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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Virgen


Capítulo 108


 


Violeta Dolores se sentía la mujer más feliz sobre el planeta. Por fin estaba atada en sagrado matrimonio a su amado Mario Rafael, después de tantos contratiempos y de luchar contra todos los que siempre se opusieron, por fin eran marido y mujer.


 


Pero el matrimonio aún no se había consumado, y eso era lo que Rodrigo Falcón quería evitar a toda costa. De esta noche no podía pasar su plan macabro de secuestrar a Violeta Dolores y llevarla lejos a un lugar donde nadie los pudiera encontrar.


 


El gitano Abelino decidió cumplir la misión que le había encomendado su tío el gitano Carrao. El quería saber que planes tenía Maurice con la tal Violeta Dolores, y para eso Abelino pensaba acercarse a Milena Margarita o a Milena del Carmen, para sacarles información.


 


El Inquisidor tenía todo planeado, ejecutaría a don Juan Bautista por traición a la Corona, y esperaba que los rebeldes ejecutaran también al Virrey, de esa forma habría una alta probabilidad de que él fuera nombrado nuevo virrey por haber recuperado el poder a nombre de la Corona.


 


Pero el Inquisidor no contaba con que de España llegarían tan pronto unas tropas de combatientes con el fin de retomar el poder. El general Epifanio Ortegón estaba al frente de la misión, y le exigió a sus soldados que no tuvieran compasión con nadie, que debían ejecutar a todo aquel que se interpusiera en su camino sin importar si eran rebeldes o no. Lo importante era demostrar quien tenía el poder.


 


El general Epifanio se encargó de sembrar el terror en la región desde que sus embarcaciones tocaron tierra. Sus soldados se iban encargando de asesinar a todos en su camino, saqueaban y quemaban todo por donde pasaban. Los campesinos huían al saber que el General Epifanio se acercaba a sus territorios. Se corría la voz de que el general Epifanio era el mismo demonio. Eso fue haciendo que el general Epifanio tuviera la imagen que él siempre quiso, de todopoderoso.


 


Con la llegada del general Epifanio se vinieron abajo los planes del Inquisidor, ya que con el terror impartido en toda la región, no le fue muy difícil al general Epifanio volver a tener el control de la región. Ahora eran las tropas españolas quienes tenían acorralados a Amarildo y algunos pocos hombres que restaban. Lo que los mantenía con vida era que tenían en su poder aún al Virrey Haroldo. Por eso el virrey decidió hablar con Amarildo para tratar de convencerlo de que se olvidara de los antiguos rencores entre  ellos dos y pensara lo mejor para todos. Haroldo lo convenció para que le dieran la libertad y él poder exigirle al general Epifanio que les perdone la vida en retribución. El, como Virrey podría expedir un decreto donde les concede un indulto a Amarildo y todos aquellos que se encontraban con él. Amarildo se dio cuenta que esa era la mejor opción.


 


El Virrey Haroldo fue dejado en libertad, pero le mostró al general Epifanio el decreto firmado donde le daba un indulto a Amarildo y los hombres que lo acompañaban. Como el Virrey tenía la potestad de tomar ese tipo de decisiones, al general Epifanio no le quedaba otra opción más que respetarla, aunque se moría de ganas de decapitar a Amarildo. Con don Juan Bautista solo pudo cambiar la orden para que no fuera decapitado, pero debía permanecer en prisión por el resto de su vida. El inquisidor se encargaría que su vida no fuera tan larga.


 


Ahora nuevamente el Virrey don Haroldo habitaba el palacio del Virreinato. Lo primero que hizo fue dejar en libertad a su madre, doña Odila. Haroldo perdonó a su hermana Sandra pues ella defendía sus creencias. Pero juntos lamentaron la muerte de su padre. Haroldo le pidió perdón a su esposa, la señorita Alexandra De la Peña, por los días que tuvo que vivir encerrada en un calabozo. Pero ahora ya todo eso era asunto del pasado. Ahora debían seguir sus vidas juntos y felices.


 


En las tierras de cimarrones, Marcela esperaba que su hechizo hiciera efecto hoy mismo y el matrimonio de Mario Rafael con Violeta Dolores se acabara. Pero ella no contaba con que el amor que ellos se tenían el uno por el otro era mucho más fuerte que cualquier hechizo. Esa noche sería la noche de bodas de Violeta Dolores y Mario Rafael y Violeta sabía que debía entregarse a su amado Mario Rafael para que se consumara el matrimonio. Ella estaba preparada a entregarle su virtud al hombre que amaba, y con quien se había casado.


 


Para no perturbar la noche de Milena Margarita, Mario Rafael le había preparado una sorpresa a Violeta Dolores de pasar la primera noche en un lugar especial, un lugar lejos de todos y que nadie más conocía. Así que sin que nadie lo supiera, solo Milena Margarita, es noche Mario Rafael y Violeta Dolores se desconectaron del resto del mundo para poder ser felices sin que nada ni nadie los interrumpiera.  Ni siquiera Rodrigo Falcón se percató que ellos habían salido.


 


Violeta Dolores se sentía un poco temerosa pues esta sería su primera vez. Mario Rafael sabía eso y por eso quería que fuera una noche muy especial. Poco a poco Mario Rafael fue haciendo que Violeta Dolores fuera perdiendo el miedo a entregarse por primera vez. Mario Rafael le demostraba cuanto la amaba y Violeta Dolores se convencía de que Mario Rafael era el hombre correcto para ella, y que había hecho bien en casarse con él y ahora en entregarle su mayor tesoro, su virtud.


 


De esa manera, Violeta Dolores le entregó su virtud a Mario Rafael convencida de que sería feliz eternamente a su lado, y veía el resto de su vida al lado de Mario Rafael. El había sido el primero hombre en su vida y esperaba que fuera el único. Mario Rafael le prometió que nunca la abandonaría, y que a pesar de que ahora mismo no tenía lujos ni riquezas que ofrecerle, siempre se encargaría de hacerla la mujer más feliz del mundo.


 


La felicidad para el virrey Haroldo y su familia duró muy poco tiempo pues el general Epifanio le entregó un comunicado donde el propio Rey de España le pedía que abandonara el palacio del Virreinato, ya que por sus actuaciones poco políticamente correctas, lo acusaban de haber permitido la rebelión de los esclavos. Teniendo en cuenta esto, el Rey le revocaba su nombramiento como Virrey y había nombrado un nuevo Virrey que se encargaría de mantener la paz en la región, ya que existía un mayor temor para España que no eran los esclavos, sino las fuerzas independentistas que cada vez ganaban más fuerza.


 


Ese era un golpe duro para el Virrey Haroldo quien ahora debía dejar el palacio junto con toda su familia. Un nuevo Virrey venía en camino desde España. El problema era que ahora Haroldo y su familia no tenían un solo centavo, ya que su padre había hecho un testamento en el que Haroldo podría disponer de la fortuna de la familia solo cuando estuviera casado con Norela De la Peña y con un hijo de ella. Ahora Norela nunca pudo darle un hijo y está quien sabe dónde siendo muy feliz en compañía del hermano de Haroldo, Fabián. Por lo tanto, la única salida de ellos era pedir caridad para ver quién podría darles albergue por un tiempo mientras Haroldo lograba tomar posesión de alguna forma, de la herencia de su padre.

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