virtudes ante los demás para que fuera reconocido como un nuevo líder de la revolución. Don Jacobo no sabía si contarle la verdad a César, pues al saber la verdad, su vida correría peligro.

 

De España llegó una carta con sello Real, donde el Rey nombraba como nuevo Virrey a don Jacobito Fontenegra, hijo de doña Beatriz. Lo primero que doña Beatriz pensaba hacer, era vengarse del general Epifanio. Doña Beatriz le pidió al Arzobispo Plutarco que oficiara una ceremonia religiosa para posesionar a su hijo Jacobito como el nuevo Virrey según el mandato del Rey de España. Todos los integrantes de los Legionarios de la Santa Cruz que quedaban vivos, se sorprendieron al saber que el Rey ratificaba a la familia Fontenegra en el poder. El General Epifanio se sintió traicionado por el Rey, y lo peor de todo era que había rechazado a Beatriz, ahora le tocaría volver a buscarla, pues él sabía perfectamente que Jacobito sería incapaz de tomar decisiones importantes. En la ceremonia de posesión de Jacobito como nuevo Virrey, el General Epifanio no tuvo más remedio que jurarle lealtad y obediencia. A Epifanio le quedaba de consuelo saber que Jacobito era diferente a su padre, y él si odiaba a los esclavos. En medio de la ceremonia de posesión, Elvira estaba ebria y nuevamente le reclamó a Epifanio delante de todos los invitados, por haber abusado de ella y haberle desgraciado su vida dejándola embarazada, por eso nunca se pudo casar. Beatriz estaba avergonzada por el nuevo escándalo de su hermana, por eso ordenó que la retiraran de la capilla. Pero Elvira se atrevió a acusar a Epifanio de haber asesinado a Jacobo pues él tenía deseos de ser el nuevo Virrey. Epifanio le dio una bofetada y le exigió que mostrara alguna prueba en su contra, pero ante la falta de pruebas, Epifanio ordenó que la encerraran una noche en el calabozo. Elvira vio a María Victoria y le dijo que ella era la viva muestra de su desgracia, el producto de la violación de Epifanio. María Victoria se sorprendió al saber que era hija realmente de Elvira y no de Celestina. Celestina le confirmó a María Victoria que su verdadera madre era Elvira, pero que lo había hecho para evitarle el dolor de saber que su madre realmente la rechazaba. María Victoria se dio cuenta que hubiera sido preferible haber tenido por madre a Celestina antes que a Elvira, pero amaría toda su vida a Ana Gregoria quien le había dado todo el amor de madre sin serlo en realidad.

 

Por su parte, Erwin también estaba furioso por no haber sido nombrado Virrey, y su furia la descargó con María Beatriz, a quien golpeó fuertemente. María Beatriz se estaba dando cuenta del gran error que había cometido pues se había casado con un monstruo. Erwin la amenazó con matarla si llegaba a quejarse ante su madre o ante alguien más.

 

Doña Beatriz Fontenegra dejó el dinero que le habían exigido a cambio de la información de quién era el hijo de su hermana Celestina, por tanto, el heredero de la fortuna Galende. Ahora que había pagado por esa información, doña Beatriz estaba muy impaciente por conocer quién era el maldito bastardo para ordenar su muerte de inmediato.

 

Betsy estaba totalmente desquiciada, ella había perdido la razón al descubrirse convertida en un monstruo con medio cuerpo quemado, el rostro desfigurado y tuerta, y para completar, le habían amputado una pierna al caer de lo alto en la prisión, y la única culpable de todo había sido Violeta Dolores, por eso, a la única persona que reconocía era a Violeta, y al tenerla cerca, su deseo era destruirla. Afortunadamente estaban separadas por una reja, y Violeta no se había dado cuenta del peligro pues ella también estaba fuera de sí, ensimismada con la muñeca pensando que era su hijo en sus brazos. Betsy comenzó a tratar de derribar la reja que la separaba de su peor enemiga.

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