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Imprescindible por ErikaD

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Notas del fanfic:

Espero que os guste la historia! Es la primera vez que lo publico aquí así que espero que tenga buena acogida y buenos comentarios!

Gracias por leer! :D

Notas:

El primer capítulo es muy largo lo sé xD pero espero que os guste y sea llevadero!

Capítulo 1.

            Su cabello negro se revolvía con el viento, sentía fluir la sangre que salía de entre sus labios y la opresión de las cadenas que lo ataban y lo alejaban poco a poco de todo aquel mundo que lo vio crecer. Aunque, en realidad, pensó que sería mejor así... evadir su situación,.. pensar que cuando abriera de nuevo los ojos no estaría allí sentado y atado con cadenas de kairouseki... pensar que su sentencia de muerte jamás se hubiese dictado... que su hermano jamás hubiese entrado en aquel infierno a salvarlo, y pensar que ella jamás lo había seguido con el mismo fin...

-Mira bien el cielo Portgas D. Ace esta es tu última oportunidad... una vez sujetado con cadenas al patíbulo, no volverás... a ver el cielo...-las palabras de aquel burdo Vicealmirante de la marina lo hizo reír amargamente... deseaba escapar de allí, escapar muy lejos de aquella situación y sobre todo de aquel dolor que le comprimía el pecho agriamente... De nuevo volvió a mirar el cielo, la brisa marina seguía meciendo su oscuro flequillo alborotado. Intentó escaparse de aquel lugar cerrando los ojos, pero una imagen entró en discordia con su blanco pensamiento...

-Neru...-pronunció en un susurro ahogado, que sin embargo, no quitó su sonrisa sincera del rostro, al recordar aquellos días que se le hacían hoy tan lejanos...

"Flash Back"

            Su trenza, al igual que algunos mechones sueltos del flequillo bailaban con el viento que ondeaba en la cubierta de Merry, miraba el horizonte con ojos soñadores. Hacía ya mucho tiempo que la había llevado a su mundo y deseaba que el mar también fuera su aventura, no se sentiría un auténtico hombre si no la intentara llevar a alcanzar su sueño. Sabía que ella pertenecía a aquel mundo del que fue arrancada de niña por su protección, Dadan se lo dijo de niño el día en que el padre de la joven se las llevó a ella y a su hermana mayor, tras la muerte de su madre para no exponerlas al peligro de la era que se avecinaba,

            Se acercó a ella sin que se diera cuenta con su sonrisa pícara hasta abrazarla por la espalda y darle un cálido beso en la mejilla. Ella dio un respingo, pero al ver de quien se trataba se permitió el lujo de apoyar su cabeza en su hombro con una gran sonrisa en los labios.

-Vaya-le dijo incrédulo de su reacción.-Jamás pensé que te dejarás tocar sin más.

-No te acostumbres...-contestó con pesadez. Entonces él se separó de su cintura y la giró para mirarla a los ojos, aquellos ojos verdes claros que sacudirían el corazón del hombre más impasible del mundo.

-¿Qué pasa? -le preguntó arqueando una de sus cejas.

-Nada...-contestó ella sin dejar de mirarlo. Aquella voz rota lo desgarró por completo.

-Mientes...y bastante mal por cierto.-intentó quitarle peso y tensión a la situación. Ella simplemente negó con la cabeza.-Aun no me he ido, todavía estoy investigando por aquí el paradero de Teach. Además no estés triste, Vivi ya lo está lo suficiente por todos y...

-Llévame contigo.-le cortó.

-No puedo... necesito que lo entiendas Neru. No podría permitirme el lujo de ser derrotado y que te hagan daño.

-¿Reconoces que no eres tan fuerte como pretendes aparentar entonces?-lo miró con picardía y superioridad cruzándose de brazos.

-¡NO! empieces que saldrás perdiendo,-le contestó acomodándose el sombrero.

-Llévame contigo.-volvió a insistirle, cambiando por completo el tema.

-Ni hablar.-respondió secamente.

-Pero...-intentó oponerse.

-¿Acaso no confías en Luffy?-le preguntó interrumpiéndola.

-Por supuesto que confío en él. Y sé que no me pasará nada si me quedo pero...

-¿Pero...?

-No sé cuando volveré a verte, y tampoco tienes la seguridad de que eso ocurra. Me siento totalmente inútil pensando que quizás te vayas y no vuelvas, Ace...-oírla pronunciar su nombre tras decir aquello hizo que el corazón le diera un vuelco. Se mantuvo en silencio mirándola. Jamás la había escuchado hablarle así. Su "relación" de amistad se basaba en hacerse la puñeta mutuamente, sabiéndose así el uno del otro. Aunque por su parte sabía que era distinto, desde el día en que la volvió a ver. Ya se había pronunciado varias veces a ella, la quería, la amaba... sabía que había encontrado en él, la peor de las debilidades... enamorarse de una mujer, hacía que, como diría su abuelo, "pusiera cordura y los pies en el suelo a su locura y a sus ansias de sentir el mar", era como el mismísimo demonio para un hombre que se hacía llamar libre.

-Te prometo que volveré.-le dijo sin pensar, realmente ni él estaba seguro de lo que decía.-y luego te llevaré conmigo a explorar el mundo.

-¿Lo dices de verdad?

-Sí...- su sinceridad la abrumó por completo.

-Entonces...te esperaré...

"Fin Flash Back"

            Abrió los ojos, a la vez que una lágrima caía rozando su mejilla izquierda. No había podido cumplir su promesa... ella lo había esperado y seguramente impaciente a un regreso que jamás llegó,

-Avisen en el cuartel, de que el prisionero Porgast D. Ace, ha llegado a la puerta número dos. Ábranla, para que el buque nueve de la marina pueda llevar al prisionero a su destino.-El Vicealmirante cortó la comunicación por el Den Den Mushi, y miró hacia el cielo. Él lo imitó, abriendo los ojos con sorpresa ante la puerta de la justicia que se alzaba ante el buque. Sonrió tristemente, pensando que Luffy y ella aun estarían saliendo de Impel Down en su empeño de rescatarlo. Sin duda su hermano pequeño sabía bien como hacer que se preocupara por él, sabía las cosas que sería capaz de hacer Luffy si se enteraba de que lo iban a ejecutar, pero no pensaba que llegara hasta el nivel 6, haciendo que toda Impel Down temblara ante su presencia. Tampoco imaginó que Nerumi lo siguiera, ni siquiera el hecho de que Luffy le permitiera acompañarlo para salvarle. 

            La gran puerta que se alzaba frente a ellos se abría muy lentamente. Estaba a punto de cambiar todo su destino. Sabía que si pasaba por aquella puerta, quizás ni siquiera su padre podría llegar a rescatarlo. Según había oído mientras estaba encerrado, Shirohige aun no se había pronunciado. Estaba seguro de que lo haría, era uno de sus "hijos" más importantes. Pero sin embargo, llegados al punto en el que se encontraba, ni siquiera tenía ya esa esperanza.

            De repente, el Den Den Mushi del Vicealmirante de la marina comenzó a sonar de nuevo. Y él escuchó atentamente la conversación que se retransmitía.

-¿En Impel Down? ¿Pero como es posible? ¿Sengoku lo llamó para que fuera allí?

-Me temo que no señor. Solo queríamos avisarle de que Monkey D. Luffy junto con algunos presos y los "supuestos desaparecidos" incluyendo a Emporio Ivankov, han logrado escapar de la prisión con éxito y creemos que han robado uno de los buques que estaban anclados alrededor de la fortaleza.

-¿Y la chica?-Ace abrió los ojos con fuerza e inclinó la cabeza para intentar escuchar mejor.

-Aun sigue dentro, según me han informado, Por lo visto está armando un gran alboroto.

-¿Un gran alboroto porque?

-Porque está en estos momento peleando contra el Ouka Shichibukai Marshall D. Teach.

-¡¡¡¡¿¿¿Queeee??!!!!-gritó el Vicealmirante. Mientras que a Ace que lo había oído a la perfección, casi se le detiene el pulso en el acto.

-Sí señor, nosotros estamos aquí afuera preparados para el arresto de los subordinados de Kurohige, ya que han asesinado a muchos guardas, y dejado en mal estado al director Magellan. Toda Impel Down está hecha un desastre, señor. Y lo han hecho todo esos piratas, empezando por Muguiwara y la chica. Además también han liberado a todos los presos de los niveles 5 a 1 y se está produciendo un horrible motín. -Con cada palabra dada por el soldado, Ace no podía caber más en sí de la sorpresa. De repente las puertas de la justicia se abrieron del todo y el Vicealmirante colgó con rabia la conversación mantenida con aquel soldado.

-Señor, ¿qué hacemos?-preguntó un soldado que había escuchado la conversación mantenida de su superior hacía unos segundos.

-Seguiremos adelante como si no supiéramos nada...-se mantuvo frío en aquel discurso.

-¿Pero señor?

-Nuestro objetivo es llevar a Porgast D. Ace al cuartel general de la marina con éxito y eso es lo que haremos. Manténganse en sus puestos, esperaremos la orden y entraremos por la puerta.

            La rabia crecía cada vez más y más en el interior de Ace Hiken... el hecho de pensar...que ella estaba enfrentándose al ser que lo envió a esa prisión lo horrorizó por completo. Quería protegerla, no quería perderla, estaba luchando por él, y sin embargo... allí estaba, solo había intentado huir una sola vez en el traslado... se estaba rindiendo, ¡él!, que jamás lo había hecho. Cuya vida había vivido totalmente sin remordimientos. Se sentía asqueado consigo mismo, sabiendo lo inútil que estaba siendo mientras Luffy y Nerumi estaban arriesgando al máximo su vida por él... un completo cobarde...un cobarde que perdería el sueño de volver a hacer suya a la mujer de su vida, de volver a pescar o a comer con su hermano...con Luffy... ¿Acaso ese era él? ¿Portgas D. Ace comandante de la segunda división de Shirohige? ¿Uno de los piratas más temidos del mundo...? No... Él no era así... y estaba completamente seguro de que ella no lo perdonaría jamás... no lo perdonaría, por no ser él...

            Cerró los ojos con fuerza conteniendo las lágrimas, quería escapar de allí como fuera. Intentaba pensar a toda costa en algún plan para salir de allí antes de atravesar aquella puerta que lo llevaría a la muerte. Pero su mente se nublaba por el dolor de sus heridas y sus recuerdos no lo dejaban ver las cosas con claridad. No podía permitir que su hermano pequeño por el que tantas veces se había preocupado, ahora muriera por él... y mucho menos podía permitir que se la arrebatasen a ella, y menos ese maldito de Kurohige. Estaba extremadamente tenso y nervioso, así que intentó tranquilizarse para poder pensar en un plan con mayor claridad, pero en su mente, la oscuridad lo inundaba todo, haciéndolo sufrir más y más. Sin embargo, en aquella situación tan desesperante, un recuerdo le embriagó el alma...

"Flash Back"

            Aquella noche, aunque no durmieran en el   Merry, él la convenció de compartir tienda. Ella aun no lo sabía, pero al día siguiente, ya no estaría allí...

-Hace un frío terrible aquí por las noches... -Nerumi se abrazaba a sí misma envuelta en su túnica a la vez que se echaba sobre algunas mantas que habían colocado sobre la arena del desierto para taparse. Se sentó sobre las mantas y se quitó la túnica dejando al descubierto unos pantalones blancos más anchos por abajo que de arriba y cuya cintura se ceñía sobre sus caderas marcando su estrecha cintura al descubierto. Su pelo recogido en una trenza que llegaba a la mitad de su espalda la llevaba entrelazada con una cinta blanca, al igual que el top estrecho que le tapaba únicamente el pecho y que estaba atado al cuello por un colgante de bolas doradas con cinta celeste. Se desató las sandalias, y se echó sobre el lado derecho de las sábanas. Tapándose un poco. Cerró sus ojos verdes mientras esperaba por él.            

            Unos instantes después, él entró en la tienda con una sonrisa en los labios, por el gran espectáculo que habían ofrecido Luffy, Ussop y Chopper en la cena. Se quitó el sombrero dejándolo caer al suelo y se desenvolvió el pelo con la mano para después quitarse su túnica y los zapatos. Se tumbó sobre las mantas con los brazos cruzados tras la cabeza mirando al techo de la tienda. Algo de brisa se colaba entre las hebras de la tela, lo que hizo que se tapara y girara hacia ella. Abrió los ojos ante la sorpresa de tenerla tan cerca y en un acto instintivo apartó los mechones castaños de su rostro dormido.

            Lanzó un suspiro y una sonrisa triste se dibujaba en su cara. No volvería a verla...temía que jamás lo volviera a hacer...pero...se lo había prometido...haciendo que se armara así de fuerza para llevar a cabo con éxito su tan ansiada misión.

            Estaba completamente metido en sus pensamientos, que ni siquiera se dio cuenta de que aun le acariciaba la mejilla con la mano izquierda, y que ella había abierto los ojos para mirarlo con dulzura ante aquella caricia.

-¿Buscas algo?-le preguntó haciendo que se sobresaltara y apartara su mano.

-¿Qué?-la miró confuso y ella soltó una carcajada al aire.-te he despertado Neru...perdona.-ella sonrió y él la siguió.

-No importa...no estaba durmiendo...-miraba al techo de la tienda algo sonrojada -te esperaba...

-¿A mí?-le contestó incrédulo.

-¿Y a quién si no? Quería hablar contigo, pero estabas bastante contento con la fiesta de los chicos así que pensé que no era el momento de hablar.-De pronto se tensó, ¿acaso sabía ella que al día siguiente se marchaba?

-¿Y de qué quieres hablar a estas horas?-la picó a ver si podía cambiar de tema.

-¿Te marchas mañana no es cierto?-acertó...y de lleno...maldijo por completo su suerte.

-Sí... -fue su respuesta oculta entre las mantas. Oyó como ella suspiró profundamente y se preparó para el reproche que le esperaba.

-¿Por qué no me lo has dicho?-notó con claridad el enfado de ella en su pregunta arisca y tragó saliva.

-Lo cierto es que...-comenzó a duras penas-iba a decírtelo...pero no sabía como Neru...no quiero hacerte daño...

-¿Y por eso te lo guardas Portgas D. Ace?-que pronunciara su nombre completo con aquella ira le puso los pelos de punta. Así que pensó otra estrategia de huida, y sin dejarla protestar se incorporó apoyando algo de su cuerpo en el de ella y agarrándole las muñecas por encima de su cabeza, de manera que le fuera imposible escapar. -¡Ace! ¡Suéltame ahora! Vas a hacerme daño... Ace por favor...-forcejeaba intentando escapar de su atadura y de aquella sonrisa pícara que tanto le gustaba. -¡Suéltame por favor!

-Ni hablar... además, no sé porque te esfuerzas, sabes que en fuerza vas a perder...-volvió a sonreír con picardía mientras algunos mechones algo ondulados por la humedad de su pelo cubrían su rostro sonriente. Ella simplemente lazó un suspiro parando el forcejeo para después apartarle la mirada con tristeza. En aquel momento su sonrisa cambio por un rostro serio. -¿Tan fácil te rendirás hoy? ¿No piensas fastidiarme con una de tus pataletas?

-¿Para qué?...-le contestó con tristeza-para que te rías y luego te marches dejándome sola...

-Neru... ¡no digas tonterías! Te prometí que volveré en cuanto pueda. ¿Acaso no confías en mí?

-¡Por supuesto que sí!-esta vez se atrevió a mirarlo a los ojos con rabia. Aun la tenía a su merced cogida de las muñecas, pero ya no las apretaba tanto como antes para que no escapara de él. Ace vio como las lágrimas de Nerumi caían sin control sobre su rostro sonrosado. Aquello le desgarró el alma. Sabía que era un hombre que vivía sin remordimientos pero... dejarla allí con Luffy... lo hacía sentirse horrible...

-Neru...-se atrevió a pronunciar sin hacer caso de las consecuencias.-es la última noche que estaré contigo...-ocultó su rostro bajo el flequillo de una forma sombría.-por favor...no me lo hagas aun más complicado...

-Tengo un mal presentimiento Ace...tengo la sensación de que si lo encuentras...si encuentras a ese pirata todo acabará...y no quiero que acabe Ace...no quiero...-él le había soltado las muñecas y se había incorporado sentándose en el suelo, ella lo imitó aun con lágrimas en sus ojos.

-No pasará nada Nerumi,,, -no se atrevía a mirarla.-no quiero irme recordando como derramas tus lágrimas por alguien como yo...no es justo...así que deja de llorar por favor...- en ese instante ella lo abrazó por la espalda haciéndolo sobresaltar y mirarla de la sorpresa.

-Prométeme que estarás bien y no te pasará nada... ¡prométemelo!-le suplicó.

-Sabes que no puedo prometerte una cosa así...-el silencio se hizo durante unos minutos hasta que ella dejó de abrazarlo, él se dio la vuelta y comprobó como se secaba las lágrimas intentado sonreír.

-Lo siento... soy una tonta por pedirte algo así...me he dejado llevar por completo...-rió. A él le sorprendió aquello de ella, pero le restó importancia a aquel cambio de humor repentino al verla sonreír feliz. Él la siguió bastante más animado agarrándola de las manos.

            Se miraron a los ojos durante unos instantes, la intensidad de sus miradas comenzó a hacer que el fuego de la llama que ambos habían prendido el uno por el otro se extendiera. Poco a poco sus rostros se acercaron, lentos y ansiosos de alcanzar labios ajenos, sin dejar de mirarse el uno al otro. El beso no se hizo de esperar, y la lentitud de sus pasos luego pasó a la más apasionada de las escenas. Un beso que rompería la inseguridad de Nerumi por lo que sentía hacia él. Un beso que llegaría a hacer que Ace Hiken se derritiera y no por el fuego que emanaba en sus venas de la Akuma no mi.

            Al cabo de unos instantes que parecieron horas, se separaron para respirar, pero no se alejaron el uno del otro, ya que él seguía acariciando su mejilla derecha y ella con sus manos entrelazadas tras su nuca.

            Decidido y sin pensar en lo que vendría después, la tumbó sobre las mantas cogiéndola de la cintura, quedando en la postura que minutos antes tuvieran. El corazón de él latía con fuerza sobre el movimiento rítmico del pecho de Nerumi por su respiración agitada. Aun seguían hechizados en los ojos del uno y del otro. Él le apartó el flequillo ondulado de su rostro y ella le acarició la espalda con las yemas de sus dedos teniendo cuidado de no arañar.

            Nerumi se encogió hundiéndose en las mantas sonriendo con picardía y mordiéndose el labio inferior, gesto que hizo que el corazón de Ace se agitara más y más fuerte.

-No sigas Nerumi...por favor...-le dijo totalmente acalorado.

-Si no he hecho nada... ¿Por qué te pones así?-le contestó ella en un susurro seductor que lo volvía loco. Entonces la joven se incorporó hasta alcanzar sus labios en un apasionado beso que después la llevaría a hablarle al oído de él...

-¿Puedo pedirte algo?-le susurró al oído haciendo que se incorporara hasta que se sentara en el suelo, ella lo siguió mientras hacia un camino con sus dedos juguetones desde el estómago de Ace hasta su cuello para después revolverle el pelo que caía sobre su nuca abrazándole, él simplemente se dejaba llevar en cada uno de aquellos gestos.

-Claro...puedes pedirme lo que quieras...-susurró mientras cerraba los ojos esperando su respuesta al oído.

-Hoy...quiero dejarme tocar...-él moreno cambió su cara por una de total sorpresa abriendo los ojos con desmesura.

-¿Estás segura?-le preguntó aun algo nervioso. Ella se apartó de él y con sus dos manos se desprendió del lazo blanco que ataba su pelo largo y ondulado, haciendo que él se lanzara hacia ella besándola con pasión y acercándola a su cuerpo. Y cuando terminó el beso susurró...

-Sí...estoy totalmente segura...-lo miraba a los ojos con dulzura y una inocencia que lo hacían estremecer.-hoy...-le susurró de nuevo al oído-esta noche...me dejaré tocar...dejaré que me hagas tuya hasta el amanecer...dejaré que hagas estremecer mi cuerpo mientras hacemos el amor...

            Antes de que ella pudiera terminar, Ace la tumbó entre las mantas y comenzó a besarla sin siquiera pararse a cuestionar el porqué de aquella decisión de la chica. Le dedicó tiempo a explorar el interior de su boca para después pasar al suave y sedoso cuello, en el cual los mordiscos que le daba de vez en cuando, hacían que se aferrara más a su espalda. Colocó sus manos sobre la cabeza de la chica, pero esta vez no para molestarla, sino todo lo contrario...quería admirarla, admirar esa parte que Nerumi tan bien había escondido y por lo visto reservado solo para aquella noche...solo para él...

-Quizás no sea como te lo esperas...-le dijo a la vez que le sonreía con picardía y el flequillo le tapaba algo los ojos.

-Mientras seas tú...no me importa nada...-le contestó decidida y las caricias no se hicieron de esperar,

            Al cabo de unos minutos de besos y roces superficiales, Ace se atrevió a desatar el top de la joven y a despojarla de sus pantalones blancos dejándola en una fina lencería rosa claro con algunos encajes. La miró con una enorme sonrisa de arriba abajo.

-¿Qué pasa? -le preguntó la joven con las mejillas sonrojadas, al ver que él se había detenido a observarla. -¿Nunca has visto a una mujer en ropa interior?-la sonrisa del moreno se amplió.

-No a una mujer tan bella, no a ti...Neru...-le contestó.-necesito admirarte...-aun aprisionaba sus muñecas y la miraba a los ojos, pero en un rápido gesto de su cabeza, ella le apartó la mirada y la sonrisa pícara volvió al rostro de Ace.- ¿te avergüenzas?

-No...-contestó entre una risita nerviosa. Entonces él se echó sobre ella con cuidado de no hacerle daño y comenzó de nuevo con las caricias y los besos más íntimos. Desabrochó el sujetador y sus manos, que habían soltado las muñecas de la joven, rodearon sus pechos, los cuales besó y mordisqueó con dulzura, haciendo que ella lanzara pequeños gemidos de placer...

            Siguió la exploración besando su abdomen y su estómago, sin soltar sus pechos, mientras ella agarraba con nerviosismo las mantas bajo su cuerpo. Estaba llegando a ese punto... a su punto más íntimo...él bajó sus manos y acarició sus firmes mulsos, mientras lamía toda la zona de su estómago saboreando así cada centímetro y cada poro de su piel...se acercó peligrosamente a su punto débil y comenzó a juguetear con la cinta de encaje de sus braguitas. El pulso se le iba a salir por los aires...notó como Ace agarraba la ropa interior que le quedaba y se la quitaba con delicadeza, mientras la miraba acalorado y con la respiración agitada, ella simplemente había cerrado los ojos con fuerza.

            Al principio notó como él la miraba, medio cubierta por las sábanas rojas que combinaban a la perfección con sus mejillas, mientras que él sonrió al ver que permanecía con los ojos cerrados aferrándose a las mantas del suelo con las manos. Aprovechó el momento para quitarse el pantalón pirata vaquero, quedándose en ropa interior, luego se acercó a sus labios y la besó, notando como Nerumi había dado un respingo del susto ante aquel beso apasionado.

-¿Nerviosa?-le susurró.

-Un poco...-sonrió con timidez esta vez abriendo sus ojos verdes. Sin darse cuenta, él había bajado una de sus manos hacía aquella zona íntima, jugueteó un poco hasta encontrar el lugar idóneo, y al hacerlo, introdujo sus dedos con fuerza. Nerumi arqueó su cuerpo contra el de él y se aferró a su espalda lanzando un fuerte gemido al viento del desierto que se colaba en la tienda.

-Shhh...no tan fuerte...-le susurró.-no querrás despertar a los demás ¿no?-ella asintió acalorada al comprobar que él había empezado aquel juego con bastante ritmo y sin frenar. El moreno mostró su sonrisa más seductora al ver la cara de placer de Nerumi.

            Al cabo de unos instantes, las tornas cambiaron, ella ya no se sentía insegura y tímida con él, sino todo lo contrario, esta vez le tocaba a ella actuar...si no, sabía que con él habría consecuencias de aquella afrenta. Así que decidida se encamino a acariciar sus brazos y a jugar con la lengua por su fuerte torso. Hasta llegar abajo...abajo...

-¿Puedo aventurarme?-le preguntó risueña y con picardía sentada sobre él, acariciando aquella zona por encima de su ropa interior.

-Lo estoy deseando...-le contestó entrecortadamente y tragando saliva por la rapidez de su pulso. La joven sonrió y apartándole la ropa interior le hizo un sinfín de juegos placenteros, mientras Ace cerraba los ojos y la agarraba del pelo exigiendo su recompensa por el trabajo hecho.

            Cuando no pudo aguantar más, la cogió de los brazos haciendo que se acercara a él para besarla con fuerza y haciendo que las tornas volvieran a cambiar.

            Lo había envuelto en besos y caricias que hacían volverlo loco.

-Ace...-le susurró entre gemidos y una respiración agitada-no hay nada...tengo miedo de que...

-Tranquila...-le acarició el pelo reconfortándola.-te prometo que si pasa algo, acarrearé con esa responsabilidad.

-No te pediré cuentas y lo sabes...sé que no lo querrás...

-Shh...no es el momento Neru por favor...ya te lo he prometido, no voy a echarme atrás...además ¿Qué pasará? Tendré cuidado...-hizo una pausa en la que le regaló una sonrisa reconfortante-¿Lista? -preguntó.

-Sí-contestó la joven sin titubear.

            Al momento Ace se introdujo por completo en su cuerpo, embriagándolo todo de mil sensaciones. Ella escondió su cabeza en su hombro mientras se mordía el labio inferior con fuerza hasta sangrar para después caer algo exhausta sobre las mantas.

-¿Estás sangrando?-le preguntó Ace sin frenar la carrera que le hacía unirse a ella.

-Es...por...-suspiró-que...no...puedo...dios...-se aferró a las sábanas con fuerza-gritar...-terminó intentando sonreír en medio de aquel frenético movimiento. Ace por su parte sonrió.

-Te dejaría gritar hasta la muerte, pero no quiero que corten esto...-trago saliva, y aun así seguía con la misma energía e intensidad.- ¿no...?-la joven asintió con la cabeza y Ace aprovechó el momento para cambiar a otra posición más cómoda...

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            La abrazaba con fuerza y exhausto, mientras que ella se agarraba a su torso. Notaba como suspiraba cansada y por lo que a él le parecía, feliz... sonrió mientras le acariciaba el brazo que ella había dejado por fuera de las sábanas y le apartaba algunos mechones castaños y rizados de la cara. Aun notaba el pulso acelerado, que poco a poco parecía calmarse.

-¿Qué tal?-rompió el silencio en aquel susurro,

-En el cielo...-le contestó con voz soñadora a lo que él amplió su sonrisa.

-Aun no me creo que hayas podido conmigo...

-Será porque no eres tan fuerte como sueles decir...todos los hombres poderosos tienen debilidades.

-Y sobre todo ante una mujer como tu...-sonrió él. 

-Admítelo...-le exigió la joven.

-Eres mi mayor debilidad...-él le acarició la mejilla.

            Fue entonces cuando ella en un gesto juguetón, cogió su sombrero poniéndoselo y lo miró risueña apoyando sus brazos sobre su pecho. Ace rió.

-Te queda muy bien-le dijo bajándole el  sobrero para que no pudiera ver. Ella lo levantó un poco con la mano y sonriendo se lo quitó poniéndoselo a él.

-A ti te queda mejor...-sonrió, mientras él se lo colocaba en su sitio. De pronto se acordó que faltaban pocas horas para el amanecer...y su sonrisa se tornó triste...y el rostro de Ace se volvió serio.

-Neru...-comenzó a decir tras algunos minutos de silencio.-verás...yo...-pero ella lo interrumpió sellando sus labios con el dedo índice de su mano derecha y se acercó a él haciendo que la nariz del uno y del otro se chocaran.

-Te quiero...-susurró. Él abrió los ojos con desmesura al escuchar aquellas palabras. Ella jamás se lo había dicho, aunque sabía que sentía algo por él, jamás quiso decirle aquella palabra por miedo a que le hicieran daño. "No quiero atarme a nadie para hacerle un daño que no se merece" eso le dijo el día que le preguntó el porqué se negaba a aceptar lo evidente. Pero ahora ella...

-¿Cómo?-preguntó. Quería escucharlo de nuevo, estar seguro de no estar soñando. Ella sonrió al ver su cara.

-Ace...-se retiró de él un poco-te quiero...estoy enamorada de ti...te amo...-él sonrió de alegría y se cubrió el rostro con ambas manos sacándolo así del temor de que fuera un sueño. Iba a besarla cuando ella lo detuvo.-Espera...-dijo seria la joven.

-¿Qué pasa Neru?-le preguntó sonriendo.

-Te he elegido...a ti y solo a ti, para mí de ahora en adelante serás el único, nadie más me tocará jamás salvo tu, nadie jamás tendrá mi corazón y mi alma exceptuándote a ti. Solo tú Portgas D. Ace eres dueño de mí y de mi vida y no dudaré en llegar hasta lo ilimitado por ti si fuera necesario algún día, sobre todo si algo te pasase.-iba a contestar cuando volvió a interrumpirlo-pero...necesito, que me prometas que seré única para ti al igual que tu lo serás para mí, por favor...

-Sabes que no hace falta que te prometa eso Nerumi...daría mi vida por ti...sería capaz de hacer cualquier cosa si llego a saber algún día que estas en peligro... Te quiero...

-Lo sé...pero necesito algo de seguridad Ace...un escalón en el que apoyarme y pisar fuerte para no derrumbarme cuando no estés a mi lado...necesito que me lo prometas...yo ya he elegido, ahora tu...

-Está bien-dijo sin titubear- te lo prometo... prometo que serás la única... prometo que no habrá otra mujer que no seas tú la que me tenga a su plena disposición.

-Escucha...yo... no quiero asentar tu aventura con esto...quiero que sigas siendo libre...pero...-le acarició la mejilla para luego incorporarse liada en sabanas y acercarse a su bolsa de viaje, sacando un objeto de ella. Volvió a acercarse a él, sentándose a su lado, y le tendió el objeto.

            Se trataba de una pulsera fina y redonda de rayas rojas y blancas, en uno de esos trozos estaban escritas sus iniciales, su nombre. Ace la cogió.

-Mi madre me la regaló antes de morir...me refiero a mi madre biológica...Elizabeth...y aunque ni siquiera me acuerdo bien de su rostro es el único recuerdo que he tenido de ella toda mi vida...-se detuvo en su discurso unos instantes, tratando de no llorar- quiero que seas libre pero...-entonces ella cogió la pulsera colocándosela en la misma muñeca que el Log Pose-quiero que me lleves contigo siempre...

"Fin Flash Back"

            Volvió a mirar al cielo abriendo los ojos más relajado, el barco ya llegaba a su destino en Marineford, donde sería ejecutado en unas 3 horas y media. Durante el resto de camino hacia la celda, se acordó de todos aquellos momentos de su infancia que le habían sido tan gratos al lado de Luffy y de Sabo. Comiendo, durmiendo y viviendo mil y una aventuras en la isla juntos. Aquella misma isla dónde Hanon y Nerumi nacieron alejadas del mundo en el que sus padres se habían movido a lo largo de los años desde jóvenes. Recordó a la perfección las palabras de Elizabeth antes de que fuera llevada a Impel Down dos días más tarde...

"Flash Back"

-¡Ace! ¡Sabo! ¡Luffy! ¡Hanon! ¡El almuerzo está listo! ¡Todos a la mesa!-el mayor corrió con entusiasmo seguido por Sabo, Hanon y Luffy. Este último, que aceleraba a más no poder para adelantar a sus hermanos mayores.

-¡Ace! Haces trampas... ¡eres más alto y por eso corres más!-chilló Luffy agitado por la carrera que había perdido, mientras Ace se mofaba de él.

-¡Pero si hasta las chicas te ganan! Jajaja así jamás serás un auténtico pirata.-contestó el mayor haciendo al otro enfadar, Sabo se rió ante el comentario.

-Tiene toda la razón Luffy, otra vez te ha ganado en la carrera, ya van cerca de cincuenta.-Sabo apuntó el número en una pequeña libreta y Luffy les sacó la lengua a ambos.

-Basta de discusiones chicos y a la mesa por favor...-dijo Dadan con cansancio, pues siempre estaban compitiendo por todo.

            Se sentaron en la mesa los tres juntos, ansiosos por que la comida llegara al plato después de una mañana de sábado llena de travesuras en la selva cerca de la montaña de basura. Dadan había vuelto a la cocina, y estando allí lo llamó.

-Ace! ¡Ven un minuto por favor!-con resignación el joven moreno se bajó de la silla en dirección a la cocina. -¿puedes llevarle el biberón a Elizabeth? Es para Nerumi...-instantáneamente, a Ace se le cambió la cara de enfado por una gran sonrisa. Cogió el biberón y se dirigió a la habitación de Elizabeth llamando a la puerta antes de entrar.

-¿Puedo pasar?-preguntó.

-Sí, pasa Ace, por favor.-a Elizabeth le encantaba el hecho de que fuera tan pequeño y tuviera unos modales tan exquisitos, enseñados por Makino.

            Ace abrió la puerta con algo de timidez y biberón en mano. Poco a poco fue acercándose a la mecedora en la que se sentaba aquella mujer, que a él le parecía realmente guapa. Rubia (oscura) con el cabello ondulado, largo, piel algo dorada y ojos verdes como el color de la hierba de la primavera. Se acercó y le ofreció el biberón. Ella lo tomó con una gran sonrisa.

-Gracias- a lo que el pequeño sonrió.

-¿Se llamaba Nerumi?-preguntó acercándose a la mujer para ver el rostro del bebe que tenía en sus manos.

-Sí... Nerumi D. Mero -le contestó mientras le daba el biberón a la pequeña-¿te gusta el nombre Ace?

-Sí. - sonrió y la mujer lo siguió. Al cabo de unos instantes Elizabeth llevó a la pequeña a su cunita donde la arropó.

-Ace... ¿puedo pedirte un favor muy, muy grande?

-Claro.-le contestó él. Entonces ella acercó a Ace a la cuna de la niña agachándose a su altura.

-Prométeme que la cuidarás y protegerás siempre... pase lo que pase...-le dedicó una sonrisa triste, pues sabía que en dos días la marina iría a buscarla para llevarla a la muerte.-sé que estará segura contigo.-Volvió a sonreír- ¡eres muy fuerte!-lo alabó.

-¡Sí! -Contestó enérgico - te prometo que cuidaré de ella siempre, siempre.-sonrió.

"Fin Flash Back"

            Sonrió estando ya sentado en su celda...en cierto modo no había cumplido del todo su promesa. Primero porque se la llevaron a otro mundo cuando ella no tenía uso de razón para saber exactamente a donde iba con sus siete años, lejos de su "familia" y en segundo lugar...por que la había dejado sola siguiendo una meta que lo había llevado a aquello, aun sabiendo que Shirohige no quería que fuera al igual que ningún otro de sus compañeros...tenía la sensación de haberlos defraudados a todos...

 

 

Notas finales:

Gracias por leer! Espero sus comentarios!

Hasta la próxima!

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