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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Virgen                                                                                                                           Capítulo 140


 


Don Claudio Campillo convocó nuevamente una reunión extraordinaria de los Legionarios de la Santa Cruz. El les puso de sobre aviso que el Virrey don Jacobo tenía en su poder un escudo que alguien había rasgado del traje de uno de ellos. Con ese escudo pensaba descubrir quiénes eran los traidores, por lo tanto, debían tener cuidado con alguna prenda que los pudiera delatar. De inmediato a doña Irma se le ocurrió una manera para inculpar a don Claudio y deshacerse de él. Para llevar a cabo su plan, doña Irma le pidió a su fiel criado Paropa, que escondiera bien en la mansión de don Claudio, unos atuendos que tenían grabados los escudos de Los Legionarios. Cuando Paropa ya hubiera cumplido con su misión, Doña Irma se encargaría de acusar a don Claudio ante el Virrey para ganarse su confianza. El Arzobispo la secundaría en su macabro plan.


 


Darío Campillo se enfrentó a su madre doña Zoraida y le dijo que estaba enamorado de María Victoria y por eso pensaba casarse con ella. Doña Zoraida se dio cuenta que no tenía caso discutir con su hijo, lo más conveniente era hacerle creer que aceptaría a la tal María Victoria y después vería la forma de sacarla de la vida de su hijo. Darío le dijo que llevaría a María Victoria a vivir a la casa y en unos días se casarían. Doña Zoraida estuvo de acuerdo, pero en el fondo jamás pensaba permitir que su hijo se casara con una cualquiera.


 


El Inquisidor sabía que se acercaba el fin del Virrey y que debían escoger un bando para elegir a quien apoyar como nuevo Virrey. El Inquisidor sabía que el más fuerte era el General Epifanio, por eso le convendría estar bien con él. Si el General Epifanio era nombrado nuevo Virrey luego de morir don Jacobo, el Inquisidor tenía pensado la forma como convertirse en la mano derecha del nuevo Virrey, y lo conseguiría si su hija Viviana aceptaba casarse con el General Epifanio. El Inquisidor sabía que ella no aceptaría por voluntad propia, así que pensaba presionarla con Orlandito.


 


Claudia Patricia estaba decepcionada de Haroldo, una vez más la había dejado plantada, esta vez el motivo había sido por la desaparición de Alexandra y por lo sucedido con Sandra. Claudia Patricia no estaba dispuesta a rogar más, ella sabía que era necesario olvidarse de Haroldo y eso solo lo lograría si contara con la ayuda de otro hombre que la hiciera olvidarse de él. María Teotistes la tenía confundida pues había sido muy sutil en sus caricias, y ella había sido su única compañera en todo este tiempo.


 


María Beatriz aprovechó la ausencia de Claudia Patricia en el palacio para comentarle a su madre doña Beatriz, todo lo que sabía sobre ella, su pasado turbio, que había estado casada con un asesino llamado Rodrigo, luego había sido amante de un negro esclavo, y por último, había sido la concubina del anterior Virrey, Haroldo. Doña Beatriz no podía creer la clase de mujerzuela con la que su hijo se había casado, con razón su consejero espiritual, Wilfredo, le había advertido tanto sobre Claudia, pero aún estaban a tiempo de ponerla en su sitio.


 


Rosa Angélica y Juan Carlos regresaron a la hacienda de Alvarito, él quedó muy sorprendido al volver a verlos. Alvarito les preguntó que cómo se habían atrevido a regresar después de que ambos lo habían traicionado. Rosa Angélica le confesó que había regresado por una razón de peso, que estaba esperando un hijo suyo. Tenerife se sorprendió al saberlo, ese motivo era demasiado fuerte y ella no podría luchar contra eso. Pero Alvarito puso en duda ser el padre de ese hijo, él aseguró que ese hijo podría ser de Juan Carlos, quien juró no haberle puesto un dedo encima. Nana Fela le dijo a Alvarito que no podía dudar de la palabra de Juan Carlos quien era como su hermano. Sin embargo Alvarito no estaba convencido de que el hijo fuera de él.


Claudia Patricia le comentó a Violeta Dolores que el día de la fiesta no había tenido la oportunidad de hablar con Mario Rafael, pero que hoy había ido dispuesta a contarle todo. Violeta no entendía por qué Milena Margarita no le había contado nada aún. Casualmente ese día también había ido de visita Elida Margarita, quien se había hecho amiga de Elisina. Violeta Dolores le pidió a Amalfi que buscara a Mario Rafael y ayudara a que Claudia Patricia se entrevistara con él.


 


Kathy le advirtió a la gitana Miel que no tratara de robarle el marido a su hermana Lía Margarita. Milena del Carmen sabía perfectamente que Kathy siempre había deseado casarse con Fabio, y no entendía por qué Kathy se había resignado a que su hermana Lía fuera feliz con Fabio, pero no pensaba permitir que Kathy se interpusiera en sus planes de reconquistar a Fabio. La tía Maritza había insistido para que Milena del Carmen aceptara los cortejos de Celedonio, pero ella no quería para que Fabio no llegara a pensar mal de ella. Pero Maritza la convenció de que solo era para obtener una confesión de boca de Celedonio, de que había sido él quien la había mandado a matar. Por eso Milena del Carmen aceptó los obsequios de Celedonio.


 


Haroldo sentía curiosidad por los dos hijos de Amarildo, pero le llamaba más la atención el rubio. Cuando Haroldo se acercó a verlo mientras Casilda le daba un baño, se sorprendió al verle el lunar que identificaba a su familia. No podía ser que ese niño tuviera el lunar de la familia Aragón y Castilla. Eso lo llevó a pensar que tal vez ese podía ser su hijo. Por eso Haroldo consiguió un permiso del Virrey para visitar a Amarildo, quien le confirmó sus sospechas, ya que él también estaba seguro que ese niño era el hijo de Haroldo y Claudia Patricia.


 


Elida Margarita le preguntó a Elisina si estaba segura de que el hijo que Violeta estaba esperando era en realidad de Aminabad, porque cabía la posibilidad de que fuera de Mario Rafael. Elisina le comentó que ya había confrontado a su padre, pero él aseguraba que el hijo era suyo. Elida no sabía cómo hacer para que don Aminabad repudiara a Violeta. Pero a Elida le pareció raro ver a Claudia Patricia por un pasillo con la esclava de confianza de Violeta, la tal Amalfi, así que decidió investigar.


 


Claudia Patricia se encontró con Milena Margarita y le preguntó por Mario Rafael. Milena de inmediato sospechó que Claudia tenía alguna mala intención, por eso le negó que Mario estuviera en la hacienda. Pero Amalfi si estaba segura de haberlo visto, por eso le comentó a Claudia que le parecía raro que Milena lo estuviera negando. Por eso Amalfi le pidió a Claudia que se escondiera en el establo y ella llevaría a Mario hasta ese lugar.


 


Elisina estaba convencida de que Mario se casaría con ella, por eso fue a advertirle a Violeta que se mantuviera alejada de Mario pues si la llegaba a ver cerca de él, la acusaría ante la Santa Inquisición por adúltera. Al mismo tiempo, Mario había entrado al establo donde lo esperaba Claudia Patricia. Ellos no sabían que Elida los estaba vigilando. Claudia le preguntó si Milena le había comentado la verdad. Mario le dijo que solo sabía que Milena le iba a dar un hijo. Claudia se sorprendió y entendió por qué Milena le había ocultado la verdad sobre Violeta. Así que Claudia Patricia le comentó que el hijo de Violeta en realidad era de él, no de Aminabad, y si había mentido todo este tiempo era para proteger la vida de su hijo ya que Aminabad podría acusarla ante la Inquisición. Mario se dio cuenta que todo concordaba, entonces Violeta lo seguía amando y esperaba un hijo suyo, y él pensando en huir con Milena, por eso cambió de planes y con quien pensaba huir ahora sería con Violeta Dolores. Elida se sorprendió al saber los planes de Mario, pero ella prefirió esperar a que se estuvieran fugando, para que Aminabad ordenara matarlos a ambos. Si Elida decía algo ahora, evitaría la fuga y Violeta seguiría ocupando su gran lugar en la Hacienda, por eso pensaba dejar que siguieran con el plan de fugarse.

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