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"Dimentions" por Omega_Draks

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Prólogo 1: El sueño, El Comienzo

Nos encontrábamos en un antiguo y extraño castillo repleto de laberintos, precipicios y trampas. Drakonius Fort, la enorme y legendaria fortaleza de piedra.


Caminábamos en ese instante por un estrecho pasillo sin paredes, es decir, un puente, mirando hacia abajo pude apreciar decenas de otros iguales, y hacia arriba, otros tantos. No sabría decir cuantas escaleras subimos ni cuantas bajamos. Sólo sabía que llevábamos días en el lugar, nos habíamos adentrado mucho. Era yo quien lideraba el grupo en ese momento.

-¿Omega? ¿Pasa algo? - Me preguntó, algo preocupado, aquel que caminaba a mi izquierda, de cabellos castaños con puntas hacia delante, ojos alegres y tranquilos. Llevaba unos pantalones negros con delgadas franjas blancas al costado exterior de cada pierna, una chaqueta negra sin mangas y una camiseta azul oscura, de mangas largas. En su espalda llevaba una espada envainada. - ¿Por qué tan callado?

- No es nada, Juve- Contesté sin cambiar mi actitud, no estaba precisamente con el mejor ánimo - Sólo estoy cansado... llevamos días recorriendo este lugar y no hay pista de ese maldito...

-¿Y te vas a rendir acaso?- Fue la ácida pregunta que recibí desde mi derecha. Mi buena amiga, de cabellos negros, ojos profundos de color azul y tez clara caminaba a mi lado. Llevaba unos guantes negros que le llegaban casi hasta los codos y dejaban libre sus dedos. Tenía puesta también una camiseta de mangas cortas, azul oscura, con algunos tonos más claros en la parte delantera, también usaba un short del mismo color, con la diferencia de los tonos claros, que se encontraban en los costados... Poseía un cinturón donde llevaba una pequeña daga y una espada; en la espalda llevaba un arco y varias flechas- Porque ese no es el Omega que yo conozco.

-No me rendiré, Lee [Li]- Fue mi respuesta ante tal pregunta, que me había ofendido un poco, aunque supe que trataba de animarme- Sé que al terminar esto, nos encontraremos con el, entonces cumpliré mi promesa- Terminé en un susurro.

Sonreí, acto que siguieron mis amigos.
Caminamos varios minutos más, para encontrarnos frente a otra escalera. Subimos por los escalones.

- Falta poco- Dijo Leeveey [Livy], tenía una mirada de indiscutible decisión y concentración. Ella conoce a ese horrible hombre desde hace mucho tiempo. Mucho antes que nosotros supiéramos que existía... - Estoy segura ¡Siento su maldita presencia!

- Tranquilízate- Le contestó Juve, con su habitual calma- No vas a lograr nada si peleas enojada, debes pensar lo que harás...
Lee calló, dándole la razón.

Pasaron varios minutos más, tal vez fueron horas. No lo sé, ni lo podría saber con exactitud. Pero finalmente lo habíamos logrado: Estábamos a unos pasos de la cima de la fortaleza.

Leeveey se apresuró a entrar por la enorme y extraña puerta.
- ¡Esto acaba aquí y ahora!- Exclamó enfadada al entrar... pero tras detenerse a observar el enorme salón, no logró encontrar a nuestro enemigo.
Juve y Yo entramos tras ella, para presenciar el enorme lugar de piedra, era un salón gigantesco, con paredes y suelo con muchos residuos de sangre ¿Cuántas batallas habían sido libradas aquí? Sentí escalofríos.

- Nos encontramos de nuevo, Omega- Escuché una voz conocida. Desde el otro extremo del salón, entraban tres guerreros. Uno de cabellos azules y largos, ojos del mismo color. Llevaba una armadura de acero cubriéndolo y sentí un gran temor al verlo- ¡Te dije que si te volvías a cruzar en mi camino te mataría!

- Seik...- Murmuré entre dientes, intranquilo- No quiero luchar contigo...

- No hay otra opción, amigo- Me Dijo Leeveey, poniendo una mano en mi hombro, como apoyo- Si no vencemos a los Dragones, todo será en vano- Parecía estar preocupada también...

- No habrá diferencia ¡No nos vencerán!- Exclamó con tranquilidad el más grande de todos. Un tipo musculoso, de cabellos blancos en punta y ojos verdes, cansados. No llevaba armadura, sólo un pantalón de tela blanca, junto a unas sandalias de madera y unas muñequeras de acero. Su rostro demostraba su vejez, con marcadas ojeras y varias arrugas... pero su cuerpo estaba en perfecto estado, una condición mucho mejor que la de cualquiera de los presentes.

- No tienen ninguna posibilidad de vencer a los Dragones ¡El rango más alto!- Fue lo que le siguió al dicho del musculoso, hablaba la chica rubia de ojos azules, de la misma estatura de Seik y Omega. Llevaba un escudo y una armadura cubriendo su torso, también una falda rosa, larga hasta los pies. Además tenía puestos unos guantes de los que sobresalían garras.

- ¡Andrew, Ada!- Exclamó Seik, con sus Tonfas de acero en las manos- ¡Al ataque!

Tuve miedo, debía enfrentar una vez más a mi amigo de la infancia, y esta vez, junto a sus compañeros.

Un destello me hizo perder la visión por unos segundos.
Y segundos después, todo lo que veía era oscuridad.

- Omega, este es tu fin- Me dijo una voz familiar. Frente a mi se encontraba el honorable caballero de cabellos castaños. Casi todo su cuerpo era cubierto con una chaqueta de cuero negro, en sus manos cargaba la Legendaria Espada Claine [Clein].
- ¿¡Dark!?- Pregunté exaltado, me sentía muy cansado...

Otra luz, otro flash. Y nuevamente oscuridad.

Miré hacia la derecha, Lee estaba en el piso. Pero por más que busqué en la habitación, Juve no estaba por ningún lado.

Estábamos en una habitación diferente, iluminada, de piedra. El demonio de cabellos azules estaba de pie, dándome la espalda, riendo. Trataba y trataba, pero no lograba moverme... ¿Por qué?

- Aún no estás preparado- Escuché una voz fría, siniestra. Dio media vuelta en ese instante, su cara era la de un loco, su único ojo visible estaba muy abierto y su sonrisa era la de un maniático. Sus cabellos se meneaban con el viento y una cicatriz bajaba diagonalmente entre su ojo visible y su nariz- Te esperaré en la isla de los condenados. No en otro lugar ni en otro momento. Veremos si eres capaz de detenerme, pequeño.
- ¡Dra... Draik! - Exclamé a duras penas, tenía una profunda herida en mi estómago. Era un corte profundo... pero había algo aún más extraño. Me encontraba flotando ¿acaso era magia?

- Desde hoy sentirás lo que es perder tu vida, nuevamente... de una forma muy particular- Rió, al momento que se abría un portal tras de mi- Espero verte pronto ¡Y que te hayas fortalecido lo suficiente!

Chasqueó los dedos y en ese momento fui rodeado por oscuridad... me sentía cansado y no podía moverme... Nada podría haber hecho, aunque lo intentara.

- ¡Chico, despierta! - Escuché una voz cansada, llamándome- ¡Draks, Despierta!

Abrí los ojos, para encontrar a un anciano observándome. Yo estaba recostado en el extremo del precipicio, en la colina. Unos centímetros más y caería decenas de metros, hacia las rocas.

- ¡Es muy peligroso estar aquí!- Exclamó preocupado.

- Tiene razón, lamento preocuparlo Señor- Me levanté pidiendo disculpas, sin darle mayor importancia. Estaba cansado, aún después de dormir.

- Se que te gusta venir a visitar la tumba de tu amigo- Me reprendió el anciano, con un poco de enojo, en ese instante lo reconocí. Era el jefe de los cazadores de la aldea- Pero aquí viven muchos animales salvajes, es demasiado estúpido dormir aquí- Me regañó con mucha razón.

-¿Fue un sueño?- Pensé, cuestionándome. Lo que acababa de vivir ¿había sido solo un sueño, entonces? Si... debía serlo...- vi a Seik, el está murió hace varios años, mi amigo está muerto - Lo único que hacía era confudirme cada vez más- pero... también estaban los dragones y el general Darkmaster. Son tipos muy respetados por estas zonas. ¿Por qué los estaba enfrentando? ¿Y quienes me acompañaban a hacerlo? - Son preguntas que no sabría responder... y que no me debían preocupar tampoco, era sólo un sueño, no más que eso... pero ese sueño... ese sueño me inquietaba demasiado.

Minutos después me dirigí devuelta a la aldea con el Jefe, en el caminó observé la puesta de Sol... esa que me recordaba cada día la muerte de mi mejor amigo... esa que me entristecía cada día. Que podía transformar en lo contrario cualquier sentimiento de alegría.

-Sé que Seik era muy importante para ti- Me dijo el anciano, algo triste- Así como para muchos en la Aldea, pero ya debes crecer. El murió hace más de 7 años, Omega...- Si, había sido mucho tiempo, pero lo recordaba como si hubiese sido ayer- Mañana cumples la mayoría de Edad, será tu examen de Caza y tras ello, estarás pronto a casarte, en serio, no es el momento de preocuparse del pasado, sino del presente y el futuro.

Eran palabras sabias, pero no las seguiría, tenía miedo de olvidar... tengo miedo de olvidar.

El pasado, pasado será... y los sueños, sueños serán... nada debiera preocuparme, pero tengo esta extraña sensación, algo que nace dentro de mi me dice que si olvido el pasado y aquel sueño... sólo impulsaría mi destrucción.

 

Notas finales del capítulo :

El primero de tres prólogos, el inicio es algo parecido al de Chrono Cross (Gran juego) pero he tratado de hacer lo mejor posible y espero les guste y dejen reviews =)

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