El hombre sabelotodo. por Pafu
Summary:

La vida de Sasori Haruno había cambiado de muchas maneras, y todo gracias a ella, y al hombre sabelotodo.


Categorías: NARUTO, ANIME/MANGA Personajes: Sakura Haruno, Sasuke Uchiha
Generos: General
Advertencias: Ninguno
Desafio:
Serie: Ninguno
Capítulos: 9 Finalizado: No Numero de palabras: 43255 Leido: 1436 Publicado: 12/10/2017 Actualizado: 09/12/2017

1. Mi Sensei es el mas amable. por Pafu

2. ¿Que sera este sentimiento? por Pafu

3. Recuerdos de ayer, y de hoy. por Pafu

4. Rairakku. por Pafu

5. Las circunstancias que llevaron a esto. por Pafu

6. °6° por Pafu

7. °7° por Pafu

8. °8° por Pafu

9. °9° por Pafu

Mi Sensei es el mas amable. por Pafu
Notas de autor:

¡Hola! ¿Que tal? Nuevamente con otro fic, esperando como siempre que lo disfruten.
He cambiado algunas cosillas, pequeños detalles fisicos, nada de que preocuparse xd.

Otro año escolar más. Odiaba cuando comenzaban las clases, las charlas de los estudiantes, las estúpidas sonrisas de algunos, la cara de fastidio de otros, como se paseaban con sus mochilas nuevas y de color rojo brillante que dejaba encandilado a cualquiera que pasase por su lado.


Esa mañana se puso su mejor traje sin saber porque, tuvo la intención de peinar sus cabellos oscuros, pero solo lo acomodo para que se viera de manera decente, incluso lustro sus zapatos negros y poco le importo que a la entrada de la escuelita hubiese un lindo tramo de naturaleza y manchara sus zapatos. Esa mañana a pesar de que comenzaba el año escolar, quiso ir de manera elegante. Paso por su cafetería favorita y pidió un pequeño café con leche, camino hasta la escuela, donde ya varios grupos de chicos se amontonaban, por el rincón los niños cuyas madres iban a dejar.

—  Buenos días profesor Uchiha. — Rodo los ojos con fastidio, odiaba ese pequeño coro de voces que siempre le daban los buenos días, pero ellas no tenían la culpa, era él y su hermoso rostro. Forzó una sonrisa y les hizo una seña para que siguieran caminando, nuevamente observo el camino de donde veían todos los alumnos, y noto como un extraño manchón rosado y negro, hablaba con un niño de cabellos rojizos, su rostro era pálido y algo serio o más bien parecía abrumado, sus ropas aunque eran casuales se veían de una tela bastante elegante, no así su acompañante, su cabello rosado estaba despeinado, sus ropas le quedaban terriblemente holgadas y todas eran de color negro, cuando agudizo su mirada, el chico se estaba despidiendo, la adulta dio la vuelta y pudo notar que llevaba un parche blanco en su ojo izquierdo, ¿Sería una delincuente? Algo preocupado, se acercó a la mitad del camino y ahí se topó con el pequeño, este lo quedo mirando sin saber que decir.

— ¿Ella es tu madre? — Sonrió de manera amable, el niño se veía preocupado y asustado.

—  No… — Y sin más, el pequeño siguió su camino, dejando al moreno demasiado preocupado. Cuando intento ver a donde se fue aquel manchón ya había desaparecido, y por otro lado ese niño no lo había visto jamás, sus ojos color aqua pastel nunca se habían topado con los suyos.
Cuando la campana sonó entrando sumamente pensativo, apenas miro a los colegas, tomo el papel que le indicaba su nueva clase.

Sonrió al ver que su nueva clase eran niños de tiernos 6 años, ni muy pequeños para no hacer caso, ni muy grandes para meterse en serios problemas, dejo su maletín en su escritorio cuando noto nuevamente esos ojos inspeccionando todo el salón, se veía nervioso y nuevamente asustado. Leyó el papel donde señalaba que un niño nuevo se había inscrito en la escuela, un niño con problemas para socializar y que había recibido solo educación en casa.

—     Buenos días clase. — Saludo con su voz más amable que pudo, los niños se quedaron en silencio y se sentaron de manera correcta, teniendo toda su atención. — Este año tenemos un compañero nuevo, pase adelante el señor Sasori Haruno. — Inmediatamente todas las cabecitas se dieron vuelta a verlo, su rostro se puso pálido y sus ojos estaban a punto de botar lágrimas. El adulto se acercó hasta él y tomo su mano para ayudarlo a caminar frente al salón. — No seas tímido Sasori, aquí nadie muerde. — Los niños soltaron una risa al momento de escuchar eso, pero callaron para así dejar al nuevo hablar.

—     Etto… — Balbuceo jugando con sus manos. — Soy Sasori Haruno. — Logro decir sin tartamudear, logrando unas risas en sus compañeros.

—     Mucho gusto, soy tu Sensei Sasuke Uchiha. Dime Sasori, ¿Qué te gusta hacer cuando estas en casa? — Los alumnos prestaron atención, pero Sasori solo podía mirar a su Sensei, su mirada le daba confianza.

—     M-me gu-gusta leer… y cocinar con Sakura-chan. — Se escuchó un “oh” de parte de sus compañeros totalmente interesados en él.

—     ¡Eso es genial! Algún día debes traernos algo para la escuela, ¿cierto chicos? — La respuesta positiva no se hizo esperar. — Y dime, ¿Quién es Sakura-chan? Sus ojos negros se encontraron con los aqua de él.

—     Es mi tía. — Sasuke asintió lentamente, para luego señalarle su asiento, y así dar por finalizada su pequeña presentación.
Las clases comenzaron de manera liviana, Sasuke enseñaba todas las materias que a un niño de seis años le puede importar, interesar y servir para el día a día. Sus técnicas, aunque era un poco lúdicas (algo que el simulaba disfrutar) hacían que los chicos entraran en confianza, y así pudiesen desarrollar al máximo sus habilidades. Cuando la hora de almuerzo llego, sus alumnos acostumbraban a traer bentos, pero cuando el nuevo saco casi tres cajas repletos de comida, llamo la atención de todos, incluso él se acercó ya que el olor era simplemente exquisito.

—     ¡Que bento tan lindo! —Señalo una de las compañeras que estaban a su lado.

—     Tiene escrito algo…— Dijo otro compañero, todos intentaban con dificultad leer la frase.

—     Dice: Que tengas un buen día Sasori-chan. — Sonrieron al escuchar a su profesor leerles la frase, a los segundos todos continuaron comiendo, comentando sobre el hermoso y apetitoso bento de Sasori. Sasuke antes de volver a su escritorio a comer, volteo para ver al chico, sus ojos brillaban de la emoción y se podría decir que con algo de orgullo.

Cuando la clase finalizo Sasuke le dio a cada uno un premio por su comportamiento el día de hoy, cuando el nuevo quiso seguir de largo sin entender nada, Sasuke lo detuvo.

—     Hey Sasori. — Lo llamo divertido. — ¿Te ibas a ir sin tu premio? — El pequeño se veía complicado, claramente no entendía nada. Sasuke se acercó hasta él, se arrodillo para quedar a su altura y pego la pegatina en su pecho. — Lo has hecho muy bien Sasori, espero que sigas así el resto del semestre, si tienes algún problema no dudes en acudir a mí. —  Nuevamente sus ojos se encontraron, para Sasuke era fascinante ver los ojos llenos de vida de los alumnos, pero Sasori tenía un toque de tristeza, esto lo inquietaba de sobre manera, ¿Por qué un niño de seis años tendría tanto dolor en su mirada? Sasori se despidió de manera formal y salió del aula. Sasuke se puso de pie y sacudió su pantalón, se acercó a las ventanas del aula y pudo notar como Sasori se encontraba nuevamente con aquel manchón rosado, ahora sus ojos brillaban haciendo que luces doradas destellaran en sus ojos. Algo curioso tomo su maletín y fue hasta el despacho de la directora.

—     Sasuke — Lo nombro sorprendida, dándole el permiso para pasar y sentarse. — ¿En qué puedo ayudarte? — Era raro si, él nunca iba a su oficina más para reportar las excursiones que necesitaba hacer, o reclamar sobre los constantes acosos que recibía de madres, algo molesta porque recién era el primer día y ya estaba con sus reclamos. — ¿Cómo es posible que las madres no se comporten? ¿Cuál es? ¿Nuevamente Yamanaka? — Esa rubia siempre lograba sacar de las casillas al pobre Uchiha, aunque la entendía, el Sensei era joven, alto, su piel pálida, esos ojos que calaban hasta lo más profundo de su alma y ese cuerpo que ¡oh mi dios! Dándose cuenta que lo estaba mirando de manera extraña carraspeo para volver a su papel de directora.

—     No es ni una madre. — Aclaro inmediatamente. — Es sobre el alumno nuevo. — La directora elevo una ceja. —  Hoy no hablo mucho, y el la poca información que obtuve en el archivo, quede con más dudas sobre él. — La directora busco entre los papeles la información del pequeño, cuando la encontró se colocó sus lentes para comenzar a leer.

—     Sasori Haruno…. — Dudo por unos segundos. — Vive con su tía Sakura Haruno, luego de que sus padres fallecieran a manos de delincuentes…él niño estaba con ellos esa noche. — Ambos adultos se miraron preocupados. — Según los reportes policiales, su padre era un traficante, y su madre era adicta a las drogas antes y después de su embarazo. — Sasuke soltó un largo suspiro, claramente la vida del chico no ha sido fácil. — Su tía no se enteró de la muerte de su hermana después de seis meses, y tampoco supo que su sobrino estuvo en una casa para niños con traumas como estos… — La mujer aclaro su garganta de manera preocupada, miro a Sasuke dejando los papeles de lado. — ¿Pasa algo con el niño? ¿Lo ves como un peligro para los demás niños? — Sasuke se acomodó en la silla tratando de ordenar sus ideas. Sasori no se veía un mal niño o peligroso, solo algo asustado por las cosas nuevas que estaba experimentando, al parecer su tía era su más grande adoración.

—     Lo tendré en observación, y le avisaré cualquier problema Tsunade. —La mujer asintió y luego se despidieron amablemente. Camino a su casa era habitual para Sasuke pasar a cenar algo instantáneo, pero esa tarde estaba demasiado absorto en sus pensamientos, camino por un gran parque, varios niños jugaban sin preocupaciones, sus madres sonreían ante su diversión. No era justo que un niño sufriese semejantes cosas, y su deber como docente era que un niño aprendiese y experimentara todas las cosas buenas que la vida tuviese, y sobre todo se divirtiera.

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Sasori miro a su tía con diversión, se veía demasiado complicada ante esos ingredientes, sonrió con timidez al verla mirarlo con ese ojo de súplica, oh porque si, Sakura tenía solo un ojo, o eso había escuchado de Naruto. Su ojo izquierdo era tapado por un parche blanco, el cual nunca se sacaba, incluso varias veces intento entrar desprevenido mientras se duchaba para ver si efectivamente su ojo izquierdo estaba desfigurado, pero nunca lograba ver nada. Su tía era muy divertida y cariñosa, se preocupaba por él y…se parecía a su mamá, solo que Sakura tenía el cabello rosado y el único ojo de color jade, mientras que su mamá tenía el color de un cabello lila pastel y los mismos ojos que él.
Esa tarde, como era habitual Sakura cocinaría algo delicioso, pero lo divertido era que él debía elegir los ingredientes, y solo había elegido huevos, carne y arroz.

—Sasori, dije algo nutritivo. — Su voz era suave y nunca lo regañaba, aunque él tampoco era atrevido.

—     El huevo es nutritivo tía Sakura. —  El pequeño levanto su dedo índice de forma correctiva, esto solo hizo bufar a la adulta.

—     ¿Y dónde aprendiste eso? — Lo desafió ella, esperando una respuesta incoherente, para así poder ganarle y hacer una cena con verduras, muchas verduras.

—     Mi Sensei lo dijo hoy en clases. — Sakura lo miro curiosa,  pensó que Sasori no hablaría sobre su día en la escuela, era un chico bastante tímido, siendo que llevaban casi cuatro meses viviendo juntos. Sakura sonrió complacida, y sin pensarlo mucho comenzó hacer la cena para esa noche, con esos tres ingredientes, lo cual provoco una carcajada en el pequeño, y un gruñido de parte de ella.
Al colocar el arroz frente a él, acompañado de un omelette y carne salteada, le sirvió un poco de té helado y se sentó frente a él, el niño tomo sus palillos y estaba a punto de comer, cuando la mirada de su tía lo distrajo.

—     Sasori, ¿Qué te he dicho? — La adulta junto sus manos y espero que su sobrino hiciera lo mismo, sus mejillas se pusieron roja al recodarlo, y este también junto sus manos.

—     ¡Itadakimasu! —Dijeron los dos al mismo tiempo, y así comenzar con su cena. Apenas probó un bocado y sus ojos brillaron mirando a su tía, su comida era simplemente deliciosa. Nunca antes había comido comida casera, su madre cuando estaba en casa siempre compraba cosas instantáneas y sabían a plástico; junto a Sakura había conocido muchas cosas.

—     Bueno, ¿Qué tal es tu Sensei? Parece ser un sabelotodo. — Se burló Sakura al ver como Sasori se devoraba su omelette, luego tomo algo de té para poder contestarle.

—     ¡Lo es! Hoy hablo sobre el Sol y los planetas, ¿Por qué nunca me hablaste de eso? ¡es fascinante! ¡Arriba mío puede estar pasando un asteroide en este momento! ¿Lo sabías? Seguramente no, pero mi Sensei te puede enseñar, es muy bueno y amable, me pregunto sobre lo que me gustaba hacer en casa, y le dije que me gustaba cocinar contigo, y dijo — Sasori no termino de hablar porque tomo nuevamente té, estaba muy emocionado relatando su día, y Sakura estaba emocionada escuchándolo. — Y dijo, que para la próxima podrías cocinar algo para todos, ¿puedes hacerlo? ¡Yo sé que sí! Eres la mejor cocinera del mundo tía Sakura. — Sakura y él rieron al darse cuenta de lo rápido que había hablado y acabado su té, la adulta con una sonrisa en la cara le sirvió un poco más.

—     Claro que si Sasori, dile a tu Sensei que cuando necesiten algo podrá contar conmigo. — Sasori se bajó de su silla y fue a sentarse en sus piernas para abrazarla con fuerza y cariño, la pelirrosa revolvió sus rojizos cabellos y beso su frente. — Terminemos de cenar para luego darnos un baño ¿sí? — El asintió feliz y siguieron su cena en paz, hablando de sus compañeros y todo lo que había hablado su profesor. Una vez terminaron, Sakura lavo los trastes y dejo todo guardado, para así buscar ropa limpia para ella y su sobrino, cuando iba de regreso al baño pudo notar al pequeño mirando las estrellas con fascinación.

—     Sasori, el baño está listo. — Sonrió con ternura al ver como el pequeño le sonreía para así caminar a ella y abrazarla, lo despojo de sus ropas y lo entro a la gran tina que tenían, donde ambos cabían perfectamente. Adoraba bañar a Sasori, su cabello rojizo se veía incluso más claro al untarle el shampoo, su rostro adquiría un sonrojo natural por el calor, y ambos se reían de ellos mismos al verse como tomates, su cuerpecito limpio y suave era algo que adoraba, incluso él parecía disfrutar el baño con ella, le gustaba sentir el cabello largo de su tía, limpiarlo y desenredarlo.

—     Tía Sakura — La llamo cuando se dio cuenta que esta estaba cerrando su ojo. — ¿Por qué siempre llevas ese parche? — Sakura aun con su ojo cerrado no pudo evitar sonreír con ternura.

—     ¿Naruto ya te ha influenciado, cierto? — Sasori se avergonzó, pero siguió insistiendo. — ¿Quieres ver lo que tengo debajo de este parche Sasori-chan? —El pequeño asintió. — ¿Qué pasa si digo que no? Es algo que no me gustaría que nadie viese, eso me pondría muy triste. — Sasori se acercó más a ella y puso su manito en su rostro.

—     No quiero que estés triste tía Sakura. — La adulta nuevamente lo abrazo y beso su frente.

—     Es hora de salir. — Sasori la vio salir de la tina y envolverse en una toalla, para luego poner otra toalla en sus cabellos, al voltearse le sonrió y lo saco del agua para hacer lo mismo con él. Sasori siempre miraba fijamente a su tía cuando ella secaba su cuerpo, lo hacía con mucho cariño, sus manos eran suaves y cálidas, no como las de su mamá, ¿Por qué eran tan diferentes? Pero su rostro era parecido…era muy confuso. Extrañaba a su mamá, pero solo cuando ella parecía “normal” solo así ella lo notaba, pero Sakura cuando lo vio por primera vez lloro, y él pensó que lloraba por su hermana, pero lo que ella le dijo fue muy diferente: Estoy llorando porque eres lo más hermoso que he visto, y estoy feliz de que estés bien Sasori-chan.

— Listo. — No se había percatado que ya estaba vestido con su pijama. — Hora de dormir. —  Lo llevo hasta la gran cama que compartían, debido a que su casa era para una persona soltera, a ella no le molestaba para nada y se notaba que a su sobrino tampoco, una vez que Sasori cayó en los brazos de Morfeo, Sakura se colocó su pijama, y fue al baño para terminar de secarse su cabello, se miró al espejo una vez que estaba lista, y no pudo evitar recordar la pregunta de Sasori, acaricio el parche suavemente y su único ojo visible se llenó de lágrimas, recordando la razón del parche.

—     Basta Sakura. — Se habló así misma. — Ya eres una mujer adulta y tienes a Sasori. — Salió del baño para cerrar la casa con seguro y así dormir al lado de su pequeño sobrino.


Dos semanas después:

Sasuke odiaba los días donde había exposición del oficio. Se abría la escuela para todos los padres le contaran a los compañeros sobre su trabajo y también para los padres que quisieran ver como sus hijos aprendían e interactuaban entre ellos, también cada niño los llevaba de manera feliz a los distintos talleres donde estaban inscritos. Como era habitual se puso su mejor traje, se acomodó su cabello y tomo su maletín, para luego caminar hasta la cafetería donde vendían su exquisito café con leche; miro por la ventana mientras hacía la fila, estaba soleado y corría un refrescaste aire, pronto comenzaría el otoño.

—     Que tenga un buen día señor. — La chica que entregaba el café siempre le sonreía, se notaba amable, pero no de manera sincera, sus ojos no brillaban para nada. Sonrió por cortesía y camino hasta la salida, reflexiono sobre el día que se avecinaba, seguramente se encontraría con la rubia de Yamanaka y eso hacía sus bellos erizarse, de solo pensar en su gloriosa figura, y en que estaba prohibido lo descomponía. Al llegar a la escuela noto un gran arco de flores con un letrero dándole la bienvenida a los padres, suspiro esperando que la paciencia llegara a él.

— Los siguientes son… — Miro con disimulo al ver como Sasori entraba con unas cajas y detrás de él una mujer adulta perfectamente vestida, y un parche en el ojo, se sentaron y se miraron emocionados. — Ino, Sai e Inojin Yamanaka. — La familia camino hasta el frente del salón, donde el pequeño rubio colocaba pequeños cuadros de fascinantes paisajes. No le importo la mirada que le ofrecía de vez en cuando la rubia exuberante, solo le importaba la mujer que al parecer era la tía de Sasori, su cabello era largo y rosado, estaba ordenado y ondulado, sus labios estaban adornados con un pequeño toque rosa, mientras que su único ojo visible era adornado con una fina línea de color negro, vestía una blusa blanca a medio hombro, mostrando sus coquetas pecas, y una fada que le llegaba a las rodillas de un color negro, su forma de campana pero a la vez con ondas la hacían parecer una mujer elegante.

—     Sensei. — Lo llamo Inojin, haciéndolo volver a la realidad.

—     ¡Excelente Inojin! Siempre es un placer ver los cuadros de tu padre, y saber sobre  errg…los dotes de tu madre. — Todos en el salón aplaudieron complacidos. — Los siguientes son: Sakura Haruno y Sasori Haruno. — El pequeño se levantó rápidamente llevando algunas cajas de color blanco, más atrás su tía traía un maniquí de costura, ambos adornaron el salón con colores pasteles y azules.

—     ¡Mi nombre es Sasori Haruno y ella es mi tía Sakura Haruno! — Exclamo emocionado, desatando unas simpáticas carcajadas de sus compañeros que ya lo conocían un poco y entendían que Sasori se emocionaba por todo, sin embargo algunos padres comenzaron a susurrar cosas sobre la adulta con un parche en el ojo, acto que incomodo a Sasuke y se los hizo saber con una mirada asesina. —Mi tía es una diseñadora de ropa. — Sasuke alzo una ceja al verse interesado, por eso Sasori siempre estaba bien vestido, y sin duda ella lo estaba hoy. — Tía Sakura puede hacer desde un pijama extremadamente cómodo, hasta… ¡vestidos de princesas! — Las niñas y sus madres fueron las más ilusionadas al escuchar aquello. —Ella me está ayudando con el kimono para nuestra obra otoñal y está quedando asombroso. — Muchos exclamaron encantados, sobre todo por la emoción del niño al hablar así de su tía.

—     Traje algunos de mis trabajos para que puedan verlos, mientras que a los niños les traje un pequeño detalle. — Hablo por primera vez Sakura, y no supo que fue, que lo hizo estremecer, su corazón comenzó a latir a mil por horas y sintió sus mejillas arder, su voz era demasiado suave y cálida, era como una brisa primaveral en la sala. — Sasori-chan, ¿serías tan amable de ayudarme? — Sasori asintió encantado y de las cajas blancas que ellos trajeron, pequeños pijamas enteritos salieron a la vista, para las niñas estaban adornados e incluso con orejas de conejo con colores pálidos, mientras que para los niños eran de dinosaurios, soldados y superhéroes. — Los hice basados en las instrucciones de Sasori para cada niño, si alguno tiene un problema en su talla no duden en decírmelo. — Los padres quedaron asombrados al ver como esta persona se había dado el tiempo para hacerle pijamas tan tiernos y cómodos a la vez. Las niñas eran las más felices con sus pijamas, mientras que los varoncitos se peleaban para tener el más cool.

—     ¡Sensei! — Lo llamo Sasori. — Le dije a mi tía si podía hacerle algo especial… espero que le agrade. — Sasori le entrego una caja larga de color negro, dentro de ella un pañuelo de satín color rojo lo esperaba, con sus iniciales perfectamente bordadas. Sasuke agradeció amablemente y miro de reojo a la pelirrosa, como amablemente le aclaraba algunas dudas a las pequeñas sobre un vestido exhibido, algunas madres susurraban fascinadas, y otras seguían preguntándose por qué su parche, y porque no estaba la madre hablando.

—     Muchas gracias Sasori… — Se levantó con el pañuelo en su mano. — Señorita Sakura. — La adulta lo miro por primera vez y sonrió, haciendo una pequeña reverencia, junto con su sobrino comenzó a ordenar su trabajo para guardarlos en las cajas.
Sasuke no pudo quitarle la mirada de encima. Poco y nada le importo los demás niños y padres exponiendo, solo asentía y aplaudía cuando los demás lo hacían, su mirada simplemente no podía salir de encima de Sakura Haruno, hasta que llegó la hora de almuerzo. La mayoría de los padres se quedó almorzando en la misma aula, pero el debió salir para poder comprar un paquete de galletas, hasta que los vio, parecía uno de los cuadros del padre de Inojin, ella cómodamente sentada en un mantel blanco, una canasta a su lado y Sasori sonriendo de oreja a oreja, el viento parecía jugar con su adorable cabello, mientras que los arboles le daban sombra a esa pálida piel, sin evitarlo y sin querer disimularlo simplemente se quedó de pie observándolos.

—     ¿Te molesta si invito a Sensei a comer con nosotros? —Sakura miro extrañada a su sobrino sin entender porque preguntaba, iba a contestarle pero fue tarde, su sobrino ya estaba de pie caminando hacía su profesor, algo nerviosa acomodo su cabello detrás de su oreja, su profesor se acercó mirándola fijamente. Sakura le devolvió la mirada algo tímida, luego pude ver que en su mano solo había un paquete de galletas saladas, y entendió completamente a Sasori.

—     Por favor, tome asiento Sensei. — Sakura le hizo un lugar en el mantel, y el moreno le hizo caso. — Por favor, coma lo que quiera. — Sus labios tenían un perfecto tono rosa.

—     Sakura-chan hizo comida extra no sea tímido Sensei. — Sasuke asintió y comenzó a servirse de manera educada, cuando por fin dio el primer bocado, sus ojos se ensancharon de manera sorpresiva.

—     Esto esta delicioso. — Logro decir fascinado, sus palabras solo hicieron sonreír a Sakura y que Sasori soltara una carcajada, nunca había visto a su Sensei con esa expresión, y se sentía orgulloso al saber que el hombre más sabelotodo del mundo fuera feliz con la comida de su tía. Cuando terminaron de almorzar, Sasori fue a jugar con sus compañeros, Sakura lo miraba con un brillo especial en su ojo, y Sasuke pensó que debió haber sido maravilloso verla sin el parche.

—     Así que… le está haciendo el traje típico a Sasori. — Sakura se volteo a mirarlo y asintió. — Eso es maravilloso…él se sorprendió mucho cuando lo escogí para ser uno de los sacerdotes. — Sakura soltó una gloriosa risa.

—     Nunca pensé que Sasori se adaptaría tan bien… —Admitió Sakura con algo de tristeza. — Y ahora me doy cuenta que tiene unos compañeros y un Sensei maravilloso, cada día llega diciendo todo lo que aprendió, de sus comentarios que no entienden y me pide que se los explique, debo decir que usted es una persona bastante sarcástica Sensei Uchiha. — El moreno rápidamente se avergonzó, nunca pensó que Sasori recordaba todos sus comentarios. — Le agradeceré eternamente por ayudar en todo a Sasori. — Sonrió con felicidad pero a la vez angustia. Sasuke trago saliva y se puso serio.

—     Supe sobre los padres de Sasori. — Sakura asintió seria. — Y debo decir que Sasori es muy afortunado de tenerla a su lado. — Su único ojo visible se llenó de lágrimas.

—     Soy yo la afortunada Sensei. — Sasuke le pasó una servilleta para que se limpiara sus lágrimas. Se quedaron en silencio mirando como Sasori y sus compañeros jugaban, algunas madres comentaban entre ellos, pero a Sasuke se le puso el cuerpo helado cuando vio a Ino Yamanaka caminar hacia ellos, su cabello rubio estaba alborotado por el viento, y su ropa extremadamente ajustada a su cuerpo no era una imagen con la cual se sintiera cómodo, la rubia sonrió al darse cuenta que el moreno la miraba.

—     ¡Hola Hola~! — Saludo con una falsa simpatía, sentándose al lado de él, sin pedir permiso si quiera. — Querida, he quedado fascinada con el pijama que le haz traído a los niños. — Sonrió y miro a Sasuke. — Estaba pensando en la obra de otoño, y ya que mi Inojin es uno de los tres sacerdotes, quería saber cuánto me cobras por el traje. — Sakura se tapó su boca con sorpresa, no esperaba que alguien le pidiese uno de sus trabajos. Sasuke de pronto se sintió incomodo al notar como Ino acercaba sus pechos a su brazo, disimulando que se acercaba a Sakura al hablar.

—     Será mejor que las deje hablar tranquilas. — El moreno se levantó rápidamente, miro a Sakura fijamente. — Muchas gracias por la comida. — Y salió disparado, al pasar por al lado de Sai, el marido de Ino, evito mirarlo pero sabía que aquella sonrisa fingida era para él.

Cuando por fin la exposición termino, y todos los padres se retiraban con sus hijos, observo como Sakura era rodeada por varias madres que preguntaban por sus diseños, esto sin saber porque lo hizo sonreír.

—     ¡Adiós Sensei! — Sonrió al despedirse de sus alumnas, aunque odiaba estos días donde los padres estaban en la escuela (algunos eran más problemáticos que sus propios hijos) recordaba por qué se quiso convertir en profesor, mirando al cielo y estirando su cuerpo comenzó a caminar hacía su hogar. Una sensación de tristeza lo atravesó, pensó que nunca más comería la deliciosa comida de Sakura Haruno, y solo tendría que conformarse con esos platos instantáneos cuyo sabor es a plástico. Que suerte tiene Sasori, pensó para sus adentros.

Notas:

¿Que les parece? Espero sus opiniones! 

¿Que sera este sentimiento? por Pafu
Notas de autor:

Hola Hola! ¿Que tal? ¿Que les ha parecido? :0 espero sus comentarios!

°  Sakura estaba demasiado cansada. ¿En qué pensaba cuando se ofreció para hacer los trajes de los niños? Quizás solo uno o dos iban a estar interesados… ¡no toda la clase! Pero ella iba a poder con esto, de todas formas los padres se veían bastante entusiasmados con los diseños y no podían negar que Sakura era una excelente diseñadora.

—     Sakura-chan. — La voz de su buen amigo la distrajo de la máquina de coser, para así dedicarle una sonrisa. El rubio estaba acostumbrado a entrar a su casa con las llaves de repuesto que tenía, al abrir la puerta a su lado se encontraba el pequeño Sasori con lágrimas en sus hermosos ojitos, alarmada dejo su trabajo de lado y se acercó para quedar a su altura.

—     ¿Qué ha sucedido? — Molesta miro al rubio, este se puso pálido. — ¿Qué te duele Sasori-chan? — Sakura tomo en brazos a su sobrino y lo llevo hasta el sofá, donde varias telas descansaban. El pequeño evitaba hablar, y eso solo preocupo más a Sakura, la pelirrosa busco respuesta en su amigo.

—     Solo se ha caído y raspado sus rodillas, le he dicho que los hombres no lloran por algo así. — Sakura lo golpeo en su nuca bastante molesta. — ¡Auchs! — Se quejó el rubio sobándose su parte afectada.

—     Sasori-chan, si te duele puedes llorar todo lo que quieras. — Lo abrazo con ternura. — No escuches al baka de Naruto. — Sasori asintió y comenzó a llorar en sus brazos. Naruto soltó un suspiro aliviado, el pequeño definitivamente se sentía seguro entre los brazos de la pelirrosa. Naruto se acercó a la cocina para sacar una botella de agua, cuando llego a la mesa de la cocina noto que más tela se encontraba en la pequeña mesa.

—     ¿Cómo vas con los trajes Sakura-chan? — En el marco de la puerta que daba de la cocina a la sala se recargo, para poder conversar con la pelirrosa, que preocupada limpiaba las heridas de su pequeño sobrino, que a sorbos intentaba calmarse.

—     Algo agotadoras, pero creo que todo saldrá bien al final. — Sakura limpio las lágrimas de su sobrino y su nariz, le dedico una radiante sonrisa y él se la devolvió. — ¿Te quedarás a cenar? Prefiero que no, no he tenido tiempo para hacer la cena y quedan pocas sobras de ayer. — Naruto puso una cara de fastidio, pero solo bebió algo de agua. — Sasori-chan, te calentaré tu cena y mientras tú comes, yo seguiré trabajando. — Sasori asintió obediente y la espero en el sofá hasta que ella lo llamara para cenar.

—     Naruto, si vas a quedarte por favor haz algo útil. — Lo regaño Sakura al verlo tranquilo beber agua. — La plancha a vapor está en el cuarto, por favor plancha los trajes que ya están listos. — Sakura le señalo los trajes listos y ya modelados en esos maniquís que tanto adoraba, de mala gana comenzó ayudarla, mientras ella ordenaba un poco la cocina, llamo a Sasori y le dejo todo lo necesario para cenar, el pequeño obediente la dejo trabajar sin preocupaciones, con algo de burla sonrió al ver a Naruto trabajar con una car de fastidio, se lo merecía por haberlo obligado a jugar a la pelota. Estúpido Naruto.

Sasuke escuchaba a las madres hablar y hablar sobre lo que se debía hacer en el festival otoñal, sobre qué comer, que se iba a rezar, donde serían las plegarias y si sobre los niños sabrían lo importante que esto era, y no era solo una obra escolar.

—     Estoy convencido que los niños saben que esto es importante, me he asegurado de eso. — Se defendió Sasuke ante las miradas de aquellas madres.  —Por otro lado, he conseguido el santuario de la montaña para que los niños sientan más real la experiencia, el sacerdote principal junto a sus sacerdotisas nos estarán dando clases y más detalles sobre el rol de los niños. — Como odiaba aquellos padres alborotadores.

—     ¡Eso es asombroso Sensei! — La voz aduladora de Ino lo hizo sentir escalofríos,  aquellos ojos azules lo recorrían con un hambre voraz. — Lo mejor es que tenemos a…aquella tía haciendo los trajes. — Las madres comenzaron a murmurar entre ellas, y fue el momento exacto en que Sasuke supo que Ino algo tramaba.

—     ¡Cierto! — Señalo una madre recordando que también  le había mandado hacer el traje a su hija. — Ella se ve bastante seria en su trabajo. — Las demás mujeres asintieron, e Ino resoplo molesta, claramente su mención no había funcionado.

—     Aunque, su aspecto es algo extraño, ¿no creen? — Sasuke miro de manera severa a la rubia, y esta sonrió con picardía.

—     Es cierto, pero no creo que influya en su trabajo. — Y ahí estaba, la salvadora del curso Temari Nara, tan justa que podría ser un juez. — Solo debemos juzgarla cuando entregue su trabajo, creo que solo así se podría ver qué clase de mujer es. — Ino se mordió la lengua al ver como la mujer la miraba de manera despectiva, era demasiado aguda y posiblemente la habría descubierto.

—     Temari tiene razón, debemos ver su trabajo, espero que sea excelente, me he comprado una cámara de alta definición y… — Sasuke nuevamente se desconectó de la conversación y miro la hora de su celular, apenas eran las siete, posiblemente debería ir a casa de Haruno para ver que tal iban los trajes típicos.
Con muchas plegarias pudo conseguir la dirección de la familia Haruno, le debía varios favores a Tsunade y este agregaba solo uno más, ¿Qué tan malo podría ser? Camino hasta llegar a una zona bastante… limpia. Busco la numeración y su boca casi se viene abajo al ver un piso tan sofisticado. Toco el timbre esperando no haberse equivocado, al abrirse la puerta sonrió de lado al ver nuevamente el manchón rosado que conoció el primer día de clases, su cabello estaba despeinado y su ropa era inmensamente grande, pequeños retazos de tela colgaban de todo su cuerpo.

—     ¿Sensei? — Sasori salió detrás de Sakura a recibirlo con una gran sonrisa. — ¿Qué hace por aquí? — Sakura lo miro de manera dudosa, pero rápidamente recordó sus modales y lo hizo pasar, disculpándose por su desorden.

—     Lamento haber venido sin avisar, pero en la ficha de Sasori no está su número. — Sakura asintió entendiendo, lo invito a sentarse mientras rápidamente le servía un poco de té verde, Sasori felizmente le servía pequeños bocadillos que Naruto había comprado hace poco, el moreno sonrió agradecido.

—     ¿Qué lo trae por aquí? — Nuevamente pregunto Sakura bastante curiosa.

—     Sí, es solo que….venía a ver cómo están progresando los trajes… y si podía ayudar en algo. — Sakura jugo con su cabello, se sintió algo extraña al ver al moreno en su sala, mientras Sasori los miraba feliz.  — No es mi intención presionarla, al contrario quisiera ser de ayuda. — Sakura miro a Sasori que estaba fascinado, con esos ojos tan hermosos completamente iluminado, la vergüenza se hizo notar en sus mejillas y cuello.

—     Hay una cosa… — Dijo tímidamente. Sasuke asintió sin saber que iba a pedir la pelirrosa.
Cuando vio aquel exquisito plato decorado con todo tipo de verduras, sus ojos negros parecían de un color más claro, su sonrisa de costado era más grande y su estómago le jugó una mala pasada e hizo un ruido verdaderamente sonoro. Sakura le había explicado que Sasori había estado cenando solo, y era algo que al pequeño no le gustaba, pero por su nuevo proyecto debía dejar de cenar, el moreno se preocupó cuando menciono su falta de apetito, pero ella aseguro que estaba todo en orden. La pelirrosa les sirvió una abundante cena, y fue algo que maravillo al Uchiha.

—     Sensei, le serviré algo de té helado. — El pequeño corrió hasta el nevera para sacar el té helado y servirle a su Sensei con algo de dificultad, rápidamente el moreno le ayudo con la gran botella donde estaba guardado, y ambos comenzaron a cenar en silencio. De vez en cuando Sasori hablaba de algo que él había mencionado en clases, Sasuke se sentía contento y orgulloso del chico, y cuando este no se percataba miraba a la pelirrosa trabajar con suma determinación y concentración.

—     Sensei ¿algún día podremos ver las estrellas? — Sasuke lo miro sin entender. El chico se puso rojo y comenzó a jugar con sus manos, quizás su mirada no fue la más adecuada, y rápidamente lo miro de manera amable.

—     ¿Las estrellas? Umm…quizás podamos tener una salida al planetario, eso sería interesante ¿no lo crees? — Sasori asintió feliz, y el moreno nuevamente observo a Sakura que esta vez sonreía y observaba un kimono precioso terminado, en su gloriosa sonrisa podía ver todo el amor dedicado, y nuevamente pensó que Sakura se vería aún más hermosa sin el parche. Cuando estaba por levantar los trastes, Sasori se adelantó y los puso en el lavadero, el moreno miro al pequeño y supo que sería un gran hombre; el pelirrojo se veía orgulloso de poder ayudar a su tía, se notaba a kilómetros que los dos se adoraban.

—     Sakura-chan. — La voz de un hombre se abrió paso, y curioso miro como un rubio de ojos azules se acercaba y besaba su coronilla pero no obtuvo más que un tosco saludo de su parte, ni una mirada ni un beso de vuelta. — Hey Sasori-chan… y ¡oh hola! No te vi. — El rubio le extendió su mano y el moreno saludo con un gran apretó.

—     Naruto, él es mi Sensei. — El pequeño con su tierna voz hizo las presentaciones. Naruto lo miro de arriba abajo e hizo una mueca de saber quién era ahora, seguramente Sasori hablaba de él.

—     El sabelotodo. — Contesto el rubio con una sonrisa. Sasori se avergonzó nuevamente y Sakura se acercó con una mirada asesina y lo golpeo en su nuca sin piedad alguna, esta acción provoco que Sasori riera, pero inmediatamente se tapó su boca disimulando, el rubio solo se quejó sin entender porque el golpe.

—     ¿El sabelo qué? — Pregunto con duda el Uchiha, pretendiendo no haber entendido lo que dijo.

—     Discúlpelo Sensei, mi amigo es un retrasado mental y necesita de violencia para entender. — Sakura regaño con el único ojo visible al rubio y lo hizo sentarse en silencio en el sofá.  — Su sobrenombre no es para ofenderlo, es signo de admiración. — Se explicó Sakura intentando no incomodar al moreno.

—     ¡Sí! ¡Yo le puse así porque lo admiro mucho Sensei! — El pequeño abrió sus ojos de una manera tal que Sasuke no pudo enojarse. Alagado se retiró de aquel piso bajo la inocente mirada de su alumno, y la mirada llena de paz de Sakura, más atrás se podía ver la mirada curiosa de aquel rubio.

Cuando llego el día de la obra otoñal, las madres parecían locas arreglando sus hijos, dándole instrucciones al marido y a sus otros hijos, sobre lo que debían comprar, lo que debían hacer e incluso donde iban a instalarse para ver aquel desfile.
Sasuke había logrado que los niños hicieran ellos mismos el desfile bajo la bendición de un sacerdote, y la obra era solo un detalle más. Sasori casi se quiso hacer encima cuando les dijeron de aquel pequeño cambio de último momento, miro a su tía realmente asustado, ella solo le sonrió.

—     Sasori-chan — Lo llamo, se arrodillo para quedar a su altura aunque su kimono le hacía difícil la tarea. — Todo saldrá bien, eres el mejor sacerdote del desfile ¿sí? Naruto baka ha traído una cámara, estaremos contigo en todo momento. — Sasori asintió poco convencido, pero al ver la mirada de su tía demostrando su orgullo e ilusión, se armó de valor.
Sasuke no podía creer lo que miraba, Sakura Haruno era simplemente hermosa, aquel kimono de color azul la hacía ver más pálida y resaltada su cabello rosado que estaba delicadamente atado y adornado con flores rojas. Suspiro sin dejar de mirarla, sin dejar de admirarla.

—     Sensei. — La voz de Inojin lo hizo volver a la realidad, intento disimular su disgusto. — Mi mami necesita hablar con usted… — Sasuke miro disimuladamente hacía donde se encontraba la rubia esperando, ella al igual que muchas mujeres se encontraban vestidas con kimonos, pero Yamanaka Ino no era nada de elegante.

—     ¿Qué es lo que necesita tu madre, Inojin? — Intento ser amable, este niño al igual que su padre lo dejaba frio, su sonrisa era fingida y desde siempre el pequeño ha sido algo malcriado y mal enseñado. Con disimulo miro nuevamente hacía la dirección de los Haruno, y casi se quedó congelado al ver aquella visión, Sakura y Sasori posaban para que aquel rubio sacase una fotografía; Sakura sonreía tímidamente mientras Sasori con sus mejillas rosadas sostenía la mano de su tía, pero verdaderamente parecían madre e hijo.

—     ¿Sensei? — Bufo molesto al ser interrumpido.

—     Voy enseguida Inojin. — Sin esperar respuesta del pequeño se acercó hasta los Haruno, la mirada de Sakura hizo una conexión inmediata con los ojos negros de Sasuke. — Buenas tardes. — Saludo el Uchiha cordialmente, haciendo una  reverencia con su cabeza, los tres personajes hicieron lo mismo. — Señorita Sakura, debo mencionar que los trajes de los chicos están increíbles. — Sakura se sonrojo y dio las gracias tímidamente. — Muchas madres están complacidas; prepárese para su momento de fama. — Sasori se sintió feliz al ver a su tía sonrojarse.
La hora del desfile y obra otoñal estaba por comenzar, el trayecto era largo, pero los diálogos pocos. Las familias comenzaban a reunirse a lo largo del camino, aún no era de noche y las hojas ya estaban de colores marrones y anaranjados, las linternas daban un toque fantástico.
Sasori miro nervioso a su tía desde su lugar, era uno de los tres sacerdotes principales, eso significaba que no podía caerse y menos fallar en sus diálogos, al lado de su tía se encontraba Naruto sonriéndole y haciéndole señas de ánimo, y al lado de él se encontraba su Sensei de brazos cruzados, y mirándolo con ojos llenos de confianza.

—     Su atención por favor, se dará inició al festival Momiji, se pide el máximo respeto para poder así adorar el cambio de estación.

Los tambores comenzaron su tranquila sinfonía, y los pequeños su travesía hacía la cima de la montaña donde el templo espera para las oraciones de los pobladores y dar gracias a Kamisama por los regalos de la naturaleza.
Sasuke se acercó cautelosamente a Sakura, esta estaba concentrada mirando a su sobrino que cuando sintió al moreno acercarse no se percató que era precisamente él.

—     Sasori se está tomando muy bien su papel. — Sakura asintió sin quitarle el ojo de encima al pelirrojo. — Los trajes se ven excelentes, le dan movimientos elegantes a los pequeños. — Sakura lo miro sorprendida, siempre pensó que Naruto era el que estaba a su lado. Sus ojos se encontraron en medio del atardecer, mientras algunas hojas caían a su alrededor. Sus mejillas y cuello se pusieron rojo al ver la cercanía de sus rostros, pero aun así no podía dejar de verlo, y tampoco Sasuke.

—     ¡Oh Kamisama! — La voz de Sasori se hizo presente. — Hemos traído a la princesa para que la bendigas con tus poderes. — Sakura miro a Sasori repitiendo sus mismos diálogos, consiente que el Uchiha estaba a su lado. — ¡Princesa! —  Del carruaje de madera que algunos padres ayudaban a cargar, salió una compañera de Sasori, con su cabello negro suelto y un kimono de color rosa pálido flores de cerezos blancos y rojos, y en sus largas y grandes mangas de color negro que hacían resaltar más los pétalos blancos. Se sintió orgullosa al ver a los compañeros de su sobrino todos con sus trajes perfectos, el desfile y su obra estaba desarrollándose de manera perfecta.

Sasori suspiro aliviado cuando todo termino, sus compañeros se sintieron igual que él y corrieron a los brazos de sus padres para presumir sobre el desfile, entre tanta gente intentaba encontrar a su tía Sakura, movía su cabeza intentando esquivar a los adultos, hasta que una visión lo dejo estático, su madre se acercaba con una sonrisa cálida y sus ojos llenos de orgullo y felicidad; su cuerpo comenzó a temblar y sintió sus ojos llenarse de lágrimas, un par de adultos más paso frente a él, y la visión de aquella mujer desapareció, ante él se acercaba solo su tía Sakura y detrás de ella Naruto.
— ¡Heey campeón! — Naruto lo tomo en brazos para ponerlo en sus hombros y comenzar a girar, Sakura observaba la escena resignada, algunas veces Naruto era incluso más infantil que Sasori. — ¡Te ha ido bien! ¿Dónde aprendiste hacer esa voz de hombre? — Sasori se afirmó del cabello rubio de Naruto y sonrió olvidando lo que acaba de ocurrir.

—     ¡Lo he aprendido de ti Naruto! ¡¡De ti!! — Naruto afirmando las piernas del pequeño dio pequeños saltos provocando la celestial carcajada de Sasori. Sakura miraba preocupada esperando que su sobrino no cayera al suelo.

Desde lejos los ojos oscuros de Sasuke observaban aquella escena tan encantadora, y nuevamente pensó en que Sasori tenía mucha suerte. Estaba listo para largarse de ahí, cuando vio a la rubia Yamanaka acercarse con esos ojos hambrientos, preocupado ya que estaban en un lugar apartado, intento salir de su camino, y sin darse cuenta termino cerca de la familia Haruno.

—     ¡Sensei! — El grito de emoción del pequeño lo sorprendió, el pequeño le pidió al rubio que lo bajase para así poder llegar hasta donde se encontraba. — Sensei, ¿Qué tal he estado? — Sasuke le acaricio su cabello perfectamente amoldado con gel para cabello, seguramente su tía se había encargado de aquello.

—     Has estado muy bien Sasori. — Sasuke se arrodillo para quedar a su altura. — Te felicito. — Si algo había aprendido Sasuke de Sasori, es que sus ojos aqua siempre iban a tener un brillo especial para cada ocasión, cuando estaba con su tía tenía destellos dorados, cuando se encontraba en clases era una luz simple, y cuando era felicitado sus ojos destellaban en un color magenta. Sasuke siempre se sentía atraído por aquellos ojos, y el de su tía no se quedaba atrás, parecían seres de otra raza, una raza gloriosa y hermosa. Sakura y Naruto se acercaron  con una sonrisa en su rostro, y el corazón de Sasuke no pudo evitar derretirse, aquella mujer era simplemente majestuosa. Naruto miro con curiosidad como el moreno no dejaba de mirar a Sakura, no tenía vergüenza alguna, ni siquiera disimulaba. Batallando contra su ángel y demonio, decidió despedirse de manera sutil.

—     He de irme Sakura-chan. —  La joven lo miro confundida. —  Tengo turno de noche y debo volver a ducharme. —  Naruto miro como Sasuke prestaba especial atención a lo que estaba diciendo. Sakura agradeció a Naruto por las fotos y rápidamente se pusieron de acuerdo para imprimirlas, Sasori animadamente se despidió del rubio.
Naruto camino entre la multitud y hecho un vistazo por última vez aquellos tres; Sakura se veía encantadora, parecía que una luz la rodeaba y a Sasori igual, pero aquel hombre era…extraño. Rascándose su nuca sin saber si había hecho lo correcto en dejarlos solos con aquel tipo, pero, hey vamos ¡es profesor! Doblo para bajar por un atajo de la montaña, una presión en su pecho se hizo presente, quizás solo se estaba apresurando, pero posiblemente el hombre sabelotodo se quedaría con su Sakura-chan.

—     Esto te pasa por ser un buen hombre Naruto-baka. — Se dijo así mismo, recordando las palabras que su amiga siempre le dedicaba, resignado se fue a su hogar para descansar, pocas ganas tenía de trabajar con aquel pensamiento rondando en su cabeza.

Esa tarde-noche Sasori lo paso sensacional. Su tía le había permitido comer de muchas cosas deliciosas, jugar algunos juegos e incluso su Sensei había atrapado un pez dorado para él. Lo que más le gusto de aquella tarde, fue caminar de la mano de su tía Sakura, sus manos siempre estaban suaves y eran cálidas, le daban una seguridad inmensa, emanaban cariño y cada vez que ella le sonreía, su pequeño corazón latía más rápido; Sakura-chan era la más hermosa.
Tomaron un taxi para bajar de la montaña e ir hasta su casa, junto a ellos su Sensei.

—     Se ha dormido. — Informo el Uchiha a la pelirrosa, la mujer inmediatamente acomodo a su sobrino en su regazo. Su cuerpo estaba tieso, nunca se imaginó volver con el profesor de su sobrino, este hombre la colocaba nerviosa  y la hacía sentir una colegiala. Se intentó acomodar el kimono y su cabello, verdaderamente ella no se arreglaba mucho, principalmente porque no tenía arreglo, se encontraba una mujer bastante normal, pero su parche no le ayudaba mucho. Sasori se abrazó de ella haciendo que su kimono se abriera por la parte de su pecho, casi se desmayó al recodar que ese día andaba sin sostenes y solo una tela de encaje adornaba sus pechos, esperaba que el moreno no se percatara de aquello.
Sasuke no sabía cómo comenzar una conversación, estaba muy acostumbrado a que los niños siempre le hablaran y el solo respondía, muy pocas veces tenía contacto con gente adulta (gente que no fueran los apoderados de sus alumnos) el verdaderamente era una persona seria. Miro de reojo como Sasori se acomodó en el cuerpo de su tía con un tierno abrazo, recorrió a la pelirrosa de arriba abajo, pero solo podía ver su rostro, completamente sonrojado, con algo de maquillaje y su ojo izquierdo oculto.

—     ¿Por qué el parche? — Los ojos jade de Sakura volaron directamente a los ojos negros de él, estaba sorprendida por su pregunta. Sus miradas se quedaron fijas por varios segundos, incluso el chofer miraba de vez en cuando el espejo retrovisor para saber que ocurría.

—     ¿D-disculpa? — La pelirrosa se sintió ligeramente molesta por la pregunta del moreno, cuando estuvo a punto de responderle atrocidades, el chofer le indico que habían llegado a la primera parada. Miro a Sasuke muy molesta y luego por la ventana, ya estaban en su hogar; con mucha fuerza tomo a Sasori para salir del taxi con ayuda del chofer.

—     El pagara la cuenta. — Le informo Sakura al ver la cara de espera del chofer, el buen hombre solo asintió y volvió a su lugar. Sakura ni siquiera miro para atrás para ver la cara desconcertada del moreno.

Dos días después:

Sasuke miraba como todos sus alumnos comían con ánimo su almuerzo, todos excepto Sasori. Lo observo que comía con suma calma, pocas ganas y sus ojos no estaban brillando como era la costumbre. Se acercó masticando sus galletas saladas y se sentó frente a él, pocos alumnos prestaron atención al Sensei.

—     Sasori. — Lo llamo con voz seria, aún con residuos de alimento en su boca. El menor le dirigió una mirada llena de preocupación, pero no dijo nada. — ¿Qué sucede? ¿Te sientes mal? — El pelirrojo negó, aun con la mirada baja. Sasuke medito sobre la actitud del pequeño, la única vez que lo había visto de esa forma fue el primer día de clases. Inspecciono todo en él, su ropa como siempre perfecta, sus ojos volaron hasta su comida y fue cuando lo entendió, o quizás solo era una suposición.

—     La comida ya no es deliciosa. — Dijo en voz bajita, miro para los lados esperando que nadie escuchara lo que acaba de decir. El Uchiha lo medito, y quizás era cierto, su bento no se veía lindo ni mucho menos apetitoso. — Creo que mi tía está enferma. — Sasuke se preocupó un poco al escuchar eso.
La campana que le daba fin a la hora de almuerzo sonó sin piedad, esto hizo que todos guardaran sus bentos y se prepararan para las clases, Sasuke hizo lo mismo, pero sin poder sacarse de la cabeza a una Sakura muy pálida y enferma.
Al finalizar la clase, Sasuke llamo a Sasori para entregarle una nota, sabía que a sus alumnos aún les costaba leer, por eso no se preocupó de que el pequeño inspeccionara el papel.

—     Entrégaselo a tu tía de mi parte. — Sasori asintió animado, quizás el hombre sabelotodo curaría a su tía Sakura. Se despidió animadamente y salió del establecimiento, afuera lo esperaba el rubio amigo de su tía, el pelirrojo sonrió y corrió a sus brazos para así ser levantado y sentirse el más grande.
Naruto era posiblemente su mejor amigo en toda la tierra, siempre jugaba con él y lo llevaba a partes bastante interesantes; pero el rubio tenía la mala suerte de siempre hacer enojar a su tía y por ende recibir un golpe de parte de ella.
Sasori se acomodó en los hombros de Naruto, apoyo su mentón en sus rubios mechones y sentía las vibraciones del cuerpo de Naruto al caminar.
El silencio entre los dos no era incomodo, de vez en cuando le gustaba observar en silencio el hermoso lugar donde su tía lo había llevado a vivir, tenía parques y bellos estanques, no era un lugar peligroso, y Naruto siempre le daba una confianza increíble.

“Yo he cuidado de tu tía por varios años, y cuidare de ti unos más” Fue una de las primeras cosas que le dijo el rubio al conocerlo, su sonrisa era cálida como el Sol y creyó que Naruto sería su nuevo “papá” mas no fue así, su tía era soltera y Naruto solo su amigo.

—     Naruto… — Su voz capto la atención del rubio, que solo respondió con un ¿mm? — ¿Por qué tía Sakura no tiene un esposo? — Naruto se puso nervioso y abrió los ojos asustado, de todas formas no es como si Sasori desde su posición pudiese ver su expresión, pero su silencio solo le dio la confianza para seguir hablando, el pequeño no tenía idea que su silencio solo se trataba de su nula respuesta. — La mayoría de mis compañeros tienen mamá y papá… — Naruto tomo al pequeño en sus brazos y lo sentó en una banca cerca, a algo serio lo miro.

—     Para ser una familia, no es necesario tener papá y mamá ¿sabes? — Sus ojos azules se pusieron opacos al decir eso. — Yo tampoco tuve papá y mamá, al igual que tú los perdí cuando era niño. — Sasori abrió su boca en una gran “O” — Sakura es mi familia, a pesar de que es mi amiga, pero es una persona en la que puedes confiar y abrazar cuando estas triste. — Sasori asintió entendiendo un poco lo que trataba de decir Naruto, ya que el igual lo sintió de esa manera cuando la vio por primera vez, sus lágrimas de felicidad al saber que él estaba vivo, el calor de sus abrazos y su suave voz calmándolo.  — Ahora, lo que tú tienes que entender es que los tres somos una familia ¿sí? Sakura siempre estará para ti, nunca lo dudes, y yo estaré siempre que tú quieras o necesites hablar de algo, en algunos años más lo entenderás. — El rubio le cerró su ojo izquierdo y le ofreció la mano para seguir su camino.

Cuando Sasori y Naruto llegaron a casa, Sakura los recibió con su cabello despeinado y su ropa holgada, se notaba estresada por el trabajo.

—     Gracias por haber ido por él Naruto baka. — El rubio chisto poniendo los ojos en blanco, su amiga carecía de tacto.

—     Sí sí. — El rubio dejo la mochila de Sasori colgada y fue a llenar la tina con agua para que el pequeño tomara un baño, al pasar por el pasillo sonrió inmensamente al ver la foto que él les había tomado en el festival otoñal, en un gran cuadro.

—     Tía Sakura. — La pelirrosa se volteo al escuchar la voz de su sobrino. — Esto te lo ha enviado Sensei. — El pequeño le paso el papel en sus manos y se fue despojando de sus ropas por el pasillo hasta llegar al baño y aventarse al agua caliente. Sakura sospechosa miro el papel, era una hoja sencilla sin ni un adorno a su alrededor, posiblemente Sasori había tenido problemas en la escuela y su Sensei la necesitaba en alguna reunión, o posiblemente era una nota amenazadora diciendo que pagara su parte del taxi. Trago saliva y la abrió con sumo cuidado, su único ojo visible leyó cuidadosamente las sencillas palabras escritas en un color negro “Sasori está preocupado”. Se llevó las manos a su boca en señal de alerta, ella no se había percatado que el pequeño estaba preocupado por ella, estaba tan absorta en su nuevo proyecto que descuido al pequeño.

—     ¿Qué te pasa? Estas pálida. —Naruto apareció por el pasillo con una botella de agua en su mano derecha y con la izquierda recogía la ropa que el menor había dejado tirada. — ¿Qué es eso? — Sakura instantáneamente negó guardando el papel en su bolsillo, sonrió nerviosa.

—     No es nada. — Respondió secamente. Intento ordenar un poco la tela que tenía desordenada, sin darse cuenta que Naruto se acercaba por atrás, metió su mano cuidadosamente en su bolsillo y saco el papel, fue demasiado tarde cuando Sakura se dio cuenta, con brincos intentaba arrebatarle el papel a Naruto, este solo se burlaba de ella por su baja estatura. — ¡Narutooo! — Se quejó la Haruno, intentando en vano arrebatarle la hoja de papel. Naruto leyó el mensaje, y supo inmediatamente que se trataba del profesor de Sasori.

—     ¿Qué es esto? ¿Ahora se mandan notas a través de Sasori? — El rubio intento sonreír, pero estaba confundido, el rostro rojo de Sakura lo confundió aún más. — Sakura… ¿hay algo entre tú y el hombre sabelotodo? — Sakura rápidamente negó y se acercó velozmente para arrebatarle el papel de la mano a Naruto, el rubio no se inmuto cuando paso, solo se quedó ahí tratando de entender que sucedía.

—     Él solo se preocupa por Sasori, eso es todo. — Se defendió Sakura, sin entender porque daba explicaciones, pero aun así las estaba dando.

—     Pues, que buen profesor es ¿no? — Sakura miro elevo su mirada hasta encontrar los ojos azules de Naruto, la voz seria de este la colocaba nerviosa.

—     ¡Lo es! Sasori se siente muy a gusto con él. — El rubio suspiro sin entender porque Sakura lo defendía. La pelirrosa se paseo nerviosa alrededor de su amigo, sentía los ojos azules de Naruto observarla sin pausa, cuando estaba dispuesta a continuar la charla, Sasori llamo a Naruto para dar aviso que su baño ya estaba listo. El rubio la seguía mirando sin saber porque estaba tan molesto, resignado tomo la botella con agua.

—Dile a Sasori que lo veré mañana. — Naruto salió por la puerta principal sin escuchar a Sakura.

Pasada las diez de la noche, Naruto seguía sin contestar sus llamadas. Agradeció al cielo cuando Sasori entendió que Naruto debió irse a su casa por una urgencia, cenaron en paz y el pelirrojo se fue a dormir sin dificultad alguna.
Sakura cerró su único ojo mientras apretaba entre sus manos la nota del Uchiha, su rostro se puso rojo al imaginar ese rostro serio diciéndole aquellas palabras, se sintió afortunada por tener aunque fuera solo un poco de atención de aquel hombre. Con decisión busco una hoja de papel y comenzó a escribir, esperando que el moreno no pensara mal de ella.

Intento disimular la cara de alegría cuando Sasori le paso una hoja de parte de su tía, claramente el pequeño no sospechaba nada raro.

“Gracias por notarlo, estoy con un nuevo pedido.
Por cierto, lamento lo del taxi, te pagaré mi parte alguna vez”

Sonrió de lado al leer el texto, miro a su alrededor que nadie estuviese mirando su estúpida expresión.
Las clases avanzaron demasiado rápido, y sin percatarse ya estaban por terminar.
— Sasori. — El pequeño se acercó a él con una sonrisa, lo miro curioso cuando el Uchiha le pasó un papel. — Entrégaselo a tu tía por favor. — Sus ojos aqua detonaban preocupación.
— No creo que sea buena idea Sensei. — Le contesto muy preocupado, aun sin recibir el papel. — Anoche tía Sakura y Naruto discutían, y creo que era por su papel. — Sasuke miro preocupado al Haruno.
— ¿Discusión? Umm… — Aunque Sasori se veía algo complicado, su curiosidad era más fuerte que la preocupación por un niño. — Dime Sasori,  ¿acaso Naruto y tu tía juegan a la casita? — Sasori no entendió a lo que se refería e inclino un poco su cabeza. — Oh ya sabes, son…novios. — Espero que ahora el pequeño si entendiera.
— Naruto es su amigo. — Respondió con una sonrisa angelical.
—Oh, el rubio está en la friendzone. — Comento inconscientemente, pero para su mala suerte Sasori escucho el término, y nuevamente inclino su cabeza sin entender nada. — Errg, no es nada. — Aclaro rápidamente. — Llévale esto a tu tía, no te preocupes por el rubio. — Sasori asintió inocentemente y se despidió de su Sensei, a la salida nuevamente el rubio lo esperaba para repetir la rutina de estos últimos días; el pelirrojo en los hombros de Naruto, cuando llevaban unos cuantos minutos de camino Sasori no pudo evitar preguntarle a Naruto algo que rondaba en su cabeza.
— Naruto ¿Tía Sakura te tiene en la friendzone? — La expresión del rubio era una obra de arte, entre avergonzado e impresionado que Sasori supiera algo así. Por el silencio que hizo el rubio pensó que su Sensei tenía razón, lo mejor sería decirle al día siguiente que no se equivocó y Naruto estaba en aquella zona desconocida.

Notas:

*Momiji: Enrojecimiento de las hojas. 
Es algo muy común en Japon cuando comienza el otoño, investigue un poco, aunque no se si se trate de un festival en si, creo que la gente solo se reune :0 

Recuerdos de ayer, y de hoy. por Pafu
Notas de autor:

Hola! ¿Que tal les va? Espero que sea un buen partes para todas!

Cuando creyó que nada podía salir peor, todo empeoro.
¡Solo quería pasear! ¿Es tan malo querer pasear? Miro al cielo buscando una respuesta, pero solo consiguió encandilar su ojo con el Sol otoñal que mágicamente alumbraba aquella tarde. Sasori gracias al cielo no se había percatado que ella había perdido su parche, y tapaba su ojo izquierdo con su descuidado cabello que ese día no se preocupó en peinar, y dio gracias por haber tenido la suficiente pereza para no hacerlo. Con cara de poke quedo sentada en aquella banca, con su único ojo visible buscaba desesperadamente aquel pedazo de tela sintética que tanto necesitaba. Pensó que sentada no conseguiría nada, por ende se levantó tapando su ojo izquierdo con la palma de su mano, mientras buscaba desesperadamente. ¿Por qué Naruto debía estar fuera de la cuidad? Aunque si lo pensaba mejor, quizás el rubio no le hubiese llevado ni un parche de repuesto, y solo la hubiese forzado a mostrar su ojo.

— ¡Tía Sakura! — La voz de Sasori la puso helada, se giró violentamente para ver de qué se trataba, y el mundo cayó a sus pies cuando vio acercar a su sobrino y a su lado el hombre sabelotodo. Su mano instintivamente solo hizo más fuerte el agarre en su rostro, tenía ganas de salir corriendo.

El Uchiha solo estaba paseando por aquel parque que quedaba cerca de la casa de su alumno, no por algo especial, solo paseaba. Se asombró demasiado cuando diviso al pelirrojo jugar animadamente con la arena, y más allá su tía desaliñada buscando algo, se acercó al pequeño solo para ver de qué se trataba.

—     Buenas tardes, Señorita Haruno. — Sonrió con algo de burla al verla de aquella manera, ropa holgada y su cabello despeinado, aunque se sorprendió al ver su mano ocultar su ojo izquierdo.

—     B-bu-buenas ta-tardes Sensei. — Tartamudeo, y eso solo llamo más la atención del moreno. Su rostro y cuello inmediatamente se incendiaron, haciendo que un color rojizo tiñera aquellas partes. Con su ojo derecho intentaba desviar la mirada curiosa del profesor.

—     ¿Está usted bien? — Asintió inmediatamente, mirando a Sasori con una línea en sus labios. Sasuke miro a la adulta nuevamente, se veía tensa y asustada y ¿Qué pasaba con su mano en el ojo? Miro al menor que miraba igual de confundido a su tía. Sakura espero que Sasori no preguntara nada porque su mano tapaba su ojo, nerviosa le daba apretones a sus pantalones holgados con su única mano libre, su rostro estaba duro y dolía por la intensidad, no quería hacer ni un movimiento en falso y levantar sospechas.
Sasori desde su posición solo podía ver a su tía adolorida, casi como si estuviese enferma, miro a su profesor preocupado ¿acaso él la hacía sentir así? Se mordió su pequeña lengua para no decir nada imprudente, ojala Naruto estuviese.

—     Tía. — La llamo preocupado, casi con ganas de llorar. — ¿Podemos irnos ya? — Sakura agrando su ojo derecho, y asintió nerviosa, el pequeño se ganó a su lado para tomar su mano libre. — Buenas tardes Sensei. — Sus ojos aqua volaron directamente a los ojos negros de Sasuke.

—     No tengo problema en acompañarlos. — Sasuke sintió algo de hostilidad en la mirada de Sasori, algo extraño ya que el pequeño nunca lo miro de esa forma. Miro nuevamente a Sakura que sostenía fuertemente la mano del menor, y su brazo se veía tenso de tanta fuerza que estaba empleando en tapar su ojo izquierdo. — Se ve un poco enferma Señorita, me asegurare que nada le pase… — Sasuke miro alrededor buscando a alguien en especial. — No veo a su… amigo. — Sakura sintió una flecha directo en su nuca, un nuevo dolor de cabeza estaba por comenzar. Los tres comenzaron a caminar en silencio.

—     Sensei ¿acaso no tiene nada que hacer? — Pregunto con inocencia Sasori. — Nos debe el resultado del examen hace tres días. —Aquel comentario le saco una pequeña carcajada a la pelirrosa, y solo hizo que Sasuke se avergonzara.

—     Sasori… — Susurro de manera asesina. — Un profesor tiene derecho a descansar de vez en cuando. — Supo de inmediato que su excusa era pésima cuando los ojos claros de los Haruno lo miraron dudoso.

En todo el camino Sakura no dejo que su mano  dejara de ocultar su ojo izquierdo, era imposible que alguien descubriera la monstruosidad que albergaba. Sasuke caminaba a su lado curioso, era imposible que ella siguiera caminando de aquella forma ¿acaso no era incomodo? Cuando llegaron a la casa de Sakura, una figura poco conocida para los dos hombres se hizo presente, con su único ojo visible abierto a más no poder, soltó la mano de Sasori y camino hasta el hombre de cabellos castaños, su mirada era simplemente penetrante. Sasuke algo aturdido miro al hombre. Primero se trataba de Naruto, el amigo que no era más que eso, pero de igual manera resultaba un obstáculo, y ahora este…Dios griego.
Sasori pareció meditar sobre aquel hombre, se notó que intentaba recordar donde había visto aquel hombre, y Sasuke miro aún más curioso la reacción de la pelirosa, su rostro se tornó rojo y aún no sacaba su mano de su ojo, pero cayó en la situación que se encontraba.

—     Sasori-chan, despídete de tu Sensei. — Sasori asintió con una media sonrisa, quizás igual de incomodo que él. Se despidieron y cuando Sasuke dio la vuelta en la esquina, no pudo evitar mirar como Sakura era besada con bastante cercanía en su mejilla.
Se sintió un verdadero imbécil al sentirse ligeramente atraído e intrigado por la pelirosa, ¿Qué tanto podía tener que le llamase la atención? Solo un ojo oculto, no la gran cosa.  Con sus pies arrastrándose llego hasta la cafetería de siempre, se sentía un poco extraño ya que solo compraba en aquel lugar por las mañanas, no solía aparecer por las tardes. Se sintió aún más fracasado cuando sacrifico un sábado de trabajo para ir en busca de ella. Bebió su café con tranquilidad, pero no dejaba de pensar en ella. Una mujer bastante interesante, con un sobrino que adoraba, dos hombres en su vida y ella aun así ocultaba su rostro.

Con algo parecido a un puchero salió de la cafetería para encender un cigarro, ese día sábado tenía simples ganas de vagar por la pequeña ciudad. Camino hasta el barrio más antiguo, donde se encontraban varios puestos de artesanía y antigüedades, desde muebles hasta floreros y ropa retro. Siempre con aburrimiento inspeccionaba cada cosa que podía parecerle interesante o al menos útil, pero aún con todo eso por delante, no podía sacarse a Sakura de su cabeza.
Lo admitía, la mujer tenía un bonito rostro, sus labios eran carnosos y de un rosado natural, su pequeña nariz era perfecto para su rostro fino, e incluso sus cabellos la hacían parecer una mujer de alta sociedad. Pensó en su cuerpo suspiro al pensar que no le había prestado tanta atención a su anatomía, solo a su rostro angelical. Con otro cigarro continuo caminando por aquel lugar lleno de recuerdos de la gente, intento simplemente pensar en cómo haría para sobrevivir esa semana, los niños cada vez estaban más alborotados y él no tenía paciencia, nuevamente se preguntaba porque quiso ser profesor, cuando era claro que al Uchiha no le encantaban los niños. Algunos eran la excepción, como Sasori. Pero un profesor debería adorarlos ¿no? Posiblemente él había perdido el rumbo de su profesión, y simplemente se conformaba con su pacífica y solitaria vida. Con un suspiro y un último vistazo aquel barrio, comenzó a recordar su pasado, su vida con unos padres tan estrictos que sentía ganas de correr cada vez que los veía, con un hermano ausente que rara vez se aparecía, y una mujer que lo dejo. Aquella mujer no era más que un fantasma de su pasado, algo que debió pasar para darse cuenta que algo no estaba haciendo bien.

“Te paseas con ese rostro sin expresión, parece que estas aburrido de todo, de mí, de tu trabajo... Siento que no tienes ganas de vivir”

Él siempre se había sentido distinto, solo que no imagino que alguien se pudiese dar cuenta de que, Sasuke Uchiha se preguntaba cada día por qué había nacido.

Tu actitud es muy fría Sasuke. ¿De verdad me amas?”

Sonrió de lado al recordar que el creyó amarla por bastante tiempo, hasta que la vio con aquel hombre.

Él me ama. Tu nunca lo hiciste”

¿Ese era motivo para traicionar dos años de relación? Medito aquella respuesta, quizás se lo merecía, pero parte de él lo encontraba injusto. Si Karin se hubiese quedado un poco más, era probable que él se hubiese rendido y simplemente hubiese aceptado la idea de casarse con ella. Detuvo su caminar cuando el semáforo se puso en rojo

“Parece como si hubieses dejado una carga de lado, ¿es así Sasuke? ¿Yo era una carga para ti?”

Recordó sus lágrimas de su última conversación, Karin podía ser demasiado inteligente, ella siempre supo que él no la amaba, y que él solo estaba en una relación con ella porque así lo dictaba la sociedad, eran amigos, tenían temas en común y eso simplemente acabo en un noviazgo.

“Deberías buscarla…”

Oh, y sí que lo hizo. Tomo el consejo de su ex novia y comenzó una búsqueda de aquella mujer que posiblemente lo sacaría de aquel aburrimiento, de aquella vida repetitiva y sin emoción. Cuando llego aquel distrito sin trabajo y con un piso bastante básico, quiso buscarla, pero lo único que encontró fue las garras de aquella rubia con ojos azules. Sus curvas lo confundieron y lo aturdieron, su sonrisa maternal lleno su corazón con un vacío que él creía perdido, hasta que ella le revelo lo peor.

Soy casada y tengo un hijo”

Como agradeció al cielo no haberse acostado con ella. Sonreía con disimulo cada vez que veía a Inojin venir hacía el con la misma sonrisa que su madre, ¿Qué pensaría el pequeño que su Sensei y su madre estuvieron besándose a escondidas y manoseadose como adolescentes? Pobre niño. Suspiro con algo de cansancio cuando se dio cuenta que estaba por llegar a su casa, había caminado alrededor de 40 minutos y eso a cualquiera cansaría.
Como era costumbre, abrió la ventana de su piso que daba directo a la calle, prendió otro cigarro y se quedó mirando el cielo que ya comenzaba a teñirse de colores naranjos y rosados y una imagen salto a su mente: Sakura Haruno y su kimono. Rascando su cabello apago la mitad de su cigarro, camino hasta su cocina, leve sonido lo hizo girar, con una media sonrisa le dio la bienvenida a su único compañero, un felino de color blanco y ojos azules.

—     Hey. — Su sonrisa fue más ancha al ver como el felino se acercaba y exigía su comida.
Se sentó en su sofá tomando una gran bocana de aire, estiro sus brazos en el respaldo, y luego estiro sus piernas, era un verdadero perezoso, y eso que aún le faltaba por revisar los exámenes de los mocosos.



Sakura se sintió tan aliviada cuando por fin un parche cubría su ojo. Suspiro aliviada cuando se miró al espejo y pudo ver a la Sakura de siempre. Con una sonrisa y pequeños saltos llego hasta el sofá donde se encontraba Sasori bastante serio.

—     ¿Qué sucede Sasori-chan? — Su voz suave llego hasta sus oídos, el menor la noto más animada y al verla se sorprendió de ver nuevamente el parche en su ojo, posiblemente por eso se veía más contenta, sonrió al verla ser la misma. Negó con una sonrisa tímida, y simplemente la abrazo para descansar en su regazo, amaba como su tía acariciaba sus cabellos y le cantaba canciones que posiblemente eran de la época de la adulta. Amaba el olor que emanaba su cuerpo, era como estar en un campo rodeado de flores y todos aquellos aromas llegaban solo a él. — ¿Qué te gustaría cenar? — Su pregunta era simple, pero ella sentía la necesidad de hacerla siempre, el pequeño se acomodó más en su regalo, pidiendo más cariño, sin protestar ella se lo entrego, preocupada repentinamente por el silencio del menor. Posiblemente extraña a sus padres, su antiguo hogar, o quizás solo está cansado le dijo una voz interna.

Aún con sus manos acariciando su cabeza, se acomodó en el sofá y miro una mesa cercana, donde varios marcos de fotos reposaban, varias eran de ella y su hermana, una Sakura joven recibiendo su título o algunos premios, otras eran de Sakura junto a Naruto, y sintió una opresión en el pecho al ver una foto de ella y a su lado aquel castaño de mirada intimidante.

Neji Hyuga. Aquel castaño que llevaba junto a ella 4 años. Aquel castaño que Naruto tanto odiaba. Aquel castaño que la desnudaba con la mirada.

“Si no eres mía…me volveré loco”

Su piel aún se erizaba al recordar aquellas palabras, y esa mirada.

“Él no te conviene, te mira como si fueses el ultimo pedazo de carne. Es desagradable Sakura, en verdad es desagradable”

Las palabras de su amigo siempre hacían un eco en su cabeza. Naruto no era una persona que odiara a todo el mundo. No, su amigo era la persona más cálida y sincera del mundo, se había mantenido junto a ella a pesar de que esta siempre lo trataba mal.

“Mantienes a tu lado a Naruto porque es tu perro fiel. ¿Acaso no lo ves? Tienes miedo de salir de tu rutina”

Neji y Sakura se habían dado un tiempo. La pelirosa no quería más conflictos respecto a su amistad con el rubio, además su hermana había anunciado su nueva relación con un tipo que poco y nada le gustaba, su cabello rojizo era lo que más detestaba de él, aparte de su cara de malas pulgas y, en realidad odiaba todo de él. Se notaba una persona conflictiva, se notaba que andaba en malos pasos, pero no pudo negar que su hermana estaba feliz.

“Te daré el tiempo que necesites. Pero volveré Sakura, te juro que volveré”
Y así había sido, varios años después.

Sakura siempre lograba escribirle a Neji, le había comentado sobre el embarazo de su hermana, de sus adicciones, de su última pelea, de su distanciamiento y luego, de su muerte.

“Querido Neji, algo terrible sucedió.
Me han informado con seis meses de retraso sobre el fallecimiento de mi amada hermana. No puedo creerlo. No puedo con el dolor Neji.
Mi sobrino ha tenido que vivir en una casa de reposo o algo así me han informado. Debo buscarlo Neji, es mi sobrino…ha perdido a sus dos padres el mismo día.
Me siento tan sola y confundida. Naruto me ha dicho que vaya por él y lo ame con todas mis fuerzas ¿es lo correcto Neji? ¿Puedo amar aquella criatura inocente? Apenas si lo conozco, y siento una terrible deuda con él.
Neji, si tan solo estuvieras aquí sabrías aconsejarme y contenerme, te necesito tanto que mi mente simula tu voz dándome consejos”

Aquella carta la escribió con sus manos temblorosas, con ambos ojos inundados de lágrimas, en la mitad de la noche.
Dos días después Sakura fue en busca de su sobrino, casi se desmayó al ver en el lugar donde estaban albergando a su sobrino. Al verlo tan callado y solo, su pelo rojizo hizo que Sakura sintiera un dolor en su estómago, era el mismo cabello de su padre. Lloro al darse cuenta que ella se había distanciado por culpa de aquel hombre, y su sobrino era idéntico, solo que tenía los ojos de su madre. Cuando el pequeño la reconoció no dudo en abrazarla, y rogarle que la llevara con él.
Sakura lloro por el remordimiento, había odiado tanto al progenitor de su sobrino por todo lo que hacía con su hermana, lo odiaba hasta el día de hoy, y posiblemente lo odiaría por haberle arrebatado a su hermana.

“Eres lo más hermoso que han visto mis ojos”

Dio un respingo cuando se percató que se había dormido, junto a ella su sobrino seguía recargado con sus ojos cerrados. Lo tomo entre sus brazos con delicadeza mientras apagaba las luces de la sala. Entro a su habitación y solo saco los zapatos del pequeño y los de ella, ambos siguieron durmiendo haciéndose compañía.

Para cuando llego el lunes, el Uchiha estaba molesto. Aún seguía sintiéndose como un tonto por haberse interesado en la tía de su alumno.
Fue empeorando la mañana al darse cuenta que iba tarde y que no podría pasar a comprar su habitual café. Con los exámenes listos para entregar y su maletín lleno de otros informes camino a toda prisa por la calle principal, su traje era un desastre y su cabello ese día parecía estar esponjoso. Su mañana empeoro al ver a Sakura arreglada y despedirse de un silencioso Sasori, miro hacía la dirección donde caminaba Sakura y solo chisto al ver que un auto elegante la esperaba, manejado por el castaño.
La pelirosa lo vio llegar, se volteo para saludarlo educadamente, pero el moreno la ignoro y camino como si el diablo lo persiguiera, entro a la escuela con sus ojos negros como el carbón sin mirar a ni un niño.

Los pequeños miraban extrañados al profesor, se veía realmente molesto y sus clases estaban siendo aburridas. Sasori fue el más preocupado porque el hombre sabelotodo parecía abrumado, y sin pensarlo se lo menciono a su tía en la cena.

—     ¿Abrumado? — Se extrañó al escucharlo hablar con preocupación, su cena estaba intacta. — ¿Dónde has aprendido esa palabra? — Sasori levanto sus hombros restándole importancia.

—     Creo que se la escuche al Sensei alguna vez. — Sakura asintió preocupada. Ambos cenaron en silencio.

El día Martes llego y Sasuke tuvo que pedirle disculpa a sus alumnos que lo miraban con preocupación, llenándolo de todo tipo de atenciones, algunos le dieron un poco de su almuerzo, otros le habían hecho cartas expresando su cariño hacía él, y luego…luego vino Sasori.
Llego cuando todos los pequeños se habían retirado, el pelirrojo sostenía con ambas manos su mochila roja y miraba en silencio con sus ojos aqua al profesor.

—     Sasori. — El Uchiha se sintió extraño al verlo parado frente a su escritorio, sus ojos le recordaban a Sakura. — ¿Sucede algo? — Pregunto nervioso.

—     Lamento si el fin de semana lo insulte Sensei. — El moreno hizo una mueca de no entender, luego recordó aquella mirada en el parque. El adulto tomo asiento en la esquina de su escritorio, con su mano derecha acaricio su barbilla, buscando las palabras adecuadas para un niño de seis años.

—     Sasori, no estoy molesto por eso. — Aclaro inmediatamente. — Algunas veces los adultos tienen problemas, y es difícil olvidarse de ellos. — Sasori puso una mueca como si hubiese recordado algo.

—     Tía Sakura le envió algo. — Sasori saco de su bolsillo una pequeña nota, era el mismo papel que aquella vez. Lo abrió bajo la mirada de Sasori.

“Sasori está preocupado”

La misma frase que él había escrito semanas atrás. Su letra pulcra y fina lo hizo sentir un cosquilleo en su estómago, y sus orejas por alguna razón se sintieron calientes.
Rodeo su escritorio para sacar una pluma y escribir una respuesta, luego le entrego la nota a Sasori, cuando estaban por despedirse un adulto de cabellos rubios apareció.
Sus ojos se encontraron, azul y negro para luego mirar al pequeño de ojos aqua que sonreía encantado al ver a Naruto en su aula.

—     Sasori. — Lo saludo Naruto, cambio su rostro para dedicarle una sonrisa y saludarse como verdaderos hombres, un leve golpe de puños se hizo presente. — ¿Por qué has tardado tanto? ¿Sucede algo? — La última pregunta la hizo mirando al profesor.

—     Nada en particular…. ¿señor…? — Él sabía su nombre, solo que no quería llamarlo así. Naruto miro desafiante al moreno, aún estaba  molesto por sus dichos tan desafortunados.

—     Uzumaki. — Aclaro rápidamente. Tomando de la mano de Sasori salió de la pequeña aula, antes inspecciono si algo raro sucedía. El aula le parecía normal y algo colorido, normal pensó, después de todo enseñaba a niños de seis años.

Sasuke suspiro aún con la pluma en sus manos, su respuesta había sido bastante ruda.

“Basta”

Sakura elevo su mirada preocupada, Sasori estaba mirándola curioso, quizás la respuesta de su Sensei era mala.

—     ¿Pasa algo tía Sakura? — La adulta negó rápidamente, arrugo el papel y lo guardo en su bolsillo. Con ternura sonrió a su sobrino y siguió ayudándolo en sus deberes, pero siempre pensando en la respuesta que Sasuke había enviado. ¿Acaso había ofendido al hombre sabelotodo? Por unos instantes recordó aquella tarde de Sábado, cuando Neji la besaba en su mejilla, ella pudo jurar ver los ojos negros de Sasuke mirarla de manera profunda.

Tres días más tarde, un día viernes por la noche Naruto y Sasori tenían planes para ir al cine a ver la nueva película de Marvel, y luego a jugar a un parque temático que había llegado hace poco a la ciudad.

Sonrió al mirarse en el espejo, ella no acostumbraba a usar maquillaje, pero ese día solo quería divertirse. Se colocó base y mascara de pestañas, delineo sus ojos sin centrarse mucho en el izquierdo, de todas formas lo ocultaría, sus labios esta vez de un rosa más fuerte se iluminaban con sus blancos dientes. Esa noche entre sus tantas prendas había elegido algo casual, un vestido negro que llegaba hasta sus rodillas y zapatillas blancas. Ella podía lucir como una anciana la mayoría del tiempo, pero no lo era, apenas tenía 26 años.

Con una sonrisa tímida entro aquel local nocturno, donde la mayoría de sus Viernes pasados pasaba las noches, escuchaba algo de música en vivo y bebía algo de vino rose, su favorito.

~ Lovely is what you are~

El corazón de Sasuke se paralizo al verla entrar aquel lugar, a pesar de que las luces eran bajas, el color tan intenso de su ojo la hizo reconocerla inmediatamente. Sin saber porque se sintió avergonzado, estaba vestido de la manera más casual, despeinado y con un cigarro en sus labios, ella sin duda estaba hermosa.
La siguió con la mirada pidiendo una mesa individual, el camarero al verla se sorprendió, pero luego no pudo evitar sonrojarse, tomo su pedido y algo torpe se fue de allí.
Su cabello estaba perfectamente tomado en una coleta alta, su cabello rosado era simplemente una obra de arte. Su rostro como nunca estaba descubierto, y su parche esa noche había cambiado, posiblemente había sido confeccionado por ella misma.

Apago su cigarro que aún estaba en la mitad, sin dejar de mirarla, bebió su cerveza en silencio. Sakura era simplemente divina.

~ But I can say where meant to be apart~

Suspiro por décima vez al verla beber aquella copa de vino, eran tan elegante y algo torpe. ¿De verdad podía ignorar aquellas miradas? Aparte de sus ojos, otros cuatro hombres la observaban, y ella estaba tan relajada escuchando al cantante en vivo que no se daba cuenta de nada.

~ Some good, more bad times~

Decidió ir a saludarla. Debía disculparse por la respuesta que le había escrito. Con las manos algo sudadas se acercó, ella al elevar su mirada se sorprendió.

—     ¿Puedo sentarme? — Sakura inmediatamente asintió y le señalo la silla para que se sentara, el moreno así lo hizo inmediatamente, matando la ilusión de los demás hombres. El silencio fue incomodo inmediatamente. El Uchiha no sabía que decir, había sido un impulso venir a sentarse con ella, temía que fuera molestada por alguien, y simplemente se acercó con la excusa más mala que pudo inventar. Sakura se puso nerviosa al verlo tan casual, tan relajado…tan hermoso. Sus ojos se encontraron por un instante, ya que rápidamente la Haruno bajo la mirada, el moreno no pudo evitar soltar una risa angelical. — Lo lamento. — Se disculpó inmediatamente, esta lo miro sin entender. — Debo decirlo, o quizás explote. — La mirada de carbón de Sasuke la hizo sentir escalofríos, se sintió expuesta y vulnerable. — Esta noche señorita Haruno, usted está despampanante. — Sus mejillas y cuello rápidamente se incendiaron.

~ But I need someone who loves me for me~

Dejaron la incomodidad y se dejaron llevar por la balada que esa noche era tocada en forma acústica. Las fuertes manos de Sasuke rodeaban su cintura, y las manos de ella abrazaban su cuello, ya no era incómodo. Compartieron miradas y sonrisas cargadas de vergüenza. Ellos apenas se conocían. Con un suave movimiento la hizo girar, y sintió que el tiempo se detenía, miró fijamente como una apertura dejaba ver algo de su ojo izquierdo, y quedó maravillado ante la idea de tenerla tan cerca. Sintió sus pies más ligeros al verla sonreír y sonrojarse por aquella vuelta, varias miradas los admiraban divertidos y con algo de ternura, posiblemente se veían bien al lado del otro.

~ Baby please ~

Sasuke la miraba divertido, definitivamente el vino le estaba haciendo efecto sus mejillas estaban sonrojadas todo el tiempo, y su angelical sonrisa llamaba la atención de la mayoría del público. Pensó que esta era la oportunidad para sacarle la razón del parche, y sin parecer demasiado malvado la emborracho con un poco más de vino.
Ya cuando la pelirrosa se reía de cada cosa, y comenzó a contar sobre un vestido de novia que había arruinado por no que razón, el llamo su atención mirándola seriamente.

—     Sakura. — Su voz voló hasta sus oídos, intento enfocar su mirada en él, pero sentía su cuerpo extraño y su cabeza daba muchas vueltas. — ¿Por qué llevas un parche en tu ojo? — Su voz salió divertida, pero en verdad quería saberlo, necesitaba saberlo.

La mente de la pelirrosa viajo 18 años atrás, cuando las duras palabras de sus compañeros en ese entonces, e incluso de sus propios padres taladraban su cabeza y herían su corazón.

Estas maldita”

Con lagrima en sus ojos, repitió  exactamente lo mismo.

Porque estoy maldita. — Su mente se apagó.

Notas:

¿Que les parece? ¿Alguien que me quiera dejar un reviwe? ¿no? ¿nadie? :C  xd

Rairakku. por Pafu
Notas de autor:

Hola! lamento mucho la demora, problemas tecnicos con mi notebook! 
El nombre del capitulo es en honor a la madre de Sasori. Su nombre significa "lila" por el color que tenían sus cabellos (recuerden que es un personaje creado en mi propia mente).

—     Sakura al entrar a su piso se quería morir. Neji estaba mirándola con esos increíbles ojos color perla. Su cabello castaño caía suelto entre sus hombros, su ropa era casual y relajada, pero las expresiones de su rostro no decían lo mismo. Entro tratando de no ponerse nerviosa, al fin y al cabo no había hecho ni una locura, solo se había emborrachado bajo la compañía del hombre sabelotodo. Dejo sus llaves en un mueble cercano al igual que su cartera, a medida que avanzaba sus miradas se encontraron otra vez.

—     ¿Me dirás dónde estabas, o debo adivinar? — Sakura se sintió algo aliviada al escuchar la voz de Neji, al parecer no estaba realmente enojado. Caminaron hasta la cocina donde ella saco un agua de la nevera.

—     Naruto y Sasori tienen un fin de semana de chicos, por eso aproveche de salir a divertirme. — No era mentira, solo debía omitir la parte donde relataba su encuentro con el profesor, su baile y esas sonrisas cómplices. El castaño seguía mirándola para que llegara al final de la explicación. — Una clienta muy adinerada, feliz por mi trabajo en su vestido de novia, me dio un pase para una noche en un hotel. — Neji la observo de reojo para verle, pero ella esquivo su mirada fingiendo ordenar algunas cosas en la cocina.

—     Ya veo. — El Hyuga la examino de arriba abajo, no parecía haber estado desvelada toda la noche, se veía igual de siempre, pulcra y a la moda. Cuando estaba por hablar, pudo notar que el anillo de diamantes que él le había regalado no estaba en su dedo anular. — ¿Dónde está tu anillo? — Inconscientemente Sakura se tocó su dedo anular con su dedo pulgar, su único ojo visible se agrando en señal de preocupación, lo más seguro es que se le hubiese caído anoche, o estuviese en la casa del moreno.

—     Oh…está en mi habitación. — Ella nunca le había mentido a Neji, y temía que al ser la primera vez este la descubriera. Bebió algo más de agua sintiéndose como una malvada, pero la atenta mirada de Neji le estaba poniendo los pelos de punta.

Cuando despertó su cabello estaba mucho más que desordenado, su espalda dolía y tenía un leve dolor de cabeza. A paso lento y torpe camino hasta la sala que conectaba con la cocina, cuando paso por el sofá no presto mucha importancia, no hasta que los recuerdos de la noche anterior cayeron como un balde de agua fría, apresurado miro el sofá nuevamente y la mujer no se encontraba. Desesperado busco por el pequeño piso, posiblemente se estaba ocultando de la vergüenza, posiblemente estaba… en su nerviosa búsqueda pudo notar un papel blanco y su letra en él.

“Lo siento”

Literalmente sintió que un rayo le caía encima. Para estar seguro de lo que veía acerco el papel más a su rostro. Con rabia arrugo el papel y lo lanzo lejos.
¡Ella se había ido! ¡Y lo había dejado solo! Se sentía como una verdadera mierda. Furioso entro a la ducha para poner sus pensamientos en orden.
Los recuerdos asaltaron su mente, recordaba cada rose que tuvieron, su aroma al tenerla tan cerca, su sonrisa con su rostro rojo, aquel ojo brillando gracias a la oscuridad de la noche.

—     ¡Maldita mujer! — Exclamo furioso bajo el agua. Nunca lo habían abandonado temprano en la mañana, no era algo que las mujeres con principios hiciesen. ¡Ni siquiera se acostaron! Tomo aire para tranquilizarse, era Domingo, un día para descansar.


Neji hablaba sobre algo de una casa más grande en el almuerzo, bajo la atenta mirada de Sasori, una mirada furiosa de Naruto y la mirada perdida de Sakura.

—     No quiero irme de aquí. — La tierna voz de Sasori se hizo presente. — Me gusta esta casa. — El menor hizo un gran puchero, pidiéndole ayuda a Naruto.

—     Eso no es decisión tuya. — Lo cortó Neji. Naruto estaba a punto de discutir, pero nuevamente el castaño interrumpió. — Es una decisión que los adultos deben tomar. — Sonrió intentando ser amable. Sasori lo miro furioso.

—     Según el hombre sabelotodo, yo también puedo opinar, y si tu no me escuchas estas vulnerando mis derechos. —Sasori se levantó de su silla bastante molesto, haciendo que Sakura despertara de su mundo.

—     ¿¡Acaso no piensas decirle nada a este tipo!? — Sakura miro confundida a Naruto, y el rubio más se irrito. — ¡Sakura, por favor! — El rubio agarro del cuello al castaño y lo acerco más a su rostro. Sakura intento separarlos, pero seguía sin entender que ocurría.

—     Naruto… — Sakura tiraba de la camisa de Naruto para tratar separarlos, preocupada de que Sasori viera algo. — ¿Qué pasa? ¿Por qué están peleando ahora? — Tiraba de él, pero sin mucho efecto, hasta que Neji sonrió galante.

—     Vamos Naruto. — Su voz se escuchaba burlesca. — ¿Te pondrás así por un cambio de casa? ¿Qué pasara cuando me case con Sakura? — Naruto presiono con más fuerza, se acercó tanto que la punta de sus narices rozaban.

—     Nunca.sera.tuya. — Al terminar aquella frase, lo soltó empujándolo contra un mueble, se zafo de la mano de Sakura y salió de la casa corriendo.
Neji y Sakura se quedaron mirando en silencio. La mirada de Sakura era de sospecha. La mirada de Neji era de presión.

—     Neji. — Lo llamo con voz seria. — Sasori y yo estamos muy bien en esta casa. — Le aclaro bastante molesta, mientras recogía las cosas que habían caído al suelo. — Te agradecería que no le volvieras a decir algo semejante. — Neji se acercó a ella, por detrás la abrazo fuertemente, haciéndola soltar un gemido de sorpresa.

—     Pensé que nuestros planes estaban claros. — La miro con sospecha. — Casarnos, comprar una casa más grande y tener hijos. — Su voz como siempre era seria y autoritaria, una de las principales cosas que Sakura incluyo en la lista para autoconvencerse sobre las razones del porque darse un tiempo con Neji. Sakura se alejó un poco de él y recordó la segunda cosa en aquella lista, la mirada desafiante de Neji cada vez que ella quería decir u opinar algo.

—     Te recuerdo, que te pedí un tiempo. — Aclaro con voz firme, su único ojo visible lo miraba fijamente. Neji hizo un extraño movimiento con su cabeza, como si estuviese preparándose para una gran pelea. Sakura estaba lista para defender su nueva vida, y su decisión.

—     Está bien. — Su voz salió tajante y molesta. El castaño ni siquiera la miro cuando salió por la puerta principal.
La pelirrosa dejo salir el aire que estaba conteniendo, se apoyó en un mueble cercano y medito cada una de las palabras de Neji.

El día lunes llego sin noticias de Naruto ni de Neji, esperaba que fuera una semana tranquila, tenía menos trabajo y podría ir a buscar a Sasori por las tardes. ¿A quién engaña? Quería pedirle disculpas al hombre sabelotodo.

Sasuke esa mañana llego con una sonrisa picarona en su rostro, y aunque esa sonrisa tenía un trasfondo malvado, los niños no se percataron y disfrutaron de su Sensei.

—     ¡Silencio! — Exigió Sasuke al ver que sus alumnos estaban más alborotados que nunca. — Intento dar una información. — Miro a los más parlanchines con ojos de advertencia.
Sasori miraba atento los papeles que el moreno sostenía en sus manos, claramente se veía un cielo completamente estrellado, sus ojos Aqua se abrieron de par en par brillando como nunca.

—     Bien. Este año el planetario nos ha invitado a… Sasori, espera un momento. — Todos soltaron una risita al ver la mano levantada del pelirrojo, ansioso por saber o preguntar. — Es una invitación como cualquier otra, son libres de ir o no. — Le hizo una seña a Sasori para que esperara nuevamente. — PERO para los chicos que se animen en ir, tendrán un precio y un tour especial, más regalos y actividades. — Sasori no podía más con la emoción y salto de su pupitre hasta donde se encontraba su Sensei, para poder ser el primero en la lista. Inojin bufo con burla al verlo tan emocionado, parecía un verdadero tonto ante sus ojos, tal y como dijo su madre.

—     Es un raro. — Murmuro para sus amigos, aunque el salón se había quedado en silencio y unos pocos lo alcanzaron a escuchar. —¿Han notado que su mamá nunca viene por él? ¡Solo su extraña tía! — Sus cercanos rieron, otros miraban molestos y otros preocupados por la reacción de su Sensei, pero al parecer ni un comentario había llegado a sus oídos. — Quizás su mamá no lo quiere por lo raro que es, y su tía lo cuida porque ambos son fenómenos. — Aquello si llego hasta los oídos de Sasori, su sonrisa rápidamente desapareció para dar paso a los nervios. Las miradas llenas de malicia de algunos, otros curiosos por lo que decía el rubio y algunos compañeros miraban con lastima a Sasori, era la nueva víctima de Inojin Yamanaka.
El Uchiha dejo de lado su lápiz y se levantó de su escritorio, camino lentamente hasta el grupo de Inojin.

—     ¿Me puedes repetir lo que has dicho, querido Inojin? — Su sonrisa era digna de un asesino. El rubio lo miro como si no le importara que fuera un profesor, sabía que su madre lo defendería.

—     Lo que ha escuchado Sensei. — Sasuke levanto una ceja prepotente, y le bailaba solo por las ganas de golpear a este chiquillo en su trasero, y que incluso le doliera sentarse. — Sasori y su tía son un circo de fenómenos, ya quiero ver al papá… — Inojin soltó una risa. — ¡Si es que tiene! — Sasuke miro a todos sus alumnos y ni uno estaba cómodo con lo dicho por el mocoso insolente, incluso su grupo de amigos parecían sobrepasados por la “broma” del Yamanaka.

—     Suficiente. — Sasuke lo tomo de su coleta de cabello jalando de él suavemente. — Te vas conmigo a la oficina de la directora, veremos si tu mami te puede salvar de esta. — Sasuke llevo volando al rubio al despacho de Tsunade, le explico con lujo de detalle cada palabra del chico, y pidió expresamente estar en la reunión con su madre. Molesto volvió al salón, donde todos estaban callados con su mirada baja, y Sasori soltaba algunas lágrimas.  Acaricio su barbilla intentando pensar en cómo arreglar los ánimos.

—     ¿Saben? — Llamo la atención de todos. — Cuando era pequeño, mi padre era muy malo conmigo, me golpeaba y me gritaba cosas muy crueles. — Los niños lo miraban sin entender nada. — Mi madre nunca me defendió y se justificaba diciendo que me lo merecía. — Sasuke comenzó a pasearse por el salón. — Me hubiese gustado tener un tío, o una tía. — Para que me cuidara como lo hace la tía de Sasori.
El pelirrojo miro al moreno haciendo pucheros, sus ojos estaban incluso más claros de lo normal. Miro a sus compañeros con lágrimas en sus ojitos, hasta que su compañera que se sienta a su lado, y que siempre lo ayuda levanto su mano.

—     Sasori-chan. — La niña lo miro directamente a los ojos. — No llores más. — Sus piernas se movieron en su dirección, y sin que nadie lo esperase lo abrazo. Sasuke miraba con sorpresa, y fue aún más grande cuando la mayoría de sus compañeros se fundieron en un abrazo. El Uchiha nunca había visto tanto compañerismo en sus cursos anteriores, se preguntó el porqué estos niños se estaban comportando así, y la respuesta le llego como un rayo… Sasori Haruno. Sus ojos de aquel color tan especial atraían a todos, y mostraban todo tipo de emociones, pero era cálido y sencillo, y lo era justamente porque había sufrido tanto en su vida, que hasta lo más mínimo lo hace feliz. Luego de que todos se sintieran aliviados y Sasori limpiara sus lágrimas, mirara de manera orgullosa a Sasuke, el moreno quiso decir unas palabras más.

—     Niños, lo que enseño en clases les puede servir solo en pocas ocasiones, pero lo que les diré a continuación deben recordarlo siempre. — Todos estaban atentos. — Aunque es posible que sus padres me odien. — Sonrió nervioso. — Siempre va existir la gente mala. — Miro al grupo de Inojin, los chicos automáticamente miraron hacía el suelo. — Gente que disfrute lastimando a los demás, gente que te juzgue por ser diferente. — Una alumna levanto la mano.

—     ¿Qué significa juzgar? — Su pregunta ayudo a todos en el salón, aun eran muy pequeños para entender esas palabras. Sasuke se acarició su barbilla y medito un poco antes de responder, debía pensar muy bien para que ellos pudiesen entender.

—     ¿Recuerdan que Inojin llamo “fenómeno” a la tía de Sasori por su parche? — Todos asintieron. — Bueno. — Continúo sentándose en su escritorio para estar más cómodo. —¿Acaso Inojin sabe lo que tiene la tía debajo de ese parche? Puede haberse lastimado y por eso debe llevar un parche. Nadie sabe lo que le pasa a los demás, niños. Por eso siempre deben ser atentos con la gente y no juzgarlas ¿quedo claro el concepto? — Todos asintieron. — Bueno, como decía. Siempre habrá gente mala, que intente siempre hacerte caer. Pero yo estoy educando a buenos chicos ¿verdad? Y ustedes serán inteligentes. Las chicas ignoraran a la zor arg, dijo a la chica esta con gracia y elegancia, mientras que los chicos le dirás unas cuantas verdades, y así el chico o chica que los está molestando, se dejara de hacerlo, o algunas veces no, pero ustedes lo podrán resolver, tengo fe en ustedes. — Sasuke les sonrió dándole apoyo, miro la hora en su reloj y ya estaban próximos para el almuerzo. Algunas niñas se quedaron conversando sobre el movimiento de cabello que debían hacer para ignorar a las “antipáticas” y otros chicos murmurando cosas de, bueno chicos. Se acerco a Sasori que se había quedado pensativo.

—     Sasori, debes venir conmigo a la oficina de la directora. — Sasori se levantó de su pupitre, pero sin sacarle los ojos de encima, Sasuke lo noto preocupado. — Lo más probable es que Tsunade-sama haya llamado a tu tía y a la madre de Inojin. — El pequeño comenzó a morderse la uña de su pulgar. — No pasa nada, estoy contigo ¿sí? — Sasuke levemente coloco su mano en el hombro de Sasuke para guiarlo hasta la oficina, no sin antes dar instrucciones sobre el almuerzo y que quería todo limpio y en orden una vez que llegara, pero las ordenes se las dio directamente a los brabucones amigos del Yamanaka.
Al entrar a la oficina pudieron ver como Ino Yamanaka estaba furiosa, con una vena en su frente y apretando su boca lo más que podía, por otro lado, la sencilla y cálida Sakura Haruno, nerviosa y evitando la mirada del Uchiha. Sasori al verla fue corriendo a sus brazos con lágrimas en los ojos, susurrando suavemente “perdón tía” Sakura solo acaricio su cabello y le hizo una mueca de que todo estaba bien, que ella no estaba enfadada.
La directora con su voz totalmente indignada comenzó a reunión, siempre dejando en claro que estaba en contra de los chicos brabucones y que se refugiaban en las faldas de su mami.
Ino Yamanaka era una fiera. Sus ojos azules se devoraban sin miedo a Tsunade y al Uchiha.

—     Mi hijo nunca haría algo así. — Bramo molesta y ofendida, en sus faldas justamente se encontraba Inojin mirando despectivamente a Sasori.

—     Pero lo hizo Ino. — Interfirió Sasuke. — Y lo ha hecho ya varias veces, no solo con Sasori. — Inojin miro sin expresión a su Sensei. — Esta vez ha ido demasiado lejos, ha insultado no solo a Sasori, también a su tía, y ha dicho que tú también murmuras esas cosas. — La voz de Sasuke era seria, estaba convencido que la rubia odiaba por alguna razón a la pelirrosa.

—     Los niños imitan a los adultos. — Agrego Tsunade mirando molesta a los dos rubios. La verdad es que los Yamanaka nunca le han gustado. — Inojin tendrá tres semanas de castigo Y SIN RECLAMOS. — Hablo fuerte al ver que la rubia iba a protestar. — Y espero Señora Yamanaka que sepa comportarse para darle un buen ejemplo a su hijo, empezando con las disculpas correspondientes. — Inojin miro a su mamá con los ojos bien abiertos, su madre se encontraba con la boca abierta mirando a los Haruno, estos no se estaban burlando, solo querían las disculpas y dejar todo por la paz.

—     Y-yo… no… — La rubia era terca y testaruda, tanto que al ver a Sakura Haruno ponerse de pie, creyó que esta se iría, porque ella no tenía intenciones de disculparse.

—     Usted y su hijo pueden decir lo que quieran de mí. — Hablo por primera vez Sakura, tomando la mano de su sobrino. — Pero de mi Sasori-chan no. — Su único ojo se llenó de lágrimas. — Ha sufrido bastante como para que un niño malo y malcriado lo ofenda. Se disculpe o no, nunca aceptaré algo de ustedes. Si vuelve a ocurrir algo parecido, demandaré a la familia Yamanaka e incluso al colegio si es necesario. — Una lagrima resbalo por su ojo, pero se notaba la furia e indignación. — Espero que su hija aprenda hacer un buen niño, y usted una mejor madre. — Los Haruno salieron por la puerta de la directora sin dar portazos, ni maldiciendo, lo hicieron de manera digna y sofisticada, tan cual Sasuke les dijo hace un momento a sus alumnos. Sakura era una mujer inteligente, y estaba criando muy bien a Sasori.
El Uchiha salió detrás de ellos al poco rato, los alcanzo en la entrada de la escuela, donde hay camino de tierra, árboles y varios arbustos.

—     Señorita Haruno. — Se sintió un poco nervioso al no saber cómo hablarle luego de aquella noche. Sakura se quedó inmóvil y no se volteo inmediatamente, no hasta que Sasori le dijo que su profesor la estaba llamando.

—     ¿Necesita algo, profesor Uchiha? — El moreno sintió su rechazo. Sasori miraba atento a los adultos, sin saber porque sentía el aire pesado. Sasuke no sabía que decir luego de haberla llamado, no podía entregarle aquello en frente de Sasori, pero no había más remedio.

—     Aquella vez, se le quedo algo. — Le mostro el anillo de plata con un pequeño diamante en el centro. Sakura rápidamente lo tomo y lo escondió en su bolsillo, su rostro y cuello se encendieron colocándose de un intenso color rojo. Sasori alcanzó a ver el anillo. Sasori sabía quién le había regalado ese anillo. Sasori se preguntó, porque el hombre sabelotodo tenía aquel anillo. Sus ojos se posaron del rostro de su maestro, hasta el rostro de su tía, y así lo hizo un par de veces más, mientras ellos no decían nada.

—     G-gracias. Que tenga buena tarde. — Sakura salió a toda velocidad caminando junto con Sasori, aun así, el pequeño pudo ver como su Sensei se rascaba su cabello y murmuraba cosas al aire.
Su maestro había dicho que no debían juzgar sin saber antes las razones, por eso guardo silencio todo el camino a casa, pensando en las razones del porque ese anillo estaba en manos de su Sensei.

Al llegar a casa, Sakura seguía roja como un tomate, murmurando incoherencias. Sasori la siguió de cerca.

—     Tía ¿Por qué Sensei tenía el anillo que Neji te regalo? — Sakura lo miro sorprendida mientras caminaban a la cocina, se quedó paralizada al ver al castaño sentado en la mesa, de piernas cruzadas y una mirada asesina. Sasori también se quedó de piedra al verlo. Se levanto lentamente de la silla, y la puso en su lugar, luego con esos ojos penetrantes la miro desde arriba, él era varios centímetros más grandes que Sakura.
Sasori con miedo pudo jurar que Neji se volvía cada vez más grande, incluso escucho como su cabeza se dio un golpe en el bajo techo de la cocina. Se acomodo detrás de la falda de su tía, y se regañó mentalmente por parecerse a Inojin.

—     Sí, Sakura. — Hablo por primera vez el castaño. —¿Por qué Sensei tenía tu anillo de compromiso? — Aunque intentaba sonar burlesco, su voz salió más como un rugido salvaje. A la pelirrosa le estaba costando pensar alguna respuesta coherente. Quería responder que Sasori se había confundido, pero eso sería realmente malo, quizás lastimaría al pequeño y ella le estaba enseñando a no mentir. Mentir es malo Sakura.
Neji esperaba con una sonrisa cruel en su rostro la respuesta de Sakura. Todo eso fue dejado atrás cuando se escucharon unos golpes en la puerta y una voz de hombre que NO era Naruto.

—     Señorita Haruno. — Sasori soltó la falda de su tía y fue corriendo abrir la puerta, seguido de un furioso Neji y una nerviosa Sakura. Sasori logro ser unos segundos más rápido que Neji y abrió la puerta alarmado, pero no fue lo suficientemente rápido para advertirle sobre el golpe que Neji le dio.
Los huesos de su nariz sonaron tan brutal que Sakura pensó que nunca más volvería a respirar. El ruido que hizo su cuerpo al tocar el suelo violentamente nunca se le olvidaría, así como tampoco el rostro horrorizado de Sasori.
Intento con todas sus fuerzas alejar a Neji de Sasuke para que no volviera a golpearlo.

—     ¡NEJI POR FAVOR! — Gritaba histérica, intentando con todas sus fuerzas separarlo del moreno. —¡¡SASORI ESTA AQUÍ, POR FAVOR!! — Neji separo bruscamente a Sakura y tomo al Uchiha del cuello. —¡¡NEJI!! — La pelirrosa estaba a punto de comenzar a llorar, solo atino a tomar a Sasori en brazos rápidamente y sacarlo de ahí.

—     Ouchs Neji. — Se quejo el moreno aún en brazos del castaño, su nariz sangraba demasiado. — No deberías comportarte así frente a un pequeño. — El castaño miro incrédulo al moreno, su rostro no había cambiado para nada, no se veía para nada afectado. — Intento no enseñarles violencia a mis estudiantes, pero me estas obligando hacerlo. — Neji lo soltó sin entender que le sucedía a ese imbécil. — Te advierto, soy experto en dar golpes bajos y… — Sasuke seguía hablando sin sentido, la verdad era que el golpe si le había dolido y lo peor que fue por sorpresa. Sacudió su cabeza para poder estabilizarse, miro hacía el frente y veía a una Sakura bastante asustada y en sus brazos a un Sasori horrorizado. Posiblemente el pequeño estaba recordando algo al ver tanta violencia, y no quería causar más problemas. Él había sido un tonto en seguirla hasta su casa.

—     Vete. — Le ordeno Neji. — Aléjate de ella ¿entendiste? Aléjate de ella. — Repitió molesto, su rostro estaba rojo.

—     Wou Neji, calma. — Sasuke logro ponerse de pie, y lo miro divertido, poco le importo su nariz rota y la sangre aun brotando. Poco le importo que la sangre estuviera manchando uno de sus trajes favoritos. — Hay un niño presente ¿okey? Hablemos como gente civilizada. — Sakura negó rápidamente, intentando advertirle a Sasuke que Neji no era una persona para nada calmada. — Sí viejo, me gusta tu mujer ¿está bien? La encuentro atractiva y bastante misteriosa. — Sakura se quería morir. Neji miro a Sakura colérico y luego se acercó a Sasuke para seguir con el trabajo. — Cálmate ¿sí? No voy tras ella como crees, lo intentaría, pero veo que tiene bastantes problemas con un loco ¡como tú! — Grito enfurecido. — Ahora será mejor que te vayas antes que llame a mi abogado, y créeme, te puede destruir en menos de lo que canta un gallo. — Sakura suspiro aliviada al escuchar aquellas palabras de Sasuke. Si algo odiaba Neji, era el escándalo. El castaño arreglo su ropa en completo silencio, y se fue caminando con cuidado por la calle, asegurándose que nadie estuviese mirando. Sakura quedo congelada al ver como la sangre aún seguía cayendo de la rota nariz del moreno, mientras que Sasori se bajó de sus brazos para ir corriendo donde su Sensei.

—     ¡¡SENSEI!! — Se lanzo a sus brazos, y el Uchiha lo recibió, haciendo una mueca muda. — ¡Tenía mucho miedo! — Sasuke le daba palmaditas en su espalda para tranquilizarlo, pero seguía con las muecas, su boca gritaba silenciosamente un claro ¡auchs!

Para cuando llegaron al hospital Sasuke seguía disimulando frente a Sasori, el pelirrojo lo veía como un superhéroe, y Sakura no hacía mas que preocuparse por la nariz del moreno.
El Uchiha se sorprendió al ver aquel medico atenderlo con cara de orto, no entendía porque todo le debía suceder a él.
Naruto Uzumaki atendía emergencias, y esta fue una grande. Ver a Sakura entrar con un Sasori asustado de la mano y por el otro lado al hombre sabelotodo afirmando su perfilada nariz que ahora estaba rota, fue la guinda de la torta.
Le pidió a la enfermera que viera a otro paciente, él se encargaría de esto. Sentó a Sasuke en la camilla, mientras Sakura y Sasori miraban atento. Los cuatro estaban dentro del box, una delgada cortina los separaba del resto de las personas y equipo médico.
Naruto limpio con sumo cuidado la nariz del moreno, y también con todo el cuidado que pudo, coloco de vuelta la nariz del Uchiha a su lugar.

—     ¡Santa virgeeeen…! — Sasuke se calló ahí mismo al ver a Sasori mirarlo curioso. Debía ser fuerte. Debía aparentar frente a este pequeño que ya bastante había tenido.

—     Te pondré algunos puntos, y debes venir en tres días más para revisar como sigue. — Naruto estaba siendo bastante profesional. — ¿Me explicarían que rayos paso? — Sasuke y Sakura se miraron sin saber realmente que decir.

—     ¡Sensei nos salvó de Neji! — Uzumaki levanto una ceja preocupado, miro a Sakura igual de horrorizado. —¡Neji se volvió un monstruo super poderoso! — Exclamo el menor realmente emocionado. Sasori continúo contando su historia desde su punto de vista (el cual era demasiado fantástico) y los tres adultos lo escuchaban atento, aunque pensaran cosas diferentes.
Sasuke no podía disimular el dolor más tiempo, y temía decepcionar a Sasori.
Sakura quería llorar en los brazos de su amigo y pedirle que alejara definitivamente a Neji de su lado.

Mientras que Naruto pensaba que Sasori tiene una gran imaginación.
Al terminar de escuchar la historia del pequeño pelirrojo, Sasuke le dio las gracias infinitas a Naruto por haber salvado su nariz, y Sakura hizo lo mismo, prometiendo al despedirse que hablarían más tarde.

—     Sensei ¿alguien viene por usted? — El pequeño daba vueltas alrededor de su tía mientras esperaban un taxi.

—     Um… no. — Respondió el Uchiha mirando al cielo, aún estaba algo mareado por el golpe. Sakura miro de reojo al Uchiha, se veía cansado y bastante serio, aunque no era para menos. Se sentía tan culpable por todo lo sucedido, ella y solo ella tenía la culpa por mentirle a Neji. Con cargo de conciencia le hablo al Uchiha.

—     Sensei Uchiha. — Lo llamo tímidamente, el moreno bajo apenas la mirada para observarla. Su rostro estaba pálido y se veía bastante complicada, sus cabellos estaban ligeramente despeinado y sus ropas tenían pequeños rastros de sangre. Sus miradas se mantuvieron fijas, hasta que involuntariamente Sasuke acaricio su pómulo con la punta de su dedo pulgar, limpiando diminutas gotas de su sangre. La pelirrosa al sentir su tacto se alejó de él completamente. Todo bajo la atenta mirada Aqua de Sasori. — Soy responsable de todo lo que está pasando, por ende, me comprometo para llevarlo a su piso sano y salvo. — Sasuke medito unos segundos el rostro de Sakura, no se veía para nada convencida de su propuesta, incluso se le veía incomoda. “Compromiso” lo único que ella sentía hacía él, era un “compromiso” por la situación. Con un trago amargo sonrió amablemente.

—     No se preocupe Señorita Haruno. — La pelirrosa lo miro desconcertada. — Pronto lloverá, vaya a casa junto a Sasori. — El moreno como pudo se agacho para quedar a la altura del pelirrojo y despedirse. — Cuida a tu tía campeón. — Sasori asintió aún con sus ojos puestos en Sasuke y Sakura. Su despedida fue formal, un leve movimiento de cabeza y el moreno comenzó avanzar sin importarle las miradas de las personas. Llevaba su camisa con sangre, su rostro aún tenía un leve tono rojo por lo mismo, y su nariz iba adornada con un gran parche blanco.
¿Quién lo diría? Sasuke Uchiha fue golpeado por ser un entrometido. Claro que si. Tú te lo buscaste Uchiha, tu solito. Se regañaba mentalmente mientras caminaba con una sonrisa de “nada me importa”. Llego a su piso justo cuando la lluvia comenzó a caer, se sintió aliviado al ver que el gato que le hacía compañía de vez en cuando estaba protegido del clima. Camino hasta su cocina y saco una cerveza, se acostó en el sofá y dejo salir un suspiro agotador.

Sakura y Sasori habían llegado a su hogar rápidamente, el taxi les había facilitado todo.
Sakura rápidamente encendió las luces y comenzó con la cena, mientras Sasori la miraba desde una esquina con sus ojos llenos de curiosidad.

Para él todo era muy diferente.
Su tía Sakura era una princesa que debía ser rescatado de las garras de Neji, y el único que podía hacerlo era el hombre sabelotodo, porque el sabría cómo ayudar a su tía.
Mientras la pelirrosa cocinaba, una idea se le ocurrió.

—     Tía ¿Por qué no le cocinas también al Sensei? — Se acercó hasta quedar a su lado. La pelirrosa lo miro sin saber que decir. — Creo que es una buena manera de agradecerle. — Hizo un movimiento con sus hombros restándole importancia al asunto. Sakura medito unos minutos aquella propuesta de Sasori, quizás si era la mejor forma. Así no tendría que verlo a la cara y sentirse realmente culpable.


Al día siguiente muchos se rieron y preocuparon por Sasuke al ver ese gran parche en su nariz. Poco le importo. Aunque tuvo que darle explicaciones a Tsunade, claro que omitiendo la parte en que él apareció en la casa de la tía de un alumno. Poco convencida lo dejo hacer sus clases.

Sus alumnos claro, tuvieron que preguntarle, y el respondió con aburrimiento que solo había sido un accidente casero. Las clases continuaron con normalidad, hasta que la hora de almuerzo llego. Buscando monedas en sus bolsillos para ir por galletas saladas, un carraspeo inocente lo hizo mirar hacia abajo, y ahí se encontraba Sasori, perfectamente vestido, con sus ojos Aqua brillando sin parar y un bento en sus manos, con una caja que no era la suya.

—     ¿Sasori? — Pregunto sin entender la mirada de su alumno.

—     Mi tía ha hecho esto para usted. — Le entrego el bento con una sonrisa de oreja a oreja y se fue a su pupitre para disfrutar de su comida. Sasuke miro instintivamente para todos lados pensando que se podía tratar de una broma. Se sentó en su silla y dejo el bento en la mesa, con lentitud abrió la caja y no pudo evitar sonreír.  Sakura era simplemente perfecta.

“Perdón por todo”

Es lo que había escrito cuidadosamente con diferentes verduras en el bento que le envió a Sasuke Uchiha. ¿Se había sobrepasado? ¿era algo infantil su forma de pedir perdón? Eso y mucho mas se cuestionó mientras le tomaba las medidas a una futura novia.

—     Disculpe. — La llamo la clienta, mientras Sakura intentaba anotar sus medidas, a verdad es que aún seguía pensando en el moreno. — Quisiera ver algunos de sus vestidos. — Sakura se volteo y le sonrió de manera encantadora. Busco en su armario los vestidos de novia que ha hecho solo para catálogo, sonrió contenta al ver que era posible que si le quedaran a la mujer.

No había nada que hiciera más feliz a Sakura, que hacer feliz a una clienta, más si era una novia muy estresada. Le encantaba verlas sonreír y complacidas por los cumplidos y consejos que Sakura les daba sobre la tela y el corte del vestido, cual blanco podría favorecerle más por su tono de piel, e incluso le daba algunas ideas para sus peinados y así resaltar más el vestido.

“Sakura… ¿podrías hacer mi vestido de novia?”

La voz de su hermana llego a sus oídos, algo asustada se giró para ver a Sasori, el pequeño veía tranquilamente televisión, mientras ella comenzaba con el vestido de novia.

 

“¿Te casaras con ese inútil?”  Esa fue su respuesta. Dejo la aguja de lado, y miro un punto muerto de la pared. Su respuesta había sido tan ruda, que su hermana se dio la media vuelta sin despedirse de ella.
Con una sonrisa de medio lado bufo, su hermana nunca se casó con ese inútil. Pero si tuvieron un adorable hijo, que ahora estaba bajo su cuidado.
Sakura y su hermana siempre fueron muy diferentes.
Su hermana era alta y delgada, su piel era pálida y tenía pecas solo en su rostro. Su cabello era de un color lila hermoso y sedoso, también tenía mejores pechos que ella. Su personalidad era alegre y atrevida, algo alocada e irresponsable; mientras que ella se caracterizaba por ser tranquila y evitar conflictos, era baja y su cuerpo estaba cubierto de pecas, su cabello rosado nunca le había gustado, y menos el color de sus ojos.
Su madre solía llamar a su hermana “princesa” y a ella le solía decir “copia barata” y así se sintió durante tanto tiempo. Una copia barata de su hermana. Intento ser como ella, más coqueta y sociable, aunque nunca le funciono.
Su madre le reprochaba que mientras ella estudiaba para ser alguien, su hermana estaba haciendo una verdadera vida, siendo una mujer de familia, preocupada de su hombre y su hogar.

“¿Acaso quieres que me vaya con un maldito drogadicto y narcotraficante? Lo único que conseguiría con eso es que me maten”

Ante tal respuesta, su madre se había tapado su boca, estaba consternada por la respuesta tan fría. Pero Sakura no se equivocó, su hermana Rairakku había terminado muerta en un hogar disfuncional, a su lado, su pequeño hijo lleno de sangre por intentar “despertarla” ella ni siquiera había intentado protegerlo.

“Sakura, algún día tendré muchos hijos ¿sabes? Si tengo un niño se llamará Sasori, y si es niña la llamaré Sakura.”

La pelirrosa cerro sus ojos con fuerza al percatarse que lagrimas comenzaban a salir de sus ojos.

“Espero que Sakura, sea como tú. Una niña brillante y responsable. No quiero que sea como yo…no quiero que sea una princesa. Quiero que sea una copia barata, y que se sepa defender de todos, que estudie y sepa valerse por si misma. Espero que sea preciosa igual que tú, Sakura”

Recordó la última conversación que había tenido con su hermana unas semanas antes de su muerte, la pelirrosa no le había prestado tanta atención por todo lo ocurrido anteriormente, y porque Rairakku estaba totalmente aislada de su familia. Había tenido a Sasori y Sakura aún no podía conocerlo, ya que su padre no aceptaba visitas indeseadas en su casa. Y su hermana estaba nuevamente embarazada.
Fue terrible enterarse seis meses después de su muerte, se sintió la peor ingrata de todo el mundo. Le informaron tarde debido a que había sido un “ajuste de cuentas” y no querían involucrar a gente inocente. Cuando le dijeron que su hermana esperaba un bebé, el mundo se le vino encima.

“Se llamará Sakura, como tú”

Había repetido aquella conversación en su cabeza miles de veces, y todas esas veces se sintió la peor mierda del mundo. Su hermana le estaba pidiendo ayuda a gritos, y ella solo la ignoro. Preocupada más de su trabajo, de vivir como una mujer independiente y NO ser como ella.

“¿Qué quieres, Sakura? ¿Decirme que lamentas la perdida de mi princesa? Pues no necesito tu hipocresía. Siempre le tuviste envidia, siempre has sido una mala persona, y ese ojo es tu maldición. ¡No vuelvas a llamar más a esta casa!”

Nunca entendió porque su madre la odiaba tanto. Nunca entendió porque su padre nunca la defendía. Nunca entendió porque le tenían miedo.
Ella no había pedido nacer así. Ella no quería ser así. ¿Cuántas noches no le pidió a Dios que la cambiara? ¿Cuántas veces no rogo para que sus padres la quisieran? Busco por años la solución a su problema, leyendo libros antiguos, desde maga negra hasta la medicina avanzada, pero en ni una parte señalaba lo que verdaderamente es, solo se catalogaba como una alteración genética.

— Tía, tengo sueño. — La voz de su sobrino la hizo volver a la realidad. Lo miro con una sonrisa y acaricio sus cabellos rojizos. —¿Me puedes seguir contando el cuento de la princesa? — Sasori la miro con ojos de súplica, y Sakura no se pudo resistir. Lo tomo de la mano y lo guio hasta la habitación que compartían, donde saco sus ropas con delicadeza para colocar un nuevo pijama. Acomodo las almohadas y ambos se recostaron, Sasori muy cerca de ella, acomodando su cuerpo.

 

—     La princesa de color lila, era una de las personas más felices del mundo… — Comenzó a relatar con voz suave, mientras Sasori escuchaba atento, sus ojos se mantenían cerrados imaginando aquella princesa. —Siempre había gente a su alrededor, y ella siempre sonreía para ellos… — Aquel cuento, que no estaba escrito en ni una parte, solo su corazón lo dictaba. Siempre pensando en su hermana, siempre amándola.
Sasori cayo rendido a los 20 minutos después, Sakura lo abrigo con la ropa de la cama, y despacio salió de ella, para luego continuar con su trabajo.

“Sé que encontraras a alguien que te amé por lo que eres Sakura. Así como él me ama a mí, soy un desastre, pero él me ama y eso es todo lo que importa.”

Cansada de tantos recuerdos, dejo todo el material en su mesa de trabajo, apago las luces y se con suma delicadeza saco el parche que ocultaba su ojo, para dormir al lado de Sasori.

Cuando la mañana llego, el menor fue el primero en despertar, estaba emocionado por un nuevo día de clases. Estaba a punto de despertar a su tía, cuando se dio cuenta que ella no llevaba su parche. Nervioso, se quedó mirándola hasta que ella despertara por si sola.
Sakura despertó a los pocos minutos después, abrió sus ojos algo extrañada por ver la luz con ambos, se giró con pereza para ver a Sasori, pero el pequeño la miraba asombrado.

—     ¿Qué sucede? — Se refregó sus ojos, con lágrimas en ellos, de verdad tenía mucho sueño. Se incorporó al ver que el niño no paraba de verla, sus ojos parecían brillar tanto que detonaban un color dorado combinado con aqua.

—     ¿Mamá…? — Su voz se quebró al decir aquello, sus lágrimas no dejaron de salir, abrazo lo más fuerte que pudo a la pelirrosa. Sakura se quedó inmóvil al escuchar aquello, Sasori la estaba confundiendo, y no pensó antes en las consecuencias de mostrar su ojo izquierdo.
El pelirrojo se puso de pie aún en la cama, tomo el rostro de la Haruno en sus manos y no paraba de inspeccionar el ojo color magenta de su tía. Sí, Sakura Haruno tiene su ojo derecho de un color verde jade, y el izquierdo de un magenta brillante. Sonrojada por la intensa mirada de su sobrino, intento distraerlo.

—     Sasori-chan…. — Pero el pequeño estaba hipnotizado. — Es hora de desayunar ¿sí? — El pequeño no paraba de sonreír.

—     ¿Eres mamá, cierto? Tía Sakura siempre dice que las dos eran muy unidas, pero no pensé que pudieras estar en su cuerpo. — Sakura soltó un suspiro bastante complicada.

—     Sasori-chan. — Lo llamo con voz seria. — Sigo siendo yo…solo que… umm… — Sakura intentaba buscar una buena explicación. Pero todo era culpa de ella, le había inventado un cuento muy fantástico sobre su hermana, y era obvio que el niño se confundiría al ver que su ojo izquierdo es del mismo color que los ojos de su difunta madre. Estaba por levantarse para buscar una buena respuesta, cuando la voz de Naruto les llego de golpe.

—     ¡¡BUENOS DÍAS FAMILIA BONITA!! — Entro a la habitación sin siquiera mirar. — ¡ONLY SHIT! — Grito al ver a Sakura con su cabello despeinado, una de las tiras de su pijama bajar por su hombro, y sobre todo por ver que su ojo izquierdo brillaba intensamente. Él nunca había visto su ojo izquierdo. — ¿Qué diablos está pasando? — Pregunto asustado. Sasori al verlo entrar, comenzó a saltar en la cama emocionado.

—     ¡¡MAMÁ ESTA EN EL OJO DE TÍA SAKURA!! — Grito el pequeño, dando un salto del colchón al suelo, y corriendo por la habitación, rodeando a Sakura y a Naruto, siempre con una sonrisa en su rostro. El rubio no sabía qué diablos decir. Se quedó mirando a Sakura, nunca la había visto tan expuesta, y parecía un ángel caído del cielo. De repente comenzó a sentir un cosquilleo en su bajo vientre. Sakura solo vestía un diminuto pijama y su ojo izquierdo era demasiado intenso.

—     D-debo irme. — Anuncio con el rostro rojo, comenzando a sentir un cosquilleo al sentirse demasiado observado.

—     Acabas de llegar. — Le comento Sakura sin entender porque el rubio estaba rojo, y nervioso bajaba su camisa.

—     ¡Debo irme ahora ya! — El Uzumaki salió disparado de la casa de los Haruno. Sakura y Sasori se miraron sin entender, pero solo pudieron reír.

Sasori miraba animadamente a la pelirrosa mientras esta hacía el desayuno. Sin saber porque, la pelirrosa encendió la radio, y una canción bastante movida comenzó a sonar, bailando mientras cortaba las verduras. Giro levemente su rostro para ver a Sasori, y su ojo izquierdo brillo con la luz de Sol que entraba tímidamente en la cocina.
Sasori inmediatamente se levantó para bailar con ella, reír y al final ayudarla a cocinar.

Sasuke ese día iba de mal humor, no pudo dormir en toda la noche pensando en Sakura y en su estúpido, pero delicioso bento. Tan enojado estaba que ni siquiera paso a comprar su café, y aparte de todo eso estaba atrasado.
Llego con cuatro minutos de retraso, ganándose el regaño de Tsunade, la mirada asesina del niño Yamanaka y las miradas curiosas de sus alumnos.

—     Buenos días. — Saludo mientras deslizaba la puerta para cerrar. Dejo su maletín en su escritorio, y rápidamente comenzó a escribir en la pizarra.
Cuando se dio vuelta para comenzar hablar, se dio cuenta que Sasori aún no llegaba, y que varios de sus alumnos miraban por los ventanales. — ¿Qué diablos creen que hacen mocosos? — Los niños soltaron una risa al escucharlo de mal humor, pero no salieron de los ventanales. Se acercó para ver que era tan interesante. Su rostro se desfiguro al ver a Sakura Haruno sin el parche en su ojo. Aunque de esa distancia era difícil ver intentaba ocultar. Sasori y ella se despidieron, y todos sus compañeros al verlo entrar a la escuela, se sentaron intentando disimular su curiosidad.
Sasuke se quedó observando sin aliento a la Haruno. Esa mañana su cabello parecía brillar más de lo usual, y su rostro parecía despejado, no solo porque no llevase su parche, sino porque parecía ser otra persona, una persona sin preocupaciones. Sasuke debía invitarla a salir si o sí.

Notas:

¿Que tal? Espero que les haya gustado, espero sus comentarios! 
Otro asunto importante, en mi país comienza un fin de semana largo, y para mi empieza mañana xD por lo tanto estaré ausente 4 días :B no me odien!

Las circunstancias que llevaron a esto. por Pafu
Notas de autor:

Hola! Lamento mucho la demora, pero Netflix me tenía en sus garras :(

 Aquel día no había sido el mejor.
Debía ir a médico para que le inspeccionaran su nariz rota, y no le toco nada más y nada menos que el rubio amigo de Sasori y Sakura. Ambos sin saber porque se fulminaban con la mirada.

Naruto cuando lo vio con esa cara de nada me importa sentado de una manera poco correcta y sus brazos caídos, lo único que quería por alguna razón era golpearlo. Estaba realmente molesto. ¿Por qué debía ser el quien recibiera aquel golpe de Neji? ¿Por qué el profesor de Sasori estaba involucrado en esta extraña familia? ¿Qué habría hecho el profesor para que Neji lo golpeara? ¿Por qué? ¿Por qué? Conteniendo su enojo tomo el instrumental necesario para atender al moreno, pero al parecer no estaba disimulando muy bien su molestia.

—     Te recuerdo que eres un profesional de la salud, no puedes  mezclar la vida profesional con la vida personal. — Incluso su voz era desagradable. Naruto lo miro desde su asiento directamente a los ojos.

—     Lo sé. — Respondió con voz molesta. — No quiero que Sakura sufra ¿entiendes? — Naruto relajo su postura y comenzó con los cuidados necesarios. — Ella es bastante especial para mí, y está pasando por un momento importante. — Limpio con cuidado la nariz del moreno, bajo su atenta mirada oscura.

—     Tus sentimientos por ella, son demasiado obvios. — Se quejó Sasuke al ver sus ojos brillar al hablar de Sakura. — ¿Por qué nunca lo intentaste? — Su pregunta, aunque era pura curiosidad, hizo que Naruto hiciera una mueca de dolor con su boca. Dejo los materiales a un lado, y miro a Sasuke nuevamente.

—     Ella nunca me dio la oportunidad. — Contesto sacando otra gaza para limpiar. — Fue bastante cruel en realidad. Una vez planee una cita bastante romántica, y cuando le dije ella solo comenzó a reírse. — Naruto rasco su nuca nervioso y algo avergonzado, nunca le había confesado a nadie esto. — Sakura siempre me vera como el niño que se comía sus mocos y rasgaba sus vestidos para muñecas. — Naruto esperaba una carcajada de parte del Uchiha, pero nunca llego. La mirada de Sasuke era intensa, tanto que el Uzumaki pensó que Sasuke estaba sintiendo lastima por él. — Sakura no es una mala persona,  solo toma malas decisiones…por ejemplo, Neji. — Continúo hablando ante el silencio de su paciente. — Le dije que se alejara de él, que se veía un tipo raro y peligroso. Aunque nunca le hizo nada físicamente, la retenía bastante, no dejaba que saliera con nadie, algunos trabajos que ella aceptaba, a él no. — Naruto elevo sus hombros para luego dejarlos caer. — La ve como si fuese un premio o algo así. — Sasuke seguía en silencio escuchando atentamente al rubio. — Espero que después de esto señalo la nariz de Sasuke, él deje de molestarla. — Naruto termino de limpiar y continúo con la nariz de Naruto.

—     ¿Qué es lo que tiene ella en su ojo? — Fue lo único que se le ocurrió preguntar. Aun recordaba aquella mañana donde Sakura fue a dejar a Sasori sin parche en su ojo, pero no pudo distinguir bien su ojo izquierdo. Naruto se quedó en silencio, y sonrió de oreja a oreja, con sus ojos cerrados, recordando claramente esa mañana donde después de veinte tantos años, había visto el ojo izquierdo de Sakura. — Tendrás que averiguarlo tú mismo. — Naruto como un acto infantil, pero de una nueva amistad golpeo la frente de Sasuke, para así eliminar todo desecho y retirarse del box, dejando a un Sasuke bastante confundido. Naruto caminaba por los pasillos del hospital sonriendo, aquello que el vio sería un total secreto, algo que su mente atesoraría por siempre. Se detuvo a medio pasillo, ahora dándose cuenta… ¿Qué diablos había sucedido con esa platica? Ellos ni siquiera se conocían. Soltó una risa más parecida a bufido y siguió su camino.

El Uchiha salió del hospital e inmediatamente encendió un cigarro, miro las nubes grises que se juntaban. Pronto llovería. Camino a paso lento, sin importarle la prisa de la gente a su alrededor. Las primeras gotas habían caído, y siguió como si nada.
Doblo por una esquina, y solo por instinto miro hacia atrás. En un pequeño supermercado, se encontraba el alegre Sasori, y una tranquila Sakura. Apago su cigarro, mirando para ambos lados antes de cruzar la calle, entro tomando una pequeña cesta, buscando con la mirada a la dueña de esos cabellos tan rosados.
Los encontró en la sección de verduras, una muy seria Sakura observaba las cebollas, mientras que un curioso Sasori la observaba a ella.

—     Es difícil elegir, sabiendo que todas tienen el mismo sabor. — Hablo Sasuke, imitando a Sakura. Ella se giró asustada al verlo, Sasori solo sonrió.

—     Sensei. — Susurro la pelirrosa nerviosa. Sasuke la observo y ella llevaba puesto su parche blanco. Sin saber porque se sintió decepcionado. El silencio se apodero de ellos instantáneamente. Sakura sin entender porque su mente le recordaba las palabras que el moreno le había dicho a Neji aquel día. Su rostro se tornó rojo, y sus manos comenzaron a sudar, bajo su mirada donde se encontró con los ojos aqua de Sasori, este sonreía verdaderamente divertido. Sakura hizo una mueca al verlo sonreír de esa forma.
Sakura agradeció diez mil veces por haberse puesto nuevamente su parche, pero lo que no agradecía era la mirada picara de Sasori, y el silencio incomodo del Uchiha.

“Me gusta tu mujer”…. Aquella frase no paraba de asaltar su cabeza.

—     ¿Sensei? — Intervino Sasori al verla tan roja y con su único ojo visible dando vueltas como loco, posiblemente su tía estaba nerviosa. — ¿Viene por sus compras? — Sasuke asintió poco convencido, la verdad es que solo los había seguido y no tenía planeado comprar nada. — Mi tía Sakura es muy buena haciendo las compras, quizás ella lo pueda ayudar. — Su voz tierna y calmada hizo que Sakura cayera en la realidad, Sasori estaba tratando de alargar el tiempo con el Uchiha. El moreno le sonrió agradecido.

—     No quiero molestarlos. — Sonrió esta vez mirando a Sakura. Su mirada oscura la hizo ponerse más nerviosa aún.
Sasuke no podía evitarlo. Quería estar cerca de ella aunque sea unos minutos haciendo las compras. Simplemente no podía evitarlo. Sasuke encontraba fascinante todo de ella. Desde su cabello rosado y liso, su rostro perfecto con aquel ojo jade que brillaba de vida. Su cuello era largo y se veía demasiado tentador. Sus manos, a pesar de que ella trabaja con ellas se veían suaves y cálidas. Su aroma era dulce y se impregnaba rápidamente en el aire. Su voz era suave como el cantar de un pájaro por la mañana. Era como tener a la primavera frente a ti.
Y Sasori no se quedaba atrás, a pesar de todo Sasori sonreía con una alegría que te dejaba fascinado, de esas sonrisas que te hacen cuestionarte ¿Por qué estás tan jodido? Este niño perdió todo, y aun sonríe cada día. Su cabello rojizo le recordaban las hojas del otoño, por eso él se había decidido por hacerlo uno de los monjes en aquel desfile, porque sus cabellos combinaban perfectamente con el escenario, y esos ojos lo hacían destacar aún más.

—     P-puedo ayudarlo sin problema. — Dijo Sakura luego de que Sasori insistiera, pero el moreno no había escuchado nada de eso. Solo asintió siguiendo a la familia Haruno.
El pequeño Sasori se veía emocionado ayudando a su tía, mientras que esta leía el etiquetado e ingredientes de cada cosa, posiblemente se tomaba muy en serio la cocina. Con su típico rostro comenzó a echar fideos instantáneos en su cesta, algo de salsa de tomate.

Sakura de vez en cuando volteaba disimuladamente para observarlo, para ella Sasuke era un hombre bastante…raro. Parecía andar por la vida como si nada le importase y todo le resultara divertido, incluso la golpiza que recibió de Neji parecía no importarle. Observo como echaba a su cesta comida instantánea, eso la hizo detenerse y elevar una ceja. Sasori no se percató de eso, ya que estaba fascinado viendo a un promotor hacer unas nuevas hamburguesas.
— ¿Eso es lo que come habitualmente? — Pregunto algo preocupada, llegando a su lado viendo con asco todo lo que contenía la cesta del hombre.

—     Solo cuando me acuerdo que debo comer. — Murmuro algo serio el Uchiha. Sakura quedo con la boca abierta al escuchar aquello. Miro alarmada al moreno, pero sin saber que decir exactamente. Claro, ella se había dado cuenta que sus manos eran delgadas, pero nunca pensó que era porque él precisamente no comía. Recordó con las ganas aquel día que compartieron el almuerzo en la escuela, el hombre se veía realmente agradecido por tener comida en la boca.
Sasuke siguió su camino, ahora hasta donde se encontraba Sasori esperando la dichosa hamburguesa. A ambos les brillaban los ojos. Ambos parecían niños pequeños. Se acercó hasta ellos silenciosamente, mientras el promotor hacía trucos y malabares con el pedazo de carne.

—     ¡Muy bien! — Exclamo entusiasmado el promotor. — Ya veo de donde sacaste ese color tan particular, tu madre sí que tiene un hermoso cabello. — Dijo entusiasmado mirando a Sasori y a Sakura. — ¡Oh! Pero no se vaya a molestar querido cliente, solo alabo la belleza de su esposa. — Sasuke sintió que su nariz se caía a pedazos y en cualquier momento comenzaba a sangrar. Sakura instantáneamente se puso roja, mientras Sasori sonreía avergonzado. — Son una familia adorable, les regalare una caja de las nuevas hamburguesas de nuestra marca. — El promotor les sirvió las hamburguesas al pequeño y al Uchiha, luego puso una caja de color verde de 50 hamburguesas en la cesta de Sasuke.

Los tres se miraron en silencio. Sakura sostenía la cesta con su mano izquierda y con la otra tomaba la mano de su sobrino. Sasuke sostenía la suya sin mirar un punto específico.

—     ¿Pagaran todo juntos o…? — Sakura fue la primera en reaccionar cuando la cajera hablo, y rápidamente paso sus compras para poder pagarlas. Sasuke mientras tanto buscaba en los dulces que habitualmente adornaban aquel sector, saco unos pocos y también dos cajetillas de cigarro, bajo la reprobadora mirada de la pelirrosa, eso lo hizo sonreír de manera traviesa. Sasuke pago sus cosas una vez terminada la compra de Sakura, sin saber o entender porque Sakura y Sasori lo esperaban en la salida del supermercado. La lluvia se hizo presente cuando el llego hasta su lado.
El único ojo visible de Sakura se destacaba entre los tonos grises de la calle y las nubes, su cabello la hacía parecer un ángel caído del cielo, su sonrisa –la que le estaba brindando en ese momento-  hizo latir su corazón de manera apresurada. Sakura se estaba acercando a él. Su mano se posó suavemente en su pecho, sintió un gran alivio y felicidad al ver que no estaba equivocado, las manos de Sakura eran suaves. Un inocente beso fue depositado en su mejilla en señal de despedida, más atrás Sasori se tapaba su boca con ambas manos, evitando que lo escucharan reír de manera boba.
Sakura desapareció doblando la esquina, dejándolo totalmente embobado.

—     ¿Es costumbre tuya tener lo prohibido, Sasuke-kun? — Esa voz. Esa voz hizo que su cuerpo se erizara entero, parecía un gato listo para pelear. Se volteo con su típico rostro de nada me importa, sabiendo que la rubia estaba sola y lista para soltarle su arsenal de insultos. — No puedo creer que te hayas fijado en esa mujer — Dijo con desprecio, mientras lo rodeaba, para terminar pegándose a él, de manera sensual besando suavemente su cuello, para luego susurrarle en su oído. —  Creí que yo, era lo más hermoso que has visto. —La rubia ni siquiera disimulaba. ¡Estaban en un lugar público! Pero él tampoco tuvo las fuerzas para simplemente irse. Ino le atraía de una manera peligrosa. Sus curvas eran de infarto, posiblemente las de Sakura también lo eran, pero la pelirrosa sabía vestir. En cambio la rubia rayaba lo vulgar y la discreción no estaba en su vocabulario.

—     Tiene razón Señora Yamanaka.  Era lo más hermoso. — Le costó. Solo Dios sabe cuánto le costó soltarse de su agarre y salir huyendo de ahí. Camino hasta su casa con toda su ropa empapada, las bolsas del súper estaban igual que él, aunque poco le importo. Guardo las cosas y fue hasta su habitación para cambiarse de ropa, quedo solo con unos pantalones. Fue hasta su nevera y saco una botella de cerveza, como era habitual se sentó en su sofá, estiro sus pies a la mesa de centro para descansar. Bajo él, el gato blanco reposaba tranquilamente.

Sasori estaba viendo televisión, mientras su tía estaba encerrada en su habitación.
En la cama, una Sakura con su rostro rojo como el fuego no podía creer lo que hizo. ¡Ella había besado al hombre sabelotodo! Bueno, no había sido un beso en los labios, pero sí bastante cerca ¿cierto? Sentía mariposas en su estómago, comenzó a rodar en la cama de puro nerviosismo. Sasori entro a la habitación justo cuando ella comenzó a rodar y soltó una carcajada divertido al verla hacer algo así. Con un gran brinco llego hasta la cama y comenzó a saltar en ella. Sakura se asustó en un principio, pero luego sonrió de oreja a oreja. Amaba verlo feliz. -Sasori es un niño tan sencillo- pensó para sus adentros. Dejándose llevar por aquella escena, comenzó hacerle cosquillas, haciendo que el pelirrojo soltara grandes carcajadas, para luego intentar escapar, pero Sakura no lo dejaba. Sasori cayó en el regazo de Sakura aun riendo, pero al verla con el parche en su ojo, las risas cesaron, como también las cosquillas. Sakura se quedó en silencio esperando que Sasori hablara –porque él se veía con cara de decir algo-

—     ¿Ahora eres mi mamá? — Pregunto mirándola fijamente. — ¿Debo llamarte mamá o tía? — Su rostro borro todo rastro de sonrisa, era incluso increíble creer que hace menos de diez segundos ambos estaban riendo. ¿Llamarla mamá?  Sus manos comenzaron a temblar. Ella nunca había pensado en tener hijos, no estaba dentro de sus planes, él tampoco lo estuvo, y tuvo que ordenarse y organizarse solo para él. ¿Por qué le afectaba tanto aquella pregunta? Se percató que estaba demorando bastante en responder, porque ahora Sasori se había sentado en la cama y ya no estaba en su regazo, estaba a su lado esperando respuestas, respuestas que ella no podía darle claramente. Porque si, ella lo estaba cuidando porque era su único familiar, bueno, no el único, sus abuelos aún estaban vivos, pero estaba segura que ellos no querían nada con el pequeño, de ser así ellos hubiesen ido por él en primera instancia. El silencio de Sakura, sumado a como sus ojos se movían tratando de buscar la mejor respuesta, eran obvios, y Sasori lo vio.
Moviéndose inquieto recargado en sus propias piernas, pensó que lo mejor era explicarte a su tía como se sentía –porque el sí tenía mucho que decir.-

—     Yo… sé que no eres mi mamá. — Dijo con voz tímida. — Pero ¿es malo decir que me hubiese gustado que tú lo fueras? — Su voz se quebró. — Mamá nunca me cocinaba, siempre estaba ocupada ¿soy malo al decir que…  — Su pregunta murió en el aire, no tenía palabras para describir lo que sentía. Se sentía un mal niño al decir esas cosas de su difunta madre, pero él nunca sintió que fuera amado por ni uno de sus dos progenitores. En cambio Sakura era distinta, se preocupaba por él, parecía adorarlo. Siempre le cocinaba, dormían abrazados, se bañaban juntos, ella le confeccionaba ropa y trajes de súper héroes cuando él se lo pedía, siempre disfrutaban de alguna película, Sakura era todo lo que el alguna vez imagino que sería una madre.

—     Oh cariño…   — Susurro Sakura, acercándolo a ella y hundiendo su rostro en su pecho. — No eres un mal niño. Sé que estas confundido, pero a medida que crezcas iras entendiendo las cosas. — Acaricio sus cabellos rojizos y deposito un beso en su cabeza. — Puedes llamarme como tú quieras, siempre y cuando te sientas cómodo y sientas que es lo correcto. — Sasori la miro y asintió, sus ojitos se estaban llenando de lágrimas, pero ella las limpio rápidamente. — Quiero que entiendas algo. Yo siempre te amare, y voy hacer siempre lo mejor para ti. Pero debes siempre recordar quien es tu madre ¿sí? — Sasori asintió sin entender completamente lo último, posiblemente su tía estaba diciendo algo importante que él debía recordar a futuro.
Ambos Haruno se quedaron en silencio en la cama, Sasori aun sobre el regazo de su tía, y ella aun acariciándolo, el silencio no era incómodo para nada. Sasori sentía armonía y el amor de su tía, poco le importaba que afuera hubiese un diluvio, él estaba a salvo ahí. Ese era su lugar. Aquella casa era su hogar.

Sasori debía hacer algo.
Él no era tonto.
Él sabía que las miradas que su Sensei enviaba a su tía, significaban algo, solo que no sabía el que.
Cuando llegaban por las mañanas a la escuela, extrañamente el moreno siempre estaba en la gran entrada recibiendo a los alumnos, algo muy poco usual según él, ya que el Sensei Uchiha solo lo hacía cuando era su turno, y no cubría ni ayudaba a sus colegas.

Lo citaba textualmente en su cabeza.

“Es aburrido verlos llegar con esa sonrisa empalagosa”

Él claramente había preguntado lo que significaba la palabra empalagosa y había soltado una risa al pensar que justamente era así. Su Sensei era demasiado honesto.

Y  varias veces lo había visto también emocionado a la hora del término de jornada, antes que todos sus compañeros salieran, Sasuke Uchiha estaba pegado en los ventanales, esperando algo, o más bien a alguien. Y claro que lo confirmo un día, cuando después de salir por la gran puerta, pudo ver como su Sensei los miraba sin miedo a ser descubierto, solo que su tía no se percataba.
Y eso no era nada, comparado con lo que se vendría.
Su tía por alguna extraña razón, le estaba enviando bentos todos los días a su Sensei. No es que le molestara, por el contrario le gustaba compartir el mismo almuerzo con su Sensei, solo que era extraño.

Le intento preguntar a Naruto baka que podía significar que un hombre mirara mucho a una mujer, y el rubio solo lo tomo como que a Sasori le gustaba una compañerita, y solo logro darle un consejo –uno muy estúpido por cierto-

“Se un caballero”  Aquello, lo había dejado más confundido.

Intento preguntarle a su Sensei, y el moreno solo alzo una ceja al escuchar su pregunta.

—     ¿Huh? — Susurro el moreno, mientras pasaba el arroz que la pelirrosa Haruno le había enviado con su alumno. — ¿Ser un caballero? — Repitió confundido. Sasori solo asintió, también con algo de comida en su boca. Ambos estaban almorzando en el escritorio del moreno.

—     Pues…  — Sasori no tenía excusa para preguntar cómo ser un caballero. Se quedó en silencio por unos segundos, hasta que algo se ilumino en su cabeza. — Lo vi en una película…bastante extraña. — Sasuke lo miro con sospecha, mientras los ojos aqua de Sasori no mostraban ni una duda.

—     Bueno, no sé cómo describirlo. No soy precisamente un caballero. — Sasori anoto rápidamente eso en su cabeza. — Supongo que es un hombre preocupado por una mujer, eso es todo lo que puedo decir. — Sasuke dejo de comer y se acercó aún más a él. — ¿Hay alguna compañerita que te agrade, Sasori? — Sasuke miro a las pocas niñas que habían en el salón, alzando ambas cejas de manera picara, insinuando tal vez, que a Sasori le gustaba alguna niña. El pelirrojo pensó que, él no quería verse como su Sensei, mirando por las ventanas.

—     Claro que no. — Negó algo molesto. — Tía Sakura dice que yo estoy en edad para jugar y aprender. No para enamorarme. — Sasuke rodo los ojos, Sasori hablaba idéntico a Sakura.

—     Bueno. Espero que tu tía no te meta en la cabeza cosas sacadas de cuento de hadas. Debes ser siempre tú, así le gustaras con todas tus fallas, y no te dejara luego de dos años de noviazgo por no conocerte. Créeme Sasori, las mujeres son necesarias, pero imposibles. — Otra cosa anotada en su cabeza. Dos años de noviazgo y lo habían dejado. Quizás algo así le gustaría oír a tía Sakura.

Sasori continúo las siguientes semanas investigando. Hasta el día que escucho a la madre de Inojin hablar con su Sensei.

—     ¿Irás a la fiesta del bar? — Sasori observo atentamente como la rubia mujer se acercaba al moreno, con una sonrisa extraña y unos ojos de felina. Su cuerpo era muy diferente al de su tía ¿eso le gustaba a su Sensei? Sin saber porque su curiosidad le ordenaba observar a esos dos adultos hablar.
Con paciencia los observo, algunos podrían pensar que solo hablaban casualmente, pero si algo había aprendido de su Sensei era que, cuando algo no le importaba o le incomodaba el moreno colocaba ambas manos en sus bolsillos. Esta vez parecía molesto e incómodo ante la cercanía de la madre de Inojin. Su rostro se veía con rastros de enojo, y sus ojos no la  miraban, estaban mirando a otra dirección –a cualquier otra dirección, que no fuera ella-  — Mi esposo se quedara con Inojin esa noche ¿te gustaría que fuéramos a divertirnos? Sasori intento descifrar porque la última palabra lo había dicho con un tono diferente. Quizás ellos jugarían videojuegos y no querían que Inojin supiera.

Su investigación debía llegar más allá. Él de verdad quería averiguar  que era ser un caballero y por eso, le pidió ayuda a su tía, pidiéndole por favor que buscara películas en Netflix donde, obviamente salieran ejemplos de lo que era ser un caballero, y así fue como llego a una película llamada Pride and prejudice. Al principio le pareció aburrida, pero algo llamo su atención. Las finas palabras de esa época, pareciera que todo lo que decían, lo hacían con un toque poético, y aunque el papá de la protagonista intentaba ofender a su esposa, sus palabras eran tan correctas, que parecía que la estaba halagando. Busco un diccionario buscando el significado de todas esas palabras que no entendía, y se mató de la risa al ver que el señor Bennet, era muy sincero con su cónyuge.
Le agradaba Elizabeth Bennet, aunque el tonto de Darcy le dijo “ignorante” y que solo intentaba aprender desesperadamente a través de la lectura, a Sasori le agradaba. Era sencilla, elocuente y de cierta manera le recordaba a su tía Sakura. La película cada vez que colocaba más interesante, hasta que llego la confesión de Darcy. Y Sasori no entendió nada. ¿Por qué Darcy sufría? ¿Por qué Elizabeth parecía enojada?  ¿Por qué los adultos eran tan complicados?

—     ¿Te ha gustado la película? — La suave voz de su tía llego hasta sus oídos. La pelirrosa se sentó detrás de él, en el sofá que como siempre, estaba lleno de telas que su tía ocupaba. Sasori asintió aun concentrado, intentando entender aquella escena. Su tía comía golosinas.

—     ¿Por qué…? — No pudo terminar la pregunta, realmente no sabía que era lo que iba a preguntar, o más bien como formular la pregunta. Le puso pausa a la película y se volteo para ver a su tía que lo miraba curiosa, él tenía su total atención. — Umm… nada. — No se sintió capaz de formular la pregunta. Nuevamente se volteo para continuar viendo la película, esta vez se acurruco al lado de la pelirrosa y ambos continuaron con su tarde sin problemas. De vez en cuando Sasori le preguntaba que significaban algunas cosas, para así no tener que ver el diccionario, y ella le explicaba con tanta calma, se sintió el niño más afortunado del mundo.

Para cuando la película termino, Sakura tenía una sonrisa en su rostro, indicando que la película había sido de su gusto. Sasori por otro lado, sentía algo extraño en su estómago. Ambos Haruno se fueron a cenar y luego a dormir. Pero Sasori seguía pensando en la película, y como Darcy y su Sensei se parecían en pequeños aspectos.
Su Sensei, no tenía pelos en la lengua, como había escuchado una vez decir a la Directora Tsunade, y era cierto. Sasuke siempre les decía lo que pensaba, importándole poco lo que la ley le ordenaba. Sasuke colocaba los pies en su escritorio cuando era la hora de confianza en su salón, donde sus compañeros le exponían sus dudas ante diversas situaciones que estaban viviendo, o quizás escucharon y le causaba curiosidad.

Yo, que tu madre le corto su amigo” fue una de sus tantas frases derrochando sinceridad, ante una situación de violencia intrafamiliar. La madre pedía a gritos ayuda en su pequeño hijo, y fue nada más que Sasuke quien denuncio al agresor, todo en forma anónima. Era un secreto a voces que el Uchiha había sido. Su compañero le agradeció con lágrimas en los ojos.

Otra cosa que había notado en su Sensei, es que no le gustaban los niños. Parecía ser que algunas veces los despreciaba, pero otras intentaba de verdad ayudarnos dándonos consejos de la vida real. Pero Sasuke tenía algo cuando los veía sonreír, muchas veces les llamo la atención.


¿Por qué diablos sonríen tanto? Había sido su pregunta, y todos rieron sin entender a su Sensei.

Sí, eso. Ríanse más fuerte.

¿Por qué con él era diferente? Siempre le sonreía –o intentaba, ya que la sonrisa de su Sensei parecía una mueca de dolor-  Almorzaban tranquilamente conversando de nada en particular, pero su Sensei siempre miraba alrededor, preocupado de los demás alumnos, pero siempre tomándole atención.

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Sakura miraba curiosa y divertida a Sasori. Desde hace unos días que estaba bastante interesado en las películas románticas. El pequeño se sentaba frente a la tv y con un cuaderno comenzaba dibujar cosas que llamaban su atención de la película, siempre terminando con un signo de interrogación. Con una sonrisa en su rostro observaba sus ilustraciones, francamente no eran para nada malas.
Medito unos segundos, posiblemente se trataba de alguna tarea. ¿Aunque, que tarea puede tratarse sobre romanticismo?

 

—     Sasori. — Lo llamo con entusiasmo. — ¿Por qué tanto interés en el romance? — Su pregunta tenía un trasfondo. Quizás Sasori estaba teniendo un flechazo con alguna de sus compañeras y ella no tenía idea de que decir. Espero deseosa su respuesta.

—     ¿Romance?  — Repitió confundido. — ¿Qué es eso? — Sus ojos delataban su confusión. El ojo de Sakura delataba que la había jodido, había caído en un tema demasiado complicado para un niño de apenas 6 años.

—     ¿Romance? ¿Quién dijo romance? — Lo intento. Sakura había intentado cambiar de tema. — Pregunte ¿Qué haces? ¿escuchaste romance? — La pelirrosa hacía gestos llenos de nerviosismo. Sasori miraba sin entender.

—     Ummm… — Murmuro muy confundido. — Solo quería ver este tipo de películas. ¿Sabías que Sensei tenía novia? — Sakura quedo aún más confundida con ese cambio de tema tan radical. Y ella sabía que el moreno tuvo novia, era más que obvio, el Uchiha es bastante guapo. Pero ella era mujer, y por más calmada y pacifica que se veía; el bicho de la curiosidad le pico.

—     ¿En serio? ¿Él te lo conto? — La pelirrosa intento pasar desapercibida, hacer las típicas preguntas no directas para así no mostrar real interés.

—     No realmente. — Sasori elevo sus hombros de manera despreocupada. — Se le escapo una vez almorzando. Dijo que lo abandonaron. — La pelirrosa miro sorprendida a su sobrino. ¿Lo abandonaron? ¿Qué clase de mujer abandona a semejante hombre?
Sasori miraba curioso las reacciones de su tía. Él sabía que ella estaba curiosa, porque su ojo brillaba más de lo permitido. Luego, cuando el menciono el abandono, su ojo se había decaído ante la duda. La sonrisa de Sasori era ahora era una mezcla entre traviesa y sádica. Él junto al hombre sabelotodo harían inmensamente feliz a su tía.

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Sasuke miraba con sospecha al pequeño pelirrojo. Él sabía lo que el pequeño intentaba hacer. Tanta pregunta. Tanta investigación. Era más que claro.

—     Lo que intentas hacer, no funcionara viejo. — Le dijo comiendo su bento.

—     Claro que sí. — Contesto con algo de molestia. Sasuke lo había descubierto por un estúpido descuido. Pésima idea preguntar si le gustaban las mujeres con cabellos de colores raros.  — Solo debe intentarlo, Sensei. — Mostro todos los dientes en un intento de sonrisa perfecta, pero solo logro que Sasuke pusiera una cara de horror.

—     Tienes comida en los dientes, Sasori. — Tomo una servilleta y se acercó hasta el pequeño. — Ven, te limpiare. — Sasori obedeció algo avergonzado, pero se acercó hasta donde estaba su Sensei. El moreno con suavidad comenzó a limpiar la boca y el rostro del pelirrojo. — Intenta esto, Sasori. — El moreno le mostraba como con la lengua podía limpiar sus dientes, el pequeño lo imito.

—     Gracias Sensei. — El moreno solo gruño. — Usted es igual de amable que mi tía. — Sasuke rodo los ojos. — Sería muy feliz si ambos son mis nuevos padres. — Sasori no alcanzo a ver el rostro del moreno, tomo su bento y fue hasta su pupitre para guardar la caja.
Sasuke en cambio se quedó inmóvil y con la mente en blanco. ¿Qué Sasori, que? Miro de reojo al pequeño sentarse inocentemente esperando que las clases comenzaran nuevamente.

Sasuke debía hablar con Sakura sobre eso. Cuando terminaron las clases, Sasuke se quedó leyendo el periódico en su silla con los pies estirados en el escritorio, mientras un molesto Inojin Yamanaka limpiaba el aula enviando miradas asesinas.

—     Con esas miradas no podrás limpiar Inojin. — El rubio miro con recelo como el moreno ni siquiera había bajado el periódico para verlo. — Estas tan acostumbrado a que tu madre te haga las cosas, que ni siquiera sabes tomar una escoba. Muchacho perezoso. — Sasuke dejo el periódico en su escritorio y camino hasta donde se encontraba Inojin, mientras inspeccionaba los alrededores, y el aula seguía igual de sucia y desordenada.

—     ¡Las mamás sirven para eso! — Exclamo molesto, tirando la escoba al suelo y unas lágrimas saliendo por sus ojos. Sasuke se molestó aún más.

—     ¿Por qué diablos comenzaras a llorar? ¿Acaso intentas manipularme? — Sasuke lo tomo de su cabeza y con poca presión coloco ambas manos a los costados de su rostro. — Escucha mocoso inútil, las mamás no están para barrer o cocinar. — Le presiono un poco más, y el rubio comenzó a quejarse. — Si no tienes respeto por tu madre, nunca lo tendrás por nadie, ni por ti mismo. — El rubio se calmó y lo escucho atentamente. — Deja de molestar a tus compañeros, nadie querrá jugar contigo si sigues así, Inojin. — Sasuke libero al rubio de su agarre, el menor se encontraba de pie, y Sasuke sentado en un pupitre esperando la reacción del rubio.

—     Usted dice que jugar no es importante. — Murmuro con un puchero. El moreno acaricio su barbilla, esperando encontrar las palabras correctas para el Yamanaka.

—     A tu edad lo es. — Su voz salió firme. — A tu edad es importante jugar y aprender. Pero también respetar y amar. Cuidar y elegir quien quieres ser. Tienes apenas seis años, puedes ser una buena persona y pasar muchos años siendo feliz y tener buenos amigos. O puedes pasar muchos años siendo malo y envidioso. ¿Entiendes lo que quiero decir? — Inojin dudo unos segundos.

—     Mamá dice que solo me defiendo, dice que está bien. — Sasuke hizo una mueca de disgusto.

—     Defenderse es cuando alguien te hace algo malo. ¿Sasori te ha hecho algo malo? — Pregunto. Sasuke estaba esperanzado de que Inojin por fin entendiera lo que realmente importaba. Inojin negó.

—     Mamá dice que es una aberración, al igual que su tía. — Levanto ambos hombros. — No sé lo que es aberración Sensei. — Sasuke suspiro cansado. El rubio por fin se estaba comunicando con él, siempre por alguna razón sentían rechazo hacía el otro. Pero Sasuke sabía que se debía a la educación que le estaba dando su madre, mientras que su padre parecía una víctima más de la rubia.

—     Es una palabra muy fea para referirse a una persona Inojin, espero que nunca la vuelvas a repetir. — Sasuke estaba siendo muy serio. — Inojin, ¿Crees que Sasori quiso no tener padres? — El rubio negó con algo de pena. — Exacto. Hay cosas en esta vida que uno no elige. ¿Crees que sea bueno recordárselo todo el tiempo? — Inojin volvió a negar. — No espero que se hagan buenos amigos, solo quiero Inojin, que sepas ser un buen compañero, no solo con Sasori ¿sí? — El Uchiha desordeno los rubios cabellos de su alumno, y en silencio comenzó ayudarlo para ordenar y limpiar. Inojin no dijo nada hasta que terminaron, y un torpe gracias salió de sus labios.
Sasuke suspiro cansado, él no estaba acostumbrado a limpiar y ordenar el aula. Maldito Inojin. Pero medito que él no tenía la culpa, era la clase de madre que tenía.  Otro día me encargare de Ino, y su venenosa lengua. Luego de pensar aquello, tomo su maletín para irse a la casa de los Haruno.

Sakura había terminado de hace la cena, cuando el timbre sonó. Extrañada miro a Sasori, que también le devolvió la misma mirada. Camino hasta la puerta para encontrarse con una imagen que la dejo congelada. Sasuke Uchiha nuevamente se encontraba en la puerta de su casa, con su largo cabello desordenado y fumando un cigarro de una manera tan casual.

—     Buenas tardes. — Saludo el moreno, al ver que ella no decía nada.

—     Bu-buenas tardes. — Tartamudeo un poco al verlo de esa forma. Se sintió avergonzada al tener el cabello muy desordenado, estaba vestida con una bata larga y vieja, mientras que traía un parche ya descuidado por el uso del día.

—     Lamento venir sin avisar, pero tengo que hablar contigo sobre algo importante. — Sakura asintió inmediatamente dándole espacio para que pudieran pasar. Sasuke entro hasta la sala. Con una rápida mirada inspecciono como todo se encontraba desordenado, lleno de telas e hilos sueltos, fotos colgadas en las paredes y otras en los muebles.

—     ¿Sensei? — La voz esperanzada de Sasori no se hizo esperar. Sasuke suspiro al verlo correr a sus piernas con los ojos brillando. El moreno lo tomo en brazos para darlo vueltas por los aires, pero no de manera tradicional, la cabeza de Sasori daba al suelo. Sakura se asustó al ver esto, pero Sasori parecía disfrutarlo.

—     Bueno, como dije lamento haber venido sin avisar. — Continúo el moreno, pero detrás escuchaba la risa de Sasori, una risa verdadera, con una sonrisa verdadera. Y se sintió incapaz de decirle a Sakura lo que realmente debía. La mirada aqua de Sasori lo intimidaba. El ojo Jade de Sakura lo hipnotizaba. Él fue demasiado débil.   — El próximo sábado te espero en el Bar de la otra vez. Es una fiesta de disfraces y…estaré ahí a las 21:00 hrs. — Sasuke nunca había invitado a nadie a una cita, él sintió que de esta manera era lo más normal. Dejo a un sonriente Sasori en el suelo, y a una muy confundida Sakura en medio del living. Sin más se fue de la casa, encendió un cigarro y un pequeño rubor se concentraba en su rostro. Esto era lo más vergonzoso que había hecho por una mujer.

Notas:

Un abrazo!

°6° por Pafu
Notas de autor:

Hello everyone! Espero que esten muy bien chicas :B

—     Sasuke Uchiha nunca había sido muy bueno expresándose. Su ex novia siempre le reclamaba aquella situación. Él no podía hacer mucho con su expresión. Dios, había nacido con ese rostro ¿Qué podía hacer? Karin le había dicho que intentara sonreír, y cuando lo hacía forzadamente parecía que estuviese herido de muerte.
Tampoco era muy conversador, él solo respondía con respuestas cortas, se le hacía incomodo hablar tanto, él era mejor escuchando, por lo menos las cosas que le interesaban.
Nunca fue bueno para bromear, y si lo hacía solo eran bromas crueles que nadie entendía, solo lograba poner a todos de mal humor. Sus padres siempre le decían lo idiota que solía ser.
Sasuke Uchiha nunca invito a una chica a una cita, ellas lo invitaban a él, pero siempre decía que no. A sus 21 años recién acepto a una pelirroja de lentes, ya que se veía tranquila  -como él-  y bastante seria y preocupada por su futuro. Pero las cosas no salieron como él quería. ¿Había amado a Karin? Una parte de él sí; la parte racional y lógica, aquella que te dice “Sal con alguien, ya estás en edad para ponerte serio” aquella parte también muchas veces le dijo “Deberías casarte con ella, es la única que te soporta”  muchas veces agradeció que Karin se comportara como una zorra y le fuera infiel para irse con aquel mal nacido, porque de no haber sido así, él no estaría en este instante golpeándose contra la pared.
Se miraba en el espejo que tenía en su cuarto, y luego corría hacía la pared para golpearse sin razón aparente, aunque muy en el fondo sabía lo que estaba sucediendo. Sasuke Uchiha estaba cayendo a los pies de una mujer. Una mujer que NO conocía. Lo único que conocía de Sakura es: Buena mujer. Tiene un sobrino. Sabe cocinar. Lleva un parche en el ojo. Tiene un ex novio y un amigo enamorado de ella. Sabe hacer ropa. ¡Y él estaba cayendo! No era eso lo que le incomodaba, lo que le incomodaba era, ser tan idiota. Primero, Sakura y él no eran compatibles en nada. ¡En nada! Sakura era amable y atenta con todos. Él solo con la gente que valía la pena.

—     Eres un idiota. — Se regañó a él mismo, tirándose en su cama con las manos tapando su rostro. Se sentía un maldito quinceañero pensando en ella, avergonzado por como la invito ¿no pudo pensar en una mejor propuesta? ¡era una cita! ¿es una cita, cierto? Ni siquiera había sonado como una propuesta a cita.  Lo admite, se colocó nervioso ante la mirada de un esperanzado Sasori, y un ojo jade de Sakura mirándolo confundida.

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Sakura esa noche no pudo dormir. Su cabeza repetía una y otra vez las palabras de Sasuke. ¿Él la estaba invitando a salir? No podía recordar la última vez que un hombre la había invitado a salir.


“Sal conmigo”  Recordó esa casi orden de Neji cuando ambos iban a la Universidad. Ella es bastante tímida, en la universidad era aún más. Su corazón casi se salió de su pecho al escuchar aquello, Neji era uno de los chicos más guapos, varias de sus compañeras estaban tras él.
Esta vez había también parecido una orden, pero bastante torpe. Ella noto como el rostro del moreno se había encendido, pero ella estaba de igual forma. Se giró para ver a Sasori dormir, él pelirrojo se veía muy pacifico abrazando un animal de felpa mal cocido por ella cuando apenas tenía 14 años.
¿Salir con el profesor? Dios. ¿En que se estaba metiendo? ¿Qué pasaría con Sasori, si algo malo pasa entre los dos? ¡Esperen! ¿Qué está pensando? ¿Por qué habría de pasar algo malo? Incluso, ¿Por qué habría de pasar algo? Quizás solo se trataba de una salida para divertirse, no una cita.


¿Qué debería hacer?

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Le fue imposible dormir con tanto pensamiento en su cabeza. Recuerdos. Algunos sueños. Situaciones de su vida.
Mientras le servía comida al gato blanco, que nunca recordó haber adoptado, sin embargo tenía un collar con Pomposo grabado. Y aunque no pasaba en casa, de igual manera le compraba su alimento, su arena para gato y diferentes artículos que en la tienda le habían dicho que servirían. A él nunca le habían gustado los gatos. Los encontraba unos animales sumamente astutos. Irresponsables y vividores. Miro de reojo al felino que se acercaba hasta el plato para desayunar, sus miradas se cruzaron y Sasuke no pudo evitar sentir horror al darse cuenta que, Pomposo lo tenía a sus pies. De mal humor camino hasta el baño para darse una ducha, y tener mejor rostro, las ojeras en él se notaban demasiado, lo hacían parecer un mal hombre.

Se ducho. Se secó. Se visto. Se arregló su cabello con una coleta, busco los papeles que necesitaba para el día de hoy, tomo sus cigarros y salió de casa para caminar de manera tranquila hacía la escuela. No tenía idea como miraría a Sasori hoy. Ayer se había avergonzado tanto, que prácticamente lo tiro al suelo para salir corriendo de la casa. Estaba tan concentrado que no se había percatado que ya estaba en la escuela, bajo la atenta mirada de sus alumnos y la directora.

—     Uchiha-san… — Lo llamo por segunda vez, con toda la paciencia que lograba encontrar en su interior.  —¡¡UCHIHA-SAN!! — Bueno, ella no tenía mucha paciencia. Los niños dieron un salto al escuchar su último grito, a su lado su secretaria sonreía nerviosa.

—     ¿Huh? — El moreno miro a su clase. — Oh, buenos días. — Saludo sin ánimos. Se volteo para comenzar a escribir en la pizarra. Unas risas tímidas se escucharon por toda la sala, y Sasuke no presto atención. La directora Tsunade estaba mordiéndose los labios para no maltratar al joven profesor.

—     Uchiha-san… — Su susurro fue escalofriante. Luego de eso se escuchó un grito aterrador de parte del moreno. Estaba oficialmente muerto.

Tsunade observaba con una sonrisa a los niños jugar por el amplio jardín que tenía la escuela. Era un terreno grande y con mucha naturaleza, era el lugar ideal. A su lado un moreno con hielo sobre su cabeza se lamentaba por no haber dormido nada, y haber ignorado deliberadamente a su jefa.

—     ¿Era necesario golpearme? — Se quejó, acomodando el hielo en la zona afectada. Detrás de él la servicial secretaria de su jefa, intentaba revisar la hinchazón en su cabeza. Tsunade solo asintió. — ¿Frente a mis alumnos? — Insistió él. Hizo una pequeña mueca de dolor al sentir las manos de Shizune  sobre su cabeza. Tsunade asintió nuevamente.

—     ¿Cómo sigue tu nariz? ¿Me dirás como te golpeaste? — Tsunade miraba con ojos asesinos al Uchiha. Él la ignoro. — Jezz… Uchiha. — Se quejó acercándose a él, con intenciones de golpearlo nuevamente. — He recibido varias quejas de padres por tus…inoportunas palabras y consejos a los niños. — Sasuke la miro por primera vez. — Pero también…he recibido felicitaciones de los mismos padres. — Sasuke no entendía nada. Tsunade se cruzó de brazos y quedo frente a él. — Muchos dicen que sus hijos no mienten, se comportan y están interesados en muchas cosas, y lo más importante: Vienen con una sonrisa a clases. — Tsunade sonrió con arrogancia. — Sigue así Uchiha. Menos palabrotas, pero sigue así. — Sasuke asintió. Era un raro intento de felicitaciones, con golpe incluido. Shizune se despidió de él amablemente, y él la imito.
Sasuke continúo mirando a sus alumnos jugar divertidos, algunos escondiéndose entre las hojas caídas de los árboles, algunas niñas jugando con sus cabellos. Sus ojos buscaban a un particular pelirrojo que no veía por ni una parte, junto con un rubio altanero. Preocupado se puso de pie para comenzar a buscarlo, se adentró en el extenso terreno, donde varios árboles reposaban tranquilos, ahí entre medio de unos gigantes árboles se encontraba Sasori sosteniendo algo entre sus manos, mientras el rubio tenía una cara de burla. Sasuke pensó lo peor.

—     ¿Qué están haciendo tan alejados de la escuela? Vuelvan ya. —Inojin se alarmo al ver a su profesor. Tomo sus cosas y camino hasta donde estaban sus demás compañeros en silencio. Sasuke se acercó a Sasori que no parecía querer moverse. —Sasori ¿Qué ocurre? — Se acercó hasta el Haruno y se asustó al verlo llorar, alarmado estiro sus manos para tomar las del pequeño para ver si estaba lastimado, grande fue su  sorpresa al ver a dos pequeñas aves entre sus manos, se veían lastimadas.

—     Su mamá acaba de ser atacada Sensei. No pude salvarla. — Lloriqueo el menor. Sasuke suspiro, mientras rascaba sus cabellos intentaba encontrar alguna solución. Inclinado ante el pequeño observo a su alrededor, y el cuerpo inerte del ave estaba cerca, posiblemente atacado por algún otro animal. Sasuke tomo al pequeño entre sus brazos para caminar hacía la escuela. Ya encontraría algo que hacer con las pequeñas aves. Al llegar al aula, muchas niñas lloraban desoladas, mientras Inojin les relataba la cruel muerte de un pequeño animal, con una mirada asesina, Inojin cerró la boca y se sentó en su pupitre.

—     ¡SENSEI! — Gritaron unas cinco niñas con los mocos colgando. — ¡Debemos hacer algo! — Sasuke coloco al Haruno en el piso con cuidado, mientras este aún sostenía a las aves, las niñas se acercaron y otros compañeros igual de preocupados. Sasuke miro como Inojin rodaba los ojos poco interesado.

—     Tranquilos niños. — Intento calmarlos, al ver que otros comenzaban a llorar al ver a las aves pidiendo ayuda, con movimientos dolorosos y un sonido apagado. — Los llevare a un veterinario apenas terminen las clases. — Sus alumnos lo miraron con grandes ojos y llenos de lastima.
No se dio ni cuenta, cuando estuvo en el despacho de Tsunade pidiendo ayuda para poder llevar a los alumnos al veterinario. Al Principio Tsunade le aclaro que entendía que los chicos fueran salvajes, pero no era para que se expresara así. Sasuke tuvo que explicar todo rápidamente. Y así fue como la Directora, su secretaria y el nivel de Sasuke se encontraban en una pequeña clínica veterinaria.
El veterinario se sorprendió al ver a tanto niño preocupado por dos simples aves, aquellos pajarillos que siempre se veían volar, pero no por eso hizo su mejor esfuerzo para salvarlos: Fue lamentable cuando le dio la noticia a las de 20 niños. Todos se encontraban llorando en su recepción.
Sasuke intentó calmar a la mayoría de las niñas que se habían colgado de él, mientras Tsunade acariciaba el cabello de algunos, y Shizune de otros pocos.

—     Niños, por favor. — Intento Sasuke, secando suavemente las lágrimas de una pequeña. — Aquellas aves estaban sufriendo, ahora estarán mejor junto a su madre. Debemos dar gracias al veterinario. — Los alumnos se intentaron calmar, entre sollozos y mocos, le hicieron una reverencia al veterinario, logrando que este se sonrojara, pero sintiera su corazón inflado. Tanta inocencia en una sala.


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Tsunade movía sus dedos molesta, golpeando su escritorio con una vena realmente grande en su frente y cuello, a su lado una nerviosa Shizune apretaba unos papeles sobre su pecho, frente a ellas un Uchiha despreocupado.
¿Había actuado impulsivamente? Sí. Él no era bueno lidiando con niños llorando, y animales sufriendo ¿Quién podía ignorar algo así? De todas formas, entendía que no podía llegar y llevarse a los niños a una clínica, para luego decirle que los animales habían muerto. Era simplemente cruel. El regaño de Tsunade camino a la escuela había sido brutal, y le había advertido que cuando estuvieran solos sería peor. Sus alumnos intentaron disculparse con él por obligarlo a que los llevara, pero eso solo hizo que él sonriera.
Tsunade luego de que las clases terminaran, tomo de una oreja a Sasuke y se lo llevo hasta su oficina.

—     Primero… — Tsunade lo hizo callar con un gesto con su mano. Sasuke obedeció. La rubia seguía haciendo el mismo movimiento con sus dedos.

—     Lo que hiciste fue, por sobre todo irresponsable. — Enfatizo la palabra. — Pero me ha dado una idea. — Sonrió feliz. Sasuke estaba pensando que jefa, claramente sufría de algún problema mental. — Tendremos un sello distintivo como escuela, aprovecharemos el terreno que tenemos y comenzaremos a preocuparnos más de la naturaleza y los animales. — Sasuke elevo una oscura ceja, sin entender nada. Shizune seguía con una sonrisa nerviosa.

—     ¿Cómo…? Umm… no entiendo. — Sasuke se rasco su nuca.  — Eso implicaría más contrataciones, alguien experto ¿no? — Tsunade negó con una sonrisa de oreja a oreja. Sasuke temió por su integridad física.

—     Contratare a gente para que haga los arreglos necesarios. Espacios habilitados para conejos y gallinas. Pero tú, y todos los demás profesores estudiaran lo básico para enseñarle a los pequeños el respeto por la vida. — Tsunade golpeo a Sasuke en su hombro en señal de apoyo. Sasuke solo trago saliva, esperando que la amable Shizune lo ayudara, pero la mujer negó con su cabeza. Estaba claro que Tsunade no iba a cambiar de idea.

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Sasori todo el camino a casa se fue llorando, era un llanto incontrolable y lleno de dolor. Sakura no entendía que pasaba, las pocas palabras que pudo entender fueron aves y muertos. Con el corazón apretado, lo tomo en brazos e intento consolarlo, para cuando llegaron a la casa, su llanto estaba más controlado, pero se veía la tristeza en aquellos ojos aqua.

—     ¿Qué ha sucedido?  — Pregunto una vez los dos se sentaron en el desarreglado sofá. Sasori se acurruco en sus brazos, esperando sentir su calor.

—     Inojin…ese niño es malo, tía Sakura. — Se quejó, nuevamente sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas. — Le he dicho que dejara a las aves en paz. Pero él ayudo al gato a trepar el árbol, y…y… — Sakura acerco la cabeza de su sobrino a su pecho para que dejara de hablar, era claro que estaba afectado.
No era la primera vez que este niño le hacía algo a su sobrino, posiblemente era tiempo de pedir una cita con la directora. Ella no iba a tolerar que Sasori siguiera siendo humillado, menos por un niño arrogante, con una madre víbora.
El tiempo paso, y Sasori seguía igual de afectado, Sakura no sabía que decirle para que el pequeño reaccionara.

—     Sasori-chan ¿Qué quieres de cenar? — Sasori solo elevo sus hombros, sin mirarla. —¿Te gustaría ayudarme? — Insistió, acercándose a él, para inclinarse frente a él y quedar a su altura, coloco sus manos en las rodillas de él, pero el pelirrojo seguía mirándose las manos con sangre de las aves. Sakura se extrañó que él no lavara sus manos.

Ella también murió en mis manos… — Fue apenas un susurro. Al principio creyó que había escuchado mal, miro a Sasori buscando una explicación. Su rostro ya no tenía una sonrisa. — Igual que estas aves…no pude salvarla. — El alma de Sakura cayó hasta sus pies. Sentía sus ojos pesados y también su cuerpo. Los ojos de su sobrino se llenaron de lágrimas, y ella sintió que un pedazo de su corazón era arrancado. Su sobrino había visto morir a su madre en sus propias manos. Su único ojo visible se cerró con fuerza, intentando no llorar, pero era imposible. Le dolía. Pero no tenía claro que le dolía más, si recordar la muerte de su hermana, o el dolor de su pequeño sobrino.
Si tan solo ella pudiese cargar con ese dolor, y no él.
Lo abrazo tan fuerte que sintió que le hacía daño, pero Sasori le respondió apretando con todas sus fuerzas la ropa de su tía. Él se sentía seguro con ella.


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Sasuke estaba en la biblioteca leyendo algunos libros sobre animales. Suspiro y rodo los ojos, bastante enojado. ¿Por qué debía obedecer a Tsunade? Medito unos segundos antes de encontrar por su retorcida mente la respuesta.
¡Ah! Ya recordaba. Tsunade fue la primera persona que le tendió la mano al llegar a esa pequeña ciudad. Le había dado un techo y trabajo. Aun sabiendo que el moreno tenía poca experiencia laboral, y un factor fundamental detestaba a los niños.  
Recordaba con algo de melancolía la llegada a esta ciudad. Había escapado de todo con lo que había crecido. El desprecio de sus padres, por ser alguien sin mucho sentimiento o expresión. La decepción de su padre por haber querido ser profesor, aunque Sasuke había estudiado para ser profesor de secundaria, el destino lo había llevado a Tsunade y a esa pequeña escuela.
Bueno, esto  -se refiere a leer libros sobre animales- era lo mínimo que podía hacer por ella y su escuela. Por otra parte, sería beneficioso para los niños.
Tomo cuatro libros con un poco de entusiasmo y camino hasta su casa para encontrarse con el felino arriba del mueble de su diminuta cocina, moviendo la cola con entusiasmo, esperando su comida. Sasuke nuevamente se hizo la pregunta de esta mañana ¿Desde cuándo le gustaban los gatos? ¿Quién había invitado a este gato a vivir con él? Y lo más importante ¿Por qué el gato lo dominaba? Molesto, dejo su maletín en el suelo, y saco la comida del felino, este maúllo feliz. El moreno miro de manera asesina al gato, verdaderamente era un manipulador.
Se liberó de sus zapatos negros y como era costumbre aterrizo en su preciado sofá. Algo sorprendido miro como una luz roja parpadeaba del teléfono de su hogar, con duda apretó el botón para escuchar los mensajes.

Sasuke-kun…

Su corazón se paralizo. Incluso su gato elevo las orejas, quizás percatándose que él corazón no le estaba latiendo. Inconscientemente miro a su alrededor, asustado de que la dueña de esas voz no estuviera presente ahí. Era imposible, ya que no le había dado la dirección a nadie, ni a sus padres. Y a ella solo le había dado el número por alguna emergencia.

¿Quizás estaba en problemas?

Pero ella no había dicho nada más que su nombre. 

—     . ¿Debía llamar? ¿Debía ir a visitarla? ¿Por qué ahora? ¿Por qué a él? Algo nervioso se levantó para ir a su pieza, paso por al lado de un calendario y se paró en seco al ver, que dentro de dos días era la fiesta en el bar. No tenía disfraz, y no había visto la nariz de Sakura desde aquel día que la invito. ¿Por qué las mujeres hacían la vida tan complicada? Miro a su gato por última vez, y este se estaba lamiendo sus bolas sin vergüenza alguna en el mismo mueble de la cocina.

—     Suertudo. . . — Mascullo molesto, encerrándose en su pieza, para quizás no lamerse sus bolas, más bien acariciarlas.

Notas:

Espero que tengan un buen Viernes! Abrazo a todas <3

°7° por Pafu
Notas de autor:

Hola!!! Lamento la tardanza, solo debo decir que Netflix me insistió tanto con 'Strager things' que tuve que ver sus dos temporadas xD 

Sinceramente Sasuke no entendía el poder que Tsunade tenía en aquella ciudad. Primero, le había dado un trabajo con solo una pregunta. “¿Eres pedófilo?” Dios ¿en serio? Perfectamente pudo haber mentido. Pero Tsunade le creyó, y lo ayudo en todo lo que él necesitaba. Le consiguió un departamento en menos de un día ¿extraño? Bastante. Y ahora, dos días después que anunciara oficialmente el nuevo sello distintivo de la escuela, ya habían trabajadores mejorando la tierra y el espacio para los animales, encabezado por el veterinario que los ayudo el otro día. Sasuke no era el único que miraba impresionado el avanzado trabajo, sus colegas estaban igual que él de aterrados y nerviosos, principalmente porque Tsunade los estaba obligando a cambiar todo su método de enseñanza.
— ¿Qué tal Uchiha? — Tsunade sonreía de oreja a oreja, mostrando con altanería los nuevos espacios.
— Son las seis de la mañana. — Se quejó el moreno al escucharla tan feliz. Tsunade solo rodo sus ojos en señal de molestia, seguramente no era el primero que le decía aquello. Shizune detrás de ella, llevaba el mismo rostro de todos.
— ¿Eso que importa? ¿Acaso no ves lo que está pasando? ¡Haremos historia! — Tsunade le dio unas palmadas en su espalda dándole ánimos, camino hasta los demás profesores para hacer lo mismo. Aún no amanece. Se quejó el moreno, frotando sus ojos y bostezando exageradamente. No es que fuera temprano, era que simplemente no había podido dormir bien, la llamada de Karin lo tenía ansioso, y principalmente porque no había vuelto a llamar, ni dejar algún mensaje aclarando la situación. Este tema lo tenía bastante preocupado, posiblemente Karin necesitaba su ayuda, aunque ella era una mujer muy independiente, nunca necesito ayuda de nadie nunca, ni siquiera de él alguna vez. Con la pereza aun impregnada en su cuerpo, observo el Sol colándose entre los grandes árboles que tenía la escuela, algunos pájaros volaron a los primeros rayos de Sol.
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Por alguna extraña razón Sakura, esa mañana estaba muy cansada. Había dormido horrible con un Sasori pegada a ella, y unas patadas bastante fuertes en su vientre. Definitivamente debía hacerle un espacio propio al menor. Hizo el desayuno con muy pocas ganas, sentía que los ojos se le cerraban solos y su cuerpo pesaba varios kilogramos más. Sasori sonrió divertido al verla de esa forma, era graciosa verla con su cabello revuelto, sus ojos cerrados la mayoría del tiempo, y un abrigo sumamente largo para tapar sus pijamas. — ¿Estás bien tía Sakura? — Sasori comía su desayuno, mientras su tía limpiaba distraídamente la cocina, sus ojos cerrados, y apenas moviendo su brazo, de hecho no escucho la pregunta de su sobrino. — ¿Tía? — Insistió el pelirrojo. Estaba a punto de volver a repetir la pregunta, pero Naruto interrumpió en la cocina con una inmensa sonrisa. Al ver a Sakura muerta de sueño, solo le hizo señas a Sasori para que hiciera silencio. Naruto tomo a Sakura entre sus brazos y la arrastro hasta su habitación para acostarla en su cama. Aquel acto no le gustó nada a Sasori. Simplemente se veía mal. Pero no iba a hablarlo con nadie, es seguro que el rubio solo quería ayudar a su tía, y nada más. Naruto desayuno con Sasori entre conversaciones sin importancias, el rubio siempre se preocupaba por él y sus estudios, muchas veces Naruto le ofreció clases para patear traseros de brabucones, ganándose automáticamente un golpe de su tía Sakura, defendiendo su teoría, de que l violencia solo generaba más violencia; para él era curioso que su tía dijera eso luego de haber golpeado al rubio como si a este no le doliera.
— Termina de alistarte. Yo lavare los trastes mientras. — Sasori asintió obediente y en silencio, más que nada pensando que Naruto era una buena persona, y un muy buen amigo, para él y su tía Sakura. Siempre estaba pendiente de los dos, los hacía reír, veían películas y jugaban juntos. Pero Sasori no lo veía como un padre. El menor se cepillo sus dientes y arreglo sus cabellos, para luego salir del baño y caminar hasta Naruto que lo esperaba sonriente. Ese día había mucho Sol. Caminaron en silencio tomados de la mano, ya que su tía siempre repetía que era más seguro de esa forma, y que ella no quería que nada le pasara. A él no le incomodaba, y al parecer a Naruto tampoco.
— Naruto…— Susurro con timidez, el rubio lo miro sonriente. — ¿Por qué siempre estas feliz? — Naruto inmediatamente se sonrojo, era una pregunta extraña, más para un niño. Medito su respuesta unos segundos. — Umm bueno… ¿Por qué la pregunta? — Sasori arrugo su frente molesto, era obvio que Naruto evitaba su pregunta. Naruto se percató del enfado del menor y sonrió torpemente. — Soy feliz porque…trabajo en algo que me gusta, tengo una casa y comida. — El rubio se sintió satisfecho con su sonrisa, pero al mirar a Sasori comprendió que posiblemente el niño se haya confundido. Al cabo de unos minutos Sasori hablo.
— ¿Se puede ser feliz con tan poco? — Naruto miro de reojo a Sasori. El pequeño había demostrado una madurez impresionante, y más con las enseñanzas de Sakura, el pelirrojo parecía tener más edad de la que aparentaba. ¿Era correcto? No lo sabía. Muchas veces escucho que a los niños solo hay que dejar que sean niños a pesar de las enseñanzas. Sasori si jugaba e iba al colegio, pero se le veía muy interesado en la cocina, en el arte, en el espacio, en los animales y sobre todo en el amor o felicidad. — Mis compañeros son felices porque tienen juguetes y consolas ¿es eso normal? — Naruto trago saliva, la respuesta era incluso más confusa que la propia pregunta.
— Hay niños que no saben apreciar lo que tienen Sasori. — Naruto detuvo su caminar para hincarse y quedar a su altura. — Si tú eres feliz con mucho o poco, es algo tuyo, a nadie debe importarle. Si tus compañeros son felices con esas cosas ¿Quiénes somos nosotros para cuestionarlos? — Sasori pensó en aquella respuesta, y sonrió entendiendo lo que Naruto quiso decirle. Ambos siguieron su camino hacia la escuela. Naruto preocupado por los pensamientos profundos de Sasori, y Sasori feliz de haber entendido algo nuevo.

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Sasuke recibió a los alumnos con unas ojeras impresionantes, un cabello desordenado y topa casual. No había traje elegante, ni miradas asesinas, él solo quería que el día pasara rápido. Tener a Tsunade gritando toda la mañana no era el comienzo de su día ideal, muy por el contrario, aquella situación estaba en su top five de peores pesadillas. Cuando diviso a Sasori llegar junto a Naruto, la curiosidad le broto por los poros. Se acercó con una caminata casual, el libro de clases en una mano, y la otra en su bolsillo.
— ¡Buenos días Sensei! — Saludo Sasori con una sonrisa enorme, se abrazó a sus piernas para recibir un ligero toque en sus cabellos. Naruto miraba aquella escena con una ceja alzada y algo de celos. Sasori le sonreía, sí. Pero nunca así. El Uchiha rápidamente se percató de las miradas enviadas por el rubio, y sonrió con arrogancia.
— Ve al salón. Ya estaré con ustedes. — Ordeno el moreno. Sasori obedeció despidiéndose fugazmente de Naruto, desapareció en la gran puerta principal. Naruto hizo una mueca de fastidio al ver la sonrisa del profesor, pero no dijo nada, solo opto por rodearlo y mirarlo de pies a cabeza ¿Qué podía tener este profesor que le gustara tanto a Sasori y Sakura? Sasuke se sintió extrañado al tener al rubio rodeándolo y mirándolo, era casi como si estuviese evaluando algo.
— ¿Cómo sigue tu nariz? — Pregunto luego de terminar su vuelta. — Debes pasar por el hospital para ver si ha quedado en la posición correcta. — Naruto a pesar de todo, era un buen doctor. Sasuke sonrió al ver que aún se preocupaba por su nariz. — Sakura no ha podido venir, la he encontrado durmiendo de pie ¿puedes creerlo? — No, no podía. Se extrañó y preocupo a la vez ¿Qué tan cansado podía estar una persona para dormirse de pie? ¿Quizás estaba enferma? No, Sasori hubiese dicho inmediatamente. Naruto al no recibir atención, se despidió del moreno rápidamente, y este apenas lo noto.

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Sakura recién estaba despertando cuando sintió el timbre tocar y golpes en su puerta, algo desorientada y sin saber qué hora era, camino hasta la entrada, en el camino se miró nerviosa él porque estaba con un abrigo y debajo su pijama. Aún más confundida abrió la puerta para toparse de plano con Neji.
— N-neji… — Susurro nerviosa. Inmediatamente intento arreglar un poco su cabello y su abrigo arrugado, todo ante los ojos perlas de su novio o ex novio, nada estaba claro aún. — ¿Qué haces aquí? — Supo que fue una pregunta tonta al ver como Neji arrugaba su frente confundido.
— ¿Puedo pasar? — Fue su pregunta, incluso antes de saludar. Sakura miro hacía dentro, y ciertamente no había tenido mucho tiempo para ordenar, ni siquiera su casa y ella estaban decentes. — Supongo… — Se hizo a un lado, esperando que el desorden no fuera notado por el castaño, eso la avergonzaría mucho más. El castaño se adentró a la casa, y ella iba detrás siguiéndolo, en el pasillo colgaba un gran espejo y ella golpeo sus mejillas para tener algo de color. El castaño ya sabiendo que era imposible sentarse en el sofá, camino directo hacía la cocina donde tomo asiento, Sakura lo imito quedando frente a él.
— Sakura. — Hablo con voz seria, y unos ojos muy penetrantes. — Debes alejarte de aquel profesor, y alejar a tu sobrino de él. — Sakura negó confundida. — Investigue un poco sobre él, y no hay información ¿no te parece raro? ¿Ni siquiera datos personales ? — Sakura seguía sin entender. — Sakura, claramente es suficientemente peligroso. Pudo haber pagado para que borraran datos e información sobre él ¿no lo entiendes? — Neji hablaba sin parar, más de lo que hablo en todos estos años de relación, dejando a Sakura bastante confundida.
— Neji ¿Qué haces aquí? — Sakura claramente no estaba entendiendo nada. — Apareces luego de semanas de haberle roto la nariz al profesor de Sasori ¿y sueltas todo esto? ¡Ni siquiera haz llamado para aclarar lo nuestro! — Se quejó la pelirrosa nerviosa, su mente le hizo recordar las palabras de Sasuke aquella vez: me gusta tu mujer. Neji era el más confundido.
— ¿No has escuchado nada de lo que he dicho? ¡Ese hombre es peligroso! Estas en peligro. — Sakura negó y golpeo la mesa bastante frustrada.
— No voy a permitir que hables así de un hombre que no está aquí para defenderse Neji, tú no eres así. — Neji abrió los ojos de par en par, enfadado total. — Sasuke, ha sido fundamental para Sasori, y si ese hombre es importante para mi hijo lo es para mí. — Neji se levantó de la silla, quedando frente a frente de Sakura. —
Sakura. — La tomo de los hombros. — Sasori no es tu hijo. Se supone que tendríamos hijos propios, no de un par de drogadictos irresponsables. Se supone que nos casaríamos, y nos iríamos de esta ciudad, se supone que te embarazarías y quedarías en casa mientras yo trabajo, y dejas este patético trabajo de hacer ropa. — Sakura ahogo un grito al escuchar aquellas palabras. Aquellos fueron alguna vez su sueño. Más bien, nunca tuvo el valor para decirle no a Neji.
— Neji… — Susurro dolida, separándose de él, con lágrima en su único ojo visible. — Quiero que te vayas de mi casa inmediatamente. —El castaño sonrió con arrogancia, negando inmediatamente. — Esto, se acaba ahora. — A pesar de que su voz tiritaba, intento mantenerse firme.
— ¿Eso es lo que quieres? ¿Terminar? ¿Te das cuenta que terminas cuatro años de relación por un desconocido? — Sakura le dio la espalda avergonzada, y el castaño soltó un bufido. — ¿Sabes por qué lo golpee? — Se acercó a ella, para hablarle al oído. — Porque vi que te gustaba desde el principio. ¡Ese hombre te va a cambiar Sakura! ¡Y no te va a gustar en lo que te vas a convertir! — Neji estaba furioso, tanto que golpeo algunos muebles de la cocina, y boto la vajilla que estaba cercana. — ¡Siempre supe que ese niño sería una desgracia, y ahora ese profesor! — Las lágrimas se hicieron más intensas y los sollozos más fuertes. Ellos nunca habían discutido de esa manera.
— ¡Vete de mi casa! — Grito histérica, al ver que el castaño estaba dispuesto hacer más daño a su cocina.
— ¡Quédate con la desgracia de tu hermana! Al fin y al cabo, eso es lo que haces siempre. — Neji camino hacía la salida, pero antes de irse volteo para gritarle una última cosa. — Siempre serás la segunda opción Sakura. Eres el reemplazo de Rairakku, y serás el reemplazo de ese profesor. — Sakura camino rápidamente por el pasillo para cerrar empujar a Neji fuera y cerrar la puerta principal de un portazo, le puso seguro y se deslizo por ella para llorar desesperadamente.

“Lo dejaron luego de dos años de relación”

Dio un sollozo más fuerte al entender que su mente siempre le recordaba las peores palabras, en el peor momento.

“¿Eres mi mamá ahora?”

¿Lo era? Estaba intentando. Dios sabe que estaba intentando, pero todo se le estaba haciendo tan difícil. De vez en cuando sentía que solo cuidaba a Sasori ya que su madre se había ido de vacaciones, luego caía en la realidad que su madre estaba muerta y Sasori se quedaría siempre con ella. ¿Cómo iba a cuidar de un pequeño, cuando ella aún tenía problemas para cuidarse ella misma? ¿Qué clase de ejemplo le iba a dar a su sobrino? ¿En qué clase de persona se convertiría Sasori?

“Sakura, haz salido rota. Eres solo una copia barata de tu hermana. Tu nunca podrás tener lo que ella tiene, nunca.”

“Mírate, con ese ojo extraño, con ese carácter estúpido y ese cuerpo tan poco agraciado ¿para qué hablar de tu rostro y cabello? Eres simplemente una desgracia hija mía.”

Sakura recordaba con exactitud cada palabra que su madre le decía día y noche, siempre alabando a su hermana, nunca diciendo algo bueno de ella.

“Rairakku es hermosa, te felicito por tener una hija tan perfecta”

Fueron las palabras de sus amigas una tarde de té, ella por error había pasado por el pasillo de atrás, y la habían visto. La cara de horror de su madre nunca se iba a borrar de su memoria.

“Ella es la vecina. Es tan desdichada que de vez en cuando la dejamos estar en casa y jugar con Rairakku”

Cuando escucho aquello salir de los labios de su madre, a la edad de 12 años, sintió por tercera vez que su corazón se partía. Con una reverencia salió por la puerta de la cocina para perderse en los bosques y llorar a todo pulmón. La primera vez que se le rompió su corazón, o eso dedujo ella a medida que fue creciendo, fue cuando la llevaron por primera vez a medico por su ojo color magenta, el doctor les había explicado con paciencia y poca importancia, que su ojo era único, y que era netamente un problema biológico, no algo que ella manejara. Sus padres claro, tenían otra idea.

“¿Aun estará en edad para darla en adopción?”

Le pregunto su madre a su padre, el hombre solo negó con una cara de no saber que responder. El doctor intento sonreír pensando que era una broma, pero ella supo que no era así. La segunda vez, fue cuando su padre y su madre, para su cumpleaños N°5 le habían regalado un parche para su ojo.

“Incluso con el parche te ves más normal”

Habían sido las palabras de su madre, y su padre solo asintió dándole la razón. A pesar de todo, muchas veces agradeció que su madre fuese de esa forma. Aprendió muchas cosas, como por ejemplo que siempre habrá gente que este en desacuerdo a lo distinto, a lo que no viene con uno. Como su madre con su ojo. Como Neji con Sasori. Limpiándose sus lágrimas se levantó del suelo, para así caminar hasta la cocina y comenzar a limpiar todo. Aprovechando la inspiración y la rabia, comenzó a sacar todo del cuarto donde guardaba sus creaciones y cosas sin importancia, para guardarlas en el patio trasero. Lo limpio lo máximo que pudo, abrió la vieja ventana para que entrara algo de aire, y satisfecha con la limpieza dio un suspiro limpiando se sudor. Cuando estaba por ir a buscar agua, el timbre sonó, algo nerviosa pensando que podría ser Neji, abrió y se sorprendió al ver a Sasori y detrás de él al hombre sabelotodo.
— Sasori…. ¿qué haces aquí? ¿Qué hora es? — Pregunto preocupada.
— Hoy hemos salido más temprano, ya que a la directora le dio por arreglar la escuela, tía. Sensei no quería que me viniera solo, y ha venido a dejar. — La sonrisa que Sasori le dio la convenció, más la presencia del moreno la avergonzaba. Desde que él la había invitado aquella fiesta no se habían visto para nada, e incluso pensaba darle una respuesta ante aquella invitación.
— Claro. Pasen. — Ambos le hicieron caso. Se sorprendieron al ver la casa ordenada y limpia, ella lo noto. — Oh, hice un poco de limpieza... — Su rostro se volvió rojo instantáneamente al ver que los ojos negros de Sasuke la observaban fijamente. Trago saliva nerviosa al percatarse que no se había sacado su pijama en todo el día, su cabello largo estaba atado en un mono realmente mal hecho y no llevaba nada de maquillaje.

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Sasuke miraba curioso la cocina. Había estado pocas veces, pero algo le resultaba bastante extraño, un mueble parecía haber sido golpeado violentamente, y sin querer ser curioso, había visto en la basura vajilla bastante bonita hecha trizas. — Sensei ¿esto se hace así? — La voz de Sasori lo hizo volver a la realidad, se acercó a él para ver el ejercicio y darle algunas instrucciones para que ejecutara bien el problema matemático. Esa tarde, por alguna razón, una muy extraña razón, se había quedado a cenar, luego de que Sakura le preguntara bastante tímida, él acepto rápidamente, debido a las declaraciones de Naruto. La pelirrosa se había duchado y puesto ropa normal, para así comenzar a cocinar. Era extraña esta sensación, de estar sentado en una mesa esperando la cena, mientras un niño completaba su tarea. — Sensei, su ropa tiene pelos blancos. — Sasori miraba curioso la ropa de su profesor, nunca se había percatado de aquello en sus innumerables trajes.
— ¡Oh eso! Es de pomposo. — Explico sin mucha importancia, colocándose nuevamente con las manos entre sus piernas, notoriamente nervioso. Sasuke lo miro confundido, incluso Sakura había dejado de cortar algunos vegetales al escuchar aquel nombre tan particular.
— ¿Quién es pomposo, Sensei? — El pelirrojo sintió algo de molestia al saber que su profesor estaba con los cabellos de otra persona que NO fuera él. El Uchiha rápidamente se avergonzó.
— Es…es…un gato que vive conmigo. — Sakura sonrió al verlo tan complicado, posiblemente al Uchiha le avergonzaba haberle puesto un nombre tan ridículo al felino, es tierno, pero ridículo. Sasori se quedó en silencio, fulminando con la mirada al moreno.
— ¿Ocurre algo? — Los ojos del pequeño lo intimidaban.
— ¿Le gustan los gatos? — Pregunto extrañado, nunca había oído que a su profesor le gustaran los animales.
— No realmente. Es solo un sinvergüenza que me busca cuando tiene hambre y quiere holgazanear. — Sakura soltó una risa. —¿Qué? Es cierto, se aprovecha de mí. No sé qué clase de poderes tiene, pero me convence en comprarle comida ¿puedes creerlo? — Sasori miro impresionado a su Sensei. Así que aquel gato tenía el poder de manipular asu Sensei. Sakura solo negó con gracia, colocando platos frente al moreno y Sasori, para luego sentarse y comer, la conversación de la noche fue sobre Pomposo y sus poderes psíquicos. Cuando Sakura fue a dejar a Sasuke a la puerta, ambos se miraron intensamente. En un impulso Sasuke rozo los dedos de Sakura, para luego elevar su mano y besar su palma suavemente.
— Nos vemos mañana. — Sakura abrió la boca ligeramente y se sonrojo entera. Su cuerpo reacciono de una manera bastante extraña, sentía la punta de sus orejas arder y también sus pies. Sasuke desapareció rápidamente, pero al igual que Sakura sentía su cuerpo caliente, ni el aire helado de Otoño podía detener aquel ardor tan exquisito que sentía su pecho.

Notas:

Algo corto, pero para el proximo me esforzaré para hacerlo mas largo :D
Cuidense!

Pd: Segunda vez que intento editar.

°8° por Pafu
Notas de autor:

Holanda que talca? Lamento la demora.
Antes que todo o antes que nada (?) quiero dar las GRACIAS a la persona que me ayudo en este capitulo: TAAAAMM te pasaste por gaia. Se que lees esto, pero no dejas comentario, pero no te preocupes, ya estoy acostumbrada a tu indiferencia (?) nein, como siempre, gracias por todo!

 Cuando sus pies se detuvieron frente a la puerta de su piso, automáticamente sus ojos saltaron a las cartas que estaban esparcidas en el suelo. Con algo de cautela se agacho para recogerlas, las tomo con una mano y con la otra abrió la puerta. Tenía la costumbre de tirar sus llaves en un mueble viejo y desabrido que había comprado a un turbio vendedor.
Su maletín siempre era ubicado en una de las sillas, y al costado sus zapatos, para luego caminar hacía la cocina y sacar una cerveza.
Tomo asiento en su desteñido sofá y apoyo los pies en la pequeña mesa de centro, miro un sobre de color blanco con una dirección que pensó nunca más ver.

Ciudad de Tokio.

Para: Sasuke Uchiha.

De: Karin Uzumaki

Suigetsu y Karin te invitan a su boda.
El día sábado 25 de Noviembre a las 20:00 hrs.
Templo central de Tokio.

Santísima mierda. Dejo la carta a un lado con una expresión algo extraña. No sabía que sentir, todo se le había venido de golpe. Todo incluyendo que hoy era la dichosa fiesta, debía ir disfrazado –disfraz que no fue a buscar a la tienda- debía estar más preocupado de la cita que tendría con Sakura, antes que la estúpida invitación de la zorra de su ex con su ex mejor amigo.
¿Qué cosas no? Se había alejado para justamente no tener que recibir este tipo de burlas, y ahora la maldita de Karin le enviaba una invitación a su estúpida boda.
Molesto tomo nuevamente la invitación y la hizo trizas, tirando los restos de papel por todo el suelo, dando patadas a cada mueble que cruzara su camino, incluso Pomposo se espantó y fue a esconderse a la habitación.

~~~~

Sakura se miraba nerviosa en el espejo. Se había maquillado más de lo habitual, colocando una nueva base que según la etiqueta resistía seis horas intacta, pero ¿Por qué se quedaría seis horas en el bar? Solo iba por un par, quizás tres. Delineo sus dos ojos de negro y compro incluso pestañas falsas para que sus ojos se vieran más grandes, sus labios eran coloreados por un hermoso y fuerte color rojo.

— Oh Dios. Oh Dios. — Se quejaba nerviosa mientras ahora inspeccionaba su cuerpo, este estaba cubierto por un material bastante difícil: cuero. — Oh Dios. Oh Dios. — Repetía muy nerviosa, inspecciono sus senos, no se veían tan pequeños como realmente lo eran, su cintura no era perfecta, reconocía tener unos cuantos kilogramos demás, nada que un cuero apretado lograra disimular, su trasero en cambio se veía horriblemente gordo. — ¡Naruto! — Llamo desesperado a su amigo, mientras colocaba más labial. — ¡Naruto ven un segundo! — El rubio apareció medio segundo después, con cara de pocos amigos al ver su rostro hermosamente maquillado, pero cuando bajo su mirada, su rostro se encendió de tal manera que a Sakura se le pusieron los pelos de punta.

—     ¿Pero que llevas puesto? — Se atrevió a preguntar el rubio, aun con su mirada en su pequeña cintura y anchas caderas. Sakura palideció al escuchar su pregunta, se miró en el espejo unos segundos más.

—     ¿Qué? ¿Tan mal estoy? Dime la verdad. — Naruto trago saliva, la verdad era muy simple: Sakura se veía jodidamente sexy. La miro totalmente desorientado en lo que debía decir.

—     Pues… ¿puedes respirar? Digo, eso se ve muy ajustado. — Sakura hizo una mueca de incertidumbre. — Sakura ¿A dónde vas así? — Ahora la voz de Naruto era más seria, se recostó sobre el marco de la puerta para contemplar a su amiga un manojo de nervios, arreglando su cabello, y mirando su cuerpo una y otra vez.

—     A una fiesta de disfraces ¿no es obvio? — La pelirrosa se puso las botas largas de color negro que combinaban con su atuendo, al inclinarse su traje hizo un ruido extraño. Naruto solo levanto una ceja y Sakura sonrió con vergüenza.

—     Ya. — Contesto el rubio, comiéndola con la mirada. — ¿Piensas bailar con eso? — Apunto a su traje. — Siento que se va a rasgar apenas des el primer paso fuera de esta casa. — La negatividad de Naruto no era intencional, eran puros celos. Sakura nunca fue buena para salir a fiestas, ella usualmente era tranquila, pero le extrañaba que le hubiese rogado cuidar a Sasori este viernes. Y ahora, ella se maquillaba y arreglaba para una tonta fiesta.

—     Naruto por favor. — Lo corto Sakura de raíz, adivinando del porque su reacción. — Es solo un disfraz. — Sakura por tercera vez se colocó labial y salió del baño, haciendo que Naruto volteara entero para observar su glorioso trasero. La siguió aun con cara de pocos amigos. Sakura tomo un gran abrigo negro del perchero para cubrirse del frio otoño, mientras Sasori coloreaba un libro que Naruto le había traído esa tarde, con nuevos crayones claramente.

—     Sakura, en serio. — Insistió Naruto. — Debes tener cuidado, en la noche hay muchos hombres peligrosos, y no podrás correr con esas botas. — Sakura lo miro furiosa con sus dos ojos algo que intimido a Naruto, aún no se acostumbraba al color magenta del ojo izquierdo de su amiga.

—     Pero que pesado Naruto. — Se quejó la pelirrosa al ponerse su antifaz. — Llame a un taxi y me vendré en uno. Mira, si no puedes ver a Sasori lo comprenderé, pero no insistas solo porque crees que me lanzaré a los brazos de un hombre cachondo. — Sakura miro muy molesta al rubio, y este solo hizo una mueca de comprender lo que su amiga le estaba diciendo, aunque no pudo evitar arrugar la frente con sospecha. Sakura se despidió de Sasori cariñosamente, lo lleno de besos y abrazos.

—  Se bueno ¿sí? — El pelirrojo asintió, prestándole poca atención, la verdad era que colorear era divertido.
Naruto a pesar de estar advertido, de igual manera observo por el ventanal de la casa para ver si efectivamente Sakura había pedido un taxi. Suspiro con alivio al ver que así era.

~~~~


Sasuke se sintió incomodo apenas puso un pie en el bar. Era el único sin disfraz.
Con una sonrisa nerviosa entro y saludo con leves movimientos de cabeza a unos pocos conocidos, hasta llegar a la barra, esa noche el bar estaba repleto.  No tenía claro si era por la noche de disfraz, o por su banda en vivo.

—     ¿Qué tal Sasuke? — El moreno sonrió al escuchar la voz de su barman favorito, y no porque tuvieran una buena relación, era más bien porque Kakashi siempre ponía más alcohol del debido a su vaso.

—     Hey. — Fue su frio saludo. — Lo de siempre. — Pidió nervioso. Eran las 20:20 horas y Sakura aún no aparecía. Posiblemente no iba aparecer en todos los casos. Dio una mirada más a su alrededor, y la mayoría estaba entusiasmado con el aire del bar, música en vivo, buena ambientación y ¡Oh santa mierda! Sus ojos se fijaron en una figura femenina que se acercaba muy segura con un traje entero de cuero, y no solo él la miraba.

—     Demonios. — Escucho decir a Kakashi con bastante excitación. La mujer se sentó a su lado y él no supo que decir, él esperaba por Sakura. El silencio reino.

—     ¿Acaso no me reconoces? — La dulce voz de Sakura se coló con el solo de guitarra de la banda en vivo. Sasuke nervioso miro a la figura femenina y quedo en shock al recién notar los cabellos rosados de Sakura. Sin querer ser pervertido, recorrió nuevamente el menudo cuerpo de Sakura, su parte trasera resaltaba demasiado, pero al ver su rostro con un antifaz  de cuero, lo que más llamo su atención fueron sus ojos. Ambos estaban a la vista. El izquierdo se veía claramente.
Sakura se sonrojo al ver a Sasuke no quitarle la mirada de encima, su rostro se incendió hasta su cuello, y no pudo disimular su vergüenza, el moreno tenía una mirada bastante intensa.

—     Es imposible que ocultaras tu ojo por eso ¿cierto? — El moreno era también muy inteligente. Se mordió su labio inferior bastante incomoda, no era común que ella mostrara su rostro tan abiertamente. — Es lo más hermoso que he visto en una mujer. — Sasuke sonrió de lado recordando aquellas palabras ya dichas, y sí, Sakura era simplemente hermosa.

—     ¿Por qué dices eso? — Sakura no sabía si el Uchiha estaba bromeando. — Es extraño y… anormal. — El Uchiha hizo una mueca de desaprobación inmediatamente, negó con entusiasmo. — Sí lo es, solo que no quieres decírmelo a la cara. — La pelirrosa se arrepintió de haber salido de su casa sin el parche, se sentía expuesta y como una verdadera tonta.

—     ¿Acabas de decir, anormal? — Repitió el Uchiha con burla. — ¿Cómo puede serlo? O sea sí, no se ve mucho, pero acaso ¿no te hace especial? ¡Mírame! Tengo el cabello oscuro y los ojos del mismo color, tú en cambio eres una especie de ninfa o algo así. ¿Estas segura que no caíste del cielo, Sakura? Porque empiezo a dudar que seas de este mundo. — La pelirrosa quedo con la boca abierta al escuchar aquello salir de la boca del moreno, mientras que este bebía un poco de su cerveza. Kakashi el barman, miraba con duda el cumplido del Uchiha. Pasaron unos segundos de silencio y Uchiha y Haruno explotaron de la risa. Ese había sido el cumplido más cliché de la historia.

—     Con esto se de antemano que no eres bueno coqueteando. — Dijo Sakura sonriendo, luego le dio un sorbo a su Cosmopolitan servido.

—     No. No lo soy. — Acepto el Uchiha algo incómodo. — Tampoco soy bueno expresándome y hablando, aunque ahora no se nota mucho. Culpo al alcohol. — Ambos soltaron una risa divertida.

La noche paso entre conversaciones sin importancia, alcohol, un poco de baile y concursos bastante extraños. Sakura estaba pasándolo muy bien.

—     Bien. — Hablo torpemente la pelirrosa. — Te toca preguntar. — Indico, mientras el moreno servía algo de  whisky en los pequeños vasos que habían pedido para este ridículo juego. Sasuke la desafío con la mirada, él no tenía nada que ocultar.

—     ¿Cuándo planeas besarme? — El Uchiha se trapico con el líquido que estaba bebiendo, y limpio rápidamente sus labios de los restos. Miro bastante alarmado a la pelirrosa.

—     ¿Huh? Ummm eso… — Estaba nervioso, debía admitirlo. Intento ordenar sus oscuros cabellos para pasar desapercibido, no quería que Sakura se diera cuenta de su estado, aunque ella estaba bastante perdida en el espacio. El rostro de la pelirrosa era bastante curioso, de vez en cuando parecía estar en el espacio, ya que miraba el techo con una boba sonrisa, pero luego parecía recordar la pregunta formulada y sonreía coquetamente. El corazón de Sasuke comenzó a latir de una manera tal, que era posible que Kakashi el barman estuviese escuchándolo, e incluso las personas a su alrededor. No entendía porque esta mujer lo hacía sentir de esta manera. Pero Sakura no se lo permitió, la pelirrosa de una manera atrevida con sus sensuales botas acaricio las piernas del moreno, y fue cuando el tacto de ella pudo más que su razonamiento.

Sasuke Uchiha y Sakura Haruno, desaparecieron en una esquina oscura, camino al piso del profesor.
 A Sasuke le costó bastante guiar a Sakura hasta su casa y abrir la puerta mientras la sostenía, pero al final lo hicieron.
Ente besos entraron a la habitación que, estaba completamente oscura. Sakura se separó de él y camino hasta la ventana para apoyarse en el alfeizar. Al girar su rostro, vio como Sasuke la observaba hipnotizado. Su rostro resplandecía en medio de la penumbra, la luz de la luna que, se filtraba por los cristales, hacían que esos relucientes ojos brillaran con una intensidad alucinante. Podría ver sus pupilas dilatadas por el alcohol, estaba preciosa con esas mejillas sonrojadas, y ese labial rojo.
Se acercó hasta ella trastabillando, le tomo la mano suavemente y la trajo hasta él. Bajo la cabeza, tomando posesión de su boca que, lo llamo por las de una vez aquella noche, pero ahora en medio de la oscuridad nadie podía ser testigo como era devorada por su excitación. El olor a alcohol invadió sus papilas gustativas y le supo a gloria. Esa lengua resbalosa se deslizo sin compasión dentro de la boca de Sakura, haciéndola soltar más de un jadeo deseoso por seguir, bebiendo de él.
Sasuke  enredo los dedos entre sus cabellos y la trajo para devorarla por completo. Le  mordió el labio, le succiono la lengua, la beso una y otra vez, obligándola a jadear por él. Sakura dentro de su embriaguez, tuvo la osadía de desabotonar la camisa de Sasuke, ero como estaba ebria, algunos botones salieron volando, esto le provoco una boba risa. Al tocar su torso desnudo sonrió aun peor haciendo que el moreno se avergonzara, pero eso no evito que ella moridera sus labios con deleite.
Sasuke bajo las manos y apretó sus nalgas que resaltaban aún más con aquel traje de cuero, ella se elevó unos cuantos centímetros del suelo, mientras se distraía con su cuello suave como la seda. La nube de placer los había cubierto por completo, estaban disfrutando de los besos apasionados del otro. La camisa de Sasuke salió volando por los aires. No sabían cuál de los dos estaban más embriagado del otro.
El Uchiha se separó de ella y se perdió en las profundidades de esos ojos tan peculiares que tenía. Uno brillaba como el verde jade, y el otro como el más precioso magenta. Estaba obnubilado por esa mujer que, respiraba agitada gracias a la excitación que estaba sintiendo por él. La hizo girarse, y deslizo el cierre ajustado de su espalda, hasta dejarla al descubierto mientras la cubría de besos, desde la nunca, hasta el final de su espina dorsal. Esas manos juguetonas fueron colándose por entremedio de ese ajustado traje de cuero, hasta que por fin cayó al piso. Sakura estaba con una diminuta braguita y Sasuke se tuvo que morder la lengua para no gritar que estaba en la puta gloria. La pelirrosa se dio la vuelta, andaba sin sostén. Sasuke pasó la lengua por los labios fascinados porque eran tan perfectos como los imagino. Atrapo uno con la mano, haciendo presión sobre ese pezón erguido y suplicante de sus caricias. Sakura echo la cabeza hacía atrás para disfrutar de aquel toque tan intimido y erótico.

La tomo entre sus brazos y ella enredo las piernas en sus caderas, sin dejar de besarse cayeron sobre la cama. Se despojaron de la poca ropa que les quedaba y cuando estuvieron totalmente desnudos, Sasuke se puso de pie y la observo. Sakura estaba radiante, con sus pupilas dilatadas, con su rostro encendido, con sus perfectos labios hinchados de tanto besarse, con ese cuerpo tan pálido y necesitado de sentir el suyo. Sasuke no podía pensar en otra cosa Sakura Haruno era de otro mundo.

Al Uchiha se le fue la respiración cuando vio como Sakura, se mordía el labio a la vez que apuntaba con el índice su feminidad. Estaba desinhibida, de eso no cabía la menor duda, Sakura con el alcohol era otra persona, y él estando un poco más sobrio debía ir con cuidado. Al verla nuevamente de esa forma, se le olvido lo de ir con cuidado y casi se la traga cuando la beso.
Se arrodillo entre sus piernas y las separo con suavidad, le dio una sonrisa cargada de lascivia y se adentró en las profundidades de su sexo. Sakura grito de la sorpresa al sentir como su lengua se perdía en los recovecos de su feminidad. Súbitamente garro el cabello del moreno haciendo que él, la saboreara con demencia. Sasuke no se hizo de rogar y probó el néctar de su excitación.
Le afirmo las nalgas y la alentó a que se moviera a su ritmo, cosa que fue un poco difícil a Sakura, ya que estando ebria, sus movimientos eran torpes, haciendo que el moreno perdida la sincronización, lo mejor sería mantenerla quieta y que él se moviera.

La boca de Sasuke, fue subiendo de a poco por su vientre, hasta que estuvo frente a ella, para mirarla a esos ojos hechizantes. Sakura, se apoyó sobre sus codos y ladeo la cabeza con una sonrisa socarrona, para después empujarlo y hacerlo caer sobre su espalda. Era su turno. Él, soltó una risa nerviosa, pero rápidamente se esfumo de sus labios, al ver que Sakura se paraba y ponía cada pierna a sus costados. Esos ojos negros recorrieron sin ningún pudor el sexo de la chica que, a estas alturas estaba totalmente desinhibida. Se arrodillo quedando prácticamente sobre el falo endurecido del pelinegro. Lo miro a los ojos al tiempo que se relamía los labios en un acto de total erotismo.

Agarro la erección de Sasuke en un puño y comenzó acariciar su centro. El Uchiha soltó un gruñido al sentir la humedad de la chica, sin embargo, jadeo cuando ella se auto penetró. Maldita sea, estaba tan cálida, tan apretada que, creyó que se correría. Tuvo que apelar a su control para no moverse como un enfermo, pero Sakura lo estaba volviendo loco. Lo cabalgaba con una energía que pronto acabaría con él. Ambos estaban bebidos, pero Sakura estaba ebria y desatada. Sus gemidos escandalosos hacían eco en la habitación, y eso hizo que el Uchiha tomara posesión de sus labios para devorarla por completo.

La tomo de las nalgas y salió de ella, la pelirrosa soltó un quejido de protesta, pero lo que  no sabía es que sería embestida con tanta intensidad que, casi quedo sin aliento. Sus cuerpos comenzaban a crear una fina capa de sudor, pero poco les importaba, lo que a ellos les interesada era seguir con aquel placer de sentir sus cuerpos unidos. Sasuke puso el rostro en el hombro de Sakura y mordió de el, haciendo que la chica, soltara un gemido gutural. Bajo la mano hasta su unión de sus cuerpos y masajeo el botón hinchado y deseoso de la pelirosa. Ese fue el maldito detonante para que ella arqueara su espalda y se dejara llevar por un clímax alucinante. Sakura sintió un tibio liquido recorrer su interior. El pelinegro, soltó una risa de satisfacción, su orgasmo fue el más intenso que había tenido en su vida.

~~~~

Sentía un cosquilleo en su rostro, y con algo de molestia intento alejarlo, pero fue en vano, el cosquilleo era insistente. Con mucha pereza abrio sus ojos, extrañada de ver todo con claridad, ya que usualmente usaba su parche, giro algo adolorida sin saber porque, ahogo un grito al ver un gato blanco mirarla fijamente.
Alarmada se percató que a su lado no se encontraba su sobrino. Ella no estaba en su cama. Ella no estaba en su casa, y aquellos negros cabellos le daban una clara pista de con quien se encontraba. ¿Que carajos había echo?

Notas:

Gracias por leer!
Besos a todas!!

°9° por Pafu
Notas de autor:

<3

—     Se llevó una mano inmediatamente a su boca, estaba congelada. El hombre a su lado era nada más y nada menos que el Sensei de Sasori. Aturdida, sin saber a dónde ir, solo se levantó buscando su ropa, y se maldijo al ver el traje de cuero que había usado tirado por toda la habitación. Intentando hacer el mínimo ruido comenzó a recoger sus cosas para poder largarse de ahí.  Cuando estaba a punto de salir por la puerta de la habitación, golpearon la puerta principal, asustada y nerviosa se escondió en el baño.

Cuando Sasuke escucho los golpes en la puerta quiso ignorarlos, pero el ruido fue insistente y los maullidos de su gato no le hacían la tarea fácil. Con pereza se levantó y coloco un buzo que tenía a mano, algo aturdido inspecciono la habitación. No había rastro de Sakura. Los golpes se hicieron más fuerte y Sasuke tuvo un mal presentimiento, nadie lo necesitaba con tanta urgencia, a menos que a Sakura se le haya quedado algo por escapar como una cobarde.
Pomposo se metió entre sus pies haciéndolo perder un poco el equilibrio, con algo de molestia lo patio para que dejara de jugar y morderle los pies, con una sonrisa arrogante en su rostro abrió la puerta, para burlarse de la pelirrosa, pero la imagen que estaba frente a él no era la pelirrosa.
Una mujer alta de anteojos y cabello rojo estaba frente a su puerta, perfectamente maquillada y con ropas tan pulcras que parecía una santa.
Su sonrisa se borró en menos de un segundo, y tuvo que aguantarse las ganas de ser infantil y cerrarle la puerta en la cara. Karin lo miraba directamente y él no pudo desviar su mirada tampoco.

—     Hola Sasuke-kun. — Aquel sobrenombre le hizo volver unos años atrás, cuando ambos eran jóvenes y él odiaba que ella lo llamara así, pero ahora se sentía nostálgico. — ¿Puedo pasar? — No. No la hagas pasar Sasuke Uchiha. Su cuerpo no obedeció y se hizo a un lado para darle espacio. Si ella había venido hasta acá para decirle que estaba arrepentida de casarse y quería volver con él, debía ser claro: Él no quería volver con ella.
Karin inspecciono el pequeño piso donde el moreno vivía ahora, muebles escasos y viejos, un sillón negro y rígido, una cocina con lo justo y necesario, nada de decoración en las paredes, era el estilo de Sasuke. El moreno quiso gritar de la frustración ¿Qué diablos hace Karin en su casa? En primer lugar, ¿Por qué siquiera le dio su dirección nueva? Cierto se la dio porque pensó que a los primeros meses de desaparecido la pelirroja aparecería pidiendo perdón. Pero no fue así Sasuke. Aclaremos algo: tú ya no sientes nada por ella. ¿Alguna vez lo hiciste? En su momento es posible que un cariño especial.

—     ¿Sasuke-kun?  — Su voz, nuevamente su voz. El moreno salió de su trance y se acercó a ella, estaba en cierto punto incomodo por estar con su torso desnudo, y aun sin saber de Sakura. — Lamento haber venido sin avisar… — Un ruido proveniente de la habitación de Sasuke los distrajo a los dos. El moreno pidió disculpas y entro a su habitación para encontrarse con Sakura vestida con una camisa de él, intentando salvarse de los feroces dientes de pomposo intentando morder sus pies.

—     ¿Sakura? — No podía creerlo. La pelirrosa no se había ido.

—     ¡Lo lamento! Tome una camisa porque… ¡ay! —  Sakura intentaba quitarse de encima al blanco felino, pero estaba siendo muy insistente. El Uchiha se acercó hasta donde estaba los dos y tomo al gato en sus brazos para luego abrir la ventana de su habitación y tirar al gato a la calle. Es hora de un paseo Pomposo. Sakura estaba bastante avergonzada, no se acostumbraba a mostrar sus piernas y mucho menos andar sin un parche, el moreno no le quitaba la mirada de encima. Se acercó a ella, y con sumo cuidado acaricio su rostro y arreglo un par de mechones rebeldes.

—     No te avergüences. — Le ordeno acariciando el lado izquierdo de su rostro, Sakura automáticamente cerro sus ojos ante su tacto, Sasuke solo pudo acariciarla unos segundos, porque la voz de Karin llego hasta los oídos de ambos.

—     ¡Oh Dios! — Chillo Karin al ver que una mujer se encontraba ahí. — Lo lamento tanto Sasuke-kun. Me iré enseguida. — La pelirrosa deseaba que la tierra se la tragara ¿Quién diablos era ella? Intento cubrir sus piernas lo más que pudo con la camisa del Uchiha, mientras este intentaba calmarla e ir por Karin.

—     Karin, espera. — La llamo nervioso, mirando por la puerta de la habitación atenta a Sakura. — ¿Qué haces aquí? ¿A qué has venido? — La pelirroja detuvo su andar frente a la puerta, se giró nerviosa jugando con sus manos. — ¿Karin? — Insistió el moreno al ver que la pelirroja miraba nerviosa hacía su habitación.

—     S-solo… la boda…y-yo quiero que vayas a mi boda con Suigetsu…— Los ojos de Karin se llenaron de emoción, y Sasuke se sintió incómodo. — Significaría mucho para nosotros…— La pelirroja se sonrojo y salió huyendo bajo la atenta mirada del moreno.
Se quedó en silencio unos segundos, hasta que los maullidos de felino lo hicieron reaccionar, abrió las ventanas de la sala y este de un salto entro al piso para exigir su comida.

—     Umm… — La suave voz de Sakura lo hizo girarse, para así volver a la realidad. La pelirrosa aún se encontraba con la camisa de él, su cabello desordenado y sonrojada hasta las orejas. — Lamento haber escuchado todo. — Se disculpó suavemente saliendo de la habitación con la cabeza gacha.

—     No. Está bien. — El silencio reino entre los dos por dos minutos, hasta que Sasuke fue capaz de hablar. —Sobre lo de anoche… — Sakura se sonrojo aún más al escuchar eso, si hasta sus particulares ojos parecían estar desorbitados.

—     ¡No lo digas por favor! — Exigió nerviosa. — D-debo irme ahora. Te mandaré tu camisa limpia en los próximos días. Por favor, discúlpame. — Sakura tomo sus cosas y salió rápidamente del piso, bajo la atónita mirada de Sasuke. No le importo el frio del exterior ni andar con sus pies descalzos, no le importó que la gente que pasaba mirara sus piernas con escándalo, e incluso no le importó que el taxista se le hubiese insinuado dos veces, ella solo quería llegar a casa.

~~~

Naruto miraba impaciente por el ventanal de Sakura, la muy…irresponsable no había llegado anoche. Sasori desayunaba tranquilamente, mientras que él no había podido pegar un ojo.
Cuando sintió las puertas de un auto cerrar frente a la casa de los Haruno, rápidamente abrió la puerta para ver si se trataba de Sakura, grande fue su sorpresa al ver unas piernas desnudas y unos cabellos rosados desordenados.

—     ¡Sakura Haruno! — Bramo molesto el rubio al verla entrar como una bala, claramente avergonzada. Sasori escucho el grito de Naruto y se volteo a ver que sucedía, pero solo pudo ver unas blancas piernas correr a alta velocidad. El rubio se demoró poco menos de un segundo en ir hasta la habitación, todo bajo la atenta mirada del pequeño que aún tenía algo de arroz en su boca.

—     ¡No entres! — Grito Sakura mientras buscaba ropa limpia, pero el rubio no obedeció y se la comió con la mirada. —¡¡Naruto!! — Se quejó al verlo con los brazos cruzados, claramente exigiendo una explicación.

—     Sakura, dime que no es lo que pienso. — La voz de Naruto era severa, tan severa que Sakura recordó que nunca su amigo le había hablado de esa forma. Se sintió torpe e inútil, se había acostado con el profesor de su sobrino ¡aun cuando Naruto le dijo que tuviese cuidado! No pudo evitar hacer una mueca de terror, y Naruto se golpeó en su frente totalmente molesto.

—     No es tan terrible. — Intento excusarse, pero el rubio parecía endemoniado. — Te lo juro, no es tan terrible. —

—     Sakura. — La llamo acercándose a ella. — Al menos dime que te cuidaste. — Sakura asintió entusiasmada, para luego disminuir la velocidad de su movimiento y dudar. Naruto nuevamente se golpeó en la frente. — ¿En qué diablos pensabas? ¿Acostarte con un desconocido? — La pelirrosa nerviosa intento negar, pero el rubio murmuraba sin parar. — ¡Un desconocido Sakura! ¿En qué pensabas? No, no pensabas. — La regaño Naruto. — Iré a la farmacia a comprar la maldita pastilla para que nada pase en los próximos meses. — Naruto cogió sus pómulos y los estiro con cariño. — Nunca más cuidare a Sasori ¿entendido? — Sakura asintió adolorida por los “cariños” de Naruto y sonrió como pudo. El rubio salió de la casa directo a la farmacia, y la pelirrosa se ducho y cambio de ropa bastante nerviosa.

—     ¿Tía? — Sasori se acercó a la preocupada pelirrosa. — ¿Cómo lo pasaste con Sensei? — La pelirrosa se paralizo al escuchar aquello salir de la boca de su sobrino. Si Naruto lo escuchaba, era una mujer muerta. Sasori sonreía con inocencia mientras esperaba una respuesta.

—     Sasori-chan. — Hablo Sakura aterrada, acercándose al pequeño, arrodillándose para quedar a su altura.  — Prométeme que no le dirás nada a Naruto, por favor. — Sakura junto sus manos en modo de súplica, y Sasori asintió sin entender porque no debía decir nada.

Naruto llego a los minutos con una bolsa de la farmacia, de mala gana fue a buscar un vaso con agua y se lo tendió a Sakura, la pelirrosa obediente tomo la dichosa pastilla, mirando con ojos de cordero degollado a Naruto, pero el rubio no se dejó convencer por su amiga, aunque no tocaría el tema frente a Sasori.

—     Luego hablaremos ¿entendido? — Susurro Naruto con ojos sospechosos, Sakura solo sonrió nerviosa, y el pequeño Sasori miraba curioso sin saber que pasaba, pero solo ignoro a los dos adultos, ellos eran bastante extraños.

El día pasó sin mayor inconveniente. Sakura intentaba no mirar a Naruto debido a que sentía su mirada asesina, mientras Sasori veía una película entre medio de los dos realmente feliz.


~~~~

Sasuke no entendía como había llegado a esto. Si retrocedía unas horas atrás era posible que encontrara la razón, pero sinceramente no tenía cabeza para eso ahora. Iba viajando a Tokio junto con Sakura y Sasori en un bus bastante cómodo y con buen olor.
Miro de reojo a la pelirrosa que incómodamente trataba de ocultar su ojo izquierdo con su flequillo, mientras su sobrino dibujaba fascinando los paisajes reflejados por la ventana. Seguramente ellos nunca han ido a Tokio.

—     ¿Estás seguro que esto está bien? — Preguntaba Sakura por décima vez en todo el viaje. Sasuke suspiro bastante calmado, giro su cabeza aun recostado en el asiento y asintió, luego volvió a su posición original, miro a Sasori reír para sí mismo. — Sasori en realidad se porta bien. Él prometió ser educado. — La pelirrosa estaba bastante nerviosa viajando tan cerca del moreno, ya que Sasori había insistido en irse en la ventana.
Desde aquella noche ellos no habían tocado el tema, era tan incómodo que Sakura apenas le hablo cuando le devolvió su camisa perfectamente lavada, planchada y doblada. Sasuke la tomó por sorpresa cuando con un leve sonrojo en sus mejillas, le pregunto sobre sus planes para el sábado 25.

“No tengo nada que hacer”

Contesto con una sonrisa algo boba, y el moreno solo asintió.

“¿Te gustaría acompañarme a una estúpida boda? Debo advertirte que es la boda de mi ex ¿crees poder con eso?”

Aunque fue una extraña petición, al igual que su dichosa “cita” Sakura acepto bastante motivada y muy avergonzada a la vez. Pero cuando llego hablar con Naruto, para que viera a Sasori, el rubio le dio un rotundo no.

“¿Entiendes que debo trabajar?” La pelirrosa entendió inmediatamente, pero una parte de ella le decía que el rubio simplemente no quería que ella siguiera saliendo, y esa misma parte entendió las razones del rubio.

“¿Te molestaría mucho si Sasori va con nosotros?” el moreno sonrió encantado, posiblemente ella y el pequeño lo ayudarían a comportarse.
Sasori fue el más emocionado cuando le contaron sobre el viaje, aunque no estaba muy entusiasmado sobre la boda su tía Sakura se había encargado de dejarle bien en claro que era una ceremonia bastante importante y que los niños debían guardar silencio la mayoría del tiempo.

Al llegar a Tokio Sasori sintió una gran decepción al igual que Sakura. Todo era de cemento y tapado con enormes rascacielos. ¿Dónde estaban los bosques? ¿Acaso los animales pueden caminar tranquilos con tanto vehículo? ¿Por qué hay tantos buses y taxis? ¿Cuál es la razón de que hayan más de seis bares continuos?
El Uchiha pudo ver la cara de terror de ambos Haruno, incluso no solo sus caras detonaban terror, se habían acercado instintivamente a él en modo de protección, y le pareció bastante gracioso.
Los guio por las calles de Tokio a un hotel cercano del templo, él había hecho las reservaciones con anterioridad de dos habitaciones.
Sakura no soltó en ni un momento a Sasori, y este se aferraba cada vez más a su tía. Tokio era simplemente horrible.

—     Tenemos la tarde libre. — Anuncio el moreno entrando a la habitación de la pelirrosa y su sobrino. Sakura ordenaba las ropas del pequeño, mientras este inspeccionaba el baño. — ¿Algo que quieran hacer? ¿Un lugar especial que quieran conocer? — Sasori se asomó por la puerta del baño y asintió entusiasmado.


Sasuke miraba curioso a los dos Haruno. Y no era el único que los miraba de esa forma. La mayoría de la gente que circulaba a su alrededor los miraba curiosos y divertidos. Ambos Haruno estaban impresionados.
Cuando Sasuke pregunto si querían visitar algún lugar, nunca pensó que iba hacer la torre de Tokio, era una torre roja sin mucho que admirar más que su altura. Pero Sakura y Sasori parecían absortos en ella.
Espero casi diez minutos para que ellos salieran de su fascinación y convencerlos de entrar y explorar su interior. Sakura se negó muchas veces excusándose con pánico a las alturas, luego los detenía diciendo que no podía dejar a Sasori solo porque podía sentir miedo, para luego decir que definitivamente Sasori no entraría ahí.

—     ¿Si te llevo de la mano estarás bien? — Pregunto el moreno algo molesto por el nerviosismo de la pelirrosa. Sakura se sonrojo inmediatamente al ver como Sasuke tomaba su mano, y con la otra tomaba la mano de Sasori en modo de seguridad, mucha gente circulaba ese día. El aire en la cima era demasiado helado, agradeció a los cielos que los encargados del lugar aún te proporcionaran abrigos para poder pasear tranquilamente.
Sasori correteaba feliz admirando la estructura, la gente y el paisaje lleno de grandes edificios, que según el pequeño, poco a poco se estaba acostumbrando a su estructura.
Sakura sostenía la mano del moreno fuertemente, por nada del mundo quería soltarla, solo aquella varonil madre le recordaba que todo estaba bien, y no estaba flotando en una estructura a muchos pies de alturas. Se podría decir que Sasuke la mantenía estable y segura. Su mente y voz interna le aconsejaran que grabara eso, y lo recordara en momentos importantes, pero ella solo negó aturdida por la vida propia que tenía su cabeza. Pasearon lentamente tomados de la mano, mientras Sasori seguía divertido observando.

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Alrededor de las 6 pm, Sasori ya se encontraba cansado y con algo de hambre, decidieron ir al hotel y comer en el restaurant que estaba en la primera planta.

—     ¿Qué son todos estos platos? — Preguntaba con curiosidad el pelirrojo, Sakura se acercó a él y comenzó a explicarle los ingredientes de cada platillo. El Uchiha los miraba con suma tranquilidad. Para él, había sido una tarde muy divertida.

Cuando estaban listos para ordenar, el mesero que los atendía se acercó muy serio y se dirigió al moreno.

—     Señor Uchiha. — Lo llamo con incomodidad. Sakura presto atención al camarero, extrañado que supiera su apellido. — Los señores Uchihas solicitan poder sentarse con ustedes, para acompañarlos en la cena. — El rostro del moreno se descompuso, mientras que Sakura mostraba sorpresa, Sasori solo se quedó en silencio.

—     Supongo que no despreciaras a tus padres. Otra vez. — Una voz fuerte y profunda hizo que todos voltearan a ver a las personas que estaban detrás de Sasuke. Un hombre alto y de piel morena con un traje bastante elegante sostenía el brazo de una mujer pálida y de cabellos negros, exactamente igual a Sasuke.

—     Padre. Madre. — La pelirrosa inspecciono a las personas recién llegadas, era claro que una buena relación no existía. El camarero rápidamente trajo dos sillas más para ofrecer asiento a los adultos, y ellos tomaron asiento rápidamente. Incomodando a Sasori y Sakura.

—     Buenas tardes. — Saludo la mujer de cabellos oscuros a Sakura y Sasori.

—     Buenas tardes. — Devolvieron el saludo al unísono los dos Haruno. Sasuke le hizo una mueca de calma a Sakura, ya que sus ojos eran bastante insistentes.
Los padres de Sasuke guardaron silencio, esperando que su hijo entendiera la indirecta de tener que presentarlos.

—     Padre, madre. — Los llamo nuevamente. — Ella es Sakura Haruno y su sobrino Sasori Haruno. — Sakura hizo una reverencia con su cabeza. — Sakura, ellos son mis progenitores. — La presentación dejo mucho que desear. Su padre le regalo una sonrisa fingida, y su madre ni siquiera lo miro.
Los Uchiha pidieron su cena y llego junto con la cena de los demás.

—     Disculpa que te pregunte cariño,  ¿pero llevas lentes de contactos de distinto color? — Sasuke bufo, estaba esperando que lo atacaran con preguntas a él.
Sakura negó nerviosa, pero la madre de Sasuke no se veía conforme con su respuesta, estaba a punto de continuar cuando Sasori abrió su inocente y mortal boca.

—     ¿Qué significa progenitores? — Sasuke soltó una pequeña risa, se le olvidaba lo curioso que es un niño de seis años. Sakura intento sonreír, pero su sobrino estaba siendo bastante grosero.

—     Son sus padres, Sasori.  — Interrumpió Sakura al ver el rostro burlesco del moreno, posiblemente con una respuesta bastante poco convencional. Sasori acepto la respuesta de su tía.

La cena claramente estaba siendo bastante incomoda, pero los padres de Sasuke no parecían darse cuenta, comían con tranquilidad, mirando a Sakura y Sasori, asintiendo sin saber porque y esbozando sonrisas nerviosas. Sakura no entendía que diablos pasaba.

—     ¿Quién les dijo que me hospedaría en este hotel? —Pregunto Sasuke al ver que sus padres no entendían que estaban interrumpiendo una cena que debió haber sido bastante relajada.

—     Karin, por supuesto. — Contesto su padre inmediatamente. El Uchiha menor soltó un bufido molesto. — ¿Acaso no debía hacerlo? — Fue el turno del mayor para molestarse.  — Si no te hubiésemos visto aquí, lo hubiésemos hecho en la boda Sasuke. — Aclaro su padre sin preocupación. Sasuke en cambio abrió los ojos de par en par, con bastante confusión, miro a Sakura y luego a sus padres, estaba realmente confundido, o quizás no tanto pero necesitaba aclararlo.

—     ¿Boda? ¿Qué boda? — Su voz detonaba la histeria y sus padres intercambiaron miradas sin entender que sucedía.

—     La boda de Karin y Suigetsu, por supuesto. — Fue esta vez su madre la que hablo. — ¿En qué mundo estas Sasuke? ¿Acaso no sabes que se van a casar? — La mente del Uchiha exploto, y Sakura pudo notarlo por su expresión de incredulidad. ¿Cómo? O sea,  ¿en qué mundo se invitan a sus ex’s suegros a tu boda? Sasuke medito unos pocos segundos, Sakura y Sasori estaban presente, no podía maldecir, se llevarían una terrible impresión.

—     Sí, lo sé. — Respondió con sus ojos bien abiertos, una mueca entre incredulidad y burla. — Lo que no se, es como, repito como se atrevió Karin a invitarlos. ¿No recuerdan que ella me fue infiel precisamente con Suigetsu? Puedo saber ¿Qué tienen en la cabeza? — Sus padres soltaron una carcajada bastante escandalosa.

—     Sasuke, siempre haz exagerado las cosas. Ella no te engaño, solo no te lo dijo apropiadamente. — La respuesta de su madre hizo que Sakura la mirara como si estuviese loca. Sasuke no se quedó atrás con la expresión, miró fijamente a sus padres esperando que dijeran que todo se trataba de una broma, aunque conociéndolos ellos no hacían bromas. Fueron varios minutos de un silencio sepulcral donde Sasuke esperaba alguna respuesta de sus padres.

—     Tía, me quiero ir. — La dulce voz de Sasori salvo la tarde, y apenas el pelirrojo termino de decirlo, Sasuke se levantó dejando la gran servilleta blanca en la mesa, mirando a Sakura para que lo imitara.

—     ¿Huh? Oh. — La pelirrosa parecía confundida, con duda se levantó tomando la mano de Sasori para irse. — Discúlpenos. Buenas tardes. —Sasori no miro a los adultos y solo salió hacía el pasillo donde su Sensei maldecía por lo bajo la poca empatía de sus padres. Sakura en cambio camino a paso lento dudando en si era un buen momento para acompañar a Sasuke, ya que a pesar de todo, era una situación delicada, su ex iba a casarse en 24 horas, y sus padres no parecían comprender nada. Por encima de su hombro miro a los padres del Uchiha, la estaban mirando con un rostro de indiferencia, pero el viejo Uchiha tenía un brillo extraño en sus ojos, y lo mas probable es que aquel hombre estaba ciertamente muy arrepentido de tratar así a su hijo.
Sakura noto como Sasuke y Sasori subían al elevador, mientras el adulto sostenía las puertas para que ella lograra subir con ellos, apuro el paso y los alcanzo, las puertas se cerraron, pero aun así le dieron paso a la incomodidad.
Los ojos negros de Sasuke recorrían el techo gris del ascensor, para luego voltearse a ver a la pelirrosa, y fue así como se encontró con la mirada de Sakura, su ojo verde se veía más claro de lo usual, posiblemente por las luces del ascensor, mientras que su magenta era intenso y le ponía los pelos de punta.
Al bajarse en su piso y caminar hacía las recamaras, Sasori se mantuvo tranquilo, siempre al lado de su tía, se notaba cansado y algo confundido por lo que acaba de pasar, pero aun así el pelirrojo prefirió guardar silencio, él solo quería dormir y por la mañana recorrer un poco.
Sasuke y Sakura se quedaron mirando frente a la puerta de la habitación que la pelirrosa compartía con su sobrino, el silencio era cómodo.

—     Descansa, Sakura. — La voz del moreno se escuchaba agotada, y Sakura se sintió tan mal por él, que quiso hablar, pero al ver que este le dio la espalda y entro sin voltear a su habitación, ella se quedó con las palabras en sus labios, con una sensación de comprensión en su pecho.

Mis padres son igual de indiferentes con ella.

Al entrar a su habitación sonrió con ternura, Sasori ya estaba dormido en la cama, con la ropa puesta y apenas un zapato en su pie.
Acomodo al pequeño en la cama, y suspirando pensó que ella definitivamente nunca podría serle indiferente a Sasori.

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Cuando la mañana llego, se sorprendió tanto al ver un día gris y con una sensación de que todo podría salir mal.
Sasuke toco la puerta de su habitación alrededor de las 10:30 AM.

—     Buenos días. — Saludo el moreno con unas ojeras enormes, un cabello alborotado e incluso se podía decir que con pequeñas ondulaciones, un mentón mal afeitado y un cigarro en sus labios, apenas afirmándose por la saliva vacía. Sakura pego un grito ahogado al ver al guapo Uchiha en ese estado ¿era posible que se viera igual de guapo de esa forma?

—     ¿Qué te sucedió? — Debía preguntar. Se aseguró que Sasori siguiera durmiendo, y apresuradamente salió al pasillo arrastrando al Uchiha. — ¿Estas bien? O sea, es claro que no lo estás. — Sakura intento peinar sus cabellos, tiro lejos el cigarrillo y trato de alisar la ropa del moreno, este solo soltó un bufido.

—     No entiendo ni siquiera porque estoy así ¿sabes? Yo ni siquiera amaba a Karin. — Confeso sentándose en el pasillo. — Se supone que el amor es luchar por una persona ¿cierto? — Sakura asintió, intentando ser comprensiva. — No luche por ella. Nunca. — Sakura se mordió su labio inferior realmente nerviosa, en unas horas más la famosa Karin contraería matrimonio y Sasuke estaba cuestionando la relación que tuvieron. — Karin, siempre estaba saltando a mi alrededor, y yo no la soportaba ¿sabes? Pero todo el mundo me recordaba lo buena que era, y que debía ponerme serio con ella. —Sasuke suspiro pasando su mano por su rostro en modo de frustración. — Recuerdo que ella había insistido tanto en celebrar una estúpida fecha, fui a su departamento y vi a Suigetsu, ella solo dijo “Tu nunca estabas para mi” ¿Qué clase de mujer buena hace eso? — Sakura negó al escuchar esa pregunta, ella no conocía a nadie así.

—     Sasuke, escucha. — La suave voz de Sakura lo tranquilizo un poco, el moreno sabía que la pelirrosa a continuación diría un gran consejo. — Este día, es para dejar todo eso atrás. Así como ella comienza una nueva vida, tú lo harás también, basta de cuestionamientos. — Sakura sonrió nerviosa. — Me prometiste que hoy sería un buen día ¿lo recuerdas? — Su rostro se colocó rojo inmediatamente, y para Sasuke no había nada más maravilloso que una Sakura sonrojada. — ¿Sabes? Mi madre siempre dice: Mujer infiel, en su boda pagara. — Sasuke la miro con sospecha, y al cabo de unos segundos los dos soltaron una carcajada.

—     ¡Esa frase ni siquiera existe! — Sakura se tapaba su rostro con sus manos mientras reía y se avergonzaba, el moreno no podía sacarle la mirada de encima al ver como su cabello se movía suavemente con sus movimientos y sus hombros desnudos dejaban ver sus adorables pecas.
Sasori abrió la puerta al escucharlos reír, y se abalanzo sobre ellos algo molesto porque su charla los había despertado.

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Sakura se veía radiante con ese vestido amarillo y estampado florado cayendo por su cadera hasta sus talones, la hacía resaltar demasiado, y se sintió incomodo cuando todos la miraban, intentaban disimular cuando el moreno les devolvía una mirada llena de odio.

—     Imbéciles. — Murmuro bastante molesto. Su mano derecha envolvió la diminuta cintura de la pelirrosa, y eso solo la puso más nerviosa. Sasori levanto su pulgar sonriendo ante el movimiento de su Sensei,   él también había notado las miradas de aquellos hombres sobre su tía.

En cambio la boda, estaba bastante…poco colorida. Su decoración tradicional, la hacía parecer un funeral, el vestido de Karin no la favorecía para nada, mucho menos su maquillaje y peinado. Sakura resaltaba más que la novia.

La familia del novio y la novia agradecieron a todos por venir, saludaron a unos pocos amigos y familiares y cuando llegaron donde Sasuke, el rostro de la mujer mayor se descompuso.

—     Sasuke. — Saludo la madre de Karin al verlo tan cerca de aquella mujer, que de cierta manera se había llevado más halagos que su propia hija, algunas personas preguntaban disimuladamente de quien se trataba. Cuando Sakura se acercó a ellos para saludar, su rostro pasó a ser uno llena de sorpresa, la chica no solo tenía un cabello exótico y un rostro angelical, sino que sus ojos eran dos preciosas piedras brillando en aquel día tan gris. Sonrió disimuladamente al pensar que Sasuke había contratado a esta mujer, solo para no sentirse miserable, pero cuando vio aparecer a un niño detrás de la chica, su brillante idea se esfumo.

—     Keiko. — Saludo Sasuke con una sonrisa igual de falsa que ella. La mujer igual de pelirroja que su hija miro a la pelirrosa, esperando que Sasuke la presentara luego, el moreno noto su mirada, y sonrió internamente. — Te presento a Sakura, la cual en un futuro no muy lejano se convertirá en mi novia, y el pequeño aquí es Sasori, su hijo. — La mandíbula de la pelirroja y la pelirrosa se desencajo por las declaraciones del moreno. Este se hizo el desentendido y guió a Sakura y Sasori afuera del templo para saludar a los novios con la misma confianza que había saludado a la venenosa madre de Karin.
Suigetsu fue el primero en verlo acercarse, sus cejas se elevaron tanto de la sorpresa al ver como el moreno sonreía y caminaba muy bien acompañado, aunque no entendía que hacía un niño en su boda. Karin se percató de ellos cuando su marido carraspeo para llamar su atención.

—     ¡Oh Dios! Sasuke. — La pelirroja sonrió feliz, su sonrisa a comparación de su madre, era verdadera y genuina. — ¡Oh por Dios, que bello vestido! — El moreno sonrió al ver que la pelirroja estaba evitando una situación incómoda. — Escuchaba murmurar a medio mundo sobre ti, y no lograba recordar a nadie con cabello rosado. — Soltó una risa nerviosa, mirando a Sakura, pidiéndole ayuda para no dejarla a solas con el moreno.

—     Te ves igual de hermosa. — Sakura no era buena mintiendo, pero tenía modales.

—     ¡Oh por favor! No mientas. — Karin se notaba demasiado nerviosa, quizás era la adrenalina del momento o la situación, de tener a sus espaldas a su ex y su marido en un sepulcral silencio. — Me he encantado tu vestido, deberías darme el nombre del diseñador. ¡Oh por Dios! — Chillo al ver a Sasori igual de bien vestido. — Incluso tu hijo se ve mejor que yo. — Soltó otra risa nerviosa. Sakura busco la mirada de Sasuke para obtener algo de ayuda, era obvio que Karin estaba teniendo un ataque de nervios e histeria.
El moreno nuevamente se acercó y la miro al rostro, estaba sudada, con su cabello algo despeinado, su maquillaje de a poco corriéndose e incluso parecía haber ganado peso en estos días.

—     Felicidades, Karin. — Él la abrazo, bajo la mirada de muchos. — Espero que Suigetsu y tu sean muy felices. — Karin no pudo evitar las lágrimas y asintió conmovida. Sasuke se tragó el orgullo y el desprecio hacía lo que le habían hecho y felicito a Suigetsu, su antiguo compañero de universidad y a pesar de todo, amigo.

Los invitados fueron guiados hasta la parte trasera del templo, lleno de naturaleza y una decoración bastante luminosa, todo era blanco, y solo la pelirrosa destacaba.
Sasuke y Sakura buscaban la mesa con su apellido impreso en un papel, hasta que Sasori con una sonrisa lo encontró, y no solo eso, el padre de Sasuke estaban ahí.

—     ¡Hijo! — Saludo eufóricamente su padre, con una copa en su mano derecha y sin rastro de su seria esposa. — Que alegría encontrarlos. — Sakura saludo con una sonrisa nerviosa, mientras Sasori tomaba asiento. Sasuke rogo a todos los dioses para que esa tarde fuese tranquila.
Al entrar los novios los invitados se colocaron de pie y aplaudieron dándole la bienvenida a los recién casados. Sasori aplaudía eufórico con una sonrisa de oreja a oreja, y Sakura noto su felicidad, quizás por ser su primera vez en una boda o por estar en Tokio.

—     ¿Por qué tan feliz, Sasori-chan? — Pregunto una vez que los aplausos cesaron.

Porque ellos serán muy felices tía. — Declaro con sus ojos brillando. — Y Sensei se ve más tranquilo. — Sakura acaricio el cabello de su sobrino con ternura, sin duda Sasori era un ángel.

Los novios dieron un gran discurso sobre el amor y la confianza, fue en ese momento que Sasuke soltó un bufido y Sakura golpeo disimuladamente su pierna con sus tacones, soltaron unas risitas inocentes, y el viejo Uchiha noto de reojo como aquella pelirrosa lograba, sin mucho esfuerzo hacer sonreír a su hijo.

Notas:

Keiko, fue el primer nombre que se me vino a la mente para el nombre de la madre de Karin, porque no tengo idea de como se llama la mujer ._.

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