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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Virgen                                                                                                                        Capítulo 143


 


Haroldo estaba feliz de haber encontrado a su verdadero hijo, él no tenía dudas de que ese niño fuera el hijo que había tenido con Claudia Patricia. Pero nadie más debía saberlo por ahora. La aparición de su hijo le daba la esperanza de poder reclamar la herencia de su padre, solo hacía falta que Norela regresara para convencer al notario de que eran un matrimonio feliz con su hijo.


 


Claudia Patricia estaba muy agradecida con César por haber ayudado a la fuga de Violeta y Mario. César le dijo que él haría cualquier cosa por ella. Claudia se sintió apenada ante César. En eso fueron interrumpidos por doña Beatriz, quien le reclamó a Claudia por haberlos engañado a todos y haber ocultado que tenía un pasado bien oscuro, mucho más oscuro que César y todos los de su raza. Claudia no entendía lo que pasaba. Doña Beatriz le dijo que ya sabía sobre su romance con el esclavo Amarildo, y que había sido concubina del Virrey Haroldo y sobre su hijo perdido. Doña Beatriz la volvió a comparar con la raza de César y le dijo que era peor que los negros. César se ofendió, pero debía callar por ser ella la esposa del Virrey. Doña Beatriz le dijo que nada de raro tendría que ahora terminara revolcándose también con César. Amarilis escuchó los gritos y se acercó a ver que sucedía y vio a César con Claudia Patricia y le dieron celos. Doña Beatriz le advirtió a Claudia Patricia que no la echaría a la calle como un perro solo si se llegaba a embarazar de su hijo Jacobito. Si en menos de un mes no salía preñada, la echarían a la calle como un vulgar perro. Claudia Patricia se sintió poca cosa después de haber sido humillada por doña Beatriz, pero si ella pensaba que los negros eran poca cosa, le daría una lección que nunca se le olvidaría.


 


César fue a revisar la casa de don Claudio tal y como se lo había pedido don Jacobo. Para don Claudio era una humillación que el Virrey dudara de su lealtad para con él. César y sus hombres buscaron por todas partes. César se sorprendió al ver a María Victoria, a quien había creído era su hermana durante toda su vida, en casa de don Claudio. María Victoria le explicó que no podía seguir viviendo bajo el mismo techo que su madre, pues Celestina le había ocultado la verdad durante toda su vida. César le dijo que la entendía y por eso la apoyaba. Finalmente uno de los hombres de César encontró una capa con el escudo que identificaba a los Legionarios de la Santa Cruz. Don Claudio no entendía cómo podía haber sucedido eso si él se había deshecho de todo lo que lo comprometía. César no tuvo más remedio que detener a don Claudio y llevarlo a los calabozos del palacio.


 


Al mismo tiempo, Amarildo se encontró con don Juan Bautista en las mazmorras y entre ambos comenzaron a planear la fuga, pues Amarildo sabía que había una fuerza oscura tratando de conspirar contra el Virrey, y si lograban su objetivo, ellos serían los primeros muertos.


 


Viviana le suplicó a su padre que no le hiciera daño a Orlandito, y si lo liberaba, ella estaba dispuesta a hacer lo que él le pidiera. El Inquisidor le dijo que podrían llegar a un acuerdo, pero ella debía ser consciente que él jamás permitiría que ella se casara con un don nadie, así que tal vez él liberaría a Orlandito con la condición de que ella se casara con quien él le escogiera. Viviana debía pensarlo.


 


Entre tanto, la gitana Maku le entregó a Marcela una pócima para envenenar a Milena del Carmen esta noche en la cena donde Celedonio anunciaría su compromiso oficial con ella. Marcela debía encargarse de colocar el veneno en la copa de donde Milena del Carmen bebería el vino. Pero ella no iba a tener acceso a las bebidas, en cambio el tío Yiaffa sí por ser el capataz. Marcela se reunió con su tío Yiaffa y le entregó el veneno. Ellos no se percataron que Maritza se había dado cuenta de todo y tenía un mal presentimiento.


 


Violeta Dolores y Mario Rafael habían huido toda la noche. Por su embarazo, Violeta estaba muy cansada por lo que le pidió a Mario un momento para descansar. Mario aceptó aunque tenía miedo que los estuvieran persiguiendo muy de cerca. Violeta le confesó que nunca había perdido la esperanza de volver a estar juntos. Mario se sentía culpable por haberle sido infiel con su mejor amiga, Milena Margarita. Violeta le dijo que estaba segura de que lograrían llegar a las tierras de los cimarrones y empezar una vida nuevamente los dos juntos y felices. Mario decidió confesarle lo que había pasado entre él y Milena. Violeta no podía creer que los dos hubieran sido capaces de traicionarla de esa forma, si Milena era su mejor amiga y él el amor de su vida. Mario le pidió perdón pues él estaba en un momento de mucha rabia pues se había creído sus palabras cuando le había afirmado que se había entregado a don Aminabad. Violeta le dijo que le hubiera podido perdonar que se acostara con Elisina, pero con su mejor amiga había sido un golpe muy bajo. En ese momento fueron sorprendidos por Duncan y sus secuaces. Duncan atrapó a Violeta Dolores, y Mario trató de salvarla, pero fue golpeado fuertemente. Duncan les dijo que lo dejaran con vida para que los hombres de Aminabad lo encontraran y le ajustaran cuentas.


 


César le presentó las pruebas al Virrey que incriminaban a don Claudio, pero don Claudio insistía en que era inocente y que alguien le había tendido una trampa. Don Jacobo le preguntó que entonces cómo había llegado eso a su casa, y quien podría haberle tendido esa trampa? Don Jacobo le exigió que confesara su culpa y que delatara a sus cómplices para tener algo de benevolencia con él. Pero don Claudio no quería confesar nada. Don Claudio fue encerrado en el calabozo del palacio y el General Epifanio aprovechó para conversar con él. Epifanio temía que don Claudio los fuera a delatar a todos, así que para calmarlo, le dijo que si no los delataba, él se encargaría de ayudarlo a escapar del calabozo. Don Claudio aceptó el trato. Pero el Inquisidor al mismo tiempo le recomendó al Virrey que lo mejor era decapitar lo antes posible a don Claudio para que sus cómplices se dieran cuenta de la suerte que podrían correr si insistían en su conspiración contra el Virrey.


 


Don Aminabad se enteró por Milena Margarita que ella le había avisado a Pantoja de los planes de Violeta y Mario y él no había hecho nada. Pantoja no pensaba cargar con la culpa, por eso echó al agua a doña Olga y dijo que solo había seguido las órdenes de doña Olga. Elisina no podía creer que su propia tía le hubiera hecho esto sabiendo que ella estaba enamorada de Mario. Olga les dijo que lo había hecho por salvar a la familia de las malas influencias. Pero don Aminabad le dijo que él jamás se lo iba a perdonar, así que mientras que decidía que hacer con ella, la encerraría en el establo. Olga le pidió compasión pues todo lo había hecho por defender los intereses de la familia, pero Elisina estaba furiosa con ella y también le dio la espalda. Doña Olga fue encerrada en el establo y amarrada como una mula, a esperas de qué iba a decidir don Aminabad sobre ella.


 


Los hombres de Aminabad encontraron a Mario inconsciente en el bosque pero no había ningún rastro de Violeta, así que se regresaron a la hacienda Onassis con Mario Rafael. Cuando don Aminabad lo vio, ordenó que lo amarraran al palo bajo el sol y le dieran latigazos hasta que confesara donde había escondido a Violeta Dolores. Mario le dijo que otros hombres encapuchados se la habían llevado, pero Aminabad no le creyó. Elisina le pidió a su padre que no lo lastimara pues él se tenía que casar con ella. Pero Aminabad le aseguró que Mario solo sería soltado de ese palo para ser enterrado en su tumba. Liseth se sorprendió al escuchar a su padre. Mientras que Milena Margarita observaba como tenían al pobre Mario amarrado como un animal y en ese momento se dio cuenta que había actuado mal y muy egoísta al pensar en su felicidad antes que la de Mario y Violeta, ahora estaba arrepentida de haberle colaborado a don Aminabad, pero ya era demasiado tarde, por su culpa, ahora su amado Mario podría morir y ahí si lo perdería para siempre. 

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