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La Esclava Virgen por sergiog30

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Capítulo 105


La Esclava Virgen


 


Don Alfredo Linares estaba furioso por la nueva ley que había impuesto don Juan Bautista, en la que otorgaba la libertad para los esclavos, y eran los esclavos mismos quienes decidían si se podían marchar o se quedaban, pero si se quedaban, debían recibir un salario de trabajo. Entre todos los esclavos de don Alfredo, la primera que tomó la decisión de marcharse fue la esclava Tenerife, pues ella sabía que don Alfredo quería robarle su virtud. Tenerife solo quería que su único hombre fuera su amado negro Acacio, pero después de la rebelión, él había desparecido y Tenerife no sabía si había muerto o estaba desaparecido.


 


Coromoto, la hermana mayor de Tenerife, y quien tiene conocimientos en magia negra y vudú, se había entregado a don Alfredo haciéndole creer que era virgen. Gracias a su vudú, Coromoto había logrado volver loco en la cama a don Alfredo, al punto que la había nombrado como su esclava personal. Coromoto no quería que don Alfredo tomara por la fuerza a su hermana Tenerife, por eso le pidió que se marchara cuanto antes de la hacienda de don Alfredo, y le recomendó que buscara la hacienda de don Fabio Santacoloma o la de don Alvaro De La Plata, puesto que ambos protegían a los esclavos.


 


Tenerife aprovechó la noche para salir de la hacienda sin ser vista por nadie que pudiera advertirle a don Alfredo o a Duncan, su capataz. La hacienda más cercana era la de don Alvaro De La Plata, por eso Tenerife decidió llegar a esa hacienda en busca de  protección.


 


Don Alvaro de La Plata de había casado con Rosa Angélica como parte de un plan de venganza contra don Alfredo Linares, pues don Alvaro pensaba que al ser don Alfredo el padrastro de Rosa Angélica y Catalina, las tendría como un tesoro. Pero no fue así, al parecer don Alfredo solo las estaba utilizando para quedarse con su fortuna.


 


Don Alvaro estaba feliz de que el grupo abolicionista hubiera tomado el poder, por eso se dedicó a celebrar el triunfo. Rosa Angélica estaba en la Hacienda pero no sabía cómo comportarse ya que su marido hasta el momento no le había tocado ni un solo pelo. Ella no se explicaba si ese era el papel de una esposa, pero por dentro deseaba que don Alvaro se le acercara y la tratara con ternura y la hiciera suya.


 


Catalina, la hermana de Rosa Angélica, también compartía el mismo techo de su hermana, ya que don Alvaro la recibió en la hacienda junto s sus tías Digna y Justa, luego que don Alfredo las expulsara de su propia casa. Por eso Catalina se ha valido de sus artimañas para seducir todas las noches a don Alvaro, aprovechándose que él no había querido tocar a su hermana Rosa Angélica, quien se había dado cuenta de todo y se moría de rabia y de celos por culpa de su propia hermana.


 


La nana Felicidad, o nana Fela como era llamada, era la nana de don Alvaro, ya que él había perdido a sus padres siendo el muy pequeño, por eso nana Fela era como su segunda madre. Nana Fela lo conocía muy bien y lo quería como a su propio hijo, por eso le dolía mucho la forma como trataba a su esposa la señorita Rosa Angélica. Nana Fela se había podido dar cuenta que Rosa Angélica era una muchacha sensible, de buena familia, y muy noble, que no merecía la forma como su niño Alvarito la trataba. Por eso Nana Fela trató de aconsejarlo para que hiciera feliz a la niña Rosa Angélica, o le diera su libertad.


 


Mientras tanto, don Juan Bautista seguía celebrando su triunfo sobre la Corona Española, y nada podía ser mejor que saber que su hija está libre en tierras lejanas, y que él podía disfrutar de la compañía de su nueva esposa, Madame Karina, toda una dama experta en placeres. Madame Karina hacía su mejor esfuerzo para que don Juan Bautista no se diera cuenta que en realidad ella lo repudiaba. Por eso, cuando la esclava Arlenis le entregó el recado del Inquisidor, donde le pedía una cita secreta para acordar temas que le convenían a ambos, ella no dudó en aceptar la tal cita.


 


El tan anhelado encuentro que tanto deseaba el Inquisidor, por fin se produjo. El logró reunirse con madame Karina y le propuso que los ayudara a la captura de don Juan Bautista y a cambio a ella le sería perdonado cualquier culpa y además se le entregaría un indulto con lo que no le expropiarían ningún bien heredado de don Juan Bautista luego de que fuera ejecutado. Eso era lo que más deseaba Madame Karina, por eso aceptó la propuesta del Inquisidor. En un par de días terminaría la pesadilla tanto para el Inquisidor como para madame Karina. El Inquisidor sabía que si lograba la captura de don Juan Bautista, el resto se rendiría fácilmente y el Inquisidor sería recordado como quien recuperó el poder de la Corona. El Inquisidor esperaba que con esto, la Corona Española reconociera su valor y fuera nombrado como nuevo Virrey, ya que el actual Virrey podría morir tras la captura de don Juan Bautista. Eso le convendría mucho al Inquisidor.


 


Don Alfredo estaba realmente encantado con Coromoto, sin embargo debía seguir con su plan de casarse con Elida Margarita como ya estaba dispuesto. El quería casarse con Elida por ser una muchacha de sociedad, y por haber estado juntos en el plan para deshacerse de Doña Meryl.


 


Elida Margarita estaba cada vez más cerca de hacer realidad su sueño de ser la mujer más poderosa de la región y eso solo lo lograría cuando se convirtiera en la esposa de don Alfredo. Aunque sabía que tendría que sacrificar su juventud y belleza al lado de alguien mucho mayor que ella. Ella no podía olvidar los momentos más felices de su vida al lado de Richard, pero ahora él estaba muerto por culpa de doña Hemilda. Elida creía que jamás volvería a sentir eso que sintió con Richard.


 


Entre tanto, en las tierras de los cimarrones, la gente se divertía con la feria celebrando su libertad. Milena Margarita finalmente había decidido salir a distraer la mente un poco para dejar de pensar por un momento en la falta que le hacía Arturo. Violeta Dolores y Milena del Carmen se alegraron cuando la vieron y juntas comenzaron a recordar los momentos que vivieron juntas cuando eran niñas en la hacienda Falcón, bajo las reglas de don Paul y su esposa doña Teresita. Aunque Violeta Dolores siempre fue la preferida de doña Teresita. Pero de esa época a la actual, muchas cosas cambiaron y las tres habían tenido que sufrir demasiado. Las tres estaban muy felices recordando tiempos pasados y en eso llegó un grupo de gitanos y comenzó a bailar alrededor de ellos y los sacaron a bailar. Pero había en especial un gitano que había quedado impresionado con Violeta Dolores y por eso quería estar cerca de ella. En medio del baile, una gitana empujó a Milena Margarita y ésta en su caída, sin querer arrastró a Mario Rafael quien cayó sobre ella. Todos estaban alegres, pero Milena Margarita sintió algo extraño al tener muy cerca a Mario Rafael. El también se sintió extraño. Violeta Dolores los vio y solo pudo reír de verlos en esa situación incómoda.


 


La gitana más anciana,  Maku, se le acercó a Violeta Dolores y le advirtió que no se confiara ni de su sombra. Violeta Dolores no entendía por qué lo decía, si Milena Margarita era como su hermana, incapaz de traicionarla. Hasta el momento nadie se había dado cuenta que Rodrigo Falcón estaba rondando desde hace tiempo buscando el momento preciso para llevarse a la fuerza a la pobre Violeta Dolores, quien mañana se casaría con Mario Rafael aprovechando las fiestas que había en las tierras que se convertirían en su nuevo hogar.

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