Chatarra: Una Historia en el Universo Macross [COMPLETA] por Gerli
Summary:

Tres historias de amor que comienzan en diferentes puntos de la galaxia culminan juntas en medio de una intrincada trama de secretos, mentiras y muerte que rodean a una pequeña Colonia de recicladores anclada cerca de las ruinas de un gigantesco campo de batalla alienigena. Novela basada en Macross con Personajes Originales.

Advertencia: Escenas de Violencia Explicita (Gore) y Desnudez. Guerra y Conflicto, uso de Drogas, Tabaco y/o Alcohol. 


Categor韆s: ANIME/MANGA Personajes: Ninguno
Generos: Ciencia Ficci贸n
Advertencias: Muerte de un personaje
Desafio:
Serie: Ninguno
Cap韙ulos: 166 Finalizado: S铆 Numero de palabras: 566588 Leido: 8508 Publicado: 24/12/2016 Actualizado: 29/06/2018

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166. Cap铆tulo 166 FINAL por Gerli

1 por Gerli
Notas de autor:

-Corregido el formato.

Un resplandor, una leve curvatura de la negrura espacial seguido de una onda de luz p煤rpura que explota en miles de estrellas diminutas. En medio de esta conflagraci贸n de luces, una nave emerge y acelera como queriendo liberarse de la materia luminosa. En un abrir y cerrar de ojos el espacio recupera su habitual oscuridad, salvo por unas peque帽as y tenues luces de navegaci贸n que denotan la presencia de la reci茅n llegada.

Es una peque帽a nave de reconocimiento, cabina en tandem, basada en un caza, no obstante no se observan misiles ni ca帽ones debajo de sus alas, solo un dispositivo de salto FOLD sobre el fuselaje que comienza a enfriarse y apagarse mientras la nave se desliza inercialmente con sus motores apagados. Finalmente la unidad FOLD se apaga completamente y las luces de la nave recuperan el brillo caracter铆stico. La cabina se ilumina y podemos ver, a trav茅s del cristal, a dos pilotos que tratan de estirar sus brazos y piernas en las reducidas dimensiones de sus asientos

-Hora de arribo... 14:52 del d铆a 12 de junio -El piloto del asiento delantero fue el primero en romper el silencio.- 71 horas, 34 minutos y 12 segundos de salto. -Tiempo en rango est谩ndar.

El piloto del asiento trasero permanece en silencio mientras comienza a masajear sus hombros.

-Comenzando la revisi贸n post-salto -Sus manos empiezan a trabajar sobre los paneles laterales mientras recita los procedimientos rutinarios. -Panel en verde.. !Hey! 驴Tuvo buen viaje all谩 atr谩s..?

-No tan bueno como cuando viajo en transbordador, para ser sincera.

La mujer del asiento trasero se quita el casco y su cabellera oscura se expande y flota descontroladamente por detr谩s de la cabina, esto capta la inmediata atenci贸n del piloto.

-Le dije que esta prohibido quitarse el casco mientras estemos en vuelo.. pero al menos se hubiese atado el cabello... -La mirada a trav茅s del casco mostraba mas resignaci贸n que autoridad.

- Atarse el cabello no est谩 en la lista de procedimiento que tuve que memorizar antes de salir, teniente. -Su voz tenia un dejo de picard铆a. -Ademas estamos estacionarios, ni siquiera ha prendido los motores

-Bueno, si moverse a mas de 10 kil贸metros por segundo le parece inmovilidad, mi argumento es inv谩lido su se帽or铆a...

La joven pas贸 sus brazos por sobre su cabeza y tom贸 la masa de cabellos que ondulaba libremente por la ingravidez.

-驴Pedirte una banda el谩stica es romper alg煤n tipo de protocolo?

-Solo si fuera de material biol贸gico -El buen humor parec铆a haber vuelto a la voz del piloto. -Yo que usted usar铆a algo de cinta aislante, deber铆a haber un rollo al costado izquierdo de su asiento, en el bolsillo superior.

- Servir谩. -Dijo mientras comenzaba a luchar contra mechones de cabello que dificultaban su tarea. Al cabo de unos minutos de lucha, su cabello estaba atado en una forma tan poco femenina que arranc贸 las carcajadas del joven piloto desde el asiento delantero.

La nave continuaba su traves铆a en absoluto silencio, con ambos pilotos concentrados en sus procedimientos de revisi贸n de cada uno de los sistemas. Al cabo de unos minutos, una plataforma descendi贸 desde el vientre de la nave y se abri贸 revelando dos paneles y una antena de radar.

-Antena abajo. Iniciamos pulso de datos. -Las manos alcanzaron el bot贸n correspondiente. -Pulso en 4,3,2,1.. ya!

Una leve variaci贸n en la intensidad de la luz de cabina fue el 煤nico indicativo del procedimiento.

-Pulso enviado. -El Piloto dej贸 escapar un suspiro de alivio.

-驴Cuanto tardaremos en verificar las coordenadas? -La joven trat贸 inutilmente de ver los ojos del piloto reflejados en los espejos de la parte delantera de la cabina.

-No sabr铆a decirle -Su voz sonaba sincera y compungida. -El pulso de datos llegar谩 al sat茅lite de la red espacial de comunicaciones mas cercano y volver谩 con nuestra locaci贸n precisa, pero cuanto tardar谩, no sabemos hasta recibirlo.

-Pero si llegamos al lugar correcto 驴que tan lejos est谩 ese sat茅lite?

-Si estamos sobre la grilla y sin ninguna interferencia gravitacional entre nosotros y el sat茅lite, dir铆a que no mas de 20 minutos de ida y 20 de vuelta...

La joven suspir贸, la idea de 40 minutos de espera en el espacio luego de un salto de mas de 70 horas era absolutamente insignificante.

-Puede volver a dormirse si lo desea, yo la despertar茅

-Si eso significa volver a ponerme el casco no gracias -Su voz recuper贸 el tono aburrido de antes. -Prefiero leer algo.

-De acuerdo.



El tiempo paso lentamente en ese peque帽o microcosmos de dos asientos, rodeados por una burbuja de cristal donde infinitas estrellas se estampaban. Al cabo de 20 minutos, la joven apart贸 su vista de su Pad de lectura y pos贸 uno de sus dedos en el cristal. Comenz贸 entonces a dibujar trazos imaginarios entre las estrellas y nebulosas. Inmediatamente la interfaz t谩ctil de la cabina registro esos trazos invisibles y reprodujo en una luminosa franja verde el recorrido del dedos a trav茅s de los diferentes cuerpos.

-Si va a dibujar en el vidrio, al menos deber铆a sacarse el guante si no quiere que la computadora de navegaci贸n se vuelva loca tratando de registrar un curso hacia esas estrellas.

-驴Es hacia aquel grupo de estrellas que est谩 el centro de la V铆a l谩ctea? -Dijo mientras manten铆a el dedo presionado sobre un punto de la cabina

-No, desde nuestra posici贸n no podemos verlo, pero seria por all谩 -Apunt贸 con su dedo otro punto alto de la cabina a su izquierda y golpe贸 r谩pidamente el cristal, una marca roja qued贸 se帽alando el lugar.

-No se ven tantas estrellas como pensaba -La desilusi贸n se plasmaba en las palabras de la joven.

-Solo si tu pupila captara 200 veces mas luz, entonces si podr铆as ver toda la masa de estrellas. El piloto mir贸 a la joven por el espejo. -驴Est谩 pensando en el Megaroad01?

Ella no respondi贸, solo miraba el circulo rojo que marcaba esa regi贸n del espacio con tantas estrellas como en cualquier otro lado donde mirase. pensaba.

Las estrellas siempre la hab铆an acompa帽ado durante su infancia en Ciudad Macross. Viv铆a una vida nocturna, casi no salia de su apartamento de d铆a. La debilitada atm贸sfera de la tierra luego del cataclismo de la Primera Guerra Espacial permit铆a ver muchas estrellas, aunque en realidad, ella sabia que muchas de ellas eran artificiales; naves, sat茅lites y plataformas de defensa que rodeaban el planeta y creaban una ultima barrera en la cual la humanidad se escudaba... o al menos, eso fue as铆 hasta que la colonizaci贸n en masa empez贸. La humanidad dej贸 La Tierra para extenderse por la v铆a l谩ctea. El peligro de permanecer en un solo hogar era demasiado y la canci贸n no podr铆a protegerlos por siempre.

La canci贸n.

de Minmay.



Un resplandor la trajo devuelta desde las profundidades de su memoria. Los trazos verdes que hab铆a dibujado sobre el costado del cristal se borraron y una grilla anaranjada cubri贸 toda la superficie de la cabina, de modo que parec铆an estar dentro de una jaula dorada.

-Datos recibidos -El piloto interrumpi贸 en una exclamaci贸n. -Bingo! Estamos en la marca!

Varias estrellas cercanas se resaltaron en el cristal, apareciendo n煤meros y nombres que indicaban sus coordenadas y caracter铆sticas especiales; masa, luminosidad y distancia.

-Programar茅 la navegaci贸n para el sector EFF-04776, si tenemos suerte, nos cruzaremos con ellos antes de llegar al campo.

-Solo si ellos respetaron su plan de vuelo -La joven se puso seria. -Las flotas Libres hacen lo que pueden por evitar las inspecciones.

-Si, pero antes no era as铆 -Dijo el joven Teniente. -Desde que los relevamientos e inspecciones sanitarias empezaron a ser subcontratados por la NUNS esto va de mal en peor.

"Flotas Libres" no es mas que un eufemismo para referirse a flotas de origen privado cuyos miembros se proclaman independientes del control gubernamental de la NUNS. Si bien la propia NUNS permit铆a estos emprendimientos, siempre se mantuvo una relaci贸n de precario equilibrio en una zona gris donde lo legal e ilegal se confunde. Las Flotas Libres son, desde el punto de vista de sus habitantes, gobiernos independientes en 茅xodo indefinido buscando un planeta o planetoide donde asentarse, mientras que la NUNS consideraba a las naves que integran esas flotas como casos "especiales" bajo atenta supervisaci贸n militar. Pero todo hab铆a cambiado en la 煤ltima d茅cada. La NUNS, bajo el pretexto de la reorganizaci贸n de su material b茅lico y en vistas a su expansi贸n por la v铆a l谩ctea revoc贸 cualquier apoyo militar a las flotas que no enarbolaran el estandarte militar y solo brind贸 apoyo humanitario m铆nimo ante emergencias y desastres. Ese m铆nimo apoyo humanitario fue recort谩ndose con el paso de los a帽os y hoy en d铆a, solo era un peque帽o gasto burocr谩tico que cae en las manos de subcontratistas privados.



-驴Es la primera vez que hace este viaje, Teniente? -Pregunt贸 la joven.

-Si, aunque solo con pasajeros. La verdad es que he hecho FOLDS mucho mas largos de reconocimiento -El piloto se encogi贸 de hombros. -Esta zona no es una de las mejores para un DEFOLD controlado.

-Por la zona de escombros.

-驴Escombros? -Contest贸 ofendido el piloto -Si un Zentran le escucha hablar as铆 de uno de sus gloriosos campos de batalla, no quisiera estar en sus zapatos.

-Usted es medio Zentran. 驴Est谩 usted medio ofendido?

-Solo un 25%. -El Piloto movi贸 la cabeza. -Soy hijo de mestizos

-Entonces eso explica su man铆a de tener siempre el casco puesto. -Dijo mientras volv铆a a colocar su Pad sobre sus rodillas. -Sus abuelos pod铆an caminar por el espacio sin mas ropaje que una bufanda...

-Ese es un comentario racista. Mis abuelos nunca usaron bufandas. -Definitivamente se estaba divirtiendo con la conversaci贸n. - Y ademas contra las reglas, como le vengo repitiendo desde que salimos.

La joven se puso seria de repente. -Eso de Racismo... -Sus ojos recorrieron la informaci贸n que se mostraba en su pantalla.

-驴Que pasa?

-Nada solo que.. -Levanto solo un momento la vista y pudo ver al piloto que la miraba a trav茅s del espejo. -驴Que sabe de la flota a donde nos dirigimos?

-Bueno, para empezar, que no es una flota.

El rostro de la joven mostraba sorpresa. -驴No es una flota?

-Una flota de una sola nave para ser mas exactos.

-No tengo esa clase de datos en mi reporte. -Las manos bailaron sobre la pantalla. -Este reporte esta desactualizado, la ultima entrada es de hace mas de un a帽o y -Se vio interrumpida de pronto por una serie de resplandores intermitentes a su derecha. Los impulsores comenzaron a rotar la nave sobre su eje para alinearla con su nuevo curso. Mas resplandores en la proa de la nave ajustaron la inclinaci贸n y el campo de estrellas y la grilla dorada se movieron en conjunto. Segundos despu茅s, una poderosa vibraci贸n indicaba que los dos potentes motores hab铆an cobrado vida e impulsaban la nave a toda velocidad.

-Estamos en ruta, ETA... 3 horas hasta el campo. -El piloto se relaj贸 en su asiento. -Otra aburrida espera m谩s me temo...

Ella no contest贸, su atenci贸n estaba fija en los registros de la flota.

-Esta flota constaba de 3 naves cuando se separ贸 de la Flota 37 en el a帽o 2044. -Varias im谩genes aparecieron en la pantalla. -Estemmm... un transporte pesado de clase Mercury, un transbordador Stellar Whale y... 驴Tres naves Clase Estrella..? -La joven parec铆a confundida

-Three Star Factory, es una sola "nave" -Esta ultima palabra la pronunci贸 con sorna -Aunque.. 隆Vaya nave! 驴Nunca vio una?

-Nunca estuve en una flota de colonizaci贸n antes

-Entonces se sorprender谩 cuando la vea... -Echando la cabeza hacia atr谩s, asumi贸 una posici贸n algo mas c贸moda dentro del poco espacio del que dispon铆a.

-Una Nave Factor铆a

-Una Factor铆a con un motor de nave pegado en su cola y tremenda cola que tiene, casi el doble de su tama帽o.

-Supongo que esta es la 煤nica nave que queda de la flota 驴Que paso con las dem谩s?

-Probablemente las hayan anclado y con el tiempo las fundieron dentro de la misma Three Star, es la explicaci贸n mas plausible. -El joven levant贸 su mano y golpe贸 el apoya cabezas de su asiento. -Ahora es su turno de contarme lo que sabe usted de la "flota".



Ella se mantuvo en silencio unos momentos. Pens贸. La clase de informaci贸n que tenia en sus registros eran art铆culos period铆sticos de medios de comunicaci贸n de City 7, no deber铆a haber ninguna sospecha en la veracidad de dichos reportes, pero la duda la manten铆a alerta.

-La Flota Pura. -La ultima palabra le caus贸 un mal sabor de boca. Era una secta Racista.

El joven piloto no contesto. Su silencio le dio algo mas de coraje para seguir leyendo

-Parece ser que un pu帽ado de habitantes de la City7 comenzaron a militar activamente contra las minor铆as Zentradis. -Hizo una pausa. -Y con militar me refiero a....

-驴Asesinar...?

-No, no hubo muertes relacionadas con ellos en City 7, pero si asaltos y vandalismo contra residentes micronizados...

-Ja!. -Desde el asiento delantero lleg贸 una carcajada. -Supongo que un Zentradi sin micronizar no es tan propenso a sufrir violencia racial 驴no?

Las fotograf铆as de varios Zentradis micronizados, todos ellos con heridas contundentes y quemaduras, aparecieron en la pantalla de su Pad, ella recorri贸 con sus dedos la lista y pas贸 las hojas hasta dar con lo que buscaba.

-Aqu铆. -Su dedo hizo un circulo sobre la fotografi谩 de una mujer de edad media y cabello corto. -Aqu铆 est谩 lo que dio origen a esta flota en particular, fueron desterrados de City 7

-驴Desterrados? El joven hizo el gesto de rascarse el casco 驴Como se destierra a alguien en una Three Star Factory? No entiendo. 驴Porque no simplemente los metieron en las celdas de la Battle 7?

Ella pas贸 su Pad por sobre el asiento y se lo alcanz贸.

-Fue idea de ella.

Se produjo un silencio en el asiento delantero. La joven pens贸 que la noticia hab铆a sido algo shockeante, incluso para un mestizo de segunda generaci贸n como el.

-No tiene sentido. -Dijo 茅l. -驴Conoce el dicho de las flotas de colonizaci贸n?

-No

-La Battle Class es la cabeza de la flota, los clase Uraga y Guantanamo son sus brazos, Las Colonias New Macross son los est贸magos hambrientos -Pareci贸 recordar algo divertido por el tono de su voz. -Y las Three Star son el coraz贸n que bombean la sangre que mantiene viva a la flota...

Ahora fue el turno de ella de guardar silencio. Si claro, no tendr铆a sentido. En el pasado los capitanes abandonaban a los amotinados a su suerte en botes con m铆nima agua y comida para que buscaran una isla o la muerte. 驴Pero donde se vio que un capit谩n dejara a los amotinados con las velas y aparejos y todas las provisiones de su bodega? El Pad floto devuelta por sobre su asiento, ella lo agarr贸 y vi贸 que la foto de la mujer hab铆a perdido la marca circular que ella le hab铆a hecho.

-No hay informaci贸n sobre los motivos, pero se hizo. La Flota Pura se separ贸 de la Flota7 el 27 de Mayo del a帽o 2044, con 3 naves en total y 342 personas abordo, entre ellas 20 ni帽os.

-Que locura

-Hay mas. -Desliz贸 el borde de la pagina para mostrar el texto inferior. -no se les permiti贸 entrar en FOLD desde la flota, por lo que fueron escoltados por dos fragatas hasta el otro extremo del sistema solar en el que estaban en ese momento

-Interpusieron una estrella entre ellos y la Flota7. Dijo el joven. -No quer铆an que ellos supieran el siguiente salto de la Flota por la distorsi贸n gravitacional.

Ella asinti贸. -Pero las fragatas hicieron FOLD junto con la Flota Pura.

Una serie de pitidos interrumpi贸 a ambos pilotos de su charla. El joven Teniente se enderez贸 en su asiento y centr贸 toda su atenci贸n en la pantalla principal. Sea lo que estuviese haciendo, la charla no se reanudar铆a por un tiempo.

La joven volvi贸 a contemplar la galaxia, hab铆a m谩s de de una docena de flotas de colonizaci贸n alla afuera, cada una de ellas en constante b煤squeda de planetas habitables, recursos y lo desconocido. 100 a帽os atr谩s la humanidad apenas hab铆a empezado a cruzar sus oc茅anos de agua en aviones de h茅lice... ahora estaban de a poco cruzando la galaxia. 驴No habia sido todo demasiado repentino? La llegada de la Macross a la Tierra, La guerra espacial, la casi extinci贸n de la raza humana. Todo en demasiado poco tiempo. pens贸.

Volvi贸 su vista hacia el circulo rojo que el piloto habia marcado en el cristal, ahora estaba a la derecha, cerca del casco del Teniente, al reorientarse la nave, hab铆a cambiado su posici贸n con respecto a ellos. Ella lo mir贸, pensando que una parte de la historia reciente estaba all铆, a quien sabe cuantos a帽os luz de distancia, pero aun dentro de su propia escala temporal . se dijo.

Apoy贸 su cabeza contra el cristal y estir贸 la mano para tocar el punto rojo. Cuando su dedo estaba a escasos cent铆metros de tocarlo el punto pareci贸 dividirse en Dos. Tres. Cinco. Veinte. Ella parpade贸, los puntos se multiplicaban y los o铆dos le zumbaban... cerr贸 los ojos, los volvi贸 a abrir y cientos de puntos rojos habian aparecido en el cristal.. no, eran peque帽os tri谩ngulos rojos que dejaban una tenue estela verde mientras se separaban y parec铆an abarcar mas espacio en la cabina. El zumbido la confund铆a y la visi贸n se le volvi贸 roja... no, no era su visi贸n, hab铆a una alarma en la cabina, un sonido chirriante, una alarma.

-Misiles! -Gritaron desde el asiento delantero. 隆Un enjambre de Misiles viene hacia nosotros y no estamos armados!

Ella no comprend铆a lo que gritaba el piloto, solo ve铆a las espirales verdes que creaban fabulosos dibujos en el cristal, como los hab铆a hecho ella hace unos minutos 驴O eran horas? Las espirales ocupaban toda la cabina ahora y comenzaban a converger hacia ellos.

-Son hermosos. -Dijo.
2 por Gerli
Notas de autor:

-Corregido el formato

-Al menos murió rápido.

Los dos potentes luces se refractaban en el visor del casco roto creando una lluvia de fragmentos de luz. Ralph se elevó un poco para poder iluminar el gran agujero en el casco, pero el agujero continuaba a través del cráneo y no se veía tanto.

Decidió extraer el cadáver para ver si el proyectil había atravesado la parte trasera de la cabina. Cuando alcanzó los hombros de la piloto y tiró hacia arriba, el torso se partió a la mitad a la altura del abdomen y lo hizo caer de espaldas en medio de una lluvia de partículas.

-Oops! -Exclamó. Pero sus botas estaban bien adheridas al fuselaje del Queadlunn.

No arrojó el cadáver. A pesar de haberlo hecho cientos de veces, sentía respeto por las guerreras Meltrandi. Dejó pues los restos flotando a un lado y volvió a examinar la cabina. El proyectil era de energía cinética y no había explotado en el interior del mecha. Eso si, había atravesado longitudinalmente a la piloto, pero el panel trasero estaba intacto y probablemente el orificio de salida estaba en algún lugar por debajo de las las piernas. Eso era bueno.

Se aferró al borde de la cabina y soltó las ligaduras magnéticas de sus botas, esto le permitió introducir medio cuerpo en la cabina y alcanzar cierto punto del panel trasero.

Solo le llevó unos segundos; conocía a la perfección los Queadlunn y podía hacerlo con los ojos cerrados, la visión de un trozo de espina dorsal asomando entre los restos del traje no lo distrajeron ni un solo momento.

Tenia que rodear la palanca con sus dos manos, que si bien no era difícil, cuando había medio piloto en la cabina reducía bastante su capacidad de maniobra. Cuando pudo hacerlo, la giró en sentido horario y escuchó el chasquido característico.

Ahora solo faltaba la parte pesada del trabajo. Se impulsó hacia atrás lentamente pero esta vez se sujetó de la parte superior de la cabina, acto seguido puso sus pies en el borde inferior y comenzó a ejercer presión con sus piernas. La mitad inferior del Queadlunn se separó y flotó lentamente hacia abajo. Ralph esperó unos momentos a que la pieza se alejara varios metros antes de empezar a trabajar con lo que quedaba: Una unidad parecida a una mochila de donde salían los brazos y la "cara" del mecha.

Ralph no sabia mucho sobre la ingeniería Zentradi, pero le gustaba imaginar que este método de separación de los Queadlunn era una forma de rescatar a las pilotos. ¿Entonces porqué en los años que llevaba trabajando en esto nunca había encontrado un mecha Meltrandi vacío? Los mechas "masculinos" no tenían este mecanismo, por consiguiente había que cortar el fuselaje con un láser de plasma y en general, llevaba el triple de trabajo que en los Queadlunns... pero por otro lado, no se veían los restos del piloto. Los mechas Meltrandi eran mas fáciles, solo había que tener algo de estómago para lidiar con las desafortunadas chicas que los pilotaban. Algo en lo que Ralph era un experto.

-Si hasta podría aprobar un examen para la escuela forense. -Solía decir

Solo una vez sus nervios cedieron: cuando durante un trabajo de rutina vio señales de que la piloto había sobrevivido un tiempo antes de morir ¿Cuanto tiempo? En la pantalla quebrada que tenia frente había visto 3 rayas y el cadáver tenia un trozo de metal puntiagudo todavía en su mano ¿Había agonizado 3 días? ¿O 3 semanas? los Zentradis son duros, pueden sobrevivir en ambientes donde los humanos no vivirían segundos. El estómago se le revolvió al recordarlo.

Aferrándose a los cañones del mecha, se arrastró hacia la parte posterior. Este era un Queadlunn Nona, por lo que tenia un solo reactor. Eran los más comunes en el campo, había miles de ellos, aunque casi nunca intactos. Ralph trabajó rápido, la gran joroba que albergaba los misiles estaba cerrada; la desafortunada chica murió antes de poder lanzar un solo misil, pero los misiles no importan, hay millones de ellos, "vivos" y "muertos" flotando a lo largo del antiguo campo de batalla. Esto podía considerarse un peligro para la navegación, los misiles podían activarse con un impacto o por alguna perturbación electromagnética, es por eso que quienes trabajaban en la zona tenían sus equipos protegidos con emisores de señales IFF (1) recuperados de los mechas de la zona, tanto Zentradi como Meltrandi. Ralph sabia que dependía de ellos en caso de una emergencia, pero salvo los juegos de Will, nunca supo de armamento activo en la zona que pusiera en riesgo su vida.

Lo que importaba era el reactor, así que se deslizó hacia la parte inferior de la joroba donde dos toberas se desprendían de la mochila que contenía el reactor.

Los mechas Zentradis no tenían tornillos o tuercas, no estaban hechos para mantenimiento. Se usaban y cuando se dañaban se los destruía. Las piezas estaban soldadas o encastradas unas con otras con membranas flexibles. El reactor del Nona estaba entre las toberas y el contenedor de misiles, había que remover una cubierta de blindaje para dejarlo al descubierto, pero como esta cubierta descansaba sobre un material aislante de calor, era cuestión de quitar ese material para liberar todo el bloque protector. Ralph extrajo de un compartimiento en su cintura dos gruesos cables con grandes diodos en sus extremos, puso un diodo sobre cada extremo de la junta aislante y accionó el dispositivo de carga. Al cabo de unos minutos, el material se resquebrajaba y pequeñas nubes de polvo se dispersaban por ambos lados de la coraza. Un golpe con el puño y la junta aislante se desintegraba, dejando la pesada pieza blindada flotando a la deriva.

Ralph apartó la pieza y se puso a trabajar en el reactor.

Diez minutos mas tarde, extraía un objeto negruzco. Era el combustible del reactor transformado en carbón o algo parecido a eso tras el paso de cientos de años en el espacio. ¿Como sabia Ralph eso? Le pareció recordar que el profesor había hablado sobre que si el material estaba cristalizado, era que mas de mil años habían pasado desde que se agotara, algo que ver con la alta presión de la cámara del reactor y al decaimiento de la materia... o algo así, el caso es que en este sector del campo, todos los reactores tenían lo que él llamaba "carbón" dentro, nunca había visto un reactor cristalizado.

De haber encontrado uno de esos cristales, se lo hubiera quedado, porque el "carbón" tiene menos valor que esa mitad de Meltrandi flotando junto al brazo izquierdo del Queadluun.

No obstante Ralph no perdía las esperanzas de encontrar un cristal, por eso se tomaba la molestia de desmontar el reactor en el lugar y no en la base, donde era más fácil.

Volvió a mirar el pedazo de combustible carbonizado que tenia en la mano. Tenia el tamaño de una "manzana" y recordó que lo que para él era una manzana, para un humano corriente era una piedra del tamaño de un vehiculo pequeño. Durante mucho tiempo luego que el proceso inverso a la micronización lo transformara en un gigante, había tenido dificultades con el manejo de las escalas. Recordó que una vez, mientras reparaba unas cañerías en la parte externa de la factoría, el ingeniero le había pedido que moviera uno de las tuberías un centímetro hacia afuera. El obedeció, pero se olvidó que lo que para el era un centímetro, para la escala humana era medio metro, por lo que rompió la tubería y durante varios días una nube de excrementos y agua de drenaje acompañó a la flota atrapada en su leve campo gravitatorio.

Ralph soltó una carcajada, arrojó la inútil roca y volvió a su tarea.

Subió a horcajadas del Queadlunn y usando dos ventosas magnéticas se fijó al fuselaje. Solo tenia que dar pequeños impulsos con los propulsores de su espalda y su carga empezaría a moverse. Lo hizo y lentamente el mecha volvía a moverse luego de cientos de años de inmovilidad. Ralph hizo un leve gesto con la mano al pasar junto al cadáver de la chica y volvió su atención al frente, calculando la distancia hasta su transporte, solo unas pocas decenas de metros mas allá.

Era fácil, en la parte trasera había dos grandes brazos con algo parecido a guantes de goma. Solo debía estrellar su carga contra esos brazos y automáticamente se cerrarían, atrapando al mecha y su improvisado piloto en forma segura. Solo una vez había fallado y tuvo que abandonar su torso para no quedar a la deriva en el espacio. Riesgos del trabajo supuso.

La colisión fue perfecta, justo a instantes del choque, soltó el agarre magnético y flotó libremente sobre el aparato de captura mientras este apresaba el mecha Meltrandi. Volvió a activar sus ventosas y ahora estaba estacionario sobre la parte superior de su propia nave.

-Presa y Cazador asegurados. -Dijo por su micrófono

-Copiado. -La voz llegó con claridad por la radio. -Cuota cumplida, vamos por Will y regresemos a casa. Una vibración, seguida de una nube de partículas brillantes en la parte trasera de la nave y los motores impulsaron la nave hacia delante.

-¿Hay novedades de la base?

-Nada, sin novedad Ralph. -Al cabo de unos momentos la voz volvió a hablar -¿Esa carcajada fue por lo del desagüe de la cloaca de aquella vez...

Ralph estalló en carcajadas, por la radio también le llegaron las carcajadas del piloto del transporte.

-Nos llevó una semana entera aspirar toda esa porquería... entonces vimos tu mierda Ralph. Casi del tamaño de un misil de reacción, no podíamos parar de reír de semejante asteroide que salió de tu culo... jajajaja -Las risas no lo dejaban terminar. -Cuando la remolcamos y la dejamos junto al puente de mando y la Capitán la vio al llegar a la mañana... jajaja

-Valió la pena esas dos semanas de calabozo ¿No Hal? -Dijo Ralph entre carcajadas.

-Lo volvería a hacer una y otra vez. -Dijo a su vez Hal riendo sin parar.

Ralph no podía mirar hacia atrás por la rigidez de su traje, pero sabia que estaban dejando el campo de batalla, delante de ellos el espacio dejaba atrás los restos de chatarra y cadáveres momificados y las estrellas llenaban el vació hasta donde la vista llegase.

-Hablando de eso. -Hal volvió a hablar por la radio. -Recuerdame que te envié ese video que bajé de la red el otro día, se llama Dos Meltrandis y Una Copa, dicen que un camarográfo casi resultó asfixiado cuando un... -Una comunicación cargada de estática interrumpió la animada charla de Hal.

-Lamento interrumpir su charla sobre digestión Meltrandi caballeros, pero les solicito que regresen de inmediato a la base. Tenemos visitas. -La comunicación se cortó.

Ralph se quedó callado unos momentos. -¿Visitas? -Dijo

-Los soldaditos venían uno de estos días. -Dijo Hal -¿Pero justo hoy?

La comunicación con estática volvió a escucharse, aunque entrecortada. -...ganle a Will.......nguna idiotez...

-Repita por favor. -Hal trataba en vano de mejorar la recepción de la señal.

-Déjalo, seguro que nos decía que no nos olvidáramos de Will

A unos doscientos metros vieron las luces del "campamento". Una plataforma de tubos con forma de cruz de mas de cien metros de envergadura. Sobre ella estaban montados varios torsos de Queadlunn en proceso de desguace.

Los propulsores delanteros del transporte se encendieron y frenaron la nave hasta dejarla unos pocos metros por debajo de la estructura.

-Voy a levantar el gancho. -Dijo Ralph

Soltó las ventosas y con un ligero impulso se adelantó hacia la proa de la nave, un panel se levantó y dejó al descubierto una manija. Ralph enganchó una cuerda de seguridad que se desenroscaba de su cintura. Acto seguido se impulsó hacia arriba mientras parte trasera del techo del transporte se abría y un brazo mecánico se desplegaba hacia el.

Cuando el cabezal al final del brazo mecánico hizo contacto con la zona de anclaje, una poderosa carga magnética lo atrajo y bloqueó en su lugar. El transporte se elevó a medida que el brazo se doblaba sobre si mismo hasta quedar alineado debajo de la plataforma de carga.

Ralph emergió de entre los Queadlunns y flotó hacia un asiento hecho de caños y placas de metal. No vio todos los cables que serpenteaban entre los mechas desarmados, en cambio si vio un par de pequeñas luces entre dos torsos al frente de la plataforma y supo que Will estaba allí.

-¡Will! -Gritó por la radio. -¡termina con eso, nos vamos!

-Medio minuto! -La voz de Will se escuchó por la radio -Ya termino

-¡Hal! ¿Listo?

-Curso fijo, espero tu señal para salir Ralph.

-¡Espera Hal! -La voz de Will volvió a sonar por el altavoz. -Ya lo tengo listo!

-¿Que mierd...?

-Will no me digas que... -Ralph no pudo terminar la frase. En ese momento media docena de explosiones se sucedieron y los contenedores de misiles de los Queadlunn Nona se abrieron al unisono, disparando todos sus misiles en una sucesión de ráfagas de humo verde brillante que se elevaron a cientos de metros sobre ellos.

-¡Will! -Gritó Hal desde el transporte. -¡Tienes que dejar de jugar con esas cosas!

Will apareció entre el humo, enfundado en un traje espacial y con una linea que lo ataba a la estructura tubular, riendo a carcajadas mientras miraba divertido lo que el llamaba "Sus fuegos artificiales". Le gustaba hacer eso, lo había hecho muchas veces a pesar de las reprimendas que obtenia como premio, lo fascinaba verlos elevarse y abrirse en todas direcciones buscando blancos.

Pero esta vez no sucedió eso, los cientos de misiles subieron verticalmente y al unisono, cambiaron de dirección y se alejaron rápidamente como un cardumen de sardinas huyendo de un depredador.

-Hey -Dijo Will desconcertado -No se supone que debían fijar un blanco en esta zona ..

-Las visitas. -Ralph se puso pálido.





(1) IFF Identificador Amigo/Enemigo


3 por Gerli

-Cinthya Ross, a su servicio.

A decir verdad, tenia una especie de discurso preparado para tratar de caerle bien a los habitantes de la flota, pero el terrible golpe que sufrió horas antes habían creado un vacío en su cerebro.

-Teniente Primero Jim Glenn, Escuadrón Ámbar de Enlace Situacional de la Base Orbital New Dallas en Edén. La joven estaba boquiabierta. Ni todo lo dicho por el teniente Jim podían haberla preparado para lo que estaba viendo: Se encontraban en un hangar de dimensiones gigantescas. Ella no podía ver el techo que se perdía entre sombras y vigas metálicas allá arriba ¿150? ¿200 metros? No podía decirlo, la escala la apabullaba. Estaban parados a escasos metros de su nave mientras una pequeña comitiva había llegado en dos vehículos de mantenimiento. A sus espaldas, una gran exclusa o compuerta <<¿Cual seria la palabra adecuada? pensó>> se había cerrado con un estruendo tan fuerte que la despertó de su estado de inconsciencia, mientras la nave la atravesaba y tomaba tierra unos metros mas adelante. Pero había algo mas atemorizante que la gran puerta, que las sombras que los envolvían, que las luces de los vehículos que los iluminaban de frente y hacían indistinguibles las caras de los recién llegadas, algunos de los cuales se habían apeado de los vehículos y permanecían en silencio. Había una presencia gigante detrás de los vehículos, algo había venido caminando junto a ellos con pasos lentos pero que retumbaban fuertemente en las placas metálicas y se perdían en ecos resonantes en la inmensidad del hangar. Eso estaba a la sombra a unos 10 metros detrás de la comitiva y solo observaba. Una figura de contornos femeninos se apeó de uno de los asientos delanteros y se acercó a ellos lentamente. -Soy la Capitán Kyle, Amanda Kyle -Hizo una pausa y se detuvo al ver que los dos pilotos recién llegados trataban en vano de proteger su mirada de las luces de los vehiculos. inmediatamente se dió vuelta y pareció comunicarse por radio con alguien.

-Ralph, danos algo de luz. Dos poderosos reflectores se encendieron segundos mas tarde iluminando dos amplios círculos en el piso. Jim y Cinthya apartaron la vista de la poderosa fuente de luz y dirigieron sus miradas a quien les había hablado antes, ahora perfectamente iluminada. Era una mujer en sus 40's, cabello largo y azulado, atado en una gran trenza que descendía por su espalda. Vestía de oficial, aunque ninguna insignia ni indicativo de rango asomaba entre sus ropas. Solo la gorra que llevaba denotaba su rango. -Ahora esta mejor. Sean bienvenidos a bordo de la Rainbow. La presencia gigante se movió alrededor de ellos y se ubicó a la derecha, de modo que ahora podían ver perfectamente a la comitiva de recepción, media docena de hombres enfundados en ropas de trabajo anaranjadas, el más joven de tal vez 20 años, el más viejo de 50. A Cinthya le dolía la cabeza, no se había podido ver en un espejo, pero estaba seguro que tenia un gran moretón violeta en su frente. Le haría caso a Jim o a cualquier otro piloto que le pidiera ponerse un casco de ahora en adelante. Miró a su izquierda y distinguió las marcas que la metralla habían dejado en el fuselaje de su nave, un abolladura del tamaño de una pelota de basquet se veia claramente a centímetros del asiento del RIO (1) que momentos atras ella ocupara. Tal vez fuera por el efecto de contraste que la poderosa luz producía sobre el blindaje, pero parecía un gran agujero. Jim se adelantó unos pasos. Tenia su casco bajo el brazo y con su otra mano hizo un saludo militar a la mujer.

-Gracias Capitán. -El joven no esperó la orden para adoptar una postura de descanso. -Sufrimos un ataque con misiles durante el acercamiento a su flota. ¿Han repelido el ataque? Mi radar no mostraba contactos hostiles luego de la detonación de las salvas. -No ha habido ningún ataque teniente.

-¿Que...? -Ralph, traeme a Will -La mujer volvió a hablar y de pronto vieron como un gran puño enfundado en un guante gris emergía de la oscuridad y soltaba a un hombre joven en el centro de los círculos de luz. Cinthya dio un salto hacia atrás y se ocultó tras Jim. El muchacho no aparentaba mas de 18 años y estaba atado de pies y manos, no parecía aterrado, sino mas bien divertido. Se sentó como pudo y miró a los recién llegados con una sonrisa en los labios. Tenia cabello corto, de color castaño pero descuidado y sucio de tierra o polvo de oxido o las dos cosas juntas. Vestía la misma ropa de trabajo anaranjada que los demás pero se notaba que le quedaba grande. Tenia los ojos entrecerrados, como hubiese estado en la oscuridad por mucho tiempo.

-¡Hola! ¡Soy Wi.. ¡Ay! La capitán había puesto una de sus botas contra la espalda del joven y lo había empujado contra el suelo de metal -¡Aughh..¡ ¡Basta basta bruja! -Chillaba Cinthya se adelantó y se detuvo estupefacta al lado de Jim, no sabia como reaccionar porque lo que ella estaba viendo no era a una oficial torturando a un soldado, era lo mas parecido a una madre e hijo peleando. Finalmente cuando vio que la mujer había puesto su bota sobre la mejilla del joven, decidió intervenir.

-Disculpe... creo que lo está lastimando... -Dijo tímidamente. La mujer se detuvo y sacó su pie de sobre la cabeza del joven. Se acomodó la gorra que se le había corrido hacia un lado y volvió a adoptar la actitud serena de antes.

-Este es Will. -Dijo señalando al muchacho que se retorcía contra el piso. -Fue el quien causó el incidente.

-¿Ese mocoso nos disparo? -Jim estaba mas confundido que la propia Cinthya La Capitán suspiró y adoptó una pose mas relajada, mientras se cruzaba de brazos. -tenemos montada una operación de recupero y reciclaje de material de guerra Zentradi. -Dijo mientras miraba de reojo la nave de los recién llegados. -Trabajamos con mucho armamento vivo y solemos detonarlo en una zona segura cuando lo requieren las circunstancias. Este joven que aquí ven -Le dió una leve patada al hombro del caído. -Es uno de nuestros técnicos en misiles y balística. El es quien trabaja con los misiles recuperados y demás materiales peligrosos y los prepara para las detonaciones controladas. Cinthya se adelantó y se puso de cuclillas al lado del muchacho

-¿Estas bien? -Le preguntó preocupada.

-Lamentablemente sigue siendo un niño. -La mujer apartó la mirada de Will y se concentró en el militar que la miraba desconcertado. -Lo que hizo fué una irresponsabilidad, utilizó material de guerra como entretenimiento y casi causa una tragedia.

-¡No fue así! masculló Will aún con su cara contra el frío acero de la cubierta. -Esos misiles nunca hubieran llegado a su alcance máximo, no tenían la.. ¡Ay! Esta vez la patada fue a su trasero, arrancándole una aguda nota de dolor y las risas de los demás operarios junto a los vehículos. -Como decía: -Su mirada era ahora absolutamente fría. -Esta irresponsabilidad no puede ser pasada por alto, Teniente, este hombre queda a su disposición para que lo arreste por dispararle a una nave de la NUNS. El cuerpo de Will se sacudió con un espasmo y levantó la cabeza mirando al piloto. Ya no tenia cara de divertido. Jim no respondió. miraba al muchacho en el piso y no sabia realmente que hacer. Finalmente se decidió a romper el silencio.

-¿Que edad tienes muchacho?

-18. Dijo Will con la voz temblorosa. -Los cumplí hace dos meses.

-Es un adulto y completamente responsable de sus actos. -Dijo la mujer. -Todos los datos y grabaciones de seguridad de la operación del día están a su disposición Teniente. Cinthya se levantó y caminó unos pasos hacia la Capitán. Ella registró su movimiento y la observó detenidamente. -¿Si?

-Yo... -Dijo tímidamente. -Yo no quiero presentar cargos.

-¿Cargos? Ahora era el turno de la mujer de mostrarse confundida. Jim salió al rescate de la joven.

-Ella es civil, no tiene ninguna relación con la NUNS.. salvo la relación de empleado y empleador. La Capitán Amanda Kyle suspiró profundamente.

-Esta bien. -Dijo finalmente. Vamos a discutir esto en mi oficina. Supongo que estarán cansados luego del FOLD desde Edén. -Hizo una seña al personal que, prestamente, abordaron uno de los vehículos dejando el otro para el uso del Capitán y sus invitados. El pobre Will fué levantado como una bolsa y cargado en la parte trasera del vehículo de igual modo. Jim se aparto brevemente del grupo para buscar una parte de su equipo de la nave de reconocimiento. A los pocos minutos estaba de vuelta con sus pertenencias y las de Cinthya. Cargaron el equipaje en la parte trasera del vehículo de mantenimiento y abordaron en silencio. Las dos mujeres ocuparon los asientos delanteros mientras que Jim ocupó uno de la fila trasera. -Sepan disculpar esta clase de recibimiento en la oscuridad. Este es el único hangar que mantenemos en operación en la nave y por motivos de racionalización de energía mantenemos apagadas casi siempre las luces, a menos que recibamos una nave grande. -Dijo la oficial. Cinthya asintió pero Jim solo se limitó a cruzar los brazos por detrás de su cabeza mientras trataba de escudriñar las sombras que cubrían el techo del hangar. El vehículo se puso en movimiento y pronto se encontraron circulando por el gigantesco hangar, siguiendo unas lineas amarillas en el piso mientras dos poderosas luces los seguían de cerca, llenando el ambiente de los ecos de poderosas pisadas. Al cabo de unos momentos llegaron a zona del hangar llena de todo tipo de maquinas: vehículos de transporte, grúas, contenedores y varias piezas creaban un laberinto en el que los vehículos de desplazaban con total habitualidad. Cinthya notó que las dos luces ya no los seguían y las fuertes pisadas se habían perdido en algún lugar de la derecha. Varias luces aparecieron frente a ellos y llegaron a una plataforma de elevación. Las barreras se abrieron automáticamente al acercarse el primer vehículo y se cerraron una vez que los dos estuvieron en posición uno al lado el otro. Inmediatamente la plataforma empezó a subir en forma diagonal y penetro por una abertura en lo que Cinthya pensó era el fondo del hangar. Toda esta parte del viaje se había desarrollado en total silencio. Del vehículo lleno de operarios solo llegaban rumores de voces y, de vez en cuando, una leve carcajada. Will debía de estar aterrado, pensaba Cinthya, pero salvo un bulto gris en la parte trasera, no podía verlo desde su asiento. Con un fuerte estampido se detuvieron en una cubierta superior, varios cientos de metros por sobre el nivel del hangar calculó la joven. Al menos esta área estaba algo iluminada. Las barreras se abrieron y los dos vehículos continuaron su marcha en fila por un corredor iluminado pobremente por unas cuantas luces anaranjadas adheridas a postes metálicos cada cierta distancia. Al final del mismo, una gran compuerta les cerraba el paso. Se detuvieron frente a un pequeño puesto de guardia vacío y descendieron de los vehículos. A Will le quitaron las ataduras de las piernas y lo condujeron a la retaguardia de la fila.

-Ahora vamos a caminar un poco. -Dijo la Capitán. La comitiva atravesó una puerta a un lado de la entrada principal y penetró en una angosta pasarela. La misma se encontraba suspendida unos 20 metros por encima de lo que parecía una gran sala de máquinas aunque apagadas y rodeadas de un completo silencio. Este silencio fue lo que empezó a poner nerviosos a la pareja de recién llegados. Fue Cinthya quien trató de romper el silencio de la mejor forma posible.

-Soy personal subcontratado por la NUNS. Dijo mirando hacia la pesada maquinaria envuelta en sombras varios metros allá abajo. -Mi empresa ganó la licitación para proveer servicios de monitoreo de seguridad ambiental. Es la primera vez que trabajo en el espacio pero estoy mas que capacitada para llevar a cabo el plan de... -Se interrumpió al ver que la Capitán se detenía y les hacia una señal para que la imitaran. Se encaramó a la barandilla y señalo hacia abajo, donde una luz giratoria señalaba la presencia de una compuerta que se había puesto en funcionamiento.

-Allí, miren. Hicieron lo que les indicaba y vieron como la gran compuerta se abría y las luces del recinto se encendían. Ahora que disponían de una fuente de luz uniforme pudieron ver que el piso allá abajo era en realidad un entramado de vías que se hallaban suspendidas sobre lo que parecía un gran vacío oscuro. Sobre estas vías había grandes contenedores que descansaban en vagones y carretones de tamaño sorprendente. Por la entrada recién abierta una plataforma entró llevando lo que parecían grandes robots en proceso de ensamblaje. Se detuvo pesadamente mientras dos rieles que surgieron de entre las sombras conectaban los rieles del recién llegado ramal con un sector de vias que se alejaba por la derecha.

-Queadlunns. -Dijo Jim. -¿Esto es lo que rescatan del campo, Capitán?

-Generalmente si. -Amanda estaba apoyada en la barandilla y miraba la operación con atenta atención. -Estos son los mas comunes, pero también trabajamos con Nousjadeul-Ger o Regult, pero el sector que estamos trabajando este año es principalmente Meltrandi. Jim palmeó en la espalda a Cinthya y señaló las grandes armaduras.

-Todos están con sus contenedores de misiles vacíos ¿Estos son los que nos dispararon? -Se dio vuelta buscando a Will, pero no estaba allí. -¿Donde esta ese pendejo..?

-Fue llevado a la celda, Teniente. Jim se rascó el pelo y se apoyó de espaldas a la barandilla. -Supongo que debo reportar este hecho a mis superiores. Sea una travesura o no, puso en riesgo la vida de una civil que transportaba en ese momento. -Miró a Cinthya como preguntándole que mas debía hacer, pero ella estaba fascinada con lo que esta sucediendo allá abajo y no les prestaba atención. -Lo comprendo y debe estar seguro que dispondrá de toda mi colaboración y la de mis hombres en este desagradable asunto. La pesada plataforma terminó de pasar por debajo de ellos y se perdió en el fondo del recinto. -Continuemos entonces. Ambos jóvenes siguieron a la Capitán Kyle mientras el resto del personal se alejaba por donde habían venido. Caminaron hasta el final de la pasarela y entraron por una puerta de metal. Salieron a un espacio poblado de ruidos, olores y colores familiares de la vida cotidiana de las comunidades humanas.

-Bienvenidos a nuestra Pequeña Colonia. La puerta se cerró tras ellos con un fuerte golpe. (1) RIO Operador de Radar

4 por Gerli

El fuerte golpe hizo temblar las ventanas del aula.

Todas las miradas se desplazaron desde la puerta donde el cristal todavía vibraba hacia el joven que estaba sentado al fondo del salón.

-Esta vez te pasaste. Dijo Akemi.

La joven que había hablado tenia unos 16 años, vestía un traje de mantenimiento de color caqui de una sola pieza con la cremallera delantera baja hasta la mitad del pecho, lo que dejaba ver una remera anaranjada debajo. Su cabello negro le llegaba a los hombros y tenia una vincha de color rojo.

Matt no le respondió. Continuó golpeando sus dedos contra la mesa del pupitre como si practicase sobre un teclado invisible. Era un joven de tez muy blanca, casi pálida. Su cabello, en cambio, era de un rojo furioso, como si quisiera resaltar aún más la palidez del muchacho. El resto del aula recupero su nivel normal de murmullos y risas. Había unos cinco grupos diferentes de alumnos agrupados según edades, de modo tal que el salón estaba dividido en pequeñas "islas" de pupitres agrupados. Tal cual como ocurría con las pequeñas comunidades agrícolas en La Tierra, las clases en la Colonia se daban en un solo salón, con un solo maestro que impartía clases a alumnos de diferentes edades.

Akemi suspiró profundamente y levantándose de su pupitre se dirigió a la ventana. Pudo ver brevemente como Mina cruzaba el patio y entraba al baño de chicas.

-Está furiosa Matt. -Dijo. -No debiste tratarla así.

-Ella no me entiende. -Murmuró Matt.

-Mina está preocupada, como todos. -Akemi se cruzó de brazos mientras seguía apoyada en la ventana. -Lo que querés hacer es una locura.

Matt ya no la escuchaba, se había puesto un par de auriculares y digitaba en el escritorio siguiendo el ritmo de la música. Akemi se percató, tomó el envase de jugo que había estado tomando momentos antes y se lo arrojó a la cabeza.

-Idiota. -Le dijo. Seguidamente se dio vuelta y salió del salón mientras un timbre indicaba el fin de la jornada escolar.

Matt no tuvo que preocuparse del improvisado proyectil (Que de todos modos pasó inofensivamente por sobre su cabeza) Estaba concentrado en la música que escuchaba y sus manos trazaban arcos sobre el pupitre, golpeando la superficie de metal con cada nota que Mylene cantaba. "My Friends" era su tema favorito y lo ponía de buen humor cada vez que lo escuchaba. Cierto que no tenia un teclado electrónico para acompañar la canción, pero su versión acústica con piano lo enorgullecía.

¿Cuantas veces había tratado de formar una banda? Su grupo de cuatro amigos habían resultado absolutamente negados a la música. Solamente Akemi tenia algo de talento con la batería, pero desfasaba mucho los golpes y se negaba a practicar, por lo que era un caso perdido. Los demás niños de la clase tampoco habían resultado ser prometedores. Estaba solo en una inmensa fábrica que tragaba pertrechos de guerra y escupía chatarra. La música solo llegaba por la Galaxy Network, nadie creaba, nadie componía. Solo se consumía. ¿Y que? No podía creer que tanta gente le diera la espalda a la música que solo 50 años atrás los había salvado como especie.

No obstante la música era parte de su vida. Como un naufrago en una isla de metal, se las ingenió para que su habilidad innata por el piano se desarrollara sin maestros. Solo con videos y canciones bajados de la red y gracias al viejo piano de la escuela había llegado a dominar el instrumento y sus secretos. Pero todavía existía una barrera artificial a su creatividad. Matt nunca había hablado de ello con nadie, pero no dudaba. Su creatividad estaba anclada a la Rainbow. La gigantesca nave era un lastre en su música. Sus composiciones eran melancólicas y cargadas de una profundidad armónica que el atribuía a los pesados muros de metal que lo rodeaban. En cambio la música de Fire Bomber fluía como un torrente de energía liquida, sin ninguna clase de obstrucción al sentimiento que despertaba en su público.

Sin dejar de escuchar la música se levantó de su asiento y recogió sus cosas. Unos minutos después abandonaba el aula y se dirigió al salón de actos.

El edificio que hacia de escuela estaba situado un nivel por sobre el sector residencial que la colonia ocupaba en la Rainbow. La ubicación no era al azar. Era la única zona de la nave que disponía de una pantalla de proyección atmosférica que simulaba un cielo y daba algo de luz natural al ambiente. Todo el resto de la nave vivía bañado en la luz amarillenta artificial de las lamparas eléctricas. La escuela no era la única que aprovechaba esto. El Parque Colonial compartía parte de la cubierta elevada donde unos pocos árboles asomaban entre columnas y grúas oxidadas. Esos árboles y algo de césped eran lo único "verde" que la gente tenia a su disposición para relax y esparcimiento.

El salón de Actos era un edificio que descansaba sobre una de las paredes que encerraban al distrito residencial. Justo por encima del techo se abrían los dos grandes ventanales verticales que, de día, proyectaban su versión de un cielo en La Tierra. Solo cuando el reloj marcara las 19 la pantalla se apagaría y entonces se podían ver el campo de infinitas estrellas y nebulosas del espacio profundo.

Se detuvo a contemplar el cielo. Eran algo mas de las cinco de la tarde y la luz proyectada estaba cambiando ligeramente al tono rosado. Quería practicar al menos una hora antes de regresar a su casa. Era su ultimo año en la escuela y pronto no tendría mas acceso al piano, aunque sabía que si hablaba con Kyle o Evans podría conseguir el permiso adecuado, total, nadie usaba ese piano más que el.

Matt abrió la pesada puerta doble del Salón y entró al mismo. Mina estaba allí y en sus auriculares, Sweet Fantasy comenzó a sonar.

 

5 por Gerli
A帽o 1979 (Calendario Terrestre)



-M谩s rapido!

Era in煤til gritarle a su armadura, pero la continua descarga de adrenalina intoxicaba su sentido com煤n. Su cabello estaba chorreante de sudor y ni siquiera los sistemas de soporte vital de su traje pod铆an evacuar la humedad tan r谩pido como para evitar que cada vez que moviese la cabeza de un lado a otro, peque帽as gotas volaran por el peque帽o espacio entre su rostro y el cristal del casco. La cabina era un caos, de entre la cacofon铆a de alarmas y advertencias que la computadora de abordo trataba desenfrenadamente de hacerle o铆r a la piloto se entremezclaban los crujidos y rechineos por doquier.

Su presa estaba a menos de cien metros de distancia, pero esa brecha no disminuia nunca. Se acercaba al l铆mite f铆sico de lo que pod铆a pedirle a su armadura (El l铆mite de operaci贸n est谩ndar hace rato que hab铆a sido sobrepasado) Pronto empezarian a fallar los sistemas y quedar铆a perdida en medio de no sab铆a que maldito campo de desechos.

-M谩s rapido maldita mierda!

Ten铆a que apresurarse; el tiempo se agotaba. Una r谩pida mirada a los indicadores de armamento y se decidi贸 en menos de un cuarto de mil茅sima de segundo. Una vibraci贸n recorri贸 toda la armadura y de pronto la 煤ltima reserva de misiles sal铆a disparada hacia el frente.

Cien metros por delante, el perseguido realiz贸 una zambullida y entr贸 en picado entre la capa de desechos m谩s grandes.

Era lo que ella esperaba, vir贸 por derecha y comenz贸 a trazar un semic铆rculo por la zona donde esperaba emboscar a su presa. Por un instante parec铆a que los misiles viajaban m谩s lentamente de lo normal, pero al darse cuenta la tremenda velocidad que llevaba, una leve sonrisa se pint贸 en su rostro. El ca帽on principal rot贸 por encima del hombro de su armadura y se coloc贸 en posici贸n de disparo.

Las primeras detonaciones comenzaron a florecer entre los despojos. Su posici贸n era ligeramente por encima de la trayectoria original, por lo que pod铆a ver como las explosiones all谩 abajo segu铆an un patr贸n en espiral a medida que su objetivo evad铆a cada proyectil. La espiral sub铆a hacia un punto y es all铆 donde apunt贸 su arma. El disparo rasg贸 el campo de estrellas e impact贸 contra la nube de desechos en el mismo momento que una poderosa onda de part铆culas y trozos de metal eran eruptadas en todas direcciones.

-Le di... mierda le di!!

No se equivocaba, de entre el caos de residuos, surge un b贸lido envuelto en humo blanco, tenazmente intentando escapar realizando un rizo que se evidenciaba claramente por la humareda que se formaba detras.

La persecuci贸n se reanuda, pero ya el destino ha echado sus cartas. La huida se vuelve un juego de gato y rat贸n donde ya no se trata de acortar distancias, ahora se trata de ver hasta cuando la v铆ctima puede evitar los disparos del cazador. Las estelas que antes eran rectas perfectas se transforman en caprichosos nudos y espirales que rodean los trozos m谩s grandes de antiguos cruceros de batalla.

La distancia se acorta y los giros se hacen m谩s cerrados, perseguidor y perseguido se trenzan en una danza mortal. Las m谩quinas de combate estan al limite, la potencia de sus propulsores genera tales ondas de choque que las basura alrededor comienza a explotar en fragmentos a medida que el combate arrecia y se introducen cada vez m谩s en lo profundo del antiguo campo de batalla. Las se帽ales de alerta iluminan el rostro de la joven piloto Meltran pero ella no las oye por encima del ensordecedor rugido de su reactor.

Quince metros, apenas tiene tiempo para corregir sus giros para contrarrestar los de su oponente. Incluso a esa distancia sus disparos pueden fallar debido a lo fren茅tico de sus vueltas, debe acercarse m谩s, si pierde la oportunidad....

Lo que sucede a continuaci贸n fu茅 tan r谩pido que no llega a comprenderlo hasta que ya es tarde para hacer algo. Una pared de residuos aparece frente a ellos y ninguno de los dos hace nada por evitarla. La tremenda colisi贸n crea una onda de choque que se expande por toda la capa residual como las ondas en un estanque donde un ni帽o ha arrojado una piedra.



Ambos contendientes quedan uno frente al otro y rodeados por todas partes de basura y restos met谩licos, todav铆a con sus toberas al rojo vivo por la aceleraci贸n, pero ninguno de esos reactores volver谩 a encenderse jam谩s. En solo un segundo todo se resolver谩.

Pasan varios minutos de silencio.

La j贸ven piloto comienza a re铆rse. No es la risa que a veces estalla espont谩neamente durante el combate, esa demostraci贸n de placer que las Meltrandis experimentan en el fragor de la batalla. No se trata de eso y queda sorprendida. Comprende muy bien su situaci贸n; est谩 muerta, lisa y llanamente muerta. No tiene forma de volver a su flota, no hay chances de que la rescaten. Nada. Frente a ella se yergue su objetivo pero no presiona el gatillo. 驴Que es esta sensaci贸n que recorre su cuerpo? Solo conoce dos estados donde su cuerpo reacciona de forma an贸mala; La excitaci贸n y el Agotamiento (Y este 煤ltimo suele ser el resultado del primero)

Deja caer sus brazos y su armadura imita el gesto. Frente a ella, el Rau hace lo mismo con un solo brazo dejando al descubierto el impacto de metralla a la altura de la cabina por donde gotas de sangre comienzan a flotar. El otro queda plegado sobre el pecho rodeando el pod robado de la nave madre.

-Se acab贸. -una voz Meltrandi suena d茅bil por la radio de la joven piloto.

-Se acab贸. -Repite ella y su ca帽贸n principal se coloca en posici贸n de disparo.

Entonces lo ve.

Hay un embri贸n Meltrandi en el Pod, un embri贸n que todav铆a no fu茅 sometido al proceso de crecimiento acelerado para transformarla en guerrera adulta.

Su cabeza comienza a trabajar, tiene toda la concentraci贸n puesta en la armadura frente a ella, pero otra parte de su cerebro comienza a recordarle lo que sabe de la protogenesis de su raza. Cuando los embriones maduran nueve meses a partir de su fabricaci贸n y pasan a la etapa 鈥淚nfante鈥, dejan la planta de incubaci贸n y pasan a las instalaciones de crecimiento. Ese embrion no fu茅 robado de ninguna instalaci贸n de crecimiento, la seguridad es demasiado alta como para que cualquier maquina de combate se acerque a ellas. No, solo hay una instalaci贸n donde la extrema seguridad no es requerida... Si ese embri贸n dej贸 la seguridad de las l铆neas de protogenesis es porque fue deliberadamente expulsado del sistema y eso solo tiene una explicaci贸n... y no ten铆a sentido 驴Quien robar铆a un embri贸n defectuoso?

Genoconcepci贸n, maduraci贸n, todo el proceso es eficiente y autom谩tico.... pero si alg煤n defecto gen茅tico se detecta en esta etapa, los embriones son destruidos, esterilizados. Lejos de los embriones saludables..

Salvo este infante, que fu茅 robado de la instalaci贸n de esterilizaci贸n y desencaden贸 la persecuci贸n que ahora est谩 por culminar.

Pero aun as铆, estaba paralizada. Esa extra帽a sensaci贸n la dominaba por completo. Ni el instinto ni la l贸gica pod铆an ayudarla.

S贸lo al cabo de muchos a帽os, la joven piloto descubri贸 lo que significaba esa sensaci贸n que paraliz贸 sus miembros mientras varios Queadluun-Rau los rodeaban y procedian a rescatar el Pod y el cad谩ver de la veterana oficial, quien hab铆a sido la mentor y mejor camarada de la prominente As Milia Fallyna, moment谩neamente desvanecida dentro de su in煤til armadura.
6 por Gerli

La "Oficina" de Amanda Kyle era una desordenada mezcla entre Cuartel, Alcaldia y los despachos de una empresa. Cinthya miraba todo aquel desorden con grandes ojos y expresión de sorpresa.

-Soy la Capitan, la Alcaldesa y la Jefa de esta operación de Salvataje, sepan disculpar el desorden pero yo trabajo y desordeno por tres. -Dijo mientras caminaba entre cajas y pilas de papeles que crecían como pequeñas torres por toda la habitación. Su escritorio era un simple mueble de madera prefabricada que apenas sobresalia de entre el desorden. Solo un monitor y un portarretratos ocupaban su parte superior. Amanda ocupó la silla detrás de su escritorio y con un gesto de la mano, les señaló un sillón que se apoyaba en una pila de cajas a un lado de la habitación.

Con cuidado de no voltear ninguna pila de objetos, la pareja de jóvenes tomó asiento.

-Bien. -La Mujer detrás del escritorio tomó la iniciativa de la charla. -Empezamos con el pie izquierdo este asunto, pero voy a ser sincera con ustedes. Quiero terminar esto rápido y de la forma más simple posible. Tengo una operación en marcha casi veinticuatro horas al dia y no puedo darme el lujo de pelear contra los burócratas de la NUNS si esta inspección resulta un desastre.

-Por mi parte, salvo lo que deba reportar al final, no es asunto mío los procedimientos de la inspección. Si lo desean puedo dejarlas solas con esto. -Dijo Jim mientras corría con su pié unas latas de lubricante para estar más cómodo.

Cinthya miró a Jim y por un momento la idea de estar sola en esa oficina hizo correrle un escalofrío por la espalda.

Amanda asintió, pero no le pidió a Jim que se fuera. Cinthya suspiró aliviada, pero al notar que ahora ella y Jim la miraban, supo que era su turno de continuar con el trabajo.

-Tengo un cronograma preparado para que tenga a su disposición las zonas y horarios en los que necesito acceso a la nave. ¿Esta es la única nave que compone la Colonia?

-Si. -Amanda movió sus manos sobre el escritorio y un teclado se ilumino desde el mismo. La pantalla de la computadora también se ilumino, aunque ni ella ni Jim podian ver lo que mostraba. -De las tres naves que originalmente formaban esta expedición solo queda esta activa. Tenemos una nave de desmantelada en el hangar cuatro y perdimos un transporte en un incidente hace 2 años. El resto de las naves son dos transportes sin capacidad de soporte vital autonomo.

A Jim no se le escapó el detalle que Amanda habló de "incidente" y no de "accidente", pero lo que pensó, se lo guardó para el mismo. Cinthya extrajo su Pad y lo encendió con un movimiento del pulgar.

-Si es solo esta nave, entonces podría terminar la inspección en 4 o 5 dias.-Dijo Cinthya

-2 serán más que suficientes, si es eficiente en su trabajo. -Dijo Amanda como restándolee importancia. -Más de la mitad de la nave son hangares y módulos vacíos, sin sectores habitables.

Cinthya iba a protestar cuando se oyeron unos golpes en la puerta y Amanda hizo un ademán para interrumpirla. -Adelante dijo.

Un hombre de unos 50 años entró en la oficina. Vestía un uniforme de trabajo gris con guantes de látex en las manos. De estatura algo mas baja que la Capitana, su cabello mostraba signos incipientes de calvicie y llevaba unos lentes pequeños. Mientras se acercaba al escritorio palmeaba las pilas de papeles como contandolas en voz baja.

-Todo listo en la cubierta ocho. -Dijo mientras levantaba un paquete y descubria un taburete oculto. -Espero que el desorden no sea uno de los puntos críticos de la evaluación de aptitud Ambiental, Amanda.

Sin embargo no se sentó, se dió la vuelta y saludó a los recién llegados con una pequeña inclinación de cabeza. -Hola, soy el Doctor Evans. -Mientras decía esto se quitó el guante de la mano derecha y la extendió a los jóvenes mientras sonreía. -un placer conocerlos.

Cinthya y Jim se levantaron al unísono y estrecharon la mano del facultativo.

-Soy Cinthya Ross.

-Teniente Primero Jim Glenn, Escuadrón Ámbar de reconocimiento de la Base Orbital New Dallas en Edén. A su servicio.

-Ah Edén... hermoso planeta. -Dijo Evans volviendo a colocarse el guante en su mano derecha. -Hace ya tanto tiempo que lo visité... debe estar muy cambiado ahora.

Todos tomaron asiento y el silencio volvió a reinar en la habitación. Cinthya suspiró y se resignó a seguir con su pequeña indagatoria previa al trabajo “de campo”.

-Doctor Evans. -Cinthya se enderezó en el sillón tratando de adoptar una postura más seria. -Necesito acceso a una parte de la base de datos de sus instalaciones médicas para elaborar un censo de las condiciones de salubridad vinculadas al medio ambiente de la colonia.

Evans había colocado sus manos cruzadas bajo la barbilla y miraba a la joven con atención. -¿Que tipo de información exactamente?. -pregunto.

-Básicamente enfermedades relacionadas con la calidad de aire y agua. Casos de enfermedades con compromiso respiratorio y análisis de sangre con concentración de diferentes elementos. Tambien necesito analisis de exposición a radiación si los hubiese.

-Ya veo. -El facultativo se cruzó de brazos mientras adoptaba una posición más relajada. -Esto es una novedad para nosotros. La última vez que recibimos la inspección de la unidad de soporte y vigilancia ambiental solo se limitaron a poner aparatos de medición en cuatro o cinco lugares de la nave y a fumar en el parque.

Cinthya levantó la vista del pad y declaró orgullosa: -Nuestra compañía se toma muy enserio la seguridad de los colonos. Todos los aspectos de la seguridad ambiental son tenidos en cuenta.

Jim suspiró y se reclinó un poco en el sillón, al parecer se estaba aburriendo un poco.

El Doctor Evans extrajo un pequeño pad de uno de sus bolsillos y habilitó su aparato para la transmisión de datos en sincronización. -Listo, puede sincronizarse. -Dijo mientras levantaba el aparato en dirección a Cinthya.

La joven levantó su pad y al instante recibió las autorizaciones requeridas para acceder a la red local de la Colonia.

-Gracias. -Dijo. -No se preocupe, no accederé a las historias médicas personales. Los datos se recopilan en forma anónima, los datos son estadísticos y no se recopila ninguna clase de nombre o registro de identidad.

-Bien. -Evans hizo un ademán de ponerse de pie.-¿Me necesitan para algo mas o puedo volver a mi trabajo?

-Gracias, con esto ya es suficiente. -Cinthya contestó sin desviar su mirada del pad.

-Excelente, cualquier consulta, use el servicio de mensajeria de la Red Rainbow -Evans se puso de pie y se dirigió hacia el escritorio de Amanda.

-Vuelvo a mi consultorio. Tengo 2 turnos mas antes de que empiece la guardia de noche.

Amanda levantó la vista de la pantalla e hizo un ademán afirmativo con la cabeza a Evans. Este último se volvió hacia los jóvenes y con una pequeña inclinación se despidió. inmediatamente salió de la habitación esquivando los obstáculos de forma totalmente natural.

Al cerrarse la puerta, la Capitana apagó la pantalla y giró un poco la silla para observar mejor a sus invitados.

-Bien. -Dijo. -¿Necesitan algo mas de mi o puedo enviar a alguien a que les enseñen sus camarotes?

Cinthya iba a contestar pero se sorprendió al escuchar a Jim.

-Solo una pregunta... ¿Tienen un Zentradi sin Micronizar trabajando en la nave? -Jim parecía bastante serio y miraba a la Capitana directamente a los ojos.

La Capitana cruzó sus manos por debajo de la barbilla y sonrió -¿Acaso Ralph dejó una buena impresión en ustedes? -Enseguida su rostro se puso serio al notar un pequeño relámpago de ira en el rostro de Jim. -No, disculpen. -Dijo mientras se reclinaba un poco hacia atrás en su silla. -No fué mi intención hacer un comentario fuera de lugar después de lo que pasó. Ralph no es un Zentradi, es un humano originario de la Flota 37, se sometió al proceso de agigantaniento para poder trabajar en La Zona.

Cinthya levantó la mirada de su pad y miró incrédula a la Capitana -¿Para poder trabajar? -Preguntó con gran sorpresa. -¿No usan mechas para el trabajo en el espacio..?

-No pueden. -Jim se puso de pie y dio unos pasos mientras se masajeaba los hombros.

-Exacto. -Dijo Amanda.

-No entiendo. -Cinthya miró primero a Jim y luego a la Capitana.

Jim vió el desconcierto de Cinthya y suspiro lentamente. -Es una limitación de la Flotas Libres impuesta por la NUNS, la operación de armaduras o mechas humanoides está totalmente prohibida.

Amanda asintió. -Es una medida completamente irrisoria en una colonia tan pequeña como esta, pero no nos quejamos. Ralph cobra un sueldo mucho mayor que el que le corresponderia si fuera tamaño micrón.

-¿Entonces solo hay humanos en esta colonia? -Preguntó de pronto Jim

Por una fracción de segundo Cinthya pensó que la atmósfera se había enfriado repentinamente. No quiso girar la cabeza para ver a Amanda, le pareció que podría empeorar la situación si daba vuelta la cabeza.

-Así es. -Dijo Amanda. Ahora si me disculpan, debo ocuparme de unos asuntos. -Dicho esto, se puso de pie y se dirigió hacia la puerta. -Por aqui por favor.

Cinthya había quedado muy turbada y se limitó a levantarse como en sueños y caminar junto a Jim hacia la puerta. Al pasar junto a Amanda solo se limito a hacer un pequeño saludo y jim se detuvo frente a ella para hacer un saludo militar.

La puerta se cerró tras ellos y quedaron solos en la penumbra del pasillo.

-Creo que tendremos que buscar por nosotros mismos nuestros camarotes. -Dijo Jim.


7 por Gerli

La joven estaba sentada al borde de la pasarela de mantenimiento y balanceaba las piernas lentamente. Mientras una de sus manos sujetaba una de las barras metálicas que sostenían la barandilla, la otra acariciaba el lomo de un pequeño Kiklo que dormitaba en su regazo. El silencio reinaba en el enorme hangar salvo por el ronroneo del animalito y el ocasional crujido del metal de alguna esclusa que se cerraba en alguno de los compartimentos aledaños. La tenue luz de las lámparas del techo apenas llegaba a horadar las tinieblas del lugar, pero una serie de pequeños bombillos anaranjados que servían para señalizar la posición de la pasarela ofrecian algo de contraste a la escena, donde la estructura de acero parecía levitar sola en medio de las vastas tinieblas.

El Kiklo paró sus orejas y movió su peluda cabeza en dirección a dos puntos de luz anaranjados en algún lugar a la derecha e inmediatamente el sonido metálico de las pisadas se hizo perfectamente audible.

Una hendidura de luz se dibujó en ese mismo lugar y un instante más tarde una abertura de colosal tamaño se formó en la pared en la que antes reinaba la oscuridad.

Ralph entró a su “habitación” y mediante un golpe con su puño derecho encendió las luces de la estancia. Cientos de focos de diferentes formas y tamaños cubrian la pared del fondo por detras de la pasarela, la mayoría luces de cabina recuperadas del campo, unidas por una maraña de cables que daban al conjunto el aspecto de una red de pesca cuyas presas luminosas estaban suspendidas a la espera que el pescador las suba a la superficie.

Ralph dió unos pasos dentro de la habitación y al girar la cabeza se encontró mirando a Mina directamente a los ojos...

-Hola Mina ¿Que tal la escuela? -Dijo Ralph mientras seguía avanzando sin esperar la respuesta hasta quedar enfrente de un Dock de atraque, una especie de nicho gigantesco en la pared del hangar destinado a anclar alguna nave o pieza de equipo para realizar mantenimiento pero que actualmente contenia una versión Zentradi de un camarote de proporciones gigantescas.

Ralph se sentó al borde del colchón y comenzó a quitarse las botas.

Mina no contestó y mantuvo la cabeza gacha mirando al pequeño Kiklo.

-Mmmm.. okay, ya veo, no tenes que decirme mas... -Ralph dejó la bota izquierda en el piso y miró a la jóven. -¿Otra vez Matt? ¿Que hizo ahora?

No recibió respuesta, salvo un pequeño aullido del animalito, quien saltó del regazo de Mina y comenzó a correr por la pasarela en dirección a Ralph. Al llegar justo por encima de la cabeza del gigante, saltó del borde sin vacilar y desplegó un par de alas membranosas para descender planeando hasta aterrizar sobre el enorme hombro.

-Vaya... una pulga. -Dijo Ralph con una sonrisa mientras el Kiklo correteaba por su cuello.

Mientras tanto, Mina se habia puesto de pie y se apoyaba en la barandilla mirando la pared enfrente de ella. Ralph movió lentamente la mano izquierda y presiono un interruptor al costado de su cama, un enorme panel se deslizó hacia arriba y una ventana hexagonal dejó ver el vasto campo de estrellas del espacio profundo.

-Es mas interesante ver el espacio que una pared de metal mina. -Dijo Ralph y reanudó su tarea de sacarse la bota derecha tratando de moverse poco para no aplastar al Kiklo que había trepado hasta el auricular amplificador de su oreja.

La joven comenzó a caminar en la misma dirección de su mascota mientras deslizaba su mano por la barandilla. No tenia que acercarse a Ralph para hablarle, el gigante tenia un auricular que registraba la voz humana y amplificaba el sonido de forma que no habia que gritar para que sus oídos a más de 15 metros de altura escucharan lo que uno decía, pero para ciertas cosas era mejor estar cerca.

Al llegar al punto donde el Kiklo habia saltado se sentó en el borde y dejó que sus piernas colgaran de la pasarela de la misma forma en la que esperó a su amigo.

-¿Que tal el Campo hoy Ralph? -La pregunta de Mina sonó fria y sin entusiasmo, pero Ralph se alegró que al menos tenia ganas de conversar.

-Rutina. nada interesante que contar. ¿Y tu?

-Mismo de siempre.

Ralph sonrió y extendió la palma de su mano hasta la altura de su cuello. El animalito comprendió el gesto y saltó ágilmente sobre ella. Luego extendió su enorme brazo hasta la pasarela donde Mina se encontraba y el Kiklo retornó al regazo de su dueña.

-Voy a acostarme un poco Mina. -La joven asintió con la cabeza mientras el gigante se recostaba en su nicho. El colchón (En realidad un gran conjunto de lonas cosidas entre si que cubrían algún tipo de material acolchado) crujió bajo el enorme peso y Ralph suspiró aliviado de estar finalmente relajado.

-Por cierto, Will está en el calabozo. -Dijo mientras que accionaba un control en el techo del camarote y bajaba la intensidad de las luces de la estancia. -Se mandó una buena esta vez, creo que estará encerrado por más de una semana.

Mina levantó la vista. -¿Una semana entera? -Preguntó con asombro. -¿Que hizo?

-Disparó varias salvas de misiles cerca de una nave de reconocimiento de la NUNS y casi los convierte en desechos.

La joven dejó de balancear las piernas y se golpeó la frente con la palma de la mano -Que Idiota...

-En fin. -Ralph dejó escapar un suspiro. -Eso pospondrá por un tiempo sea lo que sea que Will y Matt están tramando.

Mina se sobresaltó y miró a su amigo con miedo. -¿Tu...lo sabias?

Ralph no contestó, se limitó a extraer un recipiente metálico de un bolsillo interno de su traje de mantenimiento y desenrroscó lentamente la tapa del mismo. -Seh... estan reconstruyendo un Queadlunn en uno de los docks cerrados del astillero 4. -Dió un sorbo rápido al recipiente y suspiró largamente mientras volvía a cerrar la tapa del mismo. -Esos pendejos estan jugando con fuego.

-Pero... no te entiendo Ralph ¿Como los dejas seguir con esa locura? -Mina estaba al borde de las lágrimas. Levantó los brazos y se aferró a los barrotes de la pasarela mientras mantenia la cabeza gacha mirando al Kiklo en su regazo -Se van a matar o los van a matar si salen de la Rainbow en ese robot..

El gigante levantó la vista y le dirigió a Mina una mirada de reproche. -Mina... lo que tu más temes es que Matt se vaya y te abandone, no que rompa las reglas de la Colonia...

Mina comenzó a sollozar y durante varios minutos ambos permanecieron sin decirse nada. De pronto una voz femenina sonó por un intercomunicador en algún lugar del techo.

-Son las 21 horas. A partir de este momento comienza el horario de ahorro energético. Buenas Noches. -La comunicación se cortó.

Las luces bajaron aún más su tenue resplandor y la penumbra invadió el camarote.

-No te preocupes Mina, nunca van a poder hacer despegar esa cosa. Los conozco. Vete a dormir.

Mina se puso de pie y comenzó a caminar lentamente por la pasarela con el animalito en brazos. Ralph los siguió con la mirada hasta que ambos desaparecieron por la compuerta al final de la estructura.

-Y una mierda que se van a ir de la Rainbow esos pendejos. -murmuró Ralph mientras se dormía.


8 por Gerli
-Buenos dias Amanda. -La muchacha de anteojos salud贸 a la reci茅n llegada mientras se quitaba un par de auriculares y hac铆a girar su sill贸n 180 grados para poder verla mejor. -驴Dormiste bien?

-No Tass, pas茅 una noche horrible, apenas pude pegar un ojo. -La Capitana atraves贸 la puerta y esta se cerr贸 tras ella con un chasquido. -驴Reporte?

-El Campo amaneci贸 tranquilo, fu茅 una noche estupenda aqu铆 arriba. -Tass dej贸 los auriculares colgados de uno de los brazos del sill贸n y volvi贸 a girarse para estar frente a la pantalla hologr谩fica que se proyectaba frente a ella.

-Podes ir a acostarte Tass, yo me encargo hasta que llegue Rebecca

Por 煤nica respuesta recibi贸 el sonido del teclado de la j贸ven oficial y el sonido de varios aparatos que se pon铆an en marcha a esa hora del dia. Lo primero que se puso en movimiento fueron las l谩minas que cubr铆an las ventanas del puente de mando, lentamente se elevaron y las estrellas ocuparon toda la superficie vidriada de la cabina. Luego la tenue luz anaranjada que iluminaba la misma fue reemplazada por una luz m谩s clara y uniforme que ilumin贸 todo el puente.

Amanda se sent贸 en un sill贸n que ocupaba un sitio m谩s elevado en el centro del puente justo por sobre la rubia cabeza de Tass, de modo que ten铆a una visi贸n clara de la pantalla que en aquel momento mostraba una serie de ventanas donde varias barras pasaban del amarillo al verde al comenzar las rutinas diarias de revisi贸n y pruebas de sistemas.

-驴El insomnio fu茅 por lo que hizo Will ayer? -Pregunt贸 Tass de forma casual. -Tengo varias cosas que decir en su defensa si esos idiotas de la NUNS se ponen a buscar problemas con el chico...

El leve sonido del sill贸n de Amanda al reclinarse hacia atr谩s la hicieron darse vuelta. La Capitana se hab铆a recostado y se tocaba la sien con la mano en una postura que no dejaba lugar a dudas como se sent铆a en ese momento.

-Creo que podemos salir bien parados de esta Tass, el piloto es casi un soldado raso y la inspectora es una civil muy joven... no se. -Amanda se baj贸 la gorra de oficial hasta los ojos y se cruz贸 de brazos mientras miraba las luces del techo. -Pod铆a haber sido mucho peor..

-Ni que lo digas, revis茅 los registros anoche y vi un par de cosas interesantes 驴Estas de humor para que te los cuente? -La joven no esper贸 respuesta y tecle贸 r谩pidamente. La pantalla mostr贸 una serie de cuadros con datos num茅ricos, coordenadas y registros de radar. -Will usa el link directo de su terminal para acceder a la red EWR (1) de la Rainbow, cuando dispar贸 los misiles el VF-17 estaba fuera del alcance por mas de 200 kil贸metros, osea que ya tenemos un argumento de defensa. -Gir贸 la cabeza para ver a Amanda pero esta segu铆a impasible mirando al techo. -Luego est谩 la reacci贸n del piloto. Detect贸 los misiles incluso antes de entrar en nuestra zona de cobertura, pero no cambi贸 el rumbo. -La joven seleccion贸 un trozo de coordenadas y las arrastr贸 sobre una ventana que mostraba un campo circular con la Rainbow en el centro. Inmediatamente el campo ocup贸 toda la pantalla y en forma de proyecci贸n tridimensional comenz贸 a reproducir los datos registrados del d铆a anterior.

-Mire Capitana.

Amanda levant贸 un poco la visera y mir贸 la esfera azul proyectada. Un enjambre de peque帽os puntos verdes que dejaban una tenue estela recorri贸 toda la parte superior del campo de cobertura del radar en direcci贸n a una esfera amarilla mas peque帽a que hab铆a aparecido en la periferia. Cuando la esfera amarilla hab铆a recorrido unos cuantos cent铆metros dentro del campo azulado todo el conjunto comenz贸 a temblar y a sufrir un parpadeo intermitente. -Aqui el piloto comenz贸 a interferir por ECM (2) a los misiles.

-Softkill. -Dijo Amanda.

-Si. -Tass encerr贸 el grupo de puntos verdes en un recuadro y acerco el zoom. Todos los misiles cambiaron de trayectoria y comenzaron a dispersarse en varias direcciones, no obstante la ahora ampliada mara帽a de puntos continu贸 en direcci贸n al reci茅n llegado, aunque en forma desordenada y girando sin control. Durante un breve momento pareci贸 que la esfera pasaba entre los puntos inofensivamente pero de pronto los puntos verdes cambiaron a rojo y la esfera amarilla qued贸 cubierta por una nube anaranjada.

-Feo estar ahi adentro. -Dijo Amanda.

-La lluvia de metralla debe haber sido intensa... nada que el blindaje de un VF-17 no pueda resistir en todo caso. -Tass paus贸 la reproducci贸n y la esfera amarilla qued贸 congelada en la pantalla. -Fue error del piloto. -Dijo al final.

-驴Error del piloto? 驴En qu茅 te basas para afirmar eso Tass? -Amanda volvi贸 a enderezar la silla y se acomod贸 su traje de oficial.

Tass se cruz贸 de brazos y cerr贸 los ojos, parec铆a estar repitiendo una lecci贸n en la escuela. -Primero, no tenia configurada ning煤n tipo de se帽al IFF para esta zona. Es procedimiento de rutina de todas las naves de la NUNS que circulan por estos campos de batalla con armamento Zentradi vivo.

-Concedido. -Dijo Amanda. -Eso se le puede achacar a los t茅cnicos que prepararon la nave para la misi贸n 驴Que me dices de lo que hizo el piloto?

-A simple vista, no sigui贸 los procedimientos adecuados. -Tass retrocedi贸 la reproducci贸n de la pantalla de radar hasta el momento en el que la esfera amarilla penetraba el campo azulado. -Deber铆a haber cambiado de rumbo mucho antes de entrar en la zona de captura de los misiles o iniciar el ECM mucho antes. -Dijo mientras apoyaba su cara entre las manos. -Parece que estuvieron distra铆dos o algo.

-Hmm... -Amanda se masaje贸 el cuello mirando la pantalla. -驴Qu茅 me dices de las contramedidas f铆sicas? No veo se帽uelos en la pantalla

Tass acerc贸 la imagen centrando a la esfera amarilla mientras atravesaba la mara帽a de puntos y trazos verdes.

-Raro. No lanz贸 se帽uelos ni bengalas. -Dijo.

-Raro por cierto. -Amanda permaneci贸 pensativa unos instantes mirando la pantalla. -Tass, necesito saber si. -Se interrumpi贸 al escuchar la puerta de la cabina abrirse.

-Buenos d铆as. -Dijo una mujer de piel morena y oscuro cabello rizado mientras atravesaba la puerta. Aparentaba ser de la misma edad de Amanda. -驴Todav铆a en tu puesto Tass? -Salud贸 a la Capitana y se dirigi贸 hacia una estaci贸n en la parte izquierda del puente de mando.

-Hola Rebbie. -Dijo Tass mientras cerraba la pantalla. -Ya me estaba por ir, est谩bamos hablando de lo que pas贸 ayer con Will.

Amanda contest贸 el saludo con una leve inclinaci贸n de la cabeza. -Listo Tass, ve a descansar ahora. Nosotras nos ocuparemos de aqu铆 en adelante.

Tass asinti贸 con la cabeza y se estiro de brazos y piernas mientras bostezaba ruidosamente. Inmediatamente se puso de pi茅 y camin贸 lentamente hasta la puerta.

Al pasar cerca de Amanda, esta le hizo un gesto para que se acercarse. Rebecca estaba en esos momentos con los auriculares puestos as铆 que no se preocupo en bajar demasiado la voz.

-Tass, si tienes algo de tiempo libre cuando est茅s en tu camarote, me gustaria que le echases un ojo a esa nave de la NUNS.

Como 煤nica respuesta la joven gui帽o el ojo y sali贸 del puente de mando silbando una melod铆a.









(1) EWR Radar de Advertencia Temprana

(2) ECM Contramedidas Electr贸nicas
9 por Gerli
Akemi sac贸 un peque帽o pad de su bolsillo y volvi贸 a comprobar la hora. No es que fuera realmente tarde, la tarea que le hab铆an encomendado la excusaba de asistir a clases esa ma帽ana, el problema es que para una persona activa como ella, la paciencia no constitu铆a una de sus mejores virtudes.
Suspir贸 y se guard贸 el aparato en el bolsillo. A esa hora Mina y los demas deberian estar ya en el sal贸n de clases. Se pregunt贸 cuanto tiempo demoraria la visita guiada, las instrucciones que recibi贸 de Amanda via mail era bastante vagas: 鈥淩e煤nete con la Inspectora Ambiental en el camarote 32 del bloque D a las 0830 y mu茅strale la Colonia.鈥 Ni siquiera se molest贸 en darle el nombre de la Inspectora, t铆pico de Amanda supuso.
Escucho el sonido de un casillero al cerrarse y al cabo de unos instantes la puerta se abri贸 y una joven sali贸 al pasillo. Era un poco m谩s alta que ella, vest铆a un guardapolvo blanco y por debajo se ve铆an unos Jeans azules y una polera roja. Llevaba una mochila al hombro y en la otra mano llevaba un Pad encendido. Apenas vi贸 a Akemi se sorprendi贸 como si no hubiera esperado ver a alguien esper谩ndola en la puerta.
-Ah..! Hola! -Dijo -驴Me estabas esperando? Disculpa.
-No hay problema. -Dijo Akemi con una sonrisa algo forzada. -Llegu茅 reci茅n. -驴Amanda no le avis贸 que la acompa帽aria a recorrer la nave?
-驴Recorrer? -La joven mir贸 a la estudiante con genuina sorpresa. -Voy a empezar mi trabajo ahora mismo... o eso quiere la Capitana al menos. -Dijo Cinthya suspirando.
-Te ense帽ar茅 la Colonia mientras trabajas entonces. Por cierto soy Akemi -Dijo extendiendo una mano.
-Cinthya, Cinthya Ross. -Apret贸 la mano de la joven correspondiendo el saludo. Un gusto conocerte Akemi.
-Tambi茅n es un placer conocerla Doctora.
-Ehh... en realidad no soy doctora. -Dijo Cinthya mientras sonre铆a y se estiraba el guardapolvo a ambos lados. -Es solo un uniforme, en realidad solo soy T茅cnica Ambiental. -Al decirlo se apart贸 un mech贸n de cabello de su frente como siempre hac铆a y vio como Akemi se quedaba mir谩ndola con curiosidad.
-Ah.. 驴Esto? -Dijo y se se帽al贸 el moret贸n de la frente. -Tuvimos algo de turbulencia durante el viaje...
-Turbulencia... en el espacio. -La joven estudiante no sab铆a si era una broma o la estaba tomando por idiota.
-Bueno... no turbulencia... pero esas palabras que usan los militares para referirse a virajes violentos y esas cosas... en fin. -Comenz贸 a tratar de emparejar su cabello de modo que cubriera un poco la contusi贸n. -驴Vamos?
-Si, vamos. -Ambas comenzaron a caminar por el pasillo en direcci贸n al elevador del bloque de viviendas. Al llegar a la puerta, Akemi accion贸 el interruptor y esperaron a que llegara a su piso.
-驴Por donde va a empezar su trabajo? -Pregunto Akemi.
Cinthya estaba mirando su pad y contest贸 sin desviar la mirada del aparato. -Por la mayor zona verde del complejo. -Dijo.
-Osea la unica que tenemos. En ese momento se abri贸 la puerta y ambas entraron al elevador. Akemi presion贸 el bot贸n 鈥-12鈥 y las puertas se cerraron con un chasquido.
-Tenemos una plaza cerca de la escuela. Hay un par de 谩rboles y c茅sped.
-驴No deber铆as estar en la escuela ahora, Akemi? Pregunt贸 Cinthya.
-Si, pero Amanda me permiti贸 ausentarme hoy para poder mostrarte la Rainbow.
-No deber铆a hacerte perder horas de clase. -Cinthya hizo una mueca de desaprobaci贸n. -驴No habia nadie mas para escoltarme? -Inmediatamente se corrigi贸 -No es que necesite una escolta de todas formas...
-No se preocupe. -Dijo Akemi. -Amanda sabe bien qu茅 responsabilidades delegar a cada ciudadano... y como estamos un poco faltos de personal, creo que su decisi贸n fue la m谩s acertada. -Mir贸 a Cinthya con complicidad. -Adem谩s esta nave es un laberinto, no le gustar铆a perderse entre cada uno de los bloques que rodea la cubierta habitable...
-Ahh.. -Cinthya exclam贸 con genuino asombro. -驴Tan grande es esta nave?
-驴No la vi贸 desde afuera cuando lleg贸?
-Yo... -Dijo ruborizandose... -En realidad llegu茅 dormida, me despert茅 cuando aterrizamos en el hangar.
-Es Enorme, dijo enfatizando sus palabras con un gesto de ambos brazos. Es una de las naves m谩s grandes que se construyen en las flotas de la NUNS... bueno, salvo las naves coloniales y las naves insignia.
-Seguro la ver茅 cuando me vaya. -Dijo.
En ese momento son贸 un pitido y el elevador se detuvo suavemente. Las puertas corredizas se abrieron y ambas salieron a un espacio abierto decorado con algunas farolas y de donde salian varias escaleras hacia cada cubierta. El techo se encontraba a por los menos unos 40 o 50 metros por sobre sus cabezas, a su izquierda estaban las cubiertas divididas en 4 niveles y a la derecha la pared de metal ca铆a desde el techo con una leve inclinaci贸n hacia afuera. Tomaron la escalera m谩s ancha que estaba frente al elevador y subieron un largo trecho hasta estar por encima de las cubiertas. Aparecieron, en efecto, frente al parque de la Colonia. Tal cual como dijo Akemi hab铆a unos 5 谩rboles divididos en dos canteros de c茅sped algo maltrecho rodeados de farolas y bancos de metal sin pintar. El conjunto era medio deprimente pero hac铆a juego con los tonos grises y anaranjados de las grandes estructuras de ca帽os y plataformas que se elevaban alrededor del parque. justo frente a ellas estaban dos grandes ventanales que en ese momento mostraban un cielo celeste con una tenue nube que cruzaba en ese momento delante de un sol reci茅n elevado en el horizonte.
Cinthya mir贸 los ventanales y luego mir贸 a Akemi. -Estamos en oto帽o, 驴Verdad?
-Si, en la colonia mantenemos las estaciones seg煤n la franja horaria de la Macross 7, de donde provenimos.
-Bien, voy a calibrar los sensores para esta estaci贸n en particular. -Se帽al贸 un banco bajo uno de los 谩rboles. -Vamos a sentarnos all铆 un momento.

No hab铆a nadie en los alrededores, se sentaron en el banco y Akemi contempl贸 en silencio como su acompa帽ante extra铆a un pad algo m谩s robusto y con una carcasa de pl谩stico amarillo de la mochila.
-Voy a cargar algunos datos estacionales y poblacionales de la Rainbow aqu铆 y los sincronizar茅 con la sonda. -Dijo Cynthia mientras tecleaba sobre la pantalla. -Listo. -Dej贸 el Pad a un lado y sac贸 de la mochila una esfera facetada del tama帽o de un mel贸n. -Voy a poner esto en el medio del parque.
La joven se incorpor贸 y camin贸 por el parque con la esfera en brazos hasta ponerse entre los dos canteros de c茅sped. Una vez que comprob贸 la posici贸n se puso de cuclillas y deposit贸 cuidadosamente el dispositivo en el suelo, luego se alej贸 lentamente hacia el banco donde Akemi la miraba con curiosidad.
-Vamos a alejarnos un poco m谩s de la sonda. -Mir贸 alrededor buscando a alguien -驴Crees que podr铆a venir alguien al parque a esta hora?
-驴Al parque? -Akemi hizo un gesto de negaci贸n. -No, quienes no est茅n en el turno ma帽ana est谩n descansando para entrar al turno tarde.
-Perfecto, no hace falta que cerremos un per铆metro o nada de eso. -Suspiro. -Con lo que pesan estos rollos de cintas de precaucion. -Dijo palpando la voluminosa mochila.
Caminaron fuera del parque y se dirigieron a una de las barandillas que marcaban el fin de la cubierta y donde podian ver el gran espacio abierto rodeado por las otras cubiertas, varias decenas de metros por debajo de ellas. Cinthya se apoy贸 en los ca帽os de acero mientras Akemi hizo lo mismo mirando hacia el lugar donde Cinthya hab铆a dejado la esfera.
-驴Y ahora?
-Ahora esperamos. -Dijo la profesional. -Mira la esfera.
Ambas j贸venes observaron atentamente y al cabo de unos pocos segundos vieron como la esfera se elevaba unos cuantos cent铆metros.
-Ahora comenzar谩 a girar lentamente. -Dijo Cinthya y mir贸 el Pad de control mientras un diagrama del aparato mostraba una lista de tareas cada una con una peque帽a barra de progreso que en esos momentos comenzaban a llenarse. Akemi miraba la esfera con una expresi贸n de asombro.
-驴Como flota? 驴Con una turbina?
-Creo que no... me parece que usa alguna especie de campo que anula o interfiere la gravedad artificial de la nave que lo genera y lo manipula a su antojo.
Una serie de pitidos provenientes del Pad les indic贸 que la sonda hab铆a terminado una de sus tareas. Al cabo de unos segundos la esfera se elev贸 un poco m谩s y alcanz贸 el metro y medio de altura.
-La sonda va a tomar medidas a diferentes alturas y luego se elevar谩 hasta los 10 metros para una espectrograf铆a general. -Dijo Cinthya.
Akemi sac贸 su pad y lo apunt贸 hacia el parque. -驴Puedo sacar una foto? -.Pregunt贸
-Claro. Adelante.
-La 煤ltima vez que vinieron por las inspecciones nos hicieron salir de la escuela.. pero usaban unos aparatos enormes.
Cinthya se cruz贸 de brazos y mir贸 hacia las penumbras del techo. -Los militares siempre quieren hacer todo a lo grande.
-驴No te gustan los militares? -Pregunt贸 Akemi guardando su Pad. -Pens茅 que t煤 tambi茅n eras parte del gobierno.
-Soy civil como t煤, trabajo subcontratada por el gobierno pero mi compa帽铆a tiene base en Ed茅n y nos dedicamos a instalaciones off-shore en 贸rbita. Este es mi primer trabajo con los militares o en una Colonia. -Dijo Cinthya mientras volv铆a a consultar el Pad de la sonda.
-驴Eres de Eden?
-De La Tierra. En Eden hice mi licenciatura
-Wooow. -Akemi exclam贸 con asombro. -Nunca hab铆a conocido a nadie nacido en La Tierra.
-驴En serio? -Dijo Cinthya sonriendo. -Creo que toda la humanidad tiene un abuelo o un bisabuelo nacido en La Tierra a pesar de haberse expandido tanto.... -Levantando la mirada del Pad se dirigi贸 a Akemi. -驴Tienes sed? Podr铆amos tomar algo mientras
Akemi asinti贸 y se帽al贸 hacia el edificio de la escuela. -All铆 hay una m谩quina de bebidas.
Cinthya mir贸 en la direcci贸n que Akemi se帽alaba y vi贸 la m谩quina en una de las paredes cerca de la puerta principal.
-Ah, yo las compro. -Dijo mientras se incorporaba
-Akemi iba a decir algo cuando vi贸 sorprendida como Cinthya comenzaba a agitar un brazo y a gritar en direcci贸n a la Escuela
-JUGOOOO!!!
-驴Qu茅 est谩s haciendo? Dijo Akemi m谩s asustada que sorprendida.
-Llamando a la m谩quina expendedora...
-驴Llamando...?
De pronto Cinthya cay贸 en la cuenta y mir贸 a Akemi mientras bajaba los brazos. -No me digas que aqu铆 las m谩quinas expendedoras no van hacia los clientes..
Akemi neg贸 con la cabeza y comenz贸 a re铆rse ruidosamente mientras se帽alaba la escuela. En las ventanas del primer piso todos los ni帽os se hab铆an asomado al escuchar los gritos de la joven y estaban ri茅ndose a carcajadas mientras Cinthya se golpeaba la cabeza con su Pad completamente resignada.
10 por Gerli
La profusi贸n de luces dio lugar a una repentina oscuridad en la cabina del carguero en el momento de emerger de la aureola fold. Inmediatamente se encendieron las luces de navegaci贸n y los diferentes sistemas cobraron vida al un铆sono iluminando varias pantallas frente al piloto y copiloto.
Ambos llevaban sus trajes espaciales puestos y tan pronto como sus asientos se inclinaron hacia delante comenzaron a operar los teclados de la consola frente a ellos. No perdieron mucho tiempo comprobando su posici贸n porque se encontraban frente a su destino. A trav茅s de los vidrios de la cabina pod铆a verse una estructura de dimensiones gigantescas. A primera vista uno pensar铆a que se trataba de un espejismo; las grandiosas formas se entrecruzan y desaparecen en la negrura espacial como si fueran transparentes o poseyeran una propiedad que las hacia invisibles de un momento a otro, pero al acercarse un poco el observador pronto comprend铆a que los segmentos de la gigantesca forma eran grandes plataformas hexagonales cubiertas por cientos y cientos de paneles reflectantes que devolvian al espectador la imagen del campo de estrellas que los rodeaba ocultando por completo la verdadera forma del complejo, m谩s similar a una enorme flor que a una estaci贸n militar de Espacio Profundo.
Ambos pilotos continuaron sus procedimientos de rutina mientras la nave se acercaba lentamente a las primeras plataformas que se abr铆an en forma escalonada en todas direcciones. El interior del complejo era un verdadero laberinto de soportes estructurales que ofrec铆an el marco oculto de la gigantesca estaci贸n.
El sistema SILS (1) del carguero maniobraba siguiendo una ruta segura cada vez m谩s cerca del centro de la superestructura que, sin embargo, no era donde el centro de control se encontraban. Vieron una enorme columna de metal conformada por grandes segmentos cil铆ndricos que daban forma al tallo de donde emergen cada uno de los soportes de las plataformas. Cada segmento estaba dividido por vigas laterales en forma de cruz, lo que generaba 4 v铆as de paso a lo largo de la columna central, pero tres de esos espacios estaban repletos de contenedores y materiales de construcci贸n por lo que la 煤nica forma de 鈥渂ajar鈥 a trav茅s del eje central era siguiendo la ruta libre que, convenientemente, se encontraba iluminada.
El carguero entr贸 en la 煤nica v铆a despejada y descendi贸 lentamente a lo largo de un entramado de soportes y tuber铆as que se hacian m谩s densas a medida que toda la estructura convergia en la base. Las luces del centro de mando se hicieron visibles al recorrer los 煤ltimos metros del t煤nel. La nave penetr贸 entonces en una especie de espacio circular vac铆o de varios cientos de metros de di谩metro, cuyas paredes estaban formadas por la parte posterior de las plataformas que albergaban los paneles reflectantes, pero que desde el interior solo mostraban soportes, cables y ca帽er铆as. La superestructura a la que se dirigian eran simplemente varios modulos interconectados que sobresalian del soporte central, diferenci谩ndose claramente del resto por presentar ventanas iluminadas. La base del eje central estaba coronado por una estructura circular y achatada, similar a una torre de control, con ventanas rectangulares que se abr铆an hacia los 360 grados, de las cuales solo un par estaban iluminadas.
Justo por debajo del centro de mando, varias plataformas m谩s peque帽as se abr铆an como las hojas de un tr茅bol de tres hojas, aunque de forma pentagonal. Dos de ellas eran modulos habitacionales, f谩cilmente reconocibles por su forma de vaina y las peque帽as ventanas circulares iluminadas (Aunque se veian mas ventanas oscuras que iluminadas en la veintena de m贸dulos que componian el complejo) La plataforma restante era la zona de atraque, compuesta por un esqueleto de vigas que sosten铆an varios contenedores de la misma clase que los tres que el carguero remolcaba mientras se acercaba a la plataforma.
Uno de los ganchos de atraque se ilumin贸 de pronto y una serie de peque帽os puntos luminosos comenz贸 a encenderse progresivamente de a pares desde la estructura, formando una senda de luces parpadeantes que se extend铆a hacia el centro del espacio vacio.
Una voz son贸 a trav茅s de los parlantes de la cabina del carguero.
-驴Dos containers para la Rainbow? -La voz se interrumpi贸 un momento y luego agreg贸: -驴Zapatos nuevos para Ralph?
Ambos pilotos estallaron en carcajadas, quien ocupaba el asiento del copiloto activ贸 el micr贸fono de su casco.
-No creo que sean tan grandes.. debe ser un nuevo Dildo para Amanda... -Ahora las risas se escucharon de ambos lados del intercomunicador. El Capit谩n del carguero tom贸 el habla.
-Base Barrow, aqu铆 carguero Rio Grande solicitando permiso para atracar. Cambio.
-Entendido Rio, permiso concedido hace 20 minutos, deje las formalidades y meta sus latas en nuestra heladera.
El R铆o Grande no era un supercarguero, a los est谩ndares de las flotas colonizadoras era apenas algo m谩s que una nave de correo para enlazar asentamientos y estaciones del espacio perif茅rico. Con su escaso tama帽o, su capacidad de remolcar hasta 5 containers clase II los hacian mas que apto para el transporte de productos de primera necesidad y correo en zonas fronterizas.
El copiloto solt贸 los mandos y comenz贸 a desabrocharse el cintur贸n que lo anclaba al asiento. -驴Qu茅 hacemos Cap? -Pregunto. -驴Tomamos el DPF(2) ac谩 o en la Rainbow?
El hombre no respondi贸, estaba mirando a trav茅s del vidrio un punto elevado de la plataforma de atraque.
-Definitivamente en la Rainbow Mike. -Dijo al cabo de unos segundos. -No me gusta dormir en gravedad cero.
-A mi tampoco me gusta. -Dijo el hombre m谩s joven mientras estiraba los brazos. -Adem谩s, al contrario que en esta lata gigante, en la Raimbow hay mujeres... 驴Capitan...? 驴Capit谩n Gray?
El Capit谩n Gray habia vuelto su mirada hacia la zona de habit谩culos que se ve铆a a trav茅s de los soportes met谩licos. De pronto se帽alo uno de los m贸dulos cuyas ventanas estaban iluminadas. -Ahi en el m贸dulo 7, habia una morocha mirandonos.
-驴Una mujer? 驴Aqui? -Mike se impuls贸 desde su silla y peg贸 su cara al vidrio delantero. -驴Seguro Cap? No veo nada!!
Como 煤nica respuesta recibi贸 un tir贸n en el cintur贸n de su traje que lo envi贸 dando vueltas contra la parte posterior de la cabina.
-Hay un VF-19 con equipo FOLD atracado en la otro bahia. -Dijo Gray se帽alando al frente. El joven copiloto logr贸 finalmente controlar sus giros y evito golpear de cabeza contra una mampara metalica. Apoy贸 sus piernas contra la misma y de un peque帽o impulso volvi贸 al frente de la cabina. -Esquema civil 驴No? -Dijo mientras extend铆a los brazos para frenar su impulso antes de chocar contra el cristal.
-Una compa帽铆a de seguridad privada parece. -Gray frunci贸 el ce帽o.
-驴Una PMC?(3) -Mike hab铆a quedado pegado al techo y ve铆a con incredulidad a la nave estacionada unos veinte metros por delante de ellos. -No me gusta Cap.
-Calla novato. Y si茅ntate.
La nave recorri贸 cada vez m谩s lentamente los 煤ltimos 10 metros y se detuvo bajo una abrazadera magn茅tica. Esta se peg贸 al casco justo por detr谩s de la cabina. Dos soportes adicionales se desplegaron a los lados del casco y anclaron firmemente a la nave a la plataforma.
-Asegurados. -Dijo Mike por radio. Inmediatamente recibieron la respuesta del control.
-Confirmado Rio, bienvenidos. Hoy les toca el bloque 4. 驴Van a pasar la noche aqu铆?
-No lo creo Leo. -Dijo Gray mientras desabrochaba su cintur贸n. -Quiero plantar los pies en suelo firme lo m谩s pronto que pueda. 驴Quien es la visita?
Se produjo un breve silencio del otro lado de la radio. -Sobre eso Gray... te lo cuento caf茅 de por medio.
-De acuerdo. Te veo al terminar tu turno.
-En poco menos de dos horas. Puedes traer al novato si quieres.
Mike entorn贸 los ojos y estaba a punto de contestar pero un gesto de su capit谩n lo disuadi贸.
-Copiado Control. Dejamos la nave lista para descargar.
-Enterado. Los veo adentro.


Una hora m谩s tarde, ambos pilotos se encontraban en uno de los m贸dulos de esparcimiento ubicados por encima de la torre de control. Siendo una estaci贸n que no dispon铆a de su propio generador gravitacional, tenia opciones limitadas de entretenimiento. La habitaci贸n en la que se encontraban era parte de un gran anillo que servia de corredor de enlace a otras secciones de la estaci贸n. Ese sector espec铆ficamente se usaba para descanso por poseer una de sus paredes exteriores completamente vidriada que, si bien no mostraba absolutamente nada que se pueda considerar 鈥減aisaje鈥, creaba una sensaci贸n de espacialidad que no se disfrutaba en los otros m贸dulos. La pared interior estaba equipada con varios tipos de expendedores de comida y bebida y 3 paneles divid铆an el sector en habit谩culos individuales para dar algo de privacidad a quienes descansaban del turno. En todo caso, las instalaciones estaban dise帽adas para un n煤mero mayor de habitantes, cosa que se evidenciaba por la falta de uso de varios asientos que estaban plegados contra las paredes y el funcionamiento de solo una cafetera de las 3 que hab铆a disponibles. Dos pantallas ubicadas en cada uno de los extremos del 鈥渟al贸n鈥 mostraban un noticiario de la MBS(4) pero con el volumen demasiado bajo para que se escuchara. Solo se escuchaban los murmullos del agua al pasar por las ca帽er铆as y los purificadores de aire. Con tan pocos operarios la Barrow pod铆a ser uno de los emplazamientos m谩s silenciosos de todo el sector perif茅rico de la colonizaci贸n humana.

El Capit谩n Gray miraba a trav茅s del vidrio como un sector de la estructura de anclaje que ocupaba la parte superior donde estaba amarrada la R铆o Grande se abr铆a hacia abajo y rodeaba el 煤ltimo contenedor de los tres que acarreaba el carguero. Una vez que las dos abrazaderas estuvieron en posici贸n se cerraron y desplazaron su presa hacia atr谩s, separandola de la nave. Al mismo tiempo, un brazo mec谩nico impuls贸 uno de los contenedores que estaban est谩ticos a la izquierda de la bah铆a de atraque, el cual comenz贸 a moverse longitudinalmente hasta ocupar el lugar del container reci茅n removido.
Todo el proceso dur贸 unos quince minutos. El contenedor con los suministros reci茅n llegados se deslizaba por el riel central de la plataforma de anclaje en direcci贸n al soporte central.

Mike sorbi贸 ruidosamente las 煤ltimas gotas de caf茅 de su envase apto para 0G y aplastandolo con el pu帽o lo arroj贸 hacia un recuadro verde en la pared opuesta. Cuando el envase vac铆o lleg贸 dando vueltas cerca del sensor una compuerta se abri贸 r谩pidamente, permitiendo que una fuerte succi贸n atrapara el objeto y lo engullera.
-Cap. -Dijo en tono aburrido. -驴Fue una buena idea dejar eso en la cabina?
Gray apart贸 la vista del ventanal y mir贸 a su copiloto con el ce帽o fruncido. Estaba sin el casco al igual que su compa帽ero pero se hab铆a dejado el traje puesto. Sus cabellos casta帽os empezaban a mostrar algunas canas aqu铆 y all谩, especialmente en la tupida barba, pero lo que m谩s revelaba su edad eran las profundas arrugas que surcaban su rostro. Un verdadero veterano del espacio profundo. Sin hacer el menor comentario, hizo un peque帽o gesto con el dedo 铆ndice de su mano derecha y se帽al贸 la salida m谩s alejada de donde se encontraban; una persona ven铆a flotando en su direcci贸n.
Ambos se dieron vuelta y miraron en silencio a la reci茅n llegada. Era una joven enfundada en un traje color naranja, por lo que dedujeron no eran personal militar ni de investigaci贸n. De tez morena, su cabello oscuro con reflejos verdes estaba atado en dos rodetes a la altura del cuello, por lo que asumieron que en gravedad normal la chica usaria el pelo largo atado en coletas.
La joven lleg贸 al sector de m谩quinas expendedoras y fren贸 su impulso sujet谩ndose a una de las muchas barras que a intervalos regulares ocupaban el 鈥渢echo鈥 y 鈥減iso鈥 del corredor. Sin prestarles atenci贸n y en completo silencio, coloc贸 una tarjeta en una de las m谩quinas y extrajo un envase de jugo. Luego se desplaz贸 lateralmente con un peque帽o impulso de sus piernas y se dirigi贸 a otra de las expendedoras de comida, de donde extrajo varios bocadillos. Al darse vuelta su mirada se cruz贸 con la de los dos hombres en la pared opuesta y como 煤nico signo de cortes铆a hizo un peque帽o saludo con la cabeza, tras lo cual descendi贸 hasta uno de los agarres del piso y con un fuerte impulso de sus piernas volvi贸 por donde hab铆a venido.
Capit谩n y Copiloto se quedaron moment谩neamente en silencio mientras se alejaba la joven. Fue Mike quien rompi贸 el silencio.
-Cap... 驴Vio eso...?
-Mierda que si chico, mierda que si.
Mike silb贸 y se rasc贸 la cabeza. -Nunca vi pechos tan grandes en un traje espacial... debe de ser hecho a medida.
Gray acarici贸 su barba sin afeitar mientras miraba en direcci贸n al recodo donde hab铆a desaparecido la chica. -驴Solo le miraste las tetas o tambien te diste cuenta que era una Meltrandi?
-驴Eh? 驴Meltrandi? Mike se dio vuelta y mir贸 al Capit谩n con asombro. -驴No mestiza? 驴Una verdadera Meltran micronizada?
-Ten铆a la mirada de una guerrera chico, no cabe dudas.
-Y las tetas de una estrella porno, no le quepa duda Capit谩n. -Dijo una voz a sus espaldas. Ambos se giraron y vieron a un hombre mayor enfundado en un traje de mantenimiento, el cual se hab铆a bajado hasta la cintura y atado alrededor de la misma. Vest铆a una camiseta verde oliva algo gastada debajo. Una gorra con visera que hac铆a juego con el traje de mantenimiento tapaba la calva con algunos mechones de cabello gris que flotaban detras de sus orejas. Ven铆a flotando hacia ellos desde la compuerta que llevaba hasta el elevador principal. -Hola Gray, hola Novato. 驴Como estuvo el Fold?
-Leonardo -Dijo Gray mientras que de un apret贸n de manos frenaba a su amigo justo por encima de ellos. De un leve tir贸n lo atrajo hacia abajo. -驴De d贸nde sali贸 esa morocha mortal?
-Ah. -Dijo Leo abriendo los ojos. -驴Vos tambien te diste cuenta? Es una guerrera Meltran, posiblemente una de las que pele贸 durante la Guerra Espacial.
-Nah -Dijo Mike mientras estrechaba la mano del veterano. No parec铆a tener mas de veinte a帽os, ni por asomo es tan vieja como vos.
Gray y Leonardo rieron con ganas. -Los Zentradis tienen otra morfolog铆a chico, y m谩s cuando se micronizan. Esa joven deber谩 estar por los 60! -Exclam贸 Leonardo.
-Si claro y yo canto como Minmay.
-Y yo soy su novio piloto. -Dijo Gray mientras le daba una palmada en el hombro a Mike. -驴Quer茅s un caf茅 viejo? Yo invito.
-Leche de Soja, tengo mucha acidez 煤ltimamente.
-Estas hecho mierda viejo, jubilate. -Dijo Mike mientras Leonardo flotaba hacia la m谩quina expendedora m谩s cercana.
Gray apoy贸 su espalda contra el cristal mientras enganchaba su pie en uno de los agarres del piso. -Hay un VF-19 ahi afuera 驴Vino ella piloteando?
-Tenias que haberlo visto Gray. Nos pegamos flor de susto. -El hombre se quit贸 la gorra y mir贸 por el ventanal. -Sali贸 del Fold y se meti贸 dentro de la estaci贸n sin siquiera comunicarse por radio, cuando son贸 la alarma de proximidad ya lo teniamos frente a la torre de control solicitando permiso de atraque... Robert estaba de guardia y casi le da un s铆ncope.
-驴Se meti贸 sin activar el SILS? -Pregunt贸 sorprendido Mike.
-No solo eso, bajo zigzagueando por los conductos centrales, cuando vimos el video de seguridad no lo pod铆amos creer, nunca vi a nadie meter un VF por esos recovecos... nunca vi piloto semejante.
Gray permaneci贸 en silencio mientras Leonardo contaba como se habian despertado los unicos tres tripulantes de la estaci贸n y el revuelo que se hab铆a desatado mientras ped铆an instrucciones al comando central de la NUNS.
-Al parecer su historia es verdadera. -Dijo el veterano operador mientras beb铆a lentamente. -La NUNS estaba al tanto de su plan de vuelo y tiene los permisos en regla para atracar aqu铆 en la Barrow por 48 horas. Luego seguir谩 viaje hacia el Destacamento 21 de Exploraci贸n Profunda.
-驴Y nadie del Comando Central les avis贸 a ustedes? -Pregunto Gray
-Nadie. Eso es lo mas raro. Pero cuando le enviamos el n煤mero de identificaci贸n de la piloto y el c贸digo de aeronave nos dijeron que estaba todo en regla.
-La pregunta es 驴Qu茅 negocios tiene una PMC en esta parte de la periferia? -Pregunt贸 Mike mientras daba vueltas en su sitio. 驴Sus clientes no son mercaderes y empresas de las flotas de colonizaci贸n? Por esta parte no hay ninguna flota de esas.
-La NUNS est谩 subcontratando mucho personal privado 煤ltimamente. -Dijo Gray pensativo.
-Probablemente est谩n haciendo relevamientos de las rutas y estaciones de aprovisionamiento.
-Hmmm. Puede ser Gray. -Dijo pensativo Leonardo. -Pero una piloto como esa Meltrandi en una nave de exploraci贸n... en fin, cosas m谩s extraordinarias han pasado en esta galaxia...
-Ni que lo digas viejo. -Gray se incorpor贸 y mediante un movimiento del pie dio un leve impulso contra uno de los parantes del ventanal, lo que lo envi贸 flotando hacia el centro del comedor. -Sea como sea, nos vamos a la mierda nosotros.
-驴Nos vamos? -Pregunto asombrado Mike
-Y r谩pido. -Gray se volvi贸 hacia Leonardo. -驴Podemos salir inmediatamente Leo?
-Si claro, ya pusieron el contenedor vac铆o en la Rio 驴No? -Dijo mirando por el ventanal en direcci贸n a la zona de amarre.
-Perfecto. Dame permiso de salida en 30 minutos.
-No tengo la mas puta idea de que bicho te pic贸 Gray. -Leonardo suspir贸 profundamente. -Okey, voy a avisarle a Robert.
-Gracias Leo. -Se volvi贸 hacia Mike que los miraba con evidente cara de preocupaci贸n. -Ten茅s 20 minutos para abordar la nave o te qued谩s ac谩.
Mike respondi贸 con un movimiento de cabeza y se alej贸 flotando en direcci贸n al elevador principal. Leonardo se qued贸 junto al Capit谩n mientras el joven desaparecia tras las puertas corredizas. -Lo est谩s educando bien al novato... -Dijo con una sonrisa en los labios. -Hasta puede ser que te salga bueno.
Gray no le respondi贸, pero m谩s arrugas aparecieron en su rostro.
11 por Gerli
Las dos rejas met谩licas se abrieron con un fuerte estr茅pito. Jim sali贸 del elevador y se encontr贸 en un oscuro pasillo. Consult贸 el mapa en el Pad que ten铆a adherido en su mu帽eca izquierda y comprob贸 como el peque帽o punto amarillo parpadeante que indicaba su posici贸n estaba en el mismo nivel que el hangar principal. Con dos dedos expandi贸 el zoom y pudo ver como su actual posici贸n se superponia con los dem谩s pasillos y compartimentos de esa secci贸n de la Three Star. Los pasillos debajo de 茅l estaban tenuemente representados en gris opaco. Con un movimiento de un dedo hacia arriba rot贸 el mapa en el eje vertical y pudo ver los diferentes pasillos por encima de su posici贸n. Era un verdadero laberinto.
Las Three Star eran naves factor铆a. Su principal funci贸n en una flota de colonizaci贸n es construir absolutamente cualquier cosa que el Consorcio Macross haya desarrollado. Desde tostadoras hasta otra Three Star, la gigantesca nave pod铆a adaptarse a cualquier necesidad mediante la modularizaci贸n de su estructura. Jim comprendi贸 que lo que estaba cruzando en ese momento era un complejo de peque帽as f谩bricas, compartimentos que se rentaban a las compa帽铆as privadas de la colonia para que manufacturaran sus productos. Si una flota contaba con varias Three Star, pod铆an especializarse en diferentes tareas, como la producci贸n de material de guerra o, como en este caso, para la industria civil.
La Flota 37 fu茅 una de las pioneras en adoptar el nuevo concepto de Stem Fleet (1) donde, al contrario del plan de colonizaci贸n que se comenz贸 a implementar en el a帽o 2012, las flotas de colonizaci贸n dejaron de ser creadas exclusivamente en La Tierra. Una Stem Fleet pod铆a crear otra flota, equiparla y enviar a una parte de su poblaci贸n civil a colonizar planetas o sectores que se hubiesen detectado en su rango de busqueda, de modo que la flota madre continuar铆a su curso original mientras la colonizaci贸n se llevaba a cabo por la flota hija.
La Rainbow era vieja, una de las primeras Three Star que adoptaron las nuevas doctrinas de producci贸n y abastecimiento colonial. Jim hab铆a visto como se usaban los restos de estas naves como blancos para probar armamento de las naves insignia. Un Ca帽贸n Macross pod铆a transformar una Three Star en un campo de desechos incluso sin un impacto directo. Que la Raimbow estuviera en manos privadas m谩s all谩 del cumplimiento de su vida 煤til contradecia la pol铆tica de la NUNS y esto incomodaba a Jim.

Mientras pensaba esto, la otra parte de su cerebro trataba de hallar la ruta m谩s corta hacia el hangar principal. El mapa indicaba media docenas de formas de llegar, pero muchos de los pasillos tenian las compuertas contra incendios bajas que lo obligaban a volver hacia atras y probar una ruta nueva. Al cabo de media hora de dar vueltas lleg贸 a una pasarela que cruzaba un gran espacio vac铆o y supo que estaba cerca de la ruta principal. La tenue iluminaci贸n anaranjada de las luces de seguridad que a intervalos iluminaba la barandilla no le permit铆a orientarse lo suficiente y el mapa no le mostraba con detalle lo que habia sobre o bajo su posici贸n hasta que no se encontrara al mismo nivel. Opt贸 por ponerse el casco y utilizar la visi贸n nocturna.

Apoy贸 su morral en una la plataforma y descolg贸 el casco que llevaba sujeto en la espalda. Comprob贸 los niveles de la bater铆a y suspirando se lo puso en la cabeza. Inmediatamente los sensores activaron la visi贸n nocturna al detectar bajas condiciones de iluminaci贸n y Jim pudo ver a su alrededor.
Estaba en la misma plataforma (o una parecida) Que Amanda les hab铆a ense帽ado cuando los restos de armaduras Meltran entraron por una compuerta. Su casco amplificaba el escenario mucho m谩s all谩 de lo que hab铆a visto antes. Justo por encima al igual que por debajo de hab铆a cinco diferentes plataformas cada una de las cuales tenia un par de rieles. El centro del bloque era una gran estructura cil铆ndrica, conformada por varias secciones modulares de vigas met谩licas donde rieles de diferentes niveles convergian en una estructura similar a un carrusel. Jim dedujo que era el elevador principal que llevaba piezas y equipos de un nivel a otro de la nave. Supuso adem谩s que uno de los rieles seguramente llevar铆a directo al hangar principal.
Mir贸 a su alrededor y vi贸 que la pasarela en la que estaba terminaba abruptamente en una peque帽a plataforma de observaci贸n.
-Otro callej贸n sin salida. -Dijo Jim
Di贸 la vuelta para regresar por donde hab铆a venido pero pronto se detuvo al escuchar el sonido de maquinarias que se pon铆an en funcionamiento. Una compuerta en el techo del recinto se abri贸 y una secci贸n de rieles descendieron desde la abertura conect谩ndose con la estructura del elevador. Al cabo de unos segundos una enorme pieza de equipo comenz贸 a descender por el mismo. Jim la identific贸 inmediatamente como un contenedor de suministros universal, los hab铆a de a cientos de miles por toda la galaxia colonizada por la humanidad.
Observ贸 como el enorme objeto descend铆a girando lentamente. Al llegar a la base del elevador estaba perfectamente alineado con los rieles que conduc铆an a lo que Jim suponia era el hangar principal. Con un estampido dos barreras se elevaron y los rieles se conectaron. El contenedor comenz贸 a moverse fuera del elevador con una lentitud apremiante. Al acercarse a las compuertas del fondo del recinto una baliza se activ贸 y estas se abrieron para dejar paso a la plataforma con su carga. Jim se qued贸 observando hasta que desapareci贸 tras las compuertas que volvieron a cerrarse estrepitosamente dej谩ndolo nuevamente en la m谩s completa oscuridad.
Jim accion贸 un control de su Pad portatil que se apag贸 y simult谩neamente una versi贸n del mapa tridimensional apareci贸 impresa en su campo de visi贸n, proyectada por el visor de su casco.
Desand贸 el camino nuevamente hasta el pasillo de acceso del elevador. Ahora que sab铆a la direcci贸n general que deb铆a tomar eligi贸 con confianza su ruta y al cabo de varios minutos entraba por fin al hangar principal a trav茅s de una escotilla destinada a personal de mantenimiento.
Un zumbido en su casco le indic贸 que un mensaje hab铆a llegado. Abri贸 la interfaz de su Pad en el visor del casco y vi贸 que el mensaje ten铆a remitente de Amanda.
鈥淟a bah铆a cuatro est谩 iluminada, cuando finalice de inspeccionar su nave comuniquese con nosotros para apagar las luces鈥.
-Asi que la bruja sabe donde estoy. -Dijo en voz alta, pero sin los altavoces conectados ning煤n sonido sali贸 al exterior de su casco.
Comenz贸 a caminar y pronto vi贸 las l铆neas blancas pintadas en el piso met谩lico del hangar que formaba la v铆a por donde circulaban los veh铆culos de personal y por donde habian venido ellos el dia anterior. A lo lejos, unos 150 metros m谩s adelante, se pod铆a ver entre las columnas y plataformas colgadas del techo un gran resplandor. La Bah铆a 4 amablemente iluminada por la gente de la Rainbow.
Jim comenz贸 a seguir la calzada mientras miraba el techo del hangar. Ahora pod铆a distinguir perfectamente que las grandes sombras que hab铆a apenas vislumbrado al llegar eran secciones de una nave anclada al techo. Lo que estaba viendo lo llen贸 de asombro. Las naves clase Stellar Whale eran grandes transportes civiles. La que estaba anclada en el techo del hangar era aproximadamente u31; de la nave completa. Aun as铆 sus dimensiones eran impresionantes. Estaba sujeta al techo por varias plataformas en forma de 鈥淟鈥 que, curiosamente, sujetaban la nave cabeza abajo, de modo que pod铆a verse la cubierta principal y el puente de mando... o al menos donde deber铆a haber estado el puente de mando. Hab铆an removido toda la superestructura del puente y solo se ve铆a un gran espacio vac铆o. La nave hab铆a sido 鈥渃anibalizada鈥 en gran parte, como se conoc铆a al m茅todo de reciclaje de las naves que quedaban varadas o sin posibilidad de reparaci贸n. Muchos paneles del casco hab铆an sido removidos, as铆 como varias servo-turbinas de la proa y la cubierta principal.
Eso al menos aclaraba uno de los misterios. Si esta era la nave que sufri贸 el 鈥渋ncidente鈥 que mencion贸 Amanda, el carguero deber铆a estar anclado en otra parte de la nave o, a lo mejor, ya hab铆a sido completamente canibalizado y ahora era parte de latas de cerveza en alguna parte de la galaxia.
Baj贸 la vista y se concentr贸 en los alrededores. Contenedores, cajas, grandes placas de blindaje, rollos de cables de acero apilados en orden. Se di贸 cuenta que lo que aparentaba desorden era en realidad una complicada disposici贸n y uso del espacio que se correspond铆a con las gu铆as de las gr煤as que se ubicaban en varios niveles en la parte superior del hangar. La ruta de veh铆culos simplemente se adaptaba al espacio libre entre cada secci贸n de dep贸sito, girando una y otra vez en direcci贸n al frente del hangar, donde las bah铆as de atraque recib铆an a las naves de transporte.
Jim sali贸 al espacio abierto y pudo ver su VF-17 perfectamente iluminado por una secci贸n de paneles lum铆nicos del techo. La intensa luz hizo que la sensibilidad del visor nocturno de su casco se redujera al m铆nimo. Jim se quit贸 el casco y avanz贸 hacia su nave, haciendo un repaso mental de todos los items que deb铆a inspeccionar luego de haber sufrido da帽os (aunque m铆nimos, estaba seguro) durante su misi贸n de transporte.
El VF-17 era, a grandes rasgos, un tri谩ngulo. Su fuselaje angular y compacto (para los est谩ndares de los Variable Fighters de generaciones anteriores) lo hac铆an un excelente caza, furtivo y maniobrable.
La versi贸n S2 que Jim pilotaba era una revisi贸n del modelo original del VF-17S adaptado para reconocimiento y enlace de datos en despliegues de largo alcance. Para este tipo de misiones el VF-17S2 usaba un modulo Fast Pack (1) que incorporaba un Transmisor Fold de Alta Frecuencia y un M贸dulo de Rastreo Pasivo. A diferencia de las versiones equipadas con domos de radar de escaneo de largo alcance, la versi贸n S2 manten铆a su perfil furtivo gracias a su equipamiento de funci贸n pasiva. Si el piloto no activaba el enlace de datos con la flota pod铆a estar absolutamente seguro que nadie lo detectar铆a a menos que se acercara lo suficiente para verle la matr铆cula pintada a un lado de la cabina.
Incluso as铆, estos aviones raramente se desplegaban solos. Su misi贸n generalmente consisitia en servir de enlace entre los escuadrones de ataque y las fragatas de apoyo. Se los desplegaba entre los 鈥渉uecos鈥 de las l铆neas del frente de modo que pod铆an detectar intentos de flanquear las defensas y, en caso de que alguna l铆nea fuera penetrada, la amenaza era detectada y monitoreada en tiempo real dando aviso al frente y a la retaguardia simult谩neamente.
No obstante, ninguno equipo o sistema que hac铆an de la versi贸n S2 algo tan especial hab铆a sido montado en el VF de Jim. La unidad FOLD ocupaba su lugar habitual sobre el caza pero ning煤n otro m贸dulo asomaba bajo las alas ni debajo del fuselaje de la nave.
La luz que llegaba desde el techo creaba una oscura sombra triangular que ocultaba todo el vientre del caza. De pronto Jim se sobresalt贸 al percibir un movimiento cerca de una de las alas. Solt贸 el casco que rebot贸 ruidosamente en el suelo met谩lico y sac贸 su pistola reglamentaria. Estaba completamente al descubierto en ese espacio abierto, sin chance de cubrirse con nada pero no tuvo tiempo de pensarlo.
-隆Al茅jese de la nave o disparo! -Grito jim mientras apuntaba a la sombra que se hab铆a quedado quieta junto a donde deber铆a estar la rueda del tren de aterrizaje trasero.
Se escuch贸 un golpe seco y un quejido. Al cabo de unos segundos una joven sali贸 debajo del ala y qued贸 completamente ba帽ada en la luz que bajaba del techo. Era bastante j贸ven, de unos veinte a帽os quiz谩s. Llevaba anteojos de marco redondo y el pelo rubio y rizado se asomaba bajo una peque帽a gorra que hac铆a juego con su traje de mantenimiento anaranjado de una sola pieza. Ten铆a las dos manos arriba pero con la derecha se masajeaba la cabeza que aparentemente se hab铆a golpeado al ponerse de pie bruscamente.
-Las DOS manos arriba! -Enfatiz贸 Jim desplaz谩ndose lateralmente en un c铆rculo hacia la derecha mientras se acercaba a la nave. -驴Que mierda hacias ahi?. -Grit贸 mientras manten铆a su arma apuntando al pecho de la joven.
-Yo.. yo.. estaba mi.... mirando, nu.... nunca habia visto un VF-17 de cerca. -La joven temblaba y ten铆a los ojos llenos de l谩grimas. Jim se sinti贸 de pronto avergonzado y baj贸 un poco el arma. -Alejate m谩s. -Dijo mientras se acercaba a una de las alas. -Ahora qu茅date quieta. -Dijo mientras se agachaba un poco. A pesar de la oscura sombra que proyectaba el avi贸n, no vio nada sospechoso, ni herramientas ni nada. De vez en cuando echaba r谩pidas miradas a la joven que estaba paralizada a unos diez metros de 茅l. Al cabo de unos minutos guard贸 el arma en la funda y se limpi贸 el sudor de la frente. Camin贸 lentamente hasta el lugar donde hab铆a ca铆do su casco y lo recogi贸 sin apartar la mirada de la joven.
-Ya puedes bajar las manos. -Dijo.
La joven suspir贸 y baj贸 los brazos mientras se sentaba de golpe en el suelo.
-Ahh... no aguantaba m谩s. -Dijo con los ojos cerrados.
Jim se acerc贸 a unos dos metros de la joven y la examin贸 con gravedad. -驴Sos de la tripulaci贸n de la nave o una civil?
La joven abri贸 los ojos y mir贸 al teniente unos segundos. -S-soy operadora en el puente de ma-mando de la Rainbow, estoy de franco hoy. -Tom贸 una bocanada de aire como d谩ndose valor y habl贸 m谩s calmada. -Te pido disculpas, pens茅 que ya estabas aqu铆 cuando llegu茅 y te esper茅 un rato, pero como no ven铆as me puse a mirar el avi贸n...
Jim permaneci贸 con los brazos cruzados alrededor del casco. No tenia mucha idea de lo que deber铆a hacer a continuaci贸n pero al menos no se sent铆a en peligro inmediato.
-Asi que solo sos una 鈥淪poter鈥(2). -Dijo finalmente.
-Eh... bueno... si. -Dijo la joven indecisa. -Amanda en realidad dice que soy una loca de las m谩quinas...
-Dame tu Pad. -Jim se帽al贸 con un gesto el aparato que sobresalia del bolsillo superior del traje de la joven. -Quiero ver si tomaste alguna foto.
-Ah... yo... unas pocas. -Dijo nerviosamente mientras sacaba el Pad del bolsillo y se lo alcanzaba a Jim.
El joven teniente se colg贸 el casco del soporte que su traje ten铆a en la espalda y tom贸 el Pad de la joven. Desliz贸 sus dedos sobre el aparato hasta que encontr贸 la aplicaci贸n de la c谩mara de fotos. Accedi贸 al historial y todas las fotograf铆as se desplegaron sobre el cristal.
-驴Sacaste m谩s de doscientas fotos de mi avi贸n? -Mir贸 a la joven por sobre el Pad con cara de perplejidad mientras que con su dedo mov铆a las im谩genes. Cada parte del avi贸n hab铆a sido fotografiada con minuciosidad, desde las luces de las puntas de las alas hasta las juntas de las toberas de propulsi贸n principales. -Tengo que borrarlas todas me temo.
Como 煤nica respuesta recibi贸 un suspiro de desaliento.
Jim borr贸 todas las fotos exceptuando dos que estaban tomadas de lejos. Le devolvi贸 el Pad a la joven y vi贸 como su rostro se iluminaba al ver las dos fotos que hab铆an quedado en la carpeta.
-Gra-Gracias!. -Dijo
-No digas nada o me puedo meter en problemas. Dijo Jim.

Minutos m谩s tarde, Jim se hab铆a puesto manos a la obra. De un compartimiento detras de su asiento extrajo una luz de emergencia que ubic贸 por debajo del vientre del avi贸n y mientras que con una mano sosten铆a una linterna peque帽a, con la otra repasaba una lista de verificaci贸n de da帽os en su pad antes de volver a pilotar el caza.
La lista era exhaustiva pero ning煤n piloto que volase en el espacio osar铆a pasarla por alto. El espacio exterior es uno de los ambientes m谩s peligrosos para los seres humanos y quedarse varado en medio de la nada es una muerte segura.
Jim comenz贸 examinando el fuselaje. Cada muesca y abolladura fu茅 examinada con atenci贸n para detectar fisuras en la armadura de la nave. Como el enjambre de misiles explot贸 alrededor del caza, los impactos de metralla abarcaban toda la superficie expuesta del mismo. Comenz贸 revisando la cabina, el VF-17 ten铆a, como todos los cazas furtivos, una superficie vidriada reducida, pero la versi贸n 鈥淪2鈥 dispone de una cabina en t谩ndem, por lo que la superficie a examinar era algo m谩s extensa. El cristal apenas ten铆a un par de rasgu帽os, luego comprob贸 el cierre herm茅tico de la cabina y trepando a la parte superior del fuselaje, revis贸 el dispositivo FOLD montado sobre el soporte central. Milagrosamente no hab铆a marcas de metralla pero hasta no hacer un chequeo interno del sistema no pod铆a descartar nada. Revis贸 toda la superficie alar, donde las peque帽as abolladuras indican donde hab铆a recibido el mayor castigo, luego comprob贸 las antenas y los estabilizadores verticales. Movi贸 los alerones y mientras lo hac铆a mir贸 a la joven que permanec铆a sentada en el mismo sitio de antes, observando detenidamente a trav茅s de sus grandes lentes.
Jim suspir贸 y de un salto baj贸 de la aeronave.
Comprob贸 los alerones y flaps de las alas... no es que tuviera que usarlos en el espacio, pero tenia que seguir la lista al pie de la letra. Agach谩ndose, pas贸 por debajo del ala y comenz贸 a revisar el vientre del avi贸n, prestando especial atenci贸n al blindaje que rodeaba a los dos motores del caza. Como el VF-17 ten铆a un perfil extremadamente bajo era uno de los cazas mas odiados por los t茅cnicos encargados de los hangares. Hab铆a que estar agachado todo el tiempo cuando se hac铆a mantenimiento a la parte inferior del caza y el espacio era muy reducido. Jim se resigno y trat贸 de terminar esa parte del checkeo lo m谩s r谩pido que pudo. Revis贸 las compuertas de armamento y equipo y comprob贸 que su cierre fuera herm茅tico. Ahora pasar铆a a los motores.
Su caza tenia dos motores a reacci贸n de tipo vectorial. Como los VF鈥檚 estaban certificados para volar tanto en el espacio como en la atm贸sfera (Y hasta cierto punto con capacidad submarina) poseia dos tomas de aire frontales para el vuelo atmosf茅rico. Durante la mayor parte del tiempo un blindaje laminar las mantenia cerradas, pero el procedimiento indicaba que deb铆a examinar su interior asi que no habia discusi贸n al respecto. Descorri贸 un peque帽o panel a un costado de la cabina y gir贸 una palanca. Las protecciones se replegaron y tuvo acceso a la toma de aire de la turbina. Se encaram贸 hasta tener medio cuerpo dentro de la misma y procedi贸 a iluminar con la linterna el espacio interno. Como sospechaba todo estaba bien, ahora deber铆a hacer girar los 谩labes de la turbina en un sentido y el otro para comprobar su funcionamiento, pero la tarea result贸 m谩s dif铆cil de lo que pensaba, aun con la linterna en la boca no pod铆a manipular el pad y mover la turbina simult谩neamente. Al cabo de unos minutos se di贸 por vencido y sali贸 de la toma de aire. Se rasc贸 el pelo mientras pensaba en atar la linterna con cinta adhesiva a su cabeza o algo asi (Meterse con el casco adentro del reducido espacio de la toma de aire qued贸 descartado inmediatamente) Mientras pensaba esto, sinti贸 un tir贸n en una de las mangas de su traje de piloto que lo hicieron darse vuelta. La joven estaba detr谩s de 茅l.
-驴Necesitas ayuda? -Dijo mientras se cruzaba los brazos.
Jim la mir贸 unos segundos y finalmente asinti贸 con la cabeza. Le entreg贸 la linterna y le indic贸 que iluminase el interior de la toma de aire.
-Me llamo Tass. -Dijo mientras encend铆a la linterna y segu铆a al Teniente.
-Soy Jim. -Dijo, luego agreg贸 un poco m谩s bajo. -Perdona por haberte apun... -No lleg贸 a terminar la frase porque ella ya lo hab铆a adelantado y estaba iluminando la turbina con la linterna a la vez que daba peque帽os saltitos de alegr铆a.
El Teniente Primero Jim Glenn, del Escuadr贸n 脕mbar de Enlace Situacional de la Base Orbital New Dallas en Ed茅n suspir贸 resignado.
12 por Gerli
-Soy Cinthya Ross, encantada de conocerlos chicos.
El grupo de ni帽os m谩s peque帽os irrumpi贸 en un griter铆o de bienvenida mientras los alumnos m谩s grandes aplaud铆an respetuosamente.
Cinthya permaneci贸 de pie junto al pizarr贸n sinti茅ndose completamente fuera de lugar. No hab铆a previsto que en su primer dia de trabajo ser铆a presentada como si fuera una estudiante de intercambio. Sonri贸 y les devolvi贸 el saludo lo mejor que pudo mientras de reojo miraba a la profesora suplicando ayuda.
La profesora Silvia deb铆a de tener unos treinta a帽os, pens贸 Cinthya, al menos era casi una cabeza y media m谩s alta que ella y ademas tenia una figura que cualquier actriz o modelo envidiar铆a. Vest铆a muy correctamente: falda hasta las rodillas y un saco de un rosa p谩lido que dejaba ver una blusa violeta con un discreto escote que no dejaba tan en evidencia su generoso busto (Otra de las cosas que hicieron sentir inc贸moda a Cinthya y sus modestas medidas).
Silvia se acerc贸 a la joven mientras aplaudia y ped铆a silencio a la clase.
-Bienvenida a la Colonia Cinthya. Los chicos y yo estamos encantados de conocerte.
Cynthia se ruboriz贸 un poco mientras cruzaba sus manos por delante. -Gracias por la bienvenida, no me esperaba semejante recibimiento. -Mir贸 al fondo del sal贸n y vi贸 a Akemi sentada junto a 3 chicos mas que agitaba el brazo y le daba 谩nimos.
-Es la hora del almuerzo casi. -Dijo mirando su reloj de pulsera. -Creo que es una buena oportunidad para que nos acompa帽es y hagamos una especie de banquete de recibimiento 驴Que les parece chicos? los gritos de aprobaci贸n estremecieron el aula. -Decidido entonces! -Exclam贸 la profesora.
De inmediato los ni帽os comenzaron a guardar sus 煤tiles escolares y sacaron las viandas de sus mochilas. Mientras tanto los chicos mayores comenzaron a juntar los pupitres en el centro del sal贸n formando una gran mesa para poder comer todos juntos. En la cabecera ubicaron el pupitre de la Maestra y Cinthya fue invitada (u obligada pr谩cticamente) a ocupar ese lugar privilegiado del 鈥渂anquete鈥.
Silvia ocup贸 el asiento a su derecha y los dem谩s ni帽os se colocaron mas o menos en grupos a cada lado de la mesa.
Akemi se acerc贸 a Cinthya y le pregunt贸 si hab铆a tra铆do alguna vianda o si necesitaba ir a comprar algo pero la joven le contest贸 sacando una lunchera pl谩stica y una lata de bebida de su mochila.
La mayor铆a de los ni帽os llevaban emparedados y bocadillos de esos que las m谩quinas preparaban autom谩ticamente cada ma帽ana al levantarse la familia. Solo algunos de los chicos mayores ten铆an comida que parec铆a haber sido hecha por ellos mismos o por sus madres. Akemi habia traido una vianda de comida asi谩tica... arroz, mariscos, huevos y vegetales. Cinthya se sorprendi贸 al ver que hab铆a varios tipos de comidas aut贸ctonas entre las viandas. Almorzaron y charlaron animadamente un largo rato, lo que le permiti贸 a cada ni帽o tener la oportunidad de presentarse y contar algo sobre si. Al cabo de un rato Silvia se levant贸 y excus谩ndose llev贸 a los ni帽os m谩s peque帽os a dormir una siesta en el sal贸n contiguo. El resto de los alumnos se dividieron los trabajos de limpieza; mientras un grupo llevaba los utensilios a lavar, el otro grupo (los chicos mayores) comenzaron a barrer el aula y a vaciar los papeleros.
Cinthya consult贸 la hora y vi贸 que se hab铆a retrasado al menos una hora en su cronograma de tareas... decidi贸 que ya que estaba en la escuela aprovecharia y llenar铆a las notas de observaci贸n que luego incluir铆a junto a los datos recogidos por los instrumentos de medici贸n. Para no molestar a quienes hacian la limpieza, sali贸 al pasillo y se sent贸 en una de las escaleras que bajaban a la planta baja.
Apoy贸 su Pad en las rodillas y se qued贸 contemplando los campos de escritura del reporte sin saber que escribir. La idea que se habia hecho de la Colonia al leer los informes que el departamento de archivo le hab铆a asignado no cuadraba en nada con la atm贸sfera que se respiraba en la colonia... salvo la Capitana Amanda claro, que a los ojos de Cinthya era una perfecta caricatura de autoritarismo.. solo le faltaba el l谩tigo y la calavera en la gorra.
Resignandose, comenz贸 a describir r谩pidamente observaciones casuales sobre la gente que hab铆a visto. El ambiente parec铆a limpio, la gente se ve铆a saludable aunque la piel presentaba la palidez esperada de las colonias sin atm贸sfera artificial. Hab铆a ni帽os de varias edades que evidenciaba una tasa de crecimiento, si bien relativamente baja, sostenida. Los datos poblacionales que hab铆a adquirido de la red interna de la Rainbow difieren bastante de los de su archivo y con la limitada cantidad de personas que la habitaban, adem谩s de la relativamente corta vida de la colonia, cualquier gr谩fico o an谩lisis poblacional no era viable estad铆sticamente.
La Colonia se separ贸 de la flota 37 en el a帽o 2044, hace 14 a帽os aproximadamente. De sus 342 habitantes originarios, solo 293 figuraban en el manifiesto del censo del a帽o anterior. Cinthya alej贸 de su cabeza cualquier idea al respecto, no era su trabajo. Solo estaria 2 o 3 d铆as a bordo de la Colonia y la historia de sus habitantes no era asunto de ella.
-Reste dos personas de esa lista. -Dijo de pronto una voz tras ella. -Y sume otra. -Contest贸 otra voz (esta vez femenina). -El peque帽o Jhoan tiene 6 meses ya.
Cinthya se volte贸 y vi贸 a los cuatro chicos 鈥済randes鈥 que estaban alrededor de ella.
-Lo siento. -Dijo la muchacha de cabello rubio quien se habia presentado antes como Mina. -Terminamos hace rato y como no te vimos en el sal贸n salimos a buscarte. 驴Interrumpimos tu trabajo?
-Ah, no pasa nada chicos. -Dijo Cinthya mientras apagaba la pantalla de su Pad. -Ya termin茅 de escribir.
Las dos chicas se sentaron una a cada lado de Cinthya mientras los chicos se apoyaron en la barandilla de la escalera.
-驴Y? Dijo Mina. -驴Que te parece la Rainbow?
Cinthya levant贸 la cabeza y mir贸 al techo pensativa. -Es la primera vez que estoy en una colonia independiente. -Dijo finalmente. -Es todo mucho m谩s tranquilo de lo que esperaba.
-Te va a sorprender el contraste con la zona de talleres. -Dijo el joven que hab铆a hablado primero, el cual se habia presentado como Manuel. -Como estamos casi al otro lado de la nave, la atm贸sfera es mucho mas tranquila.
-驴Vas a trabajar tambi茅n en el Campo Cinthya? -Pregunt贸 Akemi
-驴El Campo es la zona de batalla donde reciclan las naves Zentradis?
Mina asinti贸. -Si, todos lo llamamos El Campo.
-Entonces vas a conocer a Ralph. No te asustes cuando lo veas. -Dijo Manuel con una sonrisa.
Mina le dirigi贸 una mirada de reprimenda. -No hables as铆 de Ralph. -Dijo.
-Ya nos conocimos al llegar. -Dijo Cinthya ante la mirada incr茅dula de los chicos. -En Eden hay barrios residenciales Zentradi y me acostumbr茅 a convivir con ellos.
-Pero Ralph no es Zentradi. -Dijo Akemi mientras convidaba un dulce a Cinthya. -Es un ser humano como nosotros.
-Amanda ya nos lo explic贸 ayer a la tarde. Tuvimos una breve entrevista en su oficina.
-Ah... el basurero de Amanda. -Manuel estall贸 en una carcajada.
-Manuel conoce bien la oficina de Amanda. -Dijo Mina con un suspiro de resignaci贸n. -El y Will iban dos o tres veces al mes a rendir cuentas por las travesuras que hac铆an juntos....
-驴Will? -Cinthya sonri贸. -Tambi茅n nos conocimos ayer.... espero que este bien, la 煤ltima vez que lo vi estaba atado como un saco.
-Est谩 en el calabozo. -Dijo Mina. -Esta bien, es algo as铆 como su segundo hogar.
Matt tuvo un peque帽o sobresalto, cosa que no pas贸 desapercibida a Cinthya. El chico de cabello pelirrojo hab铆a estado callado la mayor parte del tiempo, solamente articul贸 un fr铆o 鈥淢ucho gusto鈥 cuando Akemi los present贸.
-Ralph dijo que hizo algo grave... -Mina mir贸 a Cinthya con preocupaci贸n evidente en el rostro. -驴Tuvo alg煤n problema contigo?
Cinthya hizo un gesto negativo con ambas manos. -No no, no fue nada grave... creo. -Dijo mientras bajaba la mirada hacia el piso.- Creo que mi piloto result贸 algo m谩s molesto que yo pero... -Se interrumpi贸 cuando Akemi levant贸 el mech贸n de cabello de su frente para ver el moret贸n.
-Si Will te caus贸 esto, va a desear quedarse en esa celda un poco mas. -Dijo Akemi con el ce帽o fruncido.
Matt abri贸 los ojos como platos. La reacci贸n de los dem谩s no fue muy diferente.
-驴Que mierda hizo Will? -Exclam贸 Manuel mientras se ergu铆a en la escalera.
Mina se hab铆a llevado las manos a la boca y la miraba aterrorizada. Cinthya se puso de pie y trat贸 de calmar a la joven. -Estoy bien, no fue grave, fue un accidente. -Trataba de transmitir calma pero se di贸 cuenta que estaba temblando.
-Fue una salva de misiles.
El grupo se qued贸 en silencio al escuchar la afirmaci贸n de Matt. La calma con la que lo hab铆a dicho hab铆a congelado el ambiente.
-驴Co-como lo sabias? -Logr贸 preguntar Cinthya.
-No lo sabia, pero me lo imagine. -El joven se incorpor贸 y mir贸 fijamente a Cinthya. -驴Se lo van a llevar de la Colonia por atacar una nave de la NUNS?
Ahora todos estaban de pie mirando a la joven forastera con miedo e incertidumbre. El ambiente se habia vuelto extremadamente tenso. El joven pelirrojo abria y cerraba los pu帽os y no apartaba los ojos de Cinthya.
-驴Se lo van a llevar? -Volvi贸 a repetir la pregunta con la voz ahora evidentemente tensa.
Con un r谩pido movimiento Akemi se interpuso entre ambos con los brazos extendidos.
-Basta Matt, es suficiente.
El joven baj贸 los brazos y permaneci贸 con la cabeza gacha unos momentos, de pronto se di贸 media vuelta y baj贸 corriendo las escaleras.
-隆Matt! -Grit贸 Mina in煤tilmente. El joven hab铆a salido ya del edificio y corr铆a hacia el centro de la colonia.
Cinthya hab铆a quedado paralizada apoyada contra la pared. Akemi se acerc贸 a ella para tranquilizarla pero Cinthya le apart贸 con delicadeza. -Estoy bien. -Dijo. -No paso nada, pero..., -Mir贸 a las escaleras con evidente preocupaci贸n. -驴El va a estar bien?
-Te apuesto mi mensualidad que fu茅 corriendo a hablar con Amanda, -Dijo Akemi.
Mina tambi茅n hab铆a quedado inm贸vil en medio de la escalera. Manuel se acerc贸 y le palme贸 el hombro. -Ya est谩 Mina, Amanda va a arreglar esto. -Dio vuelta la cabeza y mir贸 a Cinthya con una sonrisa. -Ella siempre arregla todo en esta nave.
13 por Gerli
Matt se detuvo frente al elevador principal y se qued贸 apoyado contra la puerta respirando agitadamente. Su primer impulso hab铆a sido correr hacia la Oficina de Amanda, pero ahora que su cabeza empezaba a pensar con claridad comprendi贸 que la Capitana no llegar铆a a su oficina hasta bien entrada la tarde. Pasaba casi todo el dia en el puente de mando mientras hubiese operaciones en el Campo junto al reducido grupo de t茅cnicos que supervisan todo el trabajo dentro y fuera de la nave. La entrada de cualquier trabajador no calificado (y mucho menos un 鈥渃ivil鈥 como el) estaba totalmente prohibida.
-Mierda. -Se dijo dando un golpe a las puertas de metal. -Mierda!.
Tampoco podr铆a visitar a Will sin la autorizaci贸n de Amanda, eso lo sab铆a muy bien. Solo le restaba volver a la escuela o... se di贸 vuelta y mir贸 hacia la 煤ltima cubierta, donde los grandes ventanales se asomaban apenas entre las barandillas.
Se sent铆a completamente abatido. Sin pensarlo demasiado se alej贸 del elevador y encamin贸 sus pasos hacia la escalera de acceso a las cubiertas superiores. Solo hab铆a un lugar donde podria pasar el tiempo y pensar un poco... se di贸 cuenta que dependia exclusivamente de la m煤sica para ello.
Se hab铆a dejado los auriculares en la escuela. Mina seguramente los recogeria y los llevaria a su dormitorio mas tarde. No habia nada que hacer, iria al sal贸n de actos y tocaria el piano hasta que sus ideas se aclarasen un poco.
Subi贸 lentamente los escalones que momentos antes hab铆a bajado a los saltos. Si Will era extraditado de la Rainbow... no, no queria pensar en el asunto. Los cinco eran un grupo inseparable. Will, dos a帽os mayor que ellos, fu茅 el primero en graduarse de la escuela para unirse a la plantilla de adultos que trabajaba en el Campo, hac铆a dos a帽os ya de eso. A煤n as铆 nunca se hab铆an verdaderamente separado. Pasaba cada una de sus horas libres junto a ellos como si a煤n fuera un estudiante. Amistades como estas duraban para siempre, pero...
Lleg贸 a la cubierta superior y contempl贸 el parque. El cielo todav铆a estaba azul en los ventanales y unas peque帽as nubes se escurrian por la parte superior.
No quiso pasar cerca de la escuela. Rode贸 la cubierta para pasar por detr谩s del parque y entrar al sal贸n de actos sin que nadie lo viera. Camin贸 pues al lado de la barandilla pasando por el lugar donde varias horas antes Cinthya y Akemi hab铆an estado conversando antes de entrar a la escuela.
Dio la vuelta por detr谩s del parque y camin贸 entre los canteros de c茅sped y el 谩rbol m谩s cercano a una de las paredes de metal que divid铆an esa parte de la nave. Caminaba con la cabeza gacha mirando sus propios pies, por eso no vio al extra帽o hasta que estuvo a escasos dos metros. Matt se detuvo y mir贸 a la persona sentada en el banco. Era un joven que a su parecer no llegar铆a a los 30 a帽os vestido con uniforme de piloto militar que nunca hab铆a visto en la Colonia. Ten铆a el cabello corto de color verde oliva, con unos ojos de un color viol谩ceo que nunca hab铆a visto en gente de la Rainbow. Estaba sentado en uno de los extremos del banco con uno de sus brazos apoyados en el respaldo del mismo. Su casco de vuelo estaba en el suelo delante de sus pies.
El piloto lo mir贸 y levant贸 el dedo 铆ndice. Se lo llev贸 a los labios haciendo el gesto universal de silencio.
S贸lo entonces Matt repar贸 en que Tass estaba acostada en el banco con su cabeza apoyada en el regazo del piloto, durmiendo profundamente.
Era Tass, no cab铆a la menor duda. Una de las 鈥渃onejitas鈥 (1) del puente de mando de la Rainbow. (Matt no sab铆a el porqu茅 de ese apodo, pero siempre se hab铆a llamado conejitas a las chicas que trabajaban con Amanda y como nadie las llamaba por ese nombre en su presencia, no hab铆a nada que discutir)
Matt levant贸 la vista y mir贸 al soldado con la boca abierta. El piloto se encogi贸 de hombros e hizo un peque帽o gesto de vaiv茅n con la mano que a Matt se le antoj贸 una especie de 鈥渃ircule, circule鈥.
Eso hizo, al fin y al cabo estaba demasiado sorprendido como para hacer alguna pregunta. Camin贸 a un ritmo algo m谩s acelerado mientras echaba miradas hacia atr谩s para cerciorarse que no hab铆a visto alguna alucinaci贸n. El piloto estaba ahora recostado en el banco y parec铆a relajarse.
Sin darse cuenta lleg贸 a la puerta del sal贸n de actos. Estaba abierta.
Matt asom贸 la cabeza dentro del sal贸n y vi贸 que las luces estaban apagadas, todo estaba en penumbras salvo por la luz azulada que emit铆an unas pantallas al fondo, donde estaba el escenario y su piano.
-Lo que faltaba. -Suspir贸 resignado Matt.
Entr贸 al sal贸n y camino hacia el fondo del mismo. Hab铆a un carro que sosten铆a varias pantallas y un par de gabinetes de equipo electr贸nico. De todos ellos sal铆an cables que cruzaban el escenario y desaparecian tras las desgastadas cortinas rojas.
Matt conoc铆a esos equipos y sabia quien los hab铆a tra铆do hasta all铆.
-驴Doc?.
Desde detr谩s del piano se escucharon unos murmullos y el Doctor Evans asom贸 la cabeza por entre los cables.
-Hola Matt, no te esperaba hasta dentro de un rato.
-Yo tampoco. -Dijo sin inter茅s mientras se acercaba al piano.
El instrumento era un piano vertical de esos que se usan en las academias de m煤sica. Estaba hecho de materiales compuestos, nada que ver con las fotos de los pianos antiguos que aparecen en la red. (Despu茅s del cataclismo sufrido en La Tierra no hab铆an sobrevivido instrumentos cl谩sicos) Evans lo hab铆a comprado en una subasta hace ya varios a帽os en alguna colonia lejana y lo hab铆a donado a la escuela. Bueno, m谩s bien se lo hab铆a regalado pr谩cticamente a Matt ya que nadie m谩s en la Rainbow lo usaba.
El joven apoy贸 su mano sobre las teclas y la desliz贸 de un lado a otro sin presionarlas. Permaneci贸 de pie frente al instrumento mientras Evans recogia apresuradamente sus herramientas detr谩s del piano.
Matt oprimi贸 una letra y escuch贸 el sonido. El acorde reson贸 en el sal贸n y vi贸 como una de las pantallas a su derecha mostraba un peque帽o pico de actividad en una tabla de gr谩ficos vectoriales. Suspir贸 profundamente y se sent贸 en el taburete dejando caer los brazos a los costados.
-Doc... empez贸 a decir.
-Medio minuto muchacho.
Una de las pantallas dej贸 de mostrar una serie de l铆neas de c贸digos y en su lugar apareci贸 un gr谩fico de un plano visto en una proyecci贸n tridimensional. Matt sab铆a lo que era por haberlo visto cientos de veces. Significaba que los sensores estaban calibrados y preparados. Mir贸 hacia el techo y vi贸 los dos grandes paneles de oscuras celdas exagonales ubicados a unos dos metros de altura y orientados hacia abajo en 45 grados, de forma tal que cubr铆an piano y el pianista.
-Listo. -Dijo Evans mientras tomaba asiento frente a las pantallas y se colocaba unos grandes auriculares.
-Matt abri贸 la boca para decir nada pero la cerr贸 resignado. Levant贸 los brazos y dej贸 que sus manos buscaran el contacto con las teclas.
Pas贸 algo as铆 como un minuto sin que sus manos hicieran algo m谩s que acariciar el suave pl谩stico de las teclas. Evans gir贸 la cabeza en direcci贸n a Matt y lo mir贸 con preocupaci贸n en el rostro.
El joven ten铆a la cabeza gacha mirando el teclado y mov铆a las manos lentamente pero no presionaba ninguna de las teclas.
-驴Matt? .-Evans se quit贸 los auriculares. -驴Estas bien?
Matt asinti贸 con un peque帽o movimiento de cabeza y cerrando los ojos tom贸 una bocanada de aire. Eso siempre lo ayudaba a empezar. Las notas comenzaron a fluir a mismo tiempo que sus pulmones se vaciaban de aire. Evans sonri贸 y volvi贸 a ponerse los auriculares.
Matt no solia tocar con los ojos cerrados, pero cuando se trataba de m煤sica compuesta por el, como la pieza que estaba tocando ahora, lo hac铆a sentir mucho mejor. Las notas aparec铆an frente a sus ojos como fragmentos de su memoria en la Rainbow, como un rompecabezas de sonidos que resaltaban ecos en cada pared, en cada techo y cada columna. La nave ten铆a su propia m煤sica y Matt sospechaba que lo que 茅l hab铆a transcripto a la partitura no era m谩s que una simple interpretaci贸n de los latidos que parec铆a escuchar. La pieza comenzaba como el amanecer de la colonia, con cada m贸dulo recibiendo la orden de despertar dada por la batuta del puente de mando, arrancando m谩quinas y sistemas de toda clase. Desde los grandes paneles donde el sol ascend铆a y alejaba las sombras del parque hasta las luces de cada camarote y compartimento en las cubiertas comunales. Cada cafetera, cada tostadora, cada colono de la Rainbow sumaba una nota a la melodia que progresivamente iba aumentando en intensidad hasta que las grandes m谩quinas entraban en operaci贸n. Ahora las notas eran m谩s fuertes, la ma帽ana llegaba a su fin y la actividad en la nave llegaba a su mayor intensidad. Las grandes gr煤as trasladaban piezas y contenedores y los sistemas de transporte de rieles bull铆an de actividad. Las prensas moldeaban las placas de metal y creaban nuevas formas que luego eran trasladadas a los dep贸sitos en las cubiertas inferiores. Hab铆a una ligera pausa en la actividad y luego todo comenzaba de nuevo, pero esta vez marcaba un ritmo diferente, donde las m谩quinas comenzaban a silenciarse una tras otra. Donde ya no se trataba de dar forma a las cosas.
Ahora llegaba el fin del d铆a, donde los sonidos de los transportes y gruas indicaban que lo hecho en el dia debia volver a su puesto, listo para volver a empezar al d铆a siguiente. Los vagones se deten铆an, las gr煤as quedaban silenciosas, los televisores se encend铆an y las notas se esfumaban en una serie de ligeros tonos.
Matt abri贸 los ojos. 驴Porque hab铆a tocado justo eso? Quer铆a alejar su pensamiento de los problemas de la Colonia y por el contrario se habia metido de lleno dentro de la misma Colonia.
-Es raro oirte tocar eso. -Dijo Evans que lo observaba con curiosidad. Se hab铆a dado vuelta en la silla a la vez que se quitaba los auriculares. -驴Todav铆a no le pusiste nombre a esta canci贸n?
Matt neg贸 con la cabeza. No cre铆a que mereciera un nombre. Solo era una canci贸n que hab铆a compuesto mientras aprend铆a el lenguaje musical.
-驴Cuanto marqu茅 Doc? -pregunt贸 mientras miraba las pantallas
-Solo 0.75 -Evans movi贸 la cabeza de un lado a otro. -Tu marca m谩s baja Matt.
Matt se enderez贸 en el taburete y mir贸 hacia el techo. Al cabo de un momento mir贸 a Evans y sonri贸 t铆midamente. -Me falta mucho para ser como Basara 驴No?
Una mueca de disgusto apareci贸 en el rostro de Evans.
-Te dije mil veces que no te le compares. -Su voz sonaba tensa. -Tu y Basara son diferentes, la m煤sica de ambos es diferente, no debes compararte con el.
-No. -Dijo Matt
-驴No?. -Evans se incorpor贸 y se帽al贸 los monitores. -Matt, esto no se trata de ver quien tiene la emisi贸n de Song Energy m谩s grande.
Matt gir贸 su taburete y se enfrent贸 a Evans, la mirada que ten铆a dej贸 perplejo al m茅dico.
-Y una mierda. -Matt apret贸 los pu帽os. -Somos iguales, somos m煤sicos, los dos tenemos la misma pasi贸n.
-驴Pasion? -Evans se quit贸 los lentes y los guard贸 en uno de los bolsillos de su guardapolvo. -Matt, escuchame... por lo que yo se, hasta la propia Minmay podr铆a tener una emisi贸n de Song Energy m谩s baja que la tuya.
-Mentira.
-No, no es mentira Matt.. Basara es.. -Evans sac贸 un peque帽o pa帽uelo de su pantal贸n y se limpi贸 la frente. -Por lo que sabemos, Basara bien podr铆a ser un monstruo en lo que respecta a la energ铆a que emite cuando canta.
-驴Ahora lo llama 鈥渕onstruo鈥?
Evans se sent贸 en la silla y se masaje贸 la sien con una mano. -La investigaci贸n del Doctor Chiba sobre Basara y Fire Bomber fu茅 eliminada de los registros hace muchos a帽os ya. Secreto militar dijeron. Todo lo que tenemos son los reportes que el propio Chiba sub铆a a la red durante su investigaci贸n en la Flota 37, si no fuera por esos registros no sabriamos nada de la Sound Energy o de lo que pod铆a hacer Basara.
-驴Y?
-Matt... -Evans se puso los lentes y se帽al贸 el monitor del gr谩fico tridimensional. -Chiba tenia uno como estos y pod铆a detectar el canto de Basara a m谩s de cien a帽os luz de distancia. 驴Te das cuenta la cantidad de energ铆a que implica eso?
Matt resopl贸. -Eso prueba el compromiso que pon铆a al cantar.
-No. -Evans se acarici贸 la barbilla. -uno de los 煤ltimos reportes de Chiba antes de que su investigaci贸n fuera clasificada hablaba sobre designar a Basara como un ente especial, algo que Chiba no pod铆a aplicar al resto de Fire Bomber, solo al propio Basara. Un Anima Spiritia.
-驴Un que? -Pregunt贸 sorprendido Matt
-Anima Spiritia. Solo sabemos eso, solo el nombre. Chiba nunca explic贸 el porqu茅 esa clasificaci贸n de las habilidades de Basara.
-Anima Spiritia. -Matt repiti贸 el nombre en voz baja.
-Voy a darte mi opini贸n Matt. -Evans se enderez贸 en la silla y mir贸 fijamente al joven. -Basara y tu son diferentes aunque compartan la misma m煤sica 驴Sabes porqu茅? Porque Basara es energ铆a pura. Es como si pusieras una flauta al final de la turbina de una nave. Cuidadosamente controlando el flujo de aire puedes llegar a crear m煤sica, pero nunca ser谩 lo mismo que quien controla su energ铆a y la canaliza en pos de expresar su m煤sica con el sentimiento en vez de la fuerza.
Matt permaneci贸 en silencio mirando el piso.
-Vos no cantas ni gritas como Basara, pero tu energ铆a fluye cuando tocas ese piano y esta es la prueba de ello.
Evans se levant贸 accion贸 una de las pantallas. De pronto las tres pantallas mostraron la misma imagen: un jard铆n con cientos de plantas de todas formas y tonos de verde alineadas en terrazas que formaban un medio c铆rculo alrededor de un estanque de aguas claras.
-El jard铆n de Ralph. -Dijo Matt
-Tu m煤sica es la que hace crecer esas plantas Matt. Si no fuera por tu energ铆a ese jardin no podria florecer como lo hace.
Matt se sonroj贸. El lo sabia hace rato. Como parte de la investigaci贸n de Evans habia micr贸fonos en el piano que enviaban su m煤sica al jard铆n de Ralph.
-驴Lo entiendes ahora? -Dijo Evans mientras cambiaba las pantallas a su anterior estado. -Sos muy especial Matt, tu m煤sica no es para guerras ni conflictos, es la forma m谩s pura de energ铆a, la que cura y hace crecer las cosas... la energ铆a de la verdadera canci贸n.
-La verdadera canci贸n. -Repiti贸 Matt.
Evans sonri贸 satisfecho.


1. Bridge Bunnies. (Conejitas del puente)
2. Song Energy (Energia Musical)
14 por Gerli
Con el rabillo del ojo vi贸 el resplandor que las toberas del Regult emitieron en un flash al alcanzar su m谩xima potencia antes de cargar sobre el.
En apenas una fracci贸n de segundo pas贸 de modalidad Gerwalk a Caza para reducir al m铆nimo la silueta del fuselaje que quedaba expuesta al ataque enemigo. La mayor铆a de los disparos pasaron bajo el vientre del caza pero una nueva r谩faga de disparos apuntaba directamente a la cabina. Usando los propulsores frontales logr贸 levantar el morro del avi贸n lo suficiente para salir moment谩neamente de la l铆nea de fuego pero ahora el Regult se posicionaba a sus 4 y lo dejaba completamente vulnerable. Aceler贸 al m谩ximo y de un solo golpe zambull贸 al caza entre los restos del escuadr贸n de armaduras Zentradis que hab铆a abatido hacia solo unos momentos. El Regult cay贸 en la trampa y se sumergi贸 en picada justo en la cola del VF-1 que en esos momentos se encontraba en la mitad inferior de un rizo. Cuando ambas m谩quinas estuvieron dentro del radio de giro exterior del c铆rculo Will solo tuvo que disparar los lasers que se desplegaban desde la cabeza del Valkyrie que en modo Caza sobresalian desde el vientre del avi贸n. El haz anaranjado cort贸 longitudinalmente la trayectoria circular del Regult, atrapado sin remedio en la fuerza centrifuga del giro cerrado que Will hab铆a planeado.
No vi贸 la explosi贸n, pero al desaparecer la se帽al de su radar supo que todo hab铆a terminado. Estabiliz贸 su vuelo y volvi贸 hacia la marca de navegaci贸n para retomar su plan de vuelo de patrulla CAS. Su pantalla de radar se ilumin贸 de pronto en grandes ondas rojas y Will alej贸 el zoom para ver de donde proven铆an las se帽ales de contactos. Con horror vi贸 que un grupo de 5 contactos se dirig铆a a toda velocidad a la Rainbow. Entrar铆an dentro del radio de fuego en apenas 3 minutos. Will consult贸 el combustible de sus FastPacks y comprendi贸 que sus reservas estaban casi agotadas. Solo ten铆a suficiente impulso de sus postquemadores auxiliares para unos segundos de empuje. Hab铆a luchado con un grupo de distracci贸n y ahora estaba demasiado lejos para llegar a tiempo. Will no dud贸 un segundo; fij贸 los 5 blancos y dispar贸 todos sus misiles con la esperanza de alcanzar a los enemigos antes de que salieran de su rango de ataque.
Las estelas de la salva de una veintena de misiles se entrelazaron en caprichosas figuras mientras persegu铆an a sus presas. Will vi贸 como se alejaban de su nave hasta que solo fueron puntos de luz a una docena de kil贸metros por delante. Will cruz贸 los dedos de los pies y esper贸 pacientemente. Los segundos parec铆an durar horas. De pronto el horizonte se llen贸 de explosiones y Will mir贸 el radar. El coraz贸n le di贸 un vuelco y comprendi贸 lo que hab铆a pasado. Dos contactos se hab铆an separado del grupo atacante y hab铆an interceptado todos los misiles. Los tres restantes hab铆an entrado ya al radio de seguridad de la Rainbow y disparaban sus misiles sin ning煤n tipo de resistencia.
Dej贸 caer sus brazos completamente agotado. Lo 煤ltimo que vi贸 fu茅 una explosi贸n monumental antes que una voz a su espalda lo trajera a la realidad.
-Grave error no aprovechar el Momentum.
Will se volvi贸 r谩pidamente y vi贸 que la puerta de la celda estaba abierta. No solo eso, Amanda estaba sentada en la cama y lo miraba atentamente con las manos cruzadas sobre su regazo.
-Mo... 驴Momentum? -Atin贸 a balbucear Will mientras retroced铆a asustado hacia la pared, donde la pantalla adosada a la misma se hab铆a apagado repentinamente.
Amanda suspir贸 y lade贸 la cabeza de un lado a otro. -Momentum Will, Momentum... si hubieras usado esos pocos segundos de postquemadores que te quedaban para aumentar tu aceleraci贸n total y reci茅n entonces disparabas, hubieras agregado ese momentum de velocidad a la de los misiles y tus chances de ataque hubieran aumentado considerablemente.
Como Will estaba paralizado contra la pared del fondo de la celda Amanda no tuvo m谩s remedio que seguir hablando.
-Ese videojuego... 驴Es cosa de Tass, no?
Will mir贸 sorprendido a Amanda, a pesar de la poca luz que entraba por la puerta pudo ver claramente que el rostro de la mujer no mostraba signos de c贸lera. Estaba sentada con una pierna cruzada sobre la otra y miraba la pantalla sobre la cabeza de Will. Por un fugaz momento le pareci贸 notar cansancio en ese rostro que hab铆a aprendido a temer durante gran parte de su vida en la colonia.
-Si. -Dijo finalmente. -Es increible lo que hizo esa chica.
-驴Lo program贸 ella sola? Pregunt贸 Amanda.
-No solo eso, lo program贸 desde el Puente de Mando sin verlo nunca, ella no conoce las celdas en persona, solamente hacke贸 la pantalla y en la poca memoria libre que tiene program贸 todo un simulador de combate.
-驴Que utilizas para manejarlo?
Will se帽al贸 hacia el techo de la celda donde una c谩mara de vigilancia descansaba en un peque帽o nicho de la pared de la celda protegida por un grueso cristal blindado.
-Tass tambi茅n modific贸 la c谩mara para que reconozca patrones de movimiento y los alimenta como Imput del juego. -Dijo Will mientras levantaba las manos imitando un volante, con los pulgares extendidos hacia arriba y los 铆ndices actuando como gatillos.
-Esa chica es una maravilla. -Dijo Amanda mientras se recostaba contra la pared de la celda a la vez que cerraba los ojos.
-Amanda yo...
Amanda levant贸 una mano y Will guard贸 silencio. Permanecieron asi un par de minutos. Finalmente Will se puso de pie y se sent贸 en la cama al lado de Amanda, apoyandose el tambien contra la pared metalica.
-La cagu茅, 驴No?
Amanda asinti贸 sin abrir los ojos.
En la pared frente a ellos hab铆a una pizarra de corcho donde Will hab铆a pegado varias fotos para 鈥渄ecorar鈥 un poco su segundo hogar. Se ve铆an varias fotograf铆as de su 茅poca de estudiante, destac谩ndose en casi todas ellas la roja melena de Matt y las exageradas poses de Akemi, siempre colgada de los hombros de Manuel. Tambien habia fotos de los cinco amigos en la palma de la mano de Ralph, con Tass y la se帽orita Silvia.
Una foto era mas grande que el resto. Se pod铆a ver a la Rainbow en todo su esplendor con una parte del Campo que asomaba por detr谩s, como si de una galaxia de desperdicios se tratara.
-驴Porque vinistes? -Pregunt贸 Will
Amanda abri贸 los ojos y contempl贸 las fotograf铆as. Era notable como con tan poco se pod铆a dar un ambiente reconfortante en aquella min煤scula celda.
-A decir verdad. -Comenz贸. -Este es el lugar m谩s tranquilo de la Colonia. Necesito poner en orden un par de ideas y no quiero gente zumbando alrededor m铆o.
Will asinti贸 pero no dijo m谩s.
-Vos y Tass son los expertos en estas cosas... Freaks de todo lo que tenga que ver con los aviones y robots de la flota. -Will abri贸 la boca para contestar pero al simple gesto del dedo 铆ndice de Amanda levantado se oblig贸 a cerrarla.
-Tass analiz贸 el accidente -Amanda le di贸 una entonaci贸n especial a la palabra 鈥渁ccidente鈥 que le puso a Will los pelos de punta- y opina que algo muy raro pas贸 con ese avi贸n.
El joven se sent贸 derecho en el borde de la cama y mir贸 a Amanda con el ce帽o fruncido.
-Es lo que quise explicarle a ese piloto. -Dijo. -Los misiles de los Nona son para usar a corto alcance, no hay forma de que ofrecieran un peligro para un caza que estuviera fuera del rango efectivo. Cuando vi que que bloquearon todos al un铆sono corr铆 a la terminal del Trailer y revis茅 la EWR, ese piloto aceler贸 hacia los misiles, nunca vi nada como eso.
Amanda tambi茅n se sent贸 derecha en el borde de la cama y mir贸 a Will directo a los ojos. -Eso corrobora exactamente lo que dijo Tass, el piloto no vi贸 los misiles hasta que los tuvo frente a su nariz. -La Capitana se quit贸 la gorra y mir贸 la gran fotograf铆a de la Rainbow. -Will, vos conoc茅s esos misiles como la palma de tu mano. 驴Cual es el requerimiento para que bloqueen un objetivo desde tan lejos y que adem谩s sea una aeronave de tipo furtivo?
Will cruz贸 sus brazos mientras miraba al piso. -La se帽al IR queda descartada, la aeronave ven铆a hacia nosotros, por lo que las toberas estaban ocultas a los sensores. Descartado.
Amanda asinti贸.
-Tambi茅n descartemos el perfil de radar, un VF-17 solo tiene una ligera firma de retorno y s贸lo desde el lateral... si tomamos en consideraci贸n el 谩ngulo con el que se aproximaba al Campo... no, descartado tambi茅n.
-驴Entonces? -Pregunt贸 Amanda
-El VF-17S2 es una nave especializada. -Will hablaba lentamente, como tratando de recordar los detalles minuciosamente. -Su funci贸n principal es la de enlazar operaciones entre varios grupos de asalto en despliegues de frente amplio. Algo asi como un sat茅lite de comunicaciones movil. -Dijo mirando a Amanda. -Entonces... mierda -Will abri贸 los ojos como platos. -驴El piloto ten铆a el enlace de datos abierto y transmitiendo? Eso ser铆a como gritarle con un altavoz a los misiles para decirles donde est谩n.
Amanda asinti贸 lentamente. -Eso es exactamente lo que pienso Will
-No, imposible. -Dijo Will. -La computadora de abordo nunca mantendr铆a el enlace abierto mientras hubiese contactos de radar.
Amanda suspir贸 fuertemente -驴Nunca o铆ste hablar de la doctrina de la Ballesta?
-驴Eh? 驴Ballesta? -Will mir贸 at贸nito a Amanda. -驴El arma esa de la antig眉edad?
-Exacto.
-S茅 lo que es una Ballesta Amanda, pero no se que relaci贸n tiene con esto.
-La Ballesta reemplaz贸 al arco durante la antig眉edad mucho antes que la p贸lvora llegara a dominar los campos de batalla. Cuando enfrentas a un Arco contra una Ballesta salta a la vista quien tiene la ventaja.
-驴Eh?
-Un arquero pod铆a disparar 10 flechas en el tiempo que le tomaba a un ballestero cargar, tensar y disparar una saeta con su Ballesta.
Will no sab铆a qu茅 responder, supuso que guardar silencio y escuchar lo que Amanda tuviera que decir seria lo mas apropiado.
-Los comandantes de aquellos tiempos se dieron cuenta que a pesar de la desventaja en la cadencia de disparo, la Ballesta ten铆a una caracter铆stica que la hac铆an el arma ideal. -Amanda extrajo su Pad del bolsillo interno del uniforme y consult贸 que siguiera apagado. Volvi贸 a guardarlo sin dejar de hablar. -Un Arquero tardaba a帽os en dominar el tiro con arco. En cambio cualquier aldeano pod铆a apuntar y disparar con una Ballesta.
-Si claro. -Dijo Will. -驴A que quieres llegar?
-驴Cual fu茅 el cambio de paradigma m谩s importante en la cuarta generaci贸n de cazas del Gobierno de Unificaci贸n?
Will se acarici贸 la barbilla mientras miraba el techo de la celda. -La cuarta generaci贸n fue el reemplazo de los VF-11 como caza principal de la UNS... El elegido fu茅 el VF-171, un modelo derivado del VF-17
-Continua.
-Desde el VF-1 el criterio de dise帽o de caza variable no sufri贸 grandes cambios. El VF-4 y el VF-11 fueron cazas que si bien ten铆an una estructura diferente a la de su predecesor, compart铆an los mismos sistemas de control. Todo cambi贸 luego del Proyecto Supernova.
-Sigue.
-Hab铆a tres doctrinas enfrentadas durante el Proyecto Supernova. Una abogaba por darle al piloto el control total de la aeronave para obtener velocidad y maniobrabilidad sin restricciones, a costa de llevar al l铆mite al piloto claro.
-Ese fue el YF-19 -Dijo Amanda
La otra postura era derivada de la ingenier铆a inversa de los Queadluun, una interfaz hombre-m谩quina en la cual se conectaba el sistema nervioso del piloto a los sistemas del avi贸n para conseguir tiempos de respuesta casi instant谩neos. El problema era que se requer铆a una fortaleza mental muy superior a la media para sacar un rendimiento aceptable a semejante sistema.
-El YF-21
Will asinti贸. -La 煤ltima postura abogaba por la eliminaci贸n de los pilotos y su reemplazo por una IA aut贸noma.
-Una estupidez.
-Una estupidez que sin embargo produjo un cambio importantisimo en las decisiones del Alto mando. Los eventos que se sucedieron durante el Aniversario de los 30 a帽os del fin de la Primera Guerra Espacial fueron decisivos en esto. -Will se levant贸 de la cama y camin贸 hacia la pared del fondo. -Luego del ataque terrorista que sabote贸 los sistemas inform谩ticos del SDF-1 y dej贸 sin energ铆a a toda ciudad Macross cualquier desarrollo de IA鈥檚 aut贸nomas fu茅 abandonado, pero al evaluar los resultados del Proyecto Supernova se lleg贸 a la conclusi贸n de que las especificaciones de los nuevos VF鈥檚 superaban con creces la habilidad de los pilotos regulares. Hab铆a pocos pilotos que pudieran dominar la terrible potencia de los nuevos motores y la creciente capacidad de maniobra. Simplemente el ser humano no pod铆a controlar tanto poder.
Amanda asinti贸 lentamente. -驴Entonces?
-Entonces se lleg贸 a una decisi贸n, el nuevo caza de la UNS deb铆a ser un sistema dual, donde el piloto comandara la nave pero solo a trav茅s de un sistema informatizado que sirviera de regulador de lo que el piloto pod铆a o no pod铆a hacer con su aeronave.... claro. -El rostro de Will se ilumin贸. -驴Esto es lo que querias decir con lo de la Ballesta?
-La expansi贸n de la civilizaci贸n humana por la V铆a L谩ctea requiere muchos m谩s pilotos de los que nuestra sociedad puede producir. -Amanda mir贸 con el ce帽o fruncido a la pantalla donde Will hab铆a estado jugando hace un rato. -Los nuevos pilotos son como aldeanos disparando Ballestas, no saben como dominar la t茅cnica del arco, solo sirven para oprimir el gatillo cuando su comandante se lo explica.
Will se rasc贸 la cabeza. -Ok, entiendo tu analogia pero no veo como aplicarla a nuestro problema Amanda..
-Ese piloto... Jim se llama. -Record贸 Amanda. -Esta entrenado para seguir ciegamente las instrucciones de su computadora de abordo. No reaccion贸 ante la amenaza con la rapidez necesaria simplemente porque no est谩 entrenado en ello. Creo que es la mejor muestra de lo que se ha transformado la NUNS en estos a帽os. -Dijo suspirando profundamente. El nivel de estos pilotos nunca fue m谩s bajo. -Dijo mientras se volv铆a a colocar la gorra de Capit谩n.
-驴Pero entonces vamos a decir que fue eso? -Will mir贸 a Amanda con preocupaci贸n. -驴Un desperfecto en su computadora?
-Ojal谩 sea solo eso Will. Ahora solo depende de nuestra Mata Hari averiguarlo. -Dijo Amanda mientras se levantaba de la cama.
-驴Mata Hari? -Pregunt贸 desconcertado Will
-Nuestra Tass, Will. Dijo Amanda con una sonrisa mientras sal铆a de la celda y cerraba la puerta tras ella.
15 por Gerli
Unidad de Exploraci贸n Remota #7.
Informe Provisional sobre la Observaci贸n del sector EFF-04776
4 de Abril del Calendario Terrestre - A帽o 2031
Desclasificado.


El Sector EFF-04776 fu茅 observado por primera vez en el a帽o 2017 por una de las estaciones de reconocimiento de largo alcance emplazadas en la periferia de la nube de OORT del sistema solar. Su primer registro en la base de datos del LRSDS fu茅 como una perturbaci贸n del tipo 5 (Muy grande) del campo subdimensional del espacio. En el a帽o 2019 se descubri贸 la existencia de un disco de material que orbitaba el epicentro de la anomal铆a, lo que inst贸 a la divisi贸n de observaci贸n del espacio profundo a enviar una misi贸n no tripulada para un Salto FOLD de largo alcance (6 meses aproximadamente desde La Tierra)
Debido a la limitaci贸n de la tecnolog铆a FOLD de largo alcance y al poco conocimiento que se pose铆a sobre las perturbaciones del subespacio durante un salto FOLD (Fault Surfaces), la sonda emergi贸 a una distancia de seguridad de aproximadamente 2 a帽os luz de distancia de la anomal铆a.
Mediante observaci贸n remota se comprob贸 la existencia de un antiguo campo de batalla de origen alien铆gena.
El posterior an谩lisis de los registros de navegaci贸n y mapas estelares obtenidos gracias a la recuperaci贸n de la base de datos de la flota de Britai se帽alan su ubicaci贸n junto a la de un centenar de otros campos de batalla, con dataciones que se remontan hasta 5.000 a帽os (Que es el registro m谩s antiguo de la base de datos recuperada)
Los resultados de la observaci贸n arrojaron una serie de interrogantes sobre la formaci贸n y comportamiento del campo.
EFF-04776 presenta una estructura de 3 partes diferenciadas. Un disco de desechos con un di谩metro de entre 600 y 650 kil贸metros que rodea la zona esf茅rica denominada 鈥渃entro鈥 en la cual se concentra la mayor cantidad de material y restos de mayor tama帽o en un radio de aproximadamente 3 kil贸metros. El n煤cleo de la perturbaci贸n no deber铆a medir m谩s de 100 metros de circunferencia.
La primera interrogante surge con el comportamiento gravitacional del campo. El disco de desechos que rodea a EFF-04776 mantiene una 贸rbita circular de unos 32 di谩s terrestres. Hasta la fecha no se tienen registros de otros campos de batalla que se encuentren bajo los efectos gravitatorios de cuerpos estelares cercanos.
El segundo interrogante que plantea la observaci贸n espectrom茅trica del material del campo es el tama帽o del mismo. Un c谩lculo aproximado del volumen del material observado arrojan como resultado que el tama帽o de las flotas que participaron de la batalla en EFF-04776 se ubicar铆a alrededor de 20 veces el tama帽o de la flota combinada de Boddole Zer
La investigaci贸n se centr贸 en el epicentro de la perturbaci贸n del campo subdimensional. Si bien se comprob贸 que un cuerpo oscuro ocupaba el centro de EFF-04776, se lleg贸 a la conclusi贸n de que su reducida masa no era la causante de la distorsi贸n del campo dimensional, ya que no pose铆a la cantidad de masa necesaria para ello.
La perturbaci贸n de EFF-04776 en el subespacio dimensional se expande m谩s all谩 de los l铆mites del campo de batalla. El an谩lisis de la falla revel贸 un campo de distorsi贸n de dimensiones colosales que, a diferencia de otras anomal铆as detectadas previamente, pose铆a un movimiento de rotaci贸n propio.
Debido a este descubrimiento se pens贸 que el cuerpo oscuro en el centro de EFF-04776 pod铆a haber sido una antigua estrella de neutrones, m谩s precisamente un P煤lsar pero esta teor铆a estaba en contradicci贸n con los datos que se tienen de otras estrellas de neutrones. Principalmente debido a la masa que deber铆a tener EFF-04776 para entrar dentro de esa categor铆a.
Una de las posibles explicaciones a este fen贸meno es que EFF-04776 era un p煤lsar cuyo n煤cleo hyper pesado colaps贸 de alguna forma haciendo que la energ铆a de degeneraci贸n de su n煤cleo pasara a formar parte del tejido subdimensional, haciendo que la falla rote sobre su eje debido al traspaso de la energ铆a de rotaci贸n de la estrella de neutrones. Si esto realmente fue as铆 explicar铆a la poca masa de EFF-04776 (Que podr铆a ser una esfera hueca con una capa externa de hierro de algunos cent铆metros de espesor) y su baja velocidad de rotaci贸n en comparaci贸n a
De pronto la pantalla vibr贸 levemente y un vaso alto lleno de cerveza qued贸 atravesado a una de las fotograf铆as de espectrografia del Campo. Cinthya levant贸 la vista y vi贸 a Silvia que le ofrec铆a la bebida con una sonrisa. Desliz贸 la palma de la mano sobre el pad que estaba recostado en la barra del bar y la pantalla hologr谩fica pareci贸 encogerse y esconderse dentro del aparato.
-Si ese es el informe que creo que es debe de tener unos 30 a帽os Cinthya... -La docente sostenia una cerveza en su otra mano y sent贸 en el taburete al lado de ella. -Cualquiera de esta nave puede darte un panorama mas actualizado de lo que hay en el Campo.
Cinthya recogi贸 el vaso y tomo un peque帽o sorbo mientras contemplaba los estantes llenos de botellas que ocupaban la pared tras la barra. Las dos j贸venes compart铆an exclusivamente ese rinc贸n de la zona de comedor, una serie de recintos interconectados donde la mayor铆a de los colonos cenaban o tomaban un par de copas al finalizar el d铆a de trabajo. A esa hora comenzaban a llegar los trabajadores que no cenaba en sus casas, ya sea por un turno nocturno o por vivir solos y querian una comida r谩pida o simplemente juntarse con amigos para compartir un momento de esparcimiento.
Las luces en ese sector eran m谩s tenues que en el comedor, para dar una atm贸sfera algo m谩s tranquila a quienes buscaban pasar un rato bebiendo algo. Los murmullos de las mesas llegaban reducidos, apenas amortiguados por m煤sica de Jazz que sonaba a bajo volumen en una consola a un lado del final de la barra.
Silvia baj贸 de un solo trago su cerveza y comenz贸 a revisar su pad, de vez en cuando apartaba un informe y con un movimiento del dedo sobre la pantalla arrojaba el archivo en direcci贸n al Pad de Cinthya, los archivos "saltaban" holograficamente de Pad en Pad a medida que la docente compart铆a los art铆culos e informes que cre铆a necesarios que su compa帽era de esa noche leyera.
-Cuando tengas tiempo libre lee todo eso. -Dijo mientras estiraba un brazo para alcanzar un peque帽o recipiente con mani. Cinthya mir贸 por encima del borde del vaso y levant贸 levemente una ceja al ver la cantidad de archivos que se acumulaban en su bandeja de entrada. La expectativa de leer todo eso no la entusiasmaba en lo m谩s m铆nimo.
Lo que m谩s la sorprend铆a sin embargo era la cantidad de gente que hab铆a conocido ese dia. Cuando acept贸 el asignamiento de trabajar con los militares se imagin贸 un ambiente de excesivo formalismo, lleno de poses castrenses y frialdad profesional. El beber cerveza en medio de su trabajo no estaba para nada en sus planes... claro que ella, como trabajadora civil, se podia permitir estas cosas... Jim sin embargo estaba en servicio, todo lo que ella hac铆a durante su inspecci贸n, incluso esta peque帽a pausa para beber, era parte de la misi贸n de su "escolta" personal y eso la hac铆a sentir inc贸moda.
El pensar en Jim hizo que girara la cabeza en direcci贸n a una serie de cub铆culos compuestos por una mesa alargada y bancos, divididos por unas mamparas altas, de modo que daban cierta privacidad a cada mesa del sector. El joven piloto estaba recostado a lo largo de todo un banco con su espalda apoyada en la pared del fondo mientras escrib铆a algo en su Pad. Sobre la mesa habia dos tazas de caf茅 vacias.
Silvia repar贸 en la direcci贸n hacia la que miraba y Cinthya y sonri贸. -El turno de Tass empieza dentro de 2 horas. -dijo mientras pasaba uno de sus dedos por el borde del vaso vacio que tenia frente a ella. -Nunca vi a la chica tan entusiasmada.
-驴De verdad tuvieron una cita? -Cinthya volvi贸 la cabeza y mir贸 a su compa帽era con incredulidad en la mirada. No hacia ni una semana que conocia a Jim, ya que hab铆a pasado dos d铆as en la Base New Dallas mientras gestionaba los permisos y el equipo necesario para la inspecci贸n y solo le hab铆an presentado a Jim como su piloto asignado apenas unas pocas horas antes de salir. Cierto que habian pasado casi cuatro dias confinados en esa peque帽a cabina, pero entre el sue帽o inducido y unos pocos intercambios de palabras durante los procedimientos pre y post salto casi no hab铆an intercalado palabras durante el viaje. Uno de los tantos textos informativos que ley贸 durante su espera en la base hablaba sobre la convivencia entre pilotos de distinto sexo durante misiones de duraci贸n prolongada en el espacio profundo. Esa art铆culo en particular era solo una parte de un extenso informe sobre estudios de psicolog铆a en operaciones de larga duraci贸n, todo empaquetado en un manual de casi mil p谩ginas que Cinthya apenas ley贸 por encima, no recordaba muy bien de que hablaba pero le hab铆a hecho sonre铆r en varias ocasiones... bueno, no es que su vida sexual haya sido muy activa previo a su trabajo actual, pero los "consejos" que se listaban en el informe le hicieron entornar los ojos en m谩s de una ocasi贸n.
En fin, que para Cinthya Jim se hab铆a comportado como un arquetipo de s贸rdido piloto militar m谩s interesado en los instrumentos de su avi贸n que en una joven profesional en el asiento trasero. Ella no se consideraba a si misma una belleza, pero estaba segura que no carec铆a de encantos y menos que los poco que ten铆a hayan sido ignorados por un hombre durante tanto tiempo en la vastedad del espacio.
El pensar en su figura la hizo mirar con resentimiento el profundo escote de Silvia. Ella si que no tendria problemas con los hombres pens贸. La docente pareci贸 captar su pensamiento y le pareci贸 a Cinthya que sacaba pecho para que resaltara a煤n m谩s, mientras sonre铆a ampliamente... Dios, esa blusa parecia a punto de estallar.
-Los rumores corren r谩pido en esta Colonia. -Dijo mientras levantaba una mano para pedir otra cerveza. -Parece que estuvieron acurrucaditos en el parque toda la tarde.
-驴En el parque? -Cinthya suspir贸. -El bajo perfil no es algo de lo que Jim haga alarde supongo. -Dijo mientras se llevaba el vaso a los labios y descubria que lo hab铆a vaciado 驴Cuando? No se acordaba. Cinthya no era buena bebedora, no solia terminar los tragos que pedia pero pens贸 que seguramente la cerveza de la Colonia era demasiado floja... si, eso debia ser. Levant贸 la mano imitando el gesto de Silvia para pedir otra. Su compa帽era la examin贸 con curiosidad y sonri贸, pero no dijo lo que estaba pensando.
-Tass es una chica divina. -Dijo en cambio. -Tiene un cerebro enorme que deberia escurrirsele todo el tiempo con ese cuerpo menudo que tiene. -Silvia baj贸 la vista hacia la barra y comenz贸 a hacer peque帽os c铆rculos con el dedo en las gotas de agua en donde hab铆an estado apoyados los vasos. -Me sorpende y me alegra que est茅 interesada en un chico... bueno, ese piloto no parece un ni帽o pero ya me entiendes. -Dijo sonriendo. -Una mujer tiene derecho a sentirse mujer y dejar su trabajo de lado de vez en cuando.
Cinthya sonri贸 y asinti贸 levemente con la cabeza.
-El amor es el sentimiento m谩s importante de la humanidad Cin. -Silvia apoy贸 los codos en la barra mientras colocaba su barbilla entre sus manos entrelazadas. -Y la humanidad misma le resta importancia al asunto.
-Es que algunas historias de amor son demasiado 鈥淐lich茅鈥 Silvia.
-No hay amor Clich茅 Cin. -Hab铆a un dejo de enojo en su voz. -Todas las historias de amor son maravillosas..
-La joven que se enamora del soldado desconocido que aparece una noche y se va a la siguiente. -Cinthya se encogi贸 de hombros. -No hay nada de maravilloso en ello. -Giro la cabeza y vi贸 con asombro que Silvia la estaba mirando fijamente, aunque su semblante revelaba curiosidad. -驴En serio Cin? 驴Te parece algo tan trivial que dos personas se conozcan en el lugar menos pensado?
-No es que sea algo trivial Silvia es que... -Las mejillas de Cinthya se pusieron coloradas. -Esa clase de encuentros casi nunca terminan en nada serio...
-No te ve铆a tan chapada a la antigua Cin. -Dijo Silvia enderezandose en el asiento mientras una joven camarera tra铆a una bandeja con dos vasos de cerveza. Guardaron silencio mientras la joven serv铆a las bebidas y retiraba los vasos vac铆os.
-Las historias triviales a veces florecen en grandes epopeyas rom谩nticas Cin. -Dijo la docente. -Es increible que la gente se despierta cada ma帽ana y no se maraville de que est茅 viva gracias a una canci贸n de amor. -Cinthya se revolvi贸 un poco en su asiento mientras miraba de reojo a Silvia. -Sab铆a que ibas a nombrar a Minmay de un momento a otro. -Dijo suspirando. -Su historia trasciende el amor Silvia, no es lo mismo.
-驴Trasciende el Amor? -Silvia prorrumpi贸 en una carcajada. 隆Cin, nada es mas trascendental que el amor en este universo!
-Ojal谩 pudiera creerte... enserio. -Suspiro Cinthya mientras se apoyaba en la barra y miraba las burbujas de bull铆an dentro del vaso de cerveza. -驴Por qu茅 no ha vuelto a suceder Silvia? 驴Por qu茅 nunca m谩s escuchamos una canci贸n as铆?
Silvia apoy贸 el vaso al que le faltaba m谩s de la mitad de su contenido y lo contempl贸 fijamente mientras guardaba silencio. -No se Cin. -Dijo mientras cerraba los ojos pensativa. -Ojala tuviera una respuesta para eso pero... tal vez que la canci贸n de Minmay sea 煤nica es lo que la hizo tan maravillosa. 驴No crees?
-La Canci贸n no puede protegernos por siempre 驴Verdad? -Cinthya pronunci贸 la frase en un murmullo mientras Silvia la miraba con una expresi贸n de honda pena. -Tal vez sea asi Cin, pero mientras exista el amor en el universo siempre hay esperanzas de que alguien lo exprese en una canci贸n.
-Brindo por eso. -Respondi贸 sin mucho entusiasmo la joven. Se llev贸 el vaso a los labios y vi贸 que su compa帽era se pon铆a colorada y se giraba r谩pidamente hacia el otro lado. Cinthya sinti贸 un escalofrio y una mano masculina se pos贸 firmemente en su hombro. -Ma帽ana a las 0600 haremos revisi贸n del Pod de Medici贸n en el Hangar 4, no llegue tarde por favor. Cinthya gir贸 un poco la cabeza, lo suficiente para ver el severo rostro del piloto. -驴Entendido?
-E-Entendido. -Tartamudeo la joven.
Jim permaneci贸 un momento mirando a Cinthya como dudando que la joven haya captado el mensaje. No obstante retiro la mano y haciendo un leve saludo a la mujer que estaba sentada al lado se dirigi贸 caminando hacia la salida.
-Hombres.-Dijo Cinthya mientras tomaba un largo trago de cerveza.
-Hombres. -Repiti贸 Silvia con una inexplicable sonrisa.
16 por Gerli
Una nube de vapor se esparci贸 por la habitaci贸n cuando Mina sali贸 del cuarto de ba帽o. La joven se sent贸 en su cama y comenz贸 a secarse vigorosamente la dorada cabellera con la toalla color rosa en la que estaba envuelta al terminar la ducha. Se hab铆a quedado varios minutos contemplando como el agua se escurr铆a por el desag眉e hasta que se acord贸 de su escasa cuota semanal de agua para higienizaci贸n y solt贸 un par de palabrotas dirigidas principalmente a ella misma. Seguramente recibiria una reprimenda de Amanda, pero eso era lo que menos la preocupaba ese dia. Ahora hab铆a dejado de frotarse en cabello y contemplaba la pantalla que ocupaba la parte superior de su escritorio. Las fotograf铆as que se suced铆an a intervalos regulares mostraban a sus amigos y conocidos. Ver a Matt en esas fotos era lo que menos quer铆a hacer en ese momento.
-M煤sica. -Dijo y la fotograf铆a de Matt y Manuel sentados a horcajadas de un misil Zentradi desactivado (Ojal谩 que haya estado desactivado-Pens贸 Mina-, aunque siendo cosa de Will, no estaba completamente segura) que en ese momento ocupaba la pantalla fu茅 reemplazada por la interfaz de un reproductor de m煤sica con una lista de canciones elegidas por ella. El primer tema comenz贸 a sonar: Diamond Crevasse. Definitivamente el Universo conspiraba para evitar que su 谩nimo se levantara.
Sheryl Nome era una artista bastante nueva en las listas de m煤sica populares. Su primer disco hab铆a conseguido que 3 hits ocuparan lugares en los 10 primeros puestos del ranking de la MBS. Para un artista reci茅n consagrada era un logro extraordinario.
Ahora la pantalla mostraba la imagen de tapa del disco de Sheryl mientras una serie de fotograf铆as de la cantante giraban por delante y por detr谩s del mismo. Mina cerr贸 los ojos y escuch贸 la m煤sica mientras su imaginaci贸n flotaba a la lejana flota Galaxy, un lugar maravilloso de donde provenian los mas grandes avances en tecnolog铆a y entretenimiento. Lamentablemente se encontraban en, pr谩cticamente, extremos opuestos de la civilizaci贸n humana. Mientras todas las flotas se acercaban al centro de la Galaxia la Rainbow estaba anclada en el rinc贸n m谩s alejado de la misma.
Mina abri贸 los ojos y contempl贸 el rostro de Sheryl. Era bell铆sima y su voz llenaba su coraz贸n de gozo, pero no con Diamond Crevasse, esa canci贸n en particular la hac铆a pensar en una Sheryl mucho m谩s 铆ntima, mucho m谩s cercana a los sentimientos de tristeza y soledad que a la alegr铆a y desenfreno de la que hac铆a gala en el escenario cuando su cuerpo saltaba al ritmo de Don鈥檛 be Late.
Del otro lado de la habitaci贸n una peque帽a canasta se sacudi贸 y un animalito sali贸 por la abertura circular. El Kiklo comenz贸 a estirar sus patas delanteras mientras bostezaba despreocupadamente.
Mina suspir贸 y tom贸 un cepillo de encima de una repisa cerca de la cama. Comenz贸 pacientemente a desenredarse el cabello mientras reflexionaba en los acontecimientos del d铆a. Matt hab铆a actuado de una manera extra帽a, la manera en que se hab铆a comportado frente a la inspectora le pareci贸 completamente desconcertante. Al recordar como hab铆a apretado los pu帽os y parec铆a a punto de saltar hacia adelante... Mina no recordaba nunca haber visto asi a su amigo desde que se conocian.
Se sobresalt贸 levemente al sentir el roce de la piel de Gubaba en sus tobillos. (Al fin y al cabo el Kiklo hab铆a sido un regalo de Matt y ponerle ese nombre hab铆a sido un gesto de retribuci贸n por parte de ella para con 茅l). Levant贸 una de sus piernas y el animalito trep贸 por ella hasta la cama donde se acurruc贸 sobre la toalla que hab铆a quedado al lado de la joven.
La situaci贸n era la siguiente, pensaba Mina mientras acariciaba al Kiklo. Los planes de Matt de abandonar la Colonia en ese robot dependian enteramente de la ayuda de Will. Su amigo carecia por completo de conocimientos generales de mec谩nica y si lo que Ralph le habia insinuado era cierto, la armadura no estaba preparada para que la pilotara un ser humano. Se requer铆a una cabina que sirviera de Proxy entre el piloto y la avi贸nica Meltran... o bien que Mat se sometiese al proceso de Zentranizaci贸n, cosa que quedaba completamente descartada.
Ralph afirmaba que Will no podr铆a construir una cabina de ese tipo. Se requeria el acceso a material que no estaba disponible en la colonia.
Claro que siempre podrian comprar partes y equipos por el portal de importaci贸n y que la Rio Grande los trajera junto con las dem谩s provisiones del mes, pero importar esas piezas no era econ贸mico ni escapar铆a al riguroso control de Amanda... no, Will no seria tan tonto para hacer eso.
El sonido de un timbre la sac贸 de sus cavilaciones. Inmediatamente hizo un gesto hacia la terminal del escritorio con los dedos pulgar e 铆ndice formando un c铆rculo. La computadora interpret贸 el gesto y una ventana de video se abri贸 en el centro de la pantalla simulando la mirilla de la puerta del camarote. Matt estaba en el pasillo al otro lado de la puerta con la cabeza gacha.
Mina se sobresalt贸 y de un salto se levant贸 de la cama (tirando la toalla y a Gubaba al piso) y corri贸 a abrir la puerta. Solo al poner la mano sobre el picaporte se di贸 cuenta de que estaba completamente desnuda. Di贸 media vuelta y totalmente avergonzada corri贸 al guardarropa a buscar algo que ponerse.

Matt a煤n estaba indeciso sobre lo que le iba a decir a Mina. Habia venido a verla para disculparse, pero sabia que esta vez tendria que sincerarse con ella. La situaci贸n ya de por si era bastante mala como para seguir ocultandole sus planes. Akemi tenia raz贸n en algo, se estaba comportando como un idiota con sus amigos. Ellos no se merecian eso.
El problema era c贸mo explicarle a mina la resoluci贸n que hab铆a tomado en caso que de que el peor escenario se cumpliese. Estaba seguro que su amiga har铆a todo lo posible por impedirlo, incluso intercediendo ante Amanda.
Mientras meditaba sobre esto no se percat贸 de que la puerta estaba abierta y que Mina lo estaba mirando. Parecia haber salido hace poco de la ducha y todav铆a llevaba el cabello h煤medo. Ten铆a puesta una remera gris que le quedaba extremadamente grande, llegandole casi hasta las rodillas.
-Mina yo..
-Esta bien, pas谩 Matt. -Dijo ella despreocupadamente.
El joven entr贸 despacio a la habitaci贸n. Ya conoc铆a el cuarto de mina de memoria, hab铆an jugado en ese cuarto junto a sus amigos en incontables ocasiones. Solo que ultimamente hace tiempo que no entraba; no hab铆a m谩s juguetes en los estantes y la habitaci贸n estaba pulcra y ordenada al extremo. Mina se dirigi贸 a su escritorio y se sent贸 en la silla frente a la computadora. Matt se sent贸 en la cama y levant贸 la toalla que estaba tirada al costado de la cama cuyo extra帽o movimiento delataba la presencia de Gubaba debajo. El animalito solt贸 un chillido al ser levantado pero al reconocer a Matt se puso a ronronear.
-Hola Gubaba. -Dijo mientras se pon铆a al Kiklo en brazos.
La computadora reconoci贸 la voz de Matt y autom谩ticamente insert贸 varias canciones de Fire Bomber en la lista de reproducci贸n y 鈥淢y Soul For You鈥 comenz贸 a sonar, lo que hizo que Mina suspirara m谩s fuerte.
-Vine a disculparme Mina... me port茅 como un idiota hoy. -Dijo el joven mientras miraba la espalda de su amiga.
Mina no respondi贸, sigui贸 manejando la interfaz de la computadora como si no lo hubiese escuchado.
Pasaron algunos minutos en silencio escuchando cantar a Basara. Parec铆a que ninguno de los dos quer铆a seguir la conversaci贸n, tal vez temiendo lo que siguiera a continuaci贸n. Finalmente fu茅 Mina quien reuni贸 el valor para romper el silencio. De un empuj贸n se separ贸 del escritorio y gir贸 sobre la silla para quedarse enfrentada a Matt quien se sobresalt贸 de inmediato.
-Matt escuchame, ya se que Will cruz贸 la raya esta vez, pero no tienes porque preocuparte. Amanda lo tiene cubierto.
Matt levant贸 la vista y mir贸 a Mina a los ojos. -No es de Will de lo que vine a hablar Mina.
-Ah.... 驴No? -Atino a articular sorprendida.
-Quer铆a ser sincero con vos, solo eso.
El rostro de Mina se fu茅 poniendo colorado. Realmente Matt no iba a corresponder sus sentimientos 驴No? Al menos no hasta que ella se lo dijera primero 隆Que locura!
-隆Pero Matt! -Dijo con un tono nervioso mientras miraba para otro lado. -驴De que estas hablando? Vos siempre fuistes sincero conmigo!.-Realmente el coraz贸n le estaba latiendo con fuerza.
Matt pareci贸 inhalar profundamente un segundo.
-Estamos construyendo un Queadluun para salir al espacio.... hace tiempo que Will y yo guardamos este secreto de ustedes y... Mina.. 驴Estas bien.?
Mina se hab铆a echado hacia atr谩s en la silla dejando caer los brazos a los costados. Se hubiese ca铆do hacia atr谩s completamente pero record贸 que no llevaba ropa interior debajo de la remera, por lo que se puso erguida enseguida. Ten铆a ganas de tirarle algo por la cabeza a Matt pero sab铆a que era in煤til... al final iba a tener que ser ella la que se le confesara... 隆Qu茅 incordio!
-隆Te lo iba a decir, en serio! -Matt se hab铆a puesto colorado. -Es que realmente quer铆a salir al campo, al menos una vez.
-Matt pedazo de... -Mina trat贸 de tranquilizarse respirando profundamente. -Ya se lo tu maldito robot en el Astillero cuatro... Manuel y Akemi tambi茅n lo saben.
El joven abri贸 los ojos como platos ante la revelaci贸n de su amiga.
-No pongas esa cara tonto. -Dijo la muchacha. -Solo nuestro grupo lo sabe (Y Ralph quiso agregar, pero mejor mantener eso en secreto). -Cuando ayer insinuaste que quer铆as meterte de polizonte en uno de los transportes para salir al campo yo ya sab铆a que estabas probandonos para ver qu茅 opin谩bamos..
-Entonces...
-Sigue siendo una estupidez Matt. -Dijo tajantemente Mina. -Vas a poner en riesgo tu vida 驴Y todo para que? 驴Para imitar a Basara? -Se帽al贸 con el dedo 铆ndice hacia una de las paredes, pero Matt sab铆a que en realidad apuntaba hacia afuera, al Campo. -En el Campo no hay nadie a quien le puedas cantar Matt... 隆nadie! Solo chatarra y cad谩veres momificados. Estaba molesta y se di贸 cuenta que estaba siendo muy dura con 茅l, que s贸lo hab铆a venido a disculparse... pero no podia dejarlo ir sin dejarle ver su equivocaci贸n.
-Mina... yo no..
-Matt, escuchame. -Mina se levant贸 de la silla y se sent贸 en la cama junto al j贸ven. -Tu m煤sica es hermosa, no necesitas ponerte en peligro para probar nada. -Sin pensarlo tom贸 las manos de Matt y las apret贸 con fuerza. -Por favor Matt, no quiero que te pase nada.
Ambos guardaron silencio en lo que pareci贸 una eternidad, simplemente siguieron tomados de la mano sin decir nada hasta que de pronto un tema de Sharon Apple comenz贸 a sonar quebrando el momento de inmovilidad. Parecieron darse cuenta simult谩neamente y se soltaron las manos de forma avergonzada.
-Yo... -Comenz贸 a decir Matt con las mejillas sonrosadas. -Lo que quiero decir es que no quiero ponerme en peligro por nada Mina. Lo que estoy buscando es una respuesta que no puedo hallar aqu铆, entre las paredes de la Colonia.
Mina todav铆a no se hab铆a repuesto y respiraba agitadamente. Mir贸 a Matt intrigada. -驴Que est谩s buscando entonces..? -Dijo finalmente.
-No se Mina... pero.. -De pronto guard贸 silencio y baj贸 la cabeza.
-Matt... viniste a ser sincero conmigo. 驴No?
El joven levant贸 la cabeza y mir贸 a su amiga a los ojos. -Es cierto, a eso vine.
-Entonces conf铆a en mi. -Dijo mientras pon铆a una mano sobre su hombro. -Yo voy a estar siempre al lado tuyo, puedes contarme todo.
Matt pareci贸 de pronto m谩s aliviado, como si hubiese tomado una resoluci贸n y estuviera en paz con ello. -No se muy bien lo que estoy buscando Mina pero... hoy cuando vi a esa Joven extranjera...Cinthya... es como que el coraz贸n me empez贸 a latir mas fuerte y supe que habia algo mas all谩 de la Colonia que ten铆a que experimentar... algo como... no se como expresarlo.
Mina permaneci贸 unos segundos sin saber que decir, solo apret贸 un poco mas el hombro de Matt y baj贸 la mirada.
Ella si sab铆a lo que Matt no pod铆a expresar.
17 por Gerli
No exageraban cuando afirmaron que la Rainbow era grande.
Cinthya llevaba bastante tiempo caminando por un largo pasillo en donde no se ve铆a el techo... tal vez no lo tuviera en absoluto, solo pod铆a ver las placas met谩licas del piso con unas peque帽as luces anaranjadas puestas a intervalos regulares. A ambos lados hab铆a puertas de todos los tama帽os y formas, algunas eran como las de su camarote y otras eran peque帽as compuertas de acceso a pasillos o conductos de ventilaci贸n, pero eran las enormes compuertas de veinte o treinta metros de altura las que la intimidaban; cuando pasaba cerca de una de ellas sent铆a la necesidad de correr como temiendo que se abriera y la atrapara dentro.
Salvo esas extra帽as puertas, el resto del escenario no le causaba ninguna sensaci贸n en particular. Sab铆a que estaba buscando algo y que eso, sea lo que fuese estaba al final del pasillo, pero no ten铆a prisa por llegar. Se pas贸 los primeros momentos probando de abrir algunas de las puertas m谩s peque帽as, pero desisti贸 a la vig茅sima quinta o sexta... deberian estar todas cerradas, incluso las grandes.
Mientras le echaba una mirada a una extra帽a escotilla circular similar a esas que aparec铆an en las fotos de los antiguos submarinos capt贸 un ligero y fugaz movimiento al final del pasillo. Al levantar la vista crey贸 ver por un momento a una persona con cabello rojizo.
-驴Matt? -Se pregunt贸 Cinthya en voz alta... si, ese era el nombre de ese joven, Matt, lo recordaba bien 驴Que estaba haciendo all铆?
Aparentemente el pasillo hacia una curva m谩s adelante porque el joven desapareci贸 de pronto hacia la derecha. Cinthya sinti贸 el impulso de correr pero se contuvo y sigui贸 caminando al mismo ritmo de antes. Al llegar al lugar donde hab铆a visto desaparecer al joven comprob贸 que las luces del pasillo se apagaban en ese punto y lo que de lejos parec铆a una pared era el pasillo envuelto en tinieblas. Sobre la pared derecha hab铆a una compuerta de tama帽o normal que estaba entreabierta. La joven no lo pens贸 dos veces y entr贸 por ella.
Se encontr贸 en medio de una habitaci贸n bien iluminada de medianas proporciones. El suelo estaba lleno de juguetes que se encontraban esparcidos sobre una alfombra de color rosa. Una ventana dominaba la pared del fondo mientras que una peque帽a cama de madera, un placard empotrado en una pared y varias estanter铆as llenas de libros y m谩s juguetes completaban el mobiliario. Naturalmente Cinthya conoc铆a esa habitaci贸n y se encamin贸 hasta la ventana esquivando cuidadosamente las mu帽ecas y demas juguetes que no reconoc铆a. Con algo de esfuerzo consigui贸 levantar la hoja de la ventana y una r谩faga de viento agit贸 su cabello y las cortinas, oblig谩ndola a retroceder un poco.
Era exactamente la vista que recordaba, los mismos edificios, las ventanas de departamentos que se elevaban en la distancia de Ciudad Macross, el paisaje que se le hab铆a grabado en la memoria de tanto tiempo que pasaba en su habitaci贸n. El cielo estrellado estaba salpicado de puntos intermitentes que denotaban la presencia de grandes cruceros de batalla y las continuas estrellas fugaces, que volaban en formaciones de tres Valkyrias mientras realizaban el reingreso atmosf茅rico. 驴Cu谩ntas veces siendo una ni帽a hab铆a pedido deseos a esas patrullas de cazas antes que su padre le explicara lo que eran en realidad?
Pero hab铆a algo diferente en el paisaje que Cinthya observaba. Al principio fu茅 un ligero sonido que fue amplificandose hasta convertirse en un rugido que hac铆a que los cristales de los apartamentos cercanos vibrasen con alarmante intensidad. Entonces la vi贸: por sobre los edificios que ocultaban la vista de la ciudad comenz贸 a asomarse una gigantesca nave en pleno ascenso. Cinthya se tap贸 los o铆dos con las manos para protegerlos del estruendo mientras observaba fascinada como la enorme nave pasaba sobre su vecindario, toda envuelta en luces y dejando tras s铆 una estela de mariposas azules. 驴Mariposas? Estaba segura que eran mariposas azules, lo hab铆a visto en un video en una de sus clases de historia. Esa nave era la primera nave de colonizaci贸n humana en abandonar el Planeta Tierra, la Megaroad 01.
La nave era tan grande que pasaron varios minutos hasta que el cielo volvi贸 a estar despejado. Ahora volv铆an a aparecer las falsas estrellas y las estelas brillantes en la debilitada atm贸sfera del planeta. Cinthya suspir贸 y cerr贸 la ventana, tambi茅n corri贸 las cortinas mientras se dec铆a a s铆 misma que eso formaba parte de una historia en la que ella no ten铆a protagonismo. Se di贸 vuelta y contempl贸 la habitaci贸n con curiosidad, como buscando algo. Al examinar la cama vio que sentado en el borde del colch贸n se encontraba un peque帽o mu帽eco de acci贸n, de esos que les gusta tanto a los chicos de 8 o 10 a帽os. Este mu帽eco vest铆a un traje amarillo con grandes rayas verticales negras, pero lo que m谩s le llamaba la atenci贸n era el copioso pelo rojo que adornaba su cabeza.
Di贸 unos pasos hacia la cama y se propuso tomar el mu帽eco, mas cuando su mano estaba a punto de apresarlo este di贸 un salto y se plant贸 desafiante en medio de la cama.
Cinthya se sorprendi贸 y retir贸 de inmediato la mano. El mu帽eco de acci贸n estaba haciendo poses de combate, como si fuera uno de esos h茅roes que luchan contra monstruos gigantes en escenarios de miniatura.
La joven contempl贸 maravillada como el mu帽eco de Matt saltaba y arrojaba patadas voladoras contra lo que parec铆an enemigos invisibles. Al dar una vuelta carnero hacia atr谩s se qued贸 de pronto haciendo equilibrio sobre una pierna justo al borde de la cama.
-隆Cuidado! -Exclam贸 Cinthya y se arroj贸 hacia adelante con las manos extendidas para intentar atrapar al mu帽eco que estaba a punto de caer.
El mu帽eco se elev贸 por los aires mientras Cinthya pasaba por debajo de 茅l y ca铆a al lado de la cama con un gran estruendo.
La joven se incorpor贸 pesadamente apoy谩ndose en el borde de la cama, al levantar la vista vio al mu帽eco levitando sobre la cama a escasos cent铆metros de su rostro. No estaba flotando realmente, en realidad parec铆a sujeto por finos hilos negros que envolv铆an sus brazos y piernas, como una marioneta.
Cinthya se puso de pie y retrocedi贸 asustada mientras el mu帽eco volvi贸 a hacer las poses de lucha ahora en el aire.
Atemorizada levant贸 la vista hacia el techo y contempl贸 con horror una visi贸n de pesadilla.
No hab铆a techo, nunca lo hab铆a habido. All谩 arriba, en las alturas envueltas en niebla y penumbras un gigante, un Zentradi la contemplaba como si ella fuera una mu帽eca en una casa de juguete. De sus manos gigantes asomaban los hilos que sujetaban los brazos y piernas de Matt que ahora estaba bailando una extra帽a danza.
Cinthya grit贸 con todas sus fuerzas y las paredes de la casa de mu帽ecas en la que estaba se abrieron hacia afuera. La oscuridad la rodeaba, estaba sola en un rect谩ngulo de luz que era el piso alfombrado de su habitaci贸n. Retrocedi贸 unos pasos y sinti贸 que su pi茅 aplastaba algo que con un crujido reson贸 en la oscura inmensidad.
Asustada levant贸 su pie izquierdo y vi贸 que hab铆a aplastado un avi贸n de juguete. El modelo le resultaba conocido, era azul y ten铆a una forma triangular, pero ahora yac铆a partido en tres pedazos, la cabina se hab铆a reventado por el peso de ella y el peque帽o piloto de juguete estaba a un lado con la cabeza separada del cuerpo. Cinthya se agach贸 apresuradamente y tom贸 los pedazos del mu帽eco tratando con desesperaci贸n de encastrar la cabeza nuevamente al cuerpo, pero para su pesar solo consegu铆a que m谩s pedazos se desprendieran del mismo. Al ca茅rsele el casco pudo ver como los ojos violetas del piloto de juguete la miraban con terror.

Se despert贸 gritando. La ropa interior con la que dorm铆a estaba empapada de sudor pero sentia un frio mortal que la hizo tiritar al abandonar apresuradamente la cama. Tropezando con el mobiliario corri贸 hasta el ba帽o donde la luz se encendi贸 autom谩ticamente al instante de entrar. Vomitar la hizo sentir un poco mejor, pero se qued贸 en cuclillas frente al inodoro mientras trataba de normalizar su respiraci贸n. Nunca hab铆a tenido una pesadilla as铆, definitivamente la cerveza que hab铆a tomado no era para nada suave como pensaba.
Se puso de pie con dificultad y logr贸 sostenerse en el lavamanos. El agua fria empapando su cara borr贸 los 煤ltimos rastros de la pesadilla, no obstante la sensaci贸n de una presencia gigante que la acechaba desde lo alto persist铆a, pero al menos ahora si habia un techo sobre su cabeza.
La habitaci贸n (Porque llamarlo camarote no hac铆a honor a lo que era realmente) que la gente de la Rainbow le hab铆an cedido estaba bastante bien equipado. Adem谩s de tener su propio ba帽o con ducha disponia de una peque帽a cocina y una salita de estar. Su Pad descansaba sobre una mesita auxiliar al lado de la cama y proyectaba una peque帽a holograf铆a indicando la hora de la Colonia (Se hab铆a sincronizado autom谩ticamente al acceder a la base de datos de la misma) Faltaban algunos minutos para las cinco de la ma帽ana, por lo que daba igual si se quedaba despierta, as铆 que apag贸 la alarma agitando la mano sobre el aparato.
Permaneci贸 sentada en la cama en medio de la oscuridad. La habitaci贸n no tenia ventanas y solo un peque帽o resplandor anaranjado se colaba bajo la puerta. Le pareci贸 escuchar unos peque帽os golpes en la misma, prest贸 atenci贸n y volvieron a sonar, en efecto alguien golpeaba despacio la puerta de metal.
-Luz. -Dijo y la habitaci贸n se ilumin贸 uniformemente. Quien estuviese afuera tambien not贸 la repentina luz y dej贸 de golpear.
-驴Cinthya? 驴Est谩 usted bien?. -Era la voz de Jim.
-Estoy bien, deme un momento. -Alcanzo a decir mientras se pon铆a de pie lentamente. El mareo hab铆a remitido pero sentia la cabeza pesada. En el respaldo de la cama hab铆a unos joggins que tenia pensado usar por la tarde, se los puso r谩pidamente al igual que una remera que extrajo del bolso de viaje. Ahora estaba un poco m谩s presentable.
Abri贸 la puerta y asom贸 la cabeza fuera. Jim estaba apoyado contra una de las paredes del pasillo y la miraba con curiosidad. Ten铆a puesto su traje de piloto y un peque帽o bolso descansaba en el suelo.
-驴Todo bien? -Volvi贸 a preguntar. -Se la ve muy p谩lida.
La joven asinti贸 con la cabeza pero sigui贸 asomada detr谩s de la puerta. No quer铆a salir al pasillo descalza ni tampoco tenias ganas de que el piloto entrase a su habitaci贸n. Con respecto a su palidez... si, lo habia notado, no tenia nada en el estomago y no cre铆a poder ingerir nada m谩s hasta que se sintiese un poco mejor.
Jim se acarici贸 la barbilla y suspir贸 profundamente. -驴Quiere que la acompa帽e a la enfermer铆a? -Pregunto con resignaci贸n.
-Si pero antes d铆game una cosa 驴Hace cuanto que esta ahi afuera?
-Media hora m谩s o menos. -Contest贸 el piloto con sinceridad. -Yo estoy en servicio y me levant茅 a las 0400. Pens茅 en esperarla aqu铆 a ver si se despertaba a tiempo a pesar de lo de anoche en el b... -Vi贸 interrumpida su frase por el portazo que Cinthya di贸 repentinamente.

Veinte minutos m谩s tarde Cinthya sal铆a de su habitaci贸n enfundada en su propio traje de piloto. Por suerte hab铆a muchas mujeres piloto en la NUNS y hab铆a abundancia de talles en trajes de vuelo, por lo que pudo elegir uno que le quedaba perfecto. Como ten铆an que pasar casi toda la ma帽ana y parte de la tarde encerrados en la cabina del avi贸n trat贸 de llevar la menor cantidad de cosas posibles, casi todas ellas acomodadas prolijamente en los numerosos bolsillos del traje de vuelo. No se hab铆a olvidado el casco, por supuesto, que estaba firmemente enganchado en su espalda. La lecci贸n hab铆a sido muy bien aprendida.
-Estoy lista. -Dijo fr铆amente sin dirigir la mirada al piloto. -Vamos
-Copy. -Dijo Jim al tiempo que volv铆a a suspirar y recog铆a su bolso del suelo. Al parecer iba a ser una jornada bastante complicada.
Alcanz贸 a Cinthya justo en el momento en el que se abr铆a la puerta del elevador. Ambos entraron en silencio y cuando la joven iba a presionar el bot贸n -12 Jim se adelant贸 y presion贸 el bot贸n que estaba inmediatamente arriba.
-La enfermer铆a est谩 en el -11. -Dijo con una sonrisa.
-Gracias. -Dijo en forma cortante, luego mir贸 a su compa帽ero y agreg贸: -Parece que tuvo una buena guia turistica ayer 驴Verdad?
Jim no respondi贸 pero al menos ya no sonre铆a. Cinthya tambi茅n pens贸 que la jornada iba a ponerse complicada.
El ascensor se detuvo suavemente. Cinthya sali贸 primero e inmediatamente vio las indicaciones para llegar a la cl铆nica de la colonia. Sin esperar a Jim camin贸 con determinaci贸n por la cubierta hasta una puerta doble vidriada al final de la misma. No la sorprendi贸 que no hubiese nadie, era demasiado temprano. Entr贸 a la cl铆nica y se encontr贸 en una sala de espera con varias filas de asientos y una peque帽a oficina de recepci贸n junto a una puerta. Un par de plantas y una pantalla apagada en una de las paredes completaban el mobiliario. Camin贸 hasta la recepci贸n y mir贸 a trav茅s del vidrio sin ver a nadie.
-驴Hola? -Llam贸 a trav茅s del agujero circular del cristal de la oficina.
Pasaron uno instantes y el sonido de una puerta se escuch贸 en alg煤n lugar al fondo de la oficina. Una persona joven de tez morena con un guardapolvo verde se asom贸 por la puerta abierta de la oficina. Al ver a Cinthya se qued贸 perplejo uno segundos sin decir nada, pero su expresi贸n cambi贸 de repente y el rostro se le ilumin贸
-Ah, usted debe ser la Inspectora Ambiental. Un segundo. -Dijo mientras desaparecia. Inmediatamente la puerta contigua a la recepci贸n se abri贸 y el m茅dico se acerc贸 a la Joven.
-Soy David. -Dijo mientras extend铆a la mano a Cinthya. Soy el m茅dico de guardia esta noche, encantado de conocerla. Cinthya estrech贸 la mano del m茅dico y se present贸 a su vez. -Soy Cinthya Ross, mucho gusto.
-Perdon por hacerla esperar. -Dijo mientras se pon铆a las manos en los bolsillos. -La guardia estaba muy tranquila y le dije a Jenny que fuera al sal贸n de descanso a dormir un poco. -Se帽al贸 la oficina de recepci贸n. -Siempre hay un doctor y una enfermera de guardia, pero generalmente yo me encargo de todo y.... -Se detuvo a mitad de la frase mientras miraba hacia afuera a trav茅s de las puertas vidriadas. -驴Su compa帽ero la va a esperar afuera?
Cinthya se volvi贸 y vio a Jim apoyado en la baranda que delimitaba la cubierta, justo enfrente a la entrada de la cl铆nica.
-Si. -Dijo rest谩ndole importancia al asunto. -Soy yo la que ten铆a que venir a consultar algo.
El m茅dico la observ贸 bien y se llev贸 la mano a la barbilla. -Resaca 驴No?
Cinthya se puso colorada y asinti贸 levemente con la cabeza. El m茅dico ahora sonre铆a.
-No se preocupe. -Dijo. -Le voy a dar algo para que se sienta mejor. La cerveza de la Rainbow es algo traicionera con los de afuera.
Sin decir nada m谩s David abri贸 la puerta e invit贸 a Cinthya a pasar por ella. Esta comunicaba a un pasillo que daba acceso a media docena de consultorios, una de las 煤ltimas puertas estaba entreabierta y es all铆 adonde se dirigieron.
El consultorio estaba bien equipado y ordenado. Los equipos e instrumental m茅dico eran modernos y la limpieza era excelente. De todas formas Cinthya deberia haber venido el ultimo dia de su inspecci贸n a ver las instalaciones m茅dicas, pero era una buena oportunidad de ver como todo funcionaba cotidianamente, algo as铆 como una inspecci贸n sorpresa.
Se sent贸 en la camilla y al intentar recostarse contra la pared hizo que el casco golpeara fuertemente con la misma.
-Huy, lo siento. -Dijo poni茅ndose nuevamente colorada. -No me acostumbro a llevar esto puesto.
El m茅dico asinti贸 y se coloc贸 un par de guantes de latex. -Es usted civil 驴Verdad?
-Asi es, soy subcontratada por la NUNS.
-Ya veo. -Dijo. -Es mi tercer a帽o de pr谩cticas en la Rainbow, pero me dijeron que siempre hab铆an venido militares a hacer estas inspecciones.
-驴Es usted un M茅dico Residente? -Pregunt贸 interesada Cinthya.
-As铆 es, un a帽o m谩s y podr茅 trabajar en mi propio consultorio.
-驴Aqu铆 en la Rainbow?
-驴En la Colonia? No, es demasiado peque帽a, yo solo vine aqui por las pr谩cticas y la experiencia. Me gustaria mudarme a alguna flota importante, por ejemplo la Frontier o la Galaxy, son las candidatas ideales. El m茅dico abri贸 un peque帽o gabinete y mir贸 los f谩rmacos buscando algo. -驴Quiere tomar una pastilla o que le de algo inyectable?
-Necesito un arreglo r谩pido doc. -Dijo Cinthya
-Entonces le dar茅 una inyecci贸n. -Extrajo una cajita amarilla y cerr贸 la puerta del mueble. -驴Quiere tomarse la presi贸n?
Cinthya asinti贸, pero luego se mir贸 las manos enfundadas en los guantes del traje de piloto y mene贸 la cabeza. -Aunque voy a tardar un rato en quitarme esto. -Dijo.
-No hace falta Se帽orita Ross. -Dijo se帽alando el cuello de la joven.
-Llameme Cinthya.
-Muy bien Cinthya, no hagamos esperar mucho al soldado o tendremos problemas. -Dijo divertido. -Extrajo un pad de uno de sus bolsillos y con un leve tir贸n desenrosco un fino cable verde de un compartimento lateral del aparato. Luego tom贸 de una de las repisas algo parecido a un ap贸sito adhesivo y quit贸 el film protector.
-Ponte este sensor en el cuello. -Dijo mientras le alcanzaba la punta del cable adherida al sensor autoadhesivo.
Cinthya tom贸 el sensor y se lo coloc贸 tal cual le hab铆a indicado el m茅dico. Al cabo de unos segundos unos pitidos sonaron desde el Pad de David.
-Tienes la presi贸n un poco baja. -Dijo consultando el pad. -Tu temperatura y ritmo cardiaco son normales. Todo bien Cinthya, ya puedes quitarte el sensor.
La joven despeg贸 lentamente el sensor y se lo pas贸 al m茅dico. Este despego el cable y arroj贸 el ap贸sito a un recipiente de desperdicios patologicos. Luego enroll贸 el resto del cable en el Pad y se lo guard贸 en el bolsillo.
-Esperaba encontrar al Doctor Evans aqui. -Dijo Cinthya.
-Evans casi siempre trabaja de dia. Si bien somos tres los m茅dicos en la Rainbow, la mayor铆a de las veces yo tomo las guardias nocturnas.
El joven m茅dico tom贸 una peque帽a pistola inyectora e inserto la ampolla del f谩rmaco en la punta de la misma.
-El Doctor Evans es tambi茅n cirujano y la Doctora Yuki es Pediatra. Las dem谩s especialidades como Oftalmolog铆a u Odontolog铆a requieren la visita de especialistas del exterior.
Cinthya recost贸 la cabeza en su hombro para dejar espacio libre a David, la uni贸n del traje con el casco era un anillo que no dejaba mucho del cuello a la vista. Por suerte la pistola era peque帽a y la ampolla que hac铆a de boquilla descartable llegaba perfectamente. Una leve presi贸n y la dosis fue administrada.
-Listo. Deber铆as sentirte mejor en unos minutos. -Dijo el m茅dico.
-Gracias Doc.
David desprendi贸 la ampolla usada de la pistola y la arroj贸 al mismo tacho de residuos patol贸gicos. -Lo que si, come algo apenas te sientas mejor, preferentemente algo dulce.
-Tengo una barrita de cereal con chocolate en uno de mis bolsillos. -Dijo la joven mientras se palpaba uno de los bolsillos delanteros.
-Perfecto. -Dijo el m茅dico quit谩ndose los guantes. -Cualquier cosa me avisas por e-mail.
Sincronizaron sus Pads para intercambiar direcciones de correo electr贸nico y luego se encaminaron hacia la recepci贸n, se despidieron con un apret贸n de manos y Cinthya sali贸 a la cubierta donde Jim la esperaba con dos vasos grandes de caf茅 caliente.
A lo mejor no va a ser tan mal d铆a, pens贸 Cinthya.
18 por Gerli
隆Cuidado Ralph!
El grito lo hizo reaccionar pero ya era tarde, la rueda de acero de casi dos metros de di谩metro rebas贸 el tope del riel haciendo que el carro se inclinase. Ralph se movi贸 violentamente hacia adelante y contuvo el avance del mismo, mientras la rueda golpeaba su hombro derecho con un enorme estampido.
La gravedad estaba algo por debajo de medio G, pero aun asi la inercia que el carro desarroll贸 mientras se deslizaba por el riel sumado al enorme peso de las estructuras de soporte hicieron retroceder unos cuantos metros al gigante.
-L-Lo Tengo. -tartamude贸 Ralph mientras trataba de distribuir el peso de la carga sobre sus brazos. -Dense prisa! -Agreg贸 inmediatamente a los gritos.
La enorme cadena met谩lica que corr铆a por debajo de la plataforma comenz贸 a tirar del carro y Ralph sinti贸 como el peso remitia. Cuando la rueda descarrilada pas贸 por encima del riel la puso en su sitio de un pu帽etazo y levant贸 de un golpe la palanca que bloqueaba al carro en su lugar.
-驴Pero que mierda paso ahi arriba Ralph? -La voz de Hal son贸 nerviosa por el intercomunicador. -Creia que estabas sujetando el carro con ambas manos.
-Ya est谩 Hal, b谩jalo. -Dijo Ralph dando por finalizado el tema.
Como 煤nica respuesta obtuvo un gru帽ido y el sonido de la gr煤a principal que comenzaba a bajar la estructura de recolecci贸n. Si bien la Rainbow contaba con dos grandes hangares frontales para recibir y despachar naves de gran tama帽o, el enorme gasto de energ铆a necesario para operar en ellos no justificaba su uso. Se usaban las bah铆as de atraque de menor capacidad de estribor, ubicadas convenientemente al mismo nivel que el acceso al dep贸sito y al pilar del elevador central de la Nave. Eran algo estrechas para trabajar con la enorme estructura en cruz que hac铆a de base temporal a los recolectores del Campo, pero a esas alturas nadie se quejaba.
-Campamento en posici贸n. -Dijo Hal.
-Es tuyo Andy. -Respondi贸 Ralph.
Una enorme gr煤a que parec铆a un enorme brazo robot cobr贸 vida y se desliz贸 por un riel del techo hasta situarse encima del enorme armaz贸n que contenia los carros amarrados. El brazo se despleg贸 y se acopl贸 con el centro de la estructura con un estruendoso CLACK.
-Lo tengo Ralph. -Se escuch贸 por el canal general del intercomunicador.
-S谩calo afuera. -Dijo el gigante mientras encend铆a las luces de su casco. -Torre de Control aqui Recolectores. Campamento listo para salir.
-Torre de Control a Recolectores. Recibido. -Le pareci贸 a Ralph que la voz de Tass sonaba algo cansada. -Despresurizaci贸n en cinco minutos. -para confirmar sus palabras, las luces se tornaron rojas y una baliza comenz贸 a girar cerca de la enorme compuerta de salida. La gr煤a elev贸 un poco la pesada estructura y lentamente comenz贸 a deslizarse por el techo del hangar hacia la salida.
Ralph permaneci贸 en el lugar mientras observaba el movimiento de las enormes m谩quinas. Se hab铆a distra铆do un segundo pensando en la charla que hab铆a tenido con Evans la noche anterior y casi provoca un desastre. Sin pensarlo se acarici贸 el hombro derecho aunque no le dolia para nada... de hecho, hace varios a帽os que no experimentaba dolor alguno, salvo que esforzara al m谩ximo su cuerpo, saltando desde muy alto o tratando de levantar pesos que ni algunas gr煤as pod铆an levantar en la gravedad normal de la Colonia. Los cuerpos gigantes tienen muchas ventajas, su extrema resistencia a los da帽os era una de ellas. Quemaduras, radiaci贸n, golpes e incluso la falta de aire; su cuerpo gigante ten铆a una tolerancia muy superior a la humana. Cierto que hab铆a algunas diferencias org谩nicas notables, como que sus costillas eran mucho m谩s anchas y no le permitian girar el torso tanto como un humano (Lo que hac铆a de rascarse la espalda algo completamente imposible) o que por ejemplo ni su cabello ni sus u帽as hab铆an vuelto a crecer.
Otros cambios eran m谩s sutiles.
Estos eran los que preocuparon m谩s a Ralph durante el a帽o de aclimataci贸n que soport贸 en una colonia de Zentradis antes de volver a la Rainbow convertido en gigante; Al principio pens贸 que era alguna especie de experiencia traum谩tica post-agigantamiento, pero luego comprendi贸 que su cuerpo no era lo unico que se habia adaptado a la biologia alien铆gena, su mente tambien hab铆a sido modificada a la peculiar forma de vida de esas armas vivientes. Las primeras noches permanec铆a en completo estado de alerta, su cuerpo reaccionando ante cualquier ruido o movimiento repentino a su alrededor. Sent铆a peligro (aunque no miedo) frente a personas desconocidas y sus musculos estaban contra铆dos todo el tiempo, listos para hacerlo saltar ante cualquier amenza real o imaginaria. Los psiquiatras le explicaron que su cuerpo estaba programado para la lucha y debido a la fuerza gen茅tica que esta habilidad de lucha dominaba la sociedad Zentradi, deber铆a 鈥渄omarla鈥 antes de reinsertarse en una sociedad civil.
Fu茅 lo m谩s dif铆cil de todo.
Debi贸 conquistar su cuerpo. Debi贸 luchar contra las oleadas de excitaci贸n e ira cuando interactuaba con otros gigantes. Un simple apret贸n de manos con un extra帽o desencadenaba fuertes temblores en Ralph y lo obligaban a apretar los dientes y buscar apoyo en una pared cercana.
Los dem谩s sentimientos humanos tampoco se llevaban bien con su nuevo cuerpo.
La ira, la frustraci贸n, el desasosiego, incluso necesidades b谩sicas como el hambre o ir al ba帽o desataban reflejos de combate si alguien o algo se interpon铆a en su camino. Ralph soport贸 todo el proceso usando hasta la 煤ltima gota de su fuerza de voluntad y vi贸 con sus propios ojos como otros pacientes se ven铆an abajo o simplemente se volv铆an locos debido a la transici贸n... los cuerpos de ambas razas podian ser iguales en m谩s de un 99,99%, pero esa sutil diferencia pod铆a volver loco a un hombre y convertirlo en una bestia asesina. Los trajes de fuerza modificados que vest铆an 24 horas al dia estaban ahi por una raz贸n m谩s que justificada.
Ralph lo soport贸 todo estoicamente. Pero entonces apareci贸 la m煤sica.
Se han escrito miles de p谩ginas con respecto al shock cultural que la m煤sica produjo en la raza Zentradi. Cientos de hip贸tesis fueron planteadas y refutadas por eminentes ExoAntrop贸logos, debates encendidos dividieron a estudiosos de todas las ciencias derivadas del estudio de la Cultura y aun asi, nunca se lleg贸 a una respuesta o teor铆a unificada. Para muchos Antrop贸logos la m煤sica en La Tierra fu茅 el verdadero motor de la Cultura y no un mero producto de la misma, por eso se crey贸 al principio que el Shock Cultural era producido por la exposici贸n a la forma m谩s 鈥減ura鈥 de Cultura Humana y por ende la exagerada reacci贸n que sufrieron los primeros alien铆genas al escucharla.
Pero volviendo a Ralph, la clase de 鈥淪hock鈥 que el hombre sufri贸 no tuvo nada que ver con la disminuci贸n de sus capacidades motoras o las palpitaciones que transformaron a veteranos pilotos de combate Zentradis en manojos de nervios al escuchar una simple canci贸n de una 鈥淚dol鈥 terrestre.
Ralph era hipersensible a la m煤sica.
Ciertas canciones lo hacian llorar descontroladamente, otras lo pon铆an en un estado de relajaci贸n parecido al trance. Ciertas melod铆as pod铆an hundirlo en un estado de depresi贸n angustiante y, curiosamente, el Rock lo hac铆a dormir como un beb茅.
El lo soporto todo. Volvi贸 a tomar el control de su cuerpo y dej贸 que los psiquiatras lo ayudaran a entender su mente y a limitarla. Debi贸 recrear todos y cada uno de sus habitos (Buenos y Malos) y adaptarlos a su nueva mente. Todo fu茅 revisado y reacondicionado.
Salvo el sexo. La vida sexual de los Zentradis no form贸 parte de su adiestramiento. Ni un comentario, ni siquiera una carilla en las miles de hojas de informes que debi贸 leer para comprender como funcionaba ahora su cuerpo. Nada.
Sacudi贸 la cabeza dentro del casco como tratado de sacarse de encima cualquier preocupaci贸n y comenz贸 a caminar en pos de la enorme cruz que avanzaba ya a mitad de camino a la salida.
鈥淭ensi贸n Sexual鈥 -Pens贸.
-Ridiculo. -Dijo en voz baja, pero no lo suficientemente bajo para que sus compa帽eros no lo oyeran por el intercomunicador.
La gravedad comenz贸 a descender y cada paso que daba lo hac铆a saltar un poco m谩s alto cada vez. Al llegar a la escotilla se dej贸 flotar libremente en pos de la estructura.
Un sonido siseante se sinti贸 en todo en hangar mientras el aire era succionado a trav茅s de respiraderos en techo y paredes. Al cabo de un minuto no hab铆a diferencia entre interior y exterior por lo que la compuerta comenz贸 a abrirse lentamente, la primera puerta en forma vertical y la segunda en forma horizontal. La gr煤a comenz贸 a desplegarse desde dentro del hangar de modo que la enorme estructura sali贸 al exterior a medida que el brazo mec谩nico se extend铆a telescopicamente.
-A trabajar. -Dijo Ralph.
19 por Gerli
Las tenues luces anaranjadas de la cabina parpadearon y dejaron paso a la luz blanca que indicaba el fin del salto. Los pilotos tardaron un par de segundos m谩s en despertarse, un salto FOLD de tan largo alcance siempre entumece los m煤sculos del cuerpo. Luego de una breve sesi贸n de estiramiento de brazos y piernas, ambos pilotos inclinaron sus asientos hacia delante y se pusieron a revisar los sistemas de la nave. Fu茅 Gray el primero en romper el silencio.
-Vamos a comunicarnos con la Rainbow apenas terminemos de chequear nuestras coordenadas.
-Ok, enviando pulso en 3,2,1... ya. -Mike activ贸 el micro-enlace FOLD mientras miraba el monitor que media la zona alrededor de la nave en busca de anomal铆as en el espacio subdimensional que pudieran obstaculizar la transmisi贸n. -Pulso enviado, el canal est谩 despejado. -Dijo mientras retiraba las manos de la consola. -Todav铆a no me explicaste el porqu茅 de la prisa que tenemos por saltar al Campo
Gray no contest贸, parec铆a estar ocupado consultando una base de datos personal en la pantalla frente a su asiento.
-驴Es por eso, no? -Insisti贸 Mike se帽alando hacia el fondo de la cabina, donde una gran caja met谩lica de casi un metro y medio de alto estaba firmemente atada con cintas de carga a la pared.
El viejo piloto gir贸 la cabeza suspirando y mir贸 a Mike a trav茅s del cristal del casco. -Te dije Mike que te olvidaras de esa cosa.
Mike mir贸 a Gray y luego se volte贸 a mirar la extra帽a carga. -Cap, usted lleva 30 a帽os comerciando entre las colonias, es casi una leyenda en el gremio 驴Es necesario que empiece a contrabandear a estas alturas?
-驴Y quien dijo que eso es contrabando muchacho?
-No est谩 declarado en el manifiesto.
-No recuerdo que este obligado a registrar mis calzoncillos en el puto manifiesto Mike..
-Ni teniendo las pelotas de un Zentradi usarias calzoncillos tan grandes.
Gray murmur贸 algo parecido a un gru帽ido o un insulto (o ambas cosas) y se puso a extraer un Pad de uno de los compartimientos laterales de su asiento. Mike abri贸 la boca para decir algo pero lo pens贸 mejor y usando la peque帽a interfaz t谩ctil adherida a la mu帽eca del brazo izquierdo de su traje puso en funcionamiento un reproductor de m煤sica que solo se escuchaba dentro de su casco.
La siguiente hora pas贸 lentamente mientras Gray leia un libro en su Pad y Mike dormitaba dentro de su traje. Era una de las rutinas mas tediosas del viaje, pero era parte importante de la seguridad de las naves que ingresaban al campo. La anomalia que se extendia desde el centro del campo presentaba un comportamiento inestable; Pod铆a rotar en cualquier eje y expandirse o contraerse seg煤n las fluctuaciones del subespacio dimensional, que es el medio que las naves que utilizan la tecnolog铆a de salto FOLD utilizan para cruzar la galaxia.
Por eso emerger de un FOLD en el campo sin saber donde estaba la anomal铆a podr铆a ser extremadamente peligroso. La anomal铆a pod铆a destrozar el casco de una nave, pero era la corona de proyecci贸n que se extend铆a mucho m谩s all谩 del n煤cleo lo que provocaba dolores de cabeza a las naves espaciales. Durante los procesos de expansi贸n de la anomal铆a, la superficie de fallas que forma la corona pod铆a abarcar varios a帽os luz de distancia. Como la expansi贸n de la corona se produce en el espacio subdimensional a la vez que en el espacio normal, las leyes relativistas no se aplican a la misma. La corona puede cubrir instant谩neamente un 谩rea de espacio que a la luz le tomar铆a a帽os abarcar.
Una nave atrapada en una superficie de falla sufre una disminuci贸n de la velocidad de desplazamiento y si la falla es lo suficientemente grande, podr铆a incluso romper la burbuja WARP que rodea la nave y forzar un DEFOLD involuntario.
La soluci贸n mas simple fu茅 establecer que toda nave que llegara al campo emergiese a una distancia de seguridad, lo suficientemente alejada del campo para no sufrir los efectos de la anomalia, pero lo suficientemente cerca para establecer una comunicaci贸n con la Colonia y pedir las coordenadas para un DEFOLD seguro.
Mike sinti贸 unos golpes retumbar en el casco y abri贸 los ojos. Gray le estaba golpeando el Pad en el visor mientras se帽alaba la consola.
-Ya voy ya voy... -Dijo mientras se inclinaba hacia delante y operaba la consola. -Tengo nuestra posici贸n Cap.
-Era hora. -Dijo gray mientras guardaba el Pad en su lugar. -Vamos a ver que dice la Rainbow.
Mike no esper贸 la orden. Con el toque de un par de teclas ya habia abierto el enlace hacia la Colonia antes de que Gray dijera algo.
-Aqui el Carguero Rio Grande, me recibe Rainbow? -Pregunt贸 Mike por el enlace.
Pasaron unos segundos de silencio y luego una voz femenina son贸 por los auriculares de ambos pilotos. -Aqui la Colonia Rainbow, los escuchamos bien Rio Grande.
-Hola Rebecca. -Dijo de improviso Gray. -驴Como est谩 mi Morenasa preciosa?
El enlace qued贸 en silencio unos segundos tras lo cual la voz de Rebecca se volvi贸 a escuchar.
-Rio Grande, por favor indique su plan de vuelo.
-Rebbie no me trates asi, me rompes el corazon.
-Capit谩n de la Rio Grande, por favor informe plan de vuelo.
-Queres aparentar que sos un t茅mpano pero sos la mujer m谩s apasionada que conozco Rebbi, de solo oir tu voz me estoy derritiendo dentro de este traje.
Esta vez el silencio fue m谩s prolongado, al parecer Rebecca parec铆a estar luchando por mantener el autocontrol, cosa que finalmente no pudo lograr.
-Pedazo de idiota 驴No podes hablar en serio una sola vez?
-隆Esa es la Rebbie que conozco! -Exclam贸 Gray con alegr铆a. 隆La conejita de puente m谩s famosa de toda esta parte de la v铆a l谩ctea!
-隆Conej....! -La voz de la controladora de la Rainbow denotaba una indignaci贸n sorpresiva. -驴Quien te crees que sos? Idiota! Viejo Verde! Degenerado!
Las carcajadas de Mike fueron tan fuertes que saturaron el enlace. De repente otra voz femenina, mucho m谩s calma, se escuch贸 en la cabina.
-Rebecca, tienes autorizaci贸n para hacerlos salir del FOLD en nuestro campo de desarme de explosivos.
-驴Y perder toda esta carga extra que traigo para ti Amanda? -Dijo Gray a las carcajadas.
-Mas te vale que la carga est茅 bien o juro que vas a ir a visitar a Will al calabozo, viejo.
Ahora fue el turno de Mike de re铆rse nuevamente. -驴Will? 驴Otra vez en el calabozo? 驴Que hizo ahora?
-Nada que te importe, pero dejame advertirte sobre hacer alguna estupidez cuando te acerques a la Colonia; Hay personal de la NUNS abordo.
Gray se qued贸 callado, mir贸 a Mike que tambi茅n hab铆a dejado de re铆r repentinamente y sus miradas se cruzaron.
-No me gust贸 ese silencio caballeros. -La voz de Amanda se escuch贸 claramente por el enlace. -Mas les vale que sea un delay del enlace.
-驴Hay soldados en la Rainbow? -Pregunt贸 Mike
-Una inspecci贸n sanitaria programada. -Explic贸 Rebecca. -Un Teniente y una Civil, se ir谩n pasado ma帽ana si terminan todo a tiempo.
Gray ten铆a ganas de rascarse la cabeza, era un reflejo que ni con sus miles de horas de vuelo enfundado dentro del traje de vuelo se le hab铆a quitado. As铆 que lo 煤nico que hizo fue acariciar el casco a la altura de la nuca. -No pasa nada Amanda, pero si era algo programado no hubiese estado mal que me avisaras con anticipaci贸n.
-Gray, tu limitate a traerme las verduras frescas que de las decisiones de la Colonia me encargo yo.
-De acuerdo, de acuerdo. -Dijo gray levantando las manos en forma de rendici贸n. -Tu ganas, no nos meteremos contigo ni con tu horrible pila de basura que llamas 鈥淐olonia鈥.
-Sos un amor. -Dijo Rebecca
-驴Entonces vamos a comer juntos cuando termine de descargar Rebbie?
-Ni muerta.
-Ese es el esp铆ritu de mi Morena preferida. -Dijo Gray ignorando completamente los insultos de la Controladora que llegaban claramente a trav茅s de los auriculares de su casco. -Te traje un par de Anan谩s enormes, estoy seguro que se te ocurrir谩 algo delicioso para prepararlas.
-Cierra el culo y enviame las coordenadas de tu posici贸n de una puta vez.
-Ahi las est谩 enviando el novato, pero hey Amanda, tengo una cosa mas que decirte.
-驴Que pasa Gray?
-Vimos algo inusual en la Barrow.
-Soy toda o铆dos.
-驴Alguna vez oistes hablar de una PMC que usara pilotos Meltrandi Micronizadas? -El peque帽o silencio que su pregunta produjo en Amanda le indic贸 a Gray que la pregunta habia tomado por sorpresa a la Capit谩n de la Rainbow.
-No en esta parte de la Galaxia Gray, pero no me sorprende, las Meltrandi son las mejores pilotos en la raza Zentradi.-Dijo Amanda con calma. -驴Viste una en la Base Barrow?
-Vimos un VF-19 anclado al llegar, tenia esquema civil pero por el n煤mero de serie era obvio que pertenec铆a a una PMC.
-驴Y eso te pareci贸 raro?
-No, lo que me pareci贸 raro es el FOLD Pod que llevaba equipado, era de clase militar, de los que usan ahora los VF-171, de 煤ltima generaci贸n, si entiendes lo que quiero decir.
-Los 171 ya llevan varios a帽os en servicio, no ser铆a raro que el Gobierno Unificado ya halla comenzado a transferir tecnolog铆a a los contratistas civiles.
-Bueno, en todo caso con ese FOLD Pod es muy probable que llegue a la Rainbow antes que nosotros.
-驴Dices que puede venir hacia aqu铆? 驴En qu茅 te bas谩s para afirmar eso?
-Vamos Amanda, la Barrow es el destino m谩s inveros铆mil para una nave Civil y si esa nave segu铆a viaje como nos dijeron, apuesto mi licencia de comerciante a que va para tu monta帽a de chatarra. Sos el 煤nico destino posible en este olvidado rinc贸n de la galaxia.
-Culo de la Galaxia. -Corrigi贸 Mike.
-No tenemos ning煤n plan de vuelo registrado Gray, salvo el tuyo. -Dijo Rebecca. -Que por cierto ya esta aprobado, te estoy enviando las coordenadas de DEFOLD y el reporte del Campo... tendr谩s que atravesar la Falla perpendicularmente me temo
-隆La Puta que lo pario! .-Exclam贸 Mike mientras se agarraba el casco con las dos manos.
-Menuda suerte por cierto. -Replic贸 Gray
-La corona est谩 en expansi贸n desde anoche, lo siento chicos. -Explic贸 Rebecca apiadandose de los dos pilotos. -Armense de paciencia, el salto va a ser largo y algo agitado.
-Gracias Rebbie. -Dijo Mike suspirando. -Trataremos de llegar lo antes posible.
-Rainbow fuera, que tengan un salto seguro muchachos.
El enlace se cerr贸 y ambos pilotos se quedaron en silencio viendo el campo de estrellas a trav茅s del cristal frente a ellos.
-Y bueno, no hay nada que hacer. -Dijo gray finalmente. -No demoremos m谩s esto.
-Aye aye Capit谩n! -Dijo resignado el joven copiloto mientras introduc铆a la informaci贸n en la computadora de navegaci贸n y salto.

A unos 10 a帽os luz de ah铆, en el puente de mando de la Rainbow, una desconcertada Amanda ve铆a con sorpresa como la controladora de vuelo Rebecca, mujer de duras convicciones y un humor de esos que no conven铆a poner a prueba, hab铆a abierto una peque帽a ventana del buscador de la Red Galaxy para buscar recetas de lo que parec铆a ser una ensalada de Pi帽a.
20 por Gerli
El veh铆culo se detuvo justo frente al ascensor, como la mayor铆a de los transportes personales que se usaban en la colonia, era de propulsi贸n el茅ctrica y no emit铆a poluci贸n ni hacia sonido alguno. El aire era un recurso bastante limitado en el espacio exterior y la purificaci贸n de este demandaba gran parte del consumo energ茅tico destinado a soporte vital.
El conductor se ape贸 del veh铆culo y se acerc贸 a la pareja que esperaba desde hac铆a unos momentos.
-Buenos d铆as. -Dijo el hombre, de aproximadamente unos 40 a帽os de edad y tupida barba negra mientras se quitaba el casco de seguridad a la vez que les tend铆a la mano. -Me encomendaron que los lleve hasta el hangar para las operaciones del d铆a, me llamo Dan.
-Soy Cinthya, encantada de conocerlo.
-Teniente Primero Jim Glenn, creo que nos vimos anteayer 驴Verdad?
-Asi es, yo manejaba el segundo veh铆culo ese d铆a. -El hombre volvi贸 a colocarse el casco mientras con un gesto de la mano indicaba a la pareja que abordaran el transporte. -Est谩bamos un poco nerviosos, no sab铆amos que tan grave hab铆a sido el accidente en el Campo.
Jim carg贸 los dos peque帽os bolsos en la parte trasera del veh铆culo y se acomod贸 en el asiento trasero. Cinthya ocup贸 el delantero junto a Dan e inmediatamente se di贸 vuelta para preguntar a Jim. -驴C贸mo est谩 el avi贸n? 驴Result贸 muy da帽ado?
-Un par de abolladuras, nada grave. Revis茅 todos los sistemas y superficies con mucho cuidado, no te preocupes por ella, est谩 en excelentes condiciones.
La joven sonri贸 y volvi贸 la vista hacia delante. No era la primera vez que escuchaba a Jim referirse al avion caza como 鈥渆lla鈥, supuso que era algo normal en los pilotos de combate, despu茅s de todo pasaban m谩s tiempo en esas peque帽as cabinas que interactuando con otros seres vivos.
En ese momento Dan pon铆a en marcha el veh铆culo e ingresaron por uno de los dos t煤neles que convergen en la base del sector residencial de la Colonia. La calzada era lo bastante ancha para que pasaran dos veh铆culos a la vez y estaba bien iluminada. Al cabo de unos minutos comenzaron a descender por una rampa en espiral que rodeaba un pilar de tuber铆as y grandes columnas de acero.
-驴No usamos el elevador? -Pregunt贸 Cinthya
-Esta en uso. -Dijo Dan mientras indicaba una pantalla en el tablero, donde un mapa mostraba varias v铆as de acceso y rutas marcadas en diferentes colores. El punto que indicaba el conductor con el dedo presentaba una barra roja que cruzaba el lugar donde se encontraba la entrada del elevador de veh铆culos. -Si vamos por la rampa espiral llegaremos antes que los que estan bajando por el ascensor.
-驴Tienen toda la operaci贸n tan coordinada?. -Pregunt贸 Jim cambiando de posici贸n las piernas.
-Amanda es una especie de Deidad de la Log铆stica. Realmente hace un trabajo excelente organizando las operaciones de los diferentes equipos de trabajo.
Las paredes que rodeaban a la rampa en espiral desaparecieron repentinamente y fueron reemplazadas por un armaz贸n met谩lico que permit铆a ver la oscuridad del hangar principal de la nave.
-Ponte el casco. -Dijo Jim palmeando el hombro a Cinthya.
La joven asinti贸 y procedi贸 a colocarse el casco (Que previamente hab铆a acomodado en su regazo) Al terminar de ajustar el cierre herm茅tico del traje, los sensores infrarrojos entraron en funcionamiento desvelando un paisaje imponente a una boquiabierta Cinthya.
-Impresionante, 驴No?
La joven miraba a su alrededor completamente sorprendida. nunca habia estado en una estructura cerrada de tan colosales dimensiones.
-Es... increible
Dan mir贸 a Cinthya y pudo ver el asombro en los ojos de la joven a trav茅s del visor del casco. -Cuando hacemos simulacros de evacuaci贸n prendemos ocasionalmente todas las luces del hangar principal, uno queda sin habla cuando ve la boca de la Rainbow en todo su esplendor.
-驴Boca? -Pregunt贸 Cinthya mientras se quitaba el casco, ya que le parec铆a descort茅s hablar con el conductor a trav茅s de un altavoz.
-Al Hangar Principal lo llamamos 鈥淟a Boca鈥. -Empez贸 a explicar Dan. -Todo lo que entra es 鈥渕asticado鈥 por nuestro equipo.
-驴Y aquellos son los dientes? -Pregunt贸 Jim mientras se帽alaba unas enormes gr煤as que colgaban de los soportes del techo.
-Eh, soy el unico aqui que no tiene visi贸n nocturna Teniente. -Dijo Dan mientras se帽alaba la negrura que se extend铆a m谩s all谩 de las barreras de protecci贸n de la rampa. -Pero si se refiere a las gr煤as si, son 6 en total y pueden levantar una fragata completamente cargada sin mosquearse.
El veh铆culo lleg贸 a la base de la rampa en espiral y comenz贸 a seguir una calzada se帽alizada con una l铆nea blanca, como la que hab铆an recorrido al llegar a la Colonia. Luego de recorrer unos 100 metros llegaron a una de las paredes desde donde se accedia al elevador de veh铆culos. Tal y como Dan hab铆a previsto, las luces rojas de la entrada a la plataforma se tornaron en balizas amarillas mientras el enorme elevador frenaba los 煤ltimos metros y se deten铆a a nivel del suelo. Las barreras se abrieron y dos transportes llenos de operarios salieron de la plataforma. Dan fren贸 el veh铆culo y espero a que pasaran mientras hac铆a gestos con la mano derecha.
-驴Estos operarios van a salir al Campo? -Pregunt贸 Cinthya mientras imitaba al conductor y saludaba a la comitiva. Los operarios repararon en la joven y contestaron los saludos mas algun que otro piropo subido de tono.
-No. -Dijo Dan. Las operaciones en el Campo las hace un reducido grupo de personas, contando a Ralph, no m谩s de 3 personas salen todos los d铆as.
Los transportes desaparecieron en la penumbra del hangar y se convirtieron en unas peque帽as luces rojas que zigzagueaban entre los equipos y containers. Pronto doblaron en alg煤n recodo y se perdieron de vista.
-Sigamos. -Dijo Dan arrancando el veh铆culo. Siguieron por la misma senda marcada pero se desviaron hacia la izquierda al llegar a la primera bifurcaci贸n.
Pronto tuvieron a la vista el VF-17, estaba iluminado tal cual Jim lo recordaba del d铆a anterior, aunque esta vez no hab铆a nadie husmeando debajo del fuselaje. Suspir贸 lentamente recordando el comportamiento atontado de Tass.
-驴Dec铆as Jim? -Pregunt贸 Cinthya.
-Nada, nada. -Se disculp贸 el piloto moviendo la cabeza.
Se detuvieron junto a la aeronave y ambos j贸venes bajaron de un salto. Jim comenz贸 a bajar los bolsos mientras Cinthya se acerc贸 al avi贸n y comenz贸 a pasar su mano por el abollado fuselaje junto a la cabina.
-Pobre. -Dijo. -Yo pens茅 que era la 煤nica golpeada pero la pobre nave la pas贸 bastante feo ahi afuera.
Jim se quit贸 el casco y se acerc贸 a la joven con una sonrisa en los labios. -Me parece que podr铆as ser una buena piloto Cinthya.
-Paso Jim. -Dijo la joven mientras extra铆a la escalerilla retractable de una compuerta y la desplegaba hasta el suelo. -No ser铆a capaz de dispararle a una mosca, menos volar una de estas m谩quinas de guerra.
Mientras Jim y Cinthya trabajaban, Dan se recost贸 en el asiento delantero mientras se pon铆a un par de auriculares. Al parecer ten铆a 贸rdenes de quedarse junto a los visitantes hasta que despegaran.
Cinthya ocup贸 el asiento trasero y sacando su Pad de trabajo comenz贸 a cargar el programa que usar铆a para sus mediciones en el campo. Jim, mientras tanto, abri贸 manualmente una de las compuertas de armamento ubicadas a ambos lados de las turbinas, lo que en modo Battroid o Gerwalk serian las 鈥減iernas鈥. Lo que desmont贸 no era un misil, sino una vaina de aproximadamente 1 metro y medio de largo y 30 cent铆metros de ancho con un par de alerones estabilizadores, pero en vez de tener una cabeza de guerra ten铆a un domo de vidrio donde se asomaban varios instrumentos.
La vaina de medici贸n debia pesar sus buenos 40 kilogramos, por suerte Jim no era un debilucho y en medio de resoplidos pudo acoplar el instrumento a una de las bah铆as de armamento del ala derecha.
-Uf! -Resopl贸 aliviado. -El sensor est谩 colocado Cinthya.
-Gracias Jim. -Dijo Cinthya sin quitar la vista de su Pad que ahora estaba conectado por medio de un cable al panel de instrumentos de su puesto de copiloto. -Necesito que inicies los sistemas de la cabina, no tengo conexi贸n con la Vaina.
-A la orden Capit谩n. -Dijo Jim haciendo un saludo militar, pero Cinthya segu铆a viendo su Pad y no se percat贸 de la burla. Jim suspir贸 y se dirigi贸 a la escalerilla. -Voy a tener que arrancar el APU(1) primero, esta va a tardar un rato.
Dan levant贸 el casco que se hab铆a bajado para proteger de la poderosa luz que alumbraba al caza y mir贸 al piloto. -Teniente, si quiere puede usar las bater铆as del transporte. -Dijo se帽alando la parte trasera del veh铆culo. -Siempre los usamos para poner en marcha las naves en el hangar.
-Genial, gracias Dan.
-A sus 贸rdenes Teniente. -Dijo el operario quit谩ndose los aud铆fonos de un tir贸n y poniendo en marcha el veh铆culo. Inmediatamente maniobr贸 en un c铆rculo y coloc贸 la parte trasera del mismo casi debajo de la cabina.
Jim abri贸 la compuerta donde estaba el motor del transporte y encontr贸 dos grandes cables con enormes conectores en cada punta. Junto a Dan desenrollaron los cables y los conectaron a la entrada de energ铆a externa a un lado de la cabina.
-Es bueno que estas cosas sean universales. -Dijo Jim, no creo que a Amanda le guste si la llamo para pedirle un adaptador.
-Ah, veo que ya te cae bien Amanda. -Dijo Dan con una carcajada. -Esa m谩scara de bruja le dura poco, al final le cae bien a todo el mundo.
-No lo demostr贸 cuando saqu茅 a colaci贸n el tema Zentradi
El rostro de Dan se puso serio a la vez que el ce帽o se le fruncia. -Teniente, le pido por favor que no hable de ese tema en la Colonia. -Dijo retrocediendo un paso.
-Esta es la Flota Pura. -Dijo Jim mirando fijamente al hombre. -驴Verdad?
-No se atreva a decir ese nombre en voz alta, se lo ruego. -Dan mir贸 nerviosamente hacia la cabina del caza, donde Cinthya estaba absorta en su trabajo y la conversaci贸n de los dos hombres le hab铆a pasado inadvertida. -Mire Teniente, no se que clase de personas crea usted que somos, pero eso de la 鈥淔lota Pura鈥 qued贸 atr谩s hace muchos a帽os, somos una Colonia de Recicladores, nada m谩s.
Jim se acerc贸 a la cabina y desde abajo golpe贸 el fuselaje para llamar la atenci贸n de la joven. -Cinthya, necesito que actives la alimentaci贸n externa, es la palanca que est谩 en el panel superior derecho, en el cuadrante a la izquierda del panel de luces, la 煤ltima palanquita de la fila.
-Ok.
Se escuch贸 un peque帽o chasquido y las luces de la cabina se encendieron.
-Esper谩 5 minutos a que la computadora de abordo termine la revisi贸n de pre-encendido y despu茅s pod茅s empezar con el checkeo de la Vaina.
-Ok -Repiti贸 la Joven.
El piloto se alej贸 de la cabina y se apoy贸 en la parte trasera del veh铆culo, de donde sal铆an los cables que ahora alimentaban los sistemas del caza.
-驴Que significa 鈥渜ued贸 atr谩s鈥?
Dan sac贸 un pa帽uelo de uno de los bolsillos de su traje de mec谩nico y se lo pas贸 por la frente, por alguna raz贸n estaba transpirando. -Toda esa gente, me refiero a los que empezaron con este asunto de la segregaci贸n... ya no estan aqui, se fueron de la Colonia durante los primeros a帽os de llegar al Campo. Solo quedamos nosotros, gente trabajadora que no tiene nada que ver con sectas ni segregaci贸n ni nada que se le parezca.
-Pero no hay Zentradis aqu铆. Y eso pareci贸 molestar a Amanda cuando se lo plantee.
-驴Y porque habria de haber Zentradis aqu铆? Estamos en el mismo culo de la galaxia. Nadie salvo nosotros habita esta zona... -Dan se guard贸 el pa帽uelo y volvi贸 a ponerse el casco de seguridad. -teniente, le aseguro que nadie en esta nave tiene nada en contra de ning煤n Zentradi, simplemente nunca vino uno antes, tal vez por la injustificada fama que tuvimos. -Dijo agachando la cabeza como sinti茅ndose culpable.
Jim mir贸 al hombre y sinti贸 cierto remordimiento. -Lo siento Dan, no quer铆a interrogarte ni nada por el estilo. -Dijo mientras pon铆a la mano sobre el hombro del Colono. -Soy hijo de mestizos y cuando supe un poco de la historia de este lugar me sent铆 bastante indignado. Siento mucho haberlos juzgado sin conocerlos.
Dan levant贸 la vista y vio en los ojos violeta del piloto que las palabras que dec铆a eran sinceras. Levant贸 el brazo y correspondi贸 el gesto de amistad poniendo su propia mano en el hombro del piloto. -Gracias por comprendernos Teniente.
-Puedes llamarme Jim.
-Entonces d茅jame darte la bienvenida a la Rainbow Jim, ahora no solo como visitante, sino como amigo. Ambos hombres se estrecharon las manos mientras Cinthya miraba la escena con cara de no entender qu茅 cuernos estaba pasando.
-Hombres. -Dijo y encendi贸 el enlace a la vaina de medici贸n, cuyos instrumentos comenzaron a brillar a medida que los programas de diagn贸stico iniciaban el escaneo en busca de desperfectos.



(1) APU (Auxiliar Power Unit) Unidad Auxiliar de Potencia -Un sistema que suministra energ铆a para arrancar los motores de un avion o proporcionar energ铆a en caso de fallas del sistema principal.
21 por Gerli
A帽o 1869 (Calendario Terrestre)

La nave de reconocimiento sali贸 del salto FOLD acelerando, era una excelente forma de iniciar un asalto a m谩xima velocidad. Las compuertas laterales de la nave se abrieron y un escuadr贸n de Raus, liderados por uno de color rojo, emergi贸 a toda potencia. Inmediatamente la nave cambi贸 de rumbo y se alej贸 en la direcci贸n contraria a las guerreras.
A unos Doce Mil kil贸metros de distancia se encontraba una patrulla de Nousjadeul-Ger, dos escuadrones completos, unos veinte combatientes aproximadamente.
Las siete armaduras adoptaron una formaci贸n de estrella y aceleraron al m谩ximo en direcci贸n a los contactos que al parecer ya hab铆an detectado el DEFOLD y se dirigian a toda prisa a interceptar a los reci茅n llegados.
Virya era la l铆der del escuadr贸n y quien llevaba su armadura pintada de rojo sangre. Una Meltran curtida por las batallas, una verdadera as entre ases. De hecho se la consideraba la mejor guerrera de la flota Dortrad-Jen, una de las m谩s grandes flotas Zentradis en ese sector de la Galaxia.
Con m谩s de Setecientas salidas a combate y una cuenta de derribos que sobrepasaba un par de miles de v铆ctimas, su supremac铆a en el campo de combate era total y brutal.
Viv铆a para el combate. Combat铆a para vivir. M谩s de treinta ciclos de batallas hab铆an creado toda una leyenda a su alrededor y su escuadr贸n ten铆a un estatus especial en la flota.
Virya era su propia comandante. Ella eleg铆a cuando salir y que sectores patrullar. Su habilidad en combate y su talento para rastrear y localizar enemigos eran tan brutalmente efectiva que tenia carta libre en la flota. Nadie las dirig铆a, el escuadr贸n de Virya era totalmente independiente de toda la cadena de mando y el propio Dortrad-Jen lo permit铆a.
Nada de esto hubiese sucedido si otra flota Zentradi no hubiese aparecido en las inmediaciones del c煤mulo estelar local.
Y fu茅 lo mejor que le pudo pasar a Virya.
Que dos flotas Zentradi colisionaran era un evento extremadamente raro. El avasallador tama帽o de la Galaxia preven铆a estos violentos encuentros, pero la raz贸n por la que dos flotas se acercasen tanto una a la otra no ten铆an nada que ver con el azar.
El Ej茅rcito de Supervisi贸n tambi茅n estaba en la vecindad del mismo c煤mulo estelar y estaba siendo acorralado por ambas flotas.
Los Zentradis eran formas de vida creadas para la batalla. Fueron dise帽ados para proteger el primer imperio que se adue帽贸 de la Galaxia; la PROTOCULTURA.
Un mill贸n de a帽os atr谩s, la Protocultura surgi贸 en alg煤n rinc贸n de la Galaxia y r谩pidamente se consolid贸 como la primera civilizaci贸n que domin贸 el viaje interestelar y la creaci贸n y manipulaci贸n de la misma esencia de la vida.
Los Zentradis fueron creados para proteger este enorme imperio y, por razones que Virya desconoc铆a completamente al igual que la casi totalidad de los Zentradis, ahora eran sus enemigos mortales.
Localizar y Destruir al Ej茅rcito de Supervisi贸n era la prioridad 煤nica de todo Zentradi. Esa directiva estaba implantada profundamente en los genes de los guerreros tanto masculinos como femeninos. Encontrar y Destruir, sin tregua, sin descanso.
Pero con dos flotas gigantes buscando en un sector tan peque帽o como un grupo estelar de unos pocos centenares de miles de estrellas, los encuentros son inevitables. Y mientras el Ej茅rcito de Supervisi贸n permanec铆a oculto, las escaramuzas entre las don enormes flotas se hab铆an vuelto la norma en los 煤ltimos 25 ciclos.
Cuatro Mil kil贸metros.
No hab铆a habido una batalla total entre ambas flotas en los 25 ciclos que llevaban buscando en el sector. Ambos grupos se manten铆an alejados y solo los exploradores o grupos de avanzada sol铆an intercambiar disparos cuando se detectaban mutuamente. Esto era as铆 todo el tiempo; buscar, encontrar, luchar, aprovisionarse, buscar y volver a luchar.
Para Virya esto era su vida y para sus enemigos, era la muerte.
Quinientos Kil贸metros.
Las armaduras posicionaron los enormes ca帽ones l谩ser que llevaban plegados en su espalda y se prepararon para disparar. A estas velocidades el combate se reg铆a por el ataque a distancia. Deber铆an cruzarse una y otra vez a medida que desaceleraban hasta poder entrar en combate cuerpo a cuerpo.
A cincuenta kil贸metros de distancia estaban a apenas dos segundos de encontrarse, los l谩ser se dispararon y por un momento el espacio se llen贸 de un entramado de l铆neas brillantes azules y verdes. Virya sab铆a que hab铆an abatido a tres enemigos, pero la velocidad que llevaban era tan alta que las ondas de choque de las explosiones ni siquiera se hab铆an expandido fuera de las armaduras derribadas y las guerreras hab铆an pasado r谩pidamente entre ellas.
Ahora deb铆an virar y prepararse para el segundo choque, esta vez a menor velocidad. El viraje les tom贸 un enorme arco de unos 200 kil贸metros, volvieron a ponerse en rumbo de choque con el escuadr贸n enemigo y cargaron contra ellos.
Ahora fueron media docena las explosiones las que iluminaron brevemente el campo de combate. Esta vez Virya sinti贸 una peque帽a ola de choque golpear su lado izquierdo pero sabia que no hab铆a sido ninguna explosi贸n enemiga. Solo le dedico una fracci贸n de segundo a mirar lo que hab铆a pasado a su lado.
El Rau que estaba ubicado en el flanco izquierdo de la formaci贸n hab铆a sido alcanzado por un disparo en la cabina. El haz de luz atraves贸 limpiamente la armadura y sali贸 por el otro lado como si el Queadluun fuera un espejismo. La chica estaba muerta antes de que supiera lo que hab铆a pasado, pero fue curioso ver como la armadura sigui贸 recibiendo impulsos del cuerpo muerto incluso antes que la explosi贸n desintegrara el mecha. Probablemente esos impulsos que provocaban que los propulsores se encendieran y apagaran no eran del cerebro, ya desintegrado por el l谩ser, sino por la energ铆a que bajaba por el sistema nervioso del cad谩ver, m谩s r谩pida que la expansi贸n del plasma que acabar铆a por destruir todo el Rau.
Pero todo esto no distrajo m谩s que unos segundos de la atenci贸n de Virya; ten铆a una pasada m谩s por hacer. Esta vez el giro se hizo en unos pocos kil贸metros y la formaci贸n en estrella cambi贸 para adaptarse a la falta del combatiente caido; ahora era una formaci贸n escalonada de seis armaduras. Ambos contendientes volvieron a chocar entre una urdimbre de fuego l谩ser y explosiones.
Hab铆a llegado la hora del combate cuerpo a cuerpo.
Quedaban una docena de naves enemigas, as铆 que la formaci贸n se desarm贸 y cada chica escogi贸 un par de blancos. Los ca帽ones se plegaron y las armas de proyectiles entraron en acci贸n, as铆 como los enjambres de misiles que transformaron el campo de batalla en una mara帽a de estelas verdes y azules, aqui y alla interrumpidas violentamente por las explosiones de los misiles al ser detonados, ya sea por un disparo defensivo o al haber alcanzado su blanco.
El combate dur贸 solo 15 minutos
Como siempre, el 煤ltimo en morir fue el as del escuadr贸n enemigo. El pobre piloto di贸 una buena pelea, pero poco pod铆a hacer contra 6 guerreras Meltrandi. As铆 que las chicas jugaron con 茅l, volando las extremidades a su armadura una a una hasta que solo qued贸 un mont贸n de metal retorcido alrededor del piloto. Rika tuvo el honor de rematarlo, insertando el pu帽o de su armadura por el torso y soltando una descarga de balas que convirtieron a la masa met谩lica en una masa sanguinolenta.
-Alto el fuego chicas. -La voz de la l铆der de Escuadr贸n son贸 en las armaduras de las 5 Meltrandis. -驴Estatus?
-Operativa. -Dijo Melia
-Operativa. -Dijo Fanra
-Poca Munici贸n. -Dijo Rika
-Operativa. -Dijo Kiria
-Operativa. -Dijo Tyna
-Solo la Novata muerta. -Coment贸 sin darle importancia. -驴Cuantas salidas aguant贸? 驴12?
-11. -Dijo Fanra.
El Queadluun-Rau rojo hizo un gesto circular con el brazo derecho y las dem谩s armaduras se acercaron a su l铆der formando un c铆rculo.
-Volvamos a la flota, no tenemos nada m谩s que hacer en este sector.
Se escuch贸 un 鈥淪i!鈥 al un铆sono en el canal de radio y las 6 armaduras se pusieron en camino. Dejaron atr谩s el campo de batalla, ahora lleno de restos de armaduras Zentradi y avanzaron a m谩xima velocidad hasta la peque帽a nave de reconocimiento que esperaba silenciosa el regreso de las guerreras. La enorme compuerta lateral se abri贸 hacia afuera y los 6 Queadluun ingresaron al hangar.
-Todas adentro.
La compuerta se cerr贸 e inmediatamente las luces del interior de la nave pasaron de un blanco p谩lido a un rojo furioso, indicando que la nave se preparaba para un salto FOLD.
Virya fu茅 la primera en salir de su armadura. La cabina se abri贸 hacia arriba y los hombros se retrajeron hacia atr谩s, liberando el cuerpo de la guerrera quien flot贸 hacia el techo y comenz贸 a hacer unos simples ejercicios de estiramiento.
Las demas chicas tambien habian abierto sus armaduras pero permanecieron dentro en silencio.
La vibraci贸n de la nave al entrar en FOLD se hizo notar de inmediato. La luz se distorsiona y se creaba un efecto 贸ptico t铆pico que hac铆a que los objetos se duplicasen en formas fantasmales, era un efecto muy familiar para todos los viajeros interestelares de la Galaxia.
Virya flot贸 hasta la cabina de la nave, donde dos Zentradis se manten铆an alerta a los controles, aunque durante un salto FOLD no hac铆a falta supervisi贸n alguna. Virya no les habl贸, no los consideraba parte de su equipo, eran soldados regulares de log铆stica de la flota. Simplemente cumplian sus ordenes de Despliegue y Repliegue, no eran m谩s que herramientas y no merecian m谩s atenci贸n.
El espect谩culo que se apreciaba por los cristales de la nave era impresionante. El espacio Dimensional curvaba la luz de millones de estrellas y creaba una cascada de colores por la que la nave transitaba envuelta en una burbuja de energ铆a. Claro que a Virya no le interesaba esto, muchas cosas de las que veia no tenian ni siquiera un nombre para describirlas. Contempl贸 en silencio la escena hasta que se aburri贸. Di贸 media vuelta y flot贸 hasta el hangar donde sus subordinadas estaban recargando las armas de sus Raus.
-Esta vez probemos con alguna de la nave de Higlet. -Dijo Melia al ver que su l铆der se acercaba.
Virya se quit贸 el casco. No hab铆a transpirado ni un poco durante el combate, al contrario de Rika, cuyo cabello azul estaba empapado.
-Yo voy a decidir de donde va a venir la nueva recluta Melia. -Dijo cortante.
-Si Capitan! -Exclam贸 la joven.
El s茅ptimo integrante del escuadr贸n se hab铆a convertido en una carga para Virya. Ninguna de las chicas que hab铆an ocupado ese puesto en los 煤ltimos 6 ciclos hab铆an sobrevivido a m谩s de una docena de batallas. Era inconcebible que no existiera una guerrera en una flota de m谩s de dos millones de Zentradis que estuviese a la altura de su escuadr贸n.
Virya escupi贸 al suelo con desd茅n y se puso a revisar su propia armadura. Las dem谩s chicas la dejaron tranquila, perder una armadura era un motivo de verg眉enza para Virya y estar铆a de mal humor por un largo tiempo.
Al cabo de un par de horas, la intensidad del fen贸meno FOLD comenz贸 a menguar y las combatientes supieron que estaban por llegar a la flota. Ocuparon sus armaduras de inmediato y se prepararon para salir.
El DEFOLD se produjo veinte minutos m谩s tarde, las compuertas comenzaron a abrirse y Virya di贸 un paso hacia la salida cuando una llamada desde la cabina capt贸 su atenci贸n. Uno de los pilotos le hacia se帽as con el brazo de que se acercara. Las dem谩s chicas mantuvieron sus posiciones prontas a salir de la nave mientras Virya sal铆a de su armadura y se dirig铆a flotando nuevamente hacia la cabina.
La enorme pantalla hologr谩fica estaba encendida ocupando gran parte del cristal de la cabina. El Zentradi que estaba en la pantalla de cuerpo entero no podia ser otro que Kreegan, el Comandante de la 5ta. Flota a la cual estaba asignado su escuadr贸n de Queadluuns. Hace varios ciclos que no recib铆a una comunicaci贸n suya, pero no olvid贸 el protocolo. Se puso firme y se llev贸 el pu帽o al pecho en se帽al de saludo.
-Saludos Comandante Kreegan
-Virya. -La irritaci贸n del oficial Zentradi era evidente. -Presentate en mi nave inmediatamente.
-Entendido. -Respondi贸 ella.
驴Una orden? 驴Qu茅 demonios estaba pasando? 驴Se avecinaba una gran batalla? Virya no esper贸 a que la imagen se apagara y de un en茅rgico empuj贸n con los pies sali贸 disparada hacia su armadura. Solo le tom贸 10 segundos entrar al Rau y prepararse para salir. Hizo una se帽al con el brazo y las seis armaduras abandonaron la nave simult谩neamente.
El punto asignado para los DEFOLD de las naves de exploraci贸n se encontraba por encima de la Flota Dortrad-Jen, de modo que cuando el escuadr贸n sali贸 al espacio se zambulleron en picada entre decenas de miles de naves, una acumulaci贸n tan grande de cruceros, transportes y naves de batalla tan enorme que asemejaba a una nube verde azulada a la distancia.
A pesar de la avasallante cantidad de naves, cada escuadra de batalla ten铆a su posici贸n perfectamente definida en la Flota. Los enormes cruceros de batalla que serv铆an de naves insignias a cada ala de combate se encontraban en el mismo centro, todos protegiendo el verdadero coraz贸n de la Flota.
La Fortaleza de Dortrad-Jen era imponente. Una nave de dimensiones colosales, casi un planetoide en si misma. Era el centro neur谩lgico de la Flota y el arma m谩s formidable del arsenal Zentradi.
-驴Era Kreegan ese? -Pregunt贸 Rika acerc谩ndose un poco al Rau rojo que abr铆a la formaci贸n
-Tenemos que ir a verlo, esas son las 贸rdenes. -Contest贸 secamente Virya.
Un murmullo de asombro se escuch贸 en el canal de comunicaciones del escuadr贸n, pero ninguna de las chicas dijo nada. Al cabo de unos momentos Tyna rompi贸 el silencio;
-驴Vamos a presentarnos con un elemento menos?
Las dem谩s guerreras aguardaban en silencio. Tyna era la miembro m谩s antigua del escuadr贸n y era quien sol铆a hacer las preguntas m谩s inc贸modas a la irascible Virya.
-No, tengo una idea. Siganme.
Para el desconcierto de las dem谩s guerreras, Virya se desvi贸 del curso hacia el centro de la flota y se dirigi贸 hacia uno de las fragatas que cerraban el flanco. Las fragatas de clase Quitra Queleual eran las principales naves de asalto de vanguardia. Llevaban armamento ofensivo y varios escuadrones de armaduras (Queadluuns o Nousjadeul-Ger, dependiendo si la nave era Zentran o Meltran) y conformaban los centros de entrenamiento de todos los guerreros Zentradis que pilotaban armaduras de combate. Hacia una de estas naves se dirigi贸 Virya a toda velocidad seguida de sus cada vez m谩s intrigadas compa帽eras.
A unos 200 metros de la enorme nave se encontraba un escuadr贸n de Queadluuns-Nona ejercitando maniobras de formaci贸n. Un Rau encabezaba la formaci贸n mientras volaba alrededor de una serie de balizas luminosas que formaban un circuito de pr谩ctica. El resto de los Nonas, unas 8 m谩quinas, luchaba por seguir el ritmo de la instructora mientras manten铆an su posici贸n y velocidad relativas. Era uno de los ejercicios m谩s b谩sicos del vuelo espacial, ese grupo de soldados deber铆an ser novatos reci茅n asignados, sin ninguna clase de experiencia en batalla.
-驴Virya que te pasa? -Tyna se adelant贸 y cerr贸 el paso de su l铆der, algo tambi茅n in茅dito que dej贸 paralizadas a las demas chicas. -Esas son cadetes que est谩n aprendiendo a volar!
-Ap谩rtate o te arrancar茅 la cabeza Tyna.
La armadura de Tyna se hizo a un lado, Virya era muy capaz de cumplir su amenaza cuando estaba de ese humor.
El Rau rojo se acerc贸 a una de las balizas que marcaban el circuito de practica y espero al grupo de cadetes, quienes estaban finalizando la vuelta. Fu茅 el Rau de la instructora quien vio primero a Virya, el Rau rojo era inconfundible, no hab铆a otro igual en toda la flota. Se detuvo en seco usando los impulsores delanteros de emergencia, el temor que esa armadura despertaba en los dem谩s rayaba lo supersticioso. Unas decenas de metros m谩s atr谩s el grupo de cadetes tambi茅n se detuvo, ignorando lo que pasaba.
El ca帽贸n de Virya rot贸 sobre su hombro y se puso en posici贸n de disparo.
Tyna y las dem谩s chicas ahogaron un grito pero ninguna reaccion贸 cuando el ca帽贸n de Virya abri贸 fuego al m谩ximo poder, de forma que toda la energ铆a del arma fue usada en un 煤nico disparo de 谩rea, que abarc贸 por completo al grupo de anonadados cadetes.
Las armaduras se desintegraron por completo, las chicas que estaban adentro tambi茅n lo hicieron unas mil茅simas de segundo m谩s tarde. Fue todo tan repentino que ni un solo grito se escuch贸 en las comunicaciones compartidas. En cuanto la energ铆a se disip贸, el ca帽贸n parcialmente derretido de Virya se desprendi贸 de su armadura y qued贸 flotando al rojo vivo.
-Que... 驴Que hicistes? -Balbuce贸 Melia sin creer lo que sus ojos ve铆an.
El Rau rojo contempl贸 los restos carbonizados de la instructora y los cadetes e inmediatamente se di贸 vuelta hacia su escuadr贸n, que contemplaba la misma escena con la boca abierta. -Ya encontr茅 una candidata que me gusta. -Dijo Virya a la vez que su armadura se帽alaba hacia arriba. Todas las chicas miraron y vieron como veinte metros por encima de la nube de desperdicios un solitario Nona hab铆a escapado del ataque acelerando al m谩ximo verticalmente. Los extremos de las piernas de la armadura hab铆an sido consumidos por el rayo y todav铆a estaban incandescentes, pero el Queadluun y su piloto hab铆a esquivado el ataque a una distancia imposible.
Virya sonri贸 satisfecha.
22 por Gerli
La cabina se cerr贸 silenciosamente y el interior del caza fue presurizado de inmediato. Jim levant贸 la mano cerrada con el pulgar en alto y a trav茅s del cristal le indico a Dan que estaba listo para despegar. El hombre contest贸 imitando un saludo militar y se alej贸 de la aeronave mientras los motores comenzaban a calentarse.
-Ambar Uno a Control Rainbow 驴Me reciben? -Pregunt贸 Cinthya por la radio.
-Control de tr谩fico de la Rainbow, los recibo perfectamente Ambar Uno. Plan de vuelo aprobado, apenas est茅n listos salgan por la compuerta del hangar 4 y mantengan un patr贸n de espera alrededor de la Colonia hasta que el equipo de Ralph se contacte con ustedes.
-Entendido Rainbow, Salida por Compuerta 4 e iniciamos Espera hasta nuevo aviso.
-Que tenga un buen dia en el Campo Ambar Uno. -Salud贸 Rebecca
Jim movi贸 un poco el control de la potencia y el caza comenz贸 a elevarse gracias a los propulsores auxiliares ubicados en la parte inferior del fuselaje. En cuanto alcanz贸 una altura de diez metros, cambi贸 la forma del caza a modalidad Gerwalk, desplegando las piernas y pasando a vuelo estacionario usando solo los motores principales. La cabina aumentaba la poca luz disponible y la suplementaba con partes de visi贸n infrarroja y t茅rmica, de modo que al mirar hacia afuera vieron el hangar perfectamente, destac谩ndose por la firma de calor que emitia el peque帽o veh铆culo de Dan, que se alejaba por el fondo del mismo.
Como se ha dicho anteriormente, las naves de la clase Three Star poseen dos entradas exclusivas para recibir y despachar naves de transportes que continuamente van y vienen por toda la flota. En los d铆as de la Flota 37, la Rainbow pod铆a recibir un tr谩fico incesante de naves peque帽as y grandes sin tener que preocuparse por atascos en los docks de atraques. En la actualidad esas entradas estaban clausuradas y toda nave que llegara a la Rainbow deb铆a entrar por una compuerta ubicada cerca de la enorme superestructura que albergaba el puente de mando.
El VF-17S2 comenz贸 a girar sobre si mismo hasta estar alineado con la gran esclusa. Al acercarse a menos de 10 metros una serie de balizas se accionaron, indicando que la enorme puerta de acero pintada con grandes rayas negras y amarillas (Aunque ya bastante descoloridas y resquebrajadas por el uso y la falta de mantenimiento) hab铆a comenzado a abrirse. Como la mayor铆a de las enormes compuertas de la nave, esta era doble, de casi medio metro de acero s贸lido, ofreciendo protecci贸n extra en caso de fuego o explosiones dentro del hangar.
El caza pas贸 por la compuerta y se detuvo algunos metros m谩s adelante al llegar a la 煤ltima puerta de la esclusa. Como estaban a punto de pasar a gravedad cero, Jim aterriz贸 la aeronave de modo que descansara sobre sus piernas.
-驴De que estaban hablando ustedes dos ah铆 abajo? -Pregunt贸 Cinthya
Jim mir贸 a Cinthya por los espejos y movi贸 la cabeza. -Parece que en la Colonia las cosas son muy diferentes a lo que nos imagin谩bamos al principio.
-驴Por lo del Segregacionismo? -Pregunt贸 la Joven. -Yo tambi茅n lo not茅, la gente de la Colonia no parece ser parte de ninguna secta o grupo de esos que se a铆slan para permanecer alejados de lo que no toleran.
-El contacto con el exterior tampoco est谩 limitado. Se puede acceder libremente a toda la Red Galaxy y a la MBS.
La compuerta de atr谩s se cerr贸 con un fuerte estampido y las luces de la esclusa pasaron del blanco al rojo para indicar que el proceso de despresurizaci贸n hab铆a comenzado. El aire comenz贸 a ser succionado y la gravedad comenz贸 a descender. Todo el proceso demor贸 unos cinco minutos. Las luces adquirieron un tono amarillento y la baliza de la puerta que tenian al frente comenz贸 a girar. Las primeras estrellas se asomaron por el espacio entre las compuertas a medida que estas empezaron a abrirse.
-En marcha. -Dijo Jim
El VF-17 se impuls贸 hacia delante y mientras sal铆a de la enorme esclusa cambi贸 a modalidad caza. Jim mantuvo una velocidad relativamente baja mientras se alejaba de la salida antes de comenzar un patr贸n de espera alrededor de la Colonia. Al cabo de unos momentos gir贸 hacia la izquierda y Cinthya pudo por fin ver la enorme nave en todo su esplendor.
Jim comenz贸 a volar a unos escasos 500 metros de la nave, para que la boquiabierta joven pudiera apreciar el tama帽o colosal de la Colonia.
-Es enorme. -Dijo at贸nita.
-Te lo dije. Es una de las naves m谩s grandes construidas por el Consorcio Macross.
El gigantesco reactor dominaba toda la masa de la nave, pero a su alrededor se encontraban agrupados los enormes m贸dulos que conformaban la verdadera maquinaria que daba vida a toda la flota. O al menos, que hab铆a dado.
Solo unos cuantos sectores estaban iluminados, todas las estructuras, enormes tanques de materias primas, gases, combustible y minerales estaban sumidos en una total oscuridad Solo aqu铆 y all谩 alguna baliza o una luz intermitente, un destello que delataba algun equipo de soldadura trabajando fuera de la nave, daban alguna se帽al de vida en la silenciosa mole. Cada sector de la enorme f谩brica se especializaba en la fabricaci贸n o la manipulaci贸n de una clase espec铆fica de material, respetando el esp铆ritu de dise帽o modular, las enormes estructuras brotaban como hongos alrededor del reactor, sin tener en cuenta el menor respeto a las leyes de simetr铆a o est茅tica.
-驴Qu茅 es esa enorme rueda? -Pregunt贸 Cinthya se帽alando una estructura con forma de arco que se elevaba por sobre los dem谩s m贸dulos, varios centenares de metros a un lado del reactor.
-Creo que es un acelerador de part铆culas. -Dijo Jim. -Algunos materiales se fabrican mediante la manipulaci贸n de energ铆a cu谩ntica a altas velocidades.
-Control Rainbow para Ambar Uno 驴Me reciben?
Cinthya desvi贸 la mirada de la enorme nave y se centr贸 en sus instrumentos y en responder la comunicaci贸n entrante. -Aqui Ambar Uno, los recibo perfectamente.
-Les paso el reporte meteorol贸gico del Campo chicos.
-驴Meteorol贸gico? -Pregunto confundida la joven. -驴Tiene un sistema meteorol贸gico el Campo?
-Algo similar, es un sistema din谩mico que suele fluctuar en respuesta a actividad del espacio normal y del sub-espacio dimensional. Nosotros lo tratamos como si fuera un reporte climatol贸gico. -Explic贸 pacientemente Rebecca
-Entendido Rainbow. 驴Cual es el estado del Campo?
-La Superficie de Falla se encuentra en expansi贸n, deber铆a llegar a su pico m谩ximo entre las 1300 y 1400 horas. Tengan en cuenta que las comunicaciones ir谩n empeorando a medida que avance la ma帽ana.
-驴No podemos usar la radio est谩ndar? -Pregunt贸 Jim.
-Solo entre tu y tu equipo, la radiaci贸n electromagn茅tica de la anomal铆a no permite que ninguna onda de radio se proyecte m谩s all谩 de unos centenares de metros.
-驴Y si pasamos todas las comunicaciones del Campo a trav茅s del enlace FOLD de mi nave? El transmisor del VF-17S2 puede amplificar la se帽al y atravesar la falla.
Se escuch贸 un suspiro por la comunicaci贸n. -Eso son cosas que solo puede hacer Tass chico, yo con suerte se como se maneja esta radio y poco m谩s.
-Entendido Rainbow. -Dijo Cinthya. -Nos arreglaremos como podamos.
-Perfecto... ah, esperen un segundo que la Capitan quiere decirles algo.
Pasaron unos segundos de silencio y la voz de Amanda se escuch贸 por los sistemas de comunicaci贸n de la cabina. -Teniente, solo queria decirle que conf铆e plenamente en mi equipo. El Campo tiene sus reglas y no conocerlas puede ser fatal en muchas situaciones. Mant茅nganse cerca de Ralph y obedezcan sus instrucciones. Eso es todo.
-Gracias Capitana. -Dijo Jim. -Intentaremos molestar lo menos posible a su equipo.
-Buena suerte. Rainbow fuera. -Dijo Amanda cerrando la comunicaci贸n.
Cinthya se movi贸 inquieta en su asiento. Hasta el momento del 鈥渋ncidente鈥 con Will no hab铆a pensado en que su misi贸n la pusiera en riesgo de muerte. El viaje espacial tenia sus muchos peligros, pero hacia casi 100 a帽os que el hombre hab铆a aprendido a sobrevivir en el espacio y la tecnolog铆a actual lo facilitaba a煤n m谩s.
-Que amable. -Ri贸 sarc谩sticamente Jim.
-驴En Serio es tan peligroso el Campo? -Pregunt贸 t铆midamente la joven.
-Bueno... para el vuelo espacial al menos, lo es. La cantidad de desperdicios hacen que volar a altas velocidades sea muy peligroso, adem谩s de que siempre suelen haber misiles o minas desperdigados por todos lados. El otro problema es usar un radar, es casi imposible discernir qu茅 es cada cosa... generalmente uno tiene que confiar mas en sus ojos que en los instrumentos y finalmente. -Dijo suspirando. -La maldita anomal铆a esa.
En esos momentos la nave termin贸 de pasar por el costado de la Rainbow y pudieron ver la enorme cola que se extend铆a desde la parte posterior de la misma.
-Mire Cinthya 驴Se acuerda lo que le cont茅 sobre la cola?
-驴Qu茅 es eso? -Pregunt贸 asombrada la joven.
Por encima de los dos enormes propulsores que la Rainbow tenia en su parte posterior se extendia una enorme estructura alargada que se iba afinando a medida que se extendia lejos de la gigantesca nave.
-Esa es la cola de las Three Star aunque... esto es nuevo. -Dijo Jim intrigado.
-驴Que cosa?
-La cola no es m谩s que un gigantesco disipador de calor, como la temperatura del espacio interestelar es de -270 grados aproximadamente, es mucho m谩s eficiente para eliminar el calor residual y enfriar ciertos fluidos hacerlos circular por esta estructura... pero es la primera vez que veo una cola como esta.
-驴Qu茅 es lo diferente Jim? -Dijo Cinthya tratando de ver por la cabina hacia donde se帽alaba Jim.
-Parece haber sido modificada con alg煤n tipo de blindaje exterior... en varias Three Star que he visto el disipador de calor no tiene m谩s que unos metros de anchura en la base que lo conecta a la nave y se va estrechando hasta ser de algunos cent铆metros en la punta.
Lo que ambos ve铆an era la enorme estructura completamente recubierta de placas met谩licas con forma exagonal, de forma que lo que deber铆a ser una especie de 鈥渁la鈥 aparecia a la vista de los pilotos como una enorme lanza, de mas de un kil贸metro y medio de largo y varias decenas de metros de anchura.
-驴Porque habran hecho semejante modificaci贸n? -Pregunt贸 Cinthya
-Ni idea, pero a lo mejor es para ocultar las emisiones infrarrojas.. estas cosas brillan como un lanzallamas cuando se las mira con visi贸n t茅rmica.
El caza pas贸 sobre la estructura y rode贸 a la Colonia por el otro lado. Jim parec铆a pensativo y no volvi贸 a abrir la boca hasta que una nueva comunicaci贸n lleg贸 por la radio.
-Recolector a 脕mbar Uno 驴Me Reciben?
-Aqui Ambar Uno, los escuchamos fuerte y claro 驴Es usted Se帽or Savann? -Respondi贸 Cinthya
-Llameme Ralph, por favor. -Dijo el gigante entre carcajadas. -Estamos saliendo desde la cubierta ocho, por debajo de ustedes.
Cinthya mir贸 hacia abajo y pudo ver unas peque帽as luces de navegaci贸n rojas y verdes que parpadeaban varios cientos de metros bajo ellos. Realmente era incre铆ble poder ver en cualquier direcci贸n como si la cabina fuera transparente, cuando en realidad estaban rodeados de un blindaje de varios cent铆metros de espesor.
-Los vemos, Recolectores. -Dijo Jim accionando la palanca de mando, lo que hizo que el caza se sambulliese en picada. Cuando estuvieron a unos pocos metros el caza despleg贸 las piernas y se detuvo casi de inmediato junto a Ralph, enfundado en un enorme traje espacial con lo que parec铆an grandes herramientas adheridas a su espalda.
A su lado se encontraba una enorme estructura con forma de cruz donde un transporte habia sido anclado en el centro de la misma.
-Disculpen la demora. -Dijo Ralph inclinando un poco la cabeza. -Ya estamos listos para salir. Hagamos un checkeo final. Recolector uno Listo.
-Recolector dos, listo.
-Recolector tres, listo.
Cinthya mir贸 al transporte y vi贸 como dos pilotos la saludaban a trav茅s del cristal de la cabina. Ella contest贸 amigablemente agitando la mano.
-Ambar Uno listo. -Dijo la joven por la radio.
-Ah! -Dijo Ralph de improviso. -Una cosa m谩s Teniente. 驴Tienen cargados los c贸digos IFF para el Campo? No queremos que pase otro ehh... accidente.
-Tass los carg贸 desde su terminal durante la revisi贸n de ayer. -Dijo Jim por la radio. -驴Son c贸digos Zentradi?
-De hecho son c贸digos de dos flotas diferentes. La batalla que se di贸 en este lugar debi贸 haber durado d铆as enteros.
-驴Se enfrentaron dos flotas Zentradi en este lugar? -Pregunt贸 intrigada Cinthya.
-Tres.
-驴Tres? -Ahora era Jim el interesado. -驴Cual era la tercera flota?
-El Ej茅rcito de Supervisi贸n. -Dijo Ralph mientras activaba los propulsores de su traje y se dirig铆a flotando lentamente hacia la plataforma, donde se ubic贸 en una especie de asiento hecho de ca帽os y placas soldadas. Al parecer su traje ten铆a alguna clase de encastre magn茅tico que lo atrajo r谩pidamente cuando flot贸 sobre el asiento.
-Salgamos entonces, Ambar uno no se quede atras 驴Eh? -Dijo cruzando los brazos sobre su est贸mago.
-Entendido!. -Dijo Jim mientras se ubicaba unos veinte metros por detr谩s de la enorme plataforma.
La Rainbow estaba anclada a unos cuantos miles de kil贸metros de distancia del Campo. Si bien 鈥淎nclada鈥 no era la palabra exacta, la enorme nave se encontraba en 贸rbita estacionaria alrededor del enorme cementerio de naves, de modo que siempre manten铆a la misma posici贸n con respecto a los ejes del centro de la anomal铆a. Tambi茅n hab铆a otra raz贸n a煤n m谩s importante; ocasionalmente el Campo sol铆a expulsar lo que en la jerga de la Colonia se conoc铆a como 鈥渆scupitajos鈥 de escombros. Esto se deb铆a a que la anomal铆a barr铆a el campo como si de una inmensa cuchara se tratara, revolviendo continuamente los enormes restos de naves, haciendo que estos colisionasen y se fragmentaran en trozos m谩s peque帽os. Ocasionalmente, cuando la anomal铆a se expand铆a paralelamente al disco de material, la enorme fuerza hac铆a que los escombros acelerar谩n y escaparan de la atracci贸n gravitacional del cuerpo oscuro que se encontraba en el centro, creando 鈥渄isparos鈥 de material en cualquier direcci贸n. La Red EWR de la Rainbow estaba especialmente preparada para detectar estos peligros y advertir a la tripulaci贸n sobre trayectorias y posibles colisiones.
Todo esto iba leyendo Cinthya en su Pad mientras las dos 鈥淣aves鈥 volaban en direcci贸n al Campo. La nave utilitaria que propulsaba la estructura tubular aceleraba constantemente para poder mover toda la pesada estructura, pero aun as铆 tardaron casi treinta minutos en alcanzar una velocidad 鈥渃rucero鈥. Jim hab铆a activado el piloto autom谩tico para que mantuviera la posici贸n y velocidad relativas a la nave de Ralph y mientras la computadora se encargaba de volar la nave, se relaj贸 en el asiento delantero.
Cinthya dej贸 de lado su Pad y se concentr贸 en la enorme pantalla que dominaba la mayor parte de su panel de instrumentos. Cada armamento o equipo montado en el VF-17 ten铆a su propia interfaz, en este caso lo que aparecia desplegado frente a sus ojos era un resumen de la vaina de medici贸n y recolecci贸n de datos que ahora colgaba de una de las alas del caza. Cinthya ya hab铆a ejecutado las revisiones previas al despegue y los sensores ya estaban calibrados y listos para recoger datos. La joven desliz贸 sus dedos sobre la pantalla y activ贸 las instrucciones necesarias para iniciar el estudio. Una peque帽a ventana de video se abri贸 en la esquina inferior derecha mostrando en vivo la vaina en el anclaje de armamento del ala derecha. Una serie de pitidos y varias luces verdes indicaron el inicio de actividad en los sistemas. A trav茅s del video Cinthya comprob贸 como unos peque帽os paneles se desplegaron a lo largo de la vaina, listos para comenzar la captura de datos.
-Vaina de medici贸n activa. -Inform贸 Cinthya.
La interfase comenz贸 a arrojar informaci贸n en forma de gr谩ficos y tablas a medida que los datos eran recolectados. Cantidad y tipo de radiaci贸n, Rayos c贸smicos, temperatura externa.
La joven abri贸 un log personal y comenz贸 a describir un breve resumen de las operaciones y preparativos que se llevaron a cabo al salir de la Colonia.
-Jim. -Pregunt贸 levantando la cabeza. -驴Qu茅 es el Ej茅rcito de Supervisi贸n?
El piloto se puso derecho en su asiento. -驴No lo sabes? La Macross era originalmente una nave del Ej茅rcito de Supervisi贸n que cay贸 a La Tierra mientras escapaba de la flota de Boddole Zer.
-Cre铆a que la Macross era de la Protocultura.
-Es un error com煤n eso. -Dijo Jim. -Mucha de la informaci贸n todav铆a sigue siendo clasificada y no es de p煤blico conocimiento. En realidad el Ej茅rcito de Supervisi贸n y la Protocultura son algo as铆 como la misma cosa.
-驴La misma cosa?
-El Ej茅rcito de Supervisi贸n est谩 formado por elementos que antiguamente formaron parte de la Protocultura. No se mas detalles que esos, solo soy un soldado. -Dijo el piloto encogi茅ndose de hombros.
Cinthya se qued贸 pensativa unos segundos, luego se inclin贸 sobre la pantalla y minimiz贸 la interfaz de datos, abri贸 una ventana nueva e ingreso a la base de datos de su propio Pad. Ten铆a guardados una serie de videos documentales bajados de la Red Galaxy sobre los acontecimientos de la Primera Guerra Espacial. La ASS-1 (1) se estrell贸 en La Tierra en el a帽o 1999. El ingreso a la atm贸sfera de la nave alien铆gena (Y la enorme ola de destrucci贸n que se produjo durante su trayectoria descendente) hab铆a sido captado por numerosas c谩maras alrededor del mundo. Cinthya contempl贸 las im谩genes y videos con fascinaci贸n.
-Hey Jim.
-Hmmm?
-驴Porqu茅 los Zentradi est谩n en guerra con el Ej茅rcito de Supervisi贸n?
-Porque est谩n programados para ello. -Se escuch贸 la voz de Ralph de pronto. -Lo siento, no quer铆a meterme en su conversaci贸n y el enlace hab铆a quedado abierto de todas formas, pero parece que el Gobierno Unificado no quiere que los civiles sepan la historia completa
-驴Programados? -Pregunt贸 Cinthya.
Ambos pilotos miraron hacia adelante, en direcci贸n al gigante que viajaba sentado sobre la estructura de metal y les pareci贸 que inclinaba la cabeza.
-Hmmm... tal vez 鈥淐ondicionados鈥 sea una palabra mas adecuada.
Varios resplandores intermitentes indicaron que los propulsores delanteros hab铆an comenzado a frenar las naves. El viaje estaba llegando a su fin pero de todas formas tardarian un largo rato en desacelerar hasta detenerse por completo.
-Es extra帽o. -Dijo Jim. -Yo no me siento 鈥淐ondicionado鈥 a matar a nadie de ese Ej茅rcito.
-Eso es porque ha nacido y crecido expuesto a la cultura, Teniente. -Respondi贸 Ralph.
-驴Tienen algo que ver con el instinto? -Pregunt贸 la joven.
-No lo creo, una de las cosas que recib铆 鈥渄e regalo鈥 con este cuerpo gigante fu茅 un gusto desquiciado por la violencia y no, ninguna canci贸n de Minmay pudo quitarmelo.

Continuaron el viaje en silencio mientras el radar del caza comenzaba a detectar los primeros escombros met谩licos e informaba al piloto sobre el peligro de acercarse a la zona. Jim ignor贸 los avisos y dej贸 que el piloto autom谩tico aumentara en 50 metros m谩s la distancia de separaci贸n con la plataforma de los Recolectores.
-Estamos llegando. -Dijo uno de los pilotos del transporte.
Cinthya cerr贸 la interfaz de la vaina y abri贸 una ventana de video que mostraba la visi贸n frontal del caza, de modo que pudo ver todo el frente sin que el asiento de Jim le obstruyera la vista. Hab铆a una enorme nube de material a unos 400 metros de donde estaban, pedazos de metal y grandes piezas de lo que parec铆an ser trozos de naves gigantes, todos girando lentamente en diferentes direcciones, aunque permaneciendo completamente inm贸viles con respecto a la nave.
Las luces de la plataforma se encendieron, indicando que el campamento estaba por ser descargado.
-Aqui Recolectores a Rainbow. -La voz de Ralph se escuch贸 en la cabina. -Arribo a las coordenadas confirmado. Iniciamos despliegue del campamento.
-Aqui Rainbow. -Las comunicaciones mostraban una marcada degradaci贸n de la calidad de audio, apenas audible por sobre la interferencia. -Recibido Recolectores. Buena caza ahi afuera.
La computadora del VF-17 indic贸 que el objetivo se hab铆a detenido por completo y Jim tom贸 el control de la nave, comenzando a orbitar alrededor del campamento a poca velocidad.
Mientras tanto, el transporte se separaba lentamente de la plataforma a la vez que Ralph se incorporaba y flotaba en direcci贸n al mismo.
-驴Estamos en la periferia del disco exterior? -Pregunt贸 Cinthya.
-As铆 es, aqu铆 el material es mucho m谩s 鈥渇ino鈥 y se puede trabajar con relativa seguridad. El disco mide un centenar de metros de altura asi que hay espacio de sobra para movernos cuando estemos dentro. -Explic贸 Ralph.
-驴Nunca se aventuran m谩s all谩 de la periferia?
-Eso ser铆a muy peligroso Teniente. Aqu铆 hay material de sobra para recolectar. -Dijo uno de los pilotos de la nave de transporte.
Finalmente el gigante lleg贸 al transporte y se sujet贸 firmemente al casco mediante poderosos agarres magn茅ticos.
-Vamos. -Dijo.
Jim pas贸 a modo Gerwalk para poder maniobrar mejor entre los escombros, pero la ruta que el piloto del transporte segu铆a estaba completamente despejada y avanzaron con relativa facilidad durante varios centenares de metros dentro de la nube de material y escombros. Ralph observaba los escombros en busca de algo interesante que rescatar, de pronto golpe贸 repetidamente el casco de la nave con su pu帽o y esta se detuvo inmediatamente.
-All谩. -Dijo se帽alando una particular pila de restos. -Empecemos ahi.
Result贸 ser una armadura Meltrandi, uno de los cientos de miles de Queadluun que hab铆a desparramados por todo el campo. Mientras Ralph revisaba el robot, Jim permaneci贸 a unos diez metros observando la operaci贸n.
-驴Que rescatan de esos robots? -Pregunt贸 Cinthya.
-Principalmente las aleaciones del reactor y los sistemas de control de las articulaciones. Son materiales que cuestan mucho dinero producir de cero y aqu铆 est谩n flotando en cantidades inagotables... hmmm.. no, este no sirve. -Dijo Ralph separ谩ndose de los restos. -Tiene el reactor fundido, busquemos otro.
Repentinamente un grito se escuch贸 en la transmisi贸n y todos se sobresaltaron.
-隆Cinthya! 驴Que paso estas bien? -Exclam贸 Jim tratando de darse vuelta para ver a su copiloto.
-驴Que sucedi贸 Teniente? -Grit贸 Ralph por la radio.
-A- Ah铆, a la derecha. -Se escuch贸 la voz temblorosa de Cinthya.
Jim gir贸 la nave r谩pidamente y se encontr贸 de frente con el enorme cad谩ver momificado de un soldado Zentradi. El cuerpo estaba acribillado y despedazado, pero la ropa hab铆a mantenido los pedazos m谩s o menos unidos y el casco estaba roto, exponiendo el horripilante rostro gigante congelado en una eterna mueca grotesca.
-Un cad谩ver. -Dijo Jim. -Falsa alarma.
Se escucharon varios suspiros de alivio por la comunicaci贸n de radio.
-驴Estas bien Cinthya? -Pregunt贸 Ralph acerc谩ndose a la nave. -Lo siento, deb铆 haberte advertido sobre esto, el campo esta sembrado de cad谩veres.
Cinthya respiraba agitadamente y se hab铆a llevado la mano al pecho. Pasaron varios minutos antes que su respiraci贸n se normalizara y pudiese hablar nuevamente.
-Estoy bien Ralph, disculpa. -Dijo algo m谩s tranquila.
-Deber铆a alejarse un poco m谩s Teniente. -Dijo el gigante mientras se impulsaba hacia el transporte.
Jim no habl贸, se hab铆a quedado pensativo en cuanto vi贸 al enorme soldado flotando frente a la nave.
El trabajo continu贸 toda la ma帽ana sin ninguna novedad. Encontrar armaduras intactas era bastante dif铆cil, ya que los impactos sol铆an ser en su mayor铆a en la zona del reactor o en la cabina del piloto. A pesar de todo consiguieron dos armaduras en bastante buen estado que trasladaron al transporte.
Alrededor del mediod铆a perdieron por completo las comunicaciones con la Colonia y la vaina de medici贸n de datos registr贸 picos enormes de interferencia FOLD y radiaci贸n de neutrones. La enorme cantidad de escombros deten铆a la mayor parte de los neutrones como si de un escudo se tratase, por lo que las emisiones en el espacio normal quedaban contenidas casi por completo dentro del mismo Campo. El medio subdimensional era otro tema, aqu铆 la falla se expand铆a con total libertad a trav茅s del espacio, sin ning煤n obst谩culo que lo obstruyera.
Hicieron una pausa para comer algunas raciones mientras charlaban sobre lo que hab铆an visto en el Campo. Cinthya estaba mucho m谩s calmada y si bien Jim hab铆a estado alerta para no acercarse a nada que asustara a su copiloto, no se hab铆an cruzado con ninguna otra dificultad.
鈥淎camparon鈥 tras un enorme pedazo de casco de algun crucero Zentradi, la enorme pieza de metal media unos 150 metros de largo por 80 de alto, por lo que Ralph y el Caza de Jim entraron c贸modamente. Si bien tanto el traje de Ralph como las naves del resto del grupo poseian protecciones para el tipo de radiaci贸n que emanaba el Campo, nunca estaba de mas algo de protecci贸n extra en caso de una emisi贸n extrema de energ铆a.
-Estas muy callado estas 煤ltimas horas Jim. -Dijo Cinthya quit谩ndose el casco para poder comer un bocadillo.
-驴Eh? Ah no... no pasa nada Cinthya. -Respondi贸 el piloto imitando a su compa帽era quit谩ndose tambi茅n el casco. -Simplemente estaba pensando en que trat茅 de sacar el rifle cuando te asust贸 lo del cad谩ver y me di cuenta que no lo tengo cargado.
-Jim mir贸 su pantalla frontal y comprob贸 que las comunicaciones estaban configuradas localmente, ni Ralph ni el resto de los Recolectores (Que estaban conversando animadamente en el otro extremo de las ruinas de la nave Zentradi) pod铆an escucharlos. -No me siento seguro volando por este cementerio si no tengo un arma encima.
Cinthya comenz贸 a beber de un peque帽o envase de jugo a trav茅s de un sorbete, mientras contemplaba los innumerables trozos de metal que giraban por todas partes, algunos mas r谩pidamente que otros, denotando que hab铆an sido perturbados hace poco tiempo, ya sea por alg煤n movimiento de la falla o por el impacto con alguna de las naves de los Recolectores.
-Dime Jim. -Comenz贸 a hablar t铆midamente la joven. -驴Porque te dieron esta misi贸n de escolta a ti? No pareces ser alguien que haga esta clase de trabajos.
-La verdad es que no, nuestro trabajo es dar soporte a escuadrones de ataque o intervenci贸n r谩pida.
-驴Entonces por qu茅 te toc贸 a ti y no a otro?
Jim dej贸 de masticar la barra de cereal que estaba comiendo en ese momento y gir贸 la cabeza lo suficiente para ver por encima de su hombro. -驴Queres que te cuente por qu茅? Es algo larga la historia.
Cinthya se cruz贸 de brazos a la vez que se acurrucaba en el asiento. -Soy toda o铆dos Teniente.
-Jim suspir贸 y empez贸 a contar su historia.
23 por Gerli
Nac铆 en una flota de colonizaci贸n de la UNS en el a帽o 2029. No era una flota de exploraci贸n sin贸 una caravana de colonos de La Tierra que viajaban para asentarse en las nuevas colonias de las minas de Barnard. Mis padres se conocieron a bordo de uno de esos transportes y yo nac铆 al llegar al cintur贸n de asteroides que rodeaba al planeta que ser铆a mi hogar durante toda mi infancia.
Fu茅 una 茅poca muy dif铆cil para ser un ni帽o en una colonia minera. Las rebeliones comenzaron a propagarse por todo el planeta a medida que el descontento con las autoridades del gobierno unificado aumentaba a帽o a a帽o... fue por aquella 茅poca que la UNSpacy se reorganiz贸 en la NUNS y concedi贸 los estatutos democr谩ticos a las colonias reci茅n formadas... claro que para entonces los focos rebeldes se expandian casi tan r谩pido como las naves de colonizaci贸n a lo largo de la galaxia.
En fin, como te decia mi infancia no fu茅 de las mejores... en el modulo habitacional que conformaba el campamento minero del sector que nos habia sido asignado, conviviamos doscientas personas en condiciones bastante deplorables. La mayor铆a de los colonos eran gente sin recursos que aceptaron trabajar por 5 a帽os en las nuevas minas de Barnard para obtener los cr茅ditos necesarios para mudarse a los mundos desarrollados o a una flota de colonizaci贸n con mejor calidad de vida.
Los primeros a帽os fueron de una monoton铆a completa. Cuando cumpl铆 los 5 a帽os y ya estaba en la escuela primaria estall贸 la primera gran rebeli贸n en Barnard: una demora en la log铆stica del reparto de las raciones alimenticias fueron el detonante, pero el conflicto se ven铆a gestando hac铆a mucho tiempo ya.
El primer complejo que se rebel贸 eran en su mayor铆a Zentradis micronizados de la Colonia XXII. Yo siempre cre铆 que debi贸 haber sido muy duro para esa primera generaci贸n de Zentradis que, encandilados con las maravillas de la Cultura, descubrieron el peor lado de la civilizaci贸n humana, realmente no los culpo. Al principio solo fue una huelga que dur贸 varios d铆as, con peque帽os actos de sabotaje en las l铆neas de transporte y los veh铆culos terrestres que llevaban maquinaria al interior de las minas. La cosa no deber铆a haber pasado a mayores, pero el destacamento de militares que el Gobierno Unificado hab铆a emplazado en el planeta manej贸 desastrosamente el asunto.... cosa que no me extra帽a, Barnard fu茅, durante muchos a帽os, un destino de castigo para 鈥渆nfriar鈥 las cabezas de los pilotos demasiado 鈥渟alvajes鈥. No se pod铆a esperar mucho de semejante grupo de soldados tan obsesionados con apretar el gatillo.
En definitiva, al principio cortaron la comunicaci贸n con las redes espaciales y las noticias de la huelga apenas lograron salir del planeta. Para cuando algunos medios de comunicaci贸n llegaron a la 贸rbita de Barnard se les neg贸 el permiso para aterrizar y las noticias cesaron por completo. Los diferentes enclaves coloniales comenzaron uno tras otro a reconocer la gravedad de la situaci贸n y enviaron representantes a las autoridades. La situaci贸n se estanc贸 durante varios meses, durante los cuales se intent贸 negociar una salida pacifica a la crisis que habia paralizado por completo la explotaci贸n minera del planeta.
Al final, el peor escenario tuvo lugar en Barnard; las fuerzas militares irrumpieron en el complejo tomado a sangre y fuego para sofocar la rebeli贸n de un solo golpe. Lo que no sab铆an es que su bloqueo no hab铆a sido del todo efectivo y las c谩maras de seguridad transmitieron en vivo a todo el planeta la masacre llevada a cabo por las tropas de la UNSpacy. Lo que el comandante de la guarnici贸n hab铆a previsto como una operaci贸n rel谩mpago, de apenas unas horas de duraci贸n, se convirti贸 en una guerra de guerrillas que abarc贸 todo el planeta, casi medio millar de colonos furiosos y cansados de los abusos de las autoridades.
Llegados a este punto del conflicto, era claro que la crisis no pod铆a resolverse con las autoridades del planeta.
El principal problema fue que toda comunicaci贸n con el exterior estaba bloqueada tras un cortafuegos a escala planetaria. Incluso ante semejante mordaza digital, fue remarcable la inventiva y resoluci贸n por parte de los ingenieros y programadores que hab铆an quedado confinados en las colonias, quienes lentamente comenzaron a transmitir informaci贸n a trav茅s de los canales controlados del Gobierno Unificado. Byte a byte los videos de la masacre de la Colonia XXII fueron filtr谩ndose camuflados en correos electr贸nicos, archivos de texto y cualquier otra transmisi贸n digital que era exhaustivamente revisada por la censura militar.
Fue as铆 como a m谩s de un a帽o del levantamiento de la primer colonia minera, el p煤blico se enter贸 de las atrocidades cometidas en el planeta y todo sali贸 a la luz.
No sirvi贸 de nada.
El tiempo pasaba y la situaci贸n segu铆a estancada. Era como si toda la humanidad le hubiese dado la espalda al planeta Barnard y lo que pasaba en el. La expectativa que sigui贸 a las noticias de que las im谩genes del ataque a la Colonia XXII hab铆an sido divulgadas al p煤blico fu茅 reemplazada por un sentimiento de desesperaci贸n y, en algunas colonias, de resignaci贸n.
Nosotros no sab铆amos lo que estaba pasando fuera del planeta, ya que el bloqueo funcionaba en ambos sentidos. Incluso los militares de Barnard estaban parcialmente ciegos cuando los eventos de la primavera del a帽o 2036 nos estallaron en la cara, literalmente.

Desde el a帽o 2030 las nuevas flotas de colonizaci贸n basadas en las New Macross Class comenzaron a salir ininterrumpidamente de La Tierra en busca de planetas habitables. Una de esas flotas fu茅 la comisionada con el nombre de Macross 6, que parti贸 del planeta Tierra en Agosto del a帽o 2035.
La Flota 6 comenz贸 su recorrido exploratorio como sus antecesoras, siguiendo el Brazo de Ori贸n en direcci贸n al centro de la V铆a L谩ctea. Una vez abandonado el c煤mulo estelar vecino al Sol, cada flota abarcaba una ruta de exploraci贸n con un arco de separaci贸n de 20 grados con respecto a la flota predecesora, en esta etapa la Macross 6 realiz贸 un procedimiento FOLD de rango extenso y salt贸 hacia un lejano c煤mulo de estrellas, cuyas firmas espectograficas promet铆an un buen porcentaje de planetas en la zona habitable.
Emergieron, en cambio, muy cerca de una peque帽a flota Zentradi, probablemente remanentes de alguna flota dispersa a帽os atr谩s en alguna batalla por el control del territorio.
La nueva Battle 6 era, en su momento, la nave m谩s poderosa de la flota del Gobierno Unido, incluso siendo sobrepasada num茅ricamente por 10 a 1 podia dar batalla a los cruceros Zentradi gracias a su ca帽on de energia.
Lamentablemente tan extraordinaria nave solo hab铆a estado en el espacio por medio a帽o, mientras que la flota Zentradi estaba compuesta por guerreros curtidos en innumerables batallas.
Tras 12 horas de combate, que solo pueden ser calificados como una carnicer铆a, la Colonia Macross 6 abandon贸 a su suerte a su da帽ada contraparte Battle 6 y realiz贸 un FOLD de emergencia para salvar a los Colonos de las tropas Zentradi que se hab铆an abierto paso a trav茅s del domo blindado, colisionando un crucero contra el escudo y usandolo como cabeza de puente para invadir la ciudad.
Ese FOLD termin贸 con la enorme nave civil emergiendo casi dentro de d茅bil atm贸sfera de Barnard.
El estupor en las caras de las autoridades militares del planeta debi贸 haber sido legendario. De pronto una enorme nave emerge e inicia un ingreso atmosf茅rico descontrolado en medio de una conflagraci贸n de gas y restos de naves que hab铆an salido del FOLD junto a la reci茅n llegada. Al principio nadie sab铆a lo que estaba viendo, solo cuando el plasma y los escombros se dispersaron pudieron ver con horror la reconocible forma de almeja de una colonia Clase Nuevo Macross, con el inquietante agregado de un crucero Thuverl Salan incrustado en medio del escudo cerrado.
Antes que pudiesen reaccionar, las alarmas orbitales comenzaron a enloquecer y media docena de cruceros Zentradis, no registrados en el Armisticio Humano-Zentradi, emergieron alrededor del planeta.
La estructura por as铆 llamarla 鈥渏er谩rquica鈥 de las tropas Zentradi es en extremo simple y verticalista: Cada escuadr贸n de ataque tiene asignado un oficial que selecciona objetivos y se encarga de transmitir la estrategia desarrollada por los almirantes de la flota. No existen los 鈥渁scensos鈥 en la armada Zentradi. Si un Oficial muere en batalla, sus subordinados continuar谩n siguiendo las mismas 贸rdenes hasta morir o ganar la batalla. Dio la casualidad que la Flota 6 se cruz贸 con una flota alien铆gena sin ninguna clase de cadena de mando o estructura organizativa; en cuanto detectaron naves hostiles, todo los Zentradi atacaron al un铆sono y persiguieron a la Colonia hasta el Barnard sin ning煤n tipo de consideraci贸n t谩ctica o estrat茅gica. Ese mismo impulso fu茅 el que hizo que, al salir del FOLD cerca del planeta, atacaran las primeras naves que tuvieron a tiro, justamente las fragatas que formaban parte del bloqueo log铆stico y de comunicaciones.
La nave insignia del destacamento permanente de Defensa de Barnard fue la primera en explotar al recibir los disparos de artiller铆a de los cruceros Zentraedi. Esto fue desastroso para las fuerzas de la NUNS que perdieron en un abrir y cerrar de ojos de toda capacidad t谩ctica. Los cruceros y fragatas restantes organizaron una defensa apresurada y contraatacaron a los reci茅n llegados sin saber a que se enfrentaban exactamente. La batalla en la 贸rbita de Barnard se convirti贸 en un enfrentamiento total nave a nave, sin lugar a estrategias ni t谩ctica alguna.
Diez horas m谩s tarde, s贸lo quedaba en 贸rbita una seriamente da帽ada Fragata Northampton rodeada de chatarra espacial. El Capit谩n de dicha nave asumi贸 el rol de Comandante de las fuerzas de la NUNS sobrevivientes y evalu贸 la situaci贸n con los pocos oficiales que habian podido salir de las otras naves en pods de escape. La Colonia 6 habia tocado tierra hace algunas horas y ped铆a desesperadamente ayuda. Las tropas Zentradi hab铆an reducido la poca resistencia de la Colonia civil y estaban masacrando sistem谩ticamente a los habitantes.
El improvisado nuevo Comandante debi贸 entonces tomar una dif铆cil decisi贸n; realizar un FOLD hasta la base m谩s cercana y solicitar refuerzos o intentar el rescate de la Colonia.
Casi el 75% del escuadr贸n de ataque de la Fragata estaba destruido o seriamente da帽ado y atacar desde la atm贸sfera no era una opci贸n viable. La posici贸n de la nave Zentradi sobresaliendo del escudo de la Ciudad 6 era un blanco peligroso, si explotaba, la reacci贸n en cadena destruir铆a a la Colonia en su totalidad. La unica estrategia posible era un asalto de infiltraci贸n con tropas desde tierra, las armas de energ铆a estaban completamente descartadas.
Cada enclave minero de Barnard estaba siendo custodiado por un peque帽o destacamento de soldados. Dos VF-11 y un peloton de infanteria en cada uno de los asentamientos sumaban una veintena de Cazas y un par de centenares de hombres. Sin conocer la cantidad de Zentradis que estaban dentro de la Colonia o si disponian de Armaduras de Combate hac铆an imposible calcular las probabilidades de 茅xito de la misi贸n, pero al menos, ahora era evidente que no se pod铆a postergar la operaci贸n. La vida de los civiles dependia de la rapidez del ataque.
En un abrir y cerrar de ojos el bloqueo estaba levantado. Los trabajadores de los enclaves mineros vieron con asombro c贸mo se utilizaban los canales p煤blicos para organizar el rescate a la nave ca铆da.
Veinte minutos m谩s tarde, todos los escuadrones asignados a la custodia de las colonias mineras se hab铆an reunido en lo profundo de un ca帽贸n escarpado, a diez kil贸metros del sitio de impacto, listos para iniciar la ofensiva contra las 煤ltimas fuerzas Zentradi que quedaban en Barnard.
Y no estaban solos.
Casi trescientos civiles de las Colonias mineras, algunos pilotando los robots que utilizaban en las minas y otros portando taladros y armas improvisadas, se hab铆an unido a la misi贸n de rescate.
No hubo arengas o mensajes de conciliaci贸n. De pronto todos supieron lo que era correcto hacer y lo hicieron.
La solitaria fragata, ahora convertida en nave insignia de la NUNS, inici贸 la entrada atmosf茅rica y se dirigi贸 en curso directo hacia el sitio donde la Colonia 6 yac铆a, levemente escorada, sobre el polvo de Barnard. Inmediatamente los ca帽ones de artiller铆a del sector del casco de la Thuverl Salan que sobresalia del escudo de la Colonia comenzaron a escupir fuego sobre la nave atacante. Al mismo tiempo, las fuerzas de tierra se pusieron en movimiento usando los accidentes en el terreno para ocultarse lo mejor posible del devastador fuego de los ca帽ones Zentradi. Hombres y robots por igual se arrastraron por el terreno hasta quedar ocultos bajo la sombra del escudo de la enorme nave Colonial.
En ese momento los VF-11, que se hab铆an arrastrado en modo robot por los surcos del terreno, salieron disparados desde sus escondrijos y atacaron la artiller铆a Zentradi con todo lo que ten铆an.
Se perdieron un par de cazas, pero los ca帽ones quedaron inutilizados y permitieron que los trabajadores y sus lentos robots mineros pudieran acercarse hasta la Colonia sin sufrir bajas.
Con l谩grimas en los ojos presenciaron la ca铆da de la Fragata Northampton, completamente envuelta en llamas, sin nadie que la gobernase. El puente de mando hab铆a sido impactado y la tripulaci贸n hab铆a perecido instant谩neamente. Aun as铆 la nave continu贸 su descenso sin desviarse, tal cual como su Capit谩n lo hab铆a previsto, pasando por encima de la Colonia 6, mantuvo su trayectoria firme hasta estrellarse en una cadena monta帽osa cercana, dejando tras s铆 una oscura estela de humo, 煤nico recordatorio del sacrificio de un gran hombre y su tripulaci贸n.
Los hombres permanecieron en silencio hasta que la nave desapareci贸 tras las monta帽as, entonces al un铆sono, sin que nadie diera la orden, comenz贸 el ataque a la Colonia 6.
El resto de mi infancia en Barnard lo pase oyendo hablar de esa batalla. Con apenas 7 a帽os yo no entend铆a mucho de lo que estaba pasando, solo recuerdo las estrellas fugaces que cayeron durante una semana entera, debido a la chatarra que qued贸 en la 贸rbita baja del planeta. No obstante recordar el relato de esos hombres me llenaba de orgullo.
La batalla fue sangrienta, literalmente. Se pele贸 cuerpo a cuerpo ya que los Zentradis no ten铆an casi munici贸n y usaban los rifles como garrotes. Varios VF-11 fueron aplastados por la enorme fuerza de los gigantes. Incluso superados ampliamente en n煤mero y de haber estado luchando por casi dos d铆as enteros, pelearon como demonios salidos de un cuento de horror.
Cuando los Valkyrias se quedaron tambi茅n sin munici贸n, las cosas se pusieron muy feas, pero recordemos que los pilotos que estaban en Barnard eran pr谩cticamente salvajes sin disciplina. Creo que eso tambi茅n jug贸 en nuestro favor ya que al final todo se resolvi贸 con pu帽aladas y golpes. Incluso los pesados robots de la minas, armados con l谩seres de abrasi贸n y enormes taladros, no pod铆an competir con la fuerza de los Zentradis y muchos operarios murieron aplastados dentro de sus cabinas producto de un pu帽etazo o fueron literalmente arrancados de sus m谩quinas y aplastados como moscas.
Fue una victoria, amarga por cierto, la cantidad de vidas perdidas fue enorme, pero se rescat贸 con vida a casi un millar de personas.
Fu茅 el fin de la rebeli贸n en Barnard y el comienzo de una cooperaci贸n civil y militar que trajo paz al planeta.
驴Y porqu茅 cuento esto? bueno... ese fu茅 el punto de inflexi贸n en mi vida. Desde ese momento dej茅 de ver a los militares como asesinos y fu茅 donde me propuse seriamente entrar en la milicia. Mis padres se opusieron por supuesto, pero no era el 煤nico: la mayor铆a de los ni帽os de mi edad pedimos la entrada a la Academia Militar a los 12 a帽os, como la humanidad estaba en alerta permanente luego del holocausto de la Primera Guerra Espacial, las academias aceptaban a cualquiera que tuviese esa edad, independientemente de lo que padres o tutores opinaran.
Fue duro abandonar a mis padres, pero estaba completamente resuelto en evitar que el horror de un ataque Zentradi ocurriese nuevamente.

Desde ese momento y hasta que cumpl铆 los 15 a帽os, estuve a bordo de una nave de instrucci贸n militar, una m谩s de las muchas que llegaron a Barnard luego del ataque para formar un destacamento permanente, mucho m谩s fortificado que la antigua guarnici贸n que fuera aniquilada por los Zentradi. All铆 continu茅 mi educaci贸n b谩sica y cuando cumpl铆 los 15 a帽os fui trasladado directamente a un instituto de educaci贸n militar en Eden.
Fueron los a帽os en donde la exploraci贸n y colonizaci贸n del espacio sufrieron un gran impulso, donde las enormes flotas se constru铆an tan r谩pidamente que casi no hab铆a seres humanos que se embarcasen en ellas, por lo que muchas dejaban La Tierra con m谩s efectivos militares que civiles a bordo.
Tambi茅n fu茅 la 茅poca donde cambi贸 el paradigma de operaciones de la reci茅n formada NUNS. Se modificaron las formaciones de ataque y la cadena de mando. Se comenzaron a eliminar los escuadrones 鈥渄e Elite鈥 a favor de un patr贸n de combate m谩s similar al Zentradi, donde los escuadrones eran mucho m谩s numerosos en elementos de ataque y funcionaban como 鈥渙leadas鈥 m谩s que como unidades trabajando conjuntamente.
Yo me cri茅 escuchando las historias sobre los m铆ticos escuadrones de ases de la Primer Guerra Espacial, de como el Escuadr贸n Bermell贸n, de solo 3 valkyrias pod铆a enfrentarse a cientos de Zentradis y salir victoriosos. Heroes del calibre de Maximilian Jenius, Roy Focker o Hikaru Ichijyo fueron las leyendas que formaron en mi el deseo de ser piloto de cazas variables, por eso cuando el Alto Mando comenz贸 a modificar la estructura de las fuerzas de cazas a lo largo de la galaxia fue un dur铆simo golpe para los j贸venes que, como yo, so帽aban con llegar a ser l铆deres de un escuadr贸n legendario.
A煤n as铆 no me desanim茅, las fuerzas especiales segu铆an existiendo y eran el destino ideal para alguien que buscara sobresalir entre el resto. Estudi茅 duro, practiqu茅 todo el tiempo. Practicamente volaba hasta mientras dorm铆a. Sab铆a que la 煤nica forma de evitar que me asignaran a un simple escuadr贸n, obligado a patrullar cualquier olvidado agujero de la galaxia, era sobresalir en todo, en tener el mejor promedio, en ser el mejor cadete de mi clase.
Y lo hice. Me gradu茅 del Liceo Militar con las notas m谩s altas de entre mis compa帽eros. Era el mejor piloto que se habia graduado ese a帽o y tenia un record inigualable en simulaci贸n de combate y horas de vuelo acumuladas que sobrepasaban por mucho el recomendado para un cadete de mi edad. Me sent铆a en el cielo y, literalmente, me estrell茅 contra una monta帽a o, m谩s precisamente, con la burocracia de la 鈥淣ueva鈥 U.N.Spacy.
Ver谩s, no hab铆a lugar para mi en ningun lado.
Mis notas me calificaban como un piloto recomendado para un escuadr贸n de operaciones especiales, pero no hab铆a ninguno que necesitase un reemplazo. Adem谩s la NUNS aun manten铆a su antigua pol铆tica de 鈥渃uidar鈥 a los ases, asi que simplemente me dejaron 鈥渆n reserva鈥 y me enviaron a la superficie de Ed茅n de 鈥渇ranco鈥 por tiempo indeterminado, hasta que hubiese un lugar a donde enviarme.
De pronto mi vida se convirti贸 en un tedio. Estaba confinado en tierra, sin poder volar por ser 鈥渄emasiado bueno鈥 para los escuadrones regulares.
Al principio lo tom茅 como un desaf铆o. Segui entrenando en los simuladores, me mantenia f铆sica y mentalmente preparado para salir disparado a la 贸rbita de Ed茅n al recibir la llamada de mi nueva asignaci贸n, llamada que, finalmente, tardar铆a tres a帽os en llegar.
En el a帽o 2051 y con 22 a帽os de edad entre al Escuadr贸n de Enlace Situacional de la Base Orbital New Dallas, en Ed茅n. Uno de los pilotos fue ascendido de rango y dej贸 su lugar en el escuadr贸n 脕mbar para ocuparse de entrenar pilotos en una de la bases de la superficie del planeta.
Para aquel entonces yo ya hab铆a perdido la inocencia de mis a帽os de instituto y francamente sentia impotencia al ver en lo que se hab铆a convertido los cuerpos 鈥渄e elite鈥 de la NUNS; los niveles de operatividad eran baj铆simos, hab铆a m谩s pilotos que aviones disponibles y encima no disponiamos de aeronaves de 煤ltima generaci贸n, solo VF-11 standard y ni siquiera ten铆amos acceso a Fast-Packs actualizados. Al cabo de un tiempo comenzaron a dar de baja a muchos de los escuadrones de elite a bordo de las diferentes flotas Macross y recibimos los aviones 鈥渜ue sobraron鈥, fundamentalmente los VF-17.
Se podria decir que hasta ese momento hab铆a tenido suerte. El Escuadr贸n de Enlace Situacional es un caso especial en la flota. A medio camino entre los escuadrones de reconocimiento y los de Operaciones Especiales nuestra posici贸n era 鈥溍簍il鈥 debido a que todav铆a no se encontr贸 ninguna soluci贸n a las interferencias que provocan las irregularidades en el tejido FOLD, se necesita de alguna unidad especial que cubra los puntos 鈥渃iegos鈥 cuando un frente de batalla se despliega en una zona de actividad FOLD an贸mala.
Esa utilidad irremplazable nos permiti贸 sobrevivir a los cambios de toda la estructura militar a lo largo de la Galaxia, incluso nuestros VF-17 fueron actualizados a la versi贸n S2 luego de su reparaci贸n de media vida.
No obstante nos ganamos la hostilidad de una buena parte de la plana mayor de las fuerzas. Piezas de repuesto, munici贸n y a veces hasta los v铆veres nos eran retaceados de nuestro presupuesto anual. A medida que pasaban los a帽os el escuadr贸n iba perdiendo cada vez m谩s elementos, tanto humanos como mec谩nicos. Muchos pilotos se cansaron de la situaci贸n y pidieron ser trasladados a escuadrones comunes, yo no los culpo la verdad, el maltrato al que nos sometian rozaba la humillaci贸n.
Lo peor comenz贸 el a帽o pasado, cuando nos quitaron la fragata que siempre nos cobijaba y nos permitia desplegarnos en forma aut贸noma a un peque帽o hangar en la Base New Dallas, la estaci贸n espacial que conociste cuando llegastes a Ed茅n.
脷ltimamente la operatividad del escuadr贸n era tan baja que comenzaron a 鈥渦sarnos鈥 para suplir otros roles. Escoltas, testeo de equipos, hasta hacer de 鈥淭axi鈥 a idiotas del alto mando. Muchos de mis compa帽eros estuvieron al borde de la insubordinaci贸n al ser convocados para servir de 鈥渂lancos鈥 a los cadetes que practicaban con misiles de salva.
Pero lo aguantamos todo, los que quedamos estamos orgullosos de lo que hacemos y no vamos a rendirnos ante la sucia presi贸n del Alto Mando鈥 pero bueno, algunas de las cosas que sucedieron 煤ltimamente en la base rayan la desidia, no es la primera vez que al salir a una misi贸n descubrimos que los 鈥渕uchachos鈥 del hangar pusieron el equipo equivocado o no cargaron munici贸n viva en las armas, ni siquiera tenemos nuestro propio equipo de t茅cnicos o mec谩nicos, ahora dependemos de la burocracia y como ves, casi nos cuesta la cabeza.
Cinthya permaneci贸 callada luego de que Jim hubiese terminado de hablar. Estaba agradecida de que su compa帽ero hubiese compartido algo tan personal con ella y no sab铆a que decir. Por suerte una llamada en la radio cort贸 el silencio. Ralph y su equipo hab铆an terminado el descanso y era hora de volver al trabajo.
24 por Gerli
Matt peg贸 un salto hacia atr谩s cuando Akemi tir贸 del cable del auricular y grit贸 su nombre al o铆do. La joven hab铆a estado tratando de llamar la atenci贸n de su amigo mediante gritos pero Matt estaba sumido en un estado de autismo mucho m谩s profundo que lo usual.
-Matt 驴Que te pasa? -Pregunt贸 Akemi sent谩ndose en el pupitre. -Hoy estas mas raro que de costumbre.
Matt volvi贸 a su posici贸n original, osea recostado sobre el pupitre con la cara entre los brazos pero no se volvi贸 a poner el auricular en el o铆do. -Dejame en paz Akemi, no dorm铆 bien anoche.
Akemi dirigi贸 su mirada hacia la lunchera que sobresalia de debajo del pupitre de Matt, con un r谩pido movimiento la tom贸 y examin贸 su contenido; unos pocos granos de arroz blanco y restos de langostinos fritos y verduras.
-驴Mina no te prepar贸 hoy la vianda? -Pregunt贸 interesada la joven. -驴Pas贸 algo algo ayer despu茅s de la escuela entre ustedes dos?
Matt contest贸 con una especie de gru帽ido por lo que Akemi le di贸 un golpe en la cabeza con la lunchera y se alej贸 en busca de Mina, ignorando los insultos del joven pelirrojo.
Result贸 que su amiga no estaba en la escuela, al parecer hab铆a acompa帽ado a la profesora Silvia para ayudarla en alguna tarea administrativa y como tampoco se lo ve铆a a Manuel por ning煤n lado, decidi贸 aprovechar la tarde en su entrenamiento.
Se cambi贸 de ropa en los vestidores y sali贸 de la escuela vestida con su ropa deportiva, unos pantalones cortos, remera blanca y zapatillas deportivas. Se encamin贸 a la plaza pensando en los acontecimientos de los 煤ltimos d铆as y de c贸mo la llegada de la Inspectora hab铆a cambiado tanto las cosas entre su grupo de amigos.
Al llegar debajo de uno de los 谩rboles comenz贸 a realizar una rutina de calentamiento, moviendo sus piernas lentamente y estirando cada uno de sus m煤sculos. Esto le llev贸 otros 5 minutos que la ayudaron a despejar su mente y alejar cualquier preocupaci贸n.
La escuela de la Colonia no tenia pista de atletismo y en realidad tampoco la necesitaba ya que salvo Akemi, no hab铆a gente con aptitudes atl茅ticas en la Rainbow. Los alumnos si tenian actividad fisica en la escuela como clases obligatorias y el parque con sus senderos y espacios abiertos eran un lugar bastante apto para correr y realizar actividad f铆sica.
Akemi comenz贸 a trotar siguiendo el contorno del parque. A esa hora sol铆a haber gente pero todos conoc铆an la rutina de la joven y le dejaban la 鈥減ista鈥 libre mientras ella daba sus vueltas. En ese momento no hab铆a m谩s de 8 o 10 personas en todo el lugar, la mayor铆a jubilados sentados en los bancos y conversando y una madre con sus dos peque帽os hijos. Todos saludaron a Akemi cuando pasaba trotando junto a ellos.
Al correr su mente estaba en paz, pero hoy no era paz lo que buscaba la joven sino que buscaba analizar los acontecimientos de los 煤ltimos d铆as y poniendo su cuerpo en movimiento pod铆a concentrarse en otros asuntos. Mina hab铆a salido temprano de su habitaci贸n esta ma帽ana, cosa que nunca hac铆a ya que era Akemi la que siempre iba a golpear la puerta para ir juntas. No hab铆a preparado el almuerzo a Matt y esto tambi茅n era extra帽o, sumado al comportamiento de su amigo鈥 Matt hab铆a huido de la Inspectora Sanitaria el dia anterior y ella no lo hab铆a vuelto a ver pero鈥 驴Acaso hab铆a ido a visitar a Mina por la noche? No, eso no pod铆a ser cierto, pero que esos dos hayan tenido una charla explicaba el porqu茅 Mina hab铆a estado callada durante clases y no hab铆a tocado el tema de la Inspectora en toda la ma帽ana.
-Mierda. -Murmur贸 entre dientes.
Eso abr铆a un abanico de posibilidades, si Matt y Mina estuvieron reunidos anoche. 驴En la habitaci贸n de Matt o en la de Mina? Debi贸 ser en el camarote de Mina o afuera en el pasillo, su amiga no era la clase de chica que visitara de noche el camarote de un chico ademas, conociendo a su amigo, era l贸gico que se fuera a disculpar por su forma de comportarse pero鈥 Mina est谩 enamorada de Matt y eso lo sabe casi toda la Colonia menos Matt que es un cabeza hueca. 驴Hablaron solamente de Cinthya? 驴No habr谩n hablado sobre otra cosa? 驴Y si Mina se anim贸 a鈥? -No! -Dijo Akemi sacudiendo violentamente la cabeza. -Eso es mas increible todavia. -Se dijo.
Conoc铆a los pensamientos de su amiga asi como ella conoc铆a los propios. Mina esperar铆a hasta la graduaci贸n para confesarle su amor a Matt, no antes y eso se deb铆a a que dependiendo de la respuesta de Matt, Mina decidir谩 si abandona o no la Colonia Rainbow.
La educaci贸n primaria y secundaria en la Colonia, al igual que en muchas otras Colonias o planetas es gratuita, no as铆 las carreras terciarias o universitarias. La Rainbow, no obstante, proporcionaba una beca a un estudiante de cada promoci贸n para que complete sus estudios en la universidad que elija, ya sea en La Tierra, Eden, o alguna de las diferentes flotas con Campus Universitarios que recorren la Galaxia.
Mina fu茅 la candidata ideal para esa beca desde hace mucho tiempo. Con notas sobresalientes y un comportamiento intachable, sus aptitudes la hac铆an merecedora indiscutible de semejante honor. En el caso de Akemi, su aspiraci贸n es convertirse en una profesora de educaci贸n f铆sica y llenar un vac铆o que siempre existi贸 en la Rainbow, ya que nunca tuvieron un profesional dedicado enteramente a esa especialidad. La profesora Silvia era quien impart铆a clases a los chicos, pero no ten铆a una verdadera formaci贸n profesional.
Akemi pod铆a estudiar mediante la Red Galaxy y, en todo caso, se podia permitir el viajar a alguna academia a rendir ex谩menes y recibirse, pero no podr铆a de ninguna manera pagar los gastos que demandarian estudiar todos esos a帽os fuera de la Colonia.
Mina, sin embargo, estar铆a dispuesta a rechazar la beca por quedarse junto a Matt. Eso la entristec铆a y sent铆a pena por su amiga, pero respetar铆a su decisi贸n. Amaba a su amiga como la hermana que nunca tuvo.
Se detuvo frente a las escaleras que daban acceso a los terrenos de la escuela, sin darse cuenta se encontr贸 respirando agitada y casi sin aliento, sus cabellos estaban empapados de sudor.
-驴Veintitr茅s vueltas? -Dijo una voz a su derecha. -驴Estas entrenando para una marat贸n o algo?
Akemi gir贸 la cabeza y vio a Manuel sentado en las escaleras mir谩ndola con curiosidad.
-驴Vein-ti que? -Pregunt贸 la joven casi sin aliento acerc谩ndose a las escaleras.
-Veintitr茅s, llegu茅 apenas empezaste a correr y estuve sentado esperando a que terminaras, pero cada vez que pasabas me ignorabas completamente, a decir verdad no te quer铆a interrumpir, nunca te hab铆a visto correr tanto. -Dijo lanzando una toalla en direcci贸n a su amiga.
Akemi atrap贸 la toalla y se sec贸 el rostro empapado. Veintitr茅s vueltas... 驴Como se hab铆a distra铆do tanto? Ella sol铆a dar unas quince, con raz贸n estaba agotada.
-Estoy mejorando mi resistencia Manu, nada m谩s. -Dijo mientras levantaba los brazos y se restregaba los cabellos con la toalla.
-Ahh鈥 -exclam贸 Manuel mir谩ndola atentamente
-驴Que- que estas mirando? -Pregunt贸 intrigada la joven.
-Que hoy est谩s usando rosa.
Akemi mir贸 a su amigo confundida y luego baj贸 la vista. Su remera estaba empapada de sudor y el sost茅n rosa se transparentaba por debajo de la tela mojada. Su rostro se puso completamente rojo y solo atin贸 a arrojar la toalla a la cara de su amigo.
-Idiota! -Exclam贸 cubri茅ndose con sus brazos mientras corr铆a hacia la escuela.
Treinta minutos m谩s tarde y luego de darse una ducha y cambiarse de ropa, Akemi sali贸 de la escuela. Pas贸 por la m谩quina expendedora de bebidas y compr贸 una botella de jugo de manzana. Al retirar la bebida se acord贸 del 鈥渋ncidente鈥 con Cinthya y eso la hizo sonre铆r. Al bajar las escaleras del parque se encontr贸 nuevamente con Manuel, que estaba leyendo atentamente su Pad y no la vi贸 llegar.
-驴Todav铆a holgazaneando Manu? -Pregunto Akemi mientras le pasaba la botella a su amigo.
-Ah gracias. -Dijo el joven. -Hay novedades. -Dijo mientras desenroscaba la tapa del envase y le daba un trago r谩pido.
-驴Que pasa?
-Ma帽ana llega la Rio. -Dijo el joven devolviendo la botella. -Lo acaba de confirmar la Torre de Control por comunicado general.
Akemi apoy贸 su bolso deportivo en uno de los escalones y se sent贸 junto a Manuel mientras miraba la pantalla. -驴Ma帽ana? 驴Me parece a mi o llegan con retraso?
-De un d铆a. Al parecer El Campo est谩 m谩s-turbado que de costumb - 隆Auch! -Exclam贸 al ser golpeado por Akemi.
-驴Comprastes algo? -Pregunt贸 la joven.
-Nada, estoy seco este mes 驴Y tu?
-Un par de zapatillas. -Dijo se帽alando su calzado, que al parecer hab铆a tenido d铆as mejores y estaba remendado en varios lugares.
-驴Zapatillas? Fiuuu! -Exclam贸 Manuel. -Ni ahorrando dos meses me alcanzar铆a.
La vida en las colonias del espacio profundo era costosa. Casi todos los bienes de consumo se tra铆an desde los mundos o complejos industriales mediante naves de carga o correos de transporte de largo alcance. En el caso de la Rainbow, su situaci贸n era mucho m谩s complicada. Su ubicaci贸n sumada a la peque帽a poblaci贸n, hac铆an que fuera un destino poco deseado para los comerciantes que recorr铆an la galaxia y los bienes que la gente de la Colonia consum铆a llegaban a intervalos regulares en la R铆o Grande, una nave de transporte que enlazaba los pocos asentamientos humanos en este sector de la galaxia.
Por supuesto, los precios eran excesivos. Cada objeto que llegaba a la Rainbow val铆a entre 6 y 8 veces m谩s que en el lugar de donde proven铆an. Esto convert铆a a la peque帽a Colonia en uno de los sitios m谩s caros de la Galaxia.
-驴Quien compr贸 esto? -Pregunt贸 Manuel resaltando un item en la pantalla. -驴Una Docena de huevos? 驴Que caraj鈥?
-驴Huevos? -Pregunt贸 intrigada Akemi.
Al cumplir los quince a帽os, cada estudiante recibe de la administraci贸n colonial una cuenta de fondos para uso personal y una asignaci贸n mensual de algunos cientos de cr茅ditos, aunque la mayor铆a de los estudiantes sumaban algo de credito extra realizando algunas labores en su tiempo libre. Akemi, por ejemplo, organizaba reuniones los domingos por la ma帽ana para trotar por el parque y realizar actividad f铆sica en forma grupal. La administraci贸n recompensaba estas actividades con bonus en la mensualidad de la joven as铆 como a cualquiera que colaboraba activamente con el bienestar o desarrollo de la Colonia. Estas peque帽as entradas extra de cr茅ditos le permit铆a a los estudiantes hacer alguna que otra compra a trav茅s del portal de importaci贸n de la Rainbow, que serv铆a de intermediario a las mercanc铆as que llegaban del resto de la galaxia a trav茅s de la R铆o Grande, aproximadamente una vez cada 15 dias. Gracias a esto la colonia pod铆a disponer de productos variados y frescos con regularidad.
En el caso de las cuentas estudiantiles, compart铆an una misma casilla de correos, por lo que al revisar el portal de compras para confirmar el env铆o de las mercanc铆as se pod铆a ver un listado de todo lo que llegaba, aunque no quien hab铆a pedido cada cosa.
-Debe de haber sido Mina. -Dijo Akemi. -Ella es la experta cocinera, aunque por qu茅 compr贸 huevos como env铆o estudiantil y no directamente en el dispensario de comestibles es muy raro. 驴No?
-Aj谩. -Dijo su amigo sin retirar la vista de la pantalla. -Adem谩s el precio es casi tres veces m谩s caro鈥 en fin, son unos putos huevos al fin y al cabo.
Akemi asinti贸 y mir贸 pensativa el parque. La pantalla atmosf茅rica hab铆a empezado a cambiar el tinte de luz y de a poco las tonalidades rosadas comenzaron a te帽ir los senderos y bancos. Quedaba muy poca gente ya, un par de ancianos que terminaba una partida de ajedrez y dos chicos pateando una pelota contra una de las paredes de metal. Estir贸 sus piernas y comenz贸 a masajear los m煤sculos alternadamente. Al enfriarse luego de tan intenso y prolongado esfuerzo f铆sico hab铆an comenzado a doler levemente.
-驴Estas bien? -Pregunt贸 Manuel apagando el Pad.
-Si鈥 aunque no me gustaria tener una contractura ma帽ana por la ma帽ana. -Dijo mientras flexionaba la rodilla de una y otra pierna.
-Si queres te puedo acompa帽ar a la enfermer铆a a ver si hay alguna pomada desinflamatoria.
-驴Y dejar que me pases vos la crema por mis piernas? Ni loca Manu. -Dijo Akemi entre carcajadas.
Manuel levant贸 las manos en un gesto de inocencia e inmediatamente se puso de pie. -驴Segura? -Dijo.
-Estoy bien Manu, solo necesito llegar a casa y tirarme a dormir un rato.
-驴Y la prueba de pasado ma帽ana?
-驴Que prueba.. ? 隆Mierda! -Exclam贸 Akemi tom谩ndose la cabeza. -隆Ingl茅s! 隆Me hab铆a olvidado!
Manuel tendi贸 la mano a la joven y la ayud贸 a ponerse de pie. -Ayer tuvimos el repaso, pero como estabas con la inspectora te perdiste la pr谩ctica, si queres te envio el resumen por mail.
-Gracias Manu, te debo una.
-Me debes como veinte ya. -Dijo el joven tomando su mochila del piso. -驴Segura que no queres que te lleve en andas?
Como respuesta solo consigui贸 un empuj贸n de su amiga, por lo que baj贸 de un salto los escalones restantes gracias al impulso extra y camin贸 hacia la salida del parque mientras agitaba la mano en se帽al de despedida.
Akemi permaneci贸 un rato apoyada en la barandilla de la escalera flexionando las piernas. luego tom贸 su bolso y baj贸 las escaleras, pero no sigui贸 el mismo camino que su amigo hab铆a tomado minutos antes. Di贸 la vuelta por detr谩s del parque y se encamin贸 hacia los grandes ventanales.
Al acercarse al sal贸n de actos escucho el sonido del piano y supo que Matt estaba tocando. Se pregunt贸 si el Doctor Evans estar铆a tambi茅n con Matt, usando su m煤sica como ingrediente para vaya a saber qu茅 experimentos desquiciados, pero lo que se escuchaba era una canci贸n de Fire Bomber y Evans no permit铆a que Matt las interpretara mientras duraban los experimentos. Permaneci贸 unos minutos en la puerta escuchando el sonido del piano pero sin atreverse a entrar, finalmente di贸 la vuelta al edificio y se acerc贸 a una de las ventanas cercanas al fondo de la pared.
Las paredes met谩licas que envolv铆an el sector habitable de la Colonia no eran lisas, sino que se compon铆an de grandes segmentos modulares donde ca帽er铆as y soportes se entrelazaban formando una verdadera pared de metal que divid铆a cada zona de la enorme nave. Akemi se encaram贸 a uno de los grandes tubos que recorrian la pared en forma horizontal y que le permiti贸 asomarse a la 煤ltima ventana del edificio, que siempre estaba entreabierta. Ahora Matt interpretaba un canci贸n conocida, de eso estaba segura. 驴Cual? Hizo memoria y record贸 el nombre: Angel Voice, tambi茅n recordaba el estribillo:

Voz Angelical, te encontr茅
Brillando m谩s all谩 del horizonte
Tu rostro no fue un sue帽o
Fluye y sigue fluyendo
Volvamos a encontrarnos
Cuando cierre mis ojos
estar谩s siempre en mi coraz贸n
Voz Angelical

Permaneci贸 encaramada a la ventana escuchando en silencio. Las versiones de piano que Matt ejecutaba eran maravillosas y la hac铆an sentir muy bien, cosa que no suced铆a con las canciones que 茅l hab铆a compuesto por su cuenta. Muchas veces se juntaban los cuatro amigos a escuchar y si bien Matt tocaba de maravilla sus composiciones s贸lo transmit铆an sensaciones de un profundo sentimiento de soledad, m谩s cercano a la melancol铆a que a la alegr铆a y vitalidad que los 鈥渃overs鈥 de Fire Bomber irradiaban desde el piano. 驴Era consciente Matt de los sentimientos que su m煤sica produc铆a? 驴No era feliz en la Colonia? Todas esas preguntas pasaban por su mente cuando un ligero pellizco en el muslo casi la hace gritar. Se dio vuelta r谩pidamente y vio a Mina que hab铆a trepado por los ca帽os y estaba junto a ella con un dedo en los labios rogando que no haga ruido.
Ambas chicas se sentaron en las tuber铆as de cara a la ventana dispuestas a escuchar la pr谩ctica de su amigo.
-驴Hace mucho que llegaste Akemi? -pregunto Mina.
-Ni hace diez minutos. -Dijo la joven. -A decir verdad vine con la esperanza de encontrarte ac谩.
-Silvia me estuvo paseando casi toda la tarde. -Mina se estiro de brazos y piernas mientras contemplaba el parque desde la altura. -Tuvimos que hacer dos viajes a La Torre.
鈥淟a Torre鈥 era como se conoc铆a com煤nmente a las oficinas administrativas de la Colonia. La mayor铆a de los tr谩mites y asuntos civiles y judiciales, se trataban en lo m谩s alto del sector habitable, unos pisos por debajo de la oficina de Amanda.
-Anoche Matt vino a mi camarote. -Continu贸 hablando Mina. -Dijo que estaba avergonzado por c贸mo se comport贸 frente a la inspectora y queria disculparse鈥 tambien me confes贸 lo del robot que est谩 armando con Will.
Akemi mir贸 a su amiga con cara de sorpresa -驴Te lo dijo? -Pregunt贸 at贸nita.
La joven asinti贸 con la cabeza y se帽al贸 hacia la ventana. -No estoy segura, pero creo que estaban muy cerca de empezar a hacer pruebas con 茅l, tal vez hasta quisiera salir al espacio de una.
-Imposible. -Dijo categ贸ricamente Akemi. -Matt no sabe nada sobre pilotar robots, ni siquiera se anima a manejar los transportes electricos y siempre me deja conducir a mi o a Manu.
-Puede ser, el caso es que le cont茅 que tu y Manu tambi茅n est谩n al tanto de su plan, no hace falta que sigas disimulando.
Permanecieron unos minutos en silencio al percibir que Matt hab铆a dejado de tocar, al cabo de unos momentos los acordes de Light the Light comenzaron a sonar y ambas retomaron su conversaci贸n.
-驴Solo de eso hablaron? -Pregunto Akemi.
Mina mir贸 primero a su amiga y luego desvi贸 su mirada hacia los 谩rboles, ya oscurecidos por la declinante luz que las pantallas proyectaban sobre el desierto parque colonial. Las sombras se estaban alargando y troncos y columnas de metal se confundian en una especie de bosque uniforme de tonos tierra y ocres.
Sin decir una palabra, bajaron lentamente de las tuber铆as para no hacer ruido y echaron a andar por el parque tomadas de la mano.
Matt dej贸 de tocar el piano en cuanto dej贸 de sentir la presencia de sus amigas.
Como hab铆a adquirido esa 鈥渉abilidad鈥 el no lo sabia. Simplemente la realizaci贸n de que pod铆a hacerlo se asent贸 en su mente en alg煤n momento y nunca se lo cuestion贸, eso si, sabia al menos que esa extra帽a habilidad estaba relacionado con su m煤sica.
Cuando Matt tocaba el piano sent铆a que la m煤sica flu铆a en forma de una corriente que se expand铆a a trav茅s del espacio, no como las ondas sonoras que reaccionan a la ac煤stica del sal贸n y que 茅l conoc铆a perfectamente. Este nuevo comportamiento de la m煤sica (o tal vez era como Evans la llamaba 鈥淓nergia Musical鈥) era de una 铆ndole completamente diferente. Matt sent铆a que la m煤sica se proyectaba m谩s all谩 de las paredes del sal贸n y, por si fuera poco, interactuaba no con la materia, sino con las personas. Mientras tocaba el piano, cre铆a imaginar como las ondas de su m煤sica rodeaban a una persona, as铆 como una roca interrumpe la corriente de un arroyo creando un remolino alrededor de la misma, sumando con su presencia una nota m谩s al conjunto de las notas de la corriente. Esta peque帽a perturbaci贸n en las ondas le hac铆an saber si alguien estaba escuchando su musica y como reaccionaba, si intentaba seguir la corriente o si por el contrario se resist铆a a ella y creaba un remolino a煤n m谩s notorio.
Las canciones de Fire Bomber eran corrientes imperturbables y r谩pidas y le parec铆a a Matt que llegaban lejos, m谩s all谩 incluso de las paredes de la Rainbow.
Sus propias composiciones eran por el contrario un arroyo pedregoso, lleno de remolinos y bancos de arena. 驴Era acaso imposible para el crear su propio torrente de m煤sica? Conoc铆a a la perfecci贸n las ondas que se formaban alrededor de sus amigos, as铆 como uno llega a conocer el ritmo de sus pasos o la forma en que alguien mueve sus manos. Will, Akemi, Manuel y Mina鈥 las personas que el deseaba envolver en su m煤sica y darles felicidad, entonces hab铆a visto a esa joven, Cinthya y vi贸 (O m谩s bien sinti贸) un vac铆o en su alrededor y supo, con certeza, que ese vac铆o deb铆a ser llenado con su m煤sica.
Quer铆a que Cinthya escuchara su canci贸n, ahora estaba seguro.
Cerr贸 la tapa del piano y se levant贸 del taburete. Permaneci贸 unos instantes de pie frente al piano contemplando su reflejo en las pulidas l谩minas de pl谩stico que simulaban una superficie de madera lustrada. Se di贸 vuelta y tomando su mochila de uno de los asientos destinados al p煤blico se encamin贸 hacia la salida mientras apagaba las luces del sal贸n.
Afuera, las sombras cubr铆an por completo el parque y los enorme ventanales parpadearon brevemente antes de adquirir una completa transparencia. Las estrellas se asomaron por encima de los 谩rboles.
Matt empez贸 a caminar lentamente debajo de los 谩rboles
Pensando en Cinthya.
25 por Gerli
No era la primera vez que Virya entraba en la nave de Kreegan, al menos no en forma oficial y los recuerdos de esa experiencia a煤n la mortificaban. Mientras atravesaba la enorme puerta del hangar se preguntaba si volveria a salir de all铆 alguna vez. El mensaje no especificaba si deb铆a ir sola o con el resto de su escuadr贸n, asi que le di贸 igual que el resto de sus compa帽eras la siguieran hasta el hangar de la enorme nave.
Una vez fuera de sus armaduras, fueron recibidas por un pelot贸n de soldados quienes las escoltaron por los pasillos de la nave. Si acaso esos Zentradis dieron muestra de asombro al ver que una de las pilotos estaba siendo llevaba a la rastra entre dos compa帽eras y al parecer estaba desmayada, no lo demostraron.
La reci茅n reclutada piloto hab铆a experimentado una aceleraci贸n demasiado intensa y estaba moment谩neamente fuera de combate, Virya estaba sorprendida de que la chica estuviese viva al sacarla de entre los despojos de su armadura, con semejante aceleraci贸n, pensaba encontrar los sesos de la joven entre sus piernas, pero al parecer la chica era resistente, un buen comienzo..
Las siete Meltran caminaron un largo trecho dentro de las entra帽as de la nave hasta llegar un elevador. Los soldados que las acompa帽aban formaron a cada lado de la entrada y les indicaron que subieran solas. Una vez que todas estuvieron dentro la puerta de cristal se cerr贸 y comenzaron a subir.
El puente de mando de la nave insignia de Kreegan estaba suspendido en una superestructura que dominaba la parte central de la nave. No hab铆a ninguna ventana al exterior, todas las 贸rdenes, navegaci贸n y decisiones t谩cticas se hac铆an mediante pantallas y hologramas que danzaban frente al puesto del comandante suspendidas en el vac铆o.
Virya fue la primera en salir del elevador y camin贸 unos pasos dentro del puente de mando. Delante de ella estaba el mismo Kreegan, reclinado mientras miraba cierta informaci贸n en las pantallas que Virya no comprend铆a.

-Capit谩n Virya-712 y escuadr贸n present谩ndose!. -Exclam贸 a viva voz mientras realizaba un saludo militar.
Kreegan se irgui贸 y dio la vuelta. Virya nunca hab铆a visto a los comandantes Zentradis en persona, solamente conoc铆a su aspecto por verlos en las pantallas y sabia un par de cosas sobre ellos, pero uno de esos rumores afirmaban que los Zentradis de la Clase Comandante eran grandes, mucho m谩s grandes que los soldados rasos. Los individuos como Kreegan estaban creados de forma diferente, eran mas fuertes, mas resistentes, mas mortiferos. No solo sab铆an como luchar, sino que sab铆an c贸mo dirigir la poderosa maquinaria de guerra Zentradi como si de un instrumento de precisi贸n se tratara.
-T煤! -Exclam贸 el Zentradi cerrando los pu帽os. En tres zancadas se puso frente a la Capitana, le sacaba f谩cilmente dos cabezas de altura. Virya permaneci贸 quieta a pesar de la amenazante figura que ten铆a delante. El Comandante la miraba fijamente a trav茅s de los implantes que reemplazaban sus ojos, por entre los diferentes encastres met谩licos que formaban su cr谩neo se ve铆a a la piel latir y estirarse con violencia.
-T煤! -Repiti贸 y ante el asombro del resto de las Meltrandis tom贸 a Virya del cuello y la levant贸 por encima de su cabeza, como si estuviese hecha de aire.
Virya no se resisti贸, ni siquiera emiti贸 un quejido al sentir la poderosa mano que aplastaba su garganta. Kreegan era el Comandante, ten铆a el poder de decidir qui茅n vivia y quien mor铆a en la flota 驴Qu茅 pod铆a hacer una simple Capitana salvo permanecer firme y morir en manos de su Comandante sin decir una palabra? Al fin y al cabo ese ser铆a su final, todos mor铆an eventualmente aunque鈥 y esta pausa en su pensamiento sorprendi贸 a la propia Virya鈥 隆No poder morir en combate! 隆Eso si que le gustar铆a! Morir acribillada por un piloto que fuera mejor que ella, sentir que hab铆a sido finalmente superada por alguien.. 驴Porqu茅 sent铆a esa extra帽a sensaci贸n鈥? No conoc铆a las palabras para definirla pero de alguna manera estaban relacionadas con la decepci贸n 驴Decepci贸n? 驴De quien? 驴De ella misma? La mano se cerraba con una fuerza terrible y finalmente el aire comenz贸 a faltarle, aparecieron unas manchas en sus ojos y sinti贸 que algo h煤medo le ca铆a por la mejilla鈥 sangre, si, seguro era sangre 驴Pero por que brotaria sangre de sus ojos鈥?
-Mi an谩lisis indica que el castigo corporal ha sido suficiente, Comandante. -Dijo una voz de pronto y la presi贸n cedi贸, un poco.
Virya tom贸 una bocanada de aire y respir贸 como nunca hab铆a respirado antes, entonces gir贸 un poco la cabeza y vi贸 al Zentradi que habia hablado.
Era un Zentradi, no cabia duda, pero era extra帽amente peque帽o, casi la mitad de altura de un soldado Zentradi y su cabeza extra帽amente deformada, era mucho mas grande de lo normal y tenia varias protuberancias surcadas por venas superficiales. Virya nunca habia visto algo asi.
-Archivista Exsedol -Exclam贸 Kreegan sin soltar a su subordinada.
El reci茅n llegado hab铆a salido desde un abertura circular en el piso del puente del mando, estaba montado en una especie de plataforma circular dotada de una barandilla que se pleg贸 sobre si misma apenas el personaje sali贸 del 鈥渆levador鈥. Vestia una extra帽a t煤nica negra que cubria todo su cuerpo, ocultando brazos y pies incluso. Virya no pudo observar m谩s porque de pronto se vio arrojada contra una de las paredes del puente de mando. El golpe en su hombro derecho fue fuerte, pero no perdi贸 el sentido y comenz贸 a tratar de ponerse de pie lentamente.
Kreegan le di贸 la espalda y mir贸 al reci茅n llegado.
-No admitir茅 su opini贸n en cuanto a c贸mo tratar a mis propios soldados. -Dijo tajantemente.
-Por supuesto que no Comandante. -Habl贸 el Consejero inclinando levemente la cabeza. -Pero ser铆a una pena perder a un elemento tan valioso como lo es la Capitana Virya. 驴No le parece?
Melia y Fanra hab铆an dejado su puesto y corrieron para ayudar a su Capitana, pero Virya les hizo un gesto para que se detuvieran y volvieran al fondo del puente.
Estaba aturdida por el golpe y su garganta ard铆a como fuego, pero lo primero que hizo fue pasar su mano por el rostro y contempl贸 con asombro que no era sangre lo que corr铆a por sus mejillas, era agua.
-驴Que鈥? -Se pregunt贸 sorprendida. -驴Qu茅 es esto?
-L谩grimas. -Dijo el Consejero. -Una reacci贸n de sobre-secreci贸n del lagrimal disparado por un resabio de est铆mulos ancestrales. -Dijo de corrido. -No es nada de lo que debe preocuparse Capitana Virya.
-Ese elemento Valioso acaba de destruir un escuadr贸n completo de reclutas hace unos momentos. -Grit贸 el Comandante se帽alando a Virya, quien se hab铆a puesto finalmente de pie y manten铆a su posici贸n firme. -Y no solo eso. -Continu贸. -Tambi茅n acab贸 con una instructora de combate, un recurso valioso de los que no estamos en condiciones de prescindir.
-Estoy al tanto de ello Comandante. -Dijo el Archivista. -Pero las 贸rdenes son del propio Dortrad-Jen y sobre esto creo que la elecci贸n depende de mi.
Kreegan cerr贸 los pu帽os. Sin decir una palabra camin贸 hacia los controles y accion贸 una serie de instrumentos. Luego contempl贸 los datos que se proyectaron en pantalla.
-Proceda, Consejero. -Dijo sin volver la cabeza.
-Gracias Comandante.
El Archivista camin贸 hacia el grupo de Meltrandis y las observ贸 detenidamente en silencio. Camin贸 alrededor del grupo y se detuvo frente a Rika y Tyna, quienes sosten铆an a la inconsciente recluta.
De entre sus ropas salieron una serie de p谩lidos ap茅ndices, como lianas entrelazadas que se proyectaron desde aberturas disimuladas entre los pliegues de la extra帽a vestimenta, hasta tocar delicadamente la cabeza y cuello de la piloto. Un tenue brillo ilumin贸 el extremo de cada uno de las delicadas extremidades a medida que iban examinando las funciones vitales. Al cabo de unos momentos se retrajeron y volvieron a ocultarse bajo el manto del extra帽o personaje.
-T煤 -Dijo volvi茅ndose hacia Kiria. -Golp茅ala fuertemente en el est贸mago.
La piloto estaba acostumbrada a seguir 贸rdenes y no vacil贸 un instante. Di贸 un paso al frente y descarg贸 un fuerte gancho derecho al est贸mago de la desvanecida piloto. El efecto fue inmediato; la joven abri贸 los ojos y cay贸 hacia atr谩s debido a la fuerza del golpe. El grupo observ贸 con atenci贸n como la recluta qued贸 de rodillas sujet谩ndose el vientre mientras jadeaba fuertemente tratando de tomar aire.
-Bien, ahora que solucionamos eso, vamos a hablar de esta misi贸n, siganme. -Dijo el Archivista caminando hacia el elevador.
Kiria tom贸 a la recluta por el cuello del traje espacial y la puso de pi茅 de un tir贸n. -De pi茅. -Dijo. -La aturdida joven se tambale贸 pero se mantuvo de pie en cuanto la soltaron. -Eso es chica. -Dijo Rika. -Siguenos y mant茅n la boca cerrada. Para sorpresa de ambas, la joven no dio muestras de desconcierto, frunci贸 el ce帽o y movi贸 la cabeza afirmativamente.
Virya ya estaba dentro del elevador y con gesto indic贸 que se apresuraran. Inmediatamente las siete guerreras estuvieron descendiendo junto con el Archivista.
-Creo que fu茅 usted afortunada. -Dijo de pronto Exsedol. -Si hubiese llegado unos momentos m谩s tarde su escuadr贸n hubiese vuelto a tener solo 6 elementos.
Virya se mantuvo en silencio, pero apret贸 los pu帽os y este gesto no pas贸 desapercibido para los dem谩s.
-Al contrario que nuestro Comandante, yo no la culpo por lo que hizo Capit谩n. -Continu贸 el Archivista. -Lo que siento es curiosidad por lo que hizo, ver谩鈥 actos tan鈥 espont谩neos como el que usted realiz贸 ahi afuera no son algo muy鈥 corriente entre los pilotos de combate.
El elevador se detuvo y el grupo comenz贸 a caminar por un largo pasillo en direcci贸n al hangar principal de la nave. Dicho hangar ocupaba casi un tercio de popa de la nave y la actividad era frenetica. Las armaduras de combate se ordenaban en interminables l铆neas, cruzadas aqu铆 y all谩 por unas estaciones de reabastecimiento suspendidas al techo por enormes estructuras que incorporaban cintas transportadoras. La munici贸n era enviada por l铆neas de distribuci贸n a lo largo del hangar y cargada en las m谩quinas de combate con incre铆ble rapidez. Hab铆a m谩s de quinientas armaduras Nousjadeul-Ger y unos trescientos Regult en ese momento, pero Virya sab铆a que un n煤mero igual estaba en esos momentos patrullando o realizando adiestramiento en ese momento.
Los seis Queadlunns del escuadr贸n de Virya estaban estacionados a un costado, al parecer ignorados por los cientos de tripulantes que recorr铆an el hangar de un lado a otro preparando sus propias m谩quinas de guerra.
Exsedol se detuvo y se帽al贸 las armaduras. -Primero tendremos que ocuparnos de darle a su nueva recluta una armadura nueva. -Se di贸 vuelta y mir贸 a Virya a los ojos. -Re煤na a su equipo y aborden sus armaduras, cuando est茅n listas salgan al espacio y esperen mi transporte, yo llevar茅 a esta recluta conmigo.
Virya se llev贸 el pu帽o al pecho y con un gesto indic贸 que la siguieran. El Archivista y la joven recluta observaron en silencio como el grupo abordaba sus armaduras.
-Bueno. -Dijo Exsedol. -Vamos a nuestro transporte.
-Entendido. -Dijo la joven.
Caminaron por entre pertrechos de guerra y maquinaria. Muchas de las maquinas, gruas y plataformas yacian da帽adas a un costado del hangar, dando testimonio de los incontables ciclos que la nave hab铆a estado en servicio. A un costado vieron tambi茅n los restos del Queadlunn Nona de la recluta, la cabina hab铆a sido arrancada a la fuerza y yac铆a ahora como un cad谩ver descuartizado a la espera de unos carro帽eros que jam谩s llegar铆an. Era seguro que all铆 se quedar铆a hasta el fin de la vida 煤til de la nave nodriza.
Al cabo de un rato llegaron a una zona de aterrizaje, donde un transporte los esperaba con las escotillas abiertas.

-Maldici贸n!. -Exclam贸 Virya descargando su pu帽o contra uno de los soportes que mantenian su Queadlunn rojo sujeto a la pared. El resto del equipo qued贸 moment谩neamente petrificado al sentir el golpe.
-驴Capitan?. -Tyna estaba con medio cuerpo fuera de la armadura y la miraba desconcertada.
Virya cerr贸 con fuerza el pu帽o y se di贸 vuelta en direcci贸n a la piloto. -Ni una palabra Tyna. -Dijo se帽alandola con el dedo. -Y eso va para todas. -Continu贸 mientras apuntaba a cada una de las integrantes del escuadr贸n. -Sea lo que sea que ese Medio-Zentradi nos haga hacer ahi afuera no quiero que NADIE abra la boca! 驴Fui clara?. -Dijo levantando la voz.
-隆Si Capit谩n! Exclamaron las chicas al un铆sono llev谩ndose los pu帽os al pecho.
-Ahora aborden.
Virya se puso el casco y de un salto se encaram贸 a su Queadlunn. Sujet谩ndose de una agarradera en la parte superior de la cabina se balance贸 gr谩cilmente y entr贸 en la armadura como si fuera una parte m谩s de su propio cuerpo. En realidad el interior del Queadlunn estaba perfectamente amoldado a la forma del cuerpo de su piloto. Toda la interfaz de las armaduras Meltran estaba basada en la interacci贸n del propio sistema nervioso de la piloto con las articulaciones y propulsores del robot, de modo que cada impulso nervioso que llegaba a los m煤sculos de Virya era registrado, amplificado y reproducido por los componentes mitad biol贸gicos y mitad mec谩nicos de la armadura.
La cabina se cerr贸 con un chasquido y el interior del Queadlunn qued贸 moment谩neamente a oscuras. Virya se sent铆a a gusto en esa oscuridad, cre铆a recordar algo, una especie de reminiscencia lejana, pero pronto las luces rojas se encendian y el 鈥渙jo鈥 de la armadura se iluminaba con informaci贸n de vuelo y estado de las armas. El recuerdo borroso desaparecia y su esp铆ritu guerrero cobraba vida al igual que su armadura. El robot sufri贸 una ligera sacudida y abandon贸 el soporte de la pared, caminando lentamente por el piso del hangar mientras las dem谩s Meltrandis la segu铆an en fila. Muchos de los Zentradis que se encontraban en los alrededores giraron la cabeza al ver los Queadlunns marchando por el hangar. Era un acontecimiento extra帽o ver armaduras Meltrandis en una nave Zentran. El Queadlunn rojo lleg贸 al borde de la zona de prohibici贸n de vuelo, marcada sobre la cubierta por una desgastada doble linea roja y despeg贸 de un salto, como si se zambullese en la negrura del espacio. Inmediatamente los cinco aparatos restantes la siguieron y pronto fueron una serie de puntos luminosos vistos a trav茅s de la abertura del hangar.

Mientras tanto, Exsedol y la recluta hab铆an subido al transporte por una de las compuertas laterales. Era una nave de transporte de tropas con capacidad para un escuadron de infanteria, una treintena de soldados, pero ahora estaba por completo a su disposici贸n. La Meltran se sent贸 en uno de los bancos y se coloc贸 los arneses de seguridad. El Archivista, sin embargo, permaneci贸 de pie en medio de la cabina.
La compuerta lateral se cerr贸 de golpe y el interior fue iluminado con unas tenues luces naranjas. El compartimento de la cabina estaba separado de donde los soldados eran transportados, por lo que de pronto estuvieron completamente solos.
Una leve vibraci贸n indic贸 que la nave hab铆a despegado, momentos m谩s tarde dejaron el entorno de gravedad artificial de la nave de Kreegan y la joven sinti贸 en su cuerpo los efectos de la ingravidez. Exsedol permanec铆a en la misma posici贸n y parec铆a estar anclado al suelo de la nave, la mirada inquisitiva de la joven Meltran pronto capt贸 la atenci贸n del Zentradi.
-Mi cuerpo no est谩 hecho para plegarse, si eso es lo que est谩 pensando.
La joven no dijo nada y sigui贸 en silencio.
-Maya Lagrexia 732. -Dijo el Archivista mirando a la joven a los ojos (Ahora que la piloto estaba sentada, estaban pr谩cticamente a la misma altura) Cadete de las Fuerzas de Ataque del Regimiento 51 de Queadlunns con base en la nave clase Quitra Queleual denominaci贸n 214Q 驴Es correcto?
-Es correcto鈥. Se帽or. -Dijo la joven dudando el rango del extra帽o Zentradi
-Archivista, aunque mi rango oficial ser铆a el de Comodoro, tengo capacidad de mando para dirigir en caso de interrupciones en la cadena de mando.
-Maya asinti贸 con la cabeza. El segundo al mando de la flota de Kreegan. 驴Que estaba pasando? No hac铆a una hora estaba en un aburrido ejercicio de rutina y de pronto se hab铆a desatado el infierno. 驴Estaban todas sus compa帽eras muertas? Cuando vi贸 el Queadlunn rojo por la pantalla de su visor hab铆a sufrido un estremecimiento. Esa armadura roja pertenec铆a a la mejor piloto de la flota y cuando vi贸 que el ca帽贸n rotaba en posici贸n de disparo鈥 casi no pod铆a creer que hubiese reaccionado as铆 驴Que fu茅 lo que la impuls贸 a estirar las piernas y acelerar al m谩ximo? Fu茅 como si por una cent茅sima de segundo hubiese visto el futuro y sab铆a que si no hac铆a algo morir铆a. Sinti贸 un tremenda presi贸n en el cuello y el pecho y de pronto no escuch贸 ni sinti贸 nada.
-Capit谩n Virya 驴Me recibe? -Pregunt贸 de improviso el Archivista.
-Lo recibo. -Se escuch贸 la voz de la guerrera.
Maya vi贸 entonces que lo que parec铆a un broche que sujetaba la extra帽a capa del Zentradi era en realidad un dispositivo hologr谩fico. Levant贸 un poco la vista y vi贸 que el aparato estaba proyectando un mapa t谩ctico donde su nave aparec铆a al centro, rodeada por unos puntos azules que manten铆an una formaci贸n en forma de diamante. El holograma era tan grande que ocupaba todo el espacio vac铆o del transporte.
-Los pilotos tienen orden de seguirla Capit谩n. -Continu贸 transmitiendo por radio Exsedol. -Ll茅venos a la nave Quitra Queleual m谩s cercana, necesitamos un Rau para su nueva piloto.
-Entendido.
El enorme mapa hologr谩fico tembl贸 y fue absorbido dentro del proyector que hacia de broche a la vestimenta de su superior. Ahora la tenue luz anaranjada hab铆a vuelto a envolverlos. Maya respir贸 profundamente y pens贸 en sus compa帽eras, en el poco tiempo que habian pasado juntas.
-Verdaderamente notable. -Exclam贸 Exsedol mir谩ndola nuevamente. -A tus registros de entrenamiento me refiero. Hace medio c铆clo que has entrado en servicio y ya estas por encima de la media. Hasta creo que podr铆a aprobar el comportamiento de la Capit谩n Virya en cuanto a tu 鈥渁scenso鈥.
Exsedol se volti贸 y proyecto una pantalla de datos en una de las paredes del transporte. -Actos como los que realiz贸 esa Meltran son extra帽os, irregulares es la palabra indicada. Incluso en mi base de datos sobre nuestra raza no he encontrado un equivalente a dicho comportamiento. La vista de Maya estaba obstruida por la espalda del Archivista, pero podia ver una porci贸n del holograma y vi贸 que lo que Exsedol estaba proyectando era un esquema de un Queadlunn rojo.
-La capacidad de combate de Virya es sobresaliente, muy por encima de la capacidad de una Meltran de su categor铆a. Me pregunto si no estamos en presencia de鈥 -Exsedol se detuvo y apag贸 la pantalla, d谩ndose la vuelta inmediatamente. -El castigo por el comportamiento de la Capit谩n Virya es la ejecuci贸n, naturalmente. Pero las circunstancias han aplazado la pena hasta que asuntos m谩s importantes hayan sido resueltos.

Mientras tanto el Comandante Kreegan observaba la pantalla que transmit铆a en vivo im谩genes de la popa de su nave insignia. Los puntos parpadeantes de color verde y azul se perdieron entre las miles de naves que lo rodeaban. Todavia tenia los pu帽os apretados por efecto de la rabia que lo embargaba. Virya鈥 como le gustar铆a matar a esa Meltran, si no fuera porque ella y su escuadr贸n valian mas que todos los escuadrones de dos cruceros de batalla juntos. 驴Que rayos estaba pensando Dortrad-Jen al despojarlo de su Archivista y de su mejor escuadr贸n en un momento como este? Hizo un gesto con la mano y la pantalla se cerr贸, dejando a la vista el enorme disco de cobertura y vigilancia de su flota combinada. Las tres flotas que compon铆an la Armada Zentradi de Dortrad-Jen eran una visi贸n sorprendente y sin embargo鈥 Kreegan despleg贸 una pantalla m谩s peque帽a, era un analisis espectografico de una serie de nubes de gas en uno de los extremos m谩s alejados del c煤mulo estelar donde se encontraban. Era uno de esos sectores donde el polvo estelar, gases y material producido por la explosi贸n de antiguas estrellas se concentraba en grandes nubes oscuras, expandi茅ndose y creando nuevas estrellas. Una verdadera regi贸n de caos y creaci贸n. Entonces, una supernova gigantesca hab铆a detonado detr谩s de la nube de gas, una estrella roja, posiblemente una grande por la enorme cantidad de energ铆a que hab铆a expulsado a trav茅s de la impenetrable nube. Esa misma emisi贸n de energ铆a hab铆a servido como un foco de luz, iluminando desde atr谩s lo que hab铆a oculto dentro de la nube. Una enorme flota del Ej茅rcito de Supervisi贸n.
Tres veces m谩s grande que la flota de Dortrad-Jen.
Si Kreegan hubiese tenido las gl谩ndulas adecuadas, no cab铆a la menor duda de que estar铆a sudando en ese preciso momento.

La nave de transporte entr贸 al hangar del crucero Quitra Queleual designaci贸n 391Q. Las meltran que trabajaban en el hangar despejaron r谩pidamente el atestado espacio para que la nave, mucho m谩s grande de las que habitualmente recib铆a ese hangar, pudiese aterrizar con seguridad.
El Queadlunn rojo entr贸 al hangar siguiendo a la nave. El resto del escuadr贸n permaneci贸 en el espacio asumiendo una formaci贸n de guardia. Las enormes puertas se abrieron y la joven recluta baj贸 de la nave sin mirar hacia atras. Virya pudo ver fugazmente al Archivista de pi茅 en el medio del compartimento mientras su armadura aterrizaba suavemente sobre la superficie met谩lica.
La joven camin贸 decididamente hasta estar frente a la armadura de Virya y realiz贸 un saludo llev谩ndose el pu帽o al pecho. -Cadete Maya Lagrexia 732 present谩ndose, lista para asumir mi puesto.
El frente de la armadura se abri贸 hacia arriba al igual que los hombros. La Capit谩n Virya mir贸 a la recluta sin salir de la armadura y sin articular palabra. Ambas permanecieron en silencio mir谩ndose una a la otra. El sonido de la puerta del transporte al cerrarse las trajo a la realidad.
-Queda ascendida al rango de Teniente. -Dijo sin inmutarse Virya. -Suba a su armadura y reunase con el resto del escuadr贸n, su posici贸n es la n煤mero siete.
La joven Meltran inclin贸 la cabeza y dando media vuelta se dirigi贸 hacia las armaduras color verde que estaban alineadas en filas y listas para salir.
-No, no en un Nona. -Dijo Virya. -En un Rau.
Al fondo del hangar, en un lugar visiblemente diferenciado del resto yac铆a un Queadlunn color violeta, apoyado en la estructura que serv铆a para transportarlo de un lugar a otro. Maya nunca hab铆a visto uno nuevo. La superficie brillaba con las poderosas luces blancas del hangar y los ca帽ones dobles ubicados en el pecho se erguian amenazadores apuntando hacia donde estaba ella. La enorme joroba que albergaba un doble reactor de fusi贸n se abr铆a en dos compartimentos de misiles, que apuntaban a cada lado de la armadura.
Maya dese贸 manejar ese poder. Supo sin ninguna duda que era lo que m谩s quer铆a. A pesar de tener puesto los guantes de su traje de vuelo toc贸 la pulida superficie de aleaci贸n de una de las piernas, lo sinti贸 c谩lido.
Virya sonri贸. Le gustaba esa recluta.
26 por Gerli
El equipo de 鈥淩ecolectores鈥 qued贸 brevemente paralizado al contemplar el panorama que se hab铆a descubierto ante ellos.
-驴Habias visto algo as铆 antes Ralph? -Pregunt贸 Cinthya
-驴A esta escala? No, realmente estoy sorprendido.
-Parece que dos naves colisionaron con una tercera, aparentemente desde direcciones distintas鈥 como si de un ataque suicida se tratase. -Murmur贸 Jim por la radio, lo suficientemente alto como para que todos lo escucharan. -Nunca vi nada parecido en el Liceo Militar.
Lo que el peque帽o grupo de trabajadores contemplaba at贸nito era una escena de destrucci贸n de magnitudes colosales. Tres enormes naves, probablemente fragatas, yacian entrelazadas en un abrazo macabro de hierros retorcidos y paneles agujereados por los disparos. Era imposible adivinar qu茅 parte pertenecia a cual nave, parec铆an haberse incrustado una dentro de la otra como si hubieran sido atrapadas por la mano de un gigante y fueran aplastadas por su poderoso pu帽o.
-Son.. son naves Zentradi, aquella y aquella. -Dijo Jim saliendo del mutismo. -Pero esa secci贸n central parece Meltran 驴No?.
Para se帽alarlo, despleg贸 el tren de aterrizaje y usando el poderoso reflector del tren delantero ilumin贸 la zona del gigantesco amasijo de naves.
-Es una Fragata del Ej茅rcito de Supervisi贸n. -Asegur贸 con confianza Hal por la radio. -Son muy parecidas a las naves Meltran, pero tienen un color diferente.
Jim movi贸 el reflector a lo largo de las estructuras retorcidas de las antiguas naves de batalla. El casco de lo que parec铆a ser la nave del Ej茅rcito de Supervisi贸n estaba pr谩cticamente aplastado entre las otras dos naves, grandes paneles de metal se abr铆an hacia el espacio como p茅talos de una horripilante flor, nacida de las explosiones internas producidas dentro de la nave. Cuando el poderoso reflector ilumin贸 una de las naves Zentradi, Hal di贸 un grito.
-隆La secci贸n del hangar de la fragata est谩 intacta! -Grit贸 por la radio saturando en enlace. 隆Puede haber vetas adentro!
-驴Vetas? -Pregunt贸 intrigada Cinthya
-鈥漋eta鈥 es nuestra jerga para hablar de m煤ltiples armaduras. -Explic贸 Ralph. -Generalmente cuando una fragata explota al comenzar la batalla y no logra desplegar todas sus armaduras, a veces encontramos 鈥渞acimos鈥 de 3 o 4 robots juntos, y muy rara vez encontramos restos de un hangar con armaduras agrupadas contra las paredes, empujadas ahi por la explosi贸n que destruy贸 la nave que las albergaba, eso es una 鈥渧eta鈥
-Y ese hangar parece intacto. -Dijo Hal con marcado entusiasmo. -Puede estar llena de cientos de Nousjadeul-Ger o Regults.
Ralph permaneci贸 en silencio mirando la enorme pila de desechos.
-驴Pasa algo? -Pregunt贸 Jim por la radio.
-Si Ralph tarda tanto en decidirlo, debe ser algo muy importante. -Dijo el copiloto del transporte. -El problema es que las naves del Ejercito de Supervisi贸n son 鈥淭ab煤鈥 para nosotros.
-驴Tab煤? -Pregunt贸 Cinthya
-No podemos acercarnos siquiera. -Explic贸 Hal restregandose las manos. -Pero nada dice de una de esas hecha sandwich entre dos naves que si podemos examinar.
El grupo permaneci贸 en silencio y expectante mientras Ralph examinaba la gigantesca masa de metal retorcido, pareci贸 que pasaba una eternidad aunque solo hab铆an sido unos minutos cuando el gigante habl贸 por la radio. -Vamos a mandar un Drone ahi adentro. -Dijo. -Quiero ver mas en detalle a que nos enfrentamos.
-Ok jefe!. -Exclam贸 prontamente Hal mientras soltaba el cintur贸n de seguridad de su asiento y flotaba hacia atr谩s con un leve impulso. -Medio minuto.
Jim movi贸 la nave unos cuantos metros hacia la derecha para dejar el camino despejado. Ubic贸 el caza por encima del transporte mientras no dejaba de iluminar las ruinas con su reflector.
Mientras tanto Hal se hab铆a asegurado mediante un arn茅s a un puesto de control que estaba ubicado en la parte posterior de la cabina, era una especie de silla con mandos que sobresalian de cada uno de sus lados, cuando Hal se sent贸 en ella, los paneles giraron hasta situarse frente a 茅l y una pantalla semitransparente se despleg贸 desde el techo y se posicion贸 frente a sus ojos.
-Desplegando la Comadreja. -Avis贸 el Copiloto, ahora con el control total del transporte. una peque帽a compuerta lateral se abri贸 y un robot de unos cincuenta cent铆metros de di谩metro, con una forma que recordaba vagamente a una maceta con dos aletas que sobresalian en la parte m谩s ancha, sali贸 de la nave y se dirigi贸 velozmente hacia la pila de desechos.
Ralph observ贸 c贸mo el robot pasaba junto a 茅l y lo se帽al贸 con el dedo mientras volv铆a a abrir la comunicaci贸n de radio. -Mandenme la se帽al de video a mi casco.
-Trabajando en eso. -Confirmaron desde el Transporte.
-Me gustaria ver a mi tambi茅n. -Dijo Cinthya.
Ralph hizo un gesto afirmativo con la cabeza y el Copiloto levant贸 el pulgar como respuesta.
Jim consult贸 brevemente el panel derecho de instrumentos y activ贸 la consola que administraba los Datalinks de comunicaciones espaciales.
Todas las naves de la NUNS usaban enlaces de datos encriptados, m谩s comunmentes llamados 鈥淒atalinks鈥. Cada nave, crucero de batalla o soldado a pi茅 en el campo de batalla ten铆a acceso a por lo menos uno de ellos, eran v铆nculos vitales a la hora de mantener contacto en medio del caos de una batalla donde miles de naves se mov铆an en forma coordinada siguiendo un plan de ataque planificado al mil铆metro.
La nave de Jim era de una clase especializada en lo que com煤nmente se denomina 鈥淕uerra Electr贸nica鈥, con la mayor铆a de sus sistemas dedicados al procesamiento y env铆o de datos a los diferentes elementos de la flota. El VF-17S2 no solo ten铆a los Datalinks est谩ndar de los cazas de la NUNS, sin贸 que pose铆a un centenar de ellos, de modo que pod铆a sincronizar datos con cada una de las naves y componentes de la flota estelar, desde un escuadr贸n de 鈥渕arines鈥 en la superficie de un planetoide hasta la m谩s grande de las naves insignia.
Claro que cada uno de los enlaces estaba fuertemente encriptado con los m谩s seguros algoritmos matem谩ticos que la criptograf铆a hab铆a podido crear en los 煤ltimos tiempos. Jim no necesitaba esos, activ贸 uno de los enlaces destinados a las comunicaciones civiles, usando el interfaz est谩ndar de comunicaciones de datos.
-Clave H7GF94YD7193SAFR496KVR49TLDJA34. -deletre贸 lentamente el Copiloto
Jim sonri贸 pero no dijo nada, la computadora de abordo ya hab铆a captado la se帽al del transporte y, autom谩ticamente, desencriptado el password de la misma en solo unos segundos.
-Recibido, estableciendo enlace鈥 ahora.
La imagen de video captada por la peque帽a sonda ocup贸 simult谩neamente las pantallas frente a los dos pilotos del caza. La se帽al de video era buena y las c谩maras eran de excelente resoluci贸n.
-Tenemos se帽al de video 10/10. -Comunic贸 Jim.
-Hal. -Ralph se acerc贸 al transporte y se mantuvo a unos escasos metros de la cabina del mismo. -Quiero que veas si puedes meterlo directamente por la entrada principal del hangar, no quiero dar vueltas.
-Recibido jefe. -Respondi贸 el operario mientras maniobraba el peque帽o Drone entre placas de metal y hierros que flotaban alrededor de las tres naves siniestradas. Al acercarse a la entrada del hangar principal, ubicada bajo la popa de la nave, observaron abatidos como el enorme acceso, de unos ochenta metros de ancho por treinta de alto, hab铆a sido aplastado por la colisi贸n, bloqueando el acceso al hangar como si una monstruosa boca cerrada les estuviese mostrando una mueca grotesca. Para completar lo que parec铆a una cruel broma, enormes paneles met谩licos sobresalian aqu铆 y all谩, simulando unos dientes rotos y retorcidos. Hal examin贸 atentamente todos los recovecos y finalmente descubri贸 una tuber铆a que hab铆a quedado atravesada entre la enorme junta de metal retorcido.
-驴Lo meto ahi dentro Jefe?
-Adelante Hal. -Orden贸 el gigante.
El tubo estaba aplastado y deformado en varios puntos, pero creaba un pasaje relativamente despejado entre la destrucci贸n que bloqueaba lo que antes hab铆a sido la entrada del hangar principal. El peque帽o robot avanz贸 lentamente por el interior del tubo mientras las im谩genes que transmit铆a por su c谩mara frontal eran seguidas atentamente por el grupo que esperaba en el exterior.
-Intensidad de la se帽al de retorno disminuyendo. -inform贸 el copiloto desde los mandos del transporte. -Ralph, no podemos meterlo mas adentro, podemos perder la se帽al y correr el riesgo de perderlo.
-Entendido. -Dijo Ralph. -Hal, es tu decisi贸n.
-D茅jeme seguir un poco mas jefe. Creo que鈥 si! Ah铆 hay un agujero.
En efecto, por las pantallas pudieron ver como las luces del robot iluminaban una rasgadura en el tubo, como si hubiese sido desgarrado por una zarpa.
-驴Pasa? -Pregunt贸 Jim
-Pasa. -Asegur贸 Hal. -Tiene que pasar.
El robot se acerc贸 a la abertura lentamente y asom贸 la c谩mara por entre el acero retorcido.
-Ah铆. -Dijo Ralph. -Dame toda la luz que puedas.
La intensidad de las luces de la imagen aumentaron un poco y todos pudieron ver lo que parec铆a ser un sector del hangar, con el techo parcialmente colapsado y repleto de desechos, vigas estructurales y paneles desgarrados flotando por todas partes, pero todo inm贸vil, como congelado en medio de la destrucci贸n reinante.
-隆Una veta! -Exclam贸 el copiloto
-隆Mierda! -Exclam贸 Ralph. -Hay todo un escuadr贸n de armaduras vac铆as apiladas ahi鈥 deben ser treinta o cuarenta
El grupo permaneci贸 en silencio contemplando las im谩genes en pantalla. Cinthya se di贸 cuenta que los colonos estaban planteandose seriamente lo del 鈥淭ab煤鈥 con respecto a esas extra帽as naves. Se pregunt贸 si el sentido com煤n se sobrepondr铆a a la codicia de esos hombres.
-Volemos el hangar. -Dijo Ralph
-驴Lo que? -Repitieron ambos tripulantes del transporte.
-No podemos meternos ah铆 adentro. -Dijo resueltamente el gigante. -Propongo poner cargas en el casco inferior y que todo el hangar se separe de esta mierda gigante. -Dijo se帽alando la enorme ruina de naves que cubr铆a todo el paisaje.
-Es demasiado arriesgado. -Dijo Hal. -A lo mejor Will podria hacerlo. -Agreg贸 apartando brevemente la vista de la pantalla que tenia frente a si y mirando al caza de Jim. -Solo el conoce a la perfecci贸n los explosivos y la resistencia del material del cual est谩n hechas esas cosas. -Dijo mientras se帽alaba los restos.
-Necesitamos m谩s datos. -Dijo el copiloto. -Examinamos todo el hangar para buscar puntos estructurales que podamos volar para separar todo el bloque.
-Y si todo sale bien podremos enganchar un cable al transporte y remolcar toda ese precioso bloque de desechos hasta la base. -Dijo Ralph.
Hal no esper贸 la orden y volvi贸 a tomar los controles del Drone de reconocimiento. Hizo que el robot girara sobre su eje unos pocos grados y avanz贸 hacia la abertura. Para decepci贸n de todos, rebot贸 contra los rebordes de metal de la grieta.
-Mierda! -Exclam贸 Hal
-No pasa.
-Hay que plegar las antenas. -Dijo Ralph.
Por el silencio repentino que se hizo en el enlace, Jim comprendi贸 de inmediato que tan mala era esa idea.
El copiloto tom贸 la palabra finalmente. -Jefe, si plegamos las antenas para pasar corremos el riesgo de perder la se帽al del Drone y no volver a recuperarla.
-Hay que arriesgarse entonces. -Contest贸 el gigante. -Haganlo.
-S贸lo tenemos un intento. -Dijo Hal. -Voy a retroceder y a plegar las antenas cuando empiece a moverme. Si todo sale bien la inercia nos har谩 pasar por el agujero y podremos reiniciar el enlace del otro lado.
El peque帽o robot se aline贸 con cuidado en el sector m谩s ancho de la grieta y comenz贸 a retroceder lentamente. El tubo ten铆a en ese tramo algo m谩s de dos metros de di谩metro, probablemente era una l铆nea principal para el transporte de algo importante.
Hal detuvo al drone a escasos cent铆metros de la pared met谩lica, no quer铆a arriesgarse a que una peque帽a colisi贸n desalineara la trayectoria.
-驴Listos?
Ralph levant贸 el pulgar.
-Alla vamos.
Hal aplic贸 un breve impulso al propulsor principal e inmediatamente apret贸 el interruptor de cierre. El Drone pleg贸 las dos antenas traseras y se apag贸 por completo, la imagen de video se cort贸 cuando se encontraba a unos treinta cent铆metros de la grieta. Todos contuvieron la respiraci贸n esperando el resultado. Pasaron diez segundos que duraron una eternidad.
-Encendelo. -Dijo Ralph.
Hal encendi贸 el interruptor principal y observ贸 atentamente la pantalla.
Nada sucedi贸.
-Ops.
-La p鈥. -Ralph se interrumpi贸 al acordarse de la presencia de la Inspectora en el caza cercano. -隆Maldici贸n! -Exclam贸 en cambio.
-Era arriesgado jefe. -Dijo el copiloto.
-驴Y ahora? -Dijo Hal.
Ralph mir贸 con atenci贸n las ruinas mientras apretaba los enormes pu帽os. -Hay que recuperar ese Drone o Amanda nos mata.
-Lo supon铆a.
-Tenemos que actuar r谩pido o ese maldito robot puede seguir rebotando ahi adentro y alejarse cada vez m谩s. -Dijo Ralph se帽alando el transporte. -驴Podemos amplificar la se帽al del enlace?
-Podemos acercarnos un poco m谩s y apuntar la antena directamente al tubo ese. -Dijo el copiloto.
-No, tenemos que hacerlo desde ac谩, si perturbamos los escombros metiendo el transporte ahi corremos el riesgo de quedarnos atascados ahi.
-Hay otra opci贸n. -Dijo Jim
El grupo de Ralph se sorprendi贸 al o铆r la voz del piloto, casi se hab铆an olvidado que estaba ahi.
-驴Cual? -Pregunt贸 Ralph de mal humor.
-Ustedes tienen prohibido acercarse a esa nave, pero nosotros no.
Cinthya abri贸 los ojos como platos. No le gustaba el rumbo que estaba tomando la cosa.
-No. -Dijo Ralph
-No, dijeron al un铆sono ambos ocupantes del transporte. -Ustedes no pueden interferir en esto, son s贸lo observadores. -Agreg贸 Hal.
-Soy un oficial de la NUNS y 煤nico representante del Gobierno Unificado en este sector. -Jim hablaba con seguridad. -No estoy atado a ninguna regla de ninguna compa帽铆a privada. Mis acciones y decisiones son cosa m铆a.
-Teniente鈥 -Ralph se cruz贸 de brazos y mir贸 al caza que se hab铆a acercado al transporte. -Si va a entrar ah铆 no lo pienso detener, pero quiero que quede claro que estoy en total desacuerdo y que no me responsabilizo por lo que sus acciones causen a su nave o al civil a su cargo.
-Estoy de acuerdo.
-Una cosa mas Teniente: Apague por completo sus transmisiones de datos, incluso la se帽al IFF, tiene que perturbar lo menos posible el interior de esas naves.
-驴Lo dice el tipo que quiere volar un pedazo de nave?
-Conf铆e en mi Teniente, conozco mi negocio. -Dijo Ralph tajante.
-Bien. No perdamos m谩s tiempo. -Jim repleg贸 el tren de aterrizaje y se dirigi贸 a las ruinas mientras esquivaba fragmentos y chatarra en su camino.
El caza se acerc贸 a la entrada del hangar y cambi贸 a modalidad robot. Jim comenz贸 a examinar los paneles que cerraban la entrada en busca de alg煤n espacio que pudiese despejar con los brazos de su robot. Lamentablemente no habia tal cosa y la entrada principal qued贸 descartada. El VF-17S2 descendi贸 y comenz贸 a explorar la base inferior del enorme casco de placas de un color que hab铆a pasado del verde Zentradi a una especie de marr贸n musgoso, cubierto de manchas de explosiones e impactos de metralla. Como no hay puntos de referencia en el espacio, pronto se acostumbraron a 鈥渃aminar鈥 por el casco de la nave, de modo que lo que antes era techo era ahora el piso por donde el robot caminaba en busca de alguna entrada. La encontraron unos veinte metros m谩s adelante, un agujero producido por la explosi贸n de alg煤n proyectil, lo suficientemente grande para que el caza pudiese deslizarse con comodidad.
-驴Lista? -Dijo Jim
-Lista. -Asegur贸 Cinthya levantando el pulgar.
El robot descendi贸 lentamente por el agujero ayudado por los propulsores auxiliares. Ingresaron a un pasillo de circulaci贸n de medianas proporciones ,probablemente una v铆a de conexi贸n entre cubiertas. La explosi贸n que hab铆a abierto el hueco tambi茅n hab铆a atravesado el pasillo, de modo que estaban en una especie de puente que se interrump铆a entre dos cubiertas. Jim reorient贸 el robot de modo que ahora estaban en el verdadero 鈥減iso鈥 de la nave y pod铆an navegar con facilidad. Seg煤n el esquema que se hab铆a creado en la cabeza, el hangar deber铆a estar hacia atr谩s y hacia arriba. Jim comenz贸 a deslizarse con poco impulso por el pasillo, sinti茅ndose completamente indefenso al no poseer su arma reglamentaria.
-驴Que pasa Jim? -Pregunt贸 Cinthya al sentir el nerviosismo del piloto.
-Hice muchos ejercicios de CQC (1) en mis dias en la academia y estoy acostumbrado a este tipo de escenario鈥 a esta clase de pasillo de las naves Zentradi y la ingravidez pero鈥 hacerlo sin un arma es algo completamente diferente.
Cinthya trag贸 saliva y mir贸 a ambos lados del pasillo. -No鈥 no est谩s insinuando que鈥
-Claro que no Cinthya. -Dijo Jim. -Solo estoy rememorando mi entrenamiento, no creo que encontremos nada vivo aqu铆 dentro.
Nada vivo pod铆a residir en las ruinas, pero pronto descubrieron a los muertos que moraban los rincones de la enorme nave. Soldados Zentradis yacian despedazados por todo el pasillo, flotando inm贸viles en la retorcida tumba en que se hab铆a convertido su nave. S贸lo distingu铆an a los gigantes por el color de sus uniformes, lo que quedaba dentro de los trajes era apenas una calavera reseca, tejido consumido por la radiaci贸n y preservada por la falta de organismos que descompusieran la carne.
Cinthya baj贸 la vista hacia el piso de la cabina, pero las pantallas a sus pies tambi茅n mostraba pedazos de cuerpos a medida que el robot pasaba flotando entre ellas, perturbando la inmovilidad de acaso siglos. El pasillo a sus espaldas quedaba lleno de extremidades girando lentamente, como si el peque帽o empuj贸n dado por el caza de Jim pudiese servir para que las partes separadas pudiesen volver a unirse nuevamente.
Cinthya cerr贸 los ojos. Ya habia tenido suficiente por el d铆a. Cadaveres momificados era una cosa, pedazos de cadaveres formando nubes alrededor de ella era algo que estaba mas all谩 de su tolerancia.
-驴Cin? -Pregunt贸 Jim
-Estoy bien, no pasa nada. -Dijo abriendo los ojos. Vi贸 que hab铆an llegado al final del pasillo, ahora estaban en una sector desde donde partian varias rampas hacia las cubiertas superiores. Al parecer iban por buen camino. Jim subi贸 por una que ascend铆a con una ligera curva hacia la izquierda y al cabo de unos minutos salieron a otra cubierta, mucho m谩s grande que las anteriores, pero con signos de haber sufrido bastante da帽o por las explosiones internas. Grandes vigas metalicas habian salido disparadas desde el techo y yacian incrustadas en las paredes, incluso las paredes estaban deformadas y dobladas hacia adentro, como si hubiesen tenido la resistencia justa para contener las explosiones sin abrirse como una flor.
-驴Vamos bien? -Pregunt贸 Cinthya tratando de disimular su nerviosismo.
-Creo que si, mira. -Respondi贸 el piloto. -驴Ves aquello? -Agreg贸 se帽alando con el brazo del robot.
Cinthya dirigi贸 la vista hacia el punto del techo donde se帽alaba Jim y vi贸 un tubo que corr铆a junto a una de las paredes.
-驴Ese es el mismo tubo por donde entr贸 el Drone?
-Parece que estamos cerca.
No estaban cerca, pero al menos el descubrimiento del tubo los llev贸 a un nuevo pasillo donde varias l铆neas similares corr铆an en la direcci贸n adecuada. Debieron arrancar una puerta met谩lica que se hab铆a doblado hacia adentro, lo que les facilit贸 el acceso a la zona de las tuber铆as. Jim se帽al贸 que ese pasillo era una de las rarezas de la tecnolog铆a Zentradi; toda su sociedad estaba compuesta por guerreros, no exist铆an los t茅cnicos o mec谩nicos de ning煤n tipo por lo que pasillos de mantenimiento como estos eran reliquias del dise帽o heredades tras miles de a帽os sin cambios en la ingenier铆a de sus armas. Las naves se fabricaban en enormes sat茅lites-f谩bricas y se usaban hasta que el da帽o era tan severo que merec铆a la pena el reemplazo por una nueva.
El hecho de que el pasillo nunca se hubiese usado para nada les facilitaba el avance, sin escombros ni cad谩veres amontonados por todas partes, Jim pudo transformar el caza en avi贸n y avanzar relativamente r谩pido.
El pasillo se interrumpi贸 violentamente cuando llegaron a una zona donde una enorme explosi贸n hab铆a atravesado varios niveles de cubierta dejando a la vista gran parte de la estructura interna de la enorme nave. Las lineas de tuberia descend铆an en este punto, m谩s la enorme explosi贸n las hab铆a hecho estallar como pajitas de refresco. Jim descendi贸 con cuidado y entr贸 a lo que al parecer, era el sector m谩s profundo del hangar principal, cercano al eje central del casco de la nave.
-Probablemente el Drone est谩 ah铆 abajo. -Dijo Jim deteniendo el avi贸n. -Busquemos el tubo con el agujero de entrada.
Lo encontraron tras un par de minutos de b煤squeda, pero no hab铆a se帽ales del peque帽o robot. Revisaron las posibles trayectorias que el rebote del Drone pudo haber realizado tras salir del tubo y chocar contra los diferentes obst谩culos que flotaban alrededor, descubrieron varios escombros cuya inmovilidad hab铆a sido perturbada, siguieron el rastro hasta una de las salidas interiores del hangar que comunicaba a un enorme pasillo, probablemente una v铆a de comunicaci贸n principal a otros sectores de la nave.
-Voy a rastrear movimiento. -Dijo Jim y activ贸 uno de los sensores pasivos del caza. La cabina dej贸 de mostrar los alrededores en el tono verdoso que caracterizaba a la visi贸n nocturna y pas贸 a un tono azulado, destacando los escombros y basura en movimiento por una serie de estelas amarillo-anaranjado, seg煤n la velocidad a la que giraban.
-All谩! -Dijo Cinthya se帽alando el fondo del pasillo.
-Lo veo.
A unos ciento cincuenta metros, el peque帽o Drone flotaba dando tumbos contra las paredes. Pronto la computadora lo fij贸 como un blanco y adapt贸 la velocidad y actitud de vuelo para darle alcance. Jim aceler贸 solo un poco y maniobrando cuidadosamente entre los varios desechos logr贸 alcanzarlo al cabo de varios minutos. Al estar a unos pocos metros, el VF-17S2 pas贸 a modo robot y extendi贸 el brazo hacia el peque帽o objeto.
-驴No hay peligro que lo aplastes? -Pregunt贸 Cinthya
-Definitivamente. Solo tratar茅 de contenerlo dentro del pu帽o, pero creo que voy tener que salir del caza para poder asegurarlo. -Dijo el piloto ante la evidente preocupaci贸n de Cinthya.
La enorme mano pas贸 por debajo del drone con la 鈥減alma鈥 hacia arriba y en el preciso momento en que estaba justo en el centro de la misma Jim cerr贸 r谩pidamente los dedos, con cuidado de no aplastar el objeto.
-Lo tengo! -Exclam贸.
El robot se detuvo en el sitio con un par de impulsos. Jim comenz贸 a quitarse el arn茅s de seguridad que lo ataba a su asiento mientras Cinthya lo miraba angustiada.
-Voy a salir un momento a recuperarlo Cin, no te asustes cuando abra la cabina porque afuera va a estar completamente oscuro. -Dijo mientras plegaba el pu帽o del robot hasta acercarlo a unos pocos metros de la cabina.
La joven asinti贸 con la cabeza y esper贸 a que su compa帽ero terminara los preparativos.
-驴Lista?
-Lista
Las luces de la cabina se apagaron repentinamente y la oscuridad rode贸 a Cinthya. La joven jam谩s hab铆a experimentado una sensaci贸n semejante, no era solamente la falta de luz, era el conocimiento de estar flotando en las entra帽as de una nave en ruinas girando en un cementerio enorme, rodeados de toneladas y toneladas de metal retorcido, completamente olvidados del resto de la galaxia.
Jim sali贸 del caza con un peque帽o empuj贸n de sus piernas, su traje estaba equipado con peque帽os propulsores de gas, pero no fue necesario usarlos, el pu帽o estaba cerca de la cabina y pudo sujetarse de uno de los dedos mientras introduc铆a el brazo por entre las hendiduras de la mano.
Mientras tanto, Cinthya estaba tratando de mantener la calma. La oscuridad cerrada la atemorizaba y deseaba que Jim volviese pronto para poder encender las luces de la cabina. Record贸 de pronto que su casco ten铆a una funci贸n de visi贸n nocturna y se sinti贸 un poco est煤pida por no haberlo recordado antes. Los controles estaban en una peque帽a consola en su mu帽eca izquierda. Comenz贸 a tantear el brazo izquierdo para poder activar la pantalla t谩ctil.
Entonces lo escuch贸.
Cinthya qued贸 petrificada, estaba segura de que hab铆a escuchado algo. Mir贸 hacia ambos lados, pero la oscuridad era total, salvo el asiento y el piso que sent铆a bajo sus pies, no ten铆a otra referencia con la que orientarse.
Volvi贸 a escuchar el sonido, pero no supo distinguir desde donde proven铆a. 驴Izquierda? 驴Derecha? 驴Al frente? Se concentr贸 y empez贸 a o铆r con claridad los acelerados latidos de su propio coraz贸n. Le pareci贸 que sus sentidos se agudizaron al estar privados de cualquier clase de est铆mulo externo. Volvi贸 a escuchar el sonido. 驴Un piano? Definitivamente era un piano, era m煤sica. 驴Pero de d贸nde ven铆a? No hab铆a propagaci贸n de sonido en el espacio, deb铆a ser algo que estaba siendo generado en los canales de comunicaci贸n interna de la nave鈥. y sin embargo se sorprendi贸 al darse cuenta que no estaba escuchando los auriculares ubicados a los lados de su casco.
La m煤sica parec铆a surgir del centro de su pecho.
Se pregunt贸 si Jim tambi茅n lo estaba escuchando, ya estaba bastante preocupada por los pedazos de Zentradi que hab铆a flotando alrededor en la completa oscuridad 驴Se estar铆a volviendo loca? No, lo que sent铆a en el pecho era una sensaci贸n de tranquilidad, no estaba asustada en lo m谩s m铆nimo.
Coloc贸 sus dos manos sobre el pecho y se concentr贸 en la m煤sica. Le parec铆a que llegaba desde muy lejos, como las ondas de una piedra arrojada desde el otro lado del mar, la melod铆a llegaba d茅bil pero intacta, reconocible.
-驴Matt? -Se pregunt贸 la joven en voz baja. Gir贸 la cabeza y mir贸 la oscuridad en un punto determinado, le pareci贸 que pod铆a distinguir de donde llegaba la m煤sica, sin importar los cientos de metros de paredes de metal que los rodeaban. La m煤sica emanaba de aquel lugar, lo sent铆a. Cinthya estir贸 la mano como queriendo alcanzar ese punto.
Las luces naranjas de la cabina se encendieron de pronto y Cinthya abri贸 los ojos. Jim estaba sentado en su puesto con el peque帽o robot en brazos.
-Lo tengo. -Dijo, m谩s se qued贸 sorprendido al ver a Cinthya con el brazo extendido. -驴Que estas haciendo?
Cinthya se puso colorada (Por suerte el cristal amarillo del casco evit贸 que Jim lo notara) y retir贸 el brazo mientras se acomodaba en el asiento. -Nada Jim. -Dijo y permaneci贸 en silencio. Jim la observ贸 con curiosidad y le pas贸 el Drone por encima del asiento. -Llevalo vos Cin.
La joven tom贸 el robot y lo abraz贸 en su regazo. -Jim. -Dijo mientras su compa帽ero volvia a ajustarse el cintur贸n. -驴Escuchastes algo ah铆 afuera?
-驴Escuchar? No Cin, para nada 驴Vos escuchastes algo?
-Me pareci贸 pero鈥 no, deb铆 hab茅rmelo imaginado. 驴Volvemos?
-Todav铆a nos falta una hacer una cosa Cin.
-驴Que cosa?
-Necesitamos encontrar un arma.


(1)CQC Close Quarter Combat: Combate cuerpo a cuerpo generalmente llevada a cabo en lugares cerrados, con armamento de mano y a corto alcance
27 por Gerli
Amanda sorbi贸 lentamente de su taza de caf茅 mientras no dejaba de mirar el pad apoyado en la mesa del bar. En cualquier momento recibir铆a la llamada de Annie y su breve descanso terminar铆a.
Silvia tambi茅n advirti贸 su preocupaci贸n, pero se limit贸 a tomar la gorra de oficial que la Capitana hab铆a dejado sobre la mesa y la arroj贸 sobre el Pad en un movimiento casual.
-Ooops. -Dijo la joven maestra.
Amanda la mir贸 por encima de su taza de caf茅 pero no dijo nada, solo se limit贸 a suspirar y a vaciar el resto del caf茅 de un solo trago. El ambiente a su alrededor estaba muy tranquilo, apenas hab铆a dos o tres clientes en el establecimiento y di贸 la casualidad que la profesora Silvia era uno de ellos. Amanda apreciaba la compa帽铆a de la docente, era una de las pocas personas con las que se sent铆a a gusto de compartir una pausa.
-Annie es muy capaz de arreglarse sola. -Dijo Silvia mientras se reclinaba contra el respaldo del banco. -No te llamar谩 a menos que sea algo realmente importante y鈥 seamos sinceras, es todo rutina all谩 afuera.
-Salvo que ahora tenemos un Militar y una Civil a los que hacer de ni帽eras.
-El piloto parece un buen chico. La inspectora鈥 no parece ser alguien demasiado acostumbrada a la vida en el espacio profundo, pero es simp谩tica y a los chicos les cay贸 muy bien.
Amanda apoy贸 la taza sobre el plato y mir贸 a su compa帽era sin decir una palabra. Luego gir贸 la cabeza y contempl贸 una de las paredes a un lado del establecimiento, donde varias fotograf铆as de la antigua Flota 37 se asomaban entre la penumbra. Silvia sabia que fotografia en especial era la que estaba mirando su amiga.
-Este a帽o va a ser muy especial para nosotros. -Dijo
Amanda asinti贸 sin retirar la vista de las fotograf铆as. -Ya pasaron casi 15 a帽os. -Dijo. -Es incre铆ble como vuela el tiempo.
Silvia retir贸 la vista de la pared y sac贸 un Pad del bolso que ten铆a apoyado a un costado del banco donde estaba sentada. Luego de consultarlo brevemente, activ贸 la pantalla hologr谩fica y lo apoy贸 sobre la mesa, de modo que la imagen quedase frente a Amanda al proyectarse por encima de la pantalla.
-Deber铆as dejar de mirar el pasado Amanda, lo que importa ahora est谩 frente tuyo y si parpadeas, lo vas a dejar pasar.
La Capit谩n mir贸 la pantalla que ten铆a frente a ella y vi贸 a los estudiantes de la escuela, reunidos para una fotograf铆a en grupo, pero lo que le llam贸 la atenci贸n era la 煤ltima fila, donde los alumnos del 煤ltimo a帽o estaban sonrientes junto a la Inspectora de Seguridad Ambiental, como si fueran compa帽eros de toda la vida.
-驴Esta foto es de ayer? -pregunt贸 Amanda levantando la vista.
-Te dije que Cin le hab铆a ca铆do bien a los chicos. -Dijo la profesora.
Amanda contempl贸 la imagen y puso su dedo sobre el cristal del Pad. Con un r谩pido movimiento del dedo deslizado a trav茅s de la pantalla 鈥渁rrastr贸鈥 una copia de la foto en direcci贸n a su propio Pad. Una leve vibraci贸n del sombrero que lo cubr铆a seguido de un flash de luz testificaron que la fotograf铆a hab铆a sido copiada con 茅xito.
-Hace mucho que no tengo una foto de Mina sonriendo. -Dijo poni茅ndose de pie. -Ya es hora de volver al puente.
Silvia mir贸 en silencio como Amanda recogi贸 la gorra y se la pon铆a con un movimiento mec谩nico, ajustando la visera con un peque帽o tir贸n hacia abajo.
-Va a ser un a帽o importante tambi茅n para Mina. -Dijo la profesora. -Seria bueno que dejes de ser Capit谩n por un rato y cumplas tu papel de madre 驴No?
-Sigo siendo las dos cosas. -Dijo Amanda mientras se dirig铆a hacia la salida.

La operaci贸n del d铆a en el Campo ya deber铆a haber terminado, aunque no era extra帽o que Ralph prolongara la salida un par de horas m谩s por si algo hab铆a captado su inter茅s. Las salidas eran costosas. Mover tanto equipo y exponer a los operarios a los peligros del campo requer铆a una inversi贸n enorme, al igual que lo eran sus salarios. No era extra帽o que hubiese gente que eligiese trabajar en este rinc贸n de la Galaxia, la vida era costosa si, pero los sueldos eran muy altos, lo que justificaba el soportar las terribles condiciones del Campo y la soledad de la Colonia.
Amanda camin贸 por la pasarela en direcci贸n al elevador. La tarde ya habia pasado y los turnos de trabajo hace rato que hab铆an terminado, aun asi todavia no se veia muchos colonos en la cubierta.
Se detuvo frente al ascensor y lo llam贸 mientras silbaba una canci贸n de Fire Bomber. Cuando las puertas se abrieron, entr贸 y marc贸 el 煤ltimo piso.
La ascensi贸n dur贸 medio minuto y cuando las puertas se abrieron se adentr贸 en el pasillo que llevaba a su oficina, sin embargo vacil贸 al llegar a la puerta. No ten铆a mucho que hacer all铆, solo cerrar el registro del d铆a y eso pod铆a hacerlo remotamente desde el puente, as铆 que continu贸 caminando por el pasillo hasta llegar a una peque帽a escalera.
Los escalones terminaban en un tunel de no m谩s de tres metros de ancho por tres de alto. Era una v铆a de acceso exclusiva de los operarios del puente de la Rainbow. Un peque帽o veh铆culo el茅ctrico con capacidad para dos personas la esperaba al pie de la escalera. Amanda lo abord贸 y condujo por el t煤nel apenas iluminado por las luces de seguridad que a intervalos regulares disipaban la oscuridad. El recorrido de cuatrocientos metros no le llev贸 m谩s que un par de minutos, generalmente hacia ese trayecto caminando, como una forma de ejercicio diario, pero estaba cansada y ya hab铆a recorrido ese mismo camino dos veces en el dia. Suficiente caminata por hoy.
Al final del t煤nel, una peque帽a cubierta se abr铆a en forma de media luna rodeando la superestructura de la torre que hac铆a de 鈥淧roa鈥 de la Three Star.
Esta torre penetraba por el techo de la cubierta y ascend铆a casi trescientos metros por encima del casco principal de la nave. Un elevador la llev贸 r谩pidamente hasta lo alto, donde un peque帽o hall comunicaba con el centro de mando de la Rainbow.
La puerta de metal se descorri贸 sin hacer ruido y di贸 paso Amanda, quien con una peque帽a inclinaci贸n de la cabeza pas贸 por la misma (Un gesto autom谩tico que hab铆a adquirido a costa de varios golpes en la cabeza debido a la poca altura del acceso) y ech贸 una ojeada alrededor.
-驴Annie?
Una joven de alrededor de veinte a帽os de cabello casta帽o claro se puso de pie inmediatamente en una de los puestos de monitoreo que rodeaban el sill贸n del Capit谩n. -Capit谩n, no esperaba verla de vuelta. -Dijo mientras se quitaba un par de auriculares.
Amanda camin贸 hasta su silla y se ocup贸 su puesto. Annie era una de las pocas personas que la llamaban por su rango y no por su nombre.
-驴Reporte?
-Enseguida. -Dijo la joven tomando asiento nuevamente frente a su pantalla.
La Capitana Kyle mir贸 el holograma que representaba la esfera azulada que ten铆a frente a ella. De casi tres metros de di谩metro (Aunque pod铆a hacerse m谩s peque帽a o grande seg煤n fuera necesario) representaba el espacio de la red de sat茅lites de vigilancia de la Rainbow, abarcando un radio de algo m谩s de 15.000 kil贸metros. La red EWR estaba compuesta por cientos de peque帽os sat茅lites en 贸rbita alrededor de la Colonia, muchos de ellos camuflados entre peque帽os c煤mulos de chatarra que flotaban en el espacio provenientes del Campo. Amanda despleg贸 un teclado de uno de los brazos del sill贸n y aument贸 el 谩rea de vigilancia a su m谩xima capacidad, cubriendo una zona de m谩s de 40.000km. Si bien los satelites no ten铆an tanta cobertura de radar, utilizaban sensores pasivos para detectar objetos que se acercaran desde fuera del radio de localizaci贸n activa.
La esfera estaba totalmente vac铆a, s贸lo el Campo y su habitual interferencia aparec铆an dentro del campo azul de cobertura.
-El nivel de emisiones se ha reducido bastante en las 煤ltimas tres horas. Activ茅 algunos de los sat茅lites perif茅ricos del Campo y he estado recibiendo Pings de los Recolectores en forma peri贸dica. Ralph envi贸 un mensaje hace una hora aproximadamente.
-驴Que dijo? -Se interes贸 Amanda.
-Encontraron una veta, dijo que volver铆an en cuanto desatasquen a la Comadreja de adentro de un tubo.
-Maldito Hal. -Dijo la Capitana consultaba la informaci贸n de una ventana auxiliar. -Le dije mil veces que tenga cuidado con los drones, ya destruy贸 dos en lo que va del a帽o. 驴Hay alguna novedad de la nave de los visitantes?
-Nada, ese avi贸n no emite se帽ales, es completamente furtivo tal y como dijo Tass.
La enorme esfera volvi贸 a su tama帽o habitual, pero pas贸 del azul a un tono naranja, indicando que Amanda hab铆a colocado a la EWR en funcionamiento activo, encendiendo la totalidad de los sat茅lites en la zona de cobertura.
Annie se gir贸 en su silla y mir贸 a Amanda con curiosidad. -驴Estas buscando algo?
-La Rio Grande deber铆a estar a punto de llegar. -Contest贸 la mujer mientras operaba el teclado. -Pens茅 que podr铆a estar aqu铆 en el momento que salieran del FOLD. 驴Est谩n preparados los containers en el hangar?
-Dos containers vac铆os, la 煤ltima vez que me fije estaban ya cargados en la gr煤a del hangar cuatro. 驴Est谩n trayendo algo enorme en la Rio? -Pregunt贸 con curiosidad Annie.
-El contenedor extra trae un nuevo m贸dulo para el taller de soldadura. Es condenadamente grande y tuvieron que enviarlo separado de la carga de siempre.
Una serie de pitidos hizo que ambas mujeres se concentraran en sus pantallas. Varios peque帽os anillos se resaltaron en un lugar del Campo y Amanda acerco el zoom, abriendo simult谩neamente una peque帽a ventana con informaci贸n de registro. -Son Ralph y el transporte, est谩n bastante adentro de la zona de captura 驴Que habr谩n encontrado? -Se pregunt贸 la Capitana.
-Les env铆o una petici贸n para que informen de su situaci贸n?
-No es necesario Annie. Deben estar concentrados tratando de recupe-. Una se帽al sonora se escuch贸 en el puente y el holograma de la esfera se retrajo autom谩ticamente para indicar un contacto en un punto cercano al l铆mite de la zona controlada..
-DEFOLD detectado. -Exclam贸 Annie. -Recibiendo identificaci贸n鈥
-Es Gray. -Dijo Amanda al mismo tiempo que el contacto en la esfera pasaba del amarillo al azul, codificando a la reci茅n llegada como una nave registrada en la base de datos.
Amanda se quit贸 la gorra y la dej贸 a un costado del sill贸n, tom贸 un auricular que estaba colgado de uno de los tableros y se lo coloc贸 mientras se pon铆a de pie.
El entramado de estrellas era perfectamente visible desde el asiento del Capit谩n pero Amanda se acerc贸 al cristal de todos modos. Quer铆a darle la bienvenida a Gray y conmemorar de alg煤n modo un hito importante en la historia de la Colonia. Abri贸 la boca para dirigir un saludo a la nave en curso de aproximaci贸n pero ning煤n sonido sali贸 de su boca.
Amanda Kyle se qued贸 muda de asombro al ver que el espacio ya no era negro, era de un rojo incandescente insoportable a la vista. Las estrellas desaparecieron y por un momento todo fue rojo.
28 por Gerli
El sonido de la alarma interrumpi贸 el silencio que reinaba en la torre de control de la estaci贸n de observaci贸n remota Nro. 4, m谩s com煤nmente conocida como Estaci贸n Barrow, nombre elegido en memoria de alg煤n militar del siglo pasado de vaya a saber que pa铆s鈥 no importaba realmente, la Barrow pasaba desapercibida para todo el mundo, incluso para los propios militares.
Leonardo Viccenzo estir贸 el brazo y con la punta de los dedos apag贸 el bot贸n de interrupci贸n manual de la alarma. Luego, tom谩ndose con la mano del borde de la mesa donde estaba apoyado el horno de microondas, jalo un poco m谩s fuerte y su cuerpo flot贸 hasta tener la puerta al alcance de la mano. Leo no sol铆a comer en el puesto de mando, pero hoy su est贸mago le estaba reclamando cuidados especiales, una lata de sopa para calentar en cuanto tuviera hambre ser铆a m谩s que suficiente.
Abri贸 la puerta del horno y retir贸 con cuidado el envase de sopa. Seguidamente extrajo un peque帽o recipiente pl谩stico dotado de una tapa con bombilla y meti贸 la lata caliente dentro. Ajust贸 la tapa con un movimiento circular y sorbi贸 su primera comida del dia. No tenia mucha hambre, pero necesitaba esos nutrientes, especialmente a su edad.
Con el impulso de una peque帽a patada se dirigi贸 flotando hasta su puesto de control, que no era m谩s que un sill贸n con el respaldo ya desgastado de tantas horas de uso. Leo se sent贸 en el y se abroch贸 el cintur贸n de seguridad. Luego accion贸 un bot贸n en la punta del apoyabrazo del asiento y dos consolas se ubicaron delante, desplegando a su vez dos pantallas m谩s, una a cada lado, dejando el centro despejado para que Leo tuviera una visi贸n clara de lo que se ve铆a a trav茅s de los cristales del puente de mando.
Osea nada.
Leo suspir贸 y se prepar贸 para empezar otro turno de trabajo. Coloc贸 sus manos sobre las consolas y ejecut贸 los mismos comandos que llevaba a帽os repitiendo: Balance de la estaci贸n, nivel de vibraci贸n estructural, posici贸n relativa con respecto a diez cuerpos celestes cercanos. Luego consult贸 el cuadrante asignado del dia, introdujo las coordenadas y seleccion贸 un grupo de veinte detectores para que se enfocaran en la zona designada. Como era de esperarse, debi贸 elegir entre los que a煤n funcionaban. La operatividad de la estaci贸n estaba en su punto m谩s bajo desde que fuera ensamblada hacia 20 a帽os atr谩s, apenas un 45% de los detectores de la Barrow funcionaban a pleno, un 21% pose铆a solo instrumental de detecci贸n operativo y el resto estaba literalmente 鈥渕uerto鈥, sin posibilidad incluso de ser movido de las plataformas en donde descansaban plegados hacia dentro.
Tendr铆a que escribir otro informe solicitando reparaciones urgentes. Eso no le molestaba, al menos lo sacaria de la rutina diaria, lo que le molestaba era la futilidad de su acci贸n; hab铆a elevado m谩s de treinta informes explicando la precariedad del estado de los instrumentos y la urgente necesidad de cambiar varios de ellos para garantizar la operatividad adecuada, pero ni siquiera planteando los escenarios m谩s apocal铆pticos hab铆a logrado una respuesta de la NUNS鈥 bueno, si hab铆an respondido el a帽o pasado enviando a un t茅cnico subcontratado para que efectuara reparaciones menores (Leo estaba demasiado viejo para las caminatas espaciales de reparaci贸n), pero el joven que lleg贸 a la Barrow junto con Gray en la R铆o Grande era apenas un egresado de la Escuela T茅cnica de alguna Flota Colonial cercana. No sab铆a nada de los espejos detectores que formaban la 鈥渃orona鈥 de 鈥減茅talos鈥 de la Barrow. El chico ni siquiera quiso salir al exterior para revisar los paneles. Solo se limit贸 a arreglar una cafetera del sal贸n de descanso y di贸 por terminado su trabajo.
Por cierto la Cafetera se hab铆a vuelto a romper desde entonces.
Con el pulsar de un boton dio por iniciado el programa de configuraci贸n autom谩tica. Ahora deberia esperar casi media hora a que los cientos de servomotores acomodaran los espejos elegidos a lo largo de la estructura y los situaran en la direcci贸n requerida por el estudio. Casi siempre fallaba alguno, pero como cada espejo tenia 5 motores individuales, pod铆an moverse en gravedad cero incluso con uno solo.
Las barras de progreso comenzaron lentamente a llenarse, algunas mas rapido que otras debido a su mejor estado de conservaci贸n. Leo reclin贸 un poco el asiento y extrajo una consola de videojuegos port谩til de uno de sus bolsillos, era uno de los pocos vicios que tenia, ademas de la m煤sica claro. Como uno de los pocos humanos privilegiados por el destino, le deb铆a su vida a la m煤sica y especialmente a la m煤sica de una mujer a quien tuvo el maravilloso placer de conocer en persona.
Lynn Minmay.
Leonardo pertenec铆a a un selecto grupo de personas que hab铆an sido testigos presenciales del milagro que desencaden贸 el fin de la Primer Guerra Espacial y la salvaci贸n de la raza humana. Leo fue uno de los miles de civiles rescatados de entre los restos de la desaparecida Isla Macross, convertida ahora en un peque帽o campo de asteroides de roca y hielo cercano a los l铆mites exteriores del sistema solar.
El hombre no necesitaba ver la pantalla de su antigua consola port谩til, llevaba jugando ese videojuego m谩s a帽os de los que recordaba, por lo que los primeros veinte niveles pod铆a pasarlos solo con escuchar los sonidos que produc铆an las naves enemigas al pasar por la parte superior de la pantalla. Leo aprovechaba esos momentos para perderse en su memoria, en recordar c贸mo su vida hab铆a cambiado desde el d铆a en que, camino a la escuela en un peque帽o pueblo del norte de su Italia natal, hab铆a visto como las nubes que cubr铆an los lejanos picos de los Alpes se abr铆an como una enorme cortina al paso de una incandescente bola de fuego, que transform贸 el p谩lido amanecer en un mediod铆a de pleno verano. La enorme bola de fuego cruz贸 el cielo dejando tras si una enorme estela de humo y cuando minutos m谩s tarde, la gigantesca ola de choque lleg贸 a donde el peque帽o Leonardo y sus vecinos contemplaban boquiabiertos el suceso, los arroj贸 contra las paredes como si fueran hojas secas sacudidas por un vendaval.
Aturdido, casi sordo y cubierto de rasgu帽os y trozos de cristales de las ventanas que habian explotado por la enorme ola de choque, Leonardo qued贸 tendido en medio de la calle con su cabeza pegada al piso. Las sirenas tapaban los gritos de los heridos y moribundos que yacian bajo los escombros de las casas derrumbadas. No recordaba cuanto tiempo pas贸 alli tendido, pudo bien haber sido unos pocos minutos u horas enteras, simplemente permaneci贸 quieto viendo como los peque帽os cristales rotos reflejaban la luz del d铆a, que finalmente comenzaba a asomar por detr谩s de las monta帽as. Alguien lo levant贸 en andas y llev贸 hasta un cami贸n del ej茅rcito, donde lo acostaron en una camilla y lo trasladaron a un campamento en las afueras del pueblo, donde estaban comenzando las tareas de evacuaci贸n y rescate de los heridos.
La ma帽ana di贸 paso a la tarde y su madre no aparecia por ningun lado, estaba solo sentado bajo una tienda de campa帽a verde oliva mientras contemplaba a los helic贸pteros que sobrevolaban los valles y trasladaban heridos y rescatistas. Hab铆a columnas de humo en muchos de los pueblos, una voz gritaba algo por un altoparlante. La gente alrededor caminaba con la cabeza baja y miraba hacia el norte, donde a煤n pod铆a verse el rastro de nubes grises que la bola de fuego habia dejado atras. Escuch贸 hablar de cat谩strofe, de millones de muertos, del fin del mundo. Un joven Carabinieri se acerc贸 y le ofreci贸 una botella de agua, luego pasaron unas j贸venes con guardapolvos blancos y cascos amarillos y le preguntaron su nombre y apellido. Despu茅s se fueron y volvi贸 a quedar solo.
La tarde comenz贸 a avanzar y los valles comenzaron a quedar envueltos en las sombras. No hab铆a nubes en el cielo, solo aquella enorme l铆nea al norte que trazaba una curva de este a oeste, se habia ensanchado y ahora parecia como un s贸lido muro gris tras las monta帽as. Leo se recost贸 contra unas cajas de metal y se qued贸 dormido.
Lo despertaron unas sacudidas. Sinti贸 el rostro mojado y abri贸 los ojos. Era su padre quien lo estaba abrazando mientras lloraba sin parar.
-驴Mama? 驴La Nonna? -Pregunt贸 sin despegar el rostro del pecho de su padre.
Su padre lo abraz贸 a煤n m谩s fuerte. Tras ellos, una monta帽a de bolsas negras hab铆a estado creciendo durante todo el dia, arrojando una sombra sobre ambos.
Ya ca铆da la noche, padre e hijo abandonaron el campamento a bordo de un helic贸ptero UH-1. El padre de Leonardo, Enzo era su nombre, era t茅cnico aeron谩utico en una de las bases a茅reas Norteamericanas que quedaban en Italia luego de la Segunda Guerra Mundial. Volaron en medio de la noche mientras miraban la destrucci贸n causada por el cataclismo. A medida que avanzaban en direcci贸n sur el da帽o fue cada vez menor y cuando llegaron a la Base de la Fuerza A茅rea de los Estados Unidos no observaron ni siquiera vidrios rotos. La actividad en la base era fren茅tica. Se ve铆an aviones rodando por todos lados, helic贸pteros de combate y de carga aterrizaban y despegaban en extensas l铆neas a cada lado de la base. Soldados agrupados en escuadrones abordaban el primer transporte que estuviera disponible, todo en la base estaba en movimiento.
Enzo llev贸 a su hijo hasta una barraca situada junto a unos enormes hangares, ahora vac铆os. Lo acost贸 en la cama y lo cubri贸 con las pesadas mantas del ej茅rcito.
-Descansa hijo. -Dijo bes谩ndole la frente
-驴D贸nde est谩 Mam谩? -Pregunt贸 el ni帽o con voz d茅bil.
Su padre le acarici贸 el cabello y permaneci贸 junto a Leonardo hasta que se qued贸 profundamente dormido. Cuando la respiraci贸n del ni帽o se hizo m谩s pausada el hombre se puso de pi茅 y se encamin贸 hacia la puerta, pero se detuvo y mir贸 hacia atr谩s, hacia su hijo que descansaba.
-Se fuerte Leo. -Dijo y cerr贸 la puerta.
Y Leonardo fu茅 fuerte, porque tuvo que crecer en medio de la guerra m谩s sangrienta de la historia de la humanidad.
El b贸lido que arras贸 gran parte del viejo continente, cruzando el Atl谩ntico y Am茅rica del Norte para estrellarse finalmente contra una remota isla del sur de Jap贸n, result贸 ser una nave espacial de origen alien铆gena.
Pero antes de siquiera saberlo, la humanidad debi贸 luchar contra el cataclismo que dicho evento habia causado. Docenas de ciudades hab铆an sido arrasadas por las ondas de choques que barrieron la tierra a medida que el b贸lido descend铆a por la atm贸sfera. Desde el Tibet hasta Canad谩, los da帽os causados hab铆an producido la muerte de m谩s de treinta y tres millones de personas en tres continentes. Tsunamis en el Oc茅ano Atl谩ntico arrasaron ciudades costeras desde el Golfo de M茅xico hasta el norte de Brasil y gran parte de la costa Africana. El impacto en el Oc茅ano Pac铆fico cre贸 olas de m谩s de 80 metros de altura, que arrasaron desde La Costa Oeste de Estados Unidos hasta el norte de Chile, mientras que los tsunamis arrasaron las ciudades y pueblos costeros de Rusia, Jap贸n y China. En solo treinta minutos el hemisferio norte del planeta Tierra hab铆a quedado completamente devastado.
El a帽o 2000 lleg贸 y encontr贸 a la humanidad envuelta en la reconstrucci贸n de los da帽os sufridos. Nadie festej贸 el cambio de siglo. El hambre, las epidemias y el malestar general crearon focos de insurrecci贸n a lo largo del planeta. Los grandes pa铆ses productores no daban abasto con la provisi贸n de alimentos y el hambre se instaur贸 incluso en los denominados 鈥淕raneros del Mundo鈥, quienes cargaron con la responsabilidad de alimentar los brazos de aquellos que reconstruian lo perdido.
El planeta se militariz贸, al principio como una forma de respuesta natural ante la cat谩strofe y la necesidad de garantizar el reparto de v铆veres y el mantenimiento del orden, pero ya entrados en la segunda mitad del a帽o 2000 el despliegue de tropas a lo largo de las antiguas fronteras que formaron el bloque occidental europeo resultaron obvias para todos. Los antiguos temores se revivieron, las fronteras se cerraron y el mundo contuvo la respiraci贸n. Nadie sab铆a que la chispa que encender铆a la mecha de la tercera guerra mundial estaba siendo gestada en una peque帽a isla volc谩nica al sur de Jap贸n.
El secreto no pudo ser guardado por m谩s tiempo.
La ONU fue la encargada de hacer el anuncio. Lo que hab铆a ca铆do a La Tierra no era un asteroide tal y como se hab铆a informado al principio. Se trataba de una nave espacial de origen Alien铆gena.
Leonardo recordaba ese momento, como se hab铆a acercado al comedor de la base al escuchar el griter铆o de los soldados y observ贸 por la peque帽a televisi贸n a colores como los restos de una gigantesca nave espacial asomaban entre las rocas y lava solidificada.
-Holy Shit. -Escuch贸 murmurar a un joven soldado que miraba at贸nito la pantalla. Pronto los murmullos se transformaron en gritos y los capitanes tuvieron que calmar a la tropa. La reacci贸n de los civiles que viv铆an en la base, la mayor铆a familiares de los uniformados destacados en la base, no fu茅 muy diferente.
La tensi贸n que rodeaba a las tropas apostadas de la OTAN por un lado y China y la Uni贸n Sovi茅tica por el otro, en los alrededores de la peque帽a Isla de Ataria del Sur se hizo insostenible. La colaboraci贸n internacional en la investigaci贸n de la nave, ahora denominada Alien Star Ship 1 o ASS-1 para abreviar, hab铆a llegado a un alto. Para alarma de los investigadores, result贸 evidente que se encontraban ante una nave de guerra, equipada con armamento de una potencia jam谩s imaginada hasta entonces. Pero lo m谩s preocupante eran los signos que se evidenciaron tras el informe final. La nave hab铆a estado en combate y presentaba impactos en varios puntos de la popa. No solo habia entrado en combate, hab铆a huido de sus atacantes.
De pronto los l铆deres mundiales se enfrentaron a la amenaza real de una guerra interplanetaria. Sea quien sea que hab铆a atacado a esa nave tambi茅n la hab铆a perseguido. Y si la ASS-1 hab铆a llegado a La Tierra, no cab铆a ninguna duda de que otras podr铆an seguir su camino. Se tom贸 entonces la decisi贸n de reconstruir la nave para hacer frente a un eventual ataque alien铆gena, no obstante los esfuerzos de reconstrucci贸n, la crisis humanitaria sumados al estado general de rebeli贸n de muchos de los estados eran un obst谩culo mayor para semejante emprendimiento, que requerir铆a los recursos de todo el planeta y ante el estado de caos que envolv铆a a toda la humanidad, se requiri贸 de la creaci贸n de un gobierno central que pudiese coordinar dicha operaci贸n.
La creaci贸n del Gobierno Unificado de La Tierra fu茅 una decisi贸n que todav铆a hoy genera pol茅micas entre los historiadores, todos concuerdan en lo autoritario de la medida, pero dado el poco tiempo transcurrido entre el comienzo de la restauraci贸n de la ASS-1 y el inicio del primer ataque Alien铆gena, la medida fue catalogada de necesaria.
La ONU fu茅 disuelta y los equipos internacionales de investigaci贸n fueron expulsados de la Isla Ataria del Sur.
Las hostilidades comenzaron primero en Medio Oriente, en cuanto los estados que compon铆an la Liga 脕rabe perdieron el apoyo de sus antiguos aliados y clientes petroleros. La tecnolog铆a extra铆da de los restos de la nave produjo la creaci贸n de una fuente de energ铆a que hizo obsoleto el uso del petr贸leo en apenas un a帽o. Sin apoyo financiero, los antiguos principados fueron arrasados por las milicias y los jeques reemplazados por l铆deres religiosos. El flujo de petr贸leo se cort贸 definitivamente y los pa铆ses que no dispon铆an de la nueva tecnolog铆a de reactores sufri贸 una profunda crisis energ茅tica.
Mientras tanto, Leo continu贸 viviendo en la base junto con su padre. Aprendi贸 Ingl茅s y comenz贸 a estudiar junto a otros ni帽os que estaban en su misma situaci贸n. La base comenz贸 a expandirse, su estrat茅gica posici贸n en el Mediterr谩neo que serv铆a como una cabeza de puente para las operaciones en los Balcanes hizo de la base la principal concentraci贸n de tropas en la pen铆nsula it谩lica. Leonardo comenz贸 a aprender el oficio de su padre, con apenas 15 a帽os ya sab铆a soldar, desarmar y limpiar piezas de motores y se convirti贸 en el miembro m谩s j贸ven del equipo de mec谩nicos que serv铆a a la flota de alas rotativas de la base.
Entonces una noche, comenz贸 la guerra.
Todo estaba silencioso en la base, las patrullas estaban en el aire hace horas. Las luces permanecian apagadas y los hangares estaban cerrados. El grupo de mec谩nicos estaba reunido junto a una peque帽a estaci贸n de radio escuchando el parloteo de la torre de control, entonces las Bater铆as Patriot de la base empezaron a disparar.
Leo trepo por entre las cajas de municiones y se asom贸 a una peque帽a ventana para mirar hacia afuera, vio el cielo como nunca lo habia visto antes.
Miles de misiles cruzaban el cielo nocturno de un lado a otro. Las bater铆as antia茅reas disparaban a todo lo que se mov铆a en el cielo y dada la enorme cantidad de misiles que avanzaban desde el este, no ten铆an problema en abatir algo cada vez que abr铆an fuego. No era un ataque t谩ctico, era un bombardeo con misiles de saturaci贸n completo, las explosiones en el cielo eran tan numerosas que iluminaban la tierra como si de una tormenta el茅ctrica de dimensiones tit谩nicas se tratase. Aqu铆 y all谩, en las faldas de las monta帽as o en los valles o incluso en el medio de los peque帽os pueblos se veian las rafagas de los ca帽ones o los misiles de una bater铆a subiendo hacia el cielo en forma ininterrumpida, pronto las l铆neas de humo verticales que ascend铆an desde la tierra se unieron con las que surcaban los cielos y el paisaje adquiri贸 un aspecto irreal. Entonces las defensas ya no pudieron contener las oleadas de misiles y muchos alcanzaron su blanco.
Los mec谩nicos abandonaron el hangar y corrieron hacia un refugio cercano. Los misiles ca铆an por todos lados, destruyendo hangares y dep贸sitos por igual, estaban rodeados por las llamas pero se arreglaron para entrar en un refugio excavado en una ladera. Dentro el silencio era completo. Esperaron y esperaron hasta que la intensidad del ataque ces贸, al salir, vieron a la luz del p谩lido amanecer los restos de la enorme base, reducida a un mont贸n de escombros.
La Guerra de unificaci贸n hab铆a comenzado r谩pida y brutalmente. En solo 12 horas todo el frente europeo, desde el Mediterr谩neo hasta Finlandia estaba envuelto en llamas.
Leo camin贸 entre las ruinas de lo que el dia anterior habia sido su hogar, esquivando munici贸n sin explotar y trozos de lo que horas antes hab铆an sido seres humanos. Entonces escuch贸 un rugido y vi贸 aviones sobre su cabeza. Las patrullas, o mejor dicho lo que quedaba de ellas, estaba volviendo a la base. En ese momento Leonardo comprendi贸 que ya no era un joven aprendiz. El tambi茅n era parte de la guerra.
Los cazas comenzaron a aterrizar en la pista, esquivando los agujeros que los misiles hab铆an causado a lo largo de ellas. El equipo de ingenieros pronto despej贸 las calles de rodaje y los aviones pudieron aterrizar como pod铆an, muchos se estrellaban y ard铆an, pero sin municiones y casi vac铆os de combustible, eran retirados de la pista con palas mec谩nicas apenas quedaban parados.
Muchos cazas estaban da帽ados m谩s all谩 de todo arreglo, el equipo de t茅cnicos comenz贸 a desarmar lo irrecuperable para poder arreglar aquellas aeronaves con da帽os ligeros. Material proveniente de dep贸sitos ubicados fuera de la base comenz贸 a llegar y en solo un par de horas nuevas patrullas pudieron salir de la base.
Esto se convirti贸 en pr谩cticamente una rutina para los combatientes del nuevo Gobierno Unificado. De d铆a deb铆an reconstruir lo que de noche era bombardeado por una lluvia incesante de misiles crucero mientras el personal se ocultaba en los refugios.
Esto dur贸 meses y solo cuando el frente se hizo irregular y las bases de misiles de uno y otro bando fueron neutralizadas, el bombardeo constante finaliz贸. Era el momento del ataque m贸vil, donde la superioridad a茅rea y las tropas de tierra deb铆an recuperar o defender territorio. Las bases principales del viejo continente quedaron fuera del alcance de los misiles y las operaciones se reanudaron las 24hs del dia.
As铆 pas贸 el tiempo y una tarde, mientras Leo ajustaba tres misiles Hellfire a una de las estaciones de armas de un Helic贸ptero Apache, vi贸 con asombro como un enorme Chinook llegaba a la base transportando algo que nunca hab铆a visto. Era un robot gigante, de casi 10 metros de altura, pintado con colores del teatro de operaciones de Europa. Todos los t茅cnicos levantaron la vista y quedaron boquiabiertos al ver otro helic贸ptero tras el primero y detr谩s otro m谩s鈥 hab铆a toda una l铆nea de naves en el horizonte, cada una de ellas transportando un robot colgado de cables de acero.
Fu茅 el primer contacto de Leo con la tecnolog铆a desarrollada para combatir a los gigantes alien铆genas.
Pronto los enormes robots comenzaron a operar desde la base y los hombres se acostumbraron a ellos. Eran al fin y al cabo m谩quinas de guerra, no muy diferentes a un tanque o a un helic贸ptero.
La guerra continu贸 y los a帽os pasaron, a fines del a帽o 2005 Leonardo era ya jefe de su propia unidad de t茅cnicos y fue relocalizado. Con l谩grimas en los ojos se despidi贸 de su padre y le jur贸 que cuando terminase la guerra volver铆a a su Italia natal para vivir junto a 茅l.
Leo nunca volvi贸 a Italia y jam谩s volvi贸 a ver a su padre.
Fu茅 transferido a Estados Unidos y desde all铆, hacia el pac铆fico, a los restos de una isla que alguna vez hab铆a sido un volc谩n inactivo pero que ahora se hab铆a convertido en el pedazo de tierra m谩s importante para la humanidad. Leonardo vi贸 la isla Ataria del Sur, ahora rebautizada como isla Macross, desde la peque帽a ventana del avi贸n C-130 que lo transportaba. Entonces pos贸 sus ojos en la nave que hab铆a visto en la televisi贸n casi 5 a帽os atr谩s, ahora cubierta por estructuras de soporte y equipos de soldadura en plena tarea de reconstrucci贸n de la misma. Esa imagen jam谩s se borr贸 de su memoria.
Una base hab铆a sido construida a los pies de la gigantesca nave y en esa base fue destacado Leo. Cuando entr贸 al hangar y vio la clase de aviones que deb铆a mantener casi se desmay贸 de la impresi贸n.
La guerra dur贸 casi 8 a帽os. Cuando las hostilidades cesaron en el a帽o 2008 Leonardo era ya considerado uno de los mejores t茅cnicos de mantenimiento de las nuevas aeronaves variables del Ej茅rcito de Unificaci贸n. No era de extra帽arse, habiendo estado bajo las 贸rdenes directas del legendario Raizou Nakajima.
Lleg贸 el a帽o 2009 y la enorme nave estuvo por fin terminada. Para entonces casi toda la isla hab铆a sido transformada en una vibrante metr贸polis donde las mejores mentes cient铆ficas de occidente se hab铆an reunido para poder desentra帽ar los misterios de la tecnolog铆a alien铆gena. Junto a ellos, una enorme poblaci贸n civil hab铆a crecido alrededor de la nave, la mayor铆a proveniente de familiares de los t茅cnicos que trabajaron en la tit谩nica obra de reconstrucci贸n.
Leonardo recordaba como una tarde, estando de franco con varios de los muchachos del equipo, hab铆an ido a comer comida china a uno de los numerosos restaurantes que serv铆an a los soldados en sus d铆as libres. Una jovencita de no m谩s de 15 a帽os le hab铆a servido un enorme plato de fideos de arroz con vegetales, el taz贸n era tan grande que la joven se mov铆a con dificultad por entre las mesas. Leo se levant贸 y ayud贸 a la joven a servir la mesa, recibiendo las gracias con una inclinaci贸n de cabeza a la manera oriental que hizo que el joven t茅cnico se sonrojada. Al percibir la mirada de pocos amigos del due帽o del restaurant Leonardo se sent贸 r谩pidamente y se puso a comer sus fideos sin levantar la vista del plato.
Leo volver铆a a ver a esa joven oriental tiempo despu茅s, esta vez desde la pantalla de televisi贸n de la MBS.
El d铆a del despegue inaugural de la nave, ahora denominada SDF-1 y conocida m谩s com煤nmente como Macross, fu茅 la vuelta de la pesadilla de la guerra a la vida de Leo.
La Primera Guerra Espacial comenz贸 con el rugido que sacudi贸 a la isla Macross, cuando el ca帽贸n principal de la nave entr贸 en funcionamiento, abatiendo dos naves de reconocimiento alien铆genas que estaban entrando en la 贸rbita del planeta Tierra. Inmediatamente un bombardeo desde el espacio produjo graves da帽os a la ciudad, forzando a los ciudadanos, incluido Leo, a buscar refugio en los cientos de bunkers, remanentes de la Guerra de Unificaci贸n, distribuidos a lo largo de la isla.
La Macross despeg贸 en medio de una batalla que Leo no pudo presenciar, pero no pas贸 mucho tiempo hasta que el destino lo volviese a unir con la gigantesca nave.
Durante un fallido procedimiento FOLD, uno de los primeros que se hac铆an bajo condiciones de combate, la SDF-1 al mando del Capit谩n Global efectu贸 un salto hacia la 贸rbita lunar, tratando de escapar de la trampa en la que se hab铆a convertido la isla. No obstante emergieron en alg煤n punto del borde exterior del sistema solar, junto con la totalidad de la Isla Macross y parte del oc茅ano Pac铆fico que los rodeaba.
Fueron rescatados por los tripulantes de la SDF-1 y desde ese momento Leonardo se convirti贸 en uno de los pocos humanos afortunados que viajaron en la nave que a帽os m谩s tarde fue considerada como el arca de No茅 del siglo XXI.
Leo puso el juego en pausa. Hab铆a llegado al nivel veintitr茅s sin perder una sola vida. Frente a 茅l, las pantallas solicitaban su atenci贸n.
Realmente no necesitaba este trabajo. Ten铆a 7 hijos, 12 nietos y tres bisnietos. Pod铆a vivir en paz en cualquier lugar de la galaxia que quisiera, sin preocuparse por el dinero. Lo que hac铆a, lo hac铆a por una especie de obligaci贸n moral, quer铆a evitar que su familia pasase por lo mismo que 茅l hab铆a pasado. Por eso vigilaba el espacio, buscando signos de flotas Zentradis no identificadas, tratando de prevenir una nueva guerra de aniquilaci贸n.
Desde su posici贸n en el lejano brazo de Perseo, toda la V铆a L谩ctea se desplegaba ante sus ojos. En alg煤n lugar entre esas millones de estrellas estaba su familia y m谩s all谩, hacia el centro de la galaxia estaba鈥 un pitido llam贸 su atenci贸n. Leo abri贸 una peque帽a ventana y examin贸 los datos鈥 curioso, hab铆a una lectura de una perturbaci贸n en el espacio FOLD, pero no hab铆a sido detectada por los sensores que en ese momento escaneaban un sector opuesto de la Galaxia. Agrand贸 la ventana y examin贸 los datos. Eran terrorificamente claros, hab铆a habido una descarga de energ铆a dimensional, con seguridad producida por un ca帽on de energia. Leo resalt贸 la firma de la lectura y solicit贸 a la computadora que la compararse con la base de datos, el resultado lo dej贸 boquiabierto.
-ASS-1. -Repiti贸 asombrado.
Cerr贸 los ojos y los volvi贸 a abrir, pero lo que estaba en la pantalla no hab铆a cambiado. Entonces otros detectores de la Barrow devolvieron la misma lectura. No hab铆a error en los datos, una nave similar a la que hab铆a ca铆do a La Tierra hab铆a disparado su arma principal en las cercan铆as, Leo consult贸 la posici贸n aproximada y el coraz贸n se le detuvo por un segundo: 22 a帽os luz de distancia, s贸lo hab铆a una cosa a esa distancia de la Barrow.
-La Rainbow. -Murmur贸 Leonardo.
29 por Gerli
Maya encontr贸 su lugar inmediatamente en la formaci贸n de diamante escalonado que el grupo de Meltrans hab铆a formado alrededor y por delante de la nave que llevaba al consejero Exsedol. Ninguna de sus nuevas compa帽eras hab铆a dicho nada, simplemente ocup贸 el lugar en la formaci贸n que le pareci贸 que le correspond铆a y al parecer su decisi贸n hab铆a estado acertada. En cuanto ocup贸 el lugar todo el grupo comenz贸 a moverse al un铆sono.
Era la primera vez que pilotaba una de aquellas armaduras destinadas s贸lo a las mejores pilotos de toda la flota. Los Rau eran m谩quinas de guerra que llevaban al l铆mite las capacidades de combate de las armaduras femeninas, literalmente hablando. Maya no necesit贸 preguntarle nada a Virya (A decir verdad, tampoco se hubiese atrevido) sobre c贸mo deber铆a pilotar el Rau, saltaba a la vista el porqu茅 en cuanto la armadura se adapt贸 a su cuerpo.
Los Queadlunn-Rau carec铆an de los sistemas de protecci贸n que limitaban las versiones inferiores. La piloto ten铆a el total control de cada sistema y podr铆a llevarlo hasta los l铆mites y sobrepasarlos incluso. La m谩quina no pondr铆a ninguna restricci贸n al uso del piloto, y eso era lo m谩s peligroso.
Le cost贸 al principio. Solo ten铆a una docena de horas de pr谩ctica en los Nona y siempre bajo los par谩metros de entrenamiento; era la primera vez que pilotaba una maquina asi, parecia como si fuera un ser salvaje, que no entend铆a las se帽ales y 贸rdenes del piloto.
El gel biom茅trico que se encontraba en el interior de los Queadlunn cuando llegaban de las factor铆as ya se hab铆a solidificado alrededor del cuerpo de Maya. Ahora formaba una especie de acolchada segunda piel y, por lo que ella sab铆a, era esta 鈥減iel鈥 lo que transfer铆a sus movimientos a cada uno de los miembros de la armadura. Nadie mas podria usar su Rau, solo aceptaria los comandos de su propio cuerpo.
Por suerte el escuadr贸n hab铆a estado volando en l铆nea recta a trav茅s de la flota, no quer铆a que un cambio repentino de curso la hiciera reaccionar demasiado lento y rompiera la formaci贸n. Por lo poco que hab铆a visto de su Capit谩n, definitivamente no toleraba las equivocaciones.

El grupo volaba en silencio absoluto. Virya se encontraba por encima de la formaci贸n que rodeaba la nave y miraba atentamente la armadura de Maya. Que alguien con cero horas de vuelo en un Queadlunn-Rau hubiese dominado una de esas m谩quinas hablaban maravillas de la novata. No obstante su ojo captaba muchas cosas que mostraban la inexperiencia de la piloto; cambios constantes del escape de la turbina evidenciaba un pie nervioso controlando la potencia, adem谩s la postura de la armadura no era la correcta, se notaba a a帽os luz de distancia que la joven pilotaba el Rau como si se tratase de un simple Queadlunn-Nona. Ojala no entraran en combate demasiado pronto, pensaba Virya mientras echaba una ojeada a la nave del Archivista, si esa chica no dominaba los controles b谩sicos de su armadura en poco tiempo se convertir铆a en un pedazo de carne muerta al comenzar la batalla.
Al mirar nuevamente a Maya se sorprendi贸 al ver que la joven hab铆a corregido su postura, estaba imitando a su compa帽era m谩s cercana, Rika.
Estuvo tentada de ordenar un cambio de direcci贸n a ver si la novata se adaptaba al movimiento, pero era la nave que escoltaban la que decid铆a el rumbo. Nada que hacer entonces.
-Aprende r谩pido. 驴No?
Era la voz del Archivista a trav茅s de la frecuencia abierta. Virya apret贸 los dientes; no le gustaba hablar de su escuadr贸n mientras sus subordinadas escuchaban. Decidi贸 terminar de una vez por todas con el formalismo. No aguantaba m谩s a ese tipo.
-No creo que un Zentran pueda conocer algo sobre nuestra forma de volar. -Dijo Virya con el tono m谩s neutro que pudo articular.
-Ah, pero es que justamente yo conozco todo. -Dijo el consejero. -Mi deber es conocer y dar ese conocimiento a mi superiores.
-驴Incluso cosas que nunca ha hecho? -Pregunt贸 desinteresadamente Virya
-No necesito pilotar una armadura Meltran para saber de lo que hablo, Capit谩n. -Dijo Exsedol. -El conocimiento de nuestra raza y su forma de combatir se encuentra almacenada en mi propia existencia.
-Los combates no se ganan con recuerdos.
Dentro de la nave que transportaba al consejero, la oscuridad era casi absoluta. Solo un par de tenues luces rojas alcanzaba para definir el perfil de Exsedol contra la oscuridad del peque帽o espacio. El Zentran se manten铆a erguido en el centro del compartimiento de transporte con los ojos cerrados, pero los abri贸 al escuchar la respuesta de Virya.
-驴Recuerdos? -Pregunt贸 -Esa es una palabra que deber铆a haber sido extinguida hace tiempo. Lo que gana batallas es la experiencia y el conocimiento que sobrepase las habilidades y conocimiento del enemigo que se quiere derrotar. Los recuerdos no sirven en una guerrera como usted Capit谩n.
-驴Las palabras se extinguen?
Ahora tanto Virya como el Consejero quedaron en silencio. Quien hab铆a hablado era la nueva recluta.
-Silencio de radio! -Grito la Capit谩n.
-No. -El tono de voz de Exsedol hab铆a cambiado. -No hay silencio de radio. Es una orden.
Virya apret贸 a煤n m谩s los dientes, que crujieron con un sonido audible. El consejero ten铆a autoridad total sobre ella, estaba completamente a su merced.
-Es鈥 una pregunta que nunca esperar铆a escuchar de un soldado. -Continu贸 imperturbable Exsedol. -Realmente encontr贸 una recluta interesante Capitan. Ante el silencio de la Meltran, el Zentran sigui贸 hablando. -Fui creado con el solo motivo de aconsejar a mis superiores y dispensar informaci贸n sobre nuestra raza, es normal que ante una pregunta este m谩s que dispuesto a responder鈥 aunque reconozco que no es algo normal que ofrezca informaci贸n a un simple piloto de combate, pero鈥. al fin y al cabo esta no es una misi贸n normal tampoco.
Maya sent铆a el coraz贸n acelerado, casi se hab铆a mordido la lengua al terminar su pregunta 驴Como se hab铆a atrevido a dirigir la palabra a alguien de rango tan alto como el Archivista Exsedol? y sin embargo ese Zentran se hab铆a mostrado tan receptivo con ella鈥 era extra帽o.
-Las palabras son una de las tantas cosas que heredamos de nuestros creadores. -Habl贸 el Consejero por la radio. -Nosotros los Zentradis fuimos creados hace medio mill贸n de ciclos con un objetivo claro; destruir a nuestros enemigos.
El grupo hab铆a penetrado en el mismo centro de la flota. Ahora se encontraban entrando al per铆metro defensivo de la Nave-Fortaleza de Dortrad-Jen. Un espacio libre de casi 500 kil贸metros alrededor de la tit谩nica nave donde estaba absolutamente prohibido que ning煤n Zentradi entrase, so pena de ser abatido en el acto, sin previo aviso.
Ni siquiera Virya hab铆a estado alguna vez cerca de esa nave. Solo los oficiales de m谩s alto rango de la flota combinada pod铆an reunirse en persona con Dortrad-Jen y solo en ocasiones excepcionales.
-Cada Zentran y Meltr谩n ha sido creado para cumplir una funci贸n espec铆fica en la maquinaria de guerra denominada Zentraedi. -Continu贸 hablando Exsedol. -Algunos son creados para el mando, otros, como yo, para asistir a los comandantes en sus decisiones t谩cticas. La mayor铆a, como ustedes, son creadas para combatir con sus propias manos a nuestros enemigos.
-驴Pero porqu茅 se pierden las palabras? -Pregunt贸 Virya.
-Porque el lenguaje es peligroso. -Afirm贸 el Zentran. -Y ciertas palabras es mejor que solo sean conocidas por unos pocos individuos.
-驴Peligroso?
-Es suficiente informaci贸n por ahora, Capitana Virya. -Dijo el Archivista dando por cerrado el asunto. -Ciertos datos no deben ser conocidos por un simple guerrero.
-Entendido.
La nave-Fortaleza de Dortrad-Jen se ergu铆a sobre ellos. La gigantesca nave de m谩s de 600 kil贸metros de envergadura representaba el mayor poder de fuego concentrado de todas las flotas combinadas bajo su mando. Su enorme ca帽on de energia pod铆a vaporizar planetoides o diezmar la atm贸sfera de un planeta de un solo disparo, aunque su funci贸n estaba reservada para la destrucci贸n de naves de su mismo tipo. Nadie en toda la flota, ni siquiera el propio Exsedol hab铆an presenciado a tal monstruosa arma en acci贸n.
El peque帽o grupo pas贸 por debajo del enorme 鈥渙jo鈥 que formaba la proa de la fortaleza y a la vez era la boca del ca帽贸n principal. Virya observ贸 con curiosidad que el frente de la nave estaba plagado de cr谩teres.
-Esta nave es muy vieja. -Dijo Tyna
-Esos no son impactos de asteroides. -Observ贸 Virya. -Son impactos de armas de energ铆a.
En efecto, la mayor铆a de los cr谩teres ten铆a el mismo di谩metro, lo que s贸lo pod铆a ser el resultado de un bombardeo sistem谩tico de un solo tipo de arma.
-Esta fortaleza tiene m谩s de 200.000 ciclos en servicio activo. -Dijo el Archivista. -Dortrad-Jen es uno de los Almirantes m谩s antiguos de la armada Zentradi.

Ahora que estaban m谩s cerca pod铆an apreciar verdaderamente las cicatrices de la antigua nave. Cada cr谩ter media m谩s de medio kil贸metro de di谩metro y muchos se superponian uno sobre otros. Las guerreras observaban el paisaje en silencio. Un ca帽on de energia era un clase de arma que destruye de un disparo cualquier cosa que alcanzara鈥 para que solo dejase un cr谩ter en el casco de esa cosa鈥ra verdaderamente incre铆ble.
Comenzaron a ver desperdicios y otros restos flotando alrededor de la fortaleza. Tambi茅n sintieron el evidente tir贸n gravitacional que la gigantesca nave ejerc铆a sobre ellos.
-Tiene m谩s masa de lo que aparenta. -Inform贸 Melia. -Genera una atracci贸n gravitatoria de un planetoide del doble de tama帽o.
El escuadr贸n corrigi贸 levemente el curso y entr贸 en 贸rbita alrededor de la fortaleza, pronto observaron una l铆nea de luces que se extend铆a varios kil贸metros por debajo de una de las 鈥渁las鈥 de la fortaleza. Se dirigieron hacia all铆, un verdadero puerto de atraque para los cruceros de batalla Clase Nupetiet-Vergnitzs, las naves insignia de los comandantes de la flota Dortrad-Jen y las naves m谩s grandes de la armada Zentradi..
Entraron silenciosamente en el puerto de atraque y las enormes compuertas de casi un kil贸metro de altura se cerraron tras ellos. La oscuridad era absoluta y solo se veia el resplandor de las turbinas de las naves. Pronto una fluorescencia verdosa comenz贸 a iluminar el espacio que transitaban. Observaron con asombro que no se trataba de luces, sin贸 que eran las mismas paredes que emit铆an el tenue resplandor, como si de una bioluminiscencia se tratase. El escenario que se les revelaba a su alrededor era intimidante: No parec铆a un hangar en absoluto, sino una especie de caverna. Las paredes estaban formadas por protuberancias y troncos ramificados y, ocasionalmente, paneles remachados cubiertos por gigantescas ramificaciones de la estructura biol贸gica que cubr铆a el interior y exterior de la nave. La mezcla de arquitectura y estructuras biol贸gicas no manten铆a ninguna clase de orden. Parec铆a que la nave intentara cubrir su estructura interna con elementos que crec铆an de todas partes.

Hab铆an dejado atr谩s el gigantesco hangar y ahora transitaban por una v铆a de circulaci贸n de naves de aprovisionamiento de casi doscientos metros de ancho. Pronto las paredes a ambos lados de la ruta desaparecieron, reemplazadas por una enorme armaz贸n de vigas que formaban el esqueleto de un t煤nel y se encontraron circulando por un pasillo suspendido entre un enorme espacio vac铆o, con v铆as similares que cruzaban el mismo espacio en todas direcciones, tanto arriba como debajo de ellos. A lo lejos, vislumbraron una enorme estructura roja que se ergu铆a en el mismo centro de la nave, formada por dos enormes columnas que surg铆an desde el techo y piso de la nave, ensanch谩ndose a medida que se unian, creando una gigantesca plataforma.
Parec铆a incre铆ble que la fortaleza contuviese un espacio vac铆o tan enorme en su interior.
Abandonaron el t煤nel y se dirigieron directo hacia el coraz贸n de la fortaleza. El lugar de residencia del mismo Dortrad-Jen.
El transporte se detuvo en una especie de muelle, aunque por la forma del mismo parecia mas una excreci贸n de la estructura principal que de un objeto hecho por la tecnolog铆a Zentradi.
Exsedol descendi贸 de la nave e inmediatamente indic贸 a las guerreras que aterricen. Virya di贸 la orden con un movimiento del brazo y en unos segundos todo el grupo hab铆a tomado tierra formando un c铆rculo alrededor del Archivista.
-Debemos dejar las armaduras aqu铆. -Dijo Exsedol. -No se permite armamento en la c谩mara de Dortrad-Jen.
Virya abri贸 su armadura y salt贸 谩gilmente. La gravedad era la normal en una nave Zentradi, pero se dej贸 el casco puesto. Las dem谩s Meltrans la imitaron, siendo Maya la 煤ltima en salir de su armadura.
Descubrieron que no eran los 煤nicos invitados. Del otro lado de la columna que sostenia la plataforma hab铆a dos transportes similares al que hab铆an escoltado. Dos escuadrones de armaduras vac铆as se encontraban agrupadas a cada lado de los transportes. Virya frunci贸 el ce帽o al reconocer a qui茅n pertenec铆a el grupo de Nousjadeul-Ger. Tambi茅n reconoci贸 los Raus del otro grupo.
-驴Qu茅 significa esto? -Pregunt贸 Virya.
-Una operaci贸n conjunta. -Respondi贸 el Archivista mientras sub铆a a una peque帽a plataforma circular que se acerc贸 flotando cuando Exsedol baj贸 de la nave. En cuanto estuvo sobre ella, unas barandillas se desplegaron y rodearon al Zentran hasta la altura de la cintura. -Vamos. -Dijo.
Descendieron de la plataforma de atraque por una peque帽a rampa en espiral, adentr谩ndose a煤n m谩s en el coraz贸n de la fortaleza. El Archivista avanzaba flotando lentamente en su 鈥渢ransporte鈥 personal mientras era seguido por Virya y el resto del escuadr贸n. Maya cerraba la marcha, mirando con curiosidad todo a su alrededor.
Tras una curva, llegaron a la c谩mara gigante en donde se encontraba el Almirante de la Flota Zentradi.
Dortrad-Jen no solo era el 煤nico residente de la fortaleza, era la fortaleza misma. Su cuerpo se elevaba casi a cien metros por sobre sus cabezas, aunque 鈥渃uerpo鈥 era algo bastante gen茅rico para describir el conjunto de estructuras, tanto mec谩nicas como biol贸gicas, que emergian de las profundidades envueltas en tinieblas y se elevaban hasta encontrarse con la cabeza de Dortrad-Jen, suspendida del techo por enormes cables, tubos y ap茅ndices rob贸ticos.

Dos grupos de Zentradis aguardaban sobre una peque帽a plataforma por debajo de la cabeza del Supremo Almirante. Eran dos escuadrones Meltran. Cada uno de ellos pertenecientes a las dos flotas restantes que, junto a la comandada por Kreegan, conformaban la Flota Combinada Dortrad-Jen.
M谩s de dos millones de naves en total y un ej茅rcito de soldados de infanter铆a y pilotos que sobrepasaba los 5 millones de individuos listos para el combate.
El grupo penetr贸 en la enorme caverna. Inmediatamente la enorme cabeza del Almirante se inclin贸 levemente para contemplarlos.
-Archivista Exsedol. -Dijo con una profunda voz que reson贸 en toda la c谩mara. -Estamos listos.
Exsedol se detuvo e inclin贸 la cabeza. En ese momento Virya y las dem谩s guerreras advirtieron la presencia de otros dos 鈥淎rchivistas鈥, cada uno a la cabeza de un grupo de guerreros. Deb铆an ser Archivistas, o al menos eran bastante parecidos, aunque eran algo m谩s grandes que Exsedol, las protuberancias en sus cabezas eran similares, solamente que de un color verde algo m谩s intensos. Al parecer Exsedol era el m谩s antiguo de los tres.

Exsedol di贸 unos pasos al frente y vieron como una serie de resplandores iluminaban parte del enorme cuerpo de Dortrad-Jen, de entre las protuberancias y tubos que formaban su cuerpo se extendi贸 un tent谩culo formado por una multitud de fibras, tendones y m煤sculos que en un instante y en forma zigzagueante, recorri贸 la distancia que lo separaba de Exsedol. La extremidad se conect贸 de alguna forma con el broche de la capa del Archivista y una enorme pantalla holografica de casi trescientos metros de alto se proyect贸 en lo alto de la c谩mara.
-Observen. -Dijo el Almirante a la vez que todos los presentes levantaron las cabezas y miraban hacia la pantalla.
El coraz贸n de Virya se aceler贸 de pronto.
30 por Gerli
Cinthya abrazaba al peque帽o robot mientras miraba nerviosamente a cada lado de la cabina. No hab铆a vuelto a escuchar la misteriosa m煤sica, pero la empecinaci贸n de Jim por seguir adentr谩ndose m谩s en la t茅trica nave estaba empezando a mellar sus nervios.
Hab铆an continuado recorriendo el pasillo en donde hab铆an encontrado el Drone. Cinthya carec铆a de los conocimientos de Jim en cuanto al tama帽o y forma de esas naves, asi que ignoraba por completo en que parte se encontraban ni que tan cerca estarian de una escotilla que saliese al espacio.
Jim hab铆a mantenido su caza en forma robot y se deten铆a a intervalos regulares para examinar los diferentes pasillos que se desviaban de la v铆a principal.
Finalmente Cinthya no pudo aguantar m谩s el silencio.
-驴Que estamos buscando exactamente, Jim? -Pregunt贸
-Ya te lo dije, un arma鈥 o espec铆ficamente un Rifle.
-驴Y porqu茅 simplemente no tom谩s uno de esos? -Dijo la joven se帽alando uno de las miles de armas que hab铆an visto flotando alrededor de los cad谩veres. Muchas de ellas todavia llevaban el pu帽o de su antiguo due帽o cerrado alrededor de su empu帽adura.
Jim no respondi贸, pero Cinthya vi贸 como en el cristal de la cabina un peque帽o cuadrado apareci贸 y enmarc贸 una de las armas que flotaban frente al caza, de pronto el robot extendi贸 el brazo y tom贸 el arma, colocandose autom谩ticamente en posici贸n de disparo. Jim apret贸 el gatillo y Cinthya se tap贸 los o铆dos. (Y al golpearse el casco con las manos se sinti贸 mas idiota todav铆a)
Nada sucedi贸, solo se escuchaba el chasquido del gatillo que presionaba repetidamente Jim.
-驴Ves? -Dijo. -Estas no sirven.
-Pero鈥 -Dijo la joven -驴No me hab铆as dicho que el armamento Zentradi pod铆a usarse sin importar el tiempo que pasase?
-Los misiles son una cosa, las armas de energ铆a son muy susceptibles de la radiaci贸n de Neutrones.
-驴Eh?
Jim suspir贸 e hizo que el robot dejase la in煤til arma, que se alej贸 flotando por el pasillo por donde hab铆an venido. -Las armas de la infanteria Zentradi son de energia. Usan una especie de bater铆a como fuente de poder y munici贸n.
-Entiendo.
-Esa bateria, como casi todos los aparatos electr贸nicos, pierden efectividad si son sujetas a un bombardeo de radiaci贸n de neutrones por tiempo prolongado. En realidad casi todos los materiales son susceptibles, hasta el metal se desintegra con el tiempo. Pero el efecto en los aparatos es mucho m谩s acelerado.
Cinthya no necesitaba m谩s explicaciones. Se hab铆a pasado toda la ma帽ana y parte de la tarde registrando lecturas enormes de radiaci贸n de neutrinos provenientes del centro de la anomal铆a. Eran condiciones extremas donde las protecciones y blindajes de las naves y trajes espaciales apenas garantizaban una m铆nima barrera a las peligrosas radiaciones.
-驴Entonces? -Pregunto.
-Estoy buscando un rifle Zentradi, uno que usa la infanter铆a contra las armaduras de combate. Es mucho m谩s grande que los rifles tradicionales y usa alimentaci贸n externa.
-驴Alimentaci贸n externa? -Pregunt贸 confundida la joven. -驴Osea que lo tenes que enchufar en algun lado?
Jim se ri贸 con ganas. -Algo por el estilo. -Dijo poniendose serio nuevamente. -El problema es que debemos encontrar un dep贸sito de armas en alg煤n lugar profundo de esta nave, de modo que haya estado aislado lo m谩s posible de las radiaciones del exterior.
-Comprendo. -Dijo la joven. -Conoces mucho sobre estas cosas Jim.
-Ni que lo digas. 驴Conoces el juego de las Escondidas?
-驴Eh? -La joven dud贸 un momento pensando en que clase de pregunta era esa. -驴Las Escondidas? Si claro que conozco ese juego. 驴Porque lo preguntas?

El pasillo se interrumpi贸 delante de ellos, hab铆a colapsado sobre si mismo, probablemente aplastado por alguna otra secci贸n de la nave durante el colosal choque. Jim retrocedi贸 un poco y prob贸 una de las compuertas laterales, varias estaban deformadas por el impacto, pero una de ellas parec铆a estar intacta. Jim us贸 la interfaz de rastreo de su casco y design贸 a la puerta como objetivo, dejando que la computadora colocase a la nave en la mejor posici贸n para abrir la puerta. La base de datos del caza reconoci贸 inmediatamente la puerta y el sistema manual para abrirla, por lo que se plant贸 firmemente en el piso del pasillo usando los anclajes magn茅ticos de las toberas, de modo que pudiera realizar el pesado esfuerzo en gravedad cero. El robot abri贸 la escotilla con facilidad y Jim recobr贸 el control, entrando lentamente a la habitaci贸n.

-Hay una prueba que todo piloto de combate debe superar para poder ingresar a los cuerpos especiales. -Dijo Jim mientras hac铆a avanzar el robot por entre los diferentes obst谩culos que flotaban en el camarote. lo que parec铆an ser camas, armarios o su equivalente Zentradi, tambien habia recipientes sellados y trajes, la mayor铆a muy degradados por la radiaci贸n. -En la jerga militar se la conoce como la prueba de la 鈥淓scondida鈥.
-Nunca escuche hablar de semejante cosa. -Dijo Cinthya.
-Es una prueba de supervivencia muy dura, solo unos pocos pasan la prueba cada a帽o, incluso hay a帽os donde nadie la pasa. Creo que el porcentaje de 茅xito ronda apenas el 6 o 7 por ciento. -Explic贸 el Teniente mientras agachaba el robot para pasar por debajo de unas vigas dobladas. Del otro lado observaron perplejos el lugar donde deber铆a haber estado la pared del fondo del camarote. Un enorme espacio vac铆o se abr铆a ante ellos, revelando m谩s destrucci贸n y restos de otra nave ingresando en el casco de la nave en la que se encontraban.

-Mierda. -Dijo Jim. -Esto no tiene ni pies ni cabeza, ya ni s茅 en qu茅 nave estamos.
Descendieron lentamente por el agujero, pasando a trav茅s de diferentes cubiertas como si una parte de la nave hubiese sido cortada con un cuchillo caliente. Aterrizaron en un pasillo que hab铆a perdido parte del techo y continuaron en lo que Jim estimaba que era la direcci贸n que los alejaba del hangar y los acercar铆a a la zona de infanter铆a, donde almacenaban el equipo de asalto y armas especiales.
-Pero tu la pasaste. La prueba digo.
-Si, y era en algo parecido a esto, pero a menor escala.
-驴Parecido? -Pregunt贸 Cinthya.
-La prueba consiste en un reconocimiento de un campo de batalla Zentradi abandonado. mucho mas peque帽o que este claro. Lo que al principio parece una misi贸n de rutina se vuelve muy pronto una pesadilla. -Dijo Jim mientras se detenia frente a un panel desgarrado de una de las paredes para echar un vistazo a lo que hab铆a del otro lado. -El director de la misi贸n ha programado el armamento equipado en tu nave para que falle al entrar a la zona y de pronto te das cuenta que estas completamente indefenso.
Cinthya escuchaba con atenci贸n el relato del piloto y manten铆a abrazado al peque帽o Drone con fuerza.
-Entonces de pronto se corta toda comunicaci贸n con el mando de la misi贸n y quedas solo en medio de los desechos.
-驴Y entonces?
-Entonces, de la nada, aparecen tres 鈥淕hosts鈥
-驴Fantasmas? -Pregunt贸 incr茅dula Cinthya traduciendo la palabra del Ingl茅s.
-Los Ghosts son drones de combate, como el que estas abrazando ahora, pero m谩s grandes y armados con l谩sers y misiles. M谩quinas de combate aut贸nomas. IA鈥檚 de guerra.
La nave de Jim sigui贸 avanzando pero ahora el pasillo ascendia levemente y la cantidad de desperdicios y cad谩veres hab铆a aumentado considerablemente. Pr谩cticamente avanzaban entre los restos como un ni帽o en uno de esas piscinas llenas de pelotas de colores, empujando y avanzando con dificultad, tratando de esquivar los escombros m谩s grandes.
Cinthya esper贸 pacientemente a que el piloto continuara la historia. Jim piloteaba con total concentraci贸n y parec铆a haberse olvidado que estaba contandola.
-El asunto es que, en teor铆a, uno no est谩 preparado para eso. -Dijo de pronto reanudando el relato. -Los Ghosts se despliegan por toda la zona y empiezan a 鈥渃azar鈥 al cadete, sin advertencias, nada. En un instante te localizan y los tres atacan al un铆sono. Rapido y brutal.
-Algo me dice que no estabas desprevenido cuando llevastes a cabo esa misi贸n 驴O me equivoco?

Jim sonri贸 mientras rodeaba un enorme contenedor de municiones. Hab铆an llegado al fin del pasillo y ahora entraban en un gran dep贸sito. Al parecer estaban en la santab谩rbara de la nave, las paredes estaban reforzadas con paneles mucho m谩s gruesos que otros camarotes y enormes cajas de metal y contenedores yacian desparramados por todo el lugar. Algunos estaban a煤n sujetos contra las paredes y muchos de ellos estaban intactos y sellados.
-Bingo. -Exclam贸 Jim mientras se acercaba a las cajas de armamento.
Cinthya observ贸 como la visualizaci贸n de la cabina cambiaba y adquiria un color m谩s 鈥渘ormal鈥. Varios indicadores de blancos aparecieron en varias cajas por delante de ellos y la computadora de abordo comenz贸 a cotejar la informaci贸n que las c谩maras captaban para identificar los contenedores y su contenido.
-La 鈥淓scondida鈥 es una misi贸n secreta. Est谩 dise帽ada para probar a los cadetes que solicitan el ingreso al curso de Operaciones Especiales鈥 algo as铆 como un examen sorpresa.
-Y vos ya sab铆as de antemano de que se trataba.
-Si, un piloto de combate que conoc铆 en la Colonia Barnard me lo cont贸 una vez. Luego fu茅 cuesti贸n de investigar un poco. Si me hubiesen descubierto en la Academia mientras revisaba la informaci贸n clasificada era cantado que me expulsarian. Por suerte utilis茅 canales de informaci贸n poco 鈥渙rtodoxos鈥 para recabar la informaci贸n.
-驴Poco ortodoxos?
-Foros de discusi贸n en La Red鈥 no, no de los p煤blicos. -Aclar贸 apresuradamente Jim. -Me refiero a sitios ocultos a la vista del p煤blico general.
-Frikis de lo militar y todo eso 驴No?
-Si, esa clase de lugares. -Reconoci贸 el joven piloto. -La mayor铆a de las leyendas urbanas que circulan en torno al Gobierno Unificado y sus milicias son exageraciones, pero de vez en cuando algunas 鈥減untas鈥 de informaci贸n son ver铆dicas. Fue solo cuesti贸n de atar cabos.
El robot se detuvo frente a una estructura tubular que manten铆a media docena de contenedores met谩licos bien sujetos a una de las paredes. Jim decidi贸 probar primero con estos ya que abrir los que estaban flotando en gravedad cero supon铆a una dificultad extra para la nave.
-Empecemos por estos. -Dijo.
El VF-17 plant贸 sus pies en el piso y qued贸 sujeto magn茅ticamente para poder ejercer presi贸n en las cajas. El robot extendi贸 los brazos y mientras sujetaba la caja contra la pared, con la otra mano accion贸 el mecanismo de apertura. Una serie de part铆culas brillantes flot贸 alrededor de la caja mientras Jim la abr铆a y examinaba su contenido.
-Nop. -Dijo. -Siguiente.

Revisaron una a una las cajas de ese lado del dep贸sito. En todas encontraron munici贸n y rifles de infanter铆a Zentradi, pero no hab铆a se帽ales del rifle que estaba buscando Jim.
-Probemos del otro lado. -Dijo Cinthya.
Avanzaron por entre la chatarra hasta el lado opuesto del hangar. En este sector las paredes estaban combadas hacia adentro, pero hab铆an resistido la explosi贸n y como consecuencia de ello,muchos de los estantes que sostenian las cajas en su lugar hab铆an ca铆do contra el piso, no obstante algunos contenedores a煤n permanec铆an fijos entre los tubos retorcidos. Jim comenz贸 a examinar esos primero.
-驴Como pasastes la misi贸n? -Pregunt贸 Cinthya.
-Hab铆a dos posibles soluciones al problema. -Dijo Jim. -O evitaba a los Ghosts y escapaba del Campo de batalla o intentaba destruirlos uno a uno.
-Me imagino que no huistes. 驴No?
-Era la peor soluci贸n. -Dijo el piloto mientras observaba el interior de una caja y meneaba la cabeza. -Los Ghosts tienen dos ventajas enormes con respecto a los VF-11 que usabamos en la Academia. Son mucho m谩s veloces y maniobrables, as铆 que ni siquiera usando 鈥淏oosts鈥 o 鈥淔ast Packs鈥 puede uno escapar de ellos.
-Entonces optaste por destruirlos.
Jim asinti贸 con la cabeza. -Era la soluci贸n con mejores probabilidades de 茅xito, pero para eso tuve que burlar a la IA.. 隆Mira! 隆Ahi hay uno! -Exclam贸 con alegr铆a.
La caja que hab铆an abierto en ese momento conten铆a un rifle de gran tama帽o, era casi el doble de grande que la mayor铆a de las armas que flotaban junto a los cad谩veres por toda la nave y por eso parec铆a estar almacenado en dos partes separadas.
-驴Qu茅 es eso? -Pregunt贸 la joven.
-Es un rifle pesado. Lo usan las tropas de infanter铆a Zentradis cuando se enfrentan contra armaduras de combate.
El arma era extra帽a, parec铆a m谩s una nave espacial en miniatura que un arma de infanter铆a. Ten铆a una extra帽a forma c贸nica, que se iba segmentando en peque帽as aletas a medida que se ensanchaba hasta llegar a la empu帽adura. El robot de Jim sac贸 el rifle de la caja e inmediatamente procedi贸 a conectar las partes, que se encastraron a la perfecci贸n.
-Parece estar en excelente condici贸n. -Dijo el Teniente. -Vamos a conectarlo.
El VF-17 se puso en posici贸n de disparo y Cinthya vi贸 con asombro como un peque帽o panel se abr铆a en el brazo derecho del robot y un cable grueso con un extra帽o conector en un extremo se extend铆a como si de una serpiente se tratase. El cable se conect贸 con la parte posterior del arma y vieron como una serie de peque帽as luces rojas se encendieron a lo largo del ca帽贸n y al costado del rifle.
-Excelente. Dijo Jim, ahora veamos la munici贸n.
La munici贸n se encontraba almacenada debajo de donde encontraron el rifle. Jim extrajo unos cinco cargadores y los examin贸 con cuidado. Al cabo de unos momentos descart贸 cuatro e insert贸 uno de ellos en la base del arma. Las luces rojas a los costados del ca帽贸n cambiaron a verde.
-No tenemos lugar en el VF-17 para llevar este tipo de cargadores. -Dijo el piloto. -Pero con uno de estos tenemos diez disparos asegurados.
-Espero qe no tengas que usarlos. -Dijo Cinthya mirando nerviosamente alrededor.
Jim avanz贸 por el hangar hacia la salida mientras el robot cambiaba de postura y colocaba el rifle reci茅n adquirido en una posici贸n de descanso, apuntando hacia arriba apoyado contra el 鈥減echo鈥 del mismo.
Salieron del dep贸sito de municiones y avanzaron por el pasillo, tarea algo m谩s dif铆cil ahora que los escombros y desechos hab铆an sido perturbados por el paso de la nave. Todo el pasillo frente a ellos mostraba objetos movi茅ndose, colisionando entre ellos o rebotando contra las paredes.
-驴Como enga帽astes a la IA, Jim? -Pregunto Cinthya mirando hacia su compa帽ero para evitar ver todo el caos de se desarrollaba a su alrededor.
-Investigando en la red descubr铆 que las IA鈥檚 hab铆an sido desprovistas de muchos de los circuitos de razonamiento y conciencia que se hab铆an implementado en el Consorcio Macross hasta el a帽o 2040. Las IA鈥檚 que se utilizan en la actualidad usan un principio de 鈥渞azonamiento鈥 basado en la identificaci贸n y comparaci贸n con una enorme base de datos. En base a categorizaci贸n y 鈥淓tiquetado鈥 de objetos y situaciones se establece la acci贸n a realizar, pero todo est谩 basado en entradas predeterminadas, no existe un razonamiento en tiempo real, si existe la predicci贸n de acciones, pero ante lo desconocido, la IA solo elige las opciones m谩s similares dentro de una serie finita de opciones.
-Entonces鈥 -Dijo pensativa Cinthya. -Presentastes situaciones inesperadas a la IA para que tomara decisiones equivocadas.
-Si. -Dijo Jim mientras llegaban al sector del pasillo donde el techo hab铆a sido barrido por la colisi贸n entre la otra nave Zentradi. -Algo as铆
Flotaron hacia arriba siguiendo el mismo camino que hab铆an tomado al principio, pero Jim pas贸 de largo la cubierta por la que hab铆an pasado la primera vez y se encamin贸 en cambio siguiendo el espacio abierto m谩s cercano en el punto donde los cascos de las diferentes naves hab铆an quedado incrustados uno dentro del otro.
-Busquemos la salida m谩s directa al espacio.
Avanzaron con cuidado por entre las enormes vigas estructurales y paneles del casco. Quer铆an encontrar alguna abertura que los llevara al campo sin tener que volver a recorrer todo el camino nuevamente.
-驴Y como creastes esas situaciones inesperadas? -Pregunt贸 la joven.
-Me camufl茅鈥 o mejor dicho, adopt茅 formas que los VF-11 nunca podr铆an adoptar.
-驴Como? -Pregunt贸 intrigada Cinthya
-Las IA鈥檚 conocen la forma del VF-11, tambi茅n conocen los patrones de transformaci贸n, las emisiones que sus motores emiten y su forma de volar. Simplemente apagar los motores y quedarse quieto flotando no serv铆a para camuflarse; en cuanto un Ghost reconociera el perfil del VF, dispararia de inmediato. -Explic贸 el piloto.
El robot avanzaba ahora por un estrecho pasaje formado por vigas que hab铆an sido dobladas como pajitas de refresco por el tremendo impacto. Jim incluso tuvo que transformarse a modo caza para pasar por una estrecha abertura, pasando primero el rifle por la misma y luego recuperandolo en modo robot del otro lado.
Ambos pilotos ten铆an los visores configurados en visi贸n nocturna, por eso no notaron que la nave en donde se encontraban ya no pose铆a el distintivo tono verde de las naves Zentradi, sino que era de un tono azulado.
-驴Te disfrazaste? -pregunt贸 divertida la joven.
-Jajaja si鈥 fu茅 una de las cosas que teoriz茅 que pod铆an funcionar. Adopt茅 la forma de bolita en modo robot, tambien use la cabina de un Regult como sombrero. -Dijo mientras se re铆a recordando el episodio. -En fin. -Dijo sofocando la risa. -Fueron las cinco horas m谩s intensas de mi vida. Esper茅 pacientemente a que los tres Drones se dispersaran por el campo para para abarcar mas terreno, entonces atraje al primer Ghost hacia los restos de una nave similar a esta y me escond铆 dentro de un pedazo de armadura de Q-Rau. Cuando el Ghost se acerc贸 a investigar la chatarra que hab铆a puesto en movimiento lo atraves茅 con la bayoneta de mi rifle. Luego permanec铆 oculto mientras los dos Drones restantes peinaban la zona busc谩ndome. Pas茅 un par de horas flotando hasta que se le alejaron y permanec铆 quieto esperando que algun arma Zentradi pasara flotando cerca mio, al cabo de un rato un rifle Zentradi estuvo al alcance de mi mano, lo tom茅 y pude posicionarme entre los restos en forma m谩s ventajosa. Derribe al segundo Ghost en cuanto pas贸 a cincuenta metros del escondite y escap茅 por los pelos a una rafaga de misiles sin carga que me lanz贸 el que quedaba. El final fue mucho menos emocionante, esper茅 al sobreviviente entre la chatarra a que pasara cerca y le descargu茅 una rafaga del rifle a quemarropa. Fin.
Esa noche al volver a la base vi en la computadora del Campus que en la tabla de posiciones donde se calificaba el rendimiento de los pilotos en entrenamiento hab铆a doblado en cantidad de puntos al puntaje del compa帽ero que me preced铆a. Ten铆a un lugar asegurado en un escuadr贸n de operaciones Especiales鈥 o eso cre铆a entonces. -Dijo Jim encogi茅ndose de hombros. Mir谩, llegamos. -Dijo de pronto.
Estaban entre dos enormes estructuras rectangulares, algo inclinadas hacia adentro y pod铆an ver algunas estrellas entre todos los fragmentos que flotaban a su alrededor. Finalmente hab铆an salido de los restos.
-驴Alguna idea de hacia que direcci贸n estan Ralph y los dem谩s? -Pregunt贸 Cinthya mirando de un lado a otro.
-En un segundo me ocupo de eso, primero dejame probar algo.
para el asombro de Cinthya, el robot extendi贸 el rifle y se puso en posici贸n de disparo.
-Jim鈥. -Articul贸 lentamente Cinthya. -Ralph dijo que鈥.
-Necesito saber si este trasto anda Cin, es solo un disparo de prueba.
No hubo ning煤n sonido en la cabina, salvo el 鈥渃lick鈥 del gatillo del mando de Jim. Un intenso rayo verde sali贸 del ca帽贸n del arma y se perdi贸 entre los desechos del campo.
-Excelente. -Dijo Jim mirando el ca帽on del arma, que hab铆a adquirido un tono rojizo por el tremendo calor generado por el disparo.
-Jim鈥
Algo en el tono de la voz de Cinthya hizo sentir escalofr铆os a Jim, instintivamente di贸 vuelta la nave y apunt贸 el arma hacia la direcci贸n en la que hab铆an venido. Lo que vi贸 le hel贸 aun m谩s la sangre.
Las enormes paredes a ambos lados estaban brillando con un intenso color naranja, descargas de energ铆a formaban rayos a lo largo de toda la estructura y empezaban a concentrarse en el centro, el mismo espacio parec铆a temblar como si una enorme lente tratara de hacer foco sobre ellos.
-隆Mierda! 隆Mierda! 隆MIERDA! -Grit贸 Jim mientras soltaba el rifle y pasaba a modalidad caza un una fracci贸n de segundo, a la vez que aceleraba al m谩ximo sus motores.
31 por Gerli
-Una hora y media.
Hal acababa de abandonar el puesto de control del Drone y hab铆a vuelto a su silla frente a los controles de mando del transporte.
-Hay que llamar a Amanda. -Dijo el copiloto.
Ralph no respondi贸, permanecia quieto y en silencio contemplando las gigantescas ruinas en donde hab铆an desaparecido el militar y la inspectora.
Hab铆a estado as铆 por m谩s de media hora.
-Yo lo dije, era una mala idea鈥.
-C谩llate Nix, ya sab铆amos que era una mala idea desde el principio. -Exclam贸 Hal cruz谩ndose de brazos. -Maldita sea la puta suerte que tenemos.
Permanecieron en silencio observando las ruinas sin otra mas que hacer. Unos peque帽os zumbidos en el equipo de comunicaci贸n quebraron la atm贸sfera de silencio absoluto.
-驴Que pasa? -Dijo Ralph saliendo de su mutismo.
-Son 鈥淧ings鈥 de la Rainbow, Amanda ya debe estar nerviosa por la demora.
-No la culpo. -Dijo Nix. -Va a tener motivos para ponerse a煤n m谩s nerviosa en cuanto se entere el por qu茅 nos demoramos.
-Las comunicaciones est谩n a un 75% -Dijo Hal. -Podr铆an llamarnos en cualquier momento.
Los pilotos comenzaron a revisar los sistemas para matar el tiempo. La espera estaba poniendo bastante nerviosos a los miembros del equipo. Ralph sab铆a que la decisi贸n final recaeria en 茅l, pero no quer铆a enfrentar las consecuencias de un fracaso, no a costa de la vida de dos personas que estaban a su cargo, por mucha responsabilidad que se atribuyese ese soldado.
Adem谩s鈥 y tal vez esa era la raz贸n m谩s importante, hab铆a vuelto a escuchar el piano de Matt.

C贸mo y cu谩ndo hab铆a comenzado, Ralph no lo recordaba. Al principio pens贸 que pod铆an ser juegos de su mente, espejismos del espacio o simplemente stress, pero con el correr del tiempo hab铆a comenzado a comprender la relaci贸n entre la m煤sica de Matt y los sucesos extraordinarios que ocurrian en la Colonia.
Sobre la m煤sica y su incre铆ble papel en la supervivencia de la raza humana, no hab铆a duda al respecto. Era parte de la leyenda misma de Minmay y los h茅roes de la primera gran aventura espacial de la humanidad. Pero lo que Evans estaba investigando junto a Matt era de una 铆ndole completamente diferente a lo que Ralph conoc铆a como el 鈥減oder鈥 de la m煤sica.

Escuchar m煤sica de piano en medio del espacio, sin la ayuda de ning煤n tipo de sistema de comunicaci贸n y estando el pianista a m谩s de mil kil贸metros de distancia era algo que Ralph no estaba dispuesto a traer a discusi贸n con sus 鈥淛efes鈥 de la Rainbow.
Ya bastante mala fama tenian los humanos sometidos al proceso de agigantamiento con respecto a las enfermedades mentales y los ataques de violencia como para andar causando preocupaci贸n entre sus amigos y vecinos.

En todo caso, hab铆a convivido con ese secreto varios a帽os ya 驴Escucharian los dem谩s lo mismo? 驴Estar铆an tambi茅n los dem谩s fingiendo no escuchar la m煤sica para no despertar sospechas entre ellos? 驴Ser铆a una retorcida prueba de Amanda para controlarlo bajo presi贸n? Ralph trat贸 varias veces de averiguar en forma indirecta si era el 煤nico de la Colonia con esa 鈥渉abilidad especial鈥 pero hasta el momento no hab铆a escuchado de nadie en la Colonia que sufriera el mismo 鈥減roblema鈥.

Entonces Evans hab铆a hablado con el resto de la Colonia sobre la investigaci贸n con Matt y Ralph respir贸 aliviado. Si realmente exist铆a una conexi贸n entre el plano dimensional FOLD y la transmisi贸n de energ铆a del canto o la m煤sica, al menos el misterio estaba resuelto. Sus modificados genes humanos manipulados con la OverTechnolgy Zentradi podian ser mas receptivos a la m煤sica y todo se aclararia.
Pero la m煤sica de Matt no solo ten铆a la capacidad de ignorar las barreras del espacio Newtoniano y trascender la propia dimensi贸n. Hab铆a un efecto real y medible.
Evans lo habia mencionado como una curiosidad, pero fue el propio Ralph quien por accidente observ贸 como las canciones de Fire Bomber, interpretadas en el piano por Matt, afectaban el crecimiento de las plantas de su cubierta privada.
Ralph era el trabajador mejor pagado de toda la Rainbow, lo que era l贸gico teniendo en cuenta lo que costaba alimentar y vestir a un gigante de m谩s de diez metros de altura. A lo largo de toda la expansi贸n de la colonizaci贸n humana la mano de obra Zentradi era muy apreciada por los contratistas humanos. Fuertes, incansables, resistentes鈥 un Zentradi provisto de una pala acorde a su tama帽o pod铆a allanar por si solo una peque帽a colina en una sola tarde. Incluso, a pesar de su tama帽o, com铆an aproximadamente la mitad de la comida que necesitar铆a un cuerpo humano de semejante tama帽o.
Si bien la vida en la Rainbow era muy costosa, Ralph pod铆a darse unos cuantos lujos. Uno de ellos era el de alquilar a la Fundaci贸n Unity (Quienes explotaban el yacimiento del Campo y administraban la Colonia Rainbow) una cubierta completa ubicada unos bloques m谩s all谩 de la zona colonial. La Three Star estaba llena de cubiertas vac铆as, talleres, dep贸sitos y enormes almacenes que en la actualidad estaban en desuso y sellados para el resto de los colonos. Ralph adapt贸 su cubierta de forma que pudiese disponer de un espacio adaptado a su tama帽o.
Y lo hab铆a llenado de todo tipo de plantas.
El descubrimiento de las propiedades de la m煤sica de Matt lo alentaron a llenar su peque帽o para铆so verde de cientos de plantas, arbustos, helechos, hasta algunos 谩rboles frutales. Cada vez que Matt practicaba en el sal贸n de actos, la m煤sica era registrada por un peque帽o micr贸fono que Will hab铆a instalado sobre el piano y era transmitida a lo largo de varios parlantes alrededor del 鈥渏ard铆n鈥 de Ralph.
Las plantas reaccionaban a la m煤sica, crecian el doble de r谩pido y comenzaron a florecer incluso fuera de las temporadas estacionales a las que estaba condicionada la Rainbow.
El 茅xito motiv贸 la inventiva de Ralph y el segundo paso fu茅 su proyecto m谩s ambicioso: Cultivar su propia cebada para hacer cerveza.
Ralph amaba la cerveza y lamentaba que su enorme cuerpo no tolerara demasiada bebida (Los estomagos Zentradis eran relativamente peque帽os) adem谩s del exorbitante precio que deb铆a pagar para que la Rio Grande trajera barriles de casi quinientos litros de Cerveza que Ralph vaciaba de dos tragos.
Con ayuda de sus compa帽eros de trabajo y de varios amantes de la cerveza de la Colonia, Ralph convirti贸 un par de enormes tanques de acero de m谩s de tres mil litros en cultivadores hidrop贸nicos de gravedad cero. Para su asombro y satisfacci贸n, pronto advirti贸 que las canciones de Matt tambi茅n afectaban el crecimiento y la reproducci贸n de los fermentos de levadura, acelerando la fermentaci贸n de la cebada a la vez que multiplicaba la producci贸n del dorado l铆quido, lo que despert贸 la admiraci贸n y gratitud de toda la Colonia (Y un suculento bonus en la asignaci贸n mensual que Amanda le daba a los chicos mayores).

A Ralph no le gustaba para nada depender tanto del muchacho, a fin de cuentas todo ese asunto de las plantas y su hobby hab铆a sido un descubrimiento accidental. Lo que lo pon铆a nervioso era el otro aspecto de la habilidad de Matt, la que 茅l pensaba que interactuaba con su mente.
Porque cada vez que escuchaba el piano de Matt, sin importar que tan alejado estaba de la Colonia, sent铆a que cambiaba algo en su interior.
Si ese cambio era para mejor o para peor, Ralph lo ignoraba. Simplemente hab铆a aprendido a convivir con 茅l, con la esperanza de que tal vez fuera parte de algo mayor, de un cambio significativo en su vida. 驴Pod铆a la m煤sica cambiar el universo? 驴Poner fin de una buena vez a toda guerra y conflicto y unificar a todos los hijos de la Protocultura en un tiempo de Paz y prosperidad? Romanticismo barato, eso era lo que seguramente era鈥. y sin embargo el cambio se habia llevado a cabo, lenta pero inexorablemente.

Ralph se concentr贸. 驴Que hab铆a notado de diferente en la m煤sica de Matt hace unos momentos? La preocupaci贸n por Cinthya y su compa帽ero lo hab铆an distraido en ese momento, pero ahora volv铆a a recordarlo con intensidad. Hab铆a algo diferente en esa experiencia. Cerr贸 los ojos y trat贸 de rememorar la m煤sica de experiencias anteriores. 驴Que era lo diferente? Su cuerpo resonando con la m煤sica, creando una especie de eco que se fusionaba con la melod铆a鈥. eso era lo diferente. Ralph abri贸 los ojos de pronto. Habia notado que la m煤sica lo atravesaba, como si 茅l no existiera.
La m煤sica estaba dirigida a otro sitio.
-Mierda. -Dijo Nix por la radio.
-驴Que pasa? -Pregunt贸 Ralph volviendo a la realidad.
-La Rainbow acaba de encender toda la red de sat茅lites de rastreo en modo activo.
-Amanda est谩 buscando algo. -Dijo Hal mientras enviaba la se帽al del radar al casco de Ralph para compartir los datos. -驴Sabr谩 algo de esos dos ah铆 adentro?
-No lo creo. -Dijo Ralph girando su cabeza en direcci贸n a la Rainbow. La Colonia no era visible desde ahi, pero todos sab铆an donde estaba instintivamente. -Creo que es algo que no tiene nada que ver con nosotros.
-Puede ser la R铆o Grande. -Hal di贸 una patada a la parte inferior de la consola y su asiento comenz贸 a girar mientras el operario pasaba los brazos por detr谩s del casco y se recostaba un poco. -Esta ma帽ana Tass avis贸 que iban a llegar en alg煤n momento por la tarde.
-Es posible. -Dijo Nix. -Con la actividad del Campo en estas 煤ltimas horas, no me sorprenderia que hayan salido en cualquier parte menos en la zona de DEFOLD de siempre.

Una peque帽a pantalla ubicada sobre el panel de control del transporte mostraba un reloj digital con la hora de la Colonia. En el mismo instante en que el reloj daba las 19 horas, Ralph tom贸 su decisi贸n.
-Voy a entrar a buscarlos. -Dijo
Nadie del transporte dijo nada. Ralph era el l铆der de la expedici贸n al fin y al cabo, pero todos sab铆an las implicancias de romper una de las principales reglas del trabajo en el Campo.
El gigante comenz贸 a quitarse la enorme mochila que cargaba y la dej贸 sujeta magn茅ticamente a un costado del transporte. Solamente llev贸 una enorme pinza por si debiera cortar o doblar alguna viga o panel en caso de emergencia.
-驴Que vas a hacer? -Pregunt贸 nervioso Nix.
-Solo voy a golpear el casco cerca del hangar con esto. -Dijo levantando la enorme herramienta. -Si contestan a los golpes sabr茅 si estan bien, si no contestan鈥.
-隆Mira!
-Ralph se di贸 vuelta lo m谩s r谩pido que pudo al escuchar el grito de Hal. Por sobre las ruinas de las naves entrechocadas, un haz de luz verde se elev贸 durante un centenar de metros y se desvaneci贸 entre los restos y escombros.
-驴Pero que mierda鈥?
-驴Eso fu茅 un disparo? -Dijo at贸nito Nix.
El equipo de Recolectores qued贸 paralizado en el lugar, Ralph fu茅 el primero en reaccionar.
-Llamen a Amanda, declaren situaci贸n de emerg-
No pudo terminar la frase, en ese instante quedaron moment谩neamente cegados por una luz naranja incandescente. Los visores en los cascos se desplegaron autom谩ticamente para proteger a los operarios del tremendo resplandor, pero durante unos segundos estuvieron pr谩cticamente ciegos.
-Ralph, qu茅 mierda est谩 pasando! -Grito Nix mientras colocaba sus manos sobre los controles de la nave y encend铆a los motores
-隆Salgan! 隆Rapido! -Grit贸 el gigante mientras aceleraba al m谩ximo los propulsores de su traje y de un manotazo se sujetaba del fuselaje del transporte.
Hab铆a rayos de energ铆a y descargas que serpenteaban por todo el amasijo de ruinas. Los rayos naranjas saltaban por entre los pedazos met谩licos como si de una enorme telara帽a se tratase. Por una fracci贸n de segundo se hizo el silencio total y pareci贸 que todo se extingu铆a, pero de pronto las ruinas de las tres naves se abrieron como una monstruosa flor de chatarra y de entre los 鈥減茅talos鈥 retorcidos un enorme rayo de luz rojiza se extendi贸 hacia el exterior del campo, vaporizando al instante todo lo que hab铆a a su paso.

La enorme ola de choque aplast贸 a Ralph contra la nave. Dejando una tremenda abolladura en el casco de la misma. Ambos, nave y gigante, fueron arrastrado entre millones de fragmentos hacia el exterior del campo. Lo que sigui贸 fueron minutos de confusi贸n y espanto. Estaban en medio de una lluvia de fragmentos que chocaban entre s铆 sin cesar. Ralph vi贸 que se estaban acercando a un enorme pedazo de casco, tal vez era el mismo en que hab铆an almorzado unas horas antes. Con toda la fuerza que le quedaba logr贸 abrazar la nave y girarla con la fuerza de sus propulsores vectoriales a la vez que activaba el anclaje magn茅tico de su espalda, justo a tiempo. El cuerpo de Ralph amortigu贸 la colisi贸n entre la nave y el enorme muro de metal. El golpe fue tremendo para el gigante que aull贸 de dolor, pero no perdi贸 el sentido.
-隆Ralph! 隆Ralph! -gritaban impotentes desde el transporte.
-Estoy bien. -Jade贸 el gigante levantando el pu帽o.
La enorme pared de hierro hab铆a empezado a girar lentamente a causa del golpe, pero por suerte los estaba protegiendo de la incesante lluvia de fragmentos que amenazaba con perforarlos como los perdigones de una escopeta.
-隆Rainbow, aqui Recolectores, EMERGENCIA! 隆EMERGENCIA! -Gritaba Hal por la radio in煤tilmente.
-Dios mio que carajo pas-
Un tremendo golpe sacudi贸 la nave y Ralph gimi贸 de dolor.
-驴Y AHORA QU脡? -Grit贸 Hal fuera de si enfocando la pantalla trasera del transporte para examinar que los hab铆a golpeado. Descubri贸 con horror que algo tapaba la lente de la c谩mara.
-隆Ralph! 驴Estas bien? -Grit贸 Nix pegandose contra el vidrio de la cabina lo mejor que le permit铆a el casco espacial.
Ambos pilotos quedaron paralizados al escuchar al gigante 隆Se estaba riendo!
-Ralph que mierd鈥.
-Hola. -Se escuch贸 una voz femenina con mucha interferencia por los parlantes del transporte.
Se sinti贸 un sacud贸n y los azorados tripulantes vieron como un enorme robot azul oscuro pasaba por encima de ellos luego de rebotar contra la popa de la nave. Ralph estir贸 el brazo que ten铆a libre y agarr贸 una de las piernas del VF de Jim.
-Te tengo. -Dijo el gigante forzando una sonrisa.
Cinthya y Jim se dejaron caer exhaustos sobre sus asientos. Respiraban agitadamente y temblaban de miedo.
La nave de transporte, el VF de Jim y el gigante Ralph permanecieron enredados y aplastados contra el enorme pedazo de nave en ruinas girando en medio de un pandemonio de basura. Estaban demasiado cansados y aterrados para decir palabra.
La alarma del canal de emergencia de la Rainbow fu茅 la que quebr贸 el silencio.
-隆Recolectores aqu铆 Control Rainbow, respondan! 隆Recolectores!
Era la voz de Amanda que llamaba a los gritos. Hal y Nix respiraron aliviados, el disparo no hab铆a alcanzado a la Colonia.
-Estamos bien. -Dijo Ralph ya un poco recuperado del golpe. -Todos.
El silencio de la comunicaci贸n les indic贸 que Amanda hab铆a contenido la respiraci贸n por demasiado tiempo y que ahora estaba expulsando el aire aliviada.
-驴Me pueden explicar que mierda pas贸 ah铆 afuera?
El grupo permaneci贸 en silencio pero era evidente que Hal, Nix y Ralph estaban echando ojeadas al robot cabeza abajo de Jim.
-Ok, no importa. -Dijo Amanda m谩s calmada. -Retornen inmed-
Un grito interrumpi贸 la comunicaci贸n de Amanda. Hal ten铆a los ojos abiertos y se帽alaba con el dedo un punto a trav茅s del cristal de la cabina.
-!A-Ah铆! -Exclam贸 en medio de tartamudeos. -U-un irregular!
Lo que se帽alaba con el dedo tembloroso era una armadura Meltrandi que flotaba a unas pocas decenas de metros de ellos.
Un Queadlunn color rojo sangre.
32 por Gerli
-驴Que mierda es esa alarma? -Pregunt贸 Mike
Gray mir贸 preocupado la pantalla. El radar dimensional le informaba que se hab铆a detectado algo anormal en el campo de espacio dimensional FOLD cercano. No pod铆a ser la anomal铆a, los pron贸sticos de Rebbie eran infalibles. Ten铆a que ser otra cosa.
El espacio Dimensional ten铆a sus propias reglas. Primero y principal, no segu铆a las del espacio Newtoniano ni obedec铆a a las leyes relativistas. Las l铆neas de tiempo y espacio quedaban completamente desfasadas con el espacio tradicional.
Eso qued贸 en evidencia muy pronto, ya que la luz provocada por el ca帽贸n de energ铆a tard贸 unos 4 segundos m谩s en llegar hasta los tripulantes de la Rio Grande, tales eran las propiedades de los eventos relacionados con el Espacio Dimensional, la informaci贸n pod铆a viajar m谩s r谩pido que la luz.
-Virgen Sant铆sima. -Exclam贸 Gray mientras ve铆a ascender la l铆nea de luz anaranjada a trav茅s del espacio. Por un momento la luz hizo visible una parte del Campo, creando una lluvia de rayos que se fragmentaron por los escombros en miles de haces.
-Pero que mierda鈥 -empez贸 a Articular Mike
Gray activ贸 inmediatamente el enlace de comunicaciones, tan fuerte que el golpe en su casco reson贸 en toda la cabina. -Rainbow aqui R铆o Grande. 驴Me reciben? 隆Rainbow contesten!
Les respondi贸 el sonido de la est谩tica. Ahora estaban recibiendo toda una lluvia de se帽ales de interferencia producidas por billones de fragmentos met谩licos que produc铆an peque帽as se帽ales al colisionar unos con otros. Era imposible distinguir algo entre los ruidos de fondo.
-Mierda, no puede ser. -Exclam贸 Gray mientras tomaba los controles y aceleraba los motores a m谩xima potencia.
-Tranquilo Cap, vamos a perder los motores si los fuerza as铆.
Gray ignor贸 los comentarios de su copiloto y agudiz贸 la vista buscando la familiar silueta de la Colonia. La luz del arma ya se habia extinguido y salvo las estrellas, no se ve铆a absolutamente nada.
Una serie de pitidos llamaron su atenci贸n de inmediato.
-La red de sat茅lites de rastreo de la Rainbow est谩 encendida. -Dijo Mike. 驴Estar谩n bajo ataque?
-No, ese disparo vino del Campo. -Respondi贸 el hombre volviendo su vista hacia el frente. -Pas贸 Algo con Ralph y los dem谩s creo.
-Mierda. -Volvi贸 a exclamar el copiloto
La nave a煤n estaba lejos de la Colonia. Incluso con los motores a pleno tardaron casi una hora en entrar a la zona de exclusi贸n de vuelo controlada por la Rainbow. Gray activ贸 los motores delanteros y la nave comenz贸 a perder impulso. Ahora estaban bajo el control del SILS que los guiaba a una aproximaci贸n autom谩tica a la Colonia.
-All谩 est谩. -Dijo se帽alando un peque帽o puntito luminoso en medio de la negrura del espacio. -Parece que est谩n bien.
La Colonia ten铆a muy poca iluminaci贸n externa. Solamente las luces de navegaci贸n y posici贸n reglamentarias. En realidad teniendo en cuenta que la gigantesca nave estaba anclada y con sus motores apagados, no estaba obligada a tener las luces de navegaci贸n encendidas.
-驴Cual es la hora local en la Colonia? -Pregunt贸 Mike mientras miraba nervioso el radar Cyclops.
-Algo m谩s de las ocho y media de la noche. -Gray desliz贸 su asiento hacia atr谩s y lo gir贸 noventa grados, obteniendo as铆 acceso al panel de ingenier铆a de la nave. -No creo que haga falta, pero voy a dejar cargado el motor FOLD, por si tenemos que salir pitando.
-Me parece una buena idea. -Un peque帽o pitido capt贸 la atenci贸n del copiloto. -Tengo un contacto que viene hacia nosotros鈥 no espera, va en direcci贸n a la Rainbow.
El viejo piloto volvi贸 a acomodar su asiento en la posici贸n de vuelo y ech贸 una ojeada a la pantalla de radar. -Viene del Campo. -Dijo. -Espero que sea Ralph y su equipo.
El sonido de una llamada entrante los sobresalt贸, pero respiraron aliviados al escuchar la distorsionada y casi inaudible voz de Amanda.
-Rio nde 鈥..ciben? Aqu铆 Co...a Rainbow. ...ndan. ...mbio.
Gray activ贸 el modo de alta ganancia de la antena de comunicaciones para tratar de mejorar la calidad de la se帽al. -Aqu铆 la R铆o Grande. 驴Est谩n ustedes bien? 驴Qu茅 pas贸?
-Tuvimos un 鈥.idente con ...a nave en el ...mpo. -Se escuch贸 por el comunicador. -El ...ipo esta bien, no hay heri鈥 tunadamente.
-Repita por favor Rainbow. La comunicaci贸n est谩 a 20% -Casi grit贸 Gray por el micr贸fono.
-Est谩n todos bien. No hubo heridos.
Ambos pilotos respiraron aliviados. Ahora que ya estaban cerca de la Colonia la comunicaci贸n se hab铆a vuelto mejor.
-驴Eso fu茅 un ca帽贸n de energ铆a dimensional Amanda?
-Al parecer se activ贸 el armamento de uno de los cruceros del Ej茅rcito de Supervisi贸n.
-Mierda, como lo que nos cont贸 el profesor de historia. -Dijo Mike, -La trampa Cazabobos que empez贸 la Primer Guerra Espacial 驴No?
-Eso parece. -Dijo Amanda suspirando.

Recorrieron en silencio los 煤ltimos kil贸metros que los separaban de la Colonia. Enseguida pudieron distinguir las luces de navegaci贸n de las naves que ven铆an en direcci贸n contraria, osea desde el Campo.
El sistema SILS asign贸 autom谩ticamente la prioridad de aterrizaje al equipo de Ralph, ya que estaban con una situaci贸n de emergencia declarada. La R铆o Grande se coloc贸 en un patr贸n de espera circular orbitando la Rainbow a unos 300 metros de distancia mientras los 鈥淩ecolectores鈥 entraban directamente al hangar principal.
-Mire Cap. -Dijo Mike se帽alando las naves, ahora visibles al ser iluminadas por los reflectores de la esclusa de entrada del hangar principal. -Eso es un VF-17!
-Mierda, mira en que estado esta.
El avi贸n caza volaba un poco por detr谩s del transporte, ahora que estaban m谩s cerca pudieron apreciar con detalle los da帽os producidos por estar en las cercan铆as de tan terrible arma de destrucci贸n. Todo el fuselaje superior del caza mostraba da帽os en sus paneles. Los estabilizadores verticales estaban intactos pero los bordes traseros estaban curvados, como si el calor los hubiera ablandado y deformado. Sobre el fuselaje hab铆a un soporte para equipo extra, pero sea lo que sea que hubiese estado montado ah铆 arriba, hab铆a sido arrancado durante el incidente. Se pod铆an ver a煤n los cables sueltos que arrojaban peque帽as chispas en donde el soporte se conectaba a la estructura del avi贸n.
-Estuvieron demasiado cerca. -Dijo Gray moviendo la cabeza. -Demasiado.
El transporte tampoco hab铆a salido indemne. Estaba abollado en varias partes y giraba lentamente sobre s铆 mismo, al parecer uno de los propulsores vectoriales no funcionaba del todo bien y desbalanceaba la nave obligando al piloto a corregir la actitud de vuelo constantemente.
Sobre el transporte estaba Ralph, sujeto de una manija por detr谩s de la cabina. Su traje de trabajo tambi茅n mostraba golpes y abolladuras, pero se lo ve铆a intacto.

Gray activ贸 la frecuencia general que se usaba para comunicarse con el tr谩fico espacial que hab铆a en los alrededores. -驴Estas bien Ralph? 隆Tenes un aspecto horrible!
El gigante gir贸 la cabeza y levant贸 el pu帽o en direcci贸n a la nave de carga, extendiendo el dedo del medio hacia arriba en un reconocible gesto internacional.
-Es un amor. -Dijo Gray a Mike mientras hac铆a destellar las luces exteriores contestando al 鈥渟aludo鈥 de su amigo.
Los Recolectores desaparecieron dentro de la Colonia y la R铆o Grande describi贸 otra vuelta alrededor de la gigantesca nave.
-Un VF-17鈥 murmur贸 para si Gray
-Era una versi贸n que yo no conozco. -Dijo Mike reclin谩ndose en su asiento. 驴Alguna vez hab铆a visto un VF-17 con cabina en t谩ndem?
-Se que hace unos a帽os modificaron algunos, pero no se qu茅 versi贸n sean. En todo caso no era la versi贸n 171 que se usa ahora.
-Los VF-171 son el 鈥渁irframe鈥 del 17 remotorizados y con las cabinas nuevas. Avi贸nica de Nueva generaci贸n y todo eso. Ese parec铆a tener solo la cabina modificada. Adem谩s ese esquema azul oscuro鈥 Parec铆a de Operaciones Especiales 驴No?
-Ya nos enteraremos chico鈥
Completaron el circuito de espera y la computadora los coloc贸 en ruta de atraque. Las enormes luces del hangar le dieron la bienvenida mientras el carguero pasaba c贸modamente por la enorme esclusa de metal. Unos cuantos metros m谩s adelante los esperaba una bah铆a de atraque preparada especialmente para recibir cargas. La Rio Grande entr贸 en la estructura esquel茅tica y qued贸 firmemente sujeta por anclajes magn茅ticos que la mantuvieron en su sitio mientras una enorme gr煤a se pon铆a en funcionamiento. En diez minutos los tres containers fueron separados del carguero e ingresaron al sistema de transporte log铆stico de la Rainbow, desplaz谩ndose por una serie de rieles a lo largo de elevadores en la pared, desapareciendo r谩pidamente entre las vigas y soportes del techo.
-Descarga lista.
-Mercaderia entregada. -Dijo Gray por radio.
-Recibido Rio Grande, proceda al hangar principal. -Contest贸 una voz joven.
-驴Annie? -Pregunt贸 Mike.
-Amanda acaba de salir corriendo hacia el hangar. -Dijo la joven con evidente tensi贸n en la voz. -Parece que esta todo bien pero por las dudas enviamos un equipo de emergencia a recibir al equipo.
-Entiendo Annie. -Dijo Gray. -Gracias por todo, cambio y fuera.
-Bienvenido Gray, t煤 tambi茅n Mike. -Dijo la joven mientras cortaba la transmisi贸n.
Con una sacudida el carguero abandon贸 el anclaje y se movi贸 lentamente hacia delante. La 煤ltima compuerta estaba justo delante de ellos, por lo que Gray activ贸 los motores de gravedad locales, usando el campo gravitatorio local de la Rainbow para maniobrar por la zona de atraque.
Entraron lentamente al hangar principal y lo encontraron completamente iluminado, algo que Gray no hab铆a visto desde hace mucho tiempo (Y Mike nunca en sus 5 a帽os de servicio en la R铆o grande)
-Fiuuu! -silb贸 sorprendido el copiloto. -Esta cosa es ENORME.
Gray no dijo nada y desconect贸 el sistema SILS, tomando el control completo de la nave. A unos cien metros por delante pod铆an ver al equipo de trabajo reci茅n llegados del Campo. Los rodeaba una comitiva de veh铆culos de transporte y uno de ellos era una ambulancia. Distingui贸 r谩pidamente a Ralph, que se encontraba sentado y con la espalda apoyada contra una enorme plataforma m贸vil cargada con enormes placas de metal.
-Parece que est谩n todos bien. -Dijo Mike
El viejo piloto distingui贸 tambi茅n los dos 煤nicos uniformes de vuelo que desentonaban con los del gent铆o. -Esos son los pilotos del VF-17. -Dijo se帽alando a trav茅s del cristal de la cabina.
-Ah pero鈥 隆Aquella es una mujer! -Dijo emocionado Mike.
Gray no lo dej贸 ver mucho m谩s, porque gir贸 la nave ciento ochenta grados y la comenz贸 a descender en el lugar destinado especialmente para el estacionamiento de la R铆o Grande. Un enorme rect谩ngulo amarillo cubierto con rayas diagonales marcaban el lugar en el piso met谩lico. Sin titubear, Gray descendi贸 suavemente en la marca, con la experiencia de haberlo hecho cientos de veces. La enorme nave se pos贸 sobre el tren de aterrizaje con una imperceptible sacudida.
-Motores apagados.
-Listo. -Dijo mike mientras se desabrochaba el cintur贸n de seguridad.
-And谩 bajando chico. -Dijo Gray mientras comenzaba a quitarse su cintur贸n. -Voy a llenar el reporte de vuelo y te alcanzo.
Mike ya hab铆a empezado a abrir la compuerta y salt贸 con alegr铆a el medio metro de altura que lo separaba del suelo. Se estir贸 un poco y realiz贸 unas peque帽as flexiones, despu茅s de todo hac铆a casi cinco d铆as que no experimentaba la gravedad en su cuerpo. Luego ech贸 a correr torpemente en direcci贸n al gent铆o que rodeaba a Ralph mientras se quitaba el casco de vuelo. Estaba ansioso por saber qu茅 hab铆a pasado.

Gray esper贸 a que su compa帽ero saliera y se levant贸 pesadamente del sill贸n. Tom贸 una varilla met谩lica que estaba enganchada en una de los laterales y camin贸 hasta el centro de la cabina de mando, luego se agach贸 en un punto donde se un铆an varias placas de metal. Una peque帽a muesca marcaba un dispositivo oculto que una vez activado abri贸 una compuerta disimulada en el piso de la cabina. Gray mir贸 a trav茅s del agujero y pudo ver el piso de metal del hangar de la Rainbow. Activando las luces de su casco ilumin贸 la placa met谩lica y descubri贸 un agujero del tama帽o de un perno mediano. Hac铆a mucho tiempo que no usaba ese escondrijo. Por suerte no hab铆a signos de corrosi贸n y la placa se levant贸 f谩cilmente cuando Gray meti贸 la varilla en el agujero y levant贸 la placa a trav茅s de la escotilla.
Levant谩ndose trabajosamente, camin贸 hasta el fondo de la cabina y quit贸 los seguros a la enorme valija met谩lica que tanto hab铆a despertado la curiosidad de Mike. Por suerte estaba equipada con cuatro peque帽as ruedas, por lo que empujarla hasta la escotilla no le demand贸 mucho esfuerzo. Bajarla a trav茅s del agujero fu茅 mucho m谩s dif铆cil, la cosa pasaba ajustadamente por la abertura, pero dispon铆a de tiempo por lo que al cabo de unos minutos termin贸 la tarea y cerr贸 ambas aberturas.
-Espero que sepas lo que est谩s haciendo Matt. -Dijo el piloto mirando con desconfianza la escotilla.
33 por Gerli
Leonardo golpe贸 furioso la consola. Era inconcebible que el equipo de comunicaciones fallara en ese preciso instante. Dejando su asiento se impuls贸 brevemente con una pierna hasta uno de los paneles del fondo, donde se monitorizaban diferentes sectores de la estaci贸n. Eligi贸 una de las c谩maras de vigilancia externas y trat贸 de moverla para enfocar la antena de transmisi贸n FOLD. Al tercer intento la c谩mara se movi贸 y confirm贸 las sospechas del viejo t茅cnico; la antena ni siquiera se hab铆a desplegado.
-Figlio di puttana -Exclam贸 en su italiano natal mientras apagaba la pantalla. Alguien iba a tener que hacer un EVA (1) para arreglar esa cosa. La antena de comunicaci贸n FOLD era el 煤nico v铆nculo con el resto de la raza humana.
Estaba preocupado por lo que pudiese haber sucedido con Gray y la Colonia. Leonardo hab铆a sido 鈥渧ecino鈥 de la Rainbow desde que esos extra帽os colonos hab铆an llegado desde la lejana Flota 37... 驴Hace 14 o 15 a帽os? Mierda, hab铆a pasado tanto tiempo que ya no lo recordaba.

Eran los 煤nicos seres humanos que habitaban esa parte de la Galaxia, salvando la flota de reconocimiento que ocasionalmente pasaba por la zona, esos 22 a帽os luz de distancia eran nada comparados con la distancia a la que estaba La Tierra o Eden, por poner un ejemplo. En argot astron贸mico, la Rainbow y la Barrow compart铆an pr谩cticamente el mismo vecindario.

Al principio Leonardo tuvo muchas dudas sobre esa gente 驴Que hab铆an venido a hacer desde tan lejos? 驴Porqu茅 hab铆an elegido ese extra帽o lugar para radicarse? El sector EFF-04776 era un lugar peligros铆simo para los humanos; Una poderosa anomal铆a que pod铆a desgarrar por completo el casco a la nave mejor preparada y por si fuera poco un cementerio de naves Zentradi de vaya a saber que batalla acaecida hace cientos de a帽os鈥 y sin embargo una Nave Factor铆a hab铆a llegado hasta all铆, escoltada por una escuadra completa de naves de la U.N.Spacy.

En solo unos d铆as toda la flota se hab铆a retirado en un FOLD masivo, dejando a la gigantesca nave 鈥渁nclada鈥 a solo unos cuantos miles de kil贸metros del Campo.
Sola.
Leo recordaba esa 茅poca, como los rumores hab铆an corrido entre el personal de la Barrow. Sobre c贸mo era posible que un grupo de exiliados de Ciudad 7, con un historial de odio racial hacia los Zentradis hubiesen logrado la independencia y el privilegio de usar semejante nave.
驴Eran realmente Colonos? 驴No se tratar铆a de un experimento militar o un campamento de prisioneros disfrazado? Las teor铆as conspirativas eran variadas y casi no se hablaba de otra cosa en la estaci贸n.
Al principio el contacto era casi nulo. Los investigadores de la Barrow perdieron muy pronto inter茅s en esos colonos que, seg煤n la opini贸n popular, estaban chiflados. Probablemente seguir铆an en ese lugar durante varias d茅cadas hasta que se aburrieran o alguna tragedia humanitaria los obligara a abandonar su colonia.
Pero nada de eso hab铆a pasado en los a帽os subsiguientes y todos se acostumbraron a esa presencia invisible, m谩s all谩 de las estrellas cercanas.

Fu茅 Gray y su nave de transporte, la 鈥淩铆o Grande鈥 quien, poco a poco, fue creando un v铆nculo entre ambos asentamientos.
La primera vez que escuch贸 la voz de Amanda fu茅 casi tres a帽os despu茅s de la 鈥渇undaci贸n鈥 de la Colonia Rainbow. La Rio, como la llamaban todos cari帽osamente, hab铆a sufrido un desperfecto grave en uno de sus motores y debi贸 permanecer casi una semana en la Estaci贸n Barrow, hasta que una peque帽a nave de correo lleg贸 desde una colonia 鈥渃ercana鈥 a m谩s de 5 d铆as de Salto FOLD de distancia con los repuestos necesarios.
En esa 茅poca los turnos de observaci贸n se hac铆an con tres operarios en la Torre de Control. Los militares manten铆an una dotaci贸n completa de investigadores que realizaban una gran variedad de monitoreos y observaciones usando los 鈥減茅talos鈥 de la Barrow, equipados con toda clase de aparatos cient铆ficos de medici贸n.
Grande fu茅 la sorpresa de Leo cuando recibi贸 la comunicaci贸n y comprob贸 de donde ven铆a. El silencio se hizo en La Torre mientras Leonardo desviaba la llamada a trav茅s de los parlantes de la habitaci贸n y la voz de una mujer se escuch贸 con claridad por la comunicaci贸n dimensional del espacio FOLD..

-Aqu铆 Colonia Rainbow 驴Me reciben Estaci贸n Barrow?

Leonardo tom贸 el comunicador y vacil贸 unos instantes. Toda la torre de control lo estaba observando. -Aqui Estaci贸n de Investigaci贸n Remota 4. Los recibimos bien Rainbow. Cambio. -La mente de Leonardo trabajaba deprisa recordando todos los rumores que hab铆a escuchado sobre la extra帽a Colonia. Recordaba algo sobre una administraci贸n mixta, de un acuerdo de explotaci贸n comercial entre una empresa u organizaci贸n privada y la U.N.S, quienes hab铆an designado un administrador civil.
-Soy La Capit谩n Amanda. Amanda Kyle de la nave factor铆a Rainbow y La Colonia de civiles que la habitan.
Una peque帽a chispa se encendi贸 en alg煤n lugar del cerebro de Leonardo. 驴Kyle? Ese apellido le sonaba de algo...
-Le habla el Director de Investigaciones Leonardo Viccenzo. 驴En qu茅 puedo ayudarla Capit谩n?
Siguieron unos segundos de silencio. Luego la voz que se escuch贸 por el altavoz son贸 mucho m谩s distendida. -驴Es usted por casualidad 鈥渆l鈥 Viccenzo que trabaj贸 junto a los t茅cnicos del portaviones Prometheus?
Leo suspir贸. Incluso en ese alejado rinc贸n de la galaxia todavia habia gente que recordaba sus d铆as en la primera guerra espacial. -El mismo. -Dijo echando una mirada de reojo a sus compa帽eros, que estaban demasiado perplejos para decir nada. -Y supongo que usted estar谩 emparentada con cierto Jhonatan Kyle que comandaba una unidad de Destroids a bordo del mismo portaviones 驴O me equivoco?
-Mi padre me habl贸 mucho de usted. -Dijo Amanda. -Me sorprende saber que se encuentra aqu铆 en la periferia de la galaxia.
-Es una larga historia Capit谩n, pero me parece que est谩 usted m谩s interesada en la R铆o Grande que en las historias de un viejo jefe de mantenimiento 驴O no?
-驴Sucedi贸 algo con la nave de correos? -Pregunt贸 preocupada la voz femenina.
Leonardo se acerc贸 al cristal de la ventana de la torre de control y mir贸 hacia los amarres de la estructura del pilar central, donde la Rio Grande estaba anclada rodeada de un andamiaje temporal que el equipo de mantenimiento hab铆a montado para colocar el nuevo generador de campo WARP. Las luces de los soldadores de plasma brillaban sobre la parte superior del casco y Leo sab铆a que en ese preciso instante los operarios estaban sellando el compartimento del dispositivo FOLD.
-Deber铆an estar saliendo en unas 5 o 6 horas m谩s. -Dijo el viejo t茅cnico mientras se apartaba del ventanal. -El Capit谩n Gray tuvo suerte de poder salir del FOLD justo antes que su burbuja de campo WARP reventara.
-驴Una Falla de Superficie? -Pregunt贸 Amanda
- Dice Gray que se gener贸 justo delante de ellos, no tuvo oportunidad de hacer un escape. -Leo ten铆a la convicci贸n que solo un milagro hab铆a salvado la vida de su viejo amigo. Con una burbuja WARP desestabilizada, las probabilidades de salir de un FOLD de una sola pieza eran 铆nfimas. No dudaba de la pericia del Capit谩n Gray, pero algunas cosas estaban m谩s all谩 de la habilidad.

Se escuch贸 un suspiro de alivio del otro lado de la comunicaci贸n. -Gracias por la informaci贸n, Se帽or Director. -Dijo la Capit谩n Kyle. -Los esperamos con ansias.
-Fu茅 un placer Capit谩n, no dude en comunicarse nuevamente por cualquier cosa.
-Ha sido un placer hablar con usted.
La comunicaci贸n se cort贸 y Leonardo respir贸 aliviado. D谩ndose media vuelta mir贸 a sus colegas que manten铆an los ojos fijos en su persona.
-驴Tengo algo en la cara? -Pregunt贸 con una mueca. -隆A trabajar se帽ores!

Eso hab铆a sido hace tantos a帽os que Leo no recordaba cuantos. Despu茅s del incidente con la R铆o, el contacto con Amanda Kyle hab铆a sido frecuente y la amistad fue creciendo entre ambos. La Barrow se convirti贸 en una parada obligada para todos los que llegaban a la Colonia, que si bien no eran muchos, de vez en cuando ofrec铆an algo de variedad a las rutinarias investigaciones que se hac铆an a bordo de la estaci贸n.
Cuando la U.N.Spacy se reorganiz贸 en la N.U.N.S y el presupuesto de investigaci贸n y mantenimiento comenz贸 a reducirse, la Colonia Rainbow se convirti贸 de pronto en la opci贸n m谩s conveniente cuando se necesitaba de un m茅dico o alg煤n componente de repuesto. Comparado con los 5 o 6 dias que se demoraba en hacer un FOLD hasta la base militar m谩s cercana, las 10 horas que se tardaba en llegar a la Colonia eran una salvaci贸n para los investigadores.
Los a帽os pasaron y la tripulaci贸n de la estaci贸n fue mermando. Los puestos vacantes no se renovaron y pronto los pasillos y m贸dulos de la barrow se vieron envueltos en un silencio total.
A pesar de todo, Leonarda amaba a la vieja estaci贸n. El papel que desempe帽ara en el pasado hab铆a sido vital para la expansi贸n humana a trav茅s de la galaxia, detectando planetas habitables, peque帽as flotas Zentradis que vagaban de forma err谩tica en busca de combate y los restos diseminados de la Protocultura, ya sean civilizaciones aisladas o los restos de su avanzada tecnolog铆a.
Pero el final estaba cerca, Leo y el resto del min煤sculo personal de la estaci贸n lo sab铆an. En cualquier momento la Barrow ser铆a declarada irrecuperable y se transformar铆a en otro blanco para que los militares probaran sus ca帽ones de energ铆a. 驴Y que haria despues? 驴Volver a La Tierra? Ya no quedaba nada en ese devastado planeta que lo atrajera a pasar sus 煤ltimos d铆as. Ni siquiera podr铆a visitar la tumba de sus padres. 驴Y asentarse en la Rainbow? La idea hab铆a sido de Amanda por supuesto. Durante una de las incontables charlas que mantuvieron sobre la ineptitud de los militares y el destino de la Barrow, Amanda le hab铆a sugerido que se radicara con ellos en forma permanente, cosa que a Leonardo no le pareci贸 mala idea.
-隆Robert! -Grit贸 por el micr贸fono que llevaba adherido a sus auriculares.
Era seguro que su compa帽ero estaba durmiendo a esa hora, pero desplegar esa antena y emitir el pedido de ayuda era prioritario. Quien sabe cuanto tiempo tardarian esos est煤pidos militares en reaccionar cuando detectaran el disparo del Campo鈥 era menester actuar de la forma m谩s r谩pidamente posible. -隆Robert despert谩, catzo!
-Estoy despierto, estoy despierto. -Se escuch贸 la voz del hombre. -驴Que te pasa?
-La antena de comunicaciones FOLD no se despliega, hay que ir a abrirla manualmente.
-驴Que? -Se escuch贸 en un grito. -隆La revis茅 la semana pasada Leo!
-Y la vas a revisar y arreglar de nuevo ahora mismo.
Por los sonidos que se escucharon a trav茅s del auricular, era evidente que Robert hab铆a arrojado su equipo de comunicaciones contra la pared o algo asi. En todo caso Leonardo cort贸 la comunicaci贸n y se dirigi贸 al dep贸sito de trajes para operaciones externas.

Veinte minutos m谩s tarde, un malhumorado Robert llegaba flotando desde los camarotes del personal echando miradas hostiles a su jefe. Leo sonri贸 inocentemente mientras abr铆a la compuerta para que su amigo entrara en el traje, que se encontraba sujeto a un marco especial que facilitaba la tarea de ponerlo o quitarlo a la tripulaci贸n de la nave.
-Me vas a dar una jornada completa de descanso por hacer esto. -Dijo el compa帽ero de Leo al entrar en el traje.
-Va fangulo. -Exclam贸 suspirando el viejo t茅cnico mientras accionaba el dispositivo de despliegue. El enorme marco de metal con el traje de mantenimiento comenz贸 a moverse por un riel en el techo hasta la compuerta de salida. Las luces de aviso se encendieron al abrirse la puerta y el traje con Robert dentro entr贸 en la esclusa.

Leonardo sali贸 del compartimento y usando una de las cintas m贸viles que surcaban las paredes, se dej贸 llevar por el anillo de interconexi贸n de la torre hasta la sala de control. Si las c谩maras externas funcionaban, podr铆a monitorear la tarea de Robert y ayudarlo por si tenia alguna dificultad. Se sent贸 en el asiento del operador de la consola de observaci贸n y se ajust贸 el cintur贸n de seguridad para evitar salir flotando al menor movimiento.
Tal y como esperaba, solo una de las c谩maras externas funcionaba, Leo pudo entonces ver a trav茅s del monitor como Robert, sujeto por un arn茅s a uno de los cables tensores que un铆an la torre con el casco externo, se deslizaba r谩pidamente.
-Cuidado Rob, vas muy deprisa.
Robert contest贸 con un gru帽ido y detuvo su impulso con ambas piernas en el momento de colisionar contra la plataforma metalica.
-No soy tan viejo como vos, Leo. -Dijo con una mueca. -Voy a salir.
-Te recibo bien, and谩 con cuidado.
Todas las plataformas que formaban el entramado de 鈥減茅talos鈥 de la Estaci贸n Barrow estaban separadas entre si por espacios que oscilaban entre unos escasos cent铆metros a varios metros de ancho. Robert pas贸 c贸modamente entre las dos plataformas que ten铆a delante y sali贸 al exterior de la estaci贸n.
El majestuoso espect谩culo de millones de estrellas despleg谩ndose ante s铆 no impresion贸 al viejo Robert, quien llevaba realizando caminatas espaciales desde que hab铆a llegado a la Barrow 15 a帽os atr谩s. Era uno de los miembros m谩s viejos de la estaci贸n, aunque no tanto como el Director Viccenzo y la persona en que Leo m谩s confiaba.
Como la enorme estaci贸n espacial era casi hueca, pr谩cticamente no generaba un campo gravitatorio que se pudiera sentir, por lo que Robert tuvo que volar al ras de los detectores usando los propulsores de su traje de vuelo. Luego de recorrer un centenar de metros y rodear la base de la estaci贸n, la c谩psula que conten铆a la antena de transmisi贸n FOLD qued贸 visible. -Hija de puta. -Pens贸 Robert mientras se acercaba lentamente y utilizaba los propulsores para frenar justo al alcance de las manijas de sujeci贸n en la base de la antena. El dispositivo constaba de tres paneles de transmisi贸n ubicados en forma de array, de modo que pod铆an crearse microFOLDS en cualquiera de los tres ejes de direcci贸n y enviar paquetes de datos con una elevada tasa de transferencia a trav茅s del espacio dimensional. El conjunto de arrays estaba sellado por un escudo cil铆ndrico que se desplegaba hacia afuera al momento de transmitir datos y era ese escudo el que Leo hab铆a estado tratando de desplegar sin 茅xito desde la torre de control.
-Ya estoy en la base. -Inform贸 Robert por la radio. -Prob谩 desplegar la antena a ver que puede ser desde ac谩 abajo.
Dentro de la torre de control, Leonardo volvi贸 a iniciar el procedimiento de despliegue de la antena. Las barras de progreso volvieron a llenarse a medida que la computadora ejecutaba los comandos necesarios para iniciar el despliegue y puesta en funcionamiento de la antena. mirando una peque帽a ventana de video en vivo, Leo comprob贸 que nada se movia en el armaz贸n del instrumento.
-Rob, revis谩 la terminal aut贸noma de la base.
-Ya estoy en eso.
El t茅cnico abri贸 un peque帽o compartimento en la base de la estructura de la antena y una pantalla se despleg贸 frente a sus ojos.
-Accediendo a los registros de comandos. -Dijo mientras tecleaba la contrase帽a que solo conoc铆an los t茅cnicos para realizar el mantenimiento. Una larga lista de datos se despleg贸 en la pantalla, listando todos los comandos enviados desde la torre y un resumen de la cantidad de datos transmitidos durante cada sesi贸n.
-No figura ning煤n comando de apertura de la antena en el registro.
-驴C贸mo que no? -Pregunt贸 intrigado Leonardo.
-El 煤ltimo registro de apertura y transmisi贸n es de hace tres horas aproximadamente.
-No puede ser. Hace dos horas no hab铆a nadie en la torre de control.
-Te env铆o una copia del re- Un estallido de est谩tica satur贸 la comunicaci贸n y la frase de Roberto qued贸 cortada en el aire.
-隆Roberto! 驴Me escuchas? -Grit贸 Leonardo in煤tilmente por el transmisor. -隆Mierda!
El veterano t茅cnico gir贸 en la silla con la intenci贸n de ir hacia la consola principal, donde podria cambiar los canales de comunicaci贸n por una l铆nea m谩s confiable, m谩s cuando hubo completado el giro, sus ojos se toparon con una aparici贸n inexplicable.
Leonardo Viccenzo no se consideraba un verdadero creyente. Hab铆a sido bautizado cristiano durante sus primeros a帽os en su Italia natal y conoc铆a la peque帽a iglesia de su pueblo y las figuras pintadas en el peque帽o altar donde se daban misa todos los domingos, por eso cuando vi贸 el rostro de esa mujer proyectado en el enorme espacio que generalmente ocupaba el holograma del radar de rastreo, exactamente en el centro del puente de mando, lo primero en lo que pens贸 fu茅 en la Virgen Mar铆a.
-Santa Madonna! -Exclam贸 Leonardo haciendo la se帽al de la cruz.
La mujer ten铆a la mirada fija en Leonardo, pero su rostro emanaba una serenidad absoluta. Parec铆a estar flotando en el aire como si perteneciera indudablemente a ese lugar. Las luces que proyectaban la imagen desde los lentes ubicados en el piso de la cubierta creaban un efecto de halo azulado alrededor de la imagen, que permanec铆a quieta y en silencio.
Lo que el asustado hombre hab铆a tomado al principio como la t煤nica de una imagen santa eran en realidad los cabellos oscuros de la mujer, que se agitaban como bajo los efectos de una brisa inexistente, o tal vez eran productos de las ondulaciones de una corriente marina.
Las luces de la torre de control se hab铆an apagado, de modo que Leonardo estaba iluminado solo por el resplandor azulado de la misteriosa mujer. Lentamente, como si estuviera dentro de un sue帽o, el hombre solt贸 la hebilla que lo sujetaba a la silla y flot贸 en c谩mara lenta hacia la imagen. El rostro lo fascinaba y no pod铆a pensar en otra cosa, ni en la antena, ni en Robert, ni siquiera en el destino de la Colonia Rainbow. Solo pensaba en esos ojos amarillos que lo invitaban a acercarse cada vez m谩s鈥 cada vez m谩s cerca.
Leonardo Viccenzo extendi贸 su mano y acarici贸 la mejilla de la mujer, sintiendo su calidez y un perfume misterioso. La aparici贸n se ri贸 como si fuera una ni帽a y desapareci贸.

El resplandor que entr贸 por los cristales de la torre de control ceg贸 moment谩neamente a Leonardo, quien se despert贸 de inmediato en lo que 茅l cre铆a hab铆a sido un sue帽o maravilloso. Las luces del exterior estaban encendidas en su totalidad, pero no fu茅 esto lo que alarm贸 al hombre. Colocando su mano sobre la frente para proteger sus ojos de tan intensa luz, apenas vislumbr贸 la silueta que flotaba por fuera del cristal, a unos escasos metros de la torre. Leo pesta帽o y trat贸 de enfocar mejor la imagen, parec铆a llevar una especie de tubo en las manos, adem谩s la figura no estaba realmente cerca del cristal, parec铆a que estaba cerca pero lo que en realidad suced铆a era que se trataba de alguien o algo gigante, mucho m谩s grande que un ser humano.

Leonardo comprendi贸 que era un Zentradi y lo que en ese momento estaba poni茅ndose en el hombro no era un tubo, era el lanzador de un misil.
Cuando la carga de demolici贸n entr贸 por el cristal de la torre de control, la mente de Leonardo ya no estaba en el mismo sitio. Por un fugaz instante hab铆a vuelto a ser un ni帽o camino a la escuela en una brillante ma帽ana de Julio de un peque帽o pueblo del norte de Italia, quien ve铆a fascinado como una enorme bola de fuego cubr铆a todo el horizonte y se agrandaba mas, cada vez m谩s cerca, tan cerca que incluso pudo extender la mano para tocarla.

1) EVA. Extra Vehicular Activity
34 por Gerli
Era sorprendente como las cabezas de los Archivistas Zentran se convulsionaba al ritmo de la informaci贸n que iban asimilando con el rostro desencajado en una mueca de asombro鈥 o al menos le parec铆a eso a Maya. Las protuberancias y venas que coronaban la cabeza de los extra帽os personajes latian y se revolvian violentamente, a medida que las im谩genes eran proyectadas en el fondo oscuro que serv铆a de escenario a una perturbadora revelaci贸n.
Hab铆an encontrado una de las 煤ltimas flotas principales del Ej茅rcito de Supervisi贸n.

Maya dej贸 de prestar atenci贸n a los espasmos de asombro de los dos Archivistas y se concentr贸 en tratar de descifrar las im谩genes. Era una gran concentraci贸n de naves 驴Cuantas? Millones aparentemente, parec铆an estar en desorden, como arrastradas por un viento c贸smico que las hubiera amontonado en ese lugar alejado y distante de la galaxia, m谩s a medida que los datos de diferentes sensores comenzaron a superponer la informaci贸n como capas una encima de la otra, una imagen m谩s ordenada fue surgiendo del caos.
Hab铆a tres grandes concentraciones de naves, las cuales formaban un c煤mulo alrededor de formas masivas que, al principio, hab铆an pasado como clusters m谩s peque帽os de naves pero ahora aparecian definidas con mucho m谩s detalle, como grandes naves fortalezas鈥 tres de ellas. En un espacio que no abarcaba ni siquiera una fracci贸n de un ciclo luz de di谩metro.

Exsedol era el 煤nico de los tres Archivistas que permanec铆a impasible a las im谩genes proyectadas. Incluso los dos grupos de soldados que hab铆an llegado antes que ellas echaban miradas de desconcierto a sus respectivos superiores. Era evidente que las noticias no le eran nuevas, pero si algo tan importante era conocido 驴Por qu茅 se lo guardaba en secreto? Maya era una aprendiz, nunca hab铆a combatido en su vida, pero el pensar en una batalla de esa envergadura鈥 sent铆a su coraz贸n acelerarse y una impaciencia comenzaba a dominar su cuerpo. Capt贸 un fugaz movimiento y vi贸 que Virya la miraba con gesto de reprobaci贸n. 驴Es que su Capit谩n tambi茅n pod铆a leerle la mente? Maya respir贸 profundamente y trat贸 de relajarse. Esto pareci贸 contentar a la su superiora, quien volvi贸 la vista hacia la pantalla.
-Esto es鈥. -Uno de los Archivistas, el de m谩s altura y con la piel de un verde ligeramente m谩s intenso y brillante que el resto, lo que demostraba su 鈥渏uventud鈥, habl贸 con inseguridad.
-Silencio. -La voz del Almirante retumb贸 en la espaciosa caverna. -Archivista Exsedol, informe los detalles.
Exsedol inclin贸 la cabeza y se adelant贸 solo un par de pasos y se di贸 media vuelta, de modo que ahora estaba en el centro mismo del grupo de Zentradis que contemplaba la proyecci贸n hologr谩fica. Todo el grupo centr贸 su atenci贸n en el Archivista.
-La informaci贸n que tienen delante es una representaci贸n de las observaciones que mi Comandante ha obtenido durante las 煤ltimas 72 horas.
Como respuesta a sus palabras, varios signos en lenguaje Zentradi aparecieron sobre las capas de datos informando la fecha y hora estelar.
-Hace 26 horas detectamos esto. -Dijo sin dejar de mirar a los presentes.
Todas las miradas se dirigieron a la pantalla mientras una serie de destellos naranjas y rojos aparecian en la periferia de la concentraci贸n de naves enemigas.
-DEFOLDS masivos. -Dijo el Archivista m谩s bajo. -Los n煤meros de contactos aumentan.
-Se est谩n agrupando. -Asinti贸 Dortrad-Jen desde las alturas. -Sus n煤meros se han incrementado sin pausa desde que estos datos fueron recogidos. 驴Cual es su estimaci贸n?
-Aproximadamente entre ocho y diez millones de naves y 3 superfortalezas. -Dijo Exsedol sin pesta帽ear.
-Es inaudito. -Exclam贸 el Archivista m谩s alto sin quitar los ojos de la proyecci贸n. -No se tienen registros de una concentraci贸n similar de enemigos desde鈥
-Desde que la Directiva Primaria fu茅 anulada.
El silencio que sigui贸 a las palabras del Almirante fu茅 prolongado.
No hace falta decir que toda esta charla resultaba completamente inentendible para Virya y su escuadr贸n. Las guerreras pose铆an un cierto conocimiento de estructura 鈥渟ocial鈥 de la maquinaria b茅lica Zentradi, pero salvo el conocimiento intr铆nseco de saber quienes eran sus enemigos, nada sab铆an sobre la guerra ni como hab铆a empezado todo. 驴Y era realmente importante saberlo?
Los dichos del Archivista resonaron en la cabeza de Virya 鈥淐iertas palabras es mejor que solo sean conocidas por unos pocos individuos.鈥 驴Que era esa 鈥淒irectiva Primaria鈥? 驴Que ten铆a que ver con sus enemigos?
Fue el Archivista alto quien rompi贸 el silencio.
-Los datos sugieren que llevan bastante tiempo agrupandose. -Hizo una pausa mientras las venas de su cabeza lat铆an con vigor. -Esta clase de comportamiento no se hab铆a observado antes.
-Porque el Ej茅rcito de Supervisi贸n carec铆a de organizaci贸n centralizada. -Exsedol movi贸 la cabeza como descartando un pensamiento. -Hasta ahora.
-Deculture! -Exclamaron ambos oficiales. -驴Sugiere que estamos ante una operaci贸n organizada? -Exclam贸 el Zentradi m谩s bajo con incredulidad.
Un sonido profundo se escuch贸 por encima del grupo y todos levantaron la vista hacia el enorme cuerpo de Dortrad-Jen, muchos de los cables y ap茅ndices que conectaban la nave con el Almirante se mov铆an y temblaban con violencia. Era innegable que la revelaci贸n del Archivista lo hab铆an puesto nervioso.
-Solo estoy ofreciendo una interpretaci贸n l贸gica a los datos a los que he tenido acceso. -Dijo Exsedol bajando la vista hacia sus colegas.
Los dos archivistas se miraron con desconcierto.
-Necesitamos m谩s datos. -Dijeron casi al un铆sono. -Esta situaci贸n inesperada requiere de un an谩lisis m谩s profundo y鈥.
-Se van a escapar.
Ahora si que se hab铆a producido un verdadero silencio en la estancia. No solamente todos los presentes hab铆an enmudecido de inmediato, tambi茅n se hab铆an acallado los murmullos de la maquinaria biol贸gica que alimentaba el cuerpo del Almirante. Quien hab铆a hablado era una de las guerreras del grupo de Virya.
-Maya! -Exclam贸 Virya d谩ndose la vuelta, pero qued贸 paralizada al ver la tranquilidad con la que su subordinada permanec铆a firme mientras observaba directamente a Dortrad-Jen
Los archivistas hab铆a abierto los ojos, que parec铆an a punto de salirse de sus 贸rbitas, los cr谩neos estaban latiendo en forma violenta, mientras murmuraban palabras ininteligibles.
-Adhiero a ese鈥..an谩lisis. -Dijo Exsedol ignorando a sus estupefactos colegas y mirando directamente al Almirante. -Se est谩n preparando para un FOLD masivo. Si vamos a atacarlos, debemos de hacerlo de inmediato.
-Maya Lagrexia 732鈥 -La voz de Dortrad-Jen pareci贸 sonar distante. -Discutiremos los asuntos que ata帽en a estas Meltran luego. -Dijo inclinando el enorme cuerpo sobre los soportes que lo sosten铆an. -Debemos atacar al Ej茅rcito de Supervisi贸n en cualquier lugar del universo en donde se los encuentre. No hay cambios en nuestra misi贸n.
-Entonces nuestra destrucci贸n es inevitable. -Dijo el Archivista bajo con un ligero temblor en su cabeza. -Las probabilidades de supervivencia de nuestra flota a un ataque a gran escala son鈥
-Lo suficientemente escasas como para que no tenga sentido perder tiempo en calcularlas. -Dijo el Almirante. -Este escenario de combate amerita una serie de medidas acordes a lo inusual de la situaci贸n.
La imagen proyectada se disolvi贸 en el aire y todos los presentes quedaron contemplando el negro vac铆o.
-驴A qu茅 clase de medidas inusuales se refiere, Almirante? -Pregunt贸 el Zentradi m谩s alto.
-A una operaci贸n conjunta.
La voz era desconocida y proven铆a del pasillo por donde el grupo hab铆a llegado un rato antes. Un Zentradi avanzaba solitario en uno de esos transportes personales que flotaban a escasos metros del suelo.
-Ah, Archivista Exsedol, lo esper谩bamos.
Virya mir贸 con asombro al Zentradi que avanzaba lentamente 驴Se llamaba igual que el consejero de Kreegan? El reci茅n llegado penetr贸 en la c谩mara del Almirante y se detuvo a cierta distancia.
-Perdon por la demora, tuve que realizar varios FOLDS para garantizar que nadie me siguiera. -Dijo mientras descend铆a del aparato.
Si el Archivista de Kreegan le hab铆a parecido viejo a Virya, palidec铆a ante el reci茅n llegado. Era un verdadero veterano que superaba los cien mil ciclos de servicio.
-Esta disculpado. Continue.
-Soy Exsedol Folmo, Archivista de la flota del Comandante Britai, bajo el mando del Almirante Boddole Zer.
El nombre de la flota Zentradi reson贸 en los o铆dos de Virya. Era la flota con la que hab铆a mantenido escaramuzas los 煤ltimos treinta ciclos. 驴Que estaba pasando?
-Si combinamos las dos flotas, nuestras posibilidades de victoria aumentar谩n considerablemente. -Dijo el Archivista m谩s bajo. -驴De cuantas naves dispone la flota de Boddole Zer?
-M谩s de cuatro millones de naves de batalla listas para el combate.
-Seguimos teniendo una desventaja num茅rica considerable. -Dijo el 鈥淓xsedol鈥 de Kreegan. -Pero por otro lado, tenemos la iniciativa de poder comenzar nosotros el ataque.
-Exacto. -Dijo Dortrad-Jen.
Virya se sorprendi贸 de darse cuenta que estaba ideando t谩cticas y posibles escenarios de lo que podr铆a ser esa batalla 驴Desde cuando le importaban esas cosas? Liderar su escuadr贸n y explotar al m谩ximo las capacidades de sus guerreras para atacar y destruir con eficacia al enemigo, eso era lo importante para ella y su 煤nica motivaci贸n 驴Por qu茅 estaba pensando en cruceros de batalla y naves de asalto? Eso era trabajo de Kreegan y su Archivista.
Y sin embargo se sentia extra帽a. Como si no aceptara del todo la idea de que otros decidieran su estrategia de combate.
-Un ataque a tal escala requiere que seamos nosotros quienes escojamos el lugar donde se lleve a cabo 驴Qu茅 sabemos del lugar de concentraci贸n de la flota enemiga? -Inquiri贸 el Archivista reci茅n llegado.
-No mucho. -Dortrad-Jen volvi贸 a proyectar la pantalla, que ahora mostraba a la flota enemiga desde lo alto. -Pero sabemos hacia d贸nde se dirigen.
Ahora se ve铆a claramente la formaci贸n de las naves, a medida que las horas pasaban, los grupos hab铆an cambiado de posici贸n y ahora el conjunto tomaba lentamente la forma de una punta de flecha. Dortrad-Jen insert贸 una l铆nea central y la proyect贸 hacia la direcci贸n en la que el grupo enemigo apuntaba. La l铆nea roja cruz贸 los brazos de la espiral gal谩ctica y se adentr贸 hacia el centro de la misma.
-El centro de la Galaxia -Exclam贸 sorprendido el archivista alto. -驴Por qu茅 se dirigen en grupo hacia all铆?
-No lo sabemos, pero no dejaremos que lleguen a destino. -Afirm贸 el Almirante. -Forzaremos a que entren en FOLD con un ataque preventivo. Cuando est谩n en tr谩nsito por el espacio dimensional crearemos una disrupci贸n en medio de su ruta y forzaremos un DEFOLD de sus fortalezas, el plan es destruirlas antes que el grueso de sus naves puedan contraatacar.
-Entonces el plan depende de dos factores fundamentales. -El 鈥淓xsedol鈥 de la flota de Boddole-Zer mir贸 la pantalla mientras hac铆a temblar su protuberante cabeza. -Forzarlos a entrar en FOLD e interceptar las tres Superfortalezas. 驴C贸mo llevaremos a cabo esas dos tareas?
El Archivista de Kreegan di贸 un paso al frente. -Si atacamos en la retaguardia de su posici贸n actual tendremos la ventaja de evitar el fuego de sus fortalezas. Su tama帽o y masa las hace casi imposibles de maniobrar r谩pidamente para apuntar su ca帽on principal. Estar谩n obligados a entrar en FOLD y usar sus naves de batalla m谩s r谩pidas para rechazar el ataque de la retaguardia y evitar la persecuci贸n pero鈥 -Dijo bajando la cabeza mientras hacia una pausa. -El asalto debe ser total, no deben sospechar que es una fuerza menor la que los ataca. No hay retirada posible.
-Una misi贸n suicida. -Dijo el archivista bajo abriendo los ojos de par en par.
-Kreegan estar谩 a cargo de ese ataque.
Virya se sobresalt贸 al oir la voz de Dortrad-Jen. 驴Acaso hab铆a escuchado bien? 驴Su Almirante estaba a punto de enviar a su mejor comandante a la muerte?
-Con gusto acompa帽ar茅 al Comandante Kreegan hasta el final. -Dijo Exsedol inclinando la cabeza.
-No. -La negativa reson贸 como un trueno en la estancia. -Usted es el Archivista m谩s experimentado de mi flota, tengo otra misi贸n acorde a sus capacidades.
Por primera vez Virya ve铆a a Exsedol sorprendido. El Zentradi hab铆a quedado paralizado mientras las venas de su cabeza latian con violencia. Finalmente, al cabo de unos segundos pareci贸 dominarse.
-Como usted diga Almirante.
El archivista alto se adelant贸 unos pasos. -驴Como forzaremos el DEFOLD de las fortalezas?
-Con una burbuja WARP en colapso. -Explic贸 el Almirante. -Enviaremos varios cruceros Nupetiet-Vergnitzs a que las intercepten dentro del espacio FOLD, deben impactar la burbuja WARP de las fortalezas con sus propias burbujas en proceso de colapso. La reacci贸n en cadena producir谩 que toda la fortaleza entre en degeneraci贸n WARP cr铆tica y sea expulsada al espacio, donde nuestras flotas combinadas las destruir谩n una por una.
-驴Cuantos cruceros se necesitan para crear la degeneraci贸n WARP de una Superfortaleza? -Pregunt贸 el Exsedol de Kreegan.
-Uno solo que haga contacto con la burbuja de la nave enemiga ser谩 suficiente. -Dortrad-Jen emiti贸 un sonido burbujeante de desagrado. -Pero debemos aumentar las probabilidades de 茅xito. Que sean Tres los cruceros que ataquen a cada fortaleza.
Los Archivistas asintieron al un铆sono.
-M谩s sacrificios. -Dijo el archivista alto. -Esta batalla ser谩 muy costosa para ambas flotas.
驴Costosa? -Pens贸 Virya -Iban a destruir por completo la flota en el ataque 驴Acaso no hab铆a otra forma? 驴Otra estrategia? La expectativa de pelear en una batalla de proporciones gigantescas hac铆a que su coraz贸n latiera con fuerzas pero鈥 Kreegan 驴Por qu茅 elegir al mejor comandante para una misi贸n donde su muerte estaba asegurada? y lo que m谩s le preocupaba 驴Por qu茅 estaba pensando en el oficial que hab铆a intentado matarla solo un par de horas antes? No es que lo encontrara objetable, los Comandantes ten铆an autoridad total sobre sus subordinados e incluso, hasta la propia Virya, reconocia que matarla con sus propias manos habr铆a sido una medida ejemplar en vistas de lo que hab铆a hecho con ese escuadr贸n de novatas y su instructora.
El escuadr贸n de Virya era parte de la flota de Kreegan 驴Ellas tambi茅n iban a sacrificarse por la misi贸n?
Gir贸 un poco la cabeza y mir贸 a cada una de las chicas de su escuadr贸n. Estaba completamente orgullosa de cada una de ellas. Eran una maquinaria de matar extremedamente eficiente, que reaccionaban a sus 贸rdenes como si fueran extensiones de su propio cuerpo.
Saber que su 煤ltima batalla se acercaba la hac铆a sentir extra帽a, pero lo m谩s extra帽o era no poder definir lo que estaba sintiendo 驴Acaso hab铆a una palabra para expresar lo que sent铆a? 驴La sabria alguno de los Exsedol鈥?
Y luego estaba la novata鈥 Maya. Ten铆a un potencial enorme, pero sin entrenamiento era solo una molestia en el campo de batalla. Todos los planes que Virya hab铆a imaginado para moldear e incrementar su capacidad de lucha se hab铆an ido por el excusado al momento de conocer el destino de la flota de Kreegan.
-驴Donde ser谩 el punto de intersecci贸n?. -La voz de uno de los Archivistas trajo la mente de Virya de vuelta al presente.
-Aqui. -Dijo el Almirante indicando un punto en la l铆nea roja que se extend铆a a trav茅s de la galaxia. -Que la flota de Boddole Zer se ponga en camino inmediatamente para preparar la emboscada.
-Transmitir茅 los detalles de la operaci贸n inmediatamente. -El Archivista de la flota Boddole Zer inclin贸 la cabeza en direcci贸n al Almirante Dortrad-Jen- Destruiremos de un solo golpe a todos nuestros enemigos.
Un ap茅ndice filamentoso descendi贸 zigzagueante desde el cuerpo del Almirante hasta llegar a la altura del Archivista, de entre las ropas de este 煤ltimo surgi贸 un ap茅ndice m谩s peque帽o que se conect贸 por medio de peque帽os filamentos como si de un cable se tratase. Los detalles del plan y la informaci贸n recogida por Kreegan pasaron a formar parte de la memoria del Archivista.
-Ser谩 un combate glorioso. -Dijo mientras sub铆a al peque帽o transporte personal y se ponia en marcha.
Todos los presentes inclinaron la cabeza mientras el Archivista pasaba delante de ellos y cuando el peque帽o veh铆culo pas贸 por delante de Virya, se detuvo por un momento y levant贸 su gran cabeza para mirar a la guerrera.
-Curioso. -Dijo el Zentradi mirando desde abajo a la piloto. -Luego, sin decir m谩s, volvi贸 a ponerse en marcha y desapareci贸 por el mismo t煤nel que hab铆a llegado.

Pasaron unos momentos de silencio, fu茅 Dortrad-Jen quien habl贸 primero.
-Desde los tiempos de la Rep煤blica Estelar no se han realizado operaciones conjuntas entre flotas Zentradi. -Dijo mientras alzaba su cuerpo por sobre la enorme c谩mara. -Pero es vital que destruyamos a nuestros enemigos donde sea que los encontremos.
-As铆 se har谩, Almirante. -Dijo el Exsedol m谩s bajo.
-Solo nos queda la interrogante del motivo de este inusual despliegue de tropas. -El Exsedol m谩s alto hablaba mientras miraba la oscuridad de la caverna, como tratando de ver m谩s all谩 de las paredes de la fortaleza. -驴Por qu茅 se dirigen hacia el centro de la galaxia? 驴Que esperan encontrar all铆?
-Si sobrevivimos a la batalla, lo averiguaremos. -Afirm贸 el Almirante. -Aunque es muy probable que esta sea nuestra 煤ltima.

Los presentes guardaron silencio mientras una serie de m谩quinas se ponian en marcha en las paredes de la c谩mara de Dortrad-Jen. El cuerpo del Almirante intercambi贸 algunas conexiones de tubos aqu铆 y all谩 mientras varias protuberancias se inflaban o desinflaban cumpliendo alguna misteriosa funci贸n biol贸gica o de control de la enorme fortaleza.
Virya cay贸 en la cuenta que el propio Dortrad-Jen participaria tambien en la batalla. As铆 como los Rau eran a su vez arma y cuerpo de las Meltran, toda esta fortaleza era la armadura y arma del Almirante. 驴Como se sentiria el tener tanto poder bajo el control de un solo ser? La guerrera apret贸 la mand铆bula con fuerza. Otra vez la incapacidad de encontrar las palabras necesarias para poner en orden sus pensamientos. 驴Como es que durante todos sus ciclos de combate jam谩s hab铆a tenido tanta necesidad de palabras? Era extra帽o y a la vez fascinante鈥. 驴Pero peligroso? Maldita sea la suerte que la llev贸 a encontrarse con un Exsedol. Pens贸 mientras echaba una mirada fulminante al Archivista.

-Es hora. -Dijo finalmente el gigantesco Almirante mientras volv铆a a adquirir la expresi贸n de antes. -Debemos comenzar inmediatamente.
-Transmitiremos las 贸rdenes a nuestros Comandantes inmediatamente. -Dijo el Exsedol Alto mientras llamaba a su veh铆culo personal.
-A煤n no. -Exclam贸 Dortrad-Jen. -Falta un asunto m谩s antes de iniciar la batalla.
-驴Asunto? -Pregunt贸 intrigado el Exsedol de Kreegan. -驴Que asunto?
-Una misi贸n especial. -Dijo el Almirante. -Una misi贸n que solo la mejor guerrera Meltran de mi flota puede llevar a cabo.
Las Meltran levantaron las cabezas al un铆sono. Virya frunci贸 el entrecejo. No le gust贸 nada lo que estaba escuchando.
-Veo tres escuadrones de Meltran aqu铆. -Dijo el Exsedol Alto. -Y son las mejores guerreras de cada una de las escuadras que componen nuestra flota. 驴Como vamos a elegir al mejor de ellos?
-Con un combate. -Dijo Dortrad-Jen. -Que la mejor guerrera sea la que sobreviva.
35 por Gerli
-Y por eso estamos metidas en este l铆o. -Exclam贸 entre suspiros la piloto Meltran.
Incluso estando Micronizada era una piloto excepcionalmente alta para la media de las guerreras Zentradi, eso le hab铆a tra铆do alg煤n que otro malentendido con ciertos fans de una banda de rock, quienes ve铆an en la joven guerrera un parecido extraordinario con cierta baterista de renombre universal. En todo caso era normal que ciertas Meltran se parecieran a otras. El proceso de fabricaci贸n con el que hab铆an sido creadas en las flotas Zentradi previo contacto con la humanidad no creaba demasiadas variantes a la hora de definir los rasgos f铆sicos y las similitudes eran algo com煤n.
Claro que Lagis ten铆a el pelo de un color rojizo, al contrario de la famosa baterista y lo llevaba largo y suelto, en clara oposici贸n a la 茅poca en la que luchaba junto a sus camaradas Zentradi. El cabello de las meltran no crec铆a, solo al someterse al proceso de micronizaci贸n los procesos de crecimiento de cabello y u帽as se activaban en las guerreras 驴Porqu茅? Vaya uno a saber, los genes eran algo que no le interesaban en lo m谩s m铆nimo, pero amaba su cabello largo.

El transporte que pilotaba en esos momentos era un modelo bastante m谩s peque帽o que los transportes que se usaban en el espacio profundo, en las rutas interestelares que enlazaban los peque帽os asentamientos humanos o las grandes flotas de inmigraci贸n. En realidad se trataba de una nave que hab铆a sido dise帽ada para mover bienes y personas entre diferentes naves de una flota o entre estaciones espaciales de 贸rbita baja y asentamientos superficiales. El enorme equipo FOLD que coronaba la parte superior de la nave y la torreta de dos ca帽ones que sobresalia de la parte trasera denotaba un uso y un prop贸sito totalmente diferente al que originalmente hab铆a sido concebida.
-Eso no aclara el porqu茅 estamos aqu铆. -Dijo con tono ofendido su compa帽era, mientras flotaba boca abajo en la parte trasera de la cabina. Hab铆an removido la separaci贸n entre cabina y espacio de carga, por lo que se pod铆a observar el interior completo de la nave desde el asiento del piloto.
-Ya te dije, la Directora cambi贸 las 贸rdenes originales. Se nos avis贸 que eso pod铆a ocurrir si se produc铆an alteraciones en el plan original.
-Pero鈥..
-Pero nada. -Dijo enfatizando la 煤ltima palabra. -Estamos en espera y eso es todo lo que necesitas saber.
La meltran que estaba cabeza abajo sac贸 la lengua en un gesto burl贸n movi贸 su cuerpo violentamente y se enderez贸 de un solo movimiento, deteniendo su rotaci贸n con una de sus manos contra el techo de la cabina. Luego se alej贸 flotando hacia el compartimento de carga, que se encontraba totalmente vac铆o.
La joven era m谩s baja que su compa帽era, de cabello violeta y atado en una trenza, un color com煤n en las guerreras, pero con la piel mucho m谩s oscura, a diferencia del tono p谩lido que las Meltran pose铆an al estar confinadas en las naves de combate. Estas peque帽as diferencias denotaban el origen mestizo de la joven.

Como hab铆amos dicho, el interior de la nave estaba completamente vac铆o y apenas iluminado por unas tenues luces rojas de posici贸n. La cabina estaba mejor iluminada, pero las luces blanquecinas no llegaban hasta el fondo de la bodega, donde una serie de camastros adosados a la pared met谩lica conformaban el 煤nico mobiliario de la nave.
Hacia la cama superior se dirigi贸 flotando la joven quien, de un solo movimiento con uno de sus brazos, se balance贸 sobre la peque帽a baranda de la cama al tiempo que pasaba sus piernas por un peque帽o anillo de goma, de modo que al acostarse sobre el colch贸n qued贸 firmemente adherida al mismo, sin peligro de salir flotando o rebotar descontroladamente al m谩s m铆nimo movimiento del cuerpo.
Unas peque帽as luces se encendieron por sobre la cama al detectar la presencia de la joven, quien sac贸 del bolsillo frontal de su traje de vuelo un peque帽o pad y lo conect贸 a un min煤sculo adaptador que sobresalia del costado de la cama. Inmediatamente una pantalla hologr谩fica se despleg贸 delante de ella y un brazo mec谩nico con un teclado incorporado se desprendi贸 de la pared coloc谩ndose debajo de la pantalla.
La guerrera se dispuso a escribir una nueva entrada de su diario personal.

-Nina鈥 -La voz de la piloto se escuch贸 a trav茅s del peque帽o altavoz adherido al traje de vuelo de la joven. -Estamos en espera, pero seguimos alertas. 驴Recuerdas鈥?
Con una palmada sobre el control en su voluminoso pecho izquierdo, Nina apag贸 el intercomunicador y sigui贸 escribiendo como si nada.
30 metros m谩s adelante, Lagis suspir贸 y se di贸 por vencida. Nina era una compa帽era estupenda y se llevaban muy bien durante las largas misiones de soporte en el espacio profundo, pero indudablemente segu铆a siendo una chiquilla de 17 a帽os.
Volvi贸 a colocar su asiento en la posici贸n de pilotaje. No es que hubiese nada interesante que ver a trav茅s del vidrio de la cabina, pero el tener una visi贸n general de hacia d贸nde se dirig铆a la nave la hacia sentir mas segura.
El tema es que la nave no iba a ning煤n lado.

La 煤ltima comunicaci贸n con sus superiores hab铆a sido hac铆a m谩s de 28 horas. Le hab铆an asignado un nuevo punto de DEFOLD y que se mantuviese en espera hasta establecer contacto con Verde Dos o recibir instrucciones del Control de Misi贸n. Ni uno ni el otro hab铆an dado se帽ales de vida y la espera se hac铆a demasiado mon贸tona para Lagis.

As铆 que la nave flotaba silenciosamente en medio del espacio estelar, con sus luces externas apagadas y manteniendo un r铆gido silencio radial.
Lagis volvi贸 a revisar el radar dimensional, lo hac铆a en intervalos de 20 minutos para matar el aburrimiento. Era el 煤nico instrumento pasivo que ten铆a permitido usar en la misi贸n, ya que pod铆a monitorear los alrededores de su nave sin emitir ninguna clase de se帽al o radiaci贸n que alertara de su presencia.
Todo segu铆a igual. Hab铆a habido un extra帽o pulso de energ铆a hace unas horas, pero no hab铆a vuelto a manifestarse y adem谩s parec铆a ser bastante lejos 驴20 o 30 a帽os luz? Ojal谩 Layla estuviera con ella, ella era la experta en estas cosas y pod铆a distinguir una abeja de un abejorro a 10 a帽os luz de distancia solo por la sutil diferencia en la vibraci贸n del movimiento de las alas.
Traz贸 una l铆nea con el dedo en la pantalla de la consola de mando y despleg贸 el historial de contactos del radar dimensional. Seleccion贸 el peque帽o punto naranja y una serie de gr谩ficos se despleg贸 en pantalla. Supuestamente mostraban informaci贸n sobre qu茅 cosa hab铆a perturbado el Espacio Dimensional y que clase de perturbaci贸n era 驴Un DEFOLD? 驴Una Anomal铆a? 驴Una Falla? Lagis solo ve铆a rayas y algo que parec铆a ser un gr谩ficos de ondas鈥 驴Longitud de ondas? Si, esa era la palabra. Las matem谩ticas no eran su fuerte, la historia en cambio, la fascinaba.
La mayor铆a de los Zentradis que se hab铆an integrado a la forma de vida de los humanos pronto descubrieron que, a pesar de su enorme adelanto tecnol贸gico, eran pr谩cticamente ni帽os en cuanto a educaci贸n b谩sica.
No era de extra帽ar, los guerreros no necesitaban educaci贸n para hacer su trabajo. Eran creados con los conocimientos necesarios para hacer de ellos una eficiente m谩quina de guerra al servicio de la Armada Zentradi.
Abrazar la cultura humana hab铆a sido una experiencia 煤nica y, en cierta forma, devastadora para los Zentradis. Muchos no hab铆an sido capaces de soportar el cambio y hab铆an rechazado por completo a la humanidad, incluso con violencia. Lagis sent铆a asco por esa clase de Zentradi. 驴Rechazar la cultura? 驴C贸mo podr铆a alguien rechazar una parte de si? Porque solo a trav茅s de la cultura un Zentradi pod铆a verse a si mismo como un individuo independiente del resto, como un ser 煤nico e irrepetible, a煤n habiendo sido 鈥渇abricado鈥 en masa por la armada Zentradi.

Quienes experimentaban el shock cultural y decid铆an transformarse al nuevo orden, deb铆an de pasar una serie de pruebas y adaptaciones que modificaban no solo su mente, sino tambi茅n sus cuerpos. La micronizaci贸n les permit铆a a los gigantes vivir junto a los humanos y experimentar al m谩ximo la cultura de la sociedad. Era una de las formas en la que un Zentran o meltran se sent铆an 鈥渃ompletos鈥.
La otra era el sexo.
Pero Lagis no pensaba en el sexo en ese momento. Pensaba en su educaci贸n, en como hab铆a absorbido el conocimiento humano y como disfrutaba de la historia de los 鈥渕icronianos鈥 como aun acostumbraba llamarlos, a pesar de haber adoptado su tama帽o hac铆a varias d茅cadas atr谩s鈥
Le fascinaba como, en tan poco tiempo, esas criaturas hab铆an pasado de saltar de arbol en arbol a realizar saltos FOLD a trav茅s de la galaxia.

Claro que la respuesta era muy sencilla; las formas de vida del planeta que ellos llamaban 鈥淭ierra鈥 hab铆an sido intervenidas por la Protocultura. Una especie de simio fue quien mejor hizo uso de los genes insertados por el enviado de la antigua Rep煤blica Estelar y hab铆a evolucionado r谩pidamente en los humanos modernos. A partir de all铆, esos simios gen茅ticamente modificados hab铆an comenzado a dominar su ambiente, creando herramientas, explorando su entorno y, finalmente, abandonando su planeta en busca del conocimiento que exist铆a m谩s all谩 de su estrella local 驴Hab铆a la Protocultura inculcado en esas formas de vida el deseo de explorar la galaxia? Muy probablemente, pero lo que m谩s fascinaba a Lagis era la incre铆ble cantidad de coincidencias que hab铆an hecho posible la supervivencia de la raza humana.
Hab铆a miles de civilizaciones 鈥渃readas鈥 por la Protocultura diseminadas por toda la galaxia conocida. La gran mayor铆a de ellas s贸lo alcanzaban un grado de desarrollo bastante mediocre, 鈥渢ribal鈥 ser铆a la palabra m谩s adecuada. Al tener acceso a mucho de la informaci贸n que s贸lo los altos mandos de la flota Zentradi tenian y que ahora eran parte de la informaci贸n acad茅mica que los humanos libremente podian consultar, Lagis descubri贸 que era algo normal para la armada Zentradi exterminar a estas civilizaciones, ya que eran consideradas 鈥減ropiedad鈥 de la Protocultura y, por ende, blancos leg铆timos de ataque.
驴Como hab铆an sobrevivido los humanos? La cultura hab铆a sido, en definitiva, el 鈥渁rma鈥 que detuvo a la maquinaria de guerra Zentradi y evit贸 la extinci贸n de la raza humana, pero la cultura sola no pod铆a, de ning煤n modo, afectar de la forma en que lo hizo a la armada de Boddole Zer, quienes ya hab铆an exterminado a varias otras civilizaciones de la Protocultura en ocasiones anteriores al contacto humano.

La clave hab铆a sido, por supuesto, una nave del Ej茅rcito de Supervisi贸n.
En solo 10 a帽os los humanos hab铆an reparado y aprendido algunos de los secretos de la nave que hab铆a ca铆do en ese lejano planeta en el a帽o 1999 del calendario terr铆cola.
Eso ya de por si era un evento altamente improbable, m谩s teniendo en cuenta que toda la tripulaci贸n de la nave hab铆a perecido durante el combate con las tropas de Boddole Zer y fue el sistema de navegaci贸n autom谩tico quien intent贸 aterrizar la nave en el cuerpo celeste m谩s cercano.
Lo que escapaba a toda comprensi贸n era la sorprendente coincidencia de que dicho evento sucediese en el tiempo exacto en el que la humanidad hab铆a desarrollado el suficiente nivel tecnol贸gico para poder entender el funcionamiento de dicha nave.
En 1999 la humanidad estaba empezando a descubrir los secretos de la f铆sica cu谩ntica que domina el comportamiento del universo. La existencia de universos paralelos era apenas algo m谩s que teor铆as ex贸ticas de algunos cient铆ficos que trataban de explicar los misterios del universo. Las computadoras eran conocidas hacia varias decadas atras, pero su velocidad y rendimiento solo hab铆an comenzado a crecer exponencialmente en la 煤ltima d茅cada.
Si esa nave hubiera ca铆do solo 10 a帽os antes, la humanidad nunca hubiese podido descubrir sus secretos a tiempo y los Zentradis los hab铆an arrasado en minutos.

Lagis sonri贸, no hab铆a 鈥淪i鈥檚鈥 en la historia. Eso lo habia leido en alg煤n lado, una cita de una famosa antrop贸loga que hab铆a comenzado a entender el verdadero origen de los seres humanos y el papel de la Protocultura en todo ello. 驴Como era su nombre? En fin, ya lo buscar铆a luego en la Enciclopedia Gal谩ctica de la Red Estelar.

Diez ciclos, pens贸 Lagis. Era un tiempo irrisoriamente corto en el universo. 驴Tanta suerte hab铆an tenido los humanos? Trat贸 de recordar algo de esa 茅poca, de cuando era una simple soldado raso en una de las naves de la escuadra Meltran de Moruk Lap Lamiz. No recordaba absolutamente nada de sus actividades antes del contacto con la humanidad. 驴Hab铆a cumplido misiones contra el Ej茅rcito de Supervisi贸n? Y si hubiese sido as铆 驴Porque no lo recordaba? Lo que si recordaba era haber luchado contra los humanos, de haber destruido varios de esas extra帽as naves que de pronto se transformaban en robots鈥 pero casi todo lo que hab铆a pasado antes del shock cultural estaba envuelto en una niebla confusa.
El 鈥淪hock鈥 cultural hab铆a sido diferente para Zentrans y Meltrans. Mientras la m煤sica de Minmay hab铆a afectado mayormente a los Zentran, el descubrimiento de que los Micronianos Hombres y Mujeres conviven juntos, fue lo que m谩s afect贸 a las Meltrans de la flota.
La propia Lagis fue una de las primeras en descubrirlo, cuando durante una de las misiones de supresi贸n de las comunicaciones de la nave Microniana se encontr贸 con una escena que la perturb贸 profundamente y fu茅 el desencadenante de su propio Shock Cultural.

El Comandante Breetai Kridanik hab铆a establecido un estrecho cerco a la nave Microniana luego de perseguirla hasta los confines del sistema solar, donde in煤tilmente hab铆an intentado escapar de las fuerzas Zentradi mediante un salto FOLD ejecutado de forma temeraria en la atm贸sfera del planeta Tierra.
Los humanos intentaron retornar a su planeta, pero las fuerzas de Breetai los localizaron e iniciaron una serie de ataques de hostigamiento para dominar a los Micronianos 驴Porque hab铆a hecho eso el Comandante Breetai? Lagis, aficionada como era a la historia, se hab铆a hecho la misma pregunta cientos de veces y nunca hab铆a encontrado una respuesta que la satisficiera. Britai deber铆a haber destruido a la nave y a los humanos en el mismo momento de descubrirlos 驴Porque hab铆a vacilado? Y luego del FOLD de la nave, en vez de arrasar el planeta y luego cazar a los fugitivos, hab铆a ignorado completamente los procedimientos de la armada Zentradi. 驴Hab铆a sido Breetai el primer Zentradi afectado por la cultura humana? Su obsesi贸n con esa nave parec铆a confirmar la sospecha.
En todo caso, gracias a esa obsesi贸n los humanos hab铆an sobrevivido. Mantener a esa nave y los humanos que la habitaban con vida hab铆a sido la clave para que el Shock Cultural se extendiera por toda la flota Zentradi.
Como hab铆amos dicho, Breetai hab铆a establecido un apretado cerco en torno a la nave de los humanos y los manten铆a aislados de las dem谩s fuerzas terricolas que, en su mayoria, habian quedado posicionadas para la defensa de su peque帽o planeta. Los micronianos intentaron en varias oportunidades romper el cerco de Breetai, enviando naves de exploraci贸n o intentando establecer comunicaciones de larga distancia con su planeta de origen.
Lagis era miembro de un escuadr贸n de Meltrans que patrullaban el per铆metro alrededor de la nave enemiga cuando se toparon con un escuadr贸n de cazas, quienes escoltaban alg煤n tipo de nave de comunicaciones.
La l铆der del escuadr贸n de Queadluun y el resto del escuadr贸n atacaron a los cazas de escolta mientras Laris se encarg贸 de la indefensa nave de comunicaciones.
Los pobres diablos no tuvieron oportunidad, en un instante el Queadluun de Laris hab铆a arrancado con varios disparos el enorme plato de radar que estaba montado sobre el avi贸n de combate, que se transform贸 de inmediato en esos robots parecidos a Zentradis y contraatac贸 in煤tilmente con su rifle de asalto.
La guerrera esquiv贸 las balas con indiferencias y entr贸 en lucha cuerpo a cuerpo con su enemigo, con solo dos movimientos arranc贸 uno de los brazos del robot aplast贸 su cabeza con el pu帽o de su armadura. Para su sorpresa recibi贸 una violenta patada en la parte baja de su armadura y, at贸nita, observ贸 como su enemigo se transformaba nuevamente en caza para escapar. 驴No acababa de aplastar su cabeza? R谩pidamente extendi贸 el brazo de su armadura y captur贸 una de las piernas del robot, evitando que huyera. Con un violento tir贸n atrajo a su enemigo hacia ella. Tuvo una fugaz vista de una peque帽a figura a trav茅s del cristal de lo que parec铆a ser una cabina en miniatura, pero una secci贸n de blindaje la cubri贸 casi de forma inmediata. Laris no lo pens贸 demasiado, con la mano libre tom贸 la parte del caza donde hab铆a visto la cabina y comenz贸 a tirar con todas sus fuerzas.
Toda la parte frontal del caza se desprendi贸 y Laris arroj贸 con fuerza el cuerpo inerte a un lado, que explot贸 solo segundos despu茅s.
Lo que vi贸 la paraliz贸 por completo.
Hab铆a dos peque帽os soldados enemigos, micronianos evidentemente, en lo que parec铆a una cabina doble. El del asiento superior hab铆a perdido el casco y unos largos cabellos marr贸n oscuro flotaban alrededor de su cabeza, ocultando parcialmente su rostro. Evidentemente estaba muerto, pero algo en las formas que se dibujaban a trav茅s del traje de vuelo ajustado llamaron la atenci贸n de Laris, era una Meltran micronizada.
El piloto del asiento inferior estaba todav铆a vivo y se mov铆a con dificultad en su asiento. Al parecer sus piernas estaban aplastadas. Era un Zentran.
驴Zentran y Meltran volando juntos? 驴Combatiendo juntos? 驴Que estaba pasando?
-De鈥 Deculture! -Exclam贸 Laris retrocediendo mientras su cuerpo dentro de la armadura temblaba violentamente. Hab铆a olvidado donde estaba o que estaba haciendo y absolutamente todo lo dem谩s. No pod铆a apartar los ojos de la pareja de micronianos que acababa de derrotar con sus propias manos.
No recordaba cuanto tiempo habia pasado asi, mirando la escena completamente paralizada, pod铆an haber sido minutos u horas, s贸lo cuando las alertas de la cabina le advirtieron que varios misiles se acercaban hacia ella es que pudo salir del trance.
Los refuerzos humanos hab铆an llegado. Tres鈥 no, cuatro escuadrones de aviones enemigos hab铆an entrado en rango de ataque, lanzando varias rafagas de misiles contra el grupo de Laris. Ya hab铆an abatido a varios Queadluuns cuando Laris vio con terror como uno de los cazas enemigos, pintado con franjas negras y amarillas se enzarzaba en combate con su l铆der y la acribillaba a disparos con facilidad, pasando r谩pidamente al siguiente blanco, con una fluidez que nunca hab铆a visto en piloto Zentradi alguno.
Un escuadr贸n de tres cazas se hab铆a separado del grupo y ven铆a directo hacia ella, disparando sus misiles.
Laris huy贸, algo que nunca hubiese ni siquiera imaginado hacer como soldado Meltrandi, pero su cuerpo reaccionaba solo. Hab铆a un impulso irresistible que la urg铆a a escapar de esos enemigos y, especialmente, de ese caza con las marcas amarillas y negras.

-驴Laris? -Pregunt贸 una voz a su lado.
La Meltran abri贸 los ojos. No recordaba cuando los hab铆a cerrado.
-驴Estas bien?
Nina estaba flotando cabeza abajo a su lado y la miraba con curiosidad.
驴Cu谩nto tiempo hab铆a estado enfrascada en sus pensamientos? Mir贸 el peque帽o reloj de la consola y se asombr贸 al ver que hab铆a pasado casi hora y media desde que revisara las lecturas del radar dimensional.
-Si Nina, estaba pensando, nada m谩s.
-驴Pensando?
-Pensando. Solo pensando 驴Esta bien? -Dijo molesta mirando a su compa帽era.
La joven se llev贸 el dedo 铆ndice a la frente y mir贸 con inter茅s renovado a su compa帽era. -Pensando鈥ensando鈥 -Repet铆a sin cesar. -驴Nunca se te ocurri贸 poner esos pensamientos en forma escrita?
Laris suspir贸. -No Nina, no soy buena escribiendo.
-Yo podr铆a escribirlas por ti鈥
-驴Tu? Ja! -Exclam贸 Laris con una carcajada. -primero termin谩 con tus estudios. Ni siquiera tienen buenas calificaciones en literatura 驴Y quieres ayudarme a mi a escribir?
-Me gusta escribir. -Dijo Nina molesta, inflando las mejillas.
-Esas historias tontas..
-Fanfics
-Esas鈥 no se como te gusta perder tiempo con esos cuentos de la Red鈥
-Me gusta contar historias. -Dijo la joven ofendida mientras giraba sobre s铆 misma. -Vos nunca las entenderias.
-Si que las entiendo, todo ese romanticismo entre hermanos y primos鈥 驴En Serio te gusta todo鈥.eso? -Dijo Laris sacudiendo la mano.
La cara de Nina estaba roja como un tomate. -Tengo lectores!- Exclam贸. -Hay gente que aprecia lo que hago!
-驴Cuantos?
La joven guard贸 silencio y baj贸 la cabeza鈥 -Ocho. -Dijo en un susurro
-驴Cuantos? -Volvi贸 a preguntar divertida Laris.
-隆Ocho!.... bueno, siete. Un review es m铆o鈥 -Dijo mientras evitaba mirar a su compa帽era. -Pero voy mejorando!
-No lo dudo no lo dudo. -Dijo Laris con una carcajada. -Pero no quiero que- Un sonido estridente ahog贸 sus palabras. Una alarma de proximidad se hab铆a disparado en el radar dimensional.
Algo estaba haciendo DEFOLD cerca de la nave.
Muy cerca.
36 por Gerli
Notas de autor:

Corregido el formato

La vuelta a la colonia se hubiese desarrollado en total silencio de no ser por los prolongados y recurrentes avisos de advertencia que la computadora de a bordo del VF-17S2 gritaba por los altavoces de la cabina. Jim se pasó casi todo el viaje golpeando repetidamente el botón con la leyenda ALARMA MAESTRA hasta que, luego de un par de golpes especialmente violentos, dejó de sonar y la tranquilidad volvió a reinar en la cabina.
Cinthya se mantuvo en silencio y completamente inmóvil en su asiento, apretando contra su pecho al diminuto Drone de reconocimiento, como si de un niño pequeño se tratase.
El silencio también se sentía entre las radios del grupo de Recolectores. Ni Ralph ni los dos pilotos del transporte habían abierto la boca desde el momento en que habían dejado el improvisado refugio, no sin antes haber marcado el sitio con una pequeña sonda de posicionamiento.
Jim se debatía entre los sentimientos de culpa por haber estropeado la misión y la curiosidad que sentía al ver la reacción de los colonos al encontrar el Queadluun-Rau rojo. ¿Que tenía de especial esa armadura? Amanda se había quedado muda al escuchar el reporte de sus trabajadores y había ordenada la inmediata marcación del hallazgo ¿Tan importante era? El piloto utilizó el control de su mando para acceder al registro de la computadora. Había sacado un par de fotografías mientras el resto del grupo escuchaba las órdenes de Amanda de retornar inmediatamente.
Proyecto dichas fotografías en su casco; no había razón alguna para hacerlo en la consola principal y alarmar aún más a Cinthya.
Los Queadluun-Rau eran armaduras de combates que sólo la Elite de las fuerzas de combate Meltran utilizaban. Estaban mucho mejor armadas que sus contrapartes básicos, los Queadluun-Nona y poseían dos reactores en vez de uno, lo que les proporcionaba una velocidad y movilidad incomparables.
Eran, sin lugar a dudas el mecha más veloz de la armada Zentradi.
Dicha velocidad venía, sin embargo, acompañada de un blindaje mucho más débil que el otros robots. Su instrucción sobre el combate contra estas armas le dictaba que debía usar los cañones como arma principal, ya que incluso hasta los mejores misiles del arsenal de la NUNS, los HMMM’s de alta maniobrabilidad, eran incapaces de seguir los movimientos y giros de esas armaduras.
Una ráfaga del Gunpod estándar podía destrozar fácilmente la armadura de un Queadluun-Rau.
El tema era acercarse lo suficiente para disparar sin que lo hicieran pedazos a uno.

Jim recordaba las incontables horas en los simuladores de la academia. Los Queadluun-Rau eran considerados HARD MODE entre los cadetes. Generalmente los instructores insertaban uno de ellos durante las simulaciones de combate para bajarle los humos a algún estudiante cuyo ego se hubiese inflamado demasiado.
Lo mejor que Jim pudo hacer contra un Queadluun-Rau fué un impacto indirecto en el talón de uno ellos, lo que le valió una interesante cantidad de puntos extra en el recuento final al culminar la misión.
Claro que también había sido acribillado a disparos por esa misma armadura y todos sus puntos fueron descontados por no sobrevivir.
Sus compañeros lo llamaron «Aquiles» desde entonces.

Jim se concentró en la imagen de la armadura que tenía delante; estaba bastante deteriorada por la radiación de neutrones y la pintura roja se había transformado en un rosa pálido del lado más expuesto al centro de la anomalía.
El rojo era un color extremadamente inusual en las flotas Zentradis. Solo los ases entre ases podían tener una maquina asi. Jim recordó las escenas de combate de la película «Do You Remember, Love?» Donde Milia Fallyna pilotaba una de un color similar ¿Estaba ante los restos de una piloto del mismo calibre que la legendaria As Meltran?
Si era así, se trataba de un descubrimiento extraordinario realmente. ¿Era por eso el interés de Amanda? ¿O había otras razones?
Se concentró en los detalles; la armadura tenía varias marcas de disparos, la mayoría indirectos (Lo que significaba que el proyectil no había impactado contra el metal en forma frontal, sino que había sido un impacto lateral u oblicuo) Quien hubiese pilotado esa armadura, sabía cómo minimizar los daños ante la inevitabilidad de un impacto.
No obstante uno de los brazos había sido arrancado por una explosión, al igual que la parte inferior de una de las piernas.
La cabina parecía estar abierta.
Jim acercó al máximo la imagen; había sido tomada en condiciones de luz y radiación extremas, por lo que la calidad de la fotografía era muy mala, no obstante encontró con facilidad lo que sospechaba; la cabina estaba vacía.
Esto era el acertijo más grande de todos ¿Una armadura vacía? ¿Quien había rescatado a esa piloto? ¿O la había abandonado por si sola? Esto se contradecía completamente con sus conocimientos sobre la forma de luchar de los Zentradis; lo hacían hasta el final, no abandonaban nunca sus máquinas de combate.
Un traqueteo interrumpió sus cavilaciones ¿Ahora que demonios era lo que estaba haciendo ruido en la nave? Apagó la visualización del casco y comenzó a buscar el origen del ruido en la cabina.
Eran los dientes de Cinthya.
La joven había estado recogiendose en su asiento hasta casi haber adoptado una posición fetal y su cuerpo temblaba visiblemente. Solo el arnés de seguridad impedía que su compañera se llevase las rodillas al pecho.
—Cinthya... —Murmuró despacio Jim sin saber que decir
—Dejala Jim —escuchó por los auriculares— La pobre esta en estado de shock.
Era Ralph quien hablaba por la frecuencia abierta. Había olvidado otra vez el cerrarla y el cristal de la cabina estaba con su máximo nivel de transparencia, por lo que eran completamente visibles para el gigante y sus compañeros.
Jim miró a Cinthya a través de los espejos laterales. La joven se había comportado valientemente durante su escape, pero era sabido que se tarde o temprano pensaría en lo que había sucedido y la realidad acabaría por derrumbar sus nervios. Al fin y al cabo era una civil, no estaba preparada para afrontar la muerte de una forma tan horrible.
Apagó la frecuencia abierta y encendió un enlace privado con Ralph a través de su casco.
—Yo.. —comenzó lentamente— La he cagado. ¿No?
—La has cagado amigo —asintió Ralph y Jim pudo ver como el gigante acompañaba sus palabras con un gesto de la cabeza. —Pero estamos vivos y eso es lo importante ahora… eso y llegar a la Rainbow de una pieza por supuesto.

Jim se llevó la mano al casco e hizo un saludo al gigante, que contestó con un gesto similar aunque, por una fracción de segundo, Jim creyó ver una mueca de dolor en el rostro de Ralph tras el cristal del casco. ¿Estaría malherido?
El viaje de vuelta les llevó el doble de lo esperado. Ambas naves habían recibido un castigo extremo durante el accidente, con impactos de escombros en casi todo el casco exterior, era un verdadero milagro que todavía pudiesen volar.

A unos quinientos kilómetros de la Colonia, Jim se percató que Cinthya se había calmado notoriamente. La pequeña ventana que había abierto a un lado de la consola de monitoreo le informaba que los latidos del corazón de la joven había alcanzado valores normales, además, sus ondas cerebrales mostraban un patrón mucho más tranquilo y uniforme (En realidad eran patrones de referencia los que informaba la computadora, Jim no tenía idea de lo que significaban esas lecturas)
De pronto se sintió culpable de estar mirando esos datos, aunque solo fueran una serie de gráficos y números, eran algo privado de Cinthya.
Jim cerró la pequeña ventana y miró a su copiloto a través de los espejos. La joven se había enderezado en el asiento y mantenía la cabeza baja, mirando en silencio el suelo de la cabina.

—Cin… Ya estamos llegando a la Colonia ¿Estas bien?
Para su alivio, vio como la joven asentía con la cabeza. Al cabo de unos momentos levantó la vista y miró hacia el frente, hacia el respaldo del asiento de Jim.
—Tuve mucho miedo. —dijo simplemente.
—Lo sé —contestó el piloto—. Yo también.
Cinthya cerró los ojos e hizo un gesto de negación con la cabeza. —No —dijo. —Nos sacastes de ahí esquivando toda esa chatarra que estaba a nuestro alrededor. No sabia que podias volar de esa forma, moviendote de un lado a otro, girando y saltando por sobre esos escombros… nunca había visto pilotar a alguien asi, fue sorprendente.

Jim escuchó en silencio a su compañera y se sorprendió al darse cuenta que estaba apretando los controles de su avión con fuerza. Es cierto que había hecho algo para lo que jamás había sido entrenado ¿Escapar de la zona de muerte de un arma de energía en medio de un campo de escombros y desechos? Ni en la mente más retorcida del mas hijo de puta de los instructores de la academia podría haber surgido un escenario similar.
Y sin embargo habían escapado. ¿Suerte? Sin duda, especialmente teniendo en consideración lo cerca que habían estado de la boca del cañón. Jim recordaba con aterradora claridad la particularidad de estas armas monstruosas; no sólo desintegraban en el acto cualquier clase de material en la zona directa del ataque, sino que la onda gravitacional que la energía dimensional liberaba alrededor del haz principal era tan poderosa que podía destruir con igual facilidad a cualquier nave que estuviese lo suficientemente cerca.
Habían escapado volando sobre la misma onda mortal que arrastró escombros y naves como hojas secas en un tifón otoñal.
—Tuvimos…. suerte— fué todo lo que Jim pudo contestar a la joven.

Pero no estaba siendo sincero con Cinthya. Jim había sentido algo extraordinario y único allí dentro en la zona de escombros. Aunque no podía describir con exactitud la experiencia, sabia que habia sido lo más cercano a un estado de felicidad de una pureza extraordinaria. ¿Había experimentado un estado de éxtasis al escapar de una muerte segura?
Sus genes Zentradi… esa era la explicación más lógica ¿Como explicar ese desprecio por la muerte y el éxtasis que lo embargaba durante la lucha sino por la presencia de su herencia alienígena?
Y de pronto Jim tuvo miedo. No era el temor propio del soldado que evalúa su supervivencia en el campo de batalla, de pie frente al enemigo.
Tenía miedo de sus propios genes, de los cambios que eran capaces de producir en su persona, sin importar cuantos años hubiesen pasado desde que sus ancestros lucharon unos contra otros. ¿Qué otros secretos se guardaban dentro de su ADN? ¿Que tan hondo había cavado la Protocultura dentro los genes Zentradi?

Una señal sonora sobresaltó a ambos pilotos; algo había aparecido en el radar y la computadora de abordo requería la atención de su piloto. Jim se inclinó sobre la pantalla principal y trató de activar la visualización del radar, para su sorpresa, la pantalla aparecía completamente oscura.
—Mierda —dijo.
—Ya lo tengo —confirmó Cinthya desde el asiento trasero. —Nave con identificación civil, parece un carguero.
Jim sonrió y miró hacia el transporte que volaba cerca de ellos, con el gigante colgado sobre el mismo. Ralph y el resto de los Recolectores aún no habían detectado a la recién llegada, lo que era lógico ya que sus sensores no tenían comparación con el equipo del caza de Jim.

El Teniente Jim activó el canal abierto desde el control del casco. —Hal, Nix ¿Me reciben? Cambio.
—Fuerte y claro —se escuchó la voz de Nix, aunque algo distorsionada por la estática proveniente del Campo. —¿Pasa algo?
Ralph escuchó el llamado y giró la cabeza en dirección al caza con evidente interés.
—Tengo una nave de identificación civil con rumbo a la Colonia, posible carguero o transporte liviano ¿Esperaban visitas?
—La Rio Grande! —exclamó Hal con entusiasmo. —Llegan con demora.

Recorrieron los últimos kilómetros hasta la enorme nave fábrica y enfilaron directamente hacia el hangar, como estaban en emergencia declarada, tenían permiso para efectuar el acercamiento directo.
La Rio Grande llegó momentos más tarde, iniciando la maniobra de aproximación a la Colonia mediante un circuito circular.
—Gray debe estar comiéndose las uñas —dijo Hal señalando al carguero.
—Ni se debe imaginar lo que pasó en el campo. —exclamó Nix.
La Rio hizo destellar sus luces de aproximación y desapareció tras las enormes torres de la Colonia. El equipo de recolectores entró al hangar y se detuvo torpemente en la bahía de transición, esperando para pasar al hangar principal
Una llamada desde la Torre de Control interrumpió la espera. —Aquí Control de Tráfico de la Colonia Rainbow, me reciben Recolectores?
—Eh Annie— exclamó Ralph —No pensé que era tan tarde.
—Recien empiezo el turno —dijo con voz animada. —¿Estan bien o mando la grúa?
—Estamos bien, podemos aterrizar normalmente.
—Copiado Recolectores, tienen luz verde para entrar. Bienvenidos a casa.

Las balizas de precaución se apagaron y la enorme compuerta comenzó a abrirse. Los recien llegados quedaron cegados momentaneamente por la luz que de pronto se derramó sobre ellos.
—Wow… Amanda encendió todas las luces.
Ralph se había bajado del transporte al sentir que la gravedad aumentaba. Entró al hangar caminando lentamente mientras la nave y el caza de Jim lo seguían volando erráticamente a baja altura.
Una pequeña multitud los esperaba, cinco vehículos, una ambulancia y un camión de mantenimiento, todos apostados alrededor de la zona de aterrizaje.

El transporte manejado por Hal se dejó caer sobre su tren de aterrizaje con un crujido que hizo apretar los dientes a más de uno en la comitiva de recepción. Jim desplegó el tren de su caza y luego de comprobar que todo funcionaba bien, aterrizó suavemente en el mismo lugar de donde saliera esa misma mañana.
—Iniciando secuencia de apagado— dijo Jim a su copiloto
Cinthya comenzó a apagar su consola siguiendo las instrucciones que había memorizado en su breve pero intenso entrenamiento. Cada puesto de la cabina tenía sus propios sistemas independientes, por lo que Jim y Cinthya debían hacer exactamente los mismos pasos. Solo Jim tenia control sobre los motores, los cuales tenían que apagarse en último lugar.
Solo cuando las dos enormes turbinas se apagaron y quedaron en silencio, Jim abrió la cabina y miró alrededor.

Ralph había avanzado sólo unos metros pero inmediatamente se recostó con un gran gesto de dolor contra una plataforma repleta de placas de metal. Se habia quitado el casco de su traje y su cara, perlada de sudor, evidenciaba el mal momento por el que estaba pasando.
—Mierda —masculló Jim y saltó ágilmente de la nave. Cinthya lo siguió unos momentos más tarde, desplegando la pequeña escalerilla del fuselaje ayudada por Jim.
—Espero que Ralph está bien —dijo Cinthya cuando Jim la tomó por la cintura y la depositó suavemente en el suelo junto a él.
El piloto no contestó y se quitó el casco, indicando a su copiloto que hiciese lo mismo, luego de fijarlos en sus soportes en la espalda, caminaron lentamente hacia el grupo de personas que rodeaban los transportes alineados frente al lugar donde el gigante yacía recostado.
La multitud se apartó de ellos a medida que se acercaban y pronto pudieron distinguir a Amanda hablando y gesticulando nerviosamente.
Permanecieron apartados, a un lado de uno de los vehículos, tratando de escuchar lo que la Capitana decía cuando un estruendo a sus espaldas hizo que mirasen nerviosos la compuerta principal. Una nave estaba entrando al hangar y Jim observó con curiosidad como el piloto maniobraba en forma manual la última etapa del aterrizaje (Era muy evidente la forma en que una computadora volaba una nave al contrario de un piloto humano)
El transporte aterrizó suavemente en un área designada y apagó inmediatamente los motores. Al parecer ya había depositado su carga en una de las bahías de atraque que se encontraban en la esclusa de transición.
Cuando volvieron su atención a Amanda, vieron a Nix y a Hal, quienes se habían reunido con su capitana y miraban en su dirección. La propia Amanda los miró y meneó la cabeza en signo de frustración.
—No me gusta nada esto Jim—. dijo Cinthya en un murmullo
Jim asintió pero guardó silencio. En ese preciso instante Amanda y los dos operarios venían hacia ellos.

La Capitán de la Rainbow se detuvo frente a los pilotos y se cruzó de brazos. Tenía la gorra puesta y sus ojos tenían un brillo feroz. Jim y Cinthya no se voltearon, pero por el repentino silencio que se hizo a sus espaldas, comprendieron que los curiosos habían retrocedido lentamente, temerosos de presenciar la ira de tan terrible mujer.
No obstante Amanda no dijo nada, parecía furiosa pero a la vez reticente a abrir la boca. Simplemente examinaba a Jim y a Cinthya con una mezcla de incredulidad e incertidumbre, como dudando por donde empezar a descargar su furia.
Hal y Nix permanecían en silencio por detrás y a cada lado de su Capitán, echando miradas nerviosas a su alrededor como queriendo huir hacia cualquier parte al primer indicio de problemas.
Jim permanecía en posición de firma a la vez que mantenía una calma fría, mientras que por el otro lado Cinthya temblaba por dentro del traje. Estaba tan nerviosa por el silencio que reinaba en el hangar que decidió hacer lo que sea con tal de romper el silencio.
—Esto… esto es suyo—. dijo extendiendo el pequeño Drone de reconocimiento que aún llevaba sujeto en brazos.
Amanda se levantó la gorra y miró con los ojos abiertos de incredulidad el gesto de la joven. Sin decir una palabra extendió los brazos y tomó el pequeño robot.
—Gracias—. dijo mientras se colocaba el Drone bajo el brazo.
Cinthya puso su mejor sonrisa y cruzó las manos por delante. No era militar así que no tenia porque hacer la misma pose que Jim.

Amanda miró al Drone que tenía bajo el brazo y luego miró a Cinthya, luego, girando la cabeza miró a Hal mientras éste se encogía de hombros. Finalmente miró a Ralph, quien ahora respiraba con mayor tranquilidad, pero tenía los ojos fijos en su Capitán.
Al final suspiró. Suspiró tan profundamente que por un momento Hal temió que se quedara sin aliento. Luego pareció tomar aire y se dio vuelta hacia los dos pilotos.
—Gracias por el Drone inspectora—. dijo mientras le daba unos golpecitos con el puño al robot.— Aprecio su preocupación, no obstante en esta operación valoramos más a nuestros recursos humanos que a las herramientas de trabajo.
Jim observó que Nix entornaba los ojos en un gesto más que obvio, pero un codazo de Hal lo puso nuevamente en posición de firme.
—¿Están ustedes dos bien?—. preguntó finalmente.
—Estamos bien Capitán—. contestó Cinthya lentamente.
—No sufrimos heridas por suerte— dijo Jim —No obstante nuestra nave sufrió graves daños durante el accidente...
—Incidente— corrigió Amanda.
—De acuerdo, incidente— concedió Jim sin cambiar de tono de voz. —Hemos perdido la vaina FOLD y varios de los instrumentos críticos para el desarrollo de la misión.
—Osea que estan varados aquí.
—En cuanto realice una evaluación de los daños y un reporte detallado de lo acontecido durante la misión solicitaré al Mando Central que envíe una unidad de recuperación para que se hagan cargo de la nave.
Amanda abrió la boca para decir algo pero fue interrumpida por el sonido de maquinaria poniéndose en funcionamiento. El vehículo que Jim y Cinthya habían identificado como una ambulancia se puso en marcha y maniobró lentamente en un círculo, de tal forma que quedó enfrentado al gigante, a tan solo unos metros de uno de las enormes botas de metal.
El techo de la parte trasera de la carrocería se abrió hacia ambos lado del vehículo dejando al descubierto un enorme brazo mecánico que comenzó a extenderse hacia arriba en cuanto la compuerta estuvo completamente abierta.
A cinthya le recordó inmediatamente a uno de esos vehículos-grúa que se usaban para reemplazar o reparar las luces y farolas de las calles, pero se quedó confundida al ver que el operario que se encontraba en una pequeña plataforma en el extremo del brazo mecánico llevaba un guardapolvo blanco y no un uniforme de trabajo.
—Es el Doctor Evans— dijo Jim señalando con la mano.
El médico maniobró con soltura los mandos, dejando en evidencia una familiaridad completa con la extraña maquinaria. Sólo cuando hubo extendido la totalidad del brazo de forma que había alcanzado la altura del pecho de Ralph, Evans soltó los mandos y se concentró en una pequeña consola que sobresalia de la plataforma de control.
—¿Qué está haciendo?— preguntó Cinthya
Amanda se llevó el indice a los labios solicitando silencio y continuó observando la maniobra del médico. Un enorme panel rectangular se separó del brazo mecánico y se ubicó frente al gigante. Inmediatamente comenzó a desplegarse como si de un antiguo mapa se tratase, revelando un panel de casi cuatro metros de envergadura.
Al parecer Evans le había dicho algo a Ralph, ya que este asintió con la cabeza e inmediatamente respiró profundamente, haciendo una mueca de dolor cuando su enorme pecho subió y bajó dentro del traje espacial.
Amanda activó el comunicador que tenía en la solapa del uniforme y habló en voz alta. —¿Cómo está Doctor?
Pasaron unos segundos y la voz de Evans fue claramente audible a través del comunicador abierto de la Capitán. —Una costilla fisurada y algunos moretones bastante feos, no veo hemorragias internas o colapso pulmonar como temía.
—Ya se lo dije Capitán, estoy bien — exclamó Ralph llevándose una mano al pecho.
Amanda suspiró aliviada. Luego levantó la vista y miró a los pilotos con severidad. —Ustedes dos. Mi Oficina. Inmediatamente.
Jim reprimió el impulso de hacer un saludo militar. Cuando una mujer como esa daba una orden, desobedecer era lo último que podías hacer en tu vida.

 

37 por Gerli
Notas de autor:

Corregido el formato

Las luces de la plataforma donde el grupo de Virya y Exsedol se encontraba, ahora completamente solos, se habían ido atenuando hasta sumirlos en una penumbra brumosa. Los dos grupos de Meltrans habían abandonado el lugar por diferentes puertas pero Virya parecía estar demasiado enfrascada en sus pensamientos como para haberlo advertido. El propio Dortrad-Jen había dado por terminado el asunto y sin nada mas que agregar, volvió a elevarse en toda su altura y ahora parecía estar ocupado en otra cosa. Poderosos estampidos y relámpagos de luz se vislumbraban desde abajo, más el gigantesco Almirante pareció haberse olvidado de ellos.
Dortrad-Jen quería enfrentar a los tres mejores escuadrones de Meltrans en una batalla a muerte. No tenía ningún sentido. Estaban a punto de liberar el combate más grandioso en toda la historia de la flota y el Almirante decidia enfrentar… no, desperdiciar, esa era la palabra correcta. Desperdiciar a sus mejores guerreros en un inútil combate entre sí. ¿Era eso Estrategia? No, eso era locura, definitivamente.
—¿Por qué? —se dijo en voz baja mientras apretaba el puño, aunque en realidad ya sabía la respuesta: Eran ordenes.
Exsedol permanecia inmovil, con la vista clavada en algún punto de la enorme caverna, soltando de vez en cuando una especie de murmullo suave. Que estaba haciendo, ninguna de las guerreras podia adivinarlo.
Pasaron varios minutos antes que Virya respirara profundamente y se diese vuelta para mirar al Archivista a los ojos. —¿Cuales son las órdenes?— preguntó.
El aludido abrió lentamente los ojos y levantando la cabeza ligeramente miró a la guerrera como si ella no estuviese ahí. —Prepararse, eso es lo que deben hacer ahora— dijo con total desinterés.
—Capitan, estamos listas.—Dijo Tyna dando un paso al frente.
Virya sonrió y levantó el brazo con el puño cerrado. —Vamos —dijo.

Se pusieron en marcha inmediatamente, Virya al frente y el resto de las guerreras formado una fila compacta. La novata y el Archivista cerraban la fila en silencio. Habían salido de la plataforma por la misma abertura por la que habían llegado, más el camino que estaban recorriendo parecía ser completamente diferente. Luego de dar vueltas y vueltas sobre si mismo, la pasarela que cruzaba el enorme abismo negro comenzó a ascender en dirección a una plataforma que se extendía por sobre sus cabezas.
—Todo esto no estaba aquí cuando llegamos ¿No? —preguntó Rika.
—La fortaleza está cambiando . —La voz de Exsedol retumbaba con ecos en invisibles paredes de oscuridad absoluta. —Dortrad-Jen se prepara para combatir.
Una serie de enormes vainas de más de trescientos metros de largo comenzaron a descender lentamente desde las tinieblas sobre ellos. Estaban suspendidas por cables o lo que parecían ser filamentos de algún tipo de tejido biológico, cada uno moviéndose en una dirección diferente, pero manipulando el pesado objeto con una precisión milimétrica. Virya reconoció los objetos; eran cañones de energía, centenares de ellos colgando y balanceándose en la enorme caverna que conformaba las entrañas de la fortaleza.
Las enormes armas fueron colocadas en posición perpendicularmente a las paredes, momento en el cual una abertura surgió en el mismo material vivo de la estructura cavernosa, que engulló por completo el arma, dejando solo una serie de apéndices y filamentos conectados a una maraña aún más gruesa que se perdía en las alturas.
—Todo el casco externo debe estar recubiertos de cañones de energía. —balbuceó Melia con los ojos desmesuradamente abiertos.
Mientras el grupo de Virya avanzaba lentamente por el interior de la fortaleza, el exterior de la misma se había erizado completamente con las enormes armas, cada una de ellas fija en su posición pero tan numerosas y dispuestas de tal forma que ni un solo pedazo de espacio quedaba fuera de alcance del poder de fuego de Dortrad-Jen.

El grupo terminó de ascender por la pasarela y se encontró en la plataforma en la que habían dejado sus armaduras de combate. Del transporte que había traído al Archivista no había rastro alguno.
—Alto. —dijo Virya de pronto mientras levantaba el puño y lo movía en forma circular. El gesto fue interpretado en el acto por las guerreras que formaron un círculo alrededor de la Capitana y se pusieron de cuclillas con una rodilla apoyada en el piso. Maya reaccionó un poco más tarde e imitó a sus compañeras ocupando el lugar libre entre Melia y Rika
Exsedol permaneció afuera del círculo sin decir una palabra y abrió los ojos con asombro cuando vio que Virya le hacía señas con la mano para que se acercarse.
—¿Que sig….?—preguntó entre indignado y sorprendido por el gesto de la Meltran
—¿Usted es ahora mi Consejero, verdad? —preguntó la guerrera mientras clavaba su vista en el sorprendido Archivista.
—Eso no es… es… —El confundido Zentran miro a cada lado tratando de encontrar una respuesta a la pregunta, más la oscuridad que los rodeaba no le dio ninguna respuesta. —Creo que… eso parece. —Reconoció cerrando los ojos.
Virya se apartó un poco y el resto del círculo dejó lugar al nuevo miembro del equipo. Exsedol ocupó el lugar a la izquierda de Virya y miró sorprendido a las guerreras; en esa posición tenían todos la misma altura.
—Si usted ha sido creado para aconsejar, aconsejeme.— dijo Virya mirándolo a los ojos.—¿Que sabe de este combate y que trama el Almirante con esto?
La cabeza del Archivista latió con violencia y un destello de ira relampagueó en sus oscuros ojos oscuros. —No se nada mas de lo que usted sabe, «excelencia»— el sarcasmo que impregnó su voz al decir la última palabra fue como un golpe para Virya, pero el Archivista tenía razón, no podía exigir su colaboración. Abrió la boca para disculparse pero Exsedol continuó como si nada. —Los motivos que tenga nuestro Almirante para hacer lo que hace no son problema nuestro y con respecto a vuestro «consejo»… ¿Me equivoco al pensar que usted no lo necesita en lo más mínimo..?
Virya asintió en silencio. El resto del escuadrón guardaba un silencio sepulcral.
—Lo sabía— dijo Exsedol subiendo la cabeza mientras miraba los lejanos relámpagos verdes que refulgian allá arriba a lo lejos. —La mejor guerrera de toda la flota combinada, la única con la suficiente capacidad de mando para mantener un escuadrón completamente independiente de la cadena de mando, la única capaz de cargar con la responsabilidad de la vida y la muerte, no solo de sus subordinadas, sino de cualquier otro soldado amigo o enemigo… no— dijo sacudiendo la cabeza. —Capitán Virya, usted no necesita mi consejo ni los datos que tengo almacenados en mi cabeza.
—¿A que se refiere?— preguntó la guerrera apretando los puños.
—Usted sabe exactamente lo que debe hacer ¿O me equivoco?
Virya permaneció callada unos momentos sopesando las palabras del Zentran, luego se puso de pie y señaló las armaduras vacías.
—Se aliarán contra nosotros. ¿Verdad?
Exsedol cerró los ojos y asintió con la cabeza. —Asi es, la famosa guerrera Virya y su escuadrón serán el primer objetivo de los dos escuadrones rivales.
—Una alianza momentánea —Virya dio un par de pasos y se detuvo. —Nos atacaran primero y cuando nos hayan eliminado tratarán de matarse entre ellas. Es lo que cualquier estratega haría.
—Pero usted no es una estratega, Capitán Virya— exclamó Exsedol mirando hacia el centro del círculo. —¿Donde aprendió a pensar como tal?
—Nunca he pensado diferente— afirmó la guerrera volviendo a ocupar el lugar junto al Archivista. —Sé lo que sé porque fui creada con ese conocimiento.
Exsedol abrió un ojo y miró a la meltran con curiosidad, pero no dijo nada. Fué Tyna quien tomó la palabra.
—¿Eso significa que tendremos a dos atacantes por cada una de nosotras? —una pequeña sonrisa asomó en sus labios —No será la primera vez que nos superan numéricamente Capitán.
Virya asintió lentamente a la vez que miraba atentamente a cada una de sus guerreras. Llevaba tanto tiempo junto a ellas, las conocía a la perfección, tanto si estaban descansando de sus salidas o dentro de sus armaduras de combate. Eran parte de su cuerpo, una extensión natural de sus brazos y piernas que reaccionaban con la misma rapidez que su armadura lo hacía cuando ella la pilotaba. Meltrans como las que tenía enfrente en ese momento eran lo mejor de lo mejor de la raza Zentradi.
Y saber que casi con seguridad morirían ese mismo día la llenaban de terror.
Pero por un momento alejó ese pensamiento de su mente; las palabras de Exsedol la habían vuelto a turbar «¿Donde aprendió a pensar como tal?» había preguntado el Archivista y sin saberlo había desencadenado una serie de recuerdos en la mente de la guerrera, recuerdos que había borrado inconscientemente y ahora volvían como un torrente de preguntas sin respuestas.
No siempre había sido así y sabía exactamente desde qué momento había cambiado.

—¿Entonces cada una de nosotras se ocupará de sus atacantes por su cuenta? —preguntó Rika mientras se pasaba la mano por el cabello naranja.
—No hay estrategia en esto Capitán —Melia sacudió la cabeza de un lado a otro. —Destruiremos a ambos escuadrones y volveremos a tiempo para la verdadera batalla.
Exsedol abrió los ojos y una serie de latidos rítmicos de su cabeza pareció indicarle a Virya que algo importante estaba pasando por la cabeza del Archivista ¿Acaso algún detalle escapaba a su comprensión?

—Solo nos queda un detalle que discutir— dijo de pronto Fanra
—¿La novata? —preguntó Tyna
—La novata— la forma en que Melia pronunció esa palabra no dejaba dudas de lo que pensaba la Meltran de su nueva compañera. —No está lista. —dijo finalmente.
Maya no contestó, seguía mirando el suelo y pareció no haber escuchado a Melia, pero Virya notó como los músculos de la joven se tensaban.
—La mataran primero y entonces dos de nosotras tendrán que ocuparse de tres atacantes en vez de dos. — dijo Fanra suspirando.
—O tal vez cometa algún error de principiante y ese error nos cueste la vida a nosotras..
—¡Silencio!
El grupo se quedó en completo silencio. Virya apretó los puños y se puso de pie, mirando a cada una de sus guerreras mientras mostraba los dientes. —Si alguna de ustedes muere va a ser a causa de su propia incompetencia y eso va tambien para ti Maya. —la recién aludida levantó la vista y miró a Virya con los ojos abiertos. —Te he elegido para mi escuadrón y no cambiaré de decisión a las puertas de la batalla.
Maya asintió en silencio y relajó un poco su cuerpo. No entendía del todo lo que estaba pasando, pero no desperdiciaria un consejo de la mejor piloto de toda la flota.
—Sabes cómo luchar… no se como estoy tan segura de ello pero tienes… algo, no se como expresarlo..
—Instinto.— dijo Exsedol.
—¿Que?
—La palabra que busca es «instinto» Capitana. El comportamiento heredado que se manifiesta en todo combatiente Zentradi. —El Archivista hablaba pausadamente, a la vez que mantenía su vista clavada en la oscuridad que los rodeaba.
—Lo que sea —dijo Virya sin retirar la vista de Maya. —Haz lo que tengas que hacer, usa tu instinto o lo que creas conveniente.
—Lo haré Capitán —dijo la joven Meltran.
Un fuerte sonido sacudió la plataforma. Un transporte pesado para el despliegue de armaduras se había acercado a la enorme cubierta y comenzaba a maniobrar para el aterrizaje. Las guerreras se pusieron de pie y observaron en silencio como la gran nave se posaba ruidosamente sobre la plataforma y abría las enormes compuertas laterales.
Virya levantó la mano e hizo la señal para que abordaran las armaduras.
—Es hora —dijo.

Las meltran corrieron hacia los Queadlunns y comenzaron a prepararse para la batalla. Virya iba a hacer lo mismo pero Exsedol la detuvo.
—Un momento —dijo. —Me gustaría preguntarle algo Capitán
—Hágalo.
—¿Qué otros cambios hubo luego de su micronización?
Virya respiro hondo y miró al Archivista directo a los ojos. Se había quedado sin habla. ¿Como… como lo sabe? —atinó a preguntar con dificultad.
—Soy el Archivista de la flota, Capitán. —El Zentran dió unos pasos al frente y contempló a las guerreras mientras saltaban a sus armaduras y se colocaban los cascos. —Todo lo que pase dentro de la flota esta guardado en mi memoria.
—No hubo ningún cambio, Archivista. —dijo suspirando. —Cumplí la misión que me fue asignada y fui procesada nuevamente a mi tamaño normal, no hubo ningún cambio en mi.
—Sus registros dicen lo contrario… —Exsedol se volteó y miró a la Meltran con seriedad. —Su capacidad de combate y liderazgo se vieron enormemente aumentadas luego de esa misión y semejante suceso…. eso solo tiene una explicación.
—No se de que habla.
—El proceso de Micronización suele… —Exsedol no pudo terminar la frase, de pronto se quedó callado y una serie de temblores sacudieron su enorme cabeza. —Todo está listo —dijo de pronto. —Debemos salir ahora mismo, Dortrad-Jen ha dado la orden.
El Archivista dió la vuelta y comenzó a caminar hacia el transporte. El resto del escuadrón ya estaba dentro de sus armaduras y esperaba a cada lado de la rampa de acceso.
Virya permaneció en su sitio apretando los puños.
—«Exsedol lo sabe» —pensó.

 

38 por Gerli
Notas de autor:

Corregido el formato (¿por que no me avisaron antes que los capitulos estaban todos rotos? Hay casi 7k de lecturas en el contador!!!)

Sea lo que sea, había hecho DEFOLD a solo unos pocos kilómetros de distancia, en algún lugar por debajo de la nave.
Demasiado cercano para ser una coincidencia.
Lagis aseguró su cinturón y apagó las luces de la cabina. La pantalla principal mostraba los sensores pasivos que registraban los alrededores de la nave, el objeto que había aparecido repentinamente se estaba enfriando lentamente, pero lo alarmante eran tres firmas de calor que se habían desprendido del mismo y avanzaban a toda velocidad hacia su transporte.
—Mierda…. mierda, mierda— Repitió Lagis como si fuera un mantra.
Nina no había permanecido ociosa, en cuanto los sensores detectaron el DEFOLD cercano se impulsó lo más rápidamente que le permitieron sus piernas hacia el fondo de la nave.
No cabía ninguna duda, habían, de alguna forma, detectado el DEFOLD del transporte ¿Pero quien? Al menos no tardaría mucho en averiguarlo.
Dejó los controles quietos y examinó los contactos mediante las diferentes cámaras a bordo, eran tres armaduras, probablemente Zentradi por la forma y disposición de las fuentes de calor que emanaban de los propulsores. Al acercarse a menos de un kilómetro pudo distinguir claramente las formas en el monitor.
—Nousjaedul-Ger— Murmuró entre dientes Lagis
Esas cosas eran malas noticias. Eran las armaduras Zentran más poderosas en la armada Zentradi. Si bien eran algo más lentas y menos maniobrables que los Queadluuns, su grueso blindaje los hacia enemigos formidables en todos los campos de batalla. Para peor, la máquina que avanzaba a la cabeza de la formación era una versión mejorada del Nousjaedul-Ger normal, con blindaje y armamento extra. Una verdadera «Power Armor».
Las armaduras se separaron y sobrevolaron el transporte en una pasada rápida, girando cada uno en una dirección diferente para realizar un giro amplio en torno a la nave de Lagis. Estaban inspeccionandola, no cabía dudas de ello y seguramente ya habían notado la torreta de la parte trasera del casco.
Como respondiendo al pensamiento de Lagis, las tres armaduras se acercaron desde el frente, evitando quedar expuestas al arco de fuego de las armas de la torreta trasera. Se detuvieron a unos diez metros del transporte y esperaron en silencio.
La Meltran frunció el ceño aún más. Las armaduras no tenian ninguna clase de marca o insignia reconocible y estaban pintadas de negro, un color completamente desconocido en la armada Zentradi, de hecho era un color que solo se utilizaba en algunas de las fuerzas especiales de la NUNS o….
—Piratas— murmuró Lagis.

La piratería era un flagelo que azotaba gran parte de las rutas comerciales de la esfera de expansión humana a través de la Vía Láctea. Desaparecida casi en su totalidad en el siglo XX, dicha actividad criminal había vuelto a florecer en la galaxia, aprovechándose de las enormes extensiones de espacio que quedaban libres del control militar de la NUNS.
La mayoría de ellas eran pequeñas bandas de pilotos desertores de las milicias planetarias o Zentradis que habiendo rechazado el nuevo orden civil, se habían congregado en grupos para subsistir del asalto y saqueo de naves comerciales a lo largo de las rutas de enlace a los diferentes planetas y flotas repartidas por todo el espacio conocido.
No obstante (Y esto era lo que más molestaba a Lagis) la zona en la que estaban operando debería estar relativamente libre del accionar de piratas. No había rutas comerciales de importancia en el sector, salvo claro está, la de la Rainbow, pero la nave de suministros no seguía una ruta establecida y cambiaba los puntos de FOLD en cada viaje realizado. Eso le permitía eludir cualquier clase de emboscada planificada de antemano.
Había algo más en todo esto y Lagis apostaría su sueldo a que los cambios en los planes originales que se habían sucedido en las últimas setenta y seis horas respondian a ello.

El panel de comunicaciones alertó sobre una comunicación entrante en el canal general de radio. Lagis movió la mano sobre el control y dudó un segundo antes de presionar el botón correspondiente. Al fin y al cabo era inútil ignorar la llamada, debía representar su papel hasta el final.
—Aqui Transporte de personal 699TP-U— dijo calmadamente a través del micrófono de su casco. —¿En qué puedo ayudarlos?
Una serie de risas se escucharon por la radio, al parecer los tres individuos compartían el mismo enlace radial.
—Vaya sorpresa encontrar a una agradable piloto por estas regiones de la Periferia— La voz era tosca y desagradable, pero reconocible como la de un guerrero Zentran. —¿Necesita ayuda acaso?
—Gracias por su preocupación caballero— contestó Lagis con el mismo tono de voz. —No hay ningún problema con mi nave, estoy a la espera de instrucciones de navegación para mi próximo FOLD.
Más risas se escucharon por el enlace. Laris movió su pulgar unos milímetros sobre el mando de inclinación del control de vuelo, tan solo un poco para que el propelente que escapaba de los propulsores no fuera visible para los piratas, pero lo suficiente para comenzar una leve rotación de la nave, que casi imperceptiblemente comenzó a bajar la nariz.
—Esta es una zona muy peligrosa «Madame»— exclamó el líder con sorna. —¿No sabía acaso que toda esta región esta infestada de Piratas?
—Creía que los piratas atacaban rutas comerciales importantes y no asentamientos aislados en la periferia— Una pequeña luz en el tablero captó la atención de la piloto. Nina estaba en su puesto.
—Son malos tiempos señora— se escuchó una segunda voz por el enlace.
—Cállate imbécil— Exclamó el líder dando un violento golpe de puño contra la cabeza de la armadura que tenía inmediatamente a su izquierda.
El impacto lanzó al robot varias decenas de metros hacia atrás y unas maldiciones se escucharon por la radio.
—Y bien. —dijo el líder. —Creo que va a ser mejor que la escoltemos a usted y su nave a un sitio más seguro ¿Me comprende?
—Señora.
—¿Eh? —exclamó intrigado el piloto de la armadura líder
—Me ha llamado «Señora»— repitió Laris mientras apretaba los dientes —¡ESE HIJO DE MIL PUTA ME HA LLAMADO SEÑORA! —gritó de pronto mientras empujaba el control de vuelo violentamente hacia delante y con la otra mano aceleraba al máximo los motores.
El grupo de piratas quedó momentáneamente paralizado, no tanto por el brusco movimiento de la nave, sinó por el extraño «apéndice» que de pronto le había crecido a la parte trasera del carguero, como si de la cola de un escorpión se tratase.

Nina disparó con calma los dos enormes cañones de la torreta en dirección a la armadura que se encontraba a la derecha del líder. El impacto dió de lleno en el pecho del robot y abrió un enorme agujero de metal derretido, lo que momentáneamente dejó a la vista por un segundo los restos del piloto, seguido de una enorme explosión que lanzó a los dos restantes robots en direcciones opuestas.

Laris maniobró el transporte haciendo un arco, manteniendo a los dos enemigos dentro del radio de tiro de Nina. Estaban en total desventaja contra dos oponentes que las superaban en maniobrabilidad, velocidad y poder de fuego.
Habían perdido el factor sorpresa, pero incluso Nina no hubiese podido destruir a dos enemigos de esa clase de un solo disparo, ahora solo dependian de sus habilidades para sobrevivir.
Ambos piratas se recuperaron de la sorpresa y se separaron en direcciones opuestas. Laris no lo pensó dos veces; debería esquivar a la armadura líder y tratar todo lo posible de mantener a Nina en posición para que destruyera a la otra armadura rápidamente o estarian muertas en los próximos cinco minutos.
Horrorizada comprobó como la armadura líder cambiaba rápidamente su trayectoria y disparaba no contra ella, sino contra la torreta donde Nina disparaba frenéticamente a su otro enemigo, sin darse cuenta de las ráfagas que iban inexorablemente hacia ella.
Laris hundió con todas sus fuerzas los mandos e hizo rotar la nave lo más rápido que pudo, tratando que los disparos impactase contra el casco externo de la popa, donde un tubo anillado, como una serpiente de metal negro, unia la torreta con el transporte.

La explosión sacudió toda la nave y una lluvia de fragmentos envolvió al carguero mientras el humo y el fuego los ocultó momentáneamente de sus enemigos.

—¡Nina!— exclamó Laris.
El corazón se le paralizó al ver uno de los monitores donde una cámara le permitía ver la parte trasera de la nave; la torreta había desaparecido.
—NINAAAAAAAAAAAAAAAAA!!! —gritó desesperada, mientras las lágrimas inundaban el pequeño espacio entre su rostro y el casco.
No sintió rabia ni temor, nunca había congeniado con esos sentimientos humanos. Sabia que había fallado a la corporación Unity y a Nina, pero principalmente que le había fallado a «ella»
Permaneció quieta en su asiento, observando impasible como la enorme armadura se sujetaba de la trompa del transporte y apoyaba contra el cristal de la cabina el enorme cañon que sobresalia de su brazo. El otro robot se posicionó un poco por detrás, con sus armas apuntando también al transporte.
—Vas a pagar por lo que hicistes, puta. —exclamó la voz rabiosa por el enlace de comunicaciones.
Laris no respondió y se limitó a cerrar los ojos.
—Voy a llevarte viva a la base, pero voy a violarte, así….. sin macronizarte— dijo mientras su armadura hacía un gesto obsceno—Eso seguro que te va a gustar ¿No, puta?
—Eso no suena confortable— dijo una voz extraña.
La armadura del jefe levantó la cabeza y miró hacia el compañero que flotaba a su lado, una enorme hoja de metal plateado sobresalia del torso de la armadura mientras que una serie de fluidos rojos y negros se filtraban por los lados del objeto extraño.
—¿Que mierd-?
—Además el sexo entre micrones y Zentradis sin micronizar esta prohibido y es considerado una práctica altamente riesgosa.
El pecho de la armadura explotó a medida que los proyectiles del GunPod la atravesaban e impactaron en la cabeza del jefe del escuadrón pirata, quien murió sin saber qué había sucedido.

El VF-19 extrajo su GunPod de los restos ensangrentados de metal retorcido y retrajo la hoja de la bayoneta a su posición plegada.
—Perdón por llegar tarde Laris ¿Estas bien? —preguntó la joven piloto del Valkyrie recien llegado.
—Lala! —Laris abrió los ojos y contempló al enorme robot que flotaba entre los restos de los piratas— Nina! Nina está…!
—Ah, ya la veo… enseguida la alcanzo— dijo Lala y transformó su nave en caza, pasando rápidamente por sobre el transporte de la confundida Laris, quien aliviada, vió por el monitor trasero como la nube de humo y restos que había quedado tras ellos se había disipado lo suficiente para permitir ver a la torreta, ahora separada violentamente del transporte, girando descontroladamente en el vacío del espacio.

El VF-19 voló cerca de la destrozada torreta y transformándose en robot, la sujetó con fuerza mientras echaba una ojeada al interior con las luces de búsqueda que se desplegaron desde la cabeza.
—Veo a Nina, está bien aunque algo mareada por la forma en que se mueve— dijo Lala por el enlace.
Laris suspiró profundamente. —Entendido Lala, traela mientras abro la compuerta del transporte.
—Ah, dame un segundo— dijo la joven piloto.
Un instante más tarde un misil salió disparado desde una de las piernas del robot. Laris siguió el recorrido del proyectil por uno de los monitores hasta que una explosión iluminó el espacio a unos kilómetros de distancia.
—Listo.
—¿Acabastes con el «trineo»?
—Si. —dijo Lala. —Sean quienes sean esos tipos no quiero que vuelvan a seguirnos.
El VF-19 se acercó lentamente al transporte mientras las enormes compuertas superiores se abrían de par en par, dejando al descubierto el enorme espacio de carga del transporte. Laris conectó un cable a uno de los soportes del piso y usando los propulsores de su traje, flotó hasta la torreta que sostenía Lala.
Rescatar a la desorientada Nina llevó un rato, al final la compuerta que sellaba la torreta saltó y pudieron sacar a la joven sana y salva.
—No puedo creer de la que te salvastes Nina— dijo Laris mientras abrazaba a su amiga y flotaban juntas hacia el transporte.
Nina sonrió y movió el pulgar hacia arriba.
Mientras tanto, Lala arrojó la inservible torreta a un lado y colocó al robot en posición perpendicular al transporte, de modo que al descender hacia la bodega, parecia que lo hacía hacia una caja gigante.
O hacia un ataúd, como solía bromear Lala.

Las enormes puertas se cerraron sobre el robot en cuanto sus anclajes magnéticos lo dejaron fijado al interior del transporte. El espacio era increíblemente estrecho y solo había unos pocos centímetros entre el VF-19 y el casco de la nave. Las dos Meltran micronizadas entraron por la escotilla que se encontraba debajo de la cabina y permanecieron casi sin aliento flotando dentro de los confines del pequeño espacio del sector delantero de la nave.
—Maldición— balbuceó Nina moviendo la cabeza. —Se me había ocurrido una escena buenisima para mi historia mientras disparaba a esos hijos de puta..
Laris sonrió y limpió el hollín que cubría parte del vidrio del casco de su compañera. —Al menos estas viva para poder escribirlo— dijo.
Nina se rió y señaló la escotilla que comunicaba con la bodega de la nave, ahora completamente bloqueada por la enorme cabeza del VF-19 transformado en robot. —Los golpes me hicieron olvidar todo, además con esa cosa ya no podré escribir más hasta que volvamos a la base.
—Si claro, ahora es mi culpa— se escuchó la voz ofendida de Lala, claramente audible por el sistema de comunicación interno— Además la más perjudicada soy yo, tengo que quedarme aquí dentro hasta que volvamos.

Las tres mujeres se rieron con ganas, liberando de golpe toda la tensión acumulada tras la pequeña batalla, al fin y al cabo eran Meltrans y el combate formaba parte de sus vidas.
—Gracias Lala— dijo Nina. —Nos salvastes.
—No fue nada chicas… aunque la verdad, no tenía ni la más remota idea de que corrían peligro en esta zona… de haberlo sabido hubiese salido de la Barrow mucho antes de lo planeado.
Laris flotó hasta el asiento y se sujetó fuertemente con el cinturón de seguridad al mismo. —Eso es lo mas raro de todo— dijo. —Lo que pasó es inexplicable, no se supone que un grupo patético de piratas pueda localizarnos con tanta precisión en medio de la nada…
Nina se impulso lentamente (Todavía estaba un poco mareada) para acercarse a su amiga. —No emitimos ninguna señal mientras estábamos a oscuras— dijo. —Yo misma desconecte las antenas de la computadora tal cual especificaban las directivas de la misión.
—Debieron de localizarnos de alguna otra forma— dijo Laris. —Pero a menos que dispongan de una red gigantesca de satélites de búsqueda… no, es virtualmente imposible— dijo moviendo la cabeza.
—Ojalá Quinn estuviese con nosotras— dijo Lala suspirando.
—Yo pensé exactamente eso hace un rato.

Las dos meltran trabajaron sobre la consola y pronto el reactor de la nave se encendió, iniciando la carga de energía al motor de salto FOLD. Laris introdujo las coordenadas de salto y dejó que la computadora resolviera los complicados cálculos orbitales para garantizar un DEFOLD seguro al llegar a destino.
—Lala…
—Dime Nina.
—¿Desde cuando los GU-15 llevan una bayoneta retraible?
La Meltran estaba acostada en la cabina de su caza y abrió los ojos lentamente. —¿Te gusta? —preguntó entusiasmada. —La modificó El Viejo a pedido mio.
—Ese Viejo pervertido— dijo Laris suspirando. —Te instalaria un cañon de energia en el rifle con tal que le sacudas un poco las tetas delante de su cara.
Nina estalló a carcajadas pero Lala replicó con tono ofendido. —No seas mal pensada Laris— dijo. —Es un genio en lo que hace.
—Si, realmente es el pervertido mas grande que ha producido la galaxia en los últimos cien años. —dijo la Meltran riendo. —Pero yo no estoy preocupada por ti, sinó por Nina. —Dijo dándose la vuelta al mismo tiempo que apoyaba el dedo índice sobre el generoso busto de Nina.
—Mantente alejado de ese Viejo Degenerado, jovencita.

 

39 por Gerli
Notas de autor:

Corregido el formato.

La puerta se cerró con un estruendo tras ellos. Amanda había sido la última en entrar a la oficina y cerrado de forma tan violenta la puerta que hizo temblar peligrosamente las pilas de papeles más cercanas.
Todo el grupo de recolectores (Salvo Ralph, por obvias razones) estaba presente en el despacho de Amanda manteniendo un silencio sepulcral y respirando lo más silenciosamente posible. Evans también estaba presente, pero se mantenía apartado a un costado, apoyado contra una de las paredes con revestimiento de madera.
Amanda caminó lentamente por la habitación y pasó por detrás de su escritorio, manipulando una serie de controles en la superficie misma del mueble. La pantalla de su computadora cobró vida y ante un gesto de la mano de la Capitán, se desplegó contra una de las paredes de la oficina, creciendo en tamaño hasta ocupar casi todo el espacio libre hasta el techo. Un rostro familiar ocupó el centro de la misma; el de Ralph, con los ojos cerrados y al parecer recostado en alguna especie de camarote de tamaño gigante.
—¿Ralph? —preguntó Amanda —¿Como te sientes?
El gigante abrió un ojo y miró hacia la cámara haciendo una mueca que bien podría haberse interpretado como una sonrisa forzada —Estoy bien, algo dolorido pero nada grave.
—Entonces estamos todos— Amanda se sentó en la silla tras el escritorio y cruzó sus manos sobre la superficie. —¿Y bien?
Los presentes guardaron un incómodo silencio mientras se miraban unos a otros sin decidir quién iba a empezar a hablar primero. Finalmente Jim se armó de valor y dando un paso al frente tomó valientemente la palabra:
—Estoy listo para dar un informe preliminar de lo sucedido durante la misión de escolta— dijo muy seguro de sí mismo. —Asumiré la responsabilidad total sobre mis acciones durante la misma.
Amanda miró al piloto sin expresar ninguna clase de emoción en el rostro. —No me refiero a ustedes dos— dijo. —Quiero saber todo lo concerniente a la armadura irregular que encontraron ahí afuera.
Hal y Nix se pusieron tensos mientras la pantalla mostraba a un dolorido Ralph suspirando profundamente.
—Pero… —balbuceó Jim mirando la pantalla
—Resolveremos eso más tarde— dijo Amanda señalando con el dedo al piloto y a su acompañante— Primero quiero ocuparme exclusivamente de esto, si nos lo permite claro...
Jim retrocedió confundido hasta llegar al lado de Cinthya y guardo silencio mientras echaba miradas rencorosas a la mujer del escritorio.
La Capitán suspiró y señaló la pantalla— ¿Que viste ahí afuera, Ralph?
—Un Irregular, Capitán— dijo Ralph respirando lentamente. —Un Queadlunn bastante dañado y vacio… color rojo.
Amanda guardó silencio mientras digería la información lentamente.
—¿Virya? —preguntó Nix mirando a su compañero.
La Capitán frunció el ceño ante la mención de ese nombre. Al parecer no le habia gustado para nada que uno de sus hombres lo mencionara frente a los visitantes.
—Es posible. —Ralph se revolvió inquieto en su camastro. —Por el estado de la armadura, no me caben dudas de que se trata de un Rau que participó en la última batalla…. pero..
—¿Pero? —preguntó la Capitana mirando la pantalla.
—La armadura estaba vacía ¿No se supone que Virya murió en esa batalla?
Evans se removió inquieto en el rincón, pero no dijo nada.
—Eso no lo sabemos —dijo Amanda golpeando el escritorio con su dedo índice. —Veamos el video.
Hal extrajo un Pad de uno de los bolsillos de su traje y digitó una serie de instrucciones mientras una pequeña ventana se abría en la parte inferior de la enorme pantalla proyectada en la pared. Amanda se levantó de la silla y caminó hasta estar frente a la proyección.
—¿Que mierda es esto? —dijo acercándose hasta tocar con la nariz las imágenes.
Hal y Nix se encogieron de hombros. —Con toda la interferencia estática y de radiación que había, por suerte pudimos filmar algo— dijo Hal.
La Capitán puso un dedo en cada una de las puntas de la fotografía y las apartó rápidamente, haciendo que la imagen creciera en tamaño hasta ocupar la mitad de la pantalla. La imagen de video de Ralph se adaptó prontamente al espacio libre, de forma que seguía siendo visible para todos.
—Esto es….. —dijo Amanda suspirando.
La imagen era de una calidad deplorable. Apenas un conjunto de manchas que daban una cierta reminiscencia de forma antropomórfica. Para los ojos expertos de los trabajadores, la forma del Rau era evidente, no así para Cinthya, quien sólo veía manchas de color rojo en un fondo oscuro perlado de ruido blanco.

Jim en cambio sonreía enigmáticamente. Las imágenes que había obtenido de la armadura a través de los sensores de su caza eran mil veces mejores que eso. Sintió el impulso de ofrecerle la información a la vieja bruja, pero algo le decía que era mejor esperar. Después de todo, era algo que podía interesar a sus superiores… tal vez hasta podría evitar el castigo por haber dañado tan seriamente su nave.
—Teniente Jim— dijo Amanda dándose la vuelta. —¿Por casualidad pudo usted registrar alguna imagen de este objeto con sus sistemas de reconocimiento?
—«Bingo» —pensó Jim poniéndose en posición de firme y llevándose las manos a la espalda. —Es posible. —dijo. —Todavía no he revisado los registros de la misión, pero le enviaré un reporte si aparece algo.
—Le estaría muy agradecida si encuentra algo.
Jim asintió con un ligero movimiento de cabeza y Amanda volvió su atención a la pantalla.
—¿Han dejado una baliza en el lugar, verdad?
—Si —dijo Hal un poco más relajado. —Aunque con el revuelo que el disparo provocó dudo mucho que nos podamos acercar por algún tiempo…
—Y ni hablar de cómo quedó el transporte— agregó Nix.
Amanda volvió al escritorio y cambió la imagen de la pantalla; ahora se podía ver el hangar, donde un grupo de operarios había rodeado la nave de transporte para comenzar las tareas de reparación. Uno de los técnicos se había subido a la parte superior del casco y pudieron ver como un enorme aparejo bajaba desde el techo del hangar. Momentos más tarde el operario conectaba la enorme pieza a un encastre del casco y al tensarse los cables, la nave se elevó algo más de un metro sobre el piso del hangar.
—Esta en bastante mal estado— dijo Nix moviendo la cabeza negativamente. —Tendremos que reemplazar todo el casco exterior y quién sabe si el armazón interno también está dañado.
—¿Cuanto? —preguntó Amanda
—Dos semanas.
La Capitán apretó con fuerza los puños que en ese momento tenía apoyados sobre el escritorio. Su furia era evidente para todos.
—Necesito recuperar esa armadura lo más pronto posible, antes que quede enterrada entre los desechos o una eyección la arroje al espacio exterior.
Ralph se removió en su camastro nervioso. —Amanda—dijo. —Ese Rau estaba metido dentro de un pedazo de casco de más de ciento cincuenta metros de diámetro, no podrá ir muy lejos.
—Eso no lo sabemos Ralph —dijo la mujer mientras se quitaba la gorra y la depositaba sobre la mesa. —Tu mas que nadie sabe de cómo se comporta el Campo.
Ralph se encogió de hombros y volvió a recostarse soltando un gemido de dolor.
Amanda cerró la ventana con la fotografía de la armadura y la reemplazó por una vista del campo de desechos. Luego extrajo un Pad de su bolsillo y lo apuntó a la imagen; un pequeño punto rojo se dibujó sobre la fotografía del Campo, en uno de los sectores exteriores.
—¿Es aquí, verdad?
Hal y Nix asintieron lentamente.
—Se internaron demasiado profundamente— Amanda suspiró y bajó el Pad que luego apoyó sobre el escritorio junto a su gorra. —No debieron acercarse tanto al centro.
—La presa era buena, se lo aseguro— dijo Ralph con los ojos cerrados.

Cinthya observó como la Capitán se llevaba la mano al rostro en un gesto, tal vez de cansancio o resignación, pero que la mantuvo en un silencio demasiado incómodo para el resto de los presentes. —No seas imbecil Ralph— dijo finalmente mirando la pantalla con el ceño fruncido. —Sabes bien que nada ahí dentro vale más que la vida de ustedes.
Entonces de improviso, como si de pronto hubiese despertado a la realidad, miro a la pareja de pilotos como si fuera la primera vez que los via.
—¿Y ustedes? —preguntó secamente. —¿Que demonios hicieron ahí afuera?
Jim abrió la boca para responder, pero Cinthya fue mucho mas rapida.
—Lo sentimos —dijo mientras inclinaba la cabeza. —No fue nuestra intención poner en riesgo nuestra vida ni las de su equipo de trabajadores.
—Hey Cin… —protesto Jim, pero la joven puso su mano en el hombro del piloto y lo interrumpió.
—El Teniente Jim está asignado como mi escolta, la responsabilidad de lo ocurrido es solamente mía y como representante de mi empresa yo….
Amanda levantó la palma de la mano en dirección a Cinthya. —No es necesario joven— dijo moviendo la cabeza.
—Pero…
—Basta! —El golpe de puño sobre el escritorio retumbó en la habitación. Incluso algunas hojas cayeron desde las pilas cercanas.
La mujer dio la vuelta al mueble y se acercó a los pilotos, pero finalmente se enfrentó a Jim cara a cara.
—Teniente. —Dijo señalando la insignia de su rango en el traje de piloto. —No me sorprende de una civil, pero usted… usted debería saber muy bien lo peligrosa que es la tecnología de las naves del Ejército de Supervisión ¿Acaso ha olvidado lo que pasó en La Tierra?
—No lo he olvidado— dijo Jim sin mostrar ningún gesto en el rostro. —La trampa «cazabobos» del SDF-1 fué el detonante de la Primera Guerra Espacial
—Y sabiendo eso se internó en una nave exactamente igual…
—Me interné en un crucero Thurvel-Salan Zentradi, no podía saber que terminaría dentro del arma de energía de una nave del Ejército de Supervisión.
—¿Y por qué diablos recogió y uso armamento Zentradi ahí dentro? —preguntó la mujer cruzándose de brazos.
Jim miró fijamente a Amanda. —Porque la próxima vez que reciba una andanada de misiles quiero tener algo con que defenderme.
Ralph suspiró profundamente mientras Hal y Nix miraban hacia otro lado.
—Conque es eso— dijo Amanda dándole la espalda a Jim mientras caminaba de regreso a su escritorio. —Ya veo— dijo a continuación.
Cinthya miró con preocupación a Jim mientras Amanda se sentaba y cruzaba sus manos bajo su barbilla.
—Teniente— dijo Evans hablando por primera vez. —El episodio de los misiles fue un accidente, por favor no nos guarde mas rencor por eso. Nosotros— de pronto se vio interrumpido por un gesto de Amanda.
—¿Desea llegar a un acuerdo entonces? —preguntó la mujer mirando fijamente al piloto.
—¿Un acuerdo?
—De confidencialidad… con respecto al incidente de los misiles y de su comportamiento en el Campo…
Jim se cruzó de brazos y cerró los ojos mientras movía la cabeza de lado a lado —No— dijo finalmente abriendo los ojos. —No soy esa clase de persona. No pienso ocultar lo sucedido allá afuera y si cometí un error, seré juzgado por ello ante mis superiores.
Cinthya abrió la boca asombrada ante lo dicho por su compañero. ¿Realmente iba a rechazar la oferta de Amanda de «olvidar» ambos incidentes?
Un pequeño zumbido se escuchó proveniente de la terminal de Amanda. La mujer consultó su Pad e inmediatamente lo guardó en su bolsillo.
—Disculpen— dijo. —Es el informe del Campo que estaba esperando.
Ralph levantó la vista hacia la cámara. —¿Sucedió algo? —pregunto.
—El Campo está tranquilo, la fuerza de marea de la anomalía no sufrió alteraciones por la descarga de energía, o al menos eso es lo que piensa Tass.
Al oír el nombre de la joven Jim levantó la cabeza, el movimiento no pasó desapercibido para Amanda, quien suspiró profundamente.
—Bien —dijo señalando a Jim y a Cinthya. —No esperaba fueran a ceder a un chantaje barato como ese. Si van a informar acerca de lo ocurrido, yo también haré lo mismo.
—Es lo justo— dijo Jim e inmediatamente agregó; —de todas formas jamas podria justificar los daños que sufrió mi nave.
Amanda sonrió y el ambiente pareció relajarse un poco. —Me alegra que todavia queden soldados honestos en las fuerzas del Gobierno Unificado— dijo apoyando una mano en el escritorio.
—De acuerdo entonces— dijo la mujer. —Será mejor que vayan a descansar por esta noche, es tarde y mañana tendremos el dia libre en la Rainbow.
—¿Día libre? —preguntó intrigada Cinthya.
—El carguero con provisiones llegó junto con ustedes, mañana habrá una especie de «feria» en la Colonia para que la gente haga compras o reciba su correspondencia. —explicó Evans.
—Y como ustedes están varados aquí por el momento… —dijo Nix. —Tendrán que tomarse el día libre al fin y al cabo.
Jim se rascó la cabeza y miró dubitativo a Cinthya, quien devolvió la mirada acompañada con un gesto de encogimiento de hombros. —Puede ser divertido —dijo.

 

 

 

 

40 por Gerli
Notas de autor:

Corregido el formato.

Año 1837 (Calendario Terrestre)

—Escuadron Veinticuatro… ¡Avancen!
Las siete armaduras Queadlunn Nona se movieron casi al unísono, alejándose de las estaciones de carga y ocupando el espacio central del hangar en una fila doble con su líder a la cabeza. Permanecieron a la espera mientras un grupo similar avanzaba por delante de ellos en dirección a la enorme compuerta de salida.
La máquina que lideraba el grupo era también un simple Nona, pero su color azul la diferenciaba del resto. Al fin y al cabo se trataba de simples tropas de choque regulares, una más de las miles de unidades de combate iguales que combatían bajo el mando de Dortrad-Jen.
Una serie de luces fijadas al techo pasaron del rojo a verde y el escuadrón de Nonas comenzó a avanzar a paso vivo por el hangar.
Al llegar a unos cincuenta metros de la compuerta, una marca en el desgastado piso les indicaba el final de la zona de anclaje gravitacional. Con un pequeño salto, las máquinas de combate abandonaron el hangar y se sumergieron en la negrura del espacio.
Lo primero que Virya echó de menos fué la abrumadora cantidad de naves que siempre la rodeaban al salir de su nave durante los ejercicios de maniobras. Ya no estaban en la flota principal, su fragata había hecho DEFOLD cerca del campo de batalla en algún lugar lejano.

Su primera batalla.

—¡Número Siete, atenta! —bramó su líder por la radio.
Virya vió como se había retrasado varios metros con respecto a su compañera de adelante. Con un movimiento de cabeza despejó su mente y corrigió su posición lo mejor que pudo. El escuadrón de combate número Veinticuatro rodeó la fragata Quitra Queleual por estribor y se dirigió al campo de batalla a toda velocidad.
Todo el campo de visión de Virya se llenó de luz. Las explosiones se sucedían una tras otra a través de una enorme extensión de espacio. Aquí y allá enormes naves de combate giraban unas alrededor de las otras intercambiando fuego a discreción en medio de enormes explosiones y nubes de humo.
Llegaban tarde a la batalla, era evidente por el caos que predominaba en el combate. Lo que al principio habían sido dos flotas en pulcras formaciones de combate intercambiando fuego en forma continua, se había vuelto una batalla donde grupos de armaduras y naves capitales luchaban en medio de una maraña de destrucción y muerte. Alrededor del campo de batalla, las explosiones de luz provenientes de las tropas de refuerza haciendo DEFOLD añandian aún más caos al paisaje.
¿Quien estaba ganando? Virya no podía saberlo… sólo veía naves explotando y naves a punto de explotar al recibir tremendas descargas de fuego concentrado de otras naves de batalla… Con una precisión mortífera, cada diez segundos se sucedían las descargas de los cañones principales, que creaban largas lineas de luz a través del campo de batalla, seguidas inmediatamente de cientos de pequeñas y grandes explosiones de las naves que habían tenido la desgracia de estar en el camino de tan terribles armas.
El corazón de Virya comenzó a latir mas fuerte. habia escuchado a las Meltran veteranas hablar sobre la exitación de la batalla, por fin ella iba a sentir lo mismo.
—¡Atención! —gritó su líder.
Virya se concentró, debía seguir las órdenes al pie de la letra si quería sobrevivir en el campo de batalla.
—Desplegarse!
Al escuchar la orden las siete armaduras se desplegaron hacia los lados; los números pares a la derecha, los impares a la izquierda. Ahora avanzaban formando un enorme arco de ciento cincuenta metros de largo. La idea era que si un disparo de las enormes naves capitales alcanzaba al escuadrón, la separación permitiría que solo unas pocas máquinas fueran destruidas.
Fue una fracción de segundo, pero la joven piloto pudo ver los cinco puntos de luz antes que las enormes descargas de artillería pasaran alrededor de las siete armaduras. Antes que Virya pudiese siquiera parpadear, el escuadrón había perdido dos elementos.
—Formación! —gritó la armadura azul y los cinco Nonas recompusieron la formación en forma de arco, ahora de un centenar de metros de largo.
Virya no se preocupó por las descargas, al fin y al cabo no estaban dirigidas hacia ellas. Lo que el enemigo quería era destruir las naves con refuerzos antes que pudiesen desplegar todos los escuadrones de combate. Miro un segundo el monitor que mostraba las seis de su Nona. Una explosión sacudió la negrura del espacio varios centenares de kilómetros más atrás. Su fragata había sido destruida por los disparos. ¿Habrían salido ya los escuadrones que faltaban? Virya no lo creia, habia sesenta escuadrones a bordo de la nave, con suerte habrían podido salir diez más antes de que todas las guerreras murieran en medio de la explosión.

Ya estaban lo suficientemente cerca del combate para ver los incontables haces de luz que creaban un tejido por todo el campo de lucha. Era como una pared de líneas que se movía y latía como un ser vivo, pero Virya no podía describir lo que veía, simplemente no conocía las palabras adecuadas para hacerlo. Cada haz de luz era un disparo y el color indicaba si quien lo había hecho era amigo o enemigo.
Otro relámpago de luz pasó en medio de la formación, pero por esta vez no escuchó los gritos de su líder pidiendo que se organizaran, en ese momento estaba demasiado ocupada muriendo en medio de la explosión junto con la número dos del escuadrón.
Su primera batalla y ya estaba sola en medio del combate… bueno, quedaban dos compañeras mas ¿Quien de ellas tomaría el mando? Definitivamente no la número tres, ese agujero en el pecho no le permitiría ir muy lejos y ya estaba empezando a explotar el reactor ¿Debería seguir a la número cinco entonces?
En ese momento un enjambre de misiles interrumpió sus razonamientos, por lo que el asunto de la cadena de mando debería esperar un poco mas… disparó hacia los misiles mientras retrocedia con toda la potencia que el reactor le entregaba, eso le daría unos segundos extras para destruirlos.
Los misiles de práctica eran más fáciles de abatir, además los misiles verdaderos tenían la fea costumbre de enviar fragmentos en todas direcciones al momento de explotar. El último misil explotó a unos diez metros de la cabina de Virya y la lluvia de metralla golpeó violentamente la armadura, penetrando el blindaje en la zona del torso y las piernas.
La terrible sacudida hizo que Virya quedase aturdida por unos segundos. Estaba oculta en medio de una nube de humo, por lo que esos segundos que permaneció quieta no significaron su muerte inmediata.
En cuanto su cabeza se despejó lo suficiente consultó de un rápido vistazo el estado de su armadura: había sufrido penetración en su blindaje, pero no había daños en los sistemas de movimiento. Movió sus piernas para comprobar que reaccionaban bien y sintió un dolor punzante en la izquierda… probablemente un fragmento de metralla la había herido.
Virya suspiró, ningún problema entonces, su cuerpo soportaría el dolor, solo esperaba que la espuma del traje hubiese contenido la hemorragia lo suficiente para no perder el conocimiento durante el combate.
La nube de humo se estaba dispersando y ya podía ver la lluvia de lasers que la rodeaba. Mejor moverse pronto y buscar a la número cinco antes de que sea tarde.

La cosa iba mal, había empezado a ir mal desde el principio. Su visor se llenó de marcas rojas y Virya disparó todos sus misiles sin preocuparse a que le estaba disparando. Era parte de su entrenamiento y lo que estaba condicionada a hacer durante batallas a gran escala. Algún misil engancharía un blanco y con algo de suerte destruiría o dañaria seriamente al pobre diablo. En cuanto sus compartimentos de misiles quedaron vacíos, aceleró a máxima potencia y se dirigió hacia el blanco más cercano.
—Maldito Ejercito de Supervisión —masculló mientras disparaba sus cañones contra la armadura gris que tenía delante.
La enorme armadura recibió los disparos por la espalda, pero la inexperiencia de Virya le había jugado en contra: los disparos dieron en puntos varios de la armadura, pero no logró destruir el reactor. Su enemigo, aunque dañado y expulsando fluidos por algunos agujeros, se dió la vuelta y apuntó con sus cañones a la joven guerrera que avanzaba a toda velocidad.
—Débura! (1)—gritó Virya, al menos impactaría contra el y destruiría al menos a uno.
—«Uno» —pensó.—«Solo voy a llevarme Uno»
Empujó el pedal derecho con todas sus fuerzas, la armadura viró lentamente a pesar de la enorme velocidad que había adquirido y el disparo del robot derritió una de las placas de su hombro izquierdo.
No se dió vuelta para ver a su enemigo, dejaría que algún otro se encargara de rematarlo. Vio dos armaduras más adelante que perseguían a un solitario Nona y se lanzó a su persecución, pero se detuvo a mitad de camino cuando un rayo de energía abatió ambos, perseguidores y perseguido, así como a varias docenas de armaduras más que combatían más adelante. Virya sabía que no debía permanecer quieta en ningún momento durante la batalla, por lo que cambió rápidamente de dirección y se dirigió hacia un sector donde le pareció que surgían muchos disparos láser de color verde. Había amigos allí.
Un escuadrón de Nonas protegía el flanco de una fragata Quitra Queleual mientras los cañones de energía a cada lado del casco barrían el campo de batalla en descargas. Al acercarse al grupo vio a su líder, quien pilotaba un Rau de color azul claro. El robot levantó la cabeza y miró en la dirección de Virya.
—Tu! —se escuchó a través de la radio. —Ve a la proa y derriba los misiles que puedas!
Virya se detuvo momentáneamente y luego de hacer un saludo se dirigió hacia donde señalaba su nueva capitana, en dirección a la proa de la fragata. Otro Nona estaba allí, disparando sin cesar a las decenas de misiles que se acercaban a la nave en grupos de cinco o seis. Virya se ubicó al lado de su nueva compañera y comenzó a disparar en ráfagas, tratando de sincronizar sus disparos de forma que ambas pudieran mantener un fuego continuo sin que sus cañones se derritieran por la cantidad de disparos que hacían.
Así que ahora formaba parte de un escuadrón de defensa antimisiles. Bueno, no había nada que hacer al respecto.
Se concentró en su tarea. Los misiles anti nave eran enormes, de casi el triple del tamaño de su armadura, lo que los hacían un blanco fácil para sus disparos. El único problema era que debían concentrar bien el fuego en la cabeza del misil para poder penetrar su coraza y detonarlos lo suficientemente lejos de la nave.
Su compañera la golpeó en el hombro y señaló hacia el casco de la fragata: debian anclarse al casco o la nave giraria de pronto y ellas quedarian fuera de posición. Las dos armaduras descendieron y sus pies quedaron magneticamente fijos al casco.
Continuaron disparando ininterrumpidamente durante a lo que Virya le parecieron horas, mientras la batalla se revolvía alrededor de ellas. Casi se habia olvidado del resto de la batalla cuando una voz que al principio no reconoció se oyó por sobre la cacofonia de alarmas de su cabina.
—¡Retirada! ¡Reagrupense!
Su compañera dejó de disparar y salió volando hacia arriba. Virya apenas pudo reaccionar lo suficientemente rápido para seguirla, segundos más tarde la fragata estallaba en medio de una bola de fuego luego se haber sido alcanzada por varias descargas de armas de energía.
Volaron en zig-zag entre medio de los disparos hasta reunirse con las cinco armaduras que ya estaban volando en formación más adelante.
—Vamos a defender una Nupetiet-Vergnitzs —se escuchó por la radio, Virya no formaba parte del escuadrón de defensa, por lo que solo escuchaba la comunicación del Rau líder —Si, es la nave de Kreegan— escuchó que la Capitán parecía contestar a una pregunta de una de las guerreras.
El nuevo escuadrón de Virya salió a toda velocidad en medio de las explosiones y descargas láser del campo de batalla, adoptando una formación en «V» invertida bastante cerrada. Virya se sorprendió al ver las diferentes tácticas que ese escuadrón empleaba, ya que no volaba en línea recta como su anterior escuadrón de ataque, sino que se movía en Zig-Zag a través de la batalla siguiendo el ritmo del Rau que los encabezaba. Era evidentemente un escuadrón que evitaba el combate, su función era la defensa antimisiles y sus movimientos se adecuaban a ello. Si solo su anterior líder hubiera usado esa simple táctica…
Una poderosa descarga rasgó la negrura del espacio frente a ellos. El poderoso disparo de una nave capital era algo aterrador, incluso a cientos de kilómetros como parecía estar el origen del disparo.
—Objetivo a la vista! Desplieguense a babor en tres grupos, defenderemos la proa a toda costa!— gritó su líder.
Las naves clase Nupetiet-Vergnitzs eran enormes, de casi cuatro kilómetros de largo, toda la nave era un gigantesco cañon de energia que podria arrasar el campo de batalla con su poderosísimo disparo. Tambien servian de puesto de mando a los comandantes Zentradi, quienes supervisaban la batalla desde el mismo frente si era necesario. Ese tal Kreegan era uno de los tres comandantes bajo las órdenes del Almirante Dortrad-Jen.
La nave contaba con su propia artillería para destruir los misiles que se acercaban, pero estaban siendo víctimas de tantos disparos del enemigo que simplemente no daban abasto a interceptar todo el fuego. Otros grupos de defensa se encontraban a lo largo y por encima de la nave capital tratando de interceptar todo lo que el Ejército de Supervisión arrojaba contra dicha nave. Mientras tanto, el cañón principal no dejaba de disparar en intervalos regulares, escupiendo rafaga tras rafaga de destrucción hacia la masa de naves enemigas que avanzaban en un amplio frente de ataque.
.
Llegaron al perímetro defensivo esquivando disparos y misiles que llovían en todas direcciones, descubrieron entonces que la nave generaba su propio campo gravitacional, por lo que no fue necesario que se anclaran al casco. Simplemente dieron la espalda a la nave y comenzaron a disparar a todo lo que se acercaba.

Que era casi todo el ejercito enemigo.

(1). Insulto en lenguaje Zentradi

 

 

41 por Gerli
Notas de autor:

Corregido el formato

—¿Que parte de “Echar un Vistazo” no entendiste Tass....?
La muchacha no contestó y se acurrucó aún más en el asiento como si quisiera desaparecer dentro.
Amanda suspiró profundamente. —Okey, de acuerdo... no vale la pena discutir sobre eso... ¿Que averiguaste?
Tass no respondió. Mientras tanto no dejó de operar la consola que tenía frente a ella. Las pantallas se sucedian en cascadas informando los procesos de verificación de los diferentes sistemas que se ponían en marcha. Amanda esperó pacientemente pero finalmente su genio se impuso.
—Tass, no estoy enojada contigo, solamente me preocupa los rumores que van a correr por la Colonia.
El sonido que los dedos de la muchacha hacían sobre el teclado de su consola se silenció mientras que giraba la cabeza para mirar a la mujer sentada por encima de ella. —¿Y?
—¿Cómo «y»? —Respondió perpleja Amanda mientras se enderezaba en el sillón del Capitán.
—Me importa un rábano lo que la gente de la Colonia diga.
—A vos no, pero a mi si me importa.
—¿Desde cuando tengo que llamarte «Mamá» Amanda..?
—Soy el Capitán de esta nave jovencita. —La mirada de Amanda era tan fria y penetrante que hizo estremecer a Tass en su asiento. —Que no se te olvide.
Tass abrió la boca para responder pero un zumbido acompañado de un mensaje parpadeante en la pantalla atrajo su atención.
—¿Que pasa?
—Es un mensaje automático seguridad, nada grave. —Dijo Tass cerrando la ventana y volviéndose nuevamente para confrontar a Amanda. —No sos la Capitana durante mis horas libres.
—Si lo soy, y tambien lo soy mientras duermo, asi que mas te vale que lo entiendas de una vez.
—Pero Amanda, es ridículo que me increpen por eso, no estoy saliendo con Jim, solamente lo acompañe por la Colonia para mostrarle el lugar ¿Que tiene eso de malo?
—Primero y principal, el es un Teniente de la NUNS y cuando estás en tu puesto no lo vas a llamar por su nombre y segundo.... ¿Otra vez?
El mismo zumbido y la misma alerta visual habían vuelto a aparecer en la pantalla de Tass. La joven se dió vuelta pero esta vez no cerró la ventana de aviso, sinó que abrió una ventana donde se desplegó un registro de datos en forma vertical.
—¿Que pasa Tass?
—Es un pequeño sistema de seguridad mío, no me acordaba que seguía activo, lo uso solamente cuando navego por ciertos lugares de la Red Galaxy.
Amanda levantó una ceja y miró con curiosidad la pantalla de Tazz. —¿Te molesta explicarme eso?
Tass suspiro como le pasaba siempre que tenía que explicarle algo a su jefa, no le gustaba hablar de su «personalización» del sistema informático de la Rainbow. —Es un programa de virtualización de redes, lo que hace es crear una pequeña red virtual falsa cuando ciertos programas intentan averiguar la localización del equipo que navega la Red Galaxy
—¿Y para qué necesitas hacer eso?
—Y... a veces es mejor no atraer ciertas miradas sobre la Colonia cuando se consulta «información delicada» en la Red.
Amanda se puso derecha en el asiento. Su posición privilegiada por encima de los demás puestos de control le permitian ver todo el puente y gran parte de la vista del Campo a través de los gruesos cristales que las separaban del espacio exterior.
El puente de mando de la Rainbow era una torre que se elevaba exactamente en la proa de la gigantesca nave. Dado que las naves como la Rainbow se construían en forma modular sobre la marcha, esa sección junto con el reactor eran las más antiguas de la nave. No obstante se notaba un excelente mantenimiento y una cuidada atención al aseo.
—Nadie duda de tu talento pero… —dijo haciendo una pausa. —Las medidas extremas de seguridad también pueden traer miradas indiscretas sobre nosotros.
Tass movió la cabeza sin quitar los ojos de la pantalla —Ya lo se, es por eso que este programa está destinado a desviar a los curiosos, no atraerlos.
—¿Desviarlos?
—En estos momentos los avanzados rastreadores de la NUNS están revisando la bases de datos de una nave de carga a cientos de años luz de distancia de nosotros.

Amanda sonrió y centró la mirada en la pantalla frente a ella; con todo lo que había sucedido en las últimas veinticuatro horas casi no había tenido tiempo para llevar a cabo las importantes tareas que le correspondian.
Al fin y al cabo no culpaba a la joven y hasta coincidia un poco (Solo un poco) con la opinión de Silvia, pero algo en su interior se revelaba contra la idea de que una persona extraña a la Colonia pudiera causar un efecto tan devastador en la confianza de su equipo.
Tass era una joven brillante y su habilidad con los sistemas informáticos era indiscutida. Había sido un golpe de suerte el que uno de los jóvenes que crecieron en la Colonia desarrollara tal habilidad y sacrificase un brillante futuro en cualquier otra flota o planeta de la galaxia para ejercer en la Rainbow.
Tass, Will, Mina… cada uno de esos niños había crecido en uno de los ambientes más difíciles de la esfera de expansión de la colonización humana, rodeados de más máquinas que de seres humanos y no obstante se habían convertido en un grupo de adolescentes y jóvenes maravillosos.
Sin pensar extrajo el pad de su bolsillo y examinó la foto que Silvia le había pasado el día anterior; hacía mucho tiempo que no tenia fotos recientes de la gente que quería. Con el dedo toco suavemente la superficie de la pantalla y la imagen se centró en el rostro de Mina, ocupando toda la pantalla. ¿Cuando se habia convertido su preciada hija en una joven mujer? ¿Cuando había dejado de ser una niña? Hacerse esas preguntas era doloroso para Amanda, porque comprendía que surgían del reconocimiento de su propio fracaso como madre. ¿Pero era su culpa realmente?
Amanda no había fracasado nunca, desde que la fundación Unity la había cobijado bajo su manto protector había obrado milagros para mantener a la Rainbow, no solo como un emprendimiento sustentable, sino como una verdadera comunidad de seres humanos al borde mismo de la galaxia.

Jóvenes como Matt, Akemi, o Mina, eran resultado de sus esfuerzos directos para crear un ambiente donde pudiesen desarrollar sus talentos y formarse como personas. Si en pos de esa meta había dejado momentáneamente de lado su rol de madre…. bueno, era un sacrificio menor ¿Entederia eso Mina? ¿Lo llegaría a comprender alguna vez?
Apagó la pantalla y miró al frente, hacia el manto de estrellas que cubría todo el ventanal que rodeaba la torre de control. No podía darse el lujo de dudar en ese momento crucial de la historia de la Colonia. Las piezas se habían puesto en marcha hacia muchisimo tiempo y sus problemas personales no formaban parte del plan.
El plan.
El momento que durante su juventud parecía tan lejano había llegado finalmente. En solo unos días más la burocracia de la NUNS finalmente quedaría en el pasado y un nuevo comienzo para la Rainbow sería posible. Solo que….
—Tass
—¿Si Capitan?
Que Tass la llamara por su cargo en vez de por su nombre denotaba que todavía se hallaba molesta por sus comentarios. Amanda suspiró profundamente pero no se dejó amedrentar por la actitud de la joven.
—¿Quien activó tu «Protección Especial»
Tass dejó de teclear en su consola y giró la cabeza en dirección a Amanda. —¿Que?
—Me gustaria saber quien fue la persona que accedió a esa «Información Delicada» y que motivó que tu programa de distracción se activara.
Tass volvió a mirar su terminal de datos y pareció dudar un momento. —Se supone que lo que los Colonos hacen con su acceso a la Red es algo del ámbito privado, Capitana.— dijo sin volverse.
—Supones bien.
—Entonces….
—Es una orden.
Tass sufrió un escalofrío. Solo recordaba una ocasión en la que Amanda le había impartido una orden con ese mismo tono de voz y no había sido agradable.
—Entendido— dijo con un hilo de voz mientras sentía la mirada gélida de su superior en la nuca. Sus dedos bailaron rápidamente sobre el teclado y varias ventanas aparecieron simultáneamente en la pantalla. Miró una de ellas y sintió que el corazón le daba un vuelco. —Capitán… Amanda— dijo de pronto. —Es una consulta originada en dos registros médicos de pacientes de la clínica del Doctor Evans. No podemos violar el secreto de..
—Prosigue.
Tass tragó saliva y movió lentamente su dedo sobre el botón de confirmación. Las fichas de dos ciudadanos se abrieron en pantalla.
El silencio se hizo algo tangible en la Torre de Control mientras Amanda se enderezaba en su asiento y miraba con asombro las dos fichas médicas que ocupaban la pantalla frente a ella. Habían sido creadas recientemente y ostentaban la clasificación de VISITANTES que generalmente se le daba a la gente que llegaba a la Rainbow por negocios o trabajo y permanecía por poco tiempo. Las fotografías de dichos visitantes quedaron suspendidas en el aire mientras ambas mujeres las contemplaban en silencio.
—¿Que rayos necesita Evans averiguar sobre Cinthya y Jim? —exclamó Tass con los ojos abiertos.
—Eso mismo me pregunto yo— respondió Amanda con el ceño fruncido.

 

 

42 por Gerli
Notas de autor:

Corregido el formato

—«Debura!» —exclamó Virya al recibir de lleno la lluvia de metralla del misil que había conseguido destruir a solo un centenar de metros de distancia. Aun asi la onda de choque fue tan poderosa que envió su armadura hacia atrás de forma tan abrupta que no pudo evitar chocar contra el casco de la nave de Kreegan.
—¿Esta operativa, número Siete?
La guerrera sacudió la cabeza y movió las piernas para despegarse de la cubierta. increiblemente su armadura respondió a sus comandos y se irguió sobre la superficie metálica.
—Siete operativa —informó a su Capitana provisoria. —Daños menores en la armadura, reactor sobrecalentado a un 70%
Virya no esperó las órdenes siguientes, de todas formas ya sabía lo que debía hacer. Se impulsó hacia delante y retomó su lugar al lado de las otras dos chicas, quienes habían podido mantenerse en su posición a pesar de haber recibido ellas también buena parte de la onda de choque de la explosión.
El combate arreciaba ahora, era evidente que todas las fuerzas de ambos ejércitos estaban desplegadas a lo largo y ancho del campo de batalla. Había decenas y decenas de miles de naves por todos lados, cada una embarcada en la tarea de destruir lo primero que tuviese por delante. Parecía que en medio de aquel caótico paisaje el escuadrón de defensa antimisiles de Virya era el único grupo combatientes que mantenía una formación y un objetivo concreto.
La nave de Kreegan había dejado de disparar su cañón principal, su reactor hacía rato que debía haber alcanzado su punto crítico y solo se limitaba a escupir fuego de artillería a lo largo de su enorme estructura.
Era tal la furia del combate que frente a Virya el espacio aparecía completamente iluminado por las descargas de energía de las armas amigas y enemigas. Las explosiones se sucedían con tal asiduidad que el Queadluun se sacudía ininterrumpidamente al recibir las continuas olas de choque de los miles de guerreros y guerreras que morían en medio de enormes detonaciones.

La pierna había comenzado a molestar otra vez, probablemente el golpe había empeorado la herida. La joven ignoró el dolor y concentró su mirada en el monitor, había tantos blancos que era difícil distinguir cual de todos los atacantes que se arrojaban sobre ellos tenían prioridad para ser abatidos. El pequeño intervalo de tiempo que había estado sin disparar había servido para que el calor de sus cañones se disipara un poco y ya no estaban al rojo vivo como hace unos momentos. Con un rápido vistazo comprobó el estado del reactor; todos los indicadores sobrepasaban los valores de operación normales y algunos se habían detenido perpetuamente en marcas críticas. El Nona, básicamente, conservaba su forma porque la piloto que estaba dentro se mantenía de una pieza.
Varias descargas de energía pasaron sobre su cabeza pero la siguiente ráfaga impactó de lleno en el casco unos cincuenta metros por debajo de ellas, dejando un enorme cráter en el metal del casco. Virya esperó por la explosión inminente pero no sucedió tal cosa. La nave soportó el impacto.
Vieron como el campo de batalla se movía alrededor de ellos. La enorme nave había comenzado a girar sobre si misma y junto con ella arrastraba en su campo gravitacional a los defensores y enemigos que luchaban a su alrededor. Fue un momento fugaz, casi un destello en el límite de su campo visual, pero reaccionó instintivamente y giró con violencia hacia la derecha. Una armadura enemiga levantó un enorme cañón de energía en dirección al grupo de Queadluuns que le daba la espalda. La rafaga de Virya dió de lleno en el arma en el momento exacto en el que su enemigo apretaba el gatillo, la explosión de las celdas de energía aplastaron al miserable contra el casco de la nave en medio de una lluvia de fragmentos y trozos del piloto. En cuanto la nube de desperdicio se disipó Virya observó al Nona azul de su líder, con el brazo aún levantado y en posición de disparo.
—Buen trabajo Siete— dijo bajando el cañón. —Haz sido rápida!
Rápida si, por supuesto que lo había sido. Virya se dió cuenta que a pesar de la fatiga que comenzaba a sentir en sus miembros, sus reflejos eran más rápidos, su puntería más precisa. Sonrió y la sonrisa permaneció en su rostro a medida que abatía cualquier cosa que se acercaba en el arco de efectividad de sus armas.

La batalla continuaba y la nave que defendían soportaba ataque tras ataque sin tregua. Muchos de los cañones de artillería que sobresalían del casco de la gigantesca nave estaban silenciosos y al rojo vivo. La nave comenzó un nuevo giro sobre si misma para renovar la descarga de fuego con los cañones de la banda contraria; babor y estribor, disparando sin cesar hacia la masa de enemigos que atacaba sin piedad, pero ahora el campo de batalla había cambiado su forma, lenta pero inevitablemente las tropas Zentradi habían rodeado al núcleo de las fuerzas enemigas y por primera vez desde que la batalla se había vuelto un caos, el fuego venía de una dirección concreta.
Pronto el nuevo escuadrón de Virya comenzó a sufrir bajas. Dos guerreras sucumbieron al recibir de lleno el impacto de una descarga de energía en la zona central de la nave. Virya fué enviada a ese sector y perdió de vista a sus compañeras.
No podrían soportar semejante ataque por mucho más tiempo. Ahora solo podía disparar una pequeña ráfaga cada segundo y confiar en su puntería. Ojala tuviese algo mejor que un simple Queadluun Nona para luchar.
Por entre la cacofonía de alarmas que sonaban dentro de su casco distinguió un grito de alarma, lo que la hizo desviar su mirada por un instante.
Un enorme crucero de batalla se dirigía a toda velocidad contra la Nupetiet-Vergnitzs de Kreegan. La nave enemiga estaba literalmente llena de agujeros y sin lugar a dudas condenada a explotar en cualquier momento, pero ese último impulso la había puesto en curso de colisión directa.
—«Debura!»— gritó por centésima vez durante esa batalla y apuntó sus armas al bólido que se acercaba. ¿Que podrían hacer su pequeño par de cañones contra un crucero de batalla? Sin dejar de sonreír disparó una rafaga completa. No importó que sus armas se pusieron blancas por el calor y estallaron frente a ella. Nada importaba ya.

Los brazos de la armadura y los suyos propios colgaban inertes a los costados. Virya se rindió ante la inevitabilidad de su muerte y contempló fascinada los momentos finales de su primera y última batalla y al enorme enemigo que se abalanzaba hacia ella.

Lo extraño que es que ahora eran dos los cruceros que se arrojaban en un ataque suicida.

Virya tardó solo un segundo en darse cuenta que lo que experimentaba era un espejismo, una imagen doble producida por la distorsión del campo dimensional alrededor de la luz visible.
—¡FOLD! —exclamó viendo como su campo visual se llenaba de un resplandor multicolor y su cuerpo temblaba violentamente. Se llevó las manos a la cabeza y cerró los ojos para evitar el resplandor.
Luego fue todo silencio.

Cuando recobró el sentido no supo cuánto tiempo había pasado. Lo primero que vió fue el resplandor que producían varias naves al hacer DEFOLD en las inmediaciones de la nave de Kreegan.
Había demasiado silencio. Como el que sentía dentro de las cápsulas de sueño en la fragata donde había estado asignada antes. Quiso girar la armadura para ver a su alrededor y descubrió que el silencio se debía a que su armadura no era más que un peso muerto atrapado en el campo gravitatorio de la Nupetiet-Vergnitzs.
Probablemente su reactor se había fundido al momento de disparar a toda potencia durante el ataque final.
Retirando los brazos de los controles de cada extremidad de la armadura sujetó con fuerza la palanca de apertura de la cabina. Forcejeó durante varios minutos hasta que la enorme compuerta se abrió de golpe y salió despedida hacia el espacio. Con dificultad se apoyó en el borde de la cabina y haciendo fuerza con los brazos lentamente extrajo parte de su cuerpo de la parte inferior de la armadura.
Lo primero que examinó fue su pierna izquierda. Allí donde había sentido dolor durante la batalla vio una masa de color blanco que formaba un bulto alrededor de su pierna, por encima del tobillo. Al perforarse el traje un fluido aislante se había solidificado inmediatamente alrededor de la herida para evitar que la descompresión formase una hemorragia incontrolable en el vacío del espacio.
Virya movió la pierna y comprobó que solo estaba entumecida, lo que la hizo suspirar aliviada; podría volver a luchar nuevamente.

La guerrera se recostó contra el borde de la cabina y miró alrededor, no sabiendo qué hacer a continuación. Al igual que su armadura, ahora convertida en un trasto inútil, miles de pedazos y fragmentos de naves y robots giraban por todas partes formando una pequeña nube alrededor de ella. Aquí y alla aún podía distinguir las formas de las armaduras de uno u otro bando, algunas lo suficientemente enteras como para poder ver los restos del piloto que asomaban por entre los hierros retorcidos. Una innumerable cantidad de cadáveres y partes de ellos flotaban también a su alrededor. Virya no les prestó más atención que al resto de la chatarra circundante.

La Nupetiet-Vergnitzs que había estado defendiendo durante las incontables horas de batalla había salido bastante bien parada. Salvo algunos impactos laterales, donde partes del armazón metálico se vislumbraba a través de las placas de metal hundidas por la fuerza de la explosión, parecía no haber sufrido graves daños. Recordó de pronto que no habia estado sola durante el ataque y buscó con la mirada a sus compañeras, allí donde la proa de la enorme nave de perdia entre los restos flotantes.
Distinguió cuatro armaduras reunidas junto al casco, completamente inmóviles, como si esperacen alguna orden que no llegaba nunca. No se sorprendió al notar la falta del Nona azul en el grupo, su Capitan temporaria no había logrado sobrevivir a la batalla.
Sopesó las posibilidades que tenía de llegar hasta ellas con un impulso, pero descartó la idea inmediatamente. Estaba a casi ochocientos metros de distancia y la cantidad de escombros que se interponía en su camino detendrán su impulso o casi con seguridad la desviarian hacia otro lado, debía intentar llamar la atención del grupo para ser rescatada.
Miró a su alrededor buscando algo que pudiera servir y no tardó en descubrir la mitad de un soldado que aún sostenía un rifle en su mano. No estaba demasiado lejos, por lo que solo bastó un pequeño impulso de su pierna sana para acercarse lo suficiente al cadáver y poder tomar el arma.
Era, o mejor dicho habia sido, un soldado enemigo. Virya sostuvo el brazo muerto con una mano mientras con la otra tiraba con fuerza del arma. Era curiosa la tenacidad con la que sujetaba dicho objeto. Finalmente liberó el arma y alejó los restos con un empujón de su mano libre.
El laser azul trazó una fina línea que iluminó fantasmagoricamente los alrededores. Los Queadluuns reaccionaron inmediatamente y se acercaron a gran velocidad, al fin y al cabo Virya había disparado un arma enemiga.
Las cuatro armaduras la rodearon inmediatamente. Virya no tenia forma directa de comunicarse con ellas, por lo que señalo con su dedo los restos de su armadura que flotaba abierta y vacia varios metros por debajo de ellos. Uno de los Nonas hizo un gesto con la mano y las restantes armaduras se alejaron.
Quien aparentemente había tomado el mando del escuadrón hizo un gesto con el brazo señalando el hombro izquierdo de su armadura. Virya comprendió el gesto y tomándose de la mano que su salvadora había extendido, pudo encaramarse al Nona sin problemas.
Juntas iniciaron el regreso, pero al pasar por la zona central de la Nupetiet-Vergnitzs se detuvieron. La guerrera al mando del Queadluun señaló un punto particular del casco y Virya miró sorprendida.
Un enorme misil había penetrado una decena de metros en el interior de la nave y permanecía clavado en el casco como una torre silenciosa. ¿Cómo y porqué no había explotado? La enorme cabeza explosiva tenía la capacidad de partir la nave del Almirante en dos, especialmente debido al lugar donde se había incrustado. Esa nave estaba condenada.
Se alejaron de la nave de Kreegan y pusieron rumbo hacia una fragata Quitra Queleual cercana, donde el resto superviviente del escuadron de defensa tenia su base.
Fueron las ultimas en entrar antes que la enorme compuerta del hangar se cerrara. Los tres Nonas ya estaban aparcados en sus respectivas estaciones de repostaje, pero las pilotos aún permanecían dentro de sus armaduras con la cabina abierta.
Virya y su compañera aterrizaron sobre la cubierta metálica y caminaron los metros restantes hasta reunirse con los demás.
Las luces del hangar habian pasado del naranja al blanco, indicando que las compuertas estaban cerradas y el hangar presurizado. Virya ya no podia aguantar mas el silencio, por lo que se quito y casco a la vez que saltaba al suelo. Un relámpago de dolor hizo que se arrodillara en el suelo, su pierna izquierda le estaba recordando impetuosamente que no estaba en condiciones de soportar su peso en gravedad artificial.
Una sombra cruzó por su semblante. ¿Era su herida más grave de lo que pensaba? Virya sacudió la cabeza con disgusto. Lo que quería era volver a luchar, de seguro podrían curar su pierna de alguna forma.
—¿Cual es tu nombre, soldado? —preguntó una voz desconocida a su lado. Virya levantó la vista y su mirada se cruzó con la de otra Meltran de cabello violeta, que la contemplaba aún con el casco en la mano. El resto del escuadrón también estaba junto a ella.
—Soy Virya 712— dijo. —Escuadrón de ataque número Veinticuatro.
La guerrera la observó en silencio y de pronto le extendió la mano. —Soy Yuwe 214, segunda al mando del Escuadrón de Defensa Treinta —De un tirón levantó a Virya del suelo y la sostuvo por la cadera— ¿Estas herida?
—Un fragmento de metralla perforó mi pierna, no creo que sea nada grave— de pronto las palabras de la guerrera cobraron sentido en su mente. —¿Segunda al mando? ¿Tu Capitán sobrevivió?
Un pesado silencio se hizo en el hangar. Virya supo inmediatamente que algo no marchaba bien.
Nada bien.

 

43 por Gerli
Notas de autor:

Corregido el formato

—¿Estás absolutamente segura de eso Tass?
La joven no respondió, solo se quitó los lentes y lentamente se masajeó los cansados ojos. —Si Amanda— respondió luego de una breve pausa. —Ambas peticiones de información dispararon los protocolos de rastreo de la agencia de investigación gubernamental.
Amanda se inclinó en su asiento mientras miraba seriamente la pantalla. —No me sorprende en el caso del Teniente— afirmó con un gesto de la mano. —¿Pero porqué con Cinthya? Se supone que es solo una civil.

El Doctor Evans había solicitado un informe completo a la base de datos gubernamental sobre los historiales de salud de Jim y Cinthya. Si bien ambos habían sido aprobados y remitidos, el correspondiente al Teniente Jim solo presentaba información básica, estando el resto con acceso clasificado debido a la posición del piloto en las fuerzas armadas.
—Cinthya está trabajando para el Gobierno Unificado— comentó Tass mientras estudiaba el historial del navegador. —Aunque sea subcontratada deberia estar también bajo la esfera de protección de la información militar ¿No?
Como única respuesta recibió el silencio y la mirada pensativa de su capitana. Si, realmente no tenía mucho sentido, especialmente porque quien manejaba todo el papeleo humanitario de la NUNS era una oficina gubernamental común y corriente.

Jim había compartido con Tass la particular situación por la que atravesaba su escuadrón de Élite en medio del desastre organizativo que azotaba a los altos mandos de la NUNS. Esto no era algo nuevo para la joven por cierto, ya que Amanda también solía afirmar que el Gobierno Unificado se estaba volviendo un saco de mierda demasiado abultado que corría el riesgo de colapsar bajo su propio peso.
Muy probablemente el asunto con la información personal de Cinthya tenía otro significado y su curiosidad la impulsaba a descubrir que. Por suerte sus reservas en cuanto a la validez ética de su investigación habían sido borradas por la orden de Amanda, eso la dejaba libre de culpas para centrar toda su atención en el asunto.

Evans había requerido una serie de informes adicionales sobre ambos visitantes. En el caso de Jim habían sido denegados de forma automática, pero con Cinthya habían sido aprobados sin inconveniente alguno. Revisando detalladamente cada uno de los formularios, Tass centró su búsqueda en detectar cual de todos ellos habían sido los disparadores del rastreo automatizado del Gobierno.
Tras una breve exploración de los archivos localizó lo que buscaba.
—Sangre tipo Alfa Bombay— leyó extrañada.
—¿Eh?— Preguntó Amanda enderezando su silla. —¿De que estas hablando?
—Es la búsqueda de Evans que disparó el rastreador— dijo. —¿Te suena de algo?
—Hay un Fenotipo de sangre que se llama Bombay— Amanda se quitó su gorra y la colocó sobre su regazo. —Pero eso de Alfa es nuevo para mi.
—¿Quieres que…? —preguntó la joven mientras abria una ventana con un buscador de la red galáctica.
—No— exclamó Amanda de forma tajante. —No quiero que vuelvas a atraer la mirada de la NUNS sobre esta Colonia con el mismo tema.
Tass se cruzó de brazos y asintió con la cabeza. —Tienes razón— dijo. —¿Pero qué podemos hacer? No creo que quieras preguntarle a Evans sobre eso…. ¿Y qué tal si le preguntamos a David?
La Capitana sacudió la cabeza en forma negativa —No Tass, no creo que sea una buena idea tampoco. Mientras hablaba se había puesto a acariciar la gorra como si de una pequeña mascota se tratase.
Ambas mujeres permanecieron en silencio mientras desarrollaban sus tareas diarias.
La llegada de la nave de suministros era considerado un dia de asueto para la gente de la Colonia, que solía dejar de lado su rutina para poder hacer compras y recibir alimentos frescos desde los lejanos planetas y flotas productores.
Si bien la actividad laboral de la Colonia cesaba, el trabajo para las chicas de la torre no variaba en lo más mínimo y a pesar del descanso, el monitoreo de los sistemas y control del espacio perimetral de la Colonia eran actividades que se desarrollaban veinticuatro horas al día, los siete días de la semana, ininterrumpidamente.
—A fin de cuentas— comenzó a decir Tass de forma distraída. —A lo mejor nos estamos preocupando por nada.
—¿Porque lo piensas?
—Bueno… probablemente sea una causa de preocupación para Evans que Cinthya tenga ese tipo de sangre rara, a lo mejor está preocupado por lo que pueda pasar en caso de que resulte herida y necesite un tratamiento especial…
—¿La inspectora tiene ese tipo de sangre?
Tass volvió a colocar la ficha médica de Cinthya en pantalla y utilizó su puntero para resaltar el texto.—Si, aquí lo dice… no espera, solo dice Bombay… ¿No es lo mismo?
—Aparentemente no— suspiró Amanda.
El razonamiento de Tass tenía sentido, lógicamente y más aún luego de los incidentes ocurridos en las últimas setenta y dos horas. ¡Esos dos habían hecho peligrar sus vidas no una sinó DOS veces! Era obvio pensar que el médico querria informarse ante una eventual tercera situación de riesgo.
Pensó en su charla con Will, de cómo sus sospechas de que el piloto había actuado de forma tan confiada con una amenaza contra su nave se habían confirmado. Sentía que algo se le estaba escapando de entre las manos, pero no estaba segura que.
—No dudo de las buenas intenciones de Evans… solo que no me gusta esa actitud de servirse de la gente como cobayos.
—¡Tass!— exclamó Amanda sorprendida. —¿Qué estás diciendo?
La joven apoyó el mentón sobre su mano y miró distraídamente la pantalla del radar.—Deberia ser mas transparente con sus investigaciones. ¿No crees?
Amanda miró a la joven con seriedad—El que no haya publicado aún ningún «Paper» no quiere decir que no esté siguiendo un estricto protocolo en sus investigaciones.
Tass sopló molesta y volvió su atención a la pantalla.
—Tal vez…. —dijo la Capitana mientras desplegaba un teclado sobre sus rodillas. —Tal vez si haya alguien a quien podamos consultar.
—¿Si? ¿Quien?— preguntó la joven interesada de pronto.

Media hora más tarde Tass abandonaba el puente de mando y, bostezando, se instalaba en el pequeño transporte de personal. Tendría que tomar una dosis extra de café si quería mantenerse despierta lo suficiente.
El vehículo la dejó junto a la oficina de Amanda y si bien tenía permiso de usar la cafetera que estaba ahí, mirando la hora en su reloj decidió ir a la cafetería directamente. No solo el café era mucho mejor, además había una pequeña chance de encontrar a quien buscaba.
Extrajo su Pad y consultó la información que disponía. Amanda le había prohibido que accediese a la Red Galaxy, pero aún disponía de la información en caché que había quedado en la Red Rainbow luego que Evans la consultara. Era, a decir verdad, información bastante escasa, una entrada de enciclopedia con información de un nivel extremadamente básico. No le extrañaba que el médico haya intentado averiguar algo más.
Espero al ascensor mientras meditaba en silencio lo sucedido. La NUNS era muy celosa de cierta información a la que se podía tener acceso en la red galáctica. Explosivos, armas biológicas, armamento de reacción… las cosas que siempre están en la mira del gobierno para mantener vigilado al público en busca de señales de terrorismo o insurrecciones.
Pero que un tipo de sangre disparara ese tipo de alerta… Amanda estaba en lo cierto en sospechar que podía haber algo más detrás de todo eso. ¿Porque había hecho Evans una búsqueda en la Red Galáctica de un Fenotipo de sangre que no era exactamente igual al de la inspectora? ¿Era solamente por curiosidad académica?
El ascensor llegó hasta el piso de la oficina de Amanda y las puertas se abrieron frente a la joven, quien entró al mismo mirando la pantalla de su Pad, aún con varias preguntas sin respuesta dando vueltas por su cabeza.
—¿Baja?
Tass estaba tan absorta en sus pensamientos que solo reparó en Jim cuando su nariz estuvo a pocos centímetros del pecho del piloto.
—¿Jim? —pregunto sorprendida mientras se restregaba los ojos cansados —¿Que estas haciendo en La Torre?
—A decir verdad nada— dijo el piloto cruzado de brazos mientras miraba con curiosidad a Tass. —Voy para el acceso del hangar en el nivel inferior, supongo que me arrastró el ascensor hasta aquí. ¿Terminó tu turno?
La muchacha permaneció callada sin saber que decir. Aún sostenía el pad fuertemente contra su pecho, como si el contacto con el aparato fuera su única conexión con el mundo real. Entonces la puerta se cerró tras ella y el hechizo se rompió.
—Si si… recien termino— dijo agitadamente mientras se daba la vuelta y tanteaba el panel de pisos en busca del botón adecuado. En su nerviosismo marcó tres pisos diferentes, ante la divertida mirada del piloto. —Voy a la cafetería a desayunar algo.
Ambos guardaron silencio un momento mientras el elevador comenzaba a descender desde lo alto de la Torre.
—Supongo que Amanda te contó lo que pasó en el Campo ¿No? —preguntó Jim distraídamente.
Tass asintió y se dio la vuelta. —Tenía mucho miedo por ustedes dos— dijo. En cuanto se disparó la señal de emergencia salí corriendo a la torre de control para ver qué había pasado.
Jim no respondió y siguió mirando algún punto indefinido del techo del ascensor.
—¿Tuviste miedo ahí afuera?— preguntó la joven.
—¿Eh? —preguntó el piloto con cara de genuino asombro. —¿Miedo? ¿Yo?— Ante la incrédula mirada de Tass, Jim rompió en una carcajada.—No Tass, no… no tuve miedo.
Como la joven permanecía en silencio, Jim volvió a ponerse serio.— No fué una buena experiencia, te lo aseguro. Pero estar tan cerca de la muerte me hizo sentir… diferente, no se si me explico.
—¿Diferente? —preguntó Tass. —¿En qué forma?
Jim se llevó la mano al rostro y se acarició la barbilla en forma pensativa— No se como explicarlo con palabras adecuadas—dijo. —Tal vez haya sido mi sangre Zentradi la que reaccionó de esa forma.
Al oír la palabra «sangre» Tass sintió un escalofrío.
—En fin, lo importante es que no lo pienso volver a hacer— dijo de forma tranquilizadora— Al menos no durante el tiempo que quede de la inspección.
—¿Cinthya va a continuar con la inspección?
El piloto asintió con la cabeza. —Los datos del Campo se recogieron sin problemas en la computadora de mi avión y ya no teníamos planificada otra salida, supongo que terminará con lo que tenga que hacer aquí en la Colonia y dará por terminado su trabajo.
Tass suspiró profundamente. Por primera vez desde que había conocido a Jim se daba cuenta del poco tiempo que había tenido para estar con el. No es que no lo supiese desde un principio, pero en ese momento la perspectiva de no volverlo a ver se había vuelto demasiado tangible.
El elevador se detuvo silenciosamente y la puerta a su espalda se abrió con un pequeño timbre.
—Tass
La joven se dió vuelta y levantó la mano para saludar pero vió interrumpido su gesto cuando Jim, en un rápido y fugaz movimiento, se inclinó y la besó en los labios.
Tass quedó paralizada en su sitio, con la mano derecha a medio levantar y sujetando el Pad contra su pecho con la izquierda.
Su primer beso.
Había soñado toda su vida con ese momento, lo había imaginado de mil formas diferentes, en mil situaciones y lugares de la galaxia, pero allí, dentro del ascensor, con sus ojos completamente abiertos mientras miraba fijamente los ojos violetas de Jim, supo con seguridad que fue el momento elegido para ella por el destino.
Y nunca hubiese podido imaginar un beso tan perfecto como ese.
Tass cerró los ojos y soltando el Pad abrazó fuertemente al piloto, olvidándose momentáneamente de la Colonia, Amanda y la puta Galaxia incluso.
Permanecieron abrazados, inmóviles como dos estatuas que se hubiesen fundido en una sola pieza por efectos de un calor intenso. Cuando Tass finalmente separó sus labios de Jim, tomó una bocanada de aire y se llevó una mano al pecho, casi había perdido el aliento durante el largo beso.
—Es tu piso— dijo Jim alcanzando el pad que había caído al suelo entre ambos. La joven tomó el aparato de manos de Jim y permaneció con la boca abierta sin poder articular palabra.
—Si no cierras esa boca voy a tener que cerrarla yo devuelta con otro beso— dijo el joven sonriendo mientras apoyaba uno de sus dedos sobre los labios de Tass. —Te veo por la tarde ¿Ok?
Tass asintió y retrocedió unos pasos, saliendo del elevador casi como en sueños. Jim la saludó con la mano y la puerta se cerró con un leve chasquido.
Tardó lo que le pareció una verdadera eternidad en salir del estado de parálisis en el que había quedado tras salir del ascensor. Cuando por fin reaccionó, dió un grito de alegría y pegó un saltito de felicidad, luchando contra el deseo de salir corriendo por la cubierta como si fuese una niña pequeña.
En ese momento se dió cuenta que estaba tres pisos por encima de la cubierta de la cafetería, pero nada más importaba en la mente de Tass, quien se dirigió a las escaleras como si aún viviese dentro de un sueño maravilloso.

 

 

44 por Gerli
Notas de autor:

Corregido el formato

—¿Está viva? —pregunto Virya asombrada
Habían conducido a la joven hasta uno de los puestos de rearme de los Queadlunn, ahora vacío al igual que muchos de las otras estaciones que llenaban el enorme hangar. Las pérdidas habían sido cuantiosas en ambos bandos.
La Meltran que se había dado a conocer como Yuwe asintió. —Así parece, su armadura todavía está operativa y transmitiendo en nuestro canal de escuadrón.
Virya no necesitó ninguna otra confirmación, las armaduras solo funcionaban mientras quien las pilotase se mantuviese con vida. No había nada que objetar sobre ese punto.
La actividad en el hangar era frenética. Había decenas de chicas heridas que no podían abandonar sus armaduras por sus propios medios. Un grupo de Meltrans, encargadas del aprovisionamiento de municiones, se ocupaban momentáneamente de ayudar a las heridas, trasladando en andas a las pilotos hasta los tanques de reacondicionamiento. Mientras tanto un Nona trabajaba con sus enormes brazos doblando el metal y arrancando partes para poder rescatar a las guerreras atrapadas. Una enorme pila de desperdicios crecía lentamente contra el fondo del hangar a medida que el equipo examinaba las armaduras y descartaba aquellas que presentaban daños serios en su estructura. Virya no se sorprendió al ver que en la misma pila estaban arrojando varios cadáveres de pilotos, fallecidas mientras esperaban ser rescatadas de los despojos en los que se habían transformado sus armaduras. La joven Meltran movió la cabeza con un gesto de negación; Pensándolo bien, era mejor morir en medio de la batalla que terminar entre la chatarra ¿Verdad?
—No veo su armadura— dijo Virya mirando a su alrededor.
—La Capitana Vaal aún está fuera— dijo una de las chicas. —No pudimos recuperar su armadura
Virya miró a la joven con una expresión de sorpresa —¿Afuera? —Iba a preguntar si había escuchado bien, pero de pronto todo el escuadrón se puso firme en su sitio al mismo tiempo que se llevaban el puño al pecho izquierdo en señal de saludo. Una oficial Meltran se estaba acercando al grupo escoltada por dos guerreras armadas. Virya intentó ponerse de pie pero la pierna no le respondió y volvió a caer de rodillas.
—Esta bien soldado, no se levante. —dijo la oficial mirando a la joven caida. —Descansen.
El escuadrón dejó la posición de firme y ayudaron a Virya a sentarse en el soporte de la armadura.
—Soy Dulmei 172, la Capitán de esta nave, sean bienvenidas a bordo. ¿Ustedes son del grupo de defensa que custodió la nave de Kreegan?
Yuwe asintió.—Soy la segunda al mando del Escuadrón de Defensa 30, Teniente Yuwe 214. Gracias por permitir reagruparnos en su nave.
Ante una señal de la Capitán Dulmei, la pareja de escolta se retiró por donde habían llegado dejando solo al grupo. —¿Desde que nave opera su escuadrón, teniente?
—Desde la Quitra Queleual al mando de la Capitan Yillx. —respondió la guerrera —Fué destruida en combate durante los primeros intercambios de fuego.
La enorme oficial asintió y miró atentamente a cada una de las guerreras, dejando para el final a Virya a quien observó durante un tiempo prolongado. —Entiendo. —dijo finalmente. —Sean bienvenidas a mi nave como parte de su escuadrón defensivo.
Las guerreras se llevaron el puño al pecho izquierdo al unísono a la vez que se ponían en posición de firmes. —Gracias. —Dijo Yuwe inclinando la cabeza. —Será un honor combatir junto a usted.
Un grupo de Meltran pasó corriendo junto al grupo. Llevaban a una guerrera en andas a quien habían extraído de uno de los últimos Nonas en llegar del campo de batalla. A juzgar por el reguero de sangre que iban dejando a su paso, las heridas del piloto eran lo suficientemente graves para justificar la prisa.
La Capitán Dulmei observó impasible las manchas de sangre en el suelo, como si estuviese pensando en otra cosa. —Tuvimos muchas bajas en esta batalla— dijo finalmente. —Perdí casi el cuarenta y tres por ciento de mis escuadrones de Queadluun y mis dos escuadrones de elite.
—Fue una gran batalla— dijo Yuwe con orgullo. —Destruimos por completo a esos insectos (1).
—A un costo demasiado elevado. —Respondió la oficial. —Veo que solo uno de sus elementos esta herido.— comentó mirando directamente a Virya.
—Perdimos tres elementos en total y nuestra Cap— se vió interrumpida de pronto ante una seña de Dulmei. Una oficial Meltran se acercaba desde el otro extremo del hangar y llevaba mucha prisa al juzgar por su acelerado andar. Se detuvo a un lado de la Capitana, ignorando por completo al escuadrón de Yuwe. —El transporte está listo, Capitan —dijo.
Dulmei asintió y se dirigió a las guerreras. —Debo reunirme con urgencia en la nave del Comandante Kreegan, será mejor que posterguemos esta reunión para más tarde. —habló mientras se daba vuelta en dirección a la recién llegada —Lleven a la herida a la cubierta de recuperación de inmediato, no sabemos cuando pueda volver a atacar el enemigo.
El escuadrón saludó mientras ambas oficiales se alejaban en dirección a una pequeña nave de transporte. Minutos más tarde salían del hangar en dirección a la enorme nave del Comandante Kreegan, que se encontraba estacionaria a unos pocos kilómetros de distancia.

El grupo permaneció en silencio mientras la actividad alrededor decaia a medida que el hangar era despejado del material dañado y nuevas armaduras ocupaban los lugares vacíos. Pronto comenzarian a llegar nuevas reclutas para reemplazar a las pérdidas en la batalla.
La maquinaria de guerra Zentradi era extremadamente eficiente en ese sentido.
Virya comprendía muy bien lo que estaba pasando. Con su Capitán aún viva en alguna parte, la Teniente Yuwe estaba en una posición realmente complicada. Podía asumir el mando temporalmente, pero nunca tendría la autoridad absoluta del escuadrón. ¿Dejarian a la Capitana morir o intentarian un rescate?
Como respondiendo a sus pensamientos, Yuwe pareció tomar una decisión en ese momento. —Primero lo primero— Dijo. —Lleven a Virya a la cubierta de tratamiento. Cuatro y Cinco, ustedes están a cargo— añadió señalando a dos de las guerreras.
Ambas pilotos asintieron y tomaron a Virya de los hombros. Pronto las tres Meltran se encontraron saliendo del hangar en dirección a las cubiertas superiores.

La flota Zentradi está compuesta por una enorme variedad de naves, desde los pequeños interceptores y naves de reconocimiento hasta la gigantesca nave de Kreegan. No obstante todas ellas son réplicas exactas del mismo modelo, hasta el mínimo detalle.
Por ello no les resultó difícil a Virya y sus compañeras encontrar la cubierta donde se realizaban los procedimientos de curación; al conocer el interior de una Quitra Queleual se conocía el interior de cualquiera de las cientos de miles de naves similares en toda la flota.
Si la actividad del hangar se había reducido al mínimo, en la cubierta médica era lo completamente opuesto. Cientos de guerreras se encontraban por todas partes a la espera de poder ser ingresadas en las cámaras de recuperación. El espectáculo era impactante, incluso para guerreros preparados para el combate desde su creación como lo eran los Zentradis, la vista de centenares de heridos, algunos con uno o varios miembros arrancados de cuajo y la abundante sangre que manchaba pisos y paredes eran algo que no se podía ignorar, pero más perturbadora aún era la pila de cadáveres que iba creciendo en una de las paredes del fondo de la cubierta.
—Es aún peor de lo que pensaba.— exclamó una de las Meltran que sostenía a Virya.
Una guerrera que estaba justo delante de ellas colapso de pronto y cayó con gran estrépito al suelo. Dos soldados se acercaron rápidamente y comprobaron los signos vitales de la Meltran.
—Muerta— dijo simplemente mientras levantaba el cadáver con la ayuda de su compañera y lo arrastraban hasta la pila más cercana.

Esperaron casi media hora hasta que otro soldado se acercó a ellas y preguntó por la herida de Virya. Cuando le explicaron de que se trataba, la Meltran miró el tobillo y movió la cabeza en forma negativa. —Estamos dando prioridad a las heridas sangrantes o miembros amputados— dijo. —Ponganla en una cápsula de sueño y que venga más tarde cuando se desocupen las demás cámaras.
Las compañeras de Virya asintieron y salieron de la cubierta en dirección a las barracas donde las tropas descansaban.
—Supongo que es lo único que podemos hacer— dijo la otra guerrera.
—Gracias— respondió Virya sintiendo que las fuerzas la abandonaban— Espero que puedan rescatar a la Capitán Vaal pronto. —se expresó casi con un hilo de voz.
—Yuwe hará todo lo posible, no te preocupes y descansa.— respondió la otra Meltran.
Llegaron a una de las cubiertas destinadas a las barracas de la tropa y buscaron la primera cápsula de sueño abierta que funcionase. Inmediatamente colocaron a la casi inconsciente joven en su interior y cerraron la escotilla con un golpe seco.

En cuanto la oscuridad la rodeó, Virya suspiró aliviada. Había forzado su cuerpo al máximo y el dolor la abrazaba como lo hacía el familiar recubrimiento acolchado de la cápsula de sueño. Pronto una pequeña niebla inundó el pequeño espacio de la cámara y Virya entró en la inconsciencia del sueño inducido.

Lo siguiente que supo es que no estaba más dentro de la cápsula de sueño, o en las barracas, o incluso de la fragata Quitra Queleual.
Se encontraba flotando en el espacio, en el centro mismo de la flota Zentradi, rodeada de millones de naves en todas direcciones.
Virya no sintió temor alguno, simplemente aceptó su nueva situación como inevitable. Miró su cuerpo y notó que estaba sin su traje de vuelo, completamente desnuda.
Extendió sus brazos a los lados, para flotar de forma más estable y vió con asombro que sus extremidades no se movían.
La flota Zentradi se movia.
Como si de sus brazos se tratase, todo el flanco izquierdo y derecho de la flota se elevó como respondiendo al movimiento de los brazos de Virya, adoptando la forma de dos enormes… ¿Que? No conocía la palabra que describia la forma que adoptaban las incontables naves de combate.
Movió sus pies y toda la armada Zentradi se movió con ella. Eran parte de su cuerpo, como si cada nave estuviese conectada por un hilo invisible a su voluntad.
Extendió el brazo en dirección a una estrella particularmente brillante y trató de asirla, acercando su mano en un intento de alcanzar su brillo.
Toda la flota entró en un salto FOLD y en cuestión de segundos tuvo la estrella al alcance de su mano. Virya cerró su puño alrededor del astro y toda la flota disparó sus armas de energía simultáneamente, transformado la oscuridad del espacio en un resplandor enceguecedor.

—¡Despierta Virya!
La joven Meltran abrió los ojos y se encontró mirando el rostro de Yuwe. Parpadeó varias veces hasta que pudo tolerar el brillo de las luces del techo.
—Creía que estaba flotando en el espacio. —Balbuceó casi entre susurros.
—¿Eh? —Preguntó desconcertada la guerrera, tomando a Virya de la mano mientras tiraba con fuerza para sacarla de la cápsula —¿De que estas hablando? ¿Te golpeaste la cabeza?
El violento despertar la dejó momentáneamente desorientada, todavía con los recuerdos de una experiencia que no sabía cómo había llegado a su cabeza.
—¿Nos atacan? —preguntó mientras intentaba bajar de la plataforma.
—Nada de eso. —Contesto la ahora líder del escuadrón de defensa mientras pasaba un brazo alrededor del cuerpo de la desorientada Meltran. —La Capitán Dulmei ha vuelto de ver a Kreegan y nos han convocado a una reunión urgente.
Virya estaba aún demasiado aturdida para contestar algo, pero notó con alivio que su tobillo soportaba bastante bien el peso de su cuerpo y, a pesar del relámpago de dolor que subió repentinamente por su pierna, parecía que podía caminar por su cuenta.
—Creo que puedo caminar por mi misma— dijo con dificultad mientras apartaba el brazo de Yuwe. —Mi pierna esta bastante mejor.
Su compañera se colocó a un lado y observó con atención como Virya daba unos inseguros pasos hacia la puerta de la barraca. A pesar del dolor la pierna respondía bien y pronto se encontró caminando (aunque con una ligera cojera) al lado de Yuwe por los pasillos de la nave que sería su nuevo hogar y base de operaciones.

Llegaron a una cubierta desde donde partían varias rampas de acceso y un elevador que comunicaba con el puente de mando. Entraron al mismo e inmediatamente fueron transportadas varios pisos hasta que llegaron al mismo centro de comando de la fragata Quitra Queleual.
El resto del escuadrón ya estaba reunido allí, así como la Capitán Dulmei y dos de sus oficiales. Había una cierta tensión en el ambiente, como si el puente de mando estuviese envuelto en algo que presagiaba peligro.
—Excelente, ya estamos todos— dijo Dulmei mientras caminaba hasta el centro del puente y señalaba las pantallas que los rodeaban. —Comencemos.
Las pantallas mostraron imágenes de una nave que todas las presentes conocían ya demasiado bien, el crucero principal de batalla clase Nupetiet-Vergnitzs de Kreegan, la nave que habían estado defendiendo con sus vidas hacia solo unas cuantas horas atrás.
—Teniente Primero, informe los detalles.— Ordenó Dulmei mientras señalaba las pantallas.
Una de las oficiales dió un paso al frente —Durante la última ofensiva del enemigo y en un intento desesperado por destruir una de nuestras naves insignias, uno de sus misiles anti nave de mayor poder destructivo impactó contra la banda de estribor de la nave del Comandante Kreegan, exactamente por sobre la sección de descarga del sistema de dispersión del reactor principal. —La pantalla central cambió para mostrar una imagen del enorme misil incrustado al costado de la nave. —De alguna forma que no podemos entender, dicho misil no estalló al hacer impacto justo antes que Kreegan hiciera un FOLD de evasión y, en estos momentos, toda la nave se encuentra declarada en emergencia y bajo orden de evacuación.
Yuwe asintió con la cabeza pero guardó silencio.
—Bien, eso resume la situación— comentó la Capitán despidiendo con una señal de la mano a la oficial que había hablado. —A causa de este problema fui llamada a una reunión en la nave de Kreegan para evaluar las alternativas posibles, que a decir verdad, son muy pocas. Las pérdidas sufridas por nuestra flota tras el combate han sido más que importantes, por lo que preservar esa nave es de importancia vital para nuestra campaña en pos de exterminar al Ejército de Supervisión de todo rincón de la Galaxia.
Todos se mantuvieron en silencio a la espera de la otra alternativa posible.
—Abandonar la nave y detonar el misil sería la solución más sencilla y la que el propio Dortrad-Jen ha evaluado y aprobado. No obstante el Comandante Kreegan y su Consejero Exedore desean investigar soluciones alternativas a ello. ¿Preguntas?
—¿Porque no ha estallado el misil? —Pregunto la segunda oficial al mando.
—Eso podría responderlo la jefa del escuadrón de defensa que se encontraba presente durante el ataque.—afirmó Dulmei mirando a Yuwe a los ojos.
La aludida dió un paso al frente a la vez que se llevaba el puño al pecho izquierdo. —Fue nuestra Capitán quien se interpuso entre el misil y la nave a último momento, segundos antes de realizar el FOLD
—¿Cómo…? —Preguntó una de las oficiales pero se interrumpió ante un gesto de Dulmei. —Continúa— dijo.
—Yo misma vi como La Capitán Vaal se arrojó fuera de la burbuja FOLD para detonar el misil con su propia armadura. Justo en el instante de producirse la colisión la burbuja se expandió y entramos al FOLD, no volví a ver a nuestra Capitan desde entonces.

Se produjo un silencio profundo en el puente de mando. Virya no sabía nada de eso y miró sorprendida a Yuwe. Las dos oficiales intercambiaron a su vez las miradas, sin poder creer lo que escuchaban.
—Hable de esto con el Consejero Exedore y su respuesta tampoco sirvió de mucho— Aseguró la Capitán Dulmei mientras se cruzaba de brazos. —Dijo que la estructura del misil bien pudo haber sufrido cambios moleculares al penetrar la burbuja WARP en formación, conservando energía exterior al momento del FOLD y volverse momentáneamente inestable en el espacio dimensional cerrado que ya había sido consolidado por la nave de Kreegan y quienes se encontraban alrededor.
—¿Eso significa que no estallará? —preguntó una de las integrantes del escuadrón.
—Eso significa que nos estamos quedando sin tiempo— contestó Dulmei con seriedad— Exedore cree que en cuanto el misil pierda toda la energía conservada antes del FOLD y toda su integridad presente se sincronice con el salto dimensional, estallará como si nada hubiese pasado.
—Entonces la Capitana Vaal… —Virya habló casi sin darse cuenta.
—Esta viva y es posible que sea la clave para salvar la nave de Kreegan. —Afirmó Dulmei. —Pero debemos apresurarnos y evaluar su estado. Si en efecto su armadura sigue activa, es posible que pueda sernos útil.
—¿Como? —preguntó Yuwe ¿Como podemos hacerlo? ¿Cómo haremos para llegar hasta Vaal con esa cosa ahí incrustada?
—Exedore tiene un plan para ello. —Respondió la Capitán con una sonrisa enigmática en los labios. —Y no creo que les guste saber cual es.


(1)La palabra “insecto” no existe en el vocabulario Zentradi, posiblemente sea un resabio del lenguaje de la protocultura ya que los insectos “normales” serían prácticamente invisibles para los gigantes Zentradis.

 

45 por Gerli
Notas de autor:

Arreglado el formato

—Puente de mando…. ah Matt eres tu ¿En que puedo ayudarte?
Matt vaciló unos instantes mientras sostenía el Pad con ambas manos. Esperaba escuchar la voz de Tass y no la de Rebecca. —Buenos días— dijo finalmente resignandose. —¿Esta Amanda...?
La mujer del otro lado de la comunicación pareció suspirar profundamente. —La acabas de perder por menos de un minuto— contestó. —Me dijo que volvía en quince. ¿Quieres que le deje algún mensaje?
El muchacho no contestó enseguida y se limitó a caminar en silencio por el pasillo que conectaba dos de las cubiertas habitacionales de la Colonia. Había muy poca actividad a tan temprana hora de la mañana y al ser un día de asueto, la mayoría aprovechaba para dormir una o dos horas más antes de subir a la plaza.
—¿Matt? ¿Estas ahi? —preguntó la mujer con voz algo preocupada.
—Quería ir a visitar a Will al calabozo— respondió el joven volviendo en si. —Amanda dijo que hoy podría darme el permiso.
Rebecca suspiró aún más profundamente que antes —Ese muchacho— exclamó resignada. —Lleva acumulados más días de confinamiento que yo de vacaciones este año…
El joven se detuvo sobre una pequeña pasarela y apoyó los brazos sobre la barandilla. Desde ese lugar podía ver los ventanales y el pálido amanecer que comenzaba a colorear lentamente las pantallas de alta definición.
—Matt… no hace falta que esperes a Amanda— dijo la voz a través de los parlantes del aparato tratando de parecer reconfortante. —Puedo darte el acceso desde aquí yo misma.
—Gracias Rebecca —contestó el joven.
—No es nada chico, solo prometeme que vas a hacer lo posible para meterle un poco de sensatez a ese cabeza hueca ¿Quieres?
Matt sonrió, era la primera vez que lo hacía en varios días. Apagó su pad y mientras guardaba el aparato en uno de los bolsillos de su chaqueta escuchó el tono indicador de actualización de seguridad. Ahora podría entrar a La Torre sin problemas y bajar hasta el calabozo.

Pero no era el momento para ir, no todavía. Se había levantado bien temprano, pero no por voluntad propia. La verdad es que había pasado una noche bastante mala. Una sensación de ahogo lo había estado inquietando desde que se acostara y mantenido en vela casi hasta las tres de la mañana, solo entonces logró caer en un sueño intranquilo, despertando a menudo bajo una acuciante sensación de estar siendo observado.
Cuando finalmente su cuerpo se rindió al cansancio, el sueño llegó como un viento huracanado.
Matt no recordaba con claridad lo que había soñado, se despertó sobresaltado, sudando copiosamente y con el corazón latiendo apresuradamente. Se llevó la mano al pecho temiendo sufrir un ataque de alguna clase, pero al reconocer su habitación y los objetos cotidianos que lo rodeaban, se tranquilizó inmediatamente.
Entonces recordó, sus manos estaban cubiertas de sangre. —¡Luz! —casi gritó arrojando las cobijas que lo cubrían. Las luces sobre la cama se encendieron de inmediato ante la orden del joven.
Matt quedó arrodillado sobre su cama, temblando violentamente mientras examinaba sus manos a la luz blanquecina que bajaba desde el techo.
No había sangre en ellas, pero estaba seguro que no habia sido asi. Esa sensación, la sensación de matar a alguien… seguía allí, rodeandolo como un aura de suciedad imposible de eliminar.
Con un violento movimiento se arrojó hacia delante y enterró la cara en su almohada, gritando con todas sus fuerzas, como nunca lo había hecho antes.
Sólo al cabo de unos minutos se calmó lo suficiente para levantar el rostro y restregarse los ojos. Los últimos restos de la pesadilla fueron eliminados por los chorros de agua fría de una rápida ducha.
—¿Que mierda me esta pasando? —preguntó a la silenciosa imagen que se reflejaba en el espejo. —¿Porqué a mi? —insistió.
Pero el espejo solo le devolvía su propio reflejo, el de un joven con los ojos irritados, de tez muy blanca y con el pelo rojo alborotado.

Salió del cuarto de baño y caminó desnudo alrededor de la habitación. Mientras más pensaba en la situación, más confundido estaba. La Rio Grande había llegado la tarde anterior y no dudaba que Gray había cumplido su promesa. ¿Pero qué pasaría si Will era extraditado de la Colonia? Jamas podria llevar a cabo su plan si lo postergaba más tiempo, Amanda realizaría un inventario del astillero número cuatro eventualmente y descubriria la armadura. No podían ocultarla por siempre.
—Mierda, mierda, mierda —repitió como si de un mantra se tratase. —Mierda! —Grito tomándose de los cabellos mientras se sentaba violentamente en el suelo.

Permaneció allí sentado, tomándose la cabeza varios minutos hasta que finalmente bajó las manos y se dejó caer sobre el piso alfombrado, mirando de forma distraída el techo de la habitación.
Sin saber como, se encontró pensando en Cinthya.

Un vehículo de transporte de carga pasó por debajo de la pasarela, iba lleno de cajas y paquetes varios, el sonido trajo de vuelta a la realidad al joven, quien reconoció al conductor del vehículo como el copiloto de la Río Grande.
Matt se incorporó lentamente y caminó hasta el final de la cubierta, donde las escaleras llevaban a los pisos superiores e inferiores.
«Todavía no me he disculpado con ella» —pensaba mientras bajaba los primeros escalones cuando sintió que alguien lo chocaba por detrás
—Oh lo siento Matt, no te habia visto
—¿Tass..? ¿Que…?
La joven pasó al lado de Matt y le revolvió los cabellos con una de las manos —Lo siento, te veo mas tarde ¿No es un día maravilloso hoy?
El joven se detuvo atónito sin saber que contestar, de todas formas Tass ya había bajado el tramo de escaleras y dobló el recodo antes de que Matt pudiera articular una sola palabra.
¿Había bajado Tass los veinte pisos desde la oficina de Amanda por la escalera? Suspiró profundamente y siguió descendiendo los escalones al mismo lento ritmo de antes. Pronto llegó a la cubierta que buscaba y caminó decidido hacia la cafetería. Necesitaba desayunar algo antes de empezar el dia.
El local no estaba vacío a pesar de la hora. Muchos Colonos preferían desayunar en la cafetería a hacerlo en sus casas y el delicioso olor a café que escapa de las puertas confirmaba que era una elección bien fundada.
Vio a varios conocido en las mesas cercanas al ventanal que daba a la cubierta y los saludó con un pequeño movimiento de la mano. Casi al fondo de todo, cerca de los cubículos que ofrecian algo más de privacidad localizó la rubia cabellera de Tass, se había sentado junto a alguien mas, pero no distinguía quién era su compañía. ¿Sería el piloto del otro día? ¿Era cierto el rumor que le había contado Manuel…?
—Eh Matt, buenos días! —exclamó una voz familiar
El hombre tras la barra levantó la mano en gesto de saludo. Era una persona delgada de cabellos oscuros y cortos, bien peinados hacia atrás, lo que parecía darle una apariencia de estar peinados con fijador. Una gorra y un delantal oscuros completaban su atuendo. El barman no parecía tener más de cuarenta y tantos años.
—Buen dia Brad —respondió el joven caminando hacia la barra. El mostrador estaba vacío y se sentó en una de las banquetas frente al hombre de bigotes negros. —¿Todo bien?
—Todo lo bien que se puede estar en estos tiempos. ¿Escuchaste lo de la emergencia de ayer?
—¿Emergencia? —preguntó intrigado Matt —No me enteré de nada ¿Qué pasó?
El hombre dejó de limpiar la taza con el paño enganchado en su delantal y miró con atención al joven —No desayunaste todavía ¿No?
Sin esperar respuesta, Brad se dirigió al molinillo de café y colocó una pequeña cantidad de granos en la tolva, luego de una molida rápida, extrajo el polvo resultante en un recipiente que previamente había extraído de la enorme máquina de café que ocupaba gran parte de la barra.
Matt no era el único de la Colonia que admiraba el trabajo y la dedicación de Brad. Era sabido que casi todos consideraban al hombre un verdadero Barista del café, a pesar de que el jamás usó ese título para si mismo.
La forma en que se movía entre las tazas, la presión que ejercía para acomodar el polvo de café en los instrumentos y la delicadeza con la que encastraba todas las piezas de la máquina, eran parte de una armonía que Matt percibía en el trabajo del hombre. Ningún sonido producido por los instrumentos estaba en disonancia con los demás, era una verdadera sinfonía donde la percusión de las tazas y el sonido del vapor creaban una composición armónica en el pequeño espacio donde se movía el profesional.
—Me conformo con un Cappuccino Brad —dijo Matt casi hipnotizado por los movimientos del hombre.
—¿Cappuccino? Ni hablar! Tenes cara de necesitar algo más fuerte que eso.
El joven no respondió, pero al ver su imagen reflejada en el espejo que decoraba las estanterias llenas de botellas detrás de Brad, comprendió el porqué del comentario.
—¿Mala noche? —Preguntó mientras colocaba una taza vacía sobre la rejilla de la máquina.
—Ni me lo recuerdes.
Brad presionó un botón y un fino chorro de líquido oscuro comenzó a caer hacia la blanca taza de porcelana.
—Dicen que ayer por la tarde, casi noche, activaron el protocolo de emergencia desde La Torre— Brad se reclinó sobre la barra mirando a Matt. —Algo grave pasó en el Campo durante las operaciones de ayer.
Matt tragó saliva y miró hacia la pantalla que estaba ubicada en una de las columnas del salón, donde en esos momentos se proyectaba un paisaje con bosques y un lago. —¿No hicieron ningún comunicado oficial…? —preguntó.
—Nada de nada y es de lo único que hablan los Colonos hoy por la mañana.
El joven se removió en la silla y miró el vapor que salía de la máquina. —Creo… creo que si hubiese pasado algo realmente grave ya nos habríamos enterado— dijo.
—Las malas noticias corren rápido ¿No? —Afirmó Brad mientras se incorporaba y volvía a la máquina a retirar la taza. —En otras circunstancias estaría de acuerdo contigo Matt, pero al estar involucrada la NUNS en esto… no estoy tan seguro.
—¿Crees que algo le pasó al equipo de inspección…?
Brad no contestó y puso la taza de café frente a Matt, junto con unos sobres de azúcar y una cucharilla. —Espresso Largo. —dijo en cambio mientras secaba sus manos con el paño blanco.
Matt aspiró el aroma que subía desde la taza en pequeñas nubes y se sintió inmediatamente mucho mejor. Brad era un verdadero maestro del arte del café.
—Voy a buscarte un croissant (1) —agregó el barman mientras volvía a colocar el paño en su cinturón.
—¿Crees que Cinthya este bien? —preguntó Matt levantando la vista de la taza, la cual todavia no habia tocado.
Brad se había alejado unos metros mientras retiraba un par de croissant de una bandeja cubierta por una campana de cristal. —¿Cinthya? ¿Te refieres a la inspectora Ambiental, no?
Matt asintió con la cabeza y levantó la taza de café, dando un pequeño sorbo. El amargor del caliente líquido le recordó que había olvidado de poner azúcar en la bebida.
—¿La conoces en persona? —preguntó Brad mientras colocaba delante del joven un platito con las dos confituras.
—La conoci el otro dia en la escuela— dijo Matt mientras vaciaba el pequeño sobre dentro de la taza. —Es una persona muy agradable.
Revolvió lentamente el oscuro líquido con la cucharilla mientras admiraba dibujo que la espuma hacia en los bordes de la taza.
El barman se cruzó de brazos y miró atentamente al joven. —Es raro verte interesado en una chica— dijo.
Matt se sonrojó y bajó la cabeza aún más, casi como queriendo meterse dentro de la taza. —Ah! Bingo! —Exclamó Brad inclinándose hacia el joven. —¿Así que te gustan las mujeres más grandes que vos?
Como el rostro de Matt corría peligro de ponerse más rojo que el color de sus cabellos Brad desistió de seguir incomodando a su amigo, así que le dió una fuerte palmada en el hombro y se dirigió a la otra punta de la barra, donde un parroquiano se había sentado hace unos momentos.
—Buen dia Dan. ¿Lo de siempre?
El hombre asintió con la cabeza y señaló al joven pelirrojo mientras preguntaba en voz baja —¿Le pasa algo a Matt?
Brad suspiró y movió la cabeza con resignación. —Envidio a ese chico… tan joven y persiguiendo un romance imposible cuando tiene a una chica hermosa bajo sus narices.
Ahora fue el turno de suspirar del operario. —Toda la maldita Colonia sabe que Mina esta enamorada de él…. ¿Como es que todavía no se dió cuenta…?
Ambos hombres miraron a Matt y suspiraron resignados simultáneamente.

Veinte minutos más tarde, Matt salia de la cafetería y caminaba en dirección al elevador principal. El café lo había despejado por completo y hasta parecía haber aumentado su resolución.
Se detuvo frente a la puerta del ascensor y presionó el botón para bajar, unos segundos más tarde la puerta se abría y el joven ingresaba al mismo mientras sacaba el Pad del bolsillo de la chaqueta. Marcó el piso que ocupaba el sector de seguridad de la Colonia y un aviso sonoro le indicó que debía acreditar la autorización necesaria. Matt acercó su Pad al panel de seguridad e inmediatamente su acceso quedó aprobado.

El elevador se detuvo un minuto más tarde en uno de los niveles más bajos de la Rainbow. A Matt siempre le resultaba bastante cómico todo el estereotipo con el que se manejaba la Colonia… La Torre con la Reina Amanda en la cima y los calabozos en los subterráneos bajo tierra.
Las puertas se abrieron en silencio y Matt penetró en el sector de seguridad. No había nadie a la vista, por lo que caminó por el hall de entrada y se acercó a la ventanilla para llamar la atención del guardia de turno. Al no recibir respuesta ni ver a nadie, simplemente entró por la puerta lateral y accedió al pasillo donde estaban las celdas.
Todas estaban desocupadas y con las puertas abiertas salvo una, lógicamente. Matt conocía el lugar por haber visitado a su amigo muchas veces y además a Will siempre lo metian en la misma celda.
—Eh Will ¿Estás ahí? —preguntó más por cortesía que por otra cosa.
—Matt! Pasá, pasá, esta abierto— contestó la voz de su amigo desde el interior de la celda.
En realidad no es que la puerta de la celda estuviese abierta, se requería poner la mano y que el sistema reconociera la identidad del visitante, pero dado que era el nivel de seguridad más bajo, cualquier habitante de la Colonia (Salvo Will) podían abrir esa puerta.
El joven apoyó la palma de la mano sobre el panel ubicado a un costado de la puerta y la base de datos de la Colonia abrió la puerta frente a él.
Will estaba acostado sobre la cama mientras leía su Pad, como siempre, la limpieza y orden de la celda sorprendieron a Matt, era verdaderamente el segundo hogar de su amigo. En cuanto dió un paso dentro de la celda, la puerta se cerró tras él y las luces del techo se encendieron automáticamente.
—Espero que me traigas buenas noticias. —Dijo Will sentándose al borde de la cama mientras extendía la mano abierta hacia Matt
El joven pelirrojo estrechó la mano de su amigo y respondió con una sonrisa.
—Llegaron los huevos.
La cara de Will se iluminó de pronto. —Flor de Omelette vamos a hacer tu y yo en esta Colonia— dijo.


1) Medialuna

 

46 por Gerli
Notas de autor:

Corregido el formato

Virya observó con curiosidad la extraña nave a la que se dirigian. Era una de las tantas naves de soporte que acompañaban la flota en su eterna guerra espacial, una más entre miles y miles de naves similares.
Y sin embargo algo la diferenciaba del resto; era increíblemente vieja.
La mayoría de las naves de la flota Zentradi solían soportar cientos de ciclos de uso, eventualmente los daños sufridos en batalla obligaban a reemplazar constantemente el material de guerra y, en todo momento, un caudal de nuevas naves llegaban desde los enormes satélites-fábricas escondidos en varias partes de la galaxia.
Pero las naves de soporte o aprovisionamiento jamás entraban en combate directo y solían permanecer en el centro mismo de la flota, defendidas por el grueso de la armada Zentradi. Por esta razón solían prestar servicio durante enormes períodos de tiempo y decaian lenta e inevitablemente hasta que eran descartadas o simplemente la flota hacia un FOLD sin ellas.

Las luces que pendían sobre el hangar lateral se encendieron y segundos más tarde la enorme compuerta se abría lentamente, dando paso a la pequeña nave de transporte y la pareja de armaduras que la escoltaba al interior de la misma.
—Tal como pensaba —dijo de pronto Dulmei, que se encontraba sentada frente a la joven piloto. —La nave está desierta.
Virya miró a su compañera con asombro —¿Desierta?
A través de las ventanas del transporte ambas Meltran observaron el interior del hangar iluminado tenuemente por las luces de posición de la nave. Todo estaba en silencio y varios de los docks de repostaje estaban ocupados por naves dañadas y abandonadas. Nadie se había molestado en quitarlas de enmedio y simplemente yacian en los lugares donde habían dejado de funcionar.
El transporte se posó lentamente en una de las plataformas despejadas, rompiendo el silencio de la enorme estancia con el estruendoso sonido de la puerta lateral de desembarco al caer sobre la cubierta metálica. Las dos armaduras Meltran que los escoltaban descendieron a unos veinte metros de distancia y permanecieron inmóviles en sus puestos.
Solo tres Zentradis descendieron de la nave: La Capitán Dulmei, Virya y un soldado Zentran de escolta.
—No hay nadie en esta nave, se la pilotea en forma remota. —Dijo la oficial mirando de reojo a Virya.
La joven guerrera asintió y miró a su alrededor. El estado de la nave era de abandono, pero los sistemas de apoyo vital y eléctricos parecían funcionar. Una lluvia de partículas se levantó del suelo en cuanto el grupo comenzó a caminar por un pasillo que serpenteaba entre las diferentes plataformas de atraque. Imposible calcular el número de ciclos que habían pasado desde que otro Zentradi hubiese caminado por ese mismo lugar.
Caminaron en silencio los últimos metros y penetraron por un pasillo al final del hangar, el cual ascendía a través de varias cubiertas de lo que parecian ser enormes cámaras de acondicionamiento y descanso, alineadas en grandes filas a cada lado del pasillo.
Al final del mismo encontraron un elevador que por suerte aún funcionaba. Luego de marcar uno de los últimos niveles, ascendieron lentamente hasta lo más alto de la nave.

Al abrirse las puertas del elevador el grupo se encontró contemplando lo que parecía ser una de las típicas bahías de recuperación y tratamientos de heridos que poseían todas las grandes naves de combate de la armada Zentradi. Una cubierta repleta de filas de vainas recostadas contra las paredes.
Pero las vainas eran muy diferentes a las que Virya conocía.
Eran mucho más grandes, como las que usarian los enormes oficiales Zentrans, no los soldados comunes, además al pie de las mismas había una versión pequeña de las mismas, como si de una reproducción en miniatura de las mismas se tratase.
—Estas cosas… —Comenzó a decir Virya, pero guardó silencio ante un gesto de la mano de Dulmei.
—Son vainas de micronización— dijo la oficial mirando los complejos aparatos con atención. —Es la primera vez que yo veo una.
Les llevó un buen rato encontrar una que funcionase. La mayoría de las vainas estaba con los cristales rotos o con la compuerta desencajada del marco. Casi al final de la última hilera distinguieron dos pequeñas luces verdes que delataban un panel de monitoreo aún en funcionamiento. Tuvieron que quitar varias vigas metálicas que habian caído sobre la misma pero por suerte el daño no había sido importante.
—Es la ultima que queda— dijo Dulmei mientras pasaba la mano por el cristal, apartando el polvo depositado por el paso del tiempo para poder echar una mirada al interior de la vaina. —Espero que funcione.
El corazón de Virya comenzó a latir con fuerza pero la joven reprimió cualquier gesto que delatara lo que sentía. Mientras observaba el interior de la oscura vaina Dulmei llamó al soldado Zentran y le indicó que preparada la vaina. El soldado asintió llevándose el puño al pecho y comenzó a manipular la terminal de control ubicada a un costado del enorme aparato.
Una luz rosada iluminó el interior de la vaina y los rostros de los tres Zentradis, mientras una serie de susurros y chasquidos inundaban el ambiente otrora silencioso y desierto que los rodeaba.
—Todos los indicadores están normales— dijo el soldado mientras los destellos de luz verdes y blancos salpicaban el visor del casco— Cuando la puerta se abra podremos iniciar el procedimiento.
La oficial Meltran asintió y dandose la vuelta se dirigió con gravedad a la joven piloto. —Lo que estamos por hacer aqui no se ha hecho en centenares de ciclos o, al menos, eso es lo que parece por el estado de estas cosas— agregó haciendo un gesto con la mano hacia la montaña de desechos que los rodeaban. —No hace falta que te advierta sobre el riesgo que corres.
No, realmente no hacía falta mencionar los riesgos, Virya los tenía a simple vista, especialmente porque dentro de algunas vainas destruidas pudo vislumbrar restos de Zentradis en diferentes grados de momificación.
Pero tuvo que aceptar, no sólo porque en el fondo sabía que era lo correcto, sino porque era la decisión más acertada para todos.


—Tu no puedes ir Yuwe— dijo Dulmei categóricamente señalando a la guerrera. —El escuadrón necesita de tu liderazgo y las probabilidades de éxito de esta operación son lo bastante bajas como para arriesgar material de guerra valioso. No puedes ir.
Yuwe apretó con tanta fuerza los dientes que un pequeño hilo de sangre fue visible entre sus labios. La reunión que había tenido lugar para discutir la estrategia a seguir había llegado al punto culminante. Se necesitaba un voluntario para intentar comunicarse con la Capitana Vaal y establecer si era posible remover el misil o abandonar la nave y detonarlo a distancia.
—¿Quien de ustedes se ofrece de voluntaria para esta misión? —Volvió a preguntar Dulmei recorriendo con su mirada al grupo de guerreras.
Para su satisfacción, todas las Meltran dieron un paso al frente, incluida Virya.
—Por supuesto que todas se ofrecen— dijo exhibiendo una sonrisa. —Pero tú— agregó volviéndose hacia Virya. —¿Porque te ofreces tú?
La joven se puso firme en su puesto y llevándose el puño al seno izquierdo exclamó —Soy Virya 712, piloto de Q.Nona miembro del Escuadrón de Defensa Número Treinta...
—Y la menos experimentada del mismo...— La interrumpió Dulmei moviendo la cabeza. —Yuwe me ha contado de tu desempeño en la batalla y como fuiste elegida por Vaal en persona. Aún así eres la miembro más nueva del escuadrón y un elemento del que pueden prescindir para esta misión.
Las chicas se miraron entre sí sin articular palabra alguna. Era evidente que habían adoptado a Virya como una de ellas y se sentían incómodas ante semejante desprecio dirigido hacia quien había demostrado tanta habilidad y pericia en la batalla…
Yuwe apretó los puños con fuerza y dió un paso al frente. —Capitán, Virya es un elemento valioso de nuestro escuadrón y tiene el potencial para convertirse en—.
—¡Silencio! —Exclamó de pronto la Capitán Dulmei girando violentamente la cabeza en dirección a Yuwe. —Soy yo quien decidirá como administrar mis recursos en esta crisis.
Recursos. La palabra resonó en la mente de Virya con un sonido seco. Al fin y al cabo eso eran todos, pequeñas piezas en la gigantesca maquinaria de guerra Zentradi.
—Virya 712— Dulmei se acercó a la joven que había mantenido la posición de firme durante todo ese tiempo. —¿Lo harás?
—Lo haré— respondió sin dudar la joven. —Por mi honor como Zentradi, lo haré.

Ahora que estaba frente a la vaina esas mismas palabras resonaban en su mente. Lo haría, claro que si ¿Pero valdría la pena? Y ademas… ¿Que podria hacer ella con el cuerpo de un Microniano?
El resplandor del interior de la vaina aumentó en intensidad y la puerta se abrió hacia un lado, despidiendo una nube de vapor blanquecino que rápidamente se disipó en la seca atmósfera de la cubierta.
—El dispositivo esta listo. —Exclamó el soldado mientras retrocedia unos cuantos pasos y miraba a las Meltran con incertidumbre.
Dulmei ignoró las palabras del Zentran mientras caminaba hacia la vaina y examinaba el interior. —Todo parece estar en orden— dijo. —Adelante, terminemos con esto.
Virya asintió y caminó unos pasos hasta quedar frente a la vaina. Lentamente giró uno de los controles ubicados en la muñeca izquierda y el traje de piloto pareció aflojarse con un soplido neumático. Con cuidado se quitó el traje, procurando no poner demasiada presión en su pierna izquierda al momento de quitarla de entre los restos blanquecinos de la espuma que había sellado su herida. El agujero se había cerrado con una costra rojiza pero permanecía algo inflamado.
—Durante el proceso de micronización tu cuerpo será reconstruido, por lo que tu herida quedará sanada al instante— dijo Dulmei mirando el cuerpo desnudo de Virya.
La joven Meltran se recostó dentro de la vaina con los brazos a los costados, tal y como hacía durante los momentos de sueño en las cámaras para dicho fin.
—Una vez que finalice el proceso yo misma te llevaré hasta la nave de Kreegan— La voz de Dulmei denotaba nerviosismo, si eso era posible en una oficial de su categoría. —Buena suerte piloto.
La puerta se cerró con un golpe seco y el cristal se tornó opaco casi de inmediato. Lo último que vió fue a Dulmei haciendo el saludo de guerra Meltran.

El silencio la envolvió a medida que la luz inundaba el pequeño compartimiento. Al principio trató de mantener los ojos abiertos, pero el resplandor rosado no permitía ver casi nada del exterior, apenas una serie de contornos oscuros que bien podría ser la silueta de Dulmei o simples manchas en el cristal. Finalmente cerró los ojos y esperó pacientemente a que la máquina hiciese su trabajo.
Pasaron varios minutos de silencio en los cuales la idea de que la máquina no funcionaba correctamente comenzó a impacientar a la joven guerrera. Intento abrir y cerrar la mano para distenderse un poco y notó con perplejidad que su cuerpo no la obedecía. Tampoco podía girar la cabeza ni abrir los ojos. Su cuerpo estaba completamente paralizado y solo el roce de su espalda con el respaldo del interior de la vaina la mantenía en contacto con la realidad.
Pronto una nueva sensación comenzó a subir desde sus piernas, lentamente, como si de un cambio de temperatura se tratase ¿Se estaba llenando la vaina de alguna clase de líquido? La sensación trepó por sus caderas y pronto llegó a su pecho. Virya trató de tomar una bocanada de aire pero sus pulmones y boca tampoco la obedecían. El líquido, sea lo que fuese, la cubrió por completo y entró por su boca y nariz

Su cuerpo se sacudió en una serie de arcadas, pero pronto el poco aire que quedaba en sus pulmones fue absorbido por el líquido y, de alguna forma incomprensible, Virya comenzó a respirar con normalidad. Ahora estaba suspendida dentro de la vaina y ninguna parte de su cuerpo hacia contacto con el interior del cilindro. Absolutamente todos sus sentidos se encontraban anulados y lo unico que sentia era el incesante latido de su corazón. Pero eso tampoco duró mucho tiempo.
Justo en el momento que su corazón dejaba de latir se sintió empujada hacia atrás ¿O era hacia delante? Sin ninguna clase de referencia a la que sujetarse, sintió como que se proyectaba más allá de su cuerpo o de la vaina misma.
Recordó la sensación, era muy similar a esas imagenes que habia experimentado durante su breve estancia en la cápsula de sueño. La sensación de no poseer cuerpo y, al mismo tiempo, de abarcar una cantidad de espacio gigantesco, como si nada estuviese lejos de su alcance.
Pero a diferencia de su experiencia anterior, ahora no estaba en medio de la flota Zentradi, estaba en el espacio si, pero lo que la rodeaban no eran estrellas o planetas o naves espaciales. Eran unas extrañas luces de tonos azules que giraban y se movían alrededor de ella en complicadas figuras y órbitas sin sentido. Recordaba haber visto algo similar. Era como se veia el espacio en medio de un salto FOLD.
Las palabras de Dulmei sonaron dentro de su cabeza «Tu cuerpo será reconstruido» ¿Acaso su cuerpo se había disuelto dentro de esa máquina? ¿Podría volver a el alguna vez? ¿Y si su cuerpo nuevo nunca era creado? ¿Quedaría flotando en ese extraño espacio por siempre?
No tuvo demasiado tiempo para pensar las respuestas a dichas preguntas porque en ese preciso instante se repitió la misma sensación de empuje que había experimentado antes. Solo que esta vez fue mucho más violenta, como si algo se resistiese a dejar pasar su voluntad.

La puerta de la pequeña cápsula al pie de la vaina se abrió de golpe y una Meltran micronizada cayó de rodillas en medio de una cascada de líquido rosado y nubes de vapor. Enseguida una serie de arcadas hicieron que vomitase el resto de líquido que aun conservaba en su interior.
—¿Virya?
La micrón dejó de toser y permaneció agachada en medio del charco de líquido rosado. Virya. Conocía ese nombre. Era «su» nombre. Ella era Virya 712.
La joven abrió los ojos mientras se ponia de pie. El mundo que se le reveló a los ojos era completamente diferente del que habia esperado. ¿Estaba realmente en el mismo lugar? ¿En la misma nave? Distinguió unas enormes formas frente a ella, algo que le recordaba a las botas de su traje, pero no eran tan grandes como las que veia delante de sus ojos.
—Virya 712 ¿Cómo se siente?
La voz era estruendosa, resonaba enorme y poderosa en el gigantesco recinto. Virya levantó la cabeza y vió con sus ojos de Micrón a la gigantesca Capitán Dulmei, de más de doce metros de altura. A su lado, un perplejo soldado Zentran la miraba atónito a través del cristal de su casco, sin dejar de apuntarle con su rifle de asalto.
Dulmei colocó su mano sobre el cañón del arma y obligó al soldado a bajarla. —Esta bien— dijo. —Solo esta desorientada.
Lentamente los recuerdos parecieron fluir dentro de la cabeza de Virya. Se miró las manos y las movió incrédula mientras recordaba la sensación de parálisis que había experimentado. Definitivamente era su cuerpo. Recorrió lentamente con la mirada sus brazos y recordó la herida de su pierna. Al levantar la izquierda descubrió que no había ninguna huella de la herida, ni siquiera una marca. Parecia como si ese cuerpo jamas hubiese sido herido.
Recorrió lentamente sus caderas, disfrutando la sensación del tacto en su piel. Acarició su estómago y al subir las manos palpó sus pechos. Había algo diferente en ellos.
—¿Sucede algo Virya? —Preguntó Dulmei mientras se agachaba para ver mejor a la joven Micrón.
—Mis pechos… —Virya se sorprendió al escuchar su propia voz. —Son más… pequeños.
La enorme Meltran acercó su rostro a la desconcertada Virya y examinó los pechos detenidamente. —Yo los veo normales— dijo. —Pero el Archivista me advirtió que podían suceder ciertos cambios durante el proceso de Micronización.
Virya soltó sus pechos y giró sobre si misma, todo parecía estar en orden. Movió las piernas y brazos, se agachó y volvió a levantarse. Era casi como su viejo cuerpo.
Casi. Algo había cambiado y no eran solo sus pechos.
Un sonido a su espalda atrajo su atención. Un compartimento se había abierto al lado de la pequeña cámara de micronización. La joven caminó lentamente y descubrió que se trataba de un compartimento donde se guardaban trajes de tamaño Micron. Eran en verdad los mismos trajes que usaban los soldados de infantería pero a la medida de su cuerpo actual. Tambien habia cascos, pero no vió ninguna clase de arma.
Mientras se vestía recordó la expresión del soldado y el gesto de apuntarla con el arma ¿A que se había debido esa reacción? Como si una Meltran diez veces más pequeña que un Zentran representase alguna clase de peligro.
Finalmente se colocó el casco y ajustó los cierres herméticos. —¿Pueden escucharme? —Preguntó.
—Perfectamente— respondió Dulmei. —Con ese tamaño que tienes es imposible escucharte sin algo que amplifique tu voz.
Virya permaneció en silencio mientras era alzada en el aire por la gigantesca mano de la Meltran y la depositaba en uno de los bolsillos superiores del uniforme de Capitán.
—Vamos, es hora— dijo mientras se ponían en camino.

 

 

47 por Gerli
Notas de autor:

Arreglado el formato

Mina cerró la puerta de su departamento y comprobó la hora en su Pad. Llegaria algo temprano a su encuentro, pero como no tenía nada que hacer en toda la mañana, mejor terminar con sus obligaciones lo más pronto posible.
Con delicadeza deslizó sus dedos por el panel ubicado a un lado de la puerta e introdujo el código de seguridad deseado, de modo que el panel avisaría a cualquiera que fuese a visitarla que no se encontraba en casa.
Había elegido una vestimenta simple y cómoda para encarar el día feriado y todo lo que ella y sus amigos harían por la tarde. Una blusa ligera de mangas cortas color beige y una falda no demasiado larga color oscuro. Incluso con lo paranoica que era Amanda con los reglamentos y disposiciones de limpieza en el Hangar Principal, Mina no iria nunca allí con algo que se ensuciase fácilmente.
Dando la espalda a la puerta, colocó su bolso al hombro y caminó lentamente por el pasillo de la cubierta habitacional donde residía. Unas puertas más adelante pasó frente al camarote de Akemi, pero conociendo a su amiga, era seguro que en ese momento estuviese durmiendo con medio cuerpo fuera de la cama.

La tarde anterior habían estado juntas hasta bien entrada la noche. Akemi era una verdadera amiga y alguien en quien Mina podía confiar absolutamente todo. Ojalá su madre pudiese ser así también. Sacó su pad del bolso y envió un mensaje a su amiga, usando la opción de entrega silenciosa para no despertarla. Probablemente Akemi no se levantaría hasta las diez, así que cuando leyera el mensaje Mina ya habría terminado con su obligación de esa mañana.
O al menos esperaba hacerlo.
Respetaba muchísimo al Doctor Evans por como ayudaba a la Colonia más allá de sus simples deberes de médico. Era una de las voces más respetadas de la Rainbow y su opinión tenía casi el mismo peso que la de Amanda… aunque su falta de carácter a veces hacía que sus opiniones perdiesen un poco de peso ante el poder de mando que ejercía la Capitán.
En el fondo ella misma había elegido su vocación tratando de emular los logros de esa persona que tanto admiraba, por eso había sido un poco decepcionante descubrir que a medida que su opinión sobre la situación de la Galaxia y el papel de las diferentes razas que la poblaban se formaba lentamente, también aumentaban los puntos en los que disentían con ciertas ideas de Evans.

Según entendía ella, estas diferencias eran más que nadas generacionales. La carrera de Evans como médico y científico en la NUNS se había desarrollado en medio de los ecos todavía resonantes tras el fin de la Primera Guerra Espacial. Era comprensible su posición ante ciertas cuestiones que él mismo vivió en carne propia y las que Mina solo había presenciado mediante videos y artículos en la Enciclopedia Galáctica.

La joven llegó hasta el ascensor y presionó el botón de llamada. Era muy probable que las diferencias entre su opinión y la de Evans nunca se reconciliarian del todo, pero no por ello podía negarse ante el pedido de ayuda de quien fuera su mentor durante tantos años. Muy probablemente se desarrollase una sana rivalidad entre ellos en el futuro, o al menos era algo que ella consideraba como la opción menos conflictiva. Al fin y al cabo ella también pensaba seguir una carrera centrada en la investigación.
Mina entró al elevador y marcó una de las últimas plantas, resignada a que, casi con seguridad, volvería a tener un cruce de opiniones con Evans de la que ambos no sacarian absolutamente ningún beneficio mutuo.
Utilizó el espejo del elevador para darle un último vistazo a su aspecto. Mina no era de usar maquillaje, aunque Akemi siempre le había asegurado que su rostro se veria muchisimo mejor con un mínimo de trabajo. La joven suspiró y se acomodó un poco el cabello sobre la frente.

Unos segundos más tarde la puerta se abría y Mina salió a la cubierta donde se encontraba la cafetería. Tal como esperaba, había muy poca gente a esa hora de la mañana.
Se dirigió al local olisqueando el aroma a café en el aire. Había sido una buena idea no desayunar antes de salir.
Las puertas de cristal se abrieron ante ella y penetró en la cafetería. Algunos parroquianos sentados en las mesas cerca de las puertas la saludaron amigablemente, Mina respondió el saludo y echó una mirada alrededor del establecimiento.
No había más de una docena de personas desayunando. La barra solo estaba ocupada por un obrero bebiendo algo y charlando con Brad.
Mina saludo con la mano y tanto el barman como el obrero respondieron al mismo al unísono, aunque la joven creyó verlos suspirar profundamente ¿Que le pasaba a esos dos?

Buscó una mesa cerca a de la puerta y se sentó mirando hacia la salida, esperando la llegada de Evans.

—Hola Mina, buenos días! —saludó con entusiasmo una voz juvenil.
—Buenos dias Mía— contestó la joven volviendo la cabeza —¿Como estas?
La joven apoyó la bandeja de acero en el delantal y se inclinó hacia Mina —¿Escuchaste los rumores?
—Ru… ¿Rumores? —Preguntó confundida— No, no escuché nada.
Los ojos de la joven parecieron brillar de entusiasmo. Inmediatamente corrió una de las sillas frente a Mina y se sentó entusiasmada. —¿En serio no sabes? ¡Anoche pasó algo en El Campo!
Los ojos de Mina se abrieron como platos —¿En El Campo?
La joven asintió con la cabeza mientras cerraba los ojos. —Parece ser que anoche hubo un accidente o una emergencia cuando el equipo de Ralph volvía del Campo, desde La Torre activaron el protocolo de emergencia para la zona del hangar.

Una sombra de preocupación se marcó en el rostro de Mina y no pasó desapercibida por la joven mesera. —No te preocupes Mina, Brad dice que no debió haber sido nada demasiado grave porque vieron pasar el transporte ambulancia vacío de vuelta a la Clínica. Al menos parece que no hubo heridos.
Mina suspiró aliviada mientras se llevaba una mano al pecho. —Es un alivio saberlo— dijo. —¿Crees que la Inspectora Ambiental y su piloto estuvieron involucrados?
La joven se cruzó de brazos y negó con la cabeza. —Tendríamos enormes problemas si hubiese pasado así, ademas esta lo del incidente pasado. ¿Escuchaste lo que hizo Will el otro dia…?
Mina asintió resignada. —En una buena se metió ese tonto ahora.
Las dos jóvenes suspiraron al unísono. —Como sea— explicó la joven mesera— Todos estos sucesos ocurriendo en la Rainbow en tan poco tiempo no deben de parecerle nada gracioso a Amanda ¿No crees?
Mina se había puesto rígida y se mantuvo en silencio mientras miraba fijamente a su amiga.
—Hey Mina! Al menos decime que opina tu madre sob— La voz se le quebró como si la mano que en ese momento se apoyaba en su hombro hubiese lanzado una descarga de hielo por todo su cuerpo.
—Mía… ¿Acaso te pago para que charles con los clientes…?
La mesera se dió vuelta lentamente y el color de su rostro desapareció por completo de su rostro al ver la mirada de hielo de Brad, que la contemplaba impasible de pie a un lado de la mesa.
Con un chillido ahogado Mía se levantó como un relámpago de la silla y se inclinó exageradamente frente al barman. —Le ruego me perdone Jefe! Enseguida tomo la orden a la cliente!
—Eso está mejor— exclamó el hombre manteniendo la vista fija en la aterrorizada joven. Acto seguido dió media vuelta y se dirigió a la barra mientras se frotaba las manos con el trapo que llevaba enganchado en el cinturón.
—Estuvo cerca— exclamó Mina con una sonrisa mientras miraba con piedad a Mía, quien seguía inclinada en la misma posición mientras su jefe se alejaba. —Ya se fué Mía.
La Mesera se incorporó de golpe mientras respiraba profundamente. —Caray!— dijo. —Otra vez me toca limpiar el piso parece.
Ambas jóvenes se rieron con nerviosismo mientras desviaban sus miradas de la barra.
—¿Chocolate, Mina?
—Por favor. —contestó la joven. —Creo que tengo para veinte minutos o más de espera.
Mía anotó la orden en su Pad y volvió a guardarlo dentro del bolsillo delantero de su delantal. —¿Esperas a alguien?
—Voy a ayudar al Doctor Evans con las provisiones de la Rio.
La joven asintió con la cabeza y se colocó la fuente bajo el hombro. —Enseguida traigo tu orden— dijo y luego de hacer una pequeña reverencia se dirigió a la barra, tratando de no cruzar su mirada con la de Brad, quien la observaba con hostilidad tras la máquina de café.

Mina se acomodó en la silla mientras extraía el pad de su bolso. Lo primero que hizo fue consultar el informativo de la Rainbow, pero como se lo imaginaba, no decía absolutamente nada. Probablemente Amanda ni siquiera había hablado con alguien fuera de La Torre todavía.
Cerró la página y entró al foro de discusión que utilizaba casi todo el mundo.
La noticia había corrido ya por toda la Colonia, pero no eran más que rumores y comentarios de gente que no había estado en el Hangar Principal en el momento de la emergencia, después de todo, los operarios del turno noche no se despertarian hasta el mediodía.
Uno de los rumores decían que Ralph estaba herido, algo sobre una explosión. Eso la preocupó un poco, aunque en el fondo sabía que era muy difícil que algo le hiciese daño a Ralph, su cuerpo tamaño Zentradi lo hacía extremadamente resistente a casi todos los peligros del campo, hasta podía sobrevivir (por un tiempo al menos) en el espacio si su traje se rompía!
Minimizó la ventana de su navegador y vió el fondo de la pantalla que había puesto el dia anterior. Era la foto que habían sacado en la escuela durante la visita de Cinthya.
El pensar en la Inspectora la hizo sentir incómoda. Esperaba que estuviese bien por supuesto, pero por otro lado sentía que nada de lo que estaba pasando hubiese sucedido si esa mujer no hubiese llegado nunca a la Rainbow.
Sacudió la cabeza con violencia e intentó apartar ese pensamiento de su mente. Estaba siendo injusta con Cinthya, ella no tenía nada que ver con las cosas que pasaban, era todo una simple coincidencia. incluso el cambio de comportamiento de Matt…
Matt.
Mina abrió los ojos. Las acciones de Matt en las últimas veinticuatro horas habian sido una fuente de preocupación constante para Mina. ¿Porque Matt se había sentido atraído hacia esa mujer? Ese chico nunca se había mostrado interesado por nada ¿Porqué ahora? ¿Porque ella?
Se sorprendió al ver caer una solitaria lágrima sobre el mantel naranja de la mesa. Con un movimiento cansado se pasó la mano por la cara, secando con ese gesto las que estaban por salir de sus ojos.
Sería fuerte, no derramaría lágrimas, aún no. No podía abandonar a Matt.
—¿Estas bien Mina?
La joven levantó la vista y se encontró con el rostro preocupado del Doctor Evans, quien la miraba con atención.
—Si si, estoy bien— respondió Mina sacudiendo lentamente la cabeza. —Estoy algo dormida todavía.
El hombre observó en silencio a la joven y sacudió la cabeza. —No deberias haber venido si pasaste una mala noche Mina, no estoy tan loco como para obligarte a trabajar estando cansada.
Mina sonrió y extendió la mano al facultativo. —Estoy bien Doc, y por cierto buenos días.
Evans contesto el saludo y la preocupación se borró de su rostro. —Tu sonrisa me hace sentir más tranquilo— dijo. —A decir verdad yo tampoco pasé una buena noche y asumo que algún rumor habrás escuchado..
Mina asintió y miró al doctor a los ojos. —¿Están todos bien?
—Si, por suerte no hubo ningún herido de gravedad. Ralph tuvo un par de golpes pero… ya sabes como es él— dijo suspirando.
—¿Un par de golpes? —preguntó la joven con incredulidad.
Evans se llevó la mano a la cabeza y se rascó la calva distraidamente. —A ti no se te puede engañar.. ¿Eh? Dijo resignado. Le hice una placa en el hangar y tiene una costilla fisurada, pero no hubo heridas internas, además no es la primera vez que se las rompe.
—¿Que pasó en El Campo Doc?
Evans se llevó una mano a la barbilla y contempló en silencio a la joven. —No lo se con seguridad— dijo. —En todo caso no quiero hablar antes de que lo haga Amanda… ya sabes como se pone con estas cosas delicadas.
Mina asintió con la cabeza mientras miraba por la ventana. Sabía perfectamente como su madre trataba los asuntos delicados de la Colonia.

 

 

48 por Gerli
Notas de autor:

Corregido el formato

—¿En verdad te suena?
Tass se había quedado con la boca abierta. Por supuesto que no dudaba de la brillantez de Silvia, pero que hubiese recordado de inmediato algo tan específico que incluso la misma Amanda desconocía… verdaderamente increíble.
—No me mires con esa cara Tass— dijo la maestra haciendo un gesto con la mano. —Se algunas cosas sobre el tema, pero a quién deberías preguntar sobre eso es a Evans, no a mi.
La joven suspiró y se dejó caer en el banco, sin saber que contestar a su amiga. Tras unos segundos de intensa deliberación, aspiro hondo y decidió contarle todo a Silvia.

La mujer escuchó atentamente todo el relato de Tass, sin interrumpir en ningún momento a la joven, mientras describia la delicada situación que Amanda quería resolver de la manera más discreta posible.
Hasta ese momento la charla había sido bastante casual y entre porciones de torta y tazas de té, las dos amigas habían desayunado en paz sin que nadie, salvo Mía la joven camarera, las interrumpiesen durante su conversación.
—Entiendo. —dijo finalmente— Es comprensible la preocupación de la Capitán en estos temas, puedes estar segura en que yo también coincido con su idea de no atraer demasiado la atención del resto de la galaxia en nosotros.
—¿Entonces? —preguntó intrigada Tass.
—Como te dije, no soy experta en el tema, solo tengo un par de nociones muy básicas sobre una o dos cosas, pero creo saber que está buscando exactamente Evans.
Silvia bebió un sorbo de té y depositó la taza vacía en el plato, mientras cerraba los ojos tratando de concentrarse en sus recuerdos.

—Es una pregunta retórica, porque estoy segura que yo misma te di clases sobre ello, pero me gustaria ver que tan bien funciona tu memoria Tass… ¿Que sabes acerca de la intervención de la Protocultura en la evolución humana?
Tass mordió un pedazo de tarta de manzana y deposito el resto en un pequeño plato, algo sorprendida por la pregunta. —¿La versión resumida o tengo que darte la lección completa?
—Vas a engordar si sigues comiendo asi Tass…
La joven hizo una mueca y bebió el resto del chocolate caliente que quedaba en su taza, acto seguido respiró hondo, como si estuviese a punto de dar una lección de la que apenas hubiese estudiado. —Durante la Guerra de Unificación se descubrieron en una región del Pacífico restos de una nave alienígena que coincidian con las características tecnológicas de la ASS-1, llegada a La Tierra en el año 1999. Se la llamó AFOS o algo asi.
—Continua.
—Las dataciones del material encontrado señalaban una posible fecha de llegada entre Diez Mil y Doce Mil años antes. Las fechas coincidian con ciertos momentos claves en la evolución de los seres humanos y pronto se comenzó a investigar si dichos sucesos estaban relacionados entre sí.
—¿Recuerdas algún nombre de quienes fueron pioneros en dicha investigación?
Tass movió la cabeza y se reclinó en el asiento. —Pasaron cuatro años desde que estudié eso Silvia Sempai, no esperes que me acuerde de tooodos esos nombres.
La profesora Silvia sonrió mientras cruzaba los brazos sobre la mesa. —El Doctor William Hasford fué el primero en desarrollar una hipótesis que describe la intervención de la Protocultura en el desarrollo de la Humanidad.
Tass asintió y de pronto recordó las viejas lecciones. —Ahora me acuerdo, aunque había otro miembro más de su equipo… una mujer tal vez?
—La Doctora Aries Turner, en efecto. Se considera a ambos los autores de la hipótesis original. Pero hay un tercer nombre que es aún más importante. ¿Recuerdas cual?
—Ni idea.
—Doctora Mao Nome. ¿Te suena?
Tass volvió a mover la cabeza. —¿Nome, como Sheryl Nome?
—No sería extraño que estuviesen emparentadas. —agregó Silvia mientras se limpiaba los labios delicadamente con la servilleta de hilo blanco.
—No me suena para nada, pero supongo que ella fué la tercera miembro del equipo.
—No exactamente Tass, La Doctora Nome fué quien recopiló las investigaciones de Hasford y Turner y publicó el primer Paper con la hipótesis, casi diez años después de culminada la Guerra de Unificación.
La joven guardó silencio mientras Silvia repasaba la historia como si volviese al aula de la escuela y volviese a ser una colegiala más.
—Hasford y Turner murieron durante la guerra de Unificación y jamás pudieron publicar sus hallazgos, fue la Doctora Nome quien rescató los archivos y organizó el material, incorporando luego todo lo que se descubrió tras el armisticio con los Zentradis y el acceso al conocimiento sobre la Protocultura que el Archivista de Breetai suministró a los investigadores.
—Entiendo.
—No quiero extenderme demasiado Tass, pero es necesario que repasemos un poco el contexto histórico. Ahora que ya sabes quien es la Doctora Nome, puedo explicarte bien la relación entre esa vieja historia y la sangre extraña que Evans está investigando.
Tass se acurrucó en el banco y se preparó para escuchar la historia. Por suerte el chocolate y los dulces la habían puesto de un excelente humor y podía aguantar horas y horas escuchando a Silvia sin problemas.

—Hace unos cinco años fuí como espectadora a un congreso de genética auspiciado por el Ministerio de Cultura de la NUNS. El congreso se hizo a bordo de la Flota de Colonización 11 y contó con la presencia de muchos investigadores a lo largo y ancho de la Colonización Humana. Durante una de las presentaciones, se reprodujo una disertación protagonizada por la directora de la Flota de Investigación 117, la Doctora mao Nome.
—¿Reprodujo? ¿Como un Video?
—Trágicamente, desde el año 2048 se perdió todo contacto con La Flota de Investigación 117 y no se conoce la suerte que corrieron esos investigadores y sus familias.
Tass asintió en silencio.
—La disertación fué muy técnica, pero creo que puedo darte un resumen más o menos claro sin necesidad de revisar mis apuntes sobre eso, supongo que Amanda no quiere que acceda a mis archivos en la Red Galaxy para recuperar esas notas sobre un tema tan delicado… en fin. La Doctora Nome describió el proceso de intervención del AFOS, conocido más comúnmente como Hombre Pájaro, llamado así por la civilización local de la Isla Mayan en donde se encontraron los restos. Dicha intervención se basó en la modificación de los genes humanos para acelerar ciertos procesos evolutivos en el área de la capacidad cognitiva y el desarrollo de funciones cerebrales complejas.
Al principio se teorizó que dicha manipulación se trataba de un virus de propagación rápida, pero estudios de ADN de huesos humanos recuperados en la zona del pacífico demostraron que el agente trasmisor no era biológico, sino Dimensional.
—¿Eh? —Tass se incorporó sorprendida. —No entiendo.
—Veras, la isla Mayan y todas las demás islas que forman los archipiélagos de esa zona del Océano Pacífico están prácticamente aisladas del resto del mundo. Es cierto que a lo largo de miles de años la migración humana por medio de canoas y pequeños botes se desplazó desde Asia hasta Australia, lo que en teoría facilitaria la propagación de un virus. El problema es que ese proceso de diseminación viral demoraría cientos de años y el cambio genético introducido por la Protocultura se dió casi simultáneamente alrededor del mundo. Un virus, por más agresivo o contagioso que fuese JAMÁS podría haber alterado a toda la humanidad en tan poco tiempo. Había otra causa.
—¿Cual?
—Las antiguas leyendas Mayan hablan de cómo el misterioso Hombre Pájaro otorgó a la humanidad piernas y brazos, de modo que abandonaran el mar y viviesen en la tierra. En definitiva el hombre dejó de ser nómade y se transformó en agricultor, usando sus manos para cultivar su propia comida, pero esa es solo una de las consecuencias del aumento de la capacidad cerebral. Hubo algo más.
Aquellos que tuvieron contacto directo con esta entidad de la Protocultura, este ser llamado Hombre Pájaro, obtuvieron una habilidad, alguna clase de percepción de las energías dimensionales que nosotros sólo podemos percibir a través de nuestra tecnología y aparatos. Los Mayan podían sentir estas energías o perturbaciones subdimensionales y, acaso, también manipularlas.
—Recuerdo haber leído una vez como ciertos nativos de nueva Guinea podían ver la luz de las estrellas en pleno dia, como si percibieran el mundo visible de forma diferente al resto de la gente.— dijo Tass pensativa.
—Exacto, habilidades como esas son las que se le atribuyeron a ese ente alienígena, pero volviendo a la isla Mayan, una de las habilidades más poderosas que recibieron los nativos, especialmente las mujeres, fué el poder del canto. Mediante el canto, se canalizaban las energías provenientes de los planos dimensionales y se lograba ejercer ciertos cambios en nuestro plano, por ejemplo sanar heridas, modificar el clima, revitalizar cultivos, etc. Un poder tan importante no podia mas que ser reverenciado por todos los habitantes, por lo que quienes lo ejercian pronto se convirtieron en Sacerdotisas.
Silvia hizo una pausa y bebió un poco de agua antes de continuar.
—Estas sacerdotisas formaban parte de una casta especial dentro de la sociedad Maya y por eso sus líneas parentales estaban estrictamente controladas.
—¿Controladas?
—Si, pero centrémonos en el canto, más tarde volveremos sobre las lineas sanguineas.—Explicó Silvia jugueteando con la cucharita del té. —El canto de las Sacerdotisas fué la clave para el misterio de la intervención de la Protocultura y fué la Doctora Nome quien logró probar la relación entre ambas cosas. Descubrió que el canto no solo servía para canalizar la energía dimensional hacia el mundo, sinó que se traban de una sincronización a nivel especie y no sólo una acción individual.
—¿A nivel especie? —Preguntó asombrada Tass
—Las sacerdotisas actuaban como un Proxy, un nexo entre la humanidad y la energía dimensional. No solo se curaban enfermedades o se pronosticaba el clima, en esos momentos en los que la Sacerdotisa entonaba su Canto, toda la humanidad se sincronizaba a través del poder de esas mujeres y por medio de ese canal fue que, en un periodo muy corto, probablemente un centenar de años, toda la especie humana fue modificada genéticamente.
—¿Quieres decir que la alteración genética fue realizada a escala planetaria mediante un vínculo dimensional?
—Esa es la teoria que mas fuerza tiene hasta ahora— dijo Silvia mirando hacia el frente de la cafetería. —La transmisión de datos por el espacio dimensional… el espacio FOLD mejor dicho es algo probado y utilizado masivamente hoy en dia. Lo único de lo que no se poseen pruebas, al menos todavía, es si un organismo vivo puede intercambiar información genética con otro de su misma especie sin recurrir a medios tecnológicos.
—Increíble, pero no entiendo todavía la relación con lo que buscaba Evans.
—Ya llegamos a eso— afirmó Silvia levantando el dedo índice. —Como te expliqué antes, las Sacerdotisas eran reverenciadas como deidades, pero seguían siendo humanas. Pronto los nativos descubrieron que no todos las hijas descendientes de estas mujeres poseían el poder del viento, como denominaban a las capacidades sobrenaturales. Por lo que comenzaron lentamente a controlar los matrimonios y las líneas sanguíneas. Pronto descubrieron que sólo nacían niñas con el don del viento, además de saludables, si se emparentaban familias de Sacerdotisas provenientes de otras islas y así es como surgió el culto a la sangre pura, que a lo largo de miles de años fue mutando en una especie de Tabú que los Mayans tenían con cualquier tipo de sangre, temiendo los poderes que residían en ella.
—Y esa sangre especial… era la Alfa Bombay, ¿No?
—Exacto. Si miramos un mapa de la antigua Tierra, donde están marcados los diferentes Fenotipos de sangre vas a ver que el Fenotipo Bombay, como su nombre lo sugiere, es casi exclusivo de la zona de India, extendiéndose hacia el sur y el este, hacia Malasia y las islas del pacífico. La mayoría de los fenotipos conocidos de sangre ya existían al momento de la intervención de la Protocultura, esto lo sabemos con exactitud gracias a los análisis forenses de ADN de restos óseos alrededor del mundo. Solamente el Alfa Bombay fué creado exclusivamente a partir del tipo de sangre nativo, siendo exclusivo de las Sacerdotisas del Viento. Nunca se encontró rastro de esa sangre en ningún lugar del mundo previo al descubrimiento del AFOS.
El Fenotipo Bombay que hoy en día existe es una mutación de esa sangre, carente de sus cualidades “mágicas” por así decirlo.
—Y Cinthya tiene esa sangre— exclamó Tass sorprendida. —¿Cómo es posible?
—Probablemente ella sea descendiente de gente que vivía en esa zona del planeta Tierra antes de la aniquilación, o tal vez sea una mutación, quien sabe. Recuerdo que la Doctora Nome había explicado en el video que muchos nativos de la isla Mayan, especialmente mujeres y niños, habían buscado refugio en las naves y barcos de las fuerzas de la UN y por eso sobrevivieron al cataclismo, ya que muchos de ellos se enrolaron en el ejército y sobrevivieron en el espacio o estaban en la isla Macross cuando hicieron el famoso salto FOLD para escapar de los Zentradis.
Tass guardó silencio mientras ponía en orden sus pensamientos. ¿Sabría Cinthya el poder que encerraba su sangre?
—Como verás Tass, es un tema muy delicado. Incluso mucha de esa información es clasificada, sólo un puñado de investigadores en toda la galaxia conoce todo acerca de ello y casi seguro que Evans es uno de ellos. Solamente en los últimos años el Gobierno de la NUNS comenzó a desclasificar documentos de esa época y es como sabemos algunas cosas… pero no todo.
Ambas mujeres guardaron silencio mientras pensaban en Cinthya y en la extraordinaria coincidencia que su presencia significaba.
—¿Porqué la información es tan delicada? —Preguntó Tass
—No lo se Tass— Silvia suspiró desconsolada. —Todo lo que tenga que ver con los genes de la humanidad es un asunto delicado y que no debe ser manejado por cualquiera. Desconozco qué clase de investigación podría llevar a cabo Evans con esa información, pero si lo hace, de seguro atraerá algo más que una mirada sobre la Rainbow.
—Gracias Silvia— dijo Tass levantándose de la mesa— Tenía razón Amanda en consultar este asunto contigo.
—Decile que me debe una comida entonces— exclamó la maestra con una sonrisa. —Y si cocina Mina mucho mejor.

 

 

 

 

49 por Gerli
Notas de autor:

Arreglado el formato

Lo más desconcertante eran los olores.
Virya había experimentado pocos olores en su corta vida. Uno de ellos era el omnipresente aire reciclado y reozonificado en toda nave Zentradi, sea de Meltrans o Zentran, todas las naves olían igual. El otro aroma particular era el de las cámaras de sueño, donde el aire se mezclaba con vaya a saber que para inducir el descanso en los siempre alertas guerreros. Luego estaba la comida, esas tabletas de material nutritivo que olían todas iguales, siempre con el mismo gusto.
El otro aroma (y que había descubierto hace relativamente poco en el hangar de la nave de Dulmei) era el de la sangre.
Pero ahora su nariz estaba siendo literalmente bombardeada con cientos de olores que no había experimentado antes. Parecía que cada objeto que la rodeaba tenía un aroma característico, único y desconocido.
El bolsillo del uniforme de Dulmei no era demasiado profundo y Virya podía mantenerse de pie mientras asomaba su cabeza por la abertura. El mundo era muy diferente a como lo recordaba. No sólo los aromas, todo parecía estar hecho de diferentes cosas, desde la trama de finas hebras que formaban la tela del uniforme de Dulmei hasta los remaches de los paneles de metal que formaban los pasillos de la antigua nave. Detalles que nunca pudo observar antes ahora desfilaban ante sus ojos, más nítidos, más cercanos.
La confundida piloto levantó el visor de su casco y escuchó los sonidos de aquel extraño mundo, el roce de la tela, el crujido de las botas y el retumbar de cada pisada de los dos gigantes que la conducían a vaya a saber qué destino.
—No lo entiendo— dijo casi sin pensar en voz alta.
Dulmei aminoró un poco la marcha y miró con curiosidad el bolsillo de su uniforme, donde la soldado micronizada se asomaba entre la tela. —¿Sucede algo, piloto?
—No entiendo el porqué tenemos esas cosas en la flota, esas vainas. ¿Para que sirve hacernos tan pequeños?
La Capitán no respondió y siguió avanzando en dirección al elevador. Una vez dentro esperó que el soldado Zentran accionase los controles.
—No lo sé con seguridad— dijo mientras el elevador comenzaba a descender hacia el hangar de la nave. —Creo saber que originalmente nuestros creadores eran de tamaño micrón y solían usar esas vainas para tratar con nosotros.
—¿Nuestros creadores? —Preguntó la joven piloto sorprendida.
—Eso es lo único que sé piloto. —respondió Dulmei sin dejar de mirar al frente.
Descendieron en silencio hasta el pasillo del hangar, donde se dirigieron rápidamente hacia la nave y las dos escoltas que los esperaban pacientemente. Virya bajó el visor de su casco y contempló las gigantes armaduras, inmóviles y expectantes una a cada lado del transporte.
A una señal de Dulmei, ambas máquinas dieron la vuelta y despegaron en dirección a la compuerta de salida. El rugido de sus motores retumbó en el hangar, iluminando fugazmente los fantasmales restos de maquinaria Zentradi desparramados sin orden ni sentido por todo el lugar.

El soldado Zentran abordó el transporte mientras colgaba el rifle a su espalda. El hecho de que el Zentran hubiese estado con su arma preparada durante todo el recorrido hasta al hangar no se le pasó por alto a Virya.
—Vamos —exclamó Dulmei mientras entraba a la nave con una ligera inclinación de la cabeza. La puerta se cerró tras ella y una tenue luz anaranjada iluminó el interior.
Pronto la vibración de los enormes motores se sintió en toda la nave, aunque Virya se sobresaltó al principio, solamente un cuerpo como el que tenía ahora podía notar tantas cosas que antes pasaba por alto.
Dulmei se sentó en la parte delantera del compartimiento de tropas, mientras que el soldado ocupó el último asiento de la parte posterior.
La nave despegó levantando una lluvia de partículas metálicas que Virya observó con curiosidad asomada desde el bolsillo del uniforme de su Capitana a través de una gran ventana redonda (Aunque tan sólo una pequeña abertura para un Zentradi promedio)
A través del sucio cristal pudo observar como lentamente abandonaban la antigua nave y salían al espacio exterior en medio de la gigantesca flota Zentradi.
Con sus nuevos ojos Micrón Virya pudo ver muchas cosas. La flota que conocía de memoria desde que había salido por primera vez al espacio en su Nona de entrenamiento se revelaba muy diferente a sus ojos. Las formas eran las mismas, los colores eran exactamente iguales, pero su cerebro parecía descubrir algo nuevo con cada mirada. Era un descubrir permanente de cosas que creía conocer de memoria.
—Virya ¿Que cree que esta haciendo?
La joven se sobresaltó y miró alrededor. Sin darse cuenta que la gravedad artificial de la nave que acababan de abandonar había dejado paso a la ingravidez del espacio, Virya había flotado libremente fuera del bolsillo de Dulmei y se había pegado al cristal de la ventana, fascinada con la vista de la enorme flota.
—Yo… lo siento Capitán! —Balbuceó sin saber qué decir, mientras se impulsaba hacia la gigante de mirada hostil que la observaba con atención. Para su sorpresa Dulmei interpuso una mano entre ella y el bolsillo del uniforme y le indicó que se subiera a ella. Virya obedeció sin chistar, sujetándose de los enormes dedos recubiertos por el guante blanco del uniforme.
Una vez que la joven hubiese detenido su impulso la Meltran cerró el puño con cuidado de no aplastar a la Microniana y lo acercó a su rostro para verlo más de cerca.
—Virya 712 —exclamó en voz baja clavando sus ojos en la pequeña guerrera. —Lo que voy a decirle ahora es confidencial ¿Comprende?
Virya asintió con la cabeza.
—Bien, porque usted no es la única que está arriesgando el cuello en esta misión, yo tambien me expongo a ser ejecutada por lo que estoy a punto de revelarle.
La joven puso los ojos como platos y abrió la boca, pero ninguna palabra salió de la misma.
—Esta misión es extremadamente peligrosa y no sólo porque usted va a meterse a explorar una cabeza de misil viva, ya ha superado uno de los procesos que más riesgo suscitaban y es necesario que explique el porqué. —por un leve instante le pareció a Virya que Dulmei tensaba el puño, pero fué solo un momento fugaz.
—El Archivista Exedore aprobó el plan con una sola condición: que usted fuera ejecutada si algo salía mal durante el proceso de Micronización.
Ante el silencio de la guerrera, la Capitán prosiguió hablando. —Fui advertida que el proceso de Micronización podía tener consecuencias inesperadas en la estructura genética de los Zentradis, por lo que en caso de una anomalía, la esterilización del sujeto era la única opción posible para preservar la integridad de flota.
—¿A.. Anomalías? —articuló con dificultad Virya.
—Alteraciones genéticas… deformaciones, cambios de color en cabellos y/o ojos, proporciones anormales del cuerpo… todo eso.
La micrón sufrió un ligero temblor mientras se llevaba una mano al pecho.
—¿Eso? —observó Dulmei echando una mirada al pecho de Virya. —No se preocupe, no creo que sea importante, al fin y al cabo todas las Meltran tenemos esas cosas más o menos del mismo tamaño. —Con un rápido movimiento giró la cabeza en dirección al soldado Zentran sentado en la parte trasera, pero respiró aliviada al ver que permanecía ajeno a la conversación.
—No, no creo que ese Zentran lo haya notado, es un simple soldado seguro que nunca había visto a una de nosotras sin ropas… no Virya, no creo que deba usted preocuparse por ello, aunque mi decisión podría costarme la vida y la de toda esta misma flota… ¿Está usted realmente bien? ¿Puedo confiar en que su cuerpo le responderá a la perfección?
Virya asintió— Sí Capitán, le aseguro que nunca me he sentido mejor en mi vida.
Dulmei acercó el enorme rostro a la Meltran micronizada y sostuvo la mirada con intensidad por varios segundos. Finalmente suspiró y depositó a Virya en el bolsillo de su uniforme.
—Le creo piloto. —Dijo. —Y estoy segura que podrá llevar a cabo esta misión y volver sana y salva a mi nave.

Permanecieron en silencio el resto del viaje, mientras el transporte y sus dos escoltas maniobraban a través de la flota, atravesando por completo las formaciones de naves siempre en dirección hacia la retaguardia.

Allí, alejadas a unos diez mil kilómetros de distancia de las últimas naves de la retaguardia se encontraba la nave de Kreegan y el Crucero de Dulmei. Ambas naves habían sido completamente evacuadas del personal combatiente y aguardaban el resultado de la misión.
El transporte viró entre las dos enormes naves y se dirigió al hangar de estribor de la nave de Dulmei, donde el Escuadrón de Defensa Antimisiles Número Treinta aguardaba con impaciencia la llegada de su último miembro.

El silencio en el hangar era total. No solo por la completa ausencia del personal, quien habia sido evacuado unas pocas horas antes, sinó por el ambiente de expectación que se respiraba en el reducido grupo de Meltrans reunidas al pie de sus armaduras, mirando atentamente como la nave de Dulmei maniobraba sobre la plataforma designada y se posaba con un golpe seco sobre el piso metálico.
Los dos Nonas de escolta no entraron al hangar, dieron la vuelta y emprendieron el regreso hacia la flota principal, uniéndose al convoy de naves con los heridos y soldados recién evacuados de ambas naves.
La puerta del transporte se abrió repentinamente y la Capitán Dulmei bajó lentamente la rampa hacia el hangar de su nave mientras todo el grupo de Meltrans del Escuadrón de Defensa 30 se ponía en posición de firmes y hacían el saludo de batalla.

—En descanso— dijo Dulmei devolviendo el saludo.
Las guerreras bajaron los brazos y se colocaron en posición de descanso mientras Yuwe se adelantaba al grupo. —¿Esta bien Virya, Capitán?
La oficial pasó por alto la insolencia de la pregunta porque sabía que la preocupación de la guerrera era un signo inequívoco del gran vínculo que el escuadrón había forjado con la recluta en un tiempo tan corto. Esa clase de vínculos de confianza y apoyo eran elementos valiosisimos entre los combatientes y Dulmei sabía reconocerlos y utilizarlos.
—El procedimiento fue exitoso— dijo casi sin darle importancia, pero mientras tanto metió su mano en el bolsillo superior de su uniforme y sacando algo del mismo lo mostró al grupo de asombradas guerreras.

Jamás habían visto a un microniano, ni siquiera podían imaginar que algo así podía ser usado en el cuerpo de una soldado Meltran y obtener semejante resultado. Yuwe extendió la mano con temor reverente y Virya saltó con agilidad desde la mano de Dulmei hacia la palma de la sorprendida guerrera.
—Virya 712, Reportandose para el combate— Exclamó la pequeña guerrera mientras se llevaba el puño al pecho izquierdo y sus palabras se escuchaban en los cascos de todas las guerreras presentes.
—Bi… bienvenida Virya— exclamó sorprendida Yuwe mientras luchaba por mantener el brazo quieto.
Dulmei sonrió mientras se cruzaba de brazos. —Queda usted a cargo de la piloto Virya 712, Teniente Yuwe— dijo mirando fijamente a la guerrera. —Ahora todo está en manos del Escuadrón de Defensa 30.
El traje de piloto de las guerreras de Queadluun no tenía bolsillos, por lo que Virya se sentó en el hombro izquierdo de Yuwe para dejarle libre el brazo. Yuwe saludó a su Capitán con vigor. —Le aseguro que la misión será todo un exito Capitán Dulmei. —Exclamó la guerrera.
—Lo se. Estoy seguro de ello. —Respondió la oficial. —Seguiré el progreso de la misión desde el puente de mando de mi nave —agregó mientras comenzaba a caminar hacia la salida del hangar.
—¿No va a evacuar la nave, Capitán? —preguntó sorprendida Yuwe
Dulmei se detuvo y giró la cabeza en dirección a la guerrera. —Por supuesto que no ¿No acaba usted de garantizar el éxito de esta misión? ¿Por qué habría de evacuar mi propia nave? —Respondió con calma mientras reanudaba su camino.
Como respondiendo a las palabras de la Capitán, el transporte despegó de pronto y salió a toda velocidad del hangar, dejando al escuadrón de guerreras Meltran completamente solo en medio de la gigantesca instalación de andamiajes, robots y armas de todo tipo.

—Parece que nos tiene mucha confianza— exclamó Virya rompiendo el silencio.
Las palabras de Virya no sólo quebraron la quietud que los envolvía, fueron de alguna forma una chispa que encendió los ánimos de las chicas, quienes de pronto rodearon a Yuwe en medio de gritos y aclamaciones a la valentía de la nueva recluta, quien no sabia que responder ante semejante muestras de respeto y coraje.
Le llevó un rato a Yuwe controlar a su escuadrón. Cuando finalmente el grupo de pilotos estuvo correctamente formado (A excepción de Virya que permanecía sentada en sus hombros) llegó el momento de comenzar la misión.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

50 por Gerli
Notas de autor:

Corregido el formato

Le tomó unos segundos a Cinthya reconocer el techo de la habitación en donde se encontraba. Había dormido profundamente y eso la sorprendió un poco. Desde que había empezado los preparativos para el trabajo en la Rainbow había dormido poco y mal, especialmente debido a la fatiga post FOLD que era común durante los saltos a grandes distancias realizados en forma consecutiva.
Una buena noche de sueño, casi lo único reconfortante que había experimentado en estas dos semanas. Cinthya suspiró y se cubrió con las mantas tratando de olvidar sus recientes experiencias en el Campo.
El recuerdo de haber estado tan cerca de la muerte borró los últimos rastros de sueño de la cabeza de la joven y ahora estaba bien despierta, pero por alguna razón no quería abandonar su improvisado refugio bajo las mantas...se estaba tan cómodo y seguro allí.
De mala gana asomó la cabeza por sobre la almohada y miró hacia la pequeña mesa de noche donde descansaba su pad. Los números que se proyectaban holográficamente desde la pantalla y flotaban a unos pocos centímetros de altura indicaban que eran pasadas las diez de la mañana.
Por supuesto que tenía todo el derecho de seguir en la cama ese dia, al fin y al cabo era una jornada libre, un asueto de la Colonia y nadie podía decirle nada… aunque estaba segura que Jim la regañaria por haberse levantado tan tarde.
El pensar así en el joven piloto la hizo sentirse un poco culpable… en definitiva le había salvado la vida ahi afuera, no solo una sino dos veces.
Suspirando con resignación se levantó y permaneció sentada en la cama, balanceando sus piernas apenas rozando la suave alfombra color melocotón de su camarote.
—Luz —exclamó mientras estiraba sus brazos por encima de la cabeza.
La habitación se iluminó por completo, emulando la luz que podría entrar por una ventana a esa hora del dia. Por supuesto no había ventanas en el camarote y de haberlas, solo mostrarian un depresivo cielo de placas y columnas de metal, definitivamente era mejor así.
Una voz de mujer sonó por el pequeño parlante ubicado en el techo de la habitación, al parecer era una especie de mensaje automático que se activaba al despertar el ocupante del cuarto.
—Buenos dias residentes, les recordamos que el día de hoy las actividades generales han sido suspendidas y sólo se brindarán los servicios básicos a la comunidad.
Cinthya creyó reconocer la voz de una de las operadores de la torre de control del dia anterior. ¿Como era su nombre? Probablemente habia olvidado preguntárselo.
Sin nada más que hacer se puso de pie y dió unos pasos por la habitación. La noche anterior había estado tan cansada que se arrojó sobre la cama a medio desvestir y todavia tenia puesta la camisa blanca que usaba debajo de su uniforme de vuelo, el cual había quedado tirado en un rincón tras un pequeño sillón.

Lentamente se desabrochó la camisa y la arrojó sobre la cama, mientras lo hacia, su estómago le recordó de mala gana que se había saltado la cena. Cinthya suspiró y tomó el Pad de la mesita de luz, luego entró al cuarto de baño en ropa interior, evaluando detenidamente sus opciones para el dia; definitivamente no pensaba pasarse el resto del dia encerrada entre esas cuatro paredes. ¿Como pasarian los colonos el dia libre? ¿Qué opciones de esparcimiento había en la Rainbow? Miró inquisitivamente a su imagen reflejada en el espejo del botiquín, pero el reflejo no le devolvió la respuestas que buscaba…. es mas, se encontró de repente viendo una imagen bastante diferente a la que estaba acostumbrada.
—Haz crecido ¿Verdad?
La imagen no respondió, pero Cinthya observó los sutiles cambios en su figura: había perdido algo de peso por cierto, probablemente debido a que en las últimas semanas sólo había comido raciones para pilotos de combate y poco más, alimentos diseñados para otros requerimientos energéticos y otros estilos de vida. Cinthya odiaba esos paquetitos metalizados con esas tabletas que sabían todas iguales.
Con un ligero movimiento de la mano apartó los mechones de pelo que cubrían su frente. El moretón se había desvanecido casi por completo, solo una pequeña marca algo más oscura denotaba la presencia del hematoma en su piel, unos días más de aplicar la crema para contusiones y desaparecería por completo.

Abrió el botiquín y tomó su cepillo de dientes electrico asi como un tubito de pasta dental. Mientras se cepillaba contempló la información que cruzaba la pantalla del Pad que previamente había colocado contra el espejo, preguntándose si Amanda mantendria los sucesos del Campo en secreto o informaría a la población del desastre que habían causado en medio de su fuente de recursos.
Temperatura, humedad y nivel de radioactividad, el servicio automatizado de noticias repetía la misma información en pantalla una y otra vez, intercalando consejos de salud para la tercera edad y recordando a los residentes que debían ahorrar en el consumo de agua. Cinthya giró la cabeza en dirección a la ducha y descubrió un pequeño indicador que había pasado por alto el día anterior. Era una pequeña pantalla de no más de cinco centímetros que indicaba el consumo de agua de la ducha. Al parecer Cinthya habia gastado mas de la mitad de su reserva asignada de agua y ahora solo quedaban algo más de dos minutos del preciado líquido para poder ducharse.
—Adios a mis planes de una ducha relajante— se dijo resignada.
Volvió a guardar el cepillo y la pasta dentrífica en el botiquín y lentamente se desabrochó el sostén, luego se quitó los pantys y los dejó dentro de un pequeño cesto de plástico destinado a la ropa sucia. Ya le preguntaría a alguien más tarde donde poder lavar su ropa.
La imagen de su cuerpo desnudo en el espejo la hicieron reflexionar un momento. Todavia seguia siendo joven y con todo el futuro por delante. ¿Pero hasta cuando? Su carrera profesional había tomado buena parte de sus Veinte y ya se acercaba a los Treinta. ¿Durante cuánto tiempo más continuaría con esa vida?
La joven sacudió la cabeza y entró a la ducha. Trataría de lavarse en menos de dos minutos o moriría en el intento.

Como lo sospechaba apenas le alcanzó el tiempo para lavarse el cuerpo. Su cabello debería esperar a otra oportunidad para un lavado más minucioso. Aun con lo corto de la ducha, Cinthya salió del baño envuelta en una toalla con la cabeza despejada y sin dudas; no se preocuparía por nada mas ese dia, sea lo que sea que deparara el futuro, no tenía nada que ver con la Rainbow ni con ese maldito campo de desechos.
De su bolso extrajo una muda de ropa interior limpia y una blusa verde claro. Completó su vestimenta con unos jeans negros y zapatillas deportivas. Quería estar lo mas cómoda posible ese dia.
Se tomó un par de minutos para ordenar la habitación. Recogió el traje de vuelo y lo acomodó lo mejor que pudo en la percha que colgaba en el pequeño guardarropa. También reunió la ropa sucia del dia anterior y la colocó en el mismo cesto que encontró en el baño.

Satisfecha con el trabajo realizado se sentó en uno de los sillones de la salita de estar y se relajó un momento, mas el descanso fue de unos pocos segundos ya que su Pad comenzó a sonar con la canción de una llamada entrante. Cinthya tomó el aparato y se sorprendió de ver que no era Jim quien llamaba, sinó Akemi
—¿Hola?
—¡Cinthya! —La exclamación de alivio en la voz de Akemi era más que evidente. —¡Que suerte que atendiste! ¿Estas bien?
Aparentemente las noticias habían corrido por toda la colonia sin necesidad que Amanda hiciera nada.
—Estoy bien Akemi, perdón por haberlos hecho preocupar.
—Ni que lo digas… esta mañana no podía creer los rumores que se corrían sobre ustedes dos ¿Esta bien tu compañero piloto?
—Mejor que yo sin lugar a dudas —contestó riendo Cinthya. —Pero creo que Amanda no quiere que contemos exactamente lo sucedido ayer… me temo que tendrás que esperar para que te lo cuente todo.
Akemi chasqueó la lengua al escuchar el nombre de Amanda, al parecer ya se esperaba semejante medida por parte de la omnipresente mujer. —No te preocupes por eso Cin, por cierto ¿Vas a hacer algo en tu dia libre?
Cinthya pensó unos momentos mientras miraba el cuadro que tenía frente a la pared, representaba un paisaje dentro de una nave colonial, una Clase New Macross con seguridad ¿Ciudad 7?
—Primero tengo que llevar algo de ropa a lavar y luego desayunar… si es posible
Por el auricular del Pad llegaron con claridad las risas de Akemi —¿Asi que tu también dormiste hasta tarde? Creo que no soy la única entonces, ja ja ja!
El estómago de Cinthya volvió a manifestar su mal humor y el sonido pareció llegar hasta el teléfono de Akemi. —Ve a comer algo a la cafetería Cin y por la ropa no te preocupes, solo deja el canasto en el pasillo frente a tu puerta y un empleado pasará a buscarlo, recuerda marcar el código 061 en el panel de la puerta y el pedido de servicio quedará registrado.
—Gracias Akemi, lo haré
—A otra cosa… con Mina y los demás vamos a tener una comida en el parque, un Picnic. ¿Quieres venir?
—Me encantaria!
—¡Genial! —exclamó entusiasmada la joven. —Te espero a las 13hs, es algo tarde para almorzar pero Mina y Manuel hoy tenían compromisos que atender y van a llegar tarde, nos encontramos frente a la escuela.
—Ahí estaré Akemi.
La joven cortó la comunicación y Cinthya suspiró aliviada. La perspectiva de pasar el dia fuera de esa habitación le mejoró el humor de inmediato. Pero primero lo primero.
Unos minutos más tarde Cinthya salia de su habitación dejando, tal como le había explicado Akemi, el cesto con ropa sucia frente a su puerta. Marcó la clave indicada en el panel de su puerta y una confirmación visual junto con un horario estimado de recolección apareció en el visor. Cinthya confirmó la operación y cerró la puerta.
—Ahora ¡A comer! —exclamó.
Los pasillos y cubiertas de la Rainbow ya empezaban a resultarle familiares, aunque las miradas que los habitantes le dirigian al pasar había pasado de la simple indiferencia a un total interés. Si, los rumores habían corrido de veras..
Consultó la hora en el Pad y vio que faltaban solo unos minutos para las 11, horario algo tardío para desayunar, pero no pensaba saltearselo por nada del mundo.
La cafetería la recibió con su delicioso aroma a café y su cálida atmósfera. Cinthya se sintió inmediatamente a su gusto en el lugar, cosa que ya le había pasado la otra noche cuando llegó invitada por Silvia y tomó demasiado a la ligera la cerveza de la Colonia. Se preguntó si hasta ese rumor estaría corriendo también entre los colonos en ese instante.
Caminó directamente a la barra resistiendo a la tentación de refugiarse en alguno de los cubículos privados del fondo del salón. Al fin y al cabo no quería aislarse de todos.
El Barman la vió aproximarse e hizo un saludo amistoso con la mano.
—¡Buenos días! ¿Desayuno tardío o almuerzo adelantado?
—Estoy tan hambrienta que me comería ambos, uno tras otro— dijo sonriendo. —Soy Cinthya Ross, mucho gusto.
—El placer es mío señorita Ross. —Exclamó el hombre con una ligera reverencia.— Puede llamarme Brad, como todos.
—Entonces llameme Cinthya— Contestó la joven sentándose en una de las banquetas. —Perdón por llegar a esta hora pero realmente estoy hambrienta.
Brad la miró inquisitivamente, como evaluando a la persona que tenía delante. —¿Qué le parece un tostado de jamón y queso y una taza de café con leche? Eso debería apaciguar su estómago hasta la hora del almuerzo.
Cinthya asintió con entusiasmo y el barman se puso manos a la obra. Pronto el aroma del pan tostado transformó la boca de la joven en una verdadera cascada. No podía creer lo hambrienta que estaba.
—Dia complicado ayer ¿Verdad?
La joven estaba tan concentrada en seguir los preparativos de Brad que la pregunta la tomó por sorpresa. —Algo accidentado— dijo encogiéndose de hombros. —Pero ya me habían advertido antes que El Campo era peligroso, no pensé descubrirlo por mi misma tan pronto.
Brad colocó una taza bajo la máquina y un fino chorro de oscuro café comenzó a caer dentro de la misma, mientras tanto tomó una jarra de metal de uno de los estantes y lentamente comenzó a llenarla con la leche de una pequeña botella blanca.
—El Campo se ha cobrado algunas vidas en el pasado. —dijo el hombre seriamente. —Desde que Ralph llegó y se hizo cargo de las operaciones más arriesgadas, la seguridad de toda la operación aumentó muchísimo— Dijo haciendo una pequeña pausa. —¿Ralph esta bien?
—Tenía unos cuantos golpes, pero al parecer Evans dijo que estaba bien y que no tenía heridas de gravedad.
El barman asintió y continuó con su tarea. Colocó la jarra con la leche debajo de un pequeño tubo metálico y un chorro de vapor comenzó a calentar el recipiente a medida que realizaba un movimiento circular con la misma. Una vez calentada la leche la vertió inmediatamente en la taza con el café.
—No es la primera vez que Ralph sufre accidentes ahí afuera, por cierto esos cuerpos gigantes son increíblemente resistentes y adaptados a la vida en el espacio.
Cinthya asintió con la cabeza, todavía tenía fresca en la memoria la imagen de Ralph aplastado entre el transporte y el pedazo de casco de nave y especialmente su gesto de dolor. Por un momento había creído que el gigante había sido aplastado como un sapo.
Brad colocó la taza de café con leche delante de Cinthya y le alcanzó unos sobres con azúcar y una cucharilla.
—Gracias Brad. —Dijo la joven colocando azúcar en la bebida humeante. —Espero no haber causado demasiados problemas a la Colonia.
—No te preocupes, de todo el papeleo burocrático se encarga Amanda— bromeó el hombre mientras retiraba el sandwich del grill y lo llevaba hasta la barra. —Un tostado de jamón y queso, buen provecho Cinthya.
La joven devoró la comida con una avidez que sorprendió hasta al mismo Brad, quien en silencio retiró el plato vacío donde ni las migas habían quedado.
—Guarde algo de lugar para el almuerzo— dijo una voz conocida. Cinthya se dió la vuelta y vió a Manuel quien la saludaba con la mano mientras arrastraba un carrito lleno de cajas y paquetes. —Buenos días Cinthya— exclamó al llegar junto a la joven. Manuel vestía un overol gris y guantes protectores. Una gorra azul y botas amarillas completaban su atuendo.
—Buenos días Manuel, Akemi ya me había comentado que hoy tenias compromisos, pero no sabia que trabajabas los días feriados.
El joven se quitó la gorra y se abanicó indiferente con ella. —Solamente trabajo los feriados… justamente mi trabajo consiste en distribuir la mercancía que llega en la Río Grande a los diferentes establecimientos de la Colonia.
—¿Tu solo?
—En realidad somos tres, nos repartimos todo el trabajo para poder terminar más rápido. ¿Ya has visto a los demás?
—Solo hable por teléfono con Akemi, no he visto a Mina ni a Matt.
El joven asintió y de uno de sus bolsillos sacó su Pad en cual consultó brevemente. —Me recibes ahora Brad o dejo todo esto en el medio del salón? —Como sola respuesta un trapo salió volando desde el mostrador hasta estrellarse en su rostro.
—Ni se te ocurra —exclamó Brad abriendo la puerta lateral de la barra. —¿Esta todo?
Manuel levantó el pad con la pantalla hacia el barman, quien hizo lo mismo con su propio aparato y una copia del remito de las mercancías se transfirió instantáneamente entre ambos.
—Hmmmm, perfecto. —dijo examinando la pantalla. —Ayudame a entrar las cajas.
Los paquetes no eran más grandes que una caja de zapatos, pero había al menos una veintena de ellos. Cinthya observó que no solo el café venía desde sitios distantes como Eden o La Tierra, sino también azucar, edulcorantes, tazas y utensilios varios.
—¿No fabrican ninguna de estas cosas aquí en la Rainbow? —preguntó asombrada la joven. —Pensaba que en estas naves factorías se hacía de todo….
Brad se encogió de hombros mientras tomaba los paquetes de manos de Manuel. —En teoria si, pero esto es alguna especie de acuerdo comercial con los militares… no tenemos total independencia económica…no todavía.
—¿Todavía?
Manuel y Brad se miraron un momento mientras suspiraban. —Será mejor que no te preocupes demasiado por la política de la Colonia Cin. —Dijo Manuel moviendo la cabeza.
—Vivimos unos tiempos bastante agitados en lo que respecta a la situación de la Colonia con el Gobierno Unificado —Explicó Brad. —No son cosas que sean de mucho interés para los visitantes temporarios, pero probablemente encuentres una explicación general en los boletines de noticias de la Red Rainbow.
Cinthya asintió y dejó la taza vacía sobre el platillo de porcelana. —¿Están en proceso de dejar de ser una Flota libre a ser una Colonia independiente?
—Algo por el estilo. —Respondió Brad llevando las cajas hacia la parte trasera de la barra.

La joven meditó profundamente sobre el significado de esas palabras. Un movimiento independentista en una Flota Libre no era un asunto a la ligera y menos que menos teniendo en cuenta la política de tolerancia cero que solía mostrar la NUNS para con los movimientos demasiado “entusiastas”.
Las cosas estaban cambiando por cierto, los tiempos en los que los militares controlaban a la población civil habían pasado y los gobiernos populares y democráticos tenían cada vez más peso en las decisiones de los altos mandos. Era consenso general la idea que no estaba lejana una época donde los líderes de la humanidad dejasen de ser una cúpula militar y se convirtiera en una democracia, como en los viejos tiempos anteriores a la Primera Guerra Espacial.

Un ringtone interrumpió sus cavilaciones. Cinthya consultó su Pad y vió un mensaje de Mina en la bandeja de entrada. A juzgar por el gesto simultáneo de Manuel al mirar su propio aparato, el mensaje de la joven había sido enviado a todo el grupo de amigos.
“Salgo a las 12:30, los espero en el Parque para almorzar todos juntos” —decía el mensaje junto a un emoticon sonriente.
—Eso significa que Mina no va a cocinar— exclamó decepcionado el joven mientras se sentaba junto a Cinthya. —No tengo nada en contra de la comida de Akemi, pero comparada con la de Mina son el día y la noche.
—Si Akemi te escucha hablar asi seguro te golpearia con algo. —Respondió Cinthya con un reproche. —El otro dia vi su lunchera y esa comida japonesa se veía deliciosa.
Manuel se ajustó la gorra con una sonrisa. —Eso es porque nunca has probado los platillos de Mina— aseguró. —Matt tiene una suerte enorme en que ella le cocine su almuerzo todos los días.
—¿Ella le prepara la comida todos los días…?
—Desde que eran niños. —Respondió Brad sumándose a la conversación. —Esos dos son inseparables.
Cinthya se inclinó sobre la barra apoyando sus brazos sobre la madera lustrada. —Que envidia—Dijo. —Ojala yo hubiese tenido alguien a quien cocinar en mis días de instituto…
Manuel se quedó callado sin saber que decir por lo que Brad intentó cambiar el tema de conversación. Mientras retiraba la vajilla de la barra echó una rápida mirada al Pad de Cinthya —¿Así que van a almorzar juntos? —Preguntó mientras pasaba distraídamente el paño por la superficie de madera.
—Falta la confirmación de Matt y Silvia —Dijo Manuel incorporándose. —No los ví en toda la mañana.
—Matt estuvo desayunando temprano, me dijo que iba a ver a Will al calabozo. A Silvia la vi un poco más tarde, ella y Tass estuvieron hablando y devorando pasteles hasta tarde.
—Muchas gracias por la comida Brad, estuvo deliciosa. —dijo Cinthya de improviso mientras se ponía de pie. —Voy a hacer algo de tiempo hasta la hora del almuerzo.
Brad tomó su propio Pad y envió la cuenta de la consumición al aparato de Cinthya, quien colocando su dedo en la pantalla confirmó el recibo.
—Nos vemos mas tarde Manuel —Saludó mientras caminaba hacia la salida del salón.
—Hasta luego Cinthya, ha sido un placer conocerte. —Respondió Brad mientras le guiñaba un ojo a Manuel.
—¿Que? —preguntó el joven intrigado cuando Cinthya hubo salido y las puertas de cristal se cerraron tras ella.
—¿No te diste cuenta, no?
—¿De que?
Brad movió la cabeza decepcionado. —Eso es porque todavia sos un pendejo. —Esa chica tiene el corazón roto o yo no se hacer ni un café instantáneo en saquito.

 

 

 

 

 

51 por Gerli
Notas de autor:

Arreglado el formato

La oscuridad se hizo alrededor de Virya en cuanto el frente de la armadura se cerró por completo. Esta vez sin embargo la sensación de confort y seguridad no acompañó a la falta de luz, sino todo lo contrario. Virya se sentía una intrusa en la cabina de Yuwe, casi como un parásito.
Las luces de la cabina se encendieron al sincronizarse piloto y armadura, la pantalla principal frente al rostro de la guerrera se iluminó con los numerosos indicadores de cada uno de los sistemas, listos para el combate.
Virya se había colocado en el único lugar libre de la cabina en donde su presencia no pudiera entorpecer los movimientos de su superiora, es decir entre los pechos de Yuwe. Algo aplastada por la enorme presión de los enormes senos, desde esa posición podía ver claramente la pantalla principal buena parte de los sistemas de monitoreo secundarios, algo completamente inútil pero que su instinto la impulsaba a hacer sin darse cuenta. Pronto ambas pilotos parecían estar sincronizadas a la perfección, ya que las rutinas de observación de los diferentes sistemas eran iguales entre todos los pilotos. En el momento en el que Yuwe impulsó sus piernas para salir del hangar, Virya hizo lo mismo, solo para darse cuenta que sus piernas no estaban donde deberían
—Estese quieta Virya —Exclamó Yuwe al sentir las patadas de la pequeña Meltran entre sus pechos.

La armadura cruzó el solitario hangar volando a unos pocos metros sobre el piso metálico mientras el resto del escuadrón contemplaba en silencio la partida de ambas guerreras. Los rostros de las Meltran no ocultaban la preocupación que sentían.
Yuwe escrutó esos mismos rostros a través del monitor frente a ella y se sintió reconfortada. Pasase lo que pasase en esta misión suicida, el escuadrón de defensa número Treinta continuará dando sus vidas para proteger la flota Zentradi.
Una pequeña aceleración y la cubierta terminó repentinamente delante suyo. La oscuridad del espacio las envolvió con su manto de estrellas.

Era raro también para Yuwe el compartir su armadura con otra guerrera, pero en el pequeño espacio de la cabina y la continua sensación de contacto de la pasajera eran extrañamente agradables.
—¿Todo bien, Virya? —Preguntó
—Si Capitán.
La armadura viró ciento ochenta grados y sobrevoló la fragata Quitra Queleual cerca de la proa, iluminando brevemente con sus propulsores el casco de la nave. Todo era silencioso allá afuera y pronto la nave quedó atrás, completamente a oscuras. Ahora la enorme mole de la nave capital de Kreegan se perfilaba delante de ellas, silenciosa y amenazante, una de las máquinas de guerra más poderosas de la flota Zentradi, la enorme Nupetiet-Vergnitzs esperaba expectante a las dos Meltran que se acercaban lentamente por estribor.
Virya contempló el enorme casco y las huellas de impactos a lo largo del mismo. Le pareció que los ojos de su nuevo cuerpo le permitian distinguir detalles que antes había pasado de largo ¿Como podía ser que ojos tan pequeños como los suyos pudieran registrar tantos detalles que antes pasaran por completo desapercibidos? ¿O acaso no eran sus ojos, sino su cerebro el que había cambiado? Recordó las sensaciones extrañas que había sentido al dar sus primeros pasos fuera de la vaina de micronización, era casi lo mismo, pero ahora que estaba en la cabina de una armadura, que era el ambiente para el que había sido creada para luchar, todo se le revelaba diferente, aumentado, más… real.
Se movió inquieta en su precaria posición y Yuwe notó la intranquilidad de la piloto.
—Estamos cerca, será mejor que se prepare.
Virya asintió y respiró profundamente. Sea lo que sea lo que habia cambiado alla atras, no dejaria que interfiriera con la misión.
Yuwe activó las enormes luces del frente de la armadura y ambas contemplaron en silencio su objetivo.
La enorme estructura del misil sobresalia del casco como una excreción antinatural, desafiando con su presencia las esbeltas líneas de la Nupetiet-Vergnitzs. Las enormes luces mostraban como a lo largo del enorme misil las placas de metal se habían deformado de modo tal que el cilindro parecía estar arrugado y deformado sobre sí mismo, levemente escorado hacia abajo como si luego de impactar brutalmente aún hubiera poseído una fuerza viva que lo impulsaba a salir del agujero mortal que había hecho en el casco de su víctima.
Pero el impacto no solo había abierto una brecha en el casco, una gran sección del mismo se habia hundido hacia adentro, creando una concavidad parecida a un valle en cuyo centro se erguía la siniestra torre de destrucción y muerte.
Virya tragó saliva, si esa cosa era gigante para los soldados y sus armaduras, para su cuerpo Micrón se trataba de una verdadera pesadilla de dimensiones colosales.
—Capitán… yo
—¿Que sucede Virya?
—No tiene sentido… esa cosa es gigante, no se que pueda hacer yo con este cuerpo!
Como única respuesta Yuwe detuvo su armadura a unos pocos metros del peligroso objeto. Ahora se encontraban flotando a merced del leve campo gravitacional de la nave de Kreegan mientras las luces hacian que el misil proyectase una enorme sombra negra sobre el casco de la Nupetiet-Vergnitzs, casi como si la estuviese cortando al medio solo con la oscuridad.
—Si, por supuesto que no tiene sentido…. ¿Eso es todo, piloto Virya? ¿Algo mas que agregar como reporte de situación?
—No sea tan dura con la recluta, carece de la experiencia en combate que usted posee, Yuwe 214.
La voz que sonó por los parlantes de la cabina era extraña, sonaba a un Zentran pero con un tono que ninguna de las dos féminas había escuchado antes.
—A partir de este momento yo me haré cargo de la dirección de la misión. —Continuó hablando la voz sin esperar respuesta.
—Si señor! —Exclamaron Yuwe y Virya al unísono.
La pantalla frente a las pilotos cambió de pronto y una imagen ocupó la totalidad del espacio frente a ellas. Ahora podian ver que el que había hablado era un Zentran de pequeñas dimensiones con la cabeza extremadamente agrandada y deformada, cruzada aqui y alla por protuberancias y venas latentes que daban al conjunto una apariencia extraña y antinatural.
—Archivista Exedore! —Exclamó sorprendida Yuwe. —¿Está usted dentro de la nave?
—Por supuesto— respondió serenamente el personaje. —Ahora cierre la boca y proceda con la misión, debe apagar todos los sistemas de rastreo de su armadura, pasivos o activos, quiero que se acerque a la base de ese misil sin emitir una sola particula de energia.
Yuwe asintió y abrió la cabina frente a ella. Con los sistemas de monitoreos apagados no podía ver nada frente a ella si no lo hacía, la enorme parte frontal se elevó por sobre sus hombros y dejó a las dos Meltran contemplando en silencio la enorme mole del arma.
—Ahora avance lentamente.
El Queadluun floto en silencio con un pequeño impulso de las piernas de Yuwe, descendiendo alrededor del misil a unos pocos metros del mismo. Cuando estaban cerca de la base Yuwe reoriento la armadura de forma que quedara cabeza abajo, acercando la cabina lo más posible al casco destrozado de la nave de Kreegan.
—En posición— dijo Yuwe casi en un susurro.
—Bien, hasta ahora no detecto perturbaciones en el campo alrededor de la nave, buena señal. ¿Me recibe teniente Virya?
—Fuerte y claro— respondió la joven.
—Abandone la cabina y proceda a la zona de impacto, busque una entrada y solo informe si es necesario hacerlo, no vuelva a comunicarse conmigo hasta llegar a la cabeza de guerra del misil.
—Entendido.
La comunicación se cortó y el silencio las envolvió como antes. Virya no solo notaba los latidos de su propio corazón, sino los poderosos golpes del corazón de su compañera, que retumbaban a través de todo su cuerpo.
—¿Lista Virya?
La joven asintió y fue asida por la enorme mano de Yuwe, quien lentamente y con el mayor cuidado posible extrajo a la micrón de entre sus pechos y extendiendo el brazo hacia el exterior le dió un pequeño impulso con la palma de la mano
—Buena suerte, salva a la Capitán Vaal en mi lugar Virya!
La joven se dio vuelta mientras flotaba y contempló impasible a su compañera mientras permanecía en la cabina del Queadluun haciendo el saludo Meltran.

Lo que habia parecido una distancia corta desde la cabina del Queadluun le llevó varios minutos recorrer en gravedad zero. Virya apenas podía comprender las enormes diferencias de escala que su cerebro experimentaba con ese nuevo cuerpo. No había nada familiar que le sirviera de referencia para establecer una sola distancia, simplemente todo era demasiado grande o los objetos de su tamaño que veía, acaso por primera vez en su corta vida, no tenían nombre para ella. Las placas de metal que componian el casco de la nave no eran lisas y parejas como siempre había pensado, ahora notaba las juntas y las protuberancias de miles y miles de pequeños… ¿Que? No conocía el nombre de esos objetos que recorrían las uniones de cada placa y acaso cumplian la funcion de sostener las mismas contra el armazón de la nave. Con una sacudida de la cabeza descartó las ideas y dudas que tenia y fijó la vista delante, se acercaba a base del misil.
Lentamente flotó hacia el casco, donde las placas y el metal retorcido formaba un laberinto alrededor del fuselaje del misil, aquí y allá flotaban fragmentos pequeños de metal, atrapados en el leve campo gravitacional y girando lentamente, cada uno en una dirección ligeramente diferente. Virya extendió el brazo con precaución y se asió de una pieza de acero, tratando de hacer la menor presión posible sobre la estructura. Ahora que había detenido su avance, pudo reorientarse de modo que avanzaba hacia arriba, trepando entre los desechos hacia la oscuridad del agujero que había dejado el impacto en la nave. Había lugar de sobra para tres o cuatro Viryas micronizadas, pero eso no la hizo sentir más tranquila.
La oscuridad era completa, de una consistencia casi sólida que ninguna luz del fondo de estrellas del exterior podía disipar jamás. Sin dudar un segundo, Virya penetró en ella, completamente decidida a cumplir su misión o morir en el intento.

El tirón la tomó por sorpresa, no había tenido en cuenta que en el interior de la nave de Kreegan había gravedad artificial y en cuanto su cuerpo penetró por la abertura, todo su peso se materializó de pronto, lanzandola contra el piso que, desde su perspectiva, era ahora el techo. El golpe le arrancó un aullido de dolor, había caído desde una distancia ridícula para un Zentradi, pero que para su actual cuerpo era de varios metros de altura. Por suerte la aceleración no había sido instantánea y no golpeó el ¿techo? a velocidad terminal, pero fue un golpe fuerte y su nuevo cuerpo se resintió.
Virya quedó tendida sin poder moverse. Estaba experimentando un dolor terrible en el hombro izquierdo, en absoluto comparable a lo que había sentido en ocasiones anteriores, cuando durante los intensos entrenamientos lastimaba su cuerpo al extremo. Este cuerpo, su nuevo cuerpo era frágil, increíblemente frágil ¿Que estaba pensando el Archivista Exedore al usarla en ese plan?
Permaneció inmóvil, sujetandose el hombro herido, paralizada por el dolor y las dudas. Era la primera vez que perdía el control de su cuerpo y la idea la enfadaba. Apretó los dientes y obligó a su cuerpo a moverse.
Se dió vuelta, posando la vista en el agujero varios metros allá arriba en donde algunas estrellas asomaban en la negrura. El dolor remitia lentamente, pero seguía teniendo el costado entumecido. ¿Cuánto tiempo había permanecido ahí tirada sin moverse? Lentamente se arrastró hacia una de las paredes y apoyó su espalda contra el metal.
La misión, debía continuar con la misión.
Se puso de pie con dificultad, siempre apoyándose en la pared, que en la oscuridad de la cubierta le servía como punto de referencia para no sentirse por completo perdida. Con lentitud levantó la mano derecha hacia el casco y accionó la luz del mismo. Las tinieblas retrocedieron a su alrededor y pudo contemplar con asombro el espectáculo de ruinas donde se encontraba.
había caído en una pequeña plataforma que colgaba precariamente de solo un trozo de pared, unos cuantos metros más y hubiese caído a través de toda la cubierta interna de la nave y vaya a saber cuando hubiese golpeado contra el fondo.
La fuerza del impacto había creado una onda de choque que había aplastado varias cubiertas sobre si mismas, nada tenía sentido en ese caos de hierros y metales retorcidos, aquí y allá había pasarelas o pasillos partidos al medio o retorciéndose sobre si mismos, era incomprensible.
Solo el misil conservaba una identidad propia y, como un enorme pilar ahora un poco más estrecho, continuaba a través de la ruina, siempre hacia la misma dirección.
Ahora que por fin tenía una verdadera referencia, Virya ya no dudaba. Con lentitud y paso a paso comenzó a descender de la plataforma donde se encontraba, usando las vigas de metal que cruzaban el espacio en diferentes direcciones como precarios puentes sobre el negro abismo. No tenía entrenamiento de ningún tipo para afrontar esa situación, pero su resolución le daba fuerzas y si erraba de camino o llegaba a un punto muerto, volvía sobre sus pasos y probaba descolgarse por otro sitio, cruzando con lentitud pero decidida esa jungla de acero y desechos, siempre en dirección del gigantesco misil.

Aquí y allá, a veces trepando, otras veces balanceándose entre vigas tan estrechas que serían invisibles para un Zentradi, unas pocas veces dando un salto traicionero sobre placas que se movían incluso con su pequeño peso, Virya caminó por lo que le parecieron horas, siempre descendiendo alrededor de lo que ya había dejado de ser un misil para convertirse en una especie de edificio o estructura interna de la nave de Kreegan. A medida que descendía, el daño era cada vez mayor y los escombros estaban cada vez más apilados y juntos entre si, dificultando el avance.
Finalmente no pudo continuar, frente a ella se erguía una pared de metal doblado en varias capas, sin ninguna abertura o acceso por donde pudiese entrar. Desanimada y casi sin aliento se recostó contra la pared sin saber que hacer.
El hombro ya casi no le dolia pero se sentía cansada, mas cansada de lo que jamas habia estado antes. Su cuerpo no solo era frágil, sinó que se agotaba deprisa, era una verdadera carga para la mente. ¿Por qué habría de existir seres con cuerpos tan imperfectos? La sola idea de haberse convertido en un microniano inútil la hizo tener náuseas…. ¿Náuseas? Comprendió de pronto que lo que sentía era algo nuevo, algo que nunca habia experimentado antes, pero de alguna forma sabía la palabra para ello. Su estómago dolía, a pesar de no haberse golpeado con nada durante su trayecto, algo estaba sucediendo con su cuerpo.
Virya se sujetó el vientre con ambas manos y se inclinó hacia delante. No era justo, no iba a dejar que su cuerpo se interpusiera entre ella y la misión.
Abrió los ojos y contempló a su enemigo, la enorme torre de metal retorcido que parecía mirarla desafiante, haciendo muecas con cada una de las grietas y fisuras alrededor de su estructura. Virya se soltó el vientre. Grietas y fisuras en el misil… ¿Acaso..?

Se arrastró lentamente entre los desechos, cada vez más cerca del enorme objeto. Ahora podía ver claramente a la luz que proyectaba su casco, las paredes del misil estaban desgarradas y agujereadas por los impactos de los proyectiles del escuadrón de defensa, muchos de esos impactos eran de proyectiles más grandes que el cuerpo de Virya, sin pensarlo dos veces se encaramó a uno de ellos y miró hacia dentro.
Habia un espacio, una pequeña separación entre el blindaje externo y la carga explosiva del arma, estrecha, pero lo suficiente para permitir a su pequeño cuerpo arrastrarse a través del mismo. Haciendo acopio de sus últimas fuerzas logró pasar por una de las aberturas que la metralla habia hecho y arrastrandose con el vientre pegado al interior del misil, descendió dificultosamente los últimos metros.
Jadeando, con el sudor cayéndole frente a sus ojos, se arrastró en un esfuerzo final, pasando su cuerpo por una fisura apenas más grande que su cintura y con un alarido se arrojó del otro lado y cayó un par de metros, completamente agotada y rendida, casi sin poder ver lo que habia a su alrededor.
Una Meltran de cabellos verdes la contemplaba desde las alturas, era una visión extraña pero a la vez familiar, como si no pudiese ser de otra forma. Virya giró la cabeza y vió que estaba en un lugar conocido, familiar. Era la cabina de un Queadluun y ella estaba acostada sobre el regazo de la piloto, quien la observaba impasiva, como si en realidad no la estuviese viendo.

—¿Ca- Capitán Vaal? —logró susurrar Virya, extendiendo la mano hacia lo alto, juzgando mal las proporciones de la Meltran y las de su propio cuerpo.
La guerrera pareció reaccionar ante el sonido de su propio nombre. Sus ojos, hasta ese momento casi velados por la alienación parecieron recuperar algo de brillo.
Ni la Meltran ni la Micrón se movieron durante un rato, parecían estar paralizadas en medio de un cruce de miradas infinito; Virya muy débil y dolorida para hablar y la Capitan Vaal, acaso herida o moribunda, sin dar apenas señales de vida.
De pronto virya recordó a Exedore, era hora de llamarlo, lentamente elevó su mano derecha hasta el casco y con dificultad accionó el enlace de comunicaciones.
—A- Aqui Vi-Virya —la garganta le dolía y las palabras salían con dificultad. —Es… estoy con Vaal.

 

 

 

52 por Gerli
Notas de autor:

Arreglado el formato

La pesada pieza de armadura cayó al suelo con un golpe seco. Jim suspiró resignado y miró el trozo de metal con desagrado. Quitando todas las partes del fuselaje que habían sido dañadas por el cañon de energia le permitirían a su avión transformarse nuevamente, pero al ver la cantidad de piezas acumuladas debajo de su nave comenzó a replantearse la idea seriamente. Muchas partes críticas del VF-17S2 habían quedado expuestas al quitar las capas de blindaje, lo que no presagiaba nada bueno.
Las buenas noticias eran que solo uno de los sistemas de respaldo del caza se había freído irremediablemente y aún disponía de los dos restantes, lo que según el manual de vuelo lo autorizaba a operar el avión en emergencias, siempre y cuando el daño no implicase peligro de vida para el piloto.
Jim desconectó su pad del puerto de diagnóstico que estaba por detrás de la cabina y continuó con su tarea. Usando una llave manual purgó los restos del acople para la vaina FOLD, ahora perdida y destrozada flotando allá, en algún lugar del campo. Arrojó la pieza a la pila de chatarra y se enderezó cansadamente, no estaba acostumbrado a esa labor de mantenimiento.
Con agilidad saltó desde el caza hacia la cubierta metálica y volvió a recorrer la periferia del mismo en busca de detalles que hubiese pasado por alto. Había recorrido cada uno de los recovecos de su nave, pero aún así volvió a examinar detenidamente las partes que habían perdido su blindaje externo, poniendo especial cuidado en los enormes motores de reacción que, milagrosamente, aún funcionaban.

Extrajo nuevamente su pad y lo conectó a una pequeña abertura del motor izquierdo. Inmediatamente la pantalla del aparato mostró la información y condición del mecanismo, indicando que estaba listo para realizar un diagnóstico.
Jim repitió la operación con el motor derecho y obtuvo los mismos resultados. Todo parecía estar a punto para una prueba de arranque, solo faltaba una cosa.
—Aquí el Teniente Primero Jim Glenn ¿Me recibe Torre?
Por un fugaz momento fantaseo con escuchar la voz de Tass por el auricular del casco, pero era imposible, la chica debería estar durmiendo a esa hora y no la vería hasta la tarde… Tass, todavía no podía creer que la hubiese robado un beso en el ascensor ¿Como se había dejado llevar asi de impulsivamente por su deseo? Ojala que Tass no lo viera como un DonJuan descarado y que hacia eso con cada chica en un puerto diferente… a decir verdad ese había sido su primer beso.
—Aqui Torre ¿En que puedo asistirlo Teniente…?
La voz de Rebecca hizo volver en si a Jim, quien dejó caer el pad al por la sorpresa pero pudo atajarlo en un rápido movimiento antes que golpease el piso.
—¿...Teniente?
—Ah… solo queria informar que voy a hacer una prueba de motor en el hangar.
Por supuesto el pedido era una simple formalidad, pero Jim había decidido apegarse por completo al manual y no desoír ninguna advertencia a futuro, bastante cerca del desastre había estado el día anterior…
—¿Quiere que le envíe al equipo de apoyo, Teniente?
Rebbeca se refería al transporte con el generador, equipo que se usaba exclusivamente para poner en marcha las enormes plantas de poder de las naves que llegaban al hangar, mas no todas las naves requerían de alimentación externa para encenderse. Jim declinó el ofrecimiento amablemente.
—No es necesario….
—Llameme Rebecca, Teniente— contestó la mujer. —Ya hemos intercambiado suficiente charla como para ameritar que nos presentemos.
Jim meditó unos segundos las palabras de la controladora. Pensó en el control de vuelo de su base y de cómo a pesar de haber seguido las instrucciones de ese equipo de hombres y mujeres durante varios años, no conocía ni un solo nombre, ni siquiera un simple apodo. Definitivamente la vida en la Periferia era mucho más simple.
—No hace falta Rebecca, voy a usar las baterías auxiliares de mi nave, de paso las someto a prueba a ver que tanto sufrieron durante la explosión.

A varios cientos de metros por encima de Jim, dentro de la torre de control de la Rainbow , Rebecca suspiraba disimuladamente. La pantalla frente a la que estaba sentada mostraba una de las cámaras del hangar principal, donde podía verse en primer plano a la Río Grande y más atrás, enmarcado en el resplandor de luz que despedía un proyector solitario, el avión de Jim.
—Por cierto— agregó Jim por el comunicador— Será mejor que le avises a los del carguero que voy a hacer un poco de ruido. ¿Como son los estándares de polución acústica en la Rainbow?
—Eso tendrian que saberlo tú y Cintia, para eso vinieron ¿No? —Comentó entre risas la mujer.—La Rio Grande está terminando de descargar las últimas provisiones, no deberían tardar demasiado, pero les avisaré de tus intenciones.
—Gracias Rebecca.
—No hay de qué guapo, por cierto, el Capitán de la Rio es un ex piloto de la NUNS, tal vez quieras hablar con él o compartir un trago en el bar.
Jim levantó la vista en dirección al carguero, apenas separado por medio centenar de metros de oscuridad. La mayoría de los técnicos que se movían alrededor de la nave ya se habían retirado y solo quedaba un reducido grupo de trabajadores y un par de vehículos de transporte. Sobre la escalerilla que daba acceso a la cabina Jim vió a un hombre de pie junto a la puerta que miraba en su dirección.
El Teniente levantó la mano en señal de saludo y el hombre respondió con el mismo gesto. No estaba seguro de como pero de alguna forma sabía que aquel hombre era el Capitán de la Rio. Tal vez por su postura o por su presencia, o tal vez un mero presentimiento, pero lo sabía.

—Así que también eres rápido para hacer amigos.— Jim reconoció de inmediato la nueva voz.
—Y usted para observarme por lo que veo, Capitán— respondió con seriedad el piloto.
Amanda no pestañeó siquiera ante la respuesta. —No se preocupe Teniente, no usamos las cámaras de seguridad del hangar para espiar en su avión aunque… —La mujer hizo una pausa y miró con atención la pantalla. —A su aeronave se la ve en bastante mal estado ¿Está usted seguro que no explotará dentro del hangar?
Jim miró en dirección a la oscuridad, preguntándose donde estaria la cámara. —La inspección preliminar no muestra daño crítico— dijo. —Voy a evaluar el estado de los motores y los sistemas de navegación.
—Tiene autorización para ello Teniente— contestó la Capitán volviendo a acomodarse en el sillón— y no dude en solicitar la ayuda de mi equipo para todo lo que necesite.
Y a decir verdad era algo que Jim apreciaria. Había visto trabajar al equipo de Amanda en el transporte que había vuelto del campo junto con ellos y se sorprendió de la velocidad y eficiencia con la que los operarios desmontaron la nave y se la llevaron a los talleres de reparación. Ni una sola tuerca había quedado en el lugar donde se había posado la nave en tan malas condiciones.
A comparación, el trabajo de los técnicos de su base le parecía lenta y desganada, como si mantener en condiciones la otrora prestigiosa fuerza de cazas de la NUNS fuese una tarea mundana ¿Que estaba pasando? ¿En que se había convertido el ejército que tanto admiraba de niño?
—Gracias Capitán, pero creo que no hará falta, ya he removido todos los componentes sueltos… eso sí, le solicitaria por favor que no limpien o toquen nada, la junta de investigación querrá examinar los restos seguramente.
Unos segundos de silencio en la comunicación bastaron para darle una idea a Jim de lo importante que era la pregunta que a continuación realizó Amanda.
—Con respecto a eso ¿Ya se ha comunicado con sus superiores, Teniente?
—No. —respondió Jim. —Todavía no me he comunicado.
Por supuesto, Jim daba por descontado que si hubiese enviado alguna transmisión desde su nave, incluso con el máximo protocolo de encriptación, Amanda lo sabría. No tenía caso que intentase negarlo o hacerse la desentendida.
—El daño que sufrió su aeronave es demasiado severo, realmente me sorprende que no haya informado sobre lo sucedido.—comentó casi al descuido la Capitán.
Jim suspiró y se apoyó en una de las alas, observando el movimiento de las personas que trabajaban alrededor de la Río Grande. —Lo se— dijo. —Pero conociendo los protocolos de la NUNS es casi seguro que no moverán un dedo hasta que les informe detalladamente el estado de la nave y les de un motivo lo suficientemente justificado para que se dignen a enviar a alguien para que nos saque de aquí.
—Usted no es el único que desprecia la burocracia del gobierno, Teniente.
Jim se sorprendió ante la sorpresiva muestra de sinceridad por parte de Amanda. Burocracia… si, era una forma políticamente correcta de referirse a la inoperancia de ciertos sectores de la plana mayor de las fuerzas armadas.

Un pequeño pitido de su reloj le recordó lo tarde que era. Si queria empezar con la prueba de motor debería ponerse manos a la obra de inmediato.
—Voy a comenzar con las pruebas de motor ahora mismo— dijo.
—Copiado Teniente, puede comenzar cuando guste, la Rio Grande ya ha sido informada— contestó Rebecca.
Como confirmación de las palabras de la controladora, Jim comprobó que se había formado un pequeño grupo de curiosos que lo observaban detenidamente desde donde estaba aterrizado el carguero. Suspiró con resignación y trepó a la cabina de su caza con la misma agilidad de siempre.
Poner en marcha un avión que está apagado en plataforma se denomina inicio “Oscuro & Frío” (1) ya que el piloto debe seguir una serie de pasos para activar cada uno de los diferentes sistemas de la aeronave, desde el panel de instrumentos hasta los dos enormes motores de reacción. Por supuesto, Jim conocía todo el procedimiento de memoria y hasta podía hacerlo con los ojos cerrados (De hecho, era un requerimiento OBLIGATORIO de los pilotos de las fuerzas especiales poder hacer un inicio Oscuro & Frío con los ojos vendados y en un tiempo cronometrado) pero para una prueba de motor no necesitaba hacer el procedimiento completo.
Comenzó por conectar las baterías auxiliares, que brindarian la energía suficiente para hacer funcionar el generador auxiliar de la nave, más conocido como APU.
Una vez que las baterías estuvieron conectadas y el flujo de energía era estable, Jim encendió el APU por medio de una llave en el panel lateral izquierdo. Una vibración casi imperceptible sacudió al avión al encenderse el generador. Jim mantuvo los ojos fijos en el pequeño indicador de revoluciones, atento a cualquier anomalía en el mismo.
Al alcanzar un ritmo estable desconectó las baterías auxiliares y dirigió la energía del APU hacia el panel principal de instrumentos, que se iluminó por completo al comenzar las rutinas de carga y chequeo del software de navegación y combate.
El panel de alarmas se iluminó como un árbol de navidad, pero Jim ya estaba preparado y silenció el dispositivo manualmente. Una de las computadoras de abordo estaba completamente muerta por lo que las dos restantes se estaban haciendo cargo de los sistemas y de la revisión de los mismos, Jim notó la marcada lentitud del proceso ahora que el caza había perdido un tercio de su poder de procesamiento, las barras de comprobación se llenaban más lentamente y algunos de las pantallas ni se habían encendido todavía.
Espero pacientemente a que los sistemas automáticos le devolviese el control de la nave, cosa que demoró unos cinco eternos minutos más.

Seleccionó el motor izquierdo y, cruzando los dedos con una mano, con la otra activó la secuencia de encendido automática. El APU se aceleró repentinamente para enviar todo el poder al motor seleccionado y ahora sí, un fuerte temblor recorrió la maltrecha nave. Lentamente los alaves de la turbina comenzaron a girar cada vez más rápidamente a medida que Jim observaba los indicadores del panel de instrumentos. Veinte Mil, treinta mill… las RPM subian normalmente, pero Jim notaba que la vibración era mayor de la normal. Evidentemente la célula de la nave estaba dañada ¿Podrian repararla? ¿O su aeronave estaría condenada a ser piezas de repuesto para los pocos VF-17S2 que quedaban activos en la base?
El motor izquierdo se estabilizó finalmente y Jim suspiró aliviado. Ahora el derecho.
Repitió los mismos pasos, vigilando constantemente los indicadores para asegurarse que el motor ganaba velocidad de forma continua. La vibración del fuselaje también había aumentado y una nueva luz apareció en el panel de alarma, pero era un aviso ajeno a los propulsores. Jim tragó saliva y empujó la palanca de potencia unos pocos milímetros hacia delante.
Los motores respondieron al unísono y el caza se sacudió en el lugar, impedido de rodar por la cubierta al dejar Jim los frenos puestos.
Desde la Río Grande se elevó un coro de gritos y aplausos.
Jim sonrió satisfecho, con los motores funcionado ya tenía una preocupación menos. Empujó uno de los pedales y las toberas vectoriales del caza respondieron inmediatamente, subiendo y bajando primero y luego moviéndose hacia los lados.
Volvió su atención hacia los indicadores de presión de los fluidos hidráulicos, la verdadera sangre del caza y al responsable de que todas las partes móviles del mismo respondieran a la perfección. Cualquier disminución de la presión podría indicar una fuga del preciado líquido y ante esa situación, definitivamente tendría que quedarse en tierra.
Con alivio comprobó que la presión en el sistema primario y secundario era normal, por lo que se dedicó al último paso de la inspección de sistemas; las computadoras de abordo.
El VF-17S2 cuenta con tres computadoras ubicadas en diferentes partes de del fuselaje. Si bien cada una de ellas cumple un rol diferente, pueden intercambiar o compartir funciones o ayudarse mutuamente en caso que las tareas a realizar requieran de una mayor cantidad de cálculo. Ahora que una de ellas, la ubicada en la popa de la nave había quedado inutilizada, las dos restantes se habían repartido la carga de operaciones para mantener a la aeronave y sus sistemas operativos.
Incluso con solo el 66% de su poder de procesamiento, el VF-17S2 seguia teniendo uno de los mejores sistemas de guerra electrónica de la flota, pero asi y todo Jim no necesitaba de esa capacidad en su situación actual.
Revisó los diferentes sistemas y comenzó a desactivar manualmente aquellos que no eran necesarios. Encriptación y desencriptación de datos en tiempo real, Escaneo de bandas subdimensionales, Interferencias electrónicas avanzadas, Jim desactivó los sistemas uno a uno mientras observaba como la temperatura y actividad de las computadoras se iba reduciendo al tener menos trabajo asignado.
Algo en la lista captó su atención.
Era un detalle insignificante, pero lo suficiente para despertar la curiosidad de Jim.
Los sistemas de contramedidas estaban activos y funcionando, pero una pequeña línea doble ocupaba el lugar del recuadro que indicaba la actividad del mismo. Esa pequeña doble linea significaba que estaban activas opciones personalizadas y no las que venían programadas por defecto en los sistemas. Jim jamás había cambiado esas opciones, de hecho el manual prohibía expresamente el cambio de las mismas.
Presionó la opción de detalles y todos los sistemas de contramedidas se desplegaron en la pantalla. Tal y como esperaba todos estaban activos, desde los dispensadores de bengalas hasta los de señuelos y las interferencias electrónicas y la base de datos de señales IFF para engañar misiles enemigos. Nada parecía fuera de lugar.
—¿Seria un bug? —murmuró desconcertado. Las computadoras parecian funcionar bien y Jim podía comprobarlo hasta cierto punto ¿Pero el Software? Ya era un campo completamente ajeno a su preparación.
Pensó en Tass y en lo que la chica le había contado esa mañana en la que se habían conocido en aquel mismo lugar, bajo las mismas luces del hangar que ahora lo iluminaban. La joven era ingeniera en sistemas o algo asi, tal vez… Jim movió la cabeza como tratando de quitarse la idea de la cabeza. Tass era una civil y por más buena que sea en su campo no podría hacer nada con la avanzada arquitectura de las computadoras de su nave, seguramente hasta el lenguaje del software sería una cosa secreta y ajena a los conocimientos de los civiles.

Decidió repasar el mismo la lista de contramedidas una por una en busca de alguna pista, pero se dió cuenta que los parámetros que podía modificar era muy técnicos y pronto se perdió entre diferentes tipos de frecuencias y ondas y lenguajes lógicos. Solo cuando consultó los detalles de la vaina lanzadora de contramedidas encontró algo de información que podía entender.
La computadora detectaba cada amenaza al caza y asignaba un tipo de contramedida adecuado para cada peligro en particular. Los misiles por ejemplo podían ser combatidos de dos formas diferentes: Evasión o intercepción.
La evasión no hacía falta explicarla, pero la intercepción tenía, a su vez, dos formas diferentes de actuar; Softkill y Hardkill.
Softkill se denomina a todo tipo de interferencia o ataque electrónico hacia la amenaza en cierne. Enviar un IFF específico o crear señales de retorno de radar diferentes o incluso interceptar las emisiones de la amenaza y devolverlas cambiadas para engañar, todo estaba permitido en el campo de batalla.
Hardkill por el otro lado se centraba en destruir la amenaza por medios directos, ya sea usando las armas del caza o incluso hackeando los sensores del mismo para intentar una desactivación remota.
Los señuelos que el VF-17S2 portaban eran una combinación de bengalas y señuelos que, usados en conjunto con ciertas maniobras evasivas, se consideraban medidas Softkill de gran eficacia.
La computadora de abordo se encargaba de dispensar dichos señuelos en base a patrones programados de forma automática que evitaban al piloto el trabajo de hacerlo en forma manual y por consiguiente permitian que toda la concentración del mismo se vuelque en el vuelo y ataque de los objetivos. Había más de cincuenta patrones diferentes cargados solamente para las bengalas, que abarcaban diferentes tipos de amenazas, desde pequeños misiles guiados por calor hasta grandes misiles antinave.
Todos estaban activos y en funcionamiento, pero Jim notó algo que se repetia en forma uniforme, por lo que seleccionó uno de los patrones y examinó los detalles de ejecución. Lo que vió no tenía ningún sentido.
Uno de los valores asignaba el tiempo en centésimas de segundo de lanzamiento de bengalas a partir de la confirmación de amenaza de los sensores, pero el número era anormalmente alto. Jim trató de hacer un cálculo mental y finalmente activó el Pad con la aplicación de conversión de medidas. Lo que vió le puso la piel de gallina.
El sistema de contramedidas estaba programado para lanzar bengalas con tres horas de retraso.

 

 

53 por Gerli
Notas de autor:

Arreglado el formato

—No me gusta nada— repitió Amanda por cuarta o quinta vez esa mañana.
Rebecca miró con interés a su Capitana; si Amanda estaba preocupada por algo era mejor prestarle atención y si además lo decía abiertamente era que la cosa se había puesto seria.
—¿No crees que es demasiado pronto para sacar conclusiones…?
La mujer sacudió la cabeza y se acomodó la gorra hasta casi tapar su rostro por completo.
—Pasó demasiado tiempo ya y casi todos los escenarios quedaron descartados— Amanda extrajo su Pad y tecleó una serie de comandos que pronto se reprodujeron en la enorme pantalla holográfica en el centro de la cubierta. —Incluso si no detectaron la ola primaria directamente, deberían haber detectado la resonancia posterior.
La oficial de comunicaciones sorbió un pequeño trago de su taza de café y volvió a colocarlo sobre el platillo de porcelana mientras observaba la pantalla.
—La Barrow se esta callendo a pedazos literalmente, Amanda.
—Lo se Rebbie, pero no conoces lo suficiente a Leonardo— dijo con una sonrisa. —Es la clase de hombre que hace que las cosas funcionen.

La animación que se mostraba en la pantalla reproducía una simulación de la fuerza de marea de la descarga de energia dimensional que había sido disparada en El Campo. Si bien el vector de la misma se alejaba en una dirección bien definida hacia los límites exteriores de la galaxia, la onda expansiva emitida desde el campo se extendía como los anillos en la superficie una charca en la que un niño travieso hubiese arrojado una piedra. El mapa mostraba que muchas de estas ondas habían alcanzado la posición estimada de la Barrow hacia más de trece horas.
—¿Porque no han dado señales de alarma? —volvió a inquirir Amanda. —¿Haz revisado los canales militares?
—Como cinco veces— respondió la mujer morena. —Ninguna comunicación subdimensional ha pasado por esta región del espacio en las últimas doce horas.

Amanda se reclinó hacia delante mientras apoyaba el mentón en sus manos entrelazadas. La falta de comunicaciones en el espacio que los rodeaba no era algo extraño en si, esa clase de “Blackouts” solía suceder cada cierto tiempo, principalmente por el modo en que la NUNS manejaba las comunicaciones en el espacio dimensional.

Luego de la Primera Guerra Espacial, las noticias de que la flota de Boddole-Zer no era la única armada Zentradi que viajaba por la galaxia en busca de indicios de Protocultura para borrarla de la existencia causaron no poca alarma entre los mandos de la UNSpacy.
Para empeorar aún más la situación de la debilitada humanidad, era evidente que se trataba de una cuestión de tiempo hasta que alguna de las transmisiones de radio originadas en La Tierra en los últimos 100 años revelase la posición de la humanidad a una de las tantas flotas que acechaban ahí fuera y dado que la cantidad estimada de estas últimas rondaban en los miles, las probabilidades de una intercepción y triangulación exitosa de una de ellas comenzaron a ser lo bastante alarmantes para justificar el pánico del Alto Mando.
Para el año 2009, las primeras señales de radio habían recorrido “apenas” un centenar de años luz desde su origen, por lo que era necesario hacer algo y pronto.

La solución llegó en forma de un complejo y exhaustivo control de las comunicaciones mediante la expansión planificada de la red de comunicaciones dimensional, más comúnmente llamada Red Galaxy, de forma que todo tipo de señal producida por la humanidad debía ser contenida y aislada del resto de la Galaxia.
Fue uno de los logros más importantes de los primeros gobernantes de la humanidad de la posguerra, casi tan importante como el inicio de la colonización e inmigración a través de toda la galaxia.
La clave, por supuesto, fue la tecnología FOLD.
Disponer de la capacidad de viajar más rápido que la luz hizo posible “adelantarse” a la burbuja en expansión de las ondas de radio originadas en La Tierra. Mediante la colocación de una red de interceptores a lo largo del camino de dichas ondas, se logró interferir y enmascarar las emisiones originales, creando ecos y distorsiones que ocultaran el origen de las mismas y engañaran a cualquier oyente que las interceptarse.
El plan demoró casi diez años en llevarse a cabo y demandó la instalación de miles de satélites a lo largo de centenares de años luz en una especie de “burbuja” alrededor del camino de las ondas, pero cuando finalmente se completó, la humanidad pudo respirar tranquila. Ni una sola onda de radio escaparia al cerco de interferencia galactico.
O al menos eso era lo que se pensaba.
El siguiente paso fue la instalación de la Red Galaxy, de forma que la humanidad pudiera estar en contacto a medida que se adentraba cada vez más en la Galaxia inexplorada.
Cientos de miles de satélites FOLD de comunicaciones fueron desplegados a lo largo, ancho y alto de la Galaxia, creando una telaraña de comunicaciones dimensionales que enlazaba todos los planetas, flotas y asentamientos humanos en una gigantesca red controlada exclusivamente por los militares.
Durante treinta años la Red creció y se expandió por todo el territorio, acortando los tiempos de respuesta a la vez que aumentaba la cantidad de datos transmitidos, lenta pero inexorablemente la Red cubrió la galaxia.

Pero el temor a los Zentradi no había desaparecido, no del todo.
Seguían allí, miles de flotas, luchando y aniquilando todo lo que encontraban a su paso, pero siempre lejos, siempre en dirección al centro de la Galaxia.
Bases de observación remota como la Barrow habían sido creadas por toda la periferia, para buscar y localizar estas flotas y advertir al Alto Mando a tiempo. La humanidad debía estar en guardia para evitar la aniquilación total, no volverían a tener tanta suerte una segunda vez.

Pero a medida que pasaban los años no se descubrieron nuevas flotas. Alrededor de unas veinte flotas clase V (Aproximadamente del tamaño de la flota de Boddole-Zer) habian sido identificadas y monitoreadas a lo largo de los años, pero estaban demasiado lejos de las zonas de exploración y control humanas.
Para el año 2049 se llegó a la conclusión de que ninguna flota Zentradi ponia en riesgo la supervivencia de la Humanidad, de modo que todos los esfuerzos debian dedicarse a la inmigración de la gente y no en la supervivencia.
La humanidad estaba, oficialmente, a salvo.
—Son los hombres como Leonardo Viccenzo los que nos protegen hoy en día— dijo Amanda levantándose del sillón. —La NUNS puede perder todo el tiempo que quiera mirándose el ombligo, pero son las manos de Leo las que mantienen en funcionamiento los ojos y oídos que podrían evitar un segundo Holocausto de la raza humana.

Rebbeca no respondió, pero siguió con la mirada preocupada los movimientos de su Capitana. Amanda caminó hasta la pequeña cocina que había instalada en la Torre de Control, donde una pequeña cafetera mantenía un café oscuro y aromático, siempre a punto para aliviar las necesidades de las Conejitas del puente.
—Si este apagón de comunicaciones es obra de la NUNS, peor momento no podian haber elegido para llevarlo a cabo.—lentamente llenó su taza favorita con el oscuro líquido— ¿Cuando recibimos el último paquete de datos?
—A las veintidós horas y cuarenta y dos minutos del día de ayer.
—¿Origen?
—Un “Ping” de sincronización de HGFS-37997, a treinta y cuatro AL de distancia.
La Capitana bebió un sorbo de café y comenzó a caminar alrededor de la gran proyección holográfica en forma de globo que mostraba los alrededores de la Colonia.
—Eso es casi cuatro horas más tarde del “incidente” de Ralph y los demás ¿Correcto?
—Un poco más de tres horas si ¿No crees que esté relacionado, verdad?
La luz azulada del radar iluminó el rostro de la mujer y acentuó las arrugas de preocupación en su rostro. ¿Podía todo estar relacionado? No, era imposible, la cantidad de variables que podían influir en los acontecimiento largamente planificados….
—No Rebbie, no lo creo, pero aun asi sigue sin gustarme nada. ¿Haz revisado nuestro enlace de datos a la Red Galaxy?
—Nuestro Sistema de Comunicaciones esta operativo y transmitiendo, al menos nuestros paquetes de datos están entrando al espacio dimensional sin ningún problema, pero sin feedback de los satélites no sabria decirte si están llegando a destino o se pierden por el camino.
Un pequeño aviso sonoro interrumpió el silencio de la torre de control, Amanda sintió un escalofrío al reconocerlo.
—¿Qué es eso? —preguntó Rebecca girando su silla —¿Viene de la terminal de Tass?
Amanda dejó la taza sobre una de las consolas y caminó hacia el puesto de control que usaba Tass para monitorear los sistemas lógicos de la Rainbow.
La pantalla, usualmente bloqueada con alguna fotografía de aviones o naves que le gustaban tanto a la joven, mostraba un pequeño aviso de alerta, uno que Amanda ya había visto antes.
—Es un programa de Tass de monitoreo de la Red Rainbow— explicó Amanda mientras tomaba asiento frente a la terminal.
Extrajo su Pad y activó uno de los comandos de seguridad principales del sistema de acceso universal de la nave, la llave maestra por decirlo de algún modo, pero su mano se detuvo indecisa sobre el cristal del aparato. Nunca había entrado a la terminal de Tass sin su permiso, aunque como Capitán tenía todo el derecho de hacerlo, su conciencia le indicaba que no debía hacerlo.
Respiró hondo y activó la terminal. La fotografía de un gigantesco VB-6 König Monster desapareció de la pantalla y dió lugar a la interfaz que había creado Tass para monitorear a la Colonia. Amanda no sabía ni remotamente como se manejaba esa especie de telaraña de números y palabras que se deslizaban por la pantalla en una cascada continua de datos que apenas podía seguir con la vista, mas no le importaba eso. Tocó con el dedo la ventana con la alerta de seguridad y la misma se amplió mostrando un resumen de lo detectado.

Una palabra, tan solo bastó leer una palabra para que el semblante de Amanda cambiase de color, lo que sumado a la tenue luz azul del radar, le daba a su rostro un aspecto fantasmagórico. Pero eso no era todo, en cuanto leyó el origen de la alerta, supo que las cosas habían empezado a salir de su control.

La palabra era “Virya”, el origen: la computadora de a bordo del VF-17S2 que estaba aparcado en el hangar principal.

 

 

54 por Gerli
Notas de autor:

Corregido el formato

«Deme un reporte de la situación» Había dicho el Archivista y Virya trató de describir la escena lo mejor que pudo.
—Hay sangre— dijo calmadamente. —Mucha.
Había sangre por toda la cabina de la armadura, cosa que particularmente no había llamado la atención de la joven recluta quien ya había experimentado en carne propia lo que una pequeña hemorragia podía causar en gravedad cero; la sangre se unia en bolas gelatinosas a medio coagular que flotaban por todo el espacio libre y se adherían a cualquier superficie de la cabina.
—La piloto esta en estado de shock, veo movimiento ocular y respiración lenta pero continua, numerosos traumas en la zona del tórax y miembros superiores. —La joven retrocedió hasta que su espalda tocó una de las pantallas del instrumental mientras utilizaba la luz de su casco para iluminar la parte inferior de la cabina. —Severo trauma en miembros inferiores, aplastamiento con rotura de hueso expuesta y amputación parcial. Hemorragia aparentemente contenida.
Virya terminó de hablar y guardó silencio a la espera de órdenes. Nunca había visto heridas como esas, ni siquiera durante su breve visita a la bahía médica de la fragata de Dulmei. Habia visto morir a Meltrans con heridas más pequeñas que esas.

Varios kilómetros más allá de la cabina, Exedore frunció el ceño al terminar de escuchar el reporte de Virya. —No se que suceda primero— dijo en voz alta sabiendo que solo Dulmei o la recluta podrían oír sus palabras— Si muere la piloto o explota el misil…. en todo caso debemos apresurarnos. Teniente Virya….
Si Vaal moría, la armadura moriría con ella.
—Sí señor— contestó la joven.
—Intente establecer contacto verbal con la Capitan Vaal
Virya asintió y comenzó a trepar por entre los restos del traje y las enormes formas amarillentas de espuma sólida que se habían formado para tapar las numerosas hemorragias que habia sufrido el cuerpo de la piloto. Cuando llegó a la altura del pecho se encontró frente a la terminal de monitoreo, un dispositivo circular con una pantalla que mostraba información vital del piloto, pero el cristal se había partido y las letras en Zentradi temblaban y brillaban tenuemente en un verde fantasmal.
—Pulso débil, temperatura corporal baja, falla de órganos detectada… —no pudo leer nada más, la parte inferior de la pantalla era un amasijo de caracteres ilegibles.
—¿Puede aplicar los primeros auxilios?
Virya dudó un instante, era obvio que con su tamaño no podía hacer nada por la guerrera moribunda, pero de pronto recordó su entrenamiento y supo que Exedore se estaba refiriendo al sistema de soporte vital del traje de vuelo.
—Entendido. —confirmó mientras se sujetaba de los pliegues de tela y se movía hacia un costado para alcanzar el dispositivo adecuado.
Todos los trajes contaban con un sistema que suministraba una serie de químicos diseñados para ayudar a un piloto herido a mantener el conocimiento y seguir combatiendo. Al contrario que la espuma del traje que sellaba las hemorragias, no era algo automático y el piloto era el que decidía si valía la pena utilizarlo.
El botón estaba diseñado para que hasta un herido grave pudiese accionarlo, pero incluso asi Virya tuvo que usar toda la fuerza que su pequeño cuerpo tenia para empujar el enorme cilindro rojo.
Se escuchó un sonido apagado, como si en algún lugar bajo ella se liberara una presión de aire y de pronto el pecho de Vaal se infló de repente, lanzando a Virya hacia atrás, estrellandola violentamente contra la pantalla principal.
La joven ahogó un grito y cayó sobre el regazo de la Meltran, incapaz de hacer otra cosa más que protegerse durante la caída.
Vaal temblaba violentamente y parecía que los músculos de su cuerpo se movían de forma descontrolada, a través del cristal astillado del casco se escuchó como la piloto tomó una enorme bocanada de aire y de pronto el silencio se hizo en la cabina.
Virya sentía que la cabeza le daba vueltas, no sentía su cuerpo o, mejor dicho, solo sentía el dolor como si no hubiese otra cosa más debajo de su cuello, era una sensación extraña, como si flotara.
No estaba flotando.
Abrió solo un ojo, el otro estaba tapado por la sangre que había manado de su cabeza al golpear la pantalla. Ante sí estaba el rostro de Vaal, visible a través de un enorme agujero en el cristal del casco. La Meltran había levantado a la pequeña micrón con el brazo sano y la sostenía ante si sin decidirse a hacer algo más que mirar fijamente.
Ambas mujeres se observaron en silencio, ambas heridas y confundidas, ninguna con la suficiente resolución para hacer otra cosa. Fué Vaal la primera en romper el silencio.
—¿Quien eres? —preguntó con dificultad, apenas en un susurro para otro Zentradi pero que Virya escuchó como el retumbar de una explosión.
—Soy Virya 712, piloto de Q.Nona miembro del Escuadrón de Defensa Número Treinta.
Vaal abrió la boca pero no dijo nada, de pronto la comprensión iluminó su rostro —¿Siete? —preguntó.
De haber podido, Virya se hubiera llevado el puño al pecho, pero en ese momento estaba fuertemente aprisionada por la mano de Vaal y apenas podía moverse. —Soy la piloto número Siete— asintió.
La enorme Meltran suspiró y al hacerlo un espasmo recorrió su cuerpo haciendo que una mueca de dolor se reflejara en el rostro ensangrentado.
—Capitana ¿Está..? —comenzó Virya pero la Meltran movió la cabeza de un lado a otro.
—¿Esta la nave de Kreegan a salvo? —preguntó.
Virya asintió en silencio y Vaal pareció relajarse al ver su gesto. —Por un momento pensé que estaba en medio de una ruina o un pedazo de nave flotando en medio del espacio… ¿El resto del escuadrón Treinta esta operativo…?
—Yuwe tomó el mando provisoriamente hasta que podamos rescatarla, Capitana Vaal— contestó Virya con dificultad.
—¿Bajas?
—Tres— respondió la joven recordando lo que había informado Yuwe a la Capitán Dulmei. —El resto pudo volver sin problemas.
Vaal cerró los ojos y por un momento Virya temió que la guerrera hubiese perdido el conocimiento. Al cabo de unos segundos volvió a hablar en susurros.
—Hemos triunfado entonces
—Ha sido una victoria completa.
La guerrera asintió y volvió la vista al frente. —¿Pudieron evacuar la nave de Kreegan a tiempo? La pérdida de una nave insignia es un duro golpe para la flota, pero la vida del Almirante y su tripulación es aún más importante.
Virya se mordió el labio. —Kreegan todavía está a bordo de la nave, Capitán.
— ¿A bord…? —un gesto de incredulidad se dibujó en el rostro de Vaal.
—Al igual que nosotras.
La guerrera miró a Virya desconcertada un momento, solo un momento, luego comprendió.
—Aún estamos DENTRO de la nave de Kreegan.
Virya asintió con la cabeza.
Vaal quedó en silencio mientras trataba de dar sentido a la situación. Al cabo de unos momentos abrió lentamente la mano y depositó suavemente a Virya sobre su regazo. Una vez que tuvo el brazo libre intentó accionar un control de uno de los paneles laterales de la cabina, a pesar del dolor y las heridas que dificultaban la tarea, finalmente pudo rozar con un dedo el botón que activaba las luces externas.
Un resplandor blanquecino iluminó el interior de la cabina, así como el enorme agujero al frente de la misma por donde había caído Virya.
—De-debura! —exclamó Vaal en una mueca de dolor.
La cabeza de guerra del enorme misil estaba frente a ellas, silencioso y amenazante, cerrando la salida como si de un enorme tapón se tratase.
—No puede ser...— exclamó la guerrera herida— todavía no ha estallado.
Pero podía hacerlo de un momento a otro, Virya estaba segura. Por un instante temió que incluso algo tan simple como las luces pudieran perturbar el sueño del arma y hacerlos volar en mil pedazos.
—¿Yuwe se volvió loca? Deben evacuar la nave y dejarme detonar esta cosa!
—Eso no es posible— respondió la joven de pie entre los restos del traje de Vaal.
La enorme Meltran pareció no comprender las palabras de Virya —¿No es posible? —dijo enfadada. —Esta situación en la que estamos… ¿Como se le ha ocurrido iniciar un plan de rescate cuando…? —de pronto guardó silencio y contempló el gigantesco misil. —Entiendo— dijo simplemente.
Virya tambien lo sabia, pero no había querido decirlo abiertamente.
Su misión no era rescatar a Vaal, su misión era remover el peligro de la nave de Kreegan a cualquier costo.
La guerrera cerró los ojos y respiró profundamente. —¿Quien esta a cargo de la operación entonces?
—El Archivista Exedore— respondió Virya.
—El Archivista… —el sonido del nombre pareció disgustar a la Meltran— Comprendo— dijo.
Virya abrió el canal de comunicaciones y compartió la frecuencia con su camarada.
—Aquí Vaal, esperando órdenes— se limitó a susurrar por el canal de radio.
—Soy el Archivista del Comandante Kreegan y estoy a cargo de esta misión ¿Cual es su situación Capitan?
—Sigo viva
—Algo es algo— contestó la voz por la radio. —¿Como se encuentra su armadura?
—El reactor parece funcionar normalmente, pero sin los monitores no puedo saber exactamente el estado de todos los sistemas. —dijo mientras miraba el agujero que ahora ocupaba el lugar de las pantallas de monitoreo y navegación.
Virya escuchaba la conversación por su propio canal de audio mientras miraba con atención a su compañera.
—¿Puede moverse?
—Creo que si ¿Cual es el plan?
—Vamos a desconectar la gravedad artificial de toda la nave y usted deberá empujar el misil hacia fuera lo más rápido y lejos posible.
Ambas meltrans se miraron desconcertadas.
—¿Ese es el plan?
—¿Tiene usted uno mejor? —contestó Exedore mecánicamente. —Si no es así entonces cumpla sus órdenes.
—Entendido. —respondió Vaal. —Estoy lista cuando….— de pronto el rostro de la guerrera se congeló a mitad de la frase. Virya comprendió que algo muy malo estaba pasando.
—¿Capitán Vaal..? ¿Qué sucede?
La guerrera suspiró y cerró los ojos. De pronto, de forma tan repentina que hizo saltar a Virya hacia atrás dió un fuerte golpe contra uno de los lados de la cabina.
—¡Debura! —exclamó golpeando una y otra vez el metal con su puño. —Debura! Debura!
La pequeña Meltran sólo pudo observar en silencio mientras Vaal descargaba su furia contra la maltrecha cabina. Al cabo de unos minutos que parecieron horas, la guerrera se detuvo fatigada. La sangre manaba abundante del puño herido y el pecho subía y bajaba exageradamente cuando intentaba respirar con dificultad.
—Vaal…
La Meltran abrió un ojo y miró a su compañera. —Se acabó— dijo en un suspiro. —No puedo mover mis piernas Virya.
La joven guerrera cayó de rodillas con la mirada en blanco. No había nada más que hacer. La misión había fracasado. Permanecieron en silencio mientras el universo giraba en torno a ellas, incapaces de hacer algo más que respirar. Un Zentradi que no puede luchar no servia para nada.
—Estoy segura que Yuwe será una excelente Capitana— dijo de pronto Vaal con la voz aún más débil que antes— deberías salir ahora que puedes y regresar al Escuadrón Treinta Virya…
—Me niego a fracasar en mi misión— contestó la joven obstinadamente con la cabeza baja.
Vaal suspiró profundamente. —Yo estoy acabada, pero tu eres una guerrera con un potencial increíble. Desde que te vi en el campo de batalla lo supe. ¿Y sabes que? —La Meltran extendió la mano lo más delicadamente que pudo y con la punta del dedo índice obligó a Virya a levantar la cabeza para mirarla a los ojos— Creo, Virya, que tu muerte sería un golpe más duro para esta flota que la pérdida de esta nave…
—Capitán… yo..
Vaal sonrió complacida. —Vete, es una orden.
La joven guerrera se puso de pie de inmediato. Era una reacción automática que su cuerpo ejecutaba al recibir una orden. Virya temblaba, no sabía porqué, pero su cuerpo y su cabeza parecían dos entidades separadas. Casi sin darse cuenta comenzó a escalar las paredes deformadas de la cabina en dirección al enorme agujero por donde había caído. Salir iba a ser mucho más difícil que entrar, especialmente con las heridas que su débil cuerpo había recibido. Jadeando, casi sin aliento logró encaramarse a un reborde de metal doblado y de pronto estuvo fuera de la cabina. Las luces de la armadura iluminaban la cubierta donde estaban atrapados, pero Virya veía perfectamente varios pasillos que comunicaban las diferentes cubiertas de la nave. Si pudiera seguir uno de ellos hasta alcanzar el hangar o una esclusa de emergencia…
Sintió un ligero estremecimiento y su cuerpo comenzó a sentirse más ligero. A su alrededor pequeñas esquirlas de metal y vainas de munición comenzaron a elevarse lentamente.
—La gravedad artificial— exclamó asombrada Virya.
Se dio vuelta y contempló la maltrecha cabina del Queadluun. Vaal se veía tan pequeña desde ahí arriba, tan vulnerable....casi parecía tan micrón como ella.
De pronto algo cambió en su cabeza.
Virya lo sintió o, mejor dicho, dejó de sentirlo. Había algo que dirigia su vida, su lucha, su misma existencia.
Eso ya no estaba.
Por primera vez en su vida, Virya estaba segura de ser la dueña de todo su cuerpo. Estiró un brazo y se sujetó de una viga transversal, entonces se inclinó hacia abajo y dió un pequeño impulso con sus pies en dirección a la cabina.
En dirección a Vaal.
La veterana guerrera abrió los ojos sorprendida al distinguir la pequeña silueta que flotaba hacia ella resaltando nítidamente en el fondo iluminado por los reflectores de la armadura
—Virya regrese ¡Es una orden!
—No
La palabra dejó boquiabierta a Vaal. «No», nunca habia escuchado esa palabra en boca de una subordinada.
—Tu… tu no puedes negarte a recibir una orden… Virya ¿Que sucede? —El rostro de la guerrera estaba pálido, había duda en los ojos verdes y los labios le temblaban visiblemente.
Sin decir una palabra, Virya se agarró de los restos del traje de Vaal y se colocó sobre los enormes bloques de espuma aislante.
—Aqui Virya— gritó por radio ¿Me reciben?
Del otro lado de la transmisión se hizo un silencio. De pronto la voz de Exedore resonó por los parlantes. —¿Qué sucede? ¿Aún no han comenzado a moverse?
—Las piernas de la Capitán Vaal están paralizadas, yo voy a pilotar la armadura en su lugar— respondió Virya con un extraño tono de voz.

 

55 por Gerli
Notas de autor:

Corregido el formato

La pantalla se apagó y la tenue luz anaranjada volvió a iluminar la celda (o mejor dicho la habitación) de Will. Matt se había recostado en la cama de su amigo con la espalda apoyada contra la pared mientras miraba la proyección de su Pad en el espacio libre que hacía de pantalla y lugar de proyección en el pequeño espacio.
—Un cañon de Energia Dimensional...—exclamó Will con un silbido. —ofrecería uno de mis riñones por la oportunidad de presenciar una descarga de una de esas cosas.
El joven caminaba por la celda describiendo la capacidad destructiva de la terrible arma con grandes gestos de sus brazos, luego se sentó al lado de Matt y tomando el Pad de su amigo buscó un video en los archivos.
—Mira— dijo señalando la pared.
El aparato proyectó la imagen hacia la zona libre de la pared y el video en Alta Resolución llenó todo el espacio. Matt conocía la enorme mole gris que ocupaba casi toda la pantalla y no se sorprendió cuando la imagen mostró como todo el frente de la nave se separaba en dos y un enorme rayo de color naranja arrasaba con todo el frente de la isla, montañas y playas incluidas, para acertar de lleno a un par de naves exploradoras Zentradi que acababan de entrar en órbita del Planeta Tierra.
—Es el mismo tipo de arma Matt, el cañon de energia de un Gunship (1) del Ejército de Supervisión— explicó su amigo entusiasmado.
Matt por su parte ya conocía el video de memoria, era parte de la iconografía popular, como el incendio del Hindenburg o las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. Retazos de la historia cada vez más lejana. Miró a su amigo y suspiró profundamente; Tass no debía de haberle enviado esa grabación de video de una de las cámaras de vigilancia del Campo, lo que menos necesitaba su amigo ahora era obsesionarse con otra clase de armas, mucho más peligrosas y letales que los misiles.
¿Entonces? —preguntó tratando de cambiar de tema
Will bajó los brazos y miró con calma las fotografías de la pared. —Que sea lo que tenga que ser, Matt— dijo volviéndose con una sonrisa en los labios.
El joven pelirrojo lo miró atónito. —Amanda no va a dejar que te extraditen Will.
—¿Estás seguro? —Contestó su amigo mientras daba unos pasos por el centro de la celda. —Amanda no es lo todopoderosa que creíamos cuando éramos niños Matt… si tiene que arrodillarse ante los militares para que dejen en paz a su Colonia, lo va a hacer, no te quepa ninguna duda.
—Sos un Colono, sos parte de lo que ella juró proteger.
—¿Proteger?— Will miró fijamente a su amigo —¿Este montón de chatarra? No me hagas reir Matt… el único peligro que corremos es que algun dia Gray se jubile y nos quedemos sin nadie que nos traiga verduras frescas todos los meses.
Matt le devolvió una mirada fulminante. —No— dijo. —Es cierto. Tal vez no nos amenace nada ahora mismo, pero al menos Amanda hace lo posible para protegerte de ti mismo.
El asombro de Will dio paso a un gesto ofendido. —¿Desde cuando estás de lado de Amanda? —dijo con sorna.
—Vos sabes perfectamente de que lado estoy Will. —No quiero que ninguno de mis amigos se haga daño.
—Jamás quise poner en riesgo la vida de nadie.
—Y sin embargo lo hicistes.. Cinthya…
—¡Ah! —Exclamó Will señalando al joven pelirrojo con el dedo —¡La inspectora Cinthya! ¿Esa era toda tu preocupación, Matt?
El joven se sonrojó, pero no supo si era por efecto de la vergüenza o la furia.
—Casi matas a ambos ahi afuera. A Cinthya y al piloto que la transportaba —dijo apretando los dientes.
—No. —La negativa de Will sonó con un tono grave. —Fueron ellos los que se arrojaron sobre el peligro, fueron ellos los que actuaron de manera suicida.
—¿”Ellos”? —Matt se puso de pie de un salto. —Cinthya no pilotaba esa nave Will, ella es inocente.
Will se acercó a Matt, le sacaba casi una cabeza de altura por lo que al hablar lo miraba desde arriba.—Entonces no me recrimines a mi, ve a gritarle a ese piloto de pacotilla que se arrojó de cabeza a un enjambre de misiles.
Matt cerró los puños con fuerza —No es posible!
—¿Que no? —Will se cruzó de brazos. —Lo vi todo por el radar EWR de la plataforma, el piloto aceleró hacia los misiles en el momento en que los enganchó.
—«Lo… viste?» —la voz que sonó por los intercomunicadores hizo sobresaltar a los dos amigos
—¿Tass? —Preguntó Will mirando hacia el techo —¿Desde cuando estás escuchando…?
—¡Will! —Exclamó la voz de la joven —!Me dijiste que no habías detectado al VF-17 en el EWR en el momento de lanzar los misiles! ¡Lo juraste!
El joven retrocedió asustado, como si temiese a la voz que provenía desde el techo
—Yo..
Ahora Matt podía ver claramente cómo el sudor perlaba la frente de su amigo ¿Qué demonios estaba pasando?
—Tass no, no fue así..
—Will idiota! ¡Eso lo cambia todo! Si disparaste adrede los misiles contra una nave de la NUNS en el radar no tienes ninguna excusa posible! ¡Había una civil a bordo, van a condenarte por terrorismo!
—¡No! —gritó el joven. —¡No soy un terrorista Tass, yo no sabia que habia una civil a bordo de esa nave! El joven se agachó y quedó de cuclillas mientras se tomaba la cabeza con ambas manos. Matt jamás había visto a su amigo así.
El silencio envolvió la celda como un pesado manto, solo roto por los sollozos del joven acurrucado en un rincón. Matt estaba paralizado y miraba con ojos abiertos la escena sin saber que hacer. Solo el zumbido de su pad pudo sacarlo del trance en que se encontraba.
—Matt, contesta de una puta vez! —se oyó imperiosa la voz de Tass por el parlante.
Matt levantó el aparato y se lo llevó mecánicamente al oído.
—Tass… ¿Que sucede? ¿Porque…?
—Pueden fusilar a Will si lo encuentran culpable del cargo de terrorismo Matt, eso es lo que sucede.
El rostro de Matt se puso tan pálido que parecía de un color grisáceo.
Todos los recuerdos de su infancia, las incontables salidas con su grupo de amigos, las travesuras compartidas. Todos los momentos vividos hasta entonces desfilaron frente a sus ojos.
—Tienes que ayudarlo— dijo con un hilo de voz —¡Tenemos que hacer algo Tass!
—Maldición… ¡Maldición! ¡Maldición! —repetía la joven.
—¿No puedes eliminar los registros, Tass?
Se oyó un golpe sordo, como si Tass hubiese golpeado algo que tuviese cerca. —No soy Hacker Matt, si es a lo que te refieres… apenas soy una simple Emuladora...no, los datos de la red EWR están fuera de mi alcance… solo puedo revisarlos, no puedo modificarlos ni borrarlos… ¡Maldición Will, no puedo creerlo!
Se volvió a escuchar el golpe sordo y el silencio volvió a reinar en la habitación.
—Hay que sacar a Will de la Colonia— dijo finalmente Tass
El joven pelirrojo dejó que el Pad se deslice fuera de su oído. ¿Esa era la solución? ¿Convertir a Will en un fugitivo?
—Tiene que haber otra manera— dijo en voz baja
En ese momento Will pareció reaccionar a la voz de Matt y levantó la cabeza. Tenía los ojos rojos y llenos de lágrimas.
Matt se agachó y puso una de sus manos en el hombro de su amigo. —Vamos a ayudarte, no se como pero no vamos a dejar que esos militares te maten Will.
—No quiero morir Matt, yo no sabia… enserio.
—No te vamos a abandonar viejo, nunca.
Will abrió los ojos y miró incrédulo el rostro de su amigo, entonces se largó a llorar. Matt nunca lo había visto llorar a lágrima viva como lo hacía en ese momento.
—Will….
El joven apartó la mano de su amigo de un golpe —¡No me lo merezco! —gritó de pronto —Soy un traidor Matt, no merezco que me sigan llamando amigo!
—Will…que estas..?
Pero el joven no lo escuchaba. Víctima de un ataque de nervios se había recostado en el piso mientras se abrazaba fuertemente.
—Will…. —Matt estaba destruido. El ver a su amigo reducido a semejante estado era como una lanza clavada en su pecho. Sentia que debia hacer algo pero su cabeza se negaba a obedecerlo. Solo podía estar ahí, parado frente a su amigo, con los puños cerrados y las uñas clavándose en las palmas de sus manos. Completamente impotente de cambiar el destino de sus seres queridos.
La llamada imperiosa de Tass lo trajo devuelta. Se agachó como en sueños y recogió el Pad que había caído minutos antes al piso de la celda.
—¿Matt? ¿Estas ahi?
—Tenemos que hacer algo Tass…. lo que sea, tenemos que salvarlo!
Tass acomodó el auricular en la otra oreja y respiró hondo. —Escucha Matt, lo primero es controlar la situación, hagamos lo que hagamos no ganaremos nada perdiendo la cabeza ¿Me sigues?
—Te sigo.
—Bien, lo primero es analizar la situación con la cabeza fría, evaluar nuestras opciones y elegir lo mejor para Will. ¿Como se encuentra?
Matt miró a su amigo, acurrucado en un rincón había adoptado una posición fetal. Hipaba y sollozaba a intervalos regulares.
—Está teniendo una especie de crisis Tass.
—Me lo imagino. Trata de ver en la oficina del guardia si hay alguna caja o gabinete de primeros auxilios, debería haber algún calmante o algo.
Matt salió de la celda y se dirigió a la pequeña oficina desierta, apenas amueblada con un escritorio, una silla y varios monitores de seguridad. Sobre una de las paredes colgaba un pequeño botiquín blanco al lado de un extintor y un panel de control de vigilancia.
—¿Que debo buscar? —preguntó el joven mientras abría el botiquín y contemplaba las hileras de pequeños frascos y cajas.
—No creo que haya un calmante ahí adentro, pero busca alguna pastilla o gotas para dormir. Tass le pasó a Matt algunos cuantos nombres genéricos de medicamentos hasta que el joven localizó unas gotas que coincidian con lo que estaba buscando.
—Dale diez gotas de eso diluidas en agua Matt— explicó la joven que al parecer había estado consultando la información en alguna base de datos. —Deberían bastar para tranquilizarlo.
—¿Quieres dormirlo? —Preguntó el joven confundido
—Quiero ganar tiempo. Al parecer las comunicaciones de la Red Galaxy estan caidas y estoy segura que Jim no informó de lo sucedido a sus superiores.
—¿No puedes convencer al piloto para que no reporte a Will?
A través del auricular escuchó el suspiro profundo de la muchacha. —Tal vez Matt.. no lo sé… Jim es una buena persona pero tiene un gran sentido del deber. Voy a hablar con él pero creo no es Jim el problema…
—Es Amanda —dijo el joven mientras entraba a la celda. —Si ella se entera de esto…
—No nos apresuremos Matt, resolvamos un problema a la vez.
Will seguía en el mismo sitio asi que Matt se acercó a la mesita auxiliar cerca de la cama y tomó la jarra de agua que se encontraba junto a un vaso de metal. Llenó con cuidado el recipiente y colocó las gotas tal como Tass le había indicado.
—Bébete esto Will —rogó a su amigo mientras lo sostenía firmemente con un brazo alrededor de la cintura.
El joven parecía carecer de toda voluntad, apenas el vaso tocó sus labios bebió el líquido a medida que Matt lo inclinaba para ayudarlo. —Eso es viejo, vas a estar mejor, te lo prometo.
Will sollozó un poco y se recostó nuevamente. Matt suspiró y haciendo uso de todas sus fuerzas levantó a su amigo con dificultad arrastrándolo hasta la cama.
Matt acomodó la almohada bajo la cabeza del joven. Will abrió un poco los ojos y miró a Matt con gratitud. —Harmony está lista, ve y úsala —dijo y se quedó dormido.
Matt se quedó unos momentos viendo como la respiración de su amigo se hacía más pausada y regular. Finalmente salió de la celda cerrando con suavidad la puerta corrediza
—¿Listo? —Preguntó Tass
—Está durmiendo.
—Bien, será mejor dejarlo solo por el momento. Tu ve a almorzar que yo lo vigilaré por el sistema de monitoreo.
—Gracias Tass— dijo el muchacho mientras caminaba por el pasillo que comunicaba los calabozos con la oficina de seguridad. —No sabía.. te juro que no sabia que hacer...
—Confía en tus amigos Matt, eso es todo lo que debes hacer— dijo la joven y cortó la comunicación.

El joven pelirrojo caminó hasta el elevador mientras meditaba en las últimas palabras de Will antes de quedarse dormido; “Harmony estaba lista” se repetía en su mente ¿Pero acaso tendría el valor de usarla? Will era quien debía acompañarlo durante su primera experiencia pero ahora… ¿Podría usar a Harmony para sacar a su amigo de la Colonia?
Las puertas se abrieron frente al joven y este entró inmediatamente, colocando el Pad cerca del sensor para activar su autorización de uso.
Al hacerlo el panel de botones se iluminó en verde y Matt permaneció unos segundos mirando los pequeños rectángulos de plástico con números y letras que formaban el teclado del elevador ¿A donde ir? Tocó un botón cualquiera y dejó que el aparato lo llevara adonde quisiera.
Las puertas se cerraron con un leve chasquido y Matt comenzó a ascender por el interior de la gigantesca nave.
Su Pad comenzó a vibrar indicando que había una llamada entrante.
Matt bajó la vista y observó la fotografía de Akemi junto a su número de identificación y nombre del contacto. Hizo un gesto cortante con la palma de su mano libre y el aparato colgó la llamada. tarde o temprano tendría que comunicarle las malas noticias a Akemi y los demás… pero no hoy, no ahora. Tass tenía razón en algo, no era prudente apresurarse. Si iban a hacer algo por Will, mejor hacerlo juntos y en común acuerdo.
«Traidor» Las palabras de Will acudieron a su mente ¿Por Qué había dicho eso Will? ¿Que podía significar?
El había hecho lo que siempre hacía, disparar salvas de misiles lejos de la Colonia, en la periferia del campo. Era una estupidez y había sido castigado docenas de veces, pero nunca habia en puesto en riesgo su propia vida ni la de los demás, era algo que Will siempre se tomaba muy en serio.
Y sin embargo… algo en la cabeza de Matt sonaba con un ruido desagradable, como una máquina mal ensamblada cuyas piezas no encastraban del todo. Will siempre había tenido planes descabellados en mente, pero eran parte de su juego. Incluso la idea del Proyecto Harmony había parecido una locura en cuanto lo discutieron hacía casi dos años atrás y fue necesaria toda la ayuda de Tass y el mismo para llenar los huecos que el plan de Will tenía desde el principio.
¿Era este un plan de Will que había intentado realizar sin ayuda de sus amigos? ¿Acaso lo había hecho todo a propósito sin prever las consecuencias que implicaba involucrar a los militares? ¿Con qué fin? Incluso si como decía Will, si los misiles no hubieran presentado un peligro real para el piloto… su amigo estaba convencido sobre su destino en cuanto las noticias de lo sucedido hubiesen alcanzado a los superiores del piloto. La extradición para su interrogatorio sería era el siguiente paso…. entonces..
—Hijo de puta.
Matt golpeó con fuerza la pared del fondo del elevador. Fué una reacción de pura furia que hizo estallar el espejo que cubría la parte superior de la pared. Los pedazos de cristal saltaron en todas direcciones mientras el muchacho mantenía el puño aplastado contra los restos de espejo y sangre que caían hacia el suelo.
—Maldito seas Will… ¡Maldición!
Las puertas se abrieron y Matt salió tambaleándose del elevador. Tenía la mano derecha sangrante y con varios pedazos de cristal aún clavadas en la carne, pero el joven no daba muestras de sentirlos.
Ahora lo comprendía todo. Era demasiado claro.
Will había intentado irse de la Colonia de la única forma en la que no hubiese tenido que dar explicaciones. Por la fuerza.
—Idiota.. Idiota! idiota! —repetía Matt mientras caminaba por el largo pasillo apoyado en una de las paredes de metal
Su amigo no tenía el dinero suficiente para pagar un pasaje fuera de la Rainbow. Tenía un empleo y un buen sueldo claro, pero así y todo hubiera necesitado varios años de duro trabajo para juntar el dinero necesario para costearse un viaje fuera de la Colonia… ¿Y con qué fin? Había sido un plan extremadamente estúpido, digno de Will por supuesto ¿Porque no lo había sospechado antes? Eran demasiadas casualidades, demasiadas.
Y sin embargo no lo habían visto, no hasta que fue demasiado tarde. Ahora la vida de Will dependia de factores completamente imprevisibles ¿Que haría Amanda? ¿Y el piloto? ¿Y Cinthya?
El pensar en ella lo hizo detenerse. Ahora la mano le dolía mucho y la sangre goteaba sobre las placas metálicas del piso de forma que había estado formando un pequeño rastro desde que saliera del elevador. Miro hacia ambos lados, sin recordar como había llegado ahí ni donde estaba. Al final del pasillo vislumbró una luz blanquecina, por lo que decidió seguir avanzando por el mismo camino.
Para su sorpresa salió al hangar principal de la Rainbow.
Reconoció inmediatamente el enorme recinto, lleno de cables y materiales de construcción formando altos montículos ordenados a cada lado de las calles de acceso de los vehículos de transporte de personal.
Las luces estaban apagadas, salvo por una serie de reflectores blancos que iluminaban un sector del hangar unos cien metros más adelante. Matt suspiró y fue hacia allí.

Al dar la vuelta a un enorme rollo de cable de alto voltaje se topó de frente con una aeronave extraña. Era de un azul oscuro casi negro, aunque por las manchas desiguales del fuselaje era evidente que la pintura quemada hacía parecer a la nave mucho más oscura de lo que era en realidad.
Matt no era un experto en hardware militar como Will o Tass, pero no dudó ni por un segundo que esa aeronave no fuera el caza donde Cinthya había llegado a la colonia.
Incluso para el poco entrenado ojo de Matt el mal estado de la aeronave era evidente. Le faltaban varios paneles y el triángulo que formaban las alas estaba bastante torcido en los bordes.
Se acercó lentamente, sintiendo un temor reverencial hacia esa extraña máquina de destrucción, que incluso en reposo y sin nadie a bordo parecía irradiar un aura de peligro inminente.
La cabina estaba cerrada y las esperanzas de Matt de poder hablar con el piloto se desvanecieron en el aire. Después de todo ¿Qué podía hacer? ¿Pedirle por favor que no denunciara a su amigo? Extendió la mano izquierda y acarició el borde del ala. Sentia el frio del metal y la textura irregular cruzada de marcas y rayones, como si de una piel imperfecta se tratase.
—¿Matt?
La voz lo sorprendió e hizo que retrocediera de inmediato. Había alguien del otro lado del caza, al parecer recostado contra el tren de aterrizaje y envuelto en las sombras que proyectaba el fuselaje.
La sombra se incorporó y agachándose pasó por debajo del avión, saliendo de pronto a la luz frente al confundido muchacho.
—¿Cinthya? —Atinó a preguntar Matt con apenas un hilo de voz.

El mundo parecía haberse detenido para ambos.

 

 

 

56 por Gerli
Notas de autor:

Arreglado el formato

—¿Cómo dijo?
Mina no había escuchado mal, simplemente no podía creer las palabras del Doctor Evans.
—Al mismo tiempo— respondió el hombre mientras deslizaba un dedo sobre su Pad.
La joven volvió a inclinarse sobre el microscopio. Lo que veía era una estructura cristalina color violácea, similar al cristal de Cuarzo aunque no reconocía a que clase de ordenamiento pertenecía. No habia ejes de simetría, los componentes del cristal parecían emerger de puntos al azar en su estructura en vez de formar los hexágonos característicos.
—El color no es causado por ningún mineral— dijo ajustando el haz de luz del microscopio para enfocar mejor el objeto. —No parece absorber ningún patrón de luz tampoco ¿Infrarrojos o Ultravioletas?
—Esta clase de mineral no absorbe la luz— explicó el hombre más interesado en el contenido de la pantalla que en la curiosidad de la joven.
Mina levantó la vista una vez más dejando que sus ojos se acostumbraran a la luz difusa del laboratorio. —Me parece algo increíble— dijo. —Un material asi no deberia ni siquiera existir… viola toda clase de leyes físicas conocidas… ¿Como es posible?
—Si lo supiera ahora mismo tendría un premio Nobel en este escritorio— exclamó el hombre con una carcajada. —Así de misterioso es el Cuarzo Fold.
—Un material que existe en dos dimensiones al mismo tiempo —La simple idea le parecía ridícula. —La cantidad de energía necesaria para transportar materia entre dimensiones hace imposible que un objeto pueda mantener una forma estable si dicha energía es interrumpida durante la transición… ¡Y esto ni siquiera está formado por elementos estables!
Sin esperar respuesta extrajo el portaobjetos de cristal y observó el pequeño punto violeta que se destacaba en el centro.
—¿De qué estará hecho? —se preguntó a si misma mientras giraba la cabeza en dirección a uno de los aparatos que ocupaba uno de los anaqueles de la pared opuesta. Evans captó la mirada y el gesto de la muchacha de inmediato.
—Ni se te ocurra.
Mina apartó la vista del espectrómetro láser con la decepción pintada en el rostro, pero comprendía perfectamente el porqué de la advertencia de Evans; la muestra era muy pequeña y si la vaporizaban para analizar su composición se quedarían sin nada.
—Es tan pequeño… —exclamó con un suspiro.
—Así y todo demoraron CINCO años completos en aprobar el envío de una mísera muestra… y creo que al final lo hicieron porque se han cansado de no conseguir resultados en todo este tiempo. —Evans señaló el Espectrómetro con el Pad— no te preocupes por la composición, está hecho de materiales relativamente conocidos, puedes encontrar esos componentes en cualquier enana negra.
—¿Osea que esta hecho de estrellas muertas?
—No suena muy poético ¿Eh? —dijo el hombre mientras se levantaba tras el escritorio. —En todo caso el misterio con esta cosa no es su composición… es como está construido y por qué.
Mina colocó el portaobjeto en el cofre de muestras con mucho cuidado. —¿Fabricado? —preguntó intrigada. —¿Es artificial?
—Al menos esta muestra lo es —dijo Evans señalando la pantalla de la pared —Mira.
Usando el Pad proyectó una serie de imágenes que había estado seleccionando previamente. La geografía resultó sumamente conocida para Mina.
—La Isla Mayan —exclamó sorprendida ¿Que tiene que ver…?
—Por el momento, todo. Esta cosa viene de ahí.
La joven caminó unos pasos hasta que su nariz estuvo a pocos centímetros de la imagen. —¿Es tecnología de la Protocultura entonces?
—Eso parece— explicó el hombre. —Hace relativamente poco que nosotros los investigadores independientes tenemos acceso a la documentación y evidencias de los sitios arqueológicos Pre-ASS-1, por lo que muchas piezas del rompecabezas todavía no estaban ni siquiera frente a nuestros ojos. Ahora que el Gobierno Unificado ha empezado a desclasificar informes de esa época tenemos algo más de material con el que trabajar.
—Estos cristales… ¿Que hacía la Protocultura con ellos? —preguntó la joven.
—No sabemos— dijo Evans encogiéndose de hombros. —La tecnología del AFOS era similar a la encontrada en la ASS-1, al menos eso es lo que se desprende de los análisis forenses del espécimen que estuvo en poder de los militares antes de la finalización de la Guerra de Unificación
—¿Estuvo? —preguntó la joven confundida —¿Fue destruido?
—Tampoco se aclara en los documentos, pero teniendo en cuenta las enormes bajas sufridas por la Task Force de la UN, no sería extraño. Lei que solo sobrevivió el Portaaviones Asuka II al ataque de las fuerzas AntiUN
La joven asintió en silencio. —¿Y los cristales…?
—No había de esos cristales en la ASS-1, ni nada remotamente parecido a ello. La mayoría de los investigadores creen que es una tecnología exclusiva de la misión que realizaba el AFOS y no tenía aplicación militar en sus naves de combate.
La imagen de la pantalla mostraba ahora un emplazamiento submarino. varios sumergibles y sondas de exploración iluminaban un profundo nicho en la roca rodeado por varias estructuras coralinas de extraño aspecto.
—Este es el “nido” donde estuvo oculto el AFOS hasta la batalla de la isla Mayan, de aquí provienen las muestras de los cristales.
—¿No se tratará de un subproducto de desecho? —preguntó la joven acercando y alejando la imagen con los movimientos de su mano
Evans se rió con ganas —¿Excrementos? No lo creo… ojala la Protocultura cagase estos cristales, solo tendríamos que buscar sus baños por toda la galaxia y entonces obtendriamos mas muestras para estudios... pero no — dijo al observar el gesto de desagrado de Mina. —Lamentablemente no es así y solo podemos teorizar con las pocas muestras que tenemos.
Mina se alejó de la pantalla pensativa mientras Evans la observaba con atención. —Sabía que te iba a interesar —dijo el hombre. —Es la pista más importante que tenemos sobre la intervención de la Protocultura en los planetas con desarrollo de vida inteligente… claro que no es justamente eso lo que interesa a los militares.
Mina asintió con la cabeza. —Ni hablar… de seguro encontrarian una forma de convertir esto en un arma dimensional.
—Cosa que dudo mucho que logren a estas alturas… después de todo la Protocultura es la raza más avanzada de la Galaxia y nosotros apenas hemos arañado un poco en su historia y copiado algunas de sus obras más importantes, pero estos cristales… estos cristales son algo diferente— dijo el hombre señalando el contenedor blindado donde descansaba la preciada muestra. —Mira esto.
Evans tomó la muestra de dentro de la caja y la llevó hasta una de las mesas de estudio. Luego de colocarla cuidadosamente en el centro de la misma estiró un brazo y desplegó un instrumento que estaba adherido al techo, una especie de campana metálica que cubrió casi la totalidad de la mesa.
Luego de cerciorarse que la muestra estaba justo en el centro del aparato caminó hasta el escritorio y se sentó frente a la pantalla haciendo un gesto con la mano para que Mina se acercara.
La joven se puso tras el investigador y observó la pantalla frente a ellos.
Evans introdujo una serie de comandos con el teclado y la intensidad de la luz del laboratorio bajó aún más, ahora solo los rodeaba una penumbra azulada producto de las numerosas pantallas holográficas desparramadas por la habitación.
Una melodía comenzó a sonar en el laboratorio.
Mina reconoció inmediatamente de que se trataba al escuchar las primeras notas del piano pero no estaba en absoluto sorprendida; Evans usaba al pobre de Matt para sus investigaciones desde que el chico había puesto sus manos en un piano. Lo que verdaderamente la sorprendió fue la reacción del cristal a la música
—Esta emitiendo luz— exclamó asombrada viendo la imagen del cristal agrandada e iluminada por una cámara montada en la campana que descansaba sobre la mesa.
El cristal brillaba levemente al principio pero comenzó a aumentar la intensidad a medida que el piano de Matt aumentaba la intensidad de las notas, perfectamente sincronizado con la melodía.
—¿Sound Energy? —preguntó Mina aunque era demasiado obvio. —¿Está resonando con la música?
—Esta absorbiendo la música, Mina
La joven miró la pantalla y luego miró al hombre —¿Absorbiendo?
—En este momento la música de Matt está entrando al espacio dimensional a través del Cristal Fold.
Mina sacudió la cabeza. —Creía que la Sound Energy se propagaba al mismo tiempo por ambos espacios ¿Como es posible que sea absorbida de esta dimensión?
—Velo por ti misma.
Un holograma se proyectó sobre la mesa donde descansaba la muestra. Era una grilla de finas líneas verdes que formaba un campo de observación cuyo centro era la muestra de Cristal FOLD.
—Ahora observa la Sound Energy interactuar con el campo— dijo el hombre mientras presionaba una tecla.
De pronto la grilla se llenó de un patrón de olas sobre la superficie de líneas, como olas en un mar de jade agitado por un viento fuerte. Tal como había dicho Evans, en el centro del campo se había formado un remolino donde la energía era atrapada y absorbida como si un agujero negro en miniatura se tratase.
—Es increíble — exclamó la joven —¿Y que produce esa luz tan intensa?
Evans se cruzó de brazos mientras miraba la pantalla con la cabeza ladeada —Eso es lo más extraño— dijo. —La Sound Energy no lleva Fotones, estos aparecen de la nada en el exacto momento en que la energía es consumida.
—Los fotones no tienen masa— dijo Mina recordando sus lecciones de física— pero si llevan energía ¿Acaso extrae esa energía de la que cae dentro del cristal?
—No dan las cuentas, la Sound Energy lleva mucha más energía que la que se emite de vuelta. Algo “se pierde” en el cristal y lo que vuelve no logra equilibrar el gasto.
Permanecieron en silencio observando la imagen de video mientras la canción de Matt seguía sonando, ahora mucho más suavemente hasta que finalmente terminó con las últimas notas de la composición que el cristal acompañaba con su brillo cada vez más tenue. Una vez que el cristal volvió a su estado de reposo Mina se atrevió a hablar nuevamente.
—¿Como usaria esto la Protocultura?
—Nadie lo sabe, pero yo tengo una pista— dijo poniéndose de pie.
Mina siguió al hombre con la mirada mientras se dirigía a un gabinete de refrigeración especial donde se guardaban varias muestras de tejidos. Luego de buscar unos minutos extrajo un pequeño recipiente alargado con un poco de material rojizo en el fondo.
Evans agitó el recipiente y lo examinó atentamente. —Hace años que no la usaba— dijo mientras cerraba la puerta y una nube de escarcha se expandía por el piso.
Caminó hasta el banquito frente al microscopio y colocó el material en un portamuestras con cuidado, luego de una última inspección lo colocó bajo la lente y ajustó la magnificación para obtener una imagen nítida.
—Ponlo en la pantalla así podemos verlo los dos juntos— dijo.
La joven asintió y sentándose frente a la computadora de Evans introdujo las instrucciones apropiadas. Al instante pudo ver el material proyectado en el monitor y en la pantalla grande del otro lado de la habitación.
—¿Sangre? —Preguntó dubitativa Mina. —¿Sangre Humana? —Las células eran fácilmente reconocibles, glóbulos rojos, plaquetas y algunos glóbulos blancos…muertos y congelados en su sitio desde hacía tiempo ¿Años quizás? Todo normal hasta cierto punto.
—Ahora pon la canción de Matt dijo.
Mina asintió y trajo al frente el reproductor de música que había quedado oculto tras las pantallas de video. Apretó Play y dejó que comenzase la música.
Ambos observaron detenidamente la pantalla mientras la canción de Matt comenzaba a sonar despacio al principio, pero ganando intensidad a cada momento.
Las células muertas comenzaron a revivir lentamente, acompañando la música como si despertaran de un largo sueño.
Mina ya estaba prevenida, conocía el maravilloso efecto de la Sound Energy pero nunca lo había visto en sangre humana. Plantas y animales habían sido objeto de estudio habitual pero ¿Tejido humano? Era fascinante, pero era algo ya conocido.
—Ahora pon el filtro número tres. —Indicó Evans
Mina apoyó suavemente el dedo en la pantalla, justo sobre una pequeña pestaña en la parte superior de la ventana y un tipo de visualización diferente se aplicó a toda la imagen de video.
Las células, ahora perfectamente activas, brillaban levemente.
Con tonos violáceos.
—Dios mío exclamó la joven… —¿Es el mismo tipo de…?
—Si, la misma radiación de Fotones que en el Cristal FOLD
Volvieron a permanecer en silencio observando los pequeños puntos de luz que aparecían aquí y allá en las células… no había ningún patrón aparente, simplemente la luz surgía en un punto para apagarse inmediatamente.
Esperaron a que terminara la música y las células recuperaron su apariencia normal.
—¿Cualquier tipo de sangre reacciona de la misma manera? —Quiso saber Mina
—Oh no, solamente este tipo— dijo Evans retirando la muestra del microscopio… —A decir verdad no sabía que podía ocurrir esto, ahora lo acabo de confirmar.
—¿No lo sabía? —Mina estaba confundida
—Me había olvidado de esta muestra— contestó Evans mientras colocaba la sangre en el tubo y la sellaba con cuidado. —La tengo hace más de diez años y solo la recordé anoche, antes que la Rio Grande llegara con el Cuarzo FOLD.
Mina guardó silencio mientras Evans guardaba la muestra en el refrigerador y volvía a cerrar la puerta del mismo.
—¿De quién es esa sangre? —Preguntó
Evans estaba apoyado en el refrigerador mientras miraba pensativo una de las pizarras que colgaban de las paredes. La voz de la joven pareció hacerlo volver en sí. —¿De quien…? Pues de un habitante de la isla Mayan por supuesto.
Mina tenia cientos de preguntas para hacer pero en ese momento una alarma sonó en el bolsillo del guardapolvo que se había puesto al entrar al laboratorio.
Extrajo el aparato y comprobó rápidamente el mensaje que había llegado —Casi se me olvida! —exclamó de pronto. —No sabia que era tan tarde!
—¿Sucede algo? —Preguntó Evans
Mina guardó el Pad en su bolso y se quitó el delantal lo más aprisa que pudo. —Los chicos me están esperando para comer— dijo mientras colgaba la prenda en un perchero cerca de la puerta. —Me encantaría quedarme y acribillarlo a preguntas pero me están esperando hace media hora.
El hombre asintió con la cabeza. —no te preocupes Mina, ya has visto lo que quería que vieras. Hablaremos de los detalles más tarde.
La joven saludó rápidamente con la mano y salió a toda velocidad por la puerta del laboratorio.
Quería ver a Matt, era lo único que importaba en ese momento.

 

 

 

 

57 por Gerli
Notas de autor:

Corregido el formato

—No lo soportará.
Virya comprendió inmediatamente que las palabras del Archivistas no representaban una opinión, sinó una certeza.
—Lo soportará, tiene que hacerlo— repitió la guerrera con total determinación. —De todas formas moriremos.
—Eso no sirve— respondió el Zentran. —Un plan de esas características… ni siquiera yo tengo registros que pueda usar para analizar las posibilidades de éxito.
La joven levantó la vista y observó el rostro de su Capitán, iluminado tenuemente por el resplandor que emanaba del misil ahora que las luces se habían apagado. Virya había visto varios cadáveres en el campo de batalla y por un momento le pareció que el rostro de su Capitana se parecía a uno de ellos. ¿Acaso estaba viendo el futuro en el rostro de Vaal? ¿Morirían juntas en ese lugar? Sentía que algo en su interior se revelaba ante la inevitabilidad del desastre y era por eso que había decidido llevar a cabo su ¿Plan?
Virya pestaño varias veces como para asegurarse que estaba despierta ¿Ella había concebido un plan? ¿Cómo…? La idea había llegado a su mente sola, como un pensamiento oculto que de pronto se manifestaba ante un estímulo adecuado. ¿Y cuál había sido ese estímulo? ¿La proximidad de la muerte? Virya colocó una mano sobre el vientre de Vaal mientras sentía el movimiento de la respiración cada vez más débil de su camarada. Se estaba quedando sin tiempo.
Era hacer algo ya mismo o morir.

A casi un kilómetro de ese lugar, del otro lado de la enorme nave, Kreegan miró con impaciencia a su Archivista.
—¿Es posible? —preguntó.
Exsedol bajó la cabeza y pareció meditar en silencio. Las protuberancias de su cabeza se sacudían a un ritmo frenético, dando cuenta de la enorme actividad neuronal que en esos momentos sucedía dentro del irregular cráneo del Archivista.
—¿Es posible? volvió a preguntar el enorme Zentradi inclinándose sobre su subordinado.
—Las probabilidades no son cero, Comandante— respondió mientras levantaba la cabeza con gesto agotado. —Pero las variables… es imposible analizar todo.
—¿Cual es la clave?
—La constitución de la Capitana Vaal— Exsedol sacudió la cabeza de lado a lado— No resistirá un trauma tan grande y si su actividad neuronal se detiene…
Kreegan se dio la vuelta y caminó hasta quedar frente a la enorme cúpula de vidrio donde los datos de la enorme nave se desplegaban como una inmensa pared de información.—¿Aconseja la evacuación? —Dijo sin dejar de mirar los indicadores.
—Por supuesto— respondió Exsedol. —No tenemos ninguna garantía sobre el éxito de la operación… además…
—¿Además?
—Esa Meltran… la recluta que micronizamos.— El Archivista parecía confuso— Su comportamiento no se ajusta realmente a lo esperado.
Kreegan se dio vuelta y observó con atención a su subordinado. —¿Comportamiento? ¿Se refiere a…?
Exsedol asintió con la cabeza.
Kreegan gruño por lo bajo disgustado ante la sola mención del problema.—El procedimiento de Micronización es peligroso. No debemos dejar que la flota sea contaminada por lo que pueda haber pasado en una de esas cámaras. ¿El informe de Dulmei era claro con respecto a eso?
El Archivista volvió a asentir con la cabeza. —Los defectos genéticos se manifiestan principalmente en el aspecto físico y la Capitán Dulmei afirmó haber examinado a la recluta detenidamente sin haber hallado signos de alteraciones.
El Comandante se cruzó de brazos y miró la pantalla de datos, donde una ventana de video proyectaba la imagen del exterior donde el misil era perfectamente visible clavado firmemente en el casco de la nave.
Defectos Genéticos —pensó mientras observaba el tenue brillar del arma. El asunto era mucho más importante que la condición mental o física de una simple soldado Meltran. La aparición de soldados adultos con defectos genéticos en la flota era un indicativo demasiado preocupante como para ser tomado a la ligera y era un asunto del que solo estaban al tanto el Almirante y sus Comandantes.
Kreegan era uno de los Zentradis que más conocía sobre su gente, sin contar a los Archivistas claro. Pero incluso él desconocía por completo el papel que los genes jugaban en la incesante lucha de los Zentradis contra sus enemigos ¿Eran realmente tan importantes como había insinuado el Almirante Dortrad-Jen? ¿Entonces porqué había ordenado la aniquilación del soldado Micronizado a la más mínima presencia de defectos físicos? ¿Acaso los malos genes se podían propagar por la flota como una epidemia…? No tenia sentido, ni física ni biológicamente hablando.
—Comandante…
—Proceda. —exclamó Kreegan sin volver la cabeza. —Ya no hay vuelta atrás.
El Archivista asintió y dio unos pasos hacia las pantallas de observación. —¿Me recibe Virya?
—Perfectamente— contestó la pequeña Meltran.
—Tenemos autorización del Comandante para ejecutar su… hmmm… “Plan”

Virya respiró profundamente. Ya estaba completamente decidida, pero necesitaba ayuda, toda la ayuda que pudiese conseguir. —Estoy lista.
—Bien, le transmitiré toda la información que necesite sobre lo que va a encontrarse ahí dentro pero recuerde que va a depender de sus propias decisiones. Nadie va a decirle qué hacer.
Las palabras sorprendieron a Virya ¿Nadie iba a darle órdenes? No, mas bien ella iba a dar sus propias órdenes, eso tenía sentido.
—Capitán Vaal…
La guerrera pareció volver momentáneamente en si y miró hacia su regaso, donde Virya permanecida sujeta a uno de los montones de espuma aislante pegados a su traje de vuelo. —¿Lo… lo harás? —preguntó incrédula
—Lo haré.
La Meltran cerró los ojos y suspiró profundamente. —Sea— dijo y de pronto su voz se tornó otra vez fuerte y clara y el rostro recuperó algo de su color original.—Terminemos la misión Virya.
Sin esperar la respuesta de la pequeña micrón, Vaal extendió su brazo izquierdo e introdujo la mano violentamente entre los restos de las pantallas de la cabina, sujetando firmemente un manojo de cables que flotaban entre el metal doblado. Con un gruñido tiró hacia atrás y arrancó toda la maraña hacia la cabina.
—Creo que servirá— dijo mientras separaba el más largo y descartaba el resto.
Lentamente y con cuidado pasó uno de los extremos del cable por debajo de su pierna derecha, justo por debajo del muslo mientras Virya sujetaba la otra punta y lo pasaba hacia arriba.
Vaal tomó ambas puntas y las cruzó sobre pierna, colocando un trozo de metal alargado sobre ambos cables y envolviendo el mismo con varias vueltas.
—¿Lista? —pregunto Virya
La meltran respiró profundamente mientras sujetaba el trozo de metal con ambas manos. —lista— dijo a la vez que comenzaba a girar el improvisado torniquete.
El cable se tenso a la segunda vuelta y se clavó fuertemente en la pierna de Vaal, pero la guerrera no pareció notarlo. Continuó girando la pieza hasta que el cable se había hundido varios metros en la carne, entonces el rostro de Vaal comenzó a perlarse de sudor.
—Ahora! —Grito Virya mientras se apartaba del regazo de su compañera, debía dejarle espacio libre para que pudiese hacer aquello lo más rápido posible.
La Meltran tenía los dientes fuertemente apretados cuando trabó el torniquete en su lugar y extendiendo los brazos rodeó con ambas manos la masa de espuma que se había formado alrededor de su pierna aplastada.
Sin decir una palabra tiró con todas sus fuerzas.
Los músculos de sus brazos se tensaron y temblaron por el esfuerzo mientras las venas se marcaban en el rostro blanquecino de la guerrera, pero ni un solo quejido de dolor salió de su boca.
La espuma crujió pero resistió firmemente en su lugar. No estaba diseñada para ser arrancada por medio de la fuerza bruta, su propósito era sellar las heridas y luego ser disuelta en medio de los fluidos reconstituyentes de las cámaras de recuperación.
Virya observaba la escena en silencio, incapaz de poder ayudar a su compañera que en esos momentos debía de estar sintiendo un dolor monstruoso, si solo fuese un poco más grande..
La espuma se resquebrajó y cedió en medio de una lluvia de partículas blanquecinas y gotas de sangre. Virya se quedó sin aliento al contemplar lo que había debajo.
Vaal había arrancado todo el bloque de espuma junto con los restos de su traje, piel, carne y músculos.
—Débura.. —exclamó la joven recluta ahogando un grito
La rodilla había desaparecido por completo, solo unas cuantas astillas y los restos del liquido articular evidenciaban donde había estado. Dos huesos enormes y muy blancos asomaban por entre los restos del traje de vuelo y restos de carne y músculo que habían cedido ante la tremenda fuerza de Vaal.
Virya descendió lentamente entre un torbellino de gotas de sangre y restos oseos que habian salido disparados en todas direcciones y rebotaban descontroladamente por toda la cabina. Encendió las luces de su casco y observó las ruinas que alguna vez habian sido la pierna derecha de su Compañera.
—Estoy dentro. —logró susurrar por las comunicaciones mientras se preguntaba si estaba realmente dentro o fuera de su Capitán.
La voz de Exsedol se escuchó nítidamente por el intercomunicador.
—¿Hay hemorragia?
Virya giró la cabeza hacia arriba iluminando con sus luces el muslo de Vaal. La sangre manaba del muñón donde antes había estado su pierna, pero era una cantidad pequeña (al menos para alguien de tamaño Zentradi) gracias al torniquete, aunque para Virya era un enorme torrente que salía a intervalos regulares siguiendo el ritmo de los latidos del corazón de la guerrera, aunque cada vez más espaciados y débiles.
—Su corazón se debilita— dijo rápidamente.
—Entonces dese prisa, informe lo que ve.
Virya volvió a concentrarse en la parte inferior de la pierna. —Hay todavía músculos y nervios conectados a la pierna— dijo suspirando.
Habían tenido suerte, si la pierna hubiese sido arrancada por completo del sistema nervioso de Vaal, no podrían hacer lo que estaban a punto de intentar.
—Bien, ahora debe encontrar los músculos adecuados— explicó el Archivista. —Debe encontrar dos músculos pequeños, ubicados en la parte frontal de la pierna.
—Hay al menos una docena de ellos— exclamó la guerrera mientras introducía las manos en la masa palpitante de carne y nervios seccionados. —¿Cómo podré reconocer cual es el correcto?
Exsedol ignoró la desesperación de la guerrera y continuó describiendo cada uno de los músculos, tratando de utilizar palabras simples que la guerrera comprendiese.
—Los nombres de cada músculo no le dirán nada— continuó— los que busca se llaman Tensores, hay uno para los 4 dedos pequeños y uno que controla exclusivamente el dedo Pulgar. Son músculos más pequeños, finos, deberán estar ubicados al frente de toda la estructura muscular de la pierna. Tendrá manipularlos al mismo tiempo si quiere que respondan como planea hacerlo.
Virya apartó el tejido muscular separándolo del hueso, buscando con desesperación alguno que se ajustase a la descripción del Archivista. Era tan pequeña que apenas podía manipular los enormes pedazos de carne que amenazaban con sepultarla. De no haber estado en un entorno de ingravidez jamas podria haber manejado tanto peso.
Cada tanto lanzaba rápidas miradas sobre su hombro en dirección a Vaal, apenas visible entre los coágulos de sangre y restos de piel que flotaban alrededor. La guerrera se había recostado y respiraba con dificultad.
—Está casi al límite— exclamó. Entonces de pronto encontró lo que buscaba: dos músculos del grosor de su propio brazo, uno de ellos un poco más grueso que el otro.
—Los encontré! —gritó triunfante
Sin esperar respuesta, clavó sus talones en la masa de carne sanguinolenta para afirmarse en el lugar mientras sujetaba los músculos con ambas manos.
Entonces tiró con todas sus fuerzas.
Notó como sus propios músculos se tensaban y el dolor la invadía por completo. A pesar de lo extremo de la situación y el peligro inminente que corría, Virya se sorprendió al descubrir que estaba riendo. ¿Acaso podía ser de otro modo? Una Micrón tratando de mover los pies de una Meltrán desde dentro de su mismo cuerpo.. era ridículo, no podía ser real y sin embargo era lo que estaba sucediendo frente a sus propios ojos.
Sus brazos dolían como nunca y un hormigueo comenzó a recorrerlos. No, no era una sensación de los extenuados miembros de Virya, algo estaba pasando.
Los dedos del pie derecho de Vaal se habían movido y con ellos, el maltrecho Rau había vuelto a la vida.
—Ahora! —gritó Virya y tiró de los músculos con todas sus fuerzas, ignorando el dolor y todo lo demás.

Era ella quien debía haber bajado ahí, no la novata.
Yuwe había esperado pacientemente a un kilómetro de la nave de kreegan, tal y como le habían ordenado que hiciera ¿Que otra cosa podía hacer? Era como si todos se hubiesen olvidado de ella de pronto y, a decir verdad, poco le importaba realmente. En ese momento no eran solo sus propios pensamientos los que inexorablemente trataban de atravesar la enorme mole de metal que se interponía entre ella y su Capitana, también los de sus compañeras y camaradas que habían quedado en la nave de Dulmei, incapaces de hacer otra cosa que esperar en silencio y aguardar órdenes.
¿Cuánto tiempo había pasado ya desde que Virya había entrado por ese agujero? Volvió a observar la pantalla, había activado una de las miras para disparos de larga distancia, lo que le permitia magnificar la pequeña silueta de la nave y distinguir perfectamente la protuberancia del misil que sobresalía por un costado.
Ahí estaba el misil y por supuesto todavía no había estallado ¿Cuanto tiempo les quedaba? ¿Horas? ¿Minutos? La Meltran apretó los dientes con fuerza y oyó cómo crujían, pero no se atrevía a acercarse.
Conocía perfectamente la capacidad destructiva de esas cosas… incluso había perdido la cuenta de toda la enorme cantidad de misiles iguales a ese que había destruido a esa misma distancia. Eran armas terribles, con potencia suficiente para partir al medio naves el doble de grandes que la de Kreegan, pero incluso así no era extraño que los del Ejército de Supervisión los disparasen indiscriminadamente contra cualquier cosa que se pusiera en su camino, incluso contra naves más pequeñas que el propio misil.
Observó detenidamente la imagen y suspiró. No había habido ningún cambio en todo ese tiempo. Ni siquiera ese tenue resplandor que rodeaba al misil y que según le había informado Virya era una especie de carga de energía residual del FOLD que los llevara hasta ahí. Si no había entendido mal esa energía era lo que mantenía al misil sin explotar ¿Pero cuánto duraría? El resplandor era ya apenas perceptible, se estaban quedando sin tiempo.
Los minutos pasaban lentamente, más lento de lo que la guerrera podía soportar. Volvió a apretar con fuerza los controles y por centésima vez deseó haber sido ella quien entrara ahí.
«¿Y convertirse en un Micrón?»—pareció susurrarle una voz en su cabeza —¿Yuwe convertida en una frágil Meltran Micronizada? —No, pensó. Eso no podría pasar nunca, ella…. ¿Ella que? Si su Comandante diese la orden ella lo haría, no había discusión posible. Lo haría y punto.
—«¿Y qué harias?» —preguntó la voz
—Lo que me ordenen. —dijo en voz baja poniendo fin a la discusión consigo misma.
En ese preciso momento un brillo fugaz hizo que su mente se cerrase por completo y todos sus sentidos se centrasen en el monitor. Algo estaba sucediendo.
Había una lluvia de partículas brillantes alrededor del misil que no estaban ahí antes. Eran pequeños fragmentos que estaban siendo expulsados de la nave hacia el espacio exterior a través de las aberturas en el casco.
Yuwe contuvo el aliento.
La base del misil se iluminó de un color verde esmeralda y comenzó a moverse, lentamente al principio pero con una velocidad cada vez mayor al escapar por el agujero.
—¡Vaal! —gritó Yuwe y activó los propulsores de su armadura ignorando los gritos de Dulmei que le ordenaban detenerse a través de la radio.

El enorme misil salió disparado al espacio como si la nave de Kreegan lo hubiese escupido en forma de un gigantesco huracán de chatarra. En medio del vendaval estaba el maltrecho Rau con sus toberas al máximo, desplegando una enorme estela de fuego verde mientras aceleraba alejándose de la gigantesca Nupetiet-Vergnitzs.
A través de la estática de las comunicaciones Yuwe logró reconocer los gritos de su Capitán y ya no tuvo dudas; aceleró al máximo y se zambulló detrás del Rau.
No podía negarse a una orden.
En cuanto su Nona estuvo a una decena de metros del Rau pudo ver el desastre con sus propios ojos y comprendió de inmediato la situación. La cabina había sido destrozada y el cuerpo de Vaal colgaba precariamente de la estructura, aferrada a los mandos del robot como si no existiese otra cosa. Los brazos de la armadura estaban clavados en la cabeza aplastada del misil, transmitiendo toda la fuerza de los propulsores apenas soportando la enorme presión.
En ese momento algo ocurrió en ambos, misil y armadura.
Un resplandor multicolor comenzó a recorrer toda la estructura de la enorme arma y Yuwe reconoció inmediatamente lo que era; el residuo de energía que se desvanecía de las naves tras salir del salto FOLD.
—Yuwe! —gritó Vaal y su grito fue tan terrible que el cristal de su casco estalló en mil pedazos. —Atrápala!
La Meltran moribunda soltó los mandos del robot y lanzó hacia Yuwe un objeto redondo que apenas se distinguía de los restos que giraban alrededor.
La orden sacó a Yuwe de su asombro y como si de un impulso automático de su sistema nervioso se tratase, el Nona giró ciento ochenta grados y a pesar de la terrible fuerza G que la aplastó contra el asiento cambió el rumbo y se dirigió velozmente hacia el pequeño objeto que se alejaba rápidamente de ellas.
En unos cuantos segundos dió alcance a lo que parecía una especie de racimo de cables, pero pronto distinguió la sangre y los pedazos de tejido que flotaban alrededor y comprendió que estaba ante los restos de algo que había formado parte del cuerpo de su Capitán.
Con cuidado rodeo los restos con la mano de su robot y en el preciso instante que cerraba los dedos sobre la masa de músculo y hueso sintió la explosión del misil.
Instintivamente se inclinó hacia delante, protegiendo con su cuerpo la última voluntad de Vaal, la líder del Escuadrón de Defensa de Misiles Número 30.
Entonces la onda expansiva la alcanzó.

 

 

 

58 por Gerli
Notas de autor:

Arreglado el formato

Error #404: No encontrado.
Jim volvió a escribir el nombre usando otras letras, a lo mejor se trataba de un error en cómo había escrito el nombre “Virya”. Tras varios intentos infructuosos suspiró y se dió por vencido.
Estaba seguro que el nombre Virya era de origen Meltrán, al menos ese dato le daba una serie de pistas de donde ampliar su búsqueda. Resolvió cambiar su aproximación al asunto y tecleó “Queadlunn Rau Rojo” en el campo de búsqueda.
Como se lo imaginaba, la famosa armadura que pilotara la As Milia Fallyna apareció en pantalla en una sucesión de fotografías y notas de la más variada índole y temática posible. Al fin y al cabo era la más reconocida de todas. Jim resaltó el nombre de la conocida piloto y lo asignó como elemento a filtrar por el motor de búsqueda.
Al cabo de unos momentos aparecieron nuevos resultados, esta vez obviando toda relación con la famosa Meltran. La decepción de Jim era evidente, apenas una docena de artículos habían aparecido y el nombre de Virya no se mencionaba en ninguno de ellos.
Había varios Rau de color rojo de los que se conocía su ubicación en la actualidad, algunos de ellos en posesión de coleccionistas y otros en museos o exhibiciones permanentes. Uno de ellos estaba asignado a una conocida PMC con asiento en la flota Frontier. Jim sintió curiosidad y seleccionó la noticia, haciendo que una fotografía de la armadura junto con su piloto apareciera resaltada. Ni el rostro de la joven piloto de cabello azul ni su nombre le decían nada, además esa armadura era un Rhea, no un Rau, seguramente el autor de la nota los había confundido por su gran similitud. Jim cerró la nota y continuó su búsqueda en los otros artículos.
Nada.
Había chocado contra un callejón sin salida ¿Estaría equivocada su corazonada? Tal vez se trataba de alguna historia de la Colonia completamente desconocida en el exterior y sin importancia para el Mando de la NUNS pero… algo hacía ruido en la cabeza de Jim y el se tomaba muy en serio esas cosas.
Apagó la consola y desactivó los últimos sistemas antes de bajar de un salto hacia el piso del hangar. La cabina del caza se cerró unos momentos más tarde.
Jim contempló en silencio el VF-17, recordando todas las situaciones en las que se había involucrado con su caza en las últimas cuarenta y ocho horas. Dio unos pasos alrededor del ala izquierda, recorriendo el perfil con los dedos como si comprobara el filo de una antigua espada. Al llegar a un punto intermedio se inclinó por debajo de la misma y examinó uno de los lanzadores de señuelos del caza, sellado tras una compuerta rebatible que lo protegía de las inclemencias del espacio exterior. No le había quedado más remedio que configurar los lanzadores en modo manual, ya que el protocolo de vuelo le impedía modificar los valores establecidos por el control de misión, pero eso es lo que menos le preocupaba. ¿Cómo habían podido cometer un error tan grave? Rodarian un par de cabezas en la división de planificación, de eso estaba absolutamente seguro.

Sin nada más que hacer dio la espalda a su aeronave y se dirigió hacia uno de los transportes que los operarios que trabajaban alrededor de la Rio Grande habían dejado libre hacia algo más de una hora. Colocó su casco en el asiento del acompañante y realizó unos pocos ejercicios de estiramiento. Trabajar debajo del VF-17 hacía que uno esforzara su espalda al máximo.
Se tomó unos instantes para examinar la Rio Grande, un carguero de clase II era uno de los más comunes en toda la Galaxia. Fabricados en masa durante los comienzos de la expansión humana, la mayoría de los que estaban en manos civiles habían pertenecido en algún momento a una de las múltiples flotas que salían de La Tierra a la conquista del espacio. Esta nave sin embargo se revelaba muy diferente a las que Jim conocía, estaba en un estado de conservación casi perfecto, sin abolladuras o deformaciones del metal tan comunes en las enormes naves de carga que se amontonaban en cada uno de los puertos de las Colonias o Flotas del ejército. Definitivamente el Capitán sabía cómo cuidar su nave y Jim ya se había dado una fugaz idea al ver la extraordinaria pericia con la que había aterrizado en ese mismo lugar en forma completamente manual.
Realmente quería conocer a ese hombre.
Subió al vehículo de transporte y comprobó aliviado que el personal de mantenimiento había dejado programado una especie de GPS en la pantalla principal del panel de instrumentos. Aún no estaba familiarizado por completo con la enorme nave y no quería perder tiempo dando vueltas por callejones sin salida.
Aceleró y salió raudamente en dirección a las marcas centrales que se internaban en la oscuridad. Inmediatamente encendió las luces delanteras y navegó el laberinto de piezas y materiales de construcción que se elevaban a cada lado de la ruta principal. Pronto comenzaron las vueltas alrededor de las secciones más atestadas de maquinaria y Jim se alegró de tener el GPS bien configurado.
Pronto encontró la entrada al elevador y estaciono el vehículo en el espacio que se liberó al bajar las barreras de seguridad. Una vez que el transporte estuvo bien anclado en su sitio comenzó a elevarse lentamente hacia las partes habitables de la Colonia.
Le tomó diez minutos llegar a la cubierta superior y a la vía principal de comunicación que usaban los habitantes de la Rainbow para ir de un lugar a otro. Jim se sorprendió al ver a tanta gente en las calles a esa hora del día, al parecer la llegada del carguero era un acontecimiento social muy esperado por todos los colonos.
Jim dejó su vehículo estacionado junto a los demás y se bajó a investigar el colorido mercado. La gente giraba la cabeza al verlo pasar vestido con su uniforme de piloto pero nadie lo molestó ni le dirigió ninguna mirada hostil. Algunos niños lo señalaban con curiosidad pero eso fue todo. Al parecer la noticia de que Ralph y el resto de los Recolectores estaban bien había corrido ya por toda la Colonia. Dejaron tranquilo a Jim y él se dedicó a recorrer el lugar.
La cubierta central desde donde partían las enormes escaleras que llevaban al parque se habían transformado en un pequeño bazar donde la gente iba a recoger las entregas frescas de frutas, verduras y carne que llegaban vaya uno a saber de qué punto de la galaxia.
Con asombro vio que la gente tomaba lo que quería de los cajones donde los productos se exhibian, simplemente llenaban sus canastos y pasaban al siguiente puesto, no había ninguna clase de transacción comercial.
Había toda clase de frutas conocidas y desconocidas por Jim; pirámides de naranjas y mangos, mandarinas y pomelos resaltaban entre las demás por sus colores brillantes pero también había manzanas, bananas, kiwis, sandías, cerezas, ananás, ciruelas, fresas, frutillas, arándanos, uvas y limones.
En otro sector encontró frutos secos de todas clases y colores. Almendras y nueces de diferentes lugares, maní y ciruelas pasas, dátiles y semillas de todo tipo; hojuelas de maíz y diferentes cereales como la avena, la cebada, trigo y arroz, este último en grandes bolsas cerradas que muchos colonos cargaban en carritos especiales para llevar mercancía. El resto de la gente recogía pequeñas cantidades de cereales con unas cucharas para volcarlas en bolsitas individuales o mezclandolas para dejarlas listas para el desayuno.

Solo los alimentos refrigerados parecían estar sometidos a cierto control por parte de una pareja de muchachas que usaban un Pad para cotejar las entregas de carnes y lácteos a quienes se acercaban a solicitar esos productos.
Jim tomó una uva blanca de una pila enorme y se la llevó a la boca mientras miraba a su alrededor. Nadie parecía prestarle atención.
El sabor dulce le recordó que ya era hora de comer algo asi que dirigió sus pasos hacia el elevador donde un pequeño grupo de gente esperaba para subir. Como descubriría momentos más tarde, la mayoría de la gente también se dirigía hacia la cafetería, donde ya una multitud ocupaba casi todas las mesas y bancos del frente del establecimiento.
Jim dudó unos instantes antes de entrar, si bien no había detectado ninguna hostilidad por parte de los locales una cosa era pasear por las zonas públicas y otra muy diferente comer junto a ellos, más teniendo en cuenta que no veía lugares libres donde sentarse ¿Podría pedir algo para llevar e ir a la plaza allá arriba? Mientras pensaba estas cosas notó una algarabía general en una de las paredes del local. Allí donde antes había visto una pared llena de cuadros y posters se revelaba ahora una gran pantalla donde se estaba transmitiendo cierto evento deportivo. Jim no tardó en reconocer de qué se trataba.
Las carreras Vanquish también eran populares en la Colonia Rainbow.
Jim se animó con este descubrimiento. Como gran fan de los aviones que era, tener la oportunidad de presenciar un evento de semejante magnitud lo fascinaba de sobremanera.
Entró al local y caminó entre la gente mientras no perdía de vista la pantalla, esperando encontrar un lugar con buena visibilidad para no perderse nada.
Tan concentrado estaba en la pantalla que no vio al hombre de cabellos grises hasta que casi se tropieza con el.
—Tráfico a las doce en punto, cuidado piloto! —exclamó el hombre mientras hacía algo similar a una pirueta para esquivar al fornido joven y evitar que sus jarras de cerveza salieran despedidas por el aire.
Jim se detuvo en el acto mientras adelantaba los brazos temiendo por la estabilidad del hombre, pero suspiró aliviado cuando vió que no había pasado nada. —Lo siento mucho— dijo. —Estaba distraído.
—Ah… ¿Usted también está interesado en la Rosa Carmesí?—exclamó el hombre mientras señalaba toscamente con su jarra la pantalla, donde una hermosa joven de cabellos rojizos posaba para las cámaras reclinada seductoramente en un, aun mas rojo, SV-51. —No es el único, Teniente.
El hecho que el hombre hubiera reconocido su rango ya no dejaba dudas sobre su identidad. Jim sonrió.
—¿Es usted el Capitán de la Rio Grande, verdad?
—Feliz encuentro Teniente— exclamó el hombre con una inclinación de la cabeza. —La verdad es que lo estábamos esperando ¿Quiere compartir mi mesa? Tengo un excelente lugar para ver la carrera Vanquish…
Jim no se dejó rogar y acompañó al hombre hasta una cubículo situado casi enfrente de la pantalla. Era realmente un buen lugar, incluso lo bastante aislado del resto de las mesas para tener un poco de privacidad, algo que parecía casi imposible con la cantidad de gente que llenaba el local.
Todo el mundo saludaba al viejo piloto al pasar, dedicandole un saludo, una frase o una sonrisa, el hombre parecía conocer absolutamente todos los nombres de los presentes para consternación de Jim.
Se ubicaron en los lugares libres y luego de que el hombre dejara las jarras en la mesa extendió la mano a Jim presentándose.—Soy el Capitán Gray Simons, para servirle Teniente.
—Teniente Primero Jim Glenn, Escuadrón Ámbar de Enlace Situacional de la Base Orbital New Dallas— respondió el joven contestando el saludo. —Hermosa nave tiene usted Capitán.
Gray no necesitaba disimular el orgullo que sentía por su nave frente a un igual. —Gracias Teniente, esa nave es mi niña mimada, aunque en realidad yo solo tuve hijos varones— contestó riendo.
—Por favor, llameme Jim.
—Como quieras Jim, por cierto me alegra ver que su nave aun funcione luego de eh...— Gray movió la mano en un gesto vago —Lo que sea que haya pasado ahí fuera.
Jim apoyó su casco en el asiento junto al suyo y sacudió la cabeza —Supongo que la noticia ya corrió por toda la Colonia ¿No?
—Ni que lo digas, pero ¡Un momento! Estoy siendo descortés con mi invitado— dijo mientras empujaba una de las jarras de cerveza hacia el joven. —Por favor beba algo, no quería acribillarlo a preguntas con la garganta seca.
Jim rió y sacudió la mano disculpándose. —Estoy en servicio, no puedo tomar nada alcohol.
Gray se llevó la palma de la mano a la frente en gesto de reprobación. —¡Por supuesto! —exclamó. —Pero al menos déjeme invitarle el almuerzo… ¡Mia!
Hubo un revuelo en un punto entre la multitud y con gran esfuerzo la joven camarera pudo moverse entre el gentío para llegar a la mesa. —Hola Capitan! Ya tomo su orden, estamos desbordados de tanto trabajo. —Al ver al piloto su expresión cambió completamente mostrando una sorpresa inusitada.
—Este es Jim, uno de los miembros del equipo de Inspección y como veras, tiene hambre ¿Que hay en el menú del día, Mia?
La joven se inclinó respetuosamente mientras Jim hacia un pequeño saludo con la mano. —Bienvenido a la Rainbow entonces. Hoy tenemos mercadería fresca así que nuestro menú es más extenso de lo normal— exclamó la joven mientras extraía del bolsillo delantero de su delantal una hoja de plástico transparente que hacía las veces de menú interactivo. Al colocarla sobre la mesa una serie de fotografías de diferentes platillos aparecieron en la superficie.
Jim miró asombrado las imágenes, pensando en cuando había sido la última vez que comiera en un verdadero restaurante y no en los comedores de la NUNS.
—Todo se ve delicioso— dijo inseguro. —No sabria que pedir, la verdad es que solo queria un emparedado…
Gray tomó el menú y usando su dedo índice desplazó las fotografías hasta encontrar lo que buscaba. —Aquí —dijo. —Le recomiendo esto, tráeme una a mi tambien Mia.
Jim se encogió de hombros y asintió con la cabeza en dirección a la mesera.
—Dos hamburguesas de cordero especiales. —anotó la joven en su pad.
—Y traenos un gran fuenton de esas papas fritas con panceta tan ricas que hacen— agregó el viejo piloto.
—¿Y para beber?
Gray señaló las dos jarras de cerveza y luego señaló a Jim.
—Jugo de naranja— contestó el joven piloto.
—Entendido, enseguida traigo sus órdenes— respondió la joven mientras volvía a guardarse el Pad en su delantal. Inmediatamente se dio la vuelta y volvió a escurrirse por entre la gente.
En ese momento un clamor de asombro se elevó entre el gentío que miraba la carrera y ambos pilotos giraron sus cabezas para ver de que se trataba. En la pantalla se sucedía una intensa carrera entre un SV-51 y un VF-19, cuyos pilotos ponian al límite las capacidades de sus máquinas en cada una de las curvas del circuito.
—Es raro ver a un SV-51 en condición de vuelo en estos días— dijo Gray tomando un sorbo de cerveza. —¿Cuánto tiempo ha pasado ya? ¿50 años?
—SV-52— corrigió Jim. —El fuselaje es idéntico a un SV-51, pero sus motores y aviónica pertenecen a la versión posterior.
Una nueva ovación sacudió el local. El SV-52 habia entrado a una curva a una velocidad extremadamente alta pero a último momento había pasado a modo Gerwalk, usando su mano izquierda para asirse de uno de los postes y lograr un giro rapidísimo, dejando atrás rápidamente a su contrincante.
—La Rosa Carmesí sabe aprovechar los puntos fuertes de su nave— dijo Gray. —En modo Gerwalk los SV-52 son casi tan rápidos como los Queadlunn, o eso dicen. Al menos en los sectores de la pista donde se permita usar ese modo.
Jim asintió mientras la repetición mostraba la maniobra desde tres o cuatro puntos de vista diferentes. —No obstante el VF-19 tiene la ventaja— agregó.—Es más liviano y más rápido, ciertamente… además esa piloto Scarlet, tiene talento.
—La mayoría de los “talentos” se han ido a las milicias privadas— dijo el veterano Capitán mientras bebía un gran trago. —Por ejemplo el S.M.S parece una agencia de modelos más que una PMC.
La forma en que Gray pronunció esas últimas palabras pusieron en guardia a Jim
—Así que a usted tampoco le agrada ese tipo de compañías..
Gray apoyó la jarra en la mesa y se pasó el dorso de la mano para eliminar el rastro de espuma de su boca. —La guerra no es algo Corporativo chico… Estaba bien cuando las PMC eran apenas unos cuantos grupos de soldados de fortuna ¿Pero ahora? ¿Haz visto los Clase Quartier? ¡Tienen su propia versión de los putos cañones de energía!
Jim asintió en silencio.
—Es demasiado poder… demasiada potencia de fuego en manos Corporativas y a los idiotas de la NUNS parece no importarles… con perdón de usted por supuesto.
El piloto sonrió abiertamente, a decir verdad compartía un poco el punto de vista del viejo camarada. En solo diez años la cantidad de corporaciones con permiso para mantener y explotar flotas de combate había aumentado exponencialmente.
—Al menos eso explica el porqué usted trabaja de forma independiente y no bajo el manto de una de las enormes empresas de transporte— comentó el joven piloto. —No obstante… parece que la Fundación Unity se lleva muy bien con usted.
Gray levantó la mirada y la fijó en los ojos violeta de su camarada.
—Porque Unity también administra su propia división PMC ¿Verdad?
El Capitán no respondió inmediatamente, en ese momento Mia se acercaba a la mesa con enormes bandejas llenas de comida balanceándose peligrosamente mientras caminaba entre la multitud pidiendo permiso.
Al llegar a la mesa comenzó a colocar los platillos frente a los comensales sin percatarse de la helada atmósfera que había aparecido de pronto entre ambos pilotos.
—Buen provecho chicos— exclamó la joven mientras retiraba la jarra vacía de Gray y se alejaba de la mesa nuevamente.
Gray suspiró y tomó una patata frita con lentitud, remojandola en abundante salsa de queso y panceta antes de llevarla a la boca.
—Sabes —dijo luego de saborear el bocado. —Llevo mas de veinte años haciendo esta ruta y jamas vi ninguna nave de guerra o caza cerca de la Rainbow. Si Unity tiene una división de combatientes entonces nunca me los he cruzado.
Jim tomó la enorme hamburguesa y luego de examinarla por unos segundos le dió un enorme mordisco. Los jugos corrieron por su barbilla mientras masticaba con deleite el exquisito bocado.
—¡Esto esta buenisimo! —exclamó luego de haber tragado con entusiasmo.
Gray sonrió y esperó a que el ávido soldado terminase su hamburguesa, cosa que hizo en menos de cinco minutos.
—¡Fiuuuu! —bufó Jim satisfecho. —Si no estuviera de servicio me comeria otra ahora mismo.
Sin embargo no ordenó nada más y se limitó a beber el jugo de naranja mientras Gray comía la suya mucho más lentamente.
—¿Entonces usted no tiene nada que ver con Unity? —preguntó Jim en cuanto su compañero hubo terminado,
—Soy un completo “Freelancer” chico —respondió Gray mientras se limpiaba con una servilleta. —Solo que hace tanto tiempo que trabajo en esta ruta que sería muy tonto cambiarla, la Rainbow es mi mejor cliente y da la casualidad que Unity es la administradora de esta Colonia, lo que me hace una especie de subcontratado sin contrato ¿Entiendes?
Jim asintió en silencio. —Entiendo— dijo. —No es usted el primer piloto retirado que esté cansado de la guerra.
—Hay que ser un loco para amar la guerra… o uno de esos Zentradi “Salvaje”
La forma en que Gray pronunció la palabra hizo que Jim levantara la cabeza.
—¿Salvaje? —preguntó dejando la copa a un lado
—Sin culturizar… ya sabe, esos que todavía rondan por la Galaxia y se arrojan sobre cualquier nave que se cruce en su camino.
—Casi ya no quedan en nuestra parte de la Galaxia —exclamó Jim tomando una papa de la fuente. —La mayoría de los grupos que rastreamos se dirigen siempre hacia el centro de la Galaxia, lejos de La Tierra y de las Colonias…
Gray partió un trozo de pan de una pequeña canasta de mimbre y repasó concienzudamente los restos de salsa que habían quedado en la bandeja. —Estoy seguro que algo importante está pasando ahí en medio— dijo el hombre mientras saboreaba el último bocado. —Siempre me pregunté el porqué la NUNS nunca mas envió misiones de exploración tras los pasos de la Megaroad 01 cuando desapareció camino al Centro de la Galaxia.
Jim se encogió de hombros y bebió el resto de su jugo sin responder. Mientras tanto en la pantalla se desarrollaba la ultima vuelta del circuito, donde ambos pilotos hacían el esfuerzo final para llegar a la meta.
—Espero que hayas dejado lugar para la cena. —exclamó de pronto una voz a sus espalda.
Ambos pilotos se dieron vuelta casi al unísono y se encontraron con una mujer de unos cuarenta años de tez morena. Al contrario de toda la gente que Jim había visto esa mañana, la mujer vestía un uniforme muy elegante. Recordó de pronto que era la misma clase de uniforme que llevaba Tass y rápidamente ató cabos.
—Rebecca ¿No?
—Encantada de conocerlo en persona —dijo la mujer alargando la mano para estrecharla al joven piloto. —Veo que siguió mi consejo de compartir una copa con el vejestorio que comanda la Rio Grande…
Gray irrumpió en una carcajada mientras empezaba la segunda jarra de cerveza. —Fría como el hielo en público, apasionada como un volcán cuando estamos solos… no me lo niegues Rebbie.
La mirada fulminante de la mujer casi echa a perder el sabor de la cerveza que Gray tenía en la boca. No obstante hizo un ademán y se inclinó debajo de la mesa buscando algo entre los bultos que tenía guardados.
—Aquí la tengo… un segundo.
Al incorporarse, el viejo piloto levantó una enorme ananá de casi medio metro de alto y unos treinta centímetros de circunferencia. Rebecca y Jim contemplaron atónitos la enorme fruta sin decir una palabra.
—Hermosa ¿Verdad?
Rebecca adoptó una pose pensativa y miró la ananá inquisitivamente —Es… grande. —atinó a decir.
—¿Qué piensas hacer con ella? ¿Lo has pensado?
La mujer pasó un dedo por la superficie irregular del fruto sin saber que responder. —Había pensado en hacer una ensalada para nosotros pero… aquí hay fruta para media Colonia.
—Haz un pastel —dijo Gray bebiendo un trago largo.
—O mermelada— agregó Jim.
Rebecca suspiro y se cruzó de brazos. —Hay para hacer todo eso y mucho mas… en fin, voy a tener que buscar un carrito para llevarla a mi casa…. esa cosa debe pesar más de diez kilos.
Una fuerte ovación se escuchó en ese momento. El VF-19 “Caliburn” había adelantado al SV-51 en una intrépida maniobra y se había alzado con la victoria.

 

59 por Gerli
Notas de autor:

Arreglado el formato

 

—¿Matt?
Cinthia se incorporó al salir debajo del fuselaje y por un breve instante quedó deslumbrada por la intensa luz.
El joven retrocedió unos pasos aturdido y tropezó con la ordenada pila de metal retorcido que Jim había colocado a un lado luego de su inspección matutina. Las piezas de metal hicieron un ruido ensordecedor mientras el joven pelirrojo caía en medio de la chatarra.
—¡Cuidado! —exclamó la joven corriendo hacia Matt, quien había quedado sentado en medio del desastre.
El joven sacudió la cabeza y miró a su alrededor desorientado, como si no supiera donde se encontraba.
Cinthya extendió la mano con una sonrisa —¿Estas bien?
Sin decir una palabra Matt extendió la suya y se incorporó con la ayuda de la joven inspectora.
—Gra-gracias. —tartamudeó mientras retiraba la mano rápidamente.
La joven retrocedió unos pasos y contempló a Matt con curiosidad. —Siento haberte asustado— dijo. —No te escuché llegar.
Matt no contestó, el breve contacto con la inspectora lo había dejado en una especie de shock y permaneció unos segundos con la cabeza gacha mirando al suelo, sin saber que decir o hacer.
Cinthya lo observó confundida y entonces notó que tenía algo pegajoso en su mano derecha. Al examinarla contempló con asombro la sangre en la palma de su mano.
—¡Matt! —exclamó sobresaltada ¿Estás herido?
Ahora lo veía claramente, la mano derecha del joven estaba goteando sangre.
El grito de la inspectora trajo a la realidad al joven, quien de inmediato se cubrió la mano lastimada con la izquierda. —N- no es nada Señorita Ross, es una herida que me hice hace un rato, no es grave— respondió apresuradamente.
—Y un cuerno, déjame ver eso —exclamó la joven dando un paso al frente.
La repentina acción de la joven dejó paralizado a Matt, quien docilmente extendió la mano hacia la inspectora. Cinthya examinó la herida detenidamente a la luz del poderoso reflector que colgaba sobre ellos.
—Es un golpe muy feo Matt, tienes los nudillos machacados… —El rostro de la joven denostaba una honda preocupación— Debes ir a la Clínica de inmediato.
Matt retiró la mano herida y retrocedió un paso ante la mirada confundida de Cinthya. —Mina me dijo que tocás el piano… y las manos son lo mas preciado de un pianista… —de pronto el rostro de la joven se iluminó.—Ya lo tengo —exclamó.
Cinthya dió la vuelta y se dirigió rápidamente hacia el frente de la aeronave. Al llegar justo debajo de la cabina extendió el brazo y deslizó su mano por un sector de los paneles. En ese instante un pequeño pitido se escuchó y un dispositivo oculto reconoció las huellas digitales de la inspectora abriendo la cabina al instante.
Mientras una pequeña escalerilla se desplegaba del fuselaje la inspectora volvió la cabeza hacia atrás en dirección a Matt —Voy a darte los primeros auxilios con el botiquín del avión, luego iremos a ver a quien esté de guardia en la clínica.
—Probablemente Jim está recibiendo en este instante el aviso que estoy entrando a su avión… pero no te preocupes, estoy segura que no le molestara en absoluto.
Cinthya trepó rápidamente, agradeciendo internamente esa minúscula reducción de la gravedad de la Colonia que le permitía un poco más de agilidad a su cuerpo acostumbrado a trabajo de escritorio más que a escalar naves espaciales.
Ocupó su lugar en el asiento del RIO y localizó el botiquín de primeros auxilios debajo del panel de mandos.
—Ya lo tengo. —exclamó levantando la caja por sobre su cabeza.
El descenso fue mucho más fácil. Apenas sus pies tocaron el suelo de metal la cabina del caza volvió a cerrarse y las luces del interior se apagaron de inmediato devolviendo a la nave a su silencioso descanso.
Cinthya caminó hasta una de las piezas que formaban el blindaje de las piernas del caza y se sentó mientras hacía señas a Matt de que se acercara. El joven dudó unos momentos pero finalmente se acercó a la joven mientras mantenía su mano derecha apretada contra el estómago.
—Siéntate aquí Matt. —dijo la joven mientras daba unas palmadas a la pieza de metal.—Voy a abrir esto primero.
El botiquín estaba bien provisto. Desde los materiales de curación más básicos hasta lo que parecían ser bisturíes láser y torniquetes autoajustables, de esos que podían detener la hemorragia de un miembro amputado en un instante. Cinthya ignoró los instrumentos más especializados y solo tomó un par de frascos para heridas y contusiones más simples.
—Déjame ver esa mano— pidió la joven y Matt extendió la mano herida casi con vergüenza.
—Tienes restos de vidrios en la herida— dijo con preocupación sin sacar los ojos de encima de la herida. —Pero primero lo primero.
Cinthya acercó un pequeño frasco de vidrio que contenía un líquido violeta y al presionar un botón en la tapa roció la herida con un chorro de espuma blanca. La sensación de frío que recorrió la mano de Matt era inversamente proporcional a la sensación de calidad que el contacto con la mano de la joven le producía al mismo tiempo.
—¿Arde? —preguntó Cinthya mirando a los ojos de Matt. El joven negó con la cabeza.
Mientras sostenía la mano lastimada hurgó dentro del botiquín hasta dar con una pequeña pinza de metal. —Voy a sacar los fragmentos de cristal antes de vendar la herida Matt, solo será un segundo.
La espuma ya se estaba disipando, había sido absorbida rápidamente por la piel mientras desinfectaba la herida a la vez que producía una leve sensación anestesiante en la mano del joven.
Bajo la brillante luz del reflector Cinthya se armó de paciencia y extrajo cuidadosamente los pequeños y brillantes fragmentos de espejo que aún se encontraban entre la piel magullada de Matt. Por suerte la herida no era muy profunda y la mayoría de las esquirlas habían quedado clavadas en la superficie.
El joven guardaba silencio mientras Cinthya trabajaba con gran concentración sobre la herida. Creyó percibir como el mundo alrededor de ellos desaparecia y pronto quedaba reducido a la extraña forma luminosa que creaba el fuselaje del avión con las sombras de los alrededores. Era un lugar completamente desconectado del universo real, una cápsula aislada del espacio-tiempo habitada por ellos dos solos en perfecto silencio.
Matt cerró los ojos y entonó una melodía, casi un susurro que en medio del silencio que los rodeaba parecía de una nitidez extraordinaria.
—Conozco esa canción— dijo la joven sin dejar de trabajar —¿Es de Minmay, no?
El joven asintió y abrió los ojos. —Mi madre siempre me la cantaba cuando me lastimaba y se ponía a curarme, es… uno de los pocos recuerdos que me quedaron de ella.
La joven apartó el instrumento y miró a Matt con melancolía. —Debe haber sido una persona maravillosa— dijo. —Yo… bueno, no llegué a conocer en persona a mi madre, solo la recuerdo a través de un par de videos y fotografías que guardó mi padre— relató mientras ponía un pequeñísimo fragmento de cristal que había extraído con la pinza en un pedazo de algodón embebido en alcohol.
—Yo… lo siento. —respondió el joven.
Cinthya sacudió la cabeza y volvió al trabajo —Somos bastantes parecidos tu y yo Matt. —susurró la joven. —Me alegro de haberte conocido. —dijo sin notar como el rostro del joven se sonrojó de inmediato.
Al terminar una segunda revisión Cinthya sonrió satisfecha y volvió a rociar la herida con la espuma desinfectante.
—Sos muy buena con esto— dijo tímidamente Matt mientras miraba hacia las sombras que envolvían las maquinarias del techo.
La joven sonrió y extrajo una pequeña venda autoajustable de la caja. —Es parte del entrenamiento— dijo sin darle mucha importancia. —Solo tengo unos pocos cursillos de primeros auxilios y reanimación, no es la gran cosa.
Inmediatamente aplicó el vendaje sobre la herida de Matt y dió un par de vueltas alrededor de la mano. El material del vendaje reaccionaba ante la presencia de los glóbulos rojos y plaquetas y formó casi de inmediato una capa acolchada sobre la zona lastimada, dejando el resto de la mano libre de presión de modo que el joven podía abrir y cerrarla sin dificultad.
—¿Como la sientes? —preguntó la joven dando un paso hacia atrás
Matt fraccionó los dedos lentamente, midiendo con cautela la fuerza que aplicaba sobre cada nudillo.
—Casi no duele— dijo mirando con asombro su mano.
—Me alegro Matt, pero deberias ir a la Clínica a que revisen la herida por si quedó algún fragmento dentro.
El joven no contestó pero se puso de pie y realizó una pequeña reverencia a la joven de la forma tradicional japonesa.
—Muchas gracias por su ayuda Señorita Ross.
—Dime Cinthya como todos Matt… después de todo yo siempre te he llamado por tu nombre ¿No?
El joven sonrió y movió la cabeza afirmativamente.—Gracias Cinthya… yo… bueno. —Las palabras parecían haberse atorado en la garganta. —Yo no…. no merezco que me trates asi. —La sonrisa se borró del rostro de Matt y otra vez la preocupación apareció reflejada en sus facciones.
—¿Porque dice eso? —Preguntó asombrada la joven.
—Te… te grité… y dije cosas que no eran ciertas.
Cinthya dejó escapar una risita e hizo un gesto de negación con la cabeza. —No me has ofendido ni herido Matt— dijo en tono tranquilizador. —Todo esto por lo que estás pasando… por lo que tu amigo Will está pasando… se lo importante que son los amigos y el verte reaccionar asi solo me demuestra lo mucho que lo aprecias.
La mención del nombre de su amigo hizo que Matt sintiese un escalofrío. Todo lo que había sucedido en las últimas tres horas pasó como un relámpago por su cabeza.
—Todo va a salir bien Matt, confía en tus amigos.
Era exactamente lo mismo que había dicho Tass y por un momento la esperanza floreció en el corazón del joven.
—¿Tu crees?
—Por supuesto! —exclamó la joven. —Al menos te prometo que testificaré a favor de Will si es necesario. —dijo mientras se ponía de pie.
Sin decir nada más comenzaron a limpiar un poco alrededor del avión. Colocaron las gasas y envases usados dentro de una bolsita para descartar material patológico y acomodaron el botiquín lo mejor que pudieron.
—Por cierto Matt— dijo Cinthya mientras movía con el pie uno de los pedazos de armadura hacia la pila que Jim había ordenado —¿Por qué viniste hasta el hangar?
El muchacho pareció dudar un momento. —No lo se… queria estar un poco solo… pensar algunas cosas.
—¿Vienes seguido al hangar principal?
Matt asintió en silencio, luego señaló las alturas donde las sombras ocultaban las enormes grúas y soportes de metal. —Aquí es donde se escucha mejor a la Rainbow
Cinthya miró hacia la dirección que señalaba Matt y luego volvió a mirar la cara del joven con desconcierto. —¿A la Rainbow? ¿Te refieres a la nave?
El muchacho volvió a asentir con la cabeza. —¿Tu no la escuchas?
Durante un tiempo permanecieron escuchando el silencio del hangar recostados contra el fuselaje del VF-17S2, dejando que el tiempo fluyera lentamente. A pesar del escepticismo natural de la joven tuvo que reconocer pronto que algo de cierto había en la afirmación de Matt. La Rainbow si tenía un sonido propio, un murmullo que no se le podía atribuir a los ruidos que uno esperaría escuchar en un ambiente industrial. Una especie de murmullo, como si el mismo aire vibrase en armonía con el rumor que los rodeaba.
Matt colocó la mano sobre una de las alas del caza y recorrió lentamente el borde de ataque, cubierto de rayones y abolladuras tras el espectacular escape.
—Aquí también se siente— dijo mirando a la joven. —La nave también está en resonancia con la Rainbow… todos lo estamos en realidad.
Cinthya apoyó su mano sobre el metal esperando sentir algo, pero solo sintió el frío metal bajo sus dedos.
—Me gustaría poder sentir lo mismo que tu Matt— dijo cerrando los ojos. —Pero en realidad esta oscuridad lo único que hace es hacerme sentir temor e inquietud.
El joven asintió y volvió su mirada hacia las pequeñas luces de guía que indicaban la circulación de vehículos en el piso del hangar. —Al principio yo tambien le tenia miedo a esta nave, a los espacios abiertos y silenciosos, a la oscuridad y a los dientes de metal que colgaban del techo y las paredes— comenzó a decir Matt en voz baja. —Se puede encender una luz y entonces la oscuridad desaparece… bueno no es que desaparezca, sigue estando allí pero la luz la envuelve, la cubre.
Cinthya asintió en silencio.
—Pero la luz no es algo permanente, al contrario de la oscuridad, es algo que fluye continuamente, que tiene un origen y un final… no se puede tener siempre la luz encendida, no para siempre.
En algún lugar por encima de ellos se escuchó un golpe apagado, como si en alguna parte de la Colonia alguien hubiese cerrado una escotilla o golpeado algo con un martillo. Matt continuó hablando como si Cinthya no estuviese a su lado.
—Cuando me di cuenta que la oscuridad era lo único duradero, la única cosa verdadera eterna del universo, eso me deprimió mucho y me hizo sentir aún más insignificante de lo que era. Solamente tenía diez años, pero ya había perdido a mi madre y a mi padre lo que me hacia sentir mas solitario todavía. Esa sensación duró mucho tiempo, semanas completas donde permanecía encerrado en mi cuarto a oscuras y en silencio, tratando de fundirme con esa soledad y encontrar acaso un significado oculto.
Un dia se organizó una serie de simulacros de evacuación en la Colonia y tuvimos que practicar el protocolo de emergencia para escapar de la Rainbow. Tuvimos que salir de la escuela y entrar a uno de los refugios designados que rodean a cada uno de los módulos habitacionales de la Colonia. Durante el procedimiento me separé del grupo y termine entrando solo a una de las cápsulas de escape a las que no debía entrar, ya que iban a ser lanzadas al espacio desocupadas para que el personal de rescate las recogiera y simulase todo el procedimiento de recuperación.
En cuanto me di cuenta del error la aceleración de de la cápsula al salir expulsada de la Rainbow me aplastó contra una de las paredes y me hizo perder el sentido durante varias horas. Al despertar no sabía dónde estaba pero algo inmediatamente me llamó la atención.
El silencio.
Yo habia creido conocer el silencio en la Rainbow, en el hangar principal o dentro de los gigantescos tanques de oxigeno de popa, incluso en mi propio cuarto, debajo de las mantas con los oídos tapados y los ojos cerrados…. pero eso no era nada con el silencio del espacio.
Había estado muy equivocado al considerar a la oscuridad como la verdadera esencia del cosmos, como la entidad que realmente le daba forma. Era el silencio el verdadero lienzo en el cual todo, incluida la luz y la oscuridad estaban contenidos.
Estando allí acurrucado, ingrávido y envuelto por el silencio, fue cuando comencé a escuchar la verdadera esencia de las cosas.
Al principio fueron los sonidos de mi propio cuerpo, mi corazón y respiración se convirtieron en los únicos sonidos tangibles en medio de la oscuridad. Pero al cabo de un tiempo se fueron apagando, como si mi mente los asimilara y neutralizara automáticamente frente a los otros sonidos, más débiles e imperceptibles pero que indudablemente venían de afuera. Solo unos centímetros de metal me separaban del vacío del espacio, pero incluso así pude percibir, lejanos, los sonidos familiares de la Colonia Rainbow.
Claro que en mi cabeza sabía perfectamente que eso era imposible, que el sonido no se propaga por el espacio. Lo que estaba oyendo no podía originarse en la Colonia, debía ser otra cosa y sin embargo algo en mi interior me gritaba que no estaba equivocado, que lo que estaba oyendo era real.
Saqué el Pad de mi bolsillo y lo encendí, ahí fue cuando me di cuenta que había estado todo el tiempo con los ojos cerrados, sin distinguir entre la oscuridad real y la que mis párpados producían. Abrí los ojos y a la luz de la pantalla busque los controles de emergencia. Como la cápsula había sido lanzada desde el puente de mando no se había activado desde el interior. Las luces rojas se encendieron y los filtros de aire comenzaron a purificar el enrarecido aire. Probablemente en ese momento fue que alguien percibió la actividad de la cápsula y envió inmediatamente a una de las naves de rescate a recogerme…. en todo caso todavía tuvo que pasar algo así como una hora antes que Ralph atrapara mi improvisada nave espacial y me llevase de vuelta a casa.
Durante esa hora de angustiosa espera fue cuando percibí por primera vez un sonido extraño, diferente, pero que en ese momento me era imposible de discernir entre los varios miles de otros sonidos que llenaban mi interior.
Más tarde esa noche, me enteraría por los chicos que mi cápsula estuvo a unos pocos kilómetros de entrar a la zona de radiación pelig