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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Virgen                                                                                                                           Capítulo 153

El Virrey salió al punto de encuentro con don Juan Bautista, y ahí el Virrey estaba dispuesto a concederle el indulto a cambio de la lista de traidores. Don Juan Bautista le agradeció a don Jacobo el haber asistido a la reunión y por haber confiado en él. Don Jacobo le confesó que confiaba en él más que en mucha gente que lo había decepcionado. Don Juan Bautista le preguntó si tenía su palabra del indulto para él y para Amarildo una vez le entregara la carta que contenía los nombres de los traidores. El Virrey le dio su palabra. Pero en ese momento apareció el General Epifanio con el Inquisidor y el ejército español para detener a don Juan Bautista y al Virrey, acusando al Virrey de traición a la Corona por estar conspirando en compañía del líder de los rebeldes, quien era un fugitivo de la justicia. El Virrey le dijo al General que se dejara de locuras pues él no era ningún traidor. Sin embargo, el virrey fue detenido. El General Epifanio se encargó de anunciar que el virrey don Jacobo había sido encarcelado por traición a la corona al estar conspirando con el líder de los abolicionistas. Doña Beatriz no podía creer que Epifanio fuera capaz de algo así,  así que lo amenazó con denunciarlo ante el Rey. Pero Epifanio se le acercó al oído y le dijo que lo que él estaba haciendo, era para que ellos dos pudieran ser felices más adelante. El único problema ahora era que Epifanio no había encontrado la carta con la lista de nombres que los comprometían a todos y los ponían en peligro de muerte. El Virrey don Jacobo había sido encerrado en los calabozos, y ahí se encontró con Pompilio y también con don Juan Bautista, quien le confesó que la carta la guardaba Amarildo por seguridad, pero él sabía de algunos nombres de la lista, como por ejemplo el general Epifanio que era el líder, y don Pompilio también estaba en la lista.

 

Don Jacobo no entendía como Pompilio había podido engañarlo ganándose su confianza. Pompilio le confesó que todo lo había hecho movido por la ambición de su esposa Irma, pero que estaba arrepentido. Pompilio no quería morir decapitado como don Claudio, así que prefirió tomarse el veneno que le había dejado su esposa, Irma. El General Epifanio contrató un mercenario para que ingresara a los calabozos y le diera muerte al Virrey, y dejara escapar a don Pompilio, de esa forma, podría acusar a don Pompilio de haber asesinado al Virrey y de paso a Juan Bautista. Como el General Epifanio no tenía pruebas concretas en su contra, urgió el plan de asesinarlo en el calabozo y hacerle creer a todos que había sido Pompilio. Así que el mercenario contratado por Epifanio, ingresó a los calabozos para lograr su cometido, pero en ese momento Don Jacobo y don Juan Bautista estaban atendiendo a don Pompilio quien agonizaba luego de haberse envenenado. Al mismo tiempo, Amarildo había logrado entrar a los calabozos para liberar a don Jacobo y a don Juan Bautista, pero al encontrarse con el mercenario, inició una pelea con él. Don Juan Bautista dedujo que el mercenario había ido a asesinar al Virrey, de parte del General Epifanio, así que se le ocurrió cambiar de ropas al Virrey por las ropas de don Pompilio. Finalmente Amarildo le dio muerte al mercenario pero antes de huir, ellos sabían que el plan era asesinar al virrey, así que le cortaron la cabeza a Pompilio para que nadie reconociera quien era el muerto. Además se llevaron el cadáver del mercenario para echarlo al pantano.

 

Lejos de ahí, en una cabaña de una población lejana, doña Meryl sentía que ya estaba preparada para regresar a pelear por lo que le pertenecía y que vilmente le había arrebatado don Alfredo. Ángel David la había mantenido informada todo este tiempo acerca de sus hijos, excepto de Mario, de quien nadie sabía dónde estaba. Doña Meryl le pidió a Angel David que investigara como estaba la situación en el pueblo, ya que ella tenía miedo de que don Alfredo tratara de hacer algo en su contra cuando se enterara de su regreso. Angel David fue y se enteró que don Alfredo estaba agonizante y que Elida Margarita había sido recluida en el manicomio. Nadie sabía del paradero de Mario. Rosa Angélica seguía casada con Alvarito y Catalina vivía en la hacienda de don Alfredo.

En el manicomio, Elida Margarita se había dado cuenta que la tal Candela no interactuaba con nadie, al parecer estaba ensimismada en un mundo diferente al del resto, pero tal vez si lograba hacer que le tomara odio a Violeta Dolores y que provocara una riña, sería la excusa perfecta para ella fugarse. Así que Elida Margarita provocó un tropezón de Violeta, quien cayó sobre Candela. Ella reaccionó de inmediato pues pensó que Violeta quería quitarle una caja de cerillas que Candela escondía, así que Candela se levantó furiosa para agredir a Violeta Dolores. Al ver esto, Milena Margarita decidió intervenir y enfrentarse a Candela. Pero Candela golpeó muy fuerte a Milena Margarita que le provocó un sangrado. Al ver a Milena Margarita llena de sangre, Violeta Dolores entró en angustia y tuvo una recaída y perdió la razón pues creyó que su amiga había muerto. Milena Margarita fue trasladada de inmediato a la enfermería para ser atendida. Eccelina llamó a una interna que tenía experiencia en partos, se trataba de Nori Nava, a quien todos daban por perdida, pero ella se había escondido en el manicomio pues sabía que allí nadie la buscaría. Elida Margarita se ofreció a ayudar a Nori Nava, quien se sorprendió al verla después de tanto tiempo. Para sorpresa de todos, Violeta Dolores también había roto fuentes y había iniciado su trabajo de parto.

 

El Arzobispo Plutarco tenía miedo de que saliera a  la luz pública el hecho de que él había pertenecido al grupo de los Legionarios. Por eso decidió recoger sus cosas y marcharse con lo que tenía reunido hasta el momento. Pero le hacía falta la parte que había convenido con doña Irma, así que le fue a exigir que le pagara lo convenido. Por su parte, Pedro Julio había reflexionado sobre todo lo sucedido y luego de saber que Plutarco era su padre, se dio cuenta que todo lo que había luchado había sido una farsa, pues el gran Arzobispo era un pecador capaz de abusar de mujeres indefensas y de planear la muerte de inocentes. Así que Pedro Julio se armó de valor para reclamarle a su padre y exigirle la libertad de su madre y de Milena Margarita, la mujer que él amaba. El Arzobispo no podía permitir que Pedro Julio armara un escándalo y lo único que se le ocurría era enviarlo bien lejos, con la excusa de prepararlo para su ascenso a Obispo. Pero Pedro Julio estaba decidido a renunciar a todo con tal de ser feliz. Plutarco decidió tomar medidas extremas, por lo que lo amenazó con mandar a matar a su madre si no aceptaba regresar a Europa.

 

Claudia Patricia estaba dispuesta a dejarlo todo por ser feliz con Haroldo. Aunque en el fondo, Claudia estaba confundida con sus sentimientos pues sentía que se había enamorado de César, pero aún no había cerrado el capítulo de Haroldo. Doña Odila fingió un ataque al corazón para retener  a su hijo a su lado. Claudia sospechó de inmediato que era una trampa de Odila para evitar que se fugaran, así que le dio plazo hasta mañana para que se decidiera o de lo contrario, ella seguiría siendo la esposa del nuevo Virrey. Haroldo sentía que aún amaba a Claudia, pero tenía miedo de confesarle que había encontrado a su hijo pues nunca le perdonaría el que se lo hubiera ocultado. Haroldo estaba convencido de que su madre sí había sufrido un ataque al corazón, por eso no se atrevía a abandonarla. Haroldo recibió noticias de Norela, quien se había enterado que Haroldo la andaba buscando y quería proponerle un negocio. Norela había tenido una vida sin lujos ni comodidades luego de haber huido con Fabián. Después de todo este tiempo, Norela se estaba aburriendo de esa vida y por eso ahora ella quería reconquistar a Haroldo. Haroldo decidió marcharse con Sandra para ponerla a salvo lejos del alcance de Epifanio, así que se marchó sin decirle a nadie para donde se iría ni con quien. María Teotistes solo alcanzó a ver que él se marchaba con alguien, pero sí había escuchado a doña Odila renegar del hijo de Haroldo y Claudia. Cuando Claudia se enteró que Haroldo se había marchado con otra mujer, enfureció y se juró a  ella misma que se olvidaría para siempre de Haroldo. Pero mucho más rabia sintió cuando se enteró que el hijo que Haroldo tenía en su casa era el hijo de ella, por eso jamás le pensaba perdonar que le hubiera ocultado que había encontrado a su hijo, después de todo lo que ella había sufrido.

 

La noticia de la muerte del Virrey corrió por los pasillos rápidamente. El General Epifanio solo se fijó en las vestiduras del Virrey, y corroboró que se trataba efectivamente de él. El mismo General Epifanio le dio la noticia a doña Beatriz y sus hijos. Jacobito y María Beatriz entraron en pánico al saber la muerte de su padre. Doña Beatriz fingió que le dolía la noticia, pero en realidad se alegraba pues sabía que Jacobo pensaba abandonarla por la tal María Teotistes, y ahora ella sería viuda para poder casarse con Epifanio. Con la muerte del Virrey, doña Beatriz tenía miedo que ella y toda su familia fuera enviada de regreso a Europa, donde serían una familia más del montón. Por eso doña Beatriz le envió una carta a su primo, el Rey de España, para que escogiera a alguien de su familia para ser el nuevo Virrey. Pensando en que su hijo Jacobito probablemente no llenaba las expectativas del Rey, doña Beatriz habló con doña Irma para organizar una boda de última hora entre su hija María Beatriz y Erwin, con el fin de enviar al Rey la posibilidad de que Erwin fuera nombrado el nuevo Virrey. Así que esa misma noche, después del funeral del Virrey, María Beatriz y Erwin contrajeron matrimonio en una ceremonia privada. Doña Irma esperaba que el Rey tuviera en cuenta la petición de Beatriz.

 

La noche de bodas, Erwin había sido un poco tierno con María Beatriz. Pero él enfureció al descubrir que ella no era virgen. María Beatriz reconoció que no era virgen, y le recordó que él tampoco era un santo, así que él decidía si se marchaba humillándose porque no había encontrado virgen a su esposa, y perdiendo la posibilidad de ser Virrey, o se aguantaba su suerte. Erwin le dio una bofetada a María Beatriz y le dijo que le iba a enseñar a dirigirse a él, su marido.

 

Doña Meryl decidió pedirle ayuda a su yerno Alvarito, quien se sorprendió mucho al saber que estaba viva. Doña Meryl le confesó que había sido drogada por don Alfredo y Elida para parecer demente y así mantenerla encerrada, pero luego del incendio, Angel David la había rescatado y había cuidado de ella todos estos meses. Don Alvarito y doña Meryl habían firmado un contrato en el que ella le arrendaba las tierras a Alvarito por un año, ahora se completaba ese año y doña Meryl quería sus tierras de vuelta. Al existir ese contrato con anterioridad, cualquier documento que ella hubiera firmado bajo los efectos de las drogas que le daba don Alfredo, no tenía validez.

 

Lisbelia aprovechó un momento en que doña Beatriz Fontenegra se encontraba a solas, para hacerle llegar un anónimo donde le preguntaba si estaba interesada en saber quién era el hijo de Celestina, y por consiguiente, el verdadero heredero del imperio Galende. Si estaba interesada, debía dejar una fuerte suma de dinero en el lugar indicado y luego recibiría una nota con el nombre del hijo de Celestina. Doña Beatriz no sabía si creer o no en ese anónimo. Pero si ese hijo en realidad estaba vivo, debía morir cuanto antes.

 

Milena Margarita había perdido mucha sangre y por eso se desmayó. Nori Nava no pudo hacer nada por salvar a la criatura, quien lamentablemente había muerto en el vientre de Milena. Nori Nava logró sacar a la criaturita ya muerta, y no sabía si Milena se recuperaría. Así que pasaron a ayudar a Violeta Dolores en su parto, que también era un parto muy difícil pues la criatura venía de pies. Había sido un trabajo de parto muy difícil, pero finalmente Violeta dio a luz un varoncito sano y fuerte. Violeta perdió el conocimiento. Entonces Elida convenció a Nori Nava para cambiar las criaturas, Violeta tendría el niño muerto, y le darían a Milena al niño vivo. La primera en despertar fue Milena Margarita, quien se alegró mucho al ver a su hijo entre sus brazos, un varón sano y fuerte, lleno de vida, aunque le pareció muy grande para el tiempo de embarazo, ya que era sietemesino. Milena Margarita se enteró de la muerte del hijo de Violeta, y pensó en su dolor cuando se enterara.

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