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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Vírgen


Capítulo 100


 


Mientras Violeta Dolores se despedía de su padre, Mario Rafael fue al pueblo para ver que su familia estuviera bien. Se encontró con la mansión Tapias envuelta en llamas. Pero en la posada se encontraban sus tías Digna y Justa quienes no supieron darle razón de Vilma, al parecer había muerto en la mansión.


 


Nana Enelvia le pidió ayuda a Richard para rescatar a Elida Margarita de entre los escombros de la mansión. El aceptó buscarla aunque ya no quedaba casi nada, todo había sido consumido por las llamas y lo poco que quedaba, los esclavos y la gente pobre lo habían saqueado, así como el resto de las casas de los ricos. Los presos que habían escapado estaban aprovechando para robar las cosas de valor en las casas de los ricos. Aun así, Richard comenzó a buscar entre los escombros y alcanzó a escuchar la voz de auxilio de Elida Margarita. Richard trató de quitar algunos escombros que habían caído sobre Elida, pero al levantarlos, sobre el cayeron otros, quedando ahora el atrapado. Elida logró levantarse y decidió ir a pedir ayuda, a pesar de estar un poco débil. Pero el único que apareció fue Molingo.


 


Doña Odila le pidió a Celedonio que los escoltara hasta la mansión del Virrey, pero Celedonio no sabía cómo podían estar las cosas en la mansión del Virrey y podría ser peligroso. Pero toda la familia del Virrey había logrado llegar a la mansión. Sin embargo, los esclavos estaban al tanto de todo lo que estaba sucediendo y solo esperaban la oportunidad para unirse al grupo de rebeldes.


 


Sandra, la hermana del Virrey, pensó que esta era la oportunidad por hacer algo que realmente valiera la pena, ella nunca había estado de acuerdo con la esclavitud, por eso vio la oportunidad de animar a los esclavos a que se alzaran en contra de la guardia y se unieran al resto de esclavos que luchaban por sus derechos. Jacobito no vio con buenos ojos todo lo que estaba sucediendo. Los esclavos de la mansión del Virrey decidieron levantarse en contra de sus patrones sin importar que la guardia los tuviera vigilados. Ellos comenzaron a prenderle fuego a toda la mansión. Cuando Haroldo se dio cuenta, fue por su esposa para huir por el pasadizo secreto que los sacaría a las afueras de la mansión. Doña Odila no podía creer que estuviera viviendo esta pesadilla, pero antes de huir ella debía recoger sus joyas pues no pensaba dejarlas a merced de los esclavos. Don Ofelio le pidió que se apresurara pues no tendrían tiempo de huir y caerían en manos de los rebeldes.


 


Elida Margarita pensó que este era su fin, por eso trató de correr pero Molingo era más grande y más rápido que ella hasta que finalmente la atrapó en sus brazos. Molingo le dio un golpe fuerte que la derribó de inmediato al suelo. Nana Enelvia alcanzó a ver lo que estaba sucediendo y ella sabía la fama de Molingo, por eso llegó a temer que fuera el fin de su hija, así que decidió hacer una magia negra rápidamente y con un muñeco de trapo le hizo una brujería. Molingo se preparaba para tomar por la fuerza a Elida Margarita, cuando comenzó a sentir dolores en todo su cuerpo. Nana Enelvia era quien lo controlaba ahora. Nana Enelvia logró con su magia, controlar y dominar a Molingo. Elida Margarita se lo agradeció y le pidió que obligara a Molingo a rescatar a Richard.


 


Milena Margarita también se había reencontrado con su padre don Pedro Arango y su madre la esclava Anita Pérez. Ambos le dieron su bendición para que huyera con Arturo muy lejos mientras que la guerra terminaba a favor de ellos, y hacían que el villano Inquisidor se marchara para siempre de la región. Don Pedro tenía planes de casarse con Anita Pérez y formar una familia con ella como siempre debió haber sido.


Mario Rafael regresó a la hacienda Molinares para huir bien lejos con Violeta Dolores, Milena Margarita y Arturo. El camino sería largo, y tal vez debían pasar una semana en caballo hasta llegar bien al sur, donde no habían tropas de la corona Española, en tierras de cimarrones,  y podrían estar libres sin ningún peligro. Permanecerían allí hasta esperar una señal de que podrían regresar. Pero en caso que la Corona Española saliera vencedora, nunca deberían regresar.


 


Cuando todos estaban listos para partir, se despedían de sus familiares, en el salón principal irrumpió Sonia Margarita furiosa por haber sido encerrada una vez más en el manicomio. Pero más rabia sintió al ver a Milena Margarita con Arturo, ella no podía aceptar que la esclava se quedara con el hombre que ella siempre había amado. Por eso sacó un revólver y le disparó a Milena Margarita. Arturo al ver que su amada corría peligro, se interpuso para evitar que Milena Margarita fuera herida, siendo el quien recibiera el impacto de la bala. Todos quedaron sorprendidos, pero más Milena Margarita al ver a su amado caer herido de muerte. Sonia, al ver que había fallado, trató de apuntar nuevamente contra Milena, pero su padre, don Pedro Arango, trató de detenerla y el arma se disparó nuevamente, esta vez hiriendo a don Pedro. Sonia no podía creer que hubiera matado a su propio padre y al hombre que amaba, por eso prefirió huir. Don Pedro no estaba herido de gravedad, pero si había tenido una impresión muy fuerte que le estaría ocasionando un nuevo infarto. Al mismo tiempo, Arturo presentía que no lograría salir de esta, así que le pidió a Milena que huyera como lo tenían planeado y que buscara la forma de ser feliz pues ella se lo merecía. Pero Milena se negaba a dejar abandonado a Arturo. Hasta que finalmente Arturo dejó de respirar en brazos de Milena. Mario y Violeta le insistieron para que se fueran pues tenían miedo que la guardia pudiera llegar a atacar la hacienda y quedaran atrapados. Anita Pérez le rogó a Milena para que se separara del cadáver de Arturo y obligada se marchó con Violeta y Mario.


 


Claudia Patricia se presentó en la hacienda de su madre doña Emigdia Del Valle, la cual estaba en buen estado gracias a que Doña Emigdia había negociado con los esclavos. En parte ella nunca los había tratado mal, por eso sus esclavos le guardaban algo de respeto. Ella los convenció de que se podían quedar siendo libres, conservando un techo y trabajando por comida, o marcharse si así lo deseaban. La mayoría prefirió quedarse por tener un techo y comida. Claudia Patricia la felicitó por su logro, pero le juró que nunca le perdonaría el mal que le había hecho al internarla en el convento. Doña Emigdia le pidió perdón por todo el infierno que había vivido allí, pero ella jamás se habría imaginado que Sor María Adestrudiz fuera capaz de tanto. Ahora Claudia Patricia era otra persona, solo que tal vez era alguien peor, lleno de maldad y resentimiento, con deseos de venganza.


 


Haroldo no alcanzó a encontrar a sus padres, así que escapó por el pasadizo secreto solo con su esposa Alexandra y su suegra. Don Ofelio al ver que su esposa doña Odila no desistía de la idea de abandonar sus joyas, tomó la decisión de irse el solo, pero se encontró con un grupo de esclavos enfurecidos que iban en su contra. Don Ofelio no resistió la impresión y sufrió un infarto. Sandra, la hijastra de Odila, se encontró a solas con ella cuando trataba de huir con sus joyas. Sandra la detuvo y le exigió que le informara el paradero de su hijo, pero Odila jamás se lo diría. Así que Sandra comenzó a llamar a los esclavos para que la atraparan, y al verle las joyas, todos le cayeron encima.


 


Elida Margarita le sugirió a Richard que aprovechara el momento de confusión que había en el pueblo para asesinar a su esposa doña Hemilda, todo el mundo creería que habrían sido los esclavos rebeldes quienes la habrían asesinado. Solo que Richard nunca había asesinado a nadie. Sin embargo Elida Margarita le insistió hasta que logró convencerlo, hoy mismo se convertiría en viudo y heredero de toda la fortuna de Hemilda.

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