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La Esclava Virgen por sergiog30

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Capítulo 106


La Esclava Virgen


 


Don Fabio Santacoloma no había descansado desde que salió en libertad, buscando a su esposa Milena del Carmen. Pero nadie le daba razón de ella. Algunos le decían que la habían visto tomar un barco hacia Africa, otros que la habían visto marcharse hacia tierras lejanas. Pero a don Fabio le costaba mucho creer que Milena del Carmen se hubiera marchado y hubiera abandonado a su bebé. Por eso lo más probable era que estuviera muerta. Doña Carmen, la madre de Fabio, se encargó de meterle esa idea en la cabeza con el fin de que se hiciera a la idea de que jamás la volvería a ver y así, cumpliera con su parte del trato que fue por lo que el Capitán Celedonio había intercedido por él para que lo dejaran en libertad libre de toda culpa. Es decir, para que se casara con Lía, la hija del Capitán Celedonio, a quien le quedan pocos meses de vida y por eso su padre deseaba hacerla feliz antes de que muriera. Si Fabio no cumplía con el trato, regresaría a prisión acusado de rebeldía. Aunque en estos momentos no habría peligro ya que los rebeldes estaban en el poder.


 


Pero lo cierto era que Lía se había convertido en una gran ayuda para Fabio, puesto que él no tenía idea de cómo lidiar con un bebé, y en cambio Lía sí se encargaba de su cuidado con todo el gusto. Ese era un punto a favor de Lía, que si en algún momento Fabio se resignaba a no volver a ver a Milena del Carmen, podría contar con Lía para que se convirtiera en la madre de su hijo.


 


Esa noche de celebraciones, don Alvaro estaba un poco tomado y las palabras de su nana Fela le habían llegado al corazón. Por eso esa noche rechazó a Catalina y se fue a la habitación de su esposa, Rosa Angélica. El estaba dispuesto a cumplirle como esposo esa noche. Para Rosa Angélica era incómodo pues él estaba ebrio, y la estaba maltratando, por eso no quería dejarse tocar por él, pero don Alvaro estaba decidido, y por eso la tomó por la fuerza y se dio cuenta que su esposa aún era virgen, y que le había entregado a él su virtud.


 


Después de ese acto vergonzoso, don Alvaro se marchó arrepentido a sus aposentos, sintiéndose como un miserable por haberle hecho ese daño a la angelical Rosa Angélica. Sería algo de lo que se iría a arrepentir toda su vida.


 


Entre tanto, los rebeldes abolicionistas le rindieron un homenaje a don Juan Bautista por haberlos llevado a la victoria. También homenajearon a Amarildo por haberse convertido en un líder para los esclavos. Amarildo resaltó la labor y apoyo de Sandra Aragón, quien a pesar de pertenecer a una familia de nobles, luchó junto a ellos por defender sus derechos. Amarildo sentía gran admiración por Sandra, aunque en el fondo aún tenía alguna esperanza con Claudia Patricia. Sandra aún mantenía a su madrasta doña Odila, encerrada en las catacumbas del palacio de Virrey. Sandra quería que sufriera mucho por el tiempo que la mantuvo encerada para ocultar su embarazo. Doña Odila jamás pensó que le podría suceder esto. Pero esperaba que algún día terminara esta pesadilla. Por lo pronto, Amarildo se seguía sintiendo responsable por la suerte de doña Hemilda y su pequeño hijo. El cuidaría de ellos hasta que doña Hemilda pueda partir de regreso a Europa. Para doña Hemilda había sido un alivio contar con la protección de Amarildo, tanto así que ella había llegado a comenzar a sentir algo por él, y estaba dispuesta a convertirlo en su esposo si él aceptaba. Ella sabía que él se haría cargo del bebé si a ella le sucediera algo.


 


Sandra intercedió de todas formas por la vida de su hermano, el Virrey Haroldo. Don Juan Bautista le aseguró que mientras esté en su poder, a Haroldo no le pasaría nada, pues Haroldo no era culpable de nada. Sandra se lo agradeció enormemente.


Por su parte, Madame Karina se encontraba preparando su parte del plan para que a más tardar mañana mismo, don Juan Bautista fuera capturado y decapitado. La esclava Arlenis le estaba colaborando en todo sin que nadie se diera cuenta. Pero Sady, la fiel dama de compañía de madame Karina, y quien se había enamorado desinteresadamente de don Juan Bautista, comenzó a sospechar que madame Karina se traía algo raro, así que le preguntó si tramaba algo malo contra don Juan Bautista. Pero Karina la amenazó con echarla a la calle si se metía en asuntos que no le correspondían.


 


En las tierras de cimarrones, una gitana se ofreció a leerle el futuro a Mario Rafael. La gitana Marcela era muy hermosa, y Mario Rafael terminó aceptando que le leyera el futuro en la palma de su mano. La gitana Marcela pudo ver que venían momentos de felicidad pero que serían interrumpidos prontamente y su vida correría peligro de muerte. Luego vendría una gran decepción con la aparición de un nuevo amor imposible. Mario Rafael no quería seguir en eso pues él no creía en esas cosas. Pero Marcela pensaba conquistar a Mario Rafael, pues era el tipo de hombre que a ella siempre le había gustado.


 


Por su parte, Rodrigo Falcón había encontrado el momento preciso para llevarse a la fuerza a Violeta Dolores, pero el gitano misterioso se acercó a Violeta en ese momento arruinando los planes de Rodrigo. El gitano se presentó ante Violeta como Maurice Garcés y ella vio algo en sus ojos que la dejaron deslumbrada, pero no se explicaba que pudo haber sido. Maurice le confesó que había quedado cautivado con su belleza exótica. El líder de la tribu gitana, el gitano más viejo, llamado Carrao, no pudo evitar sorprenderse al ver también a Violeta Dolores, pero en especial, el amuleto que colgaba en su pecho. Para el gitano Carrao ese amuleto significaba mucho, pues él sabía perfectamente a quien pertenecía, a la hija de un príncipe en el África, niña que él mismo raptó para venderla a los mercaderes de esclavos. Eso significaba que el padre de esa niña, podría pagar una fortuna para recuperar a su hija perdida.


 


Entre tanto, Karina se encargó de que don Juan Bautista y todos sus hombres quedaran profundamente dormidos al colocar un bebedizo en sus bebidas. Eso facilitó las cosas para el Capitán Celedonio y sus hombres, quienes salieron del batallón por una cueva y lograron llegar después hasta la hacienda de Juan Bautista para capturarlo. Cuando Sady se dio cuenta de lo que estaba sucediendo, ya era demasiado tarde, pues los soldados del Capitán Celedonio ya habían logrado llegar hasta los aposentos de don Juan Bautista. Sady trató de avisarle a Pacho Radot, pero él también había caído en la trampa de madame Karina. Por eso Sady le reclamó a Karina que era una traidora, que había entregado la cabeza de su marido don Juan Bautista a los españoles. Karina no estaba dispuesta a tolerar sus insultos, por eso le pidió que se marchara de su lado, si alguna vez habían sido muy amigas y confidentes, ya esa amistad no existiría más. Sady prefirió tomar sus pocas pertenencias y marcharse lejos de alguien tan maquiavélico como Karina.


 


Ahora don Juan Bautista, el líder del grupo de abolicionista, estaba en poder de la resistencia española, y eso debilitaría enormemente a los abolicionistas. Ahora el Inquisidor tenía el juego empatado y pensaba decapitar a don Juan Bautista si los rebeldes no entregaban sus armas. Cuando Amarildo se enteró de lo sucedido, se dio cuenta que el Inquisidor hablaba en serio. Pero si él  decapitaba a Juan Bautista, ellos harían lo mismo con el Virrey. Y era eso precisamente el verdadero propósito del Inquisidor, que el Virrey Haroldo muriera en poder de los rebeldes.


Será este el fin de los rebeldes?

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