El hombre sabelotodo. por Pafu
Summary:

La vida de Sasori Haruno había cambiado de muchas maneras, y todo gracias a ella, y al hombre sabelotodo.


Categorías: NARUTO, ANIME/MANGA Personajes: Sakura Haruno, Sasuke Uchiha
Generos: General
Advertencias: Ninguno
Desafio:
Serie: Ninguno
Capítulos: 3 Finalizado: No Numero de palabras: 14736 Leido: 266 Publicado: 12/10/2017 Actualizado: 17/10/2017

1. Mi Sensei es el mas amable. por Pafu

2. ¿Que sera este sentimiento? por Pafu

3. Recuerdos de ayer, y de hoy. por Pafu

Mi Sensei es el mas amable. por Pafu
Notas de autor:

¡Hola! ¿Que tal? Nuevamente con otro fic, esperando como siempre que lo disfruten.
He cambiado algunas cosillas, pequeños detalles fisicos, nada de que preocuparse xd.

Otro año escolar más. Odiaba cuando comenzaban las clases, las charlas de los estudiantes, las estúpidas sonrisas de algunos, la cara de fastidio de otros, como se paseaban con sus mochilas nuevas y de color rojo brillante que dejaba encandilado a cualquiera que pasase por su lado.


Esa mañana se puso su mejor traje sin saber porque, tuvo la intención de peinar sus cabellos oscuros, pero solo lo acomodo para que se viera de manera decente, incluso lustro sus zapatos negros y poco le importo que a la entrada de la escuelita hubiese un lindo tramo de naturaleza y manchara sus zapatos. Esa mañana a pesar de que comenzaba el año escolar, quiso ir de manera elegante. Paso por su cafetería favorita y pidió un pequeño café con leche, camino hasta la escuela, donde ya varios grupos de chicos se amontonaban, por el rincón los niños cuyas madres iban a dejar.

—  Buenos días profesor Uchiha. — Rodo los ojos con fastidio, odiaba ese pequeño coro de voces que siempre le daban los buenos días, pero ellas no tenían la culpa, era él y su hermoso rostro. Forzó una sonrisa y les hizo una seña para que siguieran caminando, nuevamente observo el camino de donde veían todos los alumnos, y noto como un extraño manchón rosado y negro, hablaba con un niño de cabellos rojizos, su rostro era pálido y algo serio o más bien parecía abrumado, sus ropas aunque eran casuales se veían de una tela bastante elegante, no así su acompañante, su cabello rosado estaba despeinado, sus ropas le quedaban terriblemente holgadas y todas eran de color negro, cuando agudizo su mirada, el chico se estaba despidiendo, la adulta dio la vuelta y pudo notar que llevaba un parche blanco en su ojo izquierdo, ¿Sería una delincuente? Algo preocupado, se acercó a la mitad del camino y ahí se topó con el pequeño, este lo quedo mirando sin saber que decir.

— ¿Ella es tu madre? — Sonrió de manera amable, el niño se veía preocupado y asustado.

—  No… — Y sin más, el pequeño siguió su camino, dejando al moreno demasiado preocupado. Cuando intento ver a donde se fue aquel manchón ya había desaparecido, y por otro lado ese niño no lo había visto jamás, sus ojos color aqua pastel nunca se habían topado con los suyos.
Cuando la campana sonó entrando sumamente pensativo, apenas miro a los colegas, tomo el papel que le indicaba su nueva clase.

Sonrió al ver que su nueva clase eran niños de tiernos 6 años, ni muy pequeños para no hacer caso, ni muy grandes para meterse en serios problemas, dejo su maletín en su escritorio cuando noto nuevamente esos ojos inspeccionando todo el salón, se veía nervioso y nuevamente asustado. Leyó el papel donde señalaba que un niño nuevo se había inscrito en la escuela, un niño con problemas para socializar y que había recibido solo educación en casa.

—     Buenos días clase. — Saludo con su voz más amable que pudo, los niños se quedaron en silencio y se sentaron de manera correcta, teniendo toda su atención. — Este año tenemos un compañero nuevo, pase adelante el señor Sasori Haruno. — Inmediatamente todas las cabecitas se dieron vuelta a verlo, su rostro se puso pálido y sus ojos estaban a punto de botar lágrimas. El adulto se acercó hasta él y tomo su mano para ayudarlo a caminar frente al salón. — No seas tímido Sasori, aquí nadie muerde. — Los niños soltaron una risa al momento de escuchar eso, pero callaron para así dejar al nuevo hablar.

—     Etto… — Balbuceo jugando con sus manos. — Soy Sasori Haruno. — Logro decir sin tartamudear, logrando unas risas en sus compañeros.

—     Mucho gusto, soy tu Sensei Sasuke Uchiha. Dime Sasori, ¿Qué te gusta hacer cuando estas en casa? — Los alumnos prestaron atención, pero Sasori solo podía mirar a su Sensei, su mirada le daba confianza.

—     M-me gu-gusta leer… y cocinar con Sakura-chan. — Se escuchó un “oh” de parte de sus compañeros totalmente interesados en él.

—     ¡Eso es genial! Algún día debes traernos algo para la escuela, ¿cierto chicos? — La respuesta positiva no se hizo esperar. — Y dime, ¿Quién es Sakura-chan? Sus ojos negros se encontraron con los aqua de él.

—     Es mi tía. — Sasuke asintió lentamente, para luego señalarle su asiento, y así dar por finalizada su pequeña presentación.
Las clases comenzaron de manera liviana, Sasuke enseñaba todas las materias que a un niño de seis años le puede importar, interesar y servir para el día a día. Sus técnicas, aunque era un poco lúdicas (algo que el simulaba disfrutar) hacían que los chicos entraran en confianza, y así pudiesen desarrollar al máximo sus habilidades. Cuando la hora de almuerzo llego, sus alumnos acostumbraban a traer bentos, pero cuando el nuevo saco casi tres cajas repletos de comida, llamo la atención de todos, incluso él se acercó ya que el olor era simplemente exquisito.

—     ¡Que bento tan lindo! —Señalo una de las compañeras que estaban a su lado.

—     Tiene escrito algo…— Dijo otro compañero, todos intentaban con dificultad leer la frase.

—     Dice: Que tengas un buen día Sasori-chan. — Sonrieron al escuchar a su profesor leerles la frase, a los segundos todos continuaron comiendo, comentando sobre el hermoso y apetitoso bento de Sasori. Sasuke antes de volver a su escritorio a comer, volteo para ver al chico, sus ojos brillaban de la emoción y se podría decir que con algo de orgullo.

Cuando la clase finalizo Sasuke le dio a cada uno un premio por su comportamiento el día de hoy, cuando el nuevo quiso seguir de largo sin entender nada, Sasuke lo detuvo.

—     Hey Sasori. — Lo llamo divertido. — ¿Te ibas a ir sin tu premio? — El pequeño se veía complicado, claramente no entendía nada. Sasuke se acercó hasta él, se arrodillo para quedar a su altura y pego la pegatina en su pecho. — Lo has hecho muy bien Sasori, espero que sigas así el resto del semestre, si tienes algún problema no dudes en acudir a mí. —  Nuevamente sus ojos se encontraron, para Sasuke era fascinante ver los ojos llenos de vida de los alumnos, pero Sasori tenía un toque de tristeza, esto lo inquietaba de sobre manera, ¿Por qué un niño de seis años tendría tanto dolor en su mirada? Sasori se despidió de manera formal y salió del aula. Sasuke se puso de pie y sacudió su pantalón, se acercó a las ventanas del aula y pudo notar como Sasori se encontraba nuevamente con aquel manchón rosado, ahora sus ojos brillaban haciendo que luces doradas destellaran en sus ojos. Algo curioso tomo su maletín y fue hasta el despacho de la directora.

—     Sasuke — Lo nombro sorprendida, dándole el permiso para pasar y sentarse. — ¿En qué puedo ayudarte? — Era raro si, él nunca iba a su oficina más para reportar las excursiones que necesitaba hacer, o reclamar sobre los constantes acosos que recibía de madres, algo molesta porque recién era el primer día y ya estaba con sus reclamos. — ¿Cómo es posible que las madres no se comporten? ¿Cuál es? ¿Nuevamente Yamanaka? — Esa rubia siempre lograba sacar de las casillas al pobre Uchiha, aunque la entendía, el Sensei era joven, alto, su piel pálida, esos ojos que calaban hasta lo más profundo de su alma y ese cuerpo que ¡oh mi dios! Dándose cuenta que lo estaba mirando de manera extraña carraspeo para volver a su papel de directora.

—     No es ni una madre. — Aclaro inmediatamente. — Es sobre el alumno nuevo. — La directora elevo una ceja. —  Hoy no hablo mucho, y el la poca información que obtuve en el archivo, quede con más dudas sobre él. — La directora busco entre los papeles la información del pequeño, cuando la encontró se colocó sus lentes para comenzar a leer.

—     Sasori Haruno…. — Dudo por unos segundos. — Vive con su tía Sakura Haruno, luego de que sus padres fallecieran a manos de delincuentes…él niño estaba con ellos esa noche. — Ambos adultos se miraron preocupados. — Según los reportes policiales, su padre era un traficante, y su madre era adicta a las drogas antes y después de su embarazo. — Sasuke soltó un largo suspiro, claramente la vida del chico no ha sido fácil. — Su tía no se enteró de la muerte de su hermana después de seis meses, y tampoco supo que su sobrino estuvo en una casa para niños con traumas como estos… — La mujer aclaro su garganta de manera preocupada, miro a Sasuke dejando los papeles de lado. — ¿Pasa algo con el niño? ¿Lo ves como un peligro para los demás niños? — Sasuke se acomodó en la silla tratando de ordenar sus ideas. Sasori no se veía un mal niño o peligroso, solo algo asustado por las cosas nuevas que estaba experimentando, al parecer su tía era su más grande adoración.

—     Lo tendré en observación, y le avisaré cualquier problema Tsunade. —La mujer asintió y luego se despidieron amablemente. Camino a su casa era habitual para Sasuke pasar a cenar algo instantáneo, pero esa tarde estaba demasiado absorto en sus pensamientos, camino por un gran parque, varios niños jugaban sin preocupaciones, sus madres sonreían ante su diversión. No era justo que un niño sufriese semejantes cosas, y su deber como docente era que un niño aprendiese y experimentara todas las cosas buenas que la vida tuviese, y sobre todo se divirtiera.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Sasori miro a su tía con diversión, se veía demasiado complicada ante esos ingredientes, sonrió con timidez al verla mirarlo con ese ojo de súplica, oh porque si, Sakura tenía solo un ojo, o eso había escuchado de Naruto. Su ojo izquierdo era tapado por un parche blanco, el cual nunca se sacaba, incluso varias veces intento entrar desprevenido mientras se duchaba para ver si efectivamente su ojo izquierdo estaba desfigurado, pero nunca lograba ver nada. Su tía era muy divertida y cariñosa, se preocupaba por él y…se parecía a su mamá, solo que Sakura tenía el cabello rosado y el único ojo de color jade, mientras que su mamá tenía el color de un cabello lila pastel y los mismos ojos que él.
Esa tarde, como era habitual Sakura cocinaría algo delicioso, pero lo divertido era que él debía elegir los ingredientes, y solo había elegido huevos, carne y arroz.

—Sasori, dije algo nutritivo. — Su voz era suave y nunca lo regañaba, aunque él tampoco era atrevido.

—     El huevo es nutritivo tía Sakura. —  El pequeño levanto su dedo índice de forma correctiva, esto solo hizo bufar a la adulta.

—     ¿Y dónde aprendiste eso? — Lo desafió ella, esperando una respuesta incoherente, para así poder ganarle y hacer una cena con verduras, muchas verduras.

—     Mi Sensei lo dijo hoy en clases. — Sakura lo miro curiosa,  pensó que Sasori no hablaría sobre su día en la escuela, era un chico bastante tímido, siendo que llevaban casi cuatro meses viviendo juntos. Sakura sonrió complacida, y sin pensarlo mucho comenzó hacer la cena para esa noche, con esos tres ingredientes, lo cual provoco una carcajada en el pequeño, y un gruñido de parte de ella.
Al colocar el arroz frente a él, acompañado de un omelette y carne salteada, le sirvió un poco de té helado y se sentó frente a él, el niño tomo sus palillos y estaba a punto de comer, cuando la mirada de su tía lo distrajo.

—     Sasori, ¿Qué te he dicho? — La adulta junto sus manos y espero que su sobrino hiciera lo mismo, sus mejillas se pusieron roja al recodarlo, y este también junto sus manos.

—     ¡Itadakimasu! —Dijeron los dos al mismo tiempo, y así comenzar con su cena. Apenas probó un bocado y sus ojos brillaron mirando a su tía, su comida era simplemente deliciosa. Nunca antes había comido comida casera, su madre cuando estaba en casa siempre compraba cosas instantáneas y sabían a plástico; junto a Sakura había conocido muchas cosas.

—     Bueno, ¿Qué tal es tu Sensei? Parece ser un sabelotodo. — Se burló Sakura al ver como Sasori se devoraba su omelette, luego tomo algo de té para poder contestarle.

—     ¡Lo es! Hoy hablo sobre el Sol y los planetas, ¿Por qué nunca me hablaste de eso? ¡es fascinante! ¡Arriba mío puede estar pasando un asteroide en este momento! ¿Lo sabías? Seguramente no, pero mi Sensei te puede enseñar, es muy bueno y amable, me pregunto sobre lo que me gustaba hacer en casa, y le dije que me gustaba cocinar contigo, y dijo — Sasori no termino de hablar porque tomo nuevamente té, estaba muy emocionado relatando su día, y Sakura estaba emocionada escuchándolo. — Y dijo, que para la próxima podrías cocinar algo para todos, ¿puedes hacerlo? ¡Yo sé que sí! Eres la mejor cocinera del mundo tía Sakura. — Sakura y él rieron al darse cuenta de lo rápido que había hablado y acabado su té, la adulta con una sonrisa en la cara le sirvió un poco más.

—     Claro que si Sasori, dile a tu Sensei que cuando necesiten algo podrá contar conmigo. — Sasori se bajó de su silla y fue a sentarse en sus piernas para abrazarla con fuerza y cariño, la pelirrosa revolvió sus rojizos cabellos y beso su frente. — Terminemos de cenar para luego darnos un baño ¿sí? — El asintió feliz y siguieron su cena en paz, hablando de sus compañeros y todo lo que había hablado su profesor. Una vez terminaron, Sakura lavo los trastes y dejo todo guardado, para así buscar ropa limpia para ella y su sobrino, cuando iba de regreso al baño pudo notar al pequeño mirando las estrellas con fascinación.

—     Sasori, el baño está listo. — Sonrió con ternura al ver como el pequeño le sonreía para así caminar a ella y abrazarla, lo despojo de sus ropas y lo entro a la gran tina que tenían, donde ambos cabían perfectamente. Adoraba bañar a Sasori, su cabello rojizo se veía incluso más claro al untarle el shampoo, su rostro adquiría un sonrojo natural por el calor, y ambos se reían de ellos mismos al verse como tomates, su cuerpecito limpio y suave era algo que adoraba, incluso él parecía disfrutar el baño con ella, le gustaba sentir el cabello largo de su tía, limpiarlo y desenredarlo.

—     Tía Sakura — La llamo cuando se dio cuenta que esta estaba cerrando su ojo. — ¿Por qué siempre llevas ese parche? — Sakura aun con su ojo cerrado no pudo evitar sonreír con ternura.

—     ¿Naruto ya te ha influenciado, cierto? — Sasori se avergonzó, pero siguió insistiendo. — ¿Quieres ver lo que tengo debajo de este parche Sasori-chan? —El pequeño asintió. — ¿Qué pasa si digo que no? Es algo que no me gustaría que nadie viese, eso me pondría muy triste. — Sasori se acercó más a ella y puso su manito en su rostro.

—     No quiero que estés triste tía Sakura. — La adulta nuevamente lo abrazo y beso su frente.

—     Es hora de salir. — Sasori la vio salir de la tina y envolverse en una toalla, para luego poner otra toalla en sus cabellos, al voltearse le sonrió y lo saco del agua para hacer lo mismo con él. Sasori siempre miraba fijamente a su tía cuando ella secaba su cuerpo, lo hacía con mucho cariño, sus manos eran suaves y cálidas, no como las de su mamá, ¿Por qué eran tan diferentes? Pero su rostro era parecido…era muy confuso. Extrañaba a su mamá, pero solo cuando ella parecía “normal” solo así ella lo notaba, pero Sakura cuando lo vio por primera vez lloro, y él pensó que lloraba por su hermana, pero lo que ella le dijo fue muy diferente: Estoy llorando porque eres lo más hermoso que he visto, y estoy feliz de que estés bien Sasori-chan.

— Listo. — No se había percatado que ya estaba vestido con su pijama. — Hora de dormir. —  Lo llevo hasta la gran cama que compartían, debido a que su casa era para una persona soltera, a ella no le molestaba para nada y se notaba que a su sobrino tampoco, una vez que Sasori cayó en los brazos de Morfeo, Sakura se colocó su pijama, y fue al baño para terminar de secarse su cabello, se miró al espejo una vez que estaba lista, y no pudo evitar recordar la pregunta de Sasori, acaricio el parche suavemente y su único ojo visible se llenó de lágrimas, recordando la razón del parche.

—     Basta Sakura. — Se habló así misma. — Ya eres una mujer adulta y tienes a Sasori. — Salió del baño para cerrar la casa con seguro y así dormir al lado de su pequeño sobrino.


Dos semanas después:

Sasuke odiaba los días donde había exposición del oficio. Se abría la escuela para todos los padres le contaran a los compañeros sobre su trabajo y también para los padres que quisieran ver como sus hijos aprendían e interactuaban entre ellos, también cada niño los llevaba de manera feliz a los distintos talleres donde estaban inscritos. Como era habitual se puso su mejor traje, se acomodó su cabello y tomo su maletín, para luego caminar hasta la cafetería donde vendían su exquisito café con leche; miro por la ventana mientras hacía la fila, estaba soleado y corría un refrescaste aire, pronto comenzaría el otoño.

—     Que tenga un buen día señor. — La chica que entregaba el café siempre le sonreía, se notaba amable, pero no de manera sincera, sus ojos no brillaban para nada. Sonrió por cortesía y camino hasta la salida, reflexiono sobre el día que se avecinaba, seguramente se encontraría con la rubia de Yamanaka y eso hacía sus bellos erizarse, de solo pensar en su gloriosa figura, y en que estaba prohibido lo descomponía. Al llegar a la escuela noto un gran arco de flores con un letrero dándole la bienvenida a los padres, suspiro esperando que la paciencia llegara a él.

— Los siguientes son… — Miro con disimulo al ver como Sasori entraba con unas cajas y detrás de él una mujer adulta perfectamente vestida, y un parche en el ojo, se sentaron y se miraron emocionados. — Ino, Sai e Inojin Yamanaka. — La familia camino hasta el frente del salón, donde el pequeño rubio colocaba pequeños cuadros de fascinantes paisajes. No le importo la mirada que le ofrecía de vez en cuando la rubia exuberante, solo le importaba la mujer que al parecer era la tía de Sasori, su cabello era largo y rosado, estaba ordenado y ondulado, sus labios estaban adornados con un pequeño toque rosa, mientras que su único ojo visible era adornado con una fina línea de color negro, vestía una blusa blanca a medio hombro, mostrando sus coquetas pecas, y una fada que le llegaba a las rodillas de un color negro, su forma de campana pero a la vez con ondas la hacían parecer una mujer elegante.

—     Sensei. — Lo llamo Inojin, haciéndolo volver a la realidad.

—     ¡Excelente Inojin! Siempre es un placer ver los cuadros de tu padre, y saber sobre  errg…los dotes de tu madre. — Todos en el salón aplaudieron complacidos. — Los siguientes son: Sakura Haruno y Sasori Haruno. — El pequeño se levantó rápidamente llevando algunas cajas de color blanco, más atrás su tía traía un maniquí de costura, ambos adornaron el salón con colores pasteles y azules.

—     ¡Mi nombre es Sasori Haruno y ella es mi tía Sakura Haruno! — Exclamo emocionado, desatando unas simpáticas carcajadas de sus compañeros que ya lo conocían un poco y entendían que Sasori se emocionaba por todo, sin embargo algunos padres comenzaron a susurrar cosas sobre la adulta con un parche en el ojo, acto que incomodo a Sasuke y se los hizo saber con una mirada asesina. —Mi tía es una diseñadora de ropa. — Sasuke alzo una ceja al verse interesado, por eso Sasori siempre estaba bien vestido, y sin duda ella lo estaba hoy. — Tía Sakura puede hacer desde un pijama extremadamente cómodo, hasta… ¡vestidos de princesas! — Las niñas y sus madres fueron las más ilusionadas al escuchar aquello. —Ella me está ayudando con el kimono para nuestra obra otoñal y está quedando asombroso. — Muchos exclamaron encantados, sobre todo por la emoción del niño al hablar así de su tía.

—     Traje algunos de mis trabajos para que puedan verlos, mientras que a los niños les traje un pequeño detalle. — Hablo por primera vez Sakura, y no supo que fue, que lo hizo estremecer, su corazón comenzó a latir a mil por horas y sintió sus mejillas arder, su voz era demasiado suave y cálida, era como una brisa primaveral en la sala. — Sasori-chan, ¿serías tan amable de ayudarme? — Sasori asintió encantado y de las cajas blancas que ellos trajeron, pequeños pijamas enteritos salieron a la vista, para las niñas estaban adornados e incluso con orejas de conejo con colores pálidos, mientras que para los niños eran de dinosaurios, soldados y superhéroes. — Los hice basados en las instrucciones de Sasori para cada niño, si alguno tiene un problema en su talla no duden en decírmelo. — Los padres quedaron asombrados al ver como esta persona se había dado el tiempo para hacerle pijamas tan tiernos y cómodos a la vez. Las niñas eran las más felices con sus pijamas, mientras que los varoncitos se peleaban para tener el más cool.

—     ¡Sensei! — Lo llamo Sasori. — Le dije a mi tía si podía hacerle algo especial… espero que le agrade. — Sasori le entrego una caja larga de color negro, dentro de ella un pañuelo de satín color rojo lo esperaba, con sus iniciales perfectamente bordadas. Sasuke agradeció amablemente y miro de reojo a la pelirrosa, como amablemente le aclaraba algunas dudas a las pequeñas sobre un vestido exhibido, algunas madres susurraban fascinadas, y otras seguían preguntándose por qué su parche, y porque no estaba la madre hablando.

—     Muchas gracias Sasori… — Se levantó con el pañuelo en su mano. — Señorita Sakura. — La adulta lo miro por primera vez y sonrió, haciendo una pequeña reverencia, junto con su sobrino comenzó a ordenar su trabajo para guardarlos en las cajas.
Sasuke no pudo quitarle la mirada de encima. Poco y nada le importo los demás niños y padres exponiendo, solo asentía y aplaudía cuando los demás lo hacían, su mirada simplemente no podía salir de encima de Sakura Haruno, hasta que llegó la hora de almuerzo. La mayoría de los padres se quedó almorzando en la misma aula, pero el debió salir para poder comprar un paquete de galletas, hasta que los vio, parecía uno de los cuadros del padre de Inojin, ella cómodamente sentada en un mantel blanco, una canasta a su lado y Sasori sonriendo de oreja a oreja, el viento parecía jugar con su adorable cabello, mientras que los arboles le daban sombra a esa pálida piel, sin evitarlo y sin querer disimularlo simplemente se quedó de pie observándolos.

—     ¿Te molesta si invito a Sensei a comer con nosotros? —Sakura miro extrañada a su sobrino sin entender porque preguntaba, iba a contestarle pero fue tarde, su sobrino ya estaba de pie caminando hacía su profesor, algo nerviosa acomodo su cabello detrás de su oreja, su profesor se acercó mirándola fijamente. Sakura le devolvió la mirada algo tímida, luego pude ver que en su mano solo había un paquete de galletas saladas, y entendió completamente a Sasori.

—     Por favor, tome asiento Sensei. — Sakura le hizo un lugar en el mantel, y el moreno le hizo caso. — Por favor, coma lo que quiera. — Sus labios tenían un perfecto tono rosa.

—     Sakura-chan hizo comida extra no sea tímido Sensei. — Sasuke asintió y comenzó a servirse de manera educada, cuando por fin dio el primer bocado, sus ojos se ensancharon de manera sorpresiva.

—     Esto esta delicioso. — Logro decir fascinado, sus palabras solo hicieron sonreír a Sakura y que Sasori soltara una carcajada, nunca había visto a su Sensei con esa expresión, y se sentía orgulloso al saber que el hombre más sabelotodo del mundo fuera feliz con la comida de su tía. Cuando terminaron de almorzar, Sasori fue a jugar con sus compañeros, Sakura lo miraba con un brillo especial en su ojo, y Sasuke pensó que debió haber sido maravilloso verla sin el parche.

—     Así que… le está haciendo el traje típico a Sasori. — Sakura se volteo a mirarlo y asintió. — Eso es maravilloso…él se sorprendió mucho cuando lo escogí para ser uno de los sacerdotes. — Sakura soltó una gloriosa risa.

—     Nunca pensé que Sasori se adaptaría tan bien… —Admitió Sakura con algo de tristeza. — Y ahora me doy cuenta que tiene unos compañeros y un Sensei maravilloso, cada día llega diciendo todo lo que aprendió, de sus comentarios que no entienden y me pide que se los explique, debo decir que usted es una persona bastante sarcástica Sensei Uchiha. — El moreno rápidamente se avergonzó, nunca pensó que Sasori recordaba todos sus comentarios. — Le agradeceré eternamente por ayudar en todo a Sasori. — Sonrió con felicidad pero a la vez angustia. Sasuke trago saliva y se puso serio.

—     Supe sobre los padres de Sasori. — Sakura asintió seria. — Y debo decir que Sasori es muy afortunado de tenerla a su lado. — Su único ojo visible se llenó de lágrimas.

—     Soy yo la afortunada Sensei. — Sasuke le pasó una servilleta para que se limpiara sus lágrimas. Se quedaron en silencio mirando como Sasori y sus compañeros jugaban, algunas madres comentaban entre ellos, pero a Sasuke se le puso el cuerpo helado cuando vio a Ino Yamanaka caminar hacia ellos, su cabello rubio estaba alborotado por el viento, y su ropa extremadamente ajustada a su cuerpo no era una imagen con la cual se sintiera cómodo, la rubia sonrió al darse cuenta que el moreno la miraba.

—     ¡Hola Hola~! — Saludo con una falsa simpatía, sentándose al lado de él, sin pedir permiso si quiera. — Querida, he quedado fascinada con el pijama que le haz traído a los niños. — Sonrió y miro a Sasuke. — Estaba pensando en la obra de otoño, y ya que mi Inojin es uno de los tres sacerdotes, quería saber cuánto me cobras por el traje. — Sakura se tapó su boca con sorpresa, no esperaba que alguien le pidiese uno de sus trabajos. Sasuke de pronto se sintió incomodo al notar como Ino acercaba sus pechos a su brazo, disimulando que se acercaba a Sakura al hablar.

—     Será mejor que las deje hablar tranquilas. — El moreno se levantó rápidamente, miro a Sakura fijamente. — Muchas gracias por la comida. — Y salió disparado, al pasar por al lado de Sai, el marido de Ino, evito mirarlo pero sabía que aquella sonrisa fingida era para él.

Cuando por fin la exposición termino, y todos los padres se retiraban con sus hijos, observo como Sakura era rodeada por varias madres que preguntaban por sus diseños, esto sin saber porque lo hizo sonreír.

—     ¡Adiós Sensei! — Sonrió al despedirse de sus alumnas, aunque odiaba estos días donde los padres estaban en la escuela (algunos eran más problemáticos que sus propios hijos) recordaba por qué se quiso convertir en profesor, mirando al cielo y estirando su cuerpo comenzó a caminar hacía su hogar. Una sensación de tristeza lo atravesó, pensó que nunca más comería la deliciosa comida de Sakura Haruno, y solo tendría que conformarse con esos platos instantáneos cuyo sabor es a plástico. Que suerte tiene Sasori, pensó para sus adentros.

Notas:

¿Que les parece? Espero sus opiniones! 

¿Que sera este sentimiento? por Pafu
Notas de autor:

Hola Hola! ¿Que tal? ¿Que les ha parecido? :0 espero sus comentarios!

°  Sakura estaba demasiado cansada. ¿En qué pensaba cuando se ofreció para hacer los trajes de los niños? Quizás solo uno o dos iban a estar interesados… ¡no toda la clase! Pero ella iba a poder con esto, de todas formas los padres se veían bastante entusiasmados con los diseños y no podían negar que Sakura era una excelente diseñadora.

—     Sakura-chan. — La voz de su buen amigo la distrajo de la máquina de coser, para así dedicarle una sonrisa. El rubio estaba acostumbrado a entrar a su casa con las llaves de repuesto que tenía, al abrir la puerta a su lado se encontraba el pequeño Sasori con lágrimas en sus hermosos ojitos, alarmada dejo su trabajo de lado y se acercó para quedar a su altura.

—     ¿Qué ha sucedido? — Molesta miro al rubio, este se puso pálido. — ¿Qué te duele Sasori-chan? — Sakura tomo en brazos a su sobrino y lo llevo hasta el sofá, donde varias telas descansaban. El pequeño evitaba hablar, y eso solo preocupo más a Sakura, la pelirrosa busco respuesta en su amigo.

—     Solo se ha caído y raspado sus rodillas, le he dicho que los hombres no lloran por algo así. — Sakura lo golpeo en su nuca bastante molesta. — ¡Auchs! — Se quejó el rubio sobándose su parte afectada.

—     Sasori-chan, si te duele puedes llorar todo lo que quieras. — Lo abrazo con ternura. — No escuches al baka de Naruto. — Sasori asintió y comenzó a llorar en sus brazos. Naruto soltó un suspiro aliviado, el pequeño definitivamente se sentía seguro entre los brazos de la pelirrosa. Naruto se acercó a la cocina para sacar una botella de agua, cuando llego a la mesa de la cocina noto que más tela se encontraba en la pequeña mesa.

—     ¿Cómo vas con los trajes Sakura-chan? — En el marco de la puerta que daba de la cocina a la sala se recargo, para poder conversar con la pelirrosa, que preocupada limpiaba las heridas de su pequeño sobrino, que a sorbos intentaba calmarse.

—     Algo agotadoras, pero creo que todo saldrá bien al final. — Sakura limpio las lágrimas de su sobrino y su nariz, le dedico una radiante sonrisa y él se la devolvió. — ¿Te quedarás a cenar? Prefiero que no, no he tenido tiempo para hacer la cena y quedan pocas sobras de ayer. — Naruto puso una cara de fastidio, pero solo bebió algo de agua. — Sasori-chan, te calentaré tu cena y mientras tú comes, yo seguiré trabajando. — Sasori asintió obediente y la espero en el sofá hasta que ella lo llamara para cenar.

—     Naruto, si vas a quedarte por favor haz algo útil. — Lo regaño Sakura al verlo tranquilo beber agua. — La plancha a vapor está en el cuarto, por favor plancha los trajes que ya están listos. — Sakura le señalo los trajes listos y ya modelados en esos maniquís que tanto adoraba, de mala gana comenzó ayudarla, mientras ella ordenaba un poco la cocina, llamo a Sasori y le dejo todo lo necesario para cenar, el pequeño obediente la dejo trabajar sin preocupaciones, con algo de burla sonrió al ver a Naruto trabajar con una car de fastidio, se lo merecía por haberlo obligado a jugar a la pelota. Estúpido Naruto.

Sasuke escuchaba a las madres hablar y hablar sobre lo que se debía hacer en el festival otoñal, sobre qué comer, que se iba a rezar, donde serían las plegarias y si sobre los niños sabrían lo importante que esto era, y no era solo una obra escolar.

—     Estoy convencido que los niños saben que esto es importante, me he asegurado de eso. — Se defendió Sasuke ante las miradas de aquellas madres.  —Por otro lado, he conseguido el santuario de la montaña para que los niños sientan más real la experiencia, el sacerdote principal junto a sus sacerdotisas nos estarán dando clases y más detalles sobre el rol de los niños. — Como odiaba aquellos padres alborotadores.

—     ¡Eso es asombroso Sensei! — La voz aduladora de Ino lo hizo sentir escalofríos,  aquellos ojos azules lo recorrían con un hambre voraz. — Lo mejor es que tenemos a…aquella tía haciendo los trajes. — Las madres comenzaron a murmurar entre ellas, y fue el momento exacto en que Sasuke supo que Ino algo tramaba.

—     ¡Cierto! — Señalo una madre recordando que también  le había mandado hacer el traje a su hija. — Ella se ve bastante seria en su trabajo. — Las demás mujeres asintieron, e Ino resoplo molesta, claramente su mención no había funcionado.

—     Aunque, su aspecto es algo extraño, ¿no creen? — Sasuke miro de manera severa a la rubia, y esta sonrió con picardía.

—     Es cierto, pero no creo que influya en su trabajo. — Y ahí estaba, la salvadora del curso Temari Nara, tan justa que podría ser un juez. — Solo debemos juzgarla cuando entregue su trabajo, creo que solo así se podría ver qué clase de mujer es. — Ino se mordió la lengua al ver como la mujer la miraba de manera despectiva, era demasiado aguda y posiblemente la habría descubierto.

—     Temari tiene razón, debemos ver su trabajo, espero que sea excelente, me he comprado una cámara de alta definición y… — Sasuke nuevamente se desconectó de la conversación y miro la hora de su celular, apenas eran las siete, posiblemente debería ir a casa de Haruno para ver que tal iban los trajes típicos.
Con muchas plegarias pudo conseguir la dirección de la familia Haruno, le debía varios favores a Tsunade y este agregaba solo uno más, ¿Qué tan malo podría ser? Camino hasta llegar a una zona bastante… limpia. Busco la numeración y su boca casi se viene abajo al ver un piso tan sofisticado. Toco el timbre esperando no haberse equivocado, al abrirse la puerta sonrió de lado al ver nuevamente el manchón rosado que conoció el primer día de clases, su cabello estaba despeinado y su ropa era inmensamente grande, pequeños retazos de tela colgaban de todo su cuerpo.

—     ¿Sensei? — Sasori salió detrás de Sakura a recibirlo con una gran sonrisa. — ¿Qué hace por aquí? — Sakura lo miro de manera dudosa, pero rápidamente recordó sus modales y lo hizo pasar, disculpándose por su desorden.

—     Lamento haber venido sin avisar, pero en la ficha de Sasori no está su número. — Sakura asintió entendiendo, lo invito a sentarse mientras rápidamente le servía un poco de té verde, Sasori felizmente le servía pequeños bocadillos que Naruto había comprado hace poco, el moreno sonrió agradecido.

—     ¿Qué lo trae por aquí? — Nuevamente pregunto Sakura bastante curiosa.

—     Sí, es solo que….venía a ver cómo están progresando los trajes… y si podía ayudar en algo. — Sakura jugo con su cabello, se sintió algo extraña al ver al moreno en su sala, mientras Sasori los miraba feliz.  — No es mi intención presionarla, al contrario quisiera ser de ayuda. — Sakura miro a Sasori que estaba fascinado, con esos ojos tan hermosos completamente iluminado, la vergüenza se hizo notar en sus mejillas y cuello.

—     Hay una cosa… — Dijo tímidamente. Sasuke asintió sin saber que iba a pedir la pelirrosa.
Cuando vio aquel exquisito plato decorado con todo tipo de verduras, sus ojos negros parecían de un color más claro, su sonrisa de costado era más grande y su estómago le jugó una mala pasada e hizo un ruido verdaderamente sonoro. Sakura le había explicado que Sasori había estado cenando solo, y era algo que al pequeño no le gustaba, pero por su nuevo proyecto debía dejar de cenar, el moreno se preocupó cuando menciono su falta de apetito, pero ella aseguro que estaba todo en orden. La pelirrosa les sirvió una abundante cena, y fue algo que maravillo al Uchiha.

—     Sensei, le serviré algo de té helado. — El pequeño corrió hasta el nevera para sacar el té helado y servirle a su Sensei con algo de dificultad, rápidamente el moreno le ayudo con la gran botella donde estaba guardado, y ambos comenzaron a cenar en silencio. De vez en cuando Sasori hablaba de algo que él había mencionado en clases, Sasuke se sentía contento y orgulloso del chico, y cuando este no se percataba miraba a la pelirrosa trabajar con suma determinación y concentración.

—     Sensei ¿algún día podremos ver las estrellas? — Sasuke lo miro sin entender. El chico se puso rojo y comenzó a jugar con sus manos, quizás su mirada no fue la más adecuada, y rápidamente lo miro de manera amable.

—     ¿Las estrellas? Umm…quizás podamos tener una salida al planetario, eso sería interesante ¿no lo crees? — Sasori asintió feliz, y el moreno nuevamente observo a Sakura que esta vez sonreía y observaba un kimono precioso terminado, en su gloriosa sonrisa podía ver todo el amor dedicado, y nuevamente pensó que Sakura se vería aún más hermosa sin el parche. Cuando estaba por levantar los trastes, Sasori se adelantó y los puso en el lavadero, el moreno miro al pequeño y supo que sería un gran hombre; el pelirrojo se veía orgulloso de poder ayudar a su tía, se notaba a kilómetros que los dos se adoraban.

—     Sakura-chan. — La voz de un hombre se abrió paso, y curioso miro como un rubio de ojos azules se acercaba y besaba su coronilla pero no obtuvo más que un tosco saludo de su parte, ni una mirada ni un beso de vuelta. — Hey Sasori-chan… y ¡oh hola! No te vi. — El rubio le extendió su mano y el moreno saludo con un gran apretó.

—     Naruto, él es mi Sensei. — El pequeño con su tierna voz hizo las presentaciones. Naruto lo miro de arriba abajo e hizo una mueca de saber quién era ahora, seguramente Sasori hablaba de él.

—     El sabelotodo. — Contesto el rubio con una sonrisa. Sasori se avergonzó nuevamente y Sakura se acercó con una mirada asesina y lo golpeo en su nuca sin piedad alguna, esta acción provoco que Sasori riera, pero inmediatamente se tapó su boca disimulando, el rubio solo se quejó sin entender porque el golpe.

—     ¿El sabelo qué? — Pregunto con duda el Uchiha, pretendiendo no haber entendido lo que dijo.

—     Discúlpelo Sensei, mi amigo es un retrasado mental y necesita de violencia para entender. — Sakura regaño con el único ojo visible al rubio y lo hizo sentarse en silencio en el sofá.  — Su sobrenombre no es para ofenderlo, es signo de admiración. — Se explicó Sakura intentando no incomodar al moreno.

—     ¡Sí! ¡Yo le puse así porque lo admiro mucho Sensei! — El pequeño abrió sus ojos de una manera tal que Sasuke no pudo enojarse. Alagado se retiró de aquel piso bajo la inocente mirada de su alumno, y la mirada llena de paz de Sakura, más atrás se podía ver la mirada curiosa de aquel rubio.

Cuando llego el día de la obra otoñal, las madres parecían locas arreglando sus hijos, dándole instrucciones al marido y a sus otros hijos, sobre lo que debían comprar, lo que debían hacer e incluso donde iban a instalarse para ver aquel desfile.
Sasuke había logrado que los niños hicieran ellos mismos el desfile bajo la bendición de un sacerdote, y la obra era solo un detalle más. Sasori casi se quiso hacer encima cuando les dijeron de aquel pequeño cambio de último momento, miro a su tía realmente asustado, ella solo le sonrió.

—     Sasori-chan — Lo llamo, se arrodillo para quedar a su altura aunque su kimono le hacía difícil la tarea. — Todo saldrá bien, eres el mejor sacerdote del desfile ¿sí? Naruto baka ha traído una cámara, estaremos contigo en todo momento. — Sasori asintió poco convencido, pero al ver la mirada de su tía demostrando su orgullo e ilusión, se armó de valor.
Sasuke no podía creer lo que miraba, Sakura Haruno era simplemente hermosa, aquel kimono de color azul la hacía ver más pálida y resaltada su cabello rosado que estaba delicadamente atado y adornado con flores rojas. Suspiro sin dejar de mirarla, sin dejar de admirarla.

—     Sensei. — La voz de Inojin lo hizo volver a la realidad, intento disimular su disgusto. — Mi mami necesita hablar con usted… — Sasuke miro disimuladamente hacía donde se encontraba la rubia esperando, ella al igual que muchas mujeres se encontraban vestidas con kimonos, pero Yamanaka Ino no era nada de elegante.

—     ¿Qué es lo que necesita tu madre, Inojin? — Intento ser amable, este niño al igual que su padre lo dejaba frio, su sonrisa era fingida y desde siempre el pequeño ha sido algo malcriado y mal enseñado. Con disimulo miro nuevamente hacía la dirección de los Haruno, y casi se quedó congelado al ver aquella visión, Sakura y Sasori posaban para que aquel rubio sacase una fotografía; Sakura sonreía tímidamente mientras Sasori con sus mejillas rosadas sostenía la mano de su tía, pero verdaderamente parecían madre e hijo.

—     ¿Sensei? — Bufo molesto al ser interrumpido.

—     Voy enseguida Inojin. — Sin esperar respuesta del pequeño se acercó hasta los Haruno, la mirada de Sakura hizo una conexión inmediata con los ojos negros de Sasuke. — Buenas tardes. — Saludo el Uchiha cordialmente, haciendo una  reverencia con su cabeza, los tres personajes hicieron lo mismo. — Señorita Sakura, debo mencionar que los trajes de los chicos están increíbles. — Sakura se sonrojo y dio las gracias tímidamente. — Muchas madres están complacidas; prepárese para su momento de fama. — Sasori se sintió feliz al ver a su tía sonrojarse.
La hora del desfile y obra otoñal estaba por comenzar, el trayecto era largo, pero los diálogos pocos. Las familias comenzaban a reunirse a lo largo del camino, aún no era de noche y las hojas ya estaban de colores marrones y anaranjados, las linternas daban un toque fantástico.
Sasori miro nervioso a su tía desde su lugar, era uno de los tres sacerdotes principales, eso significaba que no podía caerse y menos fallar en sus diálogos, al lado de su tía se encontraba Naruto sonriéndole y haciéndole señas de ánimo, y al lado de él se encontraba su Sensei de brazos cruzados, y mirándolo con ojos llenos de confianza.

—     Su atención por favor, se dará inició al festival Momiji, se pide el máximo respeto para poder así adorar el cambio de estación.

Los tambores comenzaron su tranquila sinfonía, y los pequeños su travesía hacía la cima de la montaña donde el templo espera para las oraciones de los pobladores y dar gracias a Kamisama por los regalos de la naturaleza.
Sasuke se acercó cautelosamente a Sakura, esta estaba concentrada mirando a su sobrino que cuando sintió al moreno acercarse no se percató que era precisamente él.

—     Sasori se está tomando muy bien su papel. — Sakura asintió sin quitarle el ojo de encima al pelirrojo. — Los trajes se ven excelentes, le dan movimientos elegantes a los pequeños. — Sakura lo miro sorprendida, siempre pensó que Naruto era el que estaba a su lado. Sus ojos se encontraron en medio del atardecer, mientras algunas hojas caían a su alrededor. Sus mejillas y cuello se pusieron rojo al ver la cercanía de sus rostros, pero aun así no podía dejar de verlo, y tampoco Sasuke.

—     ¡Oh Kamisama! — La voz de Sasori se hizo presente. — Hemos traído a la princesa para que la bendigas con tus poderes. — Sakura miro a Sasori repitiendo sus mismos diálogos, consiente que el Uchiha estaba a su lado. — ¡Princesa! —  Del carruaje de madera que algunos padres ayudaban a cargar, salió una compañera de Sasori, con su cabello negro suelto y un kimono de color rosa pálido flores de cerezos blancos y rojos, y en sus largas y grandes mangas de color negro que hacían resaltar más los pétalos blancos. Se sintió orgullosa al ver a los compañeros de su sobrino todos con sus trajes perfectos, el desfile y su obra estaba desarrollándose de manera perfecta.

Sasori suspiro aliviado cuando todo termino, sus compañeros se sintieron igual que él y corrieron a los brazos de sus padres para presumir sobre el desfile, entre tanta gente intentaba encontrar a su tía Sakura, movía su cabeza intentando esquivar a los adultos, hasta que una visión lo dejo estático, su madre se acercaba con una sonrisa cálida y sus ojos llenos de orgullo y felicidad; su cuerpo comenzó a temblar y sintió sus ojos llenarse de lágrimas, un par de adultos más paso frente a él, y la visión de aquella mujer desapareció, ante él se acercaba solo su tía Sakura y detrás de ella Naruto.
— ¡Heey campeón! — Naruto lo tomo en brazos para ponerlo en sus hombros y comenzar a girar, Sakura observaba la escena resignada, algunas veces Naruto era incluso más infantil que Sasori. — ¡Te ha ido bien! ¿Dónde aprendiste hacer esa voz de hombre? — Sasori se afirmó del cabello rubio de Naruto y sonrió olvidando lo que acaba de ocurrir.

—     ¡Lo he aprendido de ti Naruto! ¡¡De ti!! — Naruto afirmando las piernas del pequeño dio pequeños saltos provocando la celestial carcajada de Sasori. Sakura miraba preocupada esperando que su sobrino no cayera al suelo.

Desde lejos los ojos oscuros de Sasuke observaban aquella escena tan encantadora, y nuevamente pensó en que Sasori tenía mucha suerte. Estaba listo para largarse de ahí, cuando vio a la rubia Yamanaka acercarse con esos ojos hambrientos, preocupado ya que estaban en un lugar apartado, intento salir de su camino, y sin darse cuenta termino cerca de la familia Haruno.

—     ¡Sensei! — El grito de emoción del pequeño lo sorprendió, el pequeño le pidió al rubio que lo bajase para así poder llegar hasta donde se encontraba. — Sensei, ¿Qué tal he estado? — Sasuke le acaricio su cabello perfectamente amoldado con gel para cabello, seguramente su tía se había encargado de aquello.

—     Has estado muy bien Sasori. — Sasuke se arrodillo para quedar a su altura. — Te felicito. — Si algo había aprendido Sasuke de Sasori, es que sus ojos aqua siempre iban a tener un brillo especial para cada ocasión, cuando estaba con su tía tenía destellos dorados, cuando se encontraba en clases era una luz simple, y cuando era felicitado sus ojos destellaban en un color magenta. Sasuke siempre se sentía atraído por aquellos ojos, y el de su tía no se quedaba atrás, parecían seres de otra raza, una raza gloriosa y hermosa. Sakura y Naruto se acercaron  con una sonrisa en su rostro, y el corazón de Sasuke no pudo evitar derretirse, aquella mujer era simplemente majestuosa. Naruto miro con curiosidad como el moreno no dejaba de mirar a Sakura, no tenía vergüenza alguna, ni siquiera disimulaba. Batallando contra su ángel y demonio, decidió despedirse de manera sutil.

—     He de irme Sakura-chan. —  La joven lo miro confundida. —  Tengo turno de noche y debo volver a ducharme. —  Naruto miro como Sasuke prestaba especial atención a lo que estaba diciendo. Sakura agradeció a Naruto por las fotos y rápidamente se pusieron de acuerdo para imprimirlas, Sasori animadamente se despidió del rubio.
Naruto camino entre la multitud y hecho un vistazo por última vez aquellos tres; Sakura se veía encantadora, parecía que una luz la rodeaba y a Sasori igual, pero aquel hombre era…extraño. Rascándose su nuca sin saber si había hecho lo correcto en dejarlos solos con aquel tipo, pero, hey vamos ¡es profesor! Doblo para bajar por un atajo de la montaña, una presión en su pecho se hizo presente, quizás solo se estaba apresurando, pero posiblemente el hombre sabelotodo se quedaría con su Sakura-chan.

—     Esto te pasa por ser un buen hombre Naruto-baka. — Se dijo así mismo, recordando las palabras que su amiga siempre le dedicaba, resignado se fue a su hogar para descansar, pocas ganas tenía de trabajar con aquel pensamiento rondando en su cabeza.

Esa tarde-noche Sasori lo paso sensacional. Su tía le había permitido comer de muchas cosas deliciosas, jugar algunos juegos e incluso su Sensei había atrapado un pez dorado para él. Lo que más le gusto de aquella tarde, fue caminar de la mano de su tía Sakura, sus manos siempre estaban suaves y eran cálidas, le daban una seguridad inmensa, emanaban cariño y cada vez que ella le sonreía, su pequeño corazón latía más rápido; Sakura-chan era la más hermosa.
Tomaron un taxi para bajar de la montaña e ir hasta su casa, junto a ellos su Sensei.

—     Se ha dormido. — Informo el Uchiha a la pelirrosa, la mujer inmediatamente acomodo a su sobrino en su regazo. Su cuerpo estaba tieso, nunca se imaginó volver con el profesor de su sobrino, este hombre la colocaba nerviosa  y la hacía sentir una colegiala. Se intentó acomodar el kimono y su cabello, verdaderamente ella no se arreglaba mucho, principalmente porque no tenía arreglo, se encontraba una mujer bastante normal, pero su parche no le ayudaba mucho. Sasori se abrazó de ella haciendo que su kimono se abriera por la parte de su pecho, casi se desmayó al recodar que ese día andaba sin sostenes y solo una tela de encaje adornaba sus pechos, esperaba que el moreno no se percatara de aquello.
Sasuke no sabía cómo comenzar una conversación, estaba muy acostumbrado a que los niños siempre le hablaran y el solo respondía, muy pocas veces tenía contacto con gente adulta (gente que no fueran los apoderados de sus alumnos) el verdaderamente era una persona seria. Miro de reojo como Sasori se acomodó en el cuerpo de su tía con un tierno abrazo, recorrió a la pelirrosa de arriba abajo, pero solo podía ver su rostro, completamente sonrojado, con algo de maquillaje y su ojo izquierdo oculto.

—     ¿Por qué el parche? — Los ojos jade de Sakura volaron directamente a los ojos negros de él, estaba sorprendida por su pregunta. Sus miradas se quedaron fijas por varios segundos, incluso el chofer miraba de vez en cuando el espejo retrovisor para saber que ocurría.

—     ¿D-disculpa? — La pelirrosa se sintió ligeramente molesta por la pregunta del moreno, cuando estuvo a punto de responderle atrocidades, el chofer le indico que habían llegado a la primera parada. Miro a Sasuke muy molesta y luego por la ventana, ya estaban en su hogar; con mucha fuerza tomo a Sasori para salir del taxi con ayuda del chofer.

—     El pagara la cuenta. — Le informo Sakura al ver la cara de espera del chofer, el buen hombre solo asintió y volvió a su lugar. Sakura ni siquiera miro para atrás para ver la cara desconcertada del moreno.

Dos días después:

Sasuke miraba como todos sus alumnos comían con ánimo su almuerzo, todos excepto Sasori. Lo observo que comía con suma calma, pocas ganas y sus ojos no estaban brillando como era la costumbre. Se acercó masticando sus galletas saladas y se sentó frente a él, pocos alumnos prestaron atención al Sensei.

—     Sasori. — Lo llamo con voz seria, aún con residuos de alimento en su boca. El menor le dirigió una mirada llena de preocupación, pero no dijo nada. — ¿Qué sucede? ¿Te sientes mal? — El pelirrojo negó, aun con la mirada baja. Sasuke medito sobre la actitud del pequeño, la única vez que lo había visto de esa forma fue el primer día de clases. Inspecciono todo en él, su ropa como siempre perfecta, sus ojos volaron hasta su comida y fue cuando lo entendió, o quizás solo era una suposición.

—     La comida ya no es deliciosa. — Dijo en voz bajita, miro para los lados esperando que nadie escuchara lo que acaba de decir. El Uchiha lo medito, y quizás era cierto, su bento no se veía lindo ni mucho menos apetitoso. — Creo que mi tía está enferma. — Sasuke se preocupó un poco al escuchar eso.
La campana que le daba fin a la hora de almuerzo sonó sin piedad, esto hizo que todos guardaran sus bentos y se prepararan para las clases, Sasuke hizo lo mismo, pero sin poder sacarse de la cabeza a una Sakura muy pálida y enferma.
Al finalizar la clase, Sasuke llamo a Sasori para entregarle una nota, sabía que a sus alumnos aún les costaba leer, por eso no se preocupó de que el pequeño inspeccionara el papel.

—     Entrégaselo a tu tía de mi parte. — Sasori asintió animado, quizás el hombre sabelotodo curaría a su tía Sakura. Se despidió animadamente y salió del establecimiento, afuera lo esperaba el rubio amigo de su tía, el pelirrojo sonrió y corrió a sus brazos para así ser levantado y sentirse el más grande.
Naruto era posiblemente su mejor amigo en toda la tierra, siempre jugaba con él y lo llevaba a partes bastante interesantes; pero el rubio tenía la mala suerte de siempre hacer enojar a su tía y por ende recibir un golpe de parte de ella.
Sasori se acomodó en los hombros de Naruto, apoyo su mentón en sus rubios mechones y sentía las vibraciones del cuerpo de Naruto al caminar.
El silencio entre los dos no era incomodo, de vez en cuando le gustaba observar en silencio el hermoso lugar donde su tía lo había llevado a vivir, tenía parques y bellos estanques, no era un lugar peligroso, y Naruto siempre le daba una confianza increíble.

“Yo he cuidado de tu tía por varios años, y cuidare de ti unos más” Fue una de las primeras cosas que le dijo el rubio al conocerlo, su sonrisa era cálida como el Sol y creyó que Naruto sería su nuevo “papá” mas no fue así, su tía era soltera y Naruto solo su amigo.

—     Naruto… — Su voz capto la atención del rubio, que solo respondió con un ¿mm? — ¿Por qué tía Sakura no tiene un esposo? — Naruto se puso nervioso y abrió los ojos asustado, de todas formas no es como si Sasori desde su posición pudiese ver su expresión, pero su silencio solo le dio la confianza para seguir hablando, el pequeño no tenía idea que su silencio solo se trataba de su nula respuesta. — La mayoría de mis compañeros tienen mamá y papá… — Naruto tomo al pequeño en sus brazos y lo sentó en una banca cerca, a algo serio lo miro.

—     Para ser una familia, no es necesario tener papá y mamá ¿sabes? — Sus ojos azules se pusieron opacos al decir eso. — Yo tampoco tuve papá y mamá, al igual que tú los perdí cuando era niño. — Sasori abrió su boca en una gran “O” — Sakura es mi familia, a pesar de que es mi amiga, pero es una persona en la que puedes confiar y abrazar cuando estas triste. — Sasori asintió entendiendo un poco lo que trataba de decir Naruto, ya que el igual lo sintió de esa manera cuando la vio por primera vez, sus lágrimas de felicidad al saber que él estaba vivo, el calor de sus abrazos y su suave voz calmándolo.  — Ahora, lo que tú tienes que entender es que los tres somos una familia ¿sí? Sakura siempre estará para ti, nunca lo dudes, y yo estaré siempre que tú quieras o necesites hablar de algo, en algunos años más lo entenderás. — El rubio le cerró su ojo izquierdo y le ofreció la mano para seguir su camino.

Cuando Sasori y Naruto llegaron a casa, Sakura los recibió con su cabello despeinado y su ropa holgada, se notaba estresada por el trabajo.

—     Gracias por haber ido por él Naruto baka. — El rubio chisto poniendo los ojos en blanco, su amiga carecía de tacto.

—     Sí sí. — El rubio dejo la mochila de Sasori colgada y fue a llenar la tina con agua para que el pequeño tomara un baño, al pasar por el pasillo sonrió inmensamente al ver la foto que él les había tomado en el festival otoñal, en un gran cuadro.

—     Tía Sakura. — La pelirrosa se volteo al escuchar la voz de su sobrino. — Esto te lo ha enviado Sensei. — El pequeño le paso el papel en sus manos y se fue despojando de sus ropas por el pasillo hasta llegar al baño y aventarse al agua caliente. Sakura sospechosa miro el papel, era una hoja sencilla sin ni un adorno a su alrededor, posiblemente Sasori había tenido problemas en la escuela y su Sensei la necesitaba en alguna reunión, o posiblemente era una nota amenazadora diciendo que pagara su parte del taxi. Trago saliva y la abrió con sumo cuidado, su único ojo visible leyó cuidadosamente las sencillas palabras escritas en un color negro “Sasori está preocupado”. Se llevó las manos a su boca en señal de alerta, ella no se había percatado que el pequeño estaba preocupado por ella, estaba tan absorta en su nuevo proyecto que descuido al pequeño.

—     ¿Qué te pasa? Estas pálida. —Naruto apareció por el pasillo con una botella de agua en su mano derecha y con la izquierda recogía la ropa que el menor había dejado tirada. — ¿Qué es eso? — Sakura instantáneamente negó guardando el papel en su bolsillo, sonrió nerviosa.

—     No es nada. — Respondió secamente. Intento ordenar un poco la tela que tenía desordenada, sin darse cuenta que Naruto se acercaba por atrás, metió su mano cuidadosamente en su bolsillo y saco el papel, fue demasiado tarde cuando Sakura se dio cuenta, con brincos intentaba arrebatarle el papel a Naruto, este solo se burlaba de ella por su baja estatura. — ¡Narutooo! — Se quejó la Haruno, intentando en vano arrebatarle la hoja de papel. Naruto leyó el mensaje, y supo inmediatamente que se trataba del profesor de Sasori.

—     ¿Qué es esto? ¿Ahora se mandan notas a través de Sasori? — El rubio intento sonreír, pero estaba confundido, el rostro rojo de Sakura lo confundió aún más. — Sakura… ¿hay algo entre tú y el hombre sabelotodo? — Sakura rápidamente negó y se acercó velozmente para arrebatarle el papel de la mano a Naruto, el rubio no se inmuto cuando paso, solo se quedó ahí tratando de entender que sucedía.

—     Él solo se preocupa por Sasori, eso es todo. — Se defendió Sakura, sin entender porque daba explicaciones, pero aun así las estaba dando.

—     Pues, que buen profesor es ¿no? — Sakura miro elevo su mirada hasta encontrar los ojos azules de Naruto, la voz seria de este la colocaba nerviosa.

—     ¡Lo es! Sasori se siente muy a gusto con él. — El rubio suspiro sin entender porque Sakura lo defendía. La pelirrosa se paseo nerviosa alrededor de su amigo, sentía los ojos azules de Naruto observarla sin pausa, cuando estaba dispuesta a continuar la charla, Sasori llamo a Naruto para dar aviso que su baño ya estaba listo. El rubio la seguía mirando sin saber porque estaba tan molesto, resignado tomo la botella con agua.

—Dile a Sasori que lo veré mañana. — Naruto salió por la puerta principal sin escuchar a Sakura.

Pasada las diez de la noche, Naruto seguía sin contestar sus llamadas. Agradeció al cielo cuando Sasori entendió que Naruto debió irse a su casa por una urgencia, cenaron en paz y el pelirrojo se fue a dormir sin dificultad alguna.
Sakura cerró su único ojo mientras apretaba entre sus manos la nota del Uchiha, su rostro se puso rojo al imaginar ese rostro serio diciéndole aquellas palabras, se sintió afortunada por tener aunque fuera solo un poco de atención de aquel hombre. Con decisión busco una hoja de papel y comenzó a escribir, esperando que el moreno no pensara mal de ella.

Intento disimular la cara de alegría cuando Sasori le paso una hoja de parte de su tía, claramente el pequeño no sospechaba nada raro.

“Gracias por notarlo, estoy con un nuevo pedido.
Por cierto, lamento lo del taxi, te pagaré mi parte alguna vez”

Sonrió de lado al leer el texto, miro a su alrededor que nadie estuviese mirando su estúpida expresión.
Las clases avanzaron demasiado rápido, y sin percatarse ya estaban por terminar.
— Sasori. — El pequeño se acercó a él con una sonrisa, lo miro curioso cuando el Uchiha le pasó un papel. — Entrégaselo a tu tía por favor. — Sus ojos aqua detonaban preocupación.
— No creo que sea buena idea Sensei. — Le contesto muy preocupado, aun sin recibir el papel. — Anoche tía Sakura y Naruto discutían, y creo que era por su papel. — Sasuke miro preocupado al Haruno.
— ¿Discusión? Umm… — Aunque Sasori se veía algo complicado, su curiosidad era más fuerte que la preocupación por un niño. — Dime Sasori,  ¿acaso Naruto y tu tía juegan a la casita? — Sasori no entendió a lo que se refería e inclino un poco su cabeza. — Oh ya sabes, son…novios. — Espero que ahora el pequeño si entendiera.
— Naruto es su amigo. — Respondió con una sonrisa angelical.
—Oh, el rubio está en la friendzone. — Comento inconscientemente, pero para su mala suerte Sasori escucho el término, y nuevamente inclino su cabeza sin entender nada. — Errg, no es nada. — Aclaro rápidamente. — Llévale esto a tu tía, no te preocupes por el rubio. — Sasori asintió inocentemente y se despidió de su Sensei, a la salida nuevamente el rubio lo esperaba para repetir la rutina de estos últimos días; el pelirrojo en los hombros de Naruto, cuando llevaban unos cuantos minutos de camino Sasori no pudo evitar preguntarle a Naruto algo que rondaba en su cabeza.
— Naruto ¿Tía Sakura te tiene en la friendzone? — La expresión del rubio era una obra de arte, entre avergonzado e impresionado que Sasori supiera algo así. Por el silencio que hizo el rubio pensó que su Sensei tenía razón, lo mejor sería decirle al día siguiente que no se equivocó y Naruto estaba en aquella zona desconocida.

Notas:

*Momiji: Enrojecimiento de las hojas. 
Es algo muy común en Japon cuando comienza el otoño, investigue un poco, aunque no se si se trate de un festival en si, creo que la gente solo se reune :0 

Recuerdos de ayer, y de hoy. por Pafu
Notas de autor:

Hola! ¿Que tal les va? Espero que sea un buen partes para todas!

Cuando creyó que nada podía salir peor, todo empeoro.
¡Solo quería pasear! ¿Es tan malo querer pasear? Miro al cielo buscando una respuesta, pero solo consiguió encandilar su ojo con el Sol otoñal que mágicamente alumbraba aquella tarde. Sasori gracias al cielo no se había percatado que ella había perdido su parche, y tapaba su ojo izquierdo con su descuidado cabello que ese día no se preocupó en peinar, y dio gracias por haber tenido la suficiente pereza para no hacerlo. Con cara de poke quedo sentada en aquella banca, con su único ojo visible buscaba desesperadamente aquel pedazo de tela sintética que tanto necesitaba. Pensó que sentada no conseguiría nada, por ende se levantó tapando su ojo izquierdo con la palma de su mano, mientras buscaba desesperadamente. ¿Por qué Naruto debía estar fuera de la cuidad? Aunque si lo pensaba mejor, quizás el rubio no le hubiese llevado ni un parche de repuesto, y solo la hubiese forzado a mostrar su ojo.

— ¡Tía Sakura! — La voz de Sasori la puso helada, se giró violentamente para ver de qué se trataba, y el mundo cayó a sus pies cuando vio acercar a su sobrino y a su lado el hombre sabelotodo. Su mano instintivamente solo hizo más fuerte el agarre en su rostro, tenía ganas de salir corriendo.

El Uchiha solo estaba paseando por aquel parque que quedaba cerca de la casa de su alumno, no por algo especial, solo paseaba. Se asombró demasiado cuando diviso al pelirrojo jugar animadamente con la arena, y más allá su tía desaliñada buscando algo, se acercó al pequeño solo para ver de qué se trataba.

—     Buenas tardes, Señorita Haruno. — Sonrió con algo de burla al verla de aquella manera, ropa holgada y su cabello despeinado, aunque se sorprendió al ver su mano ocultar su ojo izquierdo.

—     B-bu-buenas ta-tardes Sensei. — Tartamudeo, y eso solo llamo más la atención del moreno. Su rostro y cuello inmediatamente se incendiaron, haciendo que un color rojizo tiñera aquellas partes. Con su ojo derecho intentaba desviar la mirada curiosa del profesor.

—     ¿Está usted bien? — Asintió inmediatamente, mirando a Sasori con una línea en sus labios. Sasuke miro a la adulta nuevamente, se veía tensa y asustada y ¿Qué pasaba con su mano en el ojo? Miro al menor que miraba igual de confundido a su tía. Sakura espero que Sasori no preguntara nada porque su mano tapaba su ojo, nerviosa le daba apretones a sus pantalones holgados con su única mano libre, su rostro estaba duro y dolía por la intensidad, no quería hacer ni un movimiento en falso y levantar sospechas.
Sasori desde su posición solo podía ver a su tía adolorida, casi como si estuviese enferma, miro a su profesor preocupado ¿acaso él la hacía sentir así? Se mordió su pequeña lengua para no decir nada imprudente, ojala Naruto estuviese.

—     Tía. — La llamo preocupado, casi con ganas de llorar. — ¿Podemos irnos ya? — Sakura agrando su ojo derecho, y asintió nerviosa, el pequeño se ganó a su lado para tomar su mano libre. — Buenas tardes Sensei. — Sus ojos aqua volaron directamente a los ojos negros de Sasuke.

—     No tengo problema en acompañarlos. — Sasuke sintió algo de hostilidad en la mirada de Sasori, algo extraño ya que el pequeño nunca lo miro de esa forma. Miro nuevamente a Sakura que sostenía fuertemente la mano del menor, y su brazo se veía tenso de tanta fuerza que estaba empleando en tapar su ojo izquierdo. — Se ve un poco enferma Señorita, me asegurare que nada le pase… — Sasuke miro alrededor buscando a alguien en especial. — No veo a su… amigo. — Sakura sintió una flecha directo en su nuca, un nuevo dolor de cabeza estaba por comenzar. Los tres comenzaron a caminar en silencio.

—     Sensei ¿acaso no tiene nada que hacer? — Pregunto con inocencia Sasori. — Nos debe el resultado del examen hace tres días. —Aquel comentario le saco una pequeña carcajada a la pelirrosa, y solo hizo que Sasuke se avergonzara.

—     Sasori… — Susurro de manera asesina. — Un profesor tiene derecho a descansar de vez en cuando. — Supo de inmediato que su excusa era pésima cuando los ojos claros de los Haruno lo miraron dudoso.

En todo el camino Sakura no dejo que su mano  dejara de ocultar su ojo izquierdo, era imposible que alguien descubriera la monstruosidad que albergaba. Sasuke caminaba a su lado curioso, era imposible que ella siguiera caminando de aquella forma ¿acaso no era incomodo? Cuando llegaron a la casa de Sakura, una figura poco conocida para los dos hombres se hizo presente, con su único ojo visible abierto a más no poder, soltó la mano de Sasori y camino hasta el hombre de cabellos castaños, su mirada era simplemente penetrante. Sasuke algo aturdido miro al hombre. Primero se trataba de Naruto, el amigo que no era más que eso, pero de igual manera resultaba un obstáculo, y ahora este…Dios griego.
Sasori pareció meditar sobre aquel hombre, se notó que intentaba recordar donde había visto aquel hombre, y Sasuke miro aún más curioso la reacción de la pelirosa, su rostro se tornó rojo y aún no sacaba su mano de su ojo, pero cayó en la situación que se encontraba.

—     Sasori-chan, despídete de tu Sensei. — Sasori asintió con una media sonrisa, quizás igual de incomodo que él. Se despidieron y cuando Sasuke dio la vuelta en la esquina, no pudo evitar mirar como Sakura era besada con bastante cercanía en su mejilla.
Se sintió un verdadero imbécil al sentirse ligeramente atraído e intrigado por la pelirosa, ¿Qué tanto podía tener que le llamase la atención? Solo un ojo oculto, no la gran cosa.  Con sus pies arrastrándose llego hasta la cafetería de siempre, se sentía un poco extraño ya que solo compraba en aquel lugar por las mañanas, no solía aparecer por las tardes. Se sintió aún más fracasado cuando sacrifico un sábado de trabajo para ir en busca de ella. Bebió su café con tranquilidad, pero no dejaba de pensar en ella. Una mujer bastante interesante, con un sobrino que adoraba, dos hombres en su vida y ella aun así ocultaba su rostro.

Con algo parecido a un puchero salió de la cafetería para encender un cigarro, ese día sábado tenía simples ganas de vagar por la pequeña ciudad. Camino hasta el barrio más antiguo, donde se encontraban varios puestos de artesanía y antigüedades, desde muebles hasta floreros y ropa retro. Siempre con aburrimiento inspeccionaba cada cosa que podía parecerle interesante o al menos útil, pero aún con todo eso por delante, no podía sacarse a Sakura de su cabeza.
Lo admitía, la mujer tenía un bonito rostro, sus labios eran carnosos y de un rosado natural, su pequeña nariz era perfecto para su rostro fino, e incluso sus cabellos la hacían parecer una mujer de alta sociedad. Pensó en su cuerpo suspiro al pensar que no le había prestado tanta atención a su anatomía, solo a su rostro angelical. Con otro cigarro continuo caminando por aquel lugar lleno de recuerdos de la gente, intento simplemente pensar en cómo haría para sobrevivir esa semana, los niños cada vez estaban más alborotados y él no tenía paciencia, nuevamente se preguntaba porque quiso ser profesor, cuando era claro que al Uchiha no le encantaban los niños. Algunos eran la excepción, como Sasori. Pero un profesor debería adorarlos ¿no? Posiblemente él había perdido el rumbo de su profesión, y simplemente se conformaba con su pacífica y solitaria vida. Con un suspiro y un último vistazo aquel barrio, comenzó a recordar su pasado, su vida con unos padres tan estrictos que sentía ganas de correr cada vez que los veía, con un hermano ausente que rara vez se aparecía, y una mujer que lo dejo. Aquella mujer no era más que un fantasma de su pasado, algo que debió pasar para darse cuenta que algo no estaba haciendo bien.

“Te paseas con ese rostro sin expresión, parece que estas aburrido de todo, de mí, de tu trabajo... Siento que no tienes ganas de vivir”

Él siempre se había sentido distinto, solo que no imagino que alguien se pudiese dar cuenta de que, Sasuke Uchiha se preguntaba cada día por qué había nacido.

Tu actitud es muy fría Sasuke. ¿De verdad me amas?”

Sonrió de lado al recordar que el creyó amarla por bastante tiempo, hasta que la vio con aquel hombre.

Él me ama. Tu nunca lo hiciste”

¿Ese era motivo para traicionar dos años de relación? Medito aquella respuesta, quizás se lo merecía, pero parte de él lo encontraba injusto. Si Karin se hubiese quedado un poco más, era probable que él se hubiese rendido y simplemente hubiese aceptado la idea de casarse con ella. Detuvo su caminar cuando el semáforo se puso en rojo

“Parece como si hubieses dejado una carga de lado, ¿es así Sasuke? ¿Yo era una carga para ti?”

Recordó sus lágrimas de su última conversación, Karin podía ser demasiado inteligente, ella siempre supo que él no la amaba, y que él solo estaba en una relación con ella porque así lo dictaba la sociedad, eran amigos, tenían temas en común y eso simplemente acabo en un noviazgo.

“Deberías buscarla…”

Oh, y sí que lo hizo. Tomo el consejo de su ex novia y comenzó una búsqueda de aquella mujer que posiblemente lo sacaría de aquel aburrimiento, de aquella vida repetitiva y sin emoción. Cuando llego aquel distrito sin trabajo y con un piso bastante básico, quiso buscarla, pero lo único que encontró fue las garras de aquella rubia con ojos azules. Sus curvas lo confundieron y lo aturdieron, su sonrisa maternal lleno su corazón con un vacío que él creía perdido, hasta que ella le revelo lo peor.

Soy casada y tengo un hijo”

Como agradeció al cielo no haberse acostado con ella. Sonreía con disimulo cada vez que veía a Inojin venir hacía el con la misma sonrisa que su madre, ¿Qué pensaría el pequeño que su Sensei y su madre estuvieron besándose a escondidas y manoseadose como adolescentes? Pobre niño. Suspiro con algo de cansancio cuando se dio cuenta que estaba por llegar a su casa, había caminado alrededor de 40 minutos y eso a cualquiera cansaría.
Como era costumbre, abrió la ventana de su piso que daba directo a la calle, prendió otro cigarro y se quedó mirando el cielo que ya comenzaba a teñirse de colores naranjos y rosados y una imagen salto a su mente: Sakura Haruno y su kimono. Rascando su cabello apago la mitad de su cigarro, camino hasta su cocina, leve sonido lo hizo girar, con una media sonrisa le dio la bienvenida a su único compañero, un felino de color blanco y ojos azules.

—     Hey. — Su sonrisa fue más ancha al ver como el felino se acercaba y exigía su comida.
Se sentó en su sofá tomando una gran bocana de aire, estiro sus brazos en el respaldo, y luego estiro sus piernas, era un verdadero perezoso, y eso que aún le faltaba por revisar los exámenes de los mocosos.



Sakura se sintió tan aliviada cuando por fin un parche cubría su ojo. Suspiro aliviada cuando se miró al espejo y pudo ver a la Sakura de siempre. Con una sonrisa y pequeños saltos llego hasta el sofá donde se encontraba Sasori bastante serio.

—     ¿Qué sucede Sasori-chan? — Su voz suave llego hasta sus oídos, el menor la noto más animada y al verla se sorprendió de ver nuevamente el parche en su ojo, posiblemente por eso se veía más contenta, sonrió al verla ser la misma. Negó con una sonrisa tímida, y simplemente la abrazo para descansar en su regazo, amaba como su tía acariciaba sus cabellos y le cantaba canciones que posiblemente eran de la época de la adulta. Amaba el olor que emanaba su cuerpo, era como estar en un campo rodeado de flores y todos aquellos aromas llegaban solo a él. — ¿Qué te gustaría cenar? — Su pregunta era simple, pero ella sentía la necesidad de hacerla siempre, el pequeño se acomodó más en su regalo, pidiendo más cariño, sin protestar ella se lo entrego, preocupada repentinamente por el silencio del menor. Posiblemente extraña a sus padres, su antiguo hogar, o quizás solo está cansado le dijo una voz interna.

Aún con sus manos acariciando su cabeza, se acomodó en el sofá y miro una mesa cercana, donde varios marcos de fotos reposaban, varias eran de ella y su hermana, una Sakura joven recibiendo su título o algunos premios, otras eran de Sakura junto a Naruto, y sintió una opresión en el pecho al ver una foto de ella y a su lado aquel castaño de mirada intimidante.

Neji Hyuga. Aquel castaño que llevaba junto a ella 4 años. Aquel castaño que Naruto tanto odiaba. Aquel castaño que la desnudaba con la mirada.

“Si no eres mía…me volveré loco”

Su piel aún se erizaba al recordar aquellas palabras, y esa mirada.

“Él no te conviene, te mira como si fueses el ultimo pedazo de carne. Es desagradable Sakura, en verdad es desagradable”

Las palabras de su amigo siempre hacían un eco en su cabeza. Naruto no era una persona que odiara a todo el mundo. No, su amigo era la persona más cálida y sincera del mundo, se había mantenido junto a ella a pesar de que esta siempre lo trataba mal.

“Mantienes a tu lado a Naruto porque es tu perro fiel. ¿Acaso no lo ves? Tienes miedo de salir de tu rutina”

Neji y Sakura se habían dado un tiempo. La pelirosa no quería más conflictos respecto a su amistad con el rubio, además su hermana había anunciado su nueva relación con un tipo que poco y nada le gustaba, su cabello rojizo era lo que más detestaba de él, aparte de su cara de malas pulgas y, en realidad odiaba todo de él. Se notaba una persona conflictiva, se notaba que andaba en malos pasos, pero no pudo negar que su hermana estaba feliz.

“Te daré el tiempo que necesites. Pero volveré Sakura, te juro que volveré”
Y así había sido, varios años después.

Sakura siempre lograba escribirle a Neji, le había comentado sobre el embarazo de su hermana, de sus adicciones, de su última pelea, de su distanciamiento y luego, de su muerte.

“Querido Neji, algo terrible sucedió.
Me han informado con seis meses de retraso sobre el fallecimiento de mi amada hermana. No puedo creerlo. No puedo con el dolor Neji.
Mi sobrino ha tenido que vivir en una casa de reposo o algo así me han informado. Debo buscarlo Neji, es mi sobrino…ha perdido a sus dos padres el mismo día.
Me siento tan sola y confundida. Naruto me ha dicho que vaya por él y lo ame con todas mis fuerzas ¿es lo correcto Neji? ¿Puedo amar aquella criatura inocente? Apenas si lo conozco, y siento una terrible deuda con él.
Neji, si tan solo estuvieras aquí sabrías aconsejarme y contenerme, te necesito tanto que mi mente simula tu voz dándome consejos”

Aquella carta la escribió con sus manos temblorosas, con ambos ojos inundados de lágrimas, en la mitad de la noche.
Dos días después Sakura fue en busca de su sobrino, casi se desmayó al ver en el lugar donde estaban albergando a su sobrino. Al verlo tan callado y solo, su pelo rojizo hizo que Sakura sintiera un dolor en su estómago, era el mismo cabello de su padre. Lloro al darse cuenta que ella se había distanciado por culpa de aquel hombre, y su sobrino era idéntico, solo que tenía los ojos de su madre. Cuando el pequeño la reconoció no dudo en abrazarla, y rogarle que la llevara con él.
Sakura lloro por el remordimiento, había odiado tanto al progenitor de su sobrino por todo lo que hacía con su hermana, lo odiaba hasta el día de hoy, y posiblemente lo odiaría por haberle arrebatado a su hermana.

“Eres lo más hermoso que han visto mis ojos”

Dio un respingo cuando se percató que se había dormido, junto a ella su sobrino seguía recargado con sus ojos cerrados. Lo tomo entre sus brazos con delicadeza mientras apagaba las luces de la sala. Entro a su habitación y solo saco los zapatos del pequeño y los de ella, ambos siguieron durmiendo haciéndose compañía.

Para cuando llego el lunes, el Uchiha estaba molesto. Aún seguía sintiéndose como un tonto por haberse interesado en la tía de su alumno.
Fue empeorando la mañana al darse cuenta que iba tarde y que no podría pasar a comprar su habitual café. Con los exámenes listos para entregar y su maletín lleno de otros informes camino a toda prisa por la calle principal, su traje era un desastre y su cabello ese día parecía estar esponjoso. Su mañana empeoro al ver a Sakura arreglada y despedirse de un silencioso Sasori, miro hacía la dirección donde caminaba Sakura y solo chisto al ver que un auto elegante la esperaba, manejado por el castaño.
La pelirosa lo vio llegar, se volteo para saludarlo educadamente, pero el moreno la ignoro y camino como si el diablo lo persiguiera, entro a la escuela con sus ojos negros como el carbón sin mirar a ni un niño.

Los pequeños miraban extrañados al profesor, se veía realmente molesto y sus clases estaban siendo aburridas. Sasori fue el más preocupado porque el hombre sabelotodo parecía abrumado, y sin pensarlo se lo menciono a su tía en la cena.

—     ¿Abrumado? — Se extrañó al escucharlo hablar con preocupación, su cena estaba intacta. — ¿Dónde has aprendido esa palabra? — Sasori levanto sus hombros restándole importancia.

—     Creo que se la escuche al Sensei alguna vez. — Sakura asintió preocupada. Ambos cenaron en silencio.

El día Martes llego y Sasuke tuvo que pedirle disculpa a sus alumnos que lo miraban con preocupación, llenándolo de todo tipo de atenciones, algunos le dieron un poco de su almuerzo, otros le habían hecho cartas expresando su cariño hacía él, y luego…luego vino Sasori.
Llego cuando todos los pequeños se habían retirado, el pelirrojo sostenía con ambas manos su mochila roja y miraba en silencio con sus ojos aqua al profesor.

—     Sasori. — El Uchiha se sintió extraño al verlo parado frente a su escritorio, sus ojos le recordaban a Sakura. — ¿Sucede algo? — Pregunto nervioso.

—     Lamento si el fin de semana lo insulte Sensei. — El moreno hizo una mueca de no entender, luego recordó aquella mirada en el parque. El adulto tomo asiento en la esquina de su escritorio, con su mano derecha acaricio su barbilla, buscando las palabras adecuadas para un niño de seis años.

—     Sasori, no estoy molesto por eso. — Aclaro inmediatamente. — Algunas veces los adultos tienen problemas, y es difícil olvidarse de ellos. — Sasori puso una mueca como si hubiese recordado algo.

—     Tía Sakura le envió algo. — Sasori saco de su bolsillo una pequeña nota, era el mismo papel que aquella vez. Lo abrió bajo la mirada de Sasori.

“Sasori está preocupado”

La misma frase que él había escrito semanas atrás. Su letra pulcra y fina lo hizo sentir un cosquilleo en su estómago, y sus orejas por alguna razón se sintieron calientes.
Rodeo su escritorio para sacar una pluma y escribir una respuesta, luego le entrego la nota a Sasori, cuando estaban por despedirse un adulto de cabellos rubios apareció.
Sus ojos se encontraron, azul y negro para luego mirar al pequeño de ojos aqua que sonreía encantado al ver a Naruto en su aula.

—     Sasori. — Lo saludo Naruto, cambio su rostro para dedicarle una sonrisa y saludarse como verdaderos hombres, un leve golpe de puños se hizo presente. — ¿Por qué has tardado tanto? ¿Sucede algo? — La última pregunta la hizo mirando al profesor.

—     Nada en particular…. ¿señor…? — Él sabía su nombre, solo que no quería llamarlo así. Naruto miro desafiante al moreno, aún estaba  molesto por sus dichos tan desafortunados.

—     Uzumaki. — Aclaro rápidamente. Tomando de la mano de Sasori salió de la pequeña aula, antes inspecciono si algo raro sucedía. El aula le parecía normal y algo colorido, normal pensó, después de todo enseñaba a niños de seis años.

Sasuke suspiro aún con la pluma en sus manos, su respuesta había sido bastante ruda.

“Basta”

Sakura elevo su mirada preocupada, Sasori estaba mirándola curioso, quizás la respuesta de su Sensei era mala.

—     ¿Pasa algo tía Sakura? — La adulta negó rápidamente, arrugo el papel y lo guardo en su bolsillo. Con ternura sonrió a su sobrino y siguió ayudándolo en sus deberes, pero siempre pensando en la respuesta que Sasuke había enviado. ¿Acaso había ofendido al hombre sabelotodo? Por unos instantes recordó aquella tarde de Sábado, cuando Neji la besaba en su mejilla, ella pudo jurar ver los ojos negros de Sasuke mirarla de manera profunda.

Tres días más tarde, un día viernes por la noche Naruto y Sasori tenían planes para ir al cine a ver la nueva película de Marvel, y luego a jugar a un parque temático que había llegado hace poco a la ciudad.

Sonrió al mirarse en el espejo, ella no acostumbraba a usar maquillaje, pero ese día solo quería divertirse. Se colocó base y mascara de pestañas, delineo sus ojos sin centrarse mucho en el izquierdo, de todas formas lo ocultaría, sus labios esta vez de un rosa más fuerte se iluminaban con sus blancos dientes. Esa noche entre sus tantas prendas había elegido algo casual, un vestido negro que llegaba hasta sus rodillas y zapatillas blancas. Ella podía lucir como una anciana la mayoría del tiempo, pero no lo era, apenas tenía 26 años.

Con una sonrisa tímida entro aquel local nocturno, donde la mayoría de sus Viernes pasados pasaba las noches, escuchaba algo de música en vivo y bebía algo de vino rose, su favorito.

~ Lovely is what you are~

El corazón de Sasuke se paralizo al verla entrar aquel lugar, a pesar de que las luces eran bajas, el color tan intenso de su ojo la hizo reconocerla inmediatamente. Sin saber porque se sintió avergonzado, estaba vestido de la manera más casual, despeinado y con un cigarro en sus labios, ella sin duda estaba hermosa.
La siguió con la mirada pidiendo una mesa individual, el camarero al verla se sorprendió, pero luego no pudo evitar sonrojarse, tomo su pedido y algo torpe se fue de allí.
Su cabello estaba perfectamente tomado en una coleta alta, su cabello rosado era simplemente una obra de arte. Su rostro como nunca estaba descubierto, y su parche esa noche había cambiado, posiblemente había sido confeccionado por ella misma.

Apago su cigarro que aún estaba en la mitad, sin dejar de mirarla, bebió su cerveza en silencio. Sakura era simplemente divina.

~ But I can say where meant to be apart~

Suspiro por décima vez al verla beber aquella copa de vino, eran tan elegante y algo torpe. ¿De verdad podía ignorar aquellas miradas? Aparte de sus ojos, otros cuatro hombres la observaban, y ella estaba tan relajada escuchando al cantante en vivo que no se daba cuenta de nada.

~ Some good, more bad times~

Decidió ir a saludarla. Debía disculparse por la respuesta que le había escrito. Con las manos algo sudadas se acercó, ella al elevar su mirada se sorprendió.

—     ¿Puedo sentarme? — Sakura inmediatamente asintió y le señalo la silla para que se sentara, el moreno así lo hizo inmediatamente, matando la ilusión de los demás hombres. El silencio fue incomodo inmediatamente. El Uchiha no sabía que decir, había sido un impulso venir a sentarse con ella, temía que fuera molestada por alguien, y simplemente se acercó con la excusa más mala que pudo inventar. Sakura se puso nerviosa al verlo tan casual, tan relajado…tan hermoso. Sus ojos se encontraron por un instante, ya que rápidamente la Haruno bajo la mirada, el moreno no pudo evitar soltar una risa angelical. — Lo lamento. — Se disculpó inmediatamente, esta lo miro sin entender. — Debo decirlo, o quizás explote. — La mirada de carbón de Sasuke la hizo sentir escalofríos, se sintió expuesta y vulnerable. — Esta noche señorita Haruno, usted está despampanante. — Sus mejillas y cuello rápidamente se incendiaron.

~ But I need someone who loves me for me~

Dejaron la incomodidad y se dejaron llevar por la balada que esa noche era tocada en forma acústica. Las fuertes manos de Sasuke rodeaban su cintura, y las manos de ella abrazaban su cuello, ya no era incómodo. Compartieron miradas y sonrisas cargadas de vergüenza. Ellos apenas se conocían. Con un suave movimiento la hizo girar, y sintió que el tiempo se detenía, miró fijamente como una apertura dejaba ver algo de su ojo izquierdo, y quedó maravillado ante la idea de tenerla tan cerca. Sintió sus pies más ligeros al verla sonreír y sonrojarse por aquella vuelta, varias miradas los admiraban divertidos y con algo de ternura, posiblemente se veían bien al lado del otro.

~ Baby please ~

Sasuke la miraba divertido, definitivamente el vino le estaba haciendo efecto sus mejillas estaban sonrojadas todo el tiempo, y su angelical sonrisa llamaba la atención de la mayoría del público. Pensó que esta era la oportunidad para sacarle la razón del parche, y sin parecer demasiado malvado la emborracho con un poco más de vino.
Ya cuando la pelirrosa se reía de cada cosa, y comenzó a contar sobre un vestido de novia que había arruinado por no que razón, el llamo su atención mirándola seriamente.

—     Sakura. — Su voz voló hasta sus oídos, intento enfocar su mirada en él, pero sentía su cuerpo extraño y su cabeza daba muchas vueltas. — ¿Por qué llevas un parche en tu ojo? — Su voz salió divertida, pero en verdad quería saberlo, necesitaba saberlo.

La mente de la pelirrosa viajo 18 años atrás, cuando las duras palabras de sus compañeros en ese entonces, e incluso de sus propios padres taladraban su cabeza y herían su corazón.

Estas maldita”

Con lagrima en sus ojos, repitió  exactamente lo mismo.

Porque estoy maldita. — Su mente se apagó.

Notas:

¿Que les parece? ¿Alguien que me quiera dejar un reviwe? ¿no? ¿nadie? :C  xd

Esta historia archivada en http://www.fanfic.es/viewstory.php?sid=71789