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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Virgen                                                                                                                           Capítulo 152

 

Doña Beatriz le exigió a su esposo Don Jacobo que le diera un castigo ejemplar a César, debía expulsarlo del palacio para que aprendiera a mantenerse en su lugar. Don Jacobo sabía que lo que había hecho César no era correcto, pero estaba seguro de que no había sido provocado por él sino por su cuñada Elvira. Por eso tenía miedo de cometer una injusticia, pero si no hacía algo, los empleados lo verían como alguien débil. César sabía que don Jacobo no se atrevería a tomar la decisión de despedirlo, por eso él pensó que lo más prudente era que se marchara por su propia voluntad. Además que Claudia Patricia tampoco quería verlo pues ella había creído que en verdad él había tratado de seducir a doña Elvira. César se acercó a don Jacobo y le dijo que pensaba marcharse y renunciar a su cargo de jefe de seguridad. Don Jacobo no sabía qué decirle, pero en el fondo no deseaba que se marchara pues lo apreciaba como a un hijo, como él siempre había deseado que fuera su hijo Jacobito. Claudia Patricia tuvo que despedirse de su fiel María Teotistes, ahora era cierto que quedaba totalmente sola, para enfrentarse a las fieras del palacio. Pero lo que más le dolía era la traición de César. Ella se enteró que él también se marcharía del palacio por haber manchado el honor de la familia real. Claudia pensó que tal vez era mejor así, que se separaran por un tiempo para descubrir sus verdaderos sentimientos.

 

César se despidió de su madre Ana Gregoria y su hermana Lilibeth. Celestina no podía creer que don Jacobo fuera capaz de dejar ir a César, por eso fue a conversar con él. César también se despidió de Jacobito, ya que en el fondo había un cariño fraternal. Pero no se pudo despedir de Claudia Patricia pues ella no lo quiso hacer. Doña Celestina le pidió a don Jacobo que recapacitara sobre lo que estaba haciendo con César, pues evidentemente la única culpable había sido Elvira. Aunque don Jacobo sabía que Celestina tenía razón, no estaría bien visto que él como Virrey, no hubiera tomado alguna represalia contra César, pues bueno o malo, Elvira pertenecía a la familia real, y no sería un buen ejemplo para sus subalternos. Celestina le pidió que por lo menos no lo desamparara a su suerte, y si él aun sentía algo por ella, le imploraba que lo ayudara a salir adelante. Don Jacobo le pidió que le confesara si César era el hijo que ella había tenido del esclavo de quien ella se había enamorado. Celestina confiaba en don Jacobo, por eso reconoció ante él, ser la verdadera madre de César, y le recordó que si Beatriz se enteraba, la vida de César correría peligro. Pero desafortunadamente Lisbelia los había escuchado. Lisbelia sabía lo importante que era para doña Beatriz, saber quién era el hijo de Celestina, saber que no estaba muerto como Celestina se lo había hecho creer. Por eso decidió chantajearla a cambio de una fuerte suma de dinero y con ese dinero, tenía pensado marcharse y comprar una casita para independizarse y no trabajar más como criada.

 

Don Pedro Arango De la Palma había comenzado a reaccionar. El se había convencido que su hija no era apta para convivir en sociedad, por eso le exigió que dejara de andar repartiendo maldad por todas partes, y la puso a escoger entre regresar al hospital mental o casarse con don Javier Ortigoza. Sonia no quería volver al manicomio, por eso aceptó casarse con don Javier, pero tenía planes de seguir su romance con John Fernando.

 

Don Alvarito no dejaba de pensar en la forma de hacerle daño a don Alfredo para vengarse por la muerte de su amada Carola. Luego escuchó los rumores de que la verdadera dueña de toda la fortuna siempre había sido Dorita, su sobrina, así que Alvarito pensó en utilizar a Dorita para poder vengarse de don Alfredo. El nuevo plan de Alvarito era conquistar y enamorar a Dorita para ponerla en contra de su propio tío.

 

Elida comenzó a reconocer a Violeta y entre sus recuerdos estaba el de odio hacia ella. Por eso Elida trataba de agredir a Violeta Dolores, pero Milena Margarita la defendía. Sor Elpidia las amenazó con encerrarlas en el calabozo de  alta seguridad, donde estaba “la bestia”. Violeta Dolores tuvo un instante de cordura en el manicomio y reconoció a Milena Margarita. Violeta se sorprendió al ver que ella también estaba embarazada, así que le preguntó si su hijo también era de Mario Rafael. Milena no se lo pudo negar, así que Violeta le reclamó por haber sido capaz de acostarse con Mario Rafael sabiendo que era el hombre que ella amaba. Milena le pidió perdón por haber faltado a su confianza, pero todos estaban confundidos pues ella siempre se alejaba de él, y lo rechazaba, en cambio ella fue aprendiendo a quererlo ya que él había sido su única compañía después de la muerte de Arturo. Elida Margarita se enteró que las dos estaban embarazadas de Mario Rafael, así que su plan era eliminar a las dos criaturas. Elida Margarita no pensaba pudrirse en ese manicomio, ella tenía otros planes, como por ejemplo, ahora que era consciente de que lo había perdido todo, su única ilusión era ser feliz con Erwin, pero para ello debía primero escapar de ese horrendo lugar. Así que decidió hacerse amiga de la interna más peligrosa, la que estaría dispuesta a cualquier cosa, Candelaria, mejor conocida como la Candela, ya que había asesinado a sus padres prendiéndole fuego a la casa cuando ellos dormían.

 

Celedonio le exigió a Milena del Carmen que cumpliera con su promesa de casarse con él, pues ahora Fabio había tenido una recaída y no podría salvarla. Si ella se negaba a casarse con él, Fabio sería entregado a las autoridades. La tía Maritza le hizo ver a su sobrina que don Celedonio tenía razón, ya no había nada que hacer más que aceptar su destino, casarse con Celedonio. Milena del Carmen no entendía qué le había sucedido a Fabio, por qué no reaccionaba, y no sabía si algún día se recuperaría, por eso se dio cuenta que estaba en manos de Celedonio y definitivamente en estos momentos no había otra opción que casarse con él, con la esperanza de que Fabio reaccionara en cualquier momento y evitara la boda. La tía Maritza le recordó a Milena del Carmen que Celedonio había sido quien había ordenado que la mataran a ella y a su hijo, por eso ella debía vengarse de él.

 

Milena Margarita se acercó a doña Margarita, la madre de Pedro Julio, para conocerla un poco más. Doña Margarita le contó que toda su vida había estado alejada de su hijo Pedro Julio por culpa de Plutarco, quien los había separado desde su nacimiento para evitar que algún día se supiera la verdad, que él tenía un hijo. Por eso Pedro Julio había crecido en un orfanato, y ella había pasado encerrada en el manicomio desde ese momento, hasta que el manicomio se había incendiado y ella había logrado escapar, pero ahora nuevamente estaba encerrada por culpa de Plutarco. María Adestrudiz se les acercó y les comentó que ella tenía una historia muy parecida, pero sobre el Inquisidor. Milena Margarita se sorprendió al ver a sor María Adestrudiz encerrada en un manicomio después de haber sido la directora de la prisión para mujeres.

 

El General Epifanio se enteró que César había sido expulsado del palacio del Virrey, eso quería decir que ahora el Virrey quedaba desprotegido. Antes de marcharse del palacio, César le pidió al Virrey que se cuidara mucho y que no confiara en nadie. Esa misma tarde, Haroldo fue a conversar con el Virrey, pero su Alto Consejero estaba presente y escuchando sin ser visto, por eso se enteró que Haroldo le ofrecía un trato a Jacobo, le entregaría la lista con los nombres de los traidores a cambio de un indulto para don Juan Bautista y para Amarildo. Pompilio no podía permitir que eso se llevara a cabo, por eso convocó una reunión extraordinaria para decidir qué hacer para evitar ese trato. Al General se le ocurrió un plan con el que el Virrey quedaría muy mal plantado. Si esa carta llegaba a manos del virrey, todos corrían peligro.

 

Claudia Patricia había logrado encontrarse con Haroldo para tener una conversación seria. Los dos sintieron que entre ellos aún había algo de amor, y que en estos momentos nada impedía que pudieran estar juntos, pues los dos podían huir bien lejos para ser felices. Claudia se enteró que Haroldo tenía un hijo y decidió investigar si era el hijo de ambos, y de ser así, jamás le perdonaría que no le hubiera dicho nada.

 

El Virrey don Jacobo se disponía a salir para su encuentro con don Juan Bautista y negociar un indulto a cambio de la lista de los traidores que pertenecían a los Legionarios de la Santa Cruz. Don Juan Bautista confiaba en el virrey, pero debía asegurarse que su consejero Pompilio o el General Epifanio, no le fueran a tender una trampa. Antes de salir, el Virrey fue interrumpido por doña Irma, quien le dijo que había acudido a denunciar a su propio marido, pues ella había descubierto con gran dolor que Pompilio pertenecía a los Legionarios. El Virrey no entendía por qué Irma decía eso, hasta que apareció Darío con la prueba que lo condenaba, Pompilio era evidentemente un traidor. Don Pompilio fue detenido y recluido en los calabozos. Doña Irma fue a convencerlo de que no abriera su boca pues ella lo había hecho de esa forma pues era inevitable que Darío callara, él lo había descubierto y si ella no lo denunciaba, quedaría ante el Virrey como su cómplice y perderían todas las propiedades que ganaron, y lo peor, hubieran cancelado el compromiso de su hijo con María Beatriz. Así que si le interesaba un poco el bienestar de ella y de sus hijos, lo mejor era resignarse y convertirse en un mártir.

 

La tía Maritza le dio su palabra a Milena del Carmen que si se casaba con Celedonio, ella se encargaría de que él no le llegara a poner un dedo encima en la noche de bodas, pues el mismo día de la boda, ella se encargaría de eliminarlo, para cumplir con su venganza pues él había eliminado a toda su familia. Milena del Carmen aceptó casarse con el Capitán Celedonio para evitar que entregara a Fabio a las autoridades, y también, confiada en que su tía se encargaría de eliminarlo la misma noche de bodas. Ella sentía que estaría haciendo justicia ya que al parecer, el mismo Celedonio había mandado asesinarla hace tiempo. Por su parte, Celedonio pensaba hacer feliz a Milena del Carmen hasta hacerle ver que no era una mala persona. Doña Carmen había comenzado a preocuparse porque su hijo Fabio no reaccionaba, pero Maritza le hizo ver que era algo normal, en un par de días despertaría como si nada, y ya Milena del Carmen estaría casada con Celedonio.

 

Elisina se enteró que su hermana se había ido a vivir con Mario Rafael a la hacienda Tapias, y que al parecer la familia Tapias había recuperado sus propiedades. Sin embargo, Elisina tenía mucho poder  al haberse quedado con toda la herencia de su padre, y pensaba utilizarlo para destruir a su hermana, porque Elisina deseaba quedarse con Mario Rafael. Mientras tanto, Mario Rafael buscaba por todas partes algún rastro de Violeta, sin sospechar que estaba encerrada en el manicomio.

 

Milena del Carmen finalmente se casó por lo civil con el Capitán Celedonio, pero tenía plena confianza en que su tía se encargaría de eliminar a su nuevo marido antes que él le exigiera que se consumara el matrimonio. Esa noche, el Capitán Celedonio decidió hacer solo un brindis para celebrar su boda con Milena Margarita, ya que no quería fiesta por respeto a la memoria de su hija Lía. La tía Maritza tenía todo planeado para eliminar esa misma noche a Celedonio. Un momento que se quedaron a solas, Celedonio aprovechó para preguntarle a Milena del Carmen por qué sentía desprecio por él si él siempre la había tratado bien.  Milena del Carmen decidió confesarle que ella estaba enterada que había sido él quien había ordenado asesinarla cuando ella se marchaba del pueblo como parte del trato para evitar que Fabio fuera condenado por traición a la Corona. Celedonio no entendía a qué se refería Milena del Carmen pues él jamás había dado esa orden. 

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