Destino II por ErikaD
Summary:

     "El silencio se hizo por completo en el grupo. Todos intentaban asimilar esa última orden que les estaba dando su líder de equipo improvisado. Ese que les había sacado del infierno de Japón luchando contra viento y marea, ese que les había dado una oportunidad más para vivir..."


AcexOC


 


Categorías: ONE PIECE, ANIME/MANGA Personajes: Ninguno
Generos: Accion/Aventura, Drama, Horror, Romance, Universo Alternativo
Advertencias: Lemon
Desafio:
Serie: Ninguno
Capítulos: 21 Finalizado: No Numero de palabras: 60894 Leido: 680 Publicado: 20/07/2017 Actualizado: 11/12/2017

1. Capítulo 1. Londres por ErikaD

2. Capítulo 2. Ella por ErikaD

3. Capítulo 3. Por los viejos tiempos por ErikaD

4. Capítulo 4. Realidad por ErikaD

5. Capítulo 5. Escapar por ErikaD

6. Capítulo 6. Complicaciones por ErikaD

7. Capítulo 7. Di que sí por ErikaD

8. Capítulo 8. Sinceridad por ErikaD

9. Capítulo 9. Ruptura por ErikaD

10. Capítulo 10. Separados por ErikaD

11. Capítulo 11. Familia por ErikaD

12. Capítulo 12. Distancia por ErikaD

13. Capítulo 13. Verona por ErikaD

14. Capítulo 14. Cuarentena por ErikaD

15. Capítulo 15. En tus manos por ErikaD

16. Capítulo 16. Perdóname por ErikaD

17. Capítulo 17. Invasión por ErikaD

18. Capítulo 18. Mi misión por ErikaD

19. Capítulo 19. Un motivo para luchar por ErikaD

20. Capítulo 20. Escondite por ErikaD

21. Capítulo 21. Confesiones por ErikaD

Capítulo 1. Londres por ErikaD

Era la primera vez que se sentía lo suficientemente protegida después de los tres meses que habían pasado. Todo se había transformado en un auténtico caos cuando el gobierno hizo lo que estuvo en su mano por aclarar el desastre que había vivido Japón.

     El virus, había sido erradicado en ese tiempo. Aunque a costa de muchas vidas y sacrificios. Otras ciudades tuvieron que ser arrasadas para arrancarlo de raíz. Pero la cura, vino de la mano de ese médico al que había llegado a odiar hasta lo más profundo de su corazón, pero que consiguió “salvar” a la humanidad de un desastre peor.

     Esa mañana nada más sonar el despertador se dio cuenta de que el sol se quedaría con ellos durante todo el día. Así que volvió a echarse sobre la almohada con una gigantesca sonrisa. Una que se amplió al notar un suave y tierno beso sobre su hombro izquierdo.

-Buenos días.-Su voz grave y ronca le sacó un vuelco al corazón. Se mordió el labio con fuerza y apretó aún más la almohada entre sus brazos cuando le sintió salir de la cama. En cuanto pudo se estiró como un gato apoderándose de todo el colchón.-Tenías ganas de echarme.

-No realmente.-Apoyó su mano derecha sobre el mentón incorporándose para no perderse su perfecto cuerpo segundos antes de ser cubierto por la ropa.

-¿Vas a correr?

-Sí.-Se colocó una camiseta de mangas cortas después de abrocharse el pantalón de chándal.-Traeré el desayuno.-Le sonrió mientras se anudaba el reloj en la muñeca izquierda.

-No hace falta que te des prisa. Hasta esta noche no tengo turno hoy.

-¿Un sábado de guardia?-Arqueó sus cejas simulando incredulidad.-Qué novedad.-Ironizó.

-Sobrevivirás.

-Como el sábado pasado.-Se acercó a ella para darle un pequeño beso en los labios. No dejaban de sonreír.

-¿Ace se marcha hoy?

-Sí. A las 2 en punto coge el avión hacia Londres.

-Ese trabajo le vendrá de perlas para formarse mucho más. Al final terminará fotografiando a la reina de Inglaterra.-Rió. Sabo se sentó sobre las sábanas para abrocharse el cordón de la primera zapatilla.

-No sé si eso sería buena idea. Luffy y yo iremos a despedirnos, ¿vendrás?

-Paso.-Resopló echándose en la cama boca arriba.-No puedo con ella.-Arrugó la nariz y se cruzó de brazos mirando al techo cuál niña pequeña.

-En algún momento tendréis que llevaros bien.-Nunca dijo nada sobre lo que había visto aquella tarde sobre ella. Traicionó la confianza de Nerumi para ganarse a Ace pero, a pesar de haber advertido a su hermano, él terminó haciendo lo que le dio un poco la gana.

-No creo que eso pueda ser…así…-De pronto su tono de voz bajó unas cuartas. Sabo se giró.

-Koala, ¿estás…?

-He soñado con ese día.-Le interrumpió llenando de seriedad la conversación. Él suspiró observando como sus ojos azules se inundaban de tristeza.-Ni siquiera pude agarrarla del brazo para impedirle que saliera del laboratorio. Si la hubiese detenido en aquel momento, ahora…

-Ahora mi hermano estaría muerto.-Sabo le acarició la mejilla. Ella le miró mordiéndose el labio.-Gracias a que no la detuviste, pudo sobrevivir.-Koala esbozó una media sonrisa. Aun así seguía sin gustarle para nada la idea de no haber podido hacer algo por ellos.

-¿Cómo estará? Pienso en ella cada día… Ni siquiera puedo llamarla…Tampoco sé dónde está…-Soltó una lenta bocanada de aire.-Si me la encuentro algún día te prometo que le daré una buena bofetada por hacerme algo así.-Sabo sonrió.

-Volverás a verla. Estoy convencido.

                                                              …………………

-¿Ya has cerrado la maleta?-Nojiko sonrió al pecoso que se tomaba tranquilamente su café mientras leía el periódico de la mañana o intentaba traducir algunas partes.

-Lo tengo todo listo.

-Genial.-Se colocó su cazadora vaquera y un fino pañuelo rosado.-Recogeré mis cosas y nos veremos en el aeropuerto a las doce y media. ¿De acuerdo?

-Vale.-Le dio un sorbo más a su café. La peli morada se acercó para darle un ligero beso en la mejilla.- ¿Necesitas que vaya a por ti?

-No, gracias. Llamaré a un taxi. ¡Intenta no llegar tarde!-Le advirtió mientras salía del apartamento a toda prisa. Nada más sentirse solo suspiró terminándose el café.

     De repente, había descubierto algo que le devolvía al pasado.

     Una nueva noticia sobre el éxito de Law en la medicina actual apareció en una de las páginas del periódico. Leer ese tipo de cosas le hacía sentirse incómodo y a veces, frustrado.

     Habían pasado más de tres meses desde la última vez que la vio y todavía no podía quitársela de la cabeza ni un solo día a pesar de la estupenda compañía que había resultado ser Nojiko. Al final había terminado saliéndose con la suya después de más de una discusión. Sonrió volviendo a leer el titular de la noticia. No sabía nada de ella salvo que vivía con él en Londres. Así que quizás ahora con su nuevo trabajo, en algún instante podrían cruzarse por la calle. Aunque si seguía con su promesa, si hacia el mero intento de buscarla, tal vez ella terminara odiándole. Lo mejor sería no encontrarse con ella, no pensarla…

     Salió de la cocina empezando a apagar las luces y a recoger. Dar los últimos toques a los preparativos de su viaje. Serían cuatro meses de un trabajo impresionante en una de las mejores revistas de Reino Unido. Si tenía suerte, en cuanto volviese a París otras tantas contactarían con él para pagarle una buena suma de dinero por cualquier reportaje. Le había costado lo suyo pero al final, había terminado teniendo bastante suerte y éxito.

     Salir de Japón no había estado tan mal como esperaba a pesar de todo.

     Media hora más tarde, cogió la maleta y salió de su piso observándolo por última vez. En la percha de la entrada vio ese sombrero naranja suyo que pudo salvar del desastre. Recordó sus bonitas manos aprisionándolo con fuerza. Sonrió.

                                                              ………….......

     La lluvia de la primavera repiqueteaba sobre los cristales de la consulta.

-Ya puedes vestirte.-Su médica se quitó los guantes y sonrió. La joven se bajó de la camilla y se colocó los vaqueros.

-¿Todo bien?

-Todo estupendo. Sigue cogiendo peso y formándose correctamente. Saldrá genial señorita Monkey, tómeselo con mucha calma.-Tecleó algo en el ordenador.-La próxima revisión es dentro de dos semanas. Imagino que si se deja ver, podremos decírle ese día si es un chico o una muñeca.-Ella sonrió, Nerumi la imitó.

-De acuerdo.

-Voy a recetarle algunas vitaminas y algo de hierro.-La joven periodista asintió.-Aquí tiene su tarjeta, nos veremos pronto. Cuídese.

-Hasta dentro de dos semanas. 

     Se colocó el chubasquero y salió de la consulta con el paraguas en mano. Bajó por las escaleras y cruzó un par de pasillos de aquella clínica privada y carísima que estaba pagando. Era excesivo. Todo a su alrededor era demasiado desmesurado para ella. Aun así, se conformaría como lo llevaba haciendo desde hacía meses.

-Nerumi.-De pronto, oyó el tono grave de su voz antes de salir por las puertas del hospital.

-¿Sí?-La joven se giró topándose con su rostro. Estaba más cerca de lo que creía en un principio.

-¿Ha ido todo bien?-Sus ojos grises se clavaron en ella.

-Por supuesto.-Sonrió un tanto. Law la agarró del brazo acercándola a él. Le rozó el estómago.

-Escucha, lo he pensado y lo he decidido. Prometo cuidarle a pesar de todo.-Nerumi se mordió el labio. Desde que estaban juntos de nuevo, Law se había vuelto mucho más atento y tierno con ella. Incluso se podría decir que un poco más cariñoso, pero nada era igual.

-Tal vez no puedas. Imagino que cuando le veas la cara, te superará.-Dijo sarcástica.

-Lo intentaré de todos modos.-El moreno obvió ese detalle que les llevaría a una nueva discusión.

-Eso es muy loable de tu parte.-Se retiró un tanto de él.-La doctora me ha aconsejado que descanse. Estoy en una fase crítica. Supongo que ya lo sabrás después de lo que ocurrió.-Law volvió a acercarse agarrándola de las mejillas.

-De acuerdo, nos vemos en casa.-Le dio un suave beso en los labios.

-¿Dónde si no?-Se despegó de él y comenzó a caminar hacia la puerta.

-Oi, Neru.-Sus ojos se volvieron hacia el médico.-Intentaré estar presente en la próxima revisión.

-Vale.-Sonrió de oreja a oreja.-Pero no lo intentarás, lo sé.

     Ni siquiera le dejó un espacio a Law para que le contestase. Salió del lugar abriendo el paraguas y enfundándose aún más en su chubasquero. Miró el cielo gris y oscuro. Odiaba que no saliera casi nunca el sol. Si estuviera en Japón habrían florecido los cerezos, habría salido de picnic, disfrutarían de las buenas temperaturas a todas horas, podría volver a ser realmente feliz.

     Suspiró empezando a caminar sobre la acera hacia su gigantesca y solitaria casa. Ojalá pudiese contactar al menos con Koala. Eso le sacaría una enorme sonrisa. Sobre todo si pudiese compartir esa nueva experiencia que estaba viviendo con ella.

     Pero para su desgracia, no sabía qué era de su vida. Ni de la de ninguno de los demás. Mucho menos de Ace.

     Ace.

     Ese era el quid de la cuestión, nada sería nunca igual sin él. Por un instante, se mordió el labio mientras frenaba su paseo. Se llevó la mano libre al vientre para rozarlo unos segundos.

     Nada sería igual.

     Intentando enfocar su mente en otras cosas, alzó sus ojos hacia una  panadería que acababa de abrir sus puertas. Entró y compró algo para desayunar regresando, sin querer, a sus pensamientos.

     Ya ni siquiera trabajaba. Todas las aspiraciones que había podido tener durante su carrera se desvanecían como las gotas de lluvia sobre la acera. Suspiró abriendo la puerta de su casa. Se deshizo del chubasquero y del paraguas.

-Señorita, ¿ha llegado?-Una joven de pelo negro corto y rizado se asomó por la cocina.

-No he tardado demasiado, ¿verdad?

-¿Quiere un chocolate caliente? Hoy hace mucho frío en la calle.-Nerumi sonrió a la muchacha mientras se sentaba en un banco alto y apoyaba sus manos sobre la isla de la cocina.

-Ni siquiera parece que sea mayo.-Suspiró resignada.-He traído algunos panecillos para acompañar.

-Huelen de maravilla. ¿Cómo ha ido la revisión?

-Todo marcha sobre ruedas.-La morena le sirvió el chocolate en una taza blanca.

-¿Y de ánimos?

-Eso ya es otra historia completamente distinta.-Suspiró resignada.

     De pronto, el teléfono comenzó a sonar.

“-¿Diga?-Neru bebió un sorbo más de chocolate mientras esperaba expectante saber quién era la persona que llamaba tan temprano.-Sí, está aquí.-Inmediatamente dejó la taza sobre el platillo.-Se la paso en un instante.-Mira le tendió el teléfono.-Es para usted, de la revista Elle.

     Nerumi arqueó las cejas llena de sorpresa.

-Bueno días, Nerumi al aparato, ¿qué desea?

-Buenos días señorita Monkey, verá soy la encargada de recursos humanos de Elle y estamos buscando a una nueva redactora para la sesión de blogs y consejos de nuestra revista. He visto que ha dejado su currículum en nuestra base de datos.-Sus ojos verdes se abrieron aún más. Estaba atónita.-Queríamos hacerle una entrevista. Akagami Shanks, su anterior jefe nos ha dado muy buenas referencias de usted, ¿está interesada?-Durante un minuto Neru se quedó totalmente boquiabierta sin saber qué decir con exactitud. Mira la observó expectante.- ¿Señorita Monkey?

-¿Cómo…? ¿Qué? ¡Ah sí!-Una sonrisa de oreja a oreja se apoderó de sus labios.-Por supuesto que estoy interesada.

-Estupendo. Pásese mañana por la tarde a las cinco en punto.

-Allí estaré.”-Colgó.

-¿Es un trabajo?-Mira sonreía como nunca.

-Eso parece.

-¿Va a consultarlo con el señor?

-¿Por qué tendría que hacerlo?-Rió con cierta emoción y cosquilleo en su estómago.

                                                              ……………….

-Bien, todo listo.-El pecoso se sintió aliviado al no tener que llevar la gigantesca maleta rodando por el aeropuerto. Al fin. La cola de embarque era larga pero ellos habían conseguido ser de los primeros.

-Llamad cuando lleguéis.-Nami abrazó a su hermana con fuerza.

-Por supuesto.-La correspondió.

-¿Está lejos el aeropuerto del apartamento?

-Que va.-Ace le sonrió a Sabo tras su pregunta. La cola empezaba a moverse.- ¿Y Koala?

-Trabaja esta noche. Quería descansar. Me ha dicho que te dé un abrazo y te desea mucha suerte.

-¿Ese es solo el motivo?-El pecoso miró de reojo a la peli morada. Sabo se encogió de hombros divertido.-Algún día tendrán que llevarse bien.

-Eso mismo he sugerido yo.-Se cruzó de brazos con una bonita sonrisa.

-¡Oi Ace! Tráeme un regalo.-Luffy se despedía de él gritando como un loco, para no perder la costumbre. El pecoso resopló.

-Cuidaros.

-Pues claro.-Sabo le dio un par de palmadas en el hombro.- ¡Hasta dentro de un par de meses Nojiko!

     Una hora y media más tarde, el aeropuerto de Londres les acogió como si llevasen viviendo allí toda una vida. Desde que abandonaron Japón habían viajado como los que más. Y ese sitio parecía no resultarles para nada nuevo. Aun así, Nojiko parecía bastante más entusiasmada que él.

-¿Nervioso?-La joven de cabello morado sonrió con cierta diversión.

-¿Tendría que estarlo? Solo es una reunión. Mañana es realmente el día importante.-Ace cogió una de sus maletas que venía por la cinta rodadora.

-Lo harás bien. Estoy convencida.

-Tienes mucha confianza en mí. Eso puede decepcionarte antes de lo que crees.-Cogió la segunda maleta.

-Pues intenta no hacerlo. Tengo el listón muy alto.-Le rebatió inteligentemente. Como siempre había sido con él. Ace sonrió.

     Ambos empezaron a caminar por el aeropuerto en busca de una línea de autobús que les sacara de allí. El viaje fue lento y agradable. La lluvia caía esa tarde en la ciudad. Vaga e intermitente. Aunque lo suficientemente presente como para coger un buen paraguas.

     Le esperaba una nueva y bonita etapa en su vida.

                                                              ………………..

     Aun llovía cuando Neru se sentó sobre el tocador aquella noche para quitarse el maquillaje y deshacer su recogido. Suspiraba pensativa intentando adivinar qué estrategia debía llevar a cabo para confesarle la entrevista que tendría mañana.

-Por fin se han marchado.-Law entró por la puerta del dormitorio. Su rostro serio desprendía cansancio. Se quitó la chaqueta y se sentó sobre la cama desabrochándose los zapatos.-Pensé que nunca lo harían.

-¿Por qué les has invitado entonces?

-Donaran una gran cantidad de dinero a la clínica. Es lo menos que podía hacer.

-Desde luego.-La periodista se secó la cara con una toalla limpia.

-¿Cómo ha ido la visita a la ginecóloga?

-Bien. Está cogiendo peso y se está formando estupendamente. Me ha mandado algo de hierro. Dentro de dos semanas me dirá cuál es el sexo si nos deja y se ve bien.-Empezó a quitarse las horquillas del peinado.

-Avísame. Iré ese día contigo.

-No hace falta que lo hagas. No tienes por qué quedar bien.

-No lo hago por quedar bien. Simplemente creo que debería estar presente es…

-Mi hijo.-Se volvió interrumpiéndolo y mirándolo a los ojos, seria e impasible.-No sé por qué te interesas tanto ahora por él.

-Es justo que lo haga.

-¿Por qué? Ni siquiera es tuyo para que tengas que preocuparte de esa forma. Debiste de haberlo hecho con el que tenía tu sangre.-Se giró hacia el espejo soltándose el pelo revuelto definitivamente.

-¿Crees que no me preocupaba por él?-Law se desabotonó la camisa.

-¿Enserio me preguntas esa tontería?

-Me estoy esforzando lo suficiente como para aceptar que ese bebé no sea mío. Creo que deberías de tener un poco más de consideración con lo que digo o hago.

-¿Y tú? ¿Tuviste consideración cuando me arrancaste de los brazos de su padre?-Law le dedicó una terrible mirada de odio y sin decir absolutamente nada, se internó en el baño cerrando de un portazo la puerta. Nerumi soltó una lenta bocana de aire. Estaba nerviosísima, le temblaba el cuerpo. Discutir con él aquellos términos siempre le resultaba tenso y agobiante.

     Pero quizás, esa vez se había pasado de la raya. Así que, cuando salió del baño diez minutos después y se metió en la cama sin decir absolutamente nada, sintió que debía pedir disculpas.

-Law, siento lo que te he dicho.-Observó su espalada con cierta tristeza cerrando el libro que leía.

-Da igual. Tienes razón. Tengo que asumir que te perdí hace tiempo aunque estés aquí durmiendo conmigo.-Neru se mordió el labio y agachó el rostro. Se estrujaba sus bonitos dedos sintiéndose muy culpable.-Sé perfectamente cuál fue el momento en el que dejaste de quererme definitivamente.

-¿Cuál fue?-Se atrevió a pronunciar.

-Cuando nuestro hijo murió.

-Lo siento.-Susurró.-Al final no he sido lo que tu esperabas o querías.-El silencio se apoderó de la conversación durante unos segundos.-Pero intentaré ser un poco más amable, te lo prometo.

-Haz lo que creas mejor para ti.-El médico cerró los ojos e intentó conciliar el sueño.

                                                              ………………

     Ace se echó sobre las sábanas de su nueva cama respirando con dificultad. Por su frente caían gotas de sudor y el corazón acelerado parecía que se le iba a salir del pecho en cualquier momento. Nojiko se echó sobre su hombro intentando conciliar también sus emociones.

-Ha sido impresionante.

-Gracias por el halago.-Ace la dejó a un lado sobre la cama y se incorporó colocándose la ropa interior y una camiseta. La peli morada se tumbó boca abajo y apoyó el mentón en su mano derecha con una sonrisa triunfal.

     El silencio se apoderó del dormitorio cuando el pecoso se sentó sobre el escritorio y encendió el ordenador.

-¿Qué vas hacer?

-Tengo que terminar de rellenar unos documentos para mañana.-La miró con una pequeña sonrisa, estaba preciosa tumbada desnuda sobre su cama de aquella manera. Después volvió sus ojos a la pantalla.

-Mañana iré a la Universidad en busca de algo interesante que hacer.

-Dos meses es mucho tiempo.

-Es poco en comparación de los cuatro que estarás recluido en esta ciudad.-Nojiko cogió su móvil y empezó a revisar sus redes sociales. Ace rió pensando lo exagerada que era su compañera. Durante un buen rato, ambos se distrajeron con sus propias cosas hasta que ella rompió el silencio al ver una noticia del periódico de hoy, donde Trafalgar Law ocupaba una parte importante de la página y el titular.-Oye Ace…

-¿Mmm?-El moreno no despegó la vista del ordenador.

-¿Por qué aceptaste el trabajo aquí tan lejos de París?

-Es una buena experiencia supongo.

-¿Y sabías que Nerumi vive en esta ciudad?-Al oírla pronunciar su nombre, un vuelco se apoderó de su corazón. Alzó sus ojos grises hacia ella que le observaba con cierta molestia.

-Sí.-Confesó.

Notas:

Chan chan chan! He regresado!!! Hoy es jueves de actualización o de subida de un fic nuevo xD Espero que les haya gustado este primer capítulo de la continuación de "Destino"

Un besazooo!! Muaks!

Capítulo 2. Ella por ErikaD

-¿Y no pensabas decírmelo?

-¿Por qué iba a decírtelo? No tiene ninguna importancia que este aquí.

-Has venido por ella.-Sentenció Nojiko sentándose sobre la cama tapando su desnudez con las sábanas. Su pelo largo morado descendía graciosamente por sus hombros.

-No.-La joven se cruzó de brazos mirando hacia otro lado. Estaba muy enfadada. Ace suspiró.-Oi No-chan…-Se incorporó para sentarse sobre la cama.-No he venido hasta aquí para buscarla. Si fuese así, lo habríamos hablado antes y quizás…

-Me hubieses dado la patada.-Clavó sus ojos en los de él con el ceño fruncido.-Admítelo, sigues enamorado de ella. Yo no soy nada para ti. Solo alguien con quién puedes divertirte cada vez que se te antoje. Me has arrastrado hasta esta ciudad para reírte de mí y humillarme.-Tiró de las sábanas para incorporarse y marcharse de allí pero él se lo impidió.

-Por supuesto que significas mucho para mí. Y deja de decir tonterías, sabías perfectamente cuando empezaste a salir conmigo que todavía sentía algo por ella. Pero no he venido hasta aquí, contigo, para buscarla. He venido por la estupenda oportunidad que me ofrece esa revista y te he traído hasta aquí insistiendo una y otra vez, porque te quiero y quiero que esto funcione.-La de ojos azules agachó el rostro mordiéndose el labio.-No voy a buscarla. Ni siquiera quiero verla. Te tengo a ti y con eso es más que suficiente.-La agarró del mentón para que le mirara.-Deja de preocuparte.

-Lo único que me duele en realidad es que aun la quieras más que a mí. Y eso, por mucho que tú intentes negarlo, no lo puedes evitar.-Se deshizo de su agarre, se tumbó sobre las sábanas dándole la espalda tapada hasta el cuello.-Buenas noches.-Ace suspiró todo era más difícil de lo que pensaba.

     De repente, su móvil vibró. Tenía un mensaje de un amigo al que no veía desde antes de que el desastre ocurriera pero con el que no había dejado de hablar.

-¿Thatch?-Abrió los ojos sorprendido.

     “¿Cómo ha ido el viaje? Imagino que estarás ya en ese piso feo que alquilaste. Y ahora que estas en la ciudad espero que llames más para que nos veamos. Hoy he ido de cena y ¿adivina qué ha pasado…?”

     El mensaje se quedaba ahí. Corto e inquietante. Con cierto aire de suspense. Eso le ponía de los nervios. Siempre le había hecho lo mismo. Soltaba una bomba y se callaba para que fuese tras él como una vieja cotilla a oír chismorreos.

     Así que pensó que se acostaría, arroparía a Nojiko para intentar calmar su enfado y ya mañana le contestaría.

     Sin embargo, nada más meterse en la cama, la intriga le pudo más. Cogió el móvil y escribió.

     “No voy a preguntarte qué ha ocurrido. Aunque no te llamaré en estos cuatro meses si no me lo dices”.

     La amenaza surtió efecto al momento. Un nuevo mensaje llegó a su bandeja de entrada.

     “He disfrutado de su maravillosa compañía”. Y tras esa frase, una bonita fotografía de su amigo con ella.

     Estaban sentados. Ella sonreía apoyando la barbilla sobre la palma de su mano derecha. A su lado Thatch parecía disfrutar como un niño pequeño de esa foto. Un vuelco se apoderó de su alma. Sintió su corazón latir con energía. Nojiko tenía razón. No la había olvidado. Era imposible olvidar esa maravillosa sonrisa. Por un instante, su mente traicionera ansió verla. Tocarla. Tenerla.

     Notó a Nojiko moverse entre las sábanas. Suspiró culpable. Ella no se merecía ninguno de aquellos pensamientos.

     Maldijo a Thatch y a su maldita foto. Y se preguntaba cómo diantres había dado con ella…

                                                              ………………

     Hacía tiempo que no despertaba entre sus brazos de esa forma, como si nada hubiese ocurrido. Abrió los ojos y se encontró con su rostro dormido sobre la almohada. Sintió su corazón acelerarse un tanto como en los viejos tiempos, sonrió.

-Law…-Se incorporó sobre el codo izquierdo y le dio un par de toquecitos en el hombro mientras sentía su mano atraerla por la cintura.-Oi, Law…despierta. Law…

-Ya voy…-Le escuchó susurrar adormilado con los ojos cerrados aun.

-Son las ocho y media, llegarás tarde.

-Puedo entrar un poco más tarde. No tengo consulta a primera hora.-Inconscientemente, Nerumi alzó la mano acariciándole la mejilla junto con el pelo oscuro y revuelto. Al sentir ese novedoso contacto, Law abrió los ojos. Inmediatamente, ella paró.

-Lo siento.

-¿Por qué?-Fijó sus esferas oscuras frías como el hielo en sus ojos verdes.

-No quería molestarte.-Law la agarró del brazo para acercarla un poco más a él hasta que tuvo la distancia apropiada para robarle un beso en los labios.

-Buenos días.-Neru le vio sonreír al separarse así que, le imitó.

-Buenos días.-Respondió ella. El moreno se giró para sentarse sobre el colchón y pasarse las manos por los ojos intentando despertarse. Ella suspiró. Siempre vería su espalda y su sombra. Siempre por encima de ella. Pero debía ceder al menos una vez si quería ser un poco más feliz en su particular prisión.-Oi Law, ayer me comporté como una niña pequeña e impertinente.

-No tienes que justificarte. No importa.

-Aun así, lo lamento. Creo que…no te mereces ese tipo de desplantes.-El moreno se giró para mirarla.-Te avisaré para que vengas conmigo a la consulta ese día.

-Gracias.

-Ah y hay otra cosa más.-Neru le miró a los ojos.-Ayer me fue imposible contártelo.

-¿Una buena noticia?-Ella le sonrió amplio entusiasmada. Law se sorprendía con cada gesto. Al parecer la discusión de anoche le había afectado lo suficiente como para intentar ser de verdad más amable con él.

-Sí. Me llamaron de la revista Elle para realizar una entrevista esta tarde.

-¿Enserio?-Law arqueó las cejas. Nerumi asintió.- ¿No crees que es mejor que no trabajes? Una revista te puede generar mucho estrés y no deberías de cansarte de esa forma con el embarazo.

-Por favor. Déjame salir de esta dichosa casa.

-De acuerdo.-Su sonrisa se amplió.

-Gracias.

     De repente, en medio de la conversación sintieron unos leves toques sobre la puerta del dormitorio.

-Adelante.-Mira entró por la puerta con una tierna sonrisa.

-Disculpe que les moleste tan temprano pero, el señor Thatch está abajo esperando a la señorita.-Law arqueó las cejas dirigiendo sus ojos hacia la sorprendida joven.

-¿Quedaste ayer con él?

-No.-Negó extrañada.

-Mira dígale que ahora mismo no puede atenderle.

-Ya se lo he dicho pero ha insistido en pasar y esperarla hasta que pueda hacerlo.-Ambos se volvieron a mirar interrogantes.

-Dile que bajo enseguida.-La muchacha asintió y se marchó.

-Cuánto misterio. Lo odio.-Law se internó en el baño. La de pelo alborotado sonrió.

     Diez minutos más tarde, cuando Nerumi entró al salón vio al castaño del tupé incorporarse para darle un beso en la mejilla.

-Thatch, ¿qué haces aquí tan temprano?

-Tenía ganas de hablar contigo.-Ambos se sentaron en el sofá.

-¿Quieres desayunar algo?-De pronto, Law entró en la sala con una taza de café entre sus dedos. Estrechó la mano de Thatch y escuchó.

-Podríamos hacerlo fuera si a él no le importa.-Le miró de reojo divertido.-Tengo una buena noticia, esta mañana me han llamado del hospital Moorfields Eye para donarnos una gran cantidad de material quirúrgico para nuestra querida clínica.

-Eso es fantástico. Es una noticia impresionante. Pero, ¿qué pinto yo ahí?

-Irás en representación del señor Trafalgar. Ya que tiene una larga e intensa jornada laboral hoy y es una buena idea que alguien como tú interceda en su lugar.-Nerumi observó a Law, sorprendida. No sabía exactamente qué decir. Este bebió un poco más de café antes de pronunciar palabra.

-Te conocen muy bien en el mundo de la medicina. Puede ser una buena idea.

-No me puedo negar entonces.-Suspiró.

-Bien, en ese caso será mejor que nos marchemos.-Thatch se levantó satisfecho con su trabajo.-Gracias por prestármela un poco.-El médico arrugó la nariz molesto. Pero se contendría.

-No lo estoy haciendo. Simplemente no tengo más opción.-Salió del salón.

-Perdónale, no es muy bueno con las relaciones.

-Me di cuenta anoche.-Thatch le tendió la mano con una impresionante sonrisa.- ¿Nos vamos?

 

     Unas tres manzanas al este de aquella casa, Ace se enfundaba una chaqueta antes de salir de su apartamento.

-¿Nos veremos luego?

-Para almorzar no creo. Quiero visitar un poco la ciudad.-La escuchó hablar desde la cocina. Seguía seca y distante. Ace suspiró.

-Oi No,-se asomó a la puerta. Ella se estaba preparando el desayuno antes de salir,-siento mucho lo de anoche. Debí decírtelo. No quería que te sintieras incómoda.-La joven detuvo sus quehaceres para mirarle a los ojos.

-Prométeme que no estás aquí por ella.

-Te lo prometo.-Se acercó y la agarró de la cintura con una gigantesca sonrisa.-Deja de preocuparte de una maldita vez.

     Durante unos segundos Nojiko clavó sus ojos azules en él pensativa, hasta que por fin cedió.

-De acuerdo.-Sonrió.-Nos vemos esta tarde. Diviértete.

-Por supuesto.-Ace le robó un besó escapando de la cocina, cogió sus cosas y salió de su nuevo hogar. En cuanto el frío viento de la mañana londinense le dio en el rostro sintió un pequeño escalofrío. Y al momento otro mensaje de texto.

     “Desayunaré en Garden Café. Lo encontrarás fácil con el GPS. Avísame cuando llegues y te daré el pase de bicicletas. Ponte guapo.”

-¿Ponte guapo?-Repitió Ace con una expresión interrogante.- ¿Qué diablos le pasa?-“Cada vez es más raro”, pensó.

     En cuanto encontró el lugar, intentó adivinar donde estaría su amigo tras los enormes cristales del escaparate. Sin duda era un sitio muy bonito y acogedor.

     Dentro, Thatch dio un pequeño botecito sobre su asiento cuando su móvil comenzó a vibrar. En la llamada entrante podía leer claramente el nombre de Ace.

-Nerumi perdóname un momento. Hay un amigo que me está esperando fuera para que le dé algo. Enseguida regreso.-La joven asintió con una bonita sonrisa y volvió a las tostadas.

     En cuanto el castaño salió por la puerta del local, sonrió al moreno.

-¡Portgas D. Ace! Cuánto tiempo sin vernos.-Se dieron un fuerte apretón de manos.

-Parece que han pasado años.-Ace le sonrió.

-Aquí tienes tu tarjeta.-Se la tendió.- ¿Qué tal el viaje? ¿Bien? 

-Bastante tranquilo.

-Oye, ¿os apetecería a Nojiko y a ti salir esta noche de copas? Podría avisar a Marco. Ese plan seguro que le encantaría a No.

-Se lo preguntaré.

-Estupendo, voy a entrar. Tengo compañía.-Ace sonrió divertido.

-¿Otro de tus ligues?

-No. Esta es mucho más interesante.-Su amigo se puso tras él, le agarró de los hombros y le guió hasta la mesa donde ambos se habían sentado a desayunar tranquilamente.

     Y entonces la vio. Ella.

-Tenías razón. La foto de anoche no le hace justicia. Es más guapa de lo que siempre me describiste.-Le susurró sonriente.

     Ace se mantenía allí completamente quieto e inmóvil con un fuerte vuelco en el pecho, intentando procesar lo que hacía semanas que deseaba ver y como si estuviese mirando a un fantasma llevarse su taza de té a los labios. Tragó saliva sintiendo como su corazón latía acelerado. Tres meses sin verla, sin ella, le habían parecido años.

     La vio recogerse un mechón de pelo rebelde tras la oreja removiendo con la otra mano su taza de café. No pudo evitar sonreír. Sintió una enorme calidez en el pecho. En el fondo, estaba muy aliviado. Ella estaba bien. Y seguía exactamente igual que cuando la vio partir, preciosa.

     Deseó entrar, correr y gritar su nombre. Deseo abrazarla y besarla con todas sus fuerzas. Deseó hacerla suya y no dejarla marchar nunca más.

-¿Quieres entrar?-Su amigo le miró de reojo con los brazos cruzados. Había captado la esencia de sus pensamientos.

-No lo sé.-Confesó. Estaba tan cerca y tan lejos al mismo tiempo que todo le hacía dudar.

-Puedo dejaros solos si necesitas hablar con ella.-Esa idea era tentadora y sensacional. Nada le habría entusiasmado más. Pero… incumpliría la promesa que le hizo de seguir con su vida. No podía permitirse hacerle de nuevo daño. Y quizás fuese ella la que no quisiera hablar con él. Quizás las cosas con Law habían vuelto a fluir siguiendo su curso. Él no entraría en juego para trastocar su nueva felicidad.

-Mejor no.-Ace se giró hacia el castaño y le tendió la mano, el susodicho se la estrechó.- Quizás en otro momento. No me gustaría enturbiarle el desayuno con recuerdos de hace meses.-Una sonrisa nostálgica se apoderó de sus labios.-Me marcho. Gracias Thatch.

-De nada amigo. Nos vemos más tarde.-Sin más dilación entró por la puerta del local. El pecoso vio cómo se acomodaba justo en frente de ella.

     Volvió a sonreír sin dejar de observar cada uno de sus cuidados gestos. Era una delicia para la vista. Ni siquiera la había buscado y ya había dado con ella. Nojiko tenía razón muy a su pesar. Siempre la querría más que a nadie. Era cierto que no había vuelto por ella pero aun así, esperaba volverla a ver o encontrársela en el acertijo de las calles de Londres. Aun así, estaba convencido de que Thatch se encargaría encantado de ello.

     El sonido de las campanas de una iglesia cercana le sacó de sus pensamientos. Observó su reloj. Eran las nueve y media en punto. Si no se daba prisa, llegaría tarde.

 

     Dentro del local, Thatch intentaba llevar la conversación a su terreno con la mayor eficacia del mundo.

-Va a empezar a llover de un momento a otro. Esperemos que no se moje mucho en su nueva bici.-Rió el castaño.

-Podía haber entrado. Seguro que le apetecía un café.

-Llegaba tarde a su nuevo empleo. No era el mejor momento para entretenerle.

-Tienes razón.-Le sonrió.

-Aunque tenía ganas de verte, se lo he visto en los ojos.-Thatch masticó su tostada mientras ella le miraba desconcertada.

-¿A mí? ¿Por qué?

-Lleva mucho tiempo sin saber de ti, es normal.

-¿Me conoce?

-Más de lo que te imaginas. Quién iba a decir que seríamos íntimos amigos y que me toparía contigo aquí.-Tanto misterio la empezaba a poner nerviosa. Algo escapaba a su control y no sabía que hacer o decir. Simplemente intentaba adivinar de qué se trataba observando atentamente cada uno de los gestos y expresiones de su acompañante. Pero nada daba resultado así que preguntó directamente lo que quería oír.

-¿Quién era?-Thatch sonrió triunfal. Siempre se salía con la suya.

-Ace.

     Nada más escuchar ese nombre dejó completamente lo que estaba haciendo. Sintió como el universo se paraba a su alrededor. Sus ojos miraron a Thatch atónitos y sus labios se habían entre abierto. El pulso le temblaba. Un fuerte vuelco sobrecogió su garganta e inconscientemente giró el rostro en dirección a la cristalera. Observando detenidamente la calle. Pero no había nadie allí. Se llevó una mano al vientre mordiéndose el labio con fuerza.

-Se ha ido.-La informó aquel peculiar amigo del pecoso. Los ojos de Neru se volvieron hacia él.

-¿Me ha visto?

-Por supuesto.-Sonrió comprensivo.-No podía dejar de hacerlo.

-¿Qué es lo que sabes?-Quizás estaba siendo demasiado brusca pero era necesario.

-Todo.-Nerumi sintió como su respiración se agitaba un tanto. Tenía el corazón acelerado como nunca. “Todo” era demasiada información. Tragó saliva.

-No sabía que le gustase contar ese tipo de cosas a todo el mundo.

-No es todo el mundo. Es a mí. Y lo ha hecho porque es mi amigo desde el instituto. Es lógico que lo hiciera antes o después. Necesitaba consejo. Ace es un libro abierto para esas cosas además de una indecisión constante si se trata de sentimientos encontrados.-Nerumi se mordió el labio observando a su alrededor nerviosa por si alguien les escuchaba.-Cálmate. No voy a juzgarte. Sé que lo que hiciste y lo que haces ahora tiene un fin muy claro.

-No me conoces, no puedes saberlo.-Thatch sonrió y le agarró la mano que tenía sobre la mesa con cariño.

-Me ha hablado tanto de ti,-se miraron a los ojos. Una fina lágrima descendió por la mejilla derecha de la peli castaña,-que parece que sé quién eres desde siempre.

-Por favor, déjalo.-Neru cerró los ojos llevándose la palma de su mano izquierda a la frente. Estaba empezando a marearse.-No me encuentro bien.

     Thatch cambió su semblante divertido a uno de completa preocupación. Movió la silla para estar justo a su lado.

-Neru, ¿qué pasa?-Ella le apartó la vista llorando silenciosamente como llevaba haciendo algunos días. Días en los que le faltaba él.

-Deja que me vaya.-El castaño sintió un pequeño nudito en el estómago. Había metido la pata. Desde el principio pensó que su reacción sería completamente diferente.

-Nerumi…

-Por favor.-Esta vez le miró a los ojos. Había dolor y tristeza fundidos con un poco de enfado. Thatch tragó saliva.-Discúlpame en el hospital.-Se incorporó de su asiento bajo la atenta mirada de él que chistó con la lengua.-Lo siento Thatch. Sé que quizás no ha sido queriendo pero no quiero que malinterpretes las cosas…no puedo…Y no quiero saber de él. No quiero que pienses que puedes unirnos de alguna manera porque no será así. Mi sitio está al lado de Law. No vuelvas a intentarlo, por favor…-Susurró volviendo sus pies en dirección a la puerta pero antes de que se alejara, él la agarró de la muñeca.

-Ese bebé…-El castaño la miró frunciendo el ceño intranquilo.

-Ya no importa.-Le sonrió la joven entre lágrimas antes de soltarse de su agarre y salir de allí sin mirar atrás.

     Thatch soltó una lenta bocanada de aire.

-Mierda…

Notas:

Hasta la semana que viene!!! Un besitoooo! ;)

Capítulo 3. Por los viejos tiempos por ErikaD

Esa noche cuando Law la encontró acurrucada en la cama antes de cenar supuso que algo malo había ocurrido. Aun así, y sin meterle presión, comenzó a cambiarse de ropa sin pronunciar palabra.

-¿Bajas a cenar?                                          

-No tengo hambre.-Susurró la castaña abrazándose a la almohada. El médico arqueó las cejas extrañado.

-¿Qué ha pasado?

-Nada.

-¿Segura?-La vio asentir.- ¿Y aun así no quieres cenar?

-Necesito hablar con Koala.-Soltó de pronto. Law suspiró dándole la vuelta a la cama para mirarla de frente. Nerumi lloraba.

-¿Qué ha pasado?-Repitió agachándose justo enfrente.

-No lo sé. De pronto he sentido que tenía ganas de encerrarme y llorar.

-¿Thatch te ha hecho algo?-Ella negó y él sintió un poquito la culpabilidad rondado por su cabeza fría y sensata.-Sé que la echas de menos. Pero aun así, no sé cómo podrías contactar con ella. No sabemos cuál es su número de teléfono.-Nerumi asintió con la mirada perdida.-Tienes que animarte. ¿Qué tal la entrevista?

-No he ido.-Eso sorprendió al moreno más de lo que hubiese imaginado. Ella estaba muy feliz con esa oportunidad, ¿qué había ocurrido entonces para cambiar tan drásticamente su decisión? Iba a intervenir pero ella siguió hablando.-Lo pensé un poco mejor y tenías razón. Esta mañana me he cansado mucho y…la revista será demasiado estresante para mi estado.

-Dijiste que estaba exagerando.

-Supongo que no.-Aun mantenía la mirada fija en un punto distante. Law se incorporó sin dejar de observarla.

-Descansa. Le diré a Mira que te suba algo caliente al menos.-Y sin más, el médico salió por la puerta del dormitorio tan distante como había entrado. Sin dedicarle un beso o una caricia, absolutamente nada. Eso la deprimió aún más e inmediatamente, no dudó en compararle con Ace. Habría deseado verle y perderse en su sonrisa aunque supiera que nunca podría ser.

     Una lágrima más descendía por su bonito pómulo cuando sintió su teléfono móvil vibrar levemente. Tenía un mensaje en la bandeja de entrada: “Perdóname. Por favor.” Lo soltó a un lado cerrando los ojos con fuerza. Era el tercer mensaje que le mandaba Thatch ese día. Uno más que no llegaría a contestar.

     Y allí, al otro lado de la ciudad en un pub, el castaño del tupé observaba su teléfono completamente expectante ante la posibilidad de que ella respondiera de alguna forma.

-Oi, ¿qué te pasa hoy a ti Romeo? ¿Te ha dejado plantado alguna chica?-La broma de Ace ni siquiera despertó su curiosidad. Le vio reír junto a Nojiko mientras se llevaba su cerveza a los labios.

-No seas cruel con él, Ace. Lleva unos días muy ocupado. Será el estrés.-Marco salió rápidamente en su defensa.

-¿Quién es la afortunada de la que te estás ocupando?-Sonrió Nojiko divertida. Él la miró siguiéndole la sonrisa. Si no se animaba acabarían pescándole.

-Una bonita rubia de ojos azules y enormes tetas.-Bebió de su jarra un gran trago mientras los dos novios le observaban impresionados.

-¿Y por qué diablos no está aquí?-Ace abrió los ojos sorprendido.

-Porque no existe esa mujer.-Fastidió Marco la noticia. Thatch arrugó la nariz y le dedicó una mirada llena de odio. Los otros dos se echaron a reír.

-¿Así que son estos los bares que frecuentáis en Londres?-Preguntó con interés la mujer del grupo.-Os habéis convertido en unos viejos. En el instituto ni se os pasaba por la cabeza pisar un bar tan excéntrico como este.

-Nos toca vivir esta etapa. ¡Así que por los viejos tiempos!-Marco alzó su jarra para brindar con sus amigos de toda la vida. El resto lo siguió de buena gana para después beber un sorbo largo y fresquito de cerveza.

-Lo raro es que no tengamos críos ya.-Thatch suspiró aliviado ante esa idea.

-Esperemos que pase mucho tiempo hasta que eso ocurra.-El rostro de Ace se llenó de pánico al mentar cualquier cosa relacionada con bebés. Marco rió pero Thatch frunció el ceño un tanto, luego lo relajó y se lanzó a la piscina. Era la hora de las preguntas.

-¿No te gustaría tener hijos Ace?

-No es mi fin. Y prefiero no tener que pensar en ello.

-Parece que Thatch quiere meteros presión.-La peli morada soltó una pequeña risita ante el comentario del rubio.

-Quizás Nojiko no piense como tu.-Los tres hombres la observaron curiosos mientras ella bebía algo más de cerveza.

-¿Yo? ¿Hijos? No me gustan nada los niños, son sucios, hacen ruido y tienes que estar las veinticuatro horas del día a su entera disposición. Si tuviese un hijo sería porque Ace lo necesitase mucho o tuviera un arrebato paternal de repente.

-Mejor no.-Rió el pecoso.-Un mundo sin niños siempre será mejor para todos nosotros.-Alzó su botellín en un brindis imaginario. Marco rió y observó de reojo como Thatch parecía divertirse interiormente. Algo ocultaba.-Además, no quiero condenar a ninguna criatura de este mundo a llevar la sangre de mi padre.

-Eso es exagerado.-Se quejó la peli morada.

-Mejor no hablemos de niños y centrémonos en la boda.-Rió Thatch observando a los dos tortolitos casi atragantarse con sus bebidas.

-Aún es muy pronto.-Respondió Ace raudo y veloz.

-Además, ¿quién la pagará? ¿Tú?-Marco miró a su amigo castaño sonriente.

     Pero de pronto, en medio de la conversación y antes de que pudiera contestar, el móvil de Thatch comenzó a vibrar. El castaño lo sacó del bolsillo y sonrió amplio al ver de quién se trataba.

-Perdonadme un momento.-Se levantó de la mesa y salió del local a la fría intemperie.

-Al final existe esa chica misteriosa.-Comentó Nojiko observando la puerta por la que había desaparecido.

-Creo que está ocultando algo diferente.-Marco se quedó mirando a Ace con una sonrisa divertida. Nada más darse cuenta de a qué se refería, el moreno, sintió un fuerte vuelco en su corazón e inmediatamente se volvió hacia la puerta por la que su amigo había salido. Apretó su botellín de cerveza entre los dedos.

     Nada más salir, Thatch descolgó el móvil entusiasmado.

“-¿Neru?

-Te perdono.-El castaño sonrió al escucharla.

-Gracias a Dios. Pensé que no podría volver a hablar contigo después de lo de esta mañana.

-Iba a decantarme por esa opción pero me lo he pensado mejor. ¿Qué tal fue lo del hospital?

-Muy bien.-Se metió la mano libre en el bolsillo del pantalón.-Aunque se te echó de menos.

-No es para tanto.-A pesar de lo que Thatch esperaba, la joven no mostró signos de simpatía en ningún momento de la conversación y comprendió, que quería algo a cambio de su perdón.

-¿Tengo que hacer algo para compensarte lo de esta mañana?

-Puede ser una buena idea.-Él sonrió. Había dado en el clavo.

-¿Un nuevo desayuno quizás?

-No. Quiero que me consigas el número de una amiga, se llama Koala. Sé que Ace lo tiene. ¿Podrías hacerlo por mí?

-Por su puesto. Te mandaré un mensaje más tarde. Aunque creo que podría facilitarte a los mediadores y darte directamente el suyo.

-Thatch…no sigas…

-De acuerdo. Era una broma mujer.

-Gracias. Nos veremos pronto.

-Oi Neru, espera un segundo. Déjame que insista, tenéis que veros. Ace debe saber lo del bebé. Es su hijo.-La oyó suspirar.

-Él tiene su vida y yo ya tengo la mía. Darle la vuelta a las cosas no funcionará. Les haremos daño a muchas personas.

-Pero os queréis.

-Nos queríamos Thatch. Las cosas son diferentes ahora.

-No te creo.

-Nos veremos en otro momento.”-Y sin poder dejar que él se despidiera, la muchacha colgó. Thatch suspiró observando la pantalla vacía de su móvil. Odiaba tener que relacionarse con personas tan cabezonas.

     Entró en el local y se sentó de nuevo con sus amigos.

-¿Y bien? ¿Era la chica rubia?-Nojiko rió divertida. Thatch sonrió.

-Rubia no, pero morena sí.-La joven abrió los ojos sorprendida.

-Espero que nos la presentes la próxima vez.-Se levantó de su asiento.-Voy al baño. ¿Nos vamos después?-Fijó sus ojos azules en Ace quien asintió.

     Los tres observaron como Nojiko se marchaba hacia el baño. Fue el momento en el que Marco vio la oportunidad perfecta para desenmascarar a su amigo.

-Thatch queremos la verdad.-Ace miró al castaño detenidamente. Quería saber que estaba ocultado. El susodicho desvió sus ojos de uno a otro hasta suspirar resignado.

-Está bien.-Cogió una servilleta y se sacó un bolígrafo del bolsillo. Empezó a apuntar algo en ella.-Pero que conste que llevo intentando que seáis sinceros desde que has llegado.

-En una semana quiere resolverte el problema de meses.-Se burló Marco, después de aquella frase sabía perfectamente que estaba pasando. Thatch obvió el comentario y le tendió el papel al pecoso.

-Es el número de Nerumi.-Al oír ese nombre, Ace sintió como su cuerpo se llenaba de calidez y paz.-Me ha llamado para que te pidiera el de Koala-san. Sabe que estás aquí, yo se lo he dicho hoy. Y me ha costado una discusión.-Soltó una lenta bocana de aire recordando dicho enfrentamiento.-Me da igual lo que hagáis con vuestra vida, lo único que quiero es que por lo menos habléis las cosas en frío. Ya ha pasado el tiempo suficiente para ello y no sois unos niños.

-No puedes decidir ese tipo de cosas por él, Thatch.-Comentó Marco.

-Lo sé, y por eso no voy a intentarlo más. Te dejo a ti la decisión.

    

     Esa noche nada más llegar a casa, el pecoso decidió subir a la azotea de su nuevo edificio a fumar. Necesitaba pensar muy bien las cosas. Necesitaba tener claro cómo iba a llevar las riendas de esa situación. Sabía que quería volver a oír su voz y, verla de nuevo como esa mañana, sería un subidón de alegría a su día pero, había un importante problema en la ecuación.

     Ya no estaba solo. Ahora salía con Nojiko.

-No bajes muy tarde, ¿vale?-Se asomó al pasillo observando como Ace se colocaba una chaqueta.

-Tranquila, solo será uno.-Le sonrió.

-¿Quieres que suba contigo?-Apoyó su hombro en el marco de la puerta cruzándose de brazos. Ace cogió las llaves.

-No. Prefiero que te acuestes y descanses.

-Intentaré esperarte.-Se sonrieron y cada uno tomó un camino diferente.

     En cuanto pisó esa bonita azotea, los recuerdos se atrincheraron en su corazón. Si todavía siguiesen en Japón estaba completamente seguro de que no dormiría esa noche con Nojiko, sino con ella. Estaba convencido de que habrían hecho todo lo posible para salir ganando sin embargo, las circunstancias no estuvieron siempre a su favor y al final terminaron separados.

     Observó el reloj de su teléfono móvil. Era la una y seis minutos de la madrugada.

-Es muy tarde.-Chistó con la lengua encendiéndose el cigarrillo.-Tal vez mañana lo intente.-Susurró clavando sus ojos en el cielo oscuro y nocturno de aquella extraña ciudad donde ahora vivía. Su nuevo hogar…

     Pero no fue así. Ni siquiera se atrevió a guardarlo en su agenda. Cogió la servilleta y la escondió bajo la solapa de su libro favorito.

     Durante muchas semanas se dedicó a trabajar, a la fotografía, a sus amigos y a Nojiko. De vez en cuando llamaba a sus hermanos y viceversa. Tenían ganas de verse y de volver a la normalidad en París. Sabo le contó que Koala había aprobado el examen para entrar en la clínica más importante de la ciudad como enfermera auxiliar. Un puesto que con el tiempo iría aumentado de valor. Y Luffy tenía pensado abrir junto con sus amigos un local de comida rápida. Contó enérgico como había convencido a Sanji para que les cocinara en su nuevo proyecto, y como Nami parecía que llevaba sus nuevos estudios en geografía a las mil maravillas.

     Todo estaba en su sitio.

     Pasaron los días, e incluso los meses. Poco le quedaba ya de su estancia en ese bonito lugar. Tan rápido pasó el tiempo que incluso Nojiko había abandonado Londres hacia un par de semanas cuando Thatch le envió un mensaje desesperado al móvil.

     “¿Sabes que lleva esperando ese maldito número de teléfono dos meses y medio? Creo que deberías decírselo ya. Va a matarme…”

     Ace sonrió sintiéndose completamente triunfal. Saber que la integridad de su amigo dependía de él, le entusiasmaba. Pero tenía razón. Ese día pensaría detenidamente qué hacer. Al fin y al cabo, solo se trataba de una llamada o de un mensaje para darle algo que le devolvería un poco de felicidad.

     Así que aquella noche, tras beberse una buena cerveza, sacó la servilleta de su escondite y marcó cada número en su teléfono móvil. A medida que iba pulsando las teclas sentía como su corazón se aceleraba. Notaba su respiración coger un poquito más de velocidad. Aunque antes de lanzarse por completo, le escribiría un mensaje.

     “Nerumi, tengo el número de Koala, ¿puedo llamarte?”

     Tras pensárselo un buen rato, le dio a enviar. Luego, esperó. Esperó observando fijamente la pantalla durante diez minutos y cuando empezó a desistir fue hacia la cocina para prepararse algo de cenar. Pero nada más volver…

     “¡Lo tienes, es genial! Llámame cuando quieras. ¿Has cambiado de número? O.O”

     Notaba sus pulsaciones vibrar con fuerza en su garganta. Casi le temblaba el pulso. Se le había cerrado el estómago. Ya no tenía hambre. Tenía que acabar con ese momento lleno de presión o terminaría volviéndose loco. Antes de marcar su teléfono respiró hondo y cerró los ojos. Cogió un cenicero y un par de cigarrillos, abrió a la ventana y observó como la luna se alzaba sobre el cielo.

     Luego simplemente, marcó. Se llevó el móvil al oído, dio una larga calada a su tabaco y esperó. Podía oír perfectamente los tonos de llamada hasta que alguien descolgó el teléfono.

“-¿Sí?-Nada más oírla se formó una gigantesca sonrisa en los labios del pecoso.- ¿Hola?-Poco a poco, notó como se le desaceleraba el pulso. Sintió una tremenda calidez llenarle el alma. Tenía tantas ganas de oírla que ahora no sabía exactamente qué decir. Ni siquiera lo había pensado.- ¿Hay alguien ahí?-Al otro lado, Nerumi escuchaba el más absoluto de los silencios. Ese tipo de cosas la ponían tensa.- ¿Thatch?-Ace sabía que tarde o temprano tenía que decir algo o perdería esa fantástica oportunidad.

-No soy Thatch…-Nada más escuchar ese tono, un nudo se aferró a la garganta de la periodista. Conocía perfectamente esa voz. La había escuchado tantas veces dentro de sus sueños que ni siquiera creía que ese instante fuese verdad. Poco a poco y sintiendo sus piernas temblar, se sentó sobre uno de los sillones que había en su bonito porche en el jardín.

-¿Y quién eres?-Lo sabía pero necesitaba confirmarlo. Sus ojos se empezaban a llenar de lágrimas que evitaban desbordarse.

-Soy Ace, Neru.-El pecoso sintió como sus nervios terminaban de apagarse. Volvió a dar otra calada. Ella sonrió feliz dentro de la vorágine de emociones que se atrincheraban en su interior. Llevaba más de cinco meses sin oír su voz. Sin saber de él. Sin nada.

-Dime que no es un sueño.

-No, no lo es.

-Estas incumpliendo tu promesa, ¿lo sabes?-Se mordió el labio. Él la oía reír y se sintió más feliz que nunca.

-Me da igual.

-Estás loco.-Lanzó una lenta bocanada de aire mientras sus pómulos se llenaban de lágrimas.-Voy a mataros a los dos. Puedo adivinar de quién es el maldito plan.

-Lo ideo hace un par de meses. Pero yo tenía que elegir así que…No encontraba el momento.

-Me alegra que dieras con él.-Soltó un pequeño puchero. Ace sonrió.

-No llores. Harás que me sienta fatal y me arrepienta de haberte llamado.-La joven asintió y se apartó un tanto las lágrimas. Respiró hondo e intentó calmarse.

-Te he echado de menos. ¿Puedo decirlo o arruinaré algo?

-Serías incapaz de arruinar nada.-Siguió fumando hasta que terminó aquel primer cigarrillo lleno de nervios.-Yo te he echado de menos cada día también.-Sonrió.-Pero escucha, seré un poco breve. No quiero que tengas problemas así que, te daré el número de Koala, me prometerás que eres feliz y colgaré. Intentaré no volver a llamarte. De hecho tirare tu número y lo borraré del móvil. Te dejaré tranquila y…podrás seguir con tu vida como hasta ahora.-Esa idea la horrorizó.

-Por favor, no lo hagas.-Una última lágrima descendió por su bonito rostro.-Las cosas no van como tú crees.-Se llevó una mano al vientre tentada a decirle la verdad pero se contuvo. No era el momento ni el medio. Además estaba asustada. Ni siquiera sabía que podía pasar si se lo contaba. No quería cargarle con ese peso de repente. Estaba convencida de que ya se sentía bastante mal.-No puedo prometerte que soy feliz, no quiero el número de Koala-chan si no puedo volver a escucharte. Me dan igual cada uno de los problemas que me esperen. No quiero seguir tranquila como hasta ahora. Te quiero a ti, Ace.-El moreno tragó saliva al escucharla. Cerró los ojos con fuerza y apretó el puño de la mano libre.

-Lo sé pero, las cosas han cambiado Neru…

-Volviste con Nojiko.

-Sí.-Ella se mordió el labio con fuerza. Agachó el rostro.-No se lo merecería.

-Por supuesto que no. Ha luchado mucho por volver a tenerte.-Se le pasó, por un instante, el momento que la dejó completamente vendida frente a Law. No iba a contarlo. Ella no jugaba de esa forma.-Qué derecho tengo yo de querer persuadirte después de dejarte allí hace cinco meses en la cubierta del barco, ensangrentado y mal herido…-Se sorbió la nariz.-Me equivoqué por completo en la decisión que tomé. Lo siento.

-Me da igual todo lo que hiciste.-Ace suspiró.-Ojalá pudiera hacer que las cosas fueran diferentes. Yo te sigo queriendo tanto como el primer día pero…

-Estoy desesperada.-Le cortó.-Este encierro me supera Ace. No…no sé qué hacer…

-Te daré el número de Koala para que te sientas un poco mejor. Y…aunque sabemos que no podemos, te prometo que voy a llamarte cada día hasta que estés bien y vuelvas a sonreír. Nojiko ya no está en Londres. Tengo un poco más de espacio para hacerlo.

-¿Y si no vuelvo a estar bien?

-Lo estarás, ya lo verás.

-¿Cuánto tiempo te quedas?

-Me voy en un mes y medio a París. Estamos viviendo allí desde lo que ocurrió.-Ella asintió.

-Es un bonito lugar.

-Oi Neru, vuelve a sonreír para que podamos seguir adelante. Sé que es difícil, pero es lo que decidimos.

-No, es lo que yo egoístamente decidí.

-Para protegerme.

-¿Y lo he conseguido? ¿Tú estás bien?

-Deja de decir tonterías, no he vuelto a estar bien desde que te fuiste. Por cierto, conservé el sombrero…”

Notas:

Esta semana un día antes!! Espero que lo disfrutéis, muakss!! ;)

Capítulo 4. Realidad por ErikaD

A partir de ese día Ace y ella estuvieron hablando casi todos los días por teléfono durante dos semanas. A la misma hora. En el mismo sitio. Se habían contado sus vidas aquellos meses. Reían y hablaban de su día a día como si de una pareja a distancia se tratase. No había ni un solo momento en el que él no le recordase lo especial que era o ni un segundo en el que ella no le dijera lo que su corazón sentía.

     Unos diez minutos. Era el tiempo suficiente para no levantar sospecha. Hasta que un día…

“-Se nos acabó el tiempo.

-¿Tan pronto?-Ace sonrió.

-Terminarás haciendo que me enamore de ti otra vez como un completo idiota. Así que sí, es hora de colgar.-Nerumi rió ante su comentario.

-¿Te asustaría que pasara?-Ella siguió con el juego, pero él no lo contempló.

-Sobre todo cuando estamos destinados a no tenernos. Sí, me asusta.-Ante su seriedad, dejó la broma a un lado.

-¿Por qué?

-No quiero que nos hagamos daño. Ya lo sabes.

-Pero eso no es suficiente para asustarte. Eres Portgas D. Ace, nos sacaste del infierno de Japón sanos y salvos.-El pecoso volvió a curvar sus labios.-Dime la verdad.

-No tiene importancia.

-Ace.-Le regañó. El nombrado chistó con la lengua. No quería que ella se sintiera culpable de ninguna de las maneras.-Dímelo.

-Es mejor que no lo haga.

-No seas tonto, hazlo. ¿Qué puede pasar? ¿Qué colguemos?

-Es Law.

-¿Law?

-Ambos sabemos de lo que puede ser capaz. Si nos descubriese hablando…

-No debe asustarte Law. No me haría daño.

-La última vez no fue así.-Toda esa agradable conversación se estaba convirtiendo de pronto en algo tenso e incómodo.

-Pero ahora es diferente.

-¿Por qué? Antes también te quería, no me vale esa excusa.-Nerumi se llevó una mano al vientre.

-Verás es…es difícil de explicar.-Ace iba a preguntar de nuevo, cuando sintió la voz de alguien llamar a la muchacha de pelo rizado alborotado. Arrugó la nariz y se cruzó de brazos.”

-Neru, he vuelto.-Law se asomó por la puerta del porche sacándole un vuelco al corazón.

-¿Tan pronto?

-No he tenido turno de noche al final.-Contestó serio escribiendo algo en el “busca”. Ni siquiera la había mirado.- ¿Cenamos?

-Dame un momento.-Le sonrió la joven a duras penas. Él asintió y volvió a la sala de estar sin dejar de mirar fijamente su aparato.

“-Oi, ¿sigues ahí?

-Tenemos que dejarlo.

-Ace…-Susurró lo más bajo que pudo.

-Lo dejaremos, por ahora. No es la primera vez que pasa esto. Acabará sospechando.-Ella chistó con la lengua.

-De acuerdo.-Cedió. Eso alivió al pecoso más de lo que ella imaginaba.

-Volveremos a hablar.

-Está bien.-La sintió seca y un tanto distante. Suspiró.

-Lo haremos. Te prometo que te llamaré.-A esa promesa le siguió un “vale” mucho más suave y calmado.-Borra todas mis llamadas por si acaso.

-No te preocupes, ya lo hago.”-Y colgó. Ace se quedó mirando la pantalla de su móvil culpable. Lleno de remordimientos. Esperaba no equivocarse esta vez.

     Dentro de la casa, Nerumi suspiró entristecida. A pesar de todo sabía que él tenía razón. Ya no eran críos de dieciséis años. Debían de hacer las cosas con más calma y tranquilidad.

     Borró la llamada y entró a la sala de estar. Law le esperaba sentado en la mesa, esta vez, su móvil cumplía la función del “busca”. Mira empezó a servirles la cena en cuanto ella se sentó también.

-¿Cómo estás?

-Bien. Un poco cansada pero bien. Gracias Mira.-La pelinegra se marchó en cuanto lo dejó todo listo.

-Pues descansa más.

-No voy a estar todo el día tumbada de la cama al sofá. Puedo morirme del aburrimiento.-Se llevó un poco de ensalada a la boca. Law dejó el teléfono y empezó a comer también.

-¿Cuándo vuelves a ir a la ginecóloga?

-Mañana.-Por un momento, el médico paró de cenar y la observó detenidamente. Notaba la situación más extraña que de costumbre.

-¿Ha pasado algo?-Nerumi alzó el rostro y le miró a los ojos.

-No, ¿por qué?

-¿Con quién hablabas?-La joven de pelo rizado castaño tragó saliva. Empezó a sentir sus pulsaciones acelerarse.

-Con mi madre.-Contestó rápida pero le desvió la mirada sin querer.

-Últimamente te llama mucho.

-Con el embarazo tan avanzado es normal.-Le sonrió intentando paliar su error y enseguida siguió comiendo con la mayor naturalidad del mundo bajo la atenta mirada del moreno.

     Tras la cena, la situación no fue mucho mejor. Nada más subir a la habitación, Law quiso preguntar más. Aunque normalmente no era así. Eso la hizo sospechar un tanto de que algo estaba pasando.

-¿Y cómo está?-Se deshacía de la camisa que llevaba puesta.

-¿Quién?-Ella se sentó sobre el colchón y comenzó a desabotonarse el vestido que llevaba puesto.

-Tu madre, Neru.

-Muy bien. Sigue con sus cosas.

-Ya…-La peli castaña notó como le temblaban las manos. Estaba muy nerviosa. Ace tenía razón. Debieron dejar aquel juego de adolescentes y llamadas hace algunos días. O quizás, tenían que habérselo tomado con mucha más tranquilidad.

     Por un momento, recordó ese extraño miedo del pecoso a Law. Y aunque ella creía que no le haría daño, ¿quién podía impedírselo? Al fin y al cabo ese bebé no era suyo. Podía tomar cualquier tipo de represalia si quería.

-Neru, estás muy rara.-De pronto sintió las manos del médico rozar sus hombros y desprenderse de la tela del vestido. Ella cerró sus ojos con fuerza al contacto. No se lo había esperado para nada.

-Estoy bien, ya te lo he dicho solo un poco cansada.-Law mordió la piel de su cuello al descubierto. La periodista contuvo la respiración sintiéndose completamente indefensa. Lo último que quería esa noche era satisfacer el interés de él.-Oye Law, no me apetece mucho…-Abrió los ojos llenos de un extraño miedo. Se llevó una mano al vientre.

-¿Y eso por qué?-La agarró del brazo y la tumbó sobre la cama. El médico se subió sobre su cuerpo, entrelazó los dedos de sus manos con los de ella y alzó sus brazos por encima de su cabeza mientras hundía la lengua en su boca. La joven se dejó hacer.- ¿Acaso le has visto?-Preguntó el moreno en un susurro descendiendo los besos por su cuello. Nada más oírle Nerumi sintió como su universo se venía abajo.

     Un nudo se atrincheró en su garganta. No podía saberlo. No había forma de que él supiese nada. Había cuidado cada detalle a la perfección. Así que, se hizo un poco la tonta.

-¿A quién?-Sonrió aparentando animarse un poco con los besos.

-A tu querido fotógrafo.-Law se incorporó para mirarla a los ojos. Ella notó como sus mejillas se teñían de rojo. Su corazón latía a mil por hora.

-¿Ace está aquí?-Intentó parecer sorprendida pero no lo consiguió.

-Sé que llevas un par de semanas hablando con él por teléfono.-Abrió los ojos de par en par.

-¿Qué dices…?

-No me engañes.-Law estaba terriblemente serio. Su dura mirada la asustaba.

-Law…

-¿Cómo has contactado con él?

-Solo hemos hablado en un par de ocasiones. Quería saber el teléfono de Koala-chan.

-¿Y te lo dio?-La joven asintió.-No vuelvas a hacerlo.-Law le arrebató la ropa interior que cubría su feminidad. Sin pensárselo dos veces se colocó de nuevo sobre ella y entró.

     Un sonoro gemido nació de los labios de la periodista que cerró los ojos con fuerza sintiendo el doloroso tirón que le había supuesto esa entrada sin apenas lubricar. Durante un par de segundos Law no se movió. La observó serio y enfadado.

-Sabes perfectamente a quién llamé la última vez para que te trajera conmigo. Tengo el dinero suficiente como para pagarles y que me hagan algún trabajo más.-Se empezó a mover suavemente en su interior. Nerumi abrió los ojos sintiendo unas terribles ganas de llorar.

-No te atrevas.-Se mordió el labio cuando incrementó la velocidad del vaivén.

-Entonces si no quieres obligarme a hacerlo, no vuelvas a comunicarte con él.-Law descendió su rostro para apoderarse de la boca de la castaña.

     Y de repente había vuelto a la más absoluta realidad.

                                                         ……………...

     Se incorporó sobre la cama agitada sintiendo como el sudor resbalaba por su frente. Respiraba entrecortadamente y miraba a todos lados de la habitación completamente oscura, nerviosa. Se llevó una mano al pecho intentando calmarse.

     Había vuelto a ocurrir. Otra pesadilla más.

     Bajó el rostro hasta toparse con el del rubio. Ni siquiera se había dado cuenta esta vez, de los fantasmas que la perseguían. Desde que Japón dejó de existir había tenido aquel sueño una y otra vez. Era como si la muerte la persiguiera.

     Se levantó de la cama, abrió la puerta del balcón y se sentó en una de las sillas. Apoyó los codos en la mesita redonda y se llevó las manos al rostro. Sin querer, rompió a llorar. Al fondo, las luces de París y la torre Eiffel iluminaban el cielo nocturno.

     En ese instante, Sabo descorrió las cortinas y se topó con ella llorando desconsolada sobre la bonita mesa. Una expresión triste se apoderó de su rostro. No era la primera noche que ocurría aquello así que ya sabía qué hacer. Sin embargo, no era suficiente. Nunca lo era. Habría otra noche llena de lágrimas esperándole la próxima vez sin poder detenerlo.

     Suspiró acercándose a Koala, colocando sus manos sobre sus piernas mientras se agachaba justo frente a ella. Como todas las veces anteriores ella se despegó de la mesa y le miró a los ojos sin dejar de llorar.

-Lo siento…-Susurró culpable. Él negó dedicándole una bonita sonrisa y ella observó a su alrededor intentando recobrar la normalidad.-No sé qué hacer…Creo que necesito algún tipo de terapia o unas buenas pastillas para poder dormir. No es…normal…

-Lo que tienes es ansiedad.-Sabo le acarició las palmas de sus manos cariñosamente.

-Supongo que sí…-Cerró los ojos intentando concentrarse en algo que tranquilizara su agitado corazón.-Las pesadillas son horribles.

-Creo que necesitas despejarte un poco. La rutina se puede volver contra nosotros a veces.-Y entonces se le ocurrió una fantástica idea.-Oye esta tarde me ha llamado Ace. Se me pasó decírtelo.-Koala volvió a mirarle mucho más calmada.-Y tengo la sensación de que me ha dado la solución a tu estrés.

-¿Ah sí?-Un poco de esperanza se adueñó de los ojos de la muchacha. Sabo asintió.

-Nos vamos a ir a Londres un par de semanas y volveremos con Ace.

-¿Qué?-La sorpresa de la joven saltaba a la vista.

-Te vendrá muy bien salir de París un poco. Además, podrás volver a verla.

-¿Verla? ¿A quién?-Tenía los ojos abiertos de par en par y no comprendía nada de lo que le estaba diciendo.

-A Nerumi.-Sabo sonrió amplió cuando vio las lágrimas de alegría de la enfermera en sus ojos.-Está viviendo en Londres con Law.

-¿Cómo lo sabes?-Su incredulidad crecía por momentos.

-Ace consiguió su número. Lleva algunos días hablando con ella por teléfono. Sabe qué hace y a donde va. No creo que Law evite que os veáis. No, si quiere conservarla a su lado.-El llanto volvía a sus mejillas.- ¿Te gustaría ir?-Koala asintió abrazándole con fuerza.

-Gracias, gracias…

-Te quiero y necesito que seas feliz.-El rubio correspondió a su abrazo con la misma intensidad.-Sé que Neru apartará todos esos malos sueños que tienes. Así que es la mejor opción. Organizaré el viaje.

                                                         ……………….

      Esa mañana cuando se incorporó de la cama notó todo el cuerpo entumecido. Le molestaba un poco el bajo vientre pero a pesar de todo se encontraba mejor de lo que parecía, físicamente. Miró la cama vacía a su lado. Law se había marchado ya. Suspiró.

     Fue hacia el baño y se dio una estupenda ducha antes de salir de casa en dirección a la clínica. Se subió al autobús que acababa de llegar a la parada y se sentó. Por el camino comenzó a pensar en todo lo que había ocurrido aquella noche y en lo que debía de hacer. No podía volver a relajarse y mucho menos si su imprudencia le ponía en peligro a él. Así que, cogió el móvil marcó su número y esperó.

“-¿Neru?-Al oír su voz sonrió.

-Si soy yo Ace.

-¿Qué ocurre?-En el otro lado de la ciudad, el pecoso fijaba su mirada atenta sobre la pantalla del ordenador retocando las fotografías para la portada de la revista de la próxima semana.

-Lo sabe.

-¿Qué?-Dejó lo que estaba haciendo.

-No podemos seguir.

-¿Qué te dijo? ¿Te hizo daño?

-No. No hizo nada. Solo hacerme prometer que no volvería a hablar contigo.-Mintió.Ace se llevó una mano a la frente, frustrado.

-Sabía que terminaría pasando esto tarde o temprano.

-Es culpa mía.-Nerumi observó por la ventana del autobús como la lluvia empezaba a caer de nuevo sobre la ciudad.

-Ni hablar. Es culpa de los dos.-La castaña se mordió el labio.

-No quiero ponerte en peligro así que, no volveremos a hablar, ¿de acuerdo?-Esa oración alarmó al pecoso.

-¿De qué estás hablando? ¿Ha pasado algo verdad?

-Ace…

-¿Dónde estás? Dímelo. Iré a buscarte. Me enfrentaré a él si es necesario, no le tengo miedo. Pero no te quedarás en esa casa ni un minuto más.

-Ace por favor…No lo pongas más difícil…-El autobús llegó a la parada que estaba buscando. Nerumi salió a la intemperie bajo su paraguas azul.-Solo quiero protegerte.

-Tienes que dejar de hacerlo. Puedo protegerme yo solo. Escucha, la última vez te di la razón porque estaba mal herido pero esta vez no. Dime dónde estás.

-No puedes hacerlo. Tienes a Nojiko y una vida perfecta. No voy a estropearte eso.-Entró en la clínica. Subió las escaleras que iban hacia la consulta y se sentó en la sala de espera.

-Tú no estás. Mi vida no es perfecta. Neru dime...-De pronto, Ace pudo oír de fondo la voz de una mujer que llamaba a alguien por megafonía.

-Lo siento. Cuídate.”-Y antes de que pudiera contestar, la periodista le colgó el teléfono.

            Sin embargo, había podido estar lo suficientemente atento como para darse cuenta del ambiente que había rodeado la conversación. Cogió su chaqueta, habló con un par de compañeros y salió de las oficinas. Sabía perfectamente donde tenía que buscar.

Notas:

Hola hola!! Siento la espera! La página ha estado colgada algunos días y no me dejaba subir el capítulo T.T Pero ya estoy de vuelta por aquí! Espero que os esté gustando. Muaks y hasta el siguiente!!!

Capítulo 5. Escapar por ErikaD

La había vuelto a llamar sin éxito. Tenía el móvil desconectado. 

     Aunque tras un par de hospitales, Ace dio con el que por fin pensó que sería el definitivo. Nada más llegar a la recepción preguntó por su nombre y sin embargo, nada. Suspiró resignado sintiendo como estaba dando vueltas sin sentido por todo Londres. Quizás, ni siquiera estaría ya en la clínica después de todo el tiempo que llevaba buscando.

     Aun así, antes de salir por la puerta pensó que quizás podría ser una buena opción dar una vuelta por la primera planta. Tal vez, los astros se alinearan y daría con ella.

     De manera que, decidido, se dirigió hacia las escaleras.

 

     La joven mamá salió de la consulta más animada de lo que había entrado. Todo marchaba según lo previsto y eso era la mejor noticia del mundo. Se colocó su cazadora vaquera pensando en lo que había ocurrido con el pecoso hacía una hora. A pesar de lo que volvería a doler estar sin él, no cambiaría de nuevo su opinión.

     Bajó los escalones lentamente sacando su paraguas. ¿Cómo era posible que lloviera de esa forma a finales del mes de julio? Suspiró resignada. Odiaba ese clima. Se llevó un mechón de pelo tras la oreja y empezó a rebuscar de nuevo en la mochila intentando encontrar su teléfono móvil.

-Nerumi…

     Nada más escuchar su nombre la mochila se desprendió de sus dedos. Su corazón había dado un vuelco. Notaba sus pulsaciones acelerarse sin control. Alzó la vista topándose de frente con el rostro serio y preocupado de Portgas D. Ace.

     La había encontrado. Como siempre hacía. Dar mil y una vueltas hasta dar con ella.

     Por un momento se mordió el labio debatiéndose en si debía sentirse feliz y abrazarle o si no debía hacerlo. Tenía ganas de llorar.

-¿Por qué estás…?

-No deberías de haber venido.-Le interrumpió agachando el rostro haciendo caso omiso a lo que ansiaba su corazón.

-Por supuesto que tenía que hacerlo. Esa conversación no me ha dejado para nada tranquilo. ¿Qué te ha hecho?-Estaba molesto, serio y firme. Su tono de voz se lo decía.

-Nada.

-No me mientas.-Arrugó aún más la nariz.

-Me hiciste una promesa.-Neru le interrumpió. Le temblaba la voz.

-Me da igual. A la mierda ese estúpido acuerdo.-Frunció el ceño un tanto.-Mírame y dime que no piensas lo mismo.-Por un momento la castaña de rizos alborotados alzó el rostro desviando sus ojos de un lado a otro con nerviosismo. Tenía miedo de que la escucharan, de que la vieran allí con él. Tenía miedo de que le hiciesen daño por su culpa.-Nerumi…-Ace subió un escalón más, ella se tensó.

     Pero en ese momento, sus ojos se encontraron y ella sintió como comenzaba a llorar sin poder evitarlo. Ace relajó las facciones de su rostro molesto, se estaba pasando de dureza con ella.

-¿Qué te ha hecho…?-Volvió a preguntar en un tono suave y tierno. Solo para que ella lo escuchase.

-Sácame de aquí.-Le rogó negando con la cabeza.-Ya no puedo más…

     Ace subió los peldaños que le faltaban hasta llegar a uno de su altura. Cuando la tuvo cerca, la abrazó con todas sus fuerzas dándole un beso lleno de amor sobre sus rizos castaños. Pero también se había dado cuenta de algo más. Algo que ella había pasado por alto e ignorado en sus últimas conversaciones telefónicas. Se separó de ella sorprendido. La agarró de los antebrazos y guió sus ojos negros desde su vientre abultado hasta sus esferas verdes y llorosas una y otra vez. Ese detalle les ponía en una situación comprometida. El único obstáculo que podía separarlos para siempre por mucho que quisieran lo contrario.

 -No es lo que crees.-Nerumi sabía por qué él se comportaba así. Se apartó las lágrimas intentando recomponerse. Esa afirmación desconcertó al pecoso.

     Esa parte aún era complicada de explicar.

-Tienes poca barriga pero está bastante claro.-Alzó el rostro para mirarla a los ojos.- ¿Por qué no me lo dijiste?

-Porque tenía miedo de arruinar tu plan. Pensé que no lo querrías. Imaginé que sería una noticia demasiado chocante como para contarla así sin más. Además, supuestamente no íbamos a volver a vernos. Y…cuando me dijiste lo de Nojiko creí que era mejor no decir nada.-Todo aquello le resultaba tremendamente extraño. Ace se sentía absurdo y estúpido.

-No te comprendo.-Y de pronto, las lágrimas se apoderaron de las mejillas sonrosadas de la castaña. Se sentía tan culpable que dolía.-Pero me da igual que estés embarazada. Entiendo que siguieras con tu vida con Law. Yo al fin y al cabo volví también con Nojiko y…

-Es tuyo.-La intensidad con la que se estaban mirando incrementó.

-¿Cómo…?-Ace se había quedado sin palabras por completo.

-Estoy esperando un hijo tuyo, Ace.-Se mordió el labio.

-No lo estás diciendo enserio…-El pecoso aun no salía de su asombro.

-Me temo que sí. Aquella vez, en tu casa de Kioto…No me estaba tomando ningún anticonceptivo, no usamos nada de protección y simplemente nos dejamos llevar. Había una posibilidad. En ese momento no me importó pero ahora…-Durante algunos segundos el silencio se apoderó de aquella escalera. Hasta que ella lo rompió notando como la culpa la ahogaba.-Dios…Me siento fatal, tenía que habértelo dicho cuando…

     Antes de que siguiera con su discurso sintió los fuertes y cálidos brazos de Ace rodearla de nuevo con toda la fuerza y el cariño del mundo. Y esta vez, su aroma se coló por sus fosas nasales inundando su cuerpo de paz. Notaba sus grandes manos apresarla contra él. Se escondió bajo su barbilla e incluso dejó de llorar dejándose llevar por ese fantástico sentimiento que solo él le producía. Apresó su chaqueta y su camiseta con sus dedos impidiéndole escapar.

     Era el abrazo que llevaba meses deseando.

-¿Estás enfadado?-La oyó susurrar contra su pecho. Dulce y tierna. Ace sonrió.

-Es la mejor noticia que me podían haber dado nunca. Sería incapaz de enfadarme contigo por eso.

     Se despegó un tanto de ella, alzando sus manos y adueñándose de sus mejillas sonrosadas. Se miraron. Se sonrieron.

-Te quiero Ace.

     En respuesta, el moreno se acercó a su rostro sonriendo divertido, jugueteó con su nariz un par de segundos antes de cerrar los ojos y besarla. Deseaba arrebatarle ese beso desde hacía tanto tiempo que no quería parar. Así que, hundió su lengua en su boca saboreando cada resquicio de aquellos labios.

     La adoraba y había sido incapaz de olvidarse de ella ni un solo minuto desde que desapareció de su vida. Estaba loco por ella desde la vio por primera vez recordándole que en otra época había luchado y vivido por los dos.

     Esta vez, no permitiría que se fuera. No la dejaría escapar.

-Nos vamos.-Le susurró nada más despegarse de sus labios pero no lo suficiente como para volver a besarla de nuevo.-Iremos a tu casa, recogerás tus cosas y te vendrás conmigo. No voy a dejarte con Law ni un minuto más.-La periodista sonrió sintiendo un rastro de felicidad apoderarse de su cuerpo.- ¿De acuerdo?

-Por favor…-Escondió las manos en su nuca revolviendo el pelo oscuro que le caía volviendo a abrazarle.-Escapémonos de aquí…

     Se separaron. Ace recogió su mochila del suelo, la agarró de la mano y empezaron a caminar a toda velocidad saliendo de la clínica. En la calle, la lluvia no impidió que continuaran su escapada romántica e incierta. Ni siquiera les preocupó mojarse o esperar más de quince minutos al autobús. Se cogían de la mano entusiasmados y con una maravillosa sonrisa.

     En cuanto llegaron a las verjas de la bonita casa, Ace se quedó completamente boquiabierto.

-Es aquí.-Nerumi abrió otro paraguas saliendo del propio.

-¿De verdad vas a cambiar eso por mí?-Señaló la puerta lleno de incredulidad. Ella rió.

-¿Todavía estoy a tiempo de rectificar?-Ace la miró a los ojos tomándose en serio aquella ridícula pregunta.

-Si lo prefieres...

-No seas tonto, era una broma.-Llegaron al porche cerrando sus paraguas.-Te prefiero a ti siempre.-Le sonrió y él se quedó mucho más tranquilo.

     Nerumi abrió la puerta sigilosa asomando primero la cabeza. Observando atenta a su alrededor. Tenía que asegurarse de que Law no hubiese regresado por alguna casualidad.

-¿Te quedas aquí?-Ace asintió.-Seré muy rápida.

-No te preocupes por lo que te haga falta, lo compraremos.-Neru se adentró en su casa dejando la puerta encajada. El pecoso esperó.

     Había una punzada en su interior. Le dolía el estómago y el nudo de la garganta parecía ahogarle. Miraba a un lado y a otro de la calle vigilando que nadie se interpusiera en su camino. Ahora tenía que decidir qué hacer. Quizás no podrían aguantar todo un mes más en Londres pendientes de que no les encontraran. Tal vez, tendría que abandonar su trabajo antes de tiempo para volver a París. Y eso sin contar que Law tenía los contactos suficientes como para dar con ella de cualquier forma. Empezando por Thatch. Tendría que pensar un plan para que no les descubriesen.

     Sin embargo, a pesar de las preocupaciones, sonrió sintiendo la adrenalina de la aventura subirle por la espalda. Era como si volvieran a escapar de una ciudad de Japón antes de que una bomba les cayese encima. Le encantaban ese tipo de riesgos. Sobre todo, le encanta que el motivo fuese ella, y ahora su hijo.

     Un hijo. Un bebé.

     Aun no podía llegar a comprender de qué se trataba exactamente esa experiencia. Aun no creía que fuese suyo sin más. Estaba ahí de repente y sin esperárselo. Sonrió al pensar que hacía algunos meses saliese precisamente ese tema de conversación con sus amigos…

     Y de repente, abrió los ojos de par en par dándose cuenta de lo que Thatch intentaba decirle en aquel instante. Se cruzó de brazos y soltó una leve carcajada.

-¿De qué te ríes solo?-Neru salió de la casa con una gigantesca maleta y un macuto.

-De nada, cosas mías. Déjame ayudarte.-Ace se echó al hombro una de las maletas y la otra empezó a arrastrarla.

     Para su suerte había dejado de llover.

-¿Ningún inconveniente?-La joven negó.

-No sé si eso me asusta más o hace que me relaje. Ha sido todo demasiado fácil.-Observó preocupada su teléfono móvil. No tenía ninguna llamada perdida salvo las de Ace. Así que lo apagó le abrió la carcasa y sacó la tarjeta SIM para tirarla en la primera alcantarilla que encontró.

-No te inquietes. Te mantendré a salvo. Volaremos a París en cuando arregle algunas cosas.

-¿Y tu trabajo?

-Ya veremos.-Le sonrió intentando calmar todas sus dudas. Ella suspiró.

     Diez minutos más tarde empezó a llover torrencialmente y tuvieron que caminar lo más rápido posible durante otros cinco minutos hasta llegar al portal del apartamento del pecoso.

-Madre mía.-Nada más entrar al bloque, la joven se quitó la empapada chaqueta y cerraron los paraguas.- ¿Cómo es posible que llueva tanto en tan poco tiempo?-Ace sonrió empezando a subir los escalones.

-Puedes darte un baño ahora para recuperar el calor.

-Eso suena muy bien.-Neru le siguió.

     Nada más entrar en el pequeño y bonito apartamento de soltero que Ace tenía alquilado, Nerumi se sintió completamente aliviada. Era como si nada malo le pudiese ocurrir allí dentro. Se sentía a salvo y completa. Como si estuviese en casa.

-Al fondo está la habitación con el baño. Tienes un aseo a mano izquierda.-Le señaló en el pasillo.-Aquí a la derecha está el salón y la cocina. Puedes dejar tus cosas en el dormitorio.-Se giró sonriente y se dio cuenta de lo feliz que parecía estar la joven de ondas mojadas y revueltas, mirando atentamente todo lo que la rodeaba.-Estás en tu casa, puedes curiosear lo que quieras.

-Gracias.-Neru clavó sus ojos en los de él y sonrió.

-Date un baño antes de que te resfríes. Prepararé algo de almorzar.-Ella obedeció sin poner objeción. Cogió sus cosas y las arrastró hacia el dormitorio.-Aunque en cuanto lo haga, tengo que volver al trabajo.-La joven se giró con la inquietud en sus esferas verdes.-Tranquila no sabe que estás aquí. Estás a salvo. Intentaré buscarte una nueva tarjeta para el móvil con un número diferente.-Ella asintió.-No estás sola. ¿Quieres que le diga a Thatch que venga a verte?

-No te preocupes. Prefiero que Law no sepa a donde va y viene Thatch. Le conoce y podría dar con nosotros.-Nerumi le dedicó una sonrisa más calmada y se volvió de nuevo sobre sus pies comenzando a andar.

     Ace la observó mientras avanzaba por el pasillo. Tenerla allí a pesar del peligro, le hacía sentir completo…

                                                              ………………

      Esa tarde en cuanto Law llegó a casa sintió como algo había cambiado. Frunció el ceño ligeramente. Había algo en el ambiente que le irritaba sobremanera y tenía que averiguar cuanto antes qué era.

-¿Mira?-Avanzó hacia la cocina donde un estupendo olor a pescado salía del horno.

-Buenas noches señor.

-¿Dónde está Nerumi?-Nada más hacer aquella pregunta Mira palideció.

-¿No ha llegado con usted? Estaba  aquí esta mañana y la vi salir sobre las diez para ir a la ginecóloga. Pero hoy he estado prácticamente el día fuera comprando y haciendo…

-¿Y dónde está?-Volvió a preguntar serio. Notaba como el enfado le subía por la espalda. No era una persona muy paciente así que cualquier rodeo que diera aquella mujer sobre el paradero de la periodista le traía sin cuidado.

-No lo sé señor. Pensé que vendría con usted.-Fue clara y concisa. Justo lo que él quería.

     Inmediatamente, Law notó un fuerte vuelco recorrerle el pecho. Sin pensárselo dos veces, subió las escaleras y abrió la puerta del dormitorio que ambos compartían. Frunció un tanto el ceño. Todo parecía estar en su sitio. Sin embargo, al acercarse al tocador vio una pequeña nota sobre él.

     “Ha venido mi hermana esta mañana de visita. Me he ido con ella a York a visitar a mis padres durante unos días, por lo visto mi madre ha cogido no sé qué virus. Me he cargado el móvil esta mañana así que intentaré arreglar uno para llamarte en cuanto pueda. Si necesitas algo, llama a Hanon a casa.

     Espero no haberte molestado. Nos veremos pronto.”

     Tras leer la nota, Law arrugó aún más la nariz. Todo le parecía demasiado extraño. Además justo después de enterarse de que Ace estaba allí. Quizás habría querido quitarse del medio para mantenerle a salvo como siempre había hecho. Suspiró resignado. Tenía que llamar a Hanon para contrastar esa información. Así que cogió su teléfono móvil y marcó.

 

     En el norte de Reino Unido la morena de ojos verdes bajaba a toda velocidad las escaleras de casa con una toalla enredada al cuerpo. Casi resbalándose al final del pasillo consiguió entrar en la sala de estar y coger el teléfono a tiempo haciendo un increíble salto del suelo al sofá sin que se le cayese la toalla.

“-¿Dígame?-Respiró hondo intentando recuperar el aire que había perdido al caer.

-¿Hanon?

-¡Law!, ¿qué tal?-La morena sonrió divertida. Comenzaba el espectáculo.

-No muy bien. Nerumi me ha dejado una nota diciendo que la habías llevado a York.

-Así es.-Hanon se cruzó de brazos. Su hermana le había contado absolutamente todo lo que había ocurrido entre ellos dos. No le dejaría pasar ni la mitad. Y por supuesto estaba al favor del pecoso al cien por cien a pesar de haberlo visto solo una vez en su vida.-Mi madre está un poco enferma y puede que no baje a Londres para el nacimiento de su primer nieto. Por eso hemos pensado que antes de que no pueda viajar venga de visita.-Law gruñó.

-Debía de habérmelo dicho antes de marcharse. Sabe que no me gusta que me informe así de las cosas.

-Ha sido todo muy rápido Law. No te inquietes. Ella se está dando un baño. ¿Quieres que te llame más tarde?

-Da igual. Dile que la llamaré mañana a este número por la mañana.

-De acuerdo. No muy temprano o nos pillarás a todos dormidos.-Rió. Su risa tintineante se clavó en los oídos del médico que soltó un pequeño resoplido.-Hasta mañana Law”.

     Y simplemente colgó. A pesar de no estar del todo conforme, Hanon se había demostrado terriblemente segura. No le había dado la opción de desconfiar de su palabra…

                                                              ……………….

     Todo era nuevo e inimaginable para el pecoso aquel día cuando llegó de trabajar. Era una de las cosas con las que siempre había soñado, ¿cómo sería llegar a casa y verla a ella? Sin duda la respuesta estaba clara, era algo maravilloso.

     Habían cenado juntos unos sándwiches y después de ponerse un poco al día de sus asuntos sobre el sofá, decidieron que era una buena hora para ir a la cama.

-Iré a por mí almohada. No suelo taparme así que las sábanas no importan.-Neru observó al pecoso recoger, extrañada.

-¿Dónde piensas dormir?

-Pues aquí, en el sofá.-Ace se giró con el bol de palomitas vacío entre los dedos.

-¿Por qué?

-Mañana me tengo que levantar temprano. Tengo una reunión a primera hora y no quiero molestarte.

-¿Estás de broma?-Rió la joven sintiendo que la situación se tornaba más absurda a cada palabra que salía de sus labios. Él se quedó totalmente desconcertado no sabía exactamente qué contestar.

-No…no lo estoy…-Ace apretó el bol entre sus manos mirándola fijamente a los ojos. Se estaba poniendo nervioso sin saber concretamente por qué motivo.

-Podemos dormir juntos. No vas a molestarme, al contrario.-Nerumi sonrió sacándole un sonrojo involuntario al pecoso, ¿qué diantres le pasaba? Era como si fuera un chiquillo de quince años acobardado por dormir con una mujer.

-Si insistes…

-No estoy insistiendo. Además estamos en tu casa, ¿qué es lo que te pasa?-La sonrisa divertida de la joven le sacó un vuelco al corazón. Se estaba comportando como un completo idiota, pensó.

-Dios, tienes razón. No sé qué me está pasando de repente.-Se rascó la nuca con una mueca de circunstancia. Ella amplió su sonrisa.-Adelántate. Voy dejar esto en la cocina.-Alzó el bol y se esfumó tras la puerta.

     Nada más entrar en el dormitorio, la joven castaña se cambió poniéndose el pijama. Una vez hecha esa primera parte, se sentó sobre el lado izquierdo del colchón, se desató la trenza y cogió el cepillo para quitarse algunos enredos.

     En ese momento, se dio cuenta de un factor importante que habían dejado a un lado en la ecuación. Una expresión triste se apoderó de su bonito rostro. La culpa empezó a expandirse en su interior y sintió un nudo apretarle la garganta.

     No podía dejar de mirar esa bonita foto bajo el Arco del Triunfo de París. Sintiendo como toda su presencia estaba completamente fuera de lugar.

     Fue cuando sintió a Ace entrar por la puerta del dormitorio sin decir absolutamente nada. Algo había ocurrido. Podía notarlo sin ni siquiera mirarle.

-Oi Neru, me ha llamado Nojiko.-Al oír ese nombre Nerumi se mordió el labio. No se atrevía a girarse y toparse con él. No cuando tenía unas ganas horribles de echarse a llorar. 

Capítulo 6. Complicaciones por ErikaD

El pecoso no dijo nada más, simplemente observó su espalda y sus graciosos rizos dorados y castaños caer por ella y sus hombros. Sabía que miraba atentamente el cuadro que había en aquella mesita de noche. Suspiró, se acercó al balcón que había justo enfrente de donde ella estaba sentada y abrió sus pestañas. Encendió un cigarrillo y le dio una larga calada.

     Neru le miró. Veía como su pelo oscuro se mecía con el viento graciosamente. Su corazón latía a mil por hora.

-¿Por qué siento que me he equivocado?-Habló sin poder apartarle la mirada.-Tienes una vida fantástica.-Sonrió echándole un breve vistazo al portarretratos.-Estoy revolviendo todo lo que has construido en estos meses. Tus amigos, tu trabajo, Nojiko…-Suspiró notando su silencio mientras fumaba.-Me iré mañana.-Se mordió el labio antes de seguir hablando.-Esto es un error.

     Durante unos segundos Ace analizó cada palabra y cada nota de culpabilidad que salía de la garganta de la mujer que amaba hasta que decidió hablar tras darle otra calada a su cigarrillo.

-No es un error que estés aquí. Es mi decisión y te necesito conmigo. Ella siempre ha sabido que yo te seguía queriendo más que a nada cuando comenzó a salir conmigo de nuevo. Así que no te preocupes por eso. Intentaré arreglar la situación cuando vuelva a París.

-¿Y cómo lo harás? No se merece que le hagas daño. Es totalmente injusto.-Ace se volvió apoyándose sobre la baranda del balcón. Veía el remordimiento reflejado en los ojos de la periodista.

-Si me quedo contigo…

-No tienes porqué quedarte conmigo si eres feliz con ella.-Le interrumpió.

-Estás esperando un hijo mío, ¿cómo no voy a elegirte?-Hablaba lleno de incredulidad. Nerumi agachó el rostro. Ace terminó de fumar, apagó el cigarrillo y se acercó a la joven agachándose justo delante de ella. Le agarró ambas manos que sujetaban con fuerza su cepillo del pelo.-No es solo por el bebé.

     Se miraron a los ojos. Ver a Ace hablarle de esa forma la derretía por dentro. ¿Cómo había podido tener la suerte de toparse con alguien así? A cada palabra, le amaba más.

-Ya no soy la veintiuno así que, ¿qué más da?-Sonrió entristecida. El pecoso escondió el rostro sobre sus rodillas.-Deberías pensártelo enserio antes de equivocarte, de verdad. No te dejes llevar por el momento. No somos unos críos.

-No me equivocaré si te elijo a ti. Eres la mujer de mi vida.-Nerumi se mordió el labio unos segundos haciendo que el silencio se adueñara del lugar.

-¿Qué has hablado con ella?

-Solo me ha preguntado cómo me ha ido el día.-Ace volvió a mirarla.

-¿Y qué le dijiste?-Él sabía perfectamente a qué se refería con aquella pregunta. Notaba el disgusto en sus bonitas esmeraldas verdes.

-Neru…

-Dilo. No pasa nada.-Intentó darle la seguridad suficiente como para que fuese sincero.

-Nada importante. Solo que en el trabajo estaba con una nueva portada para la revista y poco más. No le hablé de ti ni del bebé.-Pero ella insistió.

-¿Y qué más?-El remordimiento empezaba a hacer mella en él. Sabía que no le podía ocultar absolutamente nada a aquella joven de pelo alborotado.

-Que la echaba de menos.-Se miraron fijamente a los ojos.-Y que la quería.

-¿Y sigo siendo la mujer de tu vida después de eso?

-Es complicado…-Susurró.

     Neru se levantó de la cama, nada más oírlo, dejandolo sobre el suelo de madera sentado y observando culpable al colchón.

-Por supuesto que es complicado. Mentiras. Estamos intentando algo, lo que sea que seamos tú y yo basándonos en mentiras.-Le observó un tanto, acusadora.- ¿La quieres?-Se cruzó de brazos y espero su respuesta.

-Neru, Nojiko es una mujer maravillosa. Es encantadora, amable y divertida. Por supuesto que la quiero.-La miró.-Pero no porque esté enamorado de ella. La aprecio y me atrae muchísimo nada más.

-Entonces dime qué soy yo. ¿Únicamente sexo también?-Ace arqueó las cejas incrédulo.

-No tengo solo sexo con Nojiko.

-Esa descripción invita a pensarlo.-El silencio se alzó en aquellas cuatro paredes.

     La periodista le dio la espalda mientras él, sin embargo, se incorporaba del suelo y se acercaba a ella agarrándola del brazo para girarla.

-Me pediste que no te buscara. Que me olvidase de ti.-Clavaron sus ojos el uno en el otro.-Me obligaste a prometértelo. Quisiste que siguiese con mi vida y que empezara de nuevo sin ti.-Le acarició la mejilla derecha apartándole algunos de sus rizos. Ella le escuchaba aun de brazos cruzados.-Hice todo lo que me dijiste. Absolutamente todo salvo una cosa, dejar de quererte.-Las mejillas de la castaña se tiñeron de rojo de repente. Ace sonrió.-Dame una tregua. No nos pongamos un nombre todavía, no andemos con presiones. Disfrutemos del momento y ya está. No estamos construyendo nada a base de mentiras. Estamos intentando alejarnos un poco del presente para saber qué queremos el uno del otro en un futuro.

-Yo te quiero a ti. Cada vez lo tengo más claro.-Le agarró la muñeca de la mano que aún mantenía sobre su pómulo.-Pero no quiero que esto se convierta en un tiras y aflojas entre Nojiko, tú y yo. Quiero que te decidas.

-Te quiero a ti.-Afirmó sin pensar.-Y ten por seguro que dejaré a Nojiko nada más pisar París, pero déjame solucionarlo cuando sea el momento.-El pecoso se acercó a su rostro, cerró sus ojos y unió su frente con la de ella. Juntando incluso, la punta de su nariz.

-Prométemelo.-Él sonrió divertido sin perder el contacto.

-Eres muy exigente.

-Quiero seguridad. Quiero que esta huida sirva para algo.

-Te lo prometo.-Nerumi sonrió complacida.-Y ahora vámonos a la cama.

-A dormir… ¿y si no quiero dormir contigo?-Poco a poco fue cerrando sus ojos y acercando sus labios a los de él.- ¿Y si quiero otra cosa…?-La joven castaña se unió instintivamente en un beso profundo y sincero. Notó como la lengua de Ace se internaba en su boca dándole más fogosidad al momento mientras sus grandes manos recorrían su espalda y se perdían en su nuca.

     Sin pensárselo dos veces, la giró sobre sus pies entre besos y caminó con ella hasta llegar a la cama donde se separaron. Neru se sentó sobre el colchón y sin dejar de mirarlo a los ojos se deshizo de la camiseta ancha de pijama que llevaba puesta encima. Ace sonrió de medio lado mientras se desabotonaba la camisa que aún no se había quitado después de trabajar. Sabía perfectamente qué era lo que ella quería de él.

     La joven castaña se subió de pie sobre la cama para quitarse el pantalón corto quedándose en ropa interior. Él se quitó los zapatos, el cinturón y se desabotonó los vaqueros. Se aproximó a ella que aún seguía de pie sobre el colchón y llevó una mano a su abultado vientre.

-¿Estás segura?-Ace acarició la piel sintiendo esa nueva vida detrás de ella. Eso que formaba parte de los dos.

-Más que nunca.-Neru acarició el pelo oscuro que le caía al pecoso por la nuca.

-No quiero haceros daño.

-No nos lo harás. Estaré atenta.-Se sonrieron.-Y te avisaré de cualquier contratiempo. Te lo prometo.-La joven periodista volvió a sentarse sobre el colchón. Esta vez le miró desde abajo intensamente mientras sus curiosos dedos deshacían del todo el cierre del pantalón, que fue bajando poco a poco sin dejar de clavar sus ojos en los de él.

     Ace sintió un fuerte vuelco atravesarle el corazón y los nervios aferrarse a su estómago cuando veía como la atrevida mujer que tenía sobre su cama deslizaba su ropa interior y se relamía los labios antes de introducirse su masculinidad en la boca.

     No pudo evitar soltar un suspiro ronco desde su garganta lleno de placer.

     A medida que ella aumentaba el ritmo, el pecoso la sujetaba con más fuerza del pelo intentando aliviar sus emociones. No quería descontrolarse por nada del mundo. Después de cinco meses y encontrarla a ella en ese estado, lo menos que quería hacer era fastidiar ese momento que llevaba esperando desde que la vio marchar.

-Puede que no aguante mucho más…-Susurró grave cerrando con fuerza los párpados. Ella sonrió pícara separándose de él, mordiéndose el labio. Ace abrió los ojos cuando sintió que se había perdido el contacto. Pero lo que vio a continuación no facilitaba las cosas.

     La suspicaz joven de ojos verdes se había deshecho de su ropa interior y estaba adoptando una postura de lo más explícita para él. Sin decir nada, le estaba invitando a hacerla suya. Esa perspectiva le excitó más de lo que ya estaba.

     Respiró hondo y se aproximó a ella. Podía ver la perfecta línea curva de su espalda y sus rizos caer a un lado y otro de sus hombros. Sonrió agarrándola de la cintura.

-Iré despacio.-Le susurró intentando recomponer la respiración. En cuanto tuvo su aprobación, poco a poco fue introduciéndose en su sexo. Nerumi soltó un sonoro gemido de placer cuando sintió a Ace por completo dentro de ella. Apretaba con fuerza las sábanas bajo sus manos.- ¿Y…?

-Sigue…-Susurró la joven que había cerrado los ojos. Sin pensárselo dos veces, Ace comenzó a moverse con bastante energía sujetándole con fuerza las caderas, hundiendo las yemas de sus dedos en ellas sin compasión. Con cada movimiento acompasado que él hacía, ella soltaba un bonito y susurrante gemido.

     Aquella noche se les haría más corta de lo que ellos, pensaban…

     Y cuando sonó el despertador a la mañana siguiente, Ace lo miró con el ceño fruncido y lo apagó deseando que fuese una pesadilla aquel ruido infernal. Sin embargo, la luz que entraba a través de las cortinas blancas del balcón le decían que para su desgracia no estaba soñando.

     Se llevó ambas manos a la cara y se las pasó por encima una y otra vez intentando espabilarse. Ese día necesitaría tomarse un buen café o acabaría por quedarse frito en el trabajo.

     De pronto, el timbre de la puerta empezó a sonar insistentemente haciendo que se sentase sobre el colchón sobresaltado. Fue ese instante en el que cayó que estaba completamente desnudo salvo por la sábana que le cubría de cintura para abajo y que había alguien que no era Nojiko durmiendo con él.

-Mierda, mierda…-Se incorporó a toda velocidad poniéndose la ropa imprescindible para poder abrir la dichosa puerta que no dejaba de sonar.-¿Quién demonios puede ser?-Susurró molesto con el universo intentando no despertar a la joven que se removía bajo las sábanas con una bonita sonrisa.

     Por un momento, se quedó mirándola fijamente dándose cuenta de que la quería allí a su lado, a toda costa, para siempre. Pero el timbre le sacó de sus pensamientos de nuevo.

-¡Ya va!-Gritó cuando salió del cuarto corriendo por el pasillo de su propia casa.

     Y nada más abrir…

-¡Buenos días!-En cuanto vio de quién se trataba resopló resignado.- ¡Oi! ¿No me vas a dejar pasar?

-¿Qué diablos haces aquí a esta maldita hora, Thatch?-Le dejó entrar.-Tengo que irme a trabajar.-Como si estuviese en su casa, el castaño se internó en el salón y después en la cocina en busca de la cafetera. Ace le siguió arqueando las cejas interrogante y completamente despelucado.

-Vengo a custodiarla.

-¿De qué estás hablando?-El pecoso aun intentaba despertarse y procesar esa extraña información que le estaba dando dolor de cabeza.-Sé claro por una vez.-Thatch le miró con una sonrisa divertida.

-Voy a quedarme con ella hasta que regreses.-Esa afirmación le sacó un vuelco al corazón. Abrió los ojos de par en par.

-¿Con quién?-Se hizo el desentendido.

-Con Nerumi, por supuesto. Procuraré que no le pase nada. No queremos que Law envíe de nuevo a esos peligrosos matones y que tu no estés aquí, ¿no?-El castaño sacó la cafetera, la rellenó y la puso al fuego.

-Pero…cómo…-Acababa de dejar a su amigo sin palabras. Thatch rió.

-Deja de tartamudear y vístete. Llegas tarde.-Miró el reloj, Ace le siguió la mirada. Efectivamente ya iba tardísimo.

-Maldita sea.-Corrió hacia el dormitorio, cogió algo de ropa y se internó en el baño.

     El portazo despertó a Nerumi de una sentada. Abrió los ojos, asustada y nerviosa. Intentando procesar donde estaba. Pero nada más darse cuenta, sonrió llevándose una mano a los ojos para masajearse los párpados. Seguía allí a salvo de todo y de todos. Hacía tiempo que no se despertaba tan feliz.

     Pero de repente, la puerta del dormitorio se abrió de par en par.

-Oi Ace, Neru querrá que la despierte para…-Nada más verla Thatch calló y la joven se sentó sobre el colchón tapando aún más su desnudez con las mejillas completamente rojas como tomates. Él amplió la línea curva de sus labios. Nunca había visto una situación tan comprometida y divertida al mismo tiempo.-Ya estás despierta.

     Al escucharlo hablar, la castaña con el pelo alborotado de dormir dio un pequeño botecito de la impresión.

-¿Qué haces aquí…?-Susurró todavía sin salir de su asombro.

-He venido a cuidarte.-Con el mayor descaro del mundo, Thatch se sentó junto a ella en su lado del colchón. Nerumi siguió cada uno de sus movimientos sintiéndose terriblemente incómoda.

-¿Có…cómo…?

-¿Qué os pasa a los dos con tanto tartamudeo?-Rió.

     En ese momento, Ace salió del baño quedándose completamente atónito con la escena que sus ojos presenciaba. Los dos ocupantes de su dormitorio le miraron, él con una bonita sonrisa, ella con el rostro lleno pánico y verguenza.

-¡¡Thatch!!-Gritó furioso haciendo que su amigo se disculpase varias veces antes de salir por la puerta.

-Seguiré haciendo el desayuno. Os espero fuera, no tardéis.-Sonrió antes de cerrarla y dejarlos a los dos completamente solos. El pecoso suspiró. Su amigo no tenía remedio.

-¿Estás bien?-Ella asintió al mismo tiempo que le miraba fijamente. Aún tenía las mejillas encendidas. Ese detalle no pasó desapercibido por el pecoso.- ¿Qué ocurre?-Sonrió.

-Nada.-Apretó aún más la sábana contra su cuerpo. Ace se sentó en la cama justo en el sitio que segundos antes había ocupado Thatch.

-Ahora enserio.

-Ese peinado te sienta muy bien.-Se mordió el labio con una bonita sonrisa. Era verdad, ese semi recogido de algunos mechones oscuros más largos que el pecoso tenía, le sentaba de lujo. Ace la siguió.

-Gracias.

-¿Debo preocuparme?-La conversación adquirió cierto tono juguetón.

-No creo que debas...-Poco a poco, Ace se fue acercando a su rostro para robarle un tierno beso en los labios que la joven periodista disfrutó con ganas. Luego apoyó su frente en la de ella con una tierna sonrisa.-Parece que Thatch quiere quedarse contigo hasta que yo regrese esta tarde. Dice que puede ser peligroso que estés aquí sola. Aun no tengo idea de como se ha podido enterar pero me inquieta un poco. Lo peor es que sigues aquí desnuda y ese esta ahí fuera esperando, ¿tengo que preocuparme yo?-Ella rió.

-¿Estás celoso?-Ace se retiró de la cama y buscó una chaqueta apropiada para aquel día nublado. Neru sonrió divertida.

-¿De que se quede aquí contigo todo el día?, tal vez. No confesaré ese detalle.-Se giró hacia ella antes de salir por la puerta.-Vístete y desayuna conmigo antes de que me marche.-Nerumi asintió.

     Sin embargo, en cuanto el pecoso abandonó la habitación, el móvil empezó a vibrarle escandalosamente. En su pantalla aparecía el nombre Hanon. Sonrió y lo descolgó.

"-¿Diga?

-Neru, cielo escuchame. Esta llamando Law ahora mismo a mi teléfono. Voy a desviarte la llamada. Shanks me ha enseñado a hacerlo. Le he dicho que íbamos a salir hoy al pueblo a dar un paseo y a ver a mamá. Anoche llamó pero le comenté que estabas en el baño. Te dejo el resto.

-De acuerdo.

-¿Todo bien?

-Sensacional.

-Estupendo, te quiero."-Y sin más, su hermana pareció colgar. Sin embargo al segundo, escuchó un pitido y al momento, la voz de Law.

"-¿Diga?

-Neru, buenos días.-Al oír su voz, algo en el interior de la joven castaña se resquebrajó.

-Hola, buenos días.

-¿Cómo te encuentras?

-Muy bien, aquí vamos a desayunar. ¿Y tú?

-No me hizo gracia que desaparecierass de pronto sin decirme absolutamente nada. ¿Qué pasó con tu móvil?

-Tuve algún problema con la tarjeta y tengo que ir a cambiarla.

-En cuanto la tengas me llamas.

-De acuerdo.

-Por cierto, me he pedido unos días de descanso.-Nada más oírle decir aquello, Neru sintió una gigantesca presión en el pecho. El nudo que le apretaba la garganta le dolía.

-¿Ah sí?

-Llegaré a York esta noche.

-Law, no hace falta que vengas, en un par de días estaré por...

-Iré.-La interrumpió.-Veremos a tu madre mañana y nos volveremos a Londres.- Neru tragó saliva. A pesar de que parecía derrumbarse por momentos, intentó guardar la compostura.

-De acuerdo. Nos vemos esta noche.-Law se despidió de ella y colgó".

     Nada más hacerlo, Nerumi liberó la presión de su pecho y empezó a llorar desconsoladamente. En ese instante, Ace volvió a entrar por la puerta de la habitación.

-Neru, el desayuno está...-Sin embargo, aquellas lágrimas le sacaron un vuelco al corazón. Rápidamente se acercó a ella y se agachó justo enfrente. Agarró con cariño las manos que tenía sobre su teléfono móvil.- ¿Qué ocurre?-Los ojos del fotógrafo se llenaron de preocupación.

-Era Law…Ha llamado…-La castaña dejó de llorar un instante perdiendo su mirada en la pared de en frente.-Llegará esta noche a York para que nos volvamos mañana o pasado. No estoy segura.-Su voz se volvió ausente.-Va a enterarse de lo que ocurre en cuanto llegue allí y yo no este. Se acabó…-Ace suspiró.

-No voy a dejar que te lleve a ninguna parte.-Alzó la mano derecha y le rozó la mejilla con suavidad apartándole las lágrimas.-No eres una pertenencia suya más. Además ese hijo es mío. No tiene ningún derecho de arrebatármelo.-Deslizó la izquierda hasta su vientre, ella le siguió. Se miraron a los ojos.

-¿Y qué hacemos…? Quizás no llame a la policía pero tiene a las suficientes personas peligrosas a su alrededor como para buscarme y sacarme de aquí.

-Deja que Thatch y yo lo hablemos. Llamaré al trabajo para decir que llegaré tarde.-Ace se incorporó dejándola completamente desolada sobre el colchón.

-¿Y si simplemente me entrego?-Le miró.

-No voy a dejarte marchar de nuevo. Esta vez no voy a perderte. Además tengo una razón más para que te quedes.-La señaló con una sonrisa. Ella pareció sentirse un poco mejor.-Vístete.

Capítulo 7. Di que sí por ErikaD

-Y eso es lo que ocurre.-Thatch les miraba serio sentado sobre uno de los sillones del salón con una taza de café en mano.-El único plan factible que se me ocurre es huir del país.-Ace observó a Nerumi cabizbaja sentada a su lado en el sofá.

-Huir es una completa locura. Law podría poner una denuncia sobre un secuestro o algo así y saldrías perdiendo.-El castaño le miró fijamente.

-En París están mis hermanos y muchos amigos nuestros. Allí somos más fuertes.

-No se trata de fuerza Ace. Se trata de ser más inteligentes que él.

-¿Y si Thatch me lleva a York y regreso? Una vez de vuelta podría intentar escapar de nuevo, supongo.

-Sabe que estoy en esta maldita ciudad. Lo primero que hará si desapareces es buscarte aquí. Estoy convencido de que ya sabe dónde vivo.-Neru le miró llena de dudas mientras que él se cruzaba de brazos serio.

-Lo primero que tienes que hacer entonces si no quieres que sospeche de ti, es marcharte a trabajar. Neru y yo inventaremos alguna alternativa. Tenemos toda la mañana.

-No voy a irme sin saber qué ocurrirá.-El pecoso frunció el ceño a disgusto.

-Ace, Thatch tiene razón.-El nombrado la miró a los ojos luego, suspiró.-Por favor.

-De acuerdo.-Se incoporó del sofá.-Pero en cuanto sepáis qué quereis hacer informadme inmediatamente.-Se colocó una chaqueta.

-Te avisaremos e cuanto sepamos algo.-Thatch le dedicó una bonita sonrisa a la peiodista que suspiró algo más relajada.

-Muy bien, nos veremos al medio día.-Se acercó a Neru, le dio un beso en la frente y salió por la puerta del salón. Ambos escucharon como se iba sin decir absolutamente nada y una vez solos, la joven castaña volvió a sentir ganas de llorar.

-No existe una solución en la que ninguno salga herido. Lo sabes, ¿verdad?-Ella asintió notando como las lágrimas se desprendían de sus ojos sin poder controlarlas.-Si te quedas con Ace, Law sufrirá, si Ace se queda contigo, Nojiko se hundirá. Y si ambos os sacrificáis para que eso no pase, sufriréis los dos. Bueno, en este caso, los tres…-Se quedó observándola fijamente mientras lloraba y estrujaba sus dedos. Incluso en ese estado desconsolador era increíblemente preciosa. Sonrió, se incorporó y se agachó enfrente de ella.-Sé qué quiere Ace, pero también me gustaría saber qué opinas tú.

     La joven castaña le miró a los ojos intentando recobrar el ritmo cardiaco normal. Se llevó ambas manos al vientre sobre la camisa blanca que tenía puesta. Hacía algunas semanas que ya usaba ropa de premamá.

-Quiero que el único que no salga dañado sea él.-Thatch arqueó las cejas sorprendido.

-¿Él?

-Es un niño.-Nerumi pareció sonreír entre lágrimas. El castaño colocó ambas manos sobre el pantalón negro de la joven.-Lo único que quiero es decidir lo que sea mejor para él.

-¿Y qué crees que sería mejor?

-Ace.-Se mordió el labio un segundo.-Es su padre. Es la mejor opción. Pero…

-No quieres que le hagan daño, ¿es así?-Ella asintió.-Ace es más fuerte de lo que imaginas. En el instituto la gente le tenía pavor. Cuando se enfrentó a Law aquella vez no estaba en su mejor momento, pero ahora es diferente. Además tiene muchos amigos y sus hermanos le respaldaran haga lo que haga. Sé que no quieres que le hagan daño pero a veces es, inevitable para conseguir lo que queremos.-Tras esas palabras Nerumi notó que Thatch ocultaba algo más. Algo que se le escapaba por completo de las manos. Aun así lo dejó estar. Quizás lo averiguase después.

-Lo que yo quiero es terriblemente complicado.-Se apartó las lágrimas recuperando la quietud en su pecho.-Así que, ya he decidido qué voy a hacer.-Él sonrió.-Quiero que me lleves a York. Quiero volver al lado de Law.

-Eso es una estupidez.

-No voy a dejar que le hagan daño. Tiene una vida estupenda con Nojiko, un trabajo genial. Se recuperará y será feliz. Eso es lo único que necesito.-Thatch suspiró.

-Pero no es lo que quieres. No es lo mejor para tu hijo ni para ti. No puedes sacrificarlo siempre todo para protegerle.

-Sí que puedo y lo haré.-El castaño se incorporó pasándose la mano por el pelo. Estaba nervioso y frustrado. Sabía lo cabezota que podía llegar a ser esa mujer.

-Ace no dejará que lo hagas. Te buscará hasta encontrarte por cielo mar y tierra, ya lo sabes. Tiene que haber otro modo.

-No lo hay.

-Por supuesto que sí, solo tenemos que pensar detenidamente. Ace ya ha sufrido bastante, no se merece seguir haciéndolo.-Se cruzó de brazos mirándola serio.-No podrás recuperarte nunca al cien por cien después de haberle hecho algo así.

-¿Cómo lo sabes?-Nerumi le miró a los ojos.

-Porque yo fui el imbécil que se acostó con Nojiko cuando salía con él.-Confesó. Las esmeraldas de la mamá se abrieron de par en par sorprendidas y estupefactas.-Sé de qué va la historia y sé que no querría verte en mi lugar. Eres muy importante para él. Hay que encontrar otra solución.-Thatch le desvió la mirada sentándose a su lado en el sofá. Perdió sus ojos sobre la alfombra entrelazando los dedos de sus manos.

     El silenció se adueñó de la sala el tiempo suficiente para que Neru procesara la afirmación que acababa de escuchar.

-¿Por qué le hiciste algo así?-Aun no se creía que hubiese ocurrido aquello.

-No lo sé. Era joven e imprudente. Ella estaba hundida en aquel instante y se apoyó mucho en mí. Supongo que me dejé llevar.-La periodista le observó entristecida.

-¿La querías?

-Sí, llegué a hacerlo. Por eso fue más difícil. Por eso dolió más.-Recordar el pasado de aquella manera no era algo que a Thatch le encantase. Sin embargo, llevaba demasiado tiempo ocultándolo en su interior. Sabía que algún día saldría a la luz sin más remedio.

-Fuiste un poco cobarde.

-Lo sé. Tenía que habérselo dicho en el momento en el que empecé a ver a Nojiko de otra forma. Sin embargo, no me atrevía. Exactamente por el mismo motivo por el que tú quieres regresar con Law. Era mi amigo y no quería que sufriera por encima de todas las cosas. Sin embargo, era un error.

-Pero después de todo, ¿te perdonó?-Thatch sonrió resignado.

-Lo hizo. Pero no me sentí mejor. Todavía siento algunas veces su odio cuando discutimos. Además, me lo ha echado en cara alguna que otra vez. No le culpo en absoluto. Al final me di cuenta de que Nojiko fue un simple capricho de juventud y de que tiré un poco por la borda mi amistad con Ace sin quererlo. Aun así, han pasado los años suficientes como para creer que he recuperado bastante su confianza. Me deja a tu cargo.-Bromeó ampliando su sonrisa.-Supongo que quise uniros para resarcirme.-Alzó sus ojos oscuros para mirarla. Ella le devolvió la sonrisa.

-No te preocupes. Todos nos equivocamos. Es lo que tiene ser humano. Si no, fíjate en mí. Soy tan egoísta que deseaba no estar embarazada de Law para fugarme con él…

-Tal para cual.

-Eso parece…-Se sonrieron.

-Entonces, ¿te he convencido de que abandones la idea de marcharte con Law?

-Lo cierto es que no.-Rió.-Admítelo. No hay otra manera.

     Pero de pronto, al muchacho se le encendió la luz de la bombilla de las ideas.

-Sí que la hay.-Soltó entusiasmado.-Pero es precipitada y puedes hacer enfadar a mucha gente.-Esa última frase despertó la entera curiosidad de Neru.

-Soy atrevida, puedo con ello y no me importa para nada que se enfaden conmigo. Suéltalo.

-Quizás sea él el que se eche para atrás. ¿Podrías soportar algo así?-Ella sonrió divertida.

-¿Qué me vas a proponer? Me estás dando miedo.

-Cásate con él.

-¿Qué…?-Esa noción la había dejado más atónita que cualquier confidencia anterior.- ¿Casarme con él?-Todavía pensaba que Thatch no se tomaba enserio muchas cosas.- ¿Y sigo siendo yo la que propone ideas estúpidas?-Preguntó completamente incrédula.

-¿Por qué es algo estúpido? Si eres su mujer legalmente será imposible apartarte de su lado. Law no podría hacer nada en contra de vuestra unión y si lo hiciese, saldría perdiendo de cualquier forma.

-Ace no querrá hacerlo. Sigue saliendo con Nojiko así que será un rotundo no.

-Y sin embargo te buscó por tres hospitales antes de dar contigo y te sacó de la casa donde Law te tenía casi prisionera. Incluso se ha acostado contigo esta noche sabiendo qué supone eso en su relación con No. ¿Todavía tienes dudas sobre lo que quiere?

-El matrimonio es algo…-Sentía como la inquietud se apoderaba de su corazón.-…Son palabras mayores.

-¿Y qué?, un bebe ¿no lo es?-Arqueó las cejas y Neru sintió como su victoria se esfumaba.- ¿Vas a decirme que no es una buena idea? ¿Vas a convencerme de que no quieres vivir el resto de tu vida a su lado con vuestro hijo?-Le señaló el estómago.

     Por un momento, ambos se miraron a los ojos. Thatch con una impresionante sonrisa y ella intentando adivinar qué pasos tenía que seguir para salir airosa de esa situación.

-Confiesa.-Rió el castaño.

-De acuerdo. Casarme con él sería increíble.-Asintió definitivamente la de pelo rizado sintiendo la adrenalina subir por su cuerpo.-Pero, ¿dónde vamos a encontrar a alguien que nos case esta tarde? Es muy precipitado.

-Voy a salir.-Thatch se colocó una chaqueta a toda velocidad.-Iré al juzgado y amenazaré a quién esté allí para que no pase de hoy.-Nerumi se incorporó del sofá acompañándole hasta la salida.- ¿Llamas a Ace?

-No creo que el teléfono sea la mejor opción para pedirle matrimonio.

-Pues tienes toda la mañana por delante para hacer que sea un momento memorable.-Le dio un beso en la mejilla.-Traeré noticias.

     Thatch salió del apartamento y el silencio invadió cada rincón del lugar. Nerumi se quedó mirando la puerta de madera blanca con una sonrisa entusiasta en los labios. Se llevó una mano al vientre sintiendo el movimiento de su pequeño bebé. Era como si le hubiese transmitido toda la felicidad que sentía.

     Por fin las cosas parecían seguir su maravilloso curso.

     Rápidamente fue hacia la cocina donde se colocó el delantal y abrió la nevera. No tenía ni idea de cocinar, pero se esforzaría al máximo para sacar algo delicioso. Iba a ser un día muy importante…

                                                              …………….

     El avión despegó sin ningún tipo de dificultad. Parecía que sería un viaje tranquilo y relajado.

-¿Por qué no le has dicho a tu hermano que vamos?

-Si es sorpresa será mucho más divertido el resultado.-Comentó el rubio leyendo la revista del avión.

-Estoy nerviosa.-Confesó Koala. Sabo dejó a un lado su lectura y la observó con una sonrisa divertida.

-Cálmate.-Le agarró una de las manos.-Solo es tu amiga. En cuanto la veas estoy convencido de que no dejaréis de hablar y no querrás volver a verme en una temporada.-Suspiró fingiendo resignación.-No sé si soy yo el que tiene que estar  nervioso en realidad.-Koala rió.

-Sigo prefiriendo dormir contigo antes que con Neru-chan. No podrás perderme de vista tan fácilmente.

-Entonces puedo estar tranquilo.-Bromeó volviendo sus ojos hacia la revista.

     La joven enfermera se recostó sobre el incómodo asiento del avión volviendo sus ojos hacia el paisaje lejano que se veía a través de la ventanilla. Las nubes adornaban el cielo soleado. Sin duda era un viaje para disfrutar. Estaba deseando volver a reunirse con la que siempre consideró más que una amiga. Ver sus ojos, su sonrisa, oír su tono de voz…deseaba todo aquello desde que la dejó marchar hacía cinco meses hacia un destino incierto y abocado a un estado de tristeza permanente. Nunca debió permitir que saliera en busca de Ace.

     Sin embargo, al mirar a Sabo sabía que una parte de ella había hecho lo correcto. Si el pecoso hubiese muerto aquel día, sin necesidad, todo lo que habrían vivido hasta aquel instante habría estado plagado de pena y dolor.

     Se había dado cuenta de que a veces, las decisiones más duras son al final las más loables…

                                                              ………………….

     Los rizos de su cola alta caían simpáticamente sobre su espalda. Sentía su corazón latir con un poquito de fuerza más del habitual. No estaba acostumbrada a ese tipo de cosas. Siempre imaginó que todo aquello sería al revés o en un lugar elegante repleto de preciosas vistas y un anillo de ensueño. Pero no sería así.

     Era la hora.

     Era el momento en el que se lanzaría definitivamente a la piscina que ella empezó a llenar poco a poco desde que le había conocido. Lo supo desde el instante en el que colocó la última copa sobre la preciosa mesa adornada con un mantel blanco para dos y pudo oír las llaves abrir la puerta del apartamento.

     Estaba más nerviosa que nunca.

     Thatch seguía sin aparecer, pero eso no le importaba. Estaba convencida de que tarde o temprano llamaría a la puerta con esa gran noticia que cambiaría su destino y la haría, por fin, feliz.

     Nada más entrar, Ace observó el romántico ambiente completamente desconcertado. Sin embargo, ella no dejaba de sonreírle con las manos entrelazadas en la espalda y una mirada repleta de inquietud e ilusión.

-Neru, ¿has cocinado?-El olor a pollo recién horneado no había pasado desapercibido para las fosas nasales del pecoso. Se quitó la chaqueta y se acercó a ella con una bonita sonrisa. De esas que son difíciles de obviar para el corazón.

-Sí, más o menos.-Se mordió el labio.- ¿Almorzamos?

-Claro.-Ambos se sentaron en la pequeña mesa del comedor.

-Si esta incomible puedes decirlo y pediremos pizza.-Rió la joven. Ace la miró a los ojos dándose cuenta de que algo tramaba. Toda esa alegría de repente después de lo que había ocurrido esa misma mañana, llamaba tremendamente su atención.

-No he recibido ninguna noticia vuestra y dado que Thatch no está aquí, imagino que algo habréis planeado.-Sirvió un par de copas de vino tinto.

-Algo sí. Hemos tenido bastante tiempo para meditar.-Los nervios empezaban a hacer mella en su voz, sin embargo, logró contenerlos. Ace bebió de su copa y se dispuso a saborear su plato que, dada la buena pinta que tenía a simple vista, parecía que no sabría nada mal.

-¿Y cuál ha sido el resultado?

-¿Puedo contártelo después de almorzar?-La sonrisa de la joven aplacaba cada vez más la ansiedad que tenía el moreno por ponerle punto y final a aquella complicación. Así que simplemente, asintió.- ¿Cómo te ha ido en el trabajo?

-Bastante bien. La revista que lanzaremos este jueves será una de las más vendidas de la semana. O eso es lo que esperamos.-Se llevó un trozo de pollo a la boca. Lo saboreó y se quedó completamente atónito cuando descubrió que estaba espectacular.-Esta impresionante, ¿cómo lo has hecho?

-Con mucho amor.-Bromeó la castaña.-Bueno, da igual, no voy a mentirte.-Ace la observó curioso.-No lo he hecho yo. Lo he encargado y simplemente lo he metido al horno el tiempo que dicen las instrucciones. El original sufrió las consecuencias de mi nefasta mano con la cocina. Nuestro hijo no sabe la que le espera.-Rió.

-Intentaré compensárselo.-Ella aumentó el ritmo de su carcajada y él, se quedó mirándola fijamente mientras reía con una enorme sonrisa. No había nada mejor que aquellos momentos con ella. Su corazón le gritaba que no existía nada que pudiera superar la felicidad que sentía en aquel instante todo su ser.

     Nada más terminar de almorzar y recoger un poco la mesa, se tomaron el postre, una rica copa de helado y Nerumi creyó que era el momento indicado para desvelarle el tan ansiado misterio que quería oír el fotógrafo desde que entró por la puerta.

-Oye Ace…-Sus ojos verdes se clavaron en los suyos oscuros como el carbón.-Creo que debería decirte la solución a qué hacer con Law antes de que te dé un ataque de nervios.

-No he preguntado por no insistir, pero menos mal.-Sonrió llevándose una cucharada de helado de chocolate a los labios.

     Neru sintió un fuerte pellizco apoderarse de su garganta. Las mariposas de su estómago revoloteaban sin cesar. Acercó su mano derecha a la izquierda de su acompañante para rozarla con cariño fijando así toda su atención en ella.

-Hemos pensado muchísimo sobre qué sería lo más acertado y sobre cómo hacerlo dañando a la menor cantidad de personas posibles. Pero no hemos dado con la clave realmente. Habrá consecuencias negativas para unos o para otros al fin y al cabo. Sin embargo, si lo que queremos es estar juntos sin que nadie se interponga entre nosotros y que Law no me arrastre con él o no pueda tomar represalias contra mí o contra ti, ni siquiera legales, solo se nos ha ocurrido una cosa.

-¿Qué…?-Preguntó inseguro por quitarle tensión al momento.

-Ace escucha, eres la persona más maravillosa e increíble que jamás he conocido. Una de las pocas en las que puedo confiar. Alguien que sé lo que es capaz de hacer por protegerme y cuidarme. Nadie me ha querido tanto como tú y yo no he amado a nadie como a ti. Creo que nuestro camino se ha vuelto a unir por un complot del destino. Que este bebé es una señal del compromiso que siempre tendremos el uno con el otro. Desde que te conocí he tenido la sensación de que nosotros, lo que sentimos supera al tiempo y que cuando me vaya de este mundo volveré a otro y querré enamorarme de ti otra vez. Así que, ¿por qué rehusarme o evitarlo?-Él la miraba completamente sin aliento. Imaginaba qué tipo de petición vendría a continuación.-Cásate conmigo.

     Nerumi sonrió feliz y Ace sintió como el tiempo se detenía por completo un instante. Observó su completa felicidad ante su bonita declaración. Pero algo dentro de él se revolvió. Esa petición era un sueño, algo totalmente fascinante. Sin embargo…

-Neru…eso es…-No sabía qué contestar, qué decir. Su declaración de intenciones había sido abrumadora. Se había esperado cualquier tipo de plan, todo menos aquel. Suspiró agobiado mirando hacia todos lados intentando encontrar la respuesta apropiada a lo que sentía.-No sé qué decir…

-Di que sí.-Ella se acercó un poco más a él con esa sonrisa brillante y perfecta. Esa que parecía merecerse cada vez menos a medida que pasaba el tiempo. Y, a pesar de que quería decir lo correcto, sus labios le jugaron una mala pasada.

-Nojiko...-En cuanto pronunció ese nombre, Neru deshizo el contacto. Su sonrisa se esfumó y él se mordió la lengua cerrando los ojos sintiendo como acababa de estropear todo lo que ella había dicho. Sentía el remordimiento fundirse con él. 

Capítulo 8. Sinceridad por ErikaD

-Perdona…

-No te preocupes.-Agachó el rostro afligida.-Lo comprendo.

-No he dicho que no.-Ace empezó a aturullarse. ¿Qué le pasaba? Actuaba como si todavía siguiese siendo un chiquillo indeciso y estúpido. Tenía a la mujer de su vida y a la madre de su hijo delante pidiéndole su total unión y era incapaz de aceptarla al cien por cien por culpa de alguien a quien no quería realmente.

-De todas formas sabía que era una mala idea.-Ella sintió unas terribles ganas de llorar mientras se llevaba las manos al vientre y el pecoso comprobó cómo se le escapaba totalmente de las manos la situación.-Así que no importa…-No quería perderla pero su orgullo le impedía hacerle daño a Nojiko de esa forma.

-Neru escucha…-Intentó acercarse a la joven castaña con el rostro lleno de culpabilidad.

     Y en ese momento, la puerta del apartamento se abrió de par en par dando lugar al carismático amigo castaño que, con una felicidad absoluta, traía la citación de un juzgado para aquella misma tarde.

-¡Lo tengo!-Alzó el papel victorioso ante la pareja. Sin embargo en cuanto vio ambas caras de disgusto y agobio, descendió el folio mirándolos a uno y a otra, desconcertado.- ¿Qué ocurre? 

-Nada.-Neru fue la primera en contestar y en levantarse de su asiento cortando el tenso silencio que se había generado en el ambiente. Ace agachó el rostro serio y molesto consigo mismo.-Voy a recoger mis cosas.-La joven intentó sonreír al pasar por el lado de Thatch, pero aun así, no lo consiguió. El castaño la observó alejarse hacia la puerta que daba al pasillo.-Al final tenemos cambio de planes.

-¿Ah sí?-Ella asintió.

-Me llevarás a York. Estaré lista en media hora.-Thatch abrió los ojos de par en par mientras que Ace había alzado el rostro y clavado sus esferas grises en ella con un rastro de culpabilidad. Y sin que ninguno de los dos pudiese contestar, la joven se marchó dejándolos completamente solos.

-¿Qué diablos te pasa?-La indignación del castaño crecía por momentos. Observaba a Ace cabizbajo sentado en aquella mesa con un almuerzo que no se merecía.- ¡Es ella!

-Ya sé que es ella. No hace falta que me sermonees.

-Voy a hacerlo igualmente.-Ace resopló.- ¿De verdad vas a quedarte tan tranquilo mientras la pierdes?

-Escucha Thatch, una boda no es cualquier cosa. Se trata de unirme a ella para siempre. Sé que no habría nada mejor pero aun así, es demasiado precipitado. Y existe un importante problema en el que parece que no os habéis parado a pensar,-le miró a los ojos con la nariz arrugada,-todavía sigo saliendo con Nojiko.

-Pues llámala y haz lo que tengas que hacer.

-No es el medio adecuado. No puedo decírselo de esa forma tan cobarde.

-Si Nerumi se marcha, no volverás a verla. Ni a ella ni a tu hijo.

-Tampoco he podido disfrutar de ese embarazo como me hubiese gustado. Ni siquiera me lo dijo cuando debió hacerlo.

-Sabías que no podía. Sabías que estaba asustada. Estas siendo injusto e infantil.-Durante unos segundos el silencio se apoderó de la conversación.

-Tiene que existir otra solución.-Chistó Ace con la lengua.

-No la hay.-La seriedad de Thatch no pasó desapercibida por el pecoso que se llevó un par de dedos al puente de la nariz para masajeárselo. Su amigo colocó la citación del juzgado, para dentro de una hora, justo enfrente de él. Ace la observó con un rastro de pena en la mirada.

     Era lo que quería. Lo que siempre había deseado. Pero sabía que su razón estaba en lo cierto, no era la manera adecuada de hacerlo. Y él siempre había sido un hombre leal a sus principios a pesar de cometer grandes errores.

-No puedo hacerlo.-Terminó diciendo.-Tengo que ver primero a Nojiko, dejar las cosas claras entre los dos y después…intentarlo.

-No creo que haya un después. Además, ¿Qué le dirás exactamente a No-chan? ¿La verdad? ¿Vas a decirle que te has acostado con ella?-Eso era un punto en su contra.

-Se lo diré y pondré punto y final a lo que haga falta pero no de esta forma.-Thatch suspiró. Sabría que no había ninguna manera de convencerle de lo contrario.

-Es tu vida al fin y al cabo. Eres el dueño de esas decisiones.

-Tiene que haber alguna opción más para que…-Pero antes de que pudiese terminar, ambos amigos escucharon la puerta que daba a la calle cerrarse a cal y canto con un portazo fuerte y seco.

     Ace se levantó a toda velocidad mientras Thatch se quedaba absorto en el golpe.

-¡¿Neru?!-La llamó pasillo abajo pero no escuchaba ninguna respuesta por su parte. A toda velocidad se adentró en el dormitorio dándose cuenta de que todas sus cosas habían desaparecido.- ¡Thatch se ha ido!-Volvió al salón para colocarse una chaqueta a todo correr.-Voy a buscarla. No puede estar muy lejos.

-¿Y para qué lo harás?-Su amigo se cruzó de brazos observándolo seriamente. Ace clavó sus ojos en él.-No podrás salvarla.

     Esa afirmación se clavó como un puñal ardiente en su corazón y en su estómago.

-Quédate aquí si quieres o márchate. No me importa.-Sin decir nada más, el pecoso salió de su apartamento bajando las escaleras deprisa y sin pausa.

     Acababa de salir de casa, no podía estar lejos. Pero nada más pisar la acera de la calle, se encontró con quién menos esperaba bajando las maletas de un taxi.

-¡¡Ace-kun!!-La voz dulce y simpática de Koala le sobresaltó.

-¿Qué haces aquí? Acabas de fastidiarnos la sorpresa.-Sabo pagó al taxista y este siguió su camino. La enfermera le dio un fuerte abrazo que Ace correspondió completamente desconcertado.

-¿Cuándo habéis llegado?

-Ahora mismo, ¿no lo ves?-Su hermano sonrió y ambos chocaron las palmas de sus manos. A pesar de la situación en la que se encontraba, el pecoso imitó la sonrisa del menor.

-No has cambiado ni pizca en este mes y medio. Teníamos muchas ganas de verte, ¿a que sí?-Sabo asintió a la afirmación de su compañera.

-Bueno, ¿podemos subir? O nos quedaremos aquí abajo para siempre.-Bromeó el rubio. Ace suspiró mirando a un lado y a otro de la calle. La castaña había desaparecido por completo, otra vez. Sintió un resquicio de remordimiento apoderarse de su alma y más cuando miraba a Koala y su entera cara de felicidad.

     Sabía que Sabo le había contado que estaba hablando con Neru últimamente por vía telefónica. ¿Qué haría cuando supiera lo que acababa de ocurrir? Le odiaría por completo. Definitivamente era un tremendo idiota.

-Claro, subid. Thatch está en casa,-avisó a su hermano menor,-puede abriros. Yo voy a ir a por algo de café para merendar. Dadme diez minutos.-La pareja se adelantó al moreno totalmente despreocupada.

     Ace sacó el teléfono móvil, marcó su nuevo número y llamó. Comunicaba. Colgó suspirando y observó fijamente la pantalla de su teléfono, deprimido. Una vez más, su orgullo había ganado la batalla. Y parecía que sería la última.

                                                              ……………

     En cuanto llegó a la puerta de su antiguo hogar sintió como el nudo que le apretaba la garganta se afianzaba con fuerza. Alzó la mano hacia el timbre, completamente temerosa. Sabía que si volvía a entrar en ese lugar, había una gigantesca posibilidad de no salir jamás de él. Aun así, tenía que intentarlo.

     Eso la aterrorizaba. Sin embargo, debía ser sincera con Law definitivamente. No había vuelta de hoja.

     Lo había oído todo en el apartamento. Cada afirmación y pregunta de aquellos dos amigos que intentaban entenderse. No cambiaría la opinión de Ace aunque hiciese lo imposible. Él era orgulloso e inseguro. Nojiko siempre le haría dudar. Sabía que no podría estar con él, pero ya ni siquiera le importaba. Lo único que quería era estar sola y tranquila. Cuidar a su hijo y no tener ningún problema más con los hombres.

     Ese rechazo había sido la gota que colmaba el vaso.

     Así que escaparía de Law. Escaparía de todos y volvería a casa con su familia en York. Eso era lo había decidido hacer. Ella tenía todo el derecho del mundo a encontrar su paz. 

     Definitivamente, tocó el timbre una vez esperando paciente con su bolsa de viaje entre los dedos y el alma en un puño. Dos minutos después, Mira abrió la puerta y la observó con los ojos abiertos de par en par completamente sorprendida.

-Señorita…ha vuelto…

-Eso parece.-Le dedicó una pequeña sonrisa de resignación.

-Pase, el señor está arriba.-Esa información comenzó a ponerla nerviosa.-Iba a partir hacia York a buscarla en media hora, se alegrará de que haya regresado tan pronto.

-Subiré.-Soltó la bolsa sobre el suelo y se quitó la rebeca de hilo negro que llevaba puesta.

-¿Quiere algo de almorzar?

-Ya he comido. Gracias Mira.-Sin más, la joven de cabello oscuro asintió internándose de nuevo en el pasillo en dirección a la cocina.

     Una vez completamente sola, Neru observó la escalera asustada. Cerró los ojos e intentó calmar la inquietud de su corazón.

-Tranquilízate…-Se susurró en voz alta. Poco a poco comenzó a subir las escaleras sintiendo como cada peldaño parecía mucho más alto que el anterior. Parecían interminables.

-Nerumi, ¿estás aquí?-Pero pudo oír la voz de Law al final de los escalones mucho más cercana de lo que parecía estar. Alzó el rostro hacia él. No parecía ni pizca de sorprendido.

-Sí. He vuelto.-Se paró a dos escalones de él.-Quiero que hablemos.-Le miró a los ojos con una determinación totalmente impropia de ella. El moreno la analizó de arriba abajo. Parecía que todo estaba en su sitio sin embargo, había un brillo diferente en sus esferas esmeraldas.

-Por supuesto.-Law avanzó por el pasillo hasta llegar a la puerta del dormitorio que ambos compartían. Ella le siguió.

     Nada más pisar la habitación, Nerumi cerró la puerta quedándose de pie justo enfrente de él. El médico se había sentado sobre el colchón.

-No me has dicho que regresabas esta mañana. Pensé que esperarías a que yo llegara.

-Law.-Ninguno de sus regaños le interesaba. Ya no.-No he estado en York.-Esa noticia no sorprendió al moreno lo más mínimo.

-Lo sé.

-Mejor. Así puedo ahorrarme muchos detalles.-Estaba siendo tan fría como él mismo. Nada le merecía la pena.

-Me dan igual cada uno de ellos. Lo importante es que has vuelto a casa. Eso significa que has tomado una decisión.

-Esta no es mi casa. Y sí, he tomado una decisión.-Un minuto de silencio interrumpió la extraña y distante conversación que estaban manteniendo.-No voy a volver con Ace.-Law tragó saliva.-Pero tampoco voy a volver contigo.-Ese detalle si le sorprendió un tanto.

-¿Qué quieres decir?

-Que volveré a casa junto con mi familia en York esta misma tarde. Que me quedaré allí con ellos todo el tiempo que me reste si es necesario para poder volver a ser feliz. No quiero saber absolutamente nada de ninguno de los dos.-Las lágrimas empezaron a deslizarse por sus mejillas lentamente.-No estoy ligada a ninguno así que, soy libre de hacer lo que quiera. Espero que lo entiendas. Y si no, espero que me dejes tranquila de una vez.-Calló aguardó expectante la respuesta del moreno.

-No quiero que te alejes de mí.

-Me da igual lo que quieras. Yo no soy tuya. No puedes obligarme a quedarme contigo. Mi familia no te dejará hacerlo. Es hora que haga lo que yo quiera con mi vida.-Casi parecía una amenaza, pero le daba igual.

     Era como si hubiese perdido la poca fuerza que le quedaba para luchar por cualquier situación. Estaba completamente decidida a seguir su propio camino sola. Sin rechazos, sin sufrimiento, sin nadie que se sintiera culpable o la odiase. Sola ella y su hijo. Eso era lo único que quería. Al ver que el médico solo la miraba fijamente, sintió que era el momento de marcharse. Parecía que por fin, no pondría ningún impedimento para dejarla ir.

-Ace… ¿te ha dejado?-Pero Law aun sentía curiosidad por saber qué había hecho ese fotógrafo para que ella tomase esa decisión tan drástica.

-Supongo que Nojiko está por encima de mí ahora.-Imaginó. Aquella afirmación no estaba confirmada. Pero era lo de menos.-Me dejarás ir, ¿sin más? Después de todo lo que hiciste por apartarme de su lado. ¿Cómo puedes asegurar que no te estoy engañando para volver con él?

-Porque sé que si hubieses tomado esa decisión no estarías aquí. Habrías cogido un avión rumbo a París con él. Tú lo has dicho. No eres mía. Nunca nos llegamos a casar y nunca firmamos ningún papel. Eres completamente libre de hacer lo que te plazca. He comprendido con el tiempo que nunca podré arrastrarte a mi lado para siempre. Serías infeliz.

-Lo sería.-Los dos se miraron a los ojos con un atisbo de tristeza. Por fin, su relación extraña y tóxica había llegado a su fin.

-¿Quieres que te lleve a la estación de tren?-Pronunció el médico tras un tenso silencio.

-Puedo coger el autobús. Gracias.-El conformismo de Law la hizo dudar, sin embargo, parecía que él también necesitaba liberarse un poco de aquella situación por un motivo u otro. Eso era lo de menos. Así que se giró sobre sus pies en dirección a la salida.

-Siempre te querré Neru.-Antes de que girara el pomo, la joven detuvo sus movimientos.-Me has hecho muy feliz aunque no te lo haya demostrado. Siento que al final no haya podido ser.

-Y yo lamento haberte engañado.-Ni siquiera se giró para mirarle.-Quedémonos con la relación tan maravillosa que tuvimos durante la universidad.-Sin que ella se percatase, Law sonrió. 

     Sin decirse nada más, Nerumi salió del dormitorio hacia la planta baja. En cuanto bajó las escaleras se dio cuenta de lo fácil que había resultado todo. Cogió su macuto y observó detenidamente la casa por última vez antes de salir de ella para siempre.

                                                              ……………….

     Koala se levantó de su asiento sintiendo la tristeza sobre su piel. Cada vez estaba más y más convencida de que no habría forma de ver a su amiga feliz.

-¿Puedo tomar el aire?-Ace asintió cabizbajo. La joven enfermera se aproximó a uno de los balcones de la sala de estar y salió al exterior.

-Oi sé que ha sido una decisión muy complicada.-Le susurró su hermano poniendo una mano en el hombro.

-Todavía podemos intentar encontrarla.-Suspiró Thatch desde el sillón.

-No creo que quiera que la encuentre cuando se ha ido sin más.

-Tal vez lo haya hecho para que la siguieras.-Animó el rubio.

-¿Con qué excusa? No puedo casarme con ella. Tengo que ver a No en persona antes de decidir nada.

-Aun te quedan un par de semanas aquí en Londres, para cuando vuelvas a París Nerumi habrá regresado con Law. No creo que tengas otra oportunidad de llevarla contigo.-Susurró el castaño del tupé.-Ahora mismo estará montada en un tren dirección a York. Esta noche él llegará allí y será como si todo esto no hubiese pasado jamás.

-¿Y si vuelas este fin de semana a París y hablas con Nojiko?-Indagó Sabo.

-¿No es muy precipitado?-Ace parecía más sereno de lo que en realidad estaba. El nudo de su garganta le asfixiaba.

-No lo creo. Solo es una semana lo que queda por delante.

-Yo puedo acompañarte.-Se ofreció Thatch. Ambos hermanos le miraron sorprendidos. Él sonrió.-Le tengo mucho aprecio a Nojiko. No sé si querrá verme, pero al menos te asegurarás de que no estará sola.-Miró a Ace a los ojos.

-¿Y si ella rehúsa?-Interrogó el pecoso.

-No tienes otra alternativa si quieres hablar con ella en persona. Y menos si tienes que hacerlo con tanta urgencia.-Argumentó Sabo.

-Muy bien, volveré a París el viernes. El sábado estaré de nuevo aquí. Sé dónde vive Law. Iré y la buscaré aunque me meta en problemas, no me importa absolutamente nada ese detalle.

-De todas formas sigo sin comprenderte.-Thatch se levantó del sillón.-Te da igual decirle cosas horribles a la cara, no te importa meterte en problemas por Neru y sin embargo, has permitido que se marche.-El castaño avanzó por la sala de estar en dirección a la salida de aquel apartamento.-Sinceramente creo, que ahora hagas lo que hagas, ella no volverá…Hablamos mañana por teléfono. Descansad.

     Sin más, se marchó del lugar dejando tras de sí un silencio desconsolador.

-Thatch aun quiere a Nojiko.-Le comentó Sabo a su hermano.-Sé nota más de lo que imagina.-Sonrió.

-Debí decirle que sí.-Ace suspiró llevándose una mano a la frente despejada de su melena oscura salvo algún que otro mechón.

-Todos podemos equivocarnos. No creo que Neru te haya dejado de querer por eso, de repente.

-Pero la he defraudado. Estoy convencido de que cada parte de ella piensa que soy un completo imbécil. No se habría marchado si yo me hubiese enfrentado a esa decisión con valentía.

-Has seguido a tu instinto. No eres un cobarde por eso. Dice mucho de ti querer hacer las cosas bien con las dos. Además era excesivamente precipitado.-El rubio observó a su hermano mayor mirar con detenimiento el lugar donde se encontraban. Una sonrisa nostálgica se apoderó de él.

-La próxima vez, iré yo y se lo pediré.

-Puedo ayudarte si quieres.-La voz de Koala se alzó detrás del sofá. Ambos la vieron apoyar sus codos contra el respaldo con una diminuta sonrisa. Ace sintió la culpabilidad reconcomer más su piel.

-Perdóname.

-Neru ha seguido enamorada de ti durante estos cinco meses en los que no sabía si quiera como estabas o qué sentías. No creo que nada pueda romper el vínculo que os une aunque salga huyendo y se esconda en un rincón esperando que alguien la consuele. Tú mismo sabes lo dura que es. No las tengo todas conmigo pero creo que te aceptara. Y para ello necesitarás más que una disculpa tan deprimente como esa.-Amplió su sonrisa. Ace la siguió.

-Gracias.

Capítulo 9. Ruptura por ErikaD

El olor de París envolvió a Thatch en una burbuja romántica. Hacía años que no pisaba esa ciudad que parecía sacada de cuento. A diferencia del ambiente deprimente que solía tener Londres en contadas ocasiones, París tenía una atmosfera de alegría y ensueño. Y eso, le encantaba.

-No tengo ni idea del idioma.-Sonrió a un Ace que observaba concentrado el GPS.-Pero a esas chicas de atrás le he gustado.-Miró como se cerraban las puertas del metro y a través del cristal a las dos jóvenes susurrando entre las dos y sonriendo. Descaradamente, alzó una mano para despedirse de ellas. Pudo ver antes de marcharse el vagón como las chicas aplaudían con entusiasmo.

-Todo es posible.-Contestó Ace aun con el móvil en mano.

-Me encanta esta ciudad.-Sonrió como un completo estúpido metiéndose las manos en los bolsillos del pantalón vaquero.

-Pues ten cuidado. No pienso vigilarte.-Chistó con la lengua. ¿Cómo era posible que no diera con el maldito lugar? Se había tirado viviendo allí tres meses y se orientaba más o menos bien. Pero en aquel instante, tenía el corazón acelerado como nunca y no había forma de concentrarse.-Mierda…-Protestó cuando el móvil se quedó pillado por tercera vez.-Será más sencillo decirle a Nojiko que estoy aquí.-Buscó su número en la agenda.

-¿Y qué plan tienes? ¿Vas a contarle que vienes para cortar con ella?-El pecoso entrecerró los ojos llevándose el aparato a la oreja.

-Por supuesto que no idiota.-Cuando notó como se descolgaba el teléfono al otro lado, sintió la tensión aferrarse a sus músculos.

“-¿Nojiko?

-¿Ace? ¿Qué ocurre?-La joven observó su reloj de pulsera. A esa hora el pecoso debía de estar trabajando, ¿por qué la llamaba?

-¿Dónde estás?

-En casa, me estoy vistiendo. Tengo una reunión dentro de un par de horas. ¿Ha pasado algo?-Apoyó el inalámbrico entre su hombro y su oreja mientras se subía los pantalones.

-Algo sí.-Contestó Ace más serio de lo que pretendía. A su lado Thatch suspiró.- ¿Podemos vernos? Estoy en París.

-¿En París?-Esa información la alteró un tanto.- ¿Estás bien?

-Sí estoy bien. Pero tengo un vuelo esta noche para regresar a Londres así que…me gustaría que nos viésemos cuanto antes.-Nojiko se sentó sobre su cama con la mirada perdida. Nada de aquello le olía bien.

-Claro…-Un nudo angustioso se aferró a su garganta.-Nos vemos si quieres en diez minutos en la cafetería que hay frente al Louvre. ¿Te parece?

-Estupendo. Allí estaré.”

     Sin más, Ace colgó y miró a su amigo lleno de culpabilidad.

-No te preocupes. Si es lo que quieres, saldrá bien. Estoy aquí.-Thatch apoyó una mano sobre su hombro intentando demostrarle la fuerza que sentía.

-Siento que estés metido en este tipo de follones.

-Ya me lo compensarás.

                                                              ……………….

     Era un día soleado. Algo más extraño de lo que podía parecer.

-Solo hace una semana y me da la sensación de que han pasado meses.-Neru apoyó la mano derecha sobre su mejilla mientras disfrutaba de un rico desayuno junto a la mujer que le dio la vida en aquel porche de su bonita casa de York.-¿Cuándo me sentiré menos culpable?-La mayor de ojos verdes, sonrió.

-Creo que estás huyendo sin ningún tipo de sentido. Y no te eduqué para que fueras cobarde.-Elizabeth se llevó su taza de té a los labios.

-No soy cobarde. Simplemente me he cansado.-Suspiró la castaña.

-El tiempo pone a cada uno de nosotros en su lugar. Así que, no es algo de lo que tenga que preocuparme. Si tienes que ser feliz con Ace, lo serás. De todas formas esperas un hijo suyo, quieras o no estás ligada a él de alguna forma.

-Cuando me enteré del embarazo, pensé que era algo maravilloso. No iba a poder tenerle nunca pero le había robado una parte. Me sentí muy feliz.

-A pesar de que nunca has querido tener hijos.

-A pesar de eso.-Elizabeth sonrió.

-Las dos os empeñasteis en obviar ese detalle, por no hablar de Koala-chan y su continuo rechazo a una relación útil y que le sentase la cabeza.-Neru rió.

-Pues Sabo-kun lo ha conseguido. Te encantará.

-Eso espero.-Hubo una pausa distendida. Pero Elizabeth volvió al ataque.-Por cierto, me sorprendió que te lo quedaras aunque fuera suyo. Más que Law lo aceptase sin poner tierra de por medio.

-Me quería muchísimo. Habría sido incapaz de quitármelo.-Neru observó el bonito jardín que las acompañaba con un poco de nostalgia.-De todas formas creo que la culpable de todo en esta historia siempre seré yo.-Su madre la observó risueña.

-Estoy de acuerdo. Te acercaste a él cuando no debías. Lo buscaste cuando no podías. Y llegaste más allá aun sabiendo que estaba prohibido. Le hiciste mucho daño a otra persona. Era normal que tomase ciertas represalias. Pero al final cedió. Law era una chico estupendo, después de todo, que solo quería protegerte de cualquier perturbación.

-Ya sé que te encanta mamá…No hace falta que me lo repitas una y otra vez. Para ti siempre será el mejor.-Ambas se sonrieron.- Pero, ¿y Ace? ¿Te gusta?-La mujer rubia soltó una lenta bocana de aire. Sabía hasta donde quería llegar su hija. Era tan obstinada como ella misma a veces.

-Ace ha tenido una infancia muy complicada. Durante el tiempo en el que Rouge  estuvo en coma tras el accidente, Roger le apartó de ella para evitarle cierto dolor y creyó conveniente enviarle con una niñera poco convencional. Se sintió muy solo y perdido. Puedo imaginar que todo lo que vino después estaba en cierto modo justificado.

-¿Te refieres al odio que siente hacia su padre?

-Algo así. Le culpaba de casi matar a su madre. Le culpaba de haberle apartado de su lado cuando más le necesitaba. Se volvió frío y calculador con los años. Las bandas callejeras inundaron su mundo. Parecía que había perdido la batalla contra sí mismo. Sin embargo, un día, cambió. No he vuelto a verle ni de lejos tras ese cambio y te hablo de hace diez años. No puedo decirte si es bueno o de si me gusta. No conozco al Ace ahora.-Nerumi agachó el rostro agarrando la taza con un poco de fuerza.-Pero si tu corazón le ha elegido, imagino que será una persona fabulosa. Las Monkey no solemos elegir mal a nuestros pretendientes.-Bromeó haciendo que su hija soltara una pequeña carcajada antes de volver a la seriedad que la conversación estaba cogiendo.

-¿Crees que se reconciliaran algún día?

-Teniendo en cuenta como son…-negó,-no lo creo. A no ser que Rouge sea la que definitivamente rompa el muro entre los dos. Si no lo hace ella, nadie podrá.

-Estoy convencida de que tarde o temprano Ace se bajará de las nubes e intentará acercarse de alguna manera.

-Yo también lo espero.-Ambas volvieron a mirar el bonito espacio verde en el que se encontraban. Elizabeth sonrió. Sentía la inquietud de su hija fluir por todo el ambiente y sabía que todo ese espectáculo estaba únicamente sirviendo para no valorar lo que acababa de dejar atrás, en Londres.-Volverá cielo. No te preocupes.-Al oírla, Neru se giró hacia ella intrigada.-Vendrá a por ti para que os fuguéis juntos. Estoy convencida de que en este momento está arreglando las cosas para regresar a tu lado e insistir. ¿Qué harás si eso sucede?-La miró.

     La castaña de pelo alborotado no sabía que contestar.

-No lo sé…

                                                              ………………….

     Nada más pisar la pequeña y coqueta cafetería, un pellizco se atrincheró en su estómago quitándole las ganas de comer. Observó a su alrededor con detenimiento pero no la encontró. Al parecer, había llegado antes que ella.

     Sin embargo, de repente, sintió unos delicados brazos y unas manos firmes abrazarle con fuerza por la espalda y no pudo evitar dar un pequeño respingo. Ella le abrazaba con todo su corazón pegando su cuerpo al suyo. Por un momento pareció arrepentirse de su decisión sobre todo en el instante en el que se giró y ella se alzó un tanto sobre sus pies para darle un tierno beso en los labios.

     Esa parte destrozó la poca resistencia contra sí mismo que le quedaba y sin pensárselo ni un segundo, la abrazó y correspondió al beso que le daba la joven.

     Pero cuando se alejó y la miró a los ojos, esa parte fue sin duda la peor.

-¿Podemos sentarnos?-Intentó sonreír pero no le salió. Ella apartó la sonrisa de sus labios y caminó hacia una de las mesas. Ace sabía que se le terminaría escapando de las manos esa situación.

     Nada más sentarse y pedir, Nojiko se envolvió en esa capa protectora del mundo que parecía intocable. Lo notó cuando abrió paso a la conversación de lo más seca y cortante.

-Me gustaría imaginar que has venido un día de ida y vuelta a París para sorprenderme pero mi instinto femenino me dice que no es así.-Removió su café con cierta indiferencia.

-Tu instinto está en lo cierto.-Contestó el pecoso intentando ser lo más cuidadoso posible aunque normalmente no lo fuera.

-¿Qué ha pasado?-Sus ojos azules se clavaron en él expectantes. Ace tragó saliva pesadamente y por un segundo, volvió a dudar de su objetivo. Algo en su interior le decía que no era el momento ni el lugar. Pero su corazón le gritaba que la dejase ir. Si no lo hacía nunca podría regresar con la castaña de bonitos ojos verdes.

-He estado con Neru.-Confesó yendo directamente al grano. El rostro de Nojiko se descompuso. Sin embargo, Ace no se frenó.-La semana pasada dimos con nuestros números de teléfono y empezamos a hablar. El domingo la saqué de su casa y dormimos en el apartamento.-Nada más oírle, una efímera pregunta nació de los labios de la joven.

-¿Dormisteis?-Temblaba. Podía notar la vibración de sus cuerdas vocales y los ojos cristalinos al borde de las lágrimas.

-No solo dormimos, Nojiko. Me acosté con ella.-Fue claro. Directo. Y tal vez, demasiado contundente. Pero era mejor así. Ser honesto con ella sincerándose consigo mismo.

-Dios…-Ella se llevó ambas manos al rostro cubriéndoselo. Él sabía que ya había empezado a llorar. Observó a su alrededor notando como las personas de la cafetería, seguían con sus cosas.

-Lo siento No, no he podido olvidarme de ella ni un solo día desde que la perdí por primera vez. Sé que tenía que haber frenado cuando empecé a salir contigo hace unos meses. No era justo nada de lo que hacía sabiendo que seguía queriéndola. Siento todo el daño que puedo estar haciéndote pero no puedo continuar con esta relación. He venido a París porque creo que lo correcto era decírtelo a la cara y no ocultarme tras un teléfono o tras un e-mail. Te aprecio muchísimo, eres una mujer fantástica y creo que puedes alcanzar a la persona que te propongas pero…

-Cállate.-Nojiko se apartó las manos del rostro. Ace pudo ver la pena más dolorosa en su mirada.-No quiero a nadie. Solo a ti. Nunca llegarás a comprenderlo.-Él arrugó la nariz con tristeza.-Aunque yo sabía que tarde o temprano pasaría algo como esto. No sé cómo no pude verlo antes…-Las lágrimas no dejaban de descender por sus mejillas.-Ella estaba en tu mente continuamente, a todas horas. Quién dice que no has pensado en ella cuando estabas conmigo en cualquier situación… ¿acaso nos comparabas para elegir a la mejor?-Ace obvió esa pregunta.

-Cuando te tenía, solo te miraba a ti.-La joven alzó el rostro hacia él.-Te quiero. Siempre lo haré. Fuiste mi primer amor.-Cada afirmación se le clavaba en el corazón a fuego.-Pero ella es…lo que en el fondo siempre buscaba…Estoy convencido de que incluso en otra época fue así.-Sus lágrimas incrementaron.-Quiero quedarme con ella, Nojiko, la amo.

-Pues adelante, vete. Márchate. Sé feliz. Déjame en paz.-Clavó sus ojos en él mientras se levantaba del asiento.-Debí darme cuenta hace meses de que eras una causa perdida para mí.-Se giró con la intención de salir del lugar cuanto antes. Pero la voz de Ace la frenó.

-Gracias No. Todo lo que tengo y lo que soy te lo debo a ti. Eso nunca lo olvidaré.

-Pues yo sí.-Sin más, la muchacha salió de la cafetería quedándose completamente paralizada delante de la puerta. Observaba a la gente pasear y sonreír bajo el bonito sol que enmarcaba el paisaje, pero ella no podía dejar de llorar.

     No era la primera vez que le habían roto el corazón. Aun así, sabía que esa sería la más dura. Era la segunda vez que perdía a Ace en su vida. No habría una tercera. Se abrazó a sí misma notando como la pena crecía en su interior. Se sintió más pequeña que nunca.

-¿Quieres un pañuelo?-De repente, la voz de alguien a quien conocía de toda la vida se coló en sus oídos. Rápidamente alzó la vista encontrándose con sus ojos. Él le sonrió comprensivo.

-¿Lo sabías?-Thatch asintió.

-Lo siento. Al final te he defraudado como siempre.

-¿Iniciaste ese plan?

-Sí.

-¿Por qué? Sabías que me moriría de dolor…-La voz rota de Nojiko empezaba a tornarse molesta y furiosa.

-Porque te quiero.-La joven abrió los ojos de par en par sorprendida.-Y no veía justo lo que estaba pasando. En el fondo él siempre elegirá a Neru antes que a cualquiera. Te habría hecho daño de todas formas estar con él sabiendo que pensaba en otra.      Quería cortar tu relación de raíz porque necesitaba verte feliz de verdad.-Ella se mordió el labio con fuerza. No sabía si abrazarle o darle una buena bofetada.

-Siempre terminas estropeándolo todo.-Se sorbió la nariz.-Déjame sola, por favor.-Suspiró lentamente y se giró sobre sus pies con la firme intención de abandonar ese dichoso lugar y volver a casa. Pero justo cuando iba a dar el primer paso, Thatch la agarró de la muñeca para envolverla instantáneamente entre sus brazos.

     En cuanto Nojiko se vio sin escapatoria, comenzó a llorar sin vergüenza escondida bajo su barbilla. El castaño sonrió comprensivo.

-No voy a dejarte sola. Nunca lo haré.-La apretó más en el abrazo.

     Dentro de la cafetería, Ace no pudo evitar sonreír al ver esa bonita escena.

     Lo sabía. Thatch se lo había contado todo a lo largo de aquel viaje. Desde el principio quiso separarle de ella para volver a su lado. Y quizás no hubiese utilizado los mejores medios o métodos del mundo pero, la quería. Eso era lo importante. Sabía que dejaba a Nojiko en las mejores manos por lo que se restaba a sí mismo un poquito de culpabilidad. Había sido muy injusto con ella en todos los aspectos de esa última relación y en su interior se había sentido mucho mejor al deshacerse de esas emociones negativas.

     Ahora solo le quedaba la parte más difícil de todas, conquistarla a ella…

Capítulo 10. Separados por ErikaD

Ver su rostro lleno de felicidad, nada más abrir la puerta, después de casi seis meses y medio era algo maravilloso. Nunca se había sentido tan dichosa como en aquel momento. Su abrazo cálido y fuerte le recordaba la fabulosa suerte que tenía al tenerla como amiga. Como hermana.

     Y ella casi lloró de la emoción cuando se apartó de sus brazos y se quedó fijamente mirando su gigantesca barriga. Abrió la boca de par en par para después cerrarla y morderse el labio inferior con fuerza. Se le saltaron las lágrimas mientras la volvía a abrazar.

-Tenías que habérmelo dicho. Voy a enfadarme por esto.-Bromeó.

-Ojalá hubiese podido hacerlo. Asumiré ese enfado.-Sus ojos también se llenaron de pequeñas gotas de agua salda.

     Detrás de aquella bonita estampa, Sabo sonreía orgulloso, a pesar de todo, de su hermano mayor. Aun no comprendía como podía dejar escapar a esa preciosa mujer y a ese bebe que llevaba en su interior.

-¡Neru déjala ya! ¡Yo también necesito un abrazo!-Oyó a Hanon quejarse. Enseguida, Koala soltó a su amiga del alma y abrazó a la hermana mayor.

     En ese momento, la joven periodista de rizos alocados aprovechó para acercarse al rubio y robarle un pequeño beso en la mejilla.

-Hola Sabo.

-Siento el alboroto.-Él sonrió y Neru se mordió el labio por pura inercia.-Debimos avisarte de que veníamos.-Ella negó.

-Qué va. Ha sido mucho más emocionante así.-Observó a su hermana y a Koala ponerse al día en pleno porche.- ¿Por qué no entramos? Empieza hacer frío.

-Estoy contigo. La cena está lista incluso. Mamá se quedará atónita en cuanto te vea.-Apoyó Hanon.-Pero teníais que haber avisado de…-Sin poder objetar la enfermera fue arrastrada por la otra hacia el interior del domicilio. Sabo soltó una bonita carcajada agarrando las maletas del suelo de madera.

-Oi Sabo, tengo curiosidad. ¿Cómo habéis dado conmigo?-El periodista la miró a los ojos sin apartar la sonrisa de sus labios.

-Fuimos a tu casa y Law nos dijo dónde estabas.-Esa revelación la sorprendió.

-¿Enserio?-Ambos se adentraron en la casa.

-Así es. Parece que ha pensado hacer las cosas un poco mejor…

     Durante la cena, el rubio comprobó lo divertida que era aquella familia y porqué Luffy tenía ese tipo de carácter. Su tía Elizabeth era una mujer de armas tomar sin embargo, no tenía nada que ver con la forma que tenía de comportarse el abuelo Garp.

-¿Y para cuándo la boda?-La pregunta de la hija mayor del abuelo hizo que Koala casi se atragantase con el vino que estaba bebiendo.

-¡¿Boda?!-Abrió los ojos de par en par asustada.

-Mamá, no empieces a atosigarlos. Deja que vayan a su ritmo.-Sonrió Neru sirviéndose algo de arroz.

-Me parece que llevan un buen ritmo. Solo estaba preguntando para prepararme. Hoy han llegado por sorpresa así que quién sabe si la boda no será planificada de la misma forma.

-¡Tía!-Protestó Koala. Sabo sonrió con el rostro de circunstancia.

-De acuerdo, de acuerdo, no volveré a preguntar.

-Gracias…-Suspiró la castaña de pelo corto.

-Aunque me gustaría que fuera la primavera del año que viene. ¿Qué te parece Sabo?-Koala resopló mientras las hermanas Monkey soltaban una pequeña risita.

-Pues…no estoy muy seguro...-Susurró el rubio con un hilo de voz colmado de inseguridad y con las mejillas rojas como tomates.

-Koala, es el mejor hombre con el que has estado.-Elizabeth la apuntó con el tenedor.-Sujétalo bien. Que no te pase como a mi hija menor.

-¡Mamá!-Neru frunció el ceño.

-Eli creo que no deberías excederte de esa forma.-El padre de familia pareció poner un poco de sensatez en la conversación que se estaba planteando.

-Tienes razón. Después de todo, no deja de ser una situación complicada.-Por un instante, Sabo observó como Nerumi agachaba el rostro y dejaba de comer. El silencio tensó la habitación y pensó que tenía que romperlo como fuera. No quería que la joven de ojos verdes se sintiera culpable o triste. Sentía una punzada en el corazón cada vez que la veía dejar de sonreír, así que inició una nueva conversación para animar el ambiente.

-Neru-chan, ¿de cuantos meses estás?-Su pregunta llamó la atención de los comensales. Ella le miró y no pudo evitar dedicarle una bonita sonrisa cómplice. Enseguida notó como relajaba las facciones.

-Casi de seis. De veintitrés semanas para ser exactos.

-Imagino que estará sanísimo.

-Y muy juguetón. No veas que patadas y manotazos da.-Koala se animó a la conversación.

-¿Has pensado el nombre?-Nerumi negó.-Pues ponte a ello. Ponerle un nombre a un niño es más complicado que a una niña.

-Eso es cierto.-Apoyó Elizabeth de repente.-Menos mal que solo tuve hijas.-Rió.

-Mamá buscaste nuestros nombres por internet…-Bromeó Hanon.

-Y los encontré en la segunda página que abrí.-Toda la mesa se llenó de risas.

-Yo había pensado en el nombre del abuelo. Pero claro, no sé si…será buena idea…

-¿Garp?-Sabo arqueó las cejas extrañado. No era el nombre que pensaba que Nerumi elegiría para su hijo.

-No,-negó,-el paterno.

-¿Roger?-Su madre lo pronunció con un tono de voz entre sorprendido y emocionado. El silencio se hizo en la sala. Todos se habían quedado completamente expectantes.

-¿Por qué no?-La castaña les observó dubitativa.

-A mí me encanta. Es un nombre estupendo para mi sobrino.-Afirmó Hanon y la tensión pareció apaciguarse entre los comensales.

-Pero cielo,-Elizabeth volvió a pronunciarse,-¿crees que Ace…?-Sin embargo, la pequeña llamada de atención de su marido sobre su mano interrumpió la pregunta que estaba a punto de hacer.

-Sinceramente me da igual mamá.-El tono serio de Nerumi dejó en silencio a la mesa de nuevo durante unos minutos. Hasta que Sabo volvió a romperlo dándose cuenta de que todas las conversaciones que terminasen hablando sobre su hermano no eran buena idea.

-¿Y cómo dormiremos hoy?-Se dirigió a Koala.-Teníamos que haber buscado una pensión.

-Es verdad…

-Podéis quedaros aquí esta noche y las que queráis.-Rayleigh les sonrió antes de beber un poco de cerveza.

-¿Enserio?

-Por supuesto.-Afirmó la preciosa mujer rubia.-Puedes dormir con Neru-chan y a Sabo le prepararemos una habitación.

-¿Y por qué no duermen los dos en la misma cama?-Sugirió Hanon.

-No me fio de ninguno de los dos. Separados dormirán más tranquilos y descansaran más. Evitaremos que prueben cosas nuevas en otras camas.-El tono de voz picante de la madre de la casa sacó una carcajada a las chicas mientras que al periodista se le subía la rojez a las mejillas…

     Así que aquella madrugada, tras conocer a la intensísima familia Monkey, Sabo entró en su dormitorio completamente resignado.

-Con que dormimos separados finalmente…-Suspiró divertido desocupando su equipaje y poniéndose el pijama.-Sabía que todo esto era una trampa.-Se susurró divertido.

     De repente, cuando ya había desenvuelto un poco las sábanas, llamaron a la puerta de su dormitorio. Inmediatamente, invitó a pasar a quién esperase fuera en plena noche cerrada.

-¿Puedo pasar?

-Estás en tu casa, no hace falta que me preguntes algo así.-Le sonrió a la joven mamá de ojos verdes nada más cerrar la puerta tras su espalda.

-Ve a dormir con ella, yo me quedaré aquí.-Sabo se sentó sobre la colcha.

-Prefiero mantener intacta mi integridad.-Bromeó.

-Mi madre es una exagerada, no le hagas caso. Nadie puede hacerte daño aquí aparte de Koala-chan.-Rió.

     En aquel instante, el rubio le tendió la mano. Nerumi la agarró y se subió sobre la cama sentándose justo enfrente de él. Sabo se quedó mirándola a los ojos con esa sonrisa que no dejaba indiferente a nadie. Sin querer, se le subieron los colores a las mejillas.

-¿Qué ocurre?

-¿Cómo estás?-La pregunta fue respondida por otra desvelándole a la castaña sus intenciones.

-Bien.-Intentó esbozar una pequeña sonrisa que no consiguió. En su lugar, agachó la cara y se llevó una mano al vientre.

-No intentes engañarme.-Sabo le alzó el rostro agarrándole la barbilla. Ella le miró culpable.-Mi hermano es un imbécil.-Sonrió.

-Lo es.-Le siguió la sonrisa.-Mi parte razonable me grita que no debería preguntártelo pero, ¿cómo está…?

-Intentando darle un sentido a sus excusas para dejarte marchar.

-No debí presionarle.-Se mordió el labio frustrada.

-Si no lo hubieses hecho os habríais convertido en amantes el uno del otro y poco más. Eso no podía ser así. Estás esperando un hijo suyo. No puede pretender que todos los problemas se resuelvan solos con el tiempo. Ni Nojiko, ni Law…-Le acarició la mejilla izquierda con cariño durante un par de segundos.-Yo creo que has hecho lo correcto. Sacar un poco el carácter con Ace puede hacerle reaccionar a veces.

-Creo que tiene miedo de mí.

-No,-la contradijo,-tiene miedo de sí mismo. Tiene miedo de no estar a la altura de ti.

-Eso es una absurdez.-Negó la castaña.-Para empezar no me habría acostado con él y mucho menos hubiese engañado a Law si pensase así.-Sabo rió.

-Eso lo sabemos nosotros que somos personas normales y de este mundo. Pero él es tan cabezón que no se ha dado cuenta hasta que ha sido demasiado tarde. Es la segunda vez que te pierde. Pero esta vez es culpa suya.

-¿Crees que volverá?-El rubio asintió.

-Eres la madre de su primogénito. Debe de hacerlo si es un hombre de verdad y Ace nunca se ha caracterizado por su cobardía precisamente.-La joven suspiró.

-No sé si podré arriesgarme otra vez a sentirme rechazada.

-Pónselo difícil.-Dijo divertido y Neru sonrió.

-Ve a dormir con Koala. Estará preguntándose qué ocurre…-El silencio inundo aquellas cuatro paredes mientras se miraban a los ojos con una línea curva en sus labios llena de una extraña felicidad. Y en ese instante, Sabo comenzó a sentir como su corazón latía con fuerza. Justo como el día en el que la rescató de las manos de Law en el laboratorio.

-Oi Neru, ¿puedo decirte algo comprometido? No quiero que salga de aquí. Quiero que sea un secreto entre los dos. ¿Me lo prometes?-Ella, sorprendida, asintió curiosa.

-Por supuesto.

-Sabes…creo que en otra vida estuve enamorado de ti.-Las mejillas de la joven se tiñeron de rojo. Entre abrió los labios atónita sintiendo un vuelco en su estómago.

-¿Por qué lo dices…?-Susurró con un hilo de voz.

-Tus ojos me ponen de los nervios.-Rió inquieto.-Y odio verte seria o triste.

-Eso quiere decir que quizás ahora…

-¡¿Qué?! ¡No! Ni hablar.-Volvió a soltar otra bonita carcajada.-Solo quería quitarme esa idea de la cabeza. No te inquietes. Adoro a Koala por encima de todas las cosas y me siento muy feliz cuando os veo a Ace y a ti quereros como adolescentes. Además me vas a dar un sobrino, eso es genial.-Le guiñó un ojo.-Esta confesión repentina solo era un pequeño apunte.-Se incorporó de la cama.

-De…de acuerdo…-Tartamudeó la otra.

-Si me hubiese enamorado de ti, no habría hecho las cosas igual que Ace. Serías mía desde que te conocí, no te habría hecho dudar ni un solo segundo. Habría luchado por ti contra viento y marea. Y ahora no tendrías que estar pensando en remordimientos o inseguridades, me tendrías ahí a tu lado en esa cama abrazándote como si nunca más pudiera volver a hacerlo…-El rubio cogió su neceser y fue hacia la puerta.

-Sabo…-Se giró antes de salir.-Si yo no tuviese a tu hermano…

-Y si yo no tuviese a Koala…-El silencio llenó sus miradas. Se sonrieron.

-Me parecería bien...-Afirmó la castaña. El muchacho se marchó asintiendo más tranquilo que cuando ella entró. Había necesitado soltar esa pequeña espina desde hacía muchísimo tiempo y ahora que por fin era completamente libre, podía seguir su camino sin ningún tipo de obstáculos.

     Sin embargo, en aquella misma habitación diez minutos más tarde, Neru escuchó un móvil vibrar sobre la cómoda. Curiosa, se levantó de la cama y fue hacia él desbloqueando su pantalla nada más cogerlo.

     Era el móvil de Sabo. Había recibido un mensaje de su hermano mayor. Instantáneamente se mordió el labio sentándose de nuevo sobre las sábanas, escuchó atentamente a su alrededor y cuando no sintió ruido alguno, pulsó el texto entrante y leyó.

     “Ya estoy montado en el avión. Aún no hemos despegado. ¿Habéis dado con ella?”

     Era breve y conciso. Lo suficientemente contundente como para saber qué había pasado. Nerumi sintió su corazón latir con fuerza. Se echó sobre el colchón observando el techo y dejó el móvil a un lado evitando contestar a un mensaje que no le pertenecía.

     Pero en ese instante se le vino una gigantesca duda a la cabeza, ¿en realidad quería que la encontrara? Estaba lo suficientemente molesta como para obligarle a buscarla aquí y allá como si fuera estúpido. ¿Pero era eso lo que su corazón quería? Evidentemente su razón sí. Pero…

     Agarró el móvil y releyó el mensaje. Sintió como la adrenalina le subía por la espalda cuando pulsó el botón de respuesta. Quizás era una estupidez, pero al fin y al cabo era el teléfono de Sabo. Sabía que él le contaría cualquier cosa que tuviese que ver con ella. Así que no pasaba nada por contestar por él…

     “Sí. Estamos en York en casa de sus padres. Ella está aquí. Está bien.”

     Durante unos segundos se lo pensó dos veces pero finalmente le dio al botón de enviar. Expectante, observó fijamente la pantalla esperando una respuesta del pecoso. Hasta que llegó.

     “Menos mal. Llegaré a Londres sobre las cinco de la madrugada. Intentaré dormir lo que pueda y mañana saldré para allá. No le digas nada. Quiero sorprenderla. ¿Está enfadada?”

     Nerumi volvió a contestarle.

     “Un poco. Tendrás que trabajar mucho. Hasta mañana hermano”.

     Después de enviar ese mensaje estuvo esperando durante unos minutos pero la respuesta nunca llegó. Supuso entonces que el vuelo de Ace se había puesto en marcha.

-Así que finalmente has ido a París…-Se susurró observando por última vez la pantalla.-Me lo imaginaba.

 

     Dos habitaciones más allá en el mismo pasillo, se podían oír perfectamente risas y susurros escondidos entre las paredes.

-Al final, nos terminarán pillando, deja de bromear…-Koala le rozó al rubio sus fuertes brazos mientras sonreía divertida. Sabo se acercó a su nariz, la rozó y se movió un poco sobre ella obligándola a soltar un suspiro lleno de placer. La enfermera cerró los ojos con fuerza al sentirlo dentro mientras que él amplió la línea curva de sus labios a la vez que algunos mechones de su pelo descendían por su frente y ocultaban su mirada llena de satisfacción.

-Me pondré serio entonces.-Comenzó a moverse lentamente entrando y saliendo de su feminidad. Koala se mordió el labio mientras apretaba con las yemas de sus dedos los ante brazos musculosos del periodista. Lentamente y sin frenar el movimiento, Sabo se acercó a su oído pícaro y sutil.- ¿Eres más feliz?-La vio asentir mientras enredaba sus bonitos dedos sobre los mechones de su nuca.

-Gracias por el favor. Creo que después de esto volveré a estar más tranquila…-Susurró con un hilo de voz entre gemidos.

-¿Lo dices por el sexo o por ver a Neru de nuevo?-Sabo se incorporó frenando el movimiento con esa sonrisa bromista en sus labios. Ella abrió los ojos sintiendo a su corazón latir como nunca.

-Por las dos cosas.-Le siguió el juego divertida.

-De acuerdo, ya tenemos Londres y París, ¿quieres que nos vayamos de vacaciones a Italia?-Ella rió.

-Me parece bien.-Ambos se miraron a los ojos durante un instante sin decir ni una palabra.- ¿Crees que Neru-chan y tu hermano volverán a la normalidad?

-Imagino que sí tarde o temprano. Al fin y al cabo, esperan un hijo juntos.

-Vamos a ser titos.-Sonrió Koala feliz, Sabo la siguió.

-¿No te gustaría ser también mamá?-Esa pregunta, en esa situación, enmudeció a la castaña de ojos azules. Aun podía sentir al rubio dentro de ella calentando su zona más íntima.

-¿Y a ti no te gustaría ser papá?

-Me encantaría…-El silencio volvió a la habitación roto únicamente por el sonido de sus respiraciones sofocantes.-Oi Koala, puede ser un buen momento,-el periodista se escuchaba más serio que de costumbre,-¿quieres…?

-Sí.-Contestó ella tan decidida como nunca volvería a estarlo en su vida. No sabía si después se arrepentiría pero tenía ganas de probar, de sentir...Sabo salió de ella decidido quitándose su protección para después colocarse de nuevo entre sus piernas.

-¿Estás segura?-Koala asintió mientras él se unía a su cuerpo.

     Nada más entrar la joven enfermera sintió un fuerte subidón de hormonas recorrerle el cuerpo. Incluso parecía haberse vuelto un poquito más adicta a esa droga que Sabo le proporcionaba. Sonriente, empujó al rubio hasta tumbarlo en la cama colocándose ella sobre él.

-¿Qué prefieres, rápido o lento?-Empezó a mover sus caderas sobre la intimidad del hombre que tenía atrapado bajo sus brazos.

-Sorpréndeme…

Capítulo 11. Familia por ErikaD

Esa tarde el supermercado estaba abarrotado de gente. Se notaba que la comunidad japonesa echaba más de menos su nación más de lo que parecía. Las ofertas llovían aquí y allá y a la gente de su país, superviviente de la tragedia, eso le encantaba. Era como volver a casa una vez más.

-Dios…necesito una cama…-Nerumi no pudo evitar soltar una gigantesca carcajada mientras leía las etiquetas de los sacos de arroz.

-Necesitas no acostarte a las tantas también.-Afirmó la joven mamá. Sin embargo, su amiga no estaba convencida de ello.

-¿Hicimos mucho ruido?-Koala metió el saco en el carro y ambas avanzaron por el pasillo en dirección a las conservas.

-Yo no oí nada.-La castaña de rizos alborotados tachó un par de cosas de la lista que llevaba entre los dedos al coger un par de paquetes de algas.- ¿Mucha actividad últimamente?-Se dirigió a su amiga con una sonrisa picaresca.

-No sabría decirte con seguridad.-Neru volvió a reír.

-Será mejor que vayas a la caja a hacer cola, solo nos falta coger la sandía.

-¿Podrás con ella?

-Por supuesto.-Sin más insistencia, Koala se marchó por el pasillo en dirección a las cajas.

     En la sección de frutas y verduras, la periodista analizaba cautelosamente cuál era la mejor sandía de todas. Fue en ese instante, en el que, sin esperárselo, se encontró con alguien a quién no creía que vería por allí.

-Está tiene la mejor pinta.-El muchacho cogió una enorme con bonitas vetas verdes, llamando su atención. Neru alzó la vista y de repente sintió como su corazón empezaba a palpitar con energía. ¿Cómo diablos había llegado allí tan rápido? Pensó que le costaría más dar con ella.- ¿De compras?

-Sí.-Contestó seca volviéndose sobre sus pies.

-Ei espera,-el moreno la agarró del brazo girándola hacia él,-te olvidas de tu sandía.

-Me lo he pensado mejor. Ya no la quiero, gracias.-Intentó girarse de nuevo pero Ace apretó aún más el agarre de su brazo para que no escapara.- ¿Qué pasa?-Los ojos de Nerumi se llenaron de incredulidad.

-Necesito hablar contigo.

-No creo que el supermercado sea el sitio idóneo. ¿Cómo diantres has llegado hasta aquí?-Se cruzó de brazos frunciendo el ceño pero Ace simplemente se encogió de hombros y sonrió haciéndola suspirar. Ella lo había traído inconscientemente a York, pero estaba convencida de que Sabo había hecho también su parte.-No me lo digas, puedo imaginarlo.-Agachó el rostro evitando su mirada. Si seguía clavando sus ojos en él terminaría perdiéndose como siempre.

-Sé que este no es el lugar correcto así que, ¿te gustaría dar un paseo esta noche? Podríamos salir a cenar y…

-El paseo estará bien.-Neru se acercó a él arrancándole la sandía de las manos con suavidad.

-Me pasaré a las nueve por ti.-La joven asintió y se perdió pasillo abajo hacia las cajas. Verla marchar era frustrante se dijo Ace, metiéndose las manos en los bolsillos. Pero al menos había accedido a hablar. Eso era una buena señal.

                                                              ………………

     La puerta de su habitación se abrió sin ton ni son. Su madre no estaba acostumbrada a dar toques sobre las maderas. Hacía mucho tiempo que ninguna de sus hijas vivía o dormía bajo su techo así que había perdido la costumbre de llamar.

-¿Mamá?

-Ah cielo, perdona, estás aquí.

-Claro, es mi habitación.-Elizabeth sonrió mientras la observaba empolvarse la cara.

-¿Vas a salir?

-Sí.-La rubia dobló un par de camisetas y colgó otras tres en el armario.-Voy a tomar algo con Koala y Sabo, calculo que habrán terminado su cena romántica.-Nerumi observó el reloj con detenimiento, eran las 9 menos diez. Como siempre, iba tarde.

-¿Enserio? Yo diría que te estas preparando para alguien más especial.-Su madre era atenta y perspicaz. Sabía que no habría forma de ocultarle la llegada del pecoso. Antes o después acabaría enterándose así que simplemente confesó.

-Ace está aquí.-Eli abrió los ojos de par en par atónita.

-¿Enserio?-Nerumi asintió.-Cielo eso es estupendo. Podréis solucionar las cosas y…

-No sé si estoy preparada para solucionarlas.-La interrumpió.-Ya no me fío de él.

-Pero al menos dejarás que se explique, eso es algo bueno.

-No estoy muy segura.-Suspiró resignada.

     De pronto, el sonido del timbre las sacó de la interesante conversación que estaban manteniendo. Elizabeth sonrió amplio y Nerumi sintió como el corazón se le salía por la boca de los nervios.

-Abriré.-Sin poder detenerla, vio a su madre salir de la habitación y bajar las escaleras. Suspiró rendida. Sentía una enorme presión en el pecho. Después de lo que había ocurrido con Law, todos quería que esa historia saliera bien a toda costa pero ella tenía la sensación de que sería más difícil de lo que imaginaban.

     Abajo, la sonrisa de la mujer de ondas rubias se amplió nada más abrir la puerta.

-Ace.-El moreno observó desconcertado a aquella mujer que se parecía tanto a Nerumi.-Pasa.-Le hizo sitio.

-Buenas noches.-Elizabeth cerró la puerta tras de sí.

-Neru-chan bajará en un momento.-Él asintió. Se sentía como un adolescente que sale por primera vez con una chica. Era la sensación más extraña del mundo.- ¿Qué tal está tu madre?

-Muy bien. Imagino que a estas horas en casa resguardándose del frío.-Sonrió.

-Hace mucho tiempo que no te veía pero no has cambiado ni pizca.-Era cierto. Por un instante había olvidado la gran amistad que había entre esa mujer y su familia con sus padres.

-Siento no acordarme de usted. Han pasado muchas cosas desde la última vez que coincidimos.

-Eras muy pequeño. No te preocupes.                                   -En ese instante, escucharon el sonido de un par de tacones bajos descender por las escaleras. Los dos giraron el rostro hacia el lugar del que provenía con una sonrisa.

-¿Nos vamos?-Se colocó una chaqueta vaquera bajo la atenta mirada de los integrantes del vestíbulo.

-Claro.-Ace la observó detenidamente fijándose por entero en cada detalle, desde los tacones rojos cerrados que llevaba puestos hasta la bonita camiseta negra de lunaritos blancos. Estaba preciosa.

-Nos vemos más tarde mamá.-Le dio un beso en la mejilla a la mujer que se despidió con la mano mientras salían, sin dejar de sonreír.

     Una vez fuera, empezó a notar como su corazón palpitaba más de lo normal a la vez que caminaban lentamente hacia el centro la ciudad por las bonitas y cuidadas calles de York.

-¿Sigues rechazando la cena?-Le sonrió simpático con las manos metidas en los bolsillos.

-Ace no estamos saliendo para divertirnos.-Nerumi agachó el rostro, él suspiró.

-Pues hablemos entonces.-La joven periodista observó de reojo su repentina expresión seria y firme.

     Se encaminaron, sin decirse nada, hacia un parque cercano con bonitos árboles verdes y caminos llenos de bancos. Ese era el mejor lugar del mundo para hablar con tranquilidad. No habría ninguna posible interrupción.

-¿Y bien?-Ace la observó aun con el rostro plagado de formalismo. Nerumi se sentó en uno de los bancos y suspiró.

-Sabes que no es justo que te enfades conmigo por tomarme esto con un poco de seriedad.

-No estoy enfadado contigo.

-Escucha Ace, sé que todo lo que has hecho ha sido para seguir el camino correcto, pero iré al grano,-hizo una tensa pausa antes de confesarse,-ya no confío en ti.-Esa afirmación sorprendió al pecoso. Neru le miró a los ojos con las manos entrelazadas y nerviosas.-Me marché en aquel instante porque estaba cansada y molesta.-El moreno agachó el rostro.-Me sentía absurda y completamente estúpida, no podía entender como yo era capaz de dejarlo todo atrás y tu no. Se me pasó por la cabeza la absurda idea, incluso, de que yo no era lo suficientemente buena para ti.

-Tienes razón, me equivoqué. Debí resolver las cosas de otra forma. No tenía que haberte dejado marchar.-Se sentó junto a ella en el banco pero perdió la mirada sobre el césped bajo sus pies.

-No te equivocaste. Hiciste lo mejor para solucionar la situación. Retroceder, cambiar y seguir adelante. Eso no es lo que me duele. Lo que realmente me hace daño son cada uno de tus rechazos…-Ace alzó sus ojos oscuros hacia ella.-Cada uno de ellos me mata por dentro. Me haces dudar y sentirme insegura. Es un continuo vaivén de tiras y aflojas entre el sí y el no.-La joven se mordió el labio.

-Por eso no confías en mí.-Nerumi negó. Él agachó de nuevo el rostro.-No creía, en realidad, que te estuviese rechazando, ¿sabes? Más bien pensaba que te estaba protegiendo de mis miedos y dudas.   

     Durante un par de segundos el silencio se adueñó de la conversación. Hasta que ella lo rompió.

-El día que te dispararon en el aparcamiento. El día que llegamos a Sakado. Justo antes de que perdieras el conocimiento por el dolor, me dijiste por primera vez que me querías.-Ace volvió a mirarla incrédulo. No recordaba ese instante.-No te acuerdas. Era evidente cuando no lo mencionaste más tarde pero para mí fue la confesión más cálida y real del mundo. A partir de ese momento sentí como todo empezaba a girar en torno a ti. Ya me gustabas pero comencé a sentir algo más profundo y especial. Esa noche, salí a la ciudad poniendo a todos en riesgo e incluso a mí misma porque quería saber si estaba embarazada o no por un motivo concreto, necesitaba que no fuese así. No quería a ese bebé porque te amaba y egoístamente me apartaría para siempre de tu lado.-Al oírla un fuerte vuelco se apoderó del corazón del fotógrafo.-Aunque cuando se fue me sentí horrible…-Unas finas lágrimas descendieron por sus mejillas. El periodista no podía apartar la mirada de sus ojos verdes brillantes.-Y me dolía cada vez que te echabas para atrás. Cada vez que yo quería un poco más y tu parecías necesitar un poco menos. Pensé que aquel te quiero había sido imaginación mía, pero luego llegabas, me besabas y me abrazabas volviéndome completamente loca. Sin saber que paso seguir a continuación. Sin saber qué ocurriría después, llena de una constante incertidumbre. No confío en ti porque me hayas mentido, sino porque no tengo seguridad. He vuelto a intentar dar un paso hacia delante hace unos días, una medida desesperada y un gran compromiso, lo sé, pero al menos he intentado demostrarte que nada en mí ha cambiado desde que te dejé en el barco y sin embargo, el rechazo estuvo ahí.-Ace suspiró entristecido.

-Lamento toda la incertidumbre que he traído a tu vida Neru, de verdad.-Acercó la mano derecha a su rostro aparándole las lágrimas un tanto.-Siempre he deseado que no hubiese nada que me impidiese estar contigo. No quería rechazarte, solo quitar los obstáculos primero para que las cosas fueran más sencillas entre los dos. Ahora es así. Fui a París para solucionar lo de Nojiko. Ya no hay nada entre nosotros, era imposible que pudiera seguir viviendo una mentira así sabiendo que aun podía tener alguna posibilidad contigo. Sé que pude hacerte daño en ese instante pero creí que era lo que tenía que hacer. Dejarla por otro medio habría sido una cobardía de mi parte. No puedo vivir con remordimientos.-Esta vez fue ella la que agachó el rostro un tanto. Ace sonrió comprensivo.-No soy bueno en estas cosas, no sé siquiera si estas entendiendo algo de lo que digo.

-Lo entiendo perfectamente. Después de que yo metiera la pata con Law, lo lógico era que no siguieras mis pasos.

-¿Te arrepientes?-Nerumi le miró a los ojos, por inercia se llevó una mano al vientre.

-No. Pero, ¿quién me garantiza que no volverá a pasar? ¿Quién puede decirme que no me lanzaré de nuevo y recibiré de ti una negativa más? Necesito algo más que palabras bonitas para fiarme de todo esto. Dame la seguridad que me hace falta y volveré a tirarme a la piscina, te lo prometo.

     En ese instante, Ace se incorporó del banco para agacharse justo enfrente de ella. Apoyó una de sus manos sobre la rodilla derecha de la periodista mientras que rebuscaba algo en el bolsillo de la chaqueta con la otra. Nerumi entreabrió los labios, imaginaba que iba a pasar a continuación.

     Y, efectivamente, acertó de lleno…

-Está es mi acción.-Ace sacó una pequeña cajita roja que abrió al instante dejando ver un precioso anillo de plata con un zafiro ovalado en su frente. Los ojos de la joven castaña de rizos alborotados se abrieron de par en par.-Sé que me merezco el rechazo también por tu parte, soy un completo imbécil pero, me gustaría intentarlo. Eres la mujer que llevo buscando desde que nací. Mi alma gemela, el sentido de mis pasos en este mundo y en cualquiera de los que vendrán. Vas a ser la madre de mi hijo. Y me gustaría…-por un momento calló pensando el mejor de los discursos,-Dios…soy un desastre para estás cosas…-Se rió de sí mismo agachando el rostro resignado.

     Nerumi sonrió con las mejillas sonrosadas por esa maldita cualidad que tenía para enamorarla una y otra vez.

-Dilo.-Le ayudó. Se miraron a los ojos nerviosos e impacientes.

-Cásate conmigo Neru.-Ace le agarró la mano derecha y le colocó el anillo en el dedo anular.

-Ni hablar.-Al oírla el pecoso alzó el rostro espantado.-Me quedaré con el anillo pero no pienso casarme contigo.

-¿Lo dices enserio?-La mirada de Ace se ensombreció un tanto e incluso apartó la sonrisa de su rostro.

-No lo sé.-Neru se mordió el labio un instante.-Se supone que debería de estar enfadada contigo. Sin embargo siempre encuentras la manera perfecta para que no lo este.-Suspiró.-La última vez que tuve un anillo colocado en este dedo, no fue bien. ¿Por qué ahora debe de ser distinto? Acabo de decirte que no confío en ti.-El fotógrafo se incorporó para meterse las manos en los bolsillos y observarla un poco resignado.

-Nada es distinto. No confiabas en Law y ahora no confías en mí. Eso es algo que solo tu puedes decidir. Adminto que no he hecho bien mi parte.-Se encogió de hombros. Una pequeña sonrisa asomó en sus labios.-Pero ahora que no tengo obstáculos, intentaré cambiar las cosas para que me eligas. Solo puedo decirte eso.

-¿Y serías capaz de dar el primer paso ahora? A pesar de que aun quiera pensarme tu petición.-Clavó sus ojos en él.

-Claro.-Nerumi se levantó de su asiento, agarró la mano de Ace y la colocó sobre su vientre. Notar a su pequeño bebé debajo de la piel le ponía los pelos de punta, era algo fascinante.

-Quiero que nuestro hijo se llame Roger, como tu padre.-Nada más oírla, Ace abrió sus esferas negras de par en par. ¿Qué acababa de decirle? ¿Acaso se había vuelto loca? Inconscientemente frunció el ceño molesto. Odiaba todo lo que tuviese relación con su padre. Y si su hijo llevaba para colmo su nombre, acabaría odiándolo de alguna forma.

-No.-Fue su única respuesta. Seria y firme.-Puedes pedirme lo que quieras, cualquier cosa menos esa.

-Pero Ace...Ni siquiera has querido conocerle. En el fondo es una buena persona.-El moreno apartó inmediatamente los dedos de su estómago y se retiró de ella apretando los puños de sus manos con rabia.

-Eres tu la que no le conoces. No tienes ni idea de lo que estas diciendo.-La señaló. Nerumi afirmó que nunca le había visto tan enfadado como en aquel instante.-No voy a marcar a mi hijo con ese lastre. Bastante tiene ya con llevar mi sangre y por extensión la de ese imbécil.

-No seas injusto. Él solo quería protegerte.

-¿Y tu qué quieres hacer? No sabes esa historia. Yo tuve que haberme quedado  con mi madre cuando estaba en coma. Nadie sabía si saldría de esa. Él me apartó de su lado, sufrí mucho más de lo que puedes llegar a imaginar.-Neru sintió como empezaba a llorar sin querer soltando los nervios que se aferrban en su garganta.-¿Y ahora quieres que le conceda el honor de ponerle su nombre a mi hijo? ¿Ese era tu dichoso plan desde el principio?-Casi gritó. Los viandantes que caminaban por el parque se quedaban más o menos mirando la situación por si debán interceder de alguna manera.

-Ace deja de gritar, por favor.-El nombrado le dio la espalda con un sonoro resoplido.-Sé que fue muy difícil, pero mira el lado positivo, de esa forma tuviste el privilegio de conocer a Sabo y a Luffy.-Ace se cruzó de brazos, seguía sin mirarla a los ojos. Pero tras un breve silencio, él siguio en sus trece.

-No pienso llamarlo Roger.-Neru tragó saliva pesadamente apartandose las lágrimas de sus mejillas sin mucho éxito.-Así que, si tu plan para que recuperes la confianza en mi es ese, no creo que vuelvas a tenerla nunca.-Comenzó a avanzar por el camino de regreso a casa sin decir nada más.

-Al final,-al oírla frenó sus pasos,-si sigues así, rechazando a tu familia, acabarás quedándote solo. Los dos sabemos que piensan tus hermanos sobre el tema...Aun así, te quiero y me lo pensaré...-Nerumi agachó el rostro. Le temblaba la voz.

-Haz lo que quieras.

     Ace se marchó de allí con el corazón encogido y la rabia en el pecho. Sabía que nunca abandonaría su orgullo con respecto a ese tema, ni siquiera por alguien tan importante como Neru. Y sin darse cuenta, empezó a restarle importancia a todo aquello por lo que quería luchar...

Capítulo 12. Distancia por ErikaD

-¿Y bien? ¿Lo habéis solucionado?-Cuando Koala entró en su dormitorio aquella noche, quiso esconderse debajo de la almohada para no salir de allí nunca más.

-Me ha pedido matrimonio.-Neru salió de su escondite bajo la colcha y le mostró el anillo. Los ojos de su amiga se ampliaron con un brillo lleno de estusiasmo. Rápidamente se subió sobre la cama y la abrazó con todas sus fuerzas.

-¡No puedo creérmelo! ¡Enhorabuena!, ¿no estás entusiasmada?-Sonrió separandose de ella. Los ojos verdes de Nerumi le decían que obviamente no era así.- ¿Qué has contestado?-Cambió su repentina alegría por preocupación arrugando la nariz.

-Le he dicho que me lo pensaría.-Koala volvió su expresión a una de total incredulidad.

-No puedes estar hablando en serio...¡Es Ace!

-Ya lo sé, pero no confío en él.

-Lo ha dejado todo por ti.-La enfermera de ojos azules seguía sin creerse lo que su amiga estaba diciendo.

-¿Todo?-Neru la miró soltando esa pregunta cargada de sarcasmo.-Su orgullo sigue intacto.

-Si te refieres al hecho de que te acostaste con él antes de dejar a Law, él hizo lo mismo contigo hace unos días. Ese orgullo del que hablas no existe.

-Por supuesto que no me refiero a eso.-Se mordió el labio. Koala no entedía que estaba pasando.

-Sé clara. Al menos conmigo, no estoy entendiendo nada.-Nerumi soltó una lenta bocana de aire antes de empezar a hablar. Sabía que su amiga no aprobaría tampoco lo que había hecho.

-Le sugerí que una de las formas para recuperar un poco la confianza en él, sería que nuestro hijo se llamase como su padre...-Koala suspiró rendida. Mencionarle la familia a Ace no era una buena idea para nada. Menos aun si su propósito era una sana recnciliación con él.-Evidentemente, se enfadó.

-¿Pensabas que no lo haría?-La ironía de adueñó de los labios de la castaña de pelo corto.

-Pensaba que lo que sentía por mí podía más.-Neru se estrujó las manos y agachó el rostro entristecida.

-No, lo que puede más es el rencor, y por suspuesto no hacia ti. No puedes obligarle a reconciliarse con su padre, ni a ponerle una condición así. Harás que se rinda antes de haber empezado.

-¿Y qué sugieres? No creo que quiera escucharme, al menos hoy...

-Cielo,-suspiró,-son las dos de la mañana no creo que nadie a parte de mi quiera escucharte a esta hora.-Rió sacándole a su amiga una tímida sonrisa.-Te sugiero que dejes pasar un poco los días, te pienses bien las cosas y digas lo que sientes de verdad. Él también tiene que enfríar el asunto y aparcar un poco el enfado.

-Supongo que sí... Pero hay un problema, mañana volverá a Londres y en una semana a París.

-Pues entonces teneis menos tiempo del que creía para reconciliaros. Lo más importante de todo es que para entonces sepas realmente que quieres hacer.-Koala agarró a su amiga de las manos que aun estrujaba con fuerza. El  silencio se adueñó del  cuarto hasta que una persona ajena a ellas dos lo interrumpió. Alguien que llevaba en el umbral de esa puerta desde hacia un rato y que había escuchado lo suficiente como para involucrarse.

-Y yo creo que hasta que no dejéis ambos el orgullo atrás, nada cambiará.-Ambas amigas observaron al rubio que se incorporaba a la conversación.-Los dos sois los únicos que os estáis poniendo barreras e impedimentos para no seguir adelante con lo que sentís. ¿A qué vienen tantas condiciones?-Neru se mordió e labio. Koala seguía observandola con el mismo tono preocupado de antes.

-No lo sé, tengo miedo. No soportaría otro "no".

-Te ha pedido matrimonio, eso es el mayor "sí" que recibirás de Ace. Mi hermano no suele ser así de sentimental. Principalmente porque todo lo relacionado con el corazón le supera y a veces suele meter la pata con más frecuencia de la necesaria. Nunca debió volver a salir con Nojiko si seguía sintiendo algo por ti, por ejemplo.

-Sabo tiene razón, todos cometemos errores en estas cosas, pero Ace es el amor de tu vida, tienes que intentar volver a confiar en él aunque te cueste. No vas a encontrar a nadie como él. Sino, puedes perderlo y te arrepentirás.-Neru sonrió.-Además, estás esperando un hijo suyo. Eso no es cualquier cosa, es una enorme responsabilidad. Tienes que pensar también en él, necesitará a su padre.-Koala posó una mano sobre su vientre. Nerumi suspiró rendida.

-El bebé no lo es todo.

-¿Cómo qué no?-Su amiga abrió los ojos de par en par incrédula.-Si no lo querías, no debiste acostarte con él para empezar.

-Acostarme con Ace no implicaba un bebé en absoluto. Sabes que esas cosas se piensan y se buscan.-Se defendió.

-O te lo encuentras.-Sabo sonrió divertido ante el comentario de la de ojos azules. Nerumi suspiró rendida.

-Y por supuesto que lo quiero Koala, es mi hijo pero…

-Su padre es un imbécil.-El hermano mediano se pronunció terminando la frase por ella.-Eso es algo con lo que tendremos que lidiar siempre confíes en él o no.-Bromeó. Neru le dedicó una mirada de alivio. Sabo siempre la defendía a toda costa.

-Gracias.-Le dedicó una preciosa sonrisa la de rizos alborotados.

-Un placer.-Sabo le guiñó un ojo siguiendole la broma.

-Dejáos de risas los dos.-Koala se puso firme.-¿Qué harás?

-Esperaré a ver qué hace mañana. Intentaré pensar en frío lo máximo posible esta noche para poder hablar con él...

    

     A la mañana siguiente, cuando quiso buscarlo, se dio cuenta de que ya no estaba por ninguna parte, al menos de aquella casa. Y las noticias iban de mal en peor.

-¿Os vais?-Koala cerró la maleta con la mirada decaida.

-Me han llamado de la clínica, empiezo mañana el turno de tarde así que Sabo esta averiguando con Ace un vuelo barato de Londres a París.-Nerumi se sentó rendida en la cama.

-¿Él se va con vosotros a Londres?

-Eso parece...dice que nos llevará.-Se colocó una chaqueta vaquera sintiendo la tristeza de su amiga más cercana que nunca.-No has conseguido hablar con él, ¿cierto?

-No coje mis llamadas, tampoco los mensajes...-Susurró la joven de rizos alborotados.-No sé que hacer...-Alzó sus ojos hacia Koala un poco desesperada.

-¿Y si regresas a Londres? ¿O vienes con nosotros a París?-Le sonrió cruzandose de brazos resuelta.

-No.-Le dio un par de vueltas al anillo mordiéndose el labio.-No creo estar preparada para otro cambio. Al menos de momento.

-Estás prácticamente de siete meses, creo que es el mejor momento para moverte por última vez. Si bajas a Londres tal vez, él se piense las cosas de otra forma antes de volar a París de nuevo.

-No, no es el momento.-Neru se quedó fijamente observando un punto en el vacío con un nudo en la garganta. Sin querer, había ideado otro plan alternativo a ese. Y de pronto, sonrió.-Creo que debería dejarle ese espacio que necesita...he irrumpido mucho su intimidad con el tema paterno.-Koala arqueó las cejas con cierta sorpresa ante ese repentino cambio de humor.

     De pronto, a las afueras, escucharon a un coche tocar el claxón varias veces.

-Están aquí.-Le enfermera se echó al hombro su bolso y cogió su maleta de viaje. Ambas salieron de la habitación y bajaron a toda velocidad las escaleras. En el porche, Koala abrazó a Nerumi como si la vida le fuese en ello.-Dale un beso a tus padres de mi parte y dile que me perdonen por dejarles plantado el almuerzo.-La periodista rió.

-Por supuesto.

-Neru,-la voz de Sabo le hizo sonreír,-espero verte pronto.-La abrazó.-Y antes de que nazca mi sobrino.

-Eso es algo un poco más difícil pero lo intentaré.-Correspondió al abrazo.-Gracias por todo Sabo, cuídamela.

-No hace falta que lo digas.-Koala fue bajando las escaleras para meter las bolsas en el maletero. En ese instante, Neru vio como un Ace distante y ausente se bajaba del coche para ayudarla. Había sentido un fuerte vuelco en el corazón. Y por un momento, el rubio se dio cuenta de que los ojos de la castaña no le miraban a él.- ¿Quieres despedirte? Esta más sosegado hoy.-Ella se cruzó de brazos y sonrió.

-No me ha respondido a nada en toda la mañana, no creo que quiera hablar conmigo.

-¿Eso piensas?-Nerumi asintió sin dejar de mirar al mayor de los hermanos. Sabo sonrió picaresco.- ¡Oi Ace!,-el moreno alzó vista,-¡Neru quiere despedirse!-Las mejillas de la joven se incendiaron de rojo fuerte. Rápidamente apartó la vista intentando pasar desapercibida pero el rubio la agarró de la muñeca y tiró de ella hasta colocarla justo delante del pecoso, quién observó cada movimiento en completa quietud.-Adelante.

     Y tanto Koala como él, se escabulleron dentro del vehículo dejando un tenso silencio en el ambiente, chocante y tenso. Hasta que ella se decantó por decir algo antes de que él saliera despavorido. Se llevó un mechón de pelo tras la oreja graciosamente mientras alzaba sus ojos y Ace sintió un fuerte vuelco en el corazón sin querer. Tragó saliva suspirando interiormente para mantenerse firme.

-Ha sido una visita muy corta al final.-Intentó entablar una conversación que él parecía no estar dispuesto a seguir en un principio.-Necesito pensarlo un poco más.-Agachó de nuevo el rostro. Sabía que se refería al anillo.

-Haz lo que quieras.-Contestó cortante.

-Oye yo...-volvió a mirarle,-siento lo de anoche...Te he mandado algunos mensajes y...

-Los he visto y también necesito pensarlo. Un poco de espacio...

-Entiendo.

-Mi familia es un poco complicada Nerumi, ya te lo dije.

-Ya lo sé…-Agachó de nuevo el rostro un tanto.-No debí meterme.

-No importa.-Ese tono distante, cortante y sin sentido, la mataba.

     Dentro del coche, Koala espíaba sutilmente la conversación que no oía mientras Sabo, en el asiento del copiloto, preguntaba sin parar por la situación.

-¿Qué están haciendo ahora?

-¡Lo mismo que hace dos segundos! ¡Hablar!-Chilló en susurró contestando a la pregunta de su querido amante.

     Fuera, el pecoso observó el reloj.

-Tenemos que irnos Nerumi, perdona.

-Ace, espera.-Se envalentonó acercandose a él un tanto. Se mordió el labio inferior por inercia.-Quiero que nos volvamos a ver.

-Lo haremos en algun momento, estamos esperando un hijo al fin y al cabo.

-No lo digas con esa resignación,-un nudo se adueñó de la garganta de la joven,-me duele...-Se acercó tanto a él que casi le rozaba. Le miró a los ojos, más cerca que nunca de su rostro.

     Y él, que no era de piedra, se fijó por entero en sus preciosos ojos verdes que le pedían a gritos amor, en sus labios carnosos y brillantes esperando ser besados con ternura, en su cuello blanco, tibio y deseable. Sintió, por un instante, que la debilidad hacia mella en él así que, sin pensárselo se acercó aun más a ella enterrando su mano derecha entre su cuello y sus rizos. Notaba las vibraciones de su corazón acelerado bajo la piel.

-El motivo de mi enfado no es suficiente como para dejarte ir. No seas tonta, no es resignación. Te quiero, pero deja que me calme...

-Claro...-Asintió.

     Durante unos segundos el silencio impaciente envolvió el ambiente, ambos esperaban que el otro diese el primer paso para lazarse a la piscina, pero ninguno fue capaz.

-Me marcho o estos perderan el avión.-Ace soltó su agarre alejandose de ella. Nerumi se cruzó de brazos clavando sus ojos en el suelo desilusionada.

     Koala observó con fastidio el estupendo momento que había roto el mayor de los tres hermanos.

-Maldita sea...

-¿Qué ha pasado?

-Ni siquiera le ha dado un estúpido beso, ¿en qué está pensando tu hermano?

     Pero antes de que pudiese contestar, Ace abrió la puerta del coche y se sentó en el asiento del conductor encendiendo el motor.

-Ace, podemos llegar solos, ¿lo sabes verdad?-El nombrado comenzó a mover el coche sin prisa pero sin pausa.

-Lo sé.

-¿Y por qué le haces algo así?

-No sabría como explicartelo. Imagino que algún día quizás, lo entenderás...

                                                              ...................

     Desde esa desazonadora despedida había pasado prácticamente una semana. Ni siquera había vuelto a hablar con él pero sabía que ese día era el punto cúlmine de su regreso hacia su nuevo hogar.

     Así que se dio toda la prisa que pudo nada más bajar del tren. Cogió su maleta con decisión y empezó a caminar a toda velocidad hacia las líneas de autobuses más cercanas. Tenía que llegar a ese apartamento antes de que fuera demasiado tarde. Nada más encontrar su línea, esperó impaciente diez minutos observando de ida y vuelta su reloj.

-No me dará tiempo...-Susurró.

     Quizás no hubiese hablado con él pero sabía por Koala que cogería un avión a media mañana y faltaban exactamente dos horas para el despegue. Si conocía a Ace lo suficiente, sabía que aun no habría salido de casa. Solía apurar los tiempos como si de un juego arriesgado se tratase.

     Cuando llegó el autobus sonrió amplio. Se montó y respiró hondo. Solo cinco paradas y estaría a otros cinco minutos del edificio donde Ace se alojaba.

     El tiempo acompañaba. Era la primera vez en muchos días que veía el sol despuntar en el cielo. De pronto, su teléfono móvil comenzó a sonar.

"-¿Sí?

-¿Cómo vas?-La voz de Koala sonaba impaciente y emocionada.

-Creo que bastante ajustada de tiempo, espero que el tráfico no haga de las suyas hoy.-Sonrió la de bonitos ojos verdes.

-Genial. De todas formas, no te preocupes, aun no ha salido de casa. Sabo acaba de llamarlo y dice que aun está terminando de hacer la maleta.

-Fantástico.-Se mordió el labio nerviosa sacando del bolso un par de billetes de avión. Koala rió.

-Oye, deberías decirme el destino.

-Ni hablar.-Neru escuchó a su amiga refunfuñar.

-Pues espero que al menos dentro de dos meses cuando nazca mi sobrino del alma yo sepa donde estas para ir a verlo. Te prometo que como no me digas absolutamente nada, dejaré de hablarte para siempre.-La joven mamá rió.

-Por supuesto que lo haré.

     Faltaban solo dos paradas para bajarse de allí.

-¿Estás nerviosa?

-Mucho...

-Tu madre habrá dicho que estás loca.

-Sí,-rió,-pero feliz y eso le encanta así que todo estupendo.-De pronto, el autobus volvió a detenerse, había llegado a su destino.-Oye, tengo que dejarte y empezar a correr. Hablaremos.

-Mucha suerte cielo..."

     Nerumi cogió su maleta y bajó del autobús. Una vez ubicada en la vía, comenzó a andar con energía hacia un calle contigua. Torció un par de veces hacia la derecha hasta que se dio de bruces con el bloque del pecoso.

     Alzó la vista hacia su balcón. Estaba abierto de par en par. Suspiró intentando relajarse. Sentía su corazón latir a mil por hora.

     Con cuidado, cruzó la calle y se adentró en el portal saludando al portero con una bonita sonrisa.

-Disculpe, ¿puede custodiarme la maleta un rato? Bajaré enseguida.

-Por supuesto señorita,-el anciano simpático le sonrió,-¿busca a alguien en concreto?

-Sí, a Portgas D. Ace.

-El señor Portgas está a punto de abandonar el edificio, no sé si seguirá arriba, aunque aun no le he visto salir.

-Muchas gracias.-La castaña de rizos alborotados le devolvió la sonrisa y comenzó a subir a toda la velocidad que su embarazo le permitía, las escaleras.

     Nada más llegar a la puerta acertada, respiró hondo, observó los billetes de avión, se mordió el labio y suspiró cerrando los ojos. Debía calmarse si no quería meter la pata de nuevo. Echó un último vistazo a su anillo antes de llamar al timbre un par de veces.

     Esperó expectante en el rellano hasta que la puerta se abrió.

 

-¿Neru...?-Su voz le sacó un vuelco al corazón. Ace la recibía extrañado y con una chispa de preocupación en sus ojos pero ella se mordió e labio, estaba guapísimo ese día, más de lo normal con esa fantástica sudadera y sus deportivas.-¿Qué haces aquí?, ¿ha pasado algo?-El pecoso miró a un lado y a otro del pasillo, no parecía haber nada extraño.

-No. Nada de lo que te tengas que preocupar.-Ella sonrió.-He venido para decirte, antes de que te marches, que me equivocqué. Y sabía que necesitabas tu tiempo para volver a la normalidad por eso no he contactado antes contigo.-Se llevó un mechón de pelo rebelde tras la oreja graciosamente.-En realidad no sabía hasta que punto tu padre y tu no os llevabáis bien. Al principio le di mucha importancia pero he tenido tiempo para darme cuenta de que no merece la pena, me da igual como se llame nuestro hijo. Sé que no necesito que aceptes ese nombre para confiar en ti, no tiene ningún sentido o algo que ver con la confianza al fin y al cabo.-Ace la escuchaba atento. Nerumi hablaba nerviosa y atropelladamente, sin querer le sacaba una sonrisa.-Y con respecto a casarnos, también es una absurdez.-Le miró a los ojos con un extraño brillo entusiasta.-No necesito que un papel me diga o me apruebe para estar contigo. Lo importante es lo felices que nos sintamos el uno con el otro ¿no?

-Supongo que sí...-Esa mujer estaba completamente loca, se dijo el pecoso. Estaba loca por él y eso le encantaba.-Aunque imaginaba que te haría ilusión cuando te lo pedí.

-Me hace ilusión, por supuesto, pero no así de gorda.-Río divertida. Ace amplió la línea curva de sus labios enamorandose todavía más de ella.- ¿Podríamos esperar a…ya sabes? A que nazca el bebé. Aunque sé que no es lo común.-Se llevó una mano al vientre.

-Claro.

-En fin...me estoy yendo por las ramas y no tengo tiempo.-De repente, alzó los billetes de avión que aun tenía entre sus dedos. Ace los observó sin saber exactamente qué querían decir.-Esta es la prueba.-El pecoso los cogió, el destino llamó su atención gratamente.

-¿Italia?-Alzó la vista sorprendido.

-Quiero confiar en ti por encima de todas las cosas.-Ace notó a su corazón, acelerarse.-Ven conmigo, bueno, con nosotros.-Le miró fijamente llena de esperanza e ilusión.-Escapémosnos. 

Capítulo 13. Verona por ErikaD

Durante un breve periodo de tiempo los ojos oscuros como el carbón del pecoso viajaron desde los billetes de avión hasta sus esmeraldas una y otra vez, tratando de procesar toda esa información, dándose cuenta de que, a pesar de todo ella estaba haciendo lo imposible porque su razón confiase en él tanto como lo hacia su corazón.

     No se había atrevido a llamarla en toda la semana porque no tenía la excusa perfecta a su desplante del fin de semana anterior. A pesar de sus reiteradas disculpas, él siguió enfadado con alguien que no era ella y no sabía realmente como retomar la situación después de aquello. Pensó en buscarla, en disculparse. Pensó en quedarse en Londres hasta sentirse seguro de sí mismo para hablar. Sin embargo, Nerumi le había sacado ventaja. Había ido allí, con toda la valentía del universo, para intentarlo una vez más.

     Esa chica era increíble e incansable.

     Amplió su sonrisa bajando los billetes de avión y acercandose a ella. Sin decirse absolutamente nada, se envalentonó agarrándole la mejilla izquierda con cariño. La miró de cerca. Tanto, que deseo besarla hasta perder el aliento allí mismo en el porche cuando fijó sus ojos en sus labios humedecidos.

-¿Qué me respondes...?-Ante la ausencia de respuesta, la oyó preguntar aquello con un hilo de voz. Asustada quizás, por esa negativa que podría oír. No obstante, la respuesta fue otra completamente diferente...

-Iré.

     Nunca la había visto sonreír de aquella manera. En sus facciones se dibujaba la más pura felicidad.

     Descendió la mano por su cuello notando el pulso acelerado de la muchacha. Sonrió apoyando la frente sobre la suya.

-Perdóname...-Susurró. Volviendo a sentir la debilidad invadirle la piel.

-Cállate, dame un beso y vámonos. El avión sale en una hora.-Rió la joven.

-¡¿En una hora?!-Ace se apartó de ella y fue a toda prisa hacia dentro del apartamento para coger las maletas.- ¿Por qué no lo has dicho antes? Podías haberme avisado.-Ambos comenzaron a caminar velozmente por el pasillo hacia las escaleras.

-Es que iba a coger un tren un poco más temprano pero lo perdí.-Dijo Nerumi divertida mientras le seguía bajando las escaleras.-Déjame ayudarte con las maletas.

-Ni hablar.-Contestó el moreno sin dejar de sonreír.

-Entonces, bésame.-Esa orden era innegable. Sin pensarselo dos veces, Ace se giró sobre sus pies y aun con las maletas en mano le dio un beso a la joven castaña a la que se le subieron los colores.

-Démonos prisa.-Le susurró el pecoso deshaciendose poco a poco de sus labios y abriendo los ojos.

-De acuerdo...-Neru se mordió el labio feliz.

     Así, entre risas y buen humor los dos se encaminaron rumbo hacia el aeropuerto para comenzar una nueva aventura.

     Mientras, en París, el grito que Koala dio desde la habitación asustó al rubio como si la vida le fuese en ello. Raudo y veloz, se aproximó al dormitorio donde su enfermera permanecía observando la pantalla de su teléfono móvil completamente perpleja.

-¿Qué ha pasado?

-Ace ha dicho que sí, acaban de montarse en el avión.

-¿Enserio?-Sabo se adentró en el cuarto, sentándose a su lado. No salía de su sorpresa.-Pensé que mi hermano se resistiría más. ¿Dicen algo de hacia donde van?

-Nada de nada, pero da igual. Lo importante es que los dos han entrado en razón.

-Eso es genial.

     De repente, el teléfono móvil del rubio empezó a sonar dentro del bolsillo de su pantalón. Sabo se levantó, lo cogió y descolgó.

"-¿Diga?

-¡Sabo!-La voz urgente de Garp sonó al otro lado y el rubio frunció por inercia el ceño.- ¿Estás con Ace? No soy capaz de contactar con él.

-Viejo, ¿qué pasa?, ¿a qué viene tanto alboroto? Ace está ahora mismo volando en un avión.

-Escúchame, tenéis que ir hacia el sur.

-¿Qué...?-Al ver el rostro de preocuapción de Sabo, Koala empezó a inquietarse.- ¿Por qué?

-El virus...Se ha encontrado un nuevo brote...-Contestó alterado. Sabo abrió los ojos de par en par."

                                                              ...........................

     Cuando el avión aterrizó, el bonito cielo azul de Bolonia les sacó una impresionante sonrisa. Era como si estuviesen viviendo una aventura adolescente. Los dos juntos, escapando de todo lo que conocían.

-Tenemos que coger el tren dentro de una hora en la Estación Central.-Neru revisó el mini mapa de la ciudad mientras caminaba veloz por el aeropuerto.

-¿Y hacia donde nos llevará ese tren?

-Hasta Verona.

-Eso suena muy tranquilo.

-Es un pueblo precioso, te encantará.-Le dedicó una bonita sonrisa al moreno.

-¿Y tenemos alguna idea de donde viviremos?-Nerumi se paró en seco aturdida por la pregunta. Ace se giró con los ojos abiertos de par en par.-¿No habías planificado ese detalle?-Ella negó y a pesar de que pensaba que se enfadaría, el moreno soltó una fuerte carcajada.

-¿De qué te ríes?-Esa reacción la estaba molestando más que si hubiese puesto el grito en el cielo.

-De que he acertado suponinendo que no tenías ni idea de donde nos quedaríamos esta noche.-Dejó de reír.

-¡Oi!-Ella frunció el ceño graciosamente y Ace sintió de nuevo la tentativa de echarse a reír. Pero de pronto, su teléfono móvil empezó a sonar. Al sacarlo del bolsillo del vaquero observó extrañado el nombre de la pantalla. Aunque imaginaba que él tamién querría saber como se habían resuelto las cosas, al fin y al cabo, inició ese plan de reconciliación.

"-Thatch, ¿qué pasa?-Nerumi sonrió al oír su nombre. Se acercó a Ace para estar al tanto de lo que el pecoso le decía.

-Oye, ¿dónde estáis?-Ace amplió la línea curva de sus labios mirándola divertido.

-Es un secreto, no puedo decírtelo.

-¿Cómo que no?-Parecía molesto de verdad.-Escúchame Ace, déjate de bromas, ¿estás con Neru en Londres?-Al oír el tono sombrío de su amigo, se abstuvo de hacer más comentarios graciosos. Su intuición le decía que algo pasaba.

-No. Hemos cogido un avión hoy. Acabamos de aterrizar. Estamos en...-Por un instante observó a Neru y su rostro preocupado de repente. Si algo malo estaba ocurriendo, debía decir la ubicación,-...en Italia.

-Genial.-Suspiró aliviado.-Quedaos ahí, es el sitio más seguro de momento.

-¿Más seguro?-Ace frunció el ceño. Nada de lo que estaba contando le sonaba bien.- ¿Qué estás diciendo?

-Escucha, hay un nuevo brote del virus que arrasó Japón en el norte de Europa.-Nada más oírlo, el pecoso abrió los ojos palideciendo por momentos.

-¿Cómo…? Se había erradicado…-A su lado, Neru se llevó una mano a los labios.

-Al parecer aún quedaba algún resquicio. Pero no preocuparos, de momento estamos a salvo. Mientras más al sur, mejor.

-¿Dónde estás tú?

-Sigo en París con Nojiko.

-Oi, necesito que encuentres a mis hermanos y les informes de la situación. Si es necesario viajad ahora que no han cancelado vuelos hacia aquí.

-Cálmate comandante.-Bromeó.-Solo te he llamado por que Reino Unido está siendo una zona crítica. Muy cerca del país donde se ha vuelto a encontrar el caso.

-¿En qué zona ha sido?

-Al norte de Finlandia. Así que no preocuparos. De momento parece que lo tienen todo bajo control.-Ace asintió serio.-De todas formas, hablaré con tus hermanos en cuanto pueda.

-Gracias.

-Disfruta de tu luna de miel.-Volvió a bromear a pesar de la situación. Incluso logró sacarle una pequeña sonrisa.

-Lo haré. Mantenme informado.

-Por supuesto.”

     Nada más colgar fijó sus esferas oscuras en la castaña intranquila. Por un momento, pensó en la horrible idea de que todo lo vivió en Japón volviese a ocurrir. Esta vez no sería tan sencillo. Estaban separados de sus amigos y ella estaba esperando un bebé. Traer a ese mundo una criatura sería algo desastroso, no habría forma alguna de cuidarle, de darle vida. Apretó los puños pensando en la idea de perder a su hijo.

-Ace… ¿qué ha ocurrido?-Al ver que no decía nada, Neru intervino agarrándole de la chaqueta, sacándolo del pequeño trance en el que se encontraba.

-El virus…-susurró,-parece que hay un brote al norte de Finlandia.-La periodista abrió los ojos de par en par.-Thatch dice que nos mantengamos al sur, que aquí estaremos a salvo.

-¿Está seguro?

-No lo sé. Pero si vuelve a ocurrir lo mismo que en Japón, te juro que os protegeré con mi vida, a los dos.-Ace le acarició la mejilla derecha convincente.

-Lo sé.-Nerumi sonrió.-De todas formas si no tenemos de qué preocuparnos, sigamos con la aventura, ¿de acuerdo? Perderemos el tren.-Le restó la importancia suficiente como para transmitirle un poco de tranquilidad.

-Sí…

     Las noticias de un nuevo brote del virus acechaban todas las cadenas televisivas. Durante el transcurso en tren, pudieron escuchar en las noticias como una de las ciudades más grandes del norte de Finlandia había sido arrasada por el virus. La habían aislado y detenido todos los vuelos o viajes hacia ese lugar o fuera de él. Nadie podía entrar o salir del país en cuarentena.

     Ace clavó las uñas en los reposabrazos mientras veía como el helicóptero sobrevolaba la zona infectada y agentes del gobierno o militares mataban a esas cosas que andaban despacio por las calles. Sintió la tensión aferrarse a sus músculos. No podía dejar de pensar en sus hermanos.

-Lo solucionaran.-De repente la cálida voz de Nerumi llamó su atención. Sintió su pequeña mano colocarse sobre la suya con cariño.

-Llamaré a mis hermanos de todas formas en cuanto lleguemos.

-Hay una cura Ace, no irá más lejos de ese sitio.

-¿Cómo habrá llegado hasta ahí?

-Quizás, quién lo padeciera ha estado incubándolo sin dar señales hasta que no ha podido más…-Susurró entristecida.

     Ace observó a su alrededor como la gente del tren, miraba las noticias en las televisiones con el ceño fruncido, preocupados o asustados. A pesar de lo alarmante que se veía la situación, los periodistas le restaban importancia al asunto para que no cundiera el pánico.

-Si se propagase aún más seria terrible.-Susurró el moreno.

-Oi Ace, mírame.-Él obedeció.-No lo hará. No llegará hasta nosotros, estamos a salvo. Todos. Tus hermanos y los demás están bien en París. Deja de pensar en eso y…-la joven le rozó una de sus mejillas llena de pecas. Ese rostro de hombre aniñado siempre la cautivó,-disfruta de nosotros…

-No te preocupes, voy a disfrutar.-Le sonrió.-Cada minuto.-Neru le siguió la sonrisa.

-No pasará nada. Todo está bien.-Apretó aún más el agarre sobre su mano y su pómulo.-Lo importante es que estamos juntos.-Unió su frente a la de él revolviendo su propio flequillo ondulado.-Te quiero.

-Me encantas…Todo de ti es tan…increíble…Siento muchísimo haber dado tantos rodeos, no sé en qué diantres he estado pensando hasta ahora. No sé cómo he podido rechazarte una y otra vez cuando lo que más deseaba en el mundo desde el principio era tenerte…-Neru sonrió hasta soltar una graciosa risita muy cerca de su rostro.- ¿De qué te ríes?-Los colores se subieron a las mejillas de Ace.

-Nada,-se encogió de hombros risueña, -es que a veces no te pega decir esas cosas tan blanditas con lo tipo duro que eres.-Volvió a reír.

-¡Oi!-El pecoso se retiró de ella cruzándose de brazos con el rostro rojo como un tomate. Nerumi paró de reír y sonrió. Sería una etapa fascinante.

                                                              ………………….

     Verona era una de las pequeñas ciudades más bonitas al norte de Italia. Las casitas de piedra y sus calles estrechas les transportaban a épocas de esplendor medieval. Cuando llegaron al acogedor hostal que decían las guías turísticas, se sintieron casi como en casa. No habían pisado un sitio tan hogareño desde que abandonaron sus apartamentos, su gente, su ciudad.

-Buenas tardes,-el perfecto inglés de Ace sorprendió a Nerumi gratamente,-nos gustaría pasar unos días aquí, ¿tiene alguna habitación doble libre?

-Deme un minuto.-La señorita revisó el ordenador mientras la pareja admiraba el rústico lugar.-Tengo una, sí. ¿A qué nombre la quiere?

-Portgas D. Ace.

-¿Sabe cuántos días quieren quedarse?

-Al menos una semana.-Nerumi asintió.

     La mujer tomó nota les dio las llaves y subieron a la bonita habitación de techos altos y cama de madera con sábanas blancas.

-Es una preciosidad. Me encanta este sitio. Hace calor, podemos ver el sol y la cama tiene una pinta estupenda.-Se sentó en ella divertida. Ace soltó todos los bártulos y sonrió.

-De todas formas, tendremos que encontrar algo más asequible cuando podamos.

-Por supuesto. Pero primero disfrutemos de este sitio.-Le tendió una mano al pecoso para que se subiese a la cama junto a ella.                               

     Cuando Ace la agarró, Nerumi tiró de él hasta acercarse a su boca y empezar a besarle con rapidez.

-Probemos la cama, ¿te parece?-Le susurró entre besos mientras se deshacía de la molesta camiseta que llevaba puesta el moreno.

     Sin pensárselo, le recorrió el torso y sus marcados músculos con las yemas de sus dedos delicadamente, provocando la excitación de su zona baja, al mismo tiempo que Ace le mordía el labio con tanta fuerza, que pensó que se lo arrancaría. Le desabotonó el vestido dejándola sentada sobre las sábanas en ropa interior. Nerumi se aferró urgente al cinturón del vaquero desabrochándolo ágilmente.

     Los besos se sucedían envolviéndose entre la saliva, las lenguas y la pasión de sus cuerpos. El pecoso la tumbó sobre la cama subiéndose sobre ella cuando se había quedado en ropa interior. Hundió sus labios en el tierno y suave cuello de su amante. Nerumi soltó un gemido innato de su garganta.

-Tendré cuidado…-Le susurró al oído alzándose sobre su cuerpo para mirarla a los ojos. Parando el contacto físico un instante. Las mejillas de los dos estaban rojas, sus corazones latían a mil por hora y la respiración agitada de sus pulmones les pedía más.

-Cuando practiquemos sexo sin que esté embarazada nos parecerá incluso raro.-Rió. Él le dedicó una amplia sonrisa mientras notaba las yemas de los dedos de la joven acariciarle el pómulo derecho y su brazo tatuado.-Estaremos bien.-Ace volvió a hundir sus labios en ella dejándose llevar…

     Los días pasaron con tranquilidad mientras se dedicaban al turismo, a disfrutar y conocerse el uno al otro. Estaba siendo una experiencia maravillosa para ambos. Compartir, después de tanto tiempo, momentos como aquellos sin ataduras y sin remordimientos era prácticamente un sueño hecho realidad. Las noticias sobre lo ocurrido en Finlandia seguían sucediéndose cada día, sin embargo, no fueron lo suficientemente alarmantes como para obviar lo que estaban experimentando.

-Ace, mira.-Neru detuvo su paseo un instante quedándose completamente embobada en algo que había justo al final de una entre calle poco soleada. Algo había llamado por completo su curiosa atención.

-¿Qué ocurre?-El pecoso retrocedió un par de pasos asomándose a esa calle justo como ella. Sin embargo, la que ahora era su pareja, no contestó si no que comenzó a caminar hacia el final de la vía. Ace arqueó las cejas extrañado. Intentando adivinar qué ocurría realmente.

     Nerumi anduvo hasta pararse justo en frente de una antigua casa. Tenía los ventanales de madera viejos y las paredes de la fachada llenas de verdina y hojas. Parecía abandonada.

-Oi Neru, ¿qué pasa?-Pero ella avanzó a través de la pequeña verja negra chirriante.- ¡Ey! Eso es allanamiento de morada.-Miró a un lado y a otro de la calle. Pero al ver que nadie pasaba por allí, se adentró en el porche descuidado siguiendo a la periodista de ojos verdes.- ¿Sabes que puede vivir alguien ahí?-Iba a agarrarla del brazo cuando la vio llamar a la puerta. Se quedó completamente paralizado con una de sus manos alzadas hacia la joven.

     Ambos esperaron a que se abriera la puerta, pero nadie contestó. Entonces ella, con todo el valor o el descaro del mundo, la empujó abriéndola de par en par. Ace abrió los ojos atónito. Acabarían metiéndose en un lío.

-Entremos.-Neru se adentró al lugar.

-¿Cómo que entremos? Si nos pillan…

-¿Tu no eras el chico malo en esta historia?-Se giró sonriéndole divertida mientras avanzaban por el bonito pero dejado vestíbulo.

-Era el chico malo en el instituto, ahora no asalto las casas de los demás con tanta tranquilidad.-Nerumi rió observando a Ace mirar a un lado y a otro sin bajar la guardia.

-Está abandonada. Deja de poner esa cara de asaltante.-Bromeó haciendo que el pecoso arrugara la nariz disgustado con la burla.

-¿Qué hacemos aquí?-La siguió hasta un gigantesco salón con muebles cubiertos por sábanas.

-¿No te gusta?-La luz de los ventanales entre abiertos se colaba dando un poco de claridad a la estancia. El viento mecía los visillos raídos y sucios.

-Pues…

-¡¡Hola!!-Gritó la joven. Ace dio un pequeño bote de la impresión para después mandarla a callar.

-Shhh… ¡Neru!-Alzó la voz en susurro. Ella le miró sonriente.

-Venga Ace, no hay nadie.-Abrió sus brazos admirando ese extraño sitio.- ¿Dónde está tu espíritu aventurero?-Le sonrió amplio. Al verla, tan feliz, suspiró relajando sus músculos.

-Muy bien, ¿qué estamos buscando?-El pecoso convencido, comenzó a recorrer el salón en busca de algún objeto de interés.

-Un hogar.-Neru le siguió con la mirada sin apartar la sonrisa.

-Ya lo sé, pero no podemos quedarnos aquí. No es nuestro.-Se volvió hacia ella.

-No es de nadie.-Se acercó entusiasmada.-Podríamos arreglarla un poco. Darle un lavado de cara.

-¿Y qué vas a decirle a los vecinos?-Arqueó las cejas interrogante.- ¿Hola, somos los nuevos ocupas?-Ella rió cruzándose de brazos. Sonriendo perspicaz.

-Pensaba que eras más lanzado, no te recordaba así de prudente. Ni siquiera en esa vida en la que decías conocerme.

-Me gusta el riesgo, no el suicidio.

-Solo es una casa. No es cuestión de vida o muerte. Prometo encargarme de los vecinos.-Bromeó. Ace terminó suspirando divertido. Ese último detalle había sido gracioso, tenía que admitirlo.

-De acuerdo. ¿Por dónde quieres empezar?

     Y así, pasaron los tranquilos días…

Capítulo 14. Cuarentena por ErikaD

-¿Dónde demonios se habrá metido mi hermano?-Sabo observaba exasperado un lado y a otro de la calle justo enfrente de la plaza de Notre Dame. Koala sonrió.

-Estarán a punto de llegar, deja de alterarte.

     En ese instante, Luffy junto a Nami, Zoro, Robin, Ussop, Kaya y Franky aparecieron subiendo las escaleras de la salida del metro.

-¡Oi!-La enfermera de ojos azules les saludó alegre. Sabo suspiró sonriente.

-¡Sabo! ¡Koala!-Luffy correspondió al saludo con energía.

-Llegamos al fin.-Suspiró la peli naranja agotada de tanto correr.

-La culpa ha sido de esos dos.-Zoro señaló a Luffy y a Ussop sin piedad. Este último alzó las manos en tono de disculpa.

-Nos equivocamos de tren.-Rió nervioso. Luffy asintió con orgullo a la jugada haciendo que Nami le diera un golpe en la cabeza por tal descaro.

-¡No es algo por lo que alegrarse!

-¿Vamos a por ese café?-Robin aisló la discusión para continuar con la quedada de amigos de aquella tarde. Desde el incidente de Japón no habían conseguido reunirse todos para volver a verse y había algo crucial de lo que hablar. Thatch les había advertido hacía tiempo pero al parecer estaba ocurriendo algo mucho peor. En las últimas horas se rumoreaba que el virus había salido de Finlandia sin ser al cien por cien controlado. Algo que se les escapaba estaba fallando con respecto al antídoto que Law inventó así que la cosa era preocupante.

     Entraron en una bonita cafetería justo en una de las esquinas de la plaza y empezaron a pedir sus refrescos fríos y el café. Las conversaciones empezaron a surgir sin dificultades. El ambiente era realmente animado aunque todos supiesen que había un motivo oculto detrás de esa reunión.

-Así que Neru está esperando un bebé de nuevo.-Kaya admiró sorprendida su taza de té frío. Koala le asintió entusiasmada.

-¿Y está con Ace-san?-Robin se unió a la conversación.

-Sí, los dos están en Italia según la poca información que tenemos. Parece que prefieren llevar en secreto su luna de miel hasta que tengan un poquito de estabilidad como pareja.-Comunicó la enfermera.

-No imaginaba que Neru fuese capaz de dejar a Law. Después de lo que ocurrió aquella vez…-Por un instante, la voz de Nami bajó unas cuartas. Agachó el rostro un poco entristecida.

-¿Tu hermana está bien?-Kaya empatizó con su situación. Sabía que era difícil para Nami encontrarse entre su novio y su familia, su amiga y su hermana.

-Lo está.-De repente alzó la mirada y sonrió.-Al fin y al cabo siempre supo que ella estaría por encima de cualquier cosa, incluso de su relación con Ace.

-Bueno, obviemos los puntos negativos. Lo importante es que todo parece estar en su sitio.-Robin bebió un sorbo corto de su taza de café nada más decir aquello.

-Seguro que Thatch la cuidará bien siempre la ha querido.-La animó Kaya de nuevo con una sonrisa. Nami asintió.

     Pero  de repente, en medio de la agradable conversación que mantenían, Sabo habló por encima de todos.

-Chicos, sé que teníamos muchas cosas que contarnos pero por desgracia sabemos porque nos hemos reunido. Creo que es hora de establecer un plan para…

     Sin embargo, de repente, unos gritos en la calle y el sonido de unos cuantos golpes, alarmaron a los ocupantes de la cafetería que se quedó en completo silencio, expectante. Las chicas observaron el escaparate de cristal con el corazón encogido. Los dos hermanos fueron los primeros en acercarse a ese vidrio.

-¿Qué es eso…?-Susurró Ussop atemorizado con los ojos abiertos de par en par.

     Los gritos se intensificaban. La gente empezaba a correr como pollos sin cabeza de algo o por algo. Sabo fijó la vista intentado percatarse de que era.

-Parecen accidentes de tráfico.-Susurró Koala acercándose a los chicos.

-No, es algo más…-La voz ronca del hermano mediano la alarmó.

-¡Oi Sabo! ¡Mira!-Luffy colocó el dedo índice sobre el cristal señalando a unas personas que caminaban lentamente hacia las que corrían y nada más verlas, sintió como su corazón se paralizaba un instante. Volvía a tener esa sensación de angustia en la garganta tal y como cuando estaban en Japón.

-¡Mierda!-Se giró a toda velocidad.- ¡Tenemos que irnos de aquí!

-¡¿Qué pasa?!-Nami se levantó presta de su asiento. Los desconocidos de la cafetería abrieron la puerta de entrada y salieron corriendo a toda velocidad calle abajo.

-Es el virus.-Sentenció Sabo.-Los rumores eran ciertos, no han podido controlarlo.

     Todos se incorporaron dispuestos a salir a la intemperie.

-Al final no nos ha dado tiempo de planificar nada. -Nami se echó su bolso al hombro.

-No importa, improvisaremos, lo importante es que estemos juntos ¡suuuupeeerr!

-Eso no es tan sencillo.-Robin terminó de tomarse el café que había pagado para después coger su mochila.

-¿Y qué vamos a hacer?-El pánico se adueñó de los ojos de Kaya seguidos de los de Ussop.-Teníamos que haberlo previsto después de lo que oímos en las noticias.

     Sabo se fijó que el grupo esperaba expectante a que él dijera algo. Al fin y al cabo volvía a ser el mayor que sustituía a Ace en esos casos. Sin embargo, Luffy se le adelantó.

-Saldremos por la puerta trasera,-señaló,-podemos llevarnos la furgoneta de esta gente.-Sonrió amplio.-Tranquilos, estamos vacunados, todo saldrá bien.-Intentó calmar al equipo y prácticamente lo consiguió.

-¡Sí! ¡Luffy tiene razón!-Apoyó Nami.

-Siempre podemos atropellarlos.-Rió Koala.

-Vámonos antes de que haya más.-Aconsejó Zoro y todos empezaron a caminar en dirección a la trastienda, ahora vacía.

     Pero Sabo no se movió en lo más mínimo del sitio.

-Oi, ¿estás bien?-Robin le dedicó una sonrisa. Era la última en marcharse.

-No lo sé.-El shock del rubio superaba cualquier reacción.

-Lo estarás cuando nos pongas a salvo. Así que ya sabes…-Sin más, la peli negra desapareció.

-Es cierto…-Susurró saliendo del trance y empezando a correr hacia la calle.

     Ni siquiera se habían percatado del momento exacto en el que todo, volvía a convertirse en un infierno y tampoco sabían que lo que les esperaba a continuación era aún peor. Nada más pisar la calle, la gente corría arroyando todo lo que estaba a su paso. A lo lejos podía ver a esos monstruos andar con más rapidez de lo normal. Sabo frunció el ceño intentando encontrar a todos los integrantes del grupo.

-¡Oi! ¡Chicos! ¡Por aquí!-Franky les hizo una señal y todos corrieron hacia un callejón contiguo a la cafetería donde encontraron una furgoneta de reparto más o menos decente.

-¿Podemos subir todos ahí?-Koala se cuestionó aquello observando la cantidad importante de personas que eran.

-Podemos.-Sabo apareció poniendo un poco de orden.-Franky conduce. Luffy ven conmigo delante. Los demás subir detrás y sujetaros.-Al verle reaccionar el grupo asintió entre sonrisas mientras hacían sus “deberes”.

     Nada más estar listos, Franky arrancó la furgoneta dando marcha atrás saliendo del callejón y llevándose a algunos de los infectados por delante. Las ocupantes traseras del vehículo soltaron algún que otro grito de susto. Después, continuó calle abajo.

-¿Qué dirección tomo?-Preguntó el peli azul intentando no atropellar a la gente que corría y esquivaba coches en medio de la carretera.

-Intentaremos salir de la cuidad.-Apuntó Sabo.-En dirección sur.

-¿Y si están las salidas cortadas?

-Las atravesaremos.-Soltó convencido cruzándose de brazos con la mirada desafiante.

-Estupendo, ¡una nueva aventura! Pongamos la radio.-Luffy encendió el aparato y enseguida comenzó a sonar una movida canción. Franky soltó una risotada y el rubio negó con una sonrisa.

     Pero nada más llegar a una de las salidas de la ciudad para coger la autovía, vieron unas enormes vallas levantarse sobre la carretera mientras la gente se arremolinaba en torno a ellas pidiendo algún tipo de paso.

     Pararon la furgoneta antes de llegar a la muchedumbre desesperada. Pudieron ver con total claridad que no sería fácil salir de allí. Se bajaron preocupados intentando elaborar un plan alternativo en sus mentes, vigilando que esas cosas no apareciesen por detrás en medio de la nada para arrebatarles la vida.

-Quedaos aquí.-Apuntó Sabo.-Iremos a echar un vistazo. Luffy no te muevas, cuida de los demás.-Hizo un gesto con la cabeza al peli verde para que le acompañara y juntos, se adentraron en el remolino de gente que no dejaba de gritar a quién estuviese fuera, pidiendo ayuda.

-¡Déjanos salir!-Pudo oír el hermano mediano a un hombre de mediana edad entre los gritos de la multitud.

-¡Hay niños y ancianos aquí por favor!-Dijo otra mujer.

-Maldito imbécil…-Susurró un padre de familia a su lado en cuanto ambos se toparon con el límite. Sabo observó a soldados del ejército junto con un capitán acaparando toda la carretera al otro lado del sitio donde les mantenían retenidos. Los de bajo rango, apuntaban a la gente con sus armas.

-Esto no me gusta nada…-Susurró Zoro. El periodista frunció el ceño.

-¿Qué está pasando?-Sabo preguntó al hombre que tenía a su lado y que clavaba sus dedos entre los alambres de forma triangular.

-Esos cabrones no nos dejan salir.-Gruñó.

-Nos han amenazado con dispararnos si no nos apartamos y volvemos a la ciudad.-Comentó la que parecía ser su mujer.

-Eso es completamente inhumano.-Soltó Sabo sintiendo como el enfado empezaba a colarse por su espalda.

-Quieren alterarte, no les dejes hacerlo.-Le susurró Zoro cuando le vio fruncir el ceño más de lo necesario.

-¡Maldita sea! ¡Hay niños y mujeres aquí atrás! ¡Déjalos salir!-Volvió a gritar aquel valiente. Estaba furioso.

     El capitán con el cabello blanco, que fumaba un enorme puro, se giró con la nariz arrugada por el enfado.

-¿Ese no se ha enterado? ¿Por qué sigue gritando?-Preguntó a una mujer de pelo corto negro que le acompañaba.

-Señor, creo que llevar a cabo esta orden es…-la joven agachó el rostro,-demasiado macabra incluso para nosotros. También tenemos familia. No puedo imaginar que…

-¡Cállese!-Gruñó, observando a la muchedumbre encerrada frente a él.-Hay que proteger el bien mayor. Tenemos orden de que la ciudad permanezca en cuarentena hasta que se erradique el virus.

     La sub capitana suspiró entristecida, pensando en que ojalá pudiese hacer algo para evitar todo aquello. De nuevo, los gritos del hombre se alzaron entre los demás suplicando ayuda, pero esta vez, su voz iba a acompañada de movimientos sobre la reja. La agarraba con sus manos y la movía hacia delante y hacia atrás animando a la gente para que le siguiera.

-No vamos a poder salir por aquí, tenemos que volver y buscar otra forma.-Susurró Sabo a Zoro sabiendo que sería imposible a pesar de los esfuerzos de aquel padre de familia.

-Estoy de acuerdo.-Ambos se giraron avanzando hacia la furgoneta cuando la gente empujaba en el sentido contrario moviendo la verja. Pero, de repente, en mitad del camino, los dos pudieron escuchar perfectamente un disparo.

     Los músculos de Sabo se paralizaron. Por un segundo miró hacia atrás perplejo. Se oyeron gritos, llantos. La reja había dejado de moverse.

     Dos disparos más al aire hicieron que la multitud se echase hacia atrás obedeciendo al capitán de ese escuadrón.

     El rubio intentó volver.  Sentía la ira recorrer cada recoveco de su sangre. Mataría a ese cabrón que le había arrebatado la vida a…

-¡Sabo!-De pronto, la voz de Koala le sacó de sus pensamientos. Se giró observando como Zoro le agarraba del hombro para impedir que cometiese una locura.- ¡Tenemos que irnos!-Los ojos azules de la chica le imploraban que lo dejase pasar.

     Apretó aún más sus puños hasta que finalmente los aflojo y dejó de fruncir el ceño.

-¡Vámonos!-Avanzó hacia la enfermera bajo el alivio de Zoro. Pero cuando volvió a reunirse con el grupo la situación no era mucho mejor.

-¿Qué ha pasado?-La voz de Kaya se alzó, le miraron expectantes.

-No nos dejarán salir de la ciudad.-Intervino Zoro.-Hay un despliegue del ejército en cada carretera y salida.

-Parece que han puesto la ciudad en cuarentena.-Habló Sabo.-Así que hasta que pase, tenemos que buscar algún refugio.

-¿En cuarentena? ¿Acaso están locos? ¡Moriremos aquí dentro con esas cosas por ahí!-Se echó las manos a la cabeza Ussop.

-Buscaremos un sitio alto en el que no haya mucha gente. Intentaré contactar con el viejo.-Miró a Luffy.

-Tendremos avisar a Ace.-Opinó este último.

-No, de momento no lo haremos.-Su hermano le corrigió.-Si Ace se entera de esto puede que cometa la absurda locura de intentar rescatarnos.

-Pero…

-Luffy, está esperando un hijo, obviaremos ese detalle.-Le interrumpió el rubio. El menor soltó un puchero.

-Muy bien, encontraremos un sitio alto.-Franky parecía ponerse manos a la obra subiéndose a la cabina del vehículo.

-Oi, Sabo-kun, ¿qué ha podido pasar para que haya regresado?-El nombrado miró a Kaya con cierta preocupación.

-Quizás la cura no era tan efectiva como se creía y nos hemos confiado más de la cuenta.

-Era demasiado difícil de elaborar…-Suspiró Koala.

-Sea lo que sea, tenemos que salir de aquí cuanto antes.-Sentenció Robin.

     Todos se internaron dentro de la furgoneta con un rumbo desconocido hacia el interior de la que era ahora, una de las ciudades más peligrosas de todo el mundo.

                                                              ……………….

-El ayuntamiento ha accedido para que nos la quedemos con la condición de que paguemos como buenos ciudadanos italianos, nuestros impuestos.-Neru terminó de colocar la ropa en el nuevo armario que habían comprado y terminado de montar hacia unos minutos.

-Estupendo. Ha sido más sencillo de lo que parecía. Me siento un poco mejor ahora que no soy un “ocupa”.-La joven de ojos verdes rió.

-Sigues siendo un cobarde.-Se burló de él.

-¡Oi!-Ace la miró frunciendo un tanto el ceño. Permanecía sobre una escalera colocando una bonita lámpara.

     Nerumi iba a replicarle con otra broma pero, en ese instante, llamaron a la puerta. Los dos se miraron extrañados sin saber qué pensar.

-¿Esperas a alguien?- El periodista negó.-Serán los nuevos vecinos que vienen a cotillear.-Suspiró.-Iré a abrir.

     Ace sonrió al verla salir del dormitorio y a continuación siguió con su labor de electricista.

     Abajo, Nerumi abrió la puerta con total tranquilidad, sin esperar en ningún momento, que aquellas personas le estuviesen haciendo una visita. ¿Cómo iba a imaginárselo? Nadie a excepción de ellos conocía ese lugar. Sin embargo, los contactos eran demasiado avispados hasta para aquellos secretos.

-¿Bepo?-Abrió los ojos de par en par sin necesidad de ocultar su sorpresa.

-¡Neru-chan! ¡Estás bien!-Sin pensárselo, la abrazó con fuerza. Ella sonrió levemente.

-Por supuesto que sí pero que…-Al separarse aún intentaba entender qué estaba pasando.

-Sentimos ser tan repentinos.-De pronto, la voz Law a espaldas de Bepo la sobresaltó. ¿Qué hacia él allí?, ¿cómo la había encontrado?, ¿qué quería? Las preguntas empezaron a atrincherarse en la cabeza de la joven sin control.

-Law… ¿qué…?-Se había quedado prácticamente sin palabras.- ¿Qué estás haciendo aquí?-Se retiró un tanto hacia atrás.

-Odia decírtelo, pero necesitamos tu ayuda.-Bepo contestó por él. Las esferas de la periodista iban y venían de uno a otro, incrédulas.

-¿Mi ayuda?, ¿para qué?-Los dos amigos la observaron con cierta sorpresa. ¿Cómo podía no saberlo? Las noticias de lo que estaba pasando aparecían en todas las cadenas de televisión del mundo en ese instante.

-Déjanos pasar y te lo explicaremos.-Bepo se adentró al salón prácticamente sin pedir permiso.

-Espera un minuto…-Ella se giró sintiendo como la situación se volvía extraña e incómoda.

-Oi, Neru,-de pronto un susurro grave en su oído le puso los pelos de punta,-me alegra que estés bien y a salvo. Gracias por dejarnos pasar.-La nombrada se volvió hacia Law que le dedicaba una pequeña sonrisa de las suyas. Un vuelco sobrecogió su corazón.

-Dime primero que pasa…-Le susurró dejándose llevar por un instante por sus ojos.

-Neru, ¿quién era…?-De repente, la voz de Ace la sobresaltó. La ex pareja le miró con el rostro asustado. El pecoso había fruncido el ceño y apretaba los puños con fuerza.- ¡¿Qué hace aquí?!-Se envalentonó hacia delante con la intención de cruzar con Law algo más que palabras.

-¡Ace espera un segundo…!-Nerumi se puso en medio de los dos apoyando las manos sobre la sudadera del moreno.

-¡¡Chicos!!-Bepo asomó la cabeza por la puerta del salón.-Han bloqueado París.

-¿Qué? ¿Tan pronto?-Law abandonó esa absurda disputa y se internó en la sala de estar para ver que estaba pasando en las noticias.

-¿París?-Ace miró a Neru a los ojos alarmado.- ¿Qué está pasando?-Ella negó inquieta.

     Por un instante, el pecoso sintió que la ira que irradiaba se convertía en preocupación. En esa ciudad estaban sus hermanos, sus amigos. ¿Qué estaba pasando? Entró en el salón donde la televisión estaba encendida. Se escuchaban noticias terribles. La cuarentena había llegado a la ciudad. Muy pocas personas habían podido salir. El ejército bloqueaba cada vía de escape.

     El virus había vuelto. Se temió lo peor. Sintió como se le paraba el corazón.

-No puede ser…-Nerumi negó sentándose sobre el sofá desempolvado. Miró el rostro preocupado de Ace y el serio de Law. Nada podía salir bien…

 

Capítulo 15. En tus manos por ErikaD

-¡Dijiste que esa maldita cura acabaría con el virus!-Ace señaló a Law lleno de rabia e impotencia.

-Las primeras que se fabricaron así lo hicieron. Pero no podía supervisarla para siempre.-El médico mantenía la mirada fría y el tono de voz seco.-Las segundas fallarían en algo que no ha terminado de hacer efecto al cien por cien en las personas.

-¡Ya puedes arreglarlo!-Gritó sulfurado el pecoso.

-Ace cálmate.-Nerumi intentaba apaciguar su ira.

-Por eso estoy aquí. Todo el sur es el sitio más seguro del mundo ahora.

-Maldita sea…-Ace chistó con la lengua haciendo caso omiso a las palabras que Law le dedicaba. Por el contrario, corrió hacia su mochila en busca del teléfono móvil. Tenía que contactar con Sabo o Luffy como fuese.

-¿Y qué ayuda necesitas?-Pero Neru si escuchó al médico.

-Un sitio seguro en el que no me encuentren para presionar la fabricación.

-¿Quieres esconderte aquí?-La joven abrió los ojos de par en par.-Eso no puedo permitirlo. Law estoy esperando un hijo y si te buscan…

-Eres nuestra última esperanza, Neru-san.-Bepo la miró entristecido.-Por favor…-Los miró a ambos y su rostro en cierto modo desesperado. Suspiró.

-Tengo que hablarlo con Ace.-Se incorporó del sofá.- ¿Lo comprenden verdad?-Bepo asintió pero Law no dijo absolutamente nada. Se mantenía serio e impasible.

     Arriba, el moreno permanecía sentado en la cama con una de sus manos sobre la frente y la otra enganchada a un teléfono que lo único que hacía era pitar.

-Ace…-Nerumi se sentó a su lado. Estaba tan preocupada como él.

-No lo cogen.-Negó.-Ninguno de los dos me coge el maldito móvil.-La muchacha colocó una mano sobre su hombro.-Voy a seguir llamando hasta que contesten…Voy a…-De pronto aspiró profundamente el aire y luego lo soltó despacio. Apretó los dientes. Y sin darse cuenta unas pequeñas gotas de agua salada se apoderaron de sus ojos resistiéndose en salir. Neru pasó de sentarse a su lado, a agacharse frente a él, notando la presión de su corazón al verlo así.

     Ace nunca había llorado. Jamás se había derrumbado. Nunca se había sentido tan impotente como en aquel instante.

-Cielo…Estará Sabo al mando. No dejará que les pasara nada…-La periodista rozó el flequillo que caía por su frente cariñosamente. Usaba el tono de voz más tierno y alentador del mundo.-Solo debemos esperar. Estoy convencida de que se han refugiado en algún sitio seguro hasta que todo pase.

     Ace alzó sus oscuros ojos para mirarla fijamente. Sin darse cuenta intentaba tomar la decisión más crucial de su vida.

-Voy a ir.-Nada más decir aquello, Nerumi sintió como todo su universo se derrumbaba.

-¿Qué estás diciendo…? No dejan salir a nadie de allí. No puedes ir.

-Neru, son mis hermanos. Prácticamente la única familia que me queda, tengo que sacarlos de esa ciudad sanos y salvo. Entiéndelo.

-No. No lo comprendo.-La castaña de rizos alborotados se incorporó cruzándose de brazos. Agachando el rostro afligido.-Nosotros también somos tu familia Ace…-Se llevó las manos al vientre. El pecoso se mordió el labio.-Si te vas, si te pasa algo, ¿qué haré yo…?

-Vivir.-Al oírlo con esa sonrisa en los labios, las lágrimas se desprendieron de sus ojos.-Ser feliz.

-No seré feliz si tú no estás. Déjate de utopías baratas.

-Neru, tengo que ir. O al menos solucionarlo desde fuera. Hablar con el viejo, algo…-Ace se incorporó para agarrarle los brazos con cariño.-Necesito hacerlo. No puedo quedarme aquí quieto viendo como esas cosas pueden matar a mis hermanos en cualquier momento. Sabes cuál es mi papel.

-Ser el padre de nuestro hijo. Ese es tu estúpido papel ahora…-Protestó la de ojos verdes llena de impotencia.

-Lo seré. No me voy para siempre. Tengo un motivo para regresar.-Ace alzó las manos hasta colocarlas sobre sus mejillas envolviéndolas.-Volveré.

     La joven cerró los ojos con fuerza. Sentía la pena apoderarse de cada poro de su piel. Más aun cuando notó los labios del moreno apoderarse de los suyos. En ese instante, descruzó los brazos y aferró sus dedos a la sudadera que llevaba puesta.

     Cuando se despegó de ella, Ace sonrió.

-Vas a dejarme con Law…No puedo creer que te fíes de él.-Neru clavó sus esferas verdes en sus ojos oscuros.

-No me fío de él pero me fío de ti. Sé que eres capaz de protegerte.-Seguía sujetándole las mejillas. Dándole toda la seguridad del mundo.-No dejes que te toque un pelo.-Ella asintió.

-Puedes estar completamente tranquilo.-Sonrió.

-Bien,-se apartó de ella en dirección al restaurado armario,-solo me llevaré algo cómodo en una mochila. No estaré fuera mucho tiempo así que…

-Oi,-interrumpió su discurso,-sé que es muy urgente todo esto pero, no te vayas ahora Ace, por favor.-El moreno se giró hacia ella. Su sonrisa comprensiva delataba debilidad.-Solo te pido eso. Duerme aquí esta noche e intenta comunicarte con ellos de nuevo. Llamaremos al abuelo también, pero no te marches ya…

-De acuerdo.-Amplió su sonrisa cuando la vio soltar una bocanada de aire llena de alivio. Sabía que todo lo que estaba pasando en París era terriblemente urgente, pero Sabo se las habría apañado para que todos estuviesen a salvo. Estaba convencido de ello, confiaba en él. Y Neru había cumplido a la perfección la función de calmarle un poco. Era más afortunado de lo que imaginaba.

     De repente, llamaron insistentemente a la puerta abierta del dormitorio. Ambos alzaron el rostro hacia el umbral donde Law les observaba fríamente.

-¿Qué haces aquí?-Preguntó Ace frunciendo el ceño y estrujando entre sus dedos la mochila que había sacado del armario.

-Tengo que hablar contigo.-El médico obvió la pregunta del pecoso y miró a la periodista con cierta urgencia. Ella abrió la boca para esbozar palabra pero Ace se adelantó.

-Puedes hacerlo aquí. No hay necesidad de esconderse.

-No creo que estés en las mejores condiciones emocionales Portgas.

-¿Qué sabrás tú de…?

-Ace, déjalo.-Le interrumpió la joven alzando sus ojos verdes hacia el médico.-Puedes hablar Law. Ace no se irá.-El moreno observó a uno y a otro. Después suspiró. Sabía que enfrentarse al pecoso no era buena idea con ella allí delante. Le protegería a toda costa.

-Muy bien.-Se cruzó de brazos.-Necesito algún sitio donde poder montar un laboratorio improvisado, aunque Bepo tiene descansar por mucho que se niegue.-Neru asintió seria.-Y…-observó a Ace de reojo pero continuó con su discurso,-necesito sacarte sangre.-Al oírlo la de rizos castaños arrugó la nariz extrañada.

-¿Por qué?

-Fuiste la última que se vacunó de la primera tanda de antídotos que hice. Debes tener en tu sangre alguna señal. Además del embarazo que quizás nos sirva para llegar a más mujeres en la misma situación que tú, o a niños.-Esa oportunidad era estupenda pero a la vez inquietante, se dijo la castaña que no dudó en mirar a Ace buscando en cierto modo su aprobación.

-Eso… ¿podría perjudicarla de alguna forma?-Preguntó el futuro padre más sereno que al principio de la conversación.

-Solo la debilitará un poco. Al ser una serie de registros muy exhaustivos, tendré que sacarle más sangre de la cuenta.-Law se fijó de nuevo en ella.-Ten en mente que quizás tengas que guardar reposo en cama por tu anemia.-Neru asintió y Ace observó ese extraño argumento arqueando una ceja interrogante. Sin embargo lo dejó estar. Sabía que Law conocería más cosas de ella que él mismo. Habían estado mucho tiempo juntos al fin y al cabo.

-Si no es peligroso para el bebé hazlo.-Asintió la de ojos verdes con seguridad.

-Pues descansa. Mañana nos pondremos a ello. Ahora necesitamos dormir.-Susurró Law sintiendo como el pecoso volvía a fruncir el ceño.

-Es cierto, os diré dónde.-Nerumi se levantó de su asiento y salió del dormitorio no sin antes dedicarle una tierna sonrisa al fotógrafo.

     Cuando la noche terminó de acoger a la bonita casa del norte de Italia, Neru comenzó a inquietarse de nuevo tras ver a Ace andando de un lado para otro de la habitación echando cosas en la mochila.

-¿Hará más frío en Francia? ¿Tú que crees?-Preguntó intentando ver cuál sería la mejor prenda de abrigo. Ella notó como el nudo que tenía en la garganta se pronunciaba un tanto.

-Nunca he estado en allí…-Susurró sin reprimir la tristeza de su voz.-No sabría qué decirte.-El moreno se giró dándose de bruces con esa mirada distante. Chistó con la lengua sentándose sobre el colchón.

-Todo saldrá bien.-Los ojos verdes de Nerumi se alzaron hacia su rostro.-Te lo prometo.

-¿Estás seguro de que no puedo convencerte con nada para que no vayas?

-Neru…

-¿Ni siquiera con sexo?-Esa interrogación un tanto divertida le sacó una pequeña carcajada.

-Ese tipo de chantaje es poderoso.-Bromeó él también.-Pero te he hecho una promesa. Sabes que he cumplido con todas las que he hecho desde que nos conocemos. Saldrá bien, de verdad. Confía en mí. Antes de que te des cuenta nos tendrás aquí a todos sanos y salvos.-Ella se mordió el labio y sonrió cuando notó la mano del padre de su hijo agarrarle el antebrazo.

-Está bien…creo que si eso no funciona el siguiente paso es la resignación.-Ace volvió a reír.

-Quizás no sirva para convencerme pero no estaría mal un poco de diversión.-Sonrió con cierto tono seductor acercándose grácilmente a su rostro para rozar su pequeña nariz.

-Tenemos invitados.-Le siguió el juego la joven.-No creo que sea lo ideal. Además, él…

-Con más razón.-Rozó sus labios con los de la periodista al mismo tiempo que se miraban fijamente.-Quiero que te oiga gritar para que recuerde que eres mía…-Ella sonrió recibiendo pequeños besos suaves y cálidos.

-Nuestro hijo se lo recuerda constantemente.-Rió. Él comenzó a bajar esos besos hacia el cuello que ese camisón le dejaba totalmente despejado. Con la mano derecha retiró algunas ondas hacia su espalda para hacer más accesible aquella zona.

     Nerumi cerró los ojos sintiendo cada contacto, cada caricia. Le encantaba. Aun no podía creer que con un simple roce le hiciese sentir tanto. Era lógico que finalmente se hubiese quedado embarazada de esa forma tan repentina si le encantaba sentirle así.

     Y entonces, al recordar el embarazo, se le vino a la mente algo crucial que habían dejado a un lado. De repente, abrió los ojos y retiró a Ace de su cuerpo presionando sobre su pecho.

-Ace, espera un momento.-El pecoso alzó la mirada con una de sus cejas arqueadas. Nunca le había hecho mucha gracia ser interrumpido cuando intentaba calentar el terreno.

-¿Qué ocurre?

-No le hemos puesto un nombre.

-¿A quién?

-Al bebé.-Nerumi se llevó ambas manos al vientre.

-¿Y tiene que ser ahora?-Ace sonrió comprensivo cuando la vio asentir con gracia.- ¿Por qué?

-Vas a irte y yo…-Le miró.-Necesito saberlo…-De nuevo la inquietud en su mirada le sacaba un  vuelco al corazón y él comprendió que se lo debía por dejarla sola en aquel instante lleno de incertidumbre.

     Así que se mantuvieron en silencio durante unos minutos, pensando, analizando. Intentando dar con el mejor de todos para resolver la ecuación. Sentados uno delatante del otro felices por buscar un nombre a esa nueva vida. Hasta que de pronto, él se pronunció.

-Gray.-Al oírlo, Neru clavó sus esmeraldas en sus ojos grises arrugando la nariz llena de curiosidad.

-¿Gray?-Él asintió.

-¿Te gusta?-Sonrió.

-No…no lo sé… ¿Por qué Gray?-Se llevó un mechón rizado tras la oreja. Miró de reojo a un lado y a otro del dormitorio intentando dar con la inspiración del pecoso.

-Hace mucho tiempo, cuando estudiaba en la universidad, saqué un interesante libro de la biblioteca sobre un aventurero del mar y las islas de un mundo imaginario que conoció. El protagonista de ese libro se llamaba Gray. Y cuando me lo releí por décima vez deduje dos cosas: o que estaba obsesionado con ese dichoso libro o que algún día le pondría ese nombre a un hijo mío.-Sonrió. Neru le siguió.-Sé que es una exageración pero era como si ese nombre siempre hubiese estado ahí, como si estuviera destinado a formar parte de mi vida.

-Como cuando nos conocimos.-Afirmó la joven. Se miraron con las mejillas un tanto sonrosadas.

-Algo así.-Sonrió amplio el pecoso.-Además, el autor de libro se llamaba como Sabo, eso despertó aún más mi interés. Creo que…ese es el nombre perfecto para el bebé.-Ace llevó una mano sobre el vientre de Nerumi.- ¿Qué opinas?

-Vas a enfadarte con lo que voy a decir, pero me sigue dando igual.-Aprisionó los dedos del pecoso sobre su estómago.-Quiero que se llame Roger.-Ace chistó con la lengua frunciendo el ceño al segundo.

-Neru hemos hablado de ello.-Notó el tono molesto en su voz.-Nuestra única discusión ha sido precisamente por…

-Ya lo sé,-le interrumpió,-pero me niego a creer que le odies para siempre. Eres una buena persona Ace. ¿Desde cuándo el rencor vale tanto para ti? Sabes, en el fondo, que él solo quería protegerte evitándote ese dolor…-Le acarició la mejilla.-No intento reconciliarte con él, solo que abras un poco los ojos.-Él suspiró sin dejar de mirarla.

-Deja que me lo piense, ¿vale?-Usó un suave tono de voz. Al fin y al cabo, sabía que lo único que ella quería era que fuese feliz.

-¿Te has enfadado?

-No.

-¿De verdad?-Ace se incorporó un tanto para darle un tierno beso en la frente.

-De verdad.-Sonrió separándose de ella.

     Pero en ese instante, el sonido del teléfono móvil del pecoso inundó la habitación. Los dos lo observaron tras un pequeño sobresalto. Rápidamente, el fotógrafo se incorporó y lo cogió. Las manos le empezaron a temblar al mirar la pantalla y leer el nombre que había en ella.

-Es Sabo…-Nerumi abrió los ojos de par en par.

-¿Y a qué esperas?-Ace asintió y descolgó.

“-¿Sabo?-Se llevó una mano a la cintura.- ¿Oi?

-¡Ace! Perdona por no devolverte la llamada, ¿estáis bien?-El tono de voz de su hermano parecía pausado y tranquilo. Como si no estuviese metido en ningún lío tal y como la televisión les había indicado.

-¡Déjate de tonterías! ¿Dónde estáis? ¿Y Luffy?-Arrugó la nariz dándole a entender que no le tomaría el pelo de ninguna forma.

-¿Qué? Estamos todos bien.-Le oyó soltar una risita nerviosa.

-Oi, hemos escuchado las noticias.-Soltó tajante.-Sabemos qué ocurre. Y ese idiota de Law se ha presentado en nuestra casa.

-¿Law? ¿Por qué?

-No rehúyas a mis preguntas. ¿Dónde estáis? Dime que Luffy está ahí y que estáis a salvo.-Al ver que no podría evadir ninguna evidencia con su hermano, Sabo suspiró rendido. Le contaría lo que estaba pasando aunque Nerumi le odiase por ello. Sabía que Ace no se mantendría al margen de esa historia así como así.

-Luffy está bien. Todos estamos aquí reunidos esperando la cola para entrar a una zona en cuarentena protegida.

-¿Qué es eso?

-El gobierno no nos dejará salir de la ciudad por miedo a más contagios. Al parecer un enfermo llegó hasta aquí de viaje en avión cuando no le había dado luz verde el virus. Venía de Finlandia. Así que a todos los habitantes de París nos están estudiando para saber quiénes son las personas que iban en ese avión.-Ace asentía mientras le escuchaba.-Me comuniqué con el abuelo y me dijo que llegásemos hasta este punto. Nos aislaran y harán pruebas hasta que den con lo que quieren. Al menos no estamos a la intemperie expuestos a esas cosas.-Suspiró el rubio.

-¿Y Lu?

-Ahora está durmiendo en el suelo apoyado en Nami. Esto tiene pinta de que será eterno. Solo espero que no lleguen hasta nosotros. La zona esta vallada pero no me da mucha tranquilidad.-Observó a su alrededor aquel largo túnel de rejas con un aislante blanco por debajo.

-Muy bien. Mañana partiré hacia Francia. Pienso sacaros de allí, me reuniré con el abuelo. Conseguiré los permisos que hagan falta para…

-Ace, oi espera, para el carro.-Sabía que si terminaba hablando con él, querría salir corriendo en su ayuda. Pero esta vez, no podía ser.-No vas a venir. Lo tengo todo bajo control. Tú tienes que encargarte de cuidar a Neru y a tu futuro hijo.-El pecoso frunció el ceño.

-Sabes que no voy a quedarme de brazos cruzados.

-No es quedarte de brazos cruzados, se trata de proteger a tu familia.

-Vosotros también sois mi familia.-Al oírlo, la periodista intuyó de que hablaban. Agachó el rostro mordiéndose el labio con fuerza, apretando los dedos de sus manos unos con otros.

-Intenta contactar con abuelo entonces para agilizar este dichoso proceso. Pero ni se te ocurra pisar Francia. Te prometo que cuidaré de todos, especialmente de Luffy y que nos veremos lo antes posible. Confía un poco en mí.-Soltó una pequeña risita mucho más relajada que la primera.

-Oi, Sabo…

-Tengo que colgar. Avísame si consigues que el viejo nos saque de aquí.

-Pero…

-Cuídala. Déjalo completamente en mis manos.”-El rubio colgó haciendo que se despegará el móvil de la oreja. Alzó sus ojos hacia ella con cierto aire culpable. Suspiró. Odiaba que su hermano hiciese ese tipo de cosas. Hacía que el remordimiento le oprimiese el pecho.

-¿Y bien?-Nerumi no tardó en preguntar con los ojos inundados de preocupación. Ace se mantuvo en silencio unos segundos trazando bien el plan en su mente.

-De momento están a salvo.-Habló por fin.-Sabo dice que esperan cola para unos análisis, van a dejarlos en cuarentena pero aún sigo sin fiarme. Iré a hablar con el viejo, ese plan hay que agilizarlo. Si las cosas se descontrolan no sé hasta qué punto podremos hacer algo. Es mejor prevenir.-Se sentó sobre el colchón.

-Entonces, ¿irás a Francia?

-Buscaré al abuelo en primer lugar. Después ya se verá…

Capítulo 16. Perdóname por ErikaD

Amanecía en aquel túnel infernal. Era el segundo día que pasarían sin saber exactamente qué ocurriría con el aislamiento. Y tanta incertidumbre la tenía hecha un completo manojo de nervios. Había cogido la extraña manía de morderse las uñas mientras observaba sentada sobre el suelo como los demás componentes del grupo se levantaban. Todos menos Sabo que se había mantenido despierto o al menos alerta, durante toda la noche. Estaba serio y cansado. Sabía que protegerlos a todos era una tarea demasiado difícil.

     De repente, una mujer con un traje de aislamiento blanco avanzó por la cola hasta llegar a ellos y aunque al rubio se le dibujó una pequeña sonrisa, ella sabía que esa mujer no venía para darles buenas noticias. Y efectivamente, cuando se alejó del periodista y se acercó a ella, se le pusieron los bellos como escarpias.

-¿Es usted Koala?-La miró a través de la máscara transparente. La castaña se puso de pie. Todos los demás, que estaban en proceso de levantarse de un sueño poco profundo, se quedaron observando la situación.

-Sí.-Asintió la joven. Sabo se colocó a su lado inmediatamente.

-Tiene que venir conmigo.-Terminó de apuntar algo en el informe de su carpeta.-Necesitamos a todos los médicos, enfermeros y personal sanitario disponible en la cola. Y es usted jefa de enfermeras y enfermeros en un hospital de la ciudad, ¿cierto?

-Así es.-Sonrió la de ojos azules. En ese instante, la mujer la observó un segundo llena de sorpresa.

-Espere un momento,-revisó de nuevo la ficha,-¿es de Tokyo?-Las esferas oscuras de esa señora se abrieron de par en par.

-Sí, somos de allí.-Señaló a todo el grupo.-Supervivientes.

-Entonces usted ha podido ver el virus de cerca.-Koala recordó cada uno de los instantes de aquella dichosa investigación junto con los momentos vividos en Japón. Un vuelco le sobrecogió el corazón.

-¿Qué tiene que ver eso con ella?-Preguntó de pronto Sabo.

-Nada, simplemente podrá echarnos una mano con la vacuna preventiva que estamos elaborando.

-Nosotros la tenemos puesta.-Afirmó ahora Nami.-La hizo el doctor Trafalgar.

-¿La patente?-Analizó la mujer.

-No, la primera tanda de vacunas efectivas que se distribuyeron.-Afirmó Koala.

-Hemos estado expuestos y no se ha producido ningún contagio.-Siguió Sabo de nuevo retomando la conversación.

-Ya veo…Eso son muy buenas noticias. En este momento, el doctor Trafalgar se encuentra desaparecido. Muchos dicen que está volviendo a elaborar la vacuna preventiva original en alguna parte, otros, que simplemente ha huido para evitarse problemas con el gobierno. Pero si ustedes estuvieron allí y sobrevivieron con la primera que se hizo…eso significa que aún puede haber esperanza.-Esa última palabra sacó una gigantesca sonrisa a la castaña de ojos azules.-Colabore con nosotros, por favor.-La mujer le tendió la mano, Koala la observó. Dudó justamente unos segundos hasta mirar a Sabo a los ojos, quién le sonrió asintiendo. Sabía que para él sería un gran alivio si ella estuviese a salvo.

-Será un placer.-Finalmente, estrechó los dedos de la muchacha.-Pero necesito que evite a mis amigos esta cola infernal.

-Son demasiados. Tendré problemas con los jefes si hago algo así. Lo lamento…-Contestó apenada.

-No se preocupe. Esperaremos nuestro turno.-Afirmó Robin de repente.

-Sí, hemos sobrevivido al terrorífico infierno de Japón, una cola como esta solo es un descanso para nosotros.-Señaló Ussop altivo.

-Incluso si aparecen esas cosas, somos capaces de defendernos.-Se unió Zoro.

-¡Estamos armados!-Soltó Luffy sonriente.

-Koala no te preocupes por nada, estaremos bien. Tenemos a Sabo guiándonos al fin y al cabo.-La animó Nami. Ella se volvió hacia el rubio que le sonreía ampliamente. Era la primera vez, que le veía esbozar esa expresión desde que el virus había “invadido” la ciudad. Sin embargo, no podía evitar que sus ojos inquietos delatasen toda la intranquilidad que sentía.

-Ey, cálmate.-Sabo acogió sus mejillas entre sus manos.-Todo saldrá bien. Si te marchas me quitaré la mitad de las preocupaciones de encima sabiendo que estás a salvo.-Se miraron a los ojos.-Saldremos de esta, te lo prometo.-Koala se mordió el labio. Sabía que una promesa de cualquiera de esos hermanos era inquebrantable. Sin embargo, ella no estaba del todo conforme. No sabían exactamente a qué se enfrentaban o si las condiciones en las que estaban le permitirían al periodista cumplir ese compromiso. De todas formas, lo único que podía hacer era confiar en él. Le quería y era lo que había hecho desde que le conoció.

-En cuanto llegues, búscame, por favor.

-Por supuesto.-El rubio se acercó a su rostro y le dio un tierno beso en los labios antes de que la joven enfermera se alejara del lugar dejando al grupo con un poco más de esperanza en el corazón…

                                                              ……………….

-Avísame en cuanto estés con el abuelo.

-Por supuesto.-Ace se echó al hombro el macuto de viaje que llevaba. Hacía rato que el sol había despuntado en el horizonte y después de un reconfortante desayuno, era la hora de irse. Tenía un tren que coger.

-E intenta no tardar mucho en regresar. El parto puede que se adelante y…

-Nerumi tranquila.-El pecoso se volvió hacia ella sonriendo comprensivamente.-Estaré aquí cuando vaya a nacer nuestro hijo y antes de que te des cuenta de que me he marchado, te lo prometo.-La castaña se mordió el labio de brazos cruzados. Sus ojos verdes recorrían inquietos cada uno de los pasos del fotógrafo.-No creo que tarde más de una semana, ¿de acuerdo?-Ella asintió ante su fehaciente sonrisa. Se dirigieron hacia la puerta de aquella bonita casa italiana que los dos habían empezado a llamar hogar.-Nos veremos pronto.-Ace se acercó a ella y le dio un dulce beso en los labios. Uno que la periodista quiso saborear en profundidad. Quizás así, su decisión se tambalease un tanto, pero no ocurrió.

-De acuerdo.-Neru abrió los ojos tras el contacto rozándole la mejilla derecha llena de pecas. Ace aprisionó su vientre mientras apoyaba la frente sobre la suya.

-Cuida de mamá, Gray.-Susurró lleno de ternura. La joven sonrió al oírle.-Y tú no dejes que Law te toque un pelo o me lo cargaré en cuanto regrese.-Bromeó separándose de ella para mirarla a los ojos fijamente. Nerumi soltó una leve risita.

-Tranquilo. No creo que lo intente tampoco.-Él sonrió alejándose un poco del porche, tenía que ponerse en marcha cuanto antes.-Cuídate Ace, por favor.

-Lo haré. Y no habrá ni un solo día que no piense en vosotros, sois mi motivo para sobrevivir y volver. Te quiero Neru-chan.

-Te amo.

     Ese último agarre de sus manos supuso un gran vacío para ella, ojalá hubiese podido sujetarlo con fuerza para que no escapara porque algo en su interior le gritaba que debía guardar ese instante en su mente para siempre. Algo le decía que no todo saldría tan bien como insinuaban sus promesas, sin embargo, era Ace. El hombre que había conseguido sacar a todos de Japón sanos y salvos. El hombre con más voluntad y fuerza que había conocido nunca. No había nadie en quién confiase más que en él para ese tipo de tareas y aventuras.

     Le vio alejarse poco a poco hacia la verja del jardín. Antes de irse, se volvió hacia atrás un breve instante, le dedicó una tierna sonrisa a la que correspondió, alzó su mano despidiéndose y simplemente se fue dejándola con una terrible incertidumbre.

     Durante unos minutos ella se quedó allí observando el lugar porque se había marchado. Su corazón quería pensar que tal vez podía volver. Pero la realidad parecía completamente distinta.

-Volverá.-De repente, oyó una voz detrás de ella. No pudo evitar cerrar los ojos un instante mordiéndose el labio. Había olvidado quienes seguían allí.

-Ya lo sé. Pero eso no impide que me sienta un poco…triste…

-Es una simple semana. Le das demasiada importancia a la distancia.-Ahí estaba su mejor respuesta. Fría y distante como siempre fue. Si no lo ignoraba lo único que conseguiría sería enfadarse.

-Bueno, ¿cuándo vas a hacerme esas pruebas?-Se giró encontrándose con el cuerpo del médico más cerca de lo que esperaba. Alzó el rostro para mirarle a los ojos, de pronto un vuelco sobre cogió su corazón. Se ponía nerviosa cuando la observaba de esa manera.

-¿Era así como te sentías cuando yo me marchaba?-Esa pregunta la pilló totalmente desprevenida. Notó cómo sus labios se entreabrían intentando expresar alguna respuesta. Pero él seguía allí con esos ojos negros intimidándola. Obligándola a omitir palabra.-Imagino que tu silencio es un sí.-Nerumi tragó saliva. Odiaba esa absurda tensión.

-¿Podemos entrar de una vez?-Interrogó saliendo del campo visual de Law y adentrándose en casa. El médico esbozó una sonrisa en su pequeña soledad.

 

     Esa noche, al sur de Francia, Ace puso un pie por primera vez en su vida en una base militar con todas las de la ley. Poco a poco fue avanzando por los patios y pasillos con el rostro serio e impasible. Iba a resolver aquel feo asunto de sus hermanos cuanto antes. Si todo salía bien, ese próximo amanecer ya estarían todos fuera de París.

-Perdone señor. Está en una zona restringida.-Un militar uniformado le paró justo antes de avanzar por la puerta principal de las instalaciones.- ¿Cómo ha llegado hasta aquí?-Observó desconcertado a toda la seguridad que hacia guardia tras la espalda del pecoso.

-Soy el nieto del Vicealmirante Garp.-Sonrió. Conocer al viejo por una vez servía realmente de algo, se dijo.-Me llamo Portgas D. Ace.-El hombre frunció el ceño.

-El Vicealmirante Garp no se apellida de esa forma señor.

-Vaya a comprobarlo personalmente.-Se metió las manos en los bolsillos con una sonrisa desafiante.-No me importa esperar.

     El militar le dedicó una mirada de sospecha antes de irse por el pasillo en busca de información. En el momento en el que quedó completamente solo, suspiró. Deseaba acabar con esa pesadilla cuanto antes y volver al lado de la joven periodista de rizos alborotados. Por un momento sonrió sintiéndose muy afortunado. Nunca imaginó que la chica del ascensor fuese finalmente la madre de su primogénito.

-Disculpe.-De repente, al cabo de unos minutos, el hombre uniformado había regresado interrumpiendo sus pensamientos.-Puede pasar.-Se hizo a un lado dejando al pecoso entrar en aquella zona de máxima seguridad.

 

     En París, el ambiente tétrico e inquietante empezaba a generar, nuevamente, tensión en la cola como cada anochecer. El silencio se apoderaba de cada resquicio de aquel túnel infinito. Era mejor no llamar demasiado la atención de esas cosas que se repartían por la ciudad y que comenzaban a tener más energía que a la luz del sol.

-Cada vez estamos más cerca.-Dijo Sabo regresando de la investigación que acababa de hacer con Robin.

-Hemos calculado que para mañana al medio día estaremos dentro.-Sonrió la morena intentando alentar al grupo. Sin embargo, no parecía conseguirlo.

-¿Y si no? ¿Cuándo será? No creo que nada de esto soporte otra noche más…-Susurró Kaya asustadiza mirando la frágil estructura que les “protegía”.

-Por la tarde.-Afirmó al rubio.-Pero antes del anochecer. Estoy convencido.

-Esos estúpidos médicos.-Chistó con la lengua.-Creo que tardan tanto porque tienen la intención de dejar a la mitad fuera.-Soltó Zoro con el ceño fruncido.

-¿Crees que hay un límite de capacidad?-Preguntó Ussop. Eso no sonaba nada bien. Ninguno se había parado a pensar en esa posibilidad.

-No pueden meter a París entero bajo unas cuantas de carpas. Eso es imposible. Hay demasiadas personas.-Tras la afirmación del peli verde, el narizón sintió como se le ponían los bellos de punta.

-Bueno, vamos a calmarnos.-Intentó mediar el rubio.

-Sabo tenemos que encontrar una forma de avanzar más rápido. Si no, todo esto será en vano.-Intervino Robin.

-Ace está mediando con el viejo Garp. Estoy convencido de que conseguirá algo pronto.-Anunció de nuevo el “líder” improvisado del grupo.

-¿Y crees que tardará mucho…?-Franky se unió.

     Mientras toda aquella conversación tenía lugar, Luffy no pudo evitar fijarse en Nami por entero mientras escuchaba. Ella permanecía sentada sobre el frío suelo con el rostro agachado lleno de pena y los dedos entrelazados. Se notaba que estaba cansada y perdida. Sintió una fuerte presión en el pecho al verla así.

-Ey…-se agachó frente a ella con una de esas sonrisa que solía ponerle para aliviarle cualquier carga,-¿qué ocurre? Saldremos de esta. No te agobies.-Afirmó dándose ese tono serio que aun la sorprendía.

     Nami alzó la vista con los ojos un tanto llorosos.

-Ya lo sé. Estamos juntos. Nada puede ir mal pero…-Se mordió el labio mientras rompía a llorar en su pequeño silencio.

-¿Pero?

-Mi hermana, Luffy…-Agachó el rostro colocando la frente sobre sus rodillas.-No sé qué ha sido de ella…

 

     Muchos metros más hacia delante en la misma cola, la joven peli morada observaba a su alrededor con los brazos cruzados y el rostro impregnado de inquietud.

-Tranquila.-Unas fuertes manos se apoderaron de sus hombros.-Estará bien.

-No puedes asegurarlo.-Soltó impasible.-Y yo necesito averiguar dónde está.

-No podemos abandonar la cola si no, todo este esfuerzo estúpido será en vano.-Dijo Thatch con un tono extrañamente bromista. Ella se giró azorada.

-Quédate aquí entonces. Tengo que mirar por lo menos un poco.-La angustia se apoderaba de sus bonitos ojos azules. Thatch cambió su expresión a una completamente seria.

-No voy a dejar que te marches. Puede ser peligroso.

-Pero…-Él alzó sus manos hasta apoderarse de sus mejillas.

-Está con Luffy y posiblemente con Sabo. No estaría más a salvo en ese mundo y lo sabes bien. La protegerán con sus vidas de ser necesario. Tienes que calmarte y quedarte aquí.-La miró fijamente a los ojos y ella pareció tranquilizarse.

-De acuerdo…

 

     En la pequeña casa al norte de Italia, se avecinaba una noche llena de calor. Nerumi abrió las puertas del balcón de su habitación dejando entrar una fina brisa de verano. Los visillos blancos se revolvieron y sus pies descalzos tocaron la madera de la estrecha balconada. Necesitaba respirar un poco de aire fresco.

     Se fijó en lo mágico que resultaba ese bonito cielo estrellado y se sintió un tanto nostálgica recordando la primera vez que Ace y ella habían mantenido un primer contacto íntimo. El bello se le erizó en la piel nada pensar en los labios del pecoso recorriendo cada resquicio de su boca.

     Por un instante, cerró los ojos deseando que al abrirlos, él siguiera allí.

-Todo iba bien…-Se susurró.

     De repente llamaron a la puerta del dormitorio pero ella no respondió.

-Porqué el universo insiste en distanciarnos…-Volvió a hablar en voz baja.

-Porque se divierte cuando la gente insignificante como nosotros sufre en él.-Pudo oír a la perfección esa voz grave y ronca que tanto le había hecho sentir. Abrió los ojos repentinamente, por un momento el corazón le había dado un vuelco.

-¿Qué haces aquí?-Giró sus esmeraldas hacia el perfil de Law apoyado sobre la baranda de hierro del balcón.

-Tengo que hacer un descanso.

-¿Algo no va bien?

-Todo va bien. Pero es un proceso lento y tedioso.-Law clavó sus ojos el cielo nocturno.

-Imagino que es un gran peso sobre la espalda.

-Lo es.

     Durante unos minutos el silencio se adueñó del lugar. Hasta que ella lo rompió.

-¿Querías algo?-Volvió a observar su impasible rostro clavado más allá de todo lo que les rodeaba. Unos breves segundos de tenso silencio se apoderaron del lugar. Hasta el instante en el que Law decidió soltar, por fin, todo lo que guardaba en su interior.

-Necesito pedirte perdón Neru. No entiendo muy bien por qué motivo pero, tenía que decírtelo.

-¿Qué necesitas que te perdone?-En ese instante, Law la miró a los ojos por primera vez desde que se había colado en su habitación.

-Todo.-Entrelazó sus dedos tatuados.-Lo del bebé. Esa estupenda idea de no contarte nada sobre el virus. Dejarte completamente sola y perdida en Japón. Siento haberte secuestrado y forzado. Te prometí que jamás te haría daño y lo incumplí deliberadamente.-Al oír aquello Nerumi se mordió el labio.-Siento haberle disparado a Portgas. Siento haberte obligado vivir una vida que odiabas. Perdóname. He sido incapaz de hacerte feliz.-Él agachó el rostro notando una fuerte presión en el pecho.

     Ella sonrió. Durante unos segundos sintió unas terribles ganas de echarse a llorar.

-No importa Law. Las circunstancias a veces se apoderan de nuestros actos. Yo sé que en el fondo te movía el amor.-Alzó los ojos hacia sus esferas verdes con cierto aire incrédulo.-Te perdono.-El brillo de la mirada de Neru no pasó desapercibido por él. Así que quiso dar un paso más.

-Siempre te amaré ¿lo sabes verdad?-Las lágrimas descendieron definitivamente por las mejillas de la joven castaña.-Deja que te lo demuestre por última vez.

     Law se fue acercando a ella poco a poco hasta que sus manos frías como el hielo rozaron sus brazos con tranquilidad subiendo hacia su cuello donde pudo sentir las pulsaciones milimétricamente desacompasadas de su corazón.

     Sus ojos se clavaron los unos en los otros. Poco a poco Law fue descendiendo su rostro hasta rozar con una ternura irreal para él, la nariz de la joven. Después, cerró los ojos y se apoderó de sus labios.

     Nerumi se había quedado completamente estática, dejándose llevar por cada uno de los movimientos y gestos del médico. Había aceptado el beso, incluso, con ganas.

     Nada más separarse, lentamente Law recuperó su posición. Una leve sonrisa entristecida se apoderó de su boca. Ella seguía allí llorando intentando darle cierta estabilidad emocional a su corazón.

     De pronto, se acercó a él, le agarró de la camiseta que llevaba puesta y apoyó la frente en su pecho. Sintió como lloraba con más ganas que antes. Y en toda aquella vorágine de sentimientos, habló.

-Perdóname a mí por no decirte que me sentía sola.-Le temblaba la voz. Law sonrió.-Por ser tan inconsciente siempre en todas las decisiones que tomaba. Por no solucionar lo que nos distanciaba a tiempo y no ser clara desde el principio. Law siento muchísimo haberte engañado con Ace. Perdóname por enamorarme de él. Por esperar un hijo suyo. Yo…-se mordió el labio intentando dejar de llorar pero era incapaz,-siento no haber podido hacerte feliz…siento haber perdido a ese bebé…

     En ese instante, Law aferró sus brazos alrededor de Nerumi para abrazarla y hundirse en su cuello con todo el amor del mundo.

-Te perdono Neru.

Capítulo 17. Invasión por ErikaD

-El plan es sencillo Ace. Saldrá bien.-El pecoso observó de nuevo los planos que el viejo Garp le enseñaba, pensando en todos los pros y contras de aquella aventura.

     La sala estaba completamente vacía, la tenue luz de las lámparas podía distinguir vagamente el perfil de ambos.

-No es simple. Puede complicarse si alguno de los militares que hay allí pone alguna pega.-Se cruzó de brazos y frunció el ceño.

-Sengoku me ha dado luz verde y antes de que ese helicóptero parta, avisaré a todos los dispositivos de seguridad para que estén al tanto.

-¿Podrán subir todos?

-Hasta diez.-Afirmó el viejo.-Lo principal ahora es intentar comunicarnos con ellos de alguna forma. Al parecer por motivos de seguridad les han retirado los dispositivos móviles que llevaban encima.

-Imagino que no querrán que cunda el pánico.-Susurró el fotógrafo sentándose sobre un mullido sillón y apoyando sus codos sobre la mesa.

-De todas formas, intentaré contactar con cualquier médico o enfermero para que les lleve el mensaje estén donde estén dentro de esa maldita cola.-Suspiró el hombre de pelo blanco llevándose a la boca una galleta.

     Durante unos segundos el moreno perdió la mirada en el mapa a seguir. Analizando al cien por cien la situación. Sabía que posiblemente un piloto experimentado, aunque fuese el más fiel del mundo al viejo, podría echarse para atrás en cuanto la cosa se complicara. Al fin y al cabo, ninguna de aquellas personas a las que iba a rescatar pertenecía a su familia, ¿por qué debería de arriesgarlo todo por un simple capricho del abuelo?

     Entonces, ¿qué posibilidades había de que saliera bien el plan con total seguridad? En ese instante suspiró. Había tomado una decisión difícil pero crucial para que todo fuera rodado.

-Yo iré con ese piloto.-La afirmación contundente de Ace casi atragantó al Vicealmirante.

-¡¿Qué?! ¡¿Te has vuelto loco?!

-Si ese imbécil se echa para atrás toda la operación habrá sido en vano.

-No lo hará. Está perfectamente amenazado.

-Su vida será más importante que una amenaza, viejo. Tenemos que asegurarnos completamente de que el rescate se hará efectivo.

-Ace, estás esperando un hijo de mi nieta.-De repente, su voz se tornó seria y solemne.-No me lo perdonaría si algo saliese mal.

-Saqué a todos ellos del Japón sin ayuda de nadie. Puedo gestionar esta situación. Según tú, es un plan sencillo. Lo único que hay que hacer es pilotar ese helicóptero hasta allí y recogerlos, ¿no? Pues yo seré el copiloto.

-Ace…

-Son mis hermanos. No voy a dejar este plan al azar.-Sentenció levantándose de la mesa en la que se reunían. Miró fijamente a Garp con esos ojos fríos e impasibles y el hombre comprendió que sería incapaz de detener la voluntad de su nieto.-Habla con ese piloto. Nos vamos en treinta minutos.-Se giró sobre sus pies para marcharse de la sala, pero antes de que saliese, Garp alzó la voz.

-Permíteme entonces que me rehúse a darle cualquier mala noticia a Nerumi…

-De acuerdo. Pero…-por un instante, Ace comprendió que había una ínfima posibilidad de que todo aquello saliese mal y sintió un enorme vacío en su interior,-les protegerías si algo no saliera como espero, ¿verdad?-El viejo Garp soltó una sonora carcajada.

-Por supuesto que sí mocoso. La familia siempre es lo primero, ¿no?-Ace agachó el rostro.-Ten cuidado hijo…

                                                              ……………….

     Había visto a numerosas criaturas como aquellas en Japón, pero ninguna tan cerca como en aquel preciso instante en el que un simple cristal blindado la separaba de él. El traje aislante que le habían colocado le indicaba claramente que estaba en una zona de máximo peligro con respecto al contagio del virus.

-Y bien doctora, ¿encuentra algo interesante?-La voz varonil y divertida que escuchó a su espalda le sacó una fantástica sonrisa. Rápidamente, Koala se giró sobre sus pies y divisó la bonita sonrisa de Joe acercándose a ella.

-¡Estás bien!-Le abrazó a pesar de la incomodidad de aquel traje blanco.

-Por supuesto. Hierba mala nunca muere.-Bromeó. La castaña siguió su sonrisa con entusiasmo al separarse.- ¿Te han reclutado?-Koala asintió.- ¿Y Sabo?-Joe arqueó las cejas rodeado de incertidumbre.

-En esa dichosa cola con el grupo.-Cambió su expresión a una de completa resignación.

-Bueno, intentaremos hacer algo para que lleguen antes.-Volvió a sonreír comprensivo.

-Eso sería estupendo.-Las mejillas de Koala se tiñeron ligeramente de rosa al esbozar una bonita línea curva en sus labios. Sin embargo, quería saber otras cosas más que aun la tenían inquieta.-Oi Joe,-se giró hacia aquella cosa,-¿por qué está ahí?-Lo señaló.- ¿No es demasiado peligroso para una zona en cuarentena?-Él siguió su dedo hacia el cristal.

-Estamos intentando dar con la patente de la cura de nuevo. Necesitamos la que nosotros nos suministramos, la que funcionó, así que es necesario hacer alguna que otra prueba.-Dijo casi en susurro dándole un aire de lo más tétrico al momento.

-¿Y dónde está Law?-Volvió sus ojos hacia el enfermero.-Se supone que él sabe cómo se realiza.

-Está en ello.-Sonrió.-En alguna parte del mundo está trabajando para enviarnos una muestra. Sin embargo, ha preferido mantenerse al margen de esta operación. Simplemente quiere tranquilidad.-Rió divertido.

-¿Tranquilidad? Será imbécil.-Gruñó Koala.

-Cálmate. Se está esforzando como todos nosotros. Oi, ¿qué tal Neru-chan?-Ese cambio radical de tema mejoró su actitud.

-¿Neru? Está muy bien. Se ha ido a vivir con Ace a Italia.-Nada más conocer la noticia Joe abrió los ojos de par en par sorprendido.

-¿Enserio?-Ella asintió feliz.

-Y están esperando un bebé.-El castaño entrecerró los labios, alucinado.

-Se han dado mucha prisa, ¿no? Además, pensaba que ese niño era de Law.

-No. En Japón se acostaron y ya ves el resultado de su aventura.-Rió.

-Imaginaba que esos dos acabarían juntos. Forman una pareja increíble.-Sonrió.

-Espero que Ace no cometa ninguna locura con eso de que sus hermanos están atrapados aquí. No sabría cómo manejar la situación con Neru si algo malo le pasase.

-¡Já! No hay quién pueda con Portgas D. Ace. Ese hombre no pertenece a nuestra especie...-Bromeó el enfermero.

     Sin embargo, de repente, un fuerte golpe sacó a Koala un grito seco de su garganta. La amigable conversación que mantenían se había desvanecido. Ambos observaban el vidrio con un vuelco en el pecho. Ese ser, se había estrellado contra el cristal con bastante fuerza.

-¿Qué le ocurre?-La joven le miraba con los ojos abiertos de par en par y una pequeña gotita de sudor descendiendo por su frente.

-Es de noche. Se alteran más e imagino que tendrá hambre.-Joe intentó tranquilizarla pero algo en su interior sabía que esa reacción repentina no era normal. De nuevo, vieron cómo se chocaba de frente contra el cristal. Frunció el ceño agudizando sus sentidos. Algo no iba bien.-Tenemos que irnos.-Sentenció.

     La enfermera se giró lentamente hacia él. Notaba todo su cuerpo temblar de miedo. Fuera de esa sala, podían oír carreras y algún que otro grito con mejor claridad que antes. Ambos se miraron a los ojos.

-¡Nos vamos!-Joe agarró a la joven de la muñeca y comenzó a tirar de ella siendo el primero en reaccionar.

     Nada más salir a la intemperie de aquella zona en cuarentena, ambos se dieron cuenta de que la gente parecía entrar en pánico a cada segundo que pasaba. Los médicos y las personas de seguridad iban de aquí allá intentando solventar el problema que había.

     De repente, hubo un pequeño apagón donde se hizo el silencio y a continuación, al cabo de un par de minutos, se encendieron las luces de emergencia de los pasillos.

-Joe… ¿qué está pasando?-Susurró Koala bajito quitándose la máscara. Apretó con fuerza el agarre sobre su mano. Su cuerpo temblaba involuntariamente. Tenía la sensación de que en cualquier instante podría darle un ataque al corazón.

-No estoy seguro. Vamos a movernos. Tenemos que ponernos en la zona más segura de este sitio por lo que pueda ocurrir.-La guió, sin soltarla, por los pasillos y las salas donde la tensión y la incertidumbre hacían mella en los refugiados.

     Andaban con prisa sin perder el ritmo. Estaba convencido de que algo no iba bien y que tenía que ver al cien por cien con esas cosas que caminaban en las calles. Debía ponerla a salvo cuanto antes.

     Sin embargo, nada más llegar a la entrada donde las personas de la cola se arremolinaban para entrar a toda prisa, Koala frenó en seco tirando de la mano de Joe que se detuvo al instante.

     Observaba completamente petrificada hacia ese lugar.

-¡Koala! ¡Tenemos que irnos!-Alzó la voz para que le escuchara entre los gritos desesperados que se oían por ese pasillo. Y entonces, el castaño alzó sus ojos hacia la dirección en la que ella estaba mirando.

     Habían cerrado las puertas de metal a cal y canto. Veía como toda aquella gente empujaba con fuerza el hierro sin conseguir ninguna abertura. Oyó los gritos de las mujeres y de los niños. Escuchaba poco a poco como cada una de ellas se iba desvaneciendo dándose de bruces con la muerte o algo peor.

     Lentamente se acercó a esa puerta de hierro firme y resistente. Tenía los ojos abiertos de par en par y las mejillas inundadas en lágrimas inconscientes.

-Sabo…-Susurró con un hilo de voz.-No…

     Joe tragó saliva ante tal desconsoladora imagen. Sintió un fuerte nudo presionándole el pecho. Pero de pronto, vio a la joven enfermera aproximarse a toda rapidez hacia la puerta para intentar abrirla.

-¡Koala!-Fue hacia ella velozmente, la agarró de la cintura y tiró hacia atrás. Ella intentó zafarse.

-¡No! ¡Déjame! ¡Sabo!-Por mucho que alzase las manos hacia la salida, nunca más llegaría a tocarla.- ¡Sabo!-Su tono de voz desgarrador y desesperado llamó la atención de los guardias que se aproximaban armados para controlar que la puerta no cayese.- ¡No! ¡Sabo! ¡Suéltame!

-Matad a todo el que intente entrar.-De repente, la voz de uno de los capitanes del ejército hizo acto de presencia. El humo de su puro inundó el lugar.-Alzar las armas, estad preparados. Me da igual que sea un humano o un monstruo.

     Nada más oír aquella sádica afirmación Koala dejó de patalear entre los brazos de su amigo, para mirar a ese hombre con el corazón destrozado y los ojos hinchados en lágrimas.

     En ese instante, Joe la arrastró agarrándola con fuerza de la cintura hasta un pequeño almacén donde se encerraron. Ella se soltó empujándolo contra una de las estanterías con la intención de abrir la puerta. Tenía que ir a rescatarle. Le prometió que se verían en aquel lugar.

-¡Koala!-Sin embargo, el castaño la agarró del brazo con fuerza haciéndola girar.- ¡Ya basta!-Fijó sus esferas grises en ella con enfado.

-Tengo que salvarle…-Susurró temblorosamente.-Por favor…

-No puedes. No irás.-Joe la sujetó de los brazos ejerciendo cierta presión sin dejar de mantener el contacto visual.-Vas a quedarte aquí.

-No puedo, tengo que hacer algo Joe…

-No. Sabo está bien. Estoy convencido.-Ella negó. Las lágrimas descendían por sus mejillas sin control.

-No puedo perderle…Yo…le necesito…Si le ocurriese algo…-De repente, su mirada se volvió completamente ausente. El enfermero no pudo resistir más la tensión y simplemente se acercó para abrazarla con fuerza.

-Es Sabo. Si se parece a Ace, que sepas que no te lo quitarás de encima tan fácilmente.-Sonrió dándole un corto beso en su cabellera castaña.-No te preocupes. Lo que tienes que hacer es ponerte a salvo, él te buscará.

-Joe…-Koala se aferró al traje blanco del mayor.-No le he dicho nada aun…-El nombrado arrugó la nariz desconcertado.

-¿Decirle qué?

-Estoy embarazada…-Susurró.

 

     Diez minutos antes.

     El caos empezó a expandirse por toda la fila que esperaba pacientemente su turno. Al parecer alguien había dado la alarma de que un infectado se había colado en el lugar. Todos se miraron asustados al oír gritos al fondo. Sabo avanzó con determinación delante de todos ellos para intentar ver algo. Sin embargo, las personas que allí había solo temblaban en silencio esperando que lo que estaban escuchando fuese una absurda ilusión.

-Sabo…-Luffy se acercó a él. Estaba serio y preocupado al mismo tiempo.-Al final no hemos podido llegar.-Susurró. Al oírle, el rubio sintió como la piel se le erizaba. Recordó los ojos implorantes de Koala y su promesa.

     ¿Y ahora que se suponía que debían hacer? ¿Ese era realmente su final? No, se negaba a creerlo. No moriría allí. Él no era una persona que se rindiera tan fácilmente, ni siquiera Luffy. Así que no entendía por qué le había dicho algo así.

-¿Qué dices?-Bajó los ojos hasta su hermano con una sonrisa.-Saldremos de esta airosos como siempre.

     De repente, la gente empezó a ponerse en pie, al parecer algunas personas se habían echado a correr por el pasillo. Les veían avanzar manchados de sangre con el rostro completamente desencajado del miedo.

-¡Chicos! Tenemos que irnos.-Sabo fue hacia una de las mochilas que llevaban, sacó unas cuantas armas y las repartió.

-¿Irnos?-Kaya abrió los ojos de par en par.

-¡Esas cosas nos comerán si salimos de aquí!-Gritó Ussop perdiendo el control de sus emociones.

-No nos queda otra opción.-Afirmó el rubio tendiéndole una pistola a él.-Eres el que tienes la mejor puntería de todos nosotros, no nos puedes fallar.

-¿Pero qué se supone que vamos a hacer ahí fuera?-Nami no comprendía con exactitud el plan.

-Vamos a romper el túnel,-Zoro se aproximó con una catana, que había encontrado en su huida días antes, a la valla metálica. Buscó la aprobación de Sabo y luego realizó un corte directo y fino rompiéndola por la mitad,-después iremos en círculo apoyándonos unos contra otros para cubrirnos hasta el parapeto más cercano.-La gente comenzó a correr cada vez más aprisa. Luffy apartó a Nami del camino rápidamente antes de ser arrollada.-A partir de ahí, intentaremos buscar un refugio cerca de las carpas. Cuando amanezca, iré en busca de Koala. Luego saldremos de la ciudad.

-¡Súper!-Gritó Franky entusiasmado con el plan. Ussop agarró con fuerza su pistola. Le temblaba absolutamente todo el cuerpo.

-Será mejor que nos pongamos en marcha.-Afirmó Robin urgente.

     Una vez rota la malla, Zoro se dispuso a cortar el plástico de tela aislante.

-¡Muy bien! ¡Prepararos!-Sabo alzó su arma apuntando hacia afuera.

-¡Yo cubriré la retaguardia!-Gritó Luffy.

-¡Te sigo capitán!

-Contaré hasta tres y saldremos. ¡Uno! ¡Dos! ¡Tres!

     El corte vino seguido de un fuerte disparo que penetró a toda velocidad contra la cabeza de uno de los monstruos que querían acceder al lugar.

-¡Vamos!

     Comenzaron a moverse como si hubiesen estado coordinados toda la vida y al cien por cien preparados para ese momento. Avanzaron más o menos en círculo cubriéndose las espaldas mientras disparaban o luchaban contra aquellas cosas que parecían haberse salido por completo de su propio control.

     Zoro y Franky se entretenían desviando los ataques de su izquierda y derecha. Kaya intentaba ir dentro del grupo evitando luchar a toda costa. Sabo abría paso junto a Robin hacia la catedral de Notre Dame justo enfrente de ellos. Ese sería un estupendo lugar en el que refugiarse.

     El hermano mayor veía, mientras se alejaba, a todas aquellas cosas intentando acceder a la gigantesca carpa que se extendía por toda la plaza y mucho más allá. Por un instante, mientras se deshacía de un zombi con el tubo de metal que llevaba a la espalda, no podía dejar de pensar en la joven de ojos azules.

-Espero que estés bien.-Susurró intentando recuperar su agitada respiración.

-¡Luffy!-Sin embargo, el grito de Nami, le hizo girar sobre sus pies alarmado.

     El moreno intentaba zafarse de un par más, pero tenía una fea herida en el hombro. A toda velocidad, Sabo golpeó a uno de ellos antes de que la cosa fuese a peor. Se los quitó de encima con más facilidad de la esperada. Su hermano pequeño se apoyó en su hombro con la respiración entre cortada.

-Luffy…-Nami se acercó para darle también su hombro.

-Estoy bien…-Susurró con media sonrisa.

-No seas inconsciente.-Le regañó el rubio.

-¡¡Chicos!! ¡Vamos hay una apertura!-Gritó Robin con Kaya corriendo a su lado.

     Todos comenzaron a correr. Algunos heridos, otros preocupados. Solo querían encontrar una salida cuanto antes.

     Mientras avanzaban, pudieron ver aviones del ejército sobrevolar sus cabezas.

-¡Vamos entrad!-Ordenó Sabo dejando que Zoro ocupase su lugar junto a su hermano.

     El grupo se coló en el interior de la catedral por un hueco pequeño en la pared de piedra. Cuando el mayor vio que nadie se quedaba atrás, entró en el interior deshaciéndose de unos cuantos de disparos de algunos infectados.

-Tenemos que tapar esa salida.-Afirmó Franky.-Ussop, ayúdame.-Rompieron algunos bancos de madera y se pusieron manos a la obra.

     El lugar estaba iluminado por la tenue luz de los candiles con velas que la gente había colocado a los santos de la catedral. Sabo intentó recuperar la serenidad después del momento de agitación. Se acercó a Luffy con el rostro preocupado. Su hermano estaba recostado sobre uno de los bancos con el hombro lleno de sangre.

-Oi, Lu, dime que estás bien.-El moreno le sonrió.

-Saldrá de esta. Solo son unos cuantos arañazos más profundos de lo necesario.-Analizó Kaya. Nami suspiró aliviada.

-Deja de cometer estupideces, ¿quieres que Ace me mate?-Arrugó la nariz. Luffy amplió su sonrisa.

      Pero en ese instante, al fondo de la gigantesca nave, oyeron un fuerte ruido. Alzaron la vista. Sabo alzó el arma que aún tenía en la mano. Sigilosamente se acercó hacia la oscuridad.

-¿Había otro agujero?-Preguntó en un susurró. Robin se acercó a él y negó.

-¡Oh Dios mío! ¡Estamos vivos!-Oyeron una voz. Sin duda, eran personas que también habían salido airosas del conflicto.

     Al escuchar tono femenino, el corazón de Nami dio un fuerte vuelco. Enseguida se puso de pie.

-¡¿Quién anda ahí?!-Gritó de pronto Sabo con el ceño fruncido y sin dejar de apuntar hacia el fondo de la catedral.

-¡¿Hola?!-Robin le apoyó. Detrás, el grupo permanecía alerta ante cualquier anomalía.

-¡Perdonad!-De repente, alguien comenzó a salir hacia la luz. Llevaba las manos en alto e iba seguido de una mujer.

     Nada más verla, a Nami se le saltaron las lágrimas.

-¡¡Nojiko!!-Corrió hacia su hermana para abrazarla.

     Sabo suspiró bajando el arma. Se sentía realmente aliviado.

-¿Thatch?-Susurró Luffy sorprendido incorporándose sobre su asiento. 

Capítulo 18. Mi misión por ErikaD

El subsuelo en el que se habían escondido era suficientemente grande como para que cupieran más de diez personas. Había víveres y algunas camas de hospital preparadas para la peor de las urgencias. Arriba empezaron a oír disparos así como gritos y desesperación. Todos esos ruidos la devolvían a la pesadilla que ya había sufrido meses antes en Japón y eso hacía que le temblase el cuerpo de arriba abajo.

     Se agarró el vientre con fuerza mientras se mordía el labio. Estaba nerviosa e histérica. No sabía muy bien si era por no saber qué estaba pasando arriba o por el hecho de que no podía averiguar qué había ocurrido con el rubio.

     Joe observaba el techo mientras se colocaba un traje militar que había por allí, y buscaba armas con las que poder defenderse en caso de necesidad.

-No saldremos de aquí.-Oyó a Koala susurrar.-Es imposible que esas cosas ya no estén por la mañana.

-Tranquilízate. Intentemos descansar de momento. No pienses en eso.-Le sonrió comprensivo. La enfermera se sentó sobre una de las camas. Poco a poco su mirada se perdió en la nada mientras un par de lágrimas se deslizaban por sus mejillas.

-¿Y si no ha sobrevivido…?-Preguntó sintiendo un nudo de dolor aferrarse a su garganta. Joe suspiró y se acercó a ella agachándose justo enfrente. Apoyó ambas manos enguantadas sobre sus rodillas.

-Estará sano y salvo. Estoy convencido. Igual que sé que de un momento a otro, aparecerá por algún sitio para encontrarte.-Le acarició ambas mejillas apartándole las lágrimas.-Confía en él.

     Koala asintió mordiéndose el labio.

-Yo te protegeré hasta entonces, ¿de acuerdo?-Volvió a asentir.-Deberías cambiarte.-Le dejó otro traje militar a ella. Luego se incorporó y caminó en dirección hacia la alacena.- ¿Te apetece comer algo?

-¿De verdad me estás preguntando algo así?-Los ojos azules de la enfermera le miraron incrédulos.

-Sé que tienes el estómago cerrado pero en tu estado…                                               

-No me hables como si estuviese enferma.-Le contestó con el ceño fruncido. Él suspiró.-No tengo hambre.

-Cámbiate.-Le ordenó arrugando la nariz igual que ella. Se giró sobre sus pies y cogió un par de latas de conserva. Las abrió y comenzó a comérselas.

     En la otra punta de la sala, Koala se quitó el traje blanco con todos los protocolos de seguridad y después se colocó esa ropa militar que le venía un poco grande.

     Arriba no dejaban de escuchar gritos y disparos. Les esperaba una noche terriblemente larga.

-Joe…-El castaño se volvió hacia ella. Tenía la mirada seria fijada en sus ojos celestes.-Perdona.-Koala se sentó de nuevo sobre una de las camillas.-Estoy un poco nerviosa.-Aun llevaba en sus esferas esa estúpida mirada ausente que a él le dolía tanto.

-No te preocupes.-Susurró.-Es normal.

     De repente, oyeron un par de gigantescas explosiones. La enfermera miró hacia arriba asustada. El suelo comenzaba a temblar. El polvo bajaba por las rendijas.

-Oh Dios mío…-Las lágrimas volvieron a inundar las mejillas de la mujer que no dejaba de agarrarse con fuerza el vientre. Joe se acercó a ella y se agachó otra vez justo enfrente. La miró a los ojos.

-¿De cuánto tiempo estás?-Quería desviar su atención sobre lo que estaba ocurriendo allí arriba a toda costa. Lo último que quería era que Koala entrase en un estado de ansiedad.

-¿Qué…?-Ella no sabía que decir. ¿Cómo podía estar tan tranquilo con todo lo que estaba ocurriendo allí fuera?

-Mírame y contesta.-La agarró de las manos que posaba sobre su estómago. Desconcertada, Koala respondió.

-De dos meses creo…-Susurró mientras Joe le apartaba las lágrimas con una sonrisa.

-¿Has pensado algún nombre?

-Todavía no.-Negó intentando sonreír igual que él.

-¿Sabes una cosa?-Le acarició una de sus mejillas.-Le envidio mucho. Me habría encantado ser el padre de tus hijos.-Al oírle, Koala abrió los ojos de par en par. El enfermero se acercó un tanto a su rostro.-Me gustas desde que te conocí Koala y prácticamente estoy enamorado de ti desde la primera vez que compartimos cama…

-¿Estás de broma?-No podía creérselo. Era incapaz de pensar eso sobre su mejor amigo.

-No…-Susurró. Joe se incorporó sentándose a su lado sobre la camilla.-Me arrepiento muchísimo de no habértelo dicho antes. Quizás, si lo hubiese hecho, ese bebé sería mío y no de él.-La castaña se mordió el labio.-Te quiero.-Clavó sus ojos en ella. El silencio se adueñó de aquellas cuatro paredes que les aislaban del horror del mundo exterior.

     Él se acercó lentamente a sus labios. Koala no sabía exactamente como debía reaccionar. Esa confesión había sido demasiado impactante para ella. Estaba completamente paralizada.

     Así que, cuando Joe la besó, simplemente cerró los ojos y se dejó llevar.

                                                              ………………..

     Ace se topó con el cielo oscuro de París cuando rozaban las cinco de la mañana. Sentía como el sueño le invadía de vez en cuando, pero aun así, resistiría la tentación de quedarse completamente dormido. Tenía que cumplir la misión pasase lo que pasase.

-Parece ser que no lo han conseguido.-Comentó el piloto. El pecoso arqueó las cejas desconcertado.

-¿Por qué lo dices?-Con un movimiento leve del rostro le indicó hacia donde tenía que mirar exactamente.

     Abrió los ojos de par en par. La periferia de la ciudad estaba completamente colapsada. Había monstruos de aquellos aquí y allá. Las cercas les contenían y muchos soldados de asalto se mostraban impasibles ante el más mínimo movimiento. No saldrían de la zona aislada.

     En esa misma línea, no solo se amontonaban los cadáveres de esas cosas sino también de todas las personas que habían intentado huir. Chistó con la lengua furioso consigo mismo. Esperaba que Sabo hubiese tomado las decisiones más acertadas.

-Iremos hacia el centro. El ejército está intentando contener a los que se acercan a la zona habilitada para las personas sanas. Imagino que si tus hermanos siguen vivos, estarán ahí.

-¿Y cómo daremos con ellos?-Con el ruido de las aspas del helicóptero tenían que alzar un tanto la voz.

-No estoy muy seguro. Seguimos con las comunicaciones cortadas.

-Vayamos de todas formas hacia la zona en cuarentena que nos ha señalado el viejo en el mapa. El dispositivo de seguridad y sanitario se encontraba allí. Tal vez, lleguemos a tiempo.-El piloto asintió redirigiendo la ruta.

     A medida que se acercaban a Notre Dame, podían oír disparos y aviones del ejército descargar toda su ira contra aquella bonita plaza. Intentaban por todos los medios no dañar la catedral.

     Ace frunció el ceño. Eso que veía a lo lejos no le olía nada bien.

                                                              ………………

     Koala lanzó un fuerte gemido al aire cuando notó como Joe había entrado de golpe en su feminidad. Escondió la cabeza bajo su hombro y comenzó a soltar sonoros suspiros cuando el castaño comenzó a moverse sobre ella. Cerró los ojos al sentir los labios del enfermero apoderarse de los suyos.

     Aun intentaba averiguar cómo había terminado así la situación. ¿Qué se suponía que estaba haciendo? Sentía el corazón latirle a mil por hora. No pensaba, no razonaba, solo se estaba dejando llevar.

-¿Estás bien?-Oyó un susurró en su oído derecho. Ella se mordió el labio con las mejillas sonrojadas dándose cuenta de que eso que estaba ocurriendo estaba mal.

-Tienes que parar.-Soltó entre un par de gemidos.-Nada de esto, está bien.-Abrió sus esferas azules para mirarle a los ojos. Joe continuaba con el movimiento sobre ella sin perder absolutamente el ritmo a pesar de la conversación.

-De acuerdo.-Soltó entre jadeos con una sonrisa seductora.-Fréname.-Aumentó el ritmo. Koala sintió como el calor de su cuerpo aumentaba considerablemente. El interior de su feminidad se estrechaba mientras que la masculinidad del castaño incrementaba aún más su tamaño.

     En cuanto notó el tercer orgasmo, sintió que perdía las fuerzas para retirarle de encima de ella. Cada vez presionaba menos el abdomen del enfermero. Sentía un tibio líquido descender por sus muslos. Su parte más instintiva quería más. Siempre había disfrutado al cien por cien del sexo con Joe.

     Cerró los ojos y perdió la noción del tiempo.

                                                              ………………

     Nada más llegar al centro de la plaza, Ace abrió los ojos de par en par totalmente incrédulo. La zona en cuarentena estaba completamente rodeada. Cientos de soldados impedían que pasasen a toda costa hacia las personas que aún estaban vivas.

     Sin embargo la cola había dejado de existir.

-No podremos descender.-Afirmó el piloto.

-Dejaremos el helicóptero en la nave norte de Notre Dame, en el tejado. Yo bajaré a buscarles.-El hombre observó incrédulo la decisión del moreno. Sin duda estaba tan loco como el viejo Garp. Si bajaba ahí, sus posibilidades de supervivencia serían mínimas.

     Ace se puso de pie y enseguida se colocó un paracaídas. A continuación se enfundó un par de armas de fuego y abrochó la empuñadura de su daga al cinturón que llevaba puesto.

-Espérame hasta que amanezca. Si en ese tiempo no he vuelto, puedes marcharte.-Sentenció. El piloto sonrió.

-Estás como una cabra, amigo. Esperaré ese tiempo pero no creo que sobrevivas.-Se fue posicionando en un lugar más o menos despejado para que el descenso de Ace no fuese tan peligroso.-Además, si la cosa se pone fea, prometo largarme cuanto antes.

-Dijiste que nos sacarías de aquí. No puedes fallar algo así, confío en ti.-Le colocó una mano en el hombro. El piloto se quedó completamente sorprendido ante las palabras del pecoso.-Juro que si muero te atormentaré el resto de tu vida.

     Ambos hombres soltaron una sonora carcajada.

-No me arriesgaré a eso Portgas. Espero que tengas suerte.-Le miró por última vez antes de mantenerse firme sobre el aire.

-Por supuesto. No fallaré. Nos vemos después.-Sonrió abriendo la puerta corredera del aparato metálico. Miró un instante hacia el horrible panorama que se extendía justo bajo sus pies. Respiró hondo.-Estoy convencido de que pensarías que es una mala idea…-Susurró para sí mismo pensando en la castaña de ojos verdes.-Pero es mi misión…-Se volvió sobre sus pies para coger carrerilla antes de saltar.-Lo entenderías, ¿verdad?

     Comenzó a correr y justo cuando llegó al borde, pegó un salto hacia el vacío.

                                                              ………………

-¡Sabo! Hemos encontrado unos cuantos aparatos electrónicos.-Luffy y Ussop venían saltando como locos hacia el grupo que intentaba establecer un pequeño plan de huida. El hermano mayor frunció el ceño. No había forma de concentrarse aunque quisiera.

-¡Luffy deja de correr!-Le regañó el rubio. Acababan de vendarle la herida hacia unas horas y ya estaba como si nada.

-¿De dónde los habéis sacado?-Preguntó Nami intrigada.

-Al parecer el obispo usaba bastante las nuevas tecnologías.-Rió el narizón.

-Bien, intentaré hacer una radio.-Afirmó Franky animado colocándose las gafas que llevaba en la frente que hacía efecto lupa. Luffy aplaudió feliz.

-No hay manera de que se estén quietos.-Sonrió Nojiko. Sabo suspiró resignado.

-Entonces, ¿crees que volverás sano y salvo con Koala?-Thatch volvió con el plan.

-No lo creo, estoy convencido.

-Pues amanecerá en una media hora. Será mejor que te vayas preparando.-Le apremió Robin. Él asintió.

-Nosotros esperaremos aquí. El tiempo exacto es de otra media hora más. Nos marcharemos de Notre Dame aunque no hayas llegado.-Sentenció Thatch con seriedad.

-¡¿Qué?! No voy a irme sin Sabo.-Respondió Luffy con el ceño fruncido. El castaño suspiró con una sonrisa en los labios.

-Tranquilo Lu, tengo tiempo suficiente para regresar. La actividad de esos bichos es muy baja de día. Puedo moverme con más facilidad.-Le revolvió el pelo al menor.

-¿Necesitas que te acompañemos?-Preguntó Zoro.

-Si voy solo tardaré menos.-Sonrió.-Bastante tendré ya con la vuelta.-Resopló.-Pero gracias.

-Genial. Ahora solo tenemos que intentar averiguar cómo saldremos de la ciudad.-Thatch observó el mapa por décima vez.

-Lo mejor será que cojamos un par de coches y atravesemos las vayas a toda velocidad, ¡súper!

-Y nos freirán como pollos a balazos si hacemos eso.-Frunció el ceño Nami.

-Confío en vosotros para averiguar esa parte.-Afirmó Sabo guiñándole al grupo un ojo.

-Entonces estamos muertos.-Ussop notó su cuerpo temblar de miedo.

-De acuerdo, calmaros, tiene que haber un punto ciego por el que pasar con los coches.-Nojiko se acercó al mapa.-Vete tranquilo. Haremos todo lo posible por solucionar este problema. Sabo asintió a su pequeña sonrisa. De repente, Nojiko se había vuelto más compresiva de lo que todos recordaban.

-Muy bien, ¡que comience la fiesta!-Alzó Luffy la voz.

                                                              ……………….

-Está amaneciendo.-Joe se colocó la cazadora al mismo tiempo que veía como entraba un poco de luz a través de la trampilla del suelo.-Y parece que se ha calmado un poco la situación, deberíamos de salir ahora. Creo que es el mejor momento.-Hacía un buen rato que ya no oían disparos.- ¿Qué opinas?-La miró.

     La enfermera se abrazaba a sí misma con la mirada perdida. Estaba despeinada y se sentía despreciable. Aun intentaba razonar por qué se había acostado con él sin más e intentaba por todos los medios no echarse a llorar como una niña pequeña.

-¿Koala?-Al oírle salió de sus pensamientos.

-¿Qué?-Alzó el rostro hacia su amigo de toda la vida clavando sus ojos en los de él.

-¿Estás bien?-Las lágrimas brotaron de sus zafiros completamente inconscientes. Negó con el corazón encogido.- ¿Qué te pasa? ¿Te duele algo?-Se acercó a ella.

-Ha sido un completo error.-Tartamudeó.-Absolutamente todo…Me he dejado llevar. No pienses que…

-Tranquila.-Sonrió.-Lo sé. Me lo tomo como un simple adiós.

-No le digas nada a Sabo.

-No lo sabrá.-Se agachó enfrente de ella.-No vayas a comerte la cabeza por esto. Estás embarazada de él y vas a ser muy feliz a su lado. Simplemente déjalo pasar.-La joven asintió.-Y ahora salgamos de aquí.-Le apartó los rastros de lágrimas y se levantó tendiéndole una mano.

     Los dos subieron las escalerillas. Iban más o menos armados y listos para lo que se encontrasen allí fuera.

-Iré delante. Cúbreme las espaldas.-La castaña asintió decidida. Se le había pasado un poco esa sensación de culpabilidad que le apretaba en el pecho.-Abriré a la de tres. Una, dos,-Joe quitó el seguro a su pistola,-¡tres!

     De un fuerte empujón abrió la trampilla. Se asomó poco a poco apuntando a su alrededor. Todo parecía despejado de momento. El sol despuntaba en el horizonte.

-Parece que la cosa está tranquila.-Afirmó saliendo al exterior. Un vez de pie, se aseguró de que no había nadie o nada a su alrededor, se agachó alzando una mano hacia la castaña.-Vamos.

     Pero justo cuando iba a salir, Koala vio como algo se aproximaba hacia ellos con la clara intención de darles un bocado en cuanto estuviesen listos. A la enfermera se le secó la garganta. Abrió los ojos de par en par. Esa cosa se acercaba a ellos cada vez más rápido.

-¡Joe!-Gritó. Sin embargo, para cuando el médico reaccionó volviéndose sobre sus pies, un fuerte disparo atravesó la cabeza del horripilante ser.

     Los dos se giraron hacia el lugar de donde había salido la bala.

-Ese es…

-¡Ace!-Koala se sentó sobre el suelo de piedra con una sonrisa llena de felicidad. 

Capítulo 19. Un motivo para luchar por ErikaD

-¿Estáis bien?-Ace se acercó a ambos serio. Agarró a Koala de la mano para ayudarla a que se incorporara.

-Eso creo.-Le sonrió la de ojos azules que nada más estar de pie le dio un fuerte abrazo al pecoso. Él la correspondió.

     Joe miró a su alrededor. No había ni un alma allí. Las carpas estaban totalmente desmontadas o destruidas. Había pequeñas zonas con fuego aquí y allá. El ejército se había retirado y las personas sanas parecían haber sido trasladadas o bien refugiadas. En ese instante, se fijó por entero en el tétrico entorno que les envolvía.

     Estaba lleno de sangre y un espeluznante silencio.

     Entonces, divisó a lo lejos, la cola de gente que pretendía entrar en la zona en cuarentena y que nunca llegó a hacerlo. Vio como los cadáveres se agolpaban unos encima de otros. Era imposible que hubiese alguien vivo allí.

­-¿Cómo has llega…?-Pero antes de que pudiese terminar la pregunta. Joe vio que su amiga se estaba fijando exactamente en lo mismo que él.

     Una fina lágrima recorrió su bonito rostro.

-Sabo…-Susurró temblando e instintivamente se apartó del pecoso y se acercó corriendo hacia ese lúgubre lugar.- ¡Sabo!

     Al oír gritar su nombre, Ace abrió los ojos de par en par. ¿Acaso no estaban todos juntos allí abajo?

-¡Joe! ¡¿Y los demás?!-Preguntó urgente mientras observaba a Koala rebuscar entre la pestilencia gritando el nombre de su hermano menor.

-No estaban con nosotros.-Respondió abatido.-Seguían en la cola.

     Ace sintió como se le paraba el corazón. Su respiración dejó de funcionar pausadamente. Se había quedado completamente paralizado. ¿Tal vez había llegado tarde? Le temblaba todo el cuerpo. De repente, sintió como todo su mundo se derrumbaba. Había fracasado por completo su misión. Había fallado como hermano. Jamás debió irse de París. Él tenía que haber estado allí para protegerlos.

     Luffy y Sabo estaban muertos…Eso no podía ser verdad…El remordimiento empezó a quemarle por dentro como si fuese un metal recién salido de la forja.

-Luffy…-Poco a poco se empezó a caminar hacia el lugar donde Koala seguía gritando los nombres de sus hermanos, de sus amigos. Estaba desesperada y perdiendo la sensatez por momentos.-Sabo…-Al igual que él.

-¡Ace!-De repente, sintió un fuerte agarre en el brazo izquierdo. Se detuvo en seco saliendo del breve trance en el que se encontraba. Se giró hacia el enfermero.-Tienes que sacarla que aquí. No sé dónde están tus hermanos pero seguro que han ingeniado la manera de escapar.-Ace arrugó la nariz. Intentaba creer las palabras de Joe.-Les buscaremos sin falta, pero antes hay que tranquilizarla.-Alzó el rostro hacia la castaña.-En su estado no es bueno ese ataque de ansiedad.

-¿Estado?-El moreno se temía lo peor. Joe asintió.

-Koala está embarazada.-Ace sintió un fuerte vuelco en el pecho. El nudo de su garganta le apretaba con más energía.

-¿De Sabo?-Preguntó con un hilo de voz. Joe asintió.

-Sí, está de casi dos meses. Pero Sabo aún no sabía nada.-Agachó el rostro compungido. Y por un instante, Joe tuvo la sensación de haberse aprovechado por completo de ella y de su estado emocional débil.

     Ace regresó sus ojos a la muchacha que daba grandes zancadas en su dirección.

-¡Ace! ¡Ace por favor! ¡Tenemos que hacer algo!-Nada más llegar a su lado le agarró de la sudadera y enterró su rostro bajo su barbilla. El pecoso aún seguía completamente inmóvil analizando todo lo que estaba ocurriendo.- ¡No le encuentro!-Lloraba.-Debía estar ahí pero no doy con él…-Susurró con un hilo de voz entre sollozos.-Devuélvemelo…Por favor…

     Ace la abrazó para que se desahogara y alzó su rostro hacia el frente. Frunció el ceño. Era imposible que si estaba a más de la mitad de la cola, a Sabo no se le hubiese ocurrido ningún plan de escape. Ante el peligro haría lo que fuera por sobrevivir y proteger a Luffy. Era completamente una locura pensar que se habían dejado mordisquear por esas cosas sin luchar.

-Oi Koala,-la nombró tranquilo y sereno. Algo que le sorprendió incluso a él mismo,-no creo que se hayan quedado ahí.-La separó del abrazo para mirarla a los ojos.-Estoy convencido de que han huido hacia algún lugar cercano.-Ella le miraba llorando.-Así que nos acercaremos y veremos que ha ocurrido. Tenemos que encontrar pistas que nos indiquen hacia donde fueron.-Le dedicó una pequeña sonrisa cargada de confianza.

-Ace, no creo que…-Sin embargo, Joe se calló antes de meter la pata. Aunque sabía que esa falsa esperanza podría ser útil en ese instante, si no daban con ellos, ¿qué sería de Koala?

-Les encontraremos.-Siguió el pecoso haciendo caso omiso al enfermero.-Solo tenemos que ser pacientes. Conozco a Sabo desde que era un crío, no se dejaría vencer sin más. Estoy convencido de que no está en esa fila.

     O eso era lo que él más deseaba en el mundo.

-Deberíamos de ponernos a cubierto.-Afirmó Joe.-Intentemos buscar pistas desde ahí.-Señaló. Koala se apartó las lágrimas.

-¿Alguna sugerencia? Necesito ser rápido. Un helicóptero nos está esperando para sacarnos de aquí cuando antes detrás de Notre Dame.-Esa noticia entusiasmo a sus acompañantes.

-¡Saldremos de la ciudad!-Exclamó Koala con una pequeña sonrisa en los labios.

-Y espero que nos libremos de este asqueroso virus de una maldita vez.-Joe suspiró aliviado.

-No creo que ahora mismo eso vaya a ser posible.-De repente, Ace alzó su arma. Parecía que aquellas cosas volvían a ponerse en movimiento para atacar.-Iré delante. Joe cubre la retaguardia.-Afirmó. El enfermero al darse cuenta de la situación, desenfundó su pistola del cinturón.-Koala, pégate a mí. Avanzaremos a la vez…

                                                              ………………….

     Esa mañana, Nerumi bajó las escaleras de su casa con unas terribles ojeras. Sentía como todo el cuerpo le pesaba. Estaba agotada y aun así, una parte de ella se había resistido a pegar ojo en toda la noche.

     Con una camisa lo suficientemente ancha como para cubrir su vientre de casi ocho meses, y el pelo rizado despeinado y alborotado, entró en la cocina en busca de un buen descafeinado. Por desgracia, las recomendaciones de su ginecóloga no daban a más.

-Buenos días.-La voz de Law la sacó de su pequeño sonambulismo.

-¿Qué hay?-Soltó ella abriendo la nevera.

     El moreno la ojeó por encima del periódico de la mañana que estaba leyendo. Sonrió.

-En un poco temprano para empezar a darle vueltas a la cabeza.

-Llevo toda la maldita noche haciendo eso. Temo quedarme dormida de pie…-Bromeó vertiendo un poco de leche en una taza.

-¿No has dormido?

-Absolutamente nada.-Metió la taza en el microondas. Lo programó y esperó pacientemente. 

-No creo que a tu hijo le haga mucha gracia eso.-Regresó sus ojos hacia la lectura.

-Ya lo sé, pero no dejaba de dar una vuelta tras otra. ¿Y tú qué haces despierto tan temprano?

-Tengo que trabajar e ir a enviar una carta urgente.

-¿Hay alguna noticia más?

-Nada.-Susurró serio.-Imagino que no quieren alarmar al resto de la población.

-Eso es absurdo. Todo el mundo lo sabe.-Neru se había apoyado sobre la encimera con los brazos cruzados.

-La cuestión es que si se les ha ido de las manos, nadie se enterará de ello.

-¿Crees que la cosa no va bien?-Arrugó la nariz preocupada.

-Ni idea.-El microondas soltó unos pitidos, Nerumi sacó la cerámica calentita y le añadió algo de azúcar antes de empezar a beber.

-No he podido contactar con Ace desde ayer por la mañana.-Confesó la preocupación que la había tenido en vilo toda la noche.

-Han cortado las líneas de comunicación a nivel general. No te preocupes por eso.-La joven le dio un sorbito a aquel fantástico líquido que olía tan bien.

-¿Sabes?, tengo la sensación de que no va a acabar bien.-Sentenció agachando el rostro. En aquel instante, Law levantó de nuevo la vista del periódico.-Ese presentimiento me persigue desde que me soltó la mano cuando le vi marchar. Una parte de mi siente que no volveré a verlo.-Esa última frase había sonado demasiado derrotista incluso para alguien como ella.

-Te has vuelto demasiado negativa y desconfiada. Te ha hecho una de sus estúpidas promesas. Volverá. Tiene a la maldita fortuna de su lado.-Nerumi esbozó una pequeña sonrisa.

-Pero, ¿y si no es así?-Se mordió el labio aguantándose las ganas de llorar.

-Entonces tendrás que aprender a convivir con ello.-Afirmó frío e impasible.

                                                              …………………

     Forzaron el cristal de uno de los vehículos colindantes mientras disparaban a aquellas cosas que se empezaban a arremolinar alrededor suya. Se metieron dentro a toda velocidad. Tal vez, así tendrían la oportunidad de hacer algo más que correr.

     Koala se agachó en el asiento de atrás cubriéndose la cabeza mientras Joe intentaba hacerle un puente al coche. Ace disparaba y golpeaba a todo lo que intentaba entrar.

-¡¿Cómo vas?!-Preguntó sudando. No aguantaría mucho más tiempo con esa resistencia. Cortaba todas las manos o brazos posibles que intentaban colarse por los cristales rotos.

-¡Creo que casi esta!-Joe pudo oír como el motor se iba encendiendo poco a poco.

     De repente, un grito de Koala en el asiento de atrás alarmó a Ace, quién rápidamente se giró sobre sobre el respaldo y disparó a bocajarro a uno de los zombis que habían roto la luna trasera del vehículo.

-¡Mierda! ¿Cómo es posible que de repente haya tantos?-Frunció el pecoso el ceño. Pero en ese instante, notó una gran presión en el abdomen izquierdo. Uno de los monstruos le había agarrado y acababa de propinarle un terrible bocado. De un fuerte tirón se lo quitó de encima no sin antes dispararle en la cabeza.

     La bala se perdió por la puerta del coche. De pronto, sintió como la respiración se le empezaba a entrecortar. Estaba mareado. Tenía una fuerte y peligrosa herida que no dejaba de sangrar.

     Si no salían pronto de allí la cosa terminaría muy mal.

    

     Dentro de la catedral, Sabo dio las últimas indicaciones al grupo antes de partir hacia la intemperie. Era crucial que todos estuviesen alerta.

-¿Piensas salir por la puerta principal?-Luffy le miró alucinado.

-Si abro otro boquete quizás no tengáis tiempo de taparlo.-Expuso.-Id hacia el fondo de la nave central de la catedral. Nos encontraremos por el otro lado.

     Todos asintieron. Sin embargo, el plan no sería tan fácil como ellos pensaban. De repente, en el altar mayor pudieron oír perfectamente el ruido de cristales rotos. Alarmados, sacaron sus armas y se prepararon para lo peor.

-Me parece que tendré que retrasar el rescate.-Chistó Sabo con la lengua poniéndose al frente del equipo con su arma de fuego en ristre.-Maldita sea…

     Los zombis empezaron a entrar por las cristaleras rotas de la catedral, lentamente.

-¿Salimos por la puerta de atrás?-Sugirió Thatch colocándose a su lado.

-Puede ser una buena idea. Cúbrenos la retaguardia. ¡Luffy!-Nombro a su hermano menor.-Ayúdale. Zoro, Franky acompañadme en el frente. Las chicas pueden luchar pero dentro del círculo, intentaremos protegernos entre nosotros lo máximo posible.

     Los infectados empezaron a caminar hacia ellos a buen ritmo.

-¡Disparad!-Gritó Zoro en cuanto vio que se les echaban encima.

 

     El coche había arrancado al fin. Nada más ponerlo en marcha y salir del aparcamiento atropellando a todo lo que se encontraban, Ace se sentó en el sillón intentando respirar un poco más aliviado. Se llevó una mano a la herida para intentar cubrir la sangre.

-¿Te han herido?-La pregunta de Joe alarmó a Koala que con presteza se incorporó entre los asientos y miró a Ace inquieta.

-¿Dónde te han dado?-El pecoso señaló la herida. La enferma abrió los ojos de par en par. Era fea y desagradable. Si el bocado hubiese sido un poco más fuerte le habría arrancado una parte del cuerpo. Solo esperaba que no le hubiesen dañado ningún órgano vital.-Mierda…-Rebuscó entre el material que había rescatado para aprovisionarse dando con un rollo de vendas y un poco de alcohol para desinfectar.

-¿Hacia dónde voy?-Joe iba lo más despacio posible ya que alrededor del vehículo habían zombis caminando aquí y allá.

-Intentemos encontrar una pista…

-¡Ace! Incorpórate.-Le ordeno Koala echando hacia atrás lo máximo posible el respaldo del asiento.-Toma,-le tendió el bote de desinfectante,-échate todo lo que puedas sobre la herida. Tenemos que controlar la hemorragia.

     El fotógrafo obedeció sin chistar pero cuando el alcohol cayó sobre la abertura soltó un quejido de dolor.

-Joe, tienes que parar y vendarle.

-¿Qué?

-Si no lo haces puede que el sangrado vaya a más. ¡Yo vigilaré!-Sacó su arma y en cuanto Joe paró el vehículo comenzó a apuntar en un giro lento de trescientos sesenta grados hacia todos los infectados que caminaban a su alrededor. De momento parecían tranquilos pero no se sabía cuándo podría cambiar la cosa.

     El enfermero comenzó a vendarle la herida a Ace lo más rápido y fuerte que podía. Estaban allí en mitad de la nada, completamente rodeados y con el pecoso herido. Todo estaba saliendo terriblemente mal.

     Pero sin esperárselo, Koala vio muy a lo lejos como un grupo de personas salían por las puertas de la catedral de Notre Dame e intentaban huir y luchar contra los que se les echaban encima. Sin siquiera comenzar a buscarlos, ya habían dado con el resto del grupo. Al divisar a Sabo saliendo el último mientras intentaba cerrar la puerta con la ayuda de Franky, sonrió aliviada y feliz.

-¡Chicos! ¡Los demás están allí!-Gritó emocionada.

     Los dos hombres alzaron la vista.

-¡Tenemos que avisarles!

-¿Te encuentras mejor?

-Mucho.-Asintió el pecoso recomponiéndose en el asiento.

-Muy bien, vamos a ponernos en marcha.-Joe pisó el acelerador en la dirección que Koala les estaba indicando.

     Esta vez, con más prisa que nunca, avanzó por todo el medio de la plaza donde antes estaba la zona en cuarentena. Atropellaba a todo lo que se encontraba a su paso.

     Bajando las escaleras de la catedral, Luffy se dio cuenta de que algo venía hacia ellos.

-¡Oi!-Gritó al grupo.- ¡Viene un coche hacia nosotros!-Thatch se giró entrecerrando los ojos para intentar adivinar de quiénes se trataba.

     Se llevaban por delante todo lo que podían a su paso y no les importaba llamar la atención.

     Nada más llegar al pie de la escalera, el coche frenó de golpe haciendo que uno de los zombis que aún quedaban sobre el parabrisas y el capó, saliera disparado contra el suelo. En ese instante, todos se dieron cuenta de quienes eran esos locos.

-¡Ace!-Gritó el moreno. Al oír su nombre, Sabo se giró alarmado. Frunció el ceño y apretó con fuerza el puño que le quedaba libre. Su hermano era un completo imbécil, pensó. ¿Qué demonios hacía allí? ¿Todo lo que le dijo no le sirvió de nada?-¡Oi! ¡Chicos!-Luffy reía saludando. Parecía estar feliz.

-Vaya entrada que han hecho esos tres.-Sonrió Thatch bajando el arma pero no pudo evitar mirar de reojo como Nojiko agachaba el rostro con algo de tristeza.

-Parece que están bien.-Dijo Nami entusiasmada.

-Menos mal.-Robin se unió al alivio.

     De repente, Koala le dio una patada a una de las puertas del coche que estaba dañada. Salió y comenzó a correr escaleras arriba. Al verla, Sabo fue a su encuentro. Al menos ella estaba bien. Con algunos rasguños pero bien al fin y al cabo. Eso le aliviaba muchísimo.

-¡Sabo-kun!-Al encontrarse, se unieron en un fuerte abrazo protector.

-Gracias a Dios que estás bien…-Le susurró el rubio al oído hundiéndose en su pelo.

-Eso debería de decirlo yo, ¿no?-Bromeó la castaña impregnándose del fantástico aroma que desprendía su cuerpo.-Te quiero.

-Y yo a ti. Me has tenido muy preocupado.-Se separó del abrazo y le agarró las mejillas con ambas manos mirándola a los ojos.- ¿Estás bien? ¿Estás segura?

-Sí.-Le sonrió. Sabo se acercó a ella y se apoderó de sus labios con urgencia.

     Saliendo del vehículo, Joe divisó la tierna escena romántica que estaban protagonizando. Sintió un fuerte vuelco en el corazón. Definitivamente, Koala nunca sería suya y él no sabía cómo iba a sanar esa herida.

-¡Ace!-Luffy bajó a todo correr hasta que dio con su hermano mayor al cuál se abrazó como si fuese un niño pequeño.

-¡Oi Lu! ¡Ten cuidado! Estoy herido.-Regañó al menor con una sonrisa en los labios revolviéndole el pelo negro de la cabeza.

     Thatch bajó también las escaleras para chocar la palma de su mano con él.

-Estás completamente loco. Neru va a matarte.  

-Ya lo sé. Está al tanto de todo.-Asintió.- ¿Estáis bien?

-Compruébalo tú mismo.-Señaló hacia el grupo de atrás. Todos, a pesar de que tenían muchos rasguños y la ropa sucia, parecían estar en perfectas condiciones.

-¡Escuchadme!-Subió un par de peldaños de la escalera.-Sé que no me esperabais pero el viejo Garp me ha echado una mano para sacarnos a todos de aquí.-El grupo escuchaba atento y aliviado.-Detrás de Notre Dame, hay un piloto esperándonos con un helicóptero de salvamento para llevarnos fuera de París. Es hora de irse.

     Esa noticia provoco las vivas y las frases alivio entre los componentes del equipo. Se miraron como si la esperanza aun no les hubiese abandonado del todo. Había una estupenda posibilidad para seguir adelante y un fuerte motivo por el que luchar.

Capítulo 20. Escondite por ErikaD

Pero la realidad era aún más diferente de lo que pensaban. Avanzaron caminando entre los coches y el caos. Eran demasiados para poder viajar en un vehículo solamente. La herida de Ace empeoró en cuanto comenzaron a moverse a pie refugiándose en donde podían y luchando contra esas cosas. El esfuerzo físico estaba siendo demasiado incluso para él mismo.

-¡Tenemos que darnos prisa!-Oyó gritar muy lejos a Zoro.

     Los disparos se sucedían uno tras otro y el pecoso notó, tras derribar a un zombi, como se le nublaba la vista y perdía un poco la noción de las cosas.

-Ei, Ace…-Sabo le agarró antes de que cayera al suelo. Le miró asustado,-¿estás bien?

-Sí,-un hilo de voz salió de sus labios,-tenemos que seguir.

     Koala llegó hasta ellos, se agachó rápidamente para revisar la herida del moreno. Nada más hacerlo abrió los ojos de par en par. Luego alzó el rostro alarmado hacia Sabo.

-Tenemos que buscar un refugio. Si seguimos así, no aguantará.-Negó. Esa afirmación generó en el rubio un pequeño estado de shock. ¿Qué quería decir Koala con esa frase? ¿Acaso su hermano mayor se estaba muriendo? El pulso comenzó a temblarle. Miró hacia abajo. El rostro de Ace estaba pálido y una fina línea de sangre corría por la comisura de sus labios.

-Mierda, mierda…-Maldijo buscando a Luffy con la mirada.

-Sabo…no te preocupes…debemos avanzar…

-¡Déjate de gilipolleces!-Le gritó el menor.- ¡No tendrías que estar aquí! ¡Maldición!

     El pecoso chistó con la lengua. Estaba demasiado cansado como para discutir.

-¡Luffy! ¡Chicos!-Alzó la voz para que todos disminuyeran la marcha y la lucha.- ¡No podemos seguir avanzando! ¡Tenemos que encontrar un refugio, ahora!-El grupo se fijó en porqué Sabo estaba diciendo aquello. La sangre que salía del vendaje del abdomen de Ace era muy alarmante.

     Nojiko sintió un fuerte vuelco en el pecho al verle.

-¡Iremos hacia esos bloques de pisos!-Indicó Luffy que iba casi en primera fila junto con Zoro y Nami.

-¡Muy bien! ¡Avancemos!-Asintió Zoro.

-Deja que te ayude.-Thatch agarró a Ace del otro hombro y entre los dos fueron avanzando hacia donde la cabeza de grupo corría.

     En cuanto llegaron a un desierto bloque de apartamentos en mitad de la avenida de Notre Dame, Franky echó la puerta abajo. El grupo subió las escaleras a toda prisa intentando asegurarse de que estaban completamente solos en todo el edificio.

-Entraremos en un piso de la primera planta.-Indicó Sabo al castaño que le ayudaba a subir por las escaleras a su hermano.

-Franky está abajo asegurando la puerta de entrada.-Afirmó Nami. Nosotros revisaremos todo el lugar para que no haya peligro.

     Robin forzó la puerta del primer apartamento con el que dio y tanto ella como Ussop y Nojiko se dispusieron a revisarlo de arriba abajo. Debía de ser seguro para que pudieran descansar hasta que el pecoso se recuperara un poco.

-Todo despejado.-Se asomó la peli morada por el marco de la puerta antes de que Sabo y Thatch entraran.

     Ace había perdido prácticamente el conocimiento.

-Tumbadlo en el dormitorio más grande.-Apuntó Koala deshaciéndose de la chaqueta militar.

-¡Es aquí!-Indicó Ussop.

-Joe, vamos a tener que operarle para cerrar esa herida.-Admitió la enfermera con el rostro impregnado de inquietud.

-¿Qué? ¿Es tan grave?-Ella afirmó con el rostro y él se quitó también la americana que llevaba encima.

-Kaya necesitamos que nos ayudes.-La rubia asintió decidida.-Nojiko, ¿podrías calentarnos algo de agua?-Le preguntó a toda prisa dando pasos hacia el dormitorio donde instalaban a Ace por el que Joe se había perdido. Hasta que se dio cuenta de lo que acababa de hacer y recordó lo que había ocurrido no hacía mucho entre la joven y el fotógrafo. Se detuvo completamente en seco girándose sobre sus pies. Nojiko permanecía inmóvil cruzada de brazos y con la mirada perdida.-No te preocupes, se lo pediré a Robin.-Intentó sonreírle.

-No me importa hacerlo.-Se mordió el labio un instante.- ¿Se pondrá bien?-Clavó sus ojos en ella. Koala sintió como la humanidad se apoderaba de su corazón. Al parecer, Nojiko aún le amaba a pesar de todo.

-Por supuesto. Haré todo lo que este en mi mano.-Se acercó a ella y colocó sus dedos sobre los antebrazos cruzados de Nojiko.-Te lo prometo.

     Dentro del dormitorio, Sabo veía como se le escapaba la vida a su hermano mayor sin poder detenerlo. La hemorragia había manchado gran cantidad de las sábanas mientras Joe y Kaya improvisaban a toda velocidad algunos utensilios que les sirviesen para cerrarle la herida.

     Y en ese instante, empezó a sentir la culpabilidad recorriendo cada resquicio de su ser. Si él hubiese insistido mucho más, tal vez no se hubiese movido de Italia para salvarles. No había hecho lo suficiente para disuadirle. Sintió como la frustración y el dolor le apretaba con fuerza la garganta. Un enorme vacío se atrincheró en su corazón.

     Aun en la peor de las circunstancias, era ilógico imaginarse un mundo en el que Ace no estuviese.

     Era completamente injusto que su hermano mayor se fuera y él se quedase allí. Estaba esperando un hijo… ¿Qué se suponía que debía decirle a Nerumi si ocurría lo peor? No sería capaz…Era imposible que fuese capaz de darle esa noticia a la madre de su sobrino. ¿Y qué pasaría con Luffy?, ¿y con él? Por primera vez desde que todos los desastres comenzaron a ocurrir la desesperación se empezaba a aferrar a su piel. Tenía miedo. Muchísimo miedo.

-Sabo-kun.-De pronto, la voz dulce de Koala le sacó de sus pensamientos.-Tienes que salir de aquí.-Le susurró.

-No puedo…-Era imposible apartar la vista de su hermano aún con vida.

-No debes quedarte. Tienes que estar con Luffy y cuidar de él.-La enfermera le acarició el pómulo derecho para que saliera del trance en el que se encontraba. Necesitaba que la mirase a los ojos.-Saldrá bien. Haremos todo lo que este en nuestra mano para que sea así.-Sabo vio una determinación en las esferas azules de Koala poco propias en ella.

-Es culpa mía…-Salió de sus labios inconscientes.

-No, no es culpa tuya, cielo. No es culpa de nadie.-Le sonrió con ternura.-Me estaba protegiendo.

-Yo debía protegerte. No él.-Susurró. Le temblaba la voz.

     En ese instante, recordó sin querer lo que había ocurrido con Joe esa noche. Sintió una punzada de responsabilidad en el pecho. Era una persona horrible.

-Tú estabas protegiendo a Luffy en ese instante. También era tu misión.-Le abrazó alzándose de puntillas.-Vamos, sal de aquí. Cuando todo esté listo, te avisaré.-Volvió a sonreírle mientras se giraba sobre sus pies y se ponía manos a la obra con el pecoso.

     Vio a Joe apartar rápidamente la vista de la situación. Se mordió el labio.

     Si todo salía bien, se prometió a sí misma que le confesaría a Sabo lo que había ocurrido. Tanto lo de Joe, como lo del bebé. Si quería tener definitivamente una relación estable con el padre de su hijo, debía ser sincera a toda costa.

     Como diría Ace, vivir sin remordimientos.

     Fuera de la habitación, Zoro y Franky informaron que todo estaba completamente limpio. Así que, simplemente, comenzaron a pasar lentamente los minutos, las horas.

     Nojiko veía a través de una de los visillos de la ventaba de la cocina como esas cosas seguían rondando el lugar. Suspiró agotada. De todas las ciudades del mundo tenía que ser precisamente esa en la que ellos estaban. Era como si les persiguiese la mala suerte.

     Además, estaba completamente convencida de que ese helicóptero del que había hablado Ace ya no estaba donde debía esperarles. Había pasado demasiado tiempo.

     Ace.

     Su nombre retumbó una y otra vez dentro de su cabeza. Cerró los ojos con fuerza apoyándose sobre la encimera. Tenía que recuperarse. Por muy dolida que se sintiese, no soportaría que muriese. Eso acabaría por completo con ella.

     Suspiró chistando con la lengua.

-Qué más da.-Se susurró sintiéndose estúpida. Unas pequeñas lágrimas inconscientes descendieron por sus mejillas. Ace ya no sería suyo nunca más.

-¿Qué es lo que te da igual?-Oyó la voz de Nami a su espalda. Rápidamente se apartó el agua salada de los ojos y se giró.

-No cenar esta noche.-Mintió con una fingida risa. Nami soltó una pequeña bocana de aire seguida de una sonrisa.

-Siempre me has dicho que pierdo un poco de tu confianza cada vez que te miento.-Se acercó a un pequeño banco junto a una mesa de cocina donde se sentó.-No me hagas ser la mayor. Odio esa responsabilidad.-Soltó con un poco de diversión para relajar el ambiente.

-De acuerdo.-Admitió. Nunca había tenido secretos con Nami, y ese era el peor momento para tenerlos.-Estoy preocupada por Ace.-Se cruzó de brazo seria, mirándola a los ojos. Nami amplió su sonrisa.

-Es normal que te preocupes. Está en una situación muy complicada.

-No es solo por eso Nami.-Suspiró agachando un poco el rostro antes de continuar hablando de esa parte que la hacía sentir tan mal.-No podría vivir en un mundo sin él.-La menor abrió los ojos de par en par sorprendida.

-No-chan, aun le amas.-Afirmó. Nojiko asintió.

-Es lógico que le siga queriendo. Ha pasado muy poco tiempo desde que volvimos a cortar al fin y al cabo. Pero estoy bien.-Intentó animarse a sí misma.

-¿Y qué pasa con Thatch?

-Thatch es un chico estupendo y maravilloso. Me trata de una forma increíble. Cualquier chica soñaría con alguien así. De hecho, puede que algún día vuelva a sentir algo por él pero, nunca será Ace y no deja de ser doloroso.

-¿Crees que si insistes, cambie de opinión?

-Va a ser padre Nami. Ella está esperando un hijo suyo. La quiere como nunca me ha querido a mí. Es muy feliz y yo, me siento satisfecha con que eso sea así.-La peli naranja sonrió. Su hermana no dejaba de ser terriblemente madura ni siquiera en esos momentos.

-Neru le cuidará muy bien, No. Puedes estar tranquila por esa parte.

-Estoy segura. Mientras tanto,-se le saltaron las lágrimas en los ojos sin querer,-intentaré acostumbrarme a su ausencia…

    

     Al otro lado del apartamento, Sabo intentaba mantener la mente fría mientras se mordía las uñas mirando el reloj de vez en cuando. Habían pasado dos horas. Luffy se sentaba a su lado sobre el suelo con la mirada perdida en sus pensamientos. Ninguno de los dos era lo suficientemente valiente como para hablar de lo que estaba pasando.

     Hasta que Kaya salió del dormitorio con los guantes llenos de sangre y un barreño vacío. Inmediatamente, el hermano mediano se incorporó.

-¿Cómo está?-La rubia le sonrió.

-Tranquilo, aún es pronto para saberlo, pero marcha bastante bien.-Ese atisbo de esperanza hizo sonreír a Luffy que seguía sentado sobre el parqué.

-Gracias.-Asintió. Sabo no preguntó más y dejó que Kaya siguiese con lo que estaba haciendo. Interrumpirla solo daría más trabajo a Joe y a Koala que seguían dentro.

-¡Esas son buenas noticias!-Luffy se dirigió hacia el mayor con una sonrisa de oreja a oreja llena de felicidad.

-Hay que ser prudentes Lu, todavía no podemos asegurar nada.-Afirmó.-Esperemos que todo sigua fluyendo igual.-Suspiró aliviado. Una parte de él empezó a sentirse tranquila. Al menos saldrían de allí sin ningún tipo de baja.

-Oi, Sabo, Luffy,-la voz de Thatch llamó su atención,-¿sabemos algo?

-Todo va muy bien.-Dijo Luffy entusiasmado.

-Eso es genial.-Sonrió el castaño.-Oye chicos, el grupo ha estado pensando en la manera de proceder a partir de ahora.-La seriedad se apoderó de su tono de voz.-Ace dijo que había un helicóptero esperando ahí fuera.-Sabo asintió. Sabía perfectamente que no podía perder el tiempo de todos por lo que le había ocurrido a su hermano mayor. Era lógico que prefirieran continuar con su camino para salir de allí. Al fin y al cabo, nadie sabía cuándo Ace estaría lo suficientemente recuperado como para poder avanzar.

-Entiendo cualquier decisión. No pasa nada.-Thatch amplió su sonrisa. Sabía que el periodista había interpretado bien su mensaje.

-No.-Sabo abrió los ojos de par en par.-Todos han decidido quedarse y esperar.-Luffy sintió una gigantesca calidez apoderarse de su pecho. Sus amigos eran personas extraordinarias.

-¿Qué?- El rubio seguía sin creérselo.

-Saben que si no llega a ser por ustedes se habrían perdido tanto en Japón como aquí. Les deben una y creen que todo saldrá mejor si nos mantenemos unidos.-Tras analizar la frase, sonrió de oreja a oreja.

     Y en ese instante, la puerta de la habitación donde descansaba Ace se abrió de par en par. Por ella salió Koala con la ropa ensangrentada y el rostro lleno de cansancio. Los tres giraron el rostro hacia ella expectantes. Luffy se levantó del suelo. Al fondo del pasillo, apareció Kaya seguida de Nami y Nojiko. Se detuvieron en el mismo momento en el que la enfermera de ojos azules levantó la vista hacia todos.

     Una enorme sonrisa se apoderó de los labios de la enfermera.

-Está bien. Estable y descansando. Se recuperará.-Confirmó.

     Nada más oírla, Sabo se abalanzó hacia ella para abrazarla seguida de Luffy quién reía de alegría e irradiaba felicidad mientras estrujaba a la pareja. Nojiko se llevó ambas manos a la boca conteniendo un grito de alivio. Sintió como el pellizco de su corazón empezaba a disiparse por momentos. Thatch suspiró tranquilo sin dejar de sonreír y las chicas se dedicaron una sonrisa.

     Por fin podrían seguir adelante.

     El grupo no tardó en enterarse de la noticia y decidieron que esa noche, descansarían en aquel inhóspito lugar. A la mañana siguiente si Ace despertaba, intentaría seguir avanzando. Quizás el helicóptero no estuviese allí, pero estaban convencidos de que encontrarían la manera de sobrevivir. Al fin y al cabo, no era la primera vez que lo intentaban.

                                                              …………………

     Caía el sol en Italia, cuando Nerumi entró en el improvisado laboratorio que Bepo y Law habían creado en una de las habitaciones vacías. Llevaba entre sus dedos una bandeja con algo de té y dulces para picar.

-Chicos, estoy segura de que tendréis hambre.-Les sonrió colocando el manjar sobre la mesa revuelta en papeles. A Bepo se le iluminaron los ojos.

-¡Comida al fin! Muchas gracias señorita.-Cogió rápidamente el dulce que tenía más chocolate por encima.

-Bepo, deja de llamarme así.-Rió la periodista viendo como comía con ilusión. Todo lo contrario de Law que seguía escribiendo cosas en una pequeña libreta como si nada más en el mundo existiese aparte de eso. Un suspiro escapó de los labios de Nerumi. No cambiaría jamás.-Oi, Law,-se acercó a él,-¿quieres que te prepare una taza de té?-Le sonrió. Él clavó sus ojos en ella repentinamente. Saliendo por completo de sus tareas. Algo nada propio en él cosa que abrumó a la castaña.- ¿Estás bien?-La analizaba con demasiado ahínco clínico y eso empezó a inquietarla.

-¿Y tú?

-¿Yo?-Nerumi no entendía absolutamente nada de esa conversación.-Estoy perfectamente Law, ¿por qué lo preguntas?

-Tienes más ojeras que esta mañana y estás muy pálida.-Desvió sus ojos hacia su abultado vientre y sin tomarse la molestia de preguntar, lo tocó. Las mejillas de Neru se encendieron nerviosas.

-Law…qué… ¿qué estás haciendo?-Tartamudeó. El moreno entrecerró los ojos aun con las manos apoyadas en ella.

-Nada.-Apartó los dedos.-Deberías descansar.-Dijo sin más continuando con su trabajo.

     Después de esa extraña situación, Nerumi intentó recomponerse del pequeño estado de shock en el que se encontraba.

-De acuerdo.-Contestó simplemente comenzando a avanzar por la habitación hacia la salida aún tenía las mejillas sonrosadas y los latidos del corazón alterados.

     Pero, nada más salir de allí cerrando la puerta con un suspiro, sintió una gigantesca cantidad de agua descender de entre sus piernas. A continuación, un dolor agudo en el bajo vientre. Rápidamente, se apoyó contra la pared sujetándose el estómago y gritó el nombre del médico que se había colado de nuevo en su vida.

-¡Law! ¡Law!-Dos segundos más tarde, el moreno apareció por la puerta.-No sé qué pasa…-Susurró nerviosa con la respiración agitada. Estaba empezando a sudar más de la cuenta.

-Tranquila, estás de parto.-Soltó como si fuese lo más natural del mundo. Bepo apareció tras él al escuchar los gritos.

-¡¿De parto?!-Gritó exaltado. Neru abrió los ojos de par en par. Eso no podía ser posible. No estaba preparada. Aún falta un poco de tiempo para que cumpliese.

-No puede ser…-Notaba que le empezaba a faltar el aire, el dolor se intensificaba en su zona baja.-Aún faltan dos semanas.

-Da igual lo que falte. Tenemos que hacer algo ya.-Afirmó Law mirándola a los ojos, impasible.

                                                              …………………

     Esa noche llovía en París cuando Ace abrió lentamente los ojos. Se sentía mareado y olía a agua oxigenada y desinfectante por toda la habitación. Era como si estuviese en un hospital. Cerró de nuevo los ojos, para abrirlos al cabo de unos segundos. Un dolor punzante se atrincheraba en su sien. Necesitaba tomarse un calmante cuanto antes o le explotaría la cabeza si seguía así.

     Poco a poco empezó a incorporarse sobre el colchón dándose cuenta de que estaba en una habitación completamente desconocida y de que tenía una pequeña bolsita de suero enganchada en el brazo derecho. ¿De dónde demonios habían sacado aquello? Sonrió. Sus amigos tenían mil recursos.

     Bajó sus ojos hacia el abdomen y se quedó mirando la venda que tenía alrededor. Era la segunda herida que tenía en aquella zona. Suspiró. A Nerumi no le gustaría para nada esa cicatriz.

-Espero que estés bien…-Susurró en voz alta dentro de la soledad de la habitación.

     Pero de pronto, la puerta se abrió de par en par y por ella entró Sabo como alma que llevaba el diablo. La cerró a cal y canto y apoyó la frente junto con el brazo derecho sobre las maderas.

-Maldita sea…-Maldecía.-Mierda, mierda.-Golpeó el marco con el puño libre. Ace dio un botecito del susto. ¿Qué diantres había ocurrido?

     Al cabo de un par de segundos escuchó la voz de Koala tras la puerta.

-Sabo, por favor, hablemos las cosas.-Parecía un poco desesperada. Notaba la angustia en su tono de voz.

-¡Déjame en paz!-Le gritó su hermano furioso. Tras alzarle la voz, Koala pareció dejarlo estar.

-Oi, Sabo.-Habló el pecoso cuando el silencio regresó a la habitación. Esa discusión parecía haberse salido de lugar. El rubio se giró sobre sus pies sorprendido por ver a su hermano despierto.

-Ace…estás bien…-Susurró esbozando una pequeña sonrisa.

-Sí.-El fotógrafo sonrió.-Me encuentro bastante mejor.

-Me alegro.-El enfado de Sabo pasó rápidamente a tristeza. Le colocó a Ace un par de cojines en la espalda para que pudiese sentarse reposando mejor, acercó uno de los sillones a la cama del pecoso y se sentó en él con la mirada perdida.

-Ei, ¿qué pasa?

-¿Qué, qué pasa?-Sonrió irónico mirando a Ace a los ojos.-Koala se ha acostado con Joe aun saliendo conmigo.-Fue directo y contundente. Notaba el dolor salir por la garganta de su hermano. Se había cruzado de brazos con el ceño fruncido.

-No me lo puedo creer…-Susurró el mayor.

     Ace le miraba atónito. No podía creer lo que acababa de oír. ¿Y de quién demonios era el bebé del que Joe precisamente le había hablado?

Capítulo 21. Confesiones por ErikaD

Quince minutos antes de que Sabo entrase anunciando la noticia a su hermano mayor, se sentó sobre el colchón de otra de las habitaciones junto con la castaña de ojos azules. Finalmente habían pasado todo el día recluidos allí e imagino que en cuanto salieran del lugar, tendrían que ingeniar otra cosa para abandonar la ciudad.

-¿Estás cansada?-Le sonrió.

-Un poco.-Koala se incorporó sobre la cama.-Ha sido una operación bastante complicada. Siempre tenemos pocos materiales y siempre le toca a Ace. Espero que nos perdone si nos hemos equivocado en algo.-Bromeó.

-Seguro que no le importará nada de eso.-Sabo se acercó a su rostro, perdió sus dedos en su pelo castaño corto y la besó.

     Pero algo había cambiado. Algo ocurría y notó que algo se le estaba escapando cuando los labios de la joven no respondieron con la fogosidad habitual. Koala estaba distante y un tanto, ¿fría? Abrió lentamente los párpados para clavar sus ojos en ella.

-¿Qué ocurre?-Le preocupaba todo lo que le pudiese inquietar. Su capacidad empática era excesiva en muchos casos. Quizás había tenido algún tipo de experiencia desagradable dentro de esa dichosa carpa o más bien, ratonera.

-Nada.-Le apartó la mirada. Eso hizo que sospechara más.

-Confía en mí.-Le agarró la barbilla para que alzase el rostro hacia él.-Te juro que no me enfadaré.-Koala soltó una sonrisa irónica, ese gesto le desconcertó.- ¿Es por Ace? ¿Hay algún riesgo o…?

-No es por Ace.-Le interrumpió volviendo a agachar la cara. Suspiró. Sabo arrugó la nariz intentando adivinar qué diablos estaba ocurriendo.

     Fuera lo que fuera, no era algo agradable con total seguridad.

-Koala, ¿qué pasa?-Ella se mordió el labio pero no habló. Sentía el pulso acelerarse más y más. Tenía unas inmensas ganas de echarse a llorar. La culpabilidad la ahogaba. Se había pasado demasiado de la raya y no sabía qué sucedería después si lo confesaba.

-Nada.-Repitió intentando convencerse a sí misma. Pero sabía que no lo conseguiría.

     Sabo chistó con la lengua. Odiaba que le mintiese de esa forma tan descarada a la cara.

-Muy bien, si no quieres contármelo no importa.-Le dio la espalda sentándose en el filo de la cama. Entrelazó los dedos de sus manos intentando comprender qué estaba ocurriendo.

     Durante unos minutos se mantuvieron en completo silencio. En ese tiempo, Koala intentó aclarar que quería hacer con ese par de secretos que guardaba. Sabía que se lo había prometido a sí misma, pero era realmente difícil reconocerle algo así. Por muy bueno y comprensivo que fuese el rubio, sabía que no soportaría esa parte. Sin embargo, vivir con ese engaño era algo inviable para ella.

     Abrió los labios para hablar pero él la interrumpió sin darse cuenta.

-¿Es por mí? ¿Es por qué no he ido a buscarte antes…?-Le oyó susurrar serio y preocupado.

-No.-Respondió ella.-Es algo más complicado.-Observó la espalda del chaleco azul oscuro que Sabo llevaba puesto, con tristeza. Tenía que coger fuerzas como fuera para seguir adelante. Se llevó una mano al vientre.

-¿Entonces?-Tragó saliva. Soltó una bocanada de aire y comenzó a hablar agarrándose con fuerza el estómago.

-Verás…-Susurró.-Me siento muy culpable.

-¿Por qué?-Él se giró para mirarla.

-He hecho algo horrible de lo que me arrepiento muchísimo.-Observó sus dedos sobre su vestido limpio. Era incapaz de mirarle a la cara.-En otra época habría sido lo normal en mí, pero ahora estando contigo…-Sabo arqueó las cejas desconcertado.-Dios, quiero que sepas que a pesar de todo te quiero con toda mi alma.-Esta vez le miró notando como unos finos hilos de agua salada salían de sus ojos sin control. Comenzó a hablar atropelladamente.-Y que nunca tenía que haberme dejado llevar de esa manera y que no sé en diablos estaba pensando para hacer algo así y…

-Koala,-la llamó. Sabo sentía un nudo en el estómago,-¿qué está pasando…?-Se miraron a los ojos con unos segundos llenos de tensión en los que ella lloraba y él sentía una fuerte presión en el pecho.

-Anoche, cuando pensé que todo se estaba desmoronando, Joe y yo nos metimos en una especie de refugio subterráneo para sobrevivir a lo que pudiese ocurrir. Estaba asustada, perdida. No sabía que hacer o qué podía pasar.-Le temblaba la voz. Lloraba sin cesar.-Pensaba que te había perdido. Y no sé cómo ocurrió pero de una forma u otra, Joe me confesó que me amaba y…-A medida que Koala hablaba a Sabo se le descomponía el rostro en una mueca de dolor.-Nos acostamos. Perdóname…

     Nada más oírla Sabo cerró los ojos sintiendo un leve mareo. Oía como el llanto de la joven aumentaba de intensidad. Apretó los puños con fuerza y notó como la ira empezaba a apoderarse de cada poro de su piel. Se levantó mecánicamente caminando hacia la puerta lleno de rabia y salió del dormitorio. Koala se quedó allí sobre la cama con los ojos abiertos de par en par y un enorme alivio en el pecho a pesar de todas las lágrimas que descendían desconsoladas por sus mejillas. Se agarró con más fuerza el vientre sintiéndose horrible.

     Estaba convencida de que le había perdido para siempre.

     En la sala de estar, todos comían algo antes de descansar un poco, cuando Sabo apareció por el pasillo, buscó a Joe con la mirada y nada más encontrarlo de pie junto a la televisión se dirigió hacia él y con todas sus fuerzas, antes de que cualquiera pudiera reaccionar, le dio un fuerte puñetazo en la mejilla.

     Ante el golpe, el enfermero cayó al suelo de espaldas con la nariz ensangrentada.

-¡Sabo!-Gritó Nami.

-¡Sabo, ¿qué haces?!-Le siguió Luffy. Los presentes se habían incorporado dejando sus quehaceres a un lado.

-¡¿Qué demonios estás haciendo?! ¡¿Te has vuelto loco?!-Protestó Joe.

-¡Te has aprovechado de ella!-Le gritó el rubio fuera de sí. Luffy y Zoro se acercaron a él para intentar contener otro puñetazo.

-¡Ei, basta ya!-Intervino Thatch.

-¡Yo no me he aprovechado de nadie!-Se defendió Joe.

-¡Maldito hijo de puta!-Intentó liberarse de sus opresores pero era incapaz de conseguirlo. Kaya ayudó al castaño a incorporarse.- ¡Cómo te has atrevido a tocarla! ¡Voy a matarte!-Se soltó de los que le agarraban y le propinó otro puñetazo que dejo caer también a Kaya.

-¡Ei!-Ussop salió en ayuda de su chica.- ¡Ya basta Sabo!

-¡Oi Sabo, déjalo!-Luffy volvió a agarrarle.

-¿Qué está pasando aquí?-Nojiko apareció por la puerta de la cocina.

     En cuanto se recompuso del segundo golpe, Joe se dio cuenta de a qué se estaba refiriendo. Al parecer Koala había confesado antes de lo que él esperaba.

-Espera Sabo, yo…-Intentó decir algo alzando una mano hacia él en son de “paz”.

-¡Eres un maldito imbécil! ¡Cómo has podido hacerlo!-Iba a lanzarse de nuevo hacia él cuando Koala apareció por el pasillo y rápidamente se colocó entre los dos.

-¡Basta! ¡Sabo ya basta!-Le gritó defendiendo con los brazos entre abiertos a Joe que sangraba escandalosamente por la nariz.-Déjalo ya por favor…-Seguía llorando desconsoladamente a pesar de que quería mantenerse firme.

     Nada más verla, Sabo relajó sus músculos y la tensión del cuerpo. La rabia dio paso al dolor en el breve instante en el que la miró a los ojos. Al notarle más tranquilo Luffy y Zoro le soltaron. Todos los presentes observaban expectantes la escena.

-Sabo-kun, escúchame…

-No.-La interrumpió negando. Su voz era fría y distante.-No voy a escucharte más. Se acabó.-Ella abrió los ojos de par en par. Su mundo se desmoronaba.-Puedes seguir acostándote con él a partir de ahora. Nada de lo hagas o digas me hará cambiar de opinión. Has perdido por completo mi confianza Koala.-La enfermera se mordió el labio agachando el rostro. Nunca imaginó que podía doler tanto el amor.

-Perdóname por favor.-Susurró con un hilo de voz.

-No puedo.-A cada palabra que pronunciaba el corazón de Sabo se resquebrajaba un poco más.

-¿Cómo no vas a perdonarla?-Oyó a Joe detrás. Se había puesto de pie y tenía una mano sobre la nariz. Kaya le había dado un pañuelo.-Yo tengo la culpa de todo. Es cierto, me aproveché de su debilidad. Estaba desolada y pensaba que habías muerto.-Sabo apretó los puños intentando relajarse.-Pero no puedes dejarla ir. Hay algo más que tiene que contarte, ¿no es cierto?-La miró.

     El silencio se hizo por completo en la habitación. La tensión se palpaba en el ambiente.

-Nada hará que cambie de parecer.-Volvió a repetir Sabo sintiendo la ira aferrarse a su garganta.

     Koala se llevó una mano al vientre. Decir aquello después de lo que había hecho con Joe le hacía sentir peor persona. Sin embargo, si quería ver un poco la luz al final del túnel no le quedaba más remedio que soltarlo y ver qué pasaba después.

-Estoy embaraza.-Confesó mirándole a los ojos mientras todo su cuerpo temblaba. Se agarró el vientre con fuerza.

     El grupo escuchó la noticia sorprendido. Muchos habían abierto los ojos de par en par atónitos. Nami se había llevado las manos a los labios y Nojiko aun pensaba que toda esa situación parecía una maldita broma.

-¡Eso es…!-Luffy intento decir algo positivo con una sonrisa feliz, pero su hermano mayor le frenó.

-Me da igual.-La mirada de Sabo había cambiado por completo. Cada vez se alejaba más de la parte cálida y bromista que le caracterizaba.-No quiero a ese bebé.-Nada más oírle las piernas de Koala perdieron su fuerza y cayó sentada sobre el suelo de madera. Comenzó a llorar de nuevo, pero esta vez en completo silencio.-Ni siquiera pensaste en eso cuando te lo tirabas. Te has acostado con él aun sabiendo que esperas un hijo de los dos, no se puede ser más ruin. Eres una persona horrible. No quiero volver a tener nada que ver contigo nunca más. Te daré el dinero que haga falta para que puedas mantener a ese niño, pero no quiero tener nada más que ver en todo esto.-Eso había sido lo más cruel que había dicho en toda su vida. Pero estaba dolido, enfadado y cansado. Veía como Koala se hundía en sí misma y una parte de su ser no quería detenerlo.

     Había destruido a la mujer que amaba. Un enorme vacío se apoderó de su corazón. Incluso él mismo sabía que se había pasado de la raya, pero en ese instante era incapaz de pensar fríamente. Se giró sobre sus pies y empezó a caminar hacia el pasillo. Pero Luffy, que había fruncido el ceño con enfado por lo que acababa de decir, le alzó la voz.

-¡Oi, Sabo! ¡Eso ha sido muy cruel incluso para venir ti!-Le señaló molesto.

-Déjame en paz Lu.-Le contestó el mayor, triste.

-Ojalá puedas arrepentirte de lo que acabas de hacer…

                                                              …………………

     En cuanto sintió la quinta contracción fuerte pensó que iba a morir allí mismo. Lanzó un gritó al viento y agarró las sábanas bajo sus manos con fuerza. Por mucho que la epidural le hubiese calmado el dolor, aún seguía siendo horrible.

-Cálmate Neru, Law-san y la doctora vendrán en seguida.-Bepo intentaba tranquilizarla pero parecía completamente imposible.

-¡¿Y qué diablos están haciendo?!-Chilló frustrada.

-Controla la respiración no puedes alterarte más.-Le aconsejó su amigo manteniendo la calma. Ella asintió a duras penas cogiendo aire y soltándolo poco a poco por la boca. Intentaba concentrarse en otra cosa que no fuese ese dichoso parto inesperado.

     De pronto, la puerta de la habitación se abrió de par en par. Law seguido de una joven con el pelo rosa chillón, entraron por el marco sin hacerle mucho caso a la periodista. Parecía que estaban discutiendo sobre algo.

-¡Eres un completo idiota! No puedes poner una epidural en un domicilio privado y quedarte tan tranquilo. Eso es ilegal, ¿lo sabías?

-Era algo necesario. No nos daba tiempo de llevarla a un hospital.

-El más cercano está a diez minutos en coche. No seas ridículo.-Se cruzó de brazos la joven con el ceño fruncido.

-¡Disculpad!-Neru intervino en la conversación.- ¡¿Podéis dejar eso para más tarde?!-Intentaba respirar con paciencia pero se le estaba agotando con esa absurda discusión.

-Es cierto, deberíamos empezar ya.-La doctora sacó sus utensilios. Law la asistió.

     Cuando lo tuvo todo listo, la cubrió con una manta y se puso manos a la obra.

-Muy bien, parece que la cosa será bastante rápida.-Atisbó la peli rosa en cuanto se puso los guantes.-Lo harás genial Nerumi. Cuando cuente hasta tres, respiraras hondo y empujarás al mismo tiempo, ¿de acuerdo?-La futura mamá asintió ansiosa.

     El parto duró exactamente treinta y siete minutos. Lo cuál había sido increíblemente rápido para una madre primeriza.

     En cuanto sintió la última contracción y un fuerte tirón que le revolvió el estómago, Neru se tumbó sobre la cama empapa en sudor. Cerró los ojos intentando volver a respirar con más quietud. Poco a poco aflojó el agarre de la mano de Bepo. Quién se sintió aliviado de recuperarla al fin sana y salva.

     Y entonces, un par de segundos después, oyó como el pequeño bebé que había permanecido en su interior durante ocho meses y catorce días, comenzaba a llorar y a berrinchar con fuerza. Sonrió abriendo los ojos mientras unas bonitas lágrimas de felicidad se le escapaban.

     La matrona se acercó a ella y le colocó sobre el pecho al bebé. Sintió su pequeña carita, sus manitas, su respiración y la calidez que desprendía su cuerpo contra su piel. Estaba colorado y tenía un poco de pelo negro en la cabeza. Law la ayudó a incorporarse un poco para acogerlo con sus brazos. Era una sensación simplemente fascinante.

-Oh Dios mío…-Sonrió aún más.-Que bonito es…

     Era increíble que algo así fuese completamente suyo. A pesar de la sangre y la suciedad, era el niño más precioso que había visto en toda su vida. Nunca, jamás sería capaz de describir la increíble sensación de felicidad que en ese instante se apoderaba de su ser. Sin duda había merecido la pena al cien por cien el esfuerzo.

-Tenemos que seguir un poco más Neru, ¿qué nombre le pondremos a este hombrecito sano y fuerte que no deja de llorar?

     Nada más escuchar la pregunta, su sonrisa se apagó un tanto. Miró hacia su alrededor dándose cuenta de una parte fundamental que había faltado en esa importantísima e irrepetible ocasión. Se mordió el labio sintiéndose por un instante, completamente sola a pesar de todas las personas que tenía a su alrededor con una sonrisa en el rostro. Pero falta la mejor de todas.

     Faltaba él. Faltaba Ace.

-Ace…-Susurró.

-¿Ace?-La doctora repitió el nombre en voz alta arqueando las cejas. En ese instante, Nerumi reaccionó.

-¿Qué?-Estaba completamente desconcertada. Una mezcla de sentimientos hizo mella en su interior. Sintió unas ganas inmensas de echarse a llorar. Pero Law, que la conocía bien, se acercó a la cama y se sentó justo a su lado con una sonrisa, por primera vez en mucho tiempo, reconfortante.

-Escucha Neru, voy a hacerle algunas pruebas a ese bebé y necesito el nombre para poder dirigirme hacia él. ¿Vas a llamarle Ace?-Le acarició la frente haciendo un poco más íntimo el contacto. Le apartó el flequillo rizado mojado por el sudor.

-No,-negó,-vamos a llamarle Gray.-Contestó mirándole a los ojos.

-Es un gran nombre. Todo ha salido genial. Tienes que descansar.-Le rozó la mejilla derecha.-Céntrate en el bebé, ¿de acuerdo?-Ella asintió sintiéndose un poquito más fuerte.-Muy bien.-Se incorporó girándose hacia la doctora que les miraba expectante.-Podemos continuar…

                                                              ………………...

     Ace escuchaba perplejo la historia que Sabo le relataba. Aun le costaba trabajo creer que Koala pudiese hacer algo así y más a alguien como su hermano.

-Sigo sin comprender por qué lo ha hecho. Ella no es así.

-Por supuesto que es así.-Soltó el rubio molesto.-Antes de salir conmigo se acostaba con quién quería y cuando quería. Debí haberlo imaginado.-Sabo chistó con la lengua cruzado de brazos, pero Ace frunció el ceño. Su hermano se estaba comportando como un completo idiota.

-Deja de decir estupideces. Koala cambió esa dinámica en el instante en el que se enamoró de ti. Ha sido una compleja situación lo que la empujaría seguramente a aceptar simplemente esa parte.-Sabo abrió los ojos de par en par al oír al mayor. Ace nunca había sido tan elocuente en temas de mujeres.- ¿Acaso crees que disfrutó? Pensaba que estabas muerto.

-¿Y por qué se le ocurrió la genial idea de acostarse con otro si creía eso?-Preguntó con incredulidad el periodista.

-No se le ocurrió a ella. Estas confundiendo al culpable. Koala solo se dejó llevar, ¿acaso tu nunca lo has hecho?

-Si me hubiese dejado llevar,-le señaló,-ya le habría puesto los cuernos más de una vez.

-¡Sabo! Se supone que eres el sensato de esta maldita familia, ¿enserio tengo que asumir yo también ese dichoso papel?-Le regañó como si fuese un niño. El rubio se incorporó del sillón llevándose las manos al pelo para revolvérselo mientras resoplaba. Luffy pensaba igual que Ace, los dos terminarían saliéndose con la suya a pesar de lo enfadado que estaba.

-Tengo todo el derecho del mundo de cabrearme por lo que ha pasado.-Se quejó molesto.-Y también tengo el derecho de pensar un poco las cosas. Necesito espacio para volver a confiar en ella.

-Esa parte la comprendo.-Asintió Ace. Al parecer, sus discursos eran más efectivos de lo que esperaba. Sonrió.

-Pero no garantizo que vuelva a estar con ella.-Susurró cabizbajo apoyándose en la puerta.

-Estáis esperando un hijo. ¿Simplemente vas a quitarte de en medio?

-Me da igual que esté embarazada.-Soltó despectivamente.-Eso no justifica que la perdone.

-¿Cómo puede darte igual que esté embarazada?-Ace no entendía nada de lo que estaba diciendo su hermano menor, al que creía conocer.-Es ella. Es Koala. La chica con la que siempre habías soñado. Los dos habéis dado el cien por cien en vuestra relación. Sois jodidamente perfectos. ¿Y te da igual que esa chica este esperando un hijo tuyo? ¿Es que acaso no la quieres? ¿Así de pronto? ¿Solo por un estúpido polvo del que se arrepiente como si hubiesen sido cien?-Arqueó las cejas interrogante. Sabo chistó con la lengua. Su hermano mayor tenía razón.-Entiendo que estés enfadado. Pero piensa bien lo que puedes perder…

 

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