Destino II por ErikaD
Summary:

     "El silencio se hizo por completo en el grupo. Todos intentaban asimilar esa última orden que les estaba dando su líder de equipo improvisado. Ese que les había sacado del infierno de Japón luchando contra viento y marea, ese que les había dado una oportunidad más para vivir..."


AcexOC


 


Categorías: ONE PIECE, ANIME/MANGA Personajes: Ninguno
Generos: Accion/Aventura, Drama, Horror, Romance, Universo Alternativo
Advertencias: Lemon
Desafio:
Serie: Ninguno
Capítulos: 13 Finalizado: No Numero de palabras: 37621 Leido: 320 Publicado: 20/07/2017 Actualizado: 20/10/2017

1. Capítulo 1. Londres por ErikaD

2. Capítulo 2. Ella por ErikaD

3. Capítulo 3. Por los viejos tiempos por ErikaD

4. Capítulo 4. Realidad por ErikaD

5. Capítulo 5. Escapar por ErikaD

6. Capítulo 6. Complicaciones por ErikaD

7. Capítulo 7. Di que sí por ErikaD

8. Capítulo 8. Sinceridad por ErikaD

9. Capítulo 9. Ruptura por ErikaD

10. Capítulo 10. Separados por ErikaD

11. Capítulo 11. Familia por ErikaD

12. Capítulo 12. Distancia por ErikaD

13. Capítulo 13. Verona por ErikaD

Capítulo 1. Londres por ErikaD

Era la primera vez que se sentía lo suficientemente protegida después de los tres meses que habían pasado. Todo se había transformado en un auténtico caos cuando el gobierno hizo lo que estuvo en su mano por aclarar el desastre que había vivido Japón.

     El virus, había sido erradicado en ese tiempo. Aunque a costa de muchas vidas y sacrificios. Otras ciudades tuvieron que ser arrasadas para arrancarlo de raíz. Pero la cura, vino de la mano de ese médico al que había llegado a odiar hasta lo más profundo de su corazón, pero que consiguió “salvar” a la humanidad de un desastre peor.

     Esa mañana nada más sonar el despertador se dio cuenta de que el sol se quedaría con ellos durante todo el día. Así que volvió a echarse sobre la almohada con una gigantesca sonrisa. Una que se amplió al notar un suave y tierno beso sobre su hombro izquierdo.

-Buenos días.-Su voz grave y ronca le sacó un vuelco al corazón. Se mordió el labio con fuerza y apretó aún más la almohada entre sus brazos cuando le sintió salir de la cama. En cuanto pudo se estiró como un gato apoderándose de todo el colchón.-Tenías ganas de echarme.

-No realmente.-Apoyó su mano derecha sobre el mentón incorporándose para no perderse su perfecto cuerpo segundos antes de ser cubierto por la ropa.

-¿Vas a correr?

-Sí.-Se colocó una camiseta de mangas cortas después de abrocharse el pantalón de chándal.-Traeré el desayuno.-Le sonrió mientras se anudaba el reloj en la muñeca izquierda.

-No hace falta que te des prisa. Hasta esta noche no tengo turno hoy.

-¿Un sábado de guardia?-Arqueó sus cejas simulando incredulidad.-Qué novedad.-Ironizó.

-Sobrevivirás.

-Como el sábado pasado.-Se acercó a ella para darle un pequeño beso en los labios. No dejaban de sonreír.

-¿Ace se marcha hoy?

-Sí. A las 2 en punto coge el avión hacia Londres.

-Ese trabajo le vendrá de perlas para formarse mucho más. Al final terminará fotografiando a la reina de Inglaterra.-Rió. Sabo se sentó sobre las sábanas para abrocharse el cordón de la primera zapatilla.

-No sé si eso sería buena idea. Luffy y yo iremos a despedirnos, ¿vendrás?

-Paso.-Resopló echándose en la cama boca arriba.-No puedo con ella.-Arrugó la nariz y se cruzó de brazos mirando al techo cuál niña pequeña.

-En algún momento tendréis que llevaros bien.-Nunca dijo nada sobre lo que había visto aquella tarde sobre ella. Traicionó la confianza de Nerumi para ganarse a Ace pero, a pesar de haber advertido a su hermano, él terminó haciendo lo que le dio un poco la gana.

-No creo que eso pueda ser…así…-De pronto su tono de voz bajó unas cuartas. Sabo se giró.

-Koala, ¿estás…?

-He soñado con ese día.-Le interrumpió llenando de seriedad la conversación. Él suspiró observando como sus ojos azules se inundaban de tristeza.-Ni siquiera pude agarrarla del brazo para impedirle que saliera del laboratorio. Si la hubiese detenido en aquel momento, ahora…

-Ahora mi hermano estaría muerto.-Sabo le acarició la mejilla. Ella le miró mordiéndose el labio.-Gracias a que no la detuviste, pudo sobrevivir.-Koala esbozó una media sonrisa. Aun así seguía sin gustarle para nada la idea de no haber podido hacer algo por ellos.

-¿Cómo estará? Pienso en ella cada día… Ni siquiera puedo llamarla…Tampoco sé dónde está…-Soltó una lenta bocanada de aire.-Si me la encuentro algún día te prometo que le daré una buena bofetada por hacerme algo así.-Sabo sonrió.

-Volverás a verla. Estoy convencido.

                                                              …………………

-¿Ya has cerrado la maleta?-Nojiko sonrió al pecoso que se tomaba tranquilamente su café mientras leía el periódico de la mañana o intentaba traducir algunas partes.

-Lo tengo todo listo.

-Genial.-Se colocó su cazadora vaquera y un fino pañuelo rosado.-Recogeré mis cosas y nos veremos en el aeropuerto a las doce y media. ¿De acuerdo?

-Vale.-Le dio un sorbo más a su café. La peli morada se acercó para darle un ligero beso en la mejilla.- ¿Necesitas que vaya a por ti?

-No, gracias. Llamaré a un taxi. ¡Intenta no llegar tarde!-Le advirtió mientras salía del apartamento a toda prisa. Nada más sentirse solo suspiró terminándose el café.

     De repente, había descubierto algo que le devolvía al pasado.

     Una nueva noticia sobre el éxito de Law en la medicina actual apareció en una de las páginas del periódico. Leer ese tipo de cosas le hacía sentirse incómodo y a veces, frustrado.

     Habían pasado más de tres meses desde la última vez que la vio y todavía no podía quitársela de la cabeza ni un solo día a pesar de la estupenda compañía que había resultado ser Nojiko. Al final había terminado saliéndose con la suya después de más de una discusión. Sonrió volviendo a leer el titular de la noticia. No sabía nada de ella salvo que vivía con él en Londres. Así que quizás ahora con su nuevo trabajo, en algún instante podrían cruzarse por la calle. Aunque si seguía con su promesa, si hacia el mero intento de buscarla, tal vez ella terminara odiándole. Lo mejor sería no encontrarse con ella, no pensarla…

     Salió de la cocina empezando a apagar las luces y a recoger. Dar los últimos toques a los preparativos de su viaje. Serían cuatro meses de un trabajo impresionante en una de las mejores revistas de Reino Unido. Si tenía suerte, en cuanto volviese a París otras tantas contactarían con él para pagarle una buena suma de dinero por cualquier reportaje. Le había costado lo suyo pero al final, había terminado teniendo bastante suerte y éxito.

     Salir de Japón no había estado tan mal como esperaba a pesar de todo.

     Media hora más tarde, cogió la maleta y salió de su piso observándolo por última vez. En la percha de la entrada vio ese sombrero naranja suyo que pudo salvar del desastre. Recordó sus bonitas manos aprisionándolo con fuerza. Sonrió.

                                                              ………….......

     La lluvia de la primavera repiqueteaba sobre los cristales de la consulta.

-Ya puedes vestirte.-Su médica se quitó los guantes y sonrió. La joven se bajó de la camilla y se colocó los vaqueros.

-¿Todo bien?

-Todo estupendo. Sigue cogiendo peso y formándose correctamente. Saldrá genial señorita Monkey, tómeselo con mucha calma.-Tecleó algo en el ordenador.-La próxima revisión es dentro de dos semanas. Imagino que si se deja ver, podremos decírle ese día si es un chico o una muñeca.-Ella sonrió, Nerumi la imitó.

-De acuerdo.

-Voy a recetarle algunas vitaminas y algo de hierro.-La joven periodista asintió.-Aquí tiene su tarjeta, nos veremos pronto. Cuídese.

-Hasta dentro de dos semanas. 

     Se colocó el chubasquero y salió de la consulta con el paraguas en mano. Bajó por las escaleras y cruzó un par de pasillos de aquella clínica privada y carísima que estaba pagando. Era excesivo. Todo a su alrededor era demasiado desmesurado para ella. Aun así, se conformaría como lo llevaba haciendo desde hacía meses.

-Nerumi.-De pronto, oyó el tono grave de su voz antes de salir por las puertas del hospital.

-¿Sí?-La joven se giró topándose con su rostro. Estaba más cerca de lo que creía en un principio.

-¿Ha ido todo bien?-Sus ojos grises se clavaron en ella.

-Por supuesto.-Sonrió un tanto. Law la agarró del brazo acercándola a él. Le rozó el estómago.

-Escucha, lo he pensado y lo he decidido. Prometo cuidarle a pesar de todo.-Nerumi se mordió el labio. Desde que estaban juntos de nuevo, Law se había vuelto mucho más atento y tierno con ella. Incluso se podría decir que un poco más cariñoso, pero nada era igual.

-Tal vez no puedas. Imagino que cuando le veas la cara, te superará.-Dijo sarcástica.

-Lo intentaré de todos modos.-El moreno obvió ese detalle que les llevaría a una nueva discusión.

-Eso es muy loable de tu parte.-Se retiró un tanto de él.-La doctora me ha aconsejado que descanse. Estoy en una fase crítica. Supongo que ya lo sabrás después de lo que ocurrió.-Law volvió a acercarse agarrándola de las mejillas.

-De acuerdo, nos vemos en casa.-Le dio un suave beso en los labios.

-¿Dónde si no?-Se despegó de él y comenzó a caminar hacia la puerta.

-Oi, Neru.-Sus ojos se volvieron hacia el médico.-Intentaré estar presente en la próxima revisión.

-Vale.-Sonrió de oreja a oreja.-Pero no lo intentarás, lo sé.

     Ni siquiera le dejó un espacio a Law para que le contestase. Salió del lugar abriendo el paraguas y enfundándose aún más en su chubasquero. Miró el cielo gris y oscuro. Odiaba que no saliera casi nunca el sol. Si estuviera en Japón habrían florecido los cerezos, habría salido de picnic, disfrutarían de las buenas temperaturas a todas horas, podría volver a ser realmente feliz.

     Suspiró empezando a caminar sobre la acera hacia su gigantesca y solitaria casa. Ojalá pudiese contactar al menos con Koala. Eso le sacaría una enorme sonrisa. Sobre todo si pudiese compartir esa nueva experiencia que estaba viviendo con ella.

     Pero para su desgracia, no sabía qué era de su vida. Ni de la de ninguno de los demás. Mucho menos de Ace.

     Ace.

     Ese era el quid de la cuestión, nada sería nunca igual sin él. Por un instante, se mordió el labio mientras frenaba su paseo. Se llevó la mano libre al vientre para rozarlo unos segundos.

     Nada sería igual.

     Intentando enfocar su mente en otras cosas, alzó sus ojos hacia una  panadería que acababa de abrir sus puertas. Entró y compró algo para desayunar regresando, sin querer, a sus pensamientos.

     Ya ni siquiera trabajaba. Todas las aspiraciones que había podido tener durante su carrera se desvanecían como las gotas de lluvia sobre la acera. Suspiró abriendo la puerta de su casa. Se deshizo del chubasquero y del paraguas.

-Señorita, ¿ha llegado?-Una joven de pelo negro corto y rizado se asomó por la cocina.

-No he tardado demasiado, ¿verdad?

-¿Quiere un chocolate caliente? Hoy hace mucho frío en la calle.-Nerumi sonrió a la muchacha mientras se sentaba en un banco alto y apoyaba sus manos sobre la isla de la cocina.

-Ni siquiera parece que sea mayo.-Suspiró resignada.-He traído algunos panecillos para acompañar.

-Huelen de maravilla. ¿Cómo ha ido la revisión?

-Todo marcha sobre ruedas.-La morena le sirvió el chocolate en una taza blanca.

-¿Y de ánimos?

-Eso ya es otra historia completamente distinta.-Suspiró resignada.

     De pronto, el teléfono comenzó a sonar.

“-¿Diga?-Neru bebió un sorbo más de chocolate mientras esperaba expectante saber quién era la persona que llamaba tan temprano.-Sí, está aquí.-Inmediatamente dejó la taza sobre el platillo.-Se la paso en un instante.-Mira le tendió el teléfono.-Es para usted, de la revista Elle.

     Nerumi arqueó las cejas llena de sorpresa.

-Bueno días, Nerumi al aparato, ¿qué desea?

-Buenos días señorita Monkey, verá soy la encargada de recursos humanos de Elle y estamos buscando a una nueva redactora para la sesión de blogs y consejos de nuestra revista. He visto que ha dejado su currículum en nuestra base de datos.-Sus ojos verdes se abrieron aún más. Estaba atónita.-Queríamos hacerle una entrevista. Akagami Shanks, su anterior jefe nos ha dado muy buenas referencias de usted, ¿está interesada?-Durante un minuto Neru se quedó totalmente boquiabierta sin saber qué decir con exactitud. Mira la observó expectante.- ¿Señorita Monkey?

-¿Cómo…? ¿Qué? ¡Ah sí!-Una sonrisa de oreja a oreja se apoderó de sus labios.-Por supuesto que estoy interesada.

-Estupendo. Pásese mañana por la tarde a las cinco en punto.

-Allí estaré.”-Colgó.

-¿Es un trabajo?-Mira sonreía como nunca.

-Eso parece.

-¿Va a consultarlo con el señor?

-¿Por qué tendría que hacerlo?-Rió con cierta emoción y cosquilleo en su estómago.

                                                              ……………….

-Bien, todo listo.-El pecoso se sintió aliviado al no tener que llevar la gigantesca maleta rodando por el aeropuerto. Al fin. La cola de embarque era larga pero ellos habían conseguido ser de los primeros.

-Llamad cuando lleguéis.-Nami abrazó a su hermana con fuerza.

-Por supuesto.-La correspondió.

-¿Está lejos el aeropuerto del apartamento?

-Que va.-Ace le sonrió a Sabo tras su pregunta. La cola empezaba a moverse.- ¿Y Koala?

-Trabaja esta noche. Quería descansar. Me ha dicho que te dé un abrazo y te desea mucha suerte.

-¿Ese es solo el motivo?-El pecoso miró de reojo a la peli morada. Sabo se encogió de hombros divertido.-Algún día tendrán que llevarse bien.

-Eso mismo he sugerido yo.-Se cruzó de brazos con una bonita sonrisa.

-¡Oi Ace! Tráeme un regalo.-Luffy se despedía de él gritando como un loco, para no perder la costumbre. El pecoso resopló.

-Cuidaros.

-Pues claro.-Sabo le dio un par de palmadas en el hombro.- ¡Hasta dentro de un par de meses Nojiko!

     Una hora y media más tarde, el aeropuerto de Londres les acogió como si llevasen viviendo allí toda una vida. Desde que abandonaron Japón habían viajado como los que más. Y ese sitio parecía no resultarles para nada nuevo. Aun así, Nojiko parecía bastante más entusiasmada que él.

-¿Nervioso?-La joven de cabello morado sonrió con cierta diversión.

-¿Tendría que estarlo? Solo es una reunión. Mañana es realmente el día importante.-Ace cogió una de sus maletas que venía por la cinta rodadora.

-Lo harás bien. Estoy convencida.

-Tienes mucha confianza en mí. Eso puede decepcionarte antes de lo que crees.-Cogió la segunda maleta.

-Pues intenta no hacerlo. Tengo el listón muy alto.-Le rebatió inteligentemente. Como siempre había sido con él. Ace sonrió.

     Ambos empezaron a caminar por el aeropuerto en busca de una línea de autobús que les sacara de allí. El viaje fue lento y agradable. La lluvia caía esa tarde en la ciudad. Vaga e intermitente. Aunque lo suficientemente presente como para coger un buen paraguas.

     Le esperaba una nueva y bonita etapa en su vida.

                                                              ………………..

     Aun llovía cuando Neru se sentó sobre el tocador aquella noche para quitarse el maquillaje y deshacer su recogido. Suspiraba pensativa intentando adivinar qué estrategia debía llevar a cabo para confesarle la entrevista que tendría mañana.

-Por fin se han marchado.-Law entró por la puerta del dormitorio. Su rostro serio desprendía cansancio. Se quitó la chaqueta y se sentó sobre la cama desabrochándose los zapatos.-Pensé que nunca lo harían.

-¿Por qué les has invitado entonces?

-Donaran una gran cantidad de dinero a la clínica. Es lo menos que podía hacer.

-Desde luego.-La periodista se secó la cara con una toalla limpia.

-¿Cómo ha ido la visita a la ginecóloga?

-Bien. Está cogiendo peso y se está formando estupendamente. Me ha mandado algo de hierro. Dentro de dos semanas me dirá cuál es el sexo si nos deja y se ve bien.-Empezó a quitarse las horquillas del peinado.

-Avísame. Iré ese día contigo.

-No hace falta que lo hagas. No tienes por qué quedar bien.

-No lo hago por quedar bien. Simplemente creo que debería estar presente es…

-Mi hijo.-Se volvió interrumpiéndolo y mirándolo a los ojos, seria e impasible.-No sé por qué te interesas tanto ahora por él.

-Es justo que lo haga.

-¿Por qué? Ni siquiera es tuyo para que tengas que preocuparte de esa forma. Debiste de haberlo hecho con el que tenía tu sangre.-Se giró hacia el espejo soltándose el pelo revuelto definitivamente.

-¿Crees que no me preocupaba por él?-Law se desabotonó la camisa.

-¿Enserio me preguntas esa tontería?

-Me estoy esforzando lo suficiente como para aceptar que ese bebé no sea mío. Creo que deberías de tener un poco más de consideración con lo que digo o hago.

-¿Y tú? ¿Tuviste consideración cuando me arrancaste de los brazos de su padre?-Law le dedicó una terrible mirada de odio y sin decir absolutamente nada, se internó en el baño cerrando de un portazo la puerta. Nerumi soltó una lenta bocana de aire. Estaba nerviosísima, le temblaba el cuerpo. Discutir con él aquellos términos siempre le resultaba tenso y agobiante.

     Pero quizás, esa vez se había pasado de la raya. Así que, cuando salió del baño diez minutos después y se metió en la cama sin decir absolutamente nada, sintió que debía pedir disculpas.

-Law, siento lo que te he dicho.-Observó su espalada con cierta tristeza cerrando el libro que leía.

-Da igual. Tienes razón. Tengo que asumir que te perdí hace tiempo aunque estés aquí durmiendo conmigo.-Neru se mordió el labio y agachó el rostro. Se estrujaba sus bonitos dedos sintiéndose muy culpable.-Sé perfectamente cuál fue el momento en el que dejaste de quererme definitivamente.

-¿Cuál fue?-Se atrevió a pronunciar.

-Cuando nuestro hijo murió.

-Lo siento.-Susurró.-Al final no he sido lo que tu esperabas o querías.-El silencio se apoderó de la conversación durante unos segundos.-Pero intentaré ser un poco más amable, te lo prometo.

-Haz lo que creas mejor para ti.-El médico cerró los ojos e intentó conciliar el sueño.

                                                              ………………

     Ace se echó sobre las sábanas de su nueva cama respirando con dificultad. Por su frente caían gotas de sudor y el corazón acelerado parecía que se le iba a salir del pecho en cualquier momento. Nojiko se echó sobre su hombro intentando conciliar también sus emociones.

-Ha sido impresionante.

-Gracias por el halago.-Ace la dejó a un lado sobre la cama y se incorporó colocándose la ropa interior y una camiseta. La peli morada se tumbó boca abajo y apoyó el mentón en su mano derecha con una sonrisa triunfal.

     El silencio se apoderó del dormitorio cuando el pecoso se sentó sobre el escritorio y encendió el ordenador.

-¿Qué vas hacer?

-Tengo que terminar de rellenar unos documentos para mañana.-La miró con una pequeña sonrisa, estaba preciosa tumbada desnuda sobre su cama de aquella manera. Después volvió sus ojos a la pantalla.

-Mañana iré a la Universidad en busca de algo interesante que hacer.

-Dos meses es mucho tiempo.

-Es poco en comparación de los cuatro que estarás recluido en esta ciudad.-Nojiko cogió su móvil y empezó a revisar sus redes sociales. Ace rió pensando lo exagerada que era su compañera. Durante un buen rato, ambos se distrajeron con sus propias cosas hasta que ella rompió el silencio al ver una noticia del periódico de hoy, donde Trafalgar Law ocupaba una parte importante de la página y el titular.-Oye Ace…

-¿Mmm?-El moreno no despegó la vista del ordenador.

-¿Por qué aceptaste el trabajo aquí tan lejos de París?

-Es una buena experiencia supongo.

-¿Y sabías que Nerumi vive en esta ciudad?-Al oírla pronunciar su nombre, un vuelco se apoderó de su corazón. Alzó sus ojos grises hacia ella que le observaba con cierta molestia.

-Sí.-Confesó.

Notas:

Chan chan chan! He regresado!!! Hoy es jueves de actualización o de subida de un fic nuevo xD Espero que les haya gustado este primer capítulo de la continuación de "Destino"

Un besazooo!! Muaks!

Capítulo 2. Ella por ErikaD

-¿Y no pensabas decírmelo?

-¿Por qué iba a decírtelo? No tiene ninguna importancia que este aquí.

-Has venido por ella.-Sentenció Nojiko sentándose sobre la cama tapando su desnudez con las sábanas. Su pelo largo morado descendía graciosamente por sus hombros.

-No.-La joven se cruzó de brazos mirando hacia otro lado. Estaba muy enfadada. Ace suspiró.-Oi No-chan…-Se incorporó para sentarse sobre la cama.-No he venido hasta aquí para buscarla. Si fuese así, lo habríamos hablado antes y quizás…

-Me hubieses dado la patada.-Clavó sus ojos en los de él con el ceño fruncido.-Admítelo, sigues enamorado de ella. Yo no soy nada para ti. Solo alguien con quién puedes divertirte cada vez que se te antoje. Me has arrastrado hasta esta ciudad para reírte de mí y humillarme.-Tiró de las sábanas para incorporarse y marcharse de allí pero él se lo impidió.

-Por supuesto que significas mucho para mí. Y deja de decir tonterías, sabías perfectamente cuando empezaste a salir conmigo que todavía sentía algo por ella. Pero no he venido hasta aquí, contigo, para buscarla. He venido por la estupenda oportunidad que me ofrece esa revista y te he traído hasta aquí insistiendo una y otra vez, porque te quiero y quiero que esto funcione.-La de ojos azules agachó el rostro mordiéndose el labio.-No voy a buscarla. Ni siquiera quiero verla. Te tengo a ti y con eso es más que suficiente.-La agarró del mentón para que le mirara.-Deja de preocuparte.

-Lo único que me duele en realidad es que aun la quieras más que a mí. Y eso, por mucho que tú intentes negarlo, no lo puedes evitar.-Se deshizo de su agarre, se tumbó sobre las sábanas dándole la espalda tapada hasta el cuello.-Buenas noches.-Ace suspiró todo era más difícil de lo que pensaba.

     De repente, su móvil vibró. Tenía un mensaje de un amigo al que no veía desde antes de que el desastre ocurriera pero con el que no había dejado de hablar.

-¿Thatch?-Abrió los ojos sorprendido.

     “¿Cómo ha ido el viaje? Imagino que estarás ya en ese piso feo que alquilaste. Y ahora que estas en la ciudad espero que llames más para que nos veamos. Hoy he ido de cena y ¿adivina qué ha pasado…?”

     El mensaje se quedaba ahí. Corto e inquietante. Con cierto aire de suspense. Eso le ponía de los nervios. Siempre le había hecho lo mismo. Soltaba una bomba y se callaba para que fuese tras él como una vieja cotilla a oír chismorreos.

     Así que pensó que se acostaría, arroparía a Nojiko para intentar calmar su enfado y ya mañana le contestaría.

     Sin embargo, nada más meterse en la cama, la intriga le pudo más. Cogió el móvil y escribió.

     “No voy a preguntarte qué ha ocurrido. Aunque no te llamaré en estos cuatro meses si no me lo dices”.

     La amenaza surtió efecto al momento. Un nuevo mensaje llegó a su bandeja de entrada.

     “He disfrutado de su maravillosa compañía”. Y tras esa frase, una bonita fotografía de su amigo con ella.

     Estaban sentados. Ella sonreía apoyando la barbilla sobre la palma de su mano derecha. A su lado Thatch parecía disfrutar como un niño pequeño de esa foto. Un vuelco se apoderó de su alma. Sintió su corazón latir con energía. Nojiko tenía razón. No la había olvidado. Era imposible olvidar esa maravillosa sonrisa. Por un instante, su mente traicionera ansió verla. Tocarla. Tenerla.

     Notó a Nojiko moverse entre las sábanas. Suspiró culpable. Ella no se merecía ninguno de aquellos pensamientos.

     Maldijo a Thatch y a su maldita foto. Y se preguntaba cómo diantres había dado con ella…

                                                              ………………

     Hacía tiempo que no despertaba entre sus brazos de esa forma, como si nada hubiese ocurrido. Abrió los ojos y se encontró con su rostro dormido sobre la almohada. Sintió su corazón acelerarse un tanto como en los viejos tiempos, sonrió.

-Law…-Se incorporó sobre el codo izquierdo y le dio un par de toquecitos en el hombro mientras sentía su mano atraerla por la cintura.-Oi, Law…despierta. Law…

-Ya voy…-Le escuchó susurrar adormilado con los ojos cerrados aun.

-Son las ocho y media, llegarás tarde.

-Puedo entrar un poco más tarde. No tengo consulta a primera hora.-Inconscientemente, Nerumi alzó la mano acariciándole la mejilla junto con el pelo oscuro y revuelto. Al sentir ese novedoso contacto, Law abrió los ojos. Inmediatamente, ella paró.

-Lo siento.

-¿Por qué?-Fijó sus esferas oscuras frías como el hielo en sus ojos verdes.

-No quería molestarte.-Law la agarró del brazo para acercarla un poco más a él hasta que tuvo la distancia apropiada para robarle un beso en los labios.

-Buenos días.-Neru le vio sonreír al separarse así que, le imitó.

-Buenos días.-Respondió ella. El moreno se giró para sentarse sobre el colchón y pasarse las manos por los ojos intentando despertarse. Ella suspiró. Siempre vería su espalda y su sombra. Siempre por encima de ella. Pero debía ceder al menos una vez si quería ser un poco más feliz en su particular prisión.-Oi Law, ayer me comporté como una niña pequeña e impertinente.

-No tienes que justificarte. No importa.

-Aun así, lo lamento. Creo que…no te mereces ese tipo de desplantes.-El moreno se giró para mirarla.-Te avisaré para que vengas conmigo a la consulta ese día.

-Gracias.

-Ah y hay otra cosa más.-Neru le miró a los ojos.-Ayer me fue imposible contártelo.

-¿Una buena noticia?-Ella le sonrió amplio entusiasmada. Law se sorprendía con cada gesto. Al parecer la discusión de anoche le había afectado lo suficiente como para intentar ser de verdad más amable con él.

-Sí. Me llamaron de la revista Elle para realizar una entrevista esta tarde.

-¿Enserio?-Law arqueó las cejas. Nerumi asintió.- ¿No crees que es mejor que no trabajes? Una revista te puede generar mucho estrés y no deberías de cansarte de esa forma con el embarazo.

-Por favor. Déjame salir de esta dichosa casa.

-De acuerdo.-Su sonrisa se amplió.

-Gracias.

     De repente, en medio de la conversación sintieron unos leves toques sobre la puerta del dormitorio.

-Adelante.-Mira entró por la puerta con una tierna sonrisa.

-Disculpe que les moleste tan temprano pero, el señor Thatch está abajo esperando a la señorita.-Law arqueó las cejas dirigiendo sus ojos hacia la sorprendida joven.

-¿Quedaste ayer con él?

-No.-Negó extrañada.

-Mira dígale que ahora mismo no puede atenderle.

-Ya se lo he dicho pero ha insistido en pasar y esperarla hasta que pueda hacerlo.-Ambos se volvieron a mirar interrogantes.

-Dile que bajo enseguida.-La muchacha asintió y se marchó.

-Cuánto misterio. Lo odio.-Law se internó en el baño. La de pelo alborotado sonrió.

     Diez minutos más tarde, cuando Nerumi entró al salón vio al castaño del tupé incorporarse para darle un beso en la mejilla.

-Thatch, ¿qué haces aquí tan temprano?

-Tenía ganas de hablar contigo.-Ambos se sentaron en el sofá.

-¿Quieres desayunar algo?-De pronto, Law entró en la sala con una taza de café entre sus dedos. Estrechó la mano de Thatch y escuchó.

-Podríamos hacerlo fuera si a él no le importa.-Le miró de reojo divertido.-Tengo una buena noticia, esta mañana me han llamado del hospital Moorfields Eye para donarnos una gran cantidad de material quirúrgico para nuestra querida clínica.

-Eso es fantástico. Es una noticia impresionante. Pero, ¿qué pinto yo ahí?

-Irás en representación del señor Trafalgar. Ya que tiene una larga e intensa jornada laboral hoy y es una buena idea que alguien como tú interceda en su lugar.-Nerumi observó a Law, sorprendida. No sabía exactamente qué decir. Este bebió un poco más de café antes de pronunciar palabra.

-Te conocen muy bien en el mundo de la medicina. Puede ser una buena idea.

-No me puedo negar entonces.-Suspiró.

-Bien, en ese caso será mejor que nos marchemos.-Thatch se levantó satisfecho con su trabajo.-Gracias por prestármela un poco.-El médico arrugó la nariz molesto. Pero se contendría.

-No lo estoy haciendo. Simplemente no tengo más opción.-Salió del salón.

-Perdónale, no es muy bueno con las relaciones.

-Me di cuenta anoche.-Thatch le tendió la mano con una impresionante sonrisa.- ¿Nos vamos?

 

     Unas tres manzanas al este de aquella casa, Ace se enfundaba una chaqueta antes de salir de su apartamento.

-¿Nos veremos luego?

-Para almorzar no creo. Quiero visitar un poco la ciudad.-La escuchó hablar desde la cocina. Seguía seca y distante. Ace suspiró.

-Oi No,-se asomó a la puerta. Ella se estaba preparando el desayuno antes de salir,-siento mucho lo de anoche. Debí decírtelo. No quería que te sintieras incómoda.-La joven detuvo sus quehaceres para mirarle a los ojos.

-Prométeme que no estás aquí por ella.

-Te lo prometo.-Se acercó y la agarró de la cintura con una gigantesca sonrisa.-Deja de preocuparte de una maldita vez.

     Durante unos segundos Nojiko clavó sus ojos azules en él pensativa, hasta que por fin cedió.

-De acuerdo.-Sonrió.-Nos vemos esta tarde. Diviértete.

-Por supuesto.-Ace le robó un besó escapando de la cocina, cogió sus cosas y salió de su nuevo hogar. En cuanto el frío viento de la mañana londinense le dio en el rostro sintió un pequeño escalofrío. Y al momento otro mensaje de texto.

     “Desayunaré en Garden Café. Lo encontrarás fácil con el GPS. Avísame cuando llegues y te daré el pase de bicicletas. Ponte guapo.”

-¿Ponte guapo?-Repitió Ace con una expresión interrogante.- ¿Qué diablos le pasa?-“Cada vez es más raro”, pensó.

     En cuanto encontró el lugar, intentó adivinar donde estaría su amigo tras los enormes cristales del escaparate. Sin duda era un sitio muy bonito y acogedor.

     Dentro, Thatch dio un pequeño botecito sobre su asiento cuando su móvil comenzó a vibrar. En la llamada entrante podía leer claramente el nombre de Ace.

-Nerumi perdóname un momento. Hay un amigo que me está esperando fuera para que le dé algo. Enseguida regreso.-La joven asintió con una bonita sonrisa y volvió a las tostadas.

     En cuanto el castaño salió por la puerta del local, sonrió al moreno.

-¡Portgas D. Ace! Cuánto tiempo sin vernos.-Se dieron un fuerte apretón de manos.

-Parece que han pasado años.-Ace le sonrió.

-Aquí tienes tu tarjeta.-Se la tendió.- ¿Qué tal el viaje? ¿Bien? 

-Bastante tranquilo.

-Oye, ¿os apetecería a Nojiko y a ti salir esta noche de copas? Podría avisar a Marco. Ese plan seguro que le encantaría a No.

-Se lo preguntaré.

-Estupendo, voy a entrar. Tengo compañía.-Ace sonrió divertido.

-¿Otro de tus ligues?

-No. Esta es mucho más interesante.-Su amigo se puso tras él, le agarró de los hombros y le guió hasta la mesa donde ambos se habían sentado a desayunar tranquilamente.

     Y entonces la vio. Ella.

-Tenías razón. La foto de anoche no le hace justicia. Es más guapa de lo que siempre me describiste.-Le susurró sonriente.

     Ace se mantenía allí completamente quieto e inmóvil con un fuerte vuelco en el pecho, intentando procesar lo que hacía semanas que deseaba ver y como si estuviese mirando a un fantasma llevarse su taza de té a los labios. Tragó saliva sintiendo como su corazón latía acelerado. Tres meses sin verla, sin ella, le habían parecido años.

     La vio recogerse un mechón de pelo rebelde tras la oreja removiendo con la otra mano su taza de café. No pudo evitar sonreír. Sintió una enorme calidez en el pecho. En el fondo, estaba muy aliviado. Ella estaba bien. Y seguía exactamente igual que cuando la vio partir, preciosa.

     Deseó entrar, correr y gritar su nombre. Deseo abrazarla y besarla con todas sus fuerzas. Deseó hacerla suya y no dejarla marchar nunca más.

-¿Quieres entrar?-Su amigo le miró de reojo con los brazos cruzados. Había captado la esencia de sus pensamientos.

-No lo sé.-Confesó. Estaba tan cerca y tan lejos al mismo tiempo que todo le hacía dudar.

-Puedo dejaros solos si necesitas hablar con ella.-Esa idea era tentadora y sensacional. Nada le habría entusiasmado más. Pero… incumpliría la promesa que le hizo de seguir con su vida. No podía permitirse hacerle de nuevo daño. Y quizás fuese ella la que no quisiera hablar con él. Quizás las cosas con Law habían vuelto a fluir siguiendo su curso. Él no entraría en juego para trastocar su nueva felicidad.

-Mejor no.-Ace se giró hacia el castaño y le tendió la mano, el susodicho se la estrechó.- Quizás en otro momento. No me gustaría enturbiarle el desayuno con recuerdos de hace meses.-Una sonrisa nostálgica se apoderó de sus labios.-Me marcho. Gracias Thatch.

-De nada amigo. Nos vemos más tarde.-Sin más dilación entró por la puerta del local. El pecoso vio cómo se acomodaba justo en frente de ella.

     Volvió a sonreír sin dejar de observar cada uno de sus cuidados gestos. Era una delicia para la vista. Ni siquiera la había buscado y ya había dado con ella. Nojiko tenía razón muy a su pesar. Siempre la querría más que a nadie. Era cierto que no había vuelto por ella pero aun así, esperaba volverla a ver o encontrársela en el acertijo de las calles de Londres. Aun así, estaba convencido de que Thatch se encargaría encantado de ello.

     El sonido de las campanas de una iglesia cercana le sacó de sus pensamientos. Observó su reloj. Eran las nueve y media en punto. Si no se daba prisa, llegaría tarde.

 

     Dentro del local, Thatch intentaba llevar la conversación a su terreno con la mayor eficacia del mundo.

-Va a empezar a llover de un momento a otro. Esperemos que no se moje mucho en su nueva bici.-Rió el castaño.

-Podía haber entrado. Seguro que le apetecía un café.

-Llegaba tarde a su nuevo empleo. No era el mejor momento para entretenerle.

-Tienes razón.-Le sonrió.

-Aunque tenía ganas de verte, se lo he visto en los ojos.-Thatch masticó su tostada mientras ella le miraba desconcertada.

-¿A mí? ¿Por qué?

-Lleva mucho tiempo sin saber de ti, es normal.

-¿Me conoce?

-Más de lo que te imaginas. Quién iba a decir que seríamos íntimos amigos y que me toparía contigo aquí.-Tanto misterio la empezaba a poner nerviosa. Algo escapaba a su control y no sabía que hacer o decir. Simplemente intentaba adivinar de qué se trataba observando atentamente cada uno de los gestos y expresiones de su acompañante. Pero nada daba resultado así que preguntó directamente lo que quería oír.

-¿Quién era?-Thatch sonrió triunfal. Siempre se salía con la suya.

-Ace.

     Nada más escuchar ese nombre dejó completamente lo que estaba haciendo. Sintió como el universo se paraba a su alrededor. Sus ojos miraron a Thatch atónitos y sus labios se habían entre abierto. El pulso le temblaba. Un fuerte vuelco sobrecogió su garganta e inconscientemente giró el rostro en dirección a la cristalera. Observando detenidamente la calle. Pero no había nadie allí. Se llevó una mano al vientre mordiéndose el labio con fuerza.

-Se ha ido.-La informó aquel peculiar amigo del pecoso. Los ojos de Neru se volvieron hacia él.

-¿Me ha visto?

-Por supuesto.-Sonrió comprensivo.-No podía dejar de hacerlo.

-¿Qué es lo que sabes?-Quizás estaba siendo demasiado brusca pero era necesario.

-Todo.-Nerumi sintió como su respiración se agitaba un tanto. Tenía el corazón acelerado como nunca. “Todo” era demasiada información. Tragó saliva.

-No sabía que le gustase contar ese tipo de cosas a todo el mundo.

-No es todo el mundo. Es a mí. Y lo ha hecho porque es mi amigo desde el instituto. Es lógico que lo hiciera antes o después. Necesitaba consejo. Ace es un libro abierto para esas cosas además de una indecisión constante si se trata de sentimientos encontrados.-Nerumi se mordió el labio observando a su alrededor nerviosa por si alguien les escuchaba.-Cálmate. No voy a juzgarte. Sé que lo que hiciste y lo que haces ahora tiene un fin muy claro.

-No me conoces, no puedes saberlo.-Thatch sonrió y le agarró la mano que tenía sobre la mesa con cariño.

-Me ha hablado tanto de ti,-se miraron a los ojos. Una fina lágrima descendió por la mejilla derecha de la peli castaña,-que parece que sé quién eres desde siempre.

-Por favor, déjalo.-Neru cerró los ojos llevándose la palma de su mano izquierda a la frente. Estaba empezando a marearse.-No me encuentro bien.

     Thatch cambió su semblante divertido a uno de completa preocupación. Movió la silla para estar justo a su lado.

-Neru, ¿qué pasa?-Ella le apartó la vista llorando silenciosamente como llevaba haciendo algunos días. Días en los que le faltaba él.

-Deja que me vaya.-El castaño sintió un pequeño nudito en el estómago. Había metido la pata. Desde el principio pensó que su reacción sería completamente diferente.

-Nerumi…

-Por favor.-Esta vez le miró a los ojos. Había dolor y tristeza fundidos con un poco de enfado. Thatch tragó saliva.-Discúlpame en el hospital.-Se incorporó de su asiento bajo la atenta mirada de él que chistó con la lengua.-Lo siento Thatch. Sé que quizás no ha sido queriendo pero no quiero que malinterpretes las cosas…no puedo…Y no quiero saber de él. No quiero que pienses que puedes unirnos de alguna manera porque no será así. Mi sitio está al lado de Law. No vuelvas a intentarlo, por favor…-Susurró volviendo sus pies en dirección a la puerta pero antes de que se alejara, él la agarró de la muñeca.

-Ese bebé…-El castaño la miró frunciendo el ceño intranquilo.

-Ya no importa.-Le sonrió la joven entre lágrimas antes de soltarse de su agarre y salir de allí sin mirar atrás.

     Thatch soltó una lenta bocanada de aire.

-Mierda…

Notas:

Hasta la semana que viene!!! Un besitoooo! ;)

Capítulo 3. Por los viejos tiempos por ErikaD

Esa noche cuando Law la encontró acurrucada en la cama antes de cenar supuso que algo malo había ocurrido. Aun así, y sin meterle presión, comenzó a cambiarse de ropa sin pronunciar palabra.

-¿Bajas a cenar?                                          

-No tengo hambre.-Susurró la castaña abrazándose a la almohada. El médico arqueó las cejas extrañado.

-¿Qué ha pasado?

-Nada.

-¿Segura?-La vio asentir.- ¿Y aun así no quieres cenar?

-Necesito hablar con Koala.-Soltó de pronto. Law suspiró dándole la vuelta a la cama para mirarla de frente. Nerumi lloraba.

-¿Qué ha pasado?-Repitió agachándose justo enfrente.

-No lo sé. De pronto he sentido que tenía ganas de encerrarme y llorar.

-¿Thatch te ha hecho algo?-Ella negó y él sintió un poquito la culpabilidad rondado por su cabeza fría y sensata.-Sé que la echas de menos. Pero aun así, no sé cómo podrías contactar con ella. No sabemos cuál es su número de teléfono.-Nerumi asintió con la mirada perdida.-Tienes que animarte. ¿Qué tal la entrevista?

-No he ido.-Eso sorprendió al moreno más de lo que hubiese imaginado. Ella estaba muy feliz con esa oportunidad, ¿qué había ocurrido entonces para cambiar tan drásticamente su decisión? Iba a intervenir pero ella siguió hablando.-Lo pensé un poco mejor y tenías razón. Esta mañana me he cansado mucho y…la revista será demasiado estresante para mi estado.

-Dijiste que estaba exagerando.

-Supongo que no.-Aun mantenía la mirada fija en un punto distante. Law se incorporó sin dejar de observarla.

-Descansa. Le diré a Mira que te suba algo caliente al menos.-Y sin más, el médico salió por la puerta del dormitorio tan distante como había entrado. Sin dedicarle un beso o una caricia, absolutamente nada. Eso la deprimió aún más e inmediatamente, no dudó en compararle con Ace. Habría deseado verle y perderse en su sonrisa aunque supiera que nunca podría ser.

     Una lágrima más descendía por su bonito pómulo cuando sintió su teléfono móvil vibrar levemente. Tenía un mensaje en la bandeja de entrada: “Perdóname. Por favor.” Lo soltó a un lado cerrando los ojos con fuerza. Era el tercer mensaje que le mandaba Thatch ese día. Uno más que no llegaría a contestar.

     Y allí, al otro lado de la ciudad en un pub, el castaño del tupé observaba su teléfono completamente expectante ante la posibilidad de que ella respondiera de alguna forma.

-Oi, ¿qué te pasa hoy a ti Romeo? ¿Te ha dejado plantado alguna chica?-La broma de Ace ni siquiera despertó su curiosidad. Le vio reír junto a Nojiko mientras se llevaba su cerveza a los labios.

-No seas cruel con él, Ace. Lleva unos días muy ocupado. Será el estrés.-Marco salió rápidamente en su defensa.

-¿Quién es la afortunada de la que te estás ocupando?-Sonrió Nojiko divertida. Él la miró siguiéndole la sonrisa. Si no se animaba acabarían pescándole.

-Una bonita rubia de ojos azules y enormes tetas.-Bebió de su jarra un gran trago mientras los dos novios le observaban impresionados.

-¿Y por qué diablos no está aquí?-Ace abrió los ojos sorprendido.

-Porque no existe esa mujer.-Fastidió Marco la noticia. Thatch arrugó la nariz y le dedicó una mirada llena de odio. Los otros dos se echaron a reír.

-¿Así que son estos los bares que frecuentáis en Londres?-Preguntó con interés la mujer del grupo.-Os habéis convertido en unos viejos. En el instituto ni se os pasaba por la cabeza pisar un bar tan excéntrico como este.

-Nos toca vivir esta etapa. ¡Así que por los viejos tiempos!-Marco alzó su jarra para brindar con sus amigos de toda la vida. El resto lo siguió de buena gana para después beber un sorbo largo y fresquito de cerveza.

-Lo raro es que no tengamos críos ya.-Thatch suspiró aliviado ante esa idea.

-Esperemos que pase mucho tiempo hasta que eso ocurra.-El rostro de Ace se llenó de pánico al mentar cualquier cosa relacionada con bebés. Marco rió pero Thatch frunció el ceño un tanto, luego lo relajó y se lanzó a la piscina. Era la hora de las preguntas.

-¿No te gustaría tener hijos Ace?

-No es mi fin. Y prefiero no tener que pensar en ello.

-Parece que Thatch quiere meteros presión.-La peli morada soltó una pequeña risita ante el comentario del rubio.

-Quizás Nojiko no piense como tu.-Los tres hombres la observaron curiosos mientras ella bebía algo más de cerveza.

-¿Yo? ¿Hijos? No me gustan nada los niños, son sucios, hacen ruido y tienes que estar las veinticuatro horas del día a su entera disposición. Si tuviese un hijo sería porque Ace lo necesitase mucho o tuviera un arrebato paternal de repente.

-Mejor no.-Rió el pecoso.-Un mundo sin niños siempre será mejor para todos nosotros.-Alzó su botellín en un brindis imaginario. Marco rió y observó de reojo como Thatch parecía divertirse interiormente. Algo ocultaba.-Además, no quiero condenar a ninguna criatura de este mundo a llevar la sangre de mi padre.

-Eso es exagerado.-Se quejó la peli morada.

-Mejor no hablemos de niños y centrémonos en la boda.-Rió Thatch observando a los dos tortolitos casi atragantarse con sus bebidas.

-Aún es muy pronto.-Respondió Ace raudo y veloz.

-Además, ¿quién la pagará? ¿Tú?-Marco miró a su amigo castaño sonriente.

     Pero de pronto, en medio de la conversación y antes de que pudiera contestar, el móvil de Thatch comenzó a vibrar. El castaño lo sacó del bolsillo y sonrió amplio al ver de quién se trataba.

-Perdonadme un momento.-Se levantó de la mesa y salió del local a la fría intemperie.

-Al final existe esa chica misteriosa.-Comentó Nojiko observando la puerta por la que había desaparecido.

-Creo que está ocultando algo diferente.-Marco se quedó mirando a Ace con una sonrisa divertida. Nada más darse cuenta de a qué se refería, el moreno, sintió un fuerte vuelco en su corazón e inmediatamente se volvió hacia la puerta por la que su amigo había salido. Apretó su botellín de cerveza entre los dedos.

     Nada más salir, Thatch descolgó el móvil entusiasmado.

“-¿Neru?

-Te perdono.-El castaño sonrió al escucharla.

-Gracias a Dios. Pensé que no podría volver a hablar contigo después de lo de esta mañana.

-Iba a decantarme por esa opción pero me lo he pensado mejor. ¿Qué tal fue lo del hospital?

-Muy bien.-Se metió la mano libre en el bolsillo del pantalón.-Aunque se te echó de menos.

-No es para tanto.-A pesar de lo que Thatch esperaba, la joven no mostró signos de simpatía en ningún momento de la conversación y comprendió, que quería algo a cambio de su perdón.

-¿Tengo que hacer algo para compensarte lo de esta mañana?

-Puede ser una buena idea.-Él sonrió. Había dado en el clavo.

-¿Un nuevo desayuno quizás?

-No. Quiero que me consigas el número de una amiga, se llama Koala. Sé que Ace lo tiene. ¿Podrías hacerlo por mí?

-Por su puesto. Te mandaré un mensaje más tarde. Aunque creo que podría facilitarte a los mediadores y darte directamente el suyo.

-Thatch…no sigas…

-De acuerdo. Era una broma mujer.

-Gracias. Nos veremos pronto.

-Oi Neru, espera un segundo. Déjame que insista, tenéis que veros. Ace debe saber lo del bebé. Es su hijo.-La oyó suspirar.

-Él tiene su vida y yo ya tengo la mía. Darle la vuelta a las cosas no funcionará. Les haremos daño a muchas personas.

-Pero os queréis.

-Nos queríamos Thatch. Las cosas son diferentes ahora.

-No te creo.

-Nos veremos en otro momento.”-Y sin poder dejar que él se despidiera, la muchacha colgó. Thatch suspiró observando la pantalla vacía de su móvil. Odiaba tener que relacionarse con personas tan cabezonas.

     Entró en el local y se sentó de nuevo con sus amigos.

-¿Y bien? ¿Era la chica rubia?-Nojiko rió divertida. Thatch sonrió.

-Rubia no, pero morena sí.-La joven abrió los ojos sorprendida.

-Espero que nos la presentes la próxima vez.-Se levantó de su asiento.-Voy al baño. ¿Nos vamos después?-Fijó sus ojos azules en Ace quien asintió.

     Los tres observaron como Nojiko se marchaba hacia el baño. Fue el momento en el que Marco vio la oportunidad perfecta para desenmascarar a su amigo.

-Thatch queremos la verdad.-Ace miró al castaño detenidamente. Quería saber que estaba ocultado. El susodicho desvió sus ojos de uno a otro hasta suspirar resignado.

-Está bien.-Cogió una servilleta y se sacó un bolígrafo del bolsillo. Empezó a apuntar algo en ella.-Pero que conste que llevo intentando que seáis sinceros desde que has llegado.

-En una semana quiere resolverte el problema de meses.-Se burló Marco, después de aquella frase sabía perfectamente que estaba pasando. Thatch obvió el comentario y le tendió el papel al pecoso.

-Es el número de Nerumi.-Al oír ese nombre, Ace sintió como su cuerpo se llenaba de calidez y paz.-Me ha llamado para que te pidiera el de Koala-san. Sabe que estás aquí, yo se lo he dicho hoy. Y me ha costado una discusión.-Soltó una lenta bocana de aire recordando dicho enfrentamiento.-Me da igual lo que hagáis con vuestra vida, lo único que quiero es que por lo menos habléis las cosas en frío. Ya ha pasado el tiempo suficiente para ello y no sois unos niños.

-No puedes decidir ese tipo de cosas por él, Thatch.-Comentó Marco.

-Lo sé, y por eso no voy a intentarlo más. Te dejo a ti la decisión.

    

     Esa noche nada más llegar a casa, el pecoso decidió subir a la azotea de su nuevo edificio a fumar. Necesitaba pensar muy bien las cosas. Necesitaba tener claro cómo iba a llevar las riendas de esa situación. Sabía que quería volver a oír su voz y, verla de nuevo como esa mañana, sería un subidón de alegría a su día pero, había un importante problema en la ecuación.

     Ya no estaba solo. Ahora salía con Nojiko.

-No bajes muy tarde, ¿vale?-Se asomó al pasillo observando como Ace se colocaba una chaqueta.

-Tranquila, solo será uno.-Le sonrió.

-¿Quieres que suba contigo?-Apoyó su hombro en el marco de la puerta cruzándose de brazos. Ace cogió las llaves.

-No. Prefiero que te acuestes y descanses.

-Intentaré esperarte.-Se sonrieron y cada uno tomó un camino diferente.

     En cuanto pisó esa bonita azotea, los recuerdos se atrincheraron en su corazón. Si todavía siguiesen en Japón estaba completamente seguro de que no dormiría esa noche con Nojiko, sino con ella. Estaba convencido de que habrían hecho todo lo posible para salir ganando sin embargo, las circunstancias no estuvieron siempre a su favor y al final terminaron separados.

     Observó el reloj de su teléfono móvil. Era la una y seis minutos de la madrugada.

-Es muy tarde.-Chistó con la lengua encendiéndose el cigarrillo.-Tal vez mañana lo intente.-Susurró clavando sus ojos en el cielo oscuro y nocturno de aquella extraña ciudad donde ahora vivía. Su nuevo hogar…

     Pero no fue así. Ni siquiera se atrevió a guardarlo en su agenda. Cogió la servilleta y la escondió bajo la solapa de su libro favorito.

     Durante muchas semanas se dedicó a trabajar, a la fotografía, a sus amigos y a Nojiko. De vez en cuando llamaba a sus hermanos y viceversa. Tenían ganas de verse y de volver a la normalidad en París. Sabo le contó que Koala había aprobado el examen para entrar en la clínica más importante de la ciudad como enfermera auxiliar. Un puesto que con el tiempo iría aumentado de valor. Y Luffy tenía pensado abrir junto con sus amigos un local de comida rápida. Contó enérgico como había convencido a Sanji para que les cocinara en su nuevo proyecto, y como Nami parecía que llevaba sus nuevos estudios en geografía a las mil maravillas.

     Todo estaba en su sitio.

     Pasaron los días, e incluso los meses. Poco le quedaba ya de su estancia en ese bonito lugar. Tan rápido pasó el tiempo que incluso Nojiko había abandonado Londres hacia un par de semanas cuando Thatch le envió un mensaje desesperado al móvil.

     “¿Sabes que lleva esperando ese maldito número de teléfono dos meses y medio? Creo que deberías decírselo ya. Va a matarme…”

     Ace sonrió sintiéndose completamente triunfal. Saber que la integridad de su amigo dependía de él, le entusiasmaba. Pero tenía razón. Ese día pensaría detenidamente qué hacer. Al fin y al cabo, solo se trataba de una llamada o de un mensaje para darle algo que le devolvería un poco de felicidad.

     Así que aquella noche, tras beberse una buena cerveza, sacó la servilleta de su escondite y marcó cada número en su teléfono móvil. A medida que iba pulsando las teclas sentía como su corazón se aceleraba. Notaba su respiración coger un poquito más de velocidad. Aunque antes de lanzarse por completo, le escribiría un mensaje.

     “Nerumi, tengo el número de Koala, ¿puedo llamarte?”

     Tras pensárselo un buen rato, le dio a enviar. Luego, esperó. Esperó observando fijamente la pantalla durante diez minutos y cuando empezó a desistir fue hacia la cocina para prepararse algo de cenar. Pero nada más volver…

     “¡Lo tienes, es genial! Llámame cuando quieras. ¿Has cambiado de número? O.O”

     Notaba sus pulsaciones vibrar con fuerza en su garganta. Casi le temblaba el pulso. Se le había cerrado el estómago. Ya no tenía hambre. Tenía que acabar con ese momento lleno de presión o terminaría volviéndose loco. Antes de marcar su teléfono respiró hondo y cerró los ojos. Cogió un cenicero y un par de cigarrillos, abrió a la ventana y observó como la luna se alzaba sobre el cielo.

     Luego simplemente, marcó. Se llevó el móvil al oído, dio una larga calada a su tabaco y esperó. Podía oír perfectamente los tonos de llamada hasta que alguien descolgó el teléfono.

“-¿Sí?-Nada más oírla se formó una gigantesca sonrisa en los labios del pecoso.- ¿Hola?-Poco a poco, notó como se le desaceleraba el pulso. Sintió una tremenda calidez llenarle el alma. Tenía tantas ganas de oírla que ahora no sabía exactamente qué decir. Ni siquiera lo había pensado.- ¿Hay alguien ahí?-Al otro lado, Nerumi escuchaba el más absoluto de los silencios. Ese tipo de cosas la ponían tensa.- ¿Thatch?-Ace sabía que tarde o temprano tenía que decir algo o perdería esa fantástica oportunidad.

-No soy Thatch…-Nada más escuchar ese tono, un nudo se aferró a la garganta de la periodista. Conocía perfectamente esa voz. La había escuchado tantas veces dentro de sus sueños que ni siquiera creía que ese instante fuese verdad. Poco a poco y sintiendo sus piernas temblar, se sentó sobre uno de los sillones que había en su bonito porche en el jardín.

-¿Y quién eres?-Lo sabía pero necesitaba confirmarlo. Sus ojos se empezaban a llenar de lágrimas que evitaban desbordarse.

-Soy Ace, Neru.-El pecoso sintió como sus nervios terminaban de apagarse. Volvió a dar otra calada. Ella sonrió feliz dentro de la vorágine de emociones que se atrincheraban en su interior. Llevaba más de cinco meses sin oír su voz. Sin saber de él. Sin nada.

-Dime que no es un sueño.

-No, no lo es.

-Estas incumpliendo tu promesa, ¿lo sabes?-Se mordió el labio. Él la oía reír y se sintió más feliz que nunca.

-Me da igual.

-Estás loco.-Lanzó una lenta bocanada de aire mientras sus pómulos se llenaban de lágrimas.-Voy a mataros a los dos. Puedo adivinar de quién es el maldito plan.

-Lo ideo hace un par de meses. Pero yo tenía que elegir así que…No encontraba el momento.

-Me alegra que dieras con él.-Soltó un pequeño puchero. Ace sonrió.

-No llores. Harás que me sienta fatal y me arrepienta de haberte llamado.-La joven asintió y se apartó un tanto las lágrimas. Respiró hondo e intentó calmarse.

-Te he echado de menos. ¿Puedo decirlo o arruinaré algo?

-Serías incapaz de arruinar nada.-Siguió fumando hasta que terminó aquel primer cigarrillo lleno de nervios.-Yo te he echado de menos cada día también.-Sonrió.-Pero escucha, seré un poco breve. No quiero que tengas problemas así que, te daré el número de Koala, me prometerás que eres feliz y colgaré. Intentaré no volver a llamarte. De hecho tirare tu número y lo borraré del móvil. Te dejaré tranquila y…podrás seguir con tu vida como hasta ahora.-Esa idea la horrorizó.

-Por favor, no lo hagas.-Una última lágrima descendió por su bonito rostro.-Las cosas no van como tú crees.-Se llevó una mano al vientre tentada a decirle la verdad pero se contuvo. No era el momento ni el medio. Además estaba asustada. Ni siquiera sabía que podía pasar si se lo contaba. No quería cargarle con ese peso de repente. Estaba convencida de que ya se sentía bastante mal.-No puedo prometerte que soy feliz, no quiero el número de Koala-chan si no puedo volver a escucharte. Me dan igual cada uno de los problemas que me esperen. No quiero seguir tranquila como hasta ahora. Te quiero a ti, Ace.-El moreno tragó saliva al escucharla. Cerró los ojos con fuerza y apretó el puño de la mano libre.

-Lo sé pero, las cosas han cambiado Neru…

-Volviste con Nojiko.

-Sí.-Ella se mordió el labio con fuerza. Agachó el rostro.-No se lo merecería.

-Por supuesto que no. Ha luchado mucho por volver a tenerte.-Se le pasó, por un instante, el momento que la dejó completamente vendida frente a Law. No iba a contarlo. Ella no jugaba de esa forma.-Qué derecho tengo yo de querer persuadirte después de dejarte allí hace cinco meses en la cubierta del barco, ensangrentado y mal herido…-Se sorbió la nariz.-Me equivoqué por completo en la decisión que tomé. Lo siento.

-Me da igual todo lo que hiciste.-Ace suspiró.-Ojalá pudiera hacer que las cosas fueran diferentes. Yo te sigo queriendo tanto como el primer día pero…

-Estoy desesperada.-Le cortó.-Este encierro me supera Ace. No…no sé qué hacer…

-Te daré el número de Koala para que te sientas un poco mejor. Y…aunque sabemos que no podemos, te prometo que voy a llamarte cada día hasta que estés bien y vuelvas a sonreír. Nojiko ya no está en Londres. Tengo un poco más de espacio para hacerlo.

-¿Y si no vuelvo a estar bien?

-Lo estarás, ya lo verás.

-¿Cuánto tiempo te quedas?

-Me voy en un mes y medio a París. Estamos viviendo allí desde lo que ocurrió.-Ella asintió.

-Es un bonito lugar.

-Oi Neru, vuelve a sonreír para que podamos seguir adelante. Sé que es difícil, pero es lo que decidimos.

-No, es lo que yo egoístamente decidí.

-Para protegerme.

-¿Y lo he conseguido? ¿Tú estás bien?

-Deja de decir tonterías, no he vuelto a estar bien desde que te fuiste. Por cierto, conservé el sombrero…”

Notas:

Esta semana un día antes!! Espero que lo disfrutéis, muakss!! ;)

Capítulo 4. Realidad por ErikaD

A partir de ese día Ace y ella estuvieron hablando casi todos los días por teléfono durante dos semanas. A la misma hora. En el mismo sitio. Se habían contado sus vidas aquellos meses. Reían y hablaban de su día a día como si de una pareja a distancia se tratase. No había ni un solo momento en el que él no le recordase lo especial que era o ni un segundo en el que ella no le dijera lo que su corazón sentía.

     Unos diez minutos. Era el tiempo suficiente para no levantar sospecha. Hasta que un día…

“-Se nos acabó el tiempo.

-¿Tan pronto?-Ace sonrió.

-Terminarás haciendo que me enamore de ti otra vez como un completo idiota. Así que sí, es hora de colgar.-Nerumi rió ante su comentario.

-¿Te asustaría que pasara?-Ella siguió con el juego, pero él no lo contempló.

-Sobre todo cuando estamos destinados a no tenernos. Sí, me asusta.-Ante su seriedad, dejó la broma a un lado.

-¿Por qué?

-No quiero que nos hagamos daño. Ya lo sabes.

-Pero eso no es suficiente para asustarte. Eres Portgas D. Ace, nos sacaste del infierno de Japón sanos y salvos.-El pecoso volvió a curvar sus labios.-Dime la verdad.

-No tiene importancia.

-Ace.-Le regañó. El nombrado chistó con la lengua. No quería que ella se sintiera culpable de ninguna de las maneras.-Dímelo.

-Es mejor que no lo haga.

-No seas tonto, hazlo. ¿Qué puede pasar? ¿Qué colguemos?

-Es Law.

-¿Law?

-Ambos sabemos de lo que puede ser capaz. Si nos descubriese hablando…

-No debe asustarte Law. No me haría daño.

-La última vez no fue así.-Toda esa agradable conversación se estaba convirtiendo de pronto en algo tenso e incómodo.

-Pero ahora es diferente.

-¿Por qué? Antes también te quería, no me vale esa excusa.-Nerumi se llevó una mano al vientre.

-Verás es…es difícil de explicar.-Ace iba a preguntar de nuevo, cuando sintió la voz de alguien llamar a la muchacha de pelo rizado alborotado. Arrugó la nariz y se cruzó de brazos.”

-Neru, he vuelto.-Law se asomó por la puerta del porche sacándole un vuelco al corazón.

-¿Tan pronto?

-No he tenido turno de noche al final.-Contestó serio escribiendo algo en el “busca”. Ni siquiera la había mirado.- ¿Cenamos?

-Dame un momento.-Le sonrió la joven a duras penas. Él asintió y volvió a la sala de estar sin dejar de mirar fijamente su aparato.

“-Oi, ¿sigues ahí?

-Tenemos que dejarlo.

-Ace…-Susurró lo más bajo que pudo.

-Lo dejaremos, por ahora. No es la primera vez que pasa esto. Acabará sospechando.-Ella chistó con la lengua.

-De acuerdo.-Cedió. Eso alivió al pecoso más de lo que ella imaginaba.

-Volveremos a hablar.

-Está bien.-La sintió seca y un tanto distante. Suspiró.

-Lo haremos. Te prometo que te llamaré.-A esa promesa le siguió un “vale” mucho más suave y calmado.-Borra todas mis llamadas por si acaso.

-No te preocupes, ya lo hago.”-Y colgó. Ace se quedó mirando la pantalla de su móvil culpable. Lleno de remordimientos. Esperaba no equivocarse esta vez.

     Dentro de la casa, Nerumi suspiró entristecida. A pesar de todo sabía que él tenía razón. Ya no eran críos de dieciséis años. Debían de hacer las cosas con más calma y tranquilidad.

     Borró la llamada y entró a la sala de estar. Law le esperaba sentado en la mesa, esta vez, su móvil cumplía la función del “busca”. Mira empezó a servirles la cena en cuanto ella se sentó también.

-¿Cómo estás?

-Bien. Un poco cansada pero bien. Gracias Mira.-La pelinegra se marchó en cuanto lo dejó todo listo.

-Pues descansa más.

-No voy a estar todo el día tumbada de la cama al sofá. Puedo morirme del aburrimiento.-Se llevó un poco de ensalada a la boca. Law dejó el teléfono y empezó a comer también.

-¿Cuándo vuelves a ir a la ginecóloga?

-Mañana.-Por un momento, el médico paró de cenar y la observó detenidamente. Notaba la situación más extraña que de costumbre.

-¿Ha pasado algo?-Nerumi alzó el rostro y le miró a los ojos.

-No, ¿por qué?

-¿Con quién hablabas?-La joven de pelo rizado castaño tragó saliva. Empezó a sentir sus pulsaciones acelerarse.

-Con mi madre.-Contestó rápida pero le desvió la mirada sin querer.

-Últimamente te llama mucho.

-Con el embarazo tan avanzado es normal.-Le sonrió intentando paliar su error y enseguida siguió comiendo con la mayor naturalidad del mundo bajo la atenta mirada del moreno.

     Tras la cena, la situación no fue mucho mejor. Nada más subir a la habitación, Law quiso preguntar más. Aunque normalmente no era así. Eso la hizo sospechar un tanto de que algo estaba pasando.

-¿Y cómo está?-Se deshacía de la camisa que llevaba puesta.

-¿Quién?-Ella se sentó sobre el colchón y comenzó a desabotonarse el vestido que llevaba puesto.

-Tu madre, Neru.

-Muy bien. Sigue con sus cosas.

-Ya…-La peli castaña notó como le temblaban las manos. Estaba muy nerviosa. Ace tenía razón. Debieron dejar aquel juego de adolescentes y llamadas hace algunos días. O quizás, tenían que habérselo tomado con mucha más tranquilidad.

     Por un momento, recordó ese extraño miedo del pecoso a Law. Y aunque ella creía que no le haría daño, ¿quién podía impedírselo? Al fin y al cabo ese bebé no era suyo. Podía tomar cualquier tipo de represalia si quería.

-Neru, estás muy rara.-De pronto sintió las manos del médico rozar sus hombros y desprenderse de la tela del vestido. Ella cerró sus ojos con fuerza al contacto. No se lo había esperado para nada.

-Estoy bien, ya te lo he dicho solo un poco cansada.-Law mordió la piel de su cuello al descubierto. La periodista contuvo la respiración sintiéndose completamente indefensa. Lo último que quería esa noche era satisfacer el interés de él.-Oye Law, no me apetece mucho…-Abrió los ojos llenos de un extraño miedo. Se llevó una mano al vientre.

-¿Y eso por qué?-La agarró del brazo y la tumbó sobre la cama. El médico se subió sobre su cuerpo, entrelazó los dedos de sus manos con los de ella y alzó sus brazos por encima de su cabeza mientras hundía la lengua en su boca. La joven se dejó hacer.- ¿Acaso le has visto?-Preguntó el moreno en un susurro descendiendo los besos por su cuello. Nada más oírle Nerumi sintió como su universo se venía abajo.

     Un nudo se atrincheró en su garganta. No podía saberlo. No había forma de que él supiese nada. Había cuidado cada detalle a la perfección. Así que, se hizo un poco la tonta.

-¿A quién?-Sonrió aparentando animarse un poco con los besos.

-A tu querido fotógrafo.-Law se incorporó para mirarla a los ojos. Ella notó como sus mejillas se teñían de rojo. Su corazón latía a mil por hora.

-¿Ace está aquí?-Intentó parecer sorprendida pero no lo consiguió.

-Sé que llevas un par de semanas hablando con él por teléfono.-Abrió los ojos de par en par.

-¿Qué dices…?

-No me engañes.-Law estaba terriblemente serio. Su dura mirada la asustaba.

-Law…

-¿Cómo has contactado con él?

-Solo hemos hablado en un par de ocasiones. Quería saber el teléfono de Koala-chan.

-¿Y te lo dio?-La joven asintió.-No vuelvas a hacerlo.-Law le arrebató la ropa interior que cubría su feminidad. Sin pensárselo dos veces se colocó de nuevo sobre ella y entró.

     Un sonoro gemido nació de los labios de la periodista que cerró los ojos con fuerza sintiendo el doloroso tirón que le había supuesto esa entrada sin apenas lubricar. Durante un par de segundos Law no se movió. La observó serio y enfadado.

-Sabes perfectamente a quién llamé la última vez para que te trajera conmigo. Tengo el dinero suficiente como para pagarles y que me hagan algún trabajo más.-Se empezó a mover suavemente en su interior. Nerumi abrió los ojos sintiendo unas terribles ganas de llorar.

-No te atrevas.-Se mordió el labio cuando incrementó la velocidad del vaivén.

-Entonces si no quieres obligarme a hacerlo, no vuelvas a comunicarte con él.-Law descendió su rostro para apoderarse de la boca de la castaña.

     Y de repente había vuelto a la más absoluta realidad.

                                                         ……………...

     Se incorporó sobre la cama agitada sintiendo como el sudor resbalaba por su frente. Respiraba entrecortadamente y miraba a todos lados de la habitación completamente oscura, nerviosa. Se llevó una mano al pecho intentando calmarse.

     Había vuelto a ocurrir. Otra pesadilla más.

     Bajó el rostro hasta toparse con el del rubio. Ni siquiera se había dado cuenta esta vez, de los fantasmas que la perseguían. Desde que Japón dejó de existir había tenido aquel sueño una y otra vez. Era como si la muerte la persiguiera.

     Se levantó de la cama, abrió la puerta del balcón y se sentó en una de las sillas. Apoyó los codos en la mesita redonda y se llevó las manos al rostro. Sin querer, rompió a llorar. Al fondo, las luces de París y la torre Eiffel iluminaban el cielo nocturno.

     En ese instante, Sabo descorrió las cortinas y se topó con ella llorando desconsolada sobre la bonita mesa. Una expresión triste se apoderó de su rostro. No era la primera noche que ocurría aquello así que ya sabía qué hacer. Sin embargo, no era suficiente. Nunca lo era. Habría otra noche llena de lágrimas esperándole la próxima vez sin poder detenerlo.

     Suspiró acercándose a Koala, colocando sus manos sobre sus piernas mientras se agachaba justo frente a ella. Como todas las veces anteriores ella se despegó de la mesa y le miró a los ojos sin dejar de llorar.

-Lo siento…-Susurró culpable. Él negó dedicándole una bonita sonrisa y ella observó a su alrededor intentando recobrar la normalidad.-No sé qué hacer…Creo que necesito algún tipo de terapia o unas buenas pastillas para poder dormir. No es…normal…

-Lo que tienes es ansiedad.-Sabo le acarició las palmas de sus manos cariñosamente.

-Supongo que sí…-Cerró los ojos intentando concentrarse en algo que tranquilizara su agitado corazón.-Las pesadillas son horribles.

-Creo que necesitas despejarte un poco. La rutina se puede volver contra nosotros a veces.-Y entonces se le ocurrió una fantástica idea.-Oye esta tarde me ha llamado Ace. Se me pasó decírtelo.-Koala volvió a mirarle mucho más calmada.-Y tengo la sensación de que me ha dado la solución a tu estrés.

-¿Ah sí?-Un poco de esperanza se adueñó de los ojos de la muchacha. Sabo asintió.

-Nos vamos a ir a Londres un par de semanas y volveremos con Ace.

-¿Qué?-La sorpresa de la joven saltaba a la vista.

-Te vendrá muy bien salir de París un poco. Además, podrás volver a verla.

-¿Verla? ¿A quién?-Tenía los ojos abiertos de par en par y no comprendía nada de lo que le estaba diciendo.

-A Nerumi.-Sabo sonrió amplió cuando vio las lágrimas de alegría de la enfermera en sus ojos.-Está viviendo en Londres con Law.

-¿Cómo lo sabes?-Su incredulidad crecía por momentos.

-Ace consiguió su número. Lleva algunos días hablando con ella por teléfono. Sabe qué hace y a donde va. No creo que Law evite que os veáis. No, si quiere conservarla a su lado.-El llanto volvía a sus mejillas.- ¿Te gustaría ir?-Koala asintió abrazándole con fuerza.

-Gracias, gracias…

-Te quiero y necesito que seas feliz.-El rubio correspondió a su abrazo con la misma intensidad.-Sé que Neru apartará todos esos malos sueños que tienes. Así que es la mejor opción. Organizaré el viaje.

                                                         ……………….

      Esa mañana cuando se incorporó de la cama notó todo el cuerpo entumecido. Le molestaba un poco el bajo vientre pero a pesar de todo se encontraba mejor de lo que parecía, físicamente. Miró la cama vacía a su lado. Law se había marchado ya. Suspiró.

     Fue hacia el baño y se dio una estupenda ducha antes de salir de casa en dirección a la clínica. Se subió al autobús que acababa de llegar a la parada y se sentó. Por el camino comenzó a pensar en todo lo que había ocurrido aquella noche y en lo que debía de hacer. No podía volver a relajarse y mucho menos si su imprudencia le ponía en peligro a él. Así que, cogió el móvil marcó su número y esperó.

“-¿Neru?-Al oír su voz sonrió.

-Si soy yo Ace.

-¿Qué ocurre?-En el otro lado de la ciudad, el pecoso fijaba su mirada atenta sobre la pantalla del ordenador retocando las fotografías para la portada de la revista de la próxima semana.

-Lo sabe.

-¿Qué?-Dejó lo que estaba haciendo.

-No podemos seguir.

-¿Qué te dijo? ¿Te hizo daño?

-No. No hizo nada. Solo hacerme prometer que no volvería a hablar contigo.-Mintió.Ace se llevó una mano a la frente, frustrado.

-Sabía que terminaría pasando esto tarde o temprano.

-Es culpa mía.-Nerumi observó por la ventana del autobús como la lluvia empezaba a caer de nuevo sobre la ciudad.

-Ni hablar. Es culpa de los dos.-La castaña se mordió el labio.

-No quiero ponerte en peligro así que, no volveremos a hablar, ¿de acuerdo?-Esa oración alarmó al pecoso.

-¿De qué estás hablando? ¿Ha pasado algo verdad?

-Ace…

-¿Dónde estás? Dímelo. Iré a buscarte. Me enfrentaré a él si es necesario, no le tengo miedo. Pero no te quedarás en esa casa ni un minuto más.

-Ace por favor…No lo pongas más difícil…-El autobús llegó a la parada que estaba buscando. Nerumi salió a la intemperie bajo su paraguas azul.-Solo quiero protegerte.

-Tienes que dejar de hacerlo. Puedo protegerme yo solo. Escucha, la última vez te di la razón porque estaba mal herido pero esta vez no. Dime dónde estás.

-No puedes hacerlo. Tienes a Nojiko y una vida perfecta. No voy a estropearte eso.-Entró en la clínica. Subió las escaleras que iban hacia la consulta y se sentó en la sala de espera.

-Tú no estás. Mi vida no es perfecta. Neru dime...-De pronto, Ace pudo oír de fondo la voz de una mujer que llamaba a alguien por megafonía.

-Lo siento. Cuídate.”-Y antes de que pudiera contestar, la periodista le colgó el teléfono.

            Sin embargo, había podido estar lo suficientemente atento como para darse cuenta del ambiente que había rodeado la conversación. Cogió su chaqueta, habló con un par de compañeros y salió de las oficinas. Sabía perfectamente donde tenía que buscar.

Notas:

Hola hola!! Siento la espera! La página ha estado colgada algunos días y no me dejaba subir el capítulo T.T Pero ya estoy de vuelta por aquí! Espero que os esté gustando. Muaks y hasta el siguiente!!!

Capítulo 5. Escapar por ErikaD

La había vuelto a llamar sin éxito. Tenía el móvil desconectado. 

     Aunque tras un par de hospitales, Ace dio con el que por fin pensó que sería el definitivo. Nada más llegar a la recepción preguntó por su nombre y sin embargo, nada. Suspiró resignado sintiendo como estaba dando vueltas sin sentido por todo Londres. Quizás, ni siquiera estaría ya en la clínica después de todo el tiempo que llevaba buscando.

     Aun así, antes de salir por la puerta pensó que quizás podría ser una buena opción dar una vuelta por la primera planta. Tal vez, los astros se alinearan y daría con ella.

     De manera que, decidido, se dirigió hacia las escaleras.

 

     La joven mamá salió de la consulta más animada de lo que había entrado. Todo marchaba según lo previsto y eso era la mejor noticia del mundo. Se colocó su cazadora vaquera pensando en lo que había ocurrido con el pecoso hacía una hora. A pesar de lo que volvería a doler estar sin él, no cambiaría de nuevo su opinión.

     Bajó los escalones lentamente sacando su paraguas. ¿Cómo era posible que lloviera de esa forma a finales del mes de julio? Suspiró resignada. Odiaba ese clima. Se llevó un mechón de pelo tras la oreja y empezó a rebuscar de nuevo en la mochila intentando encontrar su teléfono móvil.

-Nerumi…

     Nada más escuchar su nombre la mochila se desprendió de sus dedos. Su corazón había dado un vuelco. Notaba sus pulsaciones acelerarse sin control. Alzó la vista topándose de frente con el rostro serio y preocupado de Portgas D. Ace.

     La había encontrado. Como siempre hacía. Dar mil y una vueltas hasta dar con ella.

     Por un momento se mordió el labio debatiéndose en si debía sentirse feliz y abrazarle o si no debía hacerlo. Tenía ganas de llorar.

-¿Por qué estás…?

-No deberías de haber venido.-Le interrumpió agachando el rostro haciendo caso omiso a lo que ansiaba su corazón.

-Por supuesto que tenía que hacerlo. Esa conversación no me ha dejado para nada tranquilo. ¿Qué te ha hecho?-Estaba molesto, serio y firme. Su tono de voz se lo decía.

-Nada.

-No me mientas.-Arrugó aún más la nariz.

-Me hiciste una promesa.-Neru le interrumpió. Le temblaba la voz.

-Me da igual. A la mierda ese estúpido acuerdo.-Frunció el ceño un tanto.-Mírame y dime que no piensas lo mismo.-Por un momento la castaña de rizos alborotados alzó el rostro desviando sus ojos de un lado a otro con nerviosismo. Tenía miedo de que la escucharan, de que la vieran allí con él. Tenía miedo de que le hiciesen daño por su culpa.-Nerumi…-Ace subió un escalón más, ella se tensó.

     Pero en ese momento, sus ojos se encontraron y ella sintió como comenzaba a llorar sin poder evitarlo. Ace relajó las facciones de su rostro molesto, se estaba pasando de dureza con ella.

-¿Qué te ha hecho…?-Volvió a preguntar en un tono suave y tierno. Solo para que ella lo escuchase.

-Sácame de aquí.-Le rogó negando con la cabeza.-Ya no puedo más…

     Ace subió los peldaños que le faltaban hasta llegar a uno de su altura. Cuando la tuvo cerca, la abrazó con todas sus fuerzas dándole un beso lleno de amor sobre sus rizos castaños. Pero también se había dado cuenta de algo más. Algo que ella había pasado por alto e ignorado en sus últimas conversaciones telefónicas. Se separó de ella sorprendido. La agarró de los antebrazos y guió sus ojos negros desde su vientre abultado hasta sus esferas verdes y llorosas una y otra vez. Ese detalle les ponía en una situación comprometida. El único obstáculo que podía separarlos para siempre por mucho que quisieran lo contrario.

 -No es lo que crees.-Nerumi sabía por qué él se comportaba así. Se apartó las lágrimas intentando recomponerse. Esa afirmación desconcertó al pecoso.

     Esa parte aún era complicada de explicar.

-Tienes poca barriga pero está bastante claro.-Alzó el rostro para mirarla a los ojos.- ¿Por qué no me lo dijiste?

-Porque tenía miedo de arruinar tu plan. Pensé que no lo querrías. Imaginé que sería una noticia demasiado chocante como para contarla así sin más. Además, supuestamente no íbamos a volver a vernos. Y…cuando me dijiste lo de Nojiko creí que era mejor no decir nada.-Todo aquello le resultaba tremendamente extraño. Ace se sentía absurdo y estúpido.

-No te comprendo.-Y de pronto, las lágrimas se apoderaron de las mejillas sonrosadas de la castaña. Se sentía tan culpable que dolía.-Pero me da igual que estés embarazada. Entiendo que siguieras con tu vida con Law. Yo al fin y al cabo volví también con Nojiko y…

-Es tuyo.-La intensidad con la que se estaban mirando incrementó.

-¿Cómo…?-Ace se había quedado sin palabras por completo.

-Estoy esperando un hijo tuyo, Ace.-Se mordió el labio.

-No lo estás diciendo enserio…-El pecoso aun no salía de su asombro.

-Me temo que sí. Aquella vez, en tu casa de Kioto…No me estaba tomando ningún anticonceptivo, no usamos nada de protección y simplemente nos dejamos llevar. Había una posibilidad. En ese momento no me importó pero ahora…-Durante algunos segundos el silencio se apoderó de aquella escalera. Hasta que ella lo rompió notando como la culpa la ahogaba.-Dios…Me siento fatal, tenía que habértelo dicho cuando…

     Antes de que siguiera con su discurso sintió los fuertes y cálidos brazos de Ace rodearla de nuevo con toda la fuerza y el cariño del mundo. Y esta vez, su aroma se coló por sus fosas nasales inundando su cuerpo de paz. Notaba sus grandes manos apresarla contra él. Se escondió bajo su barbilla e incluso dejó de llorar dejándose llevar por ese fantástico sentimiento que solo él le producía. Apresó su chaqueta y su camiseta con sus dedos impidiéndole escapar.

     Era el abrazo que llevaba meses deseando.

-¿Estás enfadado?-La oyó susurrar contra su pecho. Dulce y tierna. Ace sonrió.

-Es la mejor noticia que me podían haber dado nunca. Sería incapaz de enfadarme contigo por eso.

     Se despegó un tanto de ella, alzando sus manos y adueñándose de sus mejillas sonrosadas. Se miraron. Se sonrieron.

-Te quiero Ace.

     En respuesta, el moreno se acercó a su rostro sonriendo divertido, jugueteó con su nariz un par de segundos antes de cerrar los ojos y besarla. Deseaba arrebatarle ese beso desde hacía tanto tiempo que no quería parar. Así que, hundió su lengua en su boca saboreando cada resquicio de aquellos labios.

     La adoraba y había sido incapaz de olvidarse de ella ni un solo minuto desde que desapareció de su vida. Estaba loco por ella desde la vio por primera vez recordándole que en otra época había luchado y vivido por los dos.

     Esta vez, no permitiría que se fuera. No la dejaría escapar.

-Nos vamos.-Le susurró nada más despegarse de sus labios pero no lo suficiente como para volver a besarla de nuevo.-Iremos a tu casa, recogerás tus cosas y te vendrás conmigo. No voy a dejarte con Law ni un minuto más.-La periodista sonrió sintiendo un rastro de felicidad apoderarse de su cuerpo.- ¿De acuerdo?

-Por favor…-Escondió las manos en su nuca revolviendo el pelo oscuro que le caía volviendo a abrazarle.-Escapémonos de aquí…

     Se separaron. Ace recogió su mochila del suelo, la agarró de la mano y empezaron a caminar a toda velocidad saliendo de la clínica. En la calle, la lluvia no impidió que continuaran su escapada romántica e incierta. Ni siquiera les preocupó mojarse o esperar más de quince minutos al autobús. Se cogían de la mano entusiasmados y con una maravillosa sonrisa.

     En cuanto llegaron a las verjas de la bonita casa, Ace se quedó completamente boquiabierto.

-Es aquí.-Nerumi abrió otro paraguas saliendo del propio.

-¿De verdad vas a cambiar eso por mí?-Señaló la puerta lleno de incredulidad. Ella rió.

-¿Todavía estoy a tiempo de rectificar?-Ace la miró a los ojos tomándose en serio aquella ridícula pregunta.

-Si lo prefieres...

-No seas tonto, era una broma.-Llegaron al porche cerrando sus paraguas.-Te prefiero a ti siempre.-Le sonrió y él se quedó mucho más tranquilo.

     Nerumi abrió la puerta sigilosa asomando primero la cabeza. Observando atenta a su alrededor. Tenía que asegurarse de que Law no hubiese regresado por alguna casualidad.

-¿Te quedas aquí?-Ace asintió.-Seré muy rápida.

-No te preocupes por lo que te haga falta, lo compraremos.-Neru se adentró en su casa dejando la puerta encajada. El pecoso esperó.

     Había una punzada en su interior. Le dolía el estómago y el nudo de la garganta parecía ahogarle. Miraba a un lado y a otro de la calle vigilando que nadie se interpusiera en su camino. Ahora tenía que decidir qué hacer. Quizás no podrían aguantar todo un mes más en Londres pendientes de que no les encontraran. Tal vez, tendría que abandonar su trabajo antes de tiempo para volver a París. Y eso sin contar que Law tenía los contactos suficientes como para dar con ella de cualquier forma. Empezando por Thatch. Tendría que pensar un plan para que no les descubriesen.

     Sin embargo, a pesar de las preocupaciones, sonrió sintiendo la adrenalina de la aventura subirle por la espalda. Era como si volvieran a escapar de una ciudad de Japón antes de que una bomba les cayese encima. Le encantaban ese tipo de riesgos. Sobre todo, le encanta que el motivo fuese ella, y ahora su hijo.

     Un hijo. Un bebé.

     Aun no podía llegar a comprender de qué se trataba exactamente esa experiencia. Aun no creía que fuese suyo sin más. Estaba ahí de repente y sin esperárselo. Sonrió al pensar que hacía algunos meses saliese precisamente ese tema de conversación con sus amigos…

     Y de repente, abrió los ojos de par en par dándose cuenta de lo que Thatch intentaba decirle en aquel instante. Se cruzó de brazos y soltó una leve carcajada.

-¿De qué te ríes solo?-Neru salió de la casa con una gigantesca maleta y un macuto.

-De nada, cosas mías. Déjame ayudarte.-Ace se echó al hombro una de las maletas y la otra empezó a arrastrarla.

     Para su suerte había dejado de llover.

-¿Ningún inconveniente?-La joven negó.

-No sé si eso me asusta más o hace que me relaje. Ha sido todo demasiado fácil.-Observó preocupada su teléfono móvil. No tenía ninguna llamada perdida salvo las de Ace. Así que lo apagó le abrió la carcasa y sacó la tarjeta SIM para tirarla en la primera alcantarilla que encontró.

-No te inquietes. Te mantendré a salvo. Volaremos a París en cuando arregle algunas cosas.

-¿Y tu trabajo?

-Ya veremos.-Le sonrió intentando calmar todas sus dudas. Ella suspiró.

     Diez minutos más tarde empezó a llover torrencialmente y tuvieron que caminar lo más rápido posible durante otros cinco minutos hasta llegar al portal del apartamento del pecoso.

-Madre mía.-Nada más entrar al bloque, la joven se quitó la empapada chaqueta y cerraron los paraguas.- ¿Cómo es posible que llueva tanto en tan poco tiempo?-Ace sonrió empezando a subir los escalones.

-Puedes darte un baño ahora para recuperar el calor.

-Eso suena muy bien.-Neru le siguió.

     Nada más entrar en el pequeño y bonito apartamento de soltero que Ace tenía alquilado, Nerumi se sintió completamente aliviada. Era como si nada malo le pudiese ocurrir allí dentro. Se sentía a salvo y completa. Como si estuviese en casa.

-Al fondo está la habitación con el baño. Tienes un aseo a mano izquierda.-Le señaló en el pasillo.-Aquí a la derecha está el salón y la cocina. Puedes dejar tus cosas en el dormitorio.-Se giró sonriente y se dio cuenta de lo feliz que parecía estar la joven de ondas mojadas y revueltas, mirando atentamente todo lo que la rodeaba.-Estás en tu casa, puedes curiosear lo que quieras.

-Gracias.-Neru clavó sus ojos en los de él y sonrió.

-Date un baño antes de que te resfríes. Prepararé algo de almorzar.-Ella obedeció sin poner objeción. Cogió sus cosas y las arrastró hacia el dormitorio.-Aunque en cuanto lo haga, tengo que volver al trabajo.-La joven se giró con la inquietud en sus esferas verdes.-Tranquila no sabe que estás aquí. Estás a salvo. Intentaré buscarte una nueva tarjeta para el móvil con un número diferente.-Ella asintió.-No estás sola. ¿Quieres que le diga a Thatch que venga a verte?

-No te preocupes. Prefiero que Law no sepa a donde va y viene Thatch. Le conoce y podría dar con nosotros.-Nerumi le dedicó una sonrisa más calmada y se volvió de nuevo sobre sus pies comenzando a andar.

     Ace la observó mientras avanzaba por el pasillo. Tenerla allí a pesar del peligro, le hacía sentir completo…

                                                              ………………

      Esa tarde en cuanto Law llegó a casa sintió como algo había cambiado. Frunció el ceño ligeramente. Había algo en el ambiente que le irritaba sobremanera y tenía que averiguar cuanto antes qué era.

-¿Mira?-Avanzó hacia la cocina donde un estupendo olor a pescado salía del horno.

-Buenas noches señor.

-¿Dónde está Nerumi?-Nada más hacer aquella pregunta Mira palideció.

-¿No ha llegado con usted? Estaba  aquí esta mañana y la vi salir sobre las diez para ir a la ginecóloga. Pero hoy he estado prácticamente el día fuera comprando y haciendo…

-¿Y dónde está?-Volvió a preguntar serio. Notaba como el enfado le subía por la espalda. No era una persona muy paciente así que cualquier rodeo que diera aquella mujer sobre el paradero de la periodista le traía sin cuidado.

-No lo sé señor. Pensé que vendría con usted.-Fue clara y concisa. Justo lo que él quería.

     Inmediatamente, Law notó un fuerte vuelco recorrerle el pecho. Sin pensárselo dos veces, subió las escaleras y abrió la puerta del dormitorio que ambos compartían. Frunció un tanto el ceño. Todo parecía estar en su sitio. Sin embargo, al acercarse al tocador vio una pequeña nota sobre él.

     “Ha venido mi hermana esta mañana de visita. Me he ido con ella a York a visitar a mis padres durante unos días, por lo visto mi madre ha cogido no sé qué virus. Me he cargado el móvil esta mañana así que intentaré arreglar uno para llamarte en cuanto pueda. Si necesitas algo, llama a Hanon a casa.

     Espero no haberte molestado. Nos veremos pronto.”

     Tras leer la nota, Law arrugó aún más la nariz. Todo le parecía demasiado extraño. Además justo después de enterarse de que Ace estaba allí. Quizás habría querido quitarse del medio para mantenerle a salvo como siempre había hecho. Suspiró resignado. Tenía que llamar a Hanon para contrastar esa información. Así que cogió su teléfono móvil y marcó.

 

     En el norte de Reino Unido la morena de ojos verdes bajaba a toda velocidad las escaleras de casa con una toalla enredada al cuerpo. Casi resbalándose al final del pasillo consiguió entrar en la sala de estar y coger el teléfono a tiempo haciendo un increíble salto del suelo al sofá sin que se le cayese la toalla.

“-¿Dígame?-Respiró hondo intentando recuperar el aire que había perdido al caer.

-¿Hanon?

-¡Law!, ¿qué tal?-La morena sonrió divertida. Comenzaba el espectáculo.

-No muy bien. Nerumi me ha dejado una nota diciendo que la habías llevado a York.

-Así es.-Hanon se cruzó de brazos. Su hermana le había contado absolutamente todo lo que había ocurrido entre ellos dos. No le dejaría pasar ni la mitad. Y por supuesto estaba al favor del pecoso al cien por cien a pesar de haberlo visto solo una vez en su vida.-Mi madre está un poco enferma y puede que no baje a Londres para el nacimiento de su primer nieto. Por eso hemos pensado que antes de que no pueda viajar venga de visita.-Law gruñó.

-Debía de habérmelo dicho antes de marcharse. Sabe que no me gusta que me informe así de las cosas.

-Ha sido todo muy rápido Law. No te inquietes. Ella se está dando un baño. ¿Quieres que te llame más tarde?

-Da igual. Dile que la llamaré mañana a este número por la mañana.

-De acuerdo. No muy temprano o nos pillarás a todos dormidos.-Rió. Su risa tintineante se clavó en los oídos del médico que soltó un pequeño resoplido.-Hasta mañana Law”.

     Y simplemente colgó. A pesar de no estar del todo conforme, Hanon se había demostrado terriblemente segura. No le había dado la opción de desconfiar de su palabra…

                                                              ……………….

     Todo era nuevo e inimaginable para el pecoso aquel día cuando llegó de trabajar. Era una de las cosas con las que siempre había soñado, ¿cómo sería llegar a casa y verla a ella? Sin duda la respuesta estaba clara, era algo maravilloso.

     Habían cenado juntos unos sándwiches y después de ponerse un poco al día de sus asuntos sobre el sofá, decidieron que era una buena hora para ir a la cama.

-Iré a por mí almohada. No suelo taparme así que las sábanas no importan.-Neru observó al pecoso recoger, extrañada.

-¿Dónde piensas dormir?

-Pues aquí, en el sofá.-Ace se giró con el bol de palomitas vacío entre los dedos.

-¿Por qué?

-Mañana me tengo que levantar temprano. Tengo una reunión a primera hora y no quiero molestarte.

-¿Estás de broma?-Rió la joven sintiendo que la situación se tornaba más absurda a cada palabra que salía de sus labios. Él se quedó totalmente desconcertado no sabía exactamente qué contestar.

-No…no lo estoy…-Ace apretó el bol entre sus manos mirándola fijamente a los ojos. Se estaba poniendo nervioso sin saber concretamente por qué motivo.

-Podemos dormir juntos. No vas a molestarme, al contrario.-Nerumi sonrió sacándole un sonrojo involuntario al pecoso, ¿qué diantres le pasaba? Era como si fuera un chiquillo de quince años acobardado por dormir con una mujer.

-Si insistes…

-No estoy insistiendo. Además estamos en tu casa, ¿qué es lo que te pasa?-La sonrisa divertida de la joven le sacó un vuelco al corazón. Se estaba comportando como un completo idiota, pensó.

-Dios, tienes razón. No sé qué me está pasando de repente.-Se rascó la nuca con una mueca de circunstancia. Ella amplió su sonrisa.-Adelántate. Voy dejar esto en la cocina.-Alzó el bol y se esfumó tras la puerta.

     Nada más entrar en el dormitorio, la joven castaña se cambió poniéndose el pijama. Una vez hecha esa primera parte, se sentó sobre el lado izquierdo del colchón, se desató la trenza y cogió el cepillo para quitarse algunos enredos.

     En ese momento, se dio cuenta de un factor importante que habían dejado a un lado en la ecuación. Una expresión triste se apoderó de su bonito rostro. La culpa empezó a expandirse en su interior y sintió un nudo apretarle la garganta.

     No podía dejar de mirar esa bonita foto bajo el Arco del Triunfo de París. Sintiendo como toda su presencia estaba completamente fuera de lugar.

     Fue cuando sintió a Ace entrar por la puerta del dormitorio sin decir absolutamente nada. Algo había ocurrido. Podía notarlo sin ni siquiera mirarle.

-Oi Neru, me ha llamado Nojiko.-Al oír ese nombre Nerumi se mordió el labio. No se atrevía a girarse y toparse con él. No cuando tenía unas ganas horribles de echarse a llorar. 

Capítulo 6. Complicaciones por ErikaD

El pecoso no dijo nada más, simplemente observó su espalda y sus graciosos rizos dorados y castaños caer por ella y sus hombros. Sabía que miraba atentamente el cuadro que había en aquella mesita de noche. Suspiró, se acercó al balcón que había justo enfrente de donde ella estaba sentada y abrió sus pestañas. Encendió un cigarrillo y le dio una larga calada.

     Neru le miró. Veía como su pelo oscuro se mecía con el viento graciosamente. Su corazón latía a mil por hora.

-¿Por qué siento que me he equivocado?-Habló sin poder apartarle la mirada.-Tienes una vida fantástica.-Sonrió echándole un breve vistazo al portarretratos.-Estoy revolviendo todo lo que has construido en estos meses. Tus amigos, tu trabajo, Nojiko…-Suspiró notando su silencio mientras fumaba.-Me iré mañana.-Se mordió el labio antes de seguir hablando.-Esto es un error.

     Durante unos segundos Ace analizó cada palabra y cada nota de culpabilidad que salía de la garganta de la mujer que amaba hasta que decidió hablar tras darle otra calada a su cigarrillo.

-No es un error que estés aquí. Es mi decisión y te necesito conmigo. Ella siempre ha sabido que yo te seguía queriendo más que a nada cuando comenzó a salir conmigo de nuevo. Así que no te preocupes por eso. Intentaré arreglar la situación cuando vuelva a París.

-¿Y cómo lo harás? No se merece que le hagas daño. Es totalmente injusto.-Ace se volvió apoyándose sobre la baranda del balcón. Veía el remordimiento reflejado en los ojos de la periodista.

-Si me quedo contigo…

-No tienes porqué quedarte conmigo si eres feliz con ella.-Le interrumpió.

-Estás esperando un hijo mío, ¿cómo no voy a elegirte?-Hablaba lleno de incredulidad. Nerumi agachó el rostro. Ace terminó de fumar, apagó el cigarrillo y se acercó a la joven agachándose justo delante de ella. Le agarró ambas manos que sujetaban con fuerza su cepillo del pelo.-No es solo por el bebé.

     Se miraron a los ojos. Ver a Ace hablarle de esa forma la derretía por dentro. ¿Cómo había podido tener la suerte de toparse con alguien así? A cada palabra, le amaba más.

-Ya no soy la veintiuno así que, ¿qué más da?-Sonrió entristecida. El pecoso escondió el rostro sobre sus rodillas.-Deberías pensártelo enserio antes de equivocarte, de verdad. No te dejes llevar por el momento. No somos unos críos.

-No me equivocaré si te elijo a ti. Eres la mujer de mi vida.-Nerumi se mordió el labio unos segundos haciendo que el silencio se adueñara del lugar.

-¿Qué has hablado con ella?

-Solo me ha preguntado cómo me ha ido el día.-Ace volvió a mirarla.

-¿Y qué le dijiste?-Él sabía perfectamente a qué se refería con aquella pregunta. Notaba el disgusto en sus bonitas esmeraldas verdes.

-Neru…

-Dilo. No pasa nada.-Intentó darle la seguridad suficiente como para que fuese sincero.

-Nada importante. Solo que en el trabajo estaba con una nueva portada para la revista y poco más. No le hablé de ti ni del bebé.-Pero ella insistió.

-¿Y qué más?-El remordimiento empezaba a hacer mella en él. Sabía que no le podía ocultar absolutamente nada a aquella joven de pelo alborotado.

-Que la echaba de menos.-Se miraron fijamente a los ojos.-Y que la quería.

-¿Y sigo siendo la mujer de tu vida después de eso?

-Es complicado…-Susurró.

     Neru se levantó de la cama, nada más oírlo, dejandolo sobre el suelo de madera sentado y observando culpable al colchón.

-Por supuesto que es complicado. Mentiras. Estamos intentando algo, lo que sea que seamos tú y yo basándonos en mentiras.-Le observó un tanto, acusadora.- ¿La quieres?-Se cruzó de brazos y espero su respuesta.

-Neru, Nojiko es una mujer maravillosa. Es encantadora, amable y divertida. Por supuesto que la quiero.-La miró.-Pero no porque esté enamorado de ella. La aprecio y me atrae muchísimo nada más.

-Entonces dime qué soy yo. ¿Únicamente sexo también?-Ace arqueó las cejas incrédulo.

-No tengo solo sexo con Nojiko.

-Esa descripción invita a pensarlo.-El silencio se alzó en aquellas cuatro paredes.

     La periodista le dio la espalda mientras él, sin embargo, se incorporaba del suelo y se acercaba a ella agarrándola del brazo para girarla.

-Me pediste que no te buscara. Que me olvidase de ti.-Clavaron sus ojos el uno en el otro.-Me obligaste a prometértelo. Quisiste que siguiese con mi vida y que empezara de nuevo sin ti.-Le acarició la mejilla derecha apartándole algunos de sus rizos. Ella le escuchaba aun de brazos cruzados.-Hice todo lo que me dijiste. Absolutamente todo salvo una cosa, dejar de quererte.-Las mejillas de la castaña se tiñeron de rojo de repente. Ace sonrió.-Dame una tregua. No nos pongamos un nombre todavía, no andemos con presiones. Disfrutemos del momento y ya está. No estamos construyendo nada a base de mentiras. Estamos intentando alejarnos un poco del presente para saber qué queremos el uno del otro en un futuro.

-Yo te quiero a ti. Cada vez lo tengo más claro.-Le agarró la muñeca de la mano que aún mantenía sobre su pómulo.-Pero no quiero que esto se convierta en un tiras y aflojas entre Nojiko, tú y yo. Quiero que te decidas.

-Te quiero a ti.-Afirmó sin pensar.-Y ten por seguro que dejaré a Nojiko nada más pisar París, pero déjame solucionarlo cuando sea el momento.-El pecoso se acercó a su rostro, cerró sus ojos y unió su frente con la de ella. Juntando incluso, la punta de su nariz.

-Prométemelo.-Él sonrió divertido sin perder el contacto.

-Eres muy exigente.

-Quiero seguridad. Quiero que esta huida sirva para algo.

-Te lo prometo.-Nerumi sonrió complacida.-Y ahora vámonos a la cama.

-A dormir… ¿y si no quiero dormir contigo?-Poco a poco fue cerrando sus ojos y acercando sus labios a los de él.- ¿Y si quiero otra cosa…?-La joven castaña se unió instintivamente en un beso profundo y sincero. Notó como la lengua de Ace se internaba en su boca dándole más fogosidad al momento mientras sus grandes manos recorrían su espalda y se perdían en su nuca.

     Sin pensárselo dos veces, la giró sobre sus pies entre besos y caminó con ella hasta llegar a la cama donde se separaron. Neru se sentó sobre el colchón y sin dejar de mirarlo a los ojos se deshizo de la camiseta ancha de pijama que llevaba puesta encima. Ace sonrió de medio lado mientras se desabotonaba la camisa que aún no se había quitado después de trabajar. Sabía perfectamente qué era lo que ella quería de él.

     La joven castaña se subió de pie sobre la cama para quitarse el pantalón corto quedándose en ropa interior. Él se quitó los zapatos, el cinturón y se desabotonó los vaqueros. Se aproximó a ella que aún seguía de pie sobre el colchón y llevó una mano a su abultado vientre.

-¿Estás segura?-Ace acarició la piel sintiendo esa nueva vida detrás de ella. Eso que formaba parte de los dos.

-Más que nunca.-Neru acarició el pelo oscuro que le caía al pecoso por la nuca.

-No quiero haceros daño.

-No nos lo harás. Estaré atenta.-Se sonrieron.-Y te avisaré de cualquier contratiempo. Te lo prometo.-La joven periodista volvió a sentarse sobre el colchón. Esta vez le miró desde abajo intensamente mientras sus curiosos dedos deshacían del todo el cierre del pantalón, que fue bajando poco a poco sin dejar de clavar sus ojos en los de él.

     Ace sintió un fuerte vuelco atravesarle el corazón y los nervios aferrarse a su estómago cuando veía como la atrevida mujer que tenía sobre su cama deslizaba su ropa interior y se relamía los labios antes de introducirse su masculinidad en la boca.

     No pudo evitar soltar un suspiro ronco desde su garganta lleno de placer.

     A medida que ella aumentaba el ritmo, el pecoso la sujetaba con más fuerza del pelo intentando aliviar sus emociones. No quería descontrolarse por nada del mundo. Después de cinco meses y encontrarla a ella en ese estado, lo menos que quería hacer era fastidiar ese momento que llevaba esperando desde que la vio marchar.

-Puede que no aguante mucho más…-Susurró grave cerrando con fuerza los párpados. Ella sonrió pícara separándose de él, mordiéndose el labio. Ace abrió los ojos cuando sintió que se había perdido el contacto. Pero lo que vio a continuación no facilitaba las cosas.

     La suspicaz joven de ojos verdes se había deshecho de su ropa interior y estaba adoptando una postura de lo más explícita para él. Sin decir nada, le estaba invitando a hacerla suya. Esa perspectiva le excitó más de lo que ya estaba.

     Respiró hondo y se aproximó a ella. Podía ver la perfecta línea curva de su espalda y sus rizos caer a un lado y otro de sus hombros. Sonrió agarrándola de la cintura.

-Iré despacio.-Le susurró intentando recomponer la respiración. En cuanto tuvo su aprobación, poco a poco fue introduciéndose en su sexo. Nerumi soltó un sonoro gemido de placer cuando sintió a Ace por completo dentro de ella. Apretaba con fuerza las sábanas bajo sus manos.- ¿Y…?

-Sigue…-Susurró la joven que había cerrado los ojos. Sin pensárselo dos veces, Ace comenzó a moverse con bastante energía sujetándole con fuerza las caderas, hundiendo las yemas de sus dedos en ellas sin compasión. Con cada movimiento acompasado que él hacía, ella soltaba un bonito y susurrante gemido.

     Aquella noche se les haría más corta de lo que ellos, pensaban…

     Y cuando sonó el despertador a la mañana siguiente, Ace lo miró con el ceño fruncido y lo apagó deseando que fuese una pesadilla aquel ruido infernal. Sin embargo, la luz que entraba a través de las cortinas blancas del balcón le decían que para su desgracia no estaba soñando.

     Se llevó ambas manos a la cara y se las pasó por encima una y otra vez intentando espabilarse. Ese día necesitaría tomarse un buen café o acabaría por quedarse frito en el trabajo.

     De pronto, el timbre de la puerta empezó a sonar insistentemente haciendo que se sentase sobre el colchón sobresaltado. Fue ese instante en el que cayó que estaba completamente desnudo salvo por la sábana que le cubría de cintura para abajo y que había alguien que no era Nojiko durmiendo con él.

-Mierda, mierda…-Se incorporó a toda velocidad poniéndose la ropa imprescindible para poder abrir la dichosa puerta que no dejaba de sonar.-¿Quién demonios puede ser?-Susurró molesto con el universo intentando no despertar a la joven que se removía bajo las sábanas con una bonita sonrisa.

     Por un momento, se quedó mirándola fijamente dándose cuenta de que la quería allí a su lado, a toda costa, para siempre. Pero el timbre le sacó de sus pensamientos de nuevo.

-¡Ya va!-Gritó cuando salió del cuarto corriendo por el pasillo de su propia casa.

     Y nada más abrir…

-¡Buenos días!-En cuanto vio de quién se trataba resopló resignado.- ¡Oi! ¿No me vas a dejar pasar?

-¿Qué diablos haces aquí a esta maldita hora, Thatch?-Le dejó entrar.-Tengo que irme a trabajar.-Como si estuviese en su casa, el castaño se internó en el salón y después en la cocina en busca de la cafetera. Ace le siguió arqueando las cejas interrogante y completamente despelucado.

-Vengo a custodiarla.

-¿De qué estás hablando?-El pecoso aun intentaba despertarse y procesar esa extraña información que le estaba dando dolor de cabeza.-Sé claro por una vez.-Thatch le miró con una sonrisa divertida.

-Voy a quedarme con ella hasta que regreses.-Esa afirmación le sacó un vuelco al corazón. Abrió los ojos de par en par.

-¿Con quién?-Se hizo el desentendido.

-Con Nerumi, por supuesto. Procuraré que no le pase nada. No queremos que Law envíe de nuevo a esos peligrosos matones y que tu no estés aquí, ¿no?-El castaño sacó la cafetera, la rellenó y la puso al fuego.

-Pero…cómo…-Acababa de dejar a su amigo sin palabras. Thatch rió.

-Deja de tartamudear y vístete. Llegas tarde.-Miró el reloj, Ace le siguió la mirada. Efectivamente ya iba tardísimo.

-Maldita sea.-Corrió hacia el dormitorio, cogió algo de ropa y se internó en el baño.

     El portazo despertó a Nerumi de una sentada. Abrió los ojos, asustada y nerviosa. Intentando procesar donde estaba. Pero nada más darse cuenta, sonrió llevándose una mano a los ojos para masajearse los párpados. Seguía allí a salvo de todo y de todos. Hacía tiempo que no se despertaba tan feliz.

     Pero de repente, la puerta del dormitorio se abrió de par en par.

-Oi Ace, Neru querrá que la despierte para…-Nada más verla Thatch calló y la joven se sentó sobre el colchón tapando aún más su desnudez con las mejillas completamente rojas como tomates. Él amplió la línea curva de sus labios. Nunca había visto una situación tan comprometida y divertida al mismo tiempo.-Ya estás despierta.

     Al escucharlo hablar, la castaña con el pelo alborotado de dormir dio un pequeño botecito de la impresión.

-¿Qué haces aquí…?-Susurró todavía sin salir de su asombro.

-He venido a cuidarte.-Con el mayor descaro del mundo, Thatch se sentó junto a ella en su lado del colchón. Nerumi siguió cada uno de sus movimientos sintiéndose terriblemente incómoda.

-¿Có…cómo…?

-¿Qué os pasa a los dos con tanto tartamudeo?-Rió.

     En ese momento, Ace salió del baño quedándose completamente atónito con la escena que sus ojos presenciaba. Los dos ocupantes de su dormitorio le miraron, él con una bonita sonrisa, ella con el rostro lleno pánico y verguenza.

-¡¡Thatch!!-Gritó furioso haciendo que su amigo se disculpase varias veces antes de salir por la puerta.

-Seguiré haciendo el desayuno. Os espero fuera, no tardéis.-Sonrió antes de cerrarla y dejarlos a los dos completamente solos. El pecoso suspiró. Su amigo no tenía remedio.

-¿Estás bien?-Ella asintió al mismo tiempo que le miraba fijamente. Aún tenía las mejillas encendidas. Ese detalle no pasó desapercibido por el pecoso.- ¿Qué ocurre?-Sonrió.

-Nada.-Apretó aún más la sábana contra su cuerpo. Ace se sentó en la cama justo en el sitio que segundos antes había ocupado Thatch.

-Ahora enserio.

-Ese peinado te sienta muy bien.-Se mordió el labio con una bonita sonrisa. Era verdad, ese semi recogido de algunos mechones oscuros más largos que el pecoso tenía, le sentaba de lujo. Ace la siguió.

-Gracias.

-¿Debo preocuparme?-La conversación adquirió cierto tono juguetón.

-No creo que debas...-Poco a poco, Ace se fue acercando a su rostro para robarle un tierno beso en los labios que la joven periodista disfrutó con ganas. Luego apoyó su frente en la de ella con una tierna sonrisa.-Parece que Thatch quiere quedarse contigo hasta que yo regrese esta tarde. Dice que puede ser peligroso que estés aquí sola. Aun no tengo idea de como se ha podido enterar pero me inquieta un poco. Lo peor es que sigues aquí desnuda y ese esta ahí fuera esperando, ¿tengo que preocuparme yo?-Ella rió.

-¿Estás celoso?-Ace se retiró de la cama y buscó una chaqueta apropiada para aquel día nublado. Neru sonrió divertida.

-¿De que se quede aquí contigo todo el día?, tal vez. No confesaré ese detalle.-Se giró hacia ella antes de salir por la puerta.-Vístete y desayuna conmigo antes de que me marche.-Nerumi asintió.

     Sin embargo, en cuanto el pecoso abandonó la habitación, el móvil empezó a vibrarle escandalosamente. En su pantalla aparecía el nombre Hanon. Sonrió y lo descolgó.

"-¿Diga?

-Neru, cielo escuchame. Esta llamando Law ahora mismo a mi teléfono. Voy a desviarte la llamada. Shanks me ha enseñado a hacerlo. Le he dicho que íbamos a salir hoy al pueblo a dar un paseo y a ver a mamá. Anoche llamó pero le comenté que estabas en el baño. Te dejo el resto.

-De acuerdo.

-¿Todo bien?

-Sensacional.

-Estupendo, te quiero."-Y sin más, su hermana pareció colgar. Sin embargo al segundo, escuchó un pitido y al momento, la voz de Law.

"-¿Diga?

-Neru, buenos días.-Al oír su voz, algo en el interior de la joven castaña se resquebrajó.

-Hola, buenos días.

-¿Cómo te encuentras?

-Muy bien, aquí vamos a desayunar. ¿Y tú?

-No me hizo gracia que desaparecierass de pronto sin decirme absolutamente nada. ¿Qué pasó con tu móvil?

-Tuve algún problema con la tarjeta y tengo que ir a cambiarla.

-En cuanto la tengas me llamas.

-De acuerdo.

-Por cierto, me he pedido unos días de descanso.-Nada más oírle decir aquello, Neru sintió una gigantesca presión en el pecho. El nudo que le apretaba la garganta le dolía.

-¿Ah sí?

-Llegaré a York esta noche.

-Law, no hace falta que vengas, en un par de días estaré por...

-Iré.-La interrumpió.-Veremos a tu madre mañana y nos volveremos a Londres.- Neru tragó saliva. A pesar de que parecía derrumbarse por momentos, intentó guardar la compostura.

-De acuerdo. Nos vemos esta noche.-Law se despidió de ella y colgó".

     Nada más hacerlo, Nerumi liberó la presión de su pecho y empezó a llorar desconsoladamente. En ese instante, Ace volvió a entrar por la puerta de la habitación.

-Neru, el desayuno está...-Sin embargo, aquellas lágrimas le sacaron un vuelco al corazón. Rápidamente se acercó a ella y se agachó justo enfrente. Agarró con cariño las manos que tenía sobre su teléfono móvil.- ¿Qué ocurre?-Los ojos del fotógrafo se llenaron de preocupación.

-Era Law…Ha llamado…-La castaña dejó de llorar un instante perdiendo su mirada en la pared de en frente.-Llegará esta noche a York para que nos volvamos mañana o pasado. No estoy segura.-Su voz se volvió ausente.-Va a enterarse de lo que ocurre en cuanto llegue allí y yo no este. Se acabó…-Ace suspiró.

-No voy a dejar que te lleve a ninguna parte.-Alzó la mano derecha y le rozó la mejilla con suavidad apartándole las lágrimas.-No eres una pertenencia suya más. Además ese hijo es mío. No tiene ningún derecho de arrebatármelo.-Deslizó la izquierda hasta su vientre, ella le siguió. Se miraron a los ojos.

-¿Y qué hacemos…? Quizás no llame a la policía pero tiene a las suficientes personas peligrosas a su alrededor como para buscarme y sacarme de aquí.

-Deja que Thatch y yo lo hablemos. Llamaré al trabajo para decir que llegaré tarde.-Ace se incorporó dejándola completamente desolada sobre el colchón.

-¿Y si simplemente me entrego?-Le miró.

-No voy a dejarte marchar de nuevo. Esta vez no voy a perderte. Además tengo una razón más para que te quedes.-La señaló con una sonrisa. Ella pareció sentirse un poco mejor.-Vístete.

Capítulo 7. Di que sí por ErikaD

-Y eso es lo que ocurre.-Thatch les miraba serio sentado sobre uno de los sillones del salón con una taza de café en mano.-El único plan factible que se me ocurre es huir del país.-Ace observó a Nerumi cabizbaja sentada a su lado en el sofá.

-Huir es una completa locura. Law podría poner una denuncia sobre un secuestro o algo así y saldrías perdiendo.-El castaño le miró fijamente.

-En París están mis hermanos y muchos amigos nuestros. Allí somos más fuertes.

-No se trata de fuerza Ace. Se trata de ser más inteligentes que él.

-¿Y si Thatch me lleva a York y regreso? Una vez de vuelta podría intentar escapar de nuevo, supongo.

-Sabe que estoy en esta maldita ciudad. Lo primero que hará si desapareces es buscarte aquí. Estoy convencido de que ya sabe dónde vivo.-Neru le miró llena de dudas mientras que él se cruzaba de brazos serio.

-Lo primero que tienes que hacer entonces si no quieres que sospeche de ti, es marcharte a trabajar. Neru y yo inventaremos alguna alternativa. Tenemos toda la mañana.

-No voy a irme sin saber qué ocurrirá.-El pecoso frunció el ceño a disgusto.

-Ace, Thatch tiene razón.-El nombrado la miró a los ojos luego, suspiró.-Por favor.

-De acuerdo.-Se incoporó del sofá.-Pero en cuanto sepáis qué quereis hacer informadme inmediatamente.-Se colocó una chaqueta.

-Te avisaremos e cuanto sepamos algo.-Thatch le dedicó una bonita sonrisa a la peiodista que suspiró algo más relajada.

-Muy bien, nos veremos al medio día.-Se acercó a Neru, le dio un beso en la frente y salió por la puerta del salón. Ambos escucharon como se iba sin decir absolutamente nada y una vez solos, la joven castaña volvió a sentir ganas de llorar.

-No existe una solución en la que ninguno salga herido. Lo sabes, ¿verdad?-Ella asintió notando como las lágrimas se desprendían de sus ojos sin poder controlarlas.-Si te quedas con Ace, Law sufrirá, si Ace se queda contigo, Nojiko se hundirá. Y si ambos os sacrificáis para que eso no pase, sufriréis los dos. Bueno, en este caso, los tres…-Se quedó observándola fijamente mientras lloraba y estrujaba sus dedos. Incluso en ese estado desconsolador era increíblemente preciosa. Sonrió, se incorporó y se agachó enfrente de ella.-Sé qué quiere Ace, pero también me gustaría saber qué opinas tú.

     La joven castaña le miró a los ojos intentando recobrar el ritmo cardiaco normal. Se llevó ambas manos al vientre sobre la camisa blanca que tenía puesta. Hacía algunas semanas que ya usaba ropa de premamá.

-Quiero que el único que no salga dañado sea él.-Thatch arqueó las cejas sorprendido.

-¿Él?

-Es un niño.-Nerumi pareció sonreír entre lágrimas. El castaño colocó ambas manos sobre el pantalón negro de la joven.-Lo único que quiero es decidir lo que sea mejor para él.

-¿Y qué crees que sería mejor?

-Ace.-Se mordió el labio un segundo.-Es su padre. Es la mejor opción. Pero…

-No quieres que le hagan daño, ¿es así?-Ella asintió.-Ace es más fuerte de lo que imaginas. En el instituto la gente le tenía pavor. Cuando se enfrentó a Law aquella vez no estaba en su mejor momento, pero ahora es diferente. Además tiene muchos amigos y sus hermanos le respaldaran haga lo que haga. Sé que no quieres que le hagan daño pero a veces es, inevitable para conseguir lo que queremos.-Tras esas palabras Nerumi notó que Thatch ocultaba algo más. Algo que se le escapaba por completo de las manos. Aun así lo dejó estar. Quizás lo averiguase después.

-Lo que yo quiero es terriblemente complicado.-Se apartó las lágrimas recuperando la quietud en su pecho.-Así que, ya he decidido qué voy a hacer.-Él sonrió.-Quiero que me lleves a York. Quiero volver al lado de Law.

-Eso es una estupidez.

-No voy a dejar que le hagan daño. Tiene una vida estupenda con Nojiko, un trabajo genial. Se recuperará y será feliz. Eso es lo único que necesito.-Thatch suspiró.

-Pero no es lo que quieres. No es lo mejor para tu hijo ni para ti. No puedes sacrificarlo siempre todo para protegerle.

-Sí que puedo y lo haré.-El castaño se incorporó pasándose la mano por el pelo. Estaba nervioso y frustrado. Sabía lo cabezota que podía llegar a ser esa mujer.

-Ace no dejará que lo hagas. Te buscará hasta encontrarte por cielo mar y tierra, ya lo sabes. Tiene que haber otro modo.

-No lo hay.

-Por supuesto que sí, solo tenemos que pensar detenidamente. Ace ya ha sufrido bastante, no se merece seguir haciéndolo.-Se cruzó de brazos mirándola serio.-No podrás recuperarte nunca al cien por cien después de haberle hecho algo así.

-¿Cómo lo sabes?-Nerumi le miró a los ojos.

-Porque yo fui el imbécil que se acostó con Nojiko cuando salía con él.-Confesó. Las esmeraldas de la mamá se abrieron de par en par sorprendidas y estupefactas.-Sé de qué va la historia y sé que no querría verte en mi lugar. Eres muy importante para él. Hay que encontrar otra solución.-Thatch le desvió la mirada sentándose a su lado en el sofá. Perdió sus ojos sobre la alfombra entrelazando los dedos de sus manos.

     El silenció se adueñó de la sala el tiempo suficiente para que Neru procesara la afirmación que acababa de escuchar.

-¿Por qué le hiciste algo así?-Aun no se creía que hubiese ocurrido aquello.

-No lo sé. Era joven e imprudente. Ella estaba hundida en aquel instante y se apoyó mucho en mí. Supongo que me dejé llevar.-La periodista le observó entristecida.

-¿La querías?

-Sí, llegué a hacerlo. Por eso fue más difícil. Por eso dolió más.-Recordar el pasado de aquella manera no era algo que a Thatch le encantase. Sin embargo, llevaba demasiado tiempo ocultándolo en su interior. Sabía que algún día saldría a la luz sin más remedio.

-Fuiste un poco cobarde.

-Lo sé. Tenía que habérselo dicho en el momento en el que empecé a ver a Nojiko de otra forma. Sin embargo, no me atrevía. Exactamente por el mismo motivo por el que tú quieres regresar con Law. Era mi amigo y no quería que sufriera por encima de todas las cosas. Sin embargo, era un error.

-Pero después de todo, ¿te perdonó?-Thatch sonrió resignado.

-Lo hizo. Pero no me sentí mejor. Todavía siento algunas veces su odio cuando discutimos. Además, me lo ha echado en cara alguna que otra vez. No le culpo en absoluto. Al final me di cuenta de que Nojiko fue un simple capricho de juventud y de que tiré un poco por la borda mi amistad con Ace sin quererlo. Aun así, han pasado los años suficientes como para creer que he recuperado bastante su confianza. Me deja a tu cargo.-Bromeó ampliando su sonrisa.-Supongo que quise uniros para resarcirme.-Alzó sus ojos oscuros para mirarla. Ella le devolvió la sonrisa.

-No te preocupes. Todos nos equivocamos. Es lo que tiene ser humano. Si no, fíjate en mí. Soy tan egoísta que deseaba no estar embarazada de Law para fugarme con él…

-Tal para cual.

-Eso parece…-Se sonrieron.

-Entonces, ¿te he convencido de que abandones la idea de marcharte con Law?

-Lo cierto es que no.-Rió.-Admítelo. No hay otra manera.

     Pero de pronto, al muchacho se le encendió la luz de la bombilla de las ideas.

-Sí que la hay.-Soltó entusiasmado.-Pero es precipitada y puedes hacer enfadar a mucha gente.-Esa última frase despertó la entera curiosidad de Neru.

-Soy atrevida, puedo con ello y no me importa para nada que se enfaden conmigo. Suéltalo.

-Quizás sea él el que se eche para atrás. ¿Podrías soportar algo así?-Ella sonrió divertida.

-¿Qué me vas a proponer? Me estás dando miedo.

-Cásate con él.

-¿Qué…?-Esa noción la había dejado más atónita que cualquier confidencia anterior.- ¿Casarme con él?-Todavía pensaba que Thatch no se tomaba enserio muchas cosas.- ¿Y sigo siendo yo la que propone ideas estúpidas?-Preguntó completamente incrédula.

-¿Por qué es algo estúpido? Si eres su mujer legalmente será imposible apartarte de su lado. Law no podría hacer nada en contra de vuestra unión y si lo hiciese, saldría perdiendo de cualquier forma.

-Ace no querrá hacerlo. Sigue saliendo con Nojiko así que será un rotundo no.

-Y sin embargo te buscó por tres hospitales antes de dar contigo y te sacó de la casa donde Law te tenía casi prisionera. Incluso se ha acostado contigo esta noche sabiendo qué supone eso en su relación con No. ¿Todavía tienes dudas sobre lo que quiere?

-El matrimonio es algo…-Sentía como la inquietud se apoderaba de su corazón.-…Son palabras mayores.

-¿Y qué?, un bebe ¿no lo es?-Arqueó las cejas y Neru sintió como su victoria se esfumaba.- ¿Vas a decirme que no es una buena idea? ¿Vas a convencerme de que no quieres vivir el resto de tu vida a su lado con vuestro hijo?-Le señaló el estómago.

     Por un momento, ambos se miraron a los ojos. Thatch con una impresionante sonrisa y ella intentando adivinar qué pasos tenía que seguir para salir airosa de esa situación.

-Confiesa.-Rió el castaño.

-De acuerdo. Casarme con él sería increíble.-Asintió definitivamente la de pelo rizado sintiendo la adrenalina subir por su cuerpo.-Pero, ¿dónde vamos a encontrar a alguien que nos case esta tarde? Es muy precipitado.

-Voy a salir.-Thatch se colocó una chaqueta a toda velocidad.-Iré al juzgado y amenazaré a quién esté allí para que no pase de hoy.-Nerumi se incorporó del sofá acompañándole hasta la salida.- ¿Llamas a Ace?

-No creo que el teléfono sea la mejor opción para pedirle matrimonio.

-Pues tienes toda la mañana por delante para hacer que sea un momento memorable.-Le dio un beso en la mejilla.-Traeré noticias.

     Thatch salió del apartamento y el silencio invadió cada rincón del lugar. Nerumi se quedó mirando la puerta de madera blanca con una sonrisa entusiasta en los labios. Se llevó una mano al vientre sintiendo el movimiento de su pequeño bebé. Era como si le hubiese transmitido toda la felicidad que sentía.

     Por fin las cosas parecían seguir su maravilloso curso.

     Rápidamente fue hacia la cocina donde se colocó el delantal y abrió la nevera. No tenía ni idea de cocinar, pero se esforzaría al máximo para sacar algo delicioso. Iba a ser un día muy importante…

                                                              …………….

     El avión despegó sin ningún tipo de dificultad. Parecía que sería un viaje tranquilo y relajado.

-¿Por qué no le has dicho a tu hermano que vamos?

-Si es sorpresa será mucho más divertido el resultado.-Comentó el rubio leyendo la revista del avión.

-Estoy nerviosa.-Confesó Koala. Sabo dejó a un lado su lectura y la observó con una sonrisa divertida.

-Cálmate.-Le agarró una de las manos.-Solo es tu amiga. En cuanto la veas estoy convencido de que no dejaréis de hablar y no querrás volver a verme en una temporada.-Suspiró fingiendo resignación.-No sé si soy yo el que tiene que estar  nervioso en realidad.-Koala rió.

-Sigo prefiriendo dormir contigo antes que con Neru-chan. No podrás perderme de vista tan fácilmente.

-Entonces puedo estar tranquilo.-Bromeó volviendo sus ojos hacia la revista.

     La joven enfermera se recostó sobre el incómodo asiento del avión volviendo sus ojos hacia el paisaje lejano que se veía a través de la ventanilla. Las nubes adornaban el cielo soleado. Sin duda era un viaje para disfrutar. Estaba deseando volver a reunirse con la que siempre consideró más que una amiga. Ver sus ojos, su sonrisa, oír su tono de voz…deseaba todo aquello desde que la dejó marchar hacía cinco meses hacia un destino incierto y abocado a un estado de tristeza permanente. Nunca debió permitir que saliera en busca de Ace.

     Sin embargo, al mirar a Sabo sabía que una parte de ella había hecho lo correcto. Si el pecoso hubiese muerto aquel día, sin necesidad, todo lo que habrían vivido hasta aquel instante habría estado plagado de pena y dolor.

     Se había dado cuenta de que a veces, las decisiones más duras son al final las más loables…

                                                              ………………….

     Los rizos de su cola alta caían simpáticamente sobre su espalda. Sentía su corazón latir con un poquito de fuerza más del habitual. No estaba acostumbrada a ese tipo de cosas. Siempre imaginó que todo aquello sería al revés o en un lugar elegante repleto de preciosas vistas y un anillo de ensueño. Pero no sería así.

     Era la hora.

     Era el momento en el que se lanzaría definitivamente a la piscina que ella empezó a llenar poco a poco desde que le había conocido. Lo supo desde el instante en el que colocó la última copa sobre la preciosa mesa adornada con un mantel blanco para dos y pudo oír las llaves abrir la puerta del apartamento.

     Estaba más nerviosa que nunca.

     Thatch seguía sin aparecer, pero eso no le importaba. Estaba convencida de que tarde o temprano llamaría a la puerta con esa gran noticia que cambiaría su destino y la haría, por fin, feliz.

     Nada más entrar, Ace observó el romántico ambiente completamente desconcertado. Sin embargo, ella no dejaba de sonreírle con las manos entrelazadas en la espalda y una mirada repleta de inquietud e ilusión.

-Neru, ¿has cocinado?-El olor a pollo recién horneado no había pasado desapercibido para las fosas nasales del pecoso. Se quitó la chaqueta y se acercó a ella con una bonita sonrisa. De esas que son difíciles de obviar para el corazón.

-Sí, más o menos.-Se mordió el labio.- ¿Almorzamos?

-Claro.-Ambos se sentaron en la pequeña mesa del comedor.

-Si esta incomible puedes decirlo y pediremos pizza.-Rió la joven. Ace la miró a los ojos dándose cuenta de que algo tramaba. Toda esa alegría de repente después de lo que había ocurrido esa misma mañana, llamaba tremendamente su atención.

-No he recibido ninguna noticia vuestra y dado que Thatch no está aquí, imagino que algo habréis planeado.-Sirvió un par de copas de vino tinto.

-Algo sí. Hemos tenido bastante tiempo para meditar.-Los nervios empezaban a hacer mella en su voz, sin embargo, logró contenerlos. Ace bebió de su copa y se dispuso a saborear su plato que, dada la buena pinta que tenía a simple vista, parecía que no sabría nada mal.

-¿Y cuál ha sido el resultado?

-¿Puedo contártelo después de almorzar?-La sonrisa de la joven aplacaba cada vez más la ansiedad que tenía el moreno por ponerle punto y final a aquella complicación. Así que simplemente, asintió.- ¿Cómo te ha ido en el trabajo?

-Bastante bien. La revista que lanzaremos este jueves será una de las más vendidas de la semana. O eso es lo que esperamos.-Se llevó un trozo de pollo a la boca. Lo saboreó y se quedó completamente atónito cuando descubrió que estaba espectacular.-Esta impresionante, ¿cómo lo has hecho?

-Con mucho amor.-Bromeó la castaña.-Bueno, da igual, no voy a mentirte.-Ace la observó curioso.-No lo he hecho yo. Lo he encargado y simplemente lo he metido al horno el tiempo que dicen las instrucciones. El original sufrió las consecuencias de mi nefasta mano con la cocina. Nuestro hijo no sabe la que le espera.-Rió.

-Intentaré compensárselo.-Ella aumentó el ritmo de su carcajada y él, se quedó mirándola fijamente mientras reía con una enorme sonrisa. No había nada mejor que aquellos momentos con ella. Su corazón le gritaba que no existía nada que pudiera superar la felicidad que sentía en aquel instante todo su ser.

     Nada más terminar de almorzar y recoger un poco la mesa, se tomaron el postre, una rica copa de helado y Nerumi creyó que era el momento indicado para desvelarle el tan ansiado misterio que quería oír el fotógrafo desde que entró por la puerta.

-Oye Ace…-Sus ojos verdes se clavaron en los suyos oscuros como el carbón.-Creo que debería decirte la solución a qué hacer con Law antes de que te dé un ataque de nervios.

-No he preguntado por no insistir, pero menos mal.-Sonrió llevándose una cucharada de helado de chocolate a los labios.

     Neru sintió un fuerte pellizco apoderarse de su garganta. Las mariposas de su estómago revoloteaban sin cesar. Acercó su mano derecha a la izquierda de su acompañante para rozarla con cariño fijando así toda su atención en ella.

-Hemos pensado muchísimo sobre qué sería lo más acertado y sobre cómo hacerlo dañando a la menor cantidad de personas posibles. Pero no hemos dado con la clave realmente. Habrá consecuencias negativas para unos o para otros al fin y al cabo. Sin embargo, si lo que queremos es estar juntos sin que nadie se interponga entre nosotros y que Law no me arrastre con él o no pueda tomar represalias contra mí o contra ti, ni siquiera legales, solo se nos ha ocurrido una cosa.

-¿Qué…?-Preguntó inseguro por quitarle tensión al momento.

-Ace escucha, eres la persona más maravillosa e increíble que jamás he conocido. Una de las pocas en las que puedo confiar. Alguien que sé lo que es capaz de hacer por protegerme y cuidarme. Nadie me ha querido tanto como tú y yo no he amado a nadie como a ti. Creo que nuestro camino se ha vuelto a unir por un complot del destino. Que este bebé es una señal del compromiso que siempre tendremos el uno con el otro. Desde que te conocí he tenido la sensación de que nosotros, lo que sentimos supera al tiempo y que cuando me vaya de este mundo volveré a otro y querré enamorarme de ti otra vez. Así que, ¿por qué rehusarme o evitarlo?-Él la miraba completamente sin aliento. Imaginaba qué tipo de petición vendría a continuación.-Cásate conmigo.

     Nerumi sonrió feliz y Ace sintió como el tiempo se detenía por completo un instante. Observó su completa felicidad ante su bonita declaración. Pero algo dentro de él se revolvió. Esa petición era un sueño, algo totalmente fascinante. Sin embargo…

-Neru…eso es…-No sabía qué contestar, qué decir. Su declaración de intenciones había sido abrumadora. Se había esperado cualquier tipo de plan, todo menos aquel. Suspiró agobiado mirando hacia todos lados intentando encontrar la respuesta apropiada a lo que sentía.-No sé qué decir…

-Di que sí.-Ella se acercó un poco más a él con esa sonrisa brillante y perfecta. Esa que parecía merecerse cada vez menos a medida que pasaba el tiempo. Y, a pesar de que quería decir lo correcto, sus labios le jugaron una mala pasada.

-Nojiko...-En cuanto pronunció ese nombre, Neru deshizo el contacto. Su sonrisa se esfumó y él se mordió la lengua cerrando los ojos sintiendo como acababa de estropear todo lo que ella había dicho. Sentía el remordimiento fundirse con él. 

Capítulo 8. Sinceridad por ErikaD

-Perdona…

-No te preocupes.-Agachó el rostro afligida.-Lo comprendo.

-No he dicho que no.-Ace empezó a aturullarse. ¿Qué le pasaba? Actuaba como si todavía siguiese siendo un chiquillo indeciso y estúpido. Tenía a la mujer de su vida y a la madre de su hijo delante pidiéndole su total unión y era incapaz de aceptarla al cien por cien por culpa de alguien a quien no quería realmente.

-De todas formas sabía que era una mala idea.-Ella sintió unas terribles ganas de llorar mientras se llevaba las manos al vientre y el pecoso comprobó cómo se le escapaba totalmente de las manos la situación.-Así que no importa…-No quería perderla pero su orgullo le impedía hacerle daño a Nojiko de esa forma.

-Neru escucha…-Intentó acercarse a la joven castaña con el rostro lleno de culpabilidad.

     Y en ese momento, la puerta del apartamento se abrió de par en par dando lugar al carismático amigo castaño que, con una felicidad absoluta, traía la citación de un juzgado para aquella misma tarde.

-¡Lo tengo!-Alzó el papel victorioso ante la pareja. Sin embargo en cuanto vio ambas caras de disgusto y agobio, descendió el folio mirándolos a uno y a otra, desconcertado.- ¿Qué ocurre? 

-Nada.-Neru fue la primera en contestar y en levantarse de su asiento cortando el tenso silencio que se había generado en el ambiente. Ace agachó el rostro serio y molesto consigo mismo.-Voy a recoger mis cosas.-La joven intentó sonreír al pasar por el lado de Thatch, pero aun así, no lo consiguió. El castaño la observó alejarse hacia la puerta que daba al pasillo.-Al final tenemos cambio de planes.

-¿Ah sí?-Ella asintió.

-Me llevarás a York. Estaré lista en media hora.-Thatch abrió los ojos de par en par mientras que Ace había alzado el rostro y clavado sus esferas grises en ella con un rastro de culpabilidad. Y sin que ninguno de los dos pudiese contestar, la joven se marchó dejándolos completamente solos.

-¿Qué diablos te pasa?-La indignación del castaño crecía por momentos. Observaba a Ace cabizbajo sentado en aquella mesa con un almuerzo que no se merecía.- ¡Es ella!

-Ya sé que es ella. No hace falta que me sermonees.

-Voy a hacerlo igualmente.-Ace resopló.- ¿De verdad vas a quedarte tan tranquilo mientras la pierdes?

-Escucha Thatch, una boda no es cualquier cosa. Se trata de unirme a ella para siempre. Sé que no habría nada mejor pero aun así, es demasiado precipitado. Y existe un importante problema en el que parece que no os habéis parado a pensar,-le miró a los ojos con la nariz arrugada,-todavía sigo saliendo con Nojiko.

-Pues llámala y haz lo que tengas que hacer.

-No es el medio adecuado. No puedo decírselo de esa forma tan cobarde.

-Si Nerumi se marcha, no volverás a verla. Ni a ella ni a tu hijo.

-Tampoco he podido disfrutar de ese embarazo como me hubiese gustado. Ni siquiera me lo dijo cuando debió hacerlo.

-Sabías que no podía. Sabías que estaba asustada. Estas siendo injusto e infantil.-Durante unos segundos el silencio se apoderó de la conversación.

-Tiene que existir otra solución.-Chistó Ace con la lengua.

-No la hay.-La seriedad de Thatch no pasó desapercibida por el pecoso que se llevó un par de dedos al puente de la nariz para masajeárselo. Su amigo colocó la citación del juzgado, para dentro de una hora, justo enfrente de él. Ace la observó con un rastro de pena en la mirada.

     Era lo que quería. Lo que siempre había deseado. Pero sabía que su razón estaba en lo cierto, no era la manera adecuada de hacerlo. Y él siempre había sido un hombre leal a sus principios a pesar de cometer grandes errores.

-No puedo hacerlo.-Terminó diciendo.-Tengo que ver primero a Nojiko, dejar las cosas claras entre los dos y después…intentarlo.

-No creo que haya un después. Además, ¿Qué le dirás exactamente a No-chan? ¿La verdad? ¿Vas a decirle que te has acostado con ella?-Eso era un punto en su contra.

-Se lo diré y pondré punto y final a lo que haga falta pero no de esta forma.-Thatch suspiró. Sabría que no había ninguna manera de convencerle de lo contrario.

-Es tu vida al fin y al cabo. Eres el dueño de esas decisiones.

-Tiene que haber alguna opción más para que…-Pero antes de que pudiese terminar, ambos amigos escucharon la puerta que daba a la calle cerrarse a cal y canto con un portazo fuerte y seco.

     Ace se levantó a toda velocidad mientras Thatch se quedaba absorto en el golpe.

-¡¿Neru?!-La llamó pasillo abajo pero no escuchaba ninguna respuesta por su parte. A toda velocidad se adentró en el dormitorio dándose cuenta de que todas sus cosas habían desaparecido.- ¡Thatch se ha ido!-Volvió al salón para colocarse una chaqueta a todo correr.-Voy a buscarla. No puede estar muy lejos.

-¿Y para qué lo harás?-Su amigo se cruzó de brazos observándolo seriamente. Ace clavó sus ojos en él.-No podrás salvarla.

     Esa afirmación se clavó como un puñal ardiente en su corazón y en su estómago.

-Quédate aquí si quieres o márchate. No me importa.-Sin decir nada más, el pecoso salió de su apartamento bajando las escaleras deprisa y sin pausa.

     Acababa de salir de casa, no podía estar lejos. Pero nada más pisar la acera de la calle, se encontró con quién menos esperaba bajando las maletas de un taxi.

-¡¡Ace-kun!!-La voz dulce y simpática de Koala le sobresaltó.

-¿Qué haces aquí? Acabas de fastidiarnos la sorpresa.-Sabo pagó al taxista y este siguió su camino. La enfermera le dio un fuerte abrazo que Ace correspondió completamente desconcertado.

-¿Cuándo habéis llegado?

-Ahora mismo, ¿no lo ves?-Su hermano sonrió y ambos chocaron las palmas de sus manos. A pesar de la situación en la que se encontraba, el pecoso imitó la sonrisa del menor.

-No has cambiado ni pizca en este mes y medio. Teníamos muchas ganas de verte, ¿a que sí?-Sabo asintió a la afirmación de su compañera.

-Bueno, ¿podemos subir? O nos quedaremos aquí abajo para siempre.-Bromeó el rubio. Ace suspiró mirando a un lado y a otro de la calle. La castaña había desaparecido por completo, otra vez. Sintió un resquicio de remordimiento apoderarse de su alma y más cuando miraba a Koala y su entera cara de felicidad.

     Sabía que Sabo le había contado que estaba hablando con Neru últimamente por vía telefónica. ¿Qué haría cuando supiera lo que acababa de ocurrir? Le odiaría por completo. Definitivamente era un tremendo idiota.

-Claro, subid. Thatch está en casa,-avisó a su hermano menor,-puede abriros. Yo voy a ir a por algo de café para merendar. Dadme diez minutos.-La pareja se adelantó al moreno totalmente despreocupada.

     Ace sacó el teléfono móvil, marcó su nuevo número y llamó. Comunicaba. Colgó suspirando y observó fijamente la pantalla de su teléfono, deprimido. Una vez más, su orgullo había ganado la batalla. Y parecía que sería la última.

                                                              ……………

     En cuanto llegó a la puerta de su antiguo hogar sintió como el nudo que le apretaba la garganta se afianzaba con fuerza. Alzó la mano hacia el timbre, completamente temerosa. Sabía que si volvía a entrar en ese lugar, había una gigantesca posibilidad de no salir jamás de él. Aun así, tenía que intentarlo.

     Eso la aterrorizaba. Sin embargo, debía ser sincera con Law definitivamente. No había vuelta de hoja.

     Lo había oído todo en el apartamento. Cada afirmación y pregunta de aquellos dos amigos que intentaban entenderse. No cambiaría la opinión de Ace aunque hiciese lo imposible. Él era orgulloso e inseguro. Nojiko siempre le haría dudar. Sabía que no podría estar con él, pero ya ni siquiera le importaba. Lo único que quería era estar sola y tranquila. Cuidar a su hijo y no tener ningún problema más con los hombres.

     Ese rechazo había sido la gota que colmaba el vaso.

     Así que escaparía de Law. Escaparía de todos y volvería a casa con su familia en York. Eso era lo había decidido hacer. Ella tenía todo el derecho del mundo a encontrar su paz. 

     Definitivamente, tocó el timbre una vez esperando paciente con su bolsa de viaje entre los dedos y el alma en un puño. Dos minutos después, Mira abrió la puerta y la observó con los ojos abiertos de par en par completamente sorprendida.

-Señorita…ha vuelto…

-Eso parece.-Le dedicó una pequeña sonrisa de resignación.

-Pase, el señor está arriba.-Esa información comenzó a ponerla nerviosa.-Iba a partir hacia York a buscarla en media hora, se alegrará de que haya regresado tan pronto.

-Subiré.-Soltó la bolsa sobre el suelo y se quitó la rebeca de hilo negro que llevaba puesta.

-¿Quiere algo de almorzar?

-Ya he comido. Gracias Mira.-Sin más, la joven de cabello oscuro asintió internándose de nuevo en el pasillo en dirección a la cocina.

     Una vez completamente sola, Neru observó la escalera asustada. Cerró los ojos e intentó calmar la inquietud de su corazón.

-Tranquilízate…-Se susurró en voz alta. Poco a poco comenzó a subir las escaleras sintiendo como cada peldaño parecía mucho más alto que el anterior. Parecían interminables.

-Nerumi, ¿estás aquí?-Pero pudo oír la voz de Law al final de los escalones mucho más cercana de lo que parecía estar. Alzó el rostro hacia él. No parecía ni pizca de sorprendido.

-Sí. He vuelto.-Se paró a dos escalones de él.-Quiero que hablemos.-Le miró a los ojos con una determinación totalmente impropia de ella. El moreno la analizó de arriba abajo. Parecía que todo estaba en su sitio sin embargo, había un brillo diferente en sus esferas esmeraldas.

-Por supuesto.-Law avanzó por el pasillo hasta llegar a la puerta del dormitorio que ambos compartían. Ella le siguió.

     Nada más pisar la habitación, Nerumi cerró la puerta quedándose de pie justo enfrente de él. El médico se había sentado sobre el colchón.

-No me has dicho que regresabas esta mañana. Pensé que esperarías a que yo llegara.

-Law.-Ninguno de sus regaños le interesaba. Ya no.-No he estado en York.-Esa noticia no sorprendió al moreno lo más mínimo.

-Lo sé.

-Mejor. Así puedo ahorrarme muchos detalles.-Estaba siendo tan fría como él mismo. Nada le merecía la pena.

-Me dan igual cada uno de ellos. Lo importante es que has vuelto a casa. Eso significa que has tomado una decisión.

-Esta no es mi casa. Y sí, he tomado una decisión.-Un minuto de silencio interrumpió la extraña y distante conversación que estaban manteniendo.-No voy a volver con Ace.-Law tragó saliva.-Pero tampoco voy a volver contigo.-Ese detalle si le sorprendió un tanto.

-¿Qué quieres decir?

-Que volveré a casa junto con mi familia en York esta misma tarde. Que me quedaré allí con ellos todo el tiempo que me reste si es necesario para poder volver a ser feliz. No quiero saber absolutamente nada de ninguno de los dos.-Las lágrimas empezaron a deslizarse por sus mejillas lentamente.-No estoy ligada a ninguno así que, soy libre de hacer lo que quiera. Espero que lo entiendas. Y si no, espero que me dejes tranquila de una vez.-Calló aguardó expectante la respuesta del moreno.

-No quiero que te alejes de mí.

-Me da igual lo que quieras. Yo no soy tuya. No puedes obligarme a quedarme contigo. Mi familia no te dejará hacerlo. Es hora que haga lo que yo quiera con mi vida.-Casi parecía una amenaza, pero le daba igual.

     Era como si hubiese perdido la poca fuerza que le quedaba para luchar por cualquier situación. Estaba completamente decidida a seguir su propio camino sola. Sin rechazos, sin sufrimiento, sin nadie que se sintiera culpable o la odiase. Sola ella y su hijo. Eso era lo único que quería. Al ver que el médico solo la miraba fijamente, sintió que era el momento de marcharse. Parecía que por fin, no pondría ningún impedimento para dejarla ir.

-Ace… ¿te ha dejado?-Pero Law aun sentía curiosidad por saber qué había hecho ese fotógrafo para que ella tomase esa decisión tan drástica.

-Supongo que Nojiko está por encima de mí ahora.-Imaginó. Aquella afirmación no estaba confirmada. Pero era lo de menos.-Me dejarás ir, ¿sin más? Después de todo lo que hiciste por apartarme de su lado. ¿Cómo puedes asegurar que no te estoy engañando para volver con él?

-Porque sé que si hubieses tomado esa decisión no estarías aquí. Habrías cogido un avión rumbo a París con él. Tú lo has dicho. No eres mía. Nunca nos llegamos a casar y nunca firmamos ningún papel. Eres completamente libre de hacer lo que te plazca. He comprendido con el tiempo que nunca podré arrastrarte a mi lado para siempre. Serías infeliz.

-Lo sería.-Los dos se miraron a los ojos con un atisbo de tristeza. Por fin, su relación extraña y tóxica había llegado a su fin.

-¿Quieres que te lleve a la estación de tren?-Pronunció el médico tras un tenso silencio.

-Puedo coger el autobús. Gracias.-El conformismo de Law la hizo dudar, sin embargo, parecía que él también necesitaba liberarse un poco de aquella situación por un motivo u otro. Eso era lo de menos. Así que se giró sobre sus pies en dirección a la salida.

-Siempre te querré Neru.-Antes de que girara el pomo, la joven detuvo sus movimientos.-Me has hecho muy feliz aunque no te lo haya demostrado. Siento que al final no haya podido ser.

-Y yo lamento haberte engañado.-Ni siquiera se giró para mirarle.-Quedémonos con la relación tan maravillosa que tuvimos durante la universidad.-Sin que ella se percatase, Law sonrió. 

     Sin decirse nada más, Nerumi salió del dormitorio hacia la planta baja. En cuanto bajó las escaleras se dio cuenta de lo fácil que había resultado todo. Cogió su macuto y observó detenidamente la casa por última vez antes de salir de ella para siempre.

                                                              ……………….

     Koala se levantó de su asiento sintiendo la tristeza sobre su piel. Cada vez estaba más y más convencida de que no habría forma de ver a su amiga feliz.

-¿Puedo tomar el aire?-Ace asintió cabizbajo. La joven enfermera se aproximó a uno de los balcones de la sala de estar y salió al exterior.

-Oi sé que ha sido una decisión muy complicada.-Le susurró su hermano poniendo una mano en el hombro.

-Todavía podemos intentar encontrarla.-Suspiró Thatch desde el sillón.

-No creo que quiera que la encuentre cuando se ha ido sin más.

-Tal vez lo haya hecho para que la siguieras.-Animó el rubio.

-¿Con qué excusa? No puedo casarme con ella. Tengo que ver a No en persona antes de decidir nada.

-Aun te quedan un par de semanas aquí en Londres, para cuando vuelvas a París Nerumi habrá regresado con Law. No creo que tengas otra oportunidad de llevarla contigo.-Susurró el castaño del tupé.-Ahora mismo estará montada en un tren dirección a York. Esta noche él llegará allí y será como si todo esto no hubiese pasado jamás.

-¿Y si vuelas este fin de semana a París y hablas con Nojiko?-Indagó Sabo.

-¿No es muy precipitado?-Ace parecía más sereno de lo que en realidad estaba. El nudo de su garganta le asfixiaba.

-No lo creo. Solo es una semana lo que queda por delante.

-Yo puedo acompañarte.-Se ofreció Thatch. Ambos hermanos le miraron sorprendidos. Él sonrió.-Le tengo mucho aprecio a Nojiko. No sé si querrá verme, pero al menos te asegurarás de que no estará sola.-Miró a Ace a los ojos.

-¿Y si ella rehúsa?-Interrogó el pecoso.

-No tienes otra alternativa si quieres hablar con ella en persona. Y menos si tienes que hacerlo con tanta urgencia.-Argumentó Sabo.

-Muy bien, volveré a París el viernes. El sábado estaré de nuevo aquí. Sé dónde vive Law. Iré y la buscaré aunque me meta en problemas, no me importa absolutamente nada ese detalle.

-De todas formas sigo sin comprenderte.-Thatch se levantó del sillón.-Te da igual decirle cosas horribles a la cara, no te importa meterte en problemas por Neru y sin embargo, has permitido que se marche.-El castaño avanzó por la sala de estar en dirección a la salida de aquel apartamento.-Sinceramente creo, que ahora hagas lo que hagas, ella no volverá…Hablamos mañana por teléfono. Descansad.

     Sin más, se marchó del lugar dejando tras de sí un silencio desconsolador.

-Thatch aun quiere a Nojiko.-Le comentó Sabo a su hermano.-Sé nota más de lo que imagina.-Sonrió.

-Debí decirle que sí.-Ace suspiró llevándose una mano a la frente despejada de su melena oscura salvo algún que otro mechón.

-Todos podemos equivocarnos. No creo que Neru te haya dejado de querer por eso, de repente.

-Pero la he defraudado. Estoy convencido de que cada parte de ella piensa que soy un completo imbécil. No se habría marchado si yo me hubiese enfrentado a esa decisión con valentía.

-Has seguido a tu instinto. No eres un cobarde por eso. Dice mucho de ti querer hacer las cosas bien con las dos. Además era excesivamente precipitado.-El rubio observó a su hermano mayor mirar con detenimiento el lugar donde se encontraban. Una sonrisa nostálgica se apoderó de él.

-La próxima vez, iré yo y se lo pediré.

-Puedo ayudarte si quieres.-La voz de Koala se alzó detrás del sofá. Ambos la vieron apoyar sus codos contra el respaldo con una diminuta sonrisa. Ace sintió la culpabilidad reconcomer más su piel.

-Perdóname.

-Neru ha seguido enamorada de ti durante estos cinco meses en los que no sabía si quiera como estabas o qué sentías. No creo que nada pueda romper el vínculo que os une aunque salga huyendo y se esconda en un rincón esperando que alguien la consuele. Tú mismo sabes lo dura que es. No las tengo todas conmigo pero creo que te aceptara. Y para ello necesitarás más que una disculpa tan deprimente como esa.-Amplió su sonrisa. Ace la siguió.

-Gracias.

Capítulo 9. Ruptura por ErikaD

El olor de París envolvió a Thatch en una burbuja romántica. Hacía años que no pisaba esa ciudad que parecía sacada de cuento. A diferencia del ambiente deprimente que solía tener Londres en contadas ocasiones, París tenía una atmosfera de alegría y ensueño. Y eso, le encantaba.

-No tengo ni idea del idioma.-Sonrió a un Ace que observaba concentrado el GPS.-Pero a esas chicas de atrás le he gustado.-Miró como se cerraban las puertas del metro y a través del cristal a las dos jóvenes susurrando entre las dos y sonriendo. Descaradamente, alzó una mano para despedirse de ellas. Pudo ver antes de marcharse el vagón como las chicas aplaudían con entusiasmo.

-Todo es posible.-Contestó Ace aun con el móvil en mano.

-Me encanta esta ciudad.-Sonrió como un completo estúpido metiéndose las manos en los bolsillos del pantalón vaquero.

-Pues ten cuidado. No pienso vigilarte.-Chistó con la lengua. ¿Cómo era posible que no diera con el maldito lugar? Se había tirado viviendo allí tres meses y se orientaba más o menos bien. Pero en aquel instante, tenía el corazón acelerado como nunca y no había forma de concentrarse.-Mierda…-Protestó cuando el móvil se quedó pillado por tercera vez.-Será más sencillo decirle a Nojiko que estoy aquí.-Buscó su número en la agenda.

-¿Y qué plan tienes? ¿Vas a contarle que vienes para cortar con ella?-El pecoso entrecerró los ojos llevándose el aparato a la oreja.

-Por supuesto que no idiota.-Cuando notó como se descolgaba el teléfono al otro lado, sintió la tensión aferrarse a sus músculos.

“-¿Nojiko?

-¿Ace? ¿Qué ocurre?-La joven observó su reloj de pulsera. A esa hora el pecoso debía de estar trabajando, ¿por qué la llamaba?

-¿Dónde estás?

-En casa, me estoy vistiendo. Tengo una reunión dentro de un par de horas. ¿Ha pasado algo?-Apoyó el inalámbrico entre su hombro y su oreja mientras se subía los pantalones.

-Algo sí.-Contestó Ace más serio de lo que pretendía. A su lado Thatch suspiró.- ¿Podemos vernos? Estoy en París.

-¿En París?-Esa información la alteró un tanto.- ¿Estás bien?

-Sí estoy bien. Pero tengo un vuelo esta noche para regresar a Londres así que…me gustaría que nos viésemos cuanto antes.-Nojiko se sentó sobre su cama con la mirada perdida. Nada de aquello le olía bien.

-Claro…-Un nudo angustioso se aferró a su garganta.-Nos vemos si quieres en diez minutos en la cafetería que hay frente al Louvre. ¿Te parece?

-Estupendo. Allí estaré.”

     Sin más, Ace colgó y miró a su amigo lleno de culpabilidad.

-No te preocupes. Si es lo que quieres, saldrá bien. Estoy aquí.-Thatch apoyó una mano sobre su hombro intentando demostrarle la fuerza que sentía.

-Siento que estés metido en este tipo de follones.

-Ya me lo compensarás.

                                                              ……………….

     Era un día soleado. Algo más extraño de lo que podía parecer.

-Solo hace una semana y me da la sensación de que han pasado meses.-Neru apoyó la mano derecha sobre su mejilla mientras disfrutaba de un rico desayuno junto a la mujer que le dio la vida en aquel porche de su bonita casa de York.-¿Cuándo me sentiré menos culpable?-La mayor de ojos verdes, sonrió.

-Creo que estás huyendo sin ningún tipo de sentido. Y no te eduqué para que fueras cobarde.-Elizabeth se llevó su taza de té a los labios.

-No soy cobarde. Simplemente me he cansado.-Suspiró la castaña.

-El tiempo pone a cada uno de nosotros en su lugar. Así que, no es algo de lo que tenga que preocuparme. Si tienes que ser feliz con Ace, lo serás. De todas formas esperas un hijo suyo, quieras o no estás ligada a él de alguna forma.

-Cuando me enteré del embarazo, pensé que era algo maravilloso. No iba a poder tenerle nunca pero le había robado una parte. Me sentí muy feliz.

-A pesar de que nunca has querido tener hijos.

-A pesar de eso.-Elizabeth sonrió.

-Las dos os empeñasteis en obviar ese detalle, por no hablar de Koala-chan y su continuo rechazo a una relación útil y que le sentase la cabeza.-Neru rió.

-Pues Sabo-kun lo ha conseguido. Te encantará.

-Eso espero.-Hubo una pausa distendida. Pero Elizabeth volvió al ataque.-Por cierto, me sorprendió que te lo quedaras aunque fuera suyo. Más que Law lo aceptase sin poner tierra de por medio.

-Me quería muchísimo. Habría sido incapaz de quitármelo.-Neru observó el bonito jardín que las acompañaba con un poco de nostalgia.-De todas formas creo que la culpable de todo en esta historia siempre seré yo.-Su madre la observó risueña.

-Estoy de acuerdo. Te acercaste a él cuando no debías. Lo buscaste cuando no podías. Y llegaste más allá aun sabiendo que estaba prohibido. Le hiciste mucho daño a otra persona. Era normal que tomase ciertas represalias. Pero al final cedió. Law era una chico estupendo, después de todo, que solo quería protegerte de cualquier perturbación.

-Ya sé que te encanta mamá…No hace falta que me lo repitas una y otra vez. Para ti siempre será el mejor.-Ambas se sonrieron.- Pero, ¿y Ace? ¿Te gusta?-La mujer rubia soltó una lenta bocana de aire. Sabía hasta donde quería llegar su hija. Era tan obstinada como ella misma a veces.

-Ace ha tenido una infancia muy complicada. Durante el tiempo en el que Rouge  estuvo en coma tras el accidente, Roger le apartó de ella para evitarle cierto dolor y creyó conveniente enviarle con una niñera poco convencional. Se sintió muy solo y perdido. Puedo imaginar que todo lo que vino después estaba en cierto modo justificado.

-¿Te refieres al odio que siente hacia su padre?

-Algo así. Le culpaba de casi matar a su madre. Le culpaba de haberle apartado de su lado cuando más le necesitaba. Se volvió frío y calculador con los años. Las bandas callejeras inundaron su mundo. Parecía que había perdido la batalla contra sí mismo. Sin embargo, un día, cambió. No he vuelto a verle ni de lejos tras ese cambio y te hablo de hace diez años. No puedo decirte si es bueno o de si me gusta. No conozco al Ace ahora.-Nerumi agachó el rostro agarrando la taza con un poco de fuerza.-Pero si tu corazón le ha elegido, imagino que será una persona fabulosa. Las Monkey no solemos elegir mal a nuestros pretendientes.-Bromeó haciendo que su hija soltara una pequeña carcajada antes de volver a la seriedad que la conversación estaba cogiendo.

-¿Crees que se reconciliaran algún día?

-Teniendo en cuenta como son…-negó,-no lo creo. A no ser que Rouge sea la que definitivamente rompa el muro entre los dos. Si no lo hace ella, nadie podrá.

-Estoy convencida de que tarde o temprano Ace se bajará de las nubes e intentará acercarse de alguna manera.

-Yo también lo espero.-Ambas volvieron a mirar el bonito espacio verde en el que se encontraban. Elizabeth sonrió. Sentía la inquietud de su hija fluir por todo el ambiente y sabía que todo ese espectáculo estaba únicamente sirviendo para no valorar lo que acababa de dejar atrás, en Londres.-Volverá cielo. No te preocupes.-Al oírla, Neru se giró hacia ella intrigada.-Vendrá a por ti para que os fuguéis juntos. Estoy convencida de que en este momento está arreglando las cosas para regresar a tu lado e insistir. ¿Qué harás si eso sucede?-La miró.

     La castaña de pelo alborotado no sabía que contestar.

-No lo sé…

                                                              ………………….

     Nada más pisar la pequeña y coqueta cafetería, un pellizco se atrincheró en su estómago quitándole las ganas de comer. Observó a su alrededor con detenimiento pero no la encontró. Al parecer, había llegado antes que ella.

     Sin embargo, de repente, sintió unos delicados brazos y unas manos firmes abrazarle con fuerza por la espalda y no pudo evitar dar un pequeño respingo. Ella le abrazaba con todo su corazón pegando su cuerpo al suyo. Por un momento pareció arrepentirse de su decisión sobre todo en el instante en el que se giró y ella se alzó un tanto sobre sus pies para darle un tierno beso en los labios.

     Esa parte destrozó la poca resistencia contra sí mismo que le quedaba y sin pensárselo ni un segundo, la abrazó y correspondió al beso que le daba la joven.

     Pero cuando se alejó y la miró a los ojos, esa parte fue sin duda la peor.

-¿Podemos sentarnos?-Intentó sonreír pero no le salió. Ella apartó la sonrisa de sus labios y caminó hacia una de las mesas. Ace sabía que se le terminaría escapando de las manos esa situación.

     Nada más sentarse y pedir, Nojiko se envolvió en esa capa protectora del mundo que parecía intocable. Lo notó cuando abrió paso a la conversación de lo más seca y cortante.

-Me gustaría imaginar que has venido un día de ida y vuelta a París para sorprenderme pero mi instinto femenino me dice que no es así.-Removió su café con cierta indiferencia.

-Tu instinto está en lo cierto.-Contestó el pecoso intentando ser lo más cuidadoso posible aunque normalmente no lo fuera.

-¿Qué ha pasado?-Sus ojos azules se clavaron en él expectantes. Ace tragó saliva pesadamente y por un segundo, volvió a dudar de su objetivo. Algo en su interior le decía que no era el momento ni el lugar. Pero su corazón le gritaba que la dejase ir. Si no lo hacía nunca podría regresar con la castaña de bonitos ojos verdes.

-He estado con Neru.-Confesó yendo directamente al grano. El rostro de Nojiko se descompuso. Sin embargo, Ace no se frenó.-La semana pasada dimos con nuestros números de teléfono y empezamos a hablar. El domingo la saqué de su casa y dormimos en el apartamento.-Nada más oírle, una efímera pregunta nació de los labios de la joven.

-¿Dormisteis?-Temblaba. Podía notar la vibración de sus cuerdas vocales y los ojos cristalinos al borde de las lágrimas.

-No solo dormimos, Nojiko. Me acosté con ella.-Fue claro. Directo. Y tal vez, demasiado contundente. Pero era mejor así. Ser honesto con ella sincerándose consigo mismo.

-Dios…-Ella se llevó ambas manos al rostro cubriéndoselo. Él sabía que ya había empezado a llorar. Observó a su alrededor notando como las personas de la cafetería, seguían con sus cosas.

-Lo siento No, no he podido olvidarme de ella ni un solo día desde que la perdí por primera vez. Sé que tenía que haber frenado cuando empecé a salir contigo hace unos meses. No era justo nada de lo que hacía sabiendo que seguía queriéndola. Siento todo el daño que puedo estar haciéndote pero no puedo continuar con esta relación. He venido a París porque creo que lo correcto era decírtelo a la cara y no ocultarme tras un teléfono o tras un e-mail. Te aprecio muchísimo, eres una mujer fantástica y creo que puedes alcanzar a la persona que te propongas pero…

-Cállate.-Nojiko se apartó las manos del rostro. Ace pudo ver la pena más dolorosa en su mirada.-No quiero a nadie. Solo a ti. Nunca llegarás a comprenderlo.-Él arrugó la nariz con tristeza.-Aunque yo sabía que tarde o temprano pasaría algo como esto. No sé cómo no pude verlo antes…-Las lágrimas no dejaban de descender por sus mejillas.-Ella estaba en tu mente continuamente, a todas horas. Quién dice que no has pensado en ella cuando estabas conmigo en cualquier situación… ¿acaso nos comparabas para elegir a la mejor?-Ace obvió esa pregunta.

-Cuando te tenía, solo te miraba a ti.-La joven alzó el rostro hacia él.-Te quiero. Siempre lo haré. Fuiste mi primer amor.-Cada afirmación se le clavaba en el corazón a fuego.-Pero ella es…lo que en el fondo siempre buscaba…Estoy convencido de que incluso en otra época fue así.-Sus lágrimas incrementaron.-Quiero quedarme con ella, Nojiko, la amo.

-Pues adelante, vete. Márchate. Sé feliz. Déjame en paz.-Clavó sus ojos en él mientras se levantaba del asiento.-Debí darme cuenta hace meses de que eras una causa perdida para mí.-Se giró con la intención de salir del lugar cuanto antes. Pero la voz de Ace la frenó.

-Gracias No. Todo lo que tengo y lo que soy te lo debo a ti. Eso nunca lo olvidaré.

-Pues yo sí.-Sin más, la muchacha salió de la cafetería quedándose completamente paralizada delante de la puerta. Observaba a la gente pasear y sonreír bajo el bonito sol que enmarcaba el paisaje, pero ella no podía dejar de llorar.

     No era la primera vez que le habían roto el corazón. Aun así, sabía que esa sería la más dura. Era la segunda vez que perdía a Ace en su vida. No habría una tercera. Se abrazó a sí misma notando como la pena crecía en su interior. Se sintió más pequeña que nunca.

-¿Quieres un pañuelo?-De repente, la voz de alguien a quien conocía de toda la vida se coló en sus oídos. Rápidamente alzó la vista encontrándose con sus ojos. Él le sonrió comprensivo.

-¿Lo sabías?-Thatch asintió.

-Lo siento. Al final te he defraudado como siempre.

-¿Iniciaste ese plan?

-Sí.

-¿Por qué? Sabías que me moriría de dolor…-La voz rota de Nojiko empezaba a tornarse molesta y furiosa.

-Porque te quiero.-La joven abrió los ojos de par en par sorprendida.-Y no veía justo lo que estaba pasando. En el fondo él siempre elegirá a Neru antes que a cualquiera. Te habría hecho daño de todas formas estar con él sabiendo que pensaba en otra.      Quería cortar tu relación de raíz porque necesitaba verte feliz de verdad.-Ella se mordió el labio con fuerza. No sabía si abrazarle o darle una buena bofetada.

-Siempre terminas estropeándolo todo.-Se sorbió la nariz.-Déjame sola, por favor.-Suspiró lentamente y se giró sobre sus pies con la firme intención de abandonar ese dichoso lugar y volver a casa. Pero justo cuando iba a dar el primer paso, Thatch la agarró de la muñeca para envolverla instantáneamente entre sus brazos.

     En cuanto Nojiko se vio sin escapatoria, comenzó a llorar sin vergüenza escondida bajo su barbilla. El castaño sonrió comprensivo.

-No voy a dejarte sola. Nunca lo haré.-La apretó más en el abrazo.

     Dentro de la cafetería, Ace no pudo evitar sonreír al ver esa bonita escena.

     Lo sabía. Thatch se lo había contado todo a lo largo de aquel viaje. Desde el principio quiso separarle de ella para volver a su lado. Y quizás no hubiese utilizado los mejores medios o métodos del mundo pero, la quería. Eso era lo importante. Sabía que dejaba a Nojiko en las mejores manos por lo que se restaba a sí mismo un poquito de culpabilidad. Había sido muy injusto con ella en todos los aspectos de esa última relación y en su interior se había sentido mucho mejor al deshacerse de esas emociones negativas.

     Ahora solo le quedaba la parte más difícil de todas, conquistarla a ella…

Capítulo 10. Separados por ErikaD

Ver su rostro lleno de felicidad, nada más abrir la puerta, después de casi seis meses y medio era algo maravilloso. Nunca se había sentido tan dichosa como en aquel momento. Su abrazo cálido y fuerte le recordaba la fabulosa suerte que tenía al tenerla como amiga. Como hermana.

     Y ella casi lloró de la emoción cuando se apartó de sus brazos y se quedó fijamente mirando su gigantesca barriga. Abrió la boca de par en par para después cerrarla y morderse el labio inferior con fuerza. Se le saltaron las lágrimas mientras la volvía a abrazar.

-Tenías que habérmelo dicho. Voy a enfadarme por esto.-Bromeó.

-Ojalá hubiese podido hacerlo. Asumiré ese enfado.-Sus ojos también se llenaron de pequeñas gotas de agua salda.

     Detrás de aquella bonita estampa, Sabo sonreía orgulloso, a pesar de todo, de su hermano mayor. Aun no comprendía como podía dejar escapar a esa preciosa mujer y a ese bebe que llevaba en su interior.

-¡Neru déjala ya! ¡Yo también necesito un abrazo!-Oyó a Hanon quejarse. Enseguida, Koala soltó a su amiga del alma y abrazó a la hermana mayor.

     En ese momento, la joven periodista de rizos alocados aprovechó para acercarse al rubio y robarle un pequeño beso en la mejilla.

-Hola Sabo.

-Siento el alboroto.-Él sonrió y Neru se mordió el labio por pura inercia.-Debimos avisarte de que veníamos.-Ella negó.

-Qué va. Ha sido mucho más emocionante así.-Observó a su hermana y a Koala ponerse al día en pleno porche.- ¿Por qué no entramos? Empieza hacer frío.

-Estoy contigo. La cena está lista incluso. Mamá se quedará atónita en cuanto te vea.-Apoyó Hanon.-Pero teníais que haber avisado de…-Sin poder objetar la enfermera fue arrastrada por la otra hacia el interior del domicilio. Sabo soltó una bonita carcajada agarrando las maletas del suelo de madera.

-Oi Sabo, tengo curiosidad. ¿Cómo habéis dado conmigo?-El periodista la miró a los ojos sin apartar la sonrisa de sus labios.

-Fuimos a tu casa y Law nos dijo dónde estabas.-Esa revelación la sorprendió.

-¿Enserio?-Ambos se adentraron en la casa.

-Así es. Parece que ha pensado hacer las cosas un poco mejor…

     Durante la cena, el rubio comprobó lo divertida que era aquella familia y porqué Luffy tenía ese tipo de carácter. Su tía Elizabeth era una mujer de armas tomar sin embargo, no tenía nada que ver con la forma que tenía de comportarse el abuelo Garp.

-¿Y para cuándo la boda?-La pregunta de la hija mayor del abuelo hizo que Koala casi se atragantase con el vino que estaba bebiendo.

-¡¿Boda?!-Abrió los ojos de par en par asustada.

-Mamá, no empieces a atosigarlos. Deja que vayan a su ritmo.-Sonrió Neru sirviéndose algo de arroz.

-Me parece que llevan un buen ritmo. Solo estaba preguntando para prepararme. Hoy han llegado por sorpresa así que quién sabe si la boda no será planificada de la misma forma.

-¡Tía!-Protestó Koala. Sabo sonrió con el rostro de circunstancia.

-De acuerdo, de acuerdo, no volveré a preguntar.

-Gracias…-Suspiró la castaña de pelo corto.

-Aunque me gustaría que fuera la primavera del año que viene. ¿Qué te parece Sabo?-Koala resopló mientras las hermanas Monkey soltaban una pequeña risita.

-Pues…no estoy muy seguro...-Susurró el rubio con un hilo de voz colmado de inseguridad y con las mejillas rojas como tomates.

-Koala, es el mejor hombre con el que has estado.-Elizabeth la apuntó con el tenedor.-Sujétalo bien. Que no te pase como a mi hija menor.

-¡Mamá!-Neru frunció el ceño.

-Eli creo que no deberías excederte de esa forma.-El padre de familia pareció poner un poco de sensatez en la conversación que se estaba planteando.

-Tienes razón. Después de todo, no deja de ser una situación complicada.-Por un instante, Sabo observó como Nerumi agachaba el rostro y dejaba de comer. El silencio tensó la habitación y pensó que tenía que romperlo como fuera. No quería que la joven de ojos verdes se sintiera culpable o triste. Sentía una punzada en el corazón cada vez que la veía dejar de sonreír, así que inició una nueva conversación para animar el ambiente.

-Neru-chan, ¿de cuantos meses estás?-Su pregunta llamó la atención de los comensales. Ella le miró y no pudo evitar dedicarle una bonita sonrisa cómplice. Enseguida notó como relajaba las facciones.

-Casi de seis. De veintitrés semanas para ser exactos.

-Imagino que estará sanísimo.

-Y muy juguetón. No veas que patadas y manotazos da.-Koala se animó a la conversación.

-¿Has pensado el nombre?-Nerumi negó.-Pues ponte a ello. Ponerle un nombre a un niño es más complicado que a una niña.

-Eso es cierto.-Apoyó Elizabeth de repente.-Menos mal que solo tuve hijas.-Rió.

-Mamá buscaste nuestros nombres por internet…-Bromeó Hanon.

-Y los encontré en la segunda página que abrí.-Toda la mesa se llenó de risas.

-Yo había pensado en el nombre del abuelo. Pero claro, no sé si…será buena idea…

-¿Garp?-Sabo arqueó las cejas extrañado. No era el nombre que pensaba que Nerumi elegiría para su hijo.

-No,-negó,-el paterno.

-¿Roger?-Su madre lo pronunció con un tono de voz entre sorprendido y emocionado. El silencio se hizo en la sala. Todos se habían quedado completamente expectantes.

-¿Por qué no?-La castaña les observó dubitativa.

-A mí me encanta. Es un nombre estupendo para mi sobrino.-Afirmó Hanon y la tensión pareció apaciguarse entre los comensales.

-Pero cielo,-Elizabeth volvió a pronunciarse,-¿crees que Ace…?-Sin embargo, la pequeña llamada de atención de su marido sobre su mano interrumpió la pregunta que estaba a punto de hacer.

-Sinceramente me da igual mamá.-El tono serio de Nerumi dejó en silencio a la mesa de nuevo durante unos minutos. Hasta que Sabo volvió a romperlo dándose cuenta de que todas las conversaciones que terminasen hablando sobre su hermano no eran buena idea.

-¿Y cómo dormiremos hoy?-Se dirigió a Koala.-Teníamos que haber buscado una pensión.

-Es verdad…

-Podéis quedaros aquí esta noche y las que queráis.-Rayleigh les sonrió antes de beber un poco de cerveza.

-¿Enserio?

-Por supuesto.-Afirmó la preciosa mujer rubia.-Puedes dormir con Neru-chan y a Sabo le prepararemos una habitación.

-¿Y por qué no duermen los dos en la misma cama?-Sugirió Hanon.

-No me fio de ninguno de los dos. Separados dormirán más tranquilos y descansaran más. Evitaremos que prueben cosas nuevas en otras camas.-El tono de voz picante de la madre de la casa sacó una carcajada a las chicas mientras que al periodista se le subía la rojez a las mejillas…

     Así que aquella madrugada, tras conocer a la intensísima familia Monkey, Sabo entró en su dormitorio completamente resignado.

-Con que dormimos separados finalmente…-Suspiró divertido desocupando su equipaje y poniéndose el pijama.-Sabía que todo esto era una trampa.-Se susurró divertido.

     De repente, cuando ya había desenvuelto un poco las sábanas, llamaron a la puerta de su dormitorio. Inmediatamente, invitó a pasar a quién esperase fuera en plena noche cerrada.

-¿Puedo pasar?

-Estás en tu casa, no hace falta que me preguntes algo así.-Le sonrió a la joven mamá de ojos verdes nada más cerrar la puerta tras su espalda.

-Ve a dormir con ella, yo me quedaré aquí.-Sabo se sentó sobre la colcha.

-Prefiero mantener intacta mi integridad.-Bromeó.

-Mi madre es una exagerada, no le hagas caso. Nadie puede hacerte daño aquí aparte de Koala-chan.-Rió.

     En aquel instante, el rubio le tendió la mano. Nerumi la agarró y se subió sobre la cama sentándose justo enfrente de él. Sabo se quedó mirándola a los ojos con esa sonrisa que no dejaba indiferente a nadie. Sin querer, se le subieron los colores a las mejillas.

-¿Qué ocurre?

-¿Cómo estás?-La pregunta fue respondida por otra desvelándole a la castaña sus intenciones.

-Bien.-Intentó esbozar una pequeña sonrisa que no consiguió. En su lugar, agachó la cara y se llevó una mano al vientre.

-No intentes engañarme.-Sabo le alzó el rostro agarrándole la barbilla. Ella le miró culpable.-Mi hermano es un imbécil.-Sonrió.

-Lo es.-Le siguió la sonrisa.-Mi parte razonable me grita que no debería preguntártelo pero, ¿cómo está…?

-Intentando darle un sentido a sus excusas para dejarte marchar.

-No debí presionarle.-Se mordió el labio frustrada.

-Si no lo hubieses hecho os habríais convertido en amantes el uno del otro y poco más. Eso no podía ser así. Estás esperando un hijo suyo. No puede pretender que todos los problemas se resuelvan solos con el tiempo. Ni Nojiko, ni Law…-Le acarició la mejilla izquierda con cariño durante un par de segundos.-Yo creo que has hecho lo correcto. Sacar un poco el carácter con Ace puede hacerle reaccionar a veces.

-Creo que tiene miedo de mí.

-No,-la contradijo,-tiene miedo de sí mismo. Tiene miedo de no estar a la altura de ti.

-Eso es una absurdez.-Negó la castaña.-Para empezar no me habría acostado con él y mucho menos hubiese engañado a Law si pensase así.-Sabo rió.

-Eso lo sabemos nosotros que somos personas normales y de este mundo. Pero él es tan cabezón que no se ha dado cuenta hasta que ha sido demasiado tarde. Es la segunda vez que te pierde. Pero esta vez es culpa suya.

-¿Crees que volverá?-El rubio asintió.

-Eres la madre de su primogénito. Debe de hacerlo si es un hombre de verdad y Ace nunca se ha caracterizado por su cobardía precisamente.-La joven suspiró.

-No sé si podré arriesgarme otra vez a sentirme rechazada.

-Pónselo difícil.-Dijo divertido y Neru sonrió.

-Ve a dormir con Koala. Estará preguntándose qué ocurre…-El silencio inundo aquellas cuatro paredes mientras se miraban a los ojos con una línea curva en sus labios llena de una extraña felicidad. Y en ese instante, Sabo comenzó a sentir como su corazón latía con fuerza. Justo como el día en el que la rescató de las manos de Law en el laboratorio.

-Oi Neru, ¿puedo decirte algo comprometido? No quiero que salga de aquí. Quiero que sea un secreto entre los dos. ¿Me lo prometes?-Ella, sorprendida, asintió curiosa.

-Por supuesto.

-Sabes…creo que en otra vida estuve enamorado de ti.-Las mejillas de la joven se tiñeron de rojo. Entre abrió los labios atónita sintiendo un vuelco en su estómago.

-¿Por qué lo dices…?-Susurró con un hilo de voz.

-Tus ojos me ponen de los nervios.-Rió inquieto.-Y odio verte seria o triste.

-Eso quiere decir que quizás ahora…

-¡¿Qué?! ¡No! Ni hablar.-Volvió a soltar otra bonita carcajada.-Solo quería quitarme esa idea de la cabeza. No te inquietes. Adoro a Koala por encima de todas las cosas y me siento muy feliz cuando os veo a Ace y a ti quereros como adolescentes. Además me vas a dar un sobrino, eso es genial.-Le guiñó un ojo.-Esta confesión repentina solo era un pequeño apunte.-Se incorporó de la cama.

-De…de acuerdo…-Tartamudeó la otra.

-Si me hubiese enamorado de ti, no habría hecho las cosas igual que Ace. Serías mía desde que te conocí, no te habría hecho dudar ni un solo segundo. Habría luchado por ti contra viento y marea. Y ahora no tendrías que estar pensando en remordimientos o inseguridades, me tendrías ahí a tu lado en esa cama abrazándote como si nunca más pudiera volver a hacerlo…-El rubio cogió su neceser y fue hacia la puerta.

-Sabo…-Se giró antes de salir.-Si yo no tuviese a tu hermano…

-Y si yo no tuviese a Koala…-El silencio llenó sus miradas. Se sonrieron.

-Me parecería bien...-Afirmó la castaña. El muchacho se marchó asintiendo más tranquilo que cuando ella entró. Había necesitado soltar esa pequeña espina desde hacía muchísimo tiempo y ahora que por fin era completamente libre, podía seguir su camino sin ningún tipo de obstáculos.

     Sin embargo, en aquella misma habitación diez minutos más tarde, Neru escuchó un móvil vibrar sobre la cómoda. Curiosa, se levantó de la cama y fue hacia él desbloqueando su pantalla nada más cogerlo.

     Era el móvil de Sabo. Había recibido un mensaje de su hermano mayor. Instantáneamente se mordió el labio sentándose de nuevo sobre las sábanas, escuchó atentamente a su alrededor y cuando no sintió ruido alguno, pulsó el texto entrante y leyó.

     “Ya estoy montado en el avión. Aún no hemos despegado. ¿Habéis dado con ella?”

     Era breve y conciso. Lo suficientemente contundente como para saber qué había pasado. Nerumi sintió su corazón latir con fuerza. Se echó sobre el colchón observando el techo y dejó el móvil a un lado evitando contestar a un mensaje que no le pertenecía.

     Pero en ese instante se le vino una gigantesca duda a la cabeza, ¿en realidad quería que la encontrara? Estaba lo suficientemente molesta como para obligarle a buscarla aquí y allá como si fuera estúpido. ¿Pero era eso lo que su corazón quería? Evidentemente su razón sí. Pero…

     Agarró el móvil y releyó el mensaje. Sintió como la adrenalina le subía por la espalda cuando pulsó el botón de respuesta. Quizás era una estupidez, pero al fin y al cabo era el teléfono de Sabo. Sabía que él le contaría cualquier cosa que tuviese que ver con ella. Así que no pasaba nada por contestar por él…

     “Sí. Estamos en York en casa de sus padres. Ella está aquí. Está bien.”

     Durante unos segundos se lo pensó dos veces pero finalmente le dio al botón de enviar. Expectante, observó fijamente la pantalla esperando una respuesta del pecoso. Hasta que llegó.

     “Menos mal. Llegaré a Londres sobre las cinco de la madrugada. Intentaré dormir lo que pueda y mañana saldré para allá. No le digas nada. Quiero sorprenderla. ¿Está enfadada?”

     Nerumi volvió a contestarle.

     “Un poco. Tendrás que trabajar mucho. Hasta mañana hermano”.

     Después de enviar ese mensaje estuvo esperando durante unos minutos pero la respuesta nunca llegó. Supuso entonces que el vuelo de Ace se había puesto en marcha.

-Así que finalmente has ido a París…-Se susurró observando por última vez la pantalla.-Me lo imaginaba.

 

     Dos habitaciones más allá en el mismo pasillo, se podían oír perfectamente risas y susurros escondidos entre las paredes.

-Al final, nos terminarán pillando, deja de bromear…-Koala le rozó al rubio sus fuertes brazos mientras sonreía divertida. Sabo se acercó a su nariz, la rozó y se movió un poco sobre ella obligándola a soltar un suspiro lleno de placer. La enfermera cerró los ojos con fuerza al sentirlo dentro mientras que él amplió la línea curva de sus labios a la vez que algunos mechones de su pelo descendían por su frente y ocultaban su mirada llena de satisfacción.

-Me pondré serio entonces.-Comenzó a moverse lentamente entrando y saliendo de su feminidad. Koala se mordió el labio mientras apretaba con las yemas de sus dedos los ante brazos musculosos del periodista. Lentamente y sin frenar el movimiento, Sabo se acercó a su oído pícaro y sutil.- ¿Eres más feliz?-La vio asentir mientras enredaba sus bonitos dedos sobre los mechones de su nuca.

-Gracias por el favor. Creo que después de esto volveré a estar más tranquila…-Susurró con un hilo de voz entre gemidos.

-¿Lo dices por el sexo o por ver a Neru de nuevo?-Sabo se incorporó frenando el movimiento con esa sonrisa bromista en sus labios. Ella abrió los ojos sintiendo a su corazón latir como nunca.

-Por las dos cosas.-Le siguió el juego divertida.

-De acuerdo, ya tenemos Londres y París, ¿quieres que nos vayamos de vacaciones a Italia?-Ella rió.

-Me parece bien.-Ambos se miraron a los ojos durante un instante sin decir ni una palabra.- ¿Crees que Neru-chan y tu hermano volverán a la normalidad?

-Imagino que sí tarde o temprano. Al fin y al cabo, esperan un hijo juntos.

-Vamos a ser titos.-Sonrió Koala feliz, Sabo la siguió.

-¿No te gustaría ser también mamá?-Esa pregunta, en esa situación, enmudeció a la castaña de ojos azules. Aun podía sentir al rubio dentro de ella calentando su zona más íntima.

-¿Y a ti no te gustaría ser papá?

-Me encantaría…-El silencio volvió a la habitación roto únicamente por el sonido de sus respiraciones sofocantes.-Oi Koala, puede ser un buen momento,-el periodista se escuchaba más serio que de costumbre,-¿quieres…?

-Sí.-Contestó ella tan decidida como nunca volvería a estarlo en su vida. No sabía si después se arrepentiría pero tenía ganas de probar, de sentir...Sabo salió de ella decidido quitándose su protección para después colocarse de nuevo entre sus piernas.

-¿Estás segura?-Koala asintió mientras él se unía a su cuerpo.

     Nada más entrar la joven enfermera sintió un fuerte subidón de hormonas recorrerle el cuerpo. Incluso parecía haberse vuelto un poquito más adicta a esa droga que Sabo le proporcionaba. Sonriente, empujó al rubio hasta tumbarlo en la cama colocándose ella sobre él.

-¿Qué prefieres, rápido o lento?-Empezó a mover sus caderas sobre la intimidad del hombre que tenía atrapado bajo sus brazos.

-Sorpréndeme…

Capítulo 11. Familia por ErikaD

Esa tarde el supermercado estaba abarrotado de gente. Se notaba que la comunidad japonesa echaba más de menos su nación más de lo que parecía. Las ofertas llovían aquí y allá y a la gente de su país, superviviente de la tragedia, eso le encantaba. Era como volver a casa una vez más.

-Dios…necesito una cama…-Nerumi no pudo evitar soltar una gigantesca carcajada mientras leía las etiquetas de los sacos de arroz.

-Necesitas no acostarte a las tantas también.-Afirmó la joven mamá. Sin embargo, su amiga no estaba convencida de ello.

-¿Hicimos mucho ruido?-Koala metió el saco en el carro y ambas avanzaron por el pasillo en dirección a las conservas.

-Yo no oí nada.-La castaña de rizos alborotados tachó un par de cosas de la lista que llevaba entre los dedos al coger un par de paquetes de algas.- ¿Mucha actividad últimamente?-Se dirigió a su amiga con una sonrisa picaresca.

-No sabría decirte con seguridad.-Neru volvió a reír.

-Será mejor que vayas a la caja a hacer cola, solo nos falta coger la sandía.

-¿Podrás con ella?

-Por supuesto.-Sin más insistencia, Koala se marchó por el pasillo en dirección a las cajas.

     En la sección de frutas y verduras, la periodista analizaba cautelosamente cuál era la mejor sandía de todas. Fue en ese instante, en el que, sin esperárselo, se encontró con alguien a quién no creía que vería por allí.

-Está tiene la mejor pinta.-El muchacho cogió una enorme con bonitas vetas verdes, llamando su atención. Neru alzó la vista y de repente sintió como su corazón empezaba a palpitar con energía. ¿Cómo diablos había llegado allí tan rápido? Pensó que le costaría más dar con ella.- ¿De compras?

-Sí.-Contestó seca volviéndose sobre sus pies.

-Ei espera,-el moreno la agarró del brazo girándola hacia él,-te olvidas de tu sandía.

-Me lo he pensado mejor. Ya no la quiero, gracias.-Intentó girarse de nuevo pero Ace apretó aún más el agarre de su brazo para que no escapara.- ¿Qué pasa?-Los ojos de Nerumi se llenaron de incredulidad.

-Necesito hablar contigo.

-No creo que el supermercado sea el sitio idóneo. ¿Cómo diantres has llegado hasta aquí?-Se cruzó de brazos frunciendo el ceño pero Ace simplemente se encogió de hombros y sonrió haciéndola suspirar. Ella lo había traído inconscientemente a York, pero estaba convencida de que Sabo había hecho también su parte.-No me lo digas, puedo imaginarlo.-Agachó el rostro evitando su mirada. Si seguía clavando sus ojos en él terminaría perdiéndose como siempre.

-Sé que este no es el lugar correcto así que, ¿te gustaría dar un paseo esta noche? Podríamos salir a cenar y…

-El paseo estará bien.-Neru se acercó a él arrancándole la sandía de las manos con suavidad.

-Me pasaré a las nueve por ti.-La joven asintió y se perdió pasillo abajo hacia las cajas. Verla marchar era frustrante se dijo Ace, metiéndose las manos en los bolsillos. Pero al menos había accedido a hablar. Eso era una buena señal.

                                                              ………………

     La puerta de su habitación se abrió sin ton ni son. Su madre no estaba acostumbrada a dar toques sobre las maderas. Hacía mucho tiempo que ninguna de sus hijas vivía o dormía bajo su techo así que había perdido la costumbre de llamar.

-¿Mamá?

-Ah cielo, perdona, estás aquí.

-Claro, es mi habitación.-Elizabeth sonrió mientras la observaba empolvarse la cara.

-¿Vas a salir?

-Sí.-La rubia dobló un par de camisetas y colgó otras tres en el armario.-Voy a tomar algo con Koala y Sabo, calculo que habrán terminado su cena romántica.-Nerumi observó el reloj con detenimiento, eran las 9 menos diez. Como siempre, iba tarde.

-¿Enserio? Yo diría que te estas preparando para alguien más especial.-Su madre era atenta y perspicaz. Sabía que no habría forma de ocultarle la llegada del pecoso. Antes o después acabaría enterándose así que simplemente confesó.

-Ace está aquí.-Eli abrió los ojos de par en par atónita.

-¿Enserio?-Nerumi asintió.-Cielo eso es estupendo. Podréis solucionar las cosas y…

-No sé si estoy preparada para solucionarlas.-La interrumpió.-Ya no me fío de él.

-Pero al menos dejarás que se explique, eso es algo bueno.

-No estoy muy segura.-Suspiró resignada.

     De pronto, el sonido del timbre las sacó de la interesante conversación que estaban manteniendo. Elizabeth sonrió amplio y Nerumi sintió como el corazón se le salía por la boca de los nervios.

-Abriré.-Sin poder detenerla, vio a su madre salir de la habitación y bajar las escaleras. Suspiró rendida. Sentía una enorme presión en el pecho. Después de lo que había ocurrido con Law, todos quería que esa historia saliera bien a toda costa pero ella tenía la sensación de que sería más difícil de lo que imaginaban.

     Abajo, la sonrisa de la mujer de ondas rubias se amplió nada más abrir la puerta.

-Ace.-El moreno observó desconcertado a aquella mujer que se parecía tanto a Nerumi.-Pasa.-Le hizo sitio.

-Buenas noches.-Elizabeth cerró la puerta tras de sí.

-Neru-chan bajará en un momento.-Él asintió. Se sentía como un adolescente que sale por primera vez con una chica. Era la sensación más extraña del mundo.- ¿Qué tal está tu madre?

-Muy bien. Imagino que a estas horas en casa resguardándose del frío.-Sonrió.

-Hace mucho tiempo que no te veía pero no has cambiado ni pizca.-Era cierto. Por un instante había olvidado la gran amistad que había entre esa mujer y su familia con sus padres.

-Siento no acordarme de usted. Han pasado muchas cosas desde la última vez que coincidimos.

-Eras muy pequeño. No te preocupes.                                   -En ese instante, escucharon el sonido de un par de tacones bajos descender por las escaleras. Los dos giraron el rostro hacia el lugar del que provenía con una sonrisa.

-¿Nos vamos?-Se colocó una chaqueta vaquera bajo la atenta mirada de los integrantes del vestíbulo.

-Claro.-Ace la observó detenidamente fijándose por entero en cada detalle, desde los tacones rojos cerrados que llevaba puestos hasta la bonita camiseta negra de lunaritos blancos. Estaba preciosa.

-Nos vemos más tarde mamá.-Le dio un beso en la mejilla a la mujer que se despidió con la mano mientras salían, sin dejar de sonreír.

     Una vez fuera, empezó a notar como su corazón palpitaba más de lo normal a la vez que caminaban lentamente hacia el centro la ciudad por las bonitas y cuidadas calles de York.

-¿Sigues rechazando la cena?-Le sonrió simpático con las manos metidas en los bolsillos.

-Ace no estamos saliendo para divertirnos.-Nerumi agachó el rostro, él suspiró.

-Pues hablemos entonces.-La joven periodista observó de reojo su repentina expresión seria y firme.

     Se encaminaron, sin decirse nada, hacia un parque cercano con bonitos árboles verdes y caminos llenos de bancos. Ese era el mejor lugar del mundo para hablar con tranquilidad. No habría ninguna posible interrupción.

-¿Y bien?-Ace la observó aun con el rostro plagado de formalismo. Nerumi se sentó en uno de los bancos y suspiró.

-Sabes que no es justo que te enfades conmigo por tomarme esto con un poco de seriedad.

-No estoy enfadado contigo.

-Escucha Ace, sé que todo lo que has hecho ha sido para seguir el camino correcto, pero iré al grano,-hizo una tensa pausa antes de confesarse,-ya no confío en ti.-Esa afirmación sorprendió al pecoso. Neru le miró a los ojos con las manos entrelazadas y nerviosas.-Me marché en aquel instante porque estaba cansada y molesta.-El moreno agachó el rostro.-Me sentía absurda y completamente estúpida, no podía entender como yo era capaz de dejarlo todo atrás y tu no. Se me pasó por la cabeza la absurda idea, incluso, de que yo no era lo suficientemente buena para ti.

-Tienes razón, me equivoqué. Debí resolver las cosas de otra forma. No tenía que haberte dejado marchar.-Se sentó junto a ella en el banco pero perdió la mirada sobre el césped bajo sus pies.

-No te equivocaste. Hiciste lo mejor para solucionar la situación. Retroceder, cambiar y seguir adelante. Eso no es lo que me duele. Lo que realmente me hace daño son cada uno de tus rechazos…-Ace alzó sus ojos oscuros hacia ella.-Cada uno de ellos me mata por dentro. Me haces dudar y sentirme insegura. Es un continuo vaivén de tiras y aflojas entre el sí y el no.-La joven se mordió el labio.

-Por eso no confías en mí.-Nerumi negó. Él agachó de nuevo el rostro.-No creía, en realidad, que te estuviese rechazando, ¿sabes? Más bien pensaba que te estaba protegiendo de mis miedos y dudas.   

     Durante un par de segundos el silencio se adueñó de la conversación. Hasta que ella lo rompió.

-El día que te dispararon en el aparcamiento. El día que llegamos a Sakado. Justo antes de que perdieras el conocimiento por el dolor, me dijiste por primera vez que me querías.-Ace volvió a mirarla incrédulo. No recordaba ese instante.-No te acuerdas. Era evidente cuando no lo mencionaste más tarde pero para mí fue la confesión más cálida y real del mundo. A partir de ese momento sentí como todo empezaba a girar en torno a ti. Ya me gustabas pero comencé a sentir algo más profundo y especial. Esa noche, salí a la ciudad poniendo a todos en riesgo e incluso a mí misma porque quería saber si estaba embarazada o no por un motivo concreto, necesitaba que no fuese así. No quería a ese bebé porque te amaba y egoístamente me apartaría para siempre de tu lado.-Al oírla un fuerte vuelco se apoderó del corazón del fotógrafo.-Aunque cuando se fue me sentí horrible…-Unas finas lágrimas descendieron por sus mejillas. El periodista no podía apartar la mirada de sus ojos verdes brillantes.-Y me dolía cada vez que te echabas para atrás. Cada vez que yo quería un poco más y tu parecías necesitar un poco menos. Pensé que aquel te quiero había sido imaginación mía, pero luego llegabas, me besabas y me abrazabas volviéndome completamente loca. Sin saber que paso seguir a continuación. Sin saber qué ocurriría después, llena de una constante incertidumbre. No confío en ti porque me hayas mentido, sino porque no tengo seguridad. He vuelto a intentar dar un paso hacia delante hace unos días, una medida desesperada y un gran compromiso, lo sé, pero al menos he intentado demostrarte que nada en mí ha cambiado desde que te dejé en el barco y sin embargo, el rechazo estuvo ahí.-Ace suspiró entristecido.

-Lamento toda la incertidumbre que he traído a tu vida Neru, de verdad.-Acercó la mano derecha a su rostro aparándole las lágrimas un tanto.-Siempre he deseado que no hubiese nada que me impidiese estar contigo. No quería rechazarte, solo quitar los obstáculos primero para que las cosas fueran más sencillas entre los dos. Ahora es así. Fui a París para solucionar lo de Nojiko. Ya no hay nada entre nosotros, era imposible que pudiera seguir viviendo una mentira así sabiendo que aun podía tener alguna posibilidad contigo. Sé que pude hacerte daño en ese instante pero creí que era lo que tenía que hacer. Dejarla por otro medio habría sido una cobardía de mi parte. No puedo vivir con remordimientos.-Esta vez fue ella la que agachó el rostro un tanto. Ace sonrió comprensivo.-No soy bueno en estas cosas, no sé siquiera si estas entendiendo algo de lo que digo.

-Lo entiendo perfectamente. Después de que yo metiera la pata con Law, lo lógico era que no siguieras mis pasos.

-¿Te arrepientes?-Nerumi le miró a los ojos, por inercia se llevó una mano al vientre.

-No. Pero, ¿quién me garantiza que no volverá a pasar? ¿Quién puede decirme que no me lanzaré de nuevo y recibiré de ti una negativa más? Necesito algo más que palabras bonitas para fiarme de todo esto. Dame la seguridad que me hace falta y volveré a tirarme a la piscina, te lo prometo.

     En ese instante, Ace se incorporó del banco para agacharse justo enfrente de ella. Apoyó una de sus manos sobre la rodilla derecha de la periodista mientras que rebuscaba algo en el bolsillo de la chaqueta con la otra. Nerumi entreabrió los labios, imaginaba que iba a pasar a continuación.

     Y, efectivamente, acertó de lleno…

-Está es mi acción.-Ace sacó una pequeña cajita roja que abrió al instante dejando ver un precioso anillo de plata con un zafiro ovalado en su frente. Los ojos de la joven castaña de rizos alborotados se abrieron de par en par.-Sé que me merezco el rechazo también por tu parte, soy un completo imbécil pero, me gustaría intentarlo. Eres la mujer que llevo buscando desde que nací. Mi alma gemela, el sentido de mis pasos en este mundo y en cualquiera de los que vendrán. Vas a ser la madre de mi hijo. Y me gustaría…-por un momento calló pensando el mejor de los discursos,-Dios…soy un desastre para estás cosas…-Se rió de sí mismo agachando el rostro resignado.

     Nerumi sonrió con las mejillas sonrosadas por esa maldita cualidad que tenía para enamorarla una y otra vez.

-Dilo.-Le ayudó. Se miraron a los ojos nerviosos e impacientes.

-Cásate conmigo Neru.-Ace le agarró la mano derecha y le colocó el anillo en el dedo anular.

-Ni hablar.-Al oírla el pecoso alzó el rostro espantado.-Me quedaré con el anillo pero no pienso casarme contigo.

-¿Lo dices enserio?-La mirada de Ace se ensombreció un tanto e incluso apartó la sonrisa de su rostro.

-No lo sé.-Neru se mordió el labio un instante.-Se supone que debería de estar enfadada contigo. Sin embargo siempre encuentras la manera perfecta para que no lo este.-Suspiró.-La última vez que tuve un anillo colocado en este dedo, no fue bien. ¿Por qué ahora debe de ser distinto? Acabo de decirte que no confío en ti.-El fotógrafo se incorporó para meterse las manos en los bolsillos y observarla un poco resignado.

-Nada es distinto. No confiabas en Law y ahora no confías en mí. Eso es algo que solo tu puedes decidir. Adminto que no he hecho bien mi parte.-Se encogió de hombros. Una pequeña sonrisa asomó en sus labios.-Pero ahora que no tengo obstáculos, intentaré cambiar las cosas para que me eligas. Solo puedo decirte eso.

-¿Y serías capaz de dar el primer paso ahora? A pesar de que aun quiera pensarme tu petición.-Clavó sus ojos en él.

-Claro.-Nerumi se levantó de su asiento, agarró la mano de Ace y la colocó sobre su vientre. Notar a su pequeño bebé debajo de la piel le ponía los pelos de punta, era algo fascinante.

-Quiero que nuestro hijo se llame Roger, como tu padre.-Nada más oírla, Ace abrió sus esferas negras de par en par. ¿Qué acababa de decirle? ¿Acaso se había vuelto loca? Inconscientemente frunció el ceño molesto. Odiaba todo lo que tuviese relación con su padre. Y si su hijo llevaba para colmo su nombre, acabaría odiándolo de alguna forma.

-No.-Fue su única respuesta. Seria y firme.-Puedes pedirme lo que quieras, cualquier cosa menos esa.

-Pero Ace...Ni siquiera has querido conocerle. En el fondo es una buena persona.-El moreno apartó inmediatamente los dedos de su estómago y se retiró de ella apretando los puños de sus manos con rabia.

-Eres tu la que no le conoces. No tienes ni idea de lo que estas diciendo.-La señaló. Nerumi afirmó que nunca le había visto tan enfadado como en aquel instante.-No voy a marcar a mi hijo con ese lastre. Bastante tiene ya con llevar mi sangre y por extensión la de ese imbécil.

-No seas injusto. Él solo quería protegerte.

-¿Y tu qué quieres hacer? No sabes esa historia. Yo tuve que haberme quedado  con mi madre cuando estaba en coma. Nadie sabía si saldría de esa. Él me apartó de su lado, sufrí mucho más de lo que puedes llegar a imaginar.-Neru sintió como empezaba a llorar sin querer soltando los nervios que se aferrban en su garganta.-¿Y ahora quieres que le conceda el honor de ponerle su nombre a mi hijo? ¿Ese era tu dichoso plan desde el principio?-Casi gritó. Los viandantes que caminaban por el parque se quedaban más o menos mirando la situación por si debán interceder de alguna manera.

-Ace deja de gritar, por favor.-El nombrado le dio la espalda con un sonoro resoplido.-Sé que fue muy difícil, pero mira el lado positivo, de esa forma tuviste el privilegio de conocer a Sabo y a Luffy.-Ace se cruzó de brazos, seguía sin mirarla a los ojos. Pero tras un breve silencio, él siguio en sus trece.

-No pienso llamarlo Roger.-Neru tragó saliva pesadamente apartandose las lágrimas de sus mejillas sin mucho éxito.-Así que, si tu plan para que recuperes la confianza en mi es ese, no creo que vuelvas a tenerla nunca.-Comenzó a avanzar por el camino de regreso a casa sin decir nada más.

-Al final,-al oírla frenó sus pasos,-si sigues así, rechazando a tu familia, acabarás quedándote solo. Los dos sabemos que piensan tus hermanos sobre el tema...Aun así, te quiero y me lo pensaré...-Nerumi agachó el rostro. Le temblaba la voz.

-Haz lo que quieras.

     Ace se marchó de allí con el corazón encogido y la rabia en el pecho. Sabía que nunca abandonaría su orgullo con respecto a ese tema, ni siquiera por alguien tan importante como Neru. Y sin darse cuenta, empezó a restarle importancia a todo aquello por lo que quería luchar...

Capítulo 12. Distancia por ErikaD

-¿Y bien? ¿Lo habéis solucionado?-Cuando Koala entró en su dormitorio aquella noche, quiso esconderse debajo de la almohada para no salir de allí nunca más.

-Me ha pedido matrimonio.-Neru salió de su escondite bajo la colcha y le mostró el anillo. Los ojos de su amiga se ampliaron con un brillo lleno de estusiasmo. Rápidamente se subió sobre la cama y la abrazó con todas sus fuerzas.

-¡No puedo creérmelo! ¡Enhorabuena!, ¿no estás entusiasmada?-Sonrió separandose de ella. Los ojos verdes de Nerumi le decían que obviamente no era así.- ¿Qué has contestado?-Cambió su repentina alegría por preocupación arrugando la nariz.

-Le he dicho que me lo pensaría.-Koala volvió su expresión a una de total incredulidad.

-No puedes estar hablando en serio...¡Es Ace!

-Ya lo sé, pero no confío en él.

-Lo ha dejado todo por ti.-La enfermera de ojos azules seguía sin creerse lo que su amiga estaba diciendo.

-¿Todo?-Neru la miró soltando esa pregunta cargada de sarcasmo.-Su orgullo sigue intacto.

-Si te refieres al hecho de que te acostaste con él antes de dejar a Law, él hizo lo mismo contigo hace unos días. Ese orgullo del que hablas no existe.

-Por supuesto que no me refiero a eso.-Se mordió el labio. Koala no entedía que estaba pasando.

-Sé clara. Al menos conmigo, no estoy entendiendo nada.-Nerumi soltó una lenta bocana de aire antes de empezar a hablar. Sabía que su amiga no aprobaría tampoco lo que había hecho.

-Le sugerí que una de las formas para recuperar un poco la confianza en él, sería que nuestro hijo se llamase como su padre...-Koala suspiró rendida. Mencionarle la familia a Ace no era una buena idea para nada. Menos aun si su propósito era una sana recnciliación con él.-Evidentemente, se enfadó.

-¿Pensabas que no lo haría?-La ironía de adueñó de los labios de la castaña de pelo corto.

-Pensaba que lo que sentía por mí podía más.-Neru se estrujó las manos y agachó el rostro entristecida.

-No, lo que puede más es el rencor, y por suspuesto no hacia ti. No puedes obligarle a reconciliarse con su padre, ni a ponerle una condición así. Harás que se rinda antes de haber empezado.

-¿Y qué sugieres? No creo que quiera escucharme, al menos hoy...

-Cielo,-suspiró,-son las dos de la mañana no creo que nadie a parte de mi quiera escucharte a esta hora.-Rió sacándole a su amiga una tímida sonrisa.-Te sugiero que dejes pasar un poco los días, te pienses bien las cosas y digas lo que sientes de verdad. Él también tiene que enfríar el asunto y aparcar un poco el enfado.

-Supongo que sí... Pero hay un problema, mañana volverá a Londres y en una semana a París.

-Pues entonces teneis menos tiempo del que creía para reconciliaros. Lo más importante de todo es que para entonces sepas realmente que quieres hacer.-Koala agarró a su amiga de las manos que aun estrujaba con fuerza. El  silencio se adueñó del  cuarto hasta que una persona ajena a ellas dos lo interrumpió. Alguien que llevaba en el umbral de esa puerta desde hacia un rato y que había escuchado lo suficiente como para involucrarse.

-Y yo creo que hasta que no dejéis ambos el orgullo atrás, nada cambiará.-Ambas amigas observaron al rubio que se incorporaba a la conversación.-Los dos sois los únicos que os estáis poniendo barreras e impedimentos para no seguir adelante con lo que sentís. ¿A qué vienen tantas condiciones?-Neru se mordió e labio. Koala seguía observandola con el mismo tono preocupado de antes.

-No lo sé, tengo miedo. No soportaría otro "no".

-Te ha pedido matrimonio, eso es el mayor "sí" que recibirás de Ace. Mi hermano no suele ser así de sentimental. Principalmente porque todo lo relacionado con el corazón le supera y a veces suele meter la pata con más frecuencia de la necesaria. Nunca debió volver a salir con Nojiko si seguía sintiendo algo por ti, por ejemplo.

-Sabo tiene razón, todos cometemos errores en estas cosas, pero Ace es el amor de tu vida, tienes que intentar volver a confiar en él aunque te cueste. No vas a encontrar a nadie como él. Sino, puedes perderlo y te arrepentirás.-Neru sonrió.-Además, estás esperando un hijo suyo. Eso no es cualquier cosa, es una enorme responsabilidad. Tienes que pensar también en él, necesitará a su padre.-Koala posó una mano sobre su vientre. Nerumi suspiró rendida.

-El bebé no lo es todo.

-¿Cómo qué no?-Su amiga abrió los ojos de par en par incrédula.-Si no lo querías, no debiste acostarte con él para empezar.

-Acostarme con Ace no implicaba un bebé en absoluto. Sabes que esas cosas se piensan y se buscan.-Se defendió.

-O te lo encuentras.-Sabo sonrió divertido ante el comentario de la de ojos azules. Nerumi suspiró rendida.

-Y por supuesto que lo quiero Koala, es mi hijo pero…

-Su padre es un imbécil.-El hermano mediano se pronunció terminando la frase por ella.-Eso es algo con lo que tendremos que lidiar siempre confíes en él o no.-Bromeó. Neru le dedicó una mirada de alivio. Sabo siempre la defendía a toda costa.

-Gracias.-Le dedicó una preciosa sonrisa la de rizos alborotados.

-Un placer.-Sabo le guiñó un ojo siguiendole la broma.

-Dejáos de risas los dos.-Koala se puso firme.-¿Qué harás?

-Esperaré a ver qué hace mañana. Intentaré pensar en frío lo máximo posible esta noche para poder hablar con él...

    

     A la mañana siguiente, cuando quiso buscarlo, se dio cuenta de que ya no estaba por ninguna parte, al menos de aquella casa. Y las noticias iban de mal en peor.

-¿Os vais?-Koala cerró la maleta con la mirada decaida.

-Me han llamado de la clínica, empiezo mañana el turno de tarde así que Sabo esta averiguando con Ace un vuelo barato de Londres a París.-Nerumi se sentó rendida en la cama.

-¿Él se va con vosotros a Londres?

-Eso parece...dice que nos llevará.-Se colocó una chaqueta vaquera sintiendo la tristeza de su amiga más cercana que nunca.-No has conseguido hablar con él, ¿cierto?

-No coje mis llamadas, tampoco los mensajes...-Susurró la joven de rizos alborotados.-No sé que hacer...-Alzó sus ojos hacia Koala un poco desesperada.

-¿Y si regresas a Londres? ¿O vienes con nosotros a París?-Le sonrió cruzandose de brazos resuelta.

-No.-Le dio un par de vueltas al anillo mordiéndose el labio.-No creo estar preparada para otro cambio. Al menos de momento.

-Estás prácticamente de siete meses, creo que es el mejor momento para moverte por última vez. Si bajas a Londres tal vez, él se piense las cosas de otra forma antes de volar a París de nuevo.

-No, no es el momento.-Neru se quedó fijamente observando un punto en el vacío con un nudo en la garganta. Sin querer, había ideado otro plan alternativo a ese. Y de pronto, sonrió.-Creo que debería dejarle ese espacio que necesita...he irrumpido mucho su intimidad con el tema paterno.-Koala arqueó las cejas con cierta sorpresa ante ese repentino cambio de humor.

     De pronto, a las afueras, escucharon a un coche tocar el claxón varias veces.

-Están aquí.-Le enfermera se echó al hombro su bolso y cogió su maleta de viaje. Ambas salieron de la habitación y bajaron a toda velocidad las escaleras. En el porche, Koala abrazó a Nerumi como si la vida le fuese en ello.-Dale un beso a tus padres de mi parte y dile que me perdonen por dejarles plantado el almuerzo.-La periodista rió.

-Por supuesto.

-Neru,-la voz de Sabo le hizo sonreír,-espero verte pronto.-La abrazó.-Y antes de que nazca mi sobrino.

-Eso es algo un poco más difícil pero lo intentaré.-Correspondió al abrazo.-Gracias por todo Sabo, cuídamela.

-No hace falta que lo digas.-Koala fue bajando las escaleras para meter las bolsas en el maletero. En ese instante, Neru vio como un Ace distante y ausente se bajaba del coche para ayudarla. Había sentido un fuerte vuelco en el corazón. Y por un momento, el rubio se dio cuenta de que los ojos de la castaña no le miraban a él.- ¿Quieres despedirte? Esta más sosegado hoy.-Ella se cruzó de brazos y sonrió.

-No me ha respondido a nada en toda la mañana, no creo que quiera hablar conmigo.

-¿Eso piensas?-Nerumi asintió sin dejar de mirar al mayor de los hermanos. Sabo sonrió picaresco.- ¡Oi Ace!,-el moreno alzó vista,-¡Neru quiere despedirse!-Las mejillas de la joven se incendiaron de rojo fuerte. Rápidamente apartó la vista intentando pasar desapercibida pero el rubio la agarró de la muñeca y tiró de ella hasta colocarla justo delante del pecoso, quién observó cada movimiento en completa quietud.-Adelante.

     Y tanto Koala como él, se escabulleron dentro del vehículo dejando un tenso silencio en el ambiente, chocante y tenso. Hasta que ella se decantó por decir algo antes de que él saliera despavorido. Se llevó un mechón de pelo tras la oreja graciosamente mientras alzaba sus ojos y Ace sintió un fuerte vuelco en el corazón sin querer. Tragó saliva suspirando interiormente para mantenerse firme.

-Ha sido una visita muy corta al final.-Intentó entablar una conversación que él parecía no estar dispuesto a seguir en un principio.-Necesito pensarlo un poco más.-Agachó de nuevo el rostro. Sabía que se refería al anillo.

-Haz lo que quieras.-Contestó cortante.

-Oye yo...-volvió a mirarle,-siento lo de anoche...Te he mandado algunos mensajes y...

-Los he visto y también necesito pensarlo. Un poco de espacio...

-Entiendo.

-Mi familia es un poco complicada Nerumi, ya te lo dije.

-Ya lo sé…-Agachó de nuevo el rostro un tanto.-No debí meterme.

-No importa.-Ese tono distante, cortante y sin sentido, la mataba.

     Dentro del coche, Koala espíaba sutilmente la conversación que no oía mientras Sabo, en el asiento del copiloto, preguntaba sin parar por la situación.

-¿Qué están haciendo ahora?

-¡Lo mismo que hace dos segundos! ¡Hablar!-Chilló en susurró contestando a la pregunta de su querido amante.

     Fuera, el pecoso observó el reloj.

-Tenemos que irnos Nerumi, perdona.

-Ace, espera.-Se envalentonó acercandose a él un tanto. Se mordió el labio inferior por inercia.-Quiero que nos volvamos a ver.

-Lo haremos en algun momento, estamos esperando un hijo al fin y al cabo.

-No lo digas con esa resignación,-un nudo se adueñó de la garganta de la joven,-me duele...-Se acercó tanto a él que casi le rozaba. Le miró a los ojos, más cerca que nunca de su rostro.

     Y él, que no era de piedra, se fijó por entero en sus preciosos ojos verdes que le pedían a gritos amor, en sus labios carnosos y brillantes esperando ser besados con ternura, en su cuello blanco, tibio y deseable. Sintió, por un instante, que la debilidad hacia mella en él así que, sin pensárselo se acercó aun más a ella enterrando su mano derecha entre su cuello y sus rizos. Notaba las vibraciones de su corazón acelerado bajo la piel.

-El motivo de mi enfado no es suficiente como para dejarte ir. No seas tonta, no es resignación. Te quiero, pero deja que me calme...

-Claro...-Asintió.

     Durante unos segundos el silencio impaciente envolvió el ambiente, ambos esperaban que el otro diese el primer paso para lazarse a la piscina, pero ninguno fue capaz.

-Me marcho o estos perderan el avión.-Ace soltó su agarre alejandose de ella. Nerumi se cruzó de brazos clavando sus ojos en el suelo desilusionada.

     Koala observó con fastidio el estupendo momento que había roto el mayor de los tres hermanos.

-Maldita sea...

-¿Qué ha pasado?

-Ni siquiera le ha dado un estúpido beso, ¿en qué está pensando tu hermano?

     Pero antes de que pudiese contestar, Ace abrió la puerta del coche y se sentó en el asiento del conductor encendiendo el motor.

-Ace, podemos llegar solos, ¿lo sabes verdad?-El nombrado comenzó a mover el coche sin prisa pero sin pausa.

-Lo sé.

-¿Y por qué le haces algo así?

-No sabría como explicartelo. Imagino que algún día quizás, lo entenderás...

                                                              ...................

     Desde esa desazonadora despedida había pasado prácticamente una semana. Ni siquera había vuelto a hablar con él pero sabía que ese día era el punto cúlmine de su regreso hacia su nuevo hogar.

     Así que se dio toda la prisa que pudo nada más bajar del tren. Cogió su maleta con decisión y empezó a caminar a toda velocidad hacia las líneas de autobuses más cercanas. Tenía que llegar a ese apartamento antes de que fuera demasiado tarde. Nada más encontrar su línea, esperó impaciente diez minutos observando de ida y vuelta su reloj.

-No me dará tiempo...-Susurró.

     Quizás no hubiese hablado con él pero sabía por Koala que cogería un avión a media mañana y faltaban exactamente dos horas para el despegue. Si conocía a Ace lo suficiente, sabía que aun no habría salido de casa. Solía apurar los tiempos como si de un juego arriesgado se tratase.

     Cuando llegó el autobus sonrió amplio. Se montó y respiró hondo. Solo cinco paradas y estaría a otros cinco minutos del edificio donde Ace se alojaba.

     El tiempo acompañaba. Era la primera vez en muchos días que veía el sol despuntar en el cielo. De pronto, su teléfono móvil comenzó a sonar.

"-¿Sí?

-¿Cómo vas?-La voz de Koala sonaba impaciente y emocionada.

-Creo que bastante ajustada de tiempo, espero que el tráfico no haga de las suyas hoy.-Sonrió la de bonitos ojos verdes.

-Genial. De todas formas, no te preocupes, aun no ha salido de casa. Sabo acaba de llamarlo y dice que aun está terminando de hacer la maleta.

-Fantástico.-Se mordió el labio nerviosa sacando del bolso un par de billetes de avión. Koala rió.

-Oye, deberías decirme el destino.

-Ni hablar.-Neru escuchó a su amiga refunfuñar.

-Pues espero que al menos dentro de dos meses cuando nazca mi sobrino del alma yo sepa donde estas para ir a verlo. Te prometo que como no me digas absolutamente nada, dejaré de hablarte para siempre.-La joven mamá rió.

-Por supuesto que lo haré.

     Faltaban solo dos paradas para bajarse de allí.

-¿Estás nerviosa?

-Mucho...

-Tu madre habrá dicho que estás loca.

-Sí,-rió,-pero feliz y eso le encanta así que todo estupendo.-De pronto, el autobus volvió a detenerse, había llegado a su destino.-Oye, tengo que dejarte y empezar a correr. Hablaremos.

-Mucha suerte cielo..."

     Nerumi cogió su maleta y bajó del autobús. Una vez ubicada en la vía, comenzó a andar con energía hacia un calle contigua. Torció un par de veces hacia la derecha hasta que se dio de bruces con el bloque del pecoso.

     Alzó la vista hacia su balcón. Estaba abierto de par en par. Suspiró intentando relajarse. Sentía su corazón latir a mil por hora.

     Con cuidado, cruzó la calle y se adentró en el portal saludando al portero con una bonita sonrisa.

-Disculpe, ¿puede custodiarme la maleta un rato? Bajaré enseguida.

-Por supuesto señorita,-el anciano simpático le sonrió,-¿busca a alguien en concreto?

-Sí, a Portgas D. Ace.

-El señor Portgas está a punto de abandonar el edificio, no sé si seguirá arriba, aunque aun no le he visto salir.

-Muchas gracias.-La castaña de rizos alborotados le devolvió la sonrisa y comenzó a subir a toda la velocidad que su embarazo le permitía, las escaleras.

     Nada más llegar a la puerta acertada, respiró hondo, observó los billetes de avión, se mordió el labio y suspiró cerrando los ojos. Debía calmarse si no quería meter la pata de nuevo. Echó un último vistazo a su anillo antes de llamar al timbre un par de veces.

     Esperó expectante en el rellano hasta que la puerta se abrió.

 

-¿Neru...?-Su voz le sacó un vuelco al corazón. Ace la recibía extrañado y con una chispa de preocupación en sus ojos pero ella se mordió e labio, estaba guapísimo ese día, más de lo normal con esa fantástica sudadera y sus deportivas.-¿Qué haces aquí?, ¿ha pasado algo?-El pecoso miró a un lado y a otro del pasillo, no parecía haber nada extraño.

-No. Nada de lo que te tengas que preocupar.-Ella sonrió.-He venido para decirte, antes de que te marches, que me equivocqué. Y sabía que necesitabas tu tiempo para volver a la normalidad por eso no he contactado antes contigo.-Se llevó un mechón de pelo rebelde tras la oreja graciosamente.-En realidad no sabía hasta que punto tu padre y tu no os llevabáis bien. Al principio le di mucha importancia pero he tenido tiempo para darme cuenta de que no merece la pena, me da igual como se llame nuestro hijo. Sé que no necesito que aceptes ese nombre para confiar en ti, no tiene ningún sentido o algo que ver con la confianza al fin y al cabo.-Ace la escuchaba atento. Nerumi hablaba nerviosa y atropelladamente, sin querer le sacaba una sonrisa.-Y con respecto a casarnos, también es una absurdez.-Le miró a los ojos con un extraño brillo entusiasta.-No necesito que un papel me diga o me apruebe para estar contigo. Lo importante es lo felices que nos sintamos el uno con el otro ¿no?

-Supongo que sí...-Esa mujer estaba completamente loca, se dijo el pecoso. Estaba loca por él y eso le encantaba.-Aunque imaginaba que te haría ilusión cuando te lo pedí.

-Me hace ilusión, por supuesto, pero no así de gorda.-Río divertida. Ace amplió la línea curva de sus labios enamorandose todavía más de ella.- ¿Podríamos esperar a…ya sabes? A que nazca el bebé. Aunque sé que no es lo común.-Se llevó una mano al vientre.

-Claro.

-En fin...me estoy yendo por las ramas y no tengo tiempo.-De repente, alzó los billetes de avión que aun tenía entre sus dedos. Ace los observó sin saber exactamente qué querían decir.-Esta es la prueba.-El pecoso los cogió, el destino llamó su atención gratamente.

-¿Italia?-Alzó la vista sorprendido.

-Quiero confiar en ti por encima de todas las cosas.-Ace notó a su corazón, acelerarse.-Ven conmigo, bueno, con nosotros.-Le miró fijamente llena de esperanza e ilusión.-Escapémosnos. 

Capítulo 13. Verona por ErikaD

Durante un breve periodo de tiempo los ojos oscuros como el carbón del pecoso viajaron desde los billetes de avión hasta sus esmeraldas una y otra vez, tratando de procesar toda esa información, dándose cuenta de que, a pesar de todo ella estaba haciendo lo imposible porque su razón confiase en él tanto como lo hacia su corazón.

     No se había atrevido a llamarla en toda la semana porque no tenía la excusa perfecta a su desplante del fin de semana anterior. A pesar de sus reiteradas disculpas, él siguió enfadado con alguien que no era ella y no sabía realmente como retomar la situación después de aquello. Pensó en buscarla, en disculparse. Pensó en quedarse en Londres hasta sentirse seguro de sí mismo para hablar. Sin embargo, Nerumi le había sacado ventaja. Había ido allí, con toda la valentía del universo, para intentarlo una vez más.

     Esa chica era increíble e incansable.

     Amplió su sonrisa bajando los billetes de avión y acercandose a ella. Sin decirse absolutamente nada, se envalentonó agarrándole la mejilla izquierda con cariño. La miró de cerca. Tanto, que deseo besarla hasta perder el aliento allí mismo en el porche cuando fijó sus ojos en sus labios humedecidos.

-¿Qué me respondes...?-Ante la ausencia de respuesta, la oyó preguntar aquello con un hilo de voz. Asustada quizás, por esa negativa que podría oír. No obstante, la respuesta fue otra completamente diferente...

-Iré.

     Nunca la había visto sonreír de aquella manera. En sus facciones se dibujaba la más pura felicidad.

     Descendió la mano por su cuello notando el pulso acelerado de la muchacha. Sonrió apoyando la frente sobre la suya.

-Perdóname...-Susurró. Volviendo a sentir la debilidad invadirle la piel.

-Cállate, dame un beso y vámonos. El avión sale en una hora.-Rió la joven.

-¡¿En una hora?!-Ace se apartó de ella y fue a toda prisa hacia dentro del apartamento para coger las maletas.- ¿Por qué no lo has dicho antes? Podías haberme avisado.-Ambos comenzaron a caminar velozmente por el pasillo hacia las escaleras.

-Es que iba a coger un tren un poco más temprano pero lo perdí.-Dijo Nerumi divertida mientras le seguía bajando las escaleras.-Déjame ayudarte con las maletas.

-Ni hablar.-Contestó el moreno sin dejar de sonreír.

-Entonces, bésame.-Esa orden era innegable. Sin pensarselo dos veces, Ace se giró sobre sus pies y aun con las maletas en mano le dio un beso a la joven castaña a la que se le subieron los colores.

-Démonos prisa.-Le susurró el pecoso deshaciendose poco a poco de sus labios y abriendo los ojos.

-De acuerdo...-Neru se mordió el labio feliz.

     Así, entre risas y buen humor los dos se encaminaron rumbo hacia el aeropuerto para comenzar una nueva aventura.

     Mientras, en París, el grito que Koala dio desde la habitación asustó al rubio como si la vida le fuese en ello. Raudo y veloz, se aproximó al dormitorio donde su enfermera permanecía observando la pantalla de su teléfono móvil completamente perpleja.

-¿Qué ha pasado?

-Ace ha dicho que sí, acaban de montarse en el avión.

-¿Enserio?-Sabo se adentró en el cuarto, sentándose a su lado. No salía de su sorpresa.-Pensé que mi hermano se resistiría más. ¿Dicen algo de hacia donde van?

-Nada de nada, pero da igual. Lo importante es que los dos han entrado en razón.

-Eso es genial.

     De repente, el teléfono móvil del rubio empezó a sonar dentro del bolsillo de su pantalón. Sabo se levantó, lo cogió y descolgó.

"-¿Diga?

-¡Sabo!-La voz urgente de Garp sonó al otro lado y el rubio frunció por inercia el ceño.- ¿Estás con Ace? No soy capaz de contactar con él.

-Viejo, ¿qué pasa?, ¿a qué viene tanto alboroto? Ace está ahora mismo volando en un avión.

-Escúchame, tenéis que ir hacia el sur.

-¿Qué...?-Al ver el rostro de preocuapción de Sabo, Koala empezó a inquietarse.- ¿Por qué?

-El virus...Se ha encontrado un nuevo brote...-Contestó alterado. Sabo abrió los ojos de par en par."

                                                              ...........................

     Cuando el avión aterrizó, el bonito cielo azul de Bolonia les sacó una impresionante sonrisa. Era como si estuviesen viviendo una aventura adolescente. Los dos juntos, escapando de todo lo que conocían.

-Tenemos que coger el tren dentro de una hora en la Estación Central.-Neru revisó el mini mapa de la ciudad mientras caminaba veloz por el aeropuerto.

-¿Y hacia donde nos llevará ese tren?

-Hasta Verona.

-Eso suena muy tranquilo.

-Es un pueblo precioso, te encantará.-Le dedicó una bonita sonrisa al moreno.

-¿Y tenemos alguna idea de donde viviremos?-Nerumi se paró en seco aturdida por la pregunta. Ace se giró con los ojos abiertos de par en par.-¿No habías planificado ese detalle?-Ella negó y a pesar de que pensaba que se enfadaría, el moreno soltó una fuerte carcajada.

-¿De qué te ríes?-Esa reacción la estaba molestando más que si hubiese puesto el grito en el cielo.

-De que he acertado suponinendo que no tenías ni idea de donde nos quedaríamos esta noche.-Dejó de reír.

-¡Oi!-Ella frunció el ceño graciosamente y Ace sintió de nuevo la tentativa de echarse a reír. Pero de pronto, su teléfono móvil empezó a sonar. Al sacarlo del bolsillo del vaquero observó extrañado el nombre de la pantalla. Aunque imaginaba que él tamién querría saber como se habían resuelto las cosas, al fin y al cabo, inició ese plan de reconciliación.

"-Thatch, ¿qué pasa?-Nerumi sonrió al oír su nombre. Se acercó a Ace para estar al tanto de lo que el pecoso le decía.

-Oye, ¿dónde estáis?-Ace amplió la línea curva de sus labios mirándola divertido.

-Es un secreto, no puedo decírtelo.

-¿Cómo que no?-Parecía molesto de verdad.-Escúchame Ace, déjate de bromas, ¿estás con Neru en Londres?-Al oír el tono sombrío de su amigo, se abstuvo de hacer más comentarios graciosos. Su intuición le decía que algo pasaba.

-No. Hemos cogido un avión hoy. Acabamos de aterrizar. Estamos en...-Por un instante observó a Neru y su rostro preocupado de repente. Si algo malo estaba ocurriendo, debía decir la ubicación,-...en Italia.

-Genial.-Suspiró aliviado.-Quedaos ahí, es el sitio más seguro de momento.

-¿Más seguro?-Ace frunció el ceño. Nada de lo que estaba contando le sonaba bien.- ¿Qué estás diciendo?

-Escucha, hay un nuevo brote del virus que arrasó Japón en el norte de Europa.-Nada más oírlo, el pecoso abrió los ojos palideciendo por momentos.

-¿Cómo…? Se había erradicado…-A su lado, Neru se llevó una mano a los labios.

-Al parecer aún quedaba algún resquicio. Pero no preocuparos, de momento estamos a salvo. Mientras más al sur, mejor.

-¿Dónde estás tú?

-Sigo en París con Nojiko.

-Oi, necesito que encuentres a mis hermanos y les informes de la situación. Si es necesario viajad ahora que no han cancelado vuelos hacia aquí.

-Cálmate comandante.-Bromeó.-Solo te he llamado por que Reino Unido está siendo una zona crítica. Muy cerca del país donde se ha vuelto a encontrar el caso.

-¿En qué zona ha sido?

-Al norte de Finlandia. Así que no preocuparos. De momento parece que lo tienen todo bajo control.-Ace asintió serio.-De todas formas, hablaré con tus hermanos en cuanto pueda.

-Gracias.

-Disfruta de tu luna de miel.-Volvió a bromear a pesar de la situación. Incluso logró sacarle una pequeña sonrisa.

-Lo haré. Mantenme informado.

-Por supuesto.”

     Nada más colgar fijó sus esferas oscuras en la castaña intranquila. Por un momento, pensó en la horrible idea de que todo lo vivió en Japón volviese a ocurrir. Esta vez no sería tan sencillo. Estaban separados de sus amigos y ella estaba esperando un bebé. Traer a ese mundo una criatura sería algo desastroso, no habría forma alguna de cuidarle, de darle vida. Apretó los puños pensando en la idea de perder a su hijo.

-Ace… ¿qué ha ocurrido?-Al ver que no decía nada, Neru intervino agarrándole de la chaqueta, sacándolo del pequeño trance en el que se encontraba.

-El virus…-susurró,-parece que hay un brote al norte de Finlandia.-La periodista abrió los ojos de par en par.-Thatch dice que nos mantengamos al sur, que aquí estaremos a salvo.

-¿Está seguro?

-No lo sé. Pero si vuelve a ocurrir lo mismo que en Japón, te juro que os protegeré con mi vida, a los dos.-Ace le acarició la mejilla derecha convincente.

-Lo sé.-Nerumi sonrió.-De todas formas si no tenemos de qué preocuparnos, sigamos con la aventura, ¿de acuerdo? Perderemos el tren.-Le restó la importancia suficiente como para transmitirle un poco de tranquilidad.

-Sí…

     Las noticias de un nuevo brote del virus acechaban todas las cadenas televisivas. Durante el transcurso en tren, pudieron escuchar en las noticias como una de las ciudades más grandes del norte de Finlandia había sido arrasada por el virus. La habían aislado y detenido todos los vuelos o viajes hacia ese lugar o fuera de él. Nadie podía entrar o salir del país en cuarentena.

     Ace clavó las uñas en los reposabrazos mientras veía como el helicóptero sobrevolaba la zona infectada y agentes del gobierno o militares mataban a esas cosas que andaban despacio por las calles. Sintió la tensión aferrarse a sus músculos. No podía dejar de pensar en sus hermanos.

-Lo solucionaran.-De repente la cálida voz de Nerumi llamó su atención. Sintió su pequeña mano colocarse sobre la suya con cariño.

-Llamaré a mis hermanos de todas formas en cuanto lleguemos.

-Hay una cura Ace, no irá más lejos de ese sitio.

-¿Cómo habrá llegado hasta ahí?

-Quizás, quién lo padeciera ha estado incubándolo sin dar señales hasta que no ha podido más…-Susurró entristecida.

     Ace observó a su alrededor como la gente del tren, miraba las noticias en las televisiones con el ceño fruncido, preocupados o asustados. A pesar de lo alarmante que se veía la situación, los periodistas le restaban importancia al asunto para que no cundiera el pánico.

-Si se propagase aún más seria terrible.-Susurró el moreno.

-Oi Ace, mírame.-Él obedeció.-No lo hará. No llegará hasta nosotros, estamos a salvo. Todos. Tus hermanos y los demás están bien en París. Deja de pensar en eso y…-la joven le rozó una de sus mejillas llena de pecas. Ese rostro de hombre aniñado siempre la cautivó,-disfruta de nosotros…

-No te preocupes, voy a disfrutar.-Le sonrió.-Cada minuto.-Neru le siguió la sonrisa.

-No pasará nada. Todo está bien.-Apretó aún más el agarre sobre su mano y su pómulo.-Lo importante es que estamos juntos.-Unió su frente a la de él revolviendo su propio flequillo ondulado.-Te quiero.

-Me encantas…Todo de ti es tan…increíble…Siento muchísimo haber dado tantos rodeos, no sé en qué diantres he estado pensando hasta ahora. No sé cómo he podido rechazarte una y otra vez cuando lo que más deseaba en el mundo desde el principio era tenerte…-Neru sonrió hasta soltar una graciosa risita muy cerca de su rostro.- ¿De qué te ríes?-Los colores se subieron a las mejillas de Ace.

-Nada,-se encogió de hombros risueña, -es que a veces no te pega decir esas cosas tan blanditas con lo tipo duro que eres.-Volvió a reír.

-¡Oi!-El pecoso se retiró de ella cruzándose de brazos con el rostro rojo como un tomate. Nerumi paró de reír y sonrió. Sería una etapa fascinante.

                                                              ………………….

     Verona era una de las pequeñas ciudades más bonitas al norte de Italia. Las casitas de piedra y sus calles estrechas les transportaban a épocas de esplendor medieval. Cuando llegaron al acogedor hostal que decían las guías turísticas, se sintieron casi como en casa. No habían pisado un sitio tan hogareño desde que abandonaron sus apartamentos, su gente, su ciudad.

-Buenas tardes,-el perfecto inglés de Ace sorprendió a Nerumi gratamente,-nos gustaría pasar unos días aquí, ¿tiene alguna habitación doble libre?

-Deme un minuto.-La señorita revisó el ordenador mientras la pareja admiraba el rústico lugar.-Tengo una, sí. ¿A qué nombre la quiere?

-Portgas D. Ace.

-¿Sabe cuántos días quieren quedarse?

-Al menos una semana.-Nerumi asintió.

     La mujer tomó nota les dio las llaves y subieron a la bonita habitación de techos altos y cama de madera con sábanas blancas.

-Es una preciosidad. Me encanta este sitio. Hace calor, podemos ver el sol y la cama tiene una pinta estupenda.-Se sentó en ella divertida. Ace soltó todos los bártulos y sonrió.

-De todas formas, tendremos que encontrar algo más asequible cuando podamos.

-Por supuesto. Pero primero disfrutemos de este sitio.-Le tendió una mano al pecoso para que se subiese a la cama junto a ella.                               

     Cuando Ace la agarró, Nerumi tiró de él hasta acercarse a su boca y empezar a besarle con rapidez.

-Probemos la cama, ¿te parece?-Le susurró entre besos mientras se deshacía de la molesta camiseta que llevaba puesta el moreno.

     Sin pensárselo, le recorrió el torso y sus marcados músculos con las yemas de sus dedos delicadamente, provocando la excitación de su zona baja, al mismo tiempo que Ace le mordía el labio con tanta fuerza, que pensó que se lo arrancaría. Le desabotonó el vestido dejándola sentada sobre las sábanas en ropa interior. Nerumi se aferró urgente al cinturón del vaquero desabrochándolo ágilmente.

     Los besos se sucedían envolviéndose entre la saliva, las lenguas y la pasión de sus cuerpos. El pecoso la tumbó sobre la cama subiéndose sobre ella cuando se había quedado en ropa interior. Hundió sus labios en el tierno y suave cuello de su amante. Nerumi soltó un gemido innato de su garganta.

-Tendré cuidado…-Le susurró al oído alzándose sobre su cuerpo para mirarla a los ojos. Parando el contacto físico un instante. Las mejillas de los dos estaban rojas, sus corazones latían a mil por hora y la respiración agitada de sus pulmones les pedía más.

-Cuando practiquemos sexo sin que esté embarazada nos parecerá incluso raro.-Rió. Él le dedicó una amplia sonrisa mientras notaba las yemas de los dedos de la joven acariciarle el pómulo derecho y su brazo tatuado.-Estaremos bien.-Ace volvió a hundir sus labios en ella dejándose llevar…

     Los días pasaron con tranquilidad mientras se dedicaban al turismo, a disfrutar y conocerse el uno al otro. Estaba siendo una experiencia maravillosa para ambos. Compartir, después de tanto tiempo, momentos como aquellos sin ataduras y sin remordimientos era prácticamente un sueño hecho realidad. Las noticias sobre lo ocurrido en Finlandia seguían sucediéndose cada día, sin embargo, no fueron lo suficientemente alarmantes como para obviar lo que estaban experimentando.

-Ace, mira.-Neru detuvo su paseo un instante quedándose completamente embobada en algo que había justo al final de una entre calle poco soleada. Algo había llamado por completo su curiosa atención.

-¿Qué ocurre?-El pecoso retrocedió un par de pasos asomándose a esa calle justo como ella. Sin embargo, la que ahora era su pareja, no contestó si no que comenzó a caminar hacia el final de la vía. Ace arqueó las cejas extrañado. Intentando adivinar qué ocurría realmente.

     Nerumi anduvo hasta pararse justo en frente de una antigua casa. Tenía los ventanales de madera viejos y las paredes de la fachada llenas de verdina y hojas. Parecía abandonada.

-Oi Neru, ¿qué pasa?-Pero ella avanzó a través de la pequeña verja negra chirriante.- ¡Ey! Eso es allanamiento de morada.-Miró a un lado y a otro de la calle. Pero al ver que nadie pasaba por allí, se adentró en el porche descuidado siguiendo a la periodista de ojos verdes.- ¿Sabes que puede vivir alguien ahí?-Iba a agarrarla del brazo cuando la vio llamar a la puerta. Se quedó completamente paralizado con una de sus manos alzadas hacia la joven.

     Ambos esperaron a que se abriera la puerta, pero nadie contestó. Entonces ella, con todo el valor o el descaro del mundo, la empujó abriéndola de par en par. Ace abrió los ojos atónito. Acabarían metiéndose en un lío.

-Entremos.-Neru se adentró al lugar.

-¿Cómo que entremos? Si nos pillan…

-¿Tu no eras el chico malo en esta historia?-Se giró sonriéndole divertida mientras avanzaban por el bonito pero dejado vestíbulo.

-Era el chico malo en el instituto, ahora no asalto las casas de los demás con tanta tranquilidad.-Nerumi rió observando a Ace mirar a un lado y a otro sin bajar la guardia.

-Está abandonada. Deja de poner esa cara de asaltante.-Bromeó haciendo que el pecoso arrugara la nariz disgustado con la burla.

-¿Qué hacemos aquí?-La siguió hasta un gigantesco salón con muebles cubiertos por sábanas.

-¿No te gusta?-La luz de los ventanales entre abiertos se colaba dando un poco de claridad a la estancia. El viento mecía los visillos raídos y sucios.

-Pues…

-¡¡Hola!!-Gritó la joven. Ace dio un pequeño bote de la impresión para después mandarla a callar.

-Shhh… ¡Neru!-Alzó la voz en susurro. Ella le miró sonriente.

-Venga Ace, no hay nadie.-Abrió sus brazos admirando ese extraño sitio.- ¿Dónde está tu espíritu aventurero?-Le sonrió amplio. Al verla, tan feliz, suspiró relajando sus músculos.

-Muy bien, ¿qué estamos buscando?-El pecoso convencido, comenzó a recorrer el salón en busca de algún objeto de interés.

-Un hogar.-Neru le siguió con la mirada sin apartar la sonrisa.

-Ya lo sé, pero no podemos quedarnos aquí. No es nuestro.-Se volvió hacia ella.

-No es de nadie.-Se acercó entusiasmada.-Podríamos arreglarla un poco. Darle un lavado de cara.

-¿Y qué vas a decirle a los vecinos?-Arqueó las cejas interrogante.- ¿Hola, somos los nuevos ocupas?-Ella rió cruzándose de brazos. Sonriendo perspicaz.

-Pensaba que eras más lanzado, no te recordaba así de prudente. Ni siquiera en esa vida en la que decías conocerme.

-Me gusta el riesgo, no el suicidio.

-Solo es una casa. No es cuestión de vida o muerte. Prometo encargarme de los vecinos.-Bromeó. Ace terminó suspirando divertido. Ese último detalle había sido gracioso, tenía que admitirlo.

-De acuerdo. ¿Por dónde quieres empezar?

     Y así, pasaron los tranquilos días…

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